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miércoles, 12 de agosto de 2020

Uribe un preso de excepción en el reino del Ubérrimo




Por Manuel Humberto Restrepo Domínguez:

El expresidente Uribe, fundo al partido Centro Democrático el 20 de enero de 2013, como resultado de la confluencia de “disidentes” liberales, conservadores y otros seguidores y adherentes personales desconocidos forjados como alcalde de Medellín (designado por Belisario Betancourt), gobernador liberal de Antioquia y presidente reelegido.


El partido se identifica como de centro derecha, aunque sus prácticas demostradas son de extrema derecha, con un brazo político de militancia férrea y sectaria compuesto por un entorno de congresistas que integra intereses de sectores económicos, ganaderos, terratenientes y otras expresiones regionales y apoyo de estructuras de tipo militar-paramilitar, según las confesiones de paramilitares y narcotraficantes, que identifican a militares activos y retirados en calidad de asesores, comandantes o en ejercicio de operaciones de intimidación o bloqueo a investigaciones especialmente en casos de corrupción, espionaje político, elaboración de listas y configuración de enemigos (rfi.fr; Masacres del Aro, san Roque y la Granja, testimonios de ex paramilitares contra Uribe Vélez, telesur.net; Fantasma del paramilitarismo ronda a Uribe Vélez, semana.com; Los militares el último bastión del C.D, Las2orillas.com; verdadabierta.com, otros).

El partido C.D existe mientras haya “Lealtad a Uribe” con la lógica probada de “Lealtad al Furher”, lo demás es adjetivo. La unidad no es con un partido o un programa de poder, es en torno al hombre, al líder, a Uribe. El C.D se sostiene en los tres pilares esenciales de la Seguridad Democrática, guiada por el todo vale, que sobrepone una idea de patria a los derechos de las personas y de la sociedad misma, que subordina la acción humana a la militarización de la vida, y hace primar la guerra sobre la paz; La confianza inversionista centrada en la defensa del capital de empresarios y grandes inversionistas y; La cohesión social, que descansa en el llamado estado de opinión, que coloca a la sociedad como subalterna del estado y la mantiene sometida al interés propio del gobierno. El partido refuerza su identidad con la silueta del cuerpo de Uribe entre colores celeste, amarillo y rojo. 

 Sobre la negación del conflicto armado y la estigmatización de la lucha social, el C.D creó a su enemigo (insurgencia) y junta odios y desesperanzas para mantener su inmodificable oposición a toda negociación política, por doctrina retrasan y entorpecen cualquier esfuerzo de paz o consolidación de los acuerdos pactados. El odio en un país de violencias incontrolables ha creado para desgracia común una polarización que difícilmente va a desaparecer en varias décadas, porque sus seguidores no están dispuestos a aceptar nunca jamás que su líder se equivoca, falla o delinque. Así ocurrió con Franco y Hitler de quienes a sus muertes sus seguidores guardaron sus fetiches, se reacomodaron y no cesaron de urdir entre sombras hasta alcanzar pactos del olvido, con amnistía para todos y afirmación de leyes de olvido, que les permitieron luego volver otra vez a tratar de repetir esa historia, en eso están. 

El C.D hace esfuerzos de todo tipo por crear una cultura de negación y olvido, para que los jóvenes nunca sepan lo que ocurrió guiados por su líder, las familias que vivieron el horror no lo cuenten y los colegios y universidades no lo enseñen. Así lo indica su desprecio por el Centro de Memoria, la Comisión de la Verdad, la JEP, los libros e investigaciones y los intelectuales. Así lo expresan con su clamor las victimas que están siendo obligadas a silenciarse, esconder su dolor y sus heridas. Se impide que la verdad florezca, sea un bien público y al odio y la venganza las supere la justicia. 

Lo que acaba de ocurrir con el líder, no es un triunfo judicial de la corte, es un primer destello de justicia, leve, pero significativo, no es un momento para verter triunfalismos ni victorias, pero sí para tener presente que no es tiempo de olvidar el horror ni de pasar la página, si no de buscar justicia. Hasta ahora nadie ha juzgado al líder por uno solo de los señalamientos de innumerables crímenes cometidos con su arbitrio, determinación, apoyo, connivencia o directriz. La actual detención se ejecuta en su domicilio del Ubérrimo, una finca de más de 1230 hectáreas, convertida hace varias décadas en una especie del “Berghof” del Furher, que servía de segunda casa gubernamental. El Uberrimo es casa y refugio, lugar de descanso y residencia, en la que Uribe ha exhibido sus dotes de caballista y estratega, ante ilustres dignatarios, políticos y empresarios decididores de la real politik, allí se han configurado los mapas de poder.

Es deducible que allì está el “Centro del Reino”, donde puede dejar de ser el “líder” y convertirse en Álvaro. Conforme al derecho penal allì pagará el castigo de la pérdida de su libertad, de manera “preventiva y excepcional”, por lo que ha hecho, por su equivoca conducta social y no por lo que es o piensa. La sentencia solo aduce a los delitos de fraude procesal y soborno a testigos. El origen de la investigación ni siquiera vino de denuncia en su contra, si no que resultó de la reorientación hecha a una denuncia interpuesta por el mismo Uribe en febrero de 2012, que lo incriminó en febrero de 2018. La sentencia proferida es una pieza procesal impecable, que en 1554 folios desnuda al detalle cada uno de los componentes del delito cometido por Uribe como determinador, sin dejar duda ni fisura, que permita invocar racionalmente sesgo alguno. 

La providencia no lo ha asociado a los crímenes contra la humanidad, de los que ha sido ampliamente denunciado, como masacres, asesinatos selectivos, ejecuciones extrajudiciales o espionaje, por los que miles de víctimas que han denunciado esperan una justicia que persiga en todo tiempo y lugar cada delito, porque más allá de la ofensa a sus adversarios, son una ofensa contra la humanidad, por lo que no podrán caer en el olvido y al contrario animar a desvelar el pasado, recordar la tragedia, hacer memoria, decir la verdad e imponer castigo a los responsables para sanar heridas.  

Por los delitos de lesa humanidad, no se ha juzgado a Uribe, las denuncias están ahí, no prescriben, no pueden ser tapadas, ni justicia alguna negarse a investigar. Por tales delitos nadie ha “tocado” a Uribe, ni a su entorno todopoderoso, arrogante y retador, que opacó el día destinado a recordar la libertad ganada en el puente de Boyacá y la gesta del ejército de Bolívar, con manifestaciones prohibidas por pandemia, himnos, banderas, odios y cláxones, pedían la libertad del líder, siempre dispuesto a trazar el camino y definir con su palabra el destino de lo que se debe olvidar o recordar. 

mrestrepo33@hotmail.com

miércoles, 27 de noviembre de 2019

CHILE: CONVOCAN CONSTITUYENTE CON “VÁLVULA DE SEGURIDAD”



Por Carlos Iaquinandi Castro:  
“Algo tendrá que cambiar para que nada cambie”  El Gatopardo, de Lampedusa

Primero recurrieron a la represión, hablaron de “guerra”, y sacaron a la calle a Carabineros y equipos antimotines. Pero era mucho pueblo en la calle y además muchos jóvenes, muchos. Después especularon con el previsible cansancio de los manifestantes. Volvieron a equivocarse, éstos sumaron música, ingenio, arte y más ganas de cambio y siguieron en las calles. Entonces esgrimieron el caos, los saqueos. Aquellos sucesos puntuales se convirtieron en el argumento que le permitía al gobierno hablar de paz y seguridad.



Aunque los detenidos en su mayoría tenían antecedentes delictivos, ellos eligieron confundir y atribuir los saqueos a los manifestantes. Pero también les fracasó cuando más de un millón de personas recorrieron pacíficamente Santiago e insistieron en sus demandas. Había que hacer algo para detener las protestas que ponían en riesgo el propio sistema de poder. No eran suficientes los más de 20 muertos, 2.500 heridos, miles de detenidos o las decenas de privados parcial o totalmente de la vista por los balines policiales.

Fue entonces cuando según sus propias palabras el presidente Piñera dudó entre declarar el estado de excepción y recurrir al ejército para reprimir o bien crear las condiciones para un “diálogo nacional” en el Congreso. Admitió que las demandas en las calles “eran justas y legítimas”. Y así preparó el escenario donde – en los salones parlamentarios - se gestó el “Acuerdo por la paz social y una nueva constitución”. Los posibles náufragos del sistema, escogieron lo que deben haber considerado “el mal menor”. Ofrecer una puerta falsa.

 “Algo tendrá que cambiar para que nada cambie”.

Entonces utilizaron el último recurso: simular que cedían; preparar el engaño, envolverlo en palabras solemnes, como “Convención Constitucional” y activar dos o tres reaseguros “técnicos” para evitar un resultado no deseado. Y lo consiguieron. No fueron solamente los integrantes de Chile Vamos, (los del presidente Piñera) los que aprobaron la propuesta; también los de la ex Concertación, y lo que ya es “completar el cartón”, los partidos del Frente Amplio. Todos, conservadores, liberales, socialistas, democristianos, radicales, acordaron que lo mejor era conceder algo que no implique “retroceso o pérdidas” al sistema que integran. Y en los confortables salones parlamentarios (y en algunos otros más discretos), “cocinaron” el mecanismo para intentar terminar con el movimiento popular en las calles. Y con ello, desmontar los pedidos de renuncia del presidente, y establecer un desvío para que la fuerza de las protestas “se canalice por vías institucionales y democráticas”, eso sí, con final controlado.

No hay peor sordo

Convocan a un “plebiscito” para que, ante todo, la gente diga si quiere o no reformar la Constitución heredada de la dictadura. ¿Es que no han escuchado este clamor de cientos de miles de chilenos por las calles desde hace casi un mes pidiendo Asamblea Constituyente?  La verdadera intención que tienen es terminar con las manifestaciones y “patear hacia adelante” la solución a los justos reclamos. Los parlamentarios cocinaron este acuerdo a puertas cerradas y además tomaron varios reaseguros para desviar a vía muerta las demandas y las luchas populares.

Se han inventado que una de las opciones sea la de una “convención constitucional” que pueda ser “mixta”. O sea, con un 50% de parlamentarios y un 50% de electos por la gente. Pero, además, se aplicará el actual sistema electoral, diseñado para servir a los grandes partidos pro empresariales y de la casta de políticos millonarios. Pero en el caso de que el pueblo se las ingeniara para superar esta carrera de obstáculos, se reservan una “llave” decisiva: para ser aprobadas las propuestas tienen que tener más de 2/3 de los votos de esa “convención”.  Supongamos que, si son 100 miembros, 34 pueden bloquear al resto. El actual sistema quedaría intacto. Y, además, “democráticamente”. Una última “válvula de seguridad” por si falla todo lo anterior.

De lo histérico a lo histórico.

Por eso al concretar el acuerdo se abrazaban y repetían como loros que “era un día histórico para Chile”. Sí, para ellos, porque suponen que será el día que salvaron su status, y la continuidad de un sistema injusto, basado en privilegios y desigualdad. Es ingenuo pensar que ellos harían algo diferente.  Ellos son precisamente quienes aceptaron la herencia de la dictadura y profundizaron sus injusticias, que privatizaron la educación y la sanidad, que no recuperaron los recursos naturales privatizados y saqueados, que destruyeron el sistema de pensiones entregándolo a privadas, que fijan sueldos miserables a los trabajadores y que han violentado y militarizado a las comunidades mapuches. Lo lamentable es que partidos como el histórico socialismo de Salvador Allende sea uno de los firmantes del acuerdo, al igual que el Frente Amplio. En este último caso, hay una fuerte oposición interna, entre quienes se incluye el actual alcalde de Valparaíso Jorge Sharp. El “día histórico” para ellos, los parlamentarios, fue el dia en el que lograron acordar una salida tramposa a la justa indignación de las mayorías. Para el pueblo lo será el 18 de octubre, cuando estalló la gran movilización ciudadana que hoy se mantiene.

Acusan a Piñera en el Congreso por violar los derechos humanos.

Once diputados en representación de ocho partidos de la oposición, redactaron unas acusaciones constitucionales contra el presidente Piñera. Lo consideran un deber ético y democrático ineludible. Argumentan su presunta responsabilidad en la violación de los derechos humanos cometidas por agentes del estado en la represión de la protesta social que ha provocado decenas de muertos y centenares de heridos. La acusación es una figura reconocida por ley y deberá ser tratada en el Congreso, pero difícilmente prospere porque los partidos gubernamentales tienen mayoría.

El pueblo sigue su marcha

En las calles, en las plazas, siguen las movilizaciones, continúan los cabildos abiertos y las reuniones en barrios y sindicatos para debatir propuestas y aportes para una nueva constitución. Un texto que incorpore las reivindicaciones políticas, sociales y económicas que reclama una mayoría social. La frase de Allende “la historia es nuestra y la hacen los pueblos”, cobra plena vigencia en esta gigantesca movilización popular encabezada por los jóvenes chilenos.

Redacción de SERPAL
serpal@nodo50.org

martes, 24 de julio de 2018

La izquierda


Por Oscar Bravo:
En los últimos siglos han surgido en el campo de la política algunas polarizaciones y antagonismos que se han caracterizado por ser opciones diametralmente opuestas y alternativas, una con respeto a la otra que acaparan las visiones políticas…existen algunos ejemplos que van desde la dicotomía entre: monárquicos y republicanos, conservadores y liberales, centralistas y federalistas, capitalistas y socialistas, derechistas e izquierdistas…

La izquierda desde el siglo 20, ha tenido algunas características esenciales que la distingue de manera nítida y contundente de la derecha, ya que hay un vinculo directo entre el ser de izquierda y ser revolucionario, es decir, la izquierda representa el sentir anticapitalista y antiimperialista…y la izquierda de acuerdo a su posición ante la lógica del capital, también presenta sus intensidades y posturas estratégicas, para caracterizarla desde su cosmovisión colectiva, que va desde: la ultra-izquierda o izquierda radical, la izquierda, la centro izquierda, la izquierda moderada y hasta una pseudo-izquierda que siempre termina saltando la talanquera y que luego se instalan cómodamente en la derecha…

Hay algunos elementos que distinguen a las personas que se identifican con la izquierda, en la que voy a nombrar algunos perfiles desde el ethos revolucionario: alta sensibilidad social, rebeldía, pensamiento crítico y liberador, honestidad, acompañantes en las luchas del pueblo…con un gran sentido nacionalista, pero con solidaridad internacional, en contra del burocratismo, el egoísmo, la injusticia y la ineficacia gubernamental, enemigos de la corrupción y el burocratismo y fieles creyente de que “la historia es la historia de la lucha de clases”…

La izquierda esté en donde esté, siempre será visto por el capitalismo internacional, como el enemigo político a vencer, pero también presenta la figura de los enemigos internos, que van desde los reformistas, los revisionistas, la llamada derecha endógena…y lamentablemente también están las personas que no tienen una claridad ideológica, pero se dicen que son de izquierda…parafraseando al Che Guevara, no son revolucionarias aquellas personas que llevan el socialismo en la boca y no en el corazón…
Ser de izquierda es apoyar sin ambigüedades al poder popular y jamás confundir que un deber estratégico desde lo político, es potenciar EL AUTOGOBIERNO y no el ALTOGOBIERNO…

Politólogo.
bravisimo929@gmail.com