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miércoles, 3 de abril de 2019

Decíamos ayer......



Por Jorge Aniceto Molinari.:

León Trotsky, el notable revolucionario comunista ruso, analizaba que la palabra escrita tenía el valor ante la expresión verbal de la fuerza de un documento. Hoy tal vez la tecnología ha acercado los valores. En este caso vamos a recordar algo que escribimos en el 2004, podríamos hacerle ajustes o precisiones, además hemos hechos desarrollos posteriores, pero en este caso hemos preferido mantener el texto original.


Publicado en la revista del CDA (Consejo Directivo Autónomo) de jubilados y pensionistas en AEBU (Asociación de bancarios del Uruguay) en mayo del 2004.-
¿Qué mierda es un inversor? -
Bueno, no se asusten por el título, pero el debate político me obliga a seguir sus reglas y hoy se habla así. - Lamentablemente o no, pero se habla así: viste.-

Por lo tanto, develemos el misterio sobre que es un inversor. -
Unos dicen que es un ser malvado que viene a llevarse las ganancias, otros que es el que nos va a salvar dándonos empleo, dándonos trabajo, haciendo ingresar al país todo el bienestar que se nos está yendo y con él, nuestros hijos, nuestros hermanos, nuestros amigos, etc. etc.-

Ya de por sí, la palabra inversor es un producto de esta época, en otras se hablaría de empresario.- Y acordemos que no es lo mismo inversor que empresario.- Empresario está referido directamente a una actividad específica.- Inversor es un término más poderoso porque se refiere a aquel que tiene una actividad donde su accionar se vuelca a aquello que es redituable, y además tiene los medios para saberlo y hacerlo, y puede accionar los contactos para que lo sea.- Es más, son estos contactos (estudios jurídicos, estudios contables, asesores de distinta laya, vendedores de influencia) los que por lo general salen a prevenir sobre que tal o cual política ahuyenta a los inversores.- La contracara es la de aquellos que nos previenen que luego del pasaje de estos señores no queda nada, ni empleo, ni naturaleza, solo campo pelado.-

El tema es que el mundo sigue su marcha, y que la actividad económica quiéramoslo o no, tiene forma empresarial, empresarial privada, multinacional o empresarial estatal.  Pero tiene forma empresarial. - Y es un tema al que hay que meterle el bisturí a fondo.-
Pero además es un fenómeno que sigue su desarrollo, y hoy no podemos hablar de un mundo empresarial sin analizar su concentración económica a través de la actividad de un sistema financiero multinacional como jamás se ha conocido antes.- Es decir hoy la iniciativa de la inversión en el mundo está en manos de los grandes centros financieros internacionales que superan con creces las dimensiones de los estados nacionales más desarrollados, a los cuales a su vez ponen al servicio de sus resoluciones.-

Por eso hablar del inversor o hablar de las inversiones como un fenómeno puro aislado del mundo en que vivimos es una reverenda idiotez, o una canallada para servir intereses propios, a costa del interés colectivo. -
Ahora bien, esto en lo macro, pero en la micro cada uno de nosotros es un inversor, que decide en cada momento que hacer con sus ingresos, (recordar el tema de los ahorristas estafados -2002). - El problema es que el pragmatismo del sistema dominante lleva el razonamiento a ver el pequeño problema, importante en lo individual, sin ver la globalidad de la tendencia, que es la que en definitiva se impone. -

Por eso hay ciudadanos que con muy buenas intenciones hablan del desenganche del país, (nuestro Uruguay, otros países pueden tener más margen), de la vuelta a una política de nacionalizaciones o estatizaciones, que no tiene margen para operar, y que a lo sumo puede defender lo ya adquirido con grandes dificultades en el terreno empresarial, pero con muchos adeptos en el plano ideológico, reminiscencia de lo que fue el mal llamado campo socialista. -

En este esquema están encerrados los llamados gobiernos y partidos progresistas, los llamados despectivamente por el ilustre Dr. Julio María Sanguinetti, los "populistas", como si el querer comer todos los días, tener derecho a la salud, a la vivienda, a la enseñanza fuera "populismo".-
Pero el esquema se rompe. - Luego se recompone, y más tarde vuelve a romperse y en una dimensión mayor. - El tema es si nos da la vida para ver cuando se sustituya. - Pero además que hacemos para que se sustituya por uno superior o por un no-esquema. -
Y en la de todos los días nos hablan de dejar entrar al inversor, de no espantarlo con impuestos, o en el otro bando del impuesto a la renta, de la no venta de la tierra a sociedades anónimas, etc., etc., etc

No está en discusión que desde el gobierno mucho se puede hacer en beneficio de la gente. Y ojo, digo de la gente en general; porque también se puede hacer mucho por los amigos, y esto por lo general en detrimento del beneficio de la gente. - Pero tampoco está en discusión que los limites son cada vez más agobiantes, porque las condiciones que se exigen por la inversión son cada vez más indignas, y más aún cuando se compite con zonas del planeta donde nunca existió la seguridad social.-
¿Qué corre a nuestro favor?, el avance tecnológico, las comunicaciones, las opiniones que cruzan todo el planeta, en síntesis: la democracia; pero la crisis es de una enorme profundidad. -

¿Se acuerdan Uds. de los ilustres compatriotas que defendían la invasión a Irak, y hablaban de una micro cirugía? - Cuando vemos estas fotos sobre la tortura, cuántos de nosotros hemos recordado la tarea en el Uruguay de Dan Mitrione ¿fue en democracia? Y ya estaban preparando la dictadura cívico-militar, y promovían el enfrentamiento guerrillero como vía para desarticular el movimiento popular y justificar el avasallamiento de las instituciones. - ¡Cuantas enseñanzas! -

Hoy en el mundo predominan los inversores de la guerra, los que generaron el 11 de setiembre (en Chile y en Nueva York), el 11 de marzo en Madrid, y la masacre de Irak y de Medio Oriente. -
Para que predominen los otros inversores, los de la paz, es necesario reglas democráticas, algunas sencillas de tomar pero que aparecen muy lejanas aún.-

1)            Tenemos que ir a la moneda única universal; así como existe el metro, el kilo, el litro, tiene que existir una medida única de moneda, y para ello hay que ir a un nuevo acuerdo de Bretton Wood.-
2)            Radical transformación de los regímenes impositivos, sobre la base del impuesto a las transacciones financieras. Para ello debemos ir a acuerdos banco centralistas. -
3)            Certeza jurídica a través de la bancarización. -
4)            Creación de un fondo universal de desarrollo, para la asistencia inmediata de los sectores más empobrecidos, atendiendo la salud, la enseñanza, la vivienda, promoviendo el trabajo, la investigación científica. -
5)            Reexamen de la deuda: externa e interna. - Desarrollo de instrumentos de arbitraje. -
6)            Despenalización de las drogas y   del aborto, como       instrumento de   combate al negocio de la droga y del aborto y a su vez promover la vida. -  
7)            Defensa de la identidad cultural de los pueblos, de las regiones de las nacionalidades, de sus costumbres. –

Y sin duda que quedan muchos puntos programáticos más, basta recordar lo que han sido los Foros Social Mundial para tener una idea de la riqueza de las propuestas que circulan en el mundo, si he puesto estas a consideración es porque desde mi modesto punto de vista, estas son las que están en el centro de la decisión política. -
Y por último una nuestra: Funza. - Es un triunfo, como pudo ser y no fue lo de Cristalería. - Tal vez si aquello hubiera sido en tiempos preelectorales hubiera cristalizado. - Una razón más para entender el tema de los inversores. -
Porque un mundo mejor es posible. -
15 de mayo de 2004.-                                       Jorge Aniceto Molinari.-
Está escrito y publicado en mayo del 2004, aún no había llegado al gobierno el Frente Amplio. Ahora parece como que el tiempo no hubiera transcurrido para los problemas que afronta la humanidad y ya en el desarrollo de una nueva campaña electoral siguen y cada vez son más grave los mismos problemas, con el agravante de que esta campaña cada vez está más enfocada para la gente en el dilema de conservar lo que se ha avanzado o experimentar un retroceso conservador. Y no nos gusta el retroceso, ni el no emprender las soluciones que nuestra humanidad necesita.

sipagola@adinet.com.uy

miércoles, 30 de enero de 2019

La desvergüenza de Piñera y de sus adláteres



Por Juan Pablo Cárdenas S.:
Uno de los mayores fiascos de nuestra política exterior se consumo durante el gobierno de Ricardo Lagos, cuando éste reconoció apresuradamente como presidente de Venezuela a un golpista que no alcanzó a consumar del todo su rebelión en contra del comandante Hugo Chávez. Pero como el ser humano suele tropezarse varias veces con las mismas piedras, ahora Sebastián Piñera ha incurrido en el mismo despropósito al reconocer como mandatario de este país a un aventurero de apellido Guaidó, al mismo tiempo que declarar al gobierno de Nicolás Maduro como ilegítimo.


Da la impresión que ambas y fatales precipitaciones de parte de La Moneda se explican únicamente en la presión que la Casa Blanca le ejerce a aquellos países en el propósito de desestabilizar la Revolución Chavista y deponer a sus legítimos líderes. Ya se sabe que en política exterior la afinidad entre la derecha y la llamada centroizquierda chilena es prácticamente plena, igual de servil a Washington y, lo peor de todo, extremadamente cínica. Constituye un abuso presidencial arrogarse en nuestro país la representación plena de la nación, toda vez que es público y notorio que en todos los asuntos externos, y hasta en los diferendos de Chile con sus vecinos, importantes sectores de la población han repudiado las posiciones fratricidas de nuestra Cancillería, su intento hegemónico regional y su renuncia a consolidar lazos de hermandad continental con nuestros vecinos.

Pero en Cuba, Bolivia, la misma Venezuela y otras naciones como, ahora, México, se sabe de la simpatía que despiertan en Chile sus respectivos procesos políticos y se lamenta el abuso de nuestros gobiernos al asumir y hacerse parte de los intereses y maniobras acorde a los intereses del país imperial. Jamás de le ha consultado a la población nacional que opina sobre nuestras relaciones con el mundo y muy especialmente con América Latina y, sin embargo, los moradores de la Moneda y del Poder Legislativo cada vez disponen de mayores presupuestos para las Fuerzas Armadas y nuestra escandalosa carrera armamentista.

Es, asimismo, una desvergüenza que Piñera y otros jefes de estado tomen posiciones frente a Venezuela con el inmenso tejado de vidrio que tienen, cuando los mismos que ahora fustigan a Maduro le dieron acompañamiento a la dictadura De Pinochet y, en su momento, hasta concurrieron a Londres a reclamar su libertad e impunidad, cuando el mayor Tribunal de Justicia del mundo lo retuvo en Europa y buscó juzgarlo por sus horrendos crímenes. Liberación que, a la postre, lo llevara a morir en completa impunidad en su casa.

Es una desfachatez, por lo mismo, que el gobernante chileno, su ex comunista Canciller (hoy reconocido como un traidor) sus ministros, partidos y parlamentarios quieran aparecer ahora como los paladines de la democracia en Venezuela. Coludiéndose para ello con el presidente Bolsonaro, otrora miembro de la tiranía militar brasilera, o con el presidente de Colombia, país que tiene el demérito de ser el más violento de América del Sur, en el que el ejercicio ciudadano es extremadamente precario y donde la guerra civil que se creía superada vuelve a dar muestras de su ferocidad.

Pero también es una completa vergüenza que la Democracia Cristiana chilena y varios de los actores políticos presuntamente de izquierda asuman las mismas posiciones del oficialismo o soslayen un pronunciamiento respecto de lo que sucede en Venezuela, toda vez que la oposición a Maduro en realidad no ha logrado ganar más adeptos, ni provocado algún proceso de concertación para ofrecer una alternativa viable. Cuando además de sabe de la adhesión de la Fuerzas Armadas a Maduro y de aquella enorme organización y movilización social en favor de su gobierno y la defensa de los avances experimentados desde que los corruptos partidos hegemónicos de ese país  cayeron en total desprestigio y simplemente desaparecieron.

El golpismo de la derecha venezolana lo que sí ha logrado concitar es el apoyo de los gobiernos adictos a la Casa Blanca, de la OEA y de los grandes medios de comunicación que en el mundo y en Chile se descubren tan afines en su orientación editorial y con tan poca capacidad de mostrar los acontecimientos de Venezuela con un mínimo de independencia y dignidad. No se trata, ciertamente, de apoyar o defender a Maduro, sino de mirar con alguna independencia y ecuanimidad lo que sucede en Venezuela o al menos ofrecer más espacio a la diversidad informativa, de la que tanto Chile carece y pone en entredicho su pretendida democracia.

En este sentido, es bochornoso que en nuestro Parlamento, en los partidos autoproclamados progresistas no surjan más voces que, al menos, le nieguen a Piñera y sus adláteres autoridad moral para intervenir en los asuntos internos de un país hermano, pese que en la defensa encendida, criminal y prolongada de Pinochet tanto reclamaron contra la injerencia del mundo libre y democrático en nuestros asuntos internos. Echamos de menos que quienes desnuden el doble estándar de nuestro gobierno, cuando nada dice ante la forma en que algunos regímenes de la Tierra violan flagrantemente los Derechos Humanos, cuando de se trata de buenos o potenciales socios económicos. Que también callan ante las agresiones cotidianas del presidente Trump, obsesionado por construir un muro contra los derechos migratorios y se empeña en hacer la guerra y proclamar la superioridad estadounidense, como antes la hizo Hitler en relación a los alemanes. O tantos otros tiranos que descollan en la historia universal. Cuando para colmo está presidiendo un gobierno corrupto que hasta fastidia, ya, a su propio Partido Republicano.

juanpablo.cardenas.s@gmail.com

miércoles, 9 de mayo de 2018

Expectativas Electorales


Por Oscar Bravo:
Los procesos electorales en Venezuela presenta varias fases de acción política que se caracterizan por particularidades muy específicas que comienzan por la convocatoria formal por parte del CNE, de la fecha y el tipo de elecciones que se van a realizar, luego viene el período de inscripciones de candidaturas y de la llamada pre-campaña, luego lo que se conoce propiamente como la campaña electoral, a continuación viene “un paréntesis electoral” de 54 horas que transcurren entre las 12 de la noche del día jueves hasta el domingo a las 6 de la mañana, que es cuando comienza “el día de la votación” hasta el momento en que se emiten los resultados electorales definitivos…



En todo ese transcurrir electoral ocurre un eje transversal conocido como “las expectativas electorales” que consiste en las apreciaciones, percepciones y pronósticos sobre lo que va a ocurrir y posibles resultados el día de las elecciones…en la que éstas expectativas se encuentran flotando entre los deseos y la realidad que debe ser evaluada con la mayor ponderación y sindéresis posible para evitar las desagradables sorpresas que existe entre los cálculos políticos y los resultados definitivos…

En los actuales momentos los partidos políticos involucrados en el proceso electoral utilizan su MINIMAX, para determinar cual es lo mínimo que piensan obtener y aplican el MAXIMIN, para visualizar las máximas aspiraciones que tienen como metas electorales…también está el caso de las expectativas que tienen los abstencionistas que  están “ligando” que el 20 de mayo haya muy poca participación política.
La población en general también tiene sus expectativas que van desde preguntarse: ¿habrá elecciones el 20 de mayo? ¿Se realizaran en paz? ¿La asistencia será masiva? ¿Los actores políticos reconocerán los resultados electorales?...

Las expectativas electorales se han polarizado entre las personas que apuestan al fracaso de las elecciones y las que desean que el día de las elecciones se convierta en una gran fiesta ciudadana y democrática….
Politólogo
bravisimo929@gmail.com

miércoles, 28 de marzo de 2018

La crítica liberal a Trías: tirar el niño con el agua del baño


Por Julio A. Louis:

Me considero discípulo y crítico de Trías, con el que mantuve una estrecha relación de militancia y de docencia durante más de veinte años: en el Partido Socialista entre 1954 y 1965 y como colega de Historia en el Liceo de Las Piedras entre 1964 y 1972, año en que Trías volvió a ser diputado.  Luego, nos vimos con intermitencias hasta 1975, en que fui detenido. Trías falleció en 1980 y yo fui amnistiado en 1985, por lo cual no nos reencontramos. Recibí su profunda influencia, coincidí y discrepé con él, lo cual aceptaba pues nunca pretendió tener alrededor suyo a sumisos. 



Lo conocí muy bien, sé que tuvo aciertos y desaciertos como tenemos todos, pero su integridad ética está fuera de duda. Me parece una vil calumnia acusarlo a él (y peor, a su mujer, quien nunca tuvo militancia política) de ser agentes rentados de la inteligencia checoslovaca. Que Trías aportase sus ideas a quienes compartían críticas contra el capitalismo y el imperialismo norteamericano, es posible, del mismo modo que en el país o en el exilio durante las Dictaduras de la “Seguridad Nacional” muchos militantes acordamos con un espectro ideológico amplio de voces críticas a dichas dictaduras. Eso está bien, no significa venderse.

Sorprende la ignorancia de los agentes -quizás acostumbrados a otro nivel de vida- y la superficialidad de sus repetidores al mencionar que tenía cierta estrechez económica (en el caso de los primeros, ¿sería para justificar una apropiación para ellos que no llegaba al supuesto destino?). Trías tenía un ingreso como profesor efectivo de 7o. grado (el máximo), que en los 60 equivalía a los ingresos de un diputado (el de un director de liceo era casi al de un senador). Sus libros se agotaban, no necesitaban mecenazgos. La amplia mayoría de su rica biblioteca es anterior al año 66.

La campaña denigratoria se comprende a la luz de una ofensiva ideológica del liberalismo, o de su primo hermano el social liberalismo. Trías ingresó a la Enseñanza por concurso, y fue Profesor de Filosofía, de Historia y de Literatura, además de poseer una sólida formación en economía. Fue algo más que historiador: fue un teórico marxista de primera línea, a mi juicio el mayor teórico del siglo veinte en Uruguay y uno de los más destacados en América Latina. 

De esa ofensiva ideológica participa López D’Alesandro (1) centrado en la dicotomía democracia-dictadura. En su análisis las clases sociales no existen, las categorías marxistas tampoco. Lo que estas tendencias ideológicas procuran calumniando a Trías, es terminar con la tendencia marxista que ha buscado caminos diferentes al estalinismo y a la caduca social democracia.  Al respecto, me remito a Trías: “Nuestras radicales discrepancias con los partidos socialdemócratas europeos no se refieren, por cierto, al problema de la libertad y de la vigencia de los derechos democráticos. En nuestra concepción del socialismo las libertades fundamentales, el funcionamiento de una democracia real, el respeto a los derechos humanos, juega un rol primordial. Ello nos define y nos diferencia de otras corrientes. Pero es que los partidos socialdemócratas de las naciones imperialistas, como Francia, hacen cuestión de la democracia en las metrópolis, pero aplastan salvajemente desde el gobierno las libertades de los pueblos coloniales como en Argelia.” (2)   

La colega Selva López Chirico desenmascara las fuentes checas y “brasileñas” de esa ofensiva.  Si acometo la tarea de opinar sobre Trías -ya lo hice en el libro de mi autoría “Trías, el socialismo y la patria grande. Hacia una interpretación marxista del siglo XI” (2013)- es porque pocos historiadores vivos lo han conocido tanto (otro es Carlos Machado). Pero no escribiré sobre lo que dicha colega ha investigado con seriedad. Lo haré en el aspecto ideológico - político.
                       
El pensamiento de Vivian Trías

No opinaré sobre sus supuestas notas a los checoslovacos. Lo que sí sé, es que Trías se entusiasmó con Onganía, y discutí con él, entendiendo que era un golpe reaccionario. De ese enfoque suyo doy fe. Y no cabe la menor duda de su yerro, de su entusiasmo ante los supuestos militares progresistas, posición que 1973 en Uruguay, editorializó “El Popular”, órgano del Partido Comunista ante los comunicados 4 y 7 del 9 de febrero, sin contar con el silencio de Seregni en el acto del Frente en esos días, en los que criticó a Bordaberry pero nada dijo de los golpistas. Salvo excepciones de organizaciones pequeñas la izquierda (frenteamplista) “se comió” el progresismo de esos comunicados.           

Con ser grave el desacierto de Trías respecto a Onganía su pensamiento global y sus aportes no pueden limitarse a este yerro, aunque López D’Alesandro lo utiliza para defender la “democracia” y atacar a las “dictaduras”. El marxismo siempre estudia el contenido de clase de la democracia. Hubo democracia esclavista, democracia en los burgos modernos, democracia liberal en diversos países capitalistas y democracias más estrechas, como ‘las tuteladas’ por las Fuerzas Armadas a a la salida de las dictaduras de la Doctrina de la Seguridad Nacional.

Ahora bien, son complementarios dos enfoques diferentes. Por un lado, el reconocimiento del contenido dictatorial de clase de la democracia, opuesto al enfoque liberal que contrapone democracia y dictadura. Y por otro, el reconocimiento de que el régimen en el que se ejerce la dictadura de la burguesía, no es indiferente a los trabajadores ni a las clases populares, y es preferible el democrático liberal. En cambio, cuando se trata de un proceso revolucionario se llega a lo que el joven Marx llama “democracia verdadera” (“Introducción a la crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel”), luego denominada “dictadura del proletariado”.  Tema de controversia es cuando esa “democracia verdadera” (real, la llama Trías) mantiene o no esa característica y esa polémica comprende a los Estados que pretenden expresar a los trabajadores y a las clases populares (Cuba, Venezuela, China, Vietnam, etc.).       

Trías importa como pensador marxista, y en tanto uruguayo -miembro de una nación dependiente, del otrora denominado Tercer Mundo- comprende que la revolución socialista será internacional o no será, que la integración latinoamericana es indispensable para el ejercicio de la soberanía de cada una de sus naciones, y en particular, la uruguaya. Y con esas categorías, estudia la historia para señalar el rol de los liberales Mitre y Sarmiento, que atacaron a los caudillos populares -caso de Artigas- y apuntalaron al colonialismo británico, devenido después, en imperialismo.  

Aportes del pensamiento de Trías   

A continuación señalo dos aportes medulares de su pensamiento.

1)   “Porque, en general, los hombres nutren su personalidad con decisivas influencias derivadas de su tierra, de su pueblo, de sus amigos, de su familia, de su lar. Es a través de su inmediata experiencia con los suyos, que el hombre llega a concebir y a amar a la humanidad y, por consiguiente, a luchar por un mejor destino para ella.
En nuestro caso, orientales y latino-americanos, es desde ese ángulo singular que vemos al mundo y que encaramos sus problemas.  Precisamente, desde ese punto de partida es que llegamos a la conclusión de que el socialismo es la única y ansiada solución para nuestros pueblos. Y luego comprendimos que esa solución solo puede ser universal y que, así como no habrá, en definitiva, socialismo uruguayo sin socialismo latino-americano, no habrá tampoco, socialismo latino-americano sin socialismo a escala mundial.” (3)
  
De modo que Trías es internacionalista, promotor de la integración latino-americana (la Patria Grande), y en esa visión se encuadra su “socialismo nacional”. Juzga que la humanidad se superaría alcanzando propósitos socialistas a través principalmente de revoluciones nacionalistas del Tercer Mundo, que guiarían sus pasos de acuerdo a la idiosincrasia de los pueblos y de sus experiencias concretas, estableciendo vínculos solidarios con los genuinos procesos democráticos y nacionales de los países del Primer y del Segundo Mundo. Se opone y desconfía de las “revoluciones papagayos” y de los “centros” rectores del proceso político e ideológico. De ahí su profunda simpatía por Yugoslavia, China, Corea, Vietnam y muy especialmente, Cuba. Además, se opone a la invasión soviética a Checoslovaquia (1968) implantando otro régimen títere. 

2)  Trías reinterpreta el rol de los denostados caudillos, a quienes equipara a un “sindicato de los gauchos”. Defiende al federalismo y a sus promotores. “José Artigas fue víctima de la calumnia infamante… y fue calificado de ‘anarquista’ y ‘bandolero’. Y se intentó desarraigarlo del recuerdo popular mediante la Leyenda Negra. De Cavia a Mitre o a Berra la tarea tuvo diligentes y aplicados amanuenses”. (También Sarmiento, agrego). (4)  De Mitre expresa: “Su gobierno es una mixtura eficaz de liberalismo económico y ‘culto’ y de dictadura sanguinaria e implacable. Mitre es el instrumento que lleva adelante, contra viento y marea, la incorporación orgánica de la Argentina al aparato imperialista”.(5)  

Pero hace salvedades respecto a los caudillos. Así, de Juan Manuel de Rosas opina: “Su política en lo fundamental es idéntica a la de los unitarios. Mantuvo su monopolio de la aduana y sus rentas para los porteños; sostuvo con mano de hierro la clausura de los ríos interiores que asfixiaba al litoral.” (6) Y agrega: “No es una casualidad que los auténticos políticos federales provincianos hayan sido anti-rosistas; tal es el caso del correntino Pedro Ferré, del tucumano Heredia, del riojano Ángel Vicente Peñalosa. ” (7) Lo que no le impide reconocer el valor de Rosas: “Veremos que también fue capaz de sostener una actitud nacional, representativa del conjunto de las Provincias Unidas ante la agresión extranjera. No puede extrañar que haya calado hondo en la historia.” (8)  Para Trías,  el criterio unitario conducía a la semicolonia y el federal a la nación soberana. Así revaloriza la historia de los movimientos nacionales y populares.

Apuntando al presente
  
Por fin, López D’Alesandro se traslada al presente y atacando a la “izquierda radical” mete en la misma bolsa a Kirchner, Ortega, Maduro, Putin; “todo es igual, lo mismo un burro que un gran profesor” de acuerdo a la letra del tango. Para obrar con seriedad se debe analizar caso a caso.

Creo que otro debe ser el criterio, que presumo compartiría Trías: “Desde el fallecimiento de Vivian Trías han transcurrido más de tres décadas, pletóricas de acontecimientos trascendentes, motivadores para intentar una interpretación en base a sus aportes, a los de otros pensadores marxistas o de diversas visiones revolucionarias de la época presente. Si no somos capaces de recrear el pensamiento socialista, inexorablemente se caerá en interpretaciones chatas, acomodaticias y sin perspectivas, repetitivas de las experiencias frustradas de la socialdemocracia o de los fundamentalismos cargados de dogmatismo, dignos del peor estalinismo.” (9)    

(1) Fernando López D’alesandro. “Vivian Trías, Jorge Rafael Videla y el socialismo nacional”. “ladiaria” 24 de febrero de 2018.
(2) Vivian Trías. “Marx, Lenin y la Revolución Latinoamericana”. “El Sol” 2a. Nota. 28/12/1961
(3) Vivian Trías. “Aportes para un socialismo nacional”. Tomo 6 “Por un socialismo nacional” “Introducción”. Ediciones de la Banda Oriental. 1989. Páginas 129 y 130.
(4).  Vivian Trías. “Las montoneras y el Imperio Británico”. Ediciones Uruguay. Página 19
(5) Ibidem. Página 119
(6) Ibidem. Página 80.
(7) Ibidem. Página 81.
(8) Ibidem. Página 82.
(9) Julio A.- Louis. “Trías, el socialismo y la patria grande. Hacia una interpretación marxista del siglo XXI”. Fundación Vivian Trías-ARCA. Página 133.     
jlui@vera.com.uy

miércoles, 2 de agosto de 2017

Un tablero de ajedrez ucraniano en Venezuela

Por Ramiro Gómez

Más de cien días de violencia han vivido las calles de Caracas y algunas otras poblaciones venezolanas desde que la oposición decidió echar el resto e iniciar una escalada para hacer caer por la fuerza el Gobierno de Nicolás Maduro. Lo que empezó con unas movilizaciones de militantes opositores para oponerse a una medida del Tribunal Supremo de Justicia que establecía la ilegalidad de las acciones de la cúpula parlamentaria, que pretendía nombrar fuera de ley a magistrados del propio alto tribunal, derivó en escenas de violencia callejera que recordaron las acciones conocidas como Euromaidán, que acabaron en el derrocamiento en 2014 del presidente ucraniano Víctor Yanukóvich.


Las similitudes entre ambos eventos saltan a la vista y prendieron las alarmas tanto del Gobierno venezolano como de gobiernos y movimientos políticos internacionales. La prensa local y extranjera ha manejado los hechos como episodios de protestas y represión por parte de los cuerpos de seguridad, aun cuando las imágenes que recorren la internet muestran la operación de falanges de combatientes con una sofisticada organización bélica y uso sostenido de armas de fuego de fabricación casera, así como armas de guerra convencionales. Así mismo ocurrió en la Ucrania de Yanukóvich, lo que comenzó como una serie de manifestaciones contra la decisión presidencial de suspender el acuerdo de integración con la Unión Europea, avanzó rápidamente hasta convertirse en lo que analistas denominaron una situación de "pre-guerra".

En enero de 2014, las calles de Kiev se fueron llenando de imágenes de jóvenes portando máscaras profesionales antigás y anti polvo, así como cascos de protección, guantes de trabajo y una variedad de prendas de camuflaje militar. Completaban su vestimenta con la bandera nacional, que era utilizada tanto para ondearla como para cubrirse con ella, haciendo notar que se trataba de acciones de carácter "nacionalista". Desfilaban en las calles portando varas de madera y escudos, tanto improvisados como profesionales, con los que atacarían a la policía para generar revueltas que volvieran la ciudad un completo caos. Ya a finales de ese mes, los maderos darían paso a pistolas y rifles y las escenas de golpizas se transformaron en conteos de muertes tanto del lado de los "manifestantes" como de los agentes policiales. Las escaramuzas, que en un principio tenían lugar a la luz del día, fueron convocadas más adelante para traspasar las puestas de sol y mantenerse durante la noche, lo que hacía más difícil la actividad de las fuerzas antidisturbios y elevaba el calibre de las refriegas.

Las acciones fueron impulsadas por el partido Sovoboda, formación de extrema derecha ubicada en la corriente nacional socialista (Nazi) que ha visto crecimiento en varios países europeos. Los parlamentarios de este signo emitían discursos callejeros y a través de redes sociales y azuzaban las movilizaciones y la confrontación contra la policía. Sin embargo, desde noviembre de 2013, cuando empezaron las protestas en la plaza Maidán de la capital ucraniana, se dio el surgimiento de una suerte de grupo de choque que encabezaban las manifestaciones, conformado por jóvenes universitarios, en su mayoría miembros de equipos de futbol escolares, así como por militantes de pequeñas agrupaciones fascistas. Esto devino en la formación del "Sector Derecho", que sería la vanguardia de movimiento armado contra el Gobierno.

Este relato puede ser adaptado con exactitud a lo que ha ocurrido en Venezuela desde abril de 2017. Las mismas máscaras, la misma indumentaria y el mismo armamento es el que utiliza la vanguardia de lo que la oposición ha dado en nombrar "la resistencia". Pero no solo se trata de haber copiado la imagen de los participantes del Euromaidán, en Caracas se han dado episodios de violencia impulsados por diputados de los partidos ultraderechistas Voluntad Popular y Primero Justicia, que dominan el Parlamento desde las elecciones de diciembre de 2015.

En Ucrania se vivieron momentos trágicos cuando las "manifestaciones" incluyeron ataques con armas y bombas incendiarias a la sede de organizaciones sindicales de izquierda, con saldo de heridos y fallecidos. Así mismo, se dieron ataques individuales a personas que se identificaban con organizaciones comunistas, a quienes rociaban con gasolina y les prendían fuego en plena calle. Estas escenas se han repetido con exactitud en Caracas, cuando a esta fecha van al menos siete personas fallecidas luego de haber sido incendiadas y los heridos por la misma causa rozan las dos decenas. En todos los casos, la razón para quemar vivas a estas personas no es otra que "parecer chavistas" y haber sido denunciados como "infiltrados" en las manifestaciones.

En 2014 recorrieron el mundo, de la mano de la prensa internacional, imágenes de grupos de jóvenes ucranianos ataviados con máscaras e indumentaria militar haciendo uso de escudos para formar falanges con las que avanzaban sobre las fuerzas de orden público, imágenes que pueden ser fácilmente confundidas hoy con las de las refriegas que se dan continuamente en Caracas.

La estrategia es la misma: convocar a manifestaciones en las que participan civiles pertenecientes a las clases medias, quienes son impulsados por su descontento por la situación económica y su rechazo al Gobierno legítimamente electo, a las que se incorporan los miembros de la vanguardia de choque para generar escaramuzas y combates campales con la policía y la Guardia Nacional. La imagen de protesta pacífica se disuelve rápidamente al concentrarse la atención en las escenas de violencia que incluyen ataques a edificios institucionales, vehículos de transporte de alimentos y materias primas, así como el levantamiento de barricadas con escombros y trozos de árboles, que sirven de trincheras callejeras.

Tanto en Venezuela en 2017 como en Ucrania en 2014, el relato de los hechos ha sido construido por los dirigentes opositores y los medios de comunicación como eventos de "represión" del Gobierno contra la población civil, escondiendo y relativizando las acciones criminales de las respectivas vanguardias, acciones que solo pueden ser calificadas como violencia fascista, por su alto contenido de segregación social y política.

Una guerra multiforme o GUERRAS HÍBRIDAS:’’ durante los acontecimientos de 2011 conocidos como “primavera árabe”, que inmediatamente reconocí como una serie de revoluciones de color, pero que de manera interesante se convirtieron en unas pocas notorias guerras no-convencionales.’’(1)

En ambos eventos, Ucrania y Venezuela, los gobiernos occidentales se manifestaron abiertamente a favor de la oposición, haciendo ojos ciegos a las acciones paramilitares, a los ataques a edificios públicos y privados, a los asesinatos selectivos, a las quemas de personas y, a fin de cuentas, a toda la estrategia de derrocamiento de un gobierno electo democráticamente mediante el uso de la violencia. En la Ucrania de 2014 estas acciones dieron pie a la defenestración de Víctor Yanukóvich y al ascenso de un Gobierno de corte fascista que generó una guerra civil que aún hoy está en desarrollo. En Venezuela la estrategia apunta a un escenario similar, aunque la diferencia es que el Gobierno chavista de Nicolás Maduro ha mostrado una sólida cohesión tanto en la Fuerza Armada como en la mayoría de la institucionalidad estatal; así mismo, El pueblo chavista no ha dejado de manifestarse en las calles mostrando su apoyo al Gobierno y a la Revolución Bolivariana.

Con el correr de los días veremos si la oposición venezolana logrará replicar exitosamente el Euromaidán o si se impondrá la voluntad pacífica y democrática de la nación venezolana.
FUENTES CONSULTADAS:
1.            http://katehon.com/es/article/entrevista-referente-las-guerras-hibridas-con-andrew-korybko

Comunicador alternativo latinoamericano
alfaruqomar36@yahoo.es


miércoles, 31 de mayo de 2017

¿Qué rumbo para Latinoamérica y el Caribe?

Por Víctor Manuel Barceló R.

Veíamos como enormes cambios en la vida planetaria, impactan Latinoamérica y Caribe con rasgos relevantes y positivos, en cuanto a conflictos ancestrales y recrudecimiento en otros. La enorme asimetría de poder entre el imperio y el resto de América, no cambia. Más la relación E.U. Región ya no es una sola “política de control”. Se despliegan diferentes estrategias bilaterales o subregionales con México, América Central y el Caribe como el área profundamente integrada -migración y comercio- a E.U.



La andina es preocupación extrema para E.U. por la inestabilidad política, avances hacia el progresismo y el narcotráfico. El Cono Sur logró un margen de maniobra suigéneris. Antes de Trump la agenda para la Región se apoyaba menos en la geopolítica, seguridad nacional e ideología y más en la economía y asuntos compartidos como: narcotráfico, ambiente y migración.

En ese esquema tendrá que trabajarse para encontrar vías de crecimiento y desarrollo regional, que pongan en manos de los habitantes de cada nación, la decisión de su destino inmediato y futuro. La sumatoria de tales decisiones llevará al cambio de rumbo para dar a todos felicidad personal, familiar, local, nacional y regional.

Los factores que se oponen y a la vez, pueden impulsar al avance del desarrollo interno y sustentable de la Región son fundamentalmente: el fortalecimientos de posiciones de agrupamientos de avanzada, a los que habría que incorporar a las luchas indígenas; la controversia en ámbitos de análisis, en cuanto a la visión hegemónica de desarrollo, a que llega el ensanchamiento de la explotación irracional del subsuelo (petróleo, agua y minas); la puesta al día del rostro de la dependencia –ampliamente estudiada y documentada en el siglo XX-; la reacción parcial, por regiones, frente a tal fenómeno que tiene organismos arraigados en la conciencia de las naciones que lo integran y el avance democrático que eleva al poder, por decisión popular, a gobiernos denominados progresistas. Puede haber más factores político-ideológicos, pero las relaciones recíprocas y la mecánica recurrente, juegan papel dominante en la transposición del contexto político-social a escala regional, fundamentalmente por zonas marcadas como: Sur, Centro y Norte de América.

El novedoso ciclo político-económico-social aparece en la Región, en el año 2000. Se trata de un proceso en transición, que afecta de manera distinta a diversos países, pero siempre en manos del protagonismo gradual de corrientes sociales, a expensas de la crisis de los partidos políticos tradicionales y sus procedimientos de representación. Así surge, en el país más al norte de Mesoamérica (México) un empeño por terminar con la hegemonía de un partido –constructivo y social en sus principios- que para fines de los ochentas del siglo XX ostentaba un gobierno que había echado por la borda los principios de la Revolución Mexicana –inscritos en la Constitución Política del país- abriendo de par en par las puertas al capital transnacional, adoptando las normas del llamado “Consenso de Washington”.

Esta apertura llevó a feliz término la búsqueda de sacar del poder al Partido Revolucionario Institucional (PRI) que decaía en la defensa de los intereses nacionales, pero con el ascenso al poder de un partido que siempre se ostentó en la derecha, Partido Acción Nacional (PAN) y cuyos resultados, con dos gobiernos que suman 12 años, fueron nefastos para la vida de los mexicanos al afectarse su nivel de vida, declarando “guerra” al narcotráfico –que provoca muertes al por mayor por casi todos los rumbos de la nación- y entregando el mercado interno –que había tenidos grandes logros en hidrocarburos y el alcance de la soberanía alimentaria- a intereses transnacionales. El avance del neoliberalismo –término acuñado para caracterizar tal fenómeno global llegó a su máxima expresión, en la mayoría de los que integramos la Región Latinoamericana y Caribeña.

Pero la discusión, análisis y propuestas para combatir al neoliberalismo y el empeño para relegitimar el discurso político radical, encontró resultados positivos en otras naciones de la Región. El cambio de época - Maristella Svampa señala- tomó un nuevo giro con la emergencia de gobiernos que, en base a políticas económicas heterodoxas,  articularon demandas inspiradas desde lo local, valorizando la cimentación de un ámbito regional que pretende escapar de las presiones transnacionales. No pocos autores alentaron grandes expectativas de cambio y vieron con optimismo el “giro a la izquierda”, la “nueva izquierda” y el «pos neoliberalismo», entre otros. Pero fue inconsistente la apreciación, al no mostrar rasgos atendibles de confianza en el futuro de la autodeterminación regional.

Estos nuevos gobiernos inauguran la desinencia genérica de “progresismo”; para algunos demasiado amplia; pero tal clasificación permite incluir diversas corrientes ideológico-políticas y ensayos gubernamentales, que van de inspiración más institucionalista-histórica hasta absoluta, siempre sujetas a procesos constituyentes. América Latina y el Caribe llegan a estos momentos, tras sufrir y seguir sufriendo muchos años de neoliberalismo y sus ajustes fiscales. El progresismo fue surgiendo como expresión social, espontánea, habitual, soslayando infinidad de experimentos y probabilidades de cambio hacia rutas normadas. No hubo consideraciones ortodoxas que le frenara, tampoco apoyo ideológico-político que le hiciera ver problemas por venir de la esfera externa, por dependencia del comercio exterior.

Los problemas que hoy aquejan a los países progresistas, provienen del ámbito planetario. El predominio progresista se ató al incremento espectacular en precio de los commodities petróleo, minerales y alimentos-. Las economías de la Región fueron muy beneficiadas por precios crecientes de exportaciones de productos primarios, durante la primera década del siglo que corre y algunos años más. En tal contexto, gobiernos, más allá de signo ideológico, apostaron por ventajas comparativas, prepararon el retorno de la visión “productivista” del desarrollo y negaron o escamotearon crecientes conflictos liados a ellas. Las reformas estructurales, cuando las hubo, fueron entreguistas del patrimonio y la conciencia nacionales. Igual se las sustituyó, con políticas de endeudamiento y crecientes tasas de interés, provocando inflación y control de precios. Daños ambientales, e impactos socio-sanitarios no fueron considerados en los modelos de desarrollo.

Con esos factores, el cambio de época configuró un ambiente complicado en el cual, una de las apostillas mayores es el vínculo entre tradición populista y paradigma extractivista, señala Svampa. Categorías críticas como la de “(neo) extractivismo”, “mal desarrollo”, “nueva dependencia” o “populismos del siglo XXI”, y otras de tipo propositivo, como “autonomía”, “Estado Plurinacional”, “buen vivir”, “bienes comunes”, “derechos de la naturaleza”, “ética del cuidado” o “pos extractivismo”, cruzan los debates intelectuales y políticos, así como las luchas sociales en puerta, para proponer modos variados, en ocasiones incompatibles de imaginar la relación: economía, sociedad, naturaleza y política. Ver: M. Svampa: “Consenso de los Commodities” y lenguajes de valoración en América Latina. En Nueva Sociedad No 244, 3-4/2013, disponible en www.nuso.org


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