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miércoles, 6 de noviembre de 2019

A fin de sumar votos, viene bien un poco de circo en Washington y otro poco en los medios



Por Sergio Rodríguez Gelfenstein:
En un momento en que la opinión pública de Estados Unidos observa y evalúa en estado de gran incertidumbre los primeros pasos para la realización de un juicio político (impeachment) a Trump, este trata de salvarse como lo hacen todos los presidentes estadounidenses: golpeando en el exterior a fin de atraer a los ciudadanos, escudado en un discurso de defensa de la seguridad nacional que persigue desatar ánimos nacionalistas y fortalecer identidades buscando transformar en votos una coyuntura que los medios de comunicación se esfuerzan en mostrar como adversa.


Los analistas que saben “de buena tinta” como se maneja el sistema político estadounidense en sus profundidades, que es donde realmente se toman las decisiones, descartan que Trump pueda ser destituido. Por dos razones fundamentales, la primera es que nunca antes ha ocurrido y la otra, mucho más tangible es que los republicanos tienen mayoría en el senado y no están dispuestos a hundirse con Trump de cara a las próximas elecciones para las que no tienen ninguna pieza de recambio.

A estas alturas, poco importa si Trump delinquió, tampoco si es culpable o inocente en las causas que se le imputan. Eso no pasa de ser un show más dentro del espectáculo de la política de este país en el que tanto demócratas como republicanos saben que deben poner sus cartas sobre la mesa del juego que realmente les interesa: las próximas elecciones.

El impeachment para los demócratas significa la posibilidad de golpear a Trump en ciertos sectores de una derecha fundamentalista, conformada por blancos mayores de cincuenta años para quienes ciertos valores de la sociedad estadounidense tradicional siguen teniendo alguna importancia, numéricamente (en términos electorales) todavía son la mayoría y, en la medida que los jóvenes aún no se incorporan a votar masivamente, tienen una influencia electoral no desdeñable.

Trump, por su parte, sabiendo –como se dijo antes- que es muy improbable que pueda ser destituido, apuesta al desprestigio de los demócratas que según él, malgastan tiempo y dinero de los contribuyentes en la búsqueda de una quimera que aleja a los legisladores de la que debería ser su principal responsabilidad.
Finalmente, en Estados Unidos el impeachment no es más que eso: un instrumento del sistema para mantener entretenida a la opinión pública mientras se siguen cometiendo toda clase de desmanes y perversiones en la ejecución de la política real, la que afecta e influye en los ciudadanos.

El último de ellos, realizado contra Bill Clinton, fue expresión de la hipocresía de la sociedad estadounidense cuando se quiso acusar al presidente por acciones éticamente repudiables según los falsos cánones de conducta que rigen a la sociedad de ese país. A Clinton no se le imputaba por lo que hizo –que además, se sabe, ha sido propio de su proceder durante todo su vida, antes durante y después de ser presidente- sino porque su desenfreno sexual había tenido efecto en los inmaculados salones de la Casa Blanca.

Al final no pasó nada, el Congreso, los ciudadanos y hasta la señora Clinton “perdonaron” al presidente por su actitud libertina que no le impidió seguir desarrollando sus funciones como si nada hubiera ocurrido, después de mantener al país en vilo durante varios meses.

Pero ahora, ante esta nueva puesta en escena, a diferencia de Clinton que ya estaba en su segundo mandato cuando se produjo el impeachment, Trump está aspirando a dar continuidad a su administración en las elecciones del próximo año. Ello cambia sustancialmente su forma de actuar en la coyuntura.

Pero, en este caso, dada la tradición estadounidense, en la que las diferentes administraciones se escabullen de los bretes internos realizando acciones de gran impacto fuera de sus fronteras, lo que se haga es de extrema peligrosidad. Para esto, no se escatima en mover ríos de tinta, muchas horas de televisión y millones de mensajes en las redes sociales. Todo es posible en la estupidizada sociedad norteamericana que vive obnubilada entre las drogas y la mentira hollywoodense creyendo que son una nación elegida por Dios.

En días recientes hemos sido testigos de una nueva película del “Capitán América”. Esta vez fue escenificada en algún lugar del Medio Oriente, en la que Trump informó de la muerte de Abu Bakr al-Baghdadi máximo líder de la organización terrorista Estado Islámico. Todo el mundo sabe que eso es falso.

En esta ocasión, Trump no hizo el anuncio del hecho por twitter, su principal instrumento que usa para exponer la perversión mediática con la que logra atraer incautos a través de la improvisación, la mentira y sin aportar pruebas. El showman-presidente supone que cualquier cosa que diga, se transforma en verdad indesmentible por la fuerza del poder militar, económico y mediático de Estados Unidos.

En la citada operación nocturna que supuestamente duró dos horas y en la que participaron fuerzas especiales del ejército de Estados Unidos que se trasladaron en ocho helicópteros volando “muy, muy bajo y muy, muy rápido” durante una hora y media por un “territorio muy, muy peligroso” según Trump, fue aniquilado al-Baghdadi junto a algunos de sus secuaces y tres hijos que murieron cuando el líder terrorista activó un cinturón explosivo adherido a su cuerpo. En el momento de informar, el presidente de Estados Unidos agradeció a Rusia por su asistencia, así como a Turquía, Siria, Irak y a los kurdos sirios.

Todo podría parecer muy real y muy plausible, los problemas comenzaron a surgir cuando el portavoz del Ministerio de Defensa ruso, Mayor General Igor Konashenkov, aseguró que el ejército de su país no tenía “ información confiable" sobre operaciones especiales en la provincia de Idlib, en Siria, donde según Trump tuvo lugar la operación, toda vez que ni el día en que aparentemente se realizó tal acción ni en días sucesivos se produjeron ataques aéreos en esa zona por aviones estadounidenses. Pero además, ante la referida asistencia rusa a la operación Konashenkov informó que su institución armada no tenía “conocimiento de ninguna presunta asistencia para el paso de la aviación estadounidense al espacio aéreo de la zona de Idlib durante esta operación".

Esta información llevó al canciller ruso Serguei Lavrov a afirmar que la muerte de al-Baghdadi es “una creación de Estados Unidos”, pero además recordó que el líder terrorista “es, o era si ya está muerto, una creación de Estados Unidos”.

Mucho más lejos fue el presidente sirio Bashar el Assad quien en una entrevista concedida a la televisión de su país afirmó que: "No sabemos de verdad si esta operación tuvo lugar efectivamente o no”. Al caracterizar esta maniobra como un truco, el Assad afirmó que todo había surgido de la imaginación norteamericana, recordando además que el Baghdadi estuvo detenido en prisiones de Estados Unidos en Irak, de donde lo dejaron salir para que desarrollara acciones terroristas contra el gobierno de su país.

El presidente sirio explicó que las doctrinas fundamentalistas dentro del islam que son las que han desarrollado el terrorismo a lo largo de la región tienen más de dos siglos de antigüedad y no desaparecerán con la muerte de una persona, sugiriendo que toda esta escena es un arreglo entre Estados Unidos y el Estado Islámico para que emerja de una forma diferente en el nuevo escenario del conflicto, tras la casi absoluta derrota de este engendro criminal.

En los hechos, contrasta el festín y la celebración alborozada que hizo Estados Unidos tras el asesinato de Hussein en Siria y Gadafi en Libia (en la que incluso la secretaria de Estado Hillary Clinton exhibió su alegría al ver el cuerpo de Gadafi abatido y sodomizado), con lo ocurrido con Osama bin Laden en Pakistán y ahora esta nueva fantasía imaginariamente acaecida en Siria, en ninguna de las cuales hay pruebas ni experticias, salvo la palabra de los presidentes de Estados Unidos.

El Assad agregó que el afán de Estados Unidos de agregar a otros países como participantes de la acción sólo intenta dar credibilidad por una parte y no sentirse avergonzados por otra.

Muy probablemente, nunca se sabrá la verdad, solo que esta acción se agrega a la deleznable lista de mentiras que adorna el curriculum de la presidencia de Estados Unidos. A fin de sumar votos, viene bien un poco de circo en Washington y otro poco en los medios.
sergioro07@hotmail.com

miércoles, 10 de octubre de 2018

Octubre de 2018: un mes crucial tanto para Venezuela como para los Estados Unidos


Por Carlos E. Lippo:

“Los métodos terroristas para derrocar al poder en el país (Venezuela) son inaceptables”
Vladimir Putin, el 03 de octubre de 2018

Como es sabido por muchos, el venidero martes 06 de noviembre habrán de celebrarse en los Estados Unidos lo que ellos llaman las elecciones intermedias o de medio término, a partir de las cuales habrán de ser renovadas parcialmente ambas cámaras del congreso y al mismo tiempo serán electos algunos gobernadores de estado; siendo oportuno y necesario señalar que es algo tan habitual que los gobiernos de turno ejecuten acciones más o menos espectaculares destinadas a garantizarles resultados favorables en dichos comicios, que los gringos que todo lo etiquetan, han bautizado este tipo de acciones, que suelen ser fraudulentas y hasta ilegales, con el estúpido y alcahuete nombre de “sorpresas de octubre” .


Según una encuesta del Washington Post y ABC publicada a comienzos de septiembre, los demócratas cuentan con ventaja para esas elecciones en las que buscan arrebatar la mayoría a los republicanos, dándose por seguro que cuentan con posibilidades reales de recuperar el control de la cámara baja, mientras que el senado se mantiene en disputa; tales pronósticos son avalados por el conocido escritor Michael Snyder, fallido candidato republicano a la cámara de representantes, quien ha señalado que si las elecciones se hubiesen celebrado en las mismas fechas de la encuesta, "los Demócratas controlarían casi seguramente la cámara de representantes y pudieran aún ganar una mayoría en el senado" (1).

A juicio nuestro, los demócratas habrán de obtener la mayoría en la cámara de representantes, con lo cual podrían dar inicio al pretendido juicio político del presidente; pero aunque podrían también ganar el senado, la mayoría obtenida en esa cámara probablemente habría de ser inferior a los 2/3 (66,67%), requeridos para poder sancionarlo.

Es en medio de estos muy poco auspiciosos pronósticos que la contraofensiva de Trump, quien busca movilizar a la base de sus seguidores del WASP (Blancos Protestantes Anglosajones), llegó a niveles nunca vistos durante una cena privada con 100 dirigentes y personalidades evangélicas cristianas en la Casa Blanca, en la que advirtió sobre la inminencia de una guerra civil en la nación en el caso de una derrota del partido republicano y de un triunfo del Antifa (movimiento antifascista), organización política ubicada a la izquierda del partido demócrata.

Leyendo entre líneas las frases exactas usadas por este enajenado mental que habita en la Casa Blanca desde hace casi dos años puede constatarse el miedo cerval que estaría sintiendo ante la probabilidad de ser defenestrado por el nuevo congreso; ya que con la petulancia y falta de escrúpulos que le son características, se atrevió a decir: "El nivel de odio y cólera es absolutamente increíble en su potencia. Eso se debe en parte a las cosas que he hecho por Ustedes, para mí y mi familia, y cómo las he hecho… esta elección del 6 de noviembre es más que nada un referéndum, y no solamente sobre mí, es un referéndum de su religión, es un referéndum sobre la libertad de expresión y la Primera Enmienda. Si el Partido Republicano pierde, van a pulverizar todo lo que hemos hecho, y lo harán rápido y en forma violenta, y muy violenta. Existe violencia por doquier. Si Uds. ven al grupo Antifa y a otros grupos del mismo género, son gente muy violenta" (1). Es por las posibles implicaciones que frases como éstas entrañan al ser pronunciadas por un jefe de estado, aunque éste no acostumbre hacer un “uso abusivo” de su cordura mental, como es el caso, por lo que me he atrevido a decir que este mes de octubre, durante el cual habrá de ser desarrollada la parte medular de la campaña legislativa, será un mes crucial para los Estados Unidos.

Dado que en los Estados Unidos la confrontación militar con un enemigo exterior ha sido desde siempre una fórmula capaz de concitar fuertes apoyos internos, a causa del mal entendido patriotismo de sus grandes masas populares de escasísima o ninguna formación ideológica, no tendría nada raro que en esta oportunidad Trump optase por un enfrentamiento militar como “fórmula salvadora” ante el previsible descalabro electoral del 06 de noviembre.

Podría resultar nada fácil el descubrir cuál sería el “enemigo seleccionado”, por ser tantos los países con los cuales Estados Unidos, por obra de la administración Trump, se encuentra librando una guerra no declarada, ejecutada fundamentalmente hasta ahora por medio de amenazas de intervención militar, sanciones económicas, financieras y diplomáticas y colosales campañas mediáticas de difamación y desprestigio, tales como Rusia, China, Corea del Norte, Irán y Venezuela; así como países en los cuales ha estado librando desde hace años una cruentísima guerra real, por medio de gobiernos y organizaciones terroristas interpuestas, como en el caso de Siria y Yemen. Sin embargo, con base en la neurosis que ha venido experimentando Trump con Venezuela, casi desde el inicio de su gestión, suficientemente demostrada en trabajos anteriores (2) y (3), me atrevo a señalar que será nuestro hermoso país el blanco de una nueva “sorpresa de octubre”, un pronóstico en el cual coincido con el demócrata Ralph Emanuel, exjefe de gabinete de la Casa Blanca de Barack Obama y actual alcalde de Chicago (3), que desde luego no tengo el más mínimo deseo de acertar. Es por ello que me he atrevido a señalar que octubre 2018 también será un mes crucial para nosotros en Venezuela.

Otros comentarios del antes citado Michael Snyder servirán para poder evaluar con toda propiedad la extremadamente delicada situación interna del imperio en el momento actual. Snyder juzga que: "Trump está en lo cierto de que habrá probablemente violencia si los republicanos pierden, pero habrá también probablemente violencia si los republicanos ganan. Porque en cualquier caso, Antifa y otros grupos de la izquierda radical continuarán la escalada de su retórica y violencia" cuando "muchos partidarios de Trump han sido atacados en varias ciudades con frecuencia alarmante"; concluyendo con esta lapidaria frase que no hace más que augurar una más temprana que tardía caída del imperio: "este país se está volviendo una caldera de furia, y no va a tomar mucho tiempo para que explote el caos".

En resumen, ningún escenario creíble del 6 de noviembre vislumbra estabilidad alguna para el imperio,  que habrá de oscilar entre el caos de una guerra civil y el inminente inicio de su balcanización; a pesar de ello y tomando en consideración que la decadencia del imperio romano duró tantos siglos que los historiadores aún no se ponen de acuerdo en una estimación aceptable para todos, considero que no debemos ni podemos bajar la guardia frente a él.

En ese ánimo de no bajar la guardia frente al imperio bajo ningunas circunstancias debo decir con toda responsabilidad que en el caso de que Trump diese la orden de intervenir militarmente sobre Venezuela en los próximos días, lo haría utilizando como ejecutor interpuesto al ejército de Colombia, que con toda seguridad actuaría articulando con las bandas paramilitares de la frontera asociadas al narcotráfico y el contrabando de extracción, las cuales están siendo severamente golpeadas por las recientes medidas de carácter económico tomadas por el gobierno revolucionario.

En apoyo de la hipótesis anterior podríamos mencionar:
             Un acuartelamiento de las Fuerza Aérea de Colombia, iniciado el pasado 26 de septiembre (4), que pudiese haber sido ordenado en acatamiento a la “sugerencia” del vicepresidente Pence, quien desde su cuenta Twitter había acusado a Venezuela el día anterior, de ejecutar maniobras “intimidatorias” en la frontera (5), presumiblemente a causa  unas exitosas maniobras militares conjuntas que realizara nuestra FANB con unidades militares de Rusia, China y Cuba, a lo largo de la frontera, entre los días 22 y 29 de septiembre (6).
             Un acuartelamiento de todas las unidades militares del país, ordenado el lunes 1° de octubre por el Comando General de las Fuerzas Militares de Colombia (6) seguramente acicateado por el apoyo ofrecido por Pence en el twit antes referido; siendo necesario y oportuno señalar que dicho acuartelamiento, que nada bueno puede augurar, debe estar vigente aún puesto que no hemos podido obtener en la red ninguna información sobre el hecho de que lo hayan levantado.

Sabido es que más allá de la antipatía que los sectores oligárquicos de Colombia y parte de las capas medias pudieran sentir por la Revolución Bolivariana, densos sectores poblacionales entre los cuales se encuentran políticos, intelectuales y activistas sociales, han alzado la voz para criticar acremente que su gobierno asuma una aventura militar de esta naturaleza; sabido es también que su alto mando militar tiene que estar consciente de que Venezuela sería un hueso extremadamente duro de roer para ellos. Lo que ocurre es que Colombia es un país cuya soberanía ha sido entregada totalmente al imperio por todos sus sucesivos gobiernos desde finales del siglo pasado y por ello no puede negarse a satisfacer los deseos y exigencias del amo imperial.

Simultáneamente con esta intervención a través de la frontera occidental y tal como lo planteásemos en un trabajo anterior titulado “Colombia y Guyana Habrán de ser las puntas de lanza de la intervención militar del imperio en Venezuela” (7), habría de producirse a través de la frontera oriental, en las cercanías del delta del Orinoco, una intervención de las fuerzas estadounidenses, británicas y francesas, bajo el pretexto de un apoyo a la débil nación guyanesa ante un supuesto ataque desde Venezuela.

Dicha intervención, que mediante una acción rápida pudiese ponerles temporalmente en control de instalaciones tan estratégicas para el país como lo son los complejos hidroeléctricos del Caroní, es algo que debe haber sido contemplado en algunos de los encuentros de asesores militares estadounidenses con miembros del ejército guyanés, que con la manida excusa del combate contra el narcotráfico se efectúan con frecuencia en la base militar de Camp Ayanganna, y en su ejecución pudiesen participar también efectivos de la tristemente célebre Legión Extranjera de Francia acantonados en la base aeroespacial francesa de Kourou (Guayana Francesa), tal como ya lo hicieron en la intervención militar “humanitaria” de Haití.

Como lo que abunda no sobra queremos reiterar que a pesar de haberlas formulado deseamos fervorosamente que tan terribles hipótesis no lleguen nunca a materializarse, y por otra parte queremos manifestar nuestra confianza en el efecto disuasivo que habrá de tener el apoyo militar que estamos recibiendo de países amigos como Rusia, China y Cuba, puesto en evidencia muy recientemente con las exitosas maniobras militares conjuntas ejecutadas por más de 100.000 efectivos de los cuatro componentes de la FANB y de las fuerzas armadas de dichos países, que ya mencionásemos en uno de los párrafos precedentes.

No tengo duda alguna sobre que el alto mando militar del imperio habrá de pensarlo más de dos veces antes de recomendar la ejecución de una intervención militar en Venezuela, porque ¿cómo podrían hacerla sin arriesgarse a crear en América un nuevo espacio de confrontación con Rusia y China, adicional a los que ya tienen en diversos puntos del planeta, en momentos en los cuales la hegemonía del imperio se encuentra en una franca declinación? Mi única duda deriva del hecho de que su comandante en jefe ha dado muestras de padecer de una neurosis extrema en contra de Venezuela y su revolución.

¡Hasta la Victoria Siempre!
¡Patria o Muerte!
¡Venceremos!

(1)  https://mundo.sputniknews.com/firmas/201808311081639312-elecciones-de-noviembre-en-eeuu/
(2)   http://celippor.blogspot.com/2018/07/lamuy-peligrosa-neurosis-de-trump-con.html
(3)   http://celippor.blogspot.com/2018/
(4) http://www.elcolombiano.com/colombia/fuerza-aerea-colombiana-esta-en-acuartelamiento-de-primer-grado-IG9392785
(5)    http://www.cubadebate.cu/especiales/2018/10/01/guerra-en-venezuela-la-sorpresa-de-octubre/#.W7VuVvkpDIU
(6)    http://www.diariodecuba.com/cuba/1538534221_42205.html
(7)    http://celippor.blogspot.com/2018/09/colombia-y-guyana-habran-de-ser.html

celippor@gmail.com

domingo, 23 de abril de 2017

Porque la Derecha NO quiere Elecciones.

Por: Prof. Marcel Doubront

 Al hablar de la derecha del país  es importante aclarar que no precisamente se  trata  de la MUD sino de una elite más elevada no solo del punto de vista económico sino en el complejo de asumirse como una casta  superior al resto de la sociedad, si bien  la protesta de la MUD hablan de pedir Elecciones Generales es importante tener presente que el objetivo es un Golpe de Estado y no  ningún tipo de consulta a la población, de acuerdo a lo referido.


 Si se hace un poco de memoria la campaña para las elecciones legislativas desde hace un poco más de año y medio fue para eliminar las colas para la compra de alimentos cosa que fue sacada del libreto  al instalar la directiva de la nueva Asamblea Nacional Comunicando al país  que su proyecto era sacar al presidente de la República en un lapso no menor a  seis meses lo cual no solo se convirtió en otra promesa incumplida sino que durante ese tiempo hasta ahora se pone en evidencia  inconsistencias en sus estrategias de lucha: constituyente, enmienda, Referéndum, Abandono del Cargo, Nacionalidad del Presidente, Juicio Político,  carta democrática.

En los últimos días se observan manifestaciones de calle por parte de los opositores al gobierno las cuales al mejor estilo de un camaleón vienen cambiando de consignas, primero fue  para la creación de un efecto mediático para justificar el Show promovido por algunos países miembros de la Organización de Estados Americanos para la aprobación de la Carta Interamericana de la OEA luego del Fracaso del Secretario General de esa Organización en pedir Elecciones en 30 días y la Liberación de Algunos Políticos presos,  el discurso cambia  por un supuesto golpe de estado por parte del Tribunal Supremo de Justicia, pocos días después hablan del anuncio de un cronograma electoral, seguidamente al pronunciarse el Presidente de la República de estar dispuesto y espera ansiosamente las elecciones regionales ahora  piden con su respectiva dosis de violencia y terrorismo  elecciones hasta del consejo comunal que está en Punta de Playa, no obstante  ¿Qué pasaría si mañana el CNE anuncia elecciones Generales?

Sin mucho rodeos ni sarcasmos me permito contestar esa pregunta “Cambiarían la Consigna”  primero porque si no se pueden poner de acuerdo en la Asamblea Nacional para garantizar el quórum de una sesión, entre partidos de la propia MUD se arrebatan los dirigentes, no tienen coherencia sobre quien será el orador en los mítines políticos, muchos menos tendrán un candidato presidencial a corto plazo, segundo  porque sus financistas no les interesa elecciones o quien mande porque necesitan  es el petróleo Venezolano no democracia, recordemos así  suene muy trillado  que quien en gran escala financia estas acciones  durante más de 17 años no solo importa el 60% del petróleo que consume sino que la distancia en barco petrolero son 40 días menos  que trasladarlo desde el medio oriente, otro aspecto que es importante tomar en cuenta que  dichos financistas  no pueden correr el riesgo  de que el nuevo presidente o presidenta tenga una postura nacionalista o de apostar a los mejores acuerdos comerciales  porque para eso no fue que invirtió tanto dinero el departamento de estado ni mucho menos se nombró de secretario de estado de la administración Trump al Presidente de la Exxon Mobil

Para muestra de lo referido se puede tomar en cuenta los últimos acontecimientos en Latinoamérica sin que esto llame la atención  de organizaciones defensoras de los derechos humanos y de la misma OEA, por el contrario los grupos económicos  con intenciones en Venezuela necesitan  una figura como Temer que en tiempo récord  entrego el patrimonio nacional de Brasil a las transnacionales y destrozo la inversión social como garantía de hacer a los ricos más ricos sin importar que los pobres sean más pobres, cosa que por falta de tiempo no pudo concretar Carmona hace 15 años con la derogación de la Constitución Bolivariana, las leyes habilitantes y la destitución de los poderes del estado, Importante estar ALERTA.


marceldoubront@gmail.com