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viernes, 23 de octubre de 2020

La crisis global del capitalismo de EEUU y la UE

 Por Diego Olivera Evia:

Luego de décadas de propuestas de los estados nacionales, surgen los monopolios y las trasnacionales como centro de poder, relacionados con EEUU y la Unión Europea, estos mecanismo de dominación han creado no solo una crisis capitalista, sino que han ampliado el carácter guerrerista de la expansión, creando un concepto de un poder imperial, claramente esta realidad se refleja en América Latina, con la obsecuencia de los líderes de derecha y la sumisión a EEUU, manejados por el presidentes de EEUU, Donald Trump, para crear gobiernos títeres capaces de destruir las naciones Estado, tratando de borrar los avances en varias etapas del progresismo.

Pero en esta nueva década del fascismo, surgen los estados capitalistas, en una maquina de explotación y una crisis social, política en las ex naciones Argentina, Chile, Brasil, Perú, Colombia, Panamá, Ecuador, donde los trabajadores, obreros y jubilados, sufren los efectos del capitalismo.         

Las compañías multinacionales han pasado a controlar la mayoría de los sectores estratégicos de la economía mundial: la energía, las finanzas, las telecomunicaciones, la salud, la agricultura, las infraestructuras, el agua, los medios de comunicación, las industrias del armamento y de la alimentación. Y la crisis capitalista que hoy vivimos no ha hecho sino reforzar el papel económico y la capacidad de influencia política de las grandes corporaciones, que tan pronto hacen negocio con los recursos naturales, los servicios públicos y la especulación inmobiliaria, como con los mercados de futuros de energía y alimentos, las patentes sobre la vida o el acaparamiento de tierras.

Las enormes ganancias acumuladas por las empresas transnacionales tienen su origen en los mecanismos de extracción y apropiación de la riqueza económica que están en la base del funcionamiento del capitalismo. La creciente explotación de trabajadores y trabajadoras y la constante devaluación salarial, la presión ilimitada sobre el entorno en busca de materias primas y recursos naturales, la especulación financiera tanto con el excedente obtenido como con todo aquello que pueda ser comprado y vendido, la mercantilización de cada vez más esferas de las actividades humanas y la absoluta prioridad de la que gozan los mecanismos de reproducción del capital frente a los procesos que permiten el sostenimiento de la vida han servido, efectivamente, para que los principales directivos y accionistas de las grandes corporaciones se conviertan en multimillonarios.

Pero, del mismo modo que Amancio Ortega es el tercer hombre más rico del mundo a la vez que Inditex produce sus prendas en fábricas textiles con pésimas condiciones laborales en Bangladesh y en talleres que utilizan trabajo esclavo en Brasil y Argentina, estos extraordinarios beneficios empresariales no serían posibles sin la generación de toda una serie de impactos socioambientales que afectan directamente a las poblaciones y los ecosistemas de todo el planeta. 

Dice David Harvey que, en el nuevo imperialismo, “para mantener abiertas oportunidades rentables es tan importante el acceso a inputs más baratos como el acceso a nuevos mercados”. Por eso, en los últimos años, ante la caída de los niveles de consumo, el progresivo agotamiento de los combustibles fósiles y la rebaja de las tasas de ganancia del capital transnacional en los países centrales, las grandes corporaciones han puesto en marcha una fuerte estrategia de reducción de costes y, a la vez, han intensificado su ofensiva para lograr el acceso a nuevos negocios y nichos de mercado.

Es lo que el geógrafo británico ha denominado acumulación por desposesión: “Muchos recursos que antes eran de propiedad comunal, como el agua, están siendo privatizados y sometidos a la lógica de la acumulación capitalista; desaparecen formas de producción y consumo alternativas; se privatizan industrias nacionalizadas; las granjas familiares se ven desplazadas por las grandes empresas agrícolas; y la esclavitud no ha desaparecido” En este agresivo contexto, como no podía ser de otra manera, los conflictos socio ecológicos y las violaciones de los derechos humanos se han multiplicado por todo el globo, con el consiguiente crecimiento de las luchas sociales frente a todos estos impactos empresariales.

Caracterizando los impactos socio ecológicos de las multinacionales

Las escuelas de negocios y los think tanks vinculados a las compañías multinacionales, por su parte, han elaborado estudios y análisis para vincular la presencia internacional de las empresas transnacionales con el logro de los objetivos de desarrollo y bienestar que se prometieron para justificar su llegada a los países periféricos. Ante el aumento de la pobreza y las desigualdades a nivel mundial y el creciente rechazo social que han ido generando, las grandes corporaciones pretenden construir un relato con el que no pueda cuestionarse su centralidad en la economía global: “Estoy convencido de que las empresas más que parte del problema son parte de la solución. En términos generales, las empresas, más que los gobiernos y la sociedad civil, están mejor preparadas para ser catalizadoras de innovación y transformación hacia un mundo sostenible”, afirma el presidente del BBVA.

Así, con objeto de aumentar su legitimación social y posicionarse como un actor imprescindible para “salir de la crisis”, presentan teorías revestidas de objetividad y neutralidad que pretenden demostrar los impactos positivos de sus actividades en aspectos como la transferencia de tecnología, la mejora de la provisión de bienes públicos y privados, el incremento del empleo, el acceso de las mujeres al mercado de trabajo y el fomento de la inversión como motor de desarrollo.

Primero, que las empresas transnacionales no han contribuido a una mejora de la cantidad y la calidad del empleo, ni tampoco de la prestación de los servicios que ofrecen, prácticamente no han realizado inversiones en mantenimiento, apenas han favorecido los procesos de transferencia tecnológica y, al fin y al cabo, no han traído de la mano el progreso y el bienestar para las poblaciones de la región, que era lo que se prometía con su llegada después de las privatizaciones y las reformas neoliberales de los años ochenta y noventa.

Segundo, que junto con las consideraciones económicas hay toda una lista de graves efectos sociales, políticos, ambientales y culturales que van asociados a la internacionalización de los negocios de estas empresas.

Y, en tercer lugar, que quienes han salido ganando con ello no han sido precisamente las clases trabajadoras y las mayorías sociales, sino los dueños de esas compañías, los beneficiarios de las rentas del capital y los políticos y empresarios que se han hecho de oro atravesando las puertas giratorias que conectan el sector público y el mundo empresarial.

Ante esta realidad la sociedad humana sufre la agresión en las trasnacionales, de la misma las guerras coloniales, fenómenos creados por las naciones imperiales, siguen creando guerras en Afganistán, Iraq, Siria, la destrucción de Libia, las agresiones de EEUU a Rusia y China, por el control de los mercados, es también parte de una crisis moral y ética de Trump y su combo de funcionarios terroristas.

Esta realidad se ve afectada en la mayoría de los Continentes, la destrucción del eco sistema del Amazonas, atreves de la inmoralidad del presidente  del Brasil Bolsonaro, en una nueva campaña de asesinatos de indígenas del Amazonas, para destruir el pulmón de América Latina, para vender las tierras a los empresarios, de la misma manera sacar a los Sin tierra, la misma expresión del fascista Bolsonaro, que manifestó que los pueblos originarios son sucios y no hablan portugués, son objeto de abuso y muerte, para ampliar una mayor crisis ecológica, similar a la de Paraguay en la destrucción de los sojeros, de las tierras creando un tierra muerta, por los agro tóxicos de Monsanto, creando una soja transgénica con efecto perniciosos para los seres humanos, una realidad de multimillonarios explotando y destruyendo el planeta Tierra.  

Periodista, Historiador y Analista Internacional

diegojolivera@gmail.com

miércoles, 6 de mayo de 2020

Pandemia Especulativa



Por Oscar Bravo:
La mirada mercantil siempre verá a las personas como potenciales clientes…
Intentando realizar una pequeña reflexión sobre un aspecto de la realidad social que estamos viviendo en Venezuela, a partir de una cuarentena preventiva, como uno de los mecanismo más eficaces que tiene la población para evitar la expansión del Coronavirus Covid -19 y pareciese redundante decir que ésta cuarentena social, que ya ronda los cuarenta días…y  que ha tenido una perversa característica: la criminal y escandalosa ola especulativa, que el sector comercio, ha desatado en contra de una población.


En “parálisis social”, que no puede, ni debe salir de sus casas, pero cada vez que un miembro de la familia confinada, sale en horas de la mañana para comprar alimentos y se encuentran con “la brutal sorpresa”, del aumento diario y exagerado de todos los productos básicos alimentarios, generando rabia e impotencia, cuando en muchos casos, se regresan con un solo producto o con las manos vacías…

Nunca había sido más apropiado el uso y la promoción de una frase, y es que tiene mucho sentido el “QUÉDATE EN CASA”, no sólo para que las personas eviten ser infectadas por la pandemia del Covid – 19, sino que mientras te quedas en tu casa, los comerciantes especuladores (y disculpen la redundancia), aprovechan para cambiar los precios de los productos, sin una aparente explicación lógica de porque lo hacen, (aunque siempre van a negar, de que lo hacen para ganar más)…los sectores económicos utilizan los siguientes argumentos, cuando señalan: “el dólar amaneció más caro, por lo tanto, debo proteger mi inversión”…”cuando quiero cubrir de nuevo mi inventario,  necesito más bolívares”…” todos los días, el distribuidor me cambia los precios, y no puedo vender para perder”…”si todo el mundo, está aumentando los precios, porque no lo voy hacer yo”…

Y las verdaderas razones es agudizar la crisis económica, con un objetivo político, molestar a la gente y generar un sentimiento anti-gobierno, aprovechándose de la pandemia para atacar de manera antiética, utilizando una tríada estratégica:1.- lograr la dolarización de toda la economía, exceptuando los salarios, 2.- una permanente devaluación del bolívar, con respecto al dólar americano, y 3.- una brutal especulación…
Politólogo.
#QuedateEnCasa


miércoles, 25 de marzo de 2020

Reflexiones en tiempos de cuarentena



Por Sergio Rodríguez Gelfenstein:
¿Se puede escribir de algo que no sea del coronavirus? ¿No se estará produciendo un hostigamiento mediático sobre el tema? En lo personal, teniendo claro lo que mi familia y yo debemos hacer para cumplir con las normas que ha dictado la Organización Mundial de la Salud para evitar el contagio y la expansión, he decidido no seguir leyendo miles y miles de recomendaciones de todo tipo que llegan, incluso algunas bastante contradictorias.

El atosigamiento de los que escribimos para tratar de explicar el fenómeno en el marco de las ciencias sociales y políticas no deja de ser menor. Paradójicamente el encierro obligatorio ha hecho que las personas tengan más tiempo para leer, eso se ha notado. Tal vez esa sea una de las pocas cosas buenas que nos deja esta pandemia.


Es loable el afán de informar acerca de la expansión de la enfermedad, los avances en términos científicos para enfrentarla y las probables repercusiones que este acontecimiento tendrá a futuro para toda la humanidad.

He tratado de imaginarme el alcance de lo que esta situación pueda significar para la humanidad y me resulta imposible llegar hasta el final. Por supuesto, lo hago desde la perspectiva de lo que siempre he sido y lo que soy, de lo que siempre he pensado y que pienso. Ya lo escribí la semana pasada, pero lo quiero repetir: esta es una guerra del capitalismo contra la humanidad. Es expresión de su declive, de su incapacidad de ofrecer soluciones a los problemas de los ciudadanos y del afán de una minoría de incrementar la riqueza y el lucro a costa del aplastante conjunto de ciudadanos excluidos de los beneficios mínimos necesarios para vivir dignamente durante los 60, 70 u 80 años en que –casi milagrosamente- transitamos por la faz del planeta.

No sé si esta pandemia es peor o no que otras que han ocurrido, lo que si sé es que ésta tiene relevancia porque no escatima: afecta a los príncipes a pesar de su reinado, los millonarios a pesar de su riqueza infinita, los grandes estadistas a pesar de su poder, a célebres artistas y deportistas a pesar de su fama. Espero que todos estén reflexionando acerca de que nada de esto les sirve para escapar de la furia desenfrenada de la pandemia. Finalmente son tan frágiles como cualquiera y la muerte les va a llegar como a todos.

Se ha sabido por ejemplo que el empresario mexicano Carlos Slim, dueño de la cuarta mayor fortuna del planeta donó 40 millones de dólares para la lucha contra el coronavirus, plausible actitud que es expresión de las grandes posibilidades que tienen estos señores de ayudar a solucionar los problemas que encara el planeta. El tema es que si el señor Slim donara esa misma cantidad diariamente durante 3 años, todavía le quedarían alrededor de 20 mil millones de dólares, lo cual le permitiría gastar un millón de dólares diarios durante los próximos 55 años. No creo que el señor Slim viva tanto, tampoco que ese dinero le permita comprar la felicidad ni la vida eterna. Lo sabe él cuya familia vivió una horrible desgracia producto de la guerra y los afanes de exterminio. Este es uno de los tantos ejemplos que grafican el absurdo del capitalismo: no se puede explicar el afán de acumular dinero para vivir varias vidas, como si eso fuera posible.

En 2015 el banco suizo UBS informó que: “la fortuna media de los ultra-ricos alcanza los 3 mil 700 millones de dólares (se refiere a las 1.400 personas en el mundo que tienen patrimonios superiores a los mil millones de dólares), cuando 800 millones de personas viven en distintos continentes, según el Banco Mundial, con 1.90 dólares diarios.

Por eso, el virus de la pobreza y la marginación que aqueja al planeta no tiene solución en el capitalismo. Sólo me pongo a pensar que va a ocurrir en las cárceles, en los campamentos de migrantes, en las fuerzas armadas, donde la gente está obligada a vivir hacinada o concentrada. ¿Cómo va a enfrentar Estados Unidos esta crisis si sigue empecinado en continuar las guerras? ¿Qué va a pasar en sus portaviones, o en sus submarinos nucleares?.

Si nos atenemos a que, a pesar de la crisis, Estados Unidos dio continuidad a sus ejercicios militares “Vita” con el ejército colombiano en las cercanías de la frontera con Venezuela, “Native Fury 20” en conjunto con las fuerzas armadas de los Emiratos Árabes Unidos en Abu Dhabi, en una clara provocación a Irán, o los que se vio obligado a postergar en Europa cuando ya habían sido desplegados 20 mil soldados llevados desde su territorio, 10 mil de los que tiene en sus bases en el Viejo Continente, además de 7 mil de sus socios europeos de la OTAN para desarrollar los “Europa defender 20”, todo eso mientras el coronavirus marcha raudo en Italia, España, Francia y Alemania, miembros de la OTAN.

Al mismo tiempo que las fuerzas armadas españolas piden ayuda desesperada a la OTAN para enfrentar el coronavirus, esta organización preparaba ejercicios militares amenazadores contra Rusia, país que ha desarrollada un impresionante puente aéreo para ayudar a luchar contra el coronavirus en Italia, país miembro de la OTAN. ¿No les parece un contrasentido? ¿No es esto expresión máxima de la irracionalidad capitalista? ¿Cree alguien que con estos líderes se puedan solucionar los problemas de la humanidad? Es algo digno de reflexión en estos días de encierro obligado.

En otra cara de la crisis, es realmente patético ver a las derechas de Venezuela y Nicaragua y a la gusanera cubana de Miami, clamando por más sanciones y deseando mayor cantidad de víctimas para culpar a los gobiernos de esos países que en cada caso, cumpliendo las indicaciones de la OMS están haciendo la tarea mucho mejor que los sancionadores. No he escuchado a ningún gobernante de las naciones afectadas por penalidades, desear malos augurios a Estados Unidos a pesar que, contrario al más mínimo sentido de humanidad que aconseja eliminar las sanciones, lo que se ha hecho es incrementarlas. No es así, el odio puede más, llevando incluso al gobernante estadounidense a idear nuevas formas de agresión para beneplácito de pequeñas fracciones de las oligarquías locales sedientas de sangre para satisfacer demandas personales y de la élite.

Finalmente, hablando de desatinos, no puedo dejar de referirme a la elección del secretario general de la OEA. En ella se concentra parte importante de la carencia de ética de las instituciones de la égida capitalista.  En primera instancia fue una competencia entre traidores que en algún momento fueron ministros de gobiernos de izquierda para ahora, hacer esfuerzos, uno por continuar, y otra por comenzar a servir a Estados Unidos.

No hay peor característica humana que la traición, hasta el enemigo abierto es más respetable que un traidor, pero cuando el afán de protagonismo y el ego lleva a algunos a “vender su alma al diablo” el repudio y el rechazo de la humanidad decente será su maldición de por vida. Hay que saber que “para cederle un lugar en su parnaso” como dijo Silvio Rodríguez, los traidores tiene que dar muestra suprema de deferencia y humillación, cosa que Almagro ha encarnado con orgullo y pasión.

En la continuidad de la traición, Ecuador, el país de María Fernanda Espinosa le dio el voto a Almagro. Como premio, el embajador ecuatoriano ante la OEA Carlos Játiva, fue elegido como secretario general asistente de la organización.

Fue una votación carente de transparencia como denunció la embajadora de México Luz Elena Baños quien le dijo a Almagro que: "Su elección es una patética expresión de lo que cualquier MOE (Misión de Observación Electoral) observaría como 'malas prácticas'". Así mismo, denunció que Almagro utilizó dinero de la OEA para su campaña…y pensar que esta es la institución que avala las elecciones presidenciales en América Latina. ¡Sálvese quien pueda!

Cuando una buena parte de los países habían pedido que los comicios se pospusieran por la pandemia del coronavirus, el acto tuvo efecto ridículamente en una sala en la que los embajadores se pusieron guantes, pero no tapabocas.

A Espinosa le pagaron con su misma moneda. Su comando de campaña tenía el día anterior a la votación 16 “votos seguros” y probablemente 17 con lo cual se sentía indudable ganadora, pero a última hora (literalmente) el dinero y la presión de Estados Unidos dieron vuelta a Bahamas y a Belice. Por su parte, los primeros ministros de Santa Lucía Allen Chastanet y de Jamaica Andrew Holness a quienes nadie toma en serio, no resistieron una llamada telefónica amenazadora de un funcionario de tercera categoría del departamento de Estado para cambiar el voto que habían comprometido.  Con el mismo propósito, Guyana y República Dominicana fueron chantajeados con no avalar sus resultados electorales y… todo listo: los 16 votos se transformaron en 10 y la “democracia” de la OEA made in Washington volvió a funcionar. Si esa es la tónica de la “máxima instancia política regional”, ¿Qué se puede esperar de sus acciones?

Mientras observamos con pavor que el coronavirus avanza en Occidente, vemos con alegría como China y otros países asiáticos merced a su organización social, el respeto y confianza en sus autoridades y una gran disciplina ciudadana va saliendo adelante y venciendo al virus. Al final, sería deseable una reflexión para que cada persona de buena voluntad saque sus propias conclusiones de lo que somos, y lo que podemos ser, de cómo vivimos y de cómo podríamos vivir, pero necesariamente, al observar el entorno tendríamos que concluir que “otro mundo es posible”. Nos lo dicen los cielos limpios del planeta y los canales de Venecia nuevamente llenos de aves y peces que nos muestran la belleza de un mundo que debemos salvar para nosotros y para nuestros hijos.
sergioro07@hotmail.com

martes, 4 de febrero de 2020

El experimento social que están aplicando en Venezuela



Por Juan Martorano:
Como todos sabemos, 2020 marca el inicio de un ciclo electoral en Venezuela, que arranca con los comicios legislativos de este año. Las fuerzas revolucionarias y chavistas nos preparamos para ello, pero no es menos cierto también que el enemigo histórico y de clase también lo está haciendo.
En fecha 14 de enero de 2020, el ciudadano Presidente Constitucional y Legítimo de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, en el marco de la presentación de su Mensaje Anual a la Nación, donde presentó cuentas de los aspectos políticos, económicos, sociales y administrativos durante el año 2019; aprovechó esa oportunidad para lanzar 7 líneas estratégicas, las cuales están siendo objeto de debate. A los fines de contextualizar lo que a continuación queremos expresar, vamos a colocarlas completas:


1.- Consolidar la paz, fortalecer y expandir la estabilidad política en el país.
2.- Defensa de la Patria, Seguridad Nacional y Ciudadana.
3.- Crecimiento Económico para la satisfacción de las necesidades del país y del pueblo.
4.- Expansión de las Misiones, Grandes Misiones y del Poder Popular.
5.- Eficiencia en los Servicios Públicos.
6.- Geopolítica de Paz.
7.- Transformación y Modernización Revolucionaria del Estado.

En lo que a continuación vamos a señalar y denunciar, estará más enfocado en las líneas 1 y 5 de las referidas líneas, es decir, la consolidación de la paz, expansión de la estabilidad política en el país y el referido a la eficiencia en los servicios públicos.

La primera situación que debo denunciar, tiene que ver con lo ocurrido el día 18 de enero de 2020, cuando me dirigía hacia la Quinta “Castilletes” (quinta que fue propiedad del director de la entonces Seguridad Nacional, Pedro Estrada, en la parroquia El Paraíso en Caracas, y lugar donde ahora se reúnen todos los días sábados los ex guerrilleros que aún viven, de los 60, 70 y parte de los 80). Me trasladaba hacia ese lugar, ya que se conmemoraban 45 años de la fuga del Cuartel San Carlos (la del 18 de enero de 1975). Para poder llegar, espere a un par de compañeros con los que asistiría, y debimos hacer transferencia en el servicio Metro de Caracas, de la línea 1, hacia la línea 2 en dirección hacia zoológico, para bajarnos en la estación Capuchinos y de ahí caminar unas cuadras hasta muy cerca del Parque Naciones Unidas, donde queda el referido lugar.

Pues bien, aunque suene como un disco rayado y trillado, la situación del Metro de Caracas es realmente deplorable y lamentable. Trenes muy viejos, algunas puertas no abren. El estado de suciedad es terrible, aires acondicionados inservibles y convirtiendo los vagones en verdaderos hornos, indigencia prolifera por cualquiera de las estaciones de este sistema.

Pero lo más terrible son los tiempos de espera entre trenes. Mientras estuve en uno de esos vagones ya descritos arriba junto a mis compañeros y charlabamos, para recorrer la única estación para llegar a la actividad que ya señalé, estuvimos un poco más de UNA HORA detenidos. Al rato las mentadas de madre al Gobierno Nacional no se hicieron esperar, mientras algunos usuarios y usuarias se bajaban muy molestos y molestas, y con toda razón.
Vaya esta nota para el M/G César Pérez Vega, presidente del Metro de Caracas, para que tome los correctivos correspondientes.

La otra situación que queremos permitirnos denunciar tiene que ver con la recurrencia de las fallas eléctricas en municipios del este del área metropolitana de Caracas (Baruta y El Hatillo). Las informaciones que nos llegan, es que en sectores como Los Guayabitos y El Hatillo ya se han hecho cotidianas las interrupciones no programadas en este servicio.
Si así ocurre en esas localidades, no me quiero imaginar en el interior del país, y sobre todo en estados como portuguesa, Cojedes, Carabobo, Zulia entre otros, donde radica el mayor apoyo y caudal electoral del chavismo.

Esto dirigido también al ministro del Poder Popular para la Energía Eléctrica y presidente de Corpoelec, Freddy Brito Maestre, para que esté atento ante esta situación.
La tercera y última situación tiene que ver con los problemas de distribución de gasolina en el país. Y por razones obvias, la situación se agrava en estados fronterizos, donde el tema del contrabando de combustibles se acrecienta y se agrava.

En este caso me referiré a mi querido estado Bolívar, donde la situación es sumamente grave. Las colas se cuentan por kilómetros de acuerdo a informaciones que me hacen llegar “patriotas cooperantes”. Hay toda una coordinación de las mafias que hacen vida en las estaciones de servicio en dicho estado (dueños, expendedores, policía regional, policías municipales, GNB) que se prestan al bachaqueo de los mismos. Incluso tenemos informaciones de que la gasolina llega, pero está siendo desviada hacia las minas.

Eso sin contar que algunas personas, con tal de ahorrarse el tiempo en las colas (me comentan que personas han tenido que pernoctar hasta tres días para poder surtir sus vehículos de combustible) ha tenido que pagar el mismo en dólares. Todo el florecimiento de una industria criminal que no se puede seguir permitiendo.
Ha sido un error, la eliminación del sistema de implementación de surtir combustible por el número de placas, debido a que ahora se hacen lista en las bombas de conductores para la provisión de combustibles. Esto no es bueno ya que depende de la discrecionalidad y ánimo del que maneje la lista, lo cual ha agravado el problema de las colas en Guayana, según nos informan.
Esto sin contar que no se permite a las 3 am la llegada de vehículos a las colas, por las “preferencias” y guarda de puestos por parte de algunos en cuanto a esta situación calamitosa.

Esta situación ha hecho de que el pasado viernes 24 de enero se hayan registrado algunas escaramuzas en la denominada bomba “Las Morochas” ubicada en la Avenida Atlántico de Puerto Ordaz, frente al popular modulo del IVSS “Fragachán”. De igual forma, el camarada y ex diputado de la AN por el estado Bolívar, Adel El Zabayar nos denuncia que un sujeto en una de las colas se presentó como funcionario e intentó colear a otra persona en la cola de la E/S La Paragua de Ciudad Bolívar, en el municipio Heres de dicho estado. Los usuarios y usuarias se le enfrentaron a esta persona y ésta les sacó un arma, y se escuchó un disparo. Acá reproducimos el link con el tuit de Adel sobre el que se sustenta esta denuncia que se formula en el presente artículo: https://twitter.com/Zabayar/status/1220915417318903808
Situación similar se denuncia en el estado Táchira, que cuenta con el agravante de ser fronterizo con Colombia, y que la gasolina es uno de los insumos fundamentales para el procesamiento de la coca para producir cocaína. Que no se nos olvide esto.
De ahí que el llamado que hacemos es al Gobernador del estado Bolívar, M/G Justo Noguera y los alcaldes y alcaldesas en el estado Bolívar, a estar ojo avizor y pilas ante esta situación y tomar los correctivos a los que hubiere lugar.

Del Táchira, que tome nota el camarada Freddy Bernal, conjuntamente con los alcaldes bolivarianos de la referida entidad federal, ya que allí no cuentan con gobierno regional que vele por el bienestar de los tachirenses.

Indudablemente esto forma parte del experimento social que se aplica para afectar el estado de ánimo de la gente de cara a los comicios parlamentarios de este año. Es la misma estrategia aplicada en el 2015, pero no sólo en el ámbito de alimentos, sino haciendolo extensivo al tema de servicios públicos, aprovechándose también de vulnerabilidades que tenemos como el tema de la indolencia, el minimalismo, la corrupción, la ineficiencia y la ineficacia por parte de muchos funcionarios públicos y funcionarias públicas, que no podemos negar.
Y es obvio que una vez que se designen a los nuevos rectores y rectoras del CNE y se defina la fecha de los comicios legislativos para elegir diputados y diputadas a la AN, estos problemas tratarán de ser escalados. Pascualina Curcio dixit.

Pero también es importante señalar que no toda la culpa se la podemos achacar al bloqueo, a las agresiones, a la ineficiencia e ineficacia gubernamental. También el Poder Popular debe organizarse para la denuncia responsable, consciente y organizada. No se trata de enfrentar con armas a las mafias, pero sí de coadyuvar junto a los cuerpos de seguridad ciudadana e inteligencia, acciones para golpear duramente al delito y la trampa.

Pero también hay que incrementar la gestión y los niveles de respuesta a las necesidades de nuestro pueblo, y sobre todo en el tema de la eficiencia de los servicios públicos. Y eso no es sólo con el cobro de tarifas más justas para sostener el apresto operacional de los mismos, sino a otras medidas complementarias que permitan el mantenimiento de los mismos.

No podemos olvidar que además de militantes de la izquierda revolucionaria, algunos tenemos responsabilidades de gobierno que tenemos que asumir, porque para eso nos eligió el pueblo. Para resolver y atender sus problemas. Eso es lo que también diría Hugo Chávez si estuviera con nosotros.

Por ello, lo decía José Martí, la mejor forma de decir es haciendo.
Si no, no le echemos la culpa al pueblo si llegase a ocurrir (sé que no será así, pero no está de más la advertencia) una nueva debacle electoral este año.
En guerra avisada no mueren los soldados, y si los matan…
¡Leales Siempre! ¡Traidores Nunca!
¡Independencia y Patria Socialista!
¡Viviremos y Venceremos!
jmartoranoster@gmail.com



domingo, 2 de febrero de 2020

La crisis global del capitalismo de EEUU y la UE



Por Diego Olivera Evia:

Luego de décadas de propuestas de los estados nacionales, surgen los monopolios y las trasnacionales como centro de poder, relacionados con EEUU y la Unión Europea, estos mecanismo de dominación han creado no solo una crisis capitalista, sino que han ampliado el carácter guerrerista de la expansión, creando un concepto de un poder imperial, claramente esta realidad se refleja en América Latina, con la obsecuencia de los líderes de derecha y la sumisión a EEUU, manejados por el presidentes de EEUU, Donald Trump, para crear gobiernos títeres capaces de destruir las naciones Estado, tratando de borrar los avances en varias etapas del progresismo.

Pero en esta nueva década del fascismo, surgen los estados capitalistas, en una maquina de explotación y una crisis social, política en las ex naciones Argentina, Chile, Brasil, Perú, Colombia, Panamá, Ecuador, donde los trabajadores, obreros y jubilados, sufren los efectos del capitalismo.     
   
Las compañías multinacionales han pasado a controlar la mayoría de los sectores estratégicos de la economía mundial: la energía, las finanzas, las telecomunicaciones, la salud, la agricultura, las infraestructuras, el agua, los medios de comunicación, las industrias del armamento y de la alimentación. Y la crisis capitalista que hoy vivimos no ha hecho sino reforzar el papel económico y la capacidad de influencia política de las grandes corporaciones, que tan pronto hacen negocio con los recursos naturales, los servicios públicos y la especulación inmobiliaria, como con los mercados de futuros de energía y alimentos, las patentes sobre la vida o el acaparamiento de tierras.

Las enormes ganancias acumuladas por las empresas transnacionales tienen su origen en los mecanismos de extracción y apropiación de la riqueza económica que están en la base del funcionamiento del capitalismo. La creciente explotación de trabajadores y trabajadoras y la constante devaluación salarial, la presión ilimitada sobre el entorno en busca de materias primas y recursos naturales, la especulación financiera tanto con el excedente obtenido como con todo aquello que pueda ser comprado y vendido, la mercantilización de cada vez más esferas de las actividades humanas y la absoluta prioridad de la que gozan los mecanismos de reproducción del capital frente a los procesos que permiten el sostenimiento de la vida han servido, efectivamente, para que los principales directivos y accionistas de las grandes corporaciones se conviertan en multimillonarios.

Pero, del mismo modo que Amancio Ortega es el tercer hombre más rico del mundo a la vez que Inditex produce sus prendas en fábricas textiles con pésimas condiciones laborales en Bangladesh y en talleres que utilizan trabajo esclavo en Brasil y Argentina, estos extraordinarios beneficios empresariales no serían posibles sin la generación de toda una serie de impactos socioambientales que afectan directamente a las poblaciones y los ecosistemas de todo el planeta.

Dice David Harvey que, en el nuevo imperialismo, “para mantener abiertas oportunidades rentables es tan importante el acceso a inputs más baratos como el acceso a nuevos mercados”. Por eso, en los últimos años, ante la caída de los niveles de consumo, el progresivo agotamiento de los combustibles fósiles y la rebaja de las tasas de ganancia del capital transnacional en los países centrales, las grandes corporaciones han puesto en marcha una fuerte estrategia de reducción de costes y, a la vez, han intensificado su ofensiva para lograr el acceso a nuevos negocios y nichos de mercado.

Es lo que el geógrafo británico ha denominado acumulación por desposesión: “Muchos recursos que antes eran de propiedad comunal, como el agua, están siendo privatizados y sometidos a la lógica de la acumulación capitalista; desaparecen formas de producción y consumo alternativas; se privatizan industrias nacionalizadas; las granjas familiares se ven desplazadas por las grandes empresas agrícolas; y la esclavitud no ha desaparecido” En este agresivo contexto, como no podía ser de otra manera, los conflictos socio ecológicos y las violaciones de los derechos humanos se han multiplicado por todo el globo, con el consiguiente crecimiento de las luchas sociales frente a todos estos impactos empresariales.

Caracterizando los impactos socio ecológicos de las multinacionales
Las escuelas de negocios y los think tanks vinculados a las compañías multinacionales, por su parte, han elaborado estudios y análisis para vincular la presencia internacional de las empresas transnacionales con el logro de los objetivos de desarrollo y bienestar que se prometieron para justificar su llegada a los países periféricos. Ante el aumento de la pobreza y las desigualdades a nivel mundial y el creciente rechazo social que han ido generando, las grandes corporaciones pretenden construir un relato con el que no pueda cuestionarse su centralidad en la economía global: “Estoy convencido de que las empresas más que parte del problema son parte de la solución. En términos generales, las empresas, más que los gobiernos y la sociedad civil, están mejor preparadas para ser catalizadoras de innovación y transformación hacia un mundo sostenible”, afirma el presidente del BBVA.

Así, con objeto de aumentar su legitimación social y posicionarse como un actor imprescindible para “salir de la crisis”, presentan teorías revestidas de objetividad y neutralidad que pretenden demostrar los impactos positivos de sus actividades en aspectos como la transferencia de tecnología, la mejora de la provisión de bienes públicos y privados, el incremento del empleo, el acceso de las mujeres al mercado de trabajo y el fomento de la inversión como motor de desarrollo.

Primero, que las empresas transnacionales no han contribuido a una mejora de la cantidad y la calidad del empleo, ni tampoco de la prestación de los servicios que ofrecen, prácticamente no han realizado inversiones en mantenimiento, apenas han favorecido los procesos de transferencia tecnológica y, al fin y al cabo, no han traído de la mano el progreso y el bienestar para las poblaciones de la región, que era lo que se prometía con su llegada después de las privatizaciones y las reformas neoliberales de los años ochenta y noventa.

Segundo, que junto con las consideraciones económicas hay toda una lista de graves efectos sociales, políticos, ambientales y culturales que van asociados a la internacionalización de los negocios de estas empresas.

Y, en tercer lugar, que quienes han salido ganando con ello no han sido precisamente las clases trabajadoras y las mayorías sociales, sino los dueños de esas compañías, los beneficiarios de las rentas del capital y los políticos y empresarios que se han hecho de oro atravesando las puertas giratorias que conectan el sector público y el mundo empresarial.

Este análisis no lleva a englobar no solo la crisis capitalista, que ha mostrado su peor versión sobre el planeta Tierra, el desconocimiento del clima por EEUU, atreves de Donald Trump, muestra la mayor ignorancia de los efectos del Niño, que, con lluvias y cambios continuos del clima, actualmente afectan a los países del Cono Sur de América, generando una crisis económica en Uruguay, Brasil, Argentina, en el turismo, parte fundamental de las economías de estas naciones. Los mismos huracanes y ciclones son parte de manipulaciones, del clima por EEUU en sus experimentos, como intentar crear extraer el petróleo, con bombeos de agua en altas presión, destruyendo el manto de las capas del terreno, dañando una vez más el clima.

Ante esta realidad la sociedad humana sufre la agresión en las trasnacionales, de la misma las guerras coloniales, fenómenos creados por las naciones imperiales, siguen creando guerras en Afganistán, Iraq, Siria, la destrucción de Libia, las agresiones de EEUU a Rusia y China, por el control de los mercados, es también parte de una crisis moral y ética de Trump y su combo de funcionarios terroristas.

Esta realidad se ve afectada en la mayoría de los Continentes, la destrucción del eco sistema del Amazonas, atreves de la inmoralidad del presidente  del Brasil Bolsonaro, en una nueva campaña de asesinatos de indígenas del Amazonas, para destruir el pulmón de América Latina, para vender las tierras a los empresarios, de la misma manera sacar a los Sin tierra, la misma expresión del fascista Bolsonaro, que manifestó que los pueblos originarios son sucios y no hablan portugués, son objeto de abuso y muerte, para ampliar una mayor crisis ecológica, similar a la de Paraguay en la destrucción de los sojeros, de las tierras creando un tierra muerta, por los agro tóxicos de Monsanto, creando una soja transgénica con efecto perniciosos para los seres humanos, una realidad de multimillonarios explotando y destruyendo el planeta Tierra.  
Periodista, Historiador y Analista Internacional
diegojolivera@gmail.com