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miércoles, 4 de diciembre de 2019

La alarmante “colombianización” de la política en América Latina



Por Sergio Rodríguez Gelfenstein:
Los acontecimientos políticos de los últimos años han develado una novedosa característica de la democracia representativa la cual siendo intrínseca a ella, se ha hecho pública y patente en tiempos recientes: se trata de la alianza entre delincuencia y clase política como necesidad para el sostén del modelo y el sistema. En América Latina ese proceso podría denominarse “colombianización de la política”.

Esta estrategia se puso en efecto al finalizar la guerra fría. El enemigo comunista había desaparecido, el imperio necesitaba fabricar uno nuevo que permitiera justificar su permanente presencia militar en la región. Definió que los nuevos enemigos serían el narcotráfico y la inmigración ilegal.


A partir de ellos, involucró a las instituciones armadas y policiales de los países latinoamericanos y caribeños en un supuesto enfrentamiento con dichas fuerzas hostiles, así argumentaba a favor de la preparación y formación de dichas instituciones bajo su égida. Mientras tanto, seguía instalando bases militares, aunque en muchos casos puso el énfasis en las alianzas con órganos de seguridad para burlar las legislaciones locales.
Al unísono, sus propias agencias: la DEA, el Pentágono, la CIA, la AID entre otras, amparadas en el cobijo que le daban los medios de comunicación, actuaban con total impunidad regulando de acuerdo a sus intereses el flujo de droga y de migrantes.

Aunque vociferaban y vociferan en contra de uno y otro, lo cierto es que lo necesitan: a los migrantes para realizar los trabajos mal pagados que los estadounidenses no quieren hacer. Bajo la “espada de Damocles” que significa la posibilidad de expulsión del territorio de Estados Unidos, los inmigrantes están dispuestos a todo con tal de permanecer en el país, permitiendo que el gobierno admita la presencia de mano de obra barata de acuerdo a las necesidades de las empresas que, de esta manera y que bajan los costos de producción. Así mismo, los más jóvenes son utilizados como “carne de cañón” al servicio de las fuerzas armadas estadounidenses invasoras en decenas de lugares del mundo, con la promesa de que al regreso obtendrán la residencia y la ciudadanía.

Por su parte, la droga tiene una doble utilidad: como recurso monetario para sostener el funcionamiento del sistema, considerando que si dejara de fluir por éste, se produciría un shock financiero de dimensiones incalculables. Al respecto, ya a finales de los años 80 del siglo pasado según cifras -muy difíciles de verificar- dadas a conocer por el Instituto Nacional sobre Abuso de Drogas de Estados Unidos (NIDA), el producto de la venta anual de droga era de 110 mil millones de dólares aunque si se suman los costos de producción, transporte y distribución al mayor, esa cifra llegaba a 260 mil millones, que sería el producto total de la industria de la droga. Incluso, cuando las siete naciones más poderosas del mundo crearon el Grupo de Acción Financiera del Caribe (GAFIC) con la finalidad de investigar la legitimación de capitales en la región donde supuestamente se concentraba el grueso del lavado del dinero del narcotráfico, se descubrió que de todo el dinero que se blanquea en el mundo solo el 8,3% se hace en esta región.

El segundo uso que tiene la droga es –literalmente- como estupefaciente. Si se toma en cuenta que el consumo en Estados Unidos alcanza según el NIDA al 37% de la población, cifra fue refrendada por la empresa Gallup que la llevó hasta 40%, la adicción mantiene a la juventud paralizada, estupidizada e incapaz de promover o participar en acciones que cuestionen el sistema, al contrario, tal como se desea, permanecen sujetas al control y manejo de intereses particulares y de sectores que no están pensando en el bien de la sociedad.

El periodista mexicano, J. Jesús Esquivel en la introducción de su libro “Los narcos gringos” expresa que “…lo que es claro, y lo aceptan las mismas autoridades federales  de ese país [Estados Unidos], es que parece imposible acabar con el problema del narcotráfico porque la debilidad de sus ciudadanos por las drogas no tiene límites ni fin”.

De esa manera, la DEA, el mayor cártel narcotraficante del mundo se dedicó a atacar la oferta en su origen mientras que la demanda creciente en Estados Unidos jamás ha sido combatida. Salvo durante el gobierno de Ronald Reagan, ningún otro presidente se preocupó de realizar una campaña nacional para prevenir el consumo de drogas. Y lo hizo, porque su hija Patti Davis fue una adicta a las anfetaminas y la cocaína.
En 1986 el Congreso de Estados Unidos aprobó el proceso de certificación de la lucha antidroga. De esta manera estableció una diferenciación entre narcos buenos y malos. Estos últimos son los que debían ser perseguidos. Así, la DEA estableció contacto con los carteles y por añadidura con los políticos que debían elaborar proyectos y programas para combatir el tráfico. En ese trío de terror: DEA, clase política y carteles de la droga se encuentra el origen de la vinculación tenebrosa entre delito y política que hoy acosa a la región. 

Uno de esos narcotraficantes “buenos” es Álvaro Uribe Vélez quien estuvo en la lista de los mayores trafagadores de narcóticos del mundo con el N° 82 de la lista del FBI, lista de la que fue retirado cuando asumió la presidencia de Colombia. Así mismo, Uribe fue creador y progenitor de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), la mayor organización paramilitar de ese país. Estados Unidos también lo sabía.
Con los dos expedientes en mano: el de narcotraficante y el de líder de los paramilitares, Estados Unidos procedió a construir una gran red de intervención militar en la región para sustituir la que se había desmantelado tras la salida de sus fuerzas armadas de Panamá el 31 de diciembre de 1999 en cumplimiento de los acuerdos Torrijos-Carter. Así se creó un método que resultó ser muy eficiente para sus objetivos. Permite los actos delictivos de estos líderes a cambio de que ellos acepten aplicar la política de Estados Unidos para la región.

Aprovechó los 8 años que Uribe permaneció en el gobierno,  para solidificar esa estrategia a cambio de avalar y financiar -a través del Plan Colombia- la represión contenida en la política de seguridad democrática que incluía la creación de falsos positivos, el asesinato de líderes sociales, sindicales y de derechos humanos, la represión y la tortura a dirigentes políticos y hasta luz verde para invadir otros países, todo lo cual significó el desplazamiento y refugio en Estados vecinos de millones de colombianos.
En la práctica esto apuntó a una mayor subordinación de las fuerzas armadas y de seguridad de Colombia a la de Estados Unidos, la instalación de 7 bases militares estadounidenses en territorio colombiano y su incorporación a la OTAN, vulnerando el acuerdo de la Celac de declarar a América Latina y el Caribe como zona de paz.

Aunque el “modelo Uribe” es paradigmático en esta materia, no es exclusivo de Colombia. Recientemente la periodista mexicana Anabel Hernández dio a conocer su libro “El traidor, el diario secreto del hijo del Mayo” en el que cuenta la manera en que Vicente Zambada Niebla -mejor conocido como “Vicentillo”- hijo de Ismael “Mayo” Zambada, verdadero líder del cartel de Sinaloa (por encima del Chapo Guzmán según la periodista) le hizo llegar en 2011 diversos documentos a través de su abogado, Fernando Gaxiola. Zambada Niebla, quien está preso en Estados Unidos daba detalles de la presunta colaboración de narcotraficantes con la DEA y altos funcionarios del Gobierno mexicano, incluyendo el supuesto pago de sobornos millonarios a los ex presidentes de México: Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto. Pero además, “Vicentillo” le hizo saber a Hernández que el Gobierno de Estados Unidos había hecho un pacto desde hacía muchos años con el Cártel de Sinaloa.

De esta manera, el “éxito” del modelo Uribe dio pie para que Estados Unidos avalara la elección de delincuentes como presidentes de los países de América Latina: son los casos por ejemplo de Sebastián Piñera declarado reo y prófugo de la justicia en el caso Banco de Talca, que es su delito más conocido pero no el único del actual presidente de Chile tal como se ha informado profusamente en ese país; así mismo Juan Orlando Hernández, presidente de Honduras, es miembro de una familia de narcotraficantes como lo determinó un juez del propio Estados Unidos.

En una situación similar se encuentra, Mauricio Macri, procesado por contrabando de autopartes y por espionaje ilegal y quien al llegar al gobierno condonó la deuda que su familia tenía con el Estado rebajando en un 98,8% la deuda original dado el tiempo transcurrido desde el inicio de la misma. Macri también ha sido inculpado en otros casos que la justicia está investigando como los de la Autopista del Sur y la licitación de parques eólicos.

Vale recordar que en el caso de Perú, los últimos cinco presidentes, todos apoyados por Estados Unidos (quizá con la salvedad de Ollanta Humala) están presos o enjuiciados por casos de corrupción. Uno de ellos, Alan García se suicidó para escapar de la ley.
Pero, en lo que pareciera ser una situación extrema, Estados unidos avaló y dio órdenes a los países subordinados que forman parte de los desfallecientes Grupo de Lima y TIAR para que avalaran los actos de corrupción y los vínculos demostrados del diputado venezolano Juan Guaidó con organizaciones paramilitares y narcotraficantes de Colombia, con los que incluso pactó la entrega de una parte del territorio de Venezuela, dándoles “carta blanca” para la comisión de delitos a cambio de su apoyo para intentar apoderarse del gobierno.

Estas alianzas producidas con la clase política (en particular con gobernantes y dirigentes de la derecha y la extrema derecha) de los dos países de América Latina en los que mayor incidencia ha tenido en el narcotráfico en los últimos 50 años (México y Colombia), podría permitir explicar las transformaciones que se están produciendo en la forma como estos gobiernos enfrentan la movilización de las sociedades en contra de la aplicación de medidas de corte neoliberal.
El paso sucesivo en esta práctica es la configuración de partidos políticos conformados por paramilitares y narcotraficantes (como el caso de Colombia y Honduras) o la infiltración de otros (como Paraguay, Guatemala, Bolivia, Chile y México).

En las condiciones actuales de grandes movilizaciones populares se ha visto como las policías se dedican a reprimir al movimiento social mientras dejan actuar libremente a delincuentes y narcotraficantes. Estos, a través de acciones vandálicas en la que en muchos casos actúan de manera mancomunada con las propias “fuerzas del orden”, intentan de esa forma, deslegitimar la movilización popular en pro de sus demandas de democracia, justicia y equidad.

Hoy 4 de diciembre, día de Santa Bárbara para los católicos y cuando los yoruba que practican el culto lucumí, celebran el día de Changó, uno de los orishas (divinidad) más reconocida, que entre otros atributos posee el de procurar justicia, es de desear que ésta se haga presente y las sociedades recuperen (si es que algún día la tuvieron) la paz para realizar sus sueños, hoy cercenados por esta pérfida alianza entre Estados Unidos, las organizaciones de delincuencia organizada y el narcotráfico y la derecha política latinoamericana.
sergioro07@hotmail.com

sábado, 17 de agosto de 2019

Estamos ante la posibilidad de ocurrencia de un Golpe Militar en Venezuela



 Por Juan Martorano:

En estas dos semanas que me ha correspondido estar en la capital de la República, he podido constatar muchísimas cosas. Además, que el compartir y la interacción de la gente ha sido, además de bonita, muy interesante y enriquecedora, dentro del marco de mis apreciaciones y análisis.

He podido constatar una Caracas combativa, pero con una tensión que presagia la ocurrencia de acontecimientos insospechados, y aunque imaginados, no por ello pueden ser menos inesperados. Todo ello marcados, a mi juicio, por dos puntos de inflexión, que pretenden definir la actual coyuntura en Venezuela: La divulgación del panfleto de la Bachelet y la orden ejecutiva del 05 de agosto de 2019 por el operador político del que pretende erigirse en la hegemonía del planeta: me refiero al presidente de EEUU, Donald Trump.



Incluso, dentro de ciertos avances y retrocesos en decisiones de la alta dirección política revolucionaria y gubernamental, vemos de por medio al pueblo venezolano. Un pueblo como lo diría ese excelso escritor como lo fue Rómulo Gallegos: “Una Venezuela que ama, sufre y espera”, y que tiene hambre y sed de justicia como lo diría Jesús de Nazareth.

Esto debe ser muy bien evaluado como lo señalé en el anterior artículo, por nuestra dirigencia. Puedo entender las decisiones de carácter geopolítico, las de buscar evitar un enfrentamiento armado, entre otras. Pero no es menos cierto que la falta de explicaciones claras a ese pueblo, contribuyen de manera peligrosa a la desmovilización, desmoralización y descontento de esa base social que a la hora de que “las papas quemen”, se restee con este proceso.

Y esto es así, porque la reciente orden ejecutiva de Trump apenas lleva dos semanas y aún no hemos sentido, en toda su expresión, los rigores de ese bloqueo total a nuestros activos. Y hay que prepararse muy bien para ello. Algunos incluso ya estamos sugiriendo el diseño e inmediata implementación de un Programa para enfrentar el bloqueo y la agresión contra nuestra Patria. De ello comentaremos en próximos artículos.

Sin duda, el mundo militar tiene sus particularidades y complejidades, pero no está tan alejado de la realidad que nos circunda y nos ocupa en este análisis que pretendo formular. Los militares, así como los efectivos de la fuerza pública (léase integrantes de los cuerpos de seguridad ciudadana) son seres humanos con esposas y esposos, con amigos y amigas, con hijos e hijas. Y ellos y ellas no sólo pueden sufrir los embates y rigores de las recientes agresiones y medidas coercitivas unilaterales ilegales contra el país. Entre ellos y ellas también discuten y debaten la situación por la que actualmente afronta el país.

Y también en ese mundo castrense, hay expresiones de cómo está conformada nuestra sociedad. Y no todos son “revolucionarios, socialistas, antiimperialistas, zamoristas y profundamente chavistas”. Indudablemente allí hay algunos que se definen como “institucionalistas”, y otros que pertenecen abiertamente a un sector reaccionario dispuestos a dar al traste con el actual Gobierno Bolivariano hoy encabezado por Nicolás Maduro.

En ese sentido, es que en mis recorridos nocturnos realizados por las calles de esta capitalina ciudad (y fundamentalmente en lo que concierne al centro de Caracas) he podido constatar un gran despliegue de seguridad, no sólo de la Policía Nacional Bolivariana (Y de ahí mi reconocimiento a la labor del ministro M/G Néstor Luis Reverol Torres) sino de la Guardia Nacional Bolivariana, en áreas neurálgicas y delicadas. Indudablemente la percepción de seguridad se torna favorable, además de la iluminación de esas áreas (también hay un reconocimiento a la alcaldesa del municipio bolivariano Libertador, Erika Farías) ha hecho que se pueda observar un mayor tránsito de personas en las calles caraqueñas.

Pero la semana pasada, mientras acudía a una panadería y me compraba un pan de queso (por cierto, están en 15.000 bolívares, gracias a las políticas implementadas por el Gabinete Económico, bueno es decirlo), y el señor que me atendió fue muy amable. Mientras me calentaba el pan, conversábamos un rato, y fue muy interesante lo que ese señor me dijo.

Eso fue a eso de las 6:30 am del sábado 10 de agosto, y me decía el señor que a esa hora era un poco más transitado y tenía un poco más de ventas. Ahora era más solo y tranquilo, y que sentía que se respiraba una tensa calma. Yo escuché a ese señor humilde, de pueblo, en una panadería en plena avenida Urdaneta, compartiéndome una serie de reflexiones del ciudadano y ciudadana de “a pie”, que a ciertos y determinados ministros, ministras y funcionarios de “alto nivel” no les llega.

Y de ahí que pude acceder a una información valiosa, que fue motivo de lo que hoy comparto con todas y con todos ustedes.

Es indudable el descontento en importantes sectores militares, como los hay en importantes sectores de la población. Y de ahí que señalar que la posibilidad de ocurrencia de un Golpe Militar como parte de los escenarios que pueden suscitarse en lo sucesivo no luce tan descabellada.

De hecho, el asesor de seguridad nacional de EEUU, el inefable John Bolton, señaló sin prurito que no será necesario invadir Venezuela, pues “tienen a todos los militares comprados”. ¿A quién se referirá John Bolton con esta aseveración? ¿Quiénes estarían complotados en una nueva asonada contra la Patria? He ahí interrogantes que esperan encontrar algún tipo de respuesta.

También sería interesante saber que militares estarían dispuestos a participar en estos instantes en una rebelión y cuál sería el signo de la misma. Puesto que hace algunos años, dentro de algunos escenarios que esbozábamos, habíamos señalado la posibilidad de una rebelión militar de izquierda y sectores progresistas. Fundamentalmente cuyos partícipes serían de algunos de los que acompañaron al comandante Chávez el 4 de febrero de 1.992.

Nada de ello es descartable en estos momentos de particulares complejidades y tensiones, y en donde las conspiraciones y asonadas pueden estar a la orden del día.

Debemos estar muy atentos, prevenidos y con los ojos bien abiertos camaradas y compatriotas. Nuevas tempestades avizoran en el horizonte.

¡Leales Siempre! ¡Traidores Nunca!

¡Independencia y Patria Socialista!

¡Viviremos y Venceremos!

jmartoranoster@gmail.com


miércoles, 8 de mayo de 2019

Chile en estado de violencia y miedo



Por Juan Pablo Cárdenas S.:
Las imágenes televisivas del último Primero de Mayo nos revelaron disturbios que superaron los de otras jornadas callejeras en Santiago y que nos hablan de grupos organizados desbordando las disposiciones y la represión de Carabineros como también el liderazgo de las organizaciones sindicales y políticas. Lo que se apreció nuevamente en esta oportunidad es que los que optan por los desmanes y el enfrentamiento con la policía crecen respecto de aquellas movilizaciones y protestas que hacen gala de su pacifismo. Aunque unos y otros coincidan en las mismas críticas hacia el ordenamiento económico y social sostenido por los últimos gobernantes.


Lo dicen las pancartas y proclamas de todos contra el sistema previsional, las ISAPRES y la renuencia de la política a emprender nuevos rumbos que signifiquen un real mejoramiento de las condiciones de vida de la amplia mayoría de la población. De allí que la tendencia ampliamente mayoritaria sea el repudio a los partidos políticos cmo el creciente desinterés ciudadano por participar de las elecciones presidenciales, parlamentarias y comunales, manifestando cifras de abstención que señalan la falta de representatividad y legitimidad de quienes gobiernan el país. Incluso en las rutinas eleccionarias de los estudiantes universitarios se ha podido comprobar un ausentismo que supera el 60 o setenta por ciento.

Todo un desencanto que se funda en la injusticia e inequidad. Por algo los estudios de la prestigiosa Fundación Sol nos señalan que seis de cada diez trabajadores chilenos de jornada completa no podrían sacar a una familia promedio de la pobreza en razón de que más del 54 por ciento recibe menos de 350 mil pesos mensuales y todavía menos cuando se trata de las mujeres.

La violencia callejera ha ido escalando en radicalidad desde que hasta una iglesia fuera asaltada por los manifestantes y arrancaran de ella un gran crucifijo de madera finalmente destrozado en plena avenida Bernardo O’Higgins ante el estupor de los transeúntes.  Ya se ve que hasta las convocatorias ecologistas derivan en actos que afectan a la propiedad pública y privada y encabritan a los respectivos ediles comunales que tienen que encarar los costos de tales tropelías, aunque los canales oficialistas se hagan un festín de rating con estas imágenes.

Ya no hay un solo día en la Araucanía sin que se manifiesten atentados contra las empresas forestales y  los comuneros mapuches reaccionen con mayor violencia frente a las abusivas discriminaciones y brutal represión que sufren sus hogares. Ya sabemos que desde la Moneda se organizan siniestros montajes para desacreditar las justas reivindicaciones mapuches y cómo varios jóvenes combatientes son asesinados por la espalda y no por causa de los enfrentamientos con la policía, como siempre tratan de probar los gobernantes de turno. Los cuales, en realidad, no cambian mucho sus prácticas desde un gobierno a otro; o entre el centro derecha o la centro izquierda como respectivamente se autodefinen. Con certeza que lo que ocurrido en el sur de Chile se asemeja a una verdadera guerra civil, como lo han señalado algunos observadores internacionales.

Es evidente, asimismo, que el malestar estudiantil ha remontado a graves agresiones en contra de maestros y establecimientos escolares, causando conatos de violencia que ni siquiera se apreciaron en los combates a la Dictadura hace tres o cuatro décadas. Al mismo tiempo, el país se entera de las iracundas reacciones populares que provocan la mala administración de justicia o la pésima atención de muchos establecimientos de salud de norte a sur del país. No está demás señalar la irritabilidad que le provoca asimismo a los ciudadanos la pretensión de quienes nos presumen en el umbral del Primer Mundo, cuando se reconoce que tan solo ocho de las más de 350 comunas del país tienen más del 65 por ciento del pavimento en buen estado y que los altos índices de obesidad de la población se explican en su inadecuada nutrición, especialmente en el consumo “chatarra” y la falta de buenos hábitos alimenticios.

En materia de seguridad pública ya varios países del mundo alertan a sus habitantes de los crecientes peligros que entraña viajar a Chile y visitar sus zonas de atractivo turístico. Es evidente que el crimen común cada día se hace más extremo e irracional, cuando se suele matar por unos pocos pesos y hasta los moradores de las viviendas más modestas se ven forzados a parapetarse con rejas de seguridad y prevenciones bien inducidas por las empresas que lucran en tal sentido. Hasta los bancos de quejan ahora de los asaltos que sufren cotidianamente en sus establecimientos y cajeros automáticos, aunque, en todo caso, no han disminuido sus multimillonarias utilidades o su interés de permanecer en nuestro territorio. 

Cada vez son más habituales en el acontecer noticioso los portonazos, los femicidios, el tráfico de estupefacientes y el choque entre las bandas criminales, en un país que también llegó a presumir de que estábamos libres de la producción y consumo de drogas. Por algo es que para hacerle frente a los accidentes del tránsito ahora las autoridades controlan, además del alcoholismo, el consumo de cocaína, marihuana y otros alucinógenos. Al mismo tiempo que con más frecuencia que en el pasado se descubren armas hechizas o sustraídas de los cuarteles militares en manos de los malhechores y entre las bandas de asaltantes a policías y otros agentes de seguridad.

No escapa tampoco al estupor de la población que jueces y fiscales sean descubiertos como cómplices y encubridores de los delitos de corrupción, asociación ilícita y otros. Todo lo cual redunda en el sentimiento de impunidad de los chilenos respecto de los delitos de cuello y corbata. Esto es de los grandes empresarios, políticos y hasta sacerdotes. En los últimos días, hasta se han descubierto galerías carcelarias y celdas carcelarias en que se prodigan las comodidades de los narcotraficantes recluidos. Tal como los de los grandes violadores de los Derechos Humanos.

A no dudarlo, Chile se desbarata en el crimen y siempre la solución ofrecida por quienes nos gobiernan es la de ofrecer más policías y recursos disuasivos. Lo cual sin duda puede ser necesario pero junto con administrar políticas para corregir las profundas y agraviantes desigualdades sociales, avanzar hacia el pleno empleo y el salario digno; la rehabilitación de los que han delinquido y el drástico mejoramiento de nuestros niveles educacionales.

Después de dos guerras mundiales, en que el pillaje también se hizo presente en Europa, sabemos que fue el estado de bienestar que se le proporcionó lo más rápidamente posible a toda la población, la buena calidad de sus centros de instrucción pública y la más justa y ecuánime administración de la Justicia lo que consolidó la paz e, incluso, la democracia en el viejo continente. Lo que no ocurre aquí en nuestro continente y en Estados Unidos, donde los beneficios del desarrollo se reparten selectivamente, los pobres se multiplican y el miedo y la criminalidad se hacen cada vez más espeluznantes.

Chile, como varias naciones emancipadas de España, fue primero un estado antes que una nación. Sin embargo, en más de 200 años todavía los habitantes de su territorio no reconocen una “madre patria” que los cobije a todos y no sea tan solo un territorio de oportunidades para los inversionistas extranjeros y la alta burguesía enseñoreada en la política. En ello radica la violencia que se expresa con el descontento social, el irrespeto a nuestros símbolos y patrimonio natural y cultural, como muchos lo lamentan. A falta de una sólida identidad nacional, por supuesto.

juanpablo.cardenas.s@gmail.com

miércoles, 3 de abril de 2019

Decíamos ayer......



Por Jorge Aniceto Molinari.:

León Trotsky, el notable revolucionario comunista ruso, analizaba que la palabra escrita tenía el valor ante la expresión verbal de la fuerza de un documento. Hoy tal vez la tecnología ha acercado los valores. En este caso vamos a recordar algo que escribimos en el 2004, podríamos hacerle ajustes o precisiones, además hemos hechos desarrollos posteriores, pero en este caso hemos preferido mantener el texto original.


Publicado en la revista del CDA (Consejo Directivo Autónomo) de jubilados y pensionistas en AEBU (Asociación de bancarios del Uruguay) en mayo del 2004.-
¿Qué mierda es un inversor? -
Bueno, no se asusten por el título, pero el debate político me obliga a seguir sus reglas y hoy se habla así. - Lamentablemente o no, pero se habla así: viste.-

Por lo tanto, develemos el misterio sobre que es un inversor. -
Unos dicen que es un ser malvado que viene a llevarse las ganancias, otros que es el que nos va a salvar dándonos empleo, dándonos trabajo, haciendo ingresar al país todo el bienestar que se nos está yendo y con él, nuestros hijos, nuestros hermanos, nuestros amigos, etc. etc.-

Ya de por sí, la palabra inversor es un producto de esta época, en otras se hablaría de empresario.- Y acordemos que no es lo mismo inversor que empresario.- Empresario está referido directamente a una actividad específica.- Inversor es un término más poderoso porque se refiere a aquel que tiene una actividad donde su accionar se vuelca a aquello que es redituable, y además tiene los medios para saberlo y hacerlo, y puede accionar los contactos para que lo sea.- Es más, son estos contactos (estudios jurídicos, estudios contables, asesores de distinta laya, vendedores de influencia) los que por lo general salen a prevenir sobre que tal o cual política ahuyenta a los inversores.- La contracara es la de aquellos que nos previenen que luego del pasaje de estos señores no queda nada, ni empleo, ni naturaleza, solo campo pelado.-

El tema es que el mundo sigue su marcha, y que la actividad económica quiéramoslo o no, tiene forma empresarial, empresarial privada, multinacional o empresarial estatal.  Pero tiene forma empresarial. - Y es un tema al que hay que meterle el bisturí a fondo.-
Pero además es un fenómeno que sigue su desarrollo, y hoy no podemos hablar de un mundo empresarial sin analizar su concentración económica a través de la actividad de un sistema financiero multinacional como jamás se ha conocido antes.- Es decir hoy la iniciativa de la inversión en el mundo está en manos de los grandes centros financieros internacionales que superan con creces las dimensiones de los estados nacionales más desarrollados, a los cuales a su vez ponen al servicio de sus resoluciones.-

Por eso hablar del inversor o hablar de las inversiones como un fenómeno puro aislado del mundo en que vivimos es una reverenda idiotez, o una canallada para servir intereses propios, a costa del interés colectivo. -
Ahora bien, esto en lo macro, pero en la micro cada uno de nosotros es un inversor, que decide en cada momento que hacer con sus ingresos, (recordar el tema de los ahorristas estafados -2002). - El problema es que el pragmatismo del sistema dominante lleva el razonamiento a ver el pequeño problema, importante en lo individual, sin ver la globalidad de la tendencia, que es la que en definitiva se impone. -

Por eso hay ciudadanos que con muy buenas intenciones hablan del desenganche del país, (nuestro Uruguay, otros países pueden tener más margen), de la vuelta a una política de nacionalizaciones o estatizaciones, que no tiene margen para operar, y que a lo sumo puede defender lo ya adquirido con grandes dificultades en el terreno empresarial, pero con muchos adeptos en el plano ideológico, reminiscencia de lo que fue el mal llamado campo socialista. -

En este esquema están encerrados los llamados gobiernos y partidos progresistas, los llamados despectivamente por el ilustre Dr. Julio María Sanguinetti, los "populistas", como si el querer comer todos los días, tener derecho a la salud, a la vivienda, a la enseñanza fuera "populismo".-
Pero el esquema se rompe. - Luego se recompone, y más tarde vuelve a romperse y en una dimensión mayor. - El tema es si nos da la vida para ver cuando se sustituya. - Pero además que hacemos para que se sustituya por uno superior o por un no-esquema. -
Y en la de todos los días nos hablan de dejar entrar al inversor, de no espantarlo con impuestos, o en el otro bando del impuesto a la renta, de la no venta de la tierra a sociedades anónimas, etc., etc., etc

No está en discusión que desde el gobierno mucho se puede hacer en beneficio de la gente. Y ojo, digo de la gente en general; porque también se puede hacer mucho por los amigos, y esto por lo general en detrimento del beneficio de la gente. - Pero tampoco está en discusión que los limites son cada vez más agobiantes, porque las condiciones que se exigen por la inversión son cada vez más indignas, y más aún cuando se compite con zonas del planeta donde nunca existió la seguridad social.-
¿Qué corre a nuestro favor?, el avance tecnológico, las comunicaciones, las opiniones que cruzan todo el planeta, en síntesis: la democracia; pero la crisis es de una enorme profundidad. -

¿Se acuerdan Uds. de los ilustres compatriotas que defendían la invasión a Irak, y hablaban de una micro cirugía? - Cuando vemos estas fotos sobre la tortura, cuántos de nosotros hemos recordado la tarea en el Uruguay de Dan Mitrione ¿fue en democracia? Y ya estaban preparando la dictadura cívico-militar, y promovían el enfrentamiento guerrillero como vía para desarticular el movimiento popular y justificar el avasallamiento de las instituciones. - ¡Cuantas enseñanzas! -

Hoy en el mundo predominan los inversores de la guerra, los que generaron el 11 de setiembre (en Chile y en Nueva York), el 11 de marzo en Madrid, y la masacre de Irak y de Medio Oriente. -
Para que predominen los otros inversores, los de la paz, es necesario reglas democráticas, algunas sencillas de tomar pero que aparecen muy lejanas aún.-

1)            Tenemos que ir a la moneda única universal; así como existe el metro, el kilo, el litro, tiene que existir una medida única de moneda, y para ello hay que ir a un nuevo acuerdo de Bretton Wood.-
2)            Radical transformación de los regímenes impositivos, sobre la base del impuesto a las transacciones financieras. Para ello debemos ir a acuerdos banco centralistas. -
3)            Certeza jurídica a través de la bancarización. -
4)            Creación de un fondo universal de desarrollo, para la asistencia inmediata de los sectores más empobrecidos, atendiendo la salud, la enseñanza, la vivienda, promoviendo el trabajo, la investigación científica. -
5)            Reexamen de la deuda: externa e interna. - Desarrollo de instrumentos de arbitraje. -
6)            Despenalización de las drogas y   del aborto, como       instrumento de   combate al negocio de la droga y del aborto y a su vez promover la vida. -  
7)            Defensa de la identidad cultural de los pueblos, de las regiones de las nacionalidades, de sus costumbres. –

Y sin duda que quedan muchos puntos programáticos más, basta recordar lo que han sido los Foros Social Mundial para tener una idea de la riqueza de las propuestas que circulan en el mundo, si he puesto estas a consideración es porque desde mi modesto punto de vista, estas son las que están en el centro de la decisión política. -
Y por último una nuestra: Funza. - Es un triunfo, como pudo ser y no fue lo de Cristalería. - Tal vez si aquello hubiera sido en tiempos preelectorales hubiera cristalizado. - Una razón más para entender el tema de los inversores. -
Porque un mundo mejor es posible. -
15 de mayo de 2004.-                                       Jorge Aniceto Molinari.-
Está escrito y publicado en mayo del 2004, aún no había llegado al gobierno el Frente Amplio. Ahora parece como que el tiempo no hubiera transcurrido para los problemas que afronta la humanidad y ya en el desarrollo de una nueva campaña electoral siguen y cada vez son más grave los mismos problemas, con el agravante de que esta campaña cada vez está más enfocada para la gente en el dilema de conservar lo que se ha avanzado o experimentar un retroceso conservador. Y no nos gusta el retroceso, ni el no emprender las soluciones que nuestra humanidad necesita.

sipagola@adinet.com.uy