Mostrando entradas con la etiqueta CNE. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta CNE. Mostrar todas las entradas

jueves, 18 de junio de 2020

Un voto de confianza al nuevo poder electoral



Por Oscar Bravo:
El día viernes 12 de junio del presente año 2020, en un acto estratégicamente transcendental y clave para institucionalidad republicana venezolana, El Tribunal Supremo de Justicia, en respuesta a una solicitud realizada por un grupo de partidos políticos opositores, para que declararan la omisión legislativa constitucional, (Art 336/7), con el argumento de la imposibilidad material de que La Asamblea Nacional,  pueda reunir el voto de las dos terceras partes y designar a las y los integrantes del Consejo Nacional Electoral (Art 296) por dos razones fundamentales: el poder legislativo nacional se encuentra “en desacato y dividida en dos pedazos”, que resulta imposible su designación…por lo tanto, el TSJ  juramentó a los nuevos rectores y rectoras, con sus respectivos suplentes, para que logren organizar para el mes de diciembre 2020, las elecciones parlamentarias…


Es importante recordar, que en los diálogos y  rondas de negociaciones entre diversos sectores políticos (gobierno y una parte de la oposición), es reconocer y apoyar el necesario llamado a las próximas elecciones parlamentarias, ya que constitucionalmente (Art 219) el 5 de enero del 2021,  comienza “el primer periodo de las sesiones ordinarias de la Asamblea Nacional”…como también se acordó el nombramiento de un nuevo CNE, el cual ya quedó resuelto para ayudar a bajar las tensiones políticas y conseguir los caminos institucionales, pacíficos y democráticos para dirimir las naturales diferencias entre los sectores políticos, por la vía del voto…

Ahora ¿qué sucede con éste nombramiento del nuevo CNE?...que nunca falta un pero de los sectores políticos de la derecha nacional, que todo lo critican, que les gusta la confrontación y el caos, para decir que están en total desacuerdo con el nombramiento del CNE por parte del máximo tribunal del país, porque solo se pueden realizar en el seno de La Asamblea Nacional…pero no asumen que no tienen los votos suficientes para su designación, y el tiempo apremia para organizar las elecciones parlamentarias…

De los cinco poderes públicos, solo reconocen como legítima a la parte de La Asamblea Nacional que ellos controlan...y solo aceptan ir a unas elecciones, si se les garantiza que van a tener mayoría…
Politólogo.
bravisimo929@gmail.com

sábado, 15 de diciembre de 2018

El histórico de elecciones a concejales y una comparación bien interesante…


Por Iván Oliver Rugeles:

3 de diciembre del año 2000:
Participación: 23,8%
Abstención: 76,2%
7 de agosto de 2005:
Participación: 30,82%
Abstención: 69,18 %
Nota: Se observa que se incrementó la participación en este evento, sencillamente porque allí también fueron electos los alcaldes  
9 de diciembre del 2018 (con la transmisión del 92,30% de los votos):
Participación: 27,4% (una vez que se transmitan los resultados correspondientes al 100% de la votación, la participación pudiera ubicarse en el 30%)
Abstención: 72,6%

Sin duda, ha habido una alta abstención, pero sorprende  que no haya sido mucho mayor que la media histórica (72,69%), dada las atroces sanciones económicas que nos está aplicando el imperialismo yanqui en perfecta complicidad con sus cipayos europeos y algunos países de nuestra América Latina que crearon el llamado Grupo de Lima, a los solos fines de agredir a nuestro país, que nos han hecho la vida de cuadritos a los venezolanos de las clases no privilegiadas de la población, que en conjunto constituyen más del 80% del total general, como son los agrupados en los sectores sociales -B, C, D y E, por la aterradora especulación que nos hace cada día más y más insuficientes los sueldos, salarios y pensiones que percibimos y que hasta le fecha no hemos podido contrarrestarla, con las graves y penosas consecuencias de muy diverso tipo y naturaleza que ello nos ocasionan…

De manera que sin restarle importancia alguna a esa alta abstención, pero sí plenamente convencidos de que los venezolanos somos un  pueblo de revolucionarios, de valientes, combativo como el que más, sereno, racional y reflexivo ante las dificultades y que no se achicopala por nada, es bien relevante recordarle a nuestros lectores, que en Chile, hace apenas un año, en 2017 y eso no concitó, obviamente, interés alguno en la mediática mundial concentrada, durante las últimas elecciones presidenciales realizadas en ese país, donde resultó ganador Sebastián Piñera, la participación fue del 44% de los electores y él obtuvo del total del padrón electoral de 14.1 millones de personas, apenas el 24,09% y su contendor que llegó de segundo, Alejandro Guillier, obtuvo el 20,4%, información ésta que, reiteramos, no fue motivo de alarma alguna en la llamada “sociedad civil” de nuestro mundo occidental y cristiano

 (http://www.resumenlatinoamericano.org/2017/12/17/chile-elecciones-gana-abstencion-y-pinera-es-presidente/). Por el contrario, esa mediática mundial al servicio del neoliberalismo, manifestó su inmenso regocijo por ese triunfo de Piñera.

Con este solo dato se hace patente la hipocresía mayúscula de la que hacen gala los sectores “muy civilizados” de esa sociedad civil, a la que ya los pueblos del mundo les están diciendo que basta del engaño y del doble discurso. Pero debemos decir que ejemplos como este chileno abundan en el Continente, como ocurre tradicionalmente en el vecino país de Colombia, donde el ejercicio del derecho del voto para nada está garantizado, pero sí la posibilidad real de que se le venda o se le compre como una mercancía más y/o que sea manipulado bajo la amenaza de muerte… De otra parte, es otra realidad que millones de hermanos colombianos jamás han tenido la posibilidad ni siquiera de empadronarse para el ejercicio de ese derecho y muchos otros que, si bien están registrados para votar, se ven obligados a no ejercerlo, simplemente porque viven muy alejados de los centros de votación…

Fue alta la abstención, ciertamente, pero el evento también fue transparente, pulcro y quienes concurrieron y participaron ayer domingo en el mismo, que no quede duda alguna, ELIGIERON, de manera que los resultados que anunció el CNE al término de la jornada, son inobjetables, por lo que la Revolución Bolivariana demuestra, una vez más, que avanza triunfante en su camino indetenible hacia la construcción del socialismo…

rioliverr@gmail.com

El histórico de elecciones a concejales y una comparación bien interesante…


Por Iván Oliver Rugeles:

3 de diciembre del año 2000:
Participación: 23,8%
Abstención: 76,2%
7 de agosto de 2005:
Participación: 30,82%
Abstención: 69,18 %
Nota: Se observa que se incrementó la participación en este evento, sencillamente porque allí también fueron electos los alcaldes  
9 de diciembre del 2018 (con la transmisión del 92,30% de los votos):
Participación: 27,4% (una vez que se transmitan los resultados correspondientes al 100% de la votación, la participación pudiera ubicarse en el 30%)
Abstención: 72,6%

Sin duda, ha habido una alta abstención, pero sorprende  que no haya sido mucho mayor que la media histórica (72,69%), dada las atroces sanciones económicas que nos está aplicando el imperialismo yanqui en perfecta complicidad con sus cipayos europeos y algunos países de nuestra América Latina que crearon el llamado Grupo de Lima, a los solos fines de agredir a nuestro país, que nos han hecho la vida de cuadritos a los venezolanos de las clases no privilegiadas de la población, que en conjunto constituyen más del 80% del total general, como son los agrupados en los sectores sociales -B, C, D y E, por la aterradora especulación que nos hace cada día más y más insuficientes los sueldos, salarios y pensiones que percibimos y que hasta le fecha no hemos podido contrarrestarla, con las graves y penosas consecuencias de muy diverso tipo y naturaleza que ello nos ocasionan…

De manera que sin restarle importancia alguna a esa alta abstención, pero sí plenamente convencidos de que los venezolanos somos un  pueblo de revolucionarios, de valientes, combativo como el que más, sereno, racional y reflexivo ante las dificultades y que no se achicopala por nada, es bien relevante recordarle a nuestros lectores, que en Chile, hace apenas un año, en 2017 y eso no concitó, obviamente, interés alguno en la mediática mundial concentrada, durante las últimas elecciones presidenciales realizadas en ese país, donde resultó ganador Sebastián Piñera, la participación fue del 44% de los electores y él obtuvo del total del padrón electoral de 14.1 millones de personas, apenas el 24,09% y su contendor que llegó de segundo, Alejandro Guillier, obtuvo el 20,4%, información ésta que, reiteramos, no fue motivo de alarma alguna en la llamada “sociedad civil” de nuestro mundo occidental y cristiano

 (http://www.resumenlatinoamericano.org/2017/12/17/chile-elecciones-gana-abstencion-y-pinera-es-presidente/). Por el contrario, esa mediática mundial al servicio del neoliberalismo, manifestó su inmenso regocijo por ese triunfo de Piñera.

Con este solo dato se hace patente la hipocresía mayúscula de la que hacen gala los sectores “muy civilizados” de esa sociedad civil, a la que ya los pueblos del mundo les están diciendo que basta del engaño y del doble discurso. Pero debemos decir que ejemplos como este chileno abundan en el Continente, como ocurre tradicionalmente en el vecino país de Colombia, donde el ejercicio del derecho del voto para nada está garantizado, pero sí la posibilidad real de que se le venda o se le compre como una mercancía más y/o que sea manipulado bajo la amenaza de muerte… De otra parte, es otra realidad que millones de hermanos colombianos jamás han tenido la posibilidad ni siquiera de empadronarse para el ejercicio de ese derecho y muchos otros que, si bien están registrados para votar, se ven obligados a no ejercerlo, simplemente porque viven muy alejados de los centros de votación…

Fue alta la abstención, ciertamente, pero el evento también fue transparente, pulcro y quienes concurrieron y participaron ayer domingo en el mismo, que no quede duda alguna, ELIGIERON, de manera que los resultados que anunció el CNE al término de la jornada, son inobjetables, por lo que la Revolución Bolivariana demuestra, una vez más, que avanza triunfante en su camino indetenible hacia la construcción del socialismo…

rioliverr@gmail.com

martes, 21 de agosto de 2018

Aún siguen en el gobierno enchufados que firmaron para salir de Maduro…


Por Iván Oliver Rugeles:
No obstante el llamado que hizo en su momento Diosdado Cabello para que renuncien aquellos funcionarios del gobierno con rango de directores y gerentes que firmaron en la  recolección de firmas que promovió la oposición en 2016, como requisito establecido en la Resolución del CNE de 2007, para poder solicitar formalmente el referéndum revocatorio en contra del Presidente Maduro, nos informan fuentes bastantes confiables que nos han pedido que las mantengamos bajo la mayor reserva, que aún continúan enchufados en sus posiciones de muy elevadas responsabilidades, pues los que atendieron el llamado fueron muy pocos, contados con los dedos de la mano. Nos agregan esas fuentes que algunos cuantos y bien numerosos, lograron irse al exterior como cónsules y diplomáticos  (?).

Ciertamente, resulta incompresible desde el ángulo que lo queramos ver- que si adversamos abiertamente y sin reserva alguna al gobierno, al punto de que nos hemos adherido a esa lista de firmantes de forma expresa y, sigamos impasibles, como si no sucediese nada, desempeñando cargos de la más extrema confianza en un gobierno que no nos merece ni el menor de los respetos y que, además, lo preside una persona que repudiamos en extremo, además de que en los “pasillos” nos declaramos antichavistas de manera abierta, excluyendo, obviamente, aquellos que, por  sinvergüenzas  cobardes, prefieren hacerse los pendejos, como si no fuera con ellos…

Respecto del gobierno, queda muy en claro que ese prototipo de personas en absoluto le garantizan que sus líneas de acción sean atendidas y que en ellas haya algún esmero en garantizar que los planes y programas, diseñados con base de un específico modelo político-económico de desarrollo socialista, que va en la dirección de defender los interés del pueblo trabajador, de los que menos tienen y que fue lo que se le ha ofrecido al país durante las campañas electorales en estos casi 20 años y que, a no dudarlo, es lo que ha asegurado a sus líderes el triunfo frente a quienes se presentaron como sus contrincantes, con otras propuestas muy distantes, de claro corte capitalista y pro imperialistas, para nada equiparables…

De manera que se hace demasiado obvio, como lo hemos reiterado ene veces a través de estos medios, que quienes sean seleccionados para ocupar cargos gerenciales en  el gobierno, cualquier que este fuese, Nacional,  Estadal o Municipal, deberán ser, a todo  evento,  personas identificadas total y absolutamente con las políticas de la Revolución Bolivariana y Chavista, como única garantía del gobierno de poder cumplir con el programa que su dirigencia política le ha ofrecido al pueblo desde que nuestro Comandante Eterno, Hugo Chávez, llegó a Miraflores con sus votos el 2 de febrero de 1999.

Si retrocedemos al pasado reciente cuarto republicano, debemos recordar o informarles a quienes no vivieron en esa época, que dicha práctica fue impuesta de manera rigurosa por los partidos AD y COPEY que se repartieron el poder por 40 años (1958/98), los cuales se cuidaron no sólo de cubrir los cargos claves de dirección del gobierno con su propia militancia, sino que igual lo hicieron con el resto de los cargos de la burocracia estatal y para ello encargaron de garantizar que ello se acatara de forma rigurosa, a través del control y la supervisión de sus respectivas Secretarías de Profesionales y Técnicos de ambas toldas políticas, las cuales funcionaban en todo el país, exigiendo, sine qua non, los respectivos carnet de militantes.
Es necesario precisar que el dirigente del PSUV, Diosdado Cabello cuando hizo su llamado a que renuncien o sean destituidos los que firmaron por el revocatorio del Presidente Maduro, sólo se refirió a quienes desempeñaban cargos de "confianza", calificados como tales por la Ley del Estatuto de la Función Pública (*) y no los que estaban ocupando otras jerarquías en la burocracia del Estado o los que dicha norma legal califica como de carrera, los cuales están amparados por un régimen especial que garantiza a sus titulares, la estabilidad.
Ese llamado que hizo el Camarada Cabello, por lo que estamos viendo,  no fue atendido en las reparticiones del Estado…

En su momento escribimos para poner en duda que esa gente renunciaría y menos que serían despedidos, pues los compadrazgos y el nepotismo se impondrían para evitar que eso sucediera. Lamentablemente ambas condiciones han sido convertidas en una lamentable práctica en nuestro país y sabemos de forma directa, así como porque hemos recibido información de distintas fuentes, bien confiables, que la misma no ha parado en nuestro Movimiento Revolucionario Bolivariano desde que Chávez se hizo presidente en 1999, al punto de que hasta las piedras bien lo saben y conocen hasta cuanto detalle envuelve tan perversa y antiética realidad...!!!

Nota:
(*) LEY DEL ESTATUTO DE LA FUNCIÓN PÚBLICA
(http://www.mppp.gob.ve/marco-legal/leyes-y-reglamentos/)
rioliverr@gmail.com

martes, 15 de mayo de 2018

Maduro el Protector


Por Ernesto Wong Maestre: 
A pocas horas de realizarse el séptimo proceso electoral en torno a la presidencia de la República Bolivariana de Venezuela en el marco de las más de veinte elecciones realizadas desde 1998, resulta necesario repasar sucintamente lo que ha provocado en la mayoría de la población venezolana la profunda reflexión sobre: la satisfacción de sus necesidades, los problemas confrontados y las expectativas futuras. Son las tres claves en que se centrará la evaluación individual de cada elector que condiciona su comportamiento electoral. Cualquiera de los tipos de  decisiones posibles estará vinculada a alguna o a las tres motivaciones objeto del análisis y la síntesis de cada quien, y en ellas tendrá alta significación las políticas públicas y la formación ideológica, geopolítica y geoestratégica  llevadas a cabo por el líder de la Revolución Bolivariana, Nicolás Maduro Moros hacia los diferentes segmentos y grupos sociales del país.


 Al mismo tiempo, la decisión expresará el grado mayor o menor en que se encuentra el nivel de conciencia ciudadana o conciencia social, y más que el grado, expresará la calidad o sentido de sociabilidad y de visión de Estado que posee el pueblo, lo cual será a sí mismo un elemento muy significativo para la evaluación de lo que está ocurriendo en las subjetividades encargadas de llevar a cabo todos los procesos venezolanos de transformaciones sociales, en pleno desarrollo y en el contexto del mundo globalizado aún hegemonizado por el ideal capitalista. Todo ello condicionante de las motivaciones, necesidades, problemas y expectativas de las cuales surgirá la decisión de cada ciudadano o ciudadana.
 
En efecto, el elector puede decidir por participar o abstenerse de asistir a votar a su colegio electoral. Ya ahí hay una primera gran decisión que en la gran mayoría de los electores se fue construyendo desde que el Presidente constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, llamó públicamente a la sociedad a realizar elecciones presidenciales y el Consejo Nacional Electoral (CNE) aprobó la fecha de las mismas. En el segmento social restante, hay una porción cada vez más minoritaria, que corresponde al tradicional abstencionista que ni siquiera se ha registrado en el CNE o que aún estando registrado nunca ha asistido a votar, sea por cualquiera de las causas posibles.

Por ello, de lo que aquí se trata es de precisar qué sentido final dará esa gran mayoría decidida a participar en todo el proceso de construcción individual-social de su decisión para elegir su Presidente. No resulta necesario argumentar lo que es tan evidente en la Venezuela Bolivariana: hay una población adulta electoral mayoritaria que desde hace más de diez a quince años ha optado por alguno de los dos caminos o vías de conducir al país: la de rechazar las propuestas del gobierno bolivariano o la de apoyar el proceso de transformaciones sociales iniciado formalmente desde las elecciones presidenciales de 1998 donde la mayoría optó por dar su apoyo al candidato y líder del Movimiento V República, Comandante Hugo Chávez. Para esas dos grandes poblaciones que abarcan más del 65% de la población apta para votar la decisión actual de asistir a las urnas estará influida hacia una u otra dirección por la posición que asuman ante las amenazas proferidas desde la Casa Blanca hacia Venezuela o ante las expectativas que les han creado los candidatos opuestos al líder bolivariano Nicolás Maduro.  Para quienes consideren la Patria primero, el deseo a participar se acrecentará mientras que para las personas: a) comprometidas con su origen de clase pudiente, b) leales a sus patrones o c) interesadas o ilusionadas con llegar a ser de esa clase pudiente, la decisión tomará dos rumbos. Para una mayoría de ella el deseo a participar encaminará su decisión final hacia uno de los candidatos opositores pero para la minoría, quienes su visión está fuertemente influida por las expectativas o ilusiones del modo de vida estadounidense difundido en películas, comics, novelas, webpages o por otra vía, el ideal de Patria soberana e independiente está lejano o ausente total, y en tales casos optarán por aceptar el llamado de Washington y se abstendrán de votar.

Ello no quiere decir que los factores recién mencionados no actúan también sobre las personas que han decidido apoyar a alguno de los candidatos de la oposición, sino que en ellos prima precisamente la idea de que alguno de esos candidatos les haría más rápidamente realidad su ilusión de ascenso individualista a través del mejor relacionamiento con EE.UU y algunas de sus instituciones financieras que históricamente han beneficiado a las exclusivistas minorías pero amparadas en campañas mediáticas para ilusionar a las mayorías.       

Por otro lado, y es donde está la clave de esta elecciones presidenciales hay una población adulta tradicionalmente abstencionista de conciencia o por exclusión, o incluso movida por resortes materiales y que han sido votantes por los candidatos opositores que su decisión a participar –en los últimos cinco años- se ha ido tomando gradualmente y por pequeños o amplios segmentos, unos más comunicados que otros con las propuestas gubernamentales, según estos fueron relacionándose a uno u otro proyecto o procesos de transformaciones sociales impulsados desde el Gobierno, llámese Misión, Gran Misión, proyecto comunitario, cooperativista o incluso proyecto individual de vida no dependiente del poder privado globalizado.

Es a esta población la que más ha motivado incorporarse al padrón electoral, sea joven, joven adulto, de la tercera edad en sus dos grandes segmentos (antes y después de los 75) debido al mayor índice de esperanza de vida actual logrado por las bondades sociales del proceso revolucionario bolivariano. No es entonces nada casual que de casi 19 millones de inscritos en el padrón electoral de 2013 se haya ampliado en 2018 a casi 21 millones pues sin haber concluido el registro se informó por “la directora de la Oficina Nacional del Registro Electoral (RE), Amelia Alter” que hasta el 20 de febrero ya se habían “contabilizados 20.374.829 venezolanos en el país y 107.284 residenciados en el extranjero” (Telesur, 26/2/18).

En la influencia del aumento del padrón electoral en los resultados electorales debido al arribo de cientos de miles de jóvenes y adultos a estas elecciones presidenciales, debe tenerse muy en cuenta, y evaluarse profundamente el impacto sociopolítico que tendrá esa explosión demográfica que viene sucediendo desde el año 2000, unida a la elevada  inmigración colombiana que se ha residenciado en el país y, sobre todo, las transformaciones realizadas en todo el sistema educativo, nunca suficientes pero si necesarias y que han tenido un significado muy positivo en la elevación de la autoestima y el auto reconocimiento de los hoy ciudadanos o ciudadanas de la Nación, dos rasgos de la personalidad que inciden en el trabajo diario para lograr la reproducción de la vida social, en toda la vida política y en las llamadas “capacidades de acción colectiva” para la defensa integral y seguridad de la Nación, sobre todo ante las amenazas externas.

Si esto no fuera cierto la compleja coyuntura sociopolítica de 2017 no hubiera derivado en una Asamblea Nacional Constituyente, ni el momento actual, a pocas horas de las elecciones, sería de paz en todo el país, a pesar de las constantes campañas mediáticas injerencistas lanzadas desde el Comando Sur del Ejército de EEUU, su decena de bases militares en Colombia y desde los propios medios de comunicación privados que hábilmente se articulan y complementan entre todos esos actores externos.

Esa irrupción de la juventud venezolana en todos los ámbitos de la vida nacional con una visión e imaginario propio y las diversas misiones con las cuales se ha identificado, tendrán en estas elecciones un peso decisivo. De ahí que el Presidente Maduro haya puesto tanta atención y depositado en la juventud patriota, que es la inmensa mayoría, tantas esperanzas y le haya motivado y encauzado hacia tantas tareas de proyección social con un sentimiento protector, precisamente del mismo sentido del deseo y aspiración que fue formándose –a través de la educación, la familia protegida por la Revolución y las organizaciones sociales del entorno-  en la juventud de proteger a la Patria, en lo cual está posicionado como líder, “Nico”, como popularmente llama la juventud a Maduro. ¡Vamos Nico! grita la juventud en los actos masivos, junto al tradicional lema “El Pueblo Unido Jamás será Vencido” que tiende a emplear la población bolivariana más adulta en esos momentos de pasión patria.

En todo ese imaginario y praxis política de la nueva ciudadanía o del nuevo republicano que se está formando viene incidiendo significativamente el carácter protector y transformador de la Revolución y en este período de tránsito al socialismo en Venezuela donde el líder es muy significativo, como ha sucedido en la historia de las revoluciones sociales profundas, más no en las abortadas antes de consolidarse, como ha ocurrido en algunos otros países debido a que no han podido ser defendidas con éxito por sus pueblos frente a las clásicas estrategias de desestabilización usadas por la fuerza retardataria y ultraconservadora oligarquía-imperialismo. En nuestro caso, el líder transformador, Chávez primero y ahora Maduro, debieron priorizar la protección del pueblo para poder continuar y profundizar las transformaciones ya que estas dependen de la comprensión y el poder con que pueda actuar la población comprometida con la Patria desde sus diferentes segmentos sociales que integran el Bloque Histórico.

Por ello, el carácter protector del liderazgo revolucionario se expresa en la capacidad de controlar los recursos y riquezas del país para poder redistribuir la renta nacional y poder distribuir más justamente las riquezas, procesos que no siempre son concientizados por la población en general –como bien reconocieron recientemente Dilma Roussef y Rafael Correa-  debido a la dialéctica comunicacional entre las fuerzas en pugna y a los problemas  que generan las estructuras capitalistas, todo lo cual sigue constituyendo la base objetiva-subjetiva sobre la que se desarrolla el ritmo de transformaciones necesarias para consolidar la independencia y construir el socialismo como la única opción hacia la emancipación social.

En ese empeño debe comprenderse el liderazgo de Maduro quien protege a la población con políticas públicas efectivas, más eficaces y más conducentes a desarrollar las capacidades psíquicas de auto reconocimiento y autocontrol que contribuyen tanto a la elevación de la autoestima,  no solo de la juventud y de las mujeres y la familia sino también de las fuerzas sociales dispuestas a defender la Patria de las agresiones imperiales bajo el principio de la unidad cívico-militar. Los elementos meta cognitivos de naturaleza colectivistas en los integrantes del Bloque o Sujeto Histórico han tenido un alto significado para la resistencia popular frente a los procesos afectivos (emocionales, intencionales o pasionales) individualistas estimulados desde las campañas contrarrevolucionarias contra esos integrantes, en donde recae el peso de llevar a cabo las transformaciones o la propia labor de protección ideada y aplicada por el líder.

El carácter protector del liderazgo de Maduro es heredado del legítimo legado emancipador de Hugo Chávez y consecuencia del sentir y aspiraciones del pueblo pero también condicionado (impactado el ritmo y la profundidad) por la estrategia política del gobierno de EE.UU, decidida desde mediados de la pasada década y puesta en ejecución con mayor fuerza “blanda” e “inteligente” por el entonces presidente estadounidense Barack Obama quien aplicó –a diferencia de los dos anteriores-  la estrategia del enfrentamiento tridimensional (violento, financiero y comunicacional) directo contra el pueblo venezolano y su Revolución Bolivariana y lo ha continuado el actual presidente Donald Trump con su peculiar estilo empresarial-hollywoodense-gansteril, aunque en una coyuntura económico, social y política nacional de EE.UU e internacional mucho más crítica como superpotencia y con las mismas ínfulas de gendarme mundial, pero con los alcances muy contrarrestados por el poderío del socialismo chino y el potente nacionalismo ruso e indio que hacen el contrapeso mundial a EEUU.

Maduro hoy está más obligado a proteger y al mismo tiempo a transformar, lo que es la garantía más viable y pertinente para poder proteger masivamente de forma más oportuna y sostenible. He aquí la razón clave para haber usado las tecnologías comunicacionales de punta como es el Carnet de la Patria o el criptoactivo Petro, así como el internet con toda la plataforma digital necesaria con la cual es posible el uso exitoso de ambas herramientas. Todo ello, quien mejor y más rápido lo interpreta, es la juventud patriota, aunque también muchos sectores juveniles otrora apáticos que ya han empezado a involucrarse y por ello a ser más protegidos por los proyectos lanzados por Maduro como líder de un gobierno imbuido por el ideal revolucionario y con mucha presencia de jóvenes en los altos cargos. Con ellos Maduro protege el salario contra las campañas de especulación e inflación inducida por la burguesía, y por tal razón el Presidente está dedicada a proteger también a la empresa pública, la cual no debe descapitalizarse o arruinarse ante la incruenta competencia de precios.

En medio de todo ese macro proceso, Maduro protege el rendimiento de los deportistas, la salud de las embarazadas, el ingreso integral de las familias, los hogares vulnerables y la mejor vida de las personas con alguna discapacidad. Mencionar cómo lo hace, de todos es conocido, sólo falta darle la significación y el sentido más justo en el momento histórico que se vive, deber de cada ciudadano y ciudadana antes de ir a votar. Eso lo hará la mayoría que el 20M va a las urnas, y frente por frente al rostro de su líder dirá ¡Vamos Nico! ¡Vamos contigo al futuro!. 

Sin todos esos recursos físicos debidamente concatenados en un proyecto emancipador y el talento humano desencadenado, la protección de Maduro hubiera transitado por caminos tortuosos y no exitosos como los que lo han animado y motivado a seguir profundizando las transformaciones. Él ha tenido la inteligencia, las virtudes y el valor que requirió el Libertador Simón Bolívar para poder proteger estratégicamente al pueblo y este comprenda mejor los problemas, el por qué del alcance de la satisfacción de sus necesidades y de sus expectativas de manera que éste pueda más conscientemente proteger a la Patria.

He aquí la fórmula de la protección dialéctica que marca el rumbo de la vía venezolana al socialismo liderada por Maduro, el audaz y el protector de la vida de todos y de todas, sin excepción, porque mantener al país en paz y en una perspectiva de desarrollo sostenible, como bien lo han reconocido hasta los industriales y agroindustriales privados, es una aspiración de más del noventa por ciento de la población.

wongmaestre@gmail.com

miércoles, 9 de mayo de 2018

Expectativas Electorales


Por Oscar Bravo:
Los procesos electorales en Venezuela presenta varias fases de acción política que se caracterizan por particularidades muy específicas que comienzan por la convocatoria formal por parte del CNE, de la fecha y el tipo de elecciones que se van a realizar, luego viene el período de inscripciones de candidaturas y de la llamada pre-campaña, luego lo que se conoce propiamente como la campaña electoral, a continuación viene “un paréntesis electoral” de 54 horas que transcurren entre las 12 de la noche del día jueves hasta el domingo a las 6 de la mañana, que es cuando comienza “el día de la votación” hasta el momento en que se emiten los resultados electorales definitivos…



En todo ese transcurrir electoral ocurre un eje transversal conocido como “las expectativas electorales” que consiste en las apreciaciones, percepciones y pronósticos sobre lo que va a ocurrir y posibles resultados el día de las elecciones…en la que éstas expectativas se encuentran flotando entre los deseos y la realidad que debe ser evaluada con la mayor ponderación y sindéresis posible para evitar las desagradables sorpresas que existe entre los cálculos políticos y los resultados definitivos…

En los actuales momentos los partidos políticos involucrados en el proceso electoral utilizan su MINIMAX, para determinar cual es lo mínimo que piensan obtener y aplican el MAXIMIN, para visualizar las máximas aspiraciones que tienen como metas electorales…también está el caso de las expectativas que tienen los abstencionistas que  están “ligando” que el 20 de mayo haya muy poca participación política.
La población en general también tiene sus expectativas que van desde preguntarse: ¿habrá elecciones el 20 de mayo? ¿Se realizaran en paz? ¿La asistencia será masiva? ¿Los actores políticos reconocerán los resultados electorales?...

Las expectativas electorales se han polarizado entre las personas que apuestan al fracaso de las elecciones y las que desean que el día de las elecciones se convierta en una gran fiesta ciudadana y democrática….
Politólogo
bravisimo929@gmail.com

martes, 1 de mayo de 2018

Observadores de todo el mundo para las elecciones en Venezuela


El Consejo Nacional Electoral (CNE) venezolano ha realizado 17 auditorías con la presencia de representantes de los partidos políticos nacionales. Representantes de Asia, África, Europa, América Latina, el Caribe y Estados Unidos serán acompañantes del proceso electoral para garantizar la transparencia en los comicios presidenciales, de Consejos Legislativos y Concejos Municipales el próximo 20 de mayo en Venezuela.



Más de dos mil representantes participarán como observadores internacionales, informó el martes el presidente Nicolás Maduro durante una rueda de prensa desde el estado Delta Amacuro, al noreste del país.

Asimismo, indicó que asistirán las comisiones y delegaciones del Consejo de Expertos Electorales de Latinoamérica (Ceela), la Comunidad de Estados del Caribe (Caricom) y otros organismos regionales. “Así que Venezuela tiene plenas garantías nacionales e internacionales que me da confianza para que el domingo 20 de mayo el pueblo vaya a votar”, afirmó el presidente Maduro.

Por su parte, la rectora principal del Consejo Nacional Electoral (CNE), Tania D’Amelio reiteró que todo está listo para las elecciones, ya que las auditorías han resultado exitosas, con la presencia de todas las coaliciones políticas nacionales y la participación ciudadana para garantizar la veracidad del proceso.

“Para las elecciones presidenciales y de consejos legislativos del 20 de mayo, todo está listo para que el pueblo ejerza su voto” como parte del cronograma del organismo electoral, concluyó D’Amelio

El presidente del consejo de Expertos Electorales de Latinoamérica (Ceela), Nicanor Moscoso, reconoció este miércoles la transparencia y garantías que ha ofrecido el sistema electoral venezolano.

“Nunca ha existido una diferencia entre actas contadas y los votos contados manualmente, como tampoco en la sumatoria de las actas. Entonces todos hemos ido comprobando, proceso tras proceso, que no existe ni una sola sospecha de fraude”, aseguró el funcionario.

Durante una entrevista en el programa Al Instante, transmitido por la emisora venezolana Unión Radio, Moscoso aseveró que nunca han detectado algún indicio de fraude ni pruebas al respecto desde que ha participado como acompañante en las jornadas electorales.

Asimismo, refirió que en el referendo consultivo celebrado en 2004, los organismos internacionales como la Organización de Estados Americanos (OEA), la Unión Europea (UE), el Centro Carter y el Centro Electoral Andino, fueron testigos de la transparencia en el evento que ratificó al comandante Hugo Chávez en la Presidencia.

Rusia también le hecha un ojo a las elecciones
La Comisión Electoral Central de Rusia confirmó este miércoles que enviará una delegación oficial a observar a los comicios presidenciales de Venezuela. El vicepresidente del organismo, Nikolái Buláev, sostuvo un encuentro con la presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE) del país latinoamericano, Tibisay Lucena, antes de confirmar la información.

La Comisión Electoral Central resaltó la experiencia del Consejo Nacional Electoral de Venezuela, para realizar de manera exitosa los comicios. El responsable de la autoridad electoral para la cooperación internacional, Vasili Lijachov, precisó que en Moscú se creará un colegio electoral para unos 300 venezolanos que residen en la capital rusa.

El Consejo Nacional Electoral abrió su Registro para que venezolanos en el exterior modifiquen su residencia y puedan votar el 20 de mayo.

TeleSur, VTV, SolidariaInfo
rumbos200@gmail.com

sábado, 17 de junio de 2017

El Pathos Trágico de Venezuela en su Laberinto II

 Por Fernando Esteche

¿Qué pasó (pasa) en Venezuela? 

Lo cierto es que en su momento el Comandante Chávez al ver el accionar que a través de la NED se operaba en el Magreb, hizo la primera advertencia que se volvió grito desesperado ante el mundo frente a los acontecimientos de Libia y el asesinato de Gaddafi y sus hijos. En soledad, denunció el magnicidio y advirtió sobre la operación destituyente y disolvente que se había realizado. No le costaba imaginarse en el lugar de Gaddafi. Esta operación se llevó adelante siguiendo puntualmente el protocolo propuesto por Sharp.


Primero en Libia, sin considerar cada una de las revoluciones de colores del Magreb, luego en Siria. Operaciones de falsa bandera, montajes de enfrentamientos de tropas gubernamentales contra manifestaciones desarmadas, aislamiento internacional, gran campaña mediática, disputa de sentidos y luego guerra abierta.

Esta situación llega al extremo cuando vemos que el alcalde David Smolansky, integrante del partido Voluntad Popular, escribió en su cuenta personal de la red social Twitter que el gobierno de Maduro estaba utilizando armas químicas contra la población “como está ocurriendo en Siria”.
También en Honduras, Paraguay y Brasil se desarrollaron y desarrollan procesos de guerra híbrida y se trabaja con el protocolo destituyente. Pero Venezuela es sin dudas, el escenario privilegiado de dicha maniobra.

Quien esto escribe ha podido ver personalmente en Caracas el accionar de grupos juveniles, generaciones que crecieron en el chavismo, de sectores medios y medios altos, perfectamente organizados, coordinados, pertrechados con máscaras anti-gas, cascos y armamento casero; con nociones bien claras de movimiento insurgente y urbano; con jefes de grupos, orden cerrado y orden consecutivo de mando. Esto en medio de masivas concentraciones de sectores del mismo rango social pero absolutamente desentendidos de estas operaciones, aunque les dan contexto.

Ataques a escuelas públicas, a un hospital materno infantil; invasión de bibliotecas estatales con quema de mobiliario; destrozos de señalizaciones urbanas y luminarias; obstrucción de vías de transporte y derribe de árboles sobre calles; saqueos a comercios y ataques a locales partidarios u oficinas gubernamentales; emboscadas a personal de las fuerzas de seguridad, incendios de transportes que no acatan el paro. Guarimbas que empiezan a controlar zonas de acceso a urbanizaciones y cobrar peajes. Quema masiva de vehículos. El paroxismo fue la toma de la sede del TSJ, hecho que expone un grave y delicado ataque a uno de los poderes constitucionales y que ningún medio internacional cuestionó, sino que festejaron.

De eso se tratan las movilizaciones “no violentas” de la oposición anti-republicana de Venezuela. Uno no sabe si ya han pasado a otra etapa de guerra abierta en las calles o a la no violencia del protocolo Sharp, que en este caso se viste de vandalismo y sabotaje.
Una profusa campaña mediática presenta la situación con mayor gravedad y masividad de la que realmente tiene. No hay que dejar de contemplar que estos movimientos de insurgencia callejera atacan al corazón del funcionamiento urbano normal, perjudicando al comercio, al trabajo, la educación, principalmente. Incluso impacta sobre la cotidianidad de la propia base social en que se sustenta.

Un parágrafo singular merecen las trágicas muertes de cuarenta y dos venezolanos en lo que va desde el 3 de abril al 16 de mayo. Sobre esto que se presenta idéntico al caso sirio (como un gobierno asesinando a sus ciudadanos) vale la pena señalar que 25 personas de esas fueron asesinadas por opositores, por ser chavistas o policías. Es decir, más del 60%. Dos motorizados fallecieron por accidentes provocados por trampas y barricadas colocados en rutas por los opositores. Nueve enrolados en la oposición murieron electrocutados al querer saquear un freezer de una panadería.

Hasta la fecha se cuentan tres muertes por acción policial, razón por la cual una docena de funcionarios involucrados han sido detenidos y procesados. Otros tres casos se están investigando, pero son elocuentes las imágenes que los muestran con vida cuando son rodeados por otros opositores y caen exánimes con el resultado trágico de su muerte producida por armas caseras a muy corta distancia. Se investiga si se trata de asesinatos de falsa bandera para acusar al gobierno de los mismos tal como también se probó que ocurrió en Siria.

5) La guerra económica
Hiperinflación, internacionalización de precios, desabastecimiento.Largas colas para conseguir algún producto de la canasta básica. Asignación por libreta de identidad del día para poder hacer compras con precios controlados. Bancarización.

La guerra económica es el plafón en el cual se desarrolla el golpe de Estado continuado y busca generar descontento, desabastecimiento programado e hiperinflación provocada. Claro que hay responsabilidades de impericia gubernamental, de corrupción enquistada en sectores claves del Estado, pero no puede dejar de verse el sabotaje y boicot deliberado por parte de las clases dominantes que controlan el 92% de la producción y el abastecimiento de productos básicos. Fedecamaras-Venamcham es uno de los principales integrantes de lo que llaman “la oposición” y como tal, actúa de manera criminal contra su pueblo.

Por eso hay que señalar que si bien la crisis de precios del petróleo en una economía que el chavismo no supo o no pudo reconvertir y superar impactó de lleno en la vida cotidiana de los venezolanos, hoy que los precios internacionales del petróleo tienden a estabilizarse arrecia la carestía de la vida hacia el interior de Venezuela. Esto se explica principalmente por la guerra económica.

Desarrollan esta guerra las clases empresariales privadas de la derecha anti-republicana, en combinación con la gran banca internacional. Por eso Venezuela ha sido sometida al bloqueo financiero con muy malas calificaciones de las agencias de riesgo (Standar & Poor’s, JP Morgan) siendo este país uno de los más puntuales pagadores de deuda. Se ha montado un cerco, un bloqueo y un boicot de la banca internacional para el acceso a créditos y divisas.

Esto se expresa en acciones pérfidas denunciadas por Maduro, como el abandono de los compromisos contraídos por el City Bank, a través del cual el estado venezolano pagaba todas las cuentas del país para las transacciones en Estados Unidos y en el mundo, lo que demoró la posibilidad de que el gobierno pudiera resolver la importación de alimentos y medicamentos.

El descalabro del mercado cambiario para agudizar la inflación, acciones que sólo pueden realizar grupos poderosos financieros, y la manipulación del mercado cambiario empujando la inflación, ataca de lleno a las políticas de readecuación salarial que define el gobierno.
Así se produce una suerte de vasallaje en el monopolio de esta divisa extranjera a los comerciantes, productores e importadores quienes trasladan el precio al consumidor y al usuario.

6) La posibilidad de la Paz
Según pudimos observar y conversar con distintos analistas políticos en tierra de Chávez, la República Bolivariana de Venezuela enfrenta el desafío de superar esta guerra híbrida planteada desde las necesidades del redespliegue imperialista en la región en combinación con las clases dominantes venezolanas.
El gran desafío es construir la tregua, conseguir la pacificación, en la que no merece hacerse ilusión alguna nadie de que será total, en tanto exista el imperialismo como sistema de producción histórica social.
Hay por lo menos cuatro caminos o planes de construcción de una paz medianamente estable que permitan desarrollar medidas de normalización de la vida cotidiana de los venezolanos.

Uno es el Plan Destituyente, es decir, la culminación del golpe de Estado continuado mediante la renuncia de Nicolás Maduro a la presidencia pero que no resolvería el problema del chavismo en el poder porque debería sucederlo el vicepresidente. Además, los poderes constitucionales CNE y TSJ son definidos por el anti-republicanismo como parte del sistema chavista bolivariano. Es decir, lo que haría falta es la renuncia en masa de los funcionarios del Estado, los cuales esperan poder someterlos a una Justicia readecuada y aggiornada al tiempo de revancha que añora la derecha escuálida. Este Plan no contempla a los sectores populares, no considera a los dignatarios directos de la Revolución Bolivariana que hasta aquí, por prudencia, no han ganado masivamente las calles para defender la República Bolivariana.

Porque si bien es cierto que en comunas populosas como el 23 de enero se han perdido elecciones, no es menos cierto que los cerros y los barrios víctimas directas de la guerra económica tienen muy clara la naturaleza política de la propuesta de la oposición con la que nunca podrían conculcar más allá del descontento que pueda sucederse producto de la carestía de la vida.

Sectores que se reivindican chavistas pero critican a Maduro por su impericia en resolver la crisis y su incapacidad en combatir la corrupción de las propias filas, o eventualmente por haber acertado en combatirla, están pensando en que una posible pacificación venga de la mano del Plan Zamora.
El “Plan Estratégico operacional Zamora” fue presentado en abril por el propio presidente Maduro quien sostuvo que "El Departamento de Estado (EEUU) ha dado la luz verde y el visto bueno para un proceso golpista descarado para la intervención de Venezuela, así lo digo y así lo enfrentaré (…) Frente a este escenario he decidido activar el plan estratégico especial cívico militar para garantizar el funcionamiento de nuestro país, su seguridad, el orden interno, y la integración social, Plan Zamora que me ha sido presentado por el comando estratégico operacional de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB)”.

El presidente anunció activación de la Fase Verde de dicho Plan. Hay quienes piensan en una conmoción interna y una amenaza externa muy grave y sueñan con superar las fases subsiguientes hasta alcanzar el control por parte del Jefe Operacional del Plan, el General Vladimir Padrino López, actual Ministro de Defensa, que desplazaría al presidente Maduro. Cuartelero con terreno, no es un general de escritorio; querido por las tropas y alineado a Diosdado Cabello, quien parecería encarnar mejor que el propio Maduro la herencia de Chávez y que expresa al ala militar de la Revolución Bolivariana.
El General Padrino López se ha mostrado como uno de los más leales al presidente, por lo cual la idea de ser vector de su desplazamiento aparece medio reñida con la realidad, pero en la conmocionada tierra de Bolívar todo es posible desde Páez en adelante.

La implementación radicalizada de dicho plan podría plantearse como una posibilidad transicional con el reaseguro de las Fuerzas Armadas Bolivarianas. Claro que semejante situación es imposible de concebir sin un acuerdo de algún tipo con los Estados Unidos; de lo contrario sería profundizar la inestabilidad y excepcionalidad institucional para ofrecer una excusa al intervencionismo.

La aplicación de dicho plan con o sin Maduro y sin acuerdo con los Estados Unidos redunda en la profundización de la guerra que pasaría ya a un estadio de defensa nacional del tipo sirio.
La otra posibilidad, plantada por quienes piensan en salidas y transiciones, se articula en torno de la Fiscal General y la posibilidad de que encabece una transición que contenga al chavismo y ordene la hidra opositora en una solo lógica institucional.

La propuesta del presidente Maduro ha sido la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente.
Ante la ficción del reclamo opositor por democracia, el presidente pergeñó la maniobra ofreciendo más democracia. Así se le arrebató de un saque una de sus principales banderas, que se la ve en figurillas para explicar por qué no acuden al llamado a Asamblea Constituyente.

Algunas críticas que plantearon tienen que ver con que una asamblea no resolverá los problemas estructurales de Venezuela, lo cual es indudablemente cierto. No puede resolver ni la guerra económica, ni el redespliegue imperial ni el sabotaje institucional interno; pero ofrece un escenario democrático de construcción de marcos generales legitimados para intentar resolver estas cuestiones. Como sea, aparece como la propuesta más sensata en el intento de pacificación parcial del país.

7) La imposibiidad de la Paz
“La Paz en Colombia es la Guerra en Venezuela” nos decía una fuente altamente calificada para el análisis de este proceso de doble impacto.
Siempre se entendió como verdad de perogrullo que la insurgencia colombiana operaba como una suerte de retaguardia estratégica de la Revolución Bolivariana y como contención del injerencismo norteamericano.
Paul Coverdell, relator legislativo ante el Congreso Norteamericano, cuando se presentaba el Plan Colombia definía explícitamente que el objetivo del mismo tenía que ver directamente con el control de Ecuador y Venezuela, dos de las principales (sino las principales) cuencas petrolíferas del planeta.

Cuando los más destacados articuladores de la geopolítica norteamericana definen la etapa de “guerra infinita”, lo que nos están anunciando es justamente que la principal forma de producción política es la guerra, y que eventualmente la política, contrariando en 180º a Clausewitz, aparecerá como continuación de la misma, como momento extraordinario.

Por esto, y porque entendemos que lo que sucede en Venezuela es un plan sistemático de desestabilización en el marco de una guerra de cuarta generación y eventualmente de guerra híbrida, pensar la paz es pensar sólo un momento posible de la política. Se trata de una guerra no declarada por parte de los Estados Unidos, cuya posibilidad de retracción en su redespliegue, es el fracaso continuado que viene sucediéndose de su proyecto de fin de ciclo y de construcción de alternativas de dominación con las (nuevas) derechas.
Hay que entender la victoria de Lenin Moreno en Ecuador a partir de los estragos de la restauración neoliberal que el macrismo operó en Argentina. Del mismo modo, la victoria de Lenin Moreno provoca la agudización de la ofensiva contra Venezuela en la desesperación por contener la reversión del cambio de correlación de fuerzas internacional que habían conquistado. El inminente fracaso de la operación en Brasil, con los escándalos de Temer y la acometida de Lula, son también elementos de contextualización para el aceleramiento del estrangulamiento sobre el proceso bolivariano.
Es una bomba de tiempo y el tiempo corre a favor de los Pueblos. Sólo así se explica la desesperación y urgencias por definir los procesos abiertos.
La posibilidad de intervención extranjera parecería imposible si seguimos pensando en la primavera postneoliberal y fácilmente olvidamos la larga y trágica historia de intervencionismo norteamericano en Nuestra América.

Las nueve bases norteamericanas desplazadas en Colombia configurando un cinturón contrarevolucionario, sumadas a las bases de OTAN en el Caribe -puntualmente las bases de F15 y F16 de Curazao y Aruba a 40 Km de la Península de Paraguaná donde se concentran las mayores refinerías venezolanas-. Son sugestivas las disposiciones, lo que no puede entenderse sino fuera a través de un plan injerencista invasor y apropiador de dicha península en atención a la doctrina de defensa de los intereses vitales ante posibles situaciones de alta inestabilidad política.

Insistimos en que se están subestimando las reservas de subjetividad revolucionaria del Pueblo Bolivariano y de los pueblos todos de Nuestra América. Las demostraciones de las Fuerzas Armadas Bolivarianas comprometidas en el antiimperialismo -milicias de defensa bolivarianas donde se enrolan centenas de miles de venezolanos-, son solo muestras parciales de la enorme capacidad de resistencia que nuestro continente posee para enfrentar una agresión injerencista.

Sostenemos, sin temor al error histórico, que Caracas puede convertirse en la Madrid americana. No nos caben dudas que contingentes de revolucionarios nuestros americanos están dispuestos a auxiliar al bravo pueblo bolivariano ante un ataque invasor norteamericano.

La gran diferencia es que aquella heroica Madrid luchaba desesperada contra una tendencia histórica que la enterraba. En este caso, la heroica Caracas se mantiene firme a favor del tiempo histórico, que ya está sepultando la era del imperialismo. ¡El mundo ha cambiado, por eso nos vestimos con el optimismo histórico que nos advierte que Venezuela vencerá!

info.pianoticias@gmail.com