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miércoles, 9 de septiembre de 2020

DFC: La nueva institución financiera internacional para la expansión de Estados Unidos



Por Ansonith Albano:

En el marco de las transformaciones institucionales que Estados Unidos adelanta para reconquistar la hegemonía global, ha puesto en marcha en enero de este 2020, la denominada Corporación Financiera de Desarrollo Internacional (DFC, en sus siglas en inglés), como la nueva agencia que operará el financiamiento necesario para su reposicionamiento en el mundo.



La intención de modernizar el esquema de financiamiento al desarrollo internacional, está contenida en la nueva Estrategia de Seguridad Nacional (ESN), promulgada a finales del año 2017, y donde refiere que Estados Unidos debe armarse con nuevas herramientas para enfrentar la creciente influencia de China y otras potencias, sobre la escena internacional.

La ESN reconoce que Estados Unidos viene perdiendo la batalla por esa preeminencia global, y orienta la conformación del nuevo esquema de financiamiento, entendiendo que esta acción será fundamental para actualizar su posición geopolítica. El cuestionamiento que hace el documento de la situación de la hegemonía estadounidense, se vincula a su incapacidad para ofrecer relaciones comerciales justas y atractivas, en contraposición a lo que China viene logrando, especialmente en América Latina y el Caribe. “Hoy, Estados Unidos debe competir por relaciones positivas en todo el mundo. China y Rusia dirigen sus inversiones en el mundo, para expandir su influencia, y obtener ventajas competitivas frente a Estados Unidos”, reitera la ESN.

China y su promoción de un mundo pluripolar, es definido en la ESN, como la mayor amenaza para los objetivos de Estados Unidos. Y desde este criterio, la ESN refiere que este país debe utilizar una nueva metodología para el financiamiento internacional, priorizando la promoción del capital privado sobre áreas que sean tributen a los grandes objetivos de la política exterior imperial.

La nueva doctrina de seguridad nacional estadounidense, plantea que la nueva DFC debe confrontar abiertamente el proyecto de la Franja y la Ruta de China, y a la vez, favorecer la expansión del capital privado estadounidense, para fomentar nuevas alianzas y fortalecer las ya existentes: “Estados Unidos puede desempeñar un papel catalizador, en la promoción del crecimiento económico, liderado por el sector privado”, aclara el documento.

La iniciativa legal que crea la DFC, aprobado en consenso por republicanos y demócratas, fusiona la antigua Corporación de Inversiones Privadas en el Extranjero (OPIC), y la Autoridad de Crédito para el Desarrollo (DCA), perteneciente a la USAID, en una supra agencia de ayuda al desarrollo, la más grande e importante creada en ese país.

Para materializar esta operación geopolítica, la DFC administrará unos 60 mil millones de USD, doblando la capacidad financiera de su antecesora OPIC. La nueva Corporación asumirá también, la gestión de las carteras crediticias de la OPIC y la DCA; es decir, inicia sus labores, administrando poco menos de 30 mil millones de USD, distribuidos en diversidad de proyectos en todo el mundo.

La legislación brindó a la DFC, de novedosas herramientas financieras, que le garantizan mayor flexibilidad en su nuevo rol, y priorizando su eje de acción, en la inversión de proyectos energéticos y de infraestructuras, contenidos en las siguientes iniciativas regionales dispuesta por Estados Unidos para su reposicionamiento geopolítico: Connect Africa, 2X Women’s Initiative, Feed the Future, América Crece, Indo-Pacific Strategy, US-India Development Foundation, y, European Energy Security and Diversification.

Desde esta perspectiva, el Gobierno de Estados Unidos hizo efectivo en diciembre del 2019, el lanzamiento de la iniciativa "América Crece", como la respuesta del Gobierno de Donald Trump al avance significativo de China y Rusia en el continente.

En los últimos años, países de América Latina y el Caribe han profundizado sus relaciones económicas con China, estableciendo cada vez más acuerdos y flujos comerciales con la nación asiática. Según un informe del Foro Económico Mundial del 2018, China desplazó a Estados Unidos como el principal socio comercial de Argentina, Brasil, Chile, Perú y Uruguay, y ha invertido más de 110 mil millones de USD en proyectos gubernamentales en toda la región. El informe destaca la particularidad de que los bancos chinos, se abstienen de imponer condiciones políticas a los Gobiernos receptores de préstamos.

En este escenario, que vislumbra una transición del orden político, económico y cultural en latinoamericana y caribeña, Estados Unidos plantea la iniciativa América Crece, como una instrumentalización actualizada de la vieja Doctrina Monroe.

Entre otras cosas, Estados Unidos busca con la implementación de la iniciativa América Crece, el cambio de la matriz energética de la región caribeña, para redirigir sus crecientes excedentes de gas natural licuado (GNL). La Agencia Internacional de la Energía (AIE), señaló en un informe fechado en noviembre del 2017, que Estados Unidos se convertirá, en 2025, en el mayor exportador del mundo de GNL, proveniente de la extracción del gas esquisto en su territorio.

Un núcleo sustancial de los proyectos, contenido en la iniciativa América Crece, refleja la intención de Estados Unidos, de colocar sus excedentes de gas en la región caribeña.

El pasado 21 de julio del 2020, Estados Unidos y Honduras firmaron también un memorando de entendimiento, en el que el país centroamericano formaliza su incorporación a la iniciativa América Crece, con la promesa de inversión de mil millones de USD, en proyectos privados, durante los próximos tres años, priorizando el asunto energético: “Nuestro enfoque será en proyectos para fortalecer la infraestructura del país, avanzar en la conectividad digital, fortalecer el sector salud, expandir los servicios financieros, y ayudar a sentar las bases para un futuro más próspero”, refirió el Director Ejecutivo de la DFC, Adam Boehler, durante la firma de documento, que contó con la presencia virtual del Presidente hondureño, Juan Orlando Hernández.

El documento, negociado entre Estados Unidos y Honduras, toma puntos referenciales de los acuerdos ya firmados con Panamá, Chile, Argentina, Jamaica, Colombia, Brasil, Perú, El Salvador, y establece el marco legal de referencia, de las futuras actuaciones financieras de la DFC en América latina y el Caribe.

A diferencia del tipo de financiamiento que China brinda a los países de América Latina y el Caribe, donde se priorizan los proyectos nacionales, y se fortalecen las capacidades de los Gobiernos para generar mayores niveles de bienestar a la población, la acción de la DFC, reforzaría la dependencia económica, y la expansión del capital privado estadounidense, mercantilizando el fenómeno de la asistencia al desarrollo.

La configuración de la DFC como nueva instancia financiera de la política exterior estadounidense, ha generado entusiasmo en los grupos conservadores anti chinos. El pasado 14 de agosto del 2020, los Senadores Marco Rubio (republicano), y Bob Menéndez (demócrata), caracterizados por sus posiciones extremistas contra gobiernos soberanos en América Latina y el Caribe, presentaron el proyecto de Ley para la Promoción de la Competitividad, la Transparencia y la Seguridad en las Américas (ACTSA).

De acuerdo a la iniciativa presentada, la propuesta bipartidista buscaría, por un lado, fortalecer la competitividad económica de Estados Unidos, y por el otro, criminalizar la presencia política y comercial de China en la región. “El objetivo de China es utilizar el poder económico para desplazar a EE.UU. Me enorgullece unirme al Senador Menéndez, en presentar este proyecto, que busca fortalecer nuestra capacidad económica, para contrarrestar la creciente influencia maligna de Beijing en América Latina y el Caribe”, señaló el senador Rubio en sus redes sociales. 

El proyecto ACTSA involucra a la nueva DFC, y propondrá para la aprobación del Congreso, que se dedique el 35% del presupuesto financiero de dicha agencia para la región durante los próximos diez años.

La agenda de la DFC, desde el inicio formal de sus operaciones el 02 de enero de este año, ha estado afectada por el reacomodo institucional, la captación del capital humano que hará efectivo el trabajo de este órgano, y, por supuesto, las consecuencias de la pandemia del Covid-19.

Sin embargo, su Director Ejecutivo, Adam Boehler, joven empresario ligado a la prestación de servicios sanitarios, graduado en el año 2000 en Ciencias Económicas de la Universidad de Pensilvania, no ha perdido tiempo, y ha entablado reuniones de trabajo con diferentes personajes y funcionarios de América Latina y el Caribe, llevando la promesa del Gobierno de Trump, de generar grandes inversiones para los proyectos que puedan ser presentados a esta institución.

Antes de terminar 2019, visitó al Presidente colombiano, Iván Duque, en Cartagena, donde ratificó que desde su agencia, impulsarán gestiones que garanticen el financiamiento de la mayor cantidad de proyectos, especialmente en energía e infraestructura.

También mantuvo reuniones con el mismo criterio discursivo, con los Presidente Nayib Bukele, de El Salvador, Juan Orlando Hernández, de Honduras, Alejandro Giammattei, de Guatemala, y el Canciller mexicano Marcelo Ebrard, con quien firmó una carta de intención para financiar un gasoducto, que será construido por la empresa Rassini SAB de CV en los estados del sur del país, por un monto de 632 millones de USD.

Tal cual está planteada la nueva agenda de la DFC, basada en los lineamientos expuestos en la Estrategia de Seguridad Nacional estadounidense, podría contribuir a la profundización de la inestabilidad política en la región, y escenarios todavía más explosivos, en la medida que se profundice la desigualdad económica, la inequidad en la distribución de los recursos, y la dependencia política.

Profesor. Facultad de Ciencias Políticas
Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua

martes, 1 de mayo de 2018

El imperio pende de un Hilo, de un voto la Paz

Por Jesús Rafael Gamarra Luna*: 
Elecciones en Colombia, México y Venezuela definen geopolítica Regional 
Asistimos a un momento estelar de grandes posibilidades de cambios de la realidad económica y política en el concierto de las naciones del mundo y particularmente en Latinoamérica y el Caribe; factibilidad de nuevos realineamientos que posibilitan continuar con la construcción de un mundo pluripolar y multicéntrico. La imposición de los intereses globales imperiales, a la cabeza de EE.UU, y respuestas de potencias emergentes, como Rusia y China, indican que el mundo está interconectado y los movimientos de unos y otros impactan en cada región, pero igualmente las decisiones soberanas de naciones independientes inciden en la geopolítica.


La agenda imperial norteamericana ha estado cruzada por la decisión de crear y desarrollar guerras en diversas regiones del globo intentando mantenerse como la fuerza militar hegemónica en el mundo y recuperar posiciones políticas y económicas perdidas por errores estratégicos y tácticos que priorizaron la guerra para acelerar el extractivismo y la diplomacia de la fuerza, el garrote, el chantaje y las armas, para mitigar la crisis interna y la crisis del capitalismo imperial. En nuestra región ha sido evidente y reiterado su fracaso político por frenar el avance del proceso bolivariano que en un corto período de tiempo echó raíces profundas.

El fracaso Militar del golpe de abril de 2002 en Venezuela conducido por EE.UU le llevó a buscar otras formas de debilitar y frenar el proceso conducido por Hugo Chávez, involucrando a numerosos países de la región, desarrollando todas las estrategias de guerra en Venezuela y en los países que comparten procesos democráticos. En sus movimientos hay varios objetivos, primero, aniquilar la revolución bolivariana y su modelo político; segundo, frenar el avance democrático popular en los países de la región; tercero, aniquilar la nueva arquitectura organizativa geopolítica regional y reimplantar la OEA. No ha podido concretar ninguna de estas decisiones. Más aún, lo que ha obtenido son nuevos reveces y derrotas, pasando por el fracaso militar en los bombardeos recientes a Siria, el estruendoso fracaso político y diplomático en la VIII Cumbre de las Américas y lo que es peor realización de la reciente cumbre de los mandatarios de Corea del Norte y Sur, que terminó acercando a estos países más a Rusia y a China que a EE.UU.

En la región avanzó un movimiento democrático con Venezuela como cabeza, muy conectado con los movimientos sociales y populares, producto de ello es UNASUR, CELAC, ALBA, pero no logró ser monolítico, afianzarse. Esto le permitió a EE.UU su paulatina recuperación e intervención, robusteciendo su posición en Colombia, recuperando Honduras (2009), Paraguay (2012), Argentina (2015) y Brasil (2016) y, promoviendo ahora en Nicaragua la contrarrevolución, postergándose de esta manera lo que veíamos como serios indicios de cambio de época desde la región. El movimiento democrático de naciones latinoamericanas y caribeñas no lograron consolidar el nuevo modelo político-económico, pero Norteamérica, con todo su poderío concretado en estrategias de muerte, tampoco ha podido consolidar sus propósitos, lo que indica que es posible revertir en la región la arremetida imperial, neoconservadora fascista y de derecha y pasar a un período de ofensiva democrática y popular que consolide la paz y la estabilidad en la región.

Las elecciones presidenciales en Venezuela y Colombia son la última gran batalla que enfrenta el imperio por terminar de consolidar la correlación de fuerzas a su favor y de esa manera ocupar todas las posiciones en la región, este asalto final culmina con la contienda electoral en México. Los resultados de las encuestas electorales son favorables a los cambios democráticos y populares, a los sectores progresistas, pero para frenar este avance incontrovertible Norteamérica y la burguesía de derecha y ultraderecha nacionales ha desatado, en esta coyuntura electoral como estrategia, la guerra en Colombia y Venezuela de la manera más descarada y despiadada dejando al descubierto su Agenda Neocolonial de Muerte, Despojo y Exclusión con una campaña de estigmatización, terror y miedo bajo la mirada cómplice de la OEA y ONU.

La flagrante violación de los Derechos Humanos en Colombia que arroja en plena campaña electoral, en el último trimestre, con 56 asesinatos, 140 amenazados y 2500 desplazados indica que los diálogos de paz en Colombia han tenido un propósito único, desarmar, desmovilizar y aniquilar la insurgencia y al movimiento social, estos diálogos han estado inscritos en la estrategia de guerra imperial. Santos planificó con Uribe el plebiscito del NO y también se comprometió, en compensación por el triunfo del NO, en NO presentar candidato presidencial por el partido de gobierno para sumarse al candidato del uribismo, que  hoy es Iván Duque, para que éste dé la estocada final a los acuerdos de la Habana y cierre el proceso con la insurgencia del ELN. Cómo explicar que un novel de paz, presidente de la república, con un sólido partido de gobierno, no presente un candidato presidencial que recoja, concrete y continúe su programa de gobierno.

Este momento estelar de nuestra historia requiere de hombres y mujeres comprometidos y audaces que, sin abandonar sus postulados ideo políticos, sean capaces de sumar para frenar el inmediato escenario de muerte y desolación que sobrevendrá, no solo en Colombia sino en toda la región, en el evento que el uribismo asuma la presidencia. Hay que ser pragmáticos, realizar un profundo esfuerzo de renunciar a prejuicios y preferencias naturales en aras de causas superiores, la nación. Los resultados de las encuestadoras nos pueden ayudar a tomar decisiones en este momento clave para el presente y el futuro de nuestro país y la región. Las estadísticas no son adversas, son anti hegemónicas y anti imperiales, indican que Nicolás Maduro es la Alternativa el 20 de mayo próximo en Venezuela (Primer asalto), que Gustavo Petro está repuntando para el 27 de mayo en Colombia (Segundo asalto) y López Obrador el 1 de julio en México (asalto final). Esta es la vía para concretar un nuevo período para la paz, la lucha contra la corrupción y por la autodeterminación de los pueblos, que contribuya a ir consolidando un mundo multipolar y pluricentrico que asegure una Latinoamérica humana, en paz, en prosperidad.

Invito a la migración colombiana en Venezuela y en el mundo a apostar a los cambios democráticos y populares que están en ciernes e invito a los inmigrantes del mundo a solidarizarse con los cambios en México, Colombia y Venezuela. Nuestra condición de inmigrantes, refugiad@s y exiliad@s obedece a políticas nefastas imperialistas y esto nos ubica de un lado en esta contradicción. No podemos dar la espalda en este momento clave; permitir que el imperio y sus aliados avancen en la región es aceptar nuestra situación y la guerra total en Colombia, la invasión a Venezuela, la agudización de la crisis humanitaria en México; es negarnos las posibilidades de paz y de retorno con dignidad. Construyamos un Frente Amplio Democrático y Popular con los que y alrededor de los que repuntan en las estadísticas, que están comprometidos con la paz, la lucha contra la corrupción, la autodeterminación de los pueblos y un mundo multipolar y pluricentrico. No estoy insinuando que estamos en el fin de la historia, la lucha de clases y la ideología (Fukuyama), NO ¡Estoy afirmando que en este período hay que asegurar una alianza interclasista, amplia, ganar, que nos asegure la estabilidad, la gobernabilidad y nuevas condiciones para procesos de acumulación y construcción de alternativas. Aseguremos el triunfo, el presente es nuestro.

٭ Vocero Corriente Bolivariana Guevarista
cc.rafaelgamarra@gmail.com