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miércoles, 3 de junio de 2020

Cuando agudizar la crisis, es su mejor estrategia



Por Oscar Bravo:
“Es bastante probable que Venezuela se convierta en el país con el mayor caso de coronavirus en el mundo” (marzo del 2020, el autoproclamado) …

Pareciese que la ultraderecha y todos los grupos opositores más radicales, no quieren aprender de los errores (el golpismo continuado), cuando insisten en rechazar cualquier posibilidad de sentarse a negociar, para llegar unos mínimos acuerdos que permitan lograr salidas constitucionales, electorales y democráticas…
Ya que su estrategia confrontacional es “el salir de maduro, como sea”, y tanta belicosidad e intolerancia política, no les permite aceptar y respetar los lapsos legales sobre los tiempos de poder llamar a un determinado proceso electoral…siguen con el ilegal “vete ya”, cuando lo que debe programarse, son las elecciones parlamentarias para diciembre, 2020…


Sin embargo, ante tantos problemas, la oposición política, en especial los más radicales, deberían dar un paso racional y sensato, y ofrecer sus capacidades e influencia, para que materialicen una triada de buena voluntad:

1.- bajar el tono de confrontación política con el gobierno, y dejen a un lado los intentos de golpes de Estado, 2.- solicitar al imperio a que cese los bloqueos en contra de Venezuela, 3.- involucrarse activamente en el nombramiento de los nuevos rectores del Consejo Nacional Electoral y participar en las próximas elecciones parlamentarias…

Pero, ¿qué ha hecho la oposición más radical hasta ahora?...juegan a  que aumente la crisis, cuando le piden al gobierno estadounidense que radicalicen la estrategia del bloqueo, cuando le suplican al imperio que impidan el ingreso de gasolina a Venezuela, (aunque ahora están sufriendo una derrota, con la llegada de los cargueros iraníes)…con todos los problemas que eso genera, bajo una equivocada reflexión: mientras más dificultades económicas y de malos servicios públicos tengamos, esta particular oposición celebra que eso ocurra, aunque públicamente lo nieguen, ellos tienen su interpretación política: mientras esté en peores condiciones el país, para ellos es mejor, porque eso significa aumentar el rechazo al gobierno…

Es muy lamentable, que ésta radical oposición, prefieran agudizar la crisis, porque ellos creen que les va a producir simpatías y ganancia electoral…y que el sufrimiento y las molestias de la población venezolana, sea su mejor capital político…
Politólogo
bravisimo929@gmail.com

sábado, 28 de marzo de 2020

Algunos apuntes al Vuelo


Por Julio Sergio Alcorta Fernández:
Como me he visto obligado por las circunstancias, que todos conocemos, a no menearme de la casa, mis vetustas neuronas se han visto perturbadas últimamente de mala manera, tratando de digerir los recientes acontecimientos relacionados con la pandemia del Coronavirus, mezclados, como acostumbran, a las falsedades y patrañas del gobierno de los Estados Unidos, en la voz, principalmente, del fantasioso y bravucón personaje que funge como su mandatario.
Pareciera, para los que están acostumbrados a su distintivo de panfletista, que de verdad estuviéramos exaltados ante tanta erudición.


Pero, desgraciadamente, para su pueblo y sobre todo para la humanidad, estamos en presencia de su excelencia Donald Trump, presidente de la nación-imperio más poderosa del mundo.
Sin embargo, Trump tropieza ahora con una encrucijada:

O le da la prioridad a no permitir un desplome de la economía, aprobando medidas neoliberales que lo impidan, lo que ocasionaría, según los que conocen su interioridad social, la muerte de cientos de miles de norteamericanos (que parece esto es lo que harán),

O le dan la prioridad a medidas sanitarias y sociales que eviten una masacre de sus ciudadanos, sobre todo los más viejos, que no hay dudas afectaría en parte la economía.

De cualquiera de las dos fórmulas que escojan, la crisis se presentará inevitablemente, ocasionando sufrimientos en una sociedad acostumbrada al consumismo extremo, y a la situación adversa que tienen de empobrecimiento de un por ciento de su población, según datos de sus mismas entidades estatales.

Pienso que estamos en medio de una crisis turbulenta en los Estados Unidos, que pudiera dar lugar a decisiones fascistas, radicales y xenófobas del gobierno de los Estados Unidos, como las que están haciendo ahora mismo con todas las patrañas de narcotraficantes, etc., al gobierno Bolivariano de Venezuela, y a su presidente Nicolás Maduro, ofertando, muy peligrosamente, millones de dólares a los que puedan dar fe y tengan evidencia de estas acusaciones. Esto huele más a practicar asesinatos a distintas figuras del gobierno Bolivariano de Venezuela.

En definitiva, no creo que Trump salga victorioso de estas maniobras, lo que le afectaría su reelección en noviembre de este año.

jalcorta@nauta.cu

miércoles, 27 de noviembre de 2019

CHILE: CONVOCAN CONSTITUYENTE CON “VÁLVULA DE SEGURIDAD”



Por Carlos Iaquinandi Castro:  
“Algo tendrá que cambiar para que nada cambie”  El Gatopardo, de Lampedusa

Primero recurrieron a la represión, hablaron de “guerra”, y sacaron a la calle a Carabineros y equipos antimotines. Pero era mucho pueblo en la calle y además muchos jóvenes, muchos. Después especularon con el previsible cansancio de los manifestantes. Volvieron a equivocarse, éstos sumaron música, ingenio, arte y más ganas de cambio y siguieron en las calles. Entonces esgrimieron el caos, los saqueos. Aquellos sucesos puntuales se convirtieron en el argumento que le permitía al gobierno hablar de paz y seguridad.



Aunque los detenidos en su mayoría tenían antecedentes delictivos, ellos eligieron confundir y atribuir los saqueos a los manifestantes. Pero también les fracasó cuando más de un millón de personas recorrieron pacíficamente Santiago e insistieron en sus demandas. Había que hacer algo para detener las protestas que ponían en riesgo el propio sistema de poder. No eran suficientes los más de 20 muertos, 2.500 heridos, miles de detenidos o las decenas de privados parcial o totalmente de la vista por los balines policiales.

Fue entonces cuando según sus propias palabras el presidente Piñera dudó entre declarar el estado de excepción y recurrir al ejército para reprimir o bien crear las condiciones para un “diálogo nacional” en el Congreso. Admitió que las demandas en las calles “eran justas y legítimas”. Y así preparó el escenario donde – en los salones parlamentarios - se gestó el “Acuerdo por la paz social y una nueva constitución”. Los posibles náufragos del sistema, escogieron lo que deben haber considerado “el mal menor”. Ofrecer una puerta falsa.

 “Algo tendrá que cambiar para que nada cambie”.

Entonces utilizaron el último recurso: simular que cedían; preparar el engaño, envolverlo en palabras solemnes, como “Convención Constitucional” y activar dos o tres reaseguros “técnicos” para evitar un resultado no deseado. Y lo consiguieron. No fueron solamente los integrantes de Chile Vamos, (los del presidente Piñera) los que aprobaron la propuesta; también los de la ex Concertación, y lo que ya es “completar el cartón”, los partidos del Frente Amplio. Todos, conservadores, liberales, socialistas, democristianos, radicales, acordaron que lo mejor era conceder algo que no implique “retroceso o pérdidas” al sistema que integran. Y en los confortables salones parlamentarios (y en algunos otros más discretos), “cocinaron” el mecanismo para intentar terminar con el movimiento popular en las calles. Y con ello, desmontar los pedidos de renuncia del presidente, y establecer un desvío para que la fuerza de las protestas “se canalice por vías institucionales y democráticas”, eso sí, con final controlado.

No hay peor sordo

Convocan a un “plebiscito” para que, ante todo, la gente diga si quiere o no reformar la Constitución heredada de la dictadura. ¿Es que no han escuchado este clamor de cientos de miles de chilenos por las calles desde hace casi un mes pidiendo Asamblea Constituyente?  La verdadera intención que tienen es terminar con las manifestaciones y “patear hacia adelante” la solución a los justos reclamos. Los parlamentarios cocinaron este acuerdo a puertas cerradas y además tomaron varios reaseguros para desviar a vía muerta las demandas y las luchas populares.

Se han inventado que una de las opciones sea la de una “convención constitucional” que pueda ser “mixta”. O sea, con un 50% de parlamentarios y un 50% de electos por la gente. Pero, además, se aplicará el actual sistema electoral, diseñado para servir a los grandes partidos pro empresariales y de la casta de políticos millonarios. Pero en el caso de que el pueblo se las ingeniara para superar esta carrera de obstáculos, se reservan una “llave” decisiva: para ser aprobadas las propuestas tienen que tener más de 2/3 de los votos de esa “convención”.  Supongamos que, si son 100 miembros, 34 pueden bloquear al resto. El actual sistema quedaría intacto. Y, además, “democráticamente”. Una última “válvula de seguridad” por si falla todo lo anterior.

De lo histérico a lo histórico.

Por eso al concretar el acuerdo se abrazaban y repetían como loros que “era un día histórico para Chile”. Sí, para ellos, porque suponen que será el día que salvaron su status, y la continuidad de un sistema injusto, basado en privilegios y desigualdad. Es ingenuo pensar que ellos harían algo diferente.  Ellos son precisamente quienes aceptaron la herencia de la dictadura y profundizaron sus injusticias, que privatizaron la educación y la sanidad, que no recuperaron los recursos naturales privatizados y saqueados, que destruyeron el sistema de pensiones entregándolo a privadas, que fijan sueldos miserables a los trabajadores y que han violentado y militarizado a las comunidades mapuches. Lo lamentable es que partidos como el histórico socialismo de Salvador Allende sea uno de los firmantes del acuerdo, al igual que el Frente Amplio. En este último caso, hay una fuerte oposición interna, entre quienes se incluye el actual alcalde de Valparaíso Jorge Sharp. El “día histórico” para ellos, los parlamentarios, fue el dia en el que lograron acordar una salida tramposa a la justa indignación de las mayorías. Para el pueblo lo será el 18 de octubre, cuando estalló la gran movilización ciudadana que hoy se mantiene.

Acusan a Piñera en el Congreso por violar los derechos humanos.

Once diputados en representación de ocho partidos de la oposición, redactaron unas acusaciones constitucionales contra el presidente Piñera. Lo consideran un deber ético y democrático ineludible. Argumentan su presunta responsabilidad en la violación de los derechos humanos cometidas por agentes del estado en la represión de la protesta social que ha provocado decenas de muertos y centenares de heridos. La acusación es una figura reconocida por ley y deberá ser tratada en el Congreso, pero difícilmente prospere porque los partidos gubernamentales tienen mayoría.

El pueblo sigue su marcha

En las calles, en las plazas, siguen las movilizaciones, continúan los cabildos abiertos y las reuniones en barrios y sindicatos para debatir propuestas y aportes para una nueva constitución. Un texto que incorpore las reivindicaciones políticas, sociales y económicas que reclama una mayoría social. La frase de Allende “la historia es nuestra y la hacen los pueblos”, cobra plena vigencia en esta gigantesca movilización popular encabezada por los jóvenes chilenos.

Redacción de SERPAL
serpal@nodo50.org

Lo que viene será mejor, ¿pero ¿cuánto mejor?

Por Sergio Ortiz:

La despedida de Macri derogando el protocolo sobre abortos no punibles confirma que el próximo gobierno será mejor. ¿Cuánto mejor? Eso depende, porque no son lo mismo Kicillof que Nielsen, ni La Cámpora que Massa.

Mauricio Macri se tomó su última vacación de sus cuatro años de presidente jugando al golf en un barrio cerrado de Villa Allende, VIP, con sus amigotes empresarios y del PRO. Algunos vecinos, críticos, llevaron reposeras en señal irónica a su falta de contracción al trabajo.


Si el ingeniero continúa con esa onda relajada será difícil que consiga mantenerse como lo que proclama: el referente de la oposición al nuevo gobierno que asumirá el 10 de diciembre. Es que esa fuerza política antiperonista necesitará ser muy activa para poner la mayor cantidad de palos en la rueda a Alberto Fernández.

Puede ocurrir que Macri juegue ese rol derivando en otros operadores el trabajo sucio. Algo así puede haber pensado al resolver en la mesa chica del PRO que la nueva titular de la agrupación sea Patricia Bullrich, bien derechosa y activa, capaz de ordenar «gatillo fácil» y operaciones ilegales varias.
Esa designación denota la mayor carga agresiva del PRO. En ese lugar antes estuvieron Humberto Schiavoni y Emilio Monzó, que tenían un perfil más dialoguista, no tanto «doctrina Chocobar».
Ahora, en lo que de Bullrich dependa, el partido macrista será manejado como un grupo blindado de Gendarmería, para embestir contra todas las iniciativas medianamente positivas que alumbre la nueva administración del Frente de Todos.

Ese final de las medias tintas también se notó en la derogación del Protocolo sobre la Interrupción Legal del Embarazo que había firmado el secretario de Salud, Adolfo Rubinstein. Obvio que lo publicado en el Boletín Oficial no era la legalización del aborto, como inventaron los integristas del PRO y los neonazis como Alejandro Biondini, sino algo más módico pero necesario. Se refería a los abortos no punibles, legalmente admitidos desde 1921 cuando está en riesgo la salud de la madre o el embarazo fuera producido por una violación.

Rubinstein, dirigente radical, ya había estado a favor del aborto legal, derrotado ajustadamente el año pasado en el Senado, y quería al menos asegurar con un protocolo nacional el fallo FAL de la Corte Suprema del año 2012. No pudo ser. Lo desautorizaron. Y tuvo que renunciar, con lo que quedó claro que en el PRO hay un proceso de bolsonarización, político e ideológico. Sus aliados hasta hoy, como los radicales y lilitas, van a tener que ceder más posiciones a favor de quien se considera el dueño del circo. Si les gusta, bien; y si no, se van. Muchos se van a quedar, pero sería bueno que otros, como Rubinstein, se vayan y traten de recuperar para su viejo partido algún aire con partículas yrigoyenistas y alfonsinistas.

Por una justicia justa.
No les será fácil a los actuales gobernantes volver al llano. A muchos de ellos y al propio Macri los están aguardando con citaciones en muchos juicios por corrupción, como el de las empresas de peajes en autopistas y el intento de licuar la deuda familiar con el Correo.

Esta semana testimonió Lázaro Báez ante el Tribunal Oral Federal 4 y denunció que fue apretado por enviados de la AFI y periodistas de la claque macrista para que incriminara a Cristina Fernández de Kirchner, como si fuera su testaferro. Algunos de los nombres que dio el santacruceño, preso desde 2016, son los que aparecieron en operativos de la AFI macrista en la causa de extorsiones del falso abogado Marcelo D’Alessio, con la posible complicidad de Daniel Santoro y presunta participación del fiscal rebelde en Dolores.

Más allá de la mala prensa que tiene el exdueño de Austral Construcciones, es muy grave lo que denunció. Eso coincide con las maniobras orquestadas desde el poder macrista y sus patas judicial y mediática para tratar de proscribir a la expresidenta y si hubiera sido posible llevarla por una larga temporada a Ezeiza o Marcos Paz.

Ese último objetivo no pudo ser logrado. Tanta arbitrariedad y persecución al final terminó victimizándola, por lo menos a los ojos de la mayoría de la población. Y, votos de por medio, con todo lo que ello supone, CFK terminará asumiendo como vicepresidenta de la Nación y autoridad en el Senado. Su hijo Máximo, otro de los blancos de la campaña persecutoria, será jefe del bloque peronista de Diputados, según los últimos retoques acordados entre el presidente electo y la vice.

Los que en cambio no tendrán la suerte de recuperar la libertad son muchos exfuncionarios, presos políticos desde hace varios años, aún con la reciente reforma procesal penal que limita las prisiones preventivas. Es paradójico que el fin de la abominable «doctrina Irurzún» no haya sido puesta inmediatamente en práctica, por ejemplo, para liberar al arquitecto Julio De Vido, próximo a cumplir los 70 años de edad y detenido desde octubre de 2017.

Ya se sabe que una justicia lenta no es justicia. Para numerosos empresarios, casi todos de matriz monopolista, acusados de corrupción en la causa de las fotocopias de los cuadernos, la justicia tuvo una velocidad supersónica para resolver sus libertades. Y a Paolo Rocca, el dueño de Techint, ni siquiera se lo demoró 24 horas.

Se dice con mucha razón que la situación económico-social que deja el macrismo es sumamente grave y que es la peor herencia para el Frente de Todos. Esto es verdad, pero con un matiz. La profunda desigualdad social puede competir y aún superar la gravedad de ese drama. Un ejemplo lo pone de relieve: los obreros del ingenio La Esperanza, ahora definitivamente sin ella, advirtieron en reiteradas oportunidades fallas en la seguridad de ese establecimiento jujeño. Un problema eléctrico desencadenó un incendio y 12 trabajadores murieron, en tanto los nuevos propietarios tucumanos apañados por el gobernador Gerardo Morales no tuvieron ni un rasguño, amén de no haber abonado la segunda cuota de la compra del establecimiento. Este sigue siendo el país donde advirtió don Atahualpa que «las penas son de nosotros, las vaquitas son ajenas».
¿Esta matriz desigual cambiará a partir del 10 de diciembre? Tendría que cambiar. Hay intenciones de que así sea, pero no está asegurado.

«Es la política, estúpido».
¿De qué depende que haya soluciones a esos problemas con mayúscula que padece la Argentina? No hay un sólo factor ni manera de hacer las cosas; el panorama es complejo y depende de muchas causas y efectos que se influyen mutuamente.

No sólo importan la política, los planes económicos y hasta la eficiencia de los funcionarios elegidos. La cuestión nacional es clave, pero sin aislarse de la región de la que formamos parte, más en este tiempo de crisis del neoliberalismo, rebeliones populares, agresividad del imperio y golpes de Estado como en Bolivia. Todo eso influye, hasta la mala suerte de un avance propio y un contragolpe ajeno, como pasó hoy en Lima.
La clave es la política, o sea el diagnóstico, las posibles soluciones y el tipo de dirigentes que se ponen manos a la obra a partir de diciembre.

En tren de impedir los cambios, alguien puede insistir con que el principal problema de la Argentina es la inflación, y en consecuencia reclamar recetas como las ya fracasadas de estos cuatro años. O sostener que hay mucha gente en el Estado y hay que combatir el gasto público y proceder a una reforma laboral para elevar la productividad y ganancias en el sector privado, de los monopolios nucleadas en la UIA. Sería otra estafa a la gente.

Aunque suene setentista, hace falta un programa popular, democrático, antimonopolista y antiimperialista, que comience por atender las prioridades más urgentes de las mayorías.

Macri y el PRO contrajeron el crédito de 57.100 millones de dólares con el FMI, que sirvió para fugar capitales y engordar las ganancias de bancos y de la bicicleta financiera. Lo hicieron pasando por alto las disposiciones de Hacienda, ordenanzas del Banco Central y previsiones constitucionales de que la deuda externa debe ser tratada por el Congreso. Sería necesario no pagar esa deuda y afectar esos recursos a las necesidades del país y llevar a la justicia a los autores del desfalco. Antiimperialismo y sensatez.

Con el gobierno que fenece las energéticas ganaron el mil por ciento en tres años, según el observatorio Oetec y la Universidad de Avellaneda. El dato saliente son 24.819 millones de pesos de ganancia de Pampa Energía (Marcelo Midlin) sumando 2017 y 2018. Similares fueron las ganancias de las otras energéticas, que lucraron con la dolarización a expensas de sus clientes, pauperizados. No es difícil adivinar el camino que se debería optar: la nacionalización del sector energético. Que el petróleo, el gas y la electricidad estén en manos del Estado.

Claro que además de las políticas más correctas hay que acertar en el tipo de funcionario para llevarlas a la práctica.
Porque una cosa es Julio de Vido, que antes en libertad y hoy preso político viene proponiendo esa nacionalización clave.

Y otra muy distinta es Guillermo Nielsen, posible funcionario de AF con un plan para Vaca Muerta en beneficio de los monopolios allí afincados, con libre disponibilidad de divisas, reintegro de impuestos y ventajas que ni siquiera Juan J. Aranguren les habría otorgado.
ortizserg@gmail.com