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viernes, 17 de abril de 2020

La conciencia humana frete a la Pachamama



Por Homar Garcés:
La pandemia del Covid 19 ha destapado (o puesto de relieve) lo que es, aunque se niegue o se minimice, una realidad incuestionable: la destrucción de la naturaleza a manos de los seres humanos guiados por la lógica irracional del capitalismo. No hace falta recurrir a Karl Marx u otro destacado teórico del comunismo para detectar y denunciar los estragos causados por el sistema capitalista en todo el orbe. Es algo que cada persona sensata puede confirmar solo con observar las consecuencias del extractivismo y de la industrialización que impulsa la mayoría de los gobiernos del mundo, anhelando alcanzar los mismos niveles de desarrollo de Estados Unidos y demás naciones capitalistas, afectando grandes extensiones de territorios, generalmente ocupados por campesinos y pueblos originarios que son desplazados a la fuerza por grupos paramilitares al servicio de terratenientes y empresarios interesados en conseguir su control.


Ahora, al margen del resurgimiento de algunas antiguas supersticiones europeas, muchas personas perciben que la aparición y extensión del Covid 19 obedece a la ruptura existente respecto a la naturaleza.

«Estamos -como lo advierte Alberto Acosta en su artículo 'Reencuentro con la Madre Tierra: Tarea urgente para enfrentar las pandemias'- en medio de un colapso climático: No podemos olvidar que los cambios en el clima han sido parte consustancial en la historia de la Tierra. Y este colapso lo hemos fraguado los seres humanos en el marco de lo que se conoce superficialmente como el 'Antropoceno'; en términos correctos corresponde al 'capitalícenlo'». La conciencia que adquieran en este contexto nuestros pueblos podría contribuir a revertir sus efectos negativos, al modo de la cosmovisión de los pueblos indígenas, sintiéndose cada quien como parte de esa misma naturaleza que nos sirve de base para nuestra sobrevivencia, pero sin la separación aportada por la visión eurocéntrica que tanto ha generado a través de los siglos.

En este caso, la Pachamama, nuestra Madre Tierra, tendrá que ser reivindicada. Es una misión que debe motivar a todos al cambio radical del tipo de sociedad vigente. No es creer que, superada la pandemia, todo volverá a la normalidad cuando dicha 'normalidad' es la raíz del problema. Es un cambio de índole cultural necesario.

Esto supone desprenderse de los conceptos y de los paradigmas que sustentan este tipo de sociedad, de modo que puedan concretarse, realmente, los ideales de la democracia, la libertad, la igualdad, la soberanía de los pueblos y, por supuesto, esa armonía que debiera existir entre la humanidad y la naturaleza. Algo que no debe limitarse a una simple enunciación idealista o utópica sino a una práctica social que se extienda a todos los ámbitos, aunque ella implique mantener una lucha constante, asimétrica y, a veces, agotadora contra quienes (desde las grandes empresas capitalistas transnacionales) pretenden ejercer una hegemonía absoluta sobre los seres humanos y la naturaleza en beneficio exclusivo de sus intereses económicos. Esto exige una nueva conciencia, orientada al establecimiento de unas nuevas relaciones de poder, de unas nuevas relaciones de producción, de unas nuevas relaciones humanas y, básicamente, de unas nuevas relaciones respecto a nuestra Pachamama, nuestra Madre Tierra.

mandingarebelde@gmail.com

viernes, 15 de junio de 2018

Porfiadamente con Marx


Por Homar Garcés:
Los capitalistas siempre han sucumbido ante la incertidumbre que les causaría una eventual bancarrota. Esto los impulsa a mantener e incrementar su flujo constante de ganancias, de manera que se ven obligados a multiplicar las fuerzas de producción, reproducir la innovación tecnológica del momento en sus empresas y aprovechar al máximo la fuerza y la experiencia acumulada a través del tiempo de los trabajadores; lo mismo que explotar a un bajo costo los recursos naturales de las naciones periféricas y transformar sus materias primas en una amplia variedad de mercancías.

Esta situación tiende a incrementarse, aun cuando existen indicios que hacen prever lo contrario, especialmente al considerarse el surgimiento de un nuevo tipo de economía que ya muchos comienzan a denominar la economía digital, en otros casos, comercio electrónico, economía uber o economía colaborativa; lo que implica un nuevo estadio de estudios respecto a la vigencia del sistema capitalista a nivel mundial.

En la actualidad, muchas personas en todo el planeta, sobre todo en los países con economías depauperadas, han comprobado en carne propia que la alegre y algo irracional presunción existente a finales del siglo XIX en relación a que el sistema capitalista forjaría las condiciones de un mundo sin hambre ni penurias de ningún tipo carece de fundamentos sólidos. No obstante, pocos advertirían durante el último siglo transcurrido que esta supuesta riqueza de la sociedad en general únicamente conseguiría desarrollarse destructivamente, como llega a concluir Karl Marx en El Capital, su obra cumbre: “La producción capitalista sólo desarrolla la técnica y combinación del proceso de producción social minando a la vez la fuente de toda riqueza: la tierra y los trabajadores”.

Adentrados en el siglo XXI, nuestro mundo contemporáneo, de una u otra forma, ha comprobado la veracidad de las determinaciones hechas por Marx respecto al capitalismo, a pesar de corresponder a épocas distintas, pero ambas impregnadas por la misma lógica del capital. Hoy, la alta concentración de capitales en manos de una minoría que triplica los presupuestos de algunas naciones (lo que conduce generalmente a un mayor índice de desempleo y a una alta depreciación de los salarios de los trabajadores), la privatización en auge de las redes de comunicación, la autoridad global ejercida por las grandes corporaciones transnacionales en detrimento de las soberanías nacionales, la industrialización de la agricultura, la devastación creciente, irracional e indetenible de los ecosistemas existentes, y la dinámica impuesta por la globalización neoliberal han acabado por instaurar una brecha, al parecer infranqueable, entre la riqueza obscena que dicha minoría exhibe a diario y la miseria de una población mayoritaria, son los rasgos más notorios que podrían tomarse en cuenta a la hora de juzgar si los aportes científicos de Marx resultan obsoletos e inapropiados para captar y tratar de cambiar lo que ocurre en las distintas esferas de la vida social.

Se debe entender, comprender y discernir que el sistema y la lógica del capital implican la puesta en marcha de un proyecto ilimitado de crecimiento, lo que ha desembocado en el resurgimiento de formas de explotación del trabajo que, aparente y formalmente, habían desaparecido de la faz de la tierra, como la esclavitud y la servidumbre de niños, las que refutan de alguna forma los premisas “democráticas” enarboladas desde siempre por los apologistas del capitalismo.

Citado por Max Seitz en su análisis “200 años de Karl Marx: 4 ideas del ideólogo de la Revolución rusa que siguen vigentes a pesar del fracaso del comunismo”, el pensador marxista Jacques Rancière, profesor de filosofía de la Universidad de París VIII, concluye que "el proletariado, lejos de enterrar el capitalismo, lo mantiene con vida. Trabajadores explotados y mal pagados, liberados de la mayor revolución socialista de la historia (China), son llevados al borde del suicidio para que Occidente pueda seguir jugando con sus iPads. Mientras tanto, el dinero chino financia a un Estados Unidos, que de otra manera estaría en bancarrota".

Con Marx, podríamos adherirnos a la propuesta de lo que debiera verse y constituirse entre los sectores populares como la asociación de productores libres e iguales, con arreglo a un plan común encauzado a transformar de raíz las relaciones sociales de producción y, junto con éstas, las relaciones de poder que hacen posible la existencia del Estado burgués liberal y el capitalismo. Todo lo cual tendría que concretarse de un modo constante -y sin dogmas que encorseten el esfuerzo para conseguirlo- en la emancipación integral y la autorreproducción democrática de los sectores sociales. -  
mandingarebelde@gmail.com

viernes, 8 de septiembre de 2017

La filosofía, la educación y el rescate de los valores

Por Víctor Manuel Barceló R.:

De inevitable esfuerzo, subraya Emanuel Kant al proceso educativo, sin el cual el ser humano no estaría preparado para habitar un Planeta regido por leyes. “Todo nuestro conocimiento arranca del sentido, pasa al entendimiento y termina en la razón”. La trascendencia de la filosofía kantiana está en que es pionera en la evaluación epistemológica de los medios de validez del conocimiento, sin rebatir la existencia o no de fenómenos metafísicos, o de los indicios sensibles o suprasensibles así como la utilidad de la experiencia. A diferencia  de los filósofos anteriores, el objeto estudiado por Kant no es el conocimiento de los fenómenos, sino el proceso mismo de la razón.



Tras Kant y en veces bajo su influjo, surgen otros filósofos que tocan con fervor el tema educativo, como factor fundamental de la vida humana. Resalta por su impacto en su época y más aún en la evolución posterior, Karl Marx. Pero antes de entrar en tema, hagamos una digresión necesaria.

Algunos lectores recomiendan olvidar el pasado, soslayar las ideas de los clásicos, para seguir concentrados en los acaeceres de los últimos años. Están incorporados probablemente al grupo de examinadores y evaluadores de la “actualización”. Le ocurrió a una maestra amiga, escritora, con una importante producción de cuentos, cuyos textos para un último libro, fueron a dar a manos de expertos, quienes opinaron que requieren “una corrección "orto tipográfica"…cuyo acompañamiento cuesta más de 500 euros”.

Estos equipos que comercian con la corrección de estilo, más allá de lo que una tarea así vale por su real utilidad, generalmente valoran lo inmediato aunque sea poco trascendente y pierden de vista –en el caso nuestro- la grandeza discursiva de los autores clásicos, a quienes valoran poco porque generalmente los desconocen o los conocen de manera muy superficial.

La filosofía y el pensamiento profundo, base de las determinaciones serias para la acción, les parecen inútiles y aburridos. Los conceptos les sobran. Ellos requieren datos y gráficas para sustentar sus decisiones que, por su frialdad intelectual, con frecuencia son erráticas y de muy corto plazo.

Pero hay que estar “a la moda”, citando autores y vertiendo datos, sin alcanzar a entender si tales autores –generalmente respetables- y los datos que aportan, son adecuados o si se vinculan correctamente a lo que pretenden precisar para la vida cotidiana.

Lo más grave de ese tipo de orientaciones es que tienen poder institucional desde principios del siglo XXI y someten a los procesos educativos y de investigación, a pautas falsamente austeras, alienándolos en el sinsentido y falta de aplicabilidad real, de los presumidos hallazgos científicos y su “difusión educativa”, muchas veces señalados en documentos de antigua data. Otros basan su valoración de calificaciones en los posgrados o censura de una acción socialmente trascendente, al no tener respaldo en otro idioma. 

La “posmodernidad” como período histórico, pretende olvidar por “arcaica”, toda cosmovisión operable. Torpe rechazo ante un ser humano universal, en demanda de rutas alternas para no hundirse en el desaliento, el desorden, expuesto al asedio insolente y desconsiderado de los dueños del Planeta desde el gran capital, enseñoreándose por todos los rumbos de nuestra Región.

Desprecian los empeños de grupos y países -en algunos casos desesperados- que buscan sendas por donde avanzar para remontar la irritación general, en busca y construcción de un sistema de vida, a partir de la educación, en que impere la justicia, equidad, la cooperación social, la fraternidad y libertad esenciales, como lo pretendieron todos los filósofos de la educación que a la humanidad impulsan. Por ello y mucho más, retornemos a los clásicos y abrevemos de ellos para el presente y la prevención del porvenir de nuestros pueblos y comunidades.

Karl Marx (1818-1883), fue un filósofo alemán que impactó con su pensamiento de modo generalizado. Señaló –de inicio- que todos los estados y sus sustentos legales se fundan en la imposición o dictadura de los intereses de una clase económico-social dominante, sobre las otras, que viven a expensas de la primera.

Considera que los seres humanos subsisten en relaciones sociales y económicas que no escogieron ni votaron, por lo que están atados fuera de su “voluntad”, convocándoles a la organización política de los “sometidos” para alcanzar su emancipación, anulando toda forma de subordinación. Su propuesta va en el sentido de abolir el Estado y las leyes injustas que lo sostienen, avanzando hacia el comunismo. En  este sistema, los voluntarios intereses individuales coincidirían con los intereses colectivos, encajando con el pensamiento de Rousseau en su “Contrato social”, como vimos.

Para ello Marx propone llevar a cabo la travesía  por un Estado social (con una constitución socialista) que conciba y aplique una nueva legalidad, extirpando las raíces de todo estado al servicio de unos cuantos: la propiedad privada de los medios de producción, en ella se basa el egocentrismo, los intereses opuestos, la explotación de unos por otros y toda miseria que prolifera en los países dependientes.

De allí que considerara que la educación sería una acción liberadora, que relacionara el trabajo manual con el intelectual, de manera libre y creadora. A los niños habría que incorporarles gradualmente al proceso económico-cultural y político, desarrollando en ellos, a la par, el sentimiento de pertenencia a una clase social revolucionaria y fortaleciendo su libertad para pensar y crear -incluyendo la creación estética- para lo que ahora denominaríamos llegar a una educación integral para la libertad, la justicia, inclusión y búsqueda de condiciones de vida, adecuados a los requerimientos y esperanza de los pueblos y comunidades.

Se considera que el pensamiento de Marx es pensamiento crítico por dos razones: 1ª.- Es una forma de cuestionamiento de las maneras de proceder de la ciencia económica de su época, sobre todo de la economía política clásica, desarrollada particularmente por autores británicos (David Ricardo (1772-1823) y Adam Smith (1723–1790). En las principales obras de Marx, tales como Contribución a la crítica de la economía política (1989), El Capital (1971) –cuyo 1er Tomo cumple en este 2017, 150 años de publicado por 1ª vez-. Leer: EL Capital. 150 años del primer tomo Carlos Marx. José Alarcón Hernández. Editorial Porrúa. México. 2017.

Así como en otras obras sustantivas de Marx: Manuscritos económico-filosóficos (1975), Sociología y filosofía social (1978), Manifiesto del Partido Comunista (1972) - escrito por Marx y Friedrich Engels-, es posible encontrar su crítica a la razón económica y política burguesa, dominante en la época en que Marx escribió.

Lenin –seguidor teórico y práctico del marxismo- consideraba que una de las fuentes del marxismo era justamente la economía política clásica inglesa, contra la que Marx construye una crítica a esta forma de pensamiento. ( Vladimir Ilich Lenin, 1973), crea las Tesis de Abril (-4-abril-1917) en las cuales el líder comunista ruso, expresó su rechazo a la 1ª guerra mundial y estableció un programa político para la conquista del poder por la clase trabajadora. Los científicos sociales las consideran como el modelo más perfecto del marxismo creador revolucionario.

Tenían el objetivo de promover la transformación revolucionaria en el mundo, donde fueran protagonistas el proletariado y el campesinado. Los puntos fueron:

1. - Una guerra imperialista de rapiña. Afirmó sobre la 1ª Guerra Mundial: "Esta Guerra no traerá ningún tipo de ventaja para el proletariado".
2 .- Sustituir el poder de la burguesía. Consideraba que todavía la Revolución no llegaba a su punto culminante; el poder estaba en la clase burguesa, debía llegar a manos de proletarios y campesinos.
3.-   Desenmascarar al gobierno capitalista. Abonó al no apoyo al gobierno provisional, porque no iba a centrar su gestión en los intereses del pueblo.
4  Una labor crítica y de esclarecimiento de los errores. “Mientras este gobierno se someta a la influencia de la burguesía, nuestra misión consistirá en explicar errores de su táctica, de modo paciente, sistemático, tenaz y adaptado especialmente a las necesidades de las masas” . 
5.-  Abolición de viejas estructuras. Lenin definió las políticas que establecerían a partir de que se hicieran del control del Estado: establecimiento de una República de Soviets y abolición de viejas estructuras zaristas (policía, Ejército, entre otros).
6.- Confiscación de todas las tierras de latifundistas. Reforma agraria que beneficiara a los campesinos más pobres: "En el programa agrario, trasladar el centro de gravedad a los Soviets de diputados braceros".
7.- Fusión inmediata de todos los bancos. La nacionalización de la banca fue planteada por él: "desaparecerán los bancos privados, propiciando unión de estos, con un único banco nacional…vigilado por los Soviets".
8 .- Pasar a la instauración inmediata del control de la producción social.

Lenin declaró rechazo a implantar de inmediato el socialismo; solo poner tierras y beneficios del país, en manos de los Soviets, para que lo organizaran, solucionando el hambre y desempleo que ocurría en su territorio. Fuertes y preparados, se podría hacer la tan deseada Revolución. Ver:https://www.telesurtv.net/news/En-claves-Que-planteo-Lenin-en-las-Tesis-de-Abril-20170403-0063.html

2º .- El marxismo es pensamiento crítico, no solo evalúa la eficacia de la razón económica de su época, se convierte, también, en crítica social, en la medida que denuncia y cuestiona realidades como la desigualdad social, la explotación de una clase sobre otra, la enajenación y alienación, así como el dominio ideológico, que no es sino otra manifestación de la dominación de clase. Ver: https://kevin-anderson.com/wp-content/uploads/docs/anderson-article-unkown-marx-capital.pdf   

En esta operación del marxismo vemos puesta en práctica la citada tesis once sobre Feuerbach, donde Marx establecía como función de la Filosofía no solo la comprensión del mundo, sino su transformación. En cuanto a la comprensión el marxismo con su aparato teórico y engranaje metodológico es capaz de exponer la evolución de la sociedad, del esclavismo al capitalismo, yéndose a fondo con las particularidades de las sociedades capitalistas. Respecto a la transformación, las experiencias de socialismo real, son adaptaciones a los contextos en que ocurren, considerando las condiciones histórico-sociales, no siempre con niveles altos de éxito. Ver: http://www.ehu.eus/Jarriola/Docencia/EcoMarx/TESIS%20SOBRE%20FEUERBACH%20Thesen%20ueber%20Feuerbach.pdf

El trabajo de Marx es una forma de pensamiento crítico que además de ser epistémico, es social; no solo evalúa las formas del conocimiento, y los modos de la razón en la Filosofía, la Economía, la Historia, la Educación, el Derecho y la sociedad, sino que desarrolla una crítica y una visión de cambio, acerca de las condiciones sociales -aquellas de explotación y dominación- de forma que se convierte en crítica social.

Decía Loic Wacquant en una entrevista titulada Pensamiento crítico y disolución de la doxa, que desde su punto de vista el pensamiento crítico más fructífero es aquel en el que coinciden la crítica epistemológica kantiana, y la crítica social marxista (2006). Ver: http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=81400203

La afirmación de Wacquant podría incorporar la fórmula de Pierre Bourdieu (2000): las armas de la crítica deben ser científicas para ser efectivas. Por tanto, el pensamiento crítico que tome en cuenta la cuestión social, debe ser no solo crítico desde el sentido común, ser científico social, con el fin de que sea efectivo. Aquí Bourdieu (2002) considera que el conocimiento debe desarrollarse en el marco de la problematización teórica y la confrontación empírica, solo el conocimiento que cumpla con estas dos condiciones podría ser considerado como pensamiento crítico. Habría dicho anteriormente que antes de pensar cómo nos gustaría que fuese la realidad, debemos comprender cómo es, hasta ese momento estaremos facultados para pensar en otras posibilidades.
  (Continuará).
v_barcelo@hotmail.com