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domingo, 17 de febrero de 2019

México el rescate de la identidad por la educación


Por Víctor Manuel Barceló R.:

Un sistema planetario en crisis, se adiciona con la presión de la potencia hegemónica en América, para instar a que la vida de nuestras naciones se incline forzadamente hacia valores que contravienen los históricos de la solidaridad y la democracia, a fin de fortalecer los de globalidad y derechos individuales, que impulsaron desde los años 80 del siglo XX, a través del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial, provocando desarraigo y confusión en diversos órdenes de la vida de nuestros pueblos y comunidades.


Esas presiones por mantener el control de “su traspatio”, que lleva al imperio hacia actitudes marcadamente de control y vigilancia de nuestras decisiones soberanas, provocan pobreza y miseria en los pobladores, que reaccionan emigrando masivamente hacia las fronteras de la nación que induce el éxodo y que califica tal movimiento poblacional, cada vez con epítetos más crueles y faltos a la verdad, en algunos casos. 

La renovada política de “América para los americanos” –considerándose ellos América- está dando frutos favorables a los intereses extra nacionales en el Continente, impulsando la toma del poder por grupos de la derecha, mediante “golpes blandos”, en países de una gran importancia por sus dimensiones, población y tamaño de sus economías. Tales grupos ultraderechistas están echando por tierra resultados muy positivos para las clases marginadas, construidos por gobiernos progresistas, que les estaban sacando del marasmo de siglos en que habían vivido.

Ver:https://outlook.live.com/owa/?path=/mail/inbox/rp  
Pero las condiciones espinosas no disminuyen. The Wall Street Journal dice que la decisión de EU para destituir al presidente Nicolás Maduro, es el primer paso del gobierno de Donald Trump para “remodelar” Latinoamérica, siendo Cuba su siguiente objetivo. El informe señala que EU proyecta divulgar nuevas medidas contra Cuba en próximas semanas, considerando nuevas sanciones –como si las que sufre no fueran suficientes- y volver a calificar a la Isla como estado adalid del terrorismo. Se juzga que la medida podría complicar duramente las inversiones extranjeras en ese país.

The Wall Street Journal, indica también, que EU apuntaría luego a Nicaragua. Se recuerda que en noviembre, el asesor de seguridad nacional John Bolton calificó a las tres naciones citadas, como una “troika de la tiranía”. En esta línea de pensamiento, la semana pasada, el vicepresidente Mike Pence afirmó que a Trump “no le entusiasman” intervenciones estadounidenses en el extranjero, “excepto en este hemisferio”. Ver:

https://www.democracynow.org/es/2019/2/1/titulares/wsj_after_venezuela_us_to_target_cuba_in_effort_to_reshape_latin_america

v_barcelo@hotmail.com

miércoles, 4 de octubre de 2017

Victoria pírrica de Ángela Merkel, con neonazis en el Parlamento

Por Emilio Marín:
Preocupante avance de la extrema derecha alemán

El domingo 24 hubo elecciones en Alemania. Si bien ganó la coalición oficialista de Ángela Merkel, tuvo muchos menos votos que en 2013. Fue lamentable que los ultraderechistas de AfD, con el 13 por ciento, entraran al Parlamento.



Ángela Dorothea Merkel es la canciller de Alemania desde 2005 y con la apretada victoria del domingo pasado ha ganado cuatro elecciones. Cuatro al hilo, pero la de la semana pasada tuvo cierto gusto a derrota y abrió muchos interrogantes sobre si podrá formar una coalición de gobierno en reemplazo de la actual. Y, sobre todo, aún en ese caso, si logrará mantenerla junto con tres posibles aliados y bloques parlamentarios que tienen muchas diferencias entre sí.

El oficialismo tiene hasta ahora su pilar en el partido de Merkel, la CDU (Unión Demócrata Cristiana) y su aliado en Bavaria, CSU (Unión Social Cristiana). Esta fuerza sumada tuvo el 33 por ciento de los votos, bastante menos que los esperados por la canciller y su círculo íntimo, que vieron caer 8,5 por ciento del caudal que habían contabilizado en la elección anterior.

En particular quedaron impactados porque un millón de sus votos, de centro-derecha, emigraron hacia la ultraderecha de la Alternativa para Alemania (AfD). De ese modo y con otros votos que recogió de un electorado disconforme con la marcha del país, y en especial del espectro derechista y xenófobo, incluso neonazi, la AfD subió al tercer lugar del podio legislativo.

Ya se verá que con ese 13 por ciento de los sufragios, la ultraderecha le provocó un dolor de cabeza extra a Merkel: la llevaría a tener que romper su actual coalición de gobierno con la socialdemocracia del SPD, de Martin Schulz. ¿Por qué? Porque si mantuviera esta composición, estaría dejando a la ultraderecha germana el rol de primera oposición. Y tiene un grandísimo temor que -desde ese lugar- AfD pudiera crecer y llegar a disputar el gobierno, en un proceso parecido al de Francia con el Frente Nacional de Marine Le Pen. Afortunadamente ésta fue derrotada en ballottage por Emmanuel Macron.

Caída histórica
El retroceso electoral de Merkel debe tener muchas causas y razones. Una, de manual, es que en las condiciones de crisis que viven desde hace años los países europeos, incluyendo Alemania, la vida de sus habitantes se ha visto afectada en relación a sus ingresos y empleos.

Berlín es al mismo tiempo la matrona de la Unión Europea y de la zona del euro, que han tenido sacudidas y deserciones, como el Brexit con el que los británicos decidieron dar un portazo. Para mantener la UE, desde Bruselas se le demanda más apoyo a Alemania, por ejemplo 75.000 millones para un presupuesto de euros. El canciller -tras regatear mucho- sólo estaría dispuesto a poner, junto con su ministro de Finanzas Wolfgang Schäuble, una décima parte, según medios españoles.

Si bien las razones económicas generalmente están en la base del voto para tal o cual candidato, no son excluyentes de otras que también tienen mucho peso. Y el domingo 24 pesó muchísimo el voto derechista de sentido xenófobo, en forma de castigo a Merkel.

Es que la canciller, sin tener alma cari cativa, en septiembre de 2015 había provocado un sacudón en su país cuando anunció un plan para la recepción de 800.000 refugiados e inmigrantes.

Eso no borraba la huella de responsabilidad de su país y de la Unión Europea en la promoción de las guerras injerencistas en Siria y antes en Libia, que habían provocado centenares de miles de muertes y millones de refugiados. Pero aquella recepción de refugiados mitigaba una pequeñísima parte del daño imperial.

En una Alemania con dificultades económicas y con más de un 10 por ciento del electorado abiertamente pro-neonazi, más un espectro derechista importante expresado por la oficialista CDU-CSU y los liberales del FDP, la idea de recibir a muchos inmigrantes fue un revulsivo. O un bumerán, que se volvió en contra de la canciller.

Ella vio que la mano venía mal. Y por eso negoció con el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, que aceptara de regreso a inmigrantes a cambio de recibir miles de millones de euros y de flexibilizar las condiciones para la incorporación de Ankara a la Unión Europea. Tal sumatoria de Turquía chocó con más obstáculos tras el intento de golpe allí y el negocio Merkel-Erdogan sufrió demoras.

Así fue que la alianza CDU-CSU tuvo un resultado decepcionante. En 2013 había atesorado el 41 por ciento de los votos. En este sentido, Merkel puede compararse con Pirro, rey de Epiro, quien después de lograr una segunda victoria sobre los romanos pero perdiendo miles de sus soldados, habría dicho algo así como “otra victoria más como esta y me tengo que volver solo a Epiro”.

¿Podrá armar gobierno?
El Parlamento o Bundestag tiene 709 escaños y con los resultados del domingo, la composición sería: CDU-CSU 246, SPD (Socialdemocracia) 153, AfD (ultraderecha) 94; FDP (Liberales) 80, Die Linke (Izquierda) 69 y Verdes 67.
Merkel, reponiéndose de la amargura dominical, teje una posible coalición de gobierno que reemplace a la fenecida. Su “plan A” sería sumar a los liberales de FDP y los Verdes, para que compartan con su CDU y la aliada CSU.

En un mes ella debe asegurarse más de 355 legisladores, que implican la mitad más una de las bancas. Sin embargo, lo más vidrioso es la posibilidad que una alianza tan heterogénea pudiera funcionar. Es que allí estarían conviviendo la CDU de Merkel, más volcada a mantener la Unión Europea, junto a los liberales de FDP, que quieren tomar distancia del bloque del euro. Tampoco será fácil armonizar a los bávaros de CSU, que ante el éxito de la ultraderechista AfD creen que deben correrse más a la derecha y evitar la fuga de votos en tal dirección, con los Verdes, que si bien no son ninguna fuerza revolucionaria, tampoco están de acuerdo con esa derechización.

Como si esos graves problemas políticos en su país fueran poca cosa, la canciller está lidiando desde enero pasado con la nueva administración norteamericana. Donald Trump le reprocha su supuesto escaso aporte al presupuesto militar de la OTAN, le hace reclamos comerciales y la deja plantada en los acuerdos del Cambio Climático.

Pobre Ángela, la única buena noticia que tuvo en el último tiempo fue la victoria de Macron en Francia, aunque éste ya está envuelto en problemas por su insistencia en promover una reforma laboral contra los trabajadores.

Derecha
Como se dijo al inicio, la noticia lamentable de los comicios teutones fue el crecimiento de AfD, que llegó al 13 por ciento de los votos y se convirtió en la tercera fuerza. Su ingreso a la Bundestag fue inédito: desde el hitlerismo no ocurría algo así. Si bien la agrupación fue fundada en 2013, sus raíces políticas e ideológicas tienen viejo terreno abonado. Esto es así no sólo en cuanto a la historia del nazismo, del que es tributario aunque cuide un tanto el lenguaje y los símbolos, sino también en su parentesco con otras fuerzas neonazis y xenófobas de años recientes, como Die Republikaner (Los Republicanos) y Unión del Pueblo Alemán en los ‘90. Otro ejemplo, el Partido Nacionaldemócrata de Alemania (NPD) tuvo diputados en Sajonia y Mecklemburgo-Pomerania Occidental.

En Dresde surgió en 2014 el movimiento Pegida (Patriotas Europeos contra la Islamización de Occidente), xenófobo y organizador de marchas contra los inmigrantes. Al calor de sus protestas se incendiaron centros de refugiados y se cometieron numerosos ataques contra los extranjeros, demonizados como delincuentes y responsables de los pesares económicos de la población “nacional” que incluye a muchos extranjeros de origen. Su líder es Lutz Bachmann, quien no tuvo pruritos en divulgar una foto suya posando como Adolfo Hitler.

La mejor performance de AfD fue en los estados que antes eran parte de la Alemania oriental, RDA. Esta puede ser una pista de que esa porción venida del socialismo quedó rezagada ex profeso desde la reunificación de 1991, como una Alemania pobre, de segunda. Y allí, en medio de la postergación y el resentimiento, hubo campo orégano para la prédica xenófoba de la ultraderecha. Su máximo líder Alexander Gauland dijo exultante que “lucharán contra la invasión de extranjeros”. Su alegría tenía que ver con que, en su segunda intervención electoral, su formación creció 168 por ciento en número de votos.

El avance del AfD es un aliciente para que hagan lo propio el Partido de la Libertad (FPO) de Austria, Partido Popular Danés (DF) de Dinamarca, Unión Democrática del Centro (SVP) de Suiza, la Liga del Norte de Italia, el Frente Nacional de Francia, el UKIP del Reino Unido, etc. Todos ellos son hijos y parientes de Trump.

La izquierda
No todo es noche y niebla. También en la zona oriental de Alemania, y sobre todo en la capital, Berlín, tuvo su mejor desempeño la izquierda de Die Linke (9,2 por ciento de los votos). Esta franja roja obtuvo el 17 por ciento de los votos en la ex RDA y sólo el 7 en la ex RFA.

La derecha de CDU-CSU tuvo una clara declinación. También capotó el centro (SPD), con apenas el 20 por ciento de los votos, cuando en 1972 había logrado el 45,8% para Willy Brandt. Cuando eso ocurre, tienden a crecer la ultraderecha y la izquierda. En esos casos y si se llega a crisis mayúsculas, la estación final del tren puede ser el fascismo o el socialismo, con peculiaridades alemanas.


ortizserg@gmail.com

miércoles, 2 de agosto de 2017

Un tablero de ajedrez ucraniano en Venezuela

Por Ramiro Gómez

Más de cien días de violencia han vivido las calles de Caracas y algunas otras poblaciones venezolanas desde que la oposición decidió echar el resto e iniciar una escalada para hacer caer por la fuerza el Gobierno de Nicolás Maduro. Lo que empezó con unas movilizaciones de militantes opositores para oponerse a una medida del Tribunal Supremo de Justicia que establecía la ilegalidad de las acciones de la cúpula parlamentaria, que pretendía nombrar fuera de ley a magistrados del propio alto tribunal, derivó en escenas de violencia callejera que recordaron las acciones conocidas como Euromaidán, que acabaron en el derrocamiento en 2014 del presidente ucraniano Víctor Yanukóvich.


Las similitudes entre ambos eventos saltan a la vista y prendieron las alarmas tanto del Gobierno venezolano como de gobiernos y movimientos políticos internacionales. La prensa local y extranjera ha manejado los hechos como episodios de protestas y represión por parte de los cuerpos de seguridad, aun cuando las imágenes que recorren la internet muestran la operación de falanges de combatientes con una sofisticada organización bélica y uso sostenido de armas de fuego de fabricación casera, así como armas de guerra convencionales. Así mismo ocurrió en la Ucrania de Yanukóvich, lo que comenzó como una serie de manifestaciones contra la decisión presidencial de suspender el acuerdo de integración con la Unión Europea, avanzó rápidamente hasta convertirse en lo que analistas denominaron una situación de "pre-guerra".

En enero de 2014, las calles de Kiev se fueron llenando de imágenes de jóvenes portando máscaras profesionales antigás y anti polvo, así como cascos de protección, guantes de trabajo y una variedad de prendas de camuflaje militar. Completaban su vestimenta con la bandera nacional, que era utilizada tanto para ondearla como para cubrirse con ella, haciendo notar que se trataba de acciones de carácter "nacionalista". Desfilaban en las calles portando varas de madera y escudos, tanto improvisados como profesionales, con los que atacarían a la policía para generar revueltas que volvieran la ciudad un completo caos. Ya a finales de ese mes, los maderos darían paso a pistolas y rifles y las escenas de golpizas se transformaron en conteos de muertes tanto del lado de los "manifestantes" como de los agentes policiales. Las escaramuzas, que en un principio tenían lugar a la luz del día, fueron convocadas más adelante para traspasar las puestas de sol y mantenerse durante la noche, lo que hacía más difícil la actividad de las fuerzas antidisturbios y elevaba el calibre de las refriegas.

Las acciones fueron impulsadas por el partido Sovoboda, formación de extrema derecha ubicada en la corriente nacional socialista (Nazi) que ha visto crecimiento en varios países europeos. Los parlamentarios de este signo emitían discursos callejeros y a través de redes sociales y azuzaban las movilizaciones y la confrontación contra la policía. Sin embargo, desde noviembre de 2013, cuando empezaron las protestas en la plaza Maidán de la capital ucraniana, se dio el surgimiento de una suerte de grupo de choque que encabezaban las manifestaciones, conformado por jóvenes universitarios, en su mayoría miembros de equipos de futbol escolares, así como por militantes de pequeñas agrupaciones fascistas. Esto devino en la formación del "Sector Derecho", que sería la vanguardia de movimiento armado contra el Gobierno.

Este relato puede ser adaptado con exactitud a lo que ha ocurrido en Venezuela desde abril de 2017. Las mismas máscaras, la misma indumentaria y el mismo armamento es el que utiliza la vanguardia de lo que la oposición ha dado en nombrar "la resistencia". Pero no solo se trata de haber copiado la imagen de los participantes del Euromaidán, en Caracas se han dado episodios de violencia impulsados por diputados de los partidos ultraderechistas Voluntad Popular y Primero Justicia, que dominan el Parlamento desde las elecciones de diciembre de 2015.

En Ucrania se vivieron momentos trágicos cuando las "manifestaciones" incluyeron ataques con armas y bombas incendiarias a la sede de organizaciones sindicales de izquierda, con saldo de heridos y fallecidos. Así mismo, se dieron ataques individuales a personas que se identificaban con organizaciones comunistas, a quienes rociaban con gasolina y les prendían fuego en plena calle. Estas escenas se han repetido con exactitud en Caracas, cuando a esta fecha van al menos siete personas fallecidas luego de haber sido incendiadas y los heridos por la misma causa rozan las dos decenas. En todos los casos, la razón para quemar vivas a estas personas no es otra que "parecer chavistas" y haber sido denunciados como "infiltrados" en las manifestaciones.

En 2014 recorrieron el mundo, de la mano de la prensa internacional, imágenes de grupos de jóvenes ucranianos ataviados con máscaras e indumentaria militar haciendo uso de escudos para formar falanges con las que avanzaban sobre las fuerzas de orden público, imágenes que pueden ser fácilmente confundidas hoy con las de las refriegas que se dan continuamente en Caracas.

La estrategia es la misma: convocar a manifestaciones en las que participan civiles pertenecientes a las clases medias, quienes son impulsados por su descontento por la situación económica y su rechazo al Gobierno legítimamente electo, a las que se incorporan los miembros de la vanguardia de choque para generar escaramuzas y combates campales con la policía y la Guardia Nacional. La imagen de protesta pacífica se disuelve rápidamente al concentrarse la atención en las escenas de violencia que incluyen ataques a edificios institucionales, vehículos de transporte de alimentos y materias primas, así como el levantamiento de barricadas con escombros y trozos de árboles, que sirven de trincheras callejeras.

Tanto en Venezuela en 2017 como en Ucrania en 2014, el relato de los hechos ha sido construido por los dirigentes opositores y los medios de comunicación como eventos de "represión" del Gobierno contra la población civil, escondiendo y relativizando las acciones criminales de las respectivas vanguardias, acciones que solo pueden ser calificadas como violencia fascista, por su alto contenido de segregación social y política.

Una guerra multiforme o GUERRAS HÍBRIDAS:’’ durante los acontecimientos de 2011 conocidos como “primavera árabe”, que inmediatamente reconocí como una serie de revoluciones de color, pero que de manera interesante se convirtieron en unas pocas notorias guerras no-convencionales.’’(1)

En ambos eventos, Ucrania y Venezuela, los gobiernos occidentales se manifestaron abiertamente a favor de la oposición, haciendo ojos ciegos a las acciones paramilitares, a los ataques a edificios públicos y privados, a los asesinatos selectivos, a las quemas de personas y, a fin de cuentas, a toda la estrategia de derrocamiento de un gobierno electo democráticamente mediante el uso de la violencia. En la Ucrania de 2014 estas acciones dieron pie a la defenestración de Víctor Yanukóvich y al ascenso de un Gobierno de corte fascista que generó una guerra civil que aún hoy está en desarrollo. En Venezuela la estrategia apunta a un escenario similar, aunque la diferencia es que el Gobierno chavista de Nicolás Maduro ha mostrado una sólida cohesión tanto en la Fuerza Armada como en la mayoría de la institucionalidad estatal; así mismo, El pueblo chavista no ha dejado de manifestarse en las calles mostrando su apoyo al Gobierno y a la Revolución Bolivariana.

Con el correr de los días veremos si la oposición venezolana logrará replicar exitosamente el Euromaidán o si se impondrá la voluntad pacífica y democrática de la nación venezolana.
FUENTES CONSULTADAS:
1.            http://katehon.com/es/article/entrevista-referente-las-guerras-hibridas-con-andrew-korybko

Comunicador alternativo latinoamericano
alfaruqomar36@yahoo.es


martes, 20 de junio de 2017

Una reflexión sobre nuestra América

Por Diego Olivera Evia
América Latina

La crisis continua con el terrorismo, pero a veces duele que el gobierno del Frente Amplio avale al terrorismo internacional de EEUU, de la misma manera ahora se abstiene el gobierno de Ecuador, un nuevo presidente sin compromiso latinoamericano, así se compraron parte de los países caribeños ante las presiones de EEUU y Trump volvemos al pasado y a un nuevo plan cóndor estamos en una nueva década de errores con modelos capitalistas alternativos y el neo liberalismo avanza, como las intervenciones a los países imperialista EEUU y la OTAN en un mundo a la deriva.


Los países con mayores violaciones a los derechos humanos, son la base del terrorismo, como México con millones de desaparecidos, con decenas de periodistas asesinados, un estado forajido, como Colombia, con Santos y la sombra de Uribe, con sus paramilitares invisibles  según estos terroristas, pero la imágenes hablan solo, con una nación  con más de 7 millones de desplazados,  de ellos 5 millones viven en Venezuela, con sus derechos, de la misma manera Perú con fosas con miles de asesinados, de la misma manera México y Colombia, de la misma manera la corrupción en Brasil, con un presidente de facto, cerrando por 20 años los derechos sociales del pueblos.

Pero esto no son países  para ser analizados por la OEA, lo que demuestra una vez más que solo el capitalismo salvaje, el poder imperial apoya a los países  ultraderechistas y a los lacayos de turno, esta realidad golpeara a toda América Latina, ahora Venezuela, las nuevas sanciones a Cuba, los ataques de Chile a Bolivia, las agresiones a Nicaragua.
 Termino recordando:
A Bertolt Brecht
Primero vinieron a buscar a los comunistas y no dije nada porque yo no era comunista.
Luego vinieron por los judíos y no dije nada porque yo no era judío.
Luego vinieron por los sindicalistas y no dije nada porque yo no era sindicalista.
Luego vinieron por los católicos y no dije nada porque yo era protestante.
Luego vinieron por mí pero, para entonces, ya no quedaba nadie que dijera nada

Así nuestras naciones serán compradas, o ultrajadas  y los políticos como Almagro serán los cabecillas de la nueva intuición, de una OEA contra las izquierdas, el país progresista y solo apoyaran  desarrollo del capitalismo  neoliberal más agresivo del mundo, con agresiones a nivel escala mundial, estamos ante la peor agresión de los poderes imperialistas.
diegojolivera@gmail.com