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miércoles, 24 de junio de 2020

Una mirada post pandémica



Por Oscar Bravo:
“Cuando se mira al horizonte, hay una eterna polarización entre optimistas y pesimistas”

En estos momentos de pandemia, en que la que todos los días seguimos observando con muchísima preocupación, el aumento del número de casos infectados en el mundo, por el coronavirus Covid -19, que se acerca a los 6 millones de habitantes y el haber pasado de las 300 mil personas fallecidas…sin contar con los millones de trabajadoras y trabajadores, que se convirtieron en desempleadas y desempleados…y que nos permite afirmar de que estamos en presencia de una gran tragedia para la humanidad…


Esta difícil situación y los impactos negativos de ésta pandemia, ha hecho que haya comenzado un interesantísimo debate desde la hermenéutica social, cuando reflexionamos sobre ¿el hacia dónde vamos?...¿qué va a pasar con la humanidad?...¿cuándo se conseguirá la cura?...¿ nunca lograremos la vacuna definitiva?...¿vendrán otros agresivos virus?...¿después el Covid -19, habrá un cambio actitudinal en las personas?...¿o será que después del auge y deceso de la pandemia, la gente seguirán siendo las mismas personas?...¿los políticos, los empresarios y los trabajadores cambiaran su visión de vida?...

Los más pesimistas aseguran, que en la post pandemia la gente no solo seguirán siendo las mismas, sino que hasta sufrirán del síndrome de “un rechazo al hogar”, por durar tanto tiempo en “el quédate en tu casa”, que más bien van aumentar las divergencias familiares, que las empresas, serán más explotadoras para recuperar el tiempo perdido y que los políticos querrán acostumbrarse al uso del control social con las llamadas cuarentenas y en el caso de los gobiernos liberales que han sido fuertemente afectados por el Coronavirus Covid -19, seguirán con sus praxis política de ver todo como una mercancía…

En el caso de los más optimistas, consideran que ya el mundo cambió, que hay una revisión de las relaciones sociales de producción y una mayor consciencia social sobre la protección de la salud, y que nacerá en el mundo una actitud más solidaria entre las personas, y que las guerras y los bloqueos, no ayudan a la sustentabilidad de la humanidad…

Y los más realistas dicen que esta pandemia lo que ha demostrado es que somos más vulnerables de lo que pensábamos…
Politólogo.

bravisimo929@gmail.com

miércoles, 18 de marzo de 2020

La peste trae de regreso la era viral del amigo-enemigo

  
Por Manuel Humberto Restrepo Domínguez:

La Colombia del siglo XXI, marcada con el cambio en la constitución, que permitió la reelección del presidente, puso en jaque como un virus la estabilidad del estado de derecho, aceleró la destrucción de la independencia de los poderes públicos, además de contribuir a la fragmentación y polarización de la sociedad y de poner en retroceso garantías a un buen número de derechos humanos. El virus engaña, entra al cuerpo, destruye su estabilidad y hace confluir todas las decisiones en una sola: eliminar al enemigo. Así es también la doctrina de la seguridad aplicada por el poder hegemónico, capaz de servirse del virus para imponer sus decisiones sin siquiera dar lugar a la menor objeción u oposición.


¿Quién puede oponerse a las decisiones y protocolos para combatir el contagio? Nadie. Por eso la peste global, le permitirá al poder reafirmar su autoridad, facultado para silenciar unas cosas, imponer otras y recomponer equilibrios de gobernabilidad y legitimidad perdidas.

Al gobierno, al de aquí y a muchos otros de los cien países en alerta de peste, le quedará fácil y creíble, indicar que la peste es el enemigo principal y sobre él hacer caer todas las culpas desde la caída abrupta del precio del petróleo, la inesperada arremetida del dólar en alza que devalúa el peso hasta sus máximos conocidos, la contracción de las bolsas de valores, la volatilidad de las acciones y la quiebra anunciada de cientos de negocios, empresas y empleos, que dan un preaviso de recesión global. Eso ya es suficiente para orientar la mirada colectiva hacia otro lado, ponerla lejos de la agenda social, que tiene por objeto buscar salida a los problemas que eviten paros, eliminen violencias y creen medidas que reduzcan la desigualdad y eviten las consecuencias previsibles de aceleración del empobrecimiento, perdidas de poder adquisitivo, incremento de la marginación y muerte.

El gobierno tendrá un margen no menor a tres meses, para sacarle réditos a la peste, podrá hacer experimentos de aislamiento, encierro, veto, estigmatizaciones, condena y desconfianza y lo que haga o diga podrá empezarlo o terminarlo anteponiendo datos y creando relaciones con la peste, que promete ser útil para instalar temporalmente una manipulable paranoia, miedo y temor al contagio, que haga olvidar los grandes males de la política como la corrupción, la violación sistemática de derechos humanos y las responsabilidades por los crímenes de estado, por omisión o intervención directa, como lo señaló el informe de la ONU y lo ratificó Human Rigths.

El consenso global alcanzado respecto a que el mundo está ante una pandemia, basta para que la sociedad convulsione y sufra por el evidente regreso a la era viral, que parecía desplazada por la era neuronal, en la que apremian la “depresión, el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH), el trastorno límite de la personalidad (TLP) o el síndrome del desgaste ocupacional (SDO)” (Byun-Chul Han, La sociedad del cansancio). Las dos eras, viral y neuronal, se juntan, la una lleva a la otra y las dos concuerdan en el aislamiento como formula letal de destrucción de toda relación colectiva. La peste servirá para reforzar la lógica del  amigo y el enemigo, propia de la guerra fría, y subliminalmente traer de regreso la táctica de atacar y defenderse del extraño, del otro, del que llega, del de afuera, del opositor, del contrario, del vulnerable que queda expuesto a recibir la fuerza de la guerra preventiva que fue presentada para prevenir el terrorismo pero sirvió para ejercerlo, a favor del modelo de acumulación capitalista global que multiplica ganancias cuando sube el dólar, se quiebran empresas o se pierden empleos.

Detrás de la tos, el estornudo o la fiebre sospechosa, puede haber peste, pero también hay discursos sociales negados por discursos biológicos e incitaciones a limitar libertades en nombre de evitar el contagio y perseguir al apestado, que puede meterse en el cuerpo de otro como un intruso que viola, destruye y causa un tenebroso pánico empujado con replicas y repeticiones mediáticas de casos y recomendaciones a suspender, negar, evitar la vida en colectivo.

Los habitantes del planeta en 40 días del asedio de la peste se han convertido en pacientes, en enemigos difusos, que en cualquier lugar pueden atacar o ser abatidos, porque la víctima del virus puede ser usted y convertirse en un instante en el enemigo público merecedor de repulsión y odio. De ahí la dificultad de oponerse a o negarse a cumplir la invitación institucional de los gobiernos a acatar el estado de sitio de facto, que hace a cada quien responsable de su cuidado o su tragedia por contagio.

Los virus locales cedieron su lugar a la peste global que nació en la China, se reproduce en Europa y después de su ataque morirá en América, dejando a su paso las huellas absurdas de una Italia con 60 millones de habitantes en cuarentena, convocados a negarse, no mirarse, evitarse, no pararse frente a otro a menos de metro y medio de distancia, no toser, no estornudar, no abrazarse, no besarse; o de una Francia que prohíbe manifestaciones, movilizaciones y reuniones de más de mil de personas, justo allí donde los chalecos amarillos hace dos años se niegan a abandonar las calles esperando la dimisión del gobierno. Esa misma ruta amparada en el temor a la peste la seguirán en Brasil para derrotar las grandes movilizaciones contra el fascismo de Bolsonaro y lo mismo ocurrirá en Chile y Colombia. Otros lugares como Singapur con 8 millones de habitantes y 160 contagiados no se inmuta, no parece importarle la peste y no se ha preocupado por buscar infectados ni emitir prohibiciones.

P.D. Mientras la peste se incuba y se muestra imbatible: El presidente Duque se reunió con el Secretario General de la ONU, acusada de ser fuente de contagio al servicio de la oposición; El “caso Ñeñe” aparece con una cadena de delitos e implicados de alto nivel que podría llevar a la caída del reino del partido de gobierno y del presidente; Un ministro insinuó que la receta para combatir la peste debe ser una reforma laboral; las pruebas piloto para el uso de frackingc ontinúan; se preparan protocolos que permitan por vía del control a la peste inmovilizar la movilización que el Esmad no pudo; y gran alegría por el regreso de Ángela María, al congreso, donde hace tiempo debía estar…..

mrestrepo33@hotmail.com


sábado, 14 de marzo de 2020

Ha pasado una semana y no hay resultados derrotados los Gringos en las elecciones de Guyana



Por Juan Martorano: 
Continua el impase entre la coalición del gobierno APNU/AFC liderada por el presidente el GeneralD. Granger y la oposición PPP/C en las elecciones del 2 de marzo en la republica cooperativa de Guyana. La escaramuza legal ha comenzado y la Corte Suprema se ha pronunciado y el GEOCOM, el ente electoral guyanés no puede publicar resultados hasta que la corte no decida. El problema es uno de procedimiento y la duda causada por un oficial (Returning Officer o RO) del GEOCOM que decidió publicar los resultados de la Región 4 sin la presencia de los representantes de la oposición.


La región 4 es esta que incluye la capital de la república (Georgetown) y aquella con el padrón electoral más alto de todo el país y que de una manera no oficial ha sido ganada por la coalición del gobierno.

En una sociedad tan dividida en líneas étnicas y religiosas, estas que definen la política local la pelea ha sido peleando. Tanto así es esta polarización que los dos periódicos más importantes de Guyana tienen posiciones diferentes al publicar la data del GEOCOM. El periódico que apoya el gobierno (Guyana Chronicle) ha publicado una lista casi completa de los resultados, sin embargo, el periódico que apoya la oposición (Guyana Times) se rehúsa a publicar resultados por considerar que como hay anomalías en el conteo, no quiere ser parte de lo que aparenta ser un fraude electoral.

De hecho, los resultados publicados por el periódico del gobierno para la Región 4 indican que gano la coalición de Granger con una mayoría que es casi el doble de los votos obtenidos por la oposición como se puede apreciar en la grafica siguiente. Sin embargo, el conteo total da como ganador al PPP/C.
  
Fuente: Guyana Chronicle (09/03/20)

Análisis

La pérdida del poder por la coalición actual es un golpe muy duro para el gobierno y los inversores extranjeros, en particular las multinacionales como la ExxonMobil (EEUU) Tullow Oil (Reino Unido) y la China CNOOC. Los votos actuales dan una diferencia estimada de 8 mil votos a favor de la oposición (2%), de un padrón de alrededor de 600 mil votantes, ejercieron su derecho 445 mil ciudadanos. Esto quiere decir que la participación fue muy buena y de casi el 75% del patrón de votantes registrado. Esto también significa lo siguiente:

• La polarización entre los guyaneses es mucho más alta de lo esperado, es interesante ver
que solo en 2 regiones la coalición del gobierno pudo ganar y la oposición gano en las otras 8 regiones. Estas 2 regiones (regiones 2 y 4) son áreas del litoral donde existe la mayor densidad de población, es de descendencia africana y en su mayoría de alguna de las varias versiones de la religión católica (Pentecostal, adventistas, anglicanos…). La otra parte que es hindú y musulmana y componen el 31% de la población guyanesa.

• La coalición del gobierno ha sido muy afectada por las denuncias de corrupción hechas por entes internacionales con respecto a la negociación del contrato con la ExxonMobil para desarrollar los recursos energéticos en aguas costa afuera de Guyana.

• El gobierno utilizo su poder y este esperado milagro económico que se dará por la producción de estos recursos energéticos para hacer creer a la población que eran ellos los que sacarían a Guyana del subdesarrollo, y que fue debido a sus capacidades que se pudieron lograr las inversiones extranjeras. Esta estrategia parece haber fallado en estas elecciones y las denuncias de corrupción tuvieron más efecto al desenmascarar a los actores del gobierno.

• Las empresas multinacionales y en particular las petroleras han sido acérrimas defensoras del gobierno a través de sus herramientas locales como la embajadora de los EEUU, los representantes del Reino Unido, Canadá y la Comunidad Europea. Debido a la considerable inversión hecha, de ganar la oposición habrá una renegociación y una nueva estrategia, el saqueo debe seguir y estas empresas nunca pierden sus inversiones.

• Esta transición a la democracia como la define el jefe del departamento de Estado gringo y su colega del Canadá es una indicación de la preocupación de ambos países por sus inversiones, no podemos olvidar que ExxonMobil, Hess y CNOOC están usando subsidiarias de EEUU y Canadá aun si están registradas en paraísos fiscales para este proyecto en Guyana.

• Poco cambiara con respecto al litigio pendiente con nuestra patria, pero si la Corte Internacional Penal decide que no es competente para saber del caso como lo está pidiendo Guyana, a un gobierno de oposición se le pondrá la cosa difícil y tendrá que decidir entre la ExxonMobil y los gringos/extranjeros o finalizar la negociación con nosotros.

• De cualquier manera el saqueo a los recursos energéticos en el Océano Atlántico continúa por ahora en aguas de Guyana, sin embargo, hay desarrollos de exploración en aguas de Surinam y hacia el Norte en la zona del Esequibo en litigio con nosotros.

• Esta coyuntura que se puede presentar por la pérdida de las elecciones por parte de un gobierno ilegitimo y de tono dictatorial puede ser una oportunidad para Venezuela y para comenzar un nuevo proceso bilateral de negociación. La oposición guyanesa parece no tener vínculos muy cercanos con los gobiernos extranjeros que aupaban y apoyaban al gobierno del General Granger.

• El desplome de los precios petroleros y las bolsas de valores no ayudaran a la ExxonMobil ni a Guyana a salir del estado de pobreza del país, al menos por ahora ya que la producción de 120 barriles diarios a esos precios no es viable debido a su alto costo de producción.
• El incremento de producción por parte de Arabia Saudita para tratar de retener su mercado que ahora lucha con Rusia tampoco contribuirá a que Guyana y la ExxonMobil puedan vender su producción a los precios requeridos.

• La presencia y preocupación de organizaciones como la OEA, CARICOM, el Centro Carter y muchas otras ONG indica la gravedad del asunto y lo que implica la pérdida de la derecha de estas elecciones.

Como dice Rubén Blades: “la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida”.
También como nos lo dijo nuestro colaborador, a quien agradecemos sus aportes, ya que sin ellos no hubiesen sido posibles estos análisis, que nos indico que ayer también en Guyana sería un día importante, y que habría que irse por “la sombrita”. Esto será informado oportunamente en próximos artículos.
¡Leales Siempre! ¡Traidores Nunca!
¡Independencia y Patria Socialista!
¡Viviremos y Venceremos!
jmartoranoster@gmail.com

miércoles, 4 de marzo de 2020

Los desesperados ex concertacionistas



Por Juan Pablo Cárdenas S.
Más de trescientos ex integrantes o partidarios de los gobiernos de la ex Concertación han convenido un texto público en que hacen un desesperado llamado a un acuerdo nacional en “pro del bien superior del país, a fin de evitar un lacerante enfrentamiento entre los chilenos”.  Se trata de una nómina de quienes fueron ministros de estado, subsecretarios y otros altos funcionarios públicos, además de embajadores y parlamentarios, algunos incluso en ejercicio todavía.


Conscientes, como indican, de que su propuesta será repudiada por quienes están “movidos por la estrategia de la confrontación y de la polarización”, a lo que aspiran en realidad estos firmantes es a lograr la atención de la derecha y del oficialismo, lo que rápidamente han logrado con la rápida acogida que les brindara el ministro del Interior, Gonzalo Blumel, apenas unas horas después.  El secretario de Estado valoró el texto y aseguró que éste recoge el reciente llamado del presidente Piñera para construir un acuerdo por la democracia, en su esfuerzo por tratar de salvar un régimen ya colapsado en su adhesión popular y credibilidad.

Más allá de la presencia entre los firmantes de algunas figuras bien reputadas, lo que predomina en esta propuesta son los nombres de quienes por largo tiempo ocuparon cargos en La Moneda y en el Parlamento sin satisfacer mínimamente las más importantes demandas sociales, legitimando con sus actos la Constitución heredada de la Dictadura, junto con demostrar una pavorosa conformidad con el modelo económico que ha llevado a Chile a ser considerado en el mundo como uno de los países de mayor inequidad.

En la lista destacan también los nombres de varios miembros de la cúpula política enriquecidos a la zaga del poder y altamente cuestionados por su flagrante renuncia a los valores social cristianos y socialistas que antaño profesaron y que los llevara a militar en las colectividades de más radical izquierdismo. Para muestra de ello, baste el nombre del lobista Enrique Correa, uno de los operadores de las bochornosas colusiones político- empresariales para financiar la política y llenarse los bolsillos de dinero. Sin que hayan trepidado para ello en cederle soberanía sobre nuestros recursos naturales a las transnacionales u otorgarles impunidad a los ejecutivos de Soquimich, Penta, de las cadenas de farmacias y otras poderosas empresas concertadas para para comprar leyes o estafar al fisco y a los consumidores.

Parece ser que todas “figuras” (así los tilda El Mercurio) saben que será imposible que su llamado reciba acogida del mundo social, laboral, sindical, como de las organizaciones de Derechos Humanos. Como tampoco tuvo demasiado eco el engañoso acuerdo parlamentario cupular logrado entre éstos mismos actores y el oficialismo para convenir el plebiscito de abril próximo y la posibilidad de convocar a una entidad constituyente, en que se le asegura a la derecha un poder de veto a cualquier norma de la nueva Constitución que no obtenga un quorum de dos tercios.

Además, llama la atención en esta iniciativa la presencia de varios políticos que rompieron con los partidos de la Concertación y abandonaron sus cargos gubernamentales por sus desacuerdos dentro de la alianza que más largamente ha gobernado durante los últimos treinta años sin emprender los cambios insistentemente prometidos y que explican el estallido social que hoy lamentan y los tiene tan acongojados. Perece ser que a todos los une su común embriaguez de poder, riqueza y figuración pública, por lo que su llamado ha recibido una bajísima acogida desde los mismos partidos en que todavía militan la mayoría de ellos. Especialmente de la Democracia Cristiana y el Partido Socialista.

No es extraño, entonces, que, en su arrinconamiento político, Piñera y los partidos de derecha reciban con beneplácito la propuesta de los llamados ex concertacionistas y pudieran resolverse otorgarles algunos cargos públicos para, con ello, amarrarlos y buscar morigerar las movilizaciones sociales y la posibilidad de que, de una asamblea constituyente, contra quorum y mareas, pueda darnos una nueva Carta Fundamental. Que, por primera vez en nuestra historia republicana, sería aprobada por genuinos representantes del pueblo y refrendada por la ciudadanía.

Era obvio que, ante una insurrección social, la clase política va a tratar de hacer todo lo posible para impedir un conflicto como el de 1891. Una guerra civil que pueda ocasionar miles de muertos como los que cayeron en los enfrentamientos de Concón y Placilla a propósito de los desacuerdos de la casta gobernante que oficiaba en La Moneda y el Congreso Nacional. Un conflicto en que se involucraron, por supuesto, las Fuerzas Armadas, los inversionistas extranjeros, a pesar de que el pueblo se mantuvo prácticamente al margen y bastante conteste con las obras que emprendía el presidente Balmaceda. A quien la historia terminó reconociendo como uno de los mandatarios más fructíferos y consecuentes de nuestra trayectoria republicana.

Ya sabemos que las diferencias entre quienes hoy ocupan el Palacio de Gobierno y quienes han elaborado una propuesta como la que comentamos son realmente nimias si se considera lo que unos y otros hicieron mientras se rotaban en el poder después de Pinochet. De allí que la rebelión social no concentre sus dardos solo en Piñera y sus colaboradores, sino en el conjunto de la casta política, lo que augura que en el Plebiscito también los ciudadanos van a preferir abrumadoramente que todos los integrantes de una entidad constituyente sean todos elegidos por el pueblo, sin otorgarle espacio alguno a los legisladores actuales.

No parece extraño que, entre estos firmantes, que piden “un acuerdo para frenar la violencia y avanzar en reformas y crecimiento”, haya varios que ya reconocen o confidencian en privado su deseo de alentar la presencia de los actuales parlamentarios en la redacción de un nuevo texto constitucional. Se trata de salvar de la insurrección popular a los que se sienten ungidos para gobernar y definir los destinos de Chile. Para lo cual de nuevo desatan una campaña del terror y manifiestan su histeria respecto de las acciones de violencia, cuando en realidad el caos y el terrorismo han sido siempre ejecutados por los que detentan el poder político y económico. Para oponerse a toda posibilidad de profundizar la democracia y consolidar una justa distribución de nuestra riqueza.

Tampoco nos sorprendería que próximamente el Gobierno y la derecha se valgan de ésta y otras destempladas declaraciones públicas para justificar a una nueva asonada cívica, empresarial y militar que aborte otra vez en nuestra historia una victoria popular. Esto es de los millones de chilenos abusados por las oligarquías y de sus consabidos operadores o verdaderos “achichincles”. Al decir de una conocida expresión mexicana, país en que varios de estos firmantes vivieron su exilio y aprendieron las trampas de la dictadura del PRI, un régimen que los acogiera tan generosamente. Cuando en 1973 arrancaron de las fauces de Pinochet retornando con los años a Chile para ser definitivamente encantados y engullidos por la derecha.
juanpablo.cardenas.s@gmail.com

sábado, 8 de febrero de 2020

Oposición extremista ve ahora al diputado Luis Parra al enemigo que no pudo vencer



Por Ítalo Urdaneta:
No somos dados a estar con halagos con nadie y menos con personajes políticos que a lo largo de su trayectoria se les ha criticado no solo porque se les considera grises sino también porque se les atribuyen malos procederes, no obstante en nuestra condición de periodista, con una óptica apegada a la verdad y al equilibrio, aunque siempre hemos defendido la revolución, hoy nos referiremos en esta nueva entrega a las actuaciones que ha tenido el diputado Luis Parra, ahora como presidente de la nueva junta directiva de la Asamblea Nacional (AN), al menos en las pocas horas que lleva en el cargo.
De entrada, debo señalar que Parra es diputado en representación del partido Primero Justica (PJ), aunque ya no lo es, por Yaracuy, es decir oriundo de San Felipe, en cuya capital también convivimos desde hace más de 25 años.


Hasta donde conocemos a Parra nunca antes ha ejercido cargo de representación popular alguna, más bien los sanfelipeños lo distinguen como un joven que tuvo la fortuna de ser ágil para incursionar en la política. De buenas a primera, sin trayectoria ni mucho menos relevancia, resultó electo en representación de la oposición para la Asamblea Nacional, que hasta la fecha se sigue manteniendo en desacato.

Hasta más allá de este recordatorio, no conocemos más nada y a profundidad de Parra, a excepción de que se ha dicho que tiene caballos de competencia y el propio Juan Guaidó lo denunció que estaba incurso, junto a otros diputados opositores, en hechos de corrupción, que hasta ahora nadie ha comprobado o mostrado pruebas, incluyendo al propio autoproclamado, quien generó con su denuncia todo un zafarrancho y una división clara y notoria entre sus mismos colegas diputados del ala de la derecha.
La “gota que rebasó el vaso”, con Parra, e hizo que Guaidó y sus seguidores de la AN, le tomarán ahora odio y rabia fue el “atrevimiento” que tuvo el diputado de Yaracuy de asomar su nombre para presidir la junta directiva de la AN, el pasado 5 de enero. Eso bastó para que Parra fuese expulsado de PJ, pero además es hoy en día el hazmerreír de la oposición extremista, incluso de sus propios coterráneos, que a diario lo mal ponen y lo desacreditan  a través de las redes sociales con mensajes grotescos y subidos de tono y en especial en cualquier otro espacio de prensa que tengan oportunidad para hacerlo, por cierto, sin mostrar, al menos hasta ahora,  pruebas en su contra.

La campaña de descrito que la oposición ha organizado en contra de Parra ha llegado a tales extremos, escúchese bien, que los propios integrantes de la Conferencia Episcopal de Venezuela (CEV) se niegan a entablar un encuentro con él, según reseñó el portal de noticias “La Iguana”. Mansitos los carajitos, diría un maracucho.

Lo que sí es evidente, y de  allí que nos hemos inspirado para hacer esta nueva entrega, es que Parra en el poco tiempo que lleva al frente de la AN ha venido demostrando a través de su discurso que no es un diputado cogido a lazo o un niño de pecho, pues lo más conspicuos antecesores que ha tenido el Parlamento en representación de la oposición nunca hablaron como lo ha hecho Parra, con sentido de pertenencia venezolaniza, apegado al estado de derecho, respetando la Constitución, y lo mejor de todo, abogando porque la AN salga del desacato y sea vista como uno de los poderes que tienen mayor peso en el país, en donde convergen diversos representantes con diferentes ideas y criterios políticos merecedores de respeto y consideración.

Decimos esto porque hemos tenido la oportunidad de darle seguimiento en estos últimos días al discurso de Parra, y sobre todo al conversatorio que tuvo con Oscar Schemel, en el programa “Análisis Situacional”, por Globovisión. en donde el parlamentario habló sobre todo lo que ha pasado, los motivos que lo indujeron a dar el paso que dio, y cuáles son sus planes inmediatos al frente de la AN, incluso aquellos que le permitan adversar al presidente Nicolás Maduro, a quien exhorta apegarse a la Constitución.
Vale la pena destacar que Parra dijo de entrada que durante su gestión frente al Parlamento nunca va a apoyar “caminos que estén fuera de la Constitución”, lo cual nos parece muy bien, por cuanto ese ha sido uno de los problemas que claramente han afectado al país sin que hasta ahora se vea la sana intención de rectificar por quienes desean llegar al poder a la fuerza.

"No apoyamos ni golpes de Estado, ni injerencia de izquierda ni derecha, somos demócratas que queremos volver a la Constitución", sostuvo también Parra, en medio de la entrevista.
Quienes apoyamos el proceso revolucionario siempre hemos dicho que nadie, absolutamente nadie, que no pertenezca al país, debe inmiscuirse en los asuntos internos de Venezuela, pues somos los venezolanos los únicos que estamos llamados a resolver nuestras propias diferencias, de allí que vemos la propuesta de Parra con sentido y apegada al deber ser. De hecho, refutamos a todo trance el camino injerencista o de intromisión del imperio en los asuntos intrínsecos del país.

Parra fue claro y contundente al afirmar que es necesario salir del desacato y continuar la senda de la reinstitucionalización del país, por cuanto son tareas que van en paralelo, según destacó.
Asimismo, indicó que se enfocará y es uno de sus principales retos, separarse de la polarización que existe entre los poderes públicos venezolanos, situación que cree "le ha hecho mucho daño al país".

Quien tenga “cinco dedos de frente”, y de paso que le duela el país, deberá compartir que la propuesta de Parra es válida a todo trance, pues eso contribuiría enormemente a evitar una confrontación.
Parra a lo largo de la entrevista en “Análisis Situacional”, no elude las consecuencias que dejaron el pasado. Lamentó que después que les vendieron una política de los tres golpes, al final les vendieron una política del caos el 30 de abril, dijo.

A su juicio debió haber “un hecho relevante”, el cual le diera "un mensaje claro al país: Teníamos que volver a la ruta electoral", destacó.
Parra, sobre este último punto, deja entrever claramente que la oposición en todo momento se ha mantenido fuera del marco legal o constitucional, pues siempre ha querido conquistar el poder a través de la fuerza. Hemos dicho antes que a la extrema derecha no le interesa llegar a poder por la vía expedida, por cuanto el enemigo a vencer es precisamente la Constitución, que les impediría satisfacer los intereses del imperio.
El hoy diputado enemigo número uno de PJ y de VP igual señaló que de acuerdo a su postura no hay “planteamientos en contra de nadie”, al contrario “es un planteamiento a favor del país”, según dijo.  Remata diciendo: “Teníamos que salvar al Parlamento de la confrontación”.

El polémico parlamentario agrega, además: “no aceptamos la injerencia ni el tutelaje cubano, ni el ruso, ni el norteamericano, pues dentro de nuestras acciones están en primer lugar las de carácter social".
Parra está convencido que volver a la normalidad del parlamento significa reencontrarnos, para no caer en la tentación de la polarización". Y agrega: “"Ese es el reto que tenemos hoy en Venezuela, vencer la polarización de aquellas cúpulas que durante cuatro años consecutivos secuestraron al parlamento", expresó.
Es evidente que el diputado opositor venía sintiendo que la manera de actuar de sus colegas parlamentarios no era la más cónsona, por el contrario, hoy en día las critica y deja en claro que la AN fue tomada por asalto por la oposición extremista solo para rivalizar, promover el golpe, antes que legislar.
"Somos y seguiremos siendo una alternativa para que esa Venezuela unida, que queremos lograr para todos los venezolanos, sea una realidad", dijo.

A propósito del desacato y la confrontación entre poderes públicos, Parra aseguró que es uno de los grandes retos que tiene por delante. Estima que habrá confrontación entre los poderes del Estado, situación que calificó como una gran insensatez. Aquí el presidente de la AN da demostraciones que de cumplirse ese presagio en nada favorecerá al país, lo cual demuestra que está pensando en favor de la nación
Parra al presidente Nicolás Maduro lo invita que vuelva al Palacio Federal Legislativo, lo cual sería una manera de permitir que las cosas vuelvan a la normalidad y de acuerdo a nuestro entender eso no tendría nada de malo. Lo exhorta si a que vuelva a la Constitución y eso pasa por reconocer a la AN como un poder legítimo. Claro está el Jefe de Estado solo está a la espera que la AN salga del desacato para así cumplir con los preceptos legales, pero hasta ahora eso ha sido imposible.

Parra en lo inmediato dijo que dentro de los puntos prioritarios de su gestión es volver a la Constitución para que desde la AN se pueda establecer un órgano electoral con elecciones limpias.
"No vamos a cometer el error del 2005, dejando un camino electoral desierto, donde aún estamos pagando las consecuencias de ese error histórico (...) Nosotros ni acompañamos, ni vamos a acompañar a ese pasado que ya se agotó. Queremos abrirle las puertas al futuro", afirmó.
"Desde el campo de la oposición, las victorias más importantes las hemos logrado cuando asumimos una lucha electoral con mucha vehemencia", indicó finalmente Parra.

El nuevo presidente de la AN, de acuerdo a nuestro criterio, no anda errado, por el contrario, vemos que su discurso apunta en procura de una salida institucional, que aparte del seno del parlamento la vía golpe y eso al parecer a la oposición extremista no le agrada en nada, por lo cual presagiamos también que el parlamento pudiera seguir siendo un nido de víboras que se desean destruir mutuamente.

Rematamos diciendo, no obstante, que Parra para la oposición extremista será un fuerte escollo a vencer. Si mantiene su discurso, como hasta ahora lo ha profesado, creemos que contará con el apoyo de la mayoría del país, que está hastiado de ver como la AN fue tomada por asalto más que para legislar como un trampolín para promover el descalabró no solo del gobierno sino también de la revolución, y del propio país en detrimento de la mayoría de los venezolanos.

En nuestro caso solo nos resta decir que eso rollo que tiene Parra en la AN no es de quienes apoyamos la revolución, es solo de él y de sus colegas opositores que parecen perros cayéndose a mordiscos, demostrando poca vergüenza. De todas maneras, decimos: “Sigue así Parra que vas bien…” y está vez lo decimos seriamente.

italourdaneta@gmail.com

miércoles, 29 de mayo de 2019

Colombia de regreso al régimen del odio


Por Manuel Humberto Restrepo Domínguez:

La polarización, convertida en la estrategia central del partido de gobierno, vuelve a hacer su aparición con todas sus herramientas mediáticas y de intimidación, para tratar de dividir a la gran mayoría de la población, que como una sola masa padeció pasivamente el horror de la guerra y fue la victima de sus terribles consecuencias.

El gobierno con cada hecho de vulneración que propicia o produce debilita el tejido social, crea impotencia generalizada, hace celebrar a pocos y sufrir a muchos, cuando con arrogancia arremete contra la Paz pactada, que ha sido sin lugar a dudas la mejor obra colectiva del siglo XX. Tres generaciones derrotadas por la guerra siguen creyendo que su esfuerzo de generosidad y perdón vale la pena y que los tiempos de la paz estable y duradera aún es posible y hay que empezar a formular políticas y destinar recursos, aunque toda tienda a derrumbarse, a causa de un hombre, un trino, un partido, un gobernante, que lo empañan todo, oscurecen el ánimo, crispan el ambiente e impiden ver la luz que asoma al final del túnel.



Colombia está siendo arrastrada hacia un momento de vacío, de patria autista, enajenada, movida por pasiones y emociones de un reality real, en el que la gente común es apenas parte de un experimento de estructura nazi movida por cifras y cálculos, que instalan la sensación de que el país es como lo pinta el gobierno y la verdad como la dice el partido de gobierno, presuroso en regresar al país al tránsito entre el medioevo a la modernidad, con la gente del común, condenada a permanecer en el medioevo a merced del régimen del odio, que le impida lograr su anhelo por un digno vivir, con derechos, garantías y libertades, como ocurre en la sociedad moderna, con el estado de su lado y no contra ella, no convertido en su verdugo, ni en su juez aliado de su injusticia. 

Los obreros, como hace varios siglos, tienden a quedar a merced de Tratados de Libre Comercio, que acabarán por inundar de mercancías de costo casi cero todos los mercados locales de plaza y de almacén, y resquebrajar el sistema productivo, como ocurrió en el país vecino asediado por un bloqueo sin compasión, que no le quitó el hambre, ni le produjo una mejor democracia.

La máquina de la política, asistida por la “posverdad” tiene un mercado cautivo para el odio que destruye al país, reduce a nada el valor de la vida y elimina el futuro de 8 millones de víctimas, 10 millones de campesinos, 2 millones entre estudiantes, profesores y trabajadores universitarios, además de negar la autonomía de mas de 3 millones entre indígenas, afros y raizales y de otros varios millones de jóvenes sin oportunidades de empleo, ni expectativas de cambio para su destino.

El gobierno está produciendo un discurso incendiario, que no apacigua si no que ofende y llama a la camorra, al pleito, a la ofuscación y alienta de manera deliberada unas prácticas de guerra que promuevan la desesperanza, impidan la reconciliación, y se incrusten en el cuerpo débil de la sociedad y del individuo solitario y descorazonado que fácilmente recaiga en su ideal de venganza creyendo que es justicia. El odio mejor que nada sabe encontrar rápidamente condiciones propicias para propagarse en todos los espacios de la vida cotidiana, en el seno de las familias que reproducen maltrato y feminicidio, en los centros escolares que incrementan el bullyng y el desprecio por los débiles, en las calles repletas de agresiones, robos, atracos y miedos a caminar, reír, mirar, a ir sin temores ni esperar humillaciones.

Los sentimientos que se están distribuyendo desde el gobierno promueven el rechazo, el repudio, la discriminación y animadversión contra excluidos, marginados, victimas, reinsertados, desmovilizados, inmigrantes y empobrecidos en general, cuyo sueño de salir de la barbarie era la paz posible que los condujera de regreso a la vida con dignidad.

El país parece estar siendo conducido al regreso a los peores momentos de barbarie, con una sociedad dividida por cuenta de la mala político que alindera barras bravas a las que poco les importa la pérdida total del sentido de soberanía, la pusilanimidad de los altos funcionarios del estado, el voluntarismo del jefe del partido y del gobierno y sus arpías circundantes y no quiere entender la importancia de la poca democracia que queda.

La puesta en ejercicio del modelo de gobierno, basado en la polarización, hace retroceder y como en la antigüedad revertir al país a ser esclavo de su amo del norte; como en la edad media siervo de los nobles señores propietarios de la tierra que están regresando con motosierras, notarios y técnicas del horror a completar su reforma agraria incompleta y ávida de extracción de biodiversidad y bienes minerales y energéticos, que consideran amenazada por la paz que vendrá; y como en la modernidad, la democracia es “su democracia”, la de ellos, que se proclaman la primera clase en la esfera política, sostenida en la interpretación de la ley y la justicia, que hacen ellos, y cuya capacidad hacen efectiva definiendo la verdad, el significado de ser humano, el uso del debido proceso o de su arbitrariedad para decidir quién puede vivir y quien debe morir o su espectáculo de imponer el método de muerte bien entre el escarnio y la crueldad o de manera lenta y silenciosa a causa de la precariedad.

Los mensajes del gobierno están empujando al país al desastre sin retorno, a la hecatombe que le permita también el regreso al jefe del partido y del gobierno. Hay razones suficientes para entender que la paz está siendo mutilada, destrozada, y que esto empuja a la desesperanza que para salir de la patria autista podrá terminar con una rebelión pacifica sin precedentes ni destino final, pero en todo caso para impedir que el estado se vuelva a convertir en una máquina de guerra y de crueldad sin límite.

mrestrepo33@hotmail.com

sábado, 11 de mayo de 2019

Empezó otra dolorosa tragedia sin responsables


Por Manuel Humberto Restrepo Domínguez:

El estado colombiano en calidad de miembro activo de la Organización de Naciones Unidas ha suscrito y ratificado en su totalidad las declaraciones (DUDH de 1948), tratados, pactos y protocolos (derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales), convenciones (viena) y convenios de DDHH y del DIH (Ginebra), entre otros, de obligatorio cumplimiento. Además, es parte de la Convención Americana de derechos humanos y delSistema Interamericano de protección de los derechos humanos (SIDH) que le impone responder por sus actos ante la Corte (CID) y la Comisión (CIDH). Esta ejemplar conducta le ha permitido beneficiarse de múltiples aportes de cooperación a proyectos tales como el de la misión de apoyo a la paz (MAP-OEA).



A pesar de este inigualable cúmulo de compromisos internacionales, por la defensa, protección y promoción de los derechos humanos, el gobierno parece seguir la tesis de que para èl no hay límites, ni a su poder, ni a su voluntad de acción, guiada por los intereses propios del partido del gobierno, que suplantan los del pueblo constituyente y creador del poder del estado. Su escaso afán por resolver las demandas de la población está basado en la idea de que la sociedad no es una relación de personas, si no una masa inconexa útil para experimentar sus cálculos políticos que dan lugar a escándalos, equivocaciones reiteradas y mensajes poco comprensibles de la manera de gobernar, que unas veces parece producida en la ingenuidad y otras en la astucia de quién cree tener un poder infinito y a salvo de ser auscultado.

El gobierno actúa como si en esta sociedad no hubiera seres humanos conscientes y trata de ponerlo todo a su alcance para usarlo a su favor, a como de lugar, según se desprende de sus sorprendentes declaraciones y proposiciones, que impiden saber -o al menos imaginar- qué tipo de ser humano es el que existe para el gobierno y sobre el que fija sus políticas y decisiones, en todo caso, apartadas de los mandatos de protección, preservación y realización de los derechos humanos, que incluyen la defensa de la vida, la dignidad y el cumplimiento de los acuerdos de paz suscritos, con el aval y acompañamiento de todas estos organos, entidades y mecanismos internacionales.

Al presidente, al cuerpo de gobierno y a los directivos de todas las instituciones, corresponde la tarea ética y política de honrar lo pactado en materia de derechos humanos, es decir, crear, organizar y dar al servicio instrumentos, mecanismos, políticas, recursos y leyes adecuadas que garanticen la prevención y protección efectivas a todos los integrantes de la comunidad llamada nación, es decir la totalidad de su población. Un deber esencial del estado es preocuparse por preservar la tranquilidad ciudadana, liberarla de miedos y violencias y conjurar en todo tiempo y lugar cualquier intento (de partido, grupo o sector) por polarizar y enfrentar a la sociedad, porque ello pone en riesgo la estabilidad, la paz y la armonía que produce el bienestar colectivo.

Existe la también la obligación de mantener la soberanía evitando injerencias e intromisiones de otros estados, empresas o particulares y preservar las riquezas colectivas y el orden constitucional. Hay igualmente responsabilidades del estado frente a los otros estados, naciones y territorios, conforme a las reglas de los derechos de autodeterminación de los pueblos, entendiendo que entrometerse crea riesgos que fácilmente alteran la paz y promueven multiples y variadas formas de violencia.

En las condiciones actuales el gobierno parece no atender nada distinto a su propio interés que está debilitando los sistemas y conquistas sociales e impidiendo avanzar hacia la humanización y la convivencia alentada por el fin del conflicto armado y el abandono de la guerra que degeneró en barbarie. Actúa como un ente autónomo, independiente y soberano y olvida responder por la vida digna de todos sus habitantes y de ofrecer garantías para la realización de los derechos reconocidos ya consignados uno a uno en la constitución, con arreglo al pacto social vigente.

Este andamiaje teórico ya probado y comúnmente aceptado, al gobierno le resulta ajeno a sus responsabilidades y hace caso omiso de su deber de respetar y hacer respetar los derechos, conforme a lo previsto en el artículo 30 de la declaración universal de derechos cuando anuncia que “Nada en esta Declaración podrá interpretarse en el sentido de que confiere derecho alguno al Estado, a un grupo o a una persona, para emprender y desarrollar actividades o realizar actos tendientes a la supresión de cualquiera de los derechos y libertades proclamados en esta Declaración”.

Es clara y contundente que el estado no es portador de derechos, con lo cual el gobierno por incumplimiento o negación estaría entrando en los planos de ilegitimidad e ilegalidad que puede ser tratada en tribunales dadas las reiteradas acciones contrarias a derechos.

Los hechos políticos y sociales solamente ocurridos en la primera semana de mayo de 2019, anuncian que en derechos humanos se reinició el camino de una dolorosa tragedia sin responsables, que dejará otro retroceso profundo previsible con el regreso de ejecuciones extrajudiciales o falsos positivos, que comprometen tanto el ministro de defensa como al soldado que arremete con sadismo contra su víctima (caso Dimar Torres, excombatiente); las dilaciones, cohechos y fraudes en el seno del Congreso de la Republica, para hundir la integridad del mecanismo esencial del pacto de paz (JEP); el complot de estado para derrocar al gobierno vecino, con dedicación exclusiva de cuatro altos funcionarios (Vicepresidenta, Canciller, Embajador en la OEA, Embajador en Estados Unidos); la intromisión abierta del Embajador de Estados Unidos invitando a los congresistas a decidir en contra del acuerdo de paz alcanzado; el asesinato sistemático y planeado de líderes sociales y el silencio de todo el Estado; la intromisión del canciller ante la CIDH tratando de impedir una audiencia citada legítimamente por la JEP a un año de funciones.

Sin duda algo anda mal, en materia de derechos, gobernabilidad y justicia, de lo que es estrictamente responsable el gobierno y el partido de gobierno, cuya temeraria retorica ahonda la polarización, afecta la ética, la política, la verdad y la justicia, ofende la inteligencia y redescubre odios que impiden la vida con dignidad, que es la única que puede llevar al fin de la barbarie y abrir el camino efectivo de la paz.

mrestrepo33@hotmail.com

miércoles, 26 de septiembre de 2018

Colombia: Las trampas del sistema para impedir el combate a la corrupción


Por Tony López R.:
El pasado domingo 26 de agosto, se celebró en Colombia un plebiscito, con el fin de someter a la aprobación del soberano, siete proyectos de leyes contra la corrupción y que estas fuera más “democráticas” y sin vicios.  A favor del sí votaron 11 millones, 604 566 de electores, de un padrón  de 36, 783,940  millones según la registraduría  y perdieron porque no alcanzo los 12 millones 140 mil votos  que requerían para llegar al 33 por ciento del padrón electoral, esa propuesta del 33 por ciento fue la que aprobó el Congreso de la República, para validar la votación.

Tal como señalé en el párrafo anterior,  la metodología a implementar  fue propuesta y apoyada por el Congreso. Quiere decir que es allí  donde se organizó la trampa, o “mico” como suelen llamarle los colombianos cuando a un proyecto de ley, le introducen un párrafo,  o buscan una fórmula  para impedir que se apruebe cualquier medida,  ley o leyes  porque va en contra de sus intereses económicos o del sistema. 
Se aprobó y estableció, que para que  el SÍ ganara debía obtener 12 millones 140 mil votos, que representa el 33 por ciento del padrón electoral de los inscripto o en edad de votar, una muy difícil meta, los políticos, académicos, periodistas y pueblo en general saben que del 100 por ciento del padrón electoral no se cumple, siempre tendrá la segura  ausencia de un 46 a 53 por ciento a las urnas que históricamente se contabiliza en Colombia, por lo que  resulta prácticamente imposible lograr ese 33 por ciento que exigían  cumplir. 

Esto quiere decir que nunca más de  16 a 20 millones de electores acuden a las urnas  y ese, con absoluta honestidad debía ser el padrón sobre el cual debían haber fijado el por ciento que aprobara o no la propuesta anticorrupción o de lo contrario que ganará el plebiscito la opción que más voto recibiera entre  el SI y el NO, como se hizo cuando sometieron a plebiscito  el apoyo o no a los Acuerdos de Paz en octubre del 2016, pero en aquel momento las encuesta aseguraban que el No sería el ganador y era lo que le interesaba a la oligarquía enemiga de la paz.

El ejemplo más claro lo tienen en estas últimas elecciones, mientras que Duque logró  10,362,080  y la llamada oposición de izquierda obtuvo 8,034,080, sumado a los votos en blanco, y los nulos, alcanzaron más de 1 millón 200 mil sufragio, resultan 9,234,080 y  acudieron 19,493,497 electores y eso quiere decir que  17, 290,443 ciudadano no acudieron a las urnas, por las razones que estas sean, no le interesa o no cree en las elecciones, porque en el fondo  se siente frustrados, lo cual indica que a dos meses de dichas elecciones, es muy difícil que se modifique la conducta de los abstencionistas y ello quiere decir que el padrón real debió ser sobre los votantes reales, o sea los más, menos 20 millones de electores. Entonces sí el triunfo del voto por el SI hubiera sido arrollador, nunca en Colombia, una votación favorable alcanzó semejante aprobación. 

El primer elemento a tomar en cuenta, matemáticamente hablando, en estas elecciones quedó demostrado que de los 19,493,497 que emitieron su voto a favor de Duque 10,362,080  y la llamada oposición de izquierda obtuvo 8,034,080, sumado a los votos en blanco, y los nulos, alcanzaron más de 1 millón 200 mil sufragio, resultan 9,234,080 lo cual demuestra una polarización de la población colombiana que votó.

El segundo elemento,  si tomamos en cuenta que de los 36, 783,940 millones en edad de votar, lo hicieron 19, 493,497 electores, quiere decir que 17, 290,443 ciudadano, por las razones que estas sean, no le interesa o no cree en las elecciones, porque en el fondo no se sienten representados ni favorecidos. Ello sumado a los 9, 234,080 votantes, eleva la negatividad de estos electores con el elegido Duque a 26, 524,523. Aunque esto es frías matemáticas, también cuenta en la política y quiere decir que Duque preside un país con casi 27 millones de electores en contra y una importante división en el país.

¿Porque con 11 millones 604 566 votos a favor del SI contra la corrupción  el pueblo perdió?.  Cuando constituye una cifra record de votos a favor de un tema tan importante para la sociedad colombiana,  de todos es sabido que la oligarquía de este país andino está corrupta y vinculada a los más sucios y espurios negocios,  para muestra un botón, el actual ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, está bajo investigación por sus vínculos en el escándalo de  los Paper de Panamá y el ex presidente Juan Manuel Santos está sindicado de haber obtenido dinero ilícito de la empresa brasilera Odelbrech, por solo citar dos sobresalientes ejemplos. Lo más interesante, no pasa nada, la impunidad impera en Colombia bajo la sombrilla de autoproclamarse  un país democrático. 

Periodista, politólogo y analista internacional.
jorgarcia726@gmail.com