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viernes, 14 de agosto de 2020

¿Es vida la de quien sobrevive?




Por Carlos Ávila:

En general los millones de seres humanos somos sobrevivientes desde que hemos nacido. El parto de nuestras madres es un episodio vital, luego del cual nos declaran biológica y legalmente nacidos.

El canto ' Sobreviviendo ' que escuchamos en la voz del artista Víctor Heredia, da pie para señalar gramaticalmente a vía de ejemplo, que el verbo sobrevivir en su forma no personal de gerundio, indica que la acción es durativa en el tiempo. Esto significa que quien sobrevive sigue con vida, continúa viviendo ...



Ahora ... ¿De qué forma o modo y calidad es esa vida? 

Decir ' sobre ' adicionado al verbo ' vivir ' crea el vocablo ‘sobrevivir ' cuya acepción es ' vivir después de la muerte de otra persona o después de un determinado suceso. También es vivir de forma precaria o en condiciones adversas '. Según indica el diccionario.

Para todas las especies, incluida la humana que habitan este ecológicamente maltratado planeta, el o los riesgos que las afecten están siempre presente, esto por obra de la naturaleza o por causalidad humana. Cualesquiera sean los orígenes de tales circunstancias, las consecuencias afectarán a todo lo que viva sobre la faz de la Tierra.

A saber, existen los fenómenos, los trastornos naturales que generan tragedias: sismos, huracanes, epidemias. También ocurren las acciones por creación humana que provocan otras calamidades: guerras, destrucción del ecosistema, hambrunas, injusticias, carencias diversas y otros males.

La reciente dantesca explosión acaecida en la ciudad de Beirut ha dejado una inmensa secuela de muerte y de personas heridas, y una cuantiosa destrucción material en esa urbe. Las consecuencias son también mentales en millones de seres humanos en ese país y en otras naciones. Una sensación y estado patológico de pánico afecta a la Humanidad.

Decir que en este mundo ..., principalmente por cometido humano ninguno está libre de agresiones, de violencias, de semejantes asaltos y tragedias es una verdad, una dolorosa evidencia.

Cada día más lejos de aquella declaración: ' Todo ser humano nace para ser feliz '. Del concepto felicidad se ha escrito algo más que una página ... Se ha dicho que se trata de una abstracción.  Que es una quimera.  Que es un estado esporádico, que sucede a fragmentos. Nada menos que El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha narró a los cabreros que en pretéritos siglos existió una Edad que se llamó ' dorada ', y no porque en ella brillara el oro, sino porque entre los seres humanos hubo paz, amistad, concordia, fraternidad. Dichosa Edad en la que todas las cosas eran comunes, porque entonces no existían dos palabras: ' tuyo ' y ' mío '.

No puede ser que haya que decir, y menos aceptar que todo el que nace sea para ' sobrevivir '. No, se trata de vida para más y mejor vida.

Las preguntas son: ¿Cuándo paramos esto y hacemos realidad aquello de la libertad y de la felicidad? ¿Cuándo damos una sonrisa y el supremo respeto a cada niño en este mundo? ¿En qué momento decimos ¡Basta! ¿y echamos a caminar para transformar, para cambiar todo lo que haya que cambiar en esta contrahecha sociedad humana?

caracol.avila@gmail.com
Profesor de Estado.


miércoles, 10 de junio de 2020

Las catástrofes y los cambios profundos. El nuevo orden mundial. (Parte I)



 Por Rubén Alexis Hernández:
A lo largo de la historia diversas catástrofes de todo tipo, con o sin intervención humana, generaron sin duda algunos cambios en el ámbito social, demográfico, sanitario, político, económico, religioso, militar, científico y pare de contar de todas las entidades político-territoriales que los padecieron. En ocasiones las catástrofes o crisis fueron de tal magnitud, que constituyeron puntos de inflexión o coyunturas para la ocurrencia de cambios estructurales, tal como en los casos, por ejemplo, de las pandemias de ‘peste negra’ en la Europa del Siglo XIV y de  ‘gripe española’ en Europa, América, Asia y África en la segunda década del siglo XX; de la epidemia de viruela en territorio incaico en el siglo XVI; de los terremotos de Venezuela en 1812 (estudios recientes refieren que hubo más de un terremoto con epicentros diferentes el 26 de marzo de ese año); y de múltiples emergencias económicas y hambrunas derivadas de guerras y grandes transformaciones medioambientales de corto y mediano plazo, antrópicas o no.
En la actualidad somos testigos de la famosa pandemia por COVID-19, de muy probable responsabilidad humana, y del cambio climático global, que ya tiene unos cuantos años amenazando a la existencia misma del Homo Sapiens. Las consecuencias negativas de estas crisis, de origen natural, pero con intervención del hombre, perversa por decir lo menos, no se han hecho esperar para la casi totalidad de la población mundial, y serán peores en los años venideros. Un brutal desempleo, una pobreza y miseria mayores, y hambre y desnutrición quizá sin precedentes están a la vuelta de la esquina, lamentable realidad de un nuevo orden mundial corporocrático-totalitario en construcción, mal llamado globalización, en el que la minoría a la cabeza de las transnacionales va acumulando cada vez más dinero a pesar del “terremoto” capitalista prolongado, es especial la élite financiera, en gran parte improductiva-parasitaria.

Minoría que, aunque cueste creer, han recibido todo el apoyo de los Estados y de los principales bancos centrales en plena recesión económica, que en realidad prefieren estimular al gran capital que ayudar a pequeñas y a medianas empresas, y al ciudadano común, asalariado y desempleado. Tristemente así funciona la lógica capitalista, según la cual los grandes empresarios son imprescindibles para el funcionamiento regular de la economía mundial, y en este sentido los ricos se benefician de cualquier situación, sin importar lo terrible y catastrófico que sea para la casi totalidad de la humanidad.

 Dicho nuevo orden o imperialismo mundial se caracteriza por el liderazgo cada vez más evidente de ciertas corporaciones transnacionales con matriz en un puñado de potencias, que por cierto ahorita mismo están en dura pugna por la hegemonía en el orbe, que incluso podría derivar en una guerra convencional mundial, con países como China, Rusia y Estados Unidos a la cabeza. Estamos en el tiempo de la corporocracia, o Gobierno de las corporaciones, totalitario por naturaleza en cuanto a que no es democrático, sometiendo a la totalidad de la sociedad y al Estado a los altos intereses económicos. 

Y es de carácter supranacional, global, con la tendencia a la expansión y unificación de amplios mercados y a la supremacía de organismos internacionales en todo ámbito sobre la institucionalidad de los países; más aún, con toda seguridad se irá desmembrando la casi totalidad de las naciones, dando paso a nuevas realidades político-territoriales, más favorables para los intereses mega capitalistas, en parte por la eliminación progresiva de trabas burocráticas. Para el gran capital no importan los intereses nacionales ni mucho menos la soberanía, y con el nuevo orden mundial criminal en vías de consolidación el poder de la minoría adinerada estará más que nunca por encima de cualquier realidad geopolítica y marco legal, sin fronteras ni límites que le estorben. Ya alianzas como la Unión Europea y otras en el globo han dado pasos enormes en este contexto.
ruhergeohist@yahoo.com



miércoles, 4 de diciembre de 2019

La grieta de la falacia



Por Jorge Aniceto Molinari:.
Es muy común en estos días de fines del 2019 oír hablar o leer sobre que existe una grieta en la sociedad por “el accionar de los partidos políticos”. Entonces surgen los comedidos en solucionar este tipo de problema “coyuntural” por la vía de hablar, de pactar, de ponerse todos de acuerdo en que con buena voluntad esto se soluciona. Chile parecería ser el ejemplo más paradigmático y a la vez más preocupante.
Ergo quien no está a tono con esta máxima, se está poniendo fuera del sistema haciendo de su accionar la grieta. Parte de una falacia muy trabajada desde los medios empresariales de difusión, de que el sistema es un hecho de la realidad y no se puede cambiar. Entonces proponer el cambio en beneficio de la gente es anti sistema, y eso nos advierten, el pragmatismo de la vida nos indica que “no se puede”.


Ahora se da una primera contradicción, la que indica la consigna del sí se puede que tiene como objetivo, que si se puede encauzar a todos dentro del sistema.  Tiene a su favor que los que pretendemos defender los intereses generales de la población y en particular los de la población trabajadora, al administrar –el capitalismo, que es lo que hay para administrar- somos cómplices de errores y horrores que rápidamente son capitalizados por quienes tienen como objetivo preservar los bienes y las acciones de los sectores privilegiados del capitalismo. Y cuando los errores no existen tienen los medios para crearlos artificialmente y hacerlo pasar como tales. El ejemplo Lula parecería ser el más gráfico.

En síntesis la derecha nos dice “si se puede” conservar lo que tenemos y no se puede abrir una grieta para hacer de los que no tienen una forma de cuestionar todo el sistema, este sistema es bueno, nos dicen y los errores que el comete son humanos, por eso todo intento de hacer otro sistema ha fracasado, o está fracasando, y esto haciendo caso omiso al proceso que vive el capitalismo en el mundo,  que está haciendo que su centro sea China y su entorno, gobernada por el Partido Comunista y liderando el libre comercio mundial en contraposición a EE.UU. con su economía amurallada.

En este mar de absurdos se nos dice por ejemplo: “pero China es capitalista no es comunista”, como si hoy todavía no se entendiera que los modos de producción no son modelos que se adquieren en el comercio del ramo, sino procesos que vive la humanidad en la que los modos de producción, que se suceden a lo largo de la historia, nacen, se desarrollan, llegan al límite de su capacidad y comienzan un proceso de desaparición que puede llevar siglos pero que comienza con la necesaria muerte de su predominancia, que es lo que hoy está ocurriendo con el modo de producción capitalista. Y que en China en medio de su crecimiento –reconocido por todos- ni siquiera ha comenzado, aún con los índices formidables que marcan el progreso de su pueblo, y el éxito de una revolución socialista que nació en medio de marcas sociales donde normalmente existían las hambrunas y el analfabetismo, y enormes carencias sanitarias y habitacionales.

Ahí está el origen de la grieta, la necesidad que tiene hoy la humanidad de dar muerte a la predominancia del capitalismo y abordar un programa que permita a la humanidad toda abrir el desarrollo hoy contenido por la incapacidad cada vez más generalizada en la rentabilidad de las inversiones en la predominancia actual del modo de producción del capitalismo. 

O como analizara Carlos Marx, la baja tendencial en la tasa general de ganancia del modo de producción capitalista cuando este predomina y en su expansión abarca todo el planeta. Y como contra partida la acumulación monstruosa de capitales en los paraísos fiscales sin posibilidades reales de invertirse con rentabilidad. Entonces la válvula de escape: el incremento de la guerra y su industria y de todas las lacras sociales que asolan a la humanidad, lo cual provoca una tragedia aún mayor.

Podríamos abrir todo un capítulo de análisis para estudiar cómo ha llegado China a la posición actual y como se han dado en su seno las distintas corrientes de pensamiento que han tenido un vasto escenario como en todo el desarrollo de las distintas revoluciones sociales de esta época. Si, llegamos a la conclusión de que ni el propio Lenin hubiera soñado con un desarrollo revolucionario como el que lideran los chino encabezando el capitalismo y el libre comercio en el mundo, ya estaría trabajando en el programa de esta etapa del mundo que se viene y que no tiene como objetivo proponer el desarrollo de una economía estatizada, sino liberar la economía mundial para que en su desarrollo comience a generalizar los derechos fundamentales de las masas.
Objetivo de masas, tarea primordial en esta época, plenamente realizable, y pudiendo poner a full el aparato productivo de la humanidad.

¿Y entonces por dónde empezar?: por la moneda y los impuestos y para ello generar la voluntad política que tenga como objetivo tomar el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional para que desde su seno se generen las políticas que la humanidad reclama imperiosamente en medio de una grieta que se agranda en forma constante.

¿Existe otra posibilidad?: NO y las políticas de acrecentamiento de la guerra están jugando al borde de una tragedia mayor, que la humanidad tiene herramientas para cambiar de inmediato.
¿Qué nos duele?: la inercia de la sociedad, de sus partidos, de sus intelectuales, que cuando se habla de estos temas parecen entrar en un limbo donde lo que interesa es lo inmediato, el cargo, el negocito, lo individual.

¿Es posible cambiar esta realidad en el mundo de las ideas? Si, sin duda y los ejemplos se viene dando a diario, pero aún como expresiones aisladas, y la necesidad no es administrativa es ideológica, y va de una punta a otra de toda la sociedad.

Un mundo mejor es posible dice la consigna central del Foro Social Mundial. Ese mundo posible no puede ser en contra posición al hoy existe, sino ayudando a la predominancia del modo de producción actual a morir en paz, desarrollando el aparato productivo, que hoy está trabado por el agostamiento de la tasa general de ganancia y la imposibilidad de invertir todos los capitales que se acumulan, con rentabilidad. No se puede repartir y dar de nuevo como se pensaba en los primeros tiempos del cristianismo: el Jubileo.
sipagola@adinet.com.uy

sábado, 27 de octubre de 2018

El barniz se descascara


Por Carolina Vásquez Araya:

Las reacciones lo dicen todo frente a la ola migratoria latinoamericana

Los fenómenos migratorios forman parte ineludible de la historia de la Humanidad. Múltiples motivos han generado desplazamientos de grandes conglomerados humanos desde que aparecieron sobre la faz de la Tierra: sequías, inundaciones, invasiones, pestes y hambrunas han obligado a comunidades enteras a buscar refugio en otras latitudes. Por lo tanto, es preciso observar el fenómeno desde una perspectiva más amplia y no como un problema puntual de un país o una región determinados.


Las recientes oleadas de migrantes procedentes de países en crisis han impactado a quienes, con una mezcla de solidaridad y repudio, ven a las familias en tránsito o en proceso de convertirse en residentes permanentes como una amenaza latente, sobre todo cuando esos movimientos migratorios son masivos y objeto de gran atención mediática. Pero también existen migraciones lentas y sostenidas, como las procedentes de los países más afectados por la miseria y la violencia, cuyos habitantes van escapando en un goteo constante hacia tierras más prósperas buscando aquello que su patria no les brinda.

Nada hay más injusto como el rechazo hacia quienes por necesidad abandonan su tierra, sobre todo si está basado en la ignorancia y el prejuicio. Para comprender la dimensión del drama humano implícito en una migración forzada por el hambre y la violencia, es preciso acercarse y conocer cómo el miedo y el instinto de supervivencia son fuerzas tan poderosas como para inducir a una familia a enfrentar los riesgos de una ruta desconocida y plagada de obstáculos. La criminalización de los migrantes por parte de líderes de países poderosos –el caso Trump y sus mensajes de odio y racismo hacia los pueblos latinoamericanos- no hace más que provocar un eco destructivo en ciertos sectores de la sociedad, tanto aquella perteneciente a los países que experimentan el fenómeno de paso como de ingreso de migrantes, ambos temerosos de la amenaza implícita en todo lo que escapa a su visión conservadora y proteccionista.

Esta falta de empatía es claramente perceptible en un amplio sector de la sociedad estadounidense, pero también en ciertas capas medias urbanas de los países afectados, cuya aparente sensibilidad humana desaparece ante la vista de la cruda realidad de sus periferias, en donde se hacen visibles los estragos de la corrupción, la desidia gubernamental y la indiferencia ciudadana. En países con elevados indicadores de desigualdad, pobreza, violencia y desnutrición, la huida hacia otros horizontes es casi inevitable y termina siendo el resultado obvio de la falta de oportunidades y del círculo vicioso de una miseria abrumadora.

En esta era de la comunicación instantánea y ante el desarrollo de los procesos migratorios masivos en algunos países de la región, llama la atención la abundancia de comentarios xenófobos y racistas contra quienes arriesgan su vida y la de sus hijos en la búsqueda de una vida mejor. Al parecer, olvidan su propio origen –producto de otras migraciones con similares motivos-, reniegan de sus ancestros y con ello hacen evidente que el lustre de barniz de solidaridad y empatía se descascara ante la menor amenaza a su marco de valores y estilo de vida. Muy pocos habitantes de este continente pueden considerarse plenamente pertenecientes a su territorio. Las migraciones europeas, asiáticas y africanas han poblado, mezclado y asentado sus reales en estas tierras pródigas de las Américas. Las pretensiones de pureza étnica o nacionalismos herméticos son por lo tanto cada día más insostenibles y absurdas, pero sobre todo aterradoramente inhumanas.

elquintopatio@gmail.com

martes, 7 de agosto de 2018

La pobreza es mundial Por que


Por Germán Saltrón Negretti:

En vista de la celebración del Día Mundial de la Alimentación (16 de octubre) y el Día Internacional de la Erradicación de la Pobreza (17 de octubre) decretado por la ONU, quiero crear conciencia a mis amables lectores, sobre estos temas que amenazan la existencia de los seres humanos en el planeta, examinar las causas y sus consecuencias y demostrarle que no es falta de recursos sino que éstos  están siendo mal distribuidos por el sistema económico capitalista mundial. Aquí unas cifras importantes. El planeta tenía alrededor de 6.400 millones de personas para el 2013, de estas unos 1.020 millones  pasan hambre, según ONU, para la Agricultura y la Alimentación FAO. Los objetivos del Desarrollo de Milenio de la ONU era reducir la pobreza mundial  para el 2015 y esto no fue posible. 

Todavía 1.300 millones de personas sobrevivían con 1 dólar diario. Por tales razones los objetivos del Milenio de reducir la pobreza extrema, propuesto por la ONU, está muy lejos de cumplirse. Según Amnistía Internacional la situación es grave. Una persona muere por hambre cada minuto.1.300 millones no tienen acceso a asistencia médica básica. 2.500 millones sin servicios sanitarios. 20.000 niños mueren cada día como consecuencia de ello. Cuesta creerlo. Por tales razones, esta realidad los medios de comunicación mundial no lo señalan.

Cuando hablamos de pobreza no sólo es falta de ingresos, sino también de la privación del acceso a los derechos necesarios para disfrutar de un nivel de vida adecuado. Es falta de comida, trabajo, agua, vestimenta, educación, salud, tierra y vivienda. Se traduce en  pobreza global, tanto en los países “desarrollados” como subdesarrollados. Es problema generalizado del sistema capitalista mundial que ocasiona el colonialismo, esclavitud, guerras, invasiones y hambrunas en general.  Debemos agregar como causa de esta pobreza, las deudas externa de  países pobres con los países capitalistas desarrollados del norte que aumenta todos los días.

 La deuda de los países pobres excede del 60% de su PIB según informe del Fondo Monetario Internacional, una deuda impagable por los países pobres. ¿Quién debe a quién? Recordemos al Expresidente Luiz Inácio Lula da Silva “El hambre es en verdad la peor de todas las armas de destrucción masiva, pues causa millones de víctimas al año. No habrá paz sin desarrollo y no habra paz y desarrollo sin justicia social”.  Otra  máxima importante de John Maynard Keynes “El problema político de la humanidad consiste en combinar tres cosas, eficiencia económica, justicia social y libertad individual”.  

www.todosobrederechoshumanos.blogspot.com
germansaltronpersonal@gmail.com