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martes, 23 de julio de 2019

La crisis humana que ha creado Trump en el planeta


Por Diego Olivera Evia:
La farsa de EEUU y Europa sobre la democracia capitalista

En esta nueva entrega de mi artículo, me parece importante analizar  el modelo económico y político, de un presidente psicópata como Trump, la búsqueda de posibles de mujeres en el Congreso de EEUU, siendo agresivo con las senadoras y diputadas musulmanas, esta acciones de Trump, sumado a los niños prisioneros detenidos con ropas rojas, en prisiones tanto niñas como varones, muchos abusados por la guardias, en custodia solo por ser menores de familias inmigrantes, lo que configura una realidad tétrica, e inmoral a ciudadanos olvidados, más de 40 millones de estadounidenses  viven en la marginalidad y los ataques a los afros-estadounidenses, en una realidad de un imperio de terror y abuso.


la reciente detención de monjas esposadas, fueron determinadas por Trump, “el delito defender a los más vulnerables, los inmigrantes especialmente a los niños, cada vez más serán perseguidos por hacer el bien y defender l justicia, que ha sido vulnerada de las autoridades estadounidenses, en su política de amedrentar a los inmigrantes y a los musulmanes, en la política de Trump es su visión de la nación área, y los y la supremacía blanca. 

Actualmente las políticas de Trump no fueran suficientemente malas por el lado económico, son todavía peores por el lado político. Y lamentablemente, su modelo de racismo, misoginia y provocación nacionalista tiene réplicas en Brasil, Hungría, Italia, Turquía y otros países. Todos ellos experimentarán problemas económicos similares (o peores), así como todos enfrentan las consecuencias reales del incivismo en el que prosperan sus líderes populistas. En Estados Unidos, la retórica y las acciones de Trump han desatado fuerzas oscuras y violentas que ya se están saliendo de control.

La sociedad sólo puede funcionar cuando los ciudadanos confían en el gobierno y en las instituciones, y se tienen confianza mutua. Pero la fórmula política de Trump se basa en erosionar la confianza y maximizar la discordia. ¿Dónde termina esto?

No hay modo de saberlo. Mucho depende de cómo evolucione el momento político actual. Si los que hoy apoyan a los líderes populistas se decepcionan por el inevitable fracaso de sus políticas económicas, podría ocurrir que se acerquen todavía más a la derecha neofascista. O, siendo más optimistas, que se los pueda traer de vuelta al rebaño de la democracia liberal (o que al menos la decepción los desmovilice).
Lo único que sabemos es esto: la política y la economía están conectadas y se retroalimentan. En este año 2019 serán mucho más visibles las consecuencias de dos años de medidas erradas y de un modo de hacer política todavía peor. Lo que demuestra uno de los peores mandatarios gringos, que ha creado violencia y muerte, terrorismo a nivel global y de manera.

La farsa de EEUU y Europa sobre la democracia capitalista
La sociedad humana vive bajo la violencia capitalistas y el modelo terrorista de las trasnacionales, lo que ha generado en el mundo una crisis planetaria, donde la mayoría de las naciones del mundos, son secuestradas por el “terrorismo” de EEUU y su presidente terrorista, que de un manera vulgar acusa a las naciones del mundo, que tienen una autonomía del poder, creando ataques militares, ataques a la economía de Venezuela, Cuba, Nicaragua, a Bolivia, contra Rusia, China, India, Sudáfrica, que plantean un modelo alternativo al capitalismo criminal.

También debemos condenar  la destrucción del medio ambiente y atacar  las mentira de Trump, de que no existe el cambio climático, la destrucción del medio ambientes y la destrucción de los mares con los desechos con bolsas plásticas, la misma destrucción con trágicos en los cultivos de MONSANTO, con los efectos sobre las abejas, que son los insectos que garantizan con la polinización,  dando a los árboles las flores y el crecimiento de la agricultura, hoy devastada por los riegos de la actividad criminal de los depredadores, de las trasnacionales.

El concepto de democracia -sea establecida esta por académicos, políticos, investigadores o por el ciudadano común-, desde su origen y hasta la actualidad, no ha dejado de estar nunca fuera de la discusión política. ¿Cuál es el mejor sistema democrático? ¿Cuál representa los intereses de la inmensa mayoría de la sociedad y, por lo tanto, expresa la esencia de su epistemología? Son preguntas que reciben las más diversas respuestas. Sin embargo, el "mundo occidental" ha intentado imponer, como modelo de democracia, el que él promueve. ¿Representa este modelo un infalible paradigma a imitar? ¿Promueve una verdadera participación política?, democracia, desigualdad, participación.

Todos estos hechos muestran la decadencia, de un modelo de sociedad capitalista, que lleva a la miseria a las naciones del tercer mundo, aplicando políticas militaristas, con  miles de bases militares, con flotas de barcos, amenazando la estabilidad del planeta, creando efectos colaterales a los instrumentos de la Organización de Naciones Unidas (ONU), que pese a la mayoría de naciones miembros que defienden  a la autonomía de sus naciones, pero que son vejados por EEUU, Unión Europea, como países satélites, como el Grupo de Lima, sin moral y ética, como sin derechos legales a crear un caos  mundial.
diegojolivera@gmal.com


sábado, 23 de marzo de 2019

Colombia - El gobierno quiere guerra, pero el pueblo pide paz


Por Manuel Humberto Restrepo Domínguez:

Nada más peligroso para la estabilidad, la paz y la democracia internacional, que un presidente del tipo Trump, cuyas decisiones son a la medida de sus preocupaciones personales diarias y su discurso anuncia todo lo contrario a la paz, la democracia y la estabilidad. Sus apreciaciones triviales son convertidas a hipótesis exentas de validación técnica y política, inclusive para definir quién debe vivir o morir en el planeta, sin que las muertes de inocentes o implicados, cuenten siquiera como daño colateral. Lo que dice es noticia que se transforma en capital y cifras a su favor. 



Pero así ha sido en la américa gringa desde el fin del genocidio de sus más de 12 millones de indígenas, asesinados por sus propios compatriotas y que refleja consecuencias en los casi 55 millones de hispanos inmigrantes, tratados y maltratados hoy como infrahumanos. Siempre ha ocurrido una distorsionada mezcla de derechos humanos y economía, con expresión en que solo es digno de ser tratado como humano aquel que tiene propiedad y riqueza que le otorgan libertad y son su fuente de honor y respeto. Trump, es eso, un hombre libre, un propietario al que “su américa” le consiente todo, siempre que ocurra afuera.

 Pero la otra américa, la del sur, es distinta, diversa, a pesar de múltiples genocidios, forjó su libertad por cuenta propia, con resistencias y rebeldías y no por efecto de ninguna ley de abolición. Ese es su secreto para enfrentar los nuevos vientos de guerra alentada por Trump y conducida por su club de gobernantes del sur, que reinventan la seguridad nacional y la caduca guerra fría para llevar al horror. A los pueblos del sur, sus organizaciones políticas y sociales, estudiantes, campesinos, trabajadores, les queda por única opción impedir, movilizar, resistir y oponerse a caer otra vez en la ruta de la muerte ya mil veces ya padecida.  Nadie mas que él, el pueblo (no el estado) sabe que después de otra nueva guerra, sea interna o entre países, nada, absolutamente nada, quedaría intacto. Nada absolutamente nada, volvería a ser como antes.

Quedarán miles de lisiados de todos los lados, cuerpos putrefactos botados en los caminos, riqueza perdida, bosques arrasados, aguas contaminadas, puentes, acueductos, infraestructuras y ciudades enteras destruidas, con migrantes no para compadecerlos si no para perseguirlos y liquidarlos. Que nadie espere una guerra regular, pactada, limpia, con reglas, justa, lineal, con arqueros y caballeros. Sería asimétrica, letal, con mercenarios (contratistas), criminales de oficio, francotiradores, hackers, paracos y drones y el terror detonaría donde menos se espera, no en las fronteras, si no en céntricas calles, autopistas y mercados. Se extenderían el hambre, la peste, las enfermedades y la maldad. Los señores de la guerra probarían sus armas de todo tipo, químicas, biológicas y atómicas, que desprendan la piel y desintegren todo menos el odio. En presente otra guerra, traerá miseria, humillación y sufrimiento para unos y otros, por orden de oficiales, psicópatas y parapolíticos.

La internet dejará de funcionar y, cajeros, sistemas eléctricos y de interconexión quedarán fuera de servicio. A veces de tanto dolor, la gente olvida lo que deja la guerra y enajenada clama y vitorea al presidente y a sus ministros y áulicos, cuando presentan informes semanales exponiendo cifras y cadáveres. En la guerra la inteligencia es sometida al arbitrio de los más perversos y la poesía y el arte son tratados como escombros, así ocurre siempre.

No es posible aceptar entonces que, por voluntad de Trump, se quiera destruir a la américa del sur, y borrar para siempre el legado de Bolívar, justo en el año del bicentenario de independencia. La trampa del gobierno para reconducir a la guerra es hacer creer que hay dos américas en el sur, una orientada por el socialismo, a la que hay que destruir y otra por el capitalismo a la que se debe salvar. América del sur, es una sola que se niega a ser el botín de los impacientes dueños del capital, que no logran consolidar su segunda conquista de despojo y exterminio.

En medio de este panorama el gobierno de Colombia, aupado por su partido, pide amontonar los muertos adentro y repartir fórmulas de salvación afuera, son consecuentes, porque son el gobierno del No, las negaciones a la vida, a la memoria y a la paz y en su patio corrupción, desigualdad, inequidad y violencia, florecen al vaivén de una creciente economía para pocos y derechos humanos recortados para muchos. Así que sí el gobierno del No, quiere guerra y sepultar con ella el acuerdo de paz, la JEP y la comisión de la verdad que no la haga y si la hace que no sea ni en nombre del pueblo, ni con sus hijos en las trincheras.

Colombia está siendo irresponsablemente reconducida hacia la guerra, por un gobierno, que a la manera de una junta administra los negocios comunes de toda la burguesía y hace de la dignidad personal un simple valor de cambio. Paulatinamente ha sustituido, mediante leyes y recortes sociales, las libertades humanas, por la libertad de mercado y reducido a cada persona, medico, abogado, ingeniero, maestro, científico, obrero, campesino o artesano a la mera condición de servidumbre asalariada, enfrentados a una realidad sin oportunidades, sin trabajo, sin estabilidad, sin un futuro previsible de bienestar y felicidad, fértil para crear hábitos de indiferencia, intolerancia y violencia que ahonden el imaginario de que todo podría ser peor y que mejor nos ira con otra guerra.

Ese poder, esa manera de gobernar, ha sabido destruir las bases del estado de derecho, acomodar miedos, borrar la memoria de su tragedia, negar los hechos y recuperar la efervescencia de los odios que refrescan las condiciones para usar las armas contra quien sea, adentro o afuera. La guerra es su instrumento de producción más importante, de ella hacen depender las relaciones económicas y todas las relaciones sociales en su beneficio.

El partido de gobierno lo tiene calculado, sabe que sin guerra no puede existir y tiene claro que para sobrevivir y ganar elecciones necesita anidar en todas partes, establecerse en todas partes, crear vínculos en todas partes. Y así lo hace, toca las fibras intimas, acude al secreto, la moral, la cizaña, el rumor, el chisme, redescubre pasiones, crea intercambios e interdependencias entre regiones y grupos sociales e impide que la producción intelectual de la nación se convierta en patrimonio común de todos. Ha sometido al estado de derecho, como Trump, al libre arbitrio de sus impulsos de poder hegemónico. No hay fórmulas para salir de este encierro, solo existe la necesidad vital de construir la salida en colectivo y obligatoriamente mas temprano que tarde.

mrestrepo33@hotmail.com

martes, 19 de marzo de 2019

El resurgimiento del fascismo el en el Planeta


Por Diego Olivera Evia:
Los ataques de EEUU contra el socialismo y el progresismo

En Europa ha surgido el fascismo desde Inglaterra, Alemania, Suecia, Grecia, Italia y Francia, el resurgimiento de la derecha extrema, bajo la premisa de una guerra contra los inmigrantes, en una campaña contra los musulmanes, desconociendo los distintos conceptos de la religión, la visión derechista del  Emirato Árabe, marca una visión del terrorismo, de los jeques aliados de las familias, de los expresidente Bus padre e Hijo, financiaron a Bin Laden, como el comienzo del apoyo a terroristas, también el ex presidente Clinton y su esposa Hilare, que crearon el estado Islámico, fomentado en grupos extremistas, tanto árabes, como mercenarios ex militares de EEUU, Inglaterra, Serbios, creando invasiones de EEUU, en Iraq, en Afganistán,  por EEUU, además los ataques de la OTAN en Libia, en cada misiones de “liberar a estas naciones”, crean la destrucción y muerte de ciudadanos de estas naciones.


Las banderas del fascismo nazi y el fascismo en Italia, crearon una guerra xenofóbica en Europa, invadiendo a estas naciones, destruyendo a las sociedades, creando ataques contra los judíos, creando cárceles en toda Europa, una crisis humanitaria, el concepto de Hitler, es similar a la moral fascista de Trump, usando el concepto de la supremacía blanca, similar al terrorismo de Europa, el concepto de la destrucción del socialismo o progresismo, esta en la mente del maniaco presidente de EEUU, que apoya al denominado Grupo de Lima, ha fortalecido a los inmorales presidentes de Brasil Bolsonaro, al corrupto presidente de Argentina, Macri, con el empresario y delincuente pinochetista, de Chile Piñera, como el inmoral presidente de Colombia, Duque miembro de los carteles de la Droga, a nivel mundial, aparte de estos grupos de ultraderecha, estas los vasallos Perú, Panamá, no han podido derrocar al presidente Nicolas Maduro, pese a la variadas artimañas de EEUU.

Ampliando esta realidad de una crisis imperial y fascista, publicamos parte de un trabajo de Robles
El regreso del fascismo     
Por Joaquín Robles
Bajo el lema de salvar a Europa de la ola de migrantes africanos, latinos y asiáticos, se ha revivido un sentimiento xenófobo que ha abierto las puertas a la segregación racial, a la homofobia y otras taras ideológicas que, como las antiguas pestes bubónicas, se creían extintas, o, al menos, reducidas a su expresión mínima. Hoy, los homenajes a Hitler no se realizan en espacios cerrados.

Que Alemania, la nación que engendró el nazismo y dio muerte a más de 6 millones de judíos le esté abriendo las puertas a un sistema político de ingrata recordación para la historia de la Humanidad, es una pésima señal para el futuro político del continente, pero, sobre todo, para el bienestar, la estabilidad y la paz del planeta. Que el xenófobo y racista de Donald Trump haya alcanzado la presidencia de su país es ya un fuerte golpe para la democracia del mundo, pero que los bávaros, que creyeron en un momento descender de los héroes de la mitología nórdica estén regresando a los momentos más oscuros de su historia, es una muestra de que esta, como afirmó Nietzsche, se repite una y otra vez y que muy poco aprendemos de sus enseñanzas

Hoy, los homenajes a Hitler no se realizan en espacios cerrados. Los neofascistas lo promueven frente a las autoridades y a través de las redes sociales sin que los gobiernos de turno puedan hacer algo por evitarlos. Predappio, el pueblo natal de Benito Mussolini, es promocionado como un destino turístico donde cada año se llevan a cabo marchas y manifestaciones que recuerdan “el periodo dorado” del dictador que llevó a Italia a la guerra y entregó gran parte de su territorio a las fuerzas nazis que luego lo devastó. Allí se habla de la dictadura como un momento de grandeza nacional que convirtió a la bota itálica en uno de los países más poderosos del territorio europeo y uno de los más respetados del mundo.

Ese regreso de la ultraderecha a Europa, según lo expuesto por Ruth Ben-Ghiat, historiadora de la Universidad de Nueva York, estudiosa de los regímenes totalitarios, surge en un contexto muy similar al de la década del veinte del siglo pasado, en medio de la inconformidad económica de los ciudadanos, de los emergentes cambios demográficos y las grandes oleadas de poblaciones móviles, representada en los migrantes. Estos, como los judíos de la Segunda Guerra, han sido objetivados como los nuevos enemigos de Europa, olvidándose de esta manera los horrores que sacudieron al continente con la llegada del Tercer Reich y el manifiesto sangriento de Benito Mussolini.

La muestra del despertar de este monstruo que parecía olvidado, o por lo menos disminuido, lo representa el partido Unión por el Futuro, cuya cabeza visible fue Jörg Haider, gobernador de Carintia (una región ubicada al sur de Austria), quien murió en 2008 en un accidente de tránsito, pero cuyo partido de extrema derecha, considerado el más xenófobo, el más racista y radical de Europa, partidario de las políticas atroces del nazismo, obtuvo en las últimas elecciones parlamentarias un 30 por ciento de las curules al Congreso. Este hecho tuvo profundas repercusiones en el resto del continente, ya que en 2014 un poco menos del 13 por ciento del Parlamento Europeo quedó en manos de representantes cercanos a la ideología fascista de Haider.

Lo anterior le dio un impulso al partido Frente Nacional francés, de Jean Marie Le Pen, quien estuvo en el abanico de opciones para ganar la presidencia de Francia. Que el Parlamento Europeo tenga 87 miembros pertenecientes a la ultraderecha más radical del Viejo Continente, es una muestra de ese regreso lento pero seguro de unas políticas que llevaron a una guerra de seis años que devastó el territorio y dejó la nada despreciables suma de 70 millones de cadáveres.

Las largas y sangrientas dictaduras militares de Argentina y Chile dejaron ver que el fascismo seguía vivo después de casi 30 años de finalizar la Segunda Guerra Mundial. La cifra de muertos y desaparecidos, solo en el país austral, superó los 4.000, y en Argentina todavía no es claro el número de mujeres embarazadas, opositoras al régimen, cuyos bebés les fueron extraídos para venderlos o entregarlos a familias con estrechos vínculos con la dictadura de turno. Pero cuando se creía que la historia nos había dejado inscrita en ese papel que es el tiempo una lección, los gobiernos de la derecha extrema (xenófobos, racistas, homófobos y misóginos) resurgen de sus cenizas como el mítico Ave Fénix.

La senadora del partido Centro Democrático, María Fernanda Cabal, quien tiene una investigación en curso por supuestos delitos al sufragante en la última contienda electoral, llamó a esto “sentido común”, haciendo referencia a la escogencia del juez republicano Brett Kavanaugh --acusado de violación-- como magistrado de la Suprema Corte de los Estados Unidos, un cargo que, según la Constitución de ese país, es vitalicio. Pero también por la posibilidad de que el candidato de la ultraderecha brasileña, Jair Bolsonaro, un exmilitar que odia a los negros, detesta a los homosexuales, que manifiesta animadversión por los pobres y defiende abiertamente la tortura en prisioneros, llegue a la presidencia de su país.

Que Alemania, la nación que engendró el nazismo y dio muerte a más de 6 millones de judíos le esté abriendo las puertas a un sistema político de ingrata recordación para la historia de la Humanidad, es una pésima señal para el futuro político del continente, pero, sobre todo, para el bienestar, la estabilidad y la paz del planeta. Que el xenófobo y racista de Donald Trump haya alcanzado la presidencia de su país es ya un fuerte golpe para la democracia del mundo, pero que los bávaros, que creyeron en un momento descender de los héroes de la mitología nórdica estén regresando a los momentos más oscuros de su historia, es una muestra de que esta, como afirmó Nietzsche, se repite una y otra vez y que muy poco aprendemos de sus enseñanzas. Fin de la nota

Los ataques de EEUU contra el socialismo y el progresismo
La persistencia de EEUU de buscar el control de las riquezas, de Venezuela los han llevado al intento de ampliar la crisis del pueblo venezolano, a través de bloqueos económicos, de buscar un camino de poder controlar el petróleo venezolano, como lo han manifestado el vive presidente de EEUU, a través de sus trasnacionales para controlar la reservas mundiales de esta nación, la intención de crear un contrapoder con la pantomima de Guaidó, hoy derivado en un payaso sin apoyo de la misma oposición, a través de trucos de imágenes, esconder la falta de apoyo, solo vociferando la necesidad de acciones violentas, y muertos para crear un alzamiento de los venezolanos, pero en contraposición los chavistas, se han fortalecido ante la violencia y muerte de la políticas de la derecha criolla.

Enmarcado en esta realidad de Trump de aniquilar al socialismo, se visualiza la posibilidad de una destitución, organizada por el Congreso de Senadores y diputados de EEUU, buscan la salida de la barbaridad de Trump, que ha llevado a una crisis del dólar, como a “prosperidad prometida a los trabajadores de la supremacía blanca, solo ha creado una crisis en el mercado laboral”, aumentado la pobreza y la miseria a mas de 50 millones, de ciudadanos de EEUU.

En ese marco de su visión fascista, la detención de hijos de inmigrantes, su separación en cárceles, esposados y con mamelucos rojos, además las denuncias de violaciones a estos menores niñas y varones, demuestran la inmoralidad de los militares, de los policías, pero la justicia de EEUU, es parte del modelo imperial y xenófobo, castigando a menores sin culpa, separándolos de sus familias, mientras sus padres o familia eran deportados a Centroamérica o México.

Esta es la realidad del modelo capitalista, enemigo de las naciones en vías de desarrollo, tratando de eliminar el modelos socialista del planeta, pero desconocen las capacidades de naciones en desarrollo, en desconocer la fuerza que han mostrado, la mayoría de los miembros de la ONU, el apoyo a Venezuela, Cuba, Nicaragua, entre otros y la fuerza en la OEA no permitiendo, que hubiera mayoría en la OEA, siendo su Secretario General un títere de la CIA,  adema abucheado por los miembros de la ONU, acusándolo de un inmoralidad y fascista, esta es la realidad del modelo capitalista.
diegojolivera@gmail.com

domingo, 13 de enero de 2019

La presión de EEUU y el grupo de Lima a Venezuela


Por Diego Olivera Evia:

Estimados compañeros y amigos que siguen a nuestro Barómetro Internacional, a partir de este lunes 14 de enero del 2019, volvemos a retomar nuestro envió semanal de los boletines, con los artículos que llegan a nuestra redacción de los colaboradores que siempre han seguido y enviado materiales de análisis y propuestas, desde ya agradecemos en nuestra nueva etapa de trabajo.

Esta nueva entrega de mi primer artículo del año busca poner a la luz, las manipulaciones de las derechas latinoamericanas, que desde mecanismos ilegales tratan de reactivar al denominado Grupo de Perú, como un mecanismo legal para atacar a Venezuela, sin ser la Organización de Estados Americanos (OEA), que a través de del Secretario General, Luis Almagro, han creado una guerra sin cuartel a Venezuela, a Cuba, Nicaragua, Bolivia, a naciones que has buscado propuestas sociales y populares en favor de una democracia social y popular, contra los avances de una derecha fascista y racista, contra los pueblos originarios y los inmigrantes.

El fascismo se ha arraigado en Chile, en Argentina, en Brasil, siendo las políticas de estos gobiernos, la clave de una nueva versión del Plan Condor, no con ejércitos, sino Congresos, de Senadores y Diputados, que aplican la mentira y la falsedad contra los movimientos sociales e indígenas, que son aniquilados ahora en el Amazona brasileño, que a través de las políticas de exterminio de los pueblos originarios, pero la idea central es vender el Amazonas, considerado el Pulmón de América del Sur, a empresarios y trasnacionales, sin reparar en las experiencias de Paraguay, de la destrucción del ecosistema con la Soja transgénica, creado la destrucción de los mantos freáticos y la ganadería.

Nadie repara en la OEA y la ONU los hechos destructivos, en la muerte de las abejas consideradas la vida del planeta, ahora intoxicadas por las empresas de MONSANTO, que sus productos transgénicos han creado la destrucción de la tierra, los bosques, los ríos, los mismos acuíferos de América del Sur, han sido comprados por EEUU y trasnacionales, para crear una mundo al servicio de las multinacionales, que han creado desiertos en países de África, de Medio Oriente, como las destrucciones de los mares y su fauna, por desechos tóxicos, por bolsas de nylon, que destruyen a los pingüinos, a los mamíferos como las ballenas que son masacradas por Japón, que ahora se salieron de la ONU, para destruir los mares, sin reparar en los efectos del ecosistema y la destrucción del Planeta.
Esta realidad que hoy vive la humanidad, no muestra la realidad de una sociedad sin valores y principios, el triunfo de Piñera en Chile, la acciones de Macri han creado una economía de desastre, con endeudamientos con el FMI y más de 100 años de una deuda para Argentina, de la misma manera Bolsonaro logro llegar a la presidencia, para destruir a la Amazonia, aliarse con el estado más asesino del planeta como el sionismo de Israel, con la masacres en el Medio Oriente, una realidad que muestra la falta de principios y muchos errores en gobiernos populistas, como el PT, donde ahora esvásticas en los colegio de Brasil, muestran una nueva era del Plan Condor, con un militar que en  1960 mato y torturo, a miles de brasileños.

Las mentiras y la presión de EEUU a Venezuela
La hipocresía de la OEA ha creado una crisis grave en Latinoamérica, la presencia de Almagro en el Continente, ha marcado el ataque y las mentiras contra Venezuela, usar al Grupo de Perú, como un instrumento legal muestra la inmoralidad, de un mecanismo falso, la misma OEA no ha podido sacar a Venezuela de La OEA o intervenirla Almagro, por falta de cuórum y menos a nivel de la ONU, donde más de 100 países han apoyado a Venezuela y han reconocido la reelección del presidente Nicolas Maduro, para 6 años más de gobierno.

La misma postura de EEUU ha quedado impávida ante la mayoría de las naciones del mundo, las políticas de Trump de invasiones de Colombia y ahora de Brasil, tampoco han podido crear una acción intervencionista, como lograr un apoyo internacional, el apoyo de la mayoría de los países del Caribe, fueron un mazazo al intervencionismo y apoyaron a Maduro, contra el minoritario grupo ilegal de Perú y anti latinoamericano.

La inmoralidad de los miembros del grupo de Perú, muestran la corrupción de sus miembros, como el presidente de Chile Piñera, esta con deudas en EEUU y malversación, Macri acusado por la presa de EEUU de desfalcador y con denuncias por fraude de él y sus familia, de la misma manera Bolsonaro está acusado por la justicia de desfalcos, lo colombianos narcotraficantes y sus grupos paramilitares, asesinan a luchadores sociales e indígenas, el presidente de Perú y sus antecesor has sido acusados de corrupción, como otros grupos anti venezolanos, que no solo atacan a los chavistas, sino abusan de sus necesidades y los explotan.   

Esta es la realidad de un continente en crisis, donde la corrupción, la droga, el paramilitarismo, los desfalcos, son parte de una realidad que ha mostrado el rostro más feroz, de grupos de poder inmorales, ver a un mentiroso e inmoral como el presidente de Guatemala, con sus hijo y hermano detenidos por narcotraficantes, estos son algunos hechos, que hemos analizado en este nuevo año, en donde Barómetro Internacional, comienza una nueva etapa.
diegojolivera@gmail.com

viernes, 7 de septiembre de 2018

La explotación de los migrantes en el mundo


Por Germán Saltrón Negretti:
La migración internacional es uno de los fenómenos sociales, económicos y políticos del capitalismo salvaje en los países industrializados durante las últimas décadas. La ONU estima que cada año 200 millones de migrantes se desplazan por todo el planeta y alrededor de 30 millones de ellos proceden de América Latina y el Caribe. Se estima que la mitad de ellos son ilegales o indocumentados. De estos 200 millones, 20 viven en los EE.UU, de los cuales el 70% se encuentra ilegalmente.

El 70% de los 20 millones de inmigrantes en situación irregular dentro de los EE.UU han cruzado la frontera por México. EE.UU intenta frenar el ingreso de inmigrantes con una Ley de Protección Fronteriza contra el Terrorismo- Control de la Inmigración Ilegal, conocida como LeyHR-4437, del 30/09/2006, que fue la construcción de un muro de 1.200 Km fronterizo entre México y EE.UU, controles estrictos terrestres y marítimos, mediantes agentes de patrulla fronteriza y dispositivos tecnológicos como satélites y drones con cámaras.

EE.UU representa el sueño y la esperanza de millones de latinoamericanos que ingresan a su territorio en busca de mejor calidad de vida y que devengan salarios mínimos, pero son más altos que lo que ganan en México. Representan una importante contribución de mano de obra para la economía estadounidense, despeñándose en hoteles, restaurantes, construcción, conserjería y limpieza doméstica, cuidando niños, jardinería y repartos. En la agricultura existen 8 de cada 10 trabajadores inmigrantes y los indocumentados perciben un ingreso anual de 7 mil $, es decir menos de la mitad de lo que en EE.UU es considerado como nivel de pobreza.

Los inmigrantes en sus países de origen contribuyen a paliar la pobreza mediante el envío de remesas en dólares. El Banco interamericano de Desarrollo estima que los trabajadores latinoamericanos en el exterior enviaron a sus países unos 57.000 millones en 2005. Estos movimientos migratorios son consecuencia del desigual desarrollo económico entre ambas naciones, acrecentado por el Tratado de Libre Comercio suscrito de América del Norte junto con Canadá conocido como por sus siglas TLCAN. En conclusión la pobreza mundial en el capitalismo no puede ser combatida, porque es el sistema capitalista quien la fomenta.

germansaltronpersonal@gmail.com

martes, 1 de mayo de 2018

El imperio pende de un Hilo, de un voto la Paz

Por Jesús Rafael Gamarra Luna*: 
Elecciones en Colombia, México y Venezuela definen geopolítica Regional 
Asistimos a un momento estelar de grandes posibilidades de cambios de la realidad económica y política en el concierto de las naciones del mundo y particularmente en Latinoamérica y el Caribe; factibilidad de nuevos realineamientos que posibilitan continuar con la construcción de un mundo pluripolar y multicéntrico. La imposición de los intereses globales imperiales, a la cabeza de EE.UU, y respuestas de potencias emergentes, como Rusia y China, indican que el mundo está interconectado y los movimientos de unos y otros impactan en cada región, pero igualmente las decisiones soberanas de naciones independientes inciden en la geopolítica.


La agenda imperial norteamericana ha estado cruzada por la decisión de crear y desarrollar guerras en diversas regiones del globo intentando mantenerse como la fuerza militar hegemónica en el mundo y recuperar posiciones políticas y económicas perdidas por errores estratégicos y tácticos que priorizaron la guerra para acelerar el extractivismo y la diplomacia de la fuerza, el garrote, el chantaje y las armas, para mitigar la crisis interna y la crisis del capitalismo imperial. En nuestra región ha sido evidente y reiterado su fracaso político por frenar el avance del proceso bolivariano que en un corto período de tiempo echó raíces profundas.

El fracaso Militar del golpe de abril de 2002 en Venezuela conducido por EE.UU le llevó a buscar otras formas de debilitar y frenar el proceso conducido por Hugo Chávez, involucrando a numerosos países de la región, desarrollando todas las estrategias de guerra en Venezuela y en los países que comparten procesos democráticos. En sus movimientos hay varios objetivos, primero, aniquilar la revolución bolivariana y su modelo político; segundo, frenar el avance democrático popular en los países de la región; tercero, aniquilar la nueva arquitectura organizativa geopolítica regional y reimplantar la OEA. No ha podido concretar ninguna de estas decisiones. Más aún, lo que ha obtenido son nuevos reveces y derrotas, pasando por el fracaso militar en los bombardeos recientes a Siria, el estruendoso fracaso político y diplomático en la VIII Cumbre de las Américas y lo que es peor realización de la reciente cumbre de los mandatarios de Corea del Norte y Sur, que terminó acercando a estos países más a Rusia y a China que a EE.UU.

En la región avanzó un movimiento democrático con Venezuela como cabeza, muy conectado con los movimientos sociales y populares, producto de ello es UNASUR, CELAC, ALBA, pero no logró ser monolítico, afianzarse. Esto le permitió a EE.UU su paulatina recuperación e intervención, robusteciendo su posición en Colombia, recuperando Honduras (2009), Paraguay (2012), Argentina (2015) y Brasil (2016) y, promoviendo ahora en Nicaragua la contrarrevolución, postergándose de esta manera lo que veíamos como serios indicios de cambio de época desde la región. El movimiento democrático de naciones latinoamericanas y caribeñas no lograron consolidar el nuevo modelo político-económico, pero Norteamérica, con todo su poderío concretado en estrategias de muerte, tampoco ha podido consolidar sus propósitos, lo que indica que es posible revertir en la región la arremetida imperial, neoconservadora fascista y de derecha y pasar a un período de ofensiva democrática y popular que consolide la paz y la estabilidad en la región.

Las elecciones presidenciales en Venezuela y Colombia son la última gran batalla que enfrenta el imperio por terminar de consolidar la correlación de fuerzas a su favor y de esa manera ocupar todas las posiciones en la región, este asalto final culmina con la contienda electoral en México. Los resultados de las encuestas electorales son favorables a los cambios democráticos y populares, a los sectores progresistas, pero para frenar este avance incontrovertible Norteamérica y la burguesía de derecha y ultraderecha nacionales ha desatado, en esta coyuntura electoral como estrategia, la guerra en Colombia y Venezuela de la manera más descarada y despiadada dejando al descubierto su Agenda Neocolonial de Muerte, Despojo y Exclusión con una campaña de estigmatización, terror y miedo bajo la mirada cómplice de la OEA y ONU.

La flagrante violación de los Derechos Humanos en Colombia que arroja en plena campaña electoral, en el último trimestre, con 56 asesinatos, 140 amenazados y 2500 desplazados indica que los diálogos de paz en Colombia han tenido un propósito único, desarmar, desmovilizar y aniquilar la insurgencia y al movimiento social, estos diálogos han estado inscritos en la estrategia de guerra imperial. Santos planificó con Uribe el plebiscito del NO y también se comprometió, en compensación por el triunfo del NO, en NO presentar candidato presidencial por el partido de gobierno para sumarse al candidato del uribismo, que  hoy es Iván Duque, para que éste dé la estocada final a los acuerdos de la Habana y cierre el proceso con la insurgencia del ELN. Cómo explicar que un novel de paz, presidente de la república, con un sólido partido de gobierno, no presente un candidato presidencial que recoja, concrete y continúe su programa de gobierno.

Este momento estelar de nuestra historia requiere de hombres y mujeres comprometidos y audaces que, sin abandonar sus postulados ideo políticos, sean capaces de sumar para frenar el inmediato escenario de muerte y desolación que sobrevendrá, no solo en Colombia sino en toda la región, en el evento que el uribismo asuma la presidencia. Hay que ser pragmáticos, realizar un profundo esfuerzo de renunciar a prejuicios y preferencias naturales en aras de causas superiores, la nación. Los resultados de las encuestadoras nos pueden ayudar a tomar decisiones en este momento clave para el presente y el futuro de nuestro país y la región. Las estadísticas no son adversas, son anti hegemónicas y anti imperiales, indican que Nicolás Maduro es la Alternativa el 20 de mayo próximo en Venezuela (Primer asalto), que Gustavo Petro está repuntando para el 27 de mayo en Colombia (Segundo asalto) y López Obrador el 1 de julio en México (asalto final). Esta es la vía para concretar un nuevo período para la paz, la lucha contra la corrupción y por la autodeterminación de los pueblos, que contribuya a ir consolidando un mundo multipolar y pluricentrico que asegure una Latinoamérica humana, en paz, en prosperidad.

Invito a la migración colombiana en Venezuela y en el mundo a apostar a los cambios democráticos y populares que están en ciernes e invito a los inmigrantes del mundo a solidarizarse con los cambios en México, Colombia y Venezuela. Nuestra condición de inmigrantes, refugiad@s y exiliad@s obedece a políticas nefastas imperialistas y esto nos ubica de un lado en esta contradicción. No podemos dar la espalda en este momento clave; permitir que el imperio y sus aliados avancen en la región es aceptar nuestra situación y la guerra total en Colombia, la invasión a Venezuela, la agudización de la crisis humanitaria en México; es negarnos las posibilidades de paz y de retorno con dignidad. Construyamos un Frente Amplio Democrático y Popular con los que y alrededor de los que repuntan en las estadísticas, que están comprometidos con la paz, la lucha contra la corrupción, la autodeterminación de los pueblos y un mundo multipolar y pluricentrico. No estoy insinuando que estamos en el fin de la historia, la lucha de clases y la ideología (Fukuyama), NO ¡Estoy afirmando que en este período hay que asegurar una alianza interclasista, amplia, ganar, que nos asegure la estabilidad, la gobernabilidad y nuevas condiciones para procesos de acumulación y construcción de alternativas. Aseguremos el triunfo, el presente es nuestro.

٭ Vocero Corriente Bolivariana Guevarista
cc.rafaelgamarra@gmail.com

miércoles, 7 de marzo de 2018

Holot el campo de detención de africanos en Israel


Por Leandro Albani:

Son miles. La crudeza del clima no importa. Están encerrados, abrazados por el agobiante calor del desierto de Néguev. Son africanos y piden asilo político. El gobierno de Israel, ante la solicitud, los envía al centro de detención de Holot, cercano a la frontera con Egipto. Los derechos de quienes terminan con sus huesos en Holot, son apenas una brisa: pueden salir del lugar -rodeado de alambrados y cercas-, y caminar por una ruta bañada de arena y azotada por el sol hasta la ciudad más cercana, Be’er Sheva, que queda a una hora en auto. Alrededor del centro de detención levantan carpas, mercados improvisados, se reúnen en círculo, juegan dominó y fuman narguile; las horas se esfuman entre charlas y las preocupaciones sobre los días que vendrán.



Los guardias y autoridades de Holot les dicen que no es una prisión, pero por la mañana los cuentan como a un rebaño y por las noches deben volver sin excusas. Si los refugiados incumplen alguna regla o no llegan a tiempo para el conteo, es probable que su nueva vida sea cruzando una calle: en la prisión de Saharonin.

Desde el 20 de febrero, al menos 600 inmigrantes africanos alojados en Holot se encuentran en huelga de hambre. No es la primera vez que quienes son trasladados a este centro de detención encabezan protestas. En este caso, el reclamo es por la detención indefinida de siete ciudadanos eritreos que rechazaron la deportación a Ruanda, ordenada por el Estado israelí.

En enero de este año, el gobierno de Tel Aviv aprobó un plan que permite las deportaciones masivas de inmigrantes que ingresaron de forma irregular, en el cual se los envía a terceros países o se los detiene sin un lapso de tiempo. El Ejecutivo israelí estipuló que los inmigrantes tienen 60 días para abandonar el país, para lo cual recibirán 3.500 dólares y el pasaje de avión. Se calcula que el plan afecta a entre 35 mil y 40 mil africanos.

La ONG Hotline para Refugiados y Migrantes, y la Organización de Ayuda para Refugiados y Solicitantes de Asilo, difundieron una declaración en la que aseguraron que la medida oficial es el “primer paso de una operación de deportación sin precedentes en todo el mundo, una acción manchada por el racismo y un completo desprecio por la vida y la dignidad de los solicitantes de asilo”.

Por su parte, el gobierno de Ruanda afirmó “que nunca ha firmado ningún pacto secreto con Israel para la reubicación de migrantes africanos”, aunque aclaró que las puertas del país están abiertas para quienes son expulsados por Tel Aviv.
Siguiendo los pasos de su muy buen amigo Donald Trump, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu había expresado que las deportaciones masivas eran necesarias para la seguridad fronteriza, además de que su país no permitiría la presencia de “infiltrados”.

Según cifras recogidas por el portal Monitor de Oriente, la Autoridad de Inmigración y Absorción de Israel estimó que unos 55 mil inmigrantes africanos y solicitantes de asilo residen actualmente en el país, aproximadamente el 90 por ciento de los cuales provienen de Sudán o Eritrea, la mayoría llegados entre 2006 y 2013 a través de Egipto. Sólo en 2012, el Estado israelí deportó a unos 20 mil inmigrantes y solicitantes de asilo provenientes de África. Monitor de Oriente recordó que de las 13.764 solicitudes de asilo presentadas hasta julio de 2017, sólo 10 eritreos y un ciudadano sudanés obtuvieron el estatus oficial de refugiado.

Muchos de los africanos y las africanas que llegan a Israel escapan de los conflictos internos en sus países. A la clase política israelí -que asegura que el país es la “única democracia” en Medio Oriente-, poco le importa el destino de los inmigrantes. A mediados de este mes, Halofom Sultan, de Eritrea, declaraba a la agencia de noticias turca Anadolu que “una persona que fue deportada por Israel fue asesinada por el grupo terrorista de Daesh en Libia. Prefiero ir a prisión. Por lo menos, estaré vivo”.
Las denuncias contra el trato que Israel dispensa a los africanos se multiplican, como también las protestas encabezadas por los inmigrantes. Desde 2014, y de manera periódica, las movilizaciones, huelgas de hambre y reclamos se convierten en un grito de auxilio que pocos gobiernos escuchan.
En enero, Human Rights Watch (HRW), acompañada por varios rabinos y autoridades católicas de Israel, alertó sobre el plan de deportaciones masivas. Para la organización internacional, la decisión de Tel Aviv “es la última entre una serie de medidas coercitivas contra estos grupos, destinadas a frustrar su legítimo derecho a buscar protección y, casi con toda certeza, dará lugar a una detención masiva e ilegal de solicitantes de asilo”.

La política oficial de Israel contra los inmigrantes africanos no es una anomalía, sino que se enmarca en el proyecto de crear un Estado-nación exclusivo para los judíos. Quienes no se reivindiquen como tal son, simplemente, desechables. El apartheid israelí contra los palestinos y las palestinas, que ya lleva siete décadas, es la comprobación de un sistema con profundas raíces aferradas al racismo.
Esta política fue confirmada a mediados de febrero por la propia ministra de Justicia israelí, Ayelet Shaked, quien en una conferencia expresó: “Debemos mantener una mayoría judía, aunque eso signifique violar derechos”.

El objetivo de Holot fue sintetizado en 2016 por la periodista Isabel Cadenas Cañón, en una extensa crónica publicada en eldiario.es: “Minar la esperanza de estos hombres, romper los lazos que hayan podido desarrollar con el país. Por eso, por ejemplo, está prohibido dar clases de hebreo, o introducir manuales para aprender el idioma: todo lo que sea posible para que sudaneses y eritreos no se enraícen en una tierra que no es la suya”.

Quienes sobreviven en Holot saben todo esto. Bajo el sol, custodiados por el temido servicio penitenciario Al Shabas, asediados por activistas antiinmigración, amontonados en habitaciones para diez personas y con un solo baño, los inmigrantes africanos descubrieron que sus posibilidades son caminar y dormir para que las horas se esfumen, o protestar por sus derechos más básicos y gritar que ellos también son seres humanos.
leandroalbani@gmail.com

domingo, 4 de marzo de 2018

Inmigrantes entre humillación y desprecio


Por Manuel Humberto Restrepo Domínguez:

¿Humanamente qué pueden importarle los inmigrantes del vecino país (a favor o en contra del gobierno de allá) a unas élites colombianas que discriminan y repudian a los que no son de su clase? ¿Qué pueden significar para las élites (enredadas en su propia y compleja trama de corrupción y crimen) esos ajenos, que solo son oídos cuando repiten las frases comunes del libreto obsesivo contra el gobierno vecino, aunque eso sea renegar de ellos mismos y de sus otros hermanos? ¿Qué acto humanitario franco pueden esperar de unas elites ensañadas en alentar odios e impedir el cierre de la guerra y del sufrimiento de sus propios hijos? ¿Qué afecto, amor, solidaridad y respeto pueden esperar cuando terminen el experimento político económico y militar del que son conejillos y sean tratados con desprecio?



¿Qué pueden esperar como cosecha en su favor de unas elites históricamente responsables de haber sembrado la tierra del país con los cuerpos de cientos de miles de sus hijos y hermanos? ¿Cómo creer en quienes ultrajan y suplantan la voz de su propio pueblo y se niegan a abrir puertas de neutralidad e imparcialidad, según el mandato de “promoción del dialogo con los países de origen, tránsito y destino migratorio, incluyendo la ratificación y desarrollo de los acuerdos necesarios” según la ley 1465 de 2011 que crea el sistema de migraciones?

La realidad de los migrantes acosados por el hambre que producen los bloqueos, pero también por la ideologización de la existencia que justifique su huida, se completa con carencias no previstas, racismos, discriminaciones, xenofobias y violencias propiciadas por cruzadas humanitarias que se repiten por todas partes. Las “Pateras” que atraviesan Gibraltar son cruceros de la muerte a la luz de las leyes y las instituciones. Los que sobreviven son convertidos en imágenes de televisión y su dolor puesto en algún reportaje de concurso periodístico. El mar mediterráneo le trae a Italia a los desterrados por las guerras en el África (Mediterránea, Film, 2015) y le lleva al resto de Europa la tragedia provocada por sus invasiones y bombardeos sobre pueblos inermes invocando falsamente libertades y derechos que esconden las intenciones del capital.

Nadie huye por placer sin norte, ni sur, llevando marcas de injusticia, sufrimiento, exclusión. Detrás de toda migración hay gente que sufre, hay política, negocios y tensiones de poder. Los que se van son acechados por mafias, contrabandistas y delincuencias de todo tipo, que los esperan y aíslan a los más débiles para explotarlos. Los inmigrantes son el relato vivido de una tragedia humana sin dolientes en el lugar de acogida. Colombia es el país de América con mayor número de desterrados del último medio siglo y no hay avances en busca del retorno, asistencia o apoyo a más de cinco millones que cruzaron las fronteras por la barbarie de su guerra, la desigualdad que eliminó sus oportunidades y el odio de las elites indolentes inclusive con las victimas que deambulan sin territorio.                 
Las migraciones convertidas en destierro son una tragedia humana despiadada mientras florecen avances científico-tecnológicos y crecen las economías para pocos. El destierro pone en duda la idea de ser humano igual, libre y con derechos forjada durante doscientos años y deja al descubierto que el único gobierno de los que huyen son sus necesidades y que su política es la sobrevivencia. No son de izquierda ni de derecha, son seres sufrientes en busca de reconocimiento y de respeto por su dignidad humana y en todo lugar aunque los medios registren su paso del infierno al paraíso cuando van de una frontera a otra, son aislados y olvidados. El sueño de los inmigrantes es más corto y lleno de sobresaltos y las horas del día más largas pero intranquilas, siempre alguien los acecha, los vigila. En las noches son perseguidos y cazados para ser amontonados en camiones y expatriados o esclavizados. Otros quedan prisioneros de las drogas, el alcohol, la caridad, el maltrato y las barreras burocráticas que les recuerdan que son extraños, que no son nadie, que son ajenos, sospechosos por ser negros, indios, campesinos, latinos, pobres en general a merced de quienes lo tienen todo.

En todas partes tendrán que sobrevivir en la informalidad, aprender a vivir casi clandestinos, extorsionados, silenciados y sometidos a recitar el discurso oficial de quienes se crean sus protectores. Los gobiernos ofrecen planes y hacen leyes que nunca cumplen, los invitan a su mesa mientras dura la foto y después los sacan por la puerta trasera, que lleva al olvido. Lo único creíble para cada desterrado son sus familias, cuidarse mutuamente, apoyarse entre ellos para trabajar como un mandato para evitar el estigma que los deshonra. No les resulta fácil organizarse política ni socialmente para desafiar al poder que criminaliza sus reclamos, sobre todo porque sus líderes siempre están en riesgo de ser asesinados. Su destino parece trazado con las coordenadas del sufrimiento, del desarraigo, de la intolerancia que los mantiene ocupados completando documentos, papeles que los pase de ilegales a legales, que los vuelva ciudadanos aunque sea de segunda o de tercera.

Los ojos se agrandan, se desorbitan, los labios se secan, la mente se bloquea, con la frecuencia de la desesperanza que se refleja en la impotencia y el abandono. Los medios, los farsantes medios que disparan sin cesar sus flashes cuando los ven llegar desaparecen, igual que los burócratas y los partidos políticos en campaña que anuncian incoherencias y replican odios. Todos se van, y solo queda ayudarse mutuamente y resistir hasta encontrar a los únicos que comprenderán su tragedia y les darán su solidaridad. Esos son los que son como ellos, es decir, los que son también extranjeros en su propio país que los rechaza, desplaza y discrimina por estar en condición de víctimas, enfermos, explotados, pobres en general, para quienes vivir no es un asunto del destino, sino un resultado de sus luchas por la dignidad y los derechos violentados sea en el territorio del infierno o en el paraíso.
mrestrepo33@hotmail.com

miércoles, 4 de octubre de 2017

EEUU y Europa han creado una nueva guerra global

Por Diego Olivera Evia:
La violencia se ha instalado en el Planeta

La sociedad humana sufre las consecuencias de una crisis económica mundial, la que se amplía con una nueva guerra global, que afecta a todos los continentes, la presencia en EEUU, del presidente Donald Trump ha creado el resurgimiento del fascismo, de los grupos violentos del Kukuxklán, que buscan la supremacía blanca al estilo Nazi, enmarcado en la locura de Hitler, ahora una Trump representa el odio a los inmigrantes, nuevos muros como el de Israel, el de España, ahora el de México, amplían el racismo y el odio.



El acoso a las naciones alternativas al modelo imperial, sufre los ataques más virulentos del Congreso de EEUU, como las amenazas armadas a Venezuela, a Corea del Norte, a Yemen, Siria, Iraq, como la impunidad al gobierno de Israel, dirigido por su ideología más fascista, el Sionismo, agreden y despojan de sus tierras a los palestinos, como realizan atentados en el mundo dirigiendo y armando a el estado Islámico (Dahes en árabe), como camuflarse de falsos profetas, varios detenidos en Siria e Iraq.

La sociedad de EEUU y Europa han creado al estado Islámico, como lo manifestaron los Clinton, con el objetivo de controlar el medio oriente, a través de mercenarios y grupos islámicos terroristas, que no profesan el verdadero Corán, ya que asesinan a musulmanes, como a cristianos, decapitando a muchos de ellos, las acciones de estos grupos han asesinado más de 400 mil sirios y miles en Iraq, en el marco de una política imperialista, de desmembrar a Siria, para controlar el petróleo del Medio Oriente, y una vía de salida del crudo para EEUU, para poder controlar a las fronteras de Rusia, y el control del Mar Caspio.

La misma situación de los inmigrantes en Estados Unidos, es parte de esta guerra racial, el retorno del partido nazi en Alemania, con un 13% del congreso luego de más de 5 décadas de ausencia, por sus políticas de raza área, surge como el renacimiento del fascismo. Nazi,  luego de continuos ataques a los inmigrantes de África y Medio Oriente, como los latinoamericanos, son parte de una crisis de la Canciller Ángela Merkel, que no ha logrado más del 30% de votos, perdiendo más un millón y la dificultad de hacer alianzas, con otros grupos.

Y abriendo el camino a una Europa imperial y anacrónica, como la reciente masacre de los catalanes, por la policía del fascista y derechista Mariano Rajoy, quien como vasallo del reino corrupto, derivado del golpista y dictador Francisco Franco, abre una nueva fase de violencia y corrupción, además este hipócrita personaje, apoya a la derecha venezolana, por violencia del gobierno del presidente Nicolás Maduro, generando una violencia desmedida contra miles de españoles, con un agresión a adultos mayores, jóvenes, trabajadores, estudiantes, las imágenes muestran el peor salvajismo y nos recuerda a los asesinatos masivos en la República y las fosas comunes, del fascismo español.

El presidente Trump de dudosa capacidad política, con una visión racista, está creando una guerra económica y financiera, contra Rusia y China, como otras naciones del planeta, su bipolaridad, lo lleva a choques con sus equipo de gobierno, por ejemplo uno hablan de diálogo y Trump habla de una guerra, de la misma manera sectores derechistas del Congreso estadounidense, apuestan al nuevo gran garrote, contra los países latinoamericanos, el desprecio a los mandatarios arrastrados y corruptos, como Macri, Santos, Temer, Cartes, se arrastran para lograr aportes y convenios con EEUU, pero el mandatario Donald, los mira como unos políticos inútiles, como lo mostro en su critica el Presidente Pérez Nieto, en que tenía que pagar el muro, siendo responsabilidad de EEUU, si quieren aislar a los mexicanos.

La violencia se ha instalado en el Planeta
Nuevos hechos de violencia son parte de una sociedad en decadencia, el uso de mecanismos y respuestas violentas, asumen un nueva retroceso en la educación y la cultura, donde la corrupción ha logrado dividir a la sociedad, ampliando las brechas sociales, la acumulación de las mayores fortunas en el Mundo, han llevado a un crisis económica, generando una sociedad de clases antagónica con las necesidades de las mayoría, continente como África que viven en la extrema pobreza, con hambruna y las guerras tribales, Medio Oriente subyugado por el imperio gringo, como sus aliados Arabia Saudita e Israel, acumulan millones de ciudadanos desplazados y miles de muertos, de la misma manera Asia sigue con modelos económicos casi esclavista, con persona durmiendo en sus fábricas, lo que muestra un mundo de diferencias sociales abismales.

Un ejemplo de sociedades enfermas y violentas es EEUU, es el uso de las armas y su compra por los ciudadanos, da el derechos al asesinato, esta primera semana de  septiembre, muestra un triste y demente hecho en Las Vegas, cuando un hombre de 64 años con 10 fusiles desde el piso 32 del Hotel Mandalay Bay, contra una multitud de un acto con música country, disparo a mansalva y asesino al menos a 58 personas e hiriendo a otras 500, siendo la masacre más grande de EEUU. Esto se suma a la miles de asesinatos en colegios, en discotecas y ahora atentados del Estado Islámico, su producto terrorista mayor en la crisis de la humanidad, afectando a Bélgica, Francia, España, Inglaterra, como dice el refrán “al que hierro mata, con hierro muere”. 

Hoy nuestro planeta retrocedió en la historia, luego de las propuestas humanitarias del Siglo IXX de la revolución francesa, con su consigna “Igualdad, fraternidad, Libertad”, marco la derrota de la Monarquías y el surgimiento de nuevas propuestas sociales, unida a esta realidad el surgimientos de modelos socialistas, la sociedad buscaba un modelo de democracia, pero la realidad de los mecanismos imperiales, fue deformando la realidad.

Las trasnacionales y los monopolios han creado un supra poder, manejando a EEUU y los países de UE, creando una crisis en el mundo, donde crece el hambre y la pobreza, se destruyen el ecosistema y crece el calentamiento global, pero Trump en su irracionalidad e ignorancia, se niega a reconocerlo, hoy los mandatarios del capitalismo son de bajo nivel cultural y sin valores humanos, solo el capital y el poder son la esencia de su inmoralidad y humanidad.   


diegojolivera@gmail.com

viernes, 28 de julio de 2017

Inmigrantes sufren en el mar, pero también por el xenófobo Trump

Por Emilio Marín
Hay neonazis que los empezaran a casar en el Mediterráneo

Se ha hablado de sufrimientos de los inmigrantes, muchos de los cuales mueren en el mar cerca de Italia. La mayoría de la Europa capitalista los rechaza. Hay que llamar más la atención sobre la xenofobia de míster Trump.

Desde mayo pasado a hoy hubo muchas noticias sobre el drama de los inmigrantes africanos y sirios que murieron en aguas del Mediterráneo. Escapaban del hambre, la miseria y algunas guerras, muchas de éstas promovidas por Estados Unidos y sus aliados, como en Siria. Y su objetivo era llegar a Europa desde puertos de Libia y Túnez.


Esa vía marítima insegura ha quedado prácticamente como la única a transitar, porque el ingreso terrestre desde Turquía, vía Grecia, hacia los países del este europeo como Hungría, hacia Alemania y otros destinos, quedó bloqueado. Hubo un acuerdo entre la Unión Europea, ante todo Alemania, y el gobierno de Turquía para que, a cambio de 6.000 millones de euros, el régimen de Erdogan redujera los inmigrantes que pasaban por su territorio y aceptara la devolución de quienes ya habían pasado.

A partir de allí, sólo el mar era la forma de acercarse al sueño de vivir en una tierra donde se pudiera hacer eso, vivir. Para esos inmigrantes tal viaje tampoco es gratis porque -aunque no se trata de cruceros de categoría sino de embarcaciones precarias- deben obrar sus ahorros de toda la vida a inescrupulosos y delincuentes, muchos de ellos traficantes de personas, que los embarcan peor que a ganado en la costa libia y los dejan apenas salidos de esos límites. Después, que Dios se apiade de ellos.

Una parte de esos pasajes se va al fondo del mar y con mucha suerte el resto es rescatado y puede ir a centros de refugiados en Italia, porque la situación geográfica pone a esta península más cerca del norte africano. Además porque desde el punto de vista político, en alguna medida también por la influencia del Papa Francisco, allí hay un ambiente hostil pero no tan bélico contra de los inmigrantes. En el resto de Europa se los rechaza, encarcela, se los trata como a delincuentes y se los deporta.

Elisabetta Piqué (La Nación, 10/5) informaba que en lo que va de 2017 “ya llegaron un 38% de migrantes más que en el mismo período de 2016 y se espera que cuando termine el año se alcance una cifra récord de 20.000 cruces”. Y en ese aumento, lo más doloroso fue la tasa de mortalidad de los viajes porque según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) “el año pasado se estimaba una muerte por cada 137 migrantes, y este año murió uno por cada 39”. Los problemas de fondo son las hambrunas en las regiones más empobrecidas y siguen al rojo vivo, porque la estimación es que en 2017 podrían arribar a las costas itálicas unos 200.000 inmigrantes.

A la caza
Frente al recrudecimiento del fenómeno, también en Italia empieza a sonar el réquiem para los inmigrantes, por más que el Papa implore compasión. No sólo la derechista Forza Italia y la Liga del Norte se pronuncian por el endurecimiento de los controles y el achicamiento de cupos para extranjeros de esa índole (los otros, con capitales, son muy bienvenidos) sino que también hubo pronunciamientos en ese sentido de Matteo Renzi, ex primer ministro y líder del partido Democrático, de centro.

El primer ministro Paolo Gentiloni está analizando cerrar los puertos a las naves extranjeras que llevan a bordo migrantes. Y el presidente Sergio Mattarella ha dado su consentimiento, igual que el grueso de los partidos. La excusa es que hay muchos barcos de ONG internacionales que llegan a puertos italianos portando migrantes rescatados en el mar. Incluso un juez adujo que entre esas ONG hay traficantes de personas. Todo argumento parece válido para cortar el ingreso de inmigrantes a uno de los pocos países europeos que, con todas esas trabas, sigue receptándolos.

En descargo de Gentiloni se puede decir que el resto de Europa se lava las manos como Pilatos, sin colaborar en lo más mínimo en admitir inmigrantes. Las cuotas de admisión son bajas y gobiernos europeos proponen negociar con países africanos como Nigeria para abrir allí centros de contención. Esa fue la propuesta del canciller de Austria, Christian Kern: centros de solicitud de asilo en Níger. Lo propuso el 13 de julio, pensando que le puede atraer votos en los comicios austríacos del próximo 15 de octubre.

Hanspeter Doskozil, el ministro de Defensa austríaco, admitió ante el diario ‘Krone’ que tiene 750 soldados con apoyo blindado que pueden ser activados en 72 horas. Según Doskozil, “necesita prepararse para los acontecimientos migratorios que se están produciendo en Italia. Espero que muy pronto se activarán controles migratorios y se pedirá asistencia militar”.

Por su parte la ministra de desarrollo de Dinamarca, Ulla Tornaes, anunció la semana pasada que su país incrementará “la ayuda” al control de la natalidad en África. Ella sostuvo: “parte de la solución para la crisis de inmigrantes en Europa es reducir el aumento de la población en África”. No fue muy generosa en cuanto a la plata, porque ese fondo danés para el control de la paternidad en países en desarrollo tendrá un presupuesto de 14 millones de dólares.

Otro que no se anda con vueltas en cazar inmigrantes es el primer ministro húngaro, Viktor Orban. En marzo pasado hizo aprobar en el Parlamento por amplia mayoría (138 votos a favor, 6 en contra y 22 abstenciones) la reintroducción de la norma que permite detener a todos los inmigrantes que entren al país. La medida xenófoba y violatoria de diversas normativas de derechos humanos había sido retirada en 2013 por presión de la Unión Europa y el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (HCR).
La ley dispone que los migrantes sean llevados hasta zonas de tránsito en las fronteras serbias y croatas, “donde permanecerán detenidos hasta una decisión definitiva sobre sus solicitudes de asilo. La norma se aplicará tanto a los recién llegados como a los solicitantes de asilo que ya están en el país, incluso a los menores de edad”.
¡Pensar que hasta la implosión del bloque socialista, Hungría tenía otros valores!

Trump, gran cazador
Orban no se limitó a reponer esa ley antiinmigrantes. Inició la construcción de una segunda barrera fronteriza, con Serbia y Croacia, sumada a la que erigió en 2015. Y en julio empezó la formación de los Border Hunters (Cazadores de la Frontera), las nuevas fuerzas de seguridad destinadas a cazar inmigrantes en la frontera.

De similar índole son las iniciativas de grupos neonazis de Francia, Italia y Alemania como Generación Identitaria y Defend Europa que han fletado el barco “C-Star” para patrullar aguas mediterráneas cercanas a Libia e impedir que los migrantes sigan viaje hacia Lampedusa y destinos italianos.
Está muy bien que en Francia perdiera la elección la neonazi Marie Le Pen, brutal expresión del odio y persecución contra los extranjeros, en su caso pretextando los atentados yihadistas en ese país. El secretario de su partido, Nicolas Bay, afirmó en campaña que “todos los terroristas que atacaron en Francia en los últimos años eran inmigrantes”. Falso. La mayor parte de quienes cometieron atentados desde 2012 eran nacidos en Francia.

También es positivo que se armara un revuelo en torno a una playa italiana administrada por un neonazi admirador del Duce con retratos del mismo y discursos muy poco democráticos, incluso contra el Papa, al que prometía construirle un puente hasta Buenos Aires, para deportarlo.

Sin embargo, para que denunciar realmente a la xenofobia debe incluirse la crítica en primer término al presidente norteamericano Donald Trump.

En primer término porque el imperio decadente impone en buena parte del mundo -junto a sus aliados, sobre todo europeos- una política de saqueo y explotación que profundiza la pobreza y dependencia, agudizando en mucha gente la necesidad de huir rumbo a supuestos mejores destinos. Esto es válido para la región latinoamericana y caribeña, considerado “el patio trasero” estadounidense. También fomenta guerras, como se señaló, en Siria, con millones de refugiados, que disparan más migraciones.

Y en segundo lugar, porque sus políticas son muy xenófobas, como su decreto antiinmigrantes que el 26 de junio pasado fue avalado por la Corte Suprema. Trump logró que por 90 días se prohibiera el ingreso de personas provenientes de Irán, Libia, Somalia, Sudán, Siria y Yemen, y que por 120 días se impidiera el ingreso de refugiados de cualquier país. Esa enormidad la fundamentó en la necesidad de defenderse del terrorismo, que él practica contra Damasco y Afganistán.
Trump cultiva la xenofobia con su proyecto de muro en la frontera con México. Atenta contra la dignidad de ese país pero también agrede a inmigrantes de allí y muchos otros países latinoamericanos.

El magnate dijo el año pasado a MSNBC que su muro costaría 8.000 millones de dólares y lo pagaría México, que lo negó. En febrero pasado Reuters divulgó un informe del Departamento de Seguridad Nacional estadounidense donde se afirma que costaría 21.600 millones de dólares y su construcción tardaría tres años. Para bajarle el precio, el autor del disparate dijo ahora que no sería necesario en toda esa frontera, de 3.218 kilómetros, sino en un tercio. Como sea, sus proyectos lo ponen en el podio mundial de la inhumanidad.
ortizserg@gmail.com