Mostrando entradas con la etiqueta colonialismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta colonialismo. Mostrar todas las entradas

viernes, 21 de agosto de 2020

Colombia un país en la encrucijada ante el continuismo de la patria boba



Por Mariano Sierra:
Venimos de una tierra, en que vivir, es no escuchar las quejas de los hombres. Dice un pensador.
La nación viene atravesando procesos, diálogos y decisiones como práctica común de un acuerdo de paz, pero ante todo enfrentando reclamos por las permanentes desigualdades sociales. Superar estas situaciones implica ingentes acciones hacia buscar caminos de solución que no se han dado por ninguna institución. Sostengo que la paz no se concibe con un plumazo eufórico para llevar actos utópicos de paz social, simplemente para silenciar unos fusiles.


Cuando afirmamos que la patria boba sigue, lo prueba la inexistencia de gobierno, solo se ejecutan decretos emergentes que afianza la dictadura. Si ayer no se pudo, aun se podrá quebrarle la cabeza al rezago español en cuerpo ajeno que, por doquier un pueblo con poder le llena de memoriales de agravio por la inconformidad latente de la ingobernabilidad. Esos memoriales que circundan la patria tienen que acudir al nuevo imperio criollo hasta su destitución sin necesidad de floreros, solo con la lucha del poder popular.

El país sigue dividido profanando leyes, generando negocios para las elites. Los cambios de poder cada cuatrienio generan imaginarias posturas que perfilan imaginarias diferencias, pero reales violencias y terror para producir miedos como en el pasado, asesinando patriotas, etnias, afros, campesinos, líderes y vulnerables.  Si en la patria boba vimos trampas, odios, mentiras, ambiciones, racismos, persecuciones, galimatías, tramoyas, que podemos decir ante lo que hoy vemos. Los mismo y aún peor. Nuestro congreso son los padres de la patria, ayer fueron estultos que transmitieron con lujo sus vicios, además de la incapacidad para gobernar con probidad.

En la patria boba florecieron los insultos que continuaron su racha con cada mandatario de turno. Ayer como hoy cada retorico discurso ante el pueblo se llena de asombro con tanta mentira del ejecutor y los ejecutores de los colapsos sociales que conllevan a llevar a cabo sendas proclamas de rechazo, cual memorial de agravios donde Camilo Torres dejo patentado los principios de igualdad y equidad que se pisotean polarizando y politizando al país negándose su desarrollo.

Nuestra historia social y política se ha convertido desde la susodicha independencia y posterior conformación republicana en escenarios de privilegios para determinadas elites, escenario donde la hegemonía familiar ha mantenido el poder entorpeciendo la convivencia social con actos de represiones e imposiciones cual  pasado de la patria boba, con Las mismas ideologías de antaño que con otros actores han estado al frente, cuyos objetivos han generado proyectos y procesos de poder, crucificando la sociedad. Hoy seguimos teniendo una nación frágil, una nación silenciada y soñada por los apetitos burocráticos por leyes y reglamentaciones administrativas blindando los beneficios y los privilegios de una minoría exclusivista como los banqueros y el poder económico.

Al unísono del devenir histórico han germinado heridas que no cierran, pero el mayor dolor es el delirio sin esperanza que viene discurriendo al vaivén de los años de una nación anquilosada, al vaivén de unas voces olvidadas de unos lideres silenciosos que lucharon con ardor de patria para despojar el colonialismo al querer dar vida a una independencia efímera. Hoy estamos sumidos en medio de la encrucijada, tratando de repuntar nuestras voces al interior de una rebeldía anidada en el corazón humano no obstante la democracia fracturada.

Ante la obligada crisis social, la sociedad sin porvenir, la absorbe una eternidad impúdica donde solo una rebelión unida la puede sacar de su laberinto donde nazca la verdadera república, donde no haya extraños seres invisibles que adquieran la identidad arrebatada. La sociedad corre sin rumbo pierde sentido, se llena de angustia existencial.  Cada ser humano muere en el mundo vacío sin sus derechos, sin sus deseos de sentir la vida. Ante la encrucijada social, el hombre pierde la memoria, pierde la vivencia de la historia, carece del hablar y del obrar libre, está abandonado por una ingobernabilidad que lo ha llevado a ese paroxismo político, a ese incierto panorama controlado por pretensiones universalistas. El continuismo de la patria boba se perpetua gracias a la complicidad de la sociedad, que se deja llevar por el engranaje social y político haciéndole perder sus ideales, sus deseos de lucha y sus rebeldías con causa.

Las realidades humanas se pierden en el vacío dantesco, pues gobiernan unas jerarquías todopoderosas, sin democracia real, sin evolución social y política y menos aún espiritual. Digamos que la sociedad de hoy se sumerge en una lucha silenciosa con el convenio de un pasado. El gobernante contemporáneo no genera esperanza, solo incertidumbre, dividiendo para gobernar, para eliminar la reflexión crítica y el pensamiento libre, esgrimiendo falacias económicas y políticas y dogmas espirituales muy por fuera de la verdad evangélica.

 Los políticos de hoy y otros dirigentes sociales debieran aprender del proceso político evangélico de Jesús quien no estaba de acuerdo con ninguna clase de fronteras ni divisiones A la Tradición espuria le sigue los pasos la patria boba, como también la falta de identidad y de conciencia de su historia. Seguimos bajo los influjos, delineamientos y los perfilamientos del colonialismo, donde se sigue destacando la mentira de los funcionarios estatales, donde seguimos viviendo los estigmas de una nación sentida y olvidada por los dirigentes, un país globalizado pues este elemento no es nuevo, de un neoliberalismo factor para seguir acumulando fortunas.

Urge, que la sociedad con disciplina política reúna las raíces independientes, incorporando movimientos sociales que despejen la maraña impuesta por las elites. No se puede permitir que se siga gobernando con justificaciones que buscan enmendar los errores de una gobernanza fallida. No se puede seguir esgrimiendo apatía y falta de resistencia ante las injusticias, ante el imperio de la ingobernabilidad. No obstante, el hombre cree y comprende que sus anhelos no son imposibles, cuando una dinámica humanista se cierne sobre la sociedad con la arremetida de pensamientos libres y críticos que emergen con luz propia para alcanzar todo derecho, toda realidad de un mundo sin desiguales, sin invisibles. Pero aun subsistiendo la apatía, dirá el hombre nuevo como lo dijo Jesús en su silencio en la cruz...Perdónales porque no sabe lo que hacen...

Es cierto que hasta la fecha los grupos gobernantes impulsan medidas propias de un modelo político y económico pero lo que han buscado es sepultar la sociedad en una encrucijada donde no se observan alternativas que permitan vivir un desacuerdo con la realidad. Vivimos la encrucijada debido a los modelos financieros inicuos, imprevistos, desajustados, dominado por carteles y corrupción a granel donde la impunidad sigue siendo el centro de la justicia heredada.

 El estado, con todos sus estamentos se encuentra en una encrucijada general con incidencia profunda en la vida nacional, por unos partidos que sucumben en el odio y la incapacidad.  Estas afectaciones llegan con fuerza en especial para aquellos sectores más vulnerables, golpeados por los bajos salarios, por los asfixiantes tributos, por la pobreza, por la ausencia de trabajo, de salud, de   respeto a campesinos, a pensionados, a los presos, a los maestros, al medio ambiente, a los líderes comunitarios, a la mujer. Este escenario recorre nuestros días con igual o peor dureza.

Los valores y   principios que se pregonan, se ocultan con la perversidad de tantas cortinas de humo, de tantas contradicciones impresas en los decretos sin firma o en aquellos que violan los derechos al tenor de la Corte Constitucional, por inexequibles. Colombia siempre ha estado jugando a la patria boba de allí, los conflictos, juntas por doquier, constituciones que violan y se vuelven trizas juntamente con los acuerdos de paz, enfrentamientos entre federalistas y centralistas, confusos periodos de gobierno, guerras civiles, elecciones con fraudes, candidatos con órdenes de captura.

 Que salen elegidos en procesos ilegales, compras de votos, regímenes de terror, desacuerdos políticos. La historiografía no termina en medio de falaces interpretaciones al son de dictadura, autoritarismo y ocultismo, Sin Bagatelas ni Toros de Fucha, medios de información revolucionarios.

 El impulso de populismos ideológicos, hace apología a un postconflicto donde pasan desapercibidas la superación de las tragedias sociales, los levantamientos populares que en nada fortalece la democracia participativa porque no existe pues se desconocen las formas de lucha social.  Este devenir catastrófico se ha venido alimentando de un pasado republicano que sigue ejerciendo acciones opresoras. Un gobierno ni ninguna institución social o política puede someter a los más vulnerables, a los más necesitados, exigir a recoger las migajas que les sobran a los poderosos. Todos somos iguales, con igualdad de condiciones ante un mundo de todos y para todos.

Se está fuera de la encrucijada cuando gobiernos e instituciones públicas y privadas dispongan los capitales con dimensión social, con equidad.  La ciencia social se basa en principios, por lo tanto, no es dable aceptar como a la sociedad se le engaña con dogmas políticos. Es perversa la aptitud de los líderes económicos, políticos y espirituales y los partidos políticos que buscan dogmas alternativos para disuadir las realidades, sus causas verdaderas, sus orígenes ancestrales, que solo buscan preservar las prebendas recibidas y en especial el poder que es lo que tanto embruja, tanto apasiona, tanto embriaga. La tierra seduce, el dinero enceguece y mata.

 La cosmovisión social, dolorosa ante las injusticias sociales evidentes, no se pueden tapar con sofismas, con teorías falaces, con mentiras de tecnócratas de la economía y la política que distraen la realidad con índices, con proyecciones, con estadísticas sin fundamento social.  En la patria boba hubo irrespetos a la oposición del pueblo cuando este se pronunciaba por los despotismos y las desigualdades, evento que hoy sigue en curso., como también sigue en curso el asesinato de líderes revolucionarios comuneros que defendieron y defienden la conciencia guerrera que cada uno en su época, plasmaron actos heroicos con la bravura propia de sus ideologías y su espíritu patrio.

Una encrucijada se diluye cuando todos, sin excepción, en la sociedad asuman toda gestión viendo, juzgando y actuando con responsabilidad. Asumiendo todo compromiso viviendo con amor y transparencia, juzgando sin impunidad y con misericordia, actuando con criterio y solidaridad y verdad, sacando de la política las realidades sociales.  Se rompió el velo con una monarquía, se dio paso a una república, no sin antes haberse gestado luchas comuneras, pero no se logró desmontar la mentalidad criolla quien se atempero ideológicamente en una continua encrucijada pasando por la patria boba hasta nuestros días, callando todo intento y toda proclama de cambio. La fallida nueva república abanderada con otros poderes, con otros caudillos dio continuidad ideológica.  Bolívar en la carta de Jamaica había predicho la decadencia y avizoró climas e intereses opuestos, ímpetus tiránicos y un relajamiento de principios y valores.

La encrucijada republicana impuso procesos de conquista para llegar a la conformación republicana mediante luchas internas sin sentido republicano pues degenero un caudillismo con   divisiones e indecisiones internas. Todo este devenir constitucional y republicano y los partidismos engendraron la patria boba hoy vigente con los enfrentamientos que condujeron al encuentro de formas de gobierno y de dominio, todavía en curso.  La patria boba es la radiografía de la conformación republicana que perdura con reformas, con constituyentes y muchos otros adefesios jurídicos.

Cuando las instituciones públicas acometen estas encrucijadas sin límites, se contagian las instituciones privadas y organizaciones sociales de distintos ordenamientos, acrecentando la deplorable encrucijada que dejo la patria boba también por la querencia de un federalismo, que hoy se busca revisar su aplicación ante un centralismo voraz. Recordar el pasado nos permite saber de dónde venimos y quienes hicieron en lo posible la instauración republicana en ciernes.

 Esta conmemoración histórica no pretende hacer homenajes, sino exaltar el terror del pasado, revisando la cuota de sangre de los patriotas sacrificados, terror que todavía nos acompaña. Al país no le pueden mentir. EL oprobioso sistema centralista es quien dirige a su acomodo el manejo de regalías y demás recursos económicos que se reparten con miseria con los departamentos de la federación. Nada de lo expuesto aquí sobra, todo exceso exalta el suceso republicano.

 La medula social sufre una cósmica afectación con el correspondiente malestar a la integridad de ese tejido social a los derechos de la comunidad. El país se encuentra sumergido en una catastrófica encrucijada por parte de los tres grandes poderes, amén de otros menores, que cada día empuja más y más al país a la debacle, bajo sofismas de distracción que ocultan la realidad. La encrucijada revive la gran tramoya sociopolítica, la armazón de esa trapisonda que saben inspirar a quienes le apuestan a agitar las oleadas ruidosas en medio de alianzas que distraen la dogmática ideológica para que vivamos el gran retroceso social con el apoyo de una impunidad salvaje que recicla todas las actuaciones tenebrosas.

 ¿Como reciclar? Creando cambios culturales donde impere la solidaridad, donde impere  la libertad de decidir, donde impere la objeción de conciencia, la desobediencia civil , acabando con el clientelismo e impidiendo  el populismo, acabando con el nepotismo,  depurando los elegidos ilegales para cargos públicos, ejerciendo control a los partidos políticos y a los movimientos sociales, derrotando el caudillismo, fomentado el cogobierno y el  control estatal  por medio de movimientos de la sociedad civil,  imponiendo  como sanción que todo funcionario que cometa actos o delitos de  cualquier  orden sean depuestos de sus cargos  por siempre. Amén de otra parte que no se fusile, ni se desconozca el espíritu del contrato social constitucional, ni la justicia. La politización ha sido y será el más abominable ejercicio corrupto de justicia y gobierno que vinieron de un imperio fugaz.

 Menos política y más gestión social que de vida a un país sin patria boba ni estado fallido. Ayer fueron los imperios coloniales que se apoderaron de las tierras. Hoy las tierras siguen siendo de nadie en cuanto que no les pertenecen a los campesinos, pero por obra y gracia de la ingobernabilidad y la carencia de justicia, esas tierras están en poder imaginarios conocidos por el silencio estatal. Los entramados y las tramoyas de gobierno confusas y dilatorias, son un retrato vigente de los oprobios que vivimos, razón por la cual insistimos que la patria boba nos gobierna.

La encrucijada viene imponiendo además un elemento satánico ... El miedo persuasivo que encadena represión contra quienes se rebelan contra un estado de alzada que busca defender sus bienes. De qué sirve al país estar plagado de leyes, de proclamar una democracia, pero llena de vacíos de justicia, de violados derechos humanitarios, de ingobernabilidad. Estos vacíos son focos de corrupción, de falencia de ética y moral, de la carencia de sentido humanista que dignifique la dignidad destrozada. Por más que se ultraje la sociedad, jamás se podrán eliminar las ideas de liberación, la crítica, la denuncia y la gesta revolucionaria., pero en especial aquel derecho tutelado, denominado el derecho de rebelión, el derecho del pueblo.

Digamos como lo predijo una vez, un pensador... La historia se repite.... Primero con tragedias, segundo con farsas. A pesar de los acontecimientos y las grandes dificultades sociales y políticas que se han afrontado por las herencias coloniales, construir nación no ha sido nada en concreto y las desordenadas ideologías son un laberinto en la encrucijada de nación soñada y de una justicia sin balanza para no comprometerse. El pueblo es reo de las ficciones de un estado que con retorica soñada no responde a las soluciones y a las dudas de su gobernabilidad. Con mágicas cortinas de humo siempre se está justificando diciéndole al país que todo marcha, pero cual patria boba en medio de una economía naranja que no ha sido ni ha madurado por acciones simbólicas, estériles, políticamente esquizofrénicas, carecen de todo altruismo de gobierno.  
marsblawyer@gmail.com

viernes, 11 de octubre de 2019

Bienvenida la rebelión



Por Juan Pablo Cárdenas S. :
Varios países de nuestro continente están en plena efervescencia social. Las protestas callejeras de Ecuador, Argentina, el propio Brasil, Perú y otras naciones tienen en común el rechazo a las políticas económicas neoliberales, el repudio a la corrupción de las dirigencias políticas y los consabidos abusos empresariales. A varias décadas de la restauración más salvaje del capitalismo, el balance que hacen nuestros pueblos es desolador en cuanto a la alta concentración de la riqueza, la profundización de la inequidad social y, consecuentemente, la consolidación de lacras como el narcotráfico y la delincuencia común. El gran detonante de estas convulsiones son el crecimiento de la pobreza, los procesos migratorios y la desvergüenza de los gobiernos y parlamentos, los que se supone representan a sus ciudadanos.


A lo anterior, hay que sumar la pérdida de nuestras soberanías nacionales, la apropiación de los inversionistas extranjeros de nuestros yacimientos, bosques y fuentes acuíferas, además de la administración de los principales recursos financieros y la forma en que las más poderosas empresas manejan las decisiones políticas, sobornando transnacionalmente a nuestros gobernantes, parapetándose detrás de los abusivos tratados de libre comercio consentidos por nuestros propios gobiernos. Además de controlar los grandes medios de comunicación.

Chile no escapa al malestar que, por ahora, se aprecia más nítido y radical en algunos países vecinos. El sistema previsional, el colapso de la educación pública, los abusos de las cadenas y laboratorios farmacéuticos y, ahora, el encarecimiento brutal que experimentan los bienes y servicios más fundamentales han volcado a las calles a cientos de miles de estudiantes, jubilados, como a múltiples organizaciones medioambientales preocupadas por la forma en que se sigue carbonizando nuestra energía y depredando nuestro medio ambiente de manos de la usura y la impunidad judicial. Aunque, paradojalmente, se premia internacionalmente a un mandatario que permite la depredación de la naturaleza y desprecia la regulación fiscal en los negocios.

No hay duda que las principales caras y apellidos de nuestro gran empresariado, en otros países habrían sido conducidos al cadalso o al presidio perpetuo, por los millones de hectáreas de bosques nativos que han talado y quemado a favor de plantaciones más lucrativas; o por los relaves tóxicos que sus minas depositan en el desierto de Atacama en un porcentaje de tres a uno del cobre que producen. Sin importarles siquiera la proximidad de sus faenas con algunos pueblos y ciudades, que ya no tienen agua para la agricultura y sus poblaciones han adquirido irreversibles enfermedades a consecuencia del plomo y otros nocivos productos que incluso “importan” desde Suecia para ser depositados en el norte chileno. Cuestión que se ha denunciado insistentemente, sin que nuestros últimos gobiernos hagan algo para frenar estas nuevas y nefastas injerencias del colonialismo.

Cómo dudar de que mediante estas criminales y escocidas acciones la política, sus candidatos y partidos reciben suculentos sobornos que van a abultar las billeteras de alcaldes, concejales y otros administradores públicos. En una falta de probidad que cruza transversalmente a la derecha, el centro y la izquierda en sus comunes y abyectos propósitos.

Lo que nos diferencia de otras naciones hermanas es que hasta hoy en nuestro país el movimiento social sigue traumado por lo que fue la dictadura pinochetista. Por el todavía fresco recuerdo de lo que fue la represión militar, pero también por la hábil propaganda de los gobiernos que sucedieron al del Tirano, propuestos a inhibir la acción del descontento ente la posibilidad de que los uniformados puedan volver a derribar el orden establecido. En una campaña del terror que ha sido muy efectiva para contener la rabia social pero que, más tarde o más temprano, promete romper las barreras del miedo. Aunque a ello debemos sumarle como explicación el estado de languidez de nuestros referentes sindicales, la desactivación programada desde el Estado de ese conjunto de organizaciones que surgieron para combatir al régimen militar y desde luego también, la falta de raigambre de los partidos políticos respecto de los anhelos populares, desde que se convencieron del proclamado “fin de las ideologías” y redujeron la política a la pura farándula electoral. Desde que el pragmatismo, además, reemplazó la consistencia moral de los “servidores públicos”.

Contrario a los temores que todavía se expresan en nuestra sociedad, la movilización de los chilenos debe tener en cuenta los logros que en otros países tiene la protesta. La forma en que en Perú ha podido encarcelar a los ex presidentes corruptos, el drástico cambio de los electores argentinos o la presión que la prensa democrática, algunos jueves y fiscales han ejercido para obligar a ciertos empresarios brasileños a reconocer sus coimas y fechorías. Así como los ecuatorianos en pocas horas son capaces de poner en jaque a su gobierno por la atrevida alza de los combustibles, en un país que tiene enormes reservas de petróleo.

En Chile, sin embargo, el malestar se expresa a través de los medios de comunicación éticos y por aquellos que recién se convencen de que no pueden seguir eternamente manipulando la conciencia ciudadana, mintiendo u ocultando los hechos. Pero debemos lamentar esa suerte de conformismo que todavía se constata en las propias víctimas del encarecimiento de la de la locomoción pública, los precios de los medicamentos y la renuencia flagrante de los moradores de La Moneda y el Parlamento a aprobar aquellas reformas que mejoren salarios y pensiones, además de reducir la jornada de trabajo y avanzar a una institucionalidad democrática, que le ponga límite a las facultades del tribunal Constitucional, junto con prohibir la perpetuación de los mismos parlamentarios en el Congreso Nacional, donde la tarea de legislar se ha convertido en la mejor remunerada del mundo. Con lo que, varios de los más promisorios diputados de izquierda han terminado “pensando como realmente viven”, gracias a su alto poder adquisitivo”.

Como siempre, el camino para superar las injusticias debe ser el de la movilización del pueblo. Esto es, ejerciendo disidencia, resistencia popular, como aquel poderoso y legítimo recurso de la desobediencia civil para impedir los abusos. En un país en que ya los oficialistas y los opositores no marcan diferencias sustantivas. Por lo mismo que tampoco sirven tanto las marchas programadas y otras liturgias sociales desde hace tiempo infiltradas, por lo demás, por el oportunismo político.  Por los que incluso se filtran entre los manifestantes en vísperas de elecciones, para terminar, reclamándole a los ciudadanos su apoyo y sufragio a los rostros de siempre, aunque mucho más añosos, ahora.

Un camino de resistencia popular en contra de la violencia institucionalizada consagrada por una Constitución ilegítima en su origen y contenido, pero que al momento de sentarse en los escaños del Parlamento nuestros pretendidos representantes curiosamente juran respetar y hacer obedecer. Resistencia activa en los consumidores como escarmentar a quienes delinquen desde los bancos, la industria y el comercio. Desde luego, ímpetu juvenil y estudiantil para acompañar a los trabajadores que son discriminados y abusados por el poder desde que salen de sus hogares hasta que retornan a ellos.
juanpablo.cardenas.s@gmail.com

sábado, 22 de septiembre de 2018

En el bicentenario de la controversia entre el Libertador Simón Bolívar y el diplomático estadounidense Juan Bautista Irvine.


Por Sergio Rodríguez Gelfenstein:
Durante estos días se debería estar conmemorando el bicentenario del intercambio epistolar entre el Libertador Simón Bolívar y el diplomático estadounidense Juan Bautista Irvine. Además del anecdotario vinculado al hecho histórico y a la coyuntura en la que se produjo el intercambio, me parece que lo más resaltante es el manejo que Bolívar le da al debate, haciendo gala de gran erudición, profundo conocimiento del derecho internacional, la historia, la economía, la política y las artes militares. Es notorio que a través del tiempo se ha resaltado el papel del Libertador como jefe militar, estratega, y conductor de batallas que sellaron la independencia de Sudamérica del colonialismo español, pero poco conocemos de su capacidad de liderazgo político, de estadista y mucho menos su extraordinaria capacidad para lidiar con los hechos internacionales, su manejo de la administración del gobierno en esta área y las decisiones que tuvo que tomar en materia de política exterior. Es de mi opinión que algunas de los asuntos que están ocurriendo en la actualidad son explicables a la luz de las decisiones que Bolívar tomó en esos meses, por lo que es de mi opinión que este intercambio de misivas con Irvine es fundacional de la política exterior de Venezuela.

El 11 de agosto de 1817 Bolívar se había instalado en el Palacio de Centurión en Angostura, sede del gobierno de Venezuela a partir de ese momento. Aunque entre agosto de 1813 y julio de 1814, desde Caracas había dirigido el Estado haciendo sus mayores esfuerzos en la organización del mismo y en la creación de la institucionalidad necesaria para su funcionamiento, la posibilidad de la contraofensiva española siempre fue latente y ya a comienzos de 1814 se vio obligado a enfrentar a las huestes de José Tomás Boves. En esa medida, ahora desde Angostura por primera vez, el máximo líder de la Venezuela independiente podía despachar como jefe de Estado en las condiciones de estabilidad que ofrecía un territorio liberado bajo protección del ejército venezolano. El 6 de agosto le escribe a Martín Tovar Ponte y le dice “Esta provincia es un punto capital: tomamos la espalda al enemigo desde aquí hasta Santafé, y poseemos un inmenso territorio en una y otra ribera del Orinoco, Apure, Meta y Arauca. Además poseemos ganados y caballos. Como el día de lucha se reduce a mantener territorio y a prolongar la campaña, el que más logre esta ventaja será el vencedor”.

El nuevo gobierno no tenía la figura de secretario de relaciones exteriores en el poder ejecutivo, lo cual obligó al Libertador a asumir esas funciones en la práctica, por lo que de hecho, además de todas sus responsabilidades debió sumar la de canciller Ad Hoc de la república. En ese ámbito, el Libertador dio puntual seguimiento a las dinámicas que ocurrían en Europa y las nuevas alianzas que se construían en ese continente tras la derrota de Napoleón que habían modificado sustancialmente la correlación de fuerzas, pudiendo tener incidencia en el desarrollo de los acontecimientos bélicos en América. Por razones análogas seguía con mucho interés el conflicto entre Estados Unidos y España en las Floridas.

Con extraordinaria visión estratégica, a pesar de avizorar con preocupación el ánimo expansionista de Estados Unidos, Bolívar se cuidó en extremo de emitir opiniones sobre este conflicto, pues en la coyuntura, Venezuela y el país del norte eran aliados de hecho en contra del enemigo común español. Al no hacer alusiones públicas explícitas, Bolívar no se inmiscuía en los asuntos internos ni en las decisiones del gobierno de Monroe, esperando reciprocidad de éste en sus actuaciones referidas a Venezuela. En ese sentido, el Jefe Supremo giró puntuales instrucciones a los representantes diplomáticos de Venezuela, en especial a Luis López Méndez quien se encontraba en Londres y a Lino de Clemente y Pedro Gual que a la sazón estaban en Filadelfia, a fin de cumplir dos misiones específicas: la primera, buscar el reconocimiento de Venezuela como nación libre e independiente y segunda, obtener recursos humanos, armamento y municiones, así como los pertrechos necesarios para el desarrollo de la guerra. Al igual que con Estados Unidos, Bolívar intentaba evitar conflictos con Gran Bretaña, apuntaba a conseguir que se transformara en un aliado poderoso no solamente como abastecedor de armamento y vituallas para la guerra, también pensaba en la importancia de contar con un reconocimiento diplomático que fortaleciera la posición internacional de las nuevas repúblicas. Por ello, la pericia y exquisito manejo que debían tener los diplomáticos de la república ante dos misiones que en el papel aparecían como contradictorias.

El 12 de julio de 1818, Juan Bautista Irvine, representante del gobierno de James Monroe, arribó a Angostura en calidad de agente diplomático de Estados Unidos.  En el papel, tres eran las tareas que le había encomendado el secretario de Estado John Adams: 1. Manifestar la simpatía de su país hacia las nuevas repúblicas que nacían en América del Sur. Explícitamente no mencionaban a México, el Caribe, ni Centroamérica, a donde se orientaban los ánimos expansionistas de Estados Unidos. 2.  Protestar por dos barcos (Tigre y Libertad) capturados por las fuerzas patriotas en el Orinoco, cuando trataron de burlar el bloqueo del río ordenado por Bolívar durante el sitio de Angostura y 3. Esclarecer el curso que tomarían las relaciones entre su país y Venezuela después de las acciones de Isla Amelia, ubicada frente a la península de la Florida bajo control de España, y ocupada por un grupo de venezolanos, que izaron la bandera tricolor, en una acción que generaba contratiempos a la ambición expansionista de Estados Unidos en esa área. Lamentablemente, esta agenda no era real y el dialogo habría de tomar un camino distinto.

A pesar de los buenos augurios con que comenzaron las conversaciones y el entusiasmo que despertó en el Libertador la presencia del enviado del presidente Monroe en Angostura, todo se tornó tenso y ríspido en pocos días.  Irvine escribió dos notas a Bolívar el 25 y 27 de julio. El Libertador acusó recibo y le respondió el día 29.  Es la primera de diez cartas que va a escribir al diplomático estadounidense entre esta fecha y el 12 de octubre cuando data la última de ellas.  El tenor de la misiva de respuesta, da cuenta con cierta sorpresa que el tema único de interés de Irvine es el de las goletas Tigre y Libertad, es decir uno solo de los objetivos de su misión a Venezuela. Respecto de estas le explica que “…olvidando lo que se debe a la fraternidad, a la amistad y a los principios liberales que seguimos, han intentado y ejecutado burlar el bloqueo […] para dar armas a unos verdugos y para alimentar unos tigres que por tres siglos han derramado la mayor parte de la sangre americana…”. Así mismo, rechaza y refuta la idea de Irvine en el sentido de que Estados Unidos era neutral en el conflicto que se vivía en Venezuela al recordarle que “No son neutrales los que prestan armas y municiones (…) a unas plazas sitiadas y legalmente bloqueadas”.

El 6 de agosto, Bolívar vuelve a escribir a Irvine una carta larga y detallada impugnando punto por punto los argumentos entregados por el estadounidense, los propietarios de los barcos y los capitanes. En el caso de la Tigre, explica que si bien los dueños no son responsables del delito, si lo es el comerciante que la fletó y concientemente intentó violar las leyes de una república soberana. Bolívar le recuerda a Irvine que  “…la prestación de auxilios militares a una potencia beligerante es una declaratoria implícita contra su enemiga, es un principio incontrovertible y que está confirmado por la misma conducta de Estados Unidos, donde no se permite que se hagan armamentos de ninguna especie por independientes contra los países españoles…” agregando que: “La diferencia única que hay es, que cuando es el gobierno quien lo presta, la Nación se declara enemiga  y cuando son los particulares sin conocimiento de él, ellos solos se comprometen, y no se hace responsable la Nación”

Catorce días después, el 20 de agosto, acusa recibo de la nota de Irvine del 17 en la que éste anuncia que está preparando respuesta a la de Bolívar del 6 del mismo mes. Bolívar no dejó transcurrir el tiempo, e intenta transformar las aceptaciones de Irvine en jurisprudencia que sirva a eventuales litigios jurídicos o incluso de orden político y moral.  A pesar de sus múltiples responsabilidades, no descansa ni da tregua a Irvine, tampoco deja pasar oportunidad -a través de sus escritos- de sentar las bases jurídicas de la razón del gobierno de Venezuela para actuar como autoridad política del territorio que controla. En este mensaje, retoma los fundamentos para impugnar los criterios de Irvine respecto a neutralidad e imparcialidad. Elevando, por primera vez, el tono del debate le dice que el derecho de Venezuela de condenar las acciones de las goletas da lugar a recordar hechos que, ”desearía ignorar para no verme forzado a lamentarlos”.

En la cuarta carta, fechada 24 de agosto, la más extensa de todas las que escribió a Irvine, Bolívar alegaba que suponía haber satisfecho en sus comunicaciones anteriores las demandas del diplomático estadounidense creyendo que existían condiciones para entrar a debatir los otros temas que incumbían a las relaciones bilaterales. A continuación refrenda sus argumentos anteriores respecto de los conceptos de libertad, beligerancia, neutralidad e imparcialidad. Le recuerda que en su misiva del 20 de agosto, hizo algunas observaciones en las que manifiesta su “repugnancia” por las actuaciones del gobierno de Estados Unidos, respecto de Venezuela, y le expone que no lo hizo con el objetivo de probar su parcialidad, sino que para dejar prístinamente demostrada la falsedad del argumento esgrimido por ese país en cuanto se refiere a la “absoluta libertad de comercio entre neutros y beligerantes”.

Con erudito conocimiento de la historia y la jurisprudencia va desgranando una a una las tesis de Irvine, haciendo uso de tratados y prácticas europeas en la materia. Finaliza reiterándole a Irvine su opinión en torno a que cree haber colmado su reclamo, opinando que desde su punto de vista, tal tema se ha extendido demasiado “hasta llegar a hacerse molesto para una y otra parte, distrayéndonos del objeto principal con discusiones prolijas sobre el derecho y con episodios, que sin tener una estrecha conexión con los hechos no pueden servir de base a la resolución”. Es la primera manifestación escrita de desagrado que el Libertador manifiesta en su correspondencia con el agente estadounidense, lo cual da cuenta de un escalamiento en la tirantez del intercambio, ante la urgencia, -en las condiciones del conflicto bélico- de pasar a otros temas que Bolívar juzgaba más relevantes para el futuro de la república y de toda América.

Irvine respondió la carta de Bolívar de 24 de agosto con dos notas de 25 y 29 de agosto, en la primera se queja de que Bolívar ha introducido una nueva materia en la discusión. El Libertador esperó la segunda nota para esbozar una respuesta que escribe el 6 de septiembre En ella le insiste en la necesidad de empezar a conversar lo que estima es el asunto principal, es decir el del reconocimiento político de Venezuela como república independiente.

El 25 de septiembre emitió una corta nota que contestaba mensajes de Irvine de 6 y 10 del mismo mes. En ella, vistas las circunstancias en que Estados Unidos y Venezuela no habían podido ponerse de acuerdo propone un arbitraje para que decidiera respecto del litigio de las goletas. Ese mismo día escribe una misiva un poco más amplia, en la que reitera los argumentos de Venezuela respecto del disputa y manifiesta su desesperanza por un debate en el que ambas partes, habiendo puesto de manifiesto sus puntos de vista, no han podido llegar a arreglo alguno, por lo que se está corriendo el riesgo de hacer “interminable la discusión”.

El 29 de septiembre redacta una nueva nota en la que replica las evidencias expuestas el 25, lamentando que Irvine en carta del 26 del mismo mes las haya rechazado. Por enésima vez, expone las razones de Venezuela, pero ahora dice tajante que dadas las circunstancias se ve obligado “a resolver de una vez la cuestión”.

Esta situación conlleva una carta de Irvine de 1° de octubre en la que éste da por finalizado el debate por el tema de las goletas, juzgando que Venezuela actuó ilegalmente. Bolívar contesta el día 7 sin dejar pasar la oportunidad de decirle que se va a desentender del penúltimo párrafo de su carta por considerarla “en extremo chocante e injurioso al gobierno de Venezuela” y que para contestarlo sería preciso usar el mismo lenguaje de Irvine “contrario a la modestia y el decoro con que por mi parte he conducido la cuestión”. Con firmeza, le dice a Irvine que no va a forzarlo a reciprocar los insultos, pero que aunque no lo hará, no va a permitir que él, “ultraje ni desprecie al Gobierno y a los derechos de Venezuela”. Finaliza contundente: “Lo mismo es para Venezuela combatir contra España que contra todo el mundo entero, si todo el mundo la ofende”.

No obstante todo esto, se despide con los usos protocolares de su elevada investidura, el respeto, la decencia y la alta responsabilidad que tiene al regir los destinos de Venezuela y su representación en el escenario internacional. A pesar que  Venezuela no había consolidado su independencia y el gobierno aún no tenía autoridad sobre todo el territorio de la república, Bolívar actuó como un avezado jefe de Estado en términos del manejo de la diplomacia, con honor, dignidad y firmeza, entendiendo la valía de establecer –en este contexto-  sólidas relaciones de amistad con Estados Unidos, sin dejar de salvaguardar los intereses soberanos de la naciente República, sembrando con ello parámetros insoslayables de comportamiento republicano, independiente y soberano en los manejos de la política exterior de la Nación.

Todavía, vuelve a escribir a Irvine el 12 de octubre como respuesta a una nota de éste del 8 del mismo mes. En ella, el agente diplomático manifiesta su extrañeza por la respuesta del Libertador, de 7 de octubre en la que da por finalizado los debates entre ambos. Bolívar le dice que así hubiera sido si Irvine se hubiera limitado a dar por cerrado el asunto, pero que el tenor de esta nueva comunicación le obligaba a responder para no dar por ciertos ninguno de los argumentos expuestos en la carta y que no son sino la reiteración de los anteriores, refutados uno a uno y en su momento. De esa manera, el Jefe Supremo cerraba toda posibilidad a dejar asuntos abiertos con la posibilidad de ser usados contra la República.

Con esto, Bolívar dio por finalizada su comunicación con Irvine, no recibió ni envió ninguna nueva correspondencia al representante del gobierno de Estados Unidos. Lo que había comenzado con grandes augurios y esperanzas 4 meses antes, había resultado un fiasco, ante la desatención de Irvine a la propuesta amistosa y apegada a derecho de Bolívar y el posterior escalamiento del discurso agresivo, incluso amenazante del estadounidense.
Nota: el artículo anterior forma parte de un libro sobre el tema, donde se expone el mismo con mucha mayor cantidad de información y que será presentado durante el próximo mes de noviembre en Caracas. 
sergioro07@hotmail.com

martes, 7 de agosto de 2018

La pobreza es mundial Por que


Por Germán Saltrón Negretti:

En vista de la celebración del Día Mundial de la Alimentación (16 de octubre) y el Día Internacional de la Erradicación de la Pobreza (17 de octubre) decretado por la ONU, quiero crear conciencia a mis amables lectores, sobre estos temas que amenazan la existencia de los seres humanos en el planeta, examinar las causas y sus consecuencias y demostrarle que no es falta de recursos sino que éstos  están siendo mal distribuidos por el sistema económico capitalista mundial. Aquí unas cifras importantes. El planeta tenía alrededor de 6.400 millones de personas para el 2013, de estas unos 1.020 millones  pasan hambre, según ONU, para la Agricultura y la Alimentación FAO. Los objetivos del Desarrollo de Milenio de la ONU era reducir la pobreza mundial  para el 2015 y esto no fue posible. 

Todavía 1.300 millones de personas sobrevivían con 1 dólar diario. Por tales razones los objetivos del Milenio de reducir la pobreza extrema, propuesto por la ONU, está muy lejos de cumplirse. Según Amnistía Internacional la situación es grave. Una persona muere por hambre cada minuto.1.300 millones no tienen acceso a asistencia médica básica. 2.500 millones sin servicios sanitarios. 20.000 niños mueren cada día como consecuencia de ello. Cuesta creerlo. Por tales razones, esta realidad los medios de comunicación mundial no lo señalan.

Cuando hablamos de pobreza no sólo es falta de ingresos, sino también de la privación del acceso a los derechos necesarios para disfrutar de un nivel de vida adecuado. Es falta de comida, trabajo, agua, vestimenta, educación, salud, tierra y vivienda. Se traduce en  pobreza global, tanto en los países “desarrollados” como subdesarrollados. Es problema generalizado del sistema capitalista mundial que ocasiona el colonialismo, esclavitud, guerras, invasiones y hambrunas en general.  Debemos agregar como causa de esta pobreza, las deudas externa de  países pobres con los países capitalistas desarrollados del norte que aumenta todos los días.

 La deuda de los países pobres excede del 60% de su PIB según informe del Fondo Monetario Internacional, una deuda impagable por los países pobres. ¿Quién debe a quién? Recordemos al Expresidente Luiz Inácio Lula da Silva “El hambre es en verdad la peor de todas las armas de destrucción masiva, pues causa millones de víctimas al año. No habrá paz sin desarrollo y no habra paz y desarrollo sin justicia social”.  Otra  máxima importante de John Maynard Keynes “El problema político de la humanidad consiste en combinar tres cosas, eficiencia económica, justicia social y libertad individual”.  

www.todosobrederechoshumanos.blogspot.com
germansaltronpersonal@gmail.com

sábado, 12 de agosto de 2017

La absoluta independencia y la paz

Por Sergio Rodríguez Gelfenstein

En un reciente viaje a China en mi condición de investigador invitado de la Universidad de Shanghái, los colegas de esa casa de estudios me instaron a acompañarlos a visitar el Museo se la ciudad que acogía la muestra “Una historia del mundo en 100 objetos”. La exposición se propone presentar de manera cronológica, dos millones de años de historia de la humanidad en solo 100 piezas. En ella se pueden ver desde antiguas herramientas de madera y hierro hasta tarjetas de crédito e instrumentos que funcionan con energía solar.



En una nota de prensa el director del Museo Británico, Hartwig Fischer exponía que la muestra: “Te lleva alrededor del mundo. No sólo alrededor del mundo, no solo por la superficie de la Tierra, también te lleva a las profundidades de la historia. Pueden hacer eso porque los objetos cuentan una historia. Nosotros como guardianes de esos objetos, tenemos la responsabilidad maravillosa de contar esas historias, que son siempre historias sobre seres humanos”.

Hasta ahí, todo pareciera una excelente oportunidad de conocer acerca de nuestro origen y además recibir un “baño de cultura” que amplíe el conocimiento y el acervo, pero al finalizar el recorrido, en realidad lo que experimenté fue una sensación de impotencia y repudio ante la forma tan grotesca, impúdica y descarada como Gran Bretaña expone en realidad una historia del colonialismo, el avasallamiento y la expoliación de los pueblos, además enorgulleciéndose de tal obra. La verdad es que esta exposición no es más que una amplia muestra de objetos robados en las múltiples incursiones que ese país monárquico ha hecho por el mundo.

Fischer, le auto atribuye a Gran Bretaña la condición de “guardianes de esos objetos”, una responsabilidad que nadie les dio y que asumieron a  través de invasiones, matanzas masivas, y exterminio de los pueblos originarios , únicos y verdaderos propietarios de estos tesoros culturales de la humanidad. Fisher también debería saber que nadie les ha dado “la responsabilidad maravillosa de contar esas historias”. La historia de los pueblos la deben contar los propios pueblos, no sus asesinos colonialistas, usurpadores de la historia.

De la misma manera, el recorrido a través de esta exposición deja a las claras, que contrario a lo que nos han hecho suponer, Europa es un territorio primitivamente poblado por tribus bárbaras que dieron origen a sus actuales nacionalidades y cuyo aporte a la cultura tiene fecha reciente en la larga historia de la humanidad. La muestra no expone vestigios de desarrollo cultural avanzado en Europa como si lo hay en Asia (China, Persia, India y Mesopotamia), África (Egipto) y América Latina y el Caribe (Aztecas, Mayas e Incas), todos estos, espacios geográficos donde se posó la actitud hamponil de Gran Bretaña.

Sería interesante descubrir cómo y por qué, estas culturas atrasadas y estas civilizaciones salvajes que dieron origen a los países europeos, y posteriormente a los del norte de América llegaron a dominar el mundo en siglos recientes, evidentemente no por el poder de su cultura, sino por su capacidad de aprovechar los adelantos científicos y técnicos para desarrollar a través de las armas, una sapiencia puesta al servicio del terror y la muerte consumada en el siglo XX con la creación del arma atómica como soporte del poder global del presente.

Toda esta reflexión viene a mi recuerdo cuando leo con estupor las declaraciones abiertamente injerencistas de la Alta Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Federica Mogherini quien suponiendo que Venezuela es Grecia, emitió una amenazante opinión, supuestamente en nombre de todos los países que conforman esa comunidad. Actuando como apéndice de Estados Unidos, y aceptando su política exterior, Mogherini en cambio, ha mantenido absoluto y vergonzoso silencio frente a las sanciones que el país norteamericano ha impuesto a Rusia, las que, cual leyes Helms-Burton y Torricelli contra Cuba, exponen acciones extra territoriales que afectan empresas europeas.

La señora Mogherini debería escuchar a los líderes de los países que pagan su sueldo: la canciller federal alemana ha expresado reservas respecto a dichas sanciones. Lo mismo ha expuesto el presidente francés Emmanuel Macron, no solo respecto de Rusia, sobre Venezuela, se manifestó en contra de aplicar sanciones e incluso dijo estar disponible “para facilitar las negociaciones por la vía del diálogo”. Como dije hace unos días, Europa se debería desprender de la desastrosa tutoría española en relación a las políticas hacia América Latina. Un gobierno infinitamente corrupto y desprestigiado que solo puede mantenerse en el poder por la desvergüenza del PSOE, no tiene soporte ético ni moral, mucho menos político, para dictar pautas de comportamiento a nadie. Rajoy y Mogherini se deberían preocupar más del referéndum de Cataluña que de Venezuela. Aquel, que se pretende impedir con tanques y represión, cercenando la voluntad democrática de un pueblo si debería inquietar a la responsable de las políticas de seguridad de la Unión Europea. La representante de países que ni siquiera tienen la dignidad de repúblicas, y que viven en el Medioevo manteniendo monarquías corruptas y parásitas no pueden dictaminar política para Venezuela, quien se liberó de tal tutela hace más de 200 años.

Mogherini debería saber que otro español, un digno héroe de las guerras anti napoleónicas de su país, el General Pablo Morillo, máximo jefe de las fuerzas militares españolas en Venezuela entre 1815 y 1820, quien llegó al país con el mayor ejército jamás constituido para a combatir las luchas independentistas de esta parte del mundo, tenía una opinión distinta a la suya. Seis meses antes de regresar a su país, derrotado por Bolívar y los patriotas venezolanos, Morillo escribió, el 26 de julio de 1820 un oficio dirigido al Secretario de Estado y Despacho de la Gobernación de Ultramar de España, –no desde una sórdida oficina de Bruselas donde se reciben órdenes de los bancos y se diseñan conspiraciones en el siglo XXI- sino desde los polvorientos campos de batalla de Venezuela, en el siglo XIX: “ Ellos no quieren ser españoles, así lo han dicho altivamente desde que proclamaron la Independencia, así lo han sostenido sin desmentir jamás su opinión en ninguna circunstancia ni vicisitud  de la Península, esto lo repiten ahora sin dejar las armas de la mano, lo repetirán siempre y sea cual fuese nuestra conducta o nuestro gobierno, la absoluta independencia o la guerra es el arbitrio que nos dejan escoger”.

Las circunstancias han cambiado, pero la altivez de los venezolanos se mantiene incólume, Venezuela no quiere volver a ser colonia de nadie como lo señaló el general Morillo, eso no se ha modificado, pero ahora, sin “dejar las armas de la mano”, seguimos queriendo “absoluta independencia”, pero a diferencia de 1820, ahora no ofrecemos la guerra a cambio a Europa. Nuestra propuesta es la paz, el respeto a las decisiones políticas internas, la no injerencia y la autodeterminación conquistadas tras siglos de lucha.

Es su decisión, mantener putrefactas monarquías y es su decisión reprimir referéndums independentistas. Nosotros apelamos a la paz y a la voluntad del pueblo que en Asamblea Constituyente va a decidir el futuro del país, sin importar cual sea vuestra conducta y vuestro gobierno como sentenciara el general Morillo hace casi dos siglos.


sergioro07@hotmail.com