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miércoles, 11 de marzo de 2020

Estados Unidos y la OTAN empantanados en el Asia occidental



Por Sergio Rodríguez Gelfenstein:
Hace unos días fui invitado a impartir una conferencia en un diplomado sobre planificación y cooperación internacional. Me pidieron que expusiera sobre las dinámicas principales de las relaciones internacionales y las variables que se deben manejar para comprender tales escenarios.

Comencé diciendo que respecto de la guerra fría cuando la bipolaridad hacía que el análisis fuera mucho más simple y acotado, en el mundo de hoy era sumamente complejo esbozar una opinión seria, comedida e informada. Aludía a la superposición y multiplicidad de variables que participan de los procesos, en los que a diferencia del pasado, la simplificación propia del mundo bipolar cuando se caracterizaba a los actores como “buenos o malos”, no ofrece perspectivas de estudio atinadas en el presente.


Y afirmaba que el mejor ejemplo de esta aseveración es lo que ocurre en el Asia occidental, (llamada Medio Oriente desde la perspectiva eurocéntrica) el Asia central y el norte de África donde están ocurriendo tal cantidad de eventos simultáneos que registrar correctamente la dirección hacia donde apuntan ha devenido -desde mi perspectiva- en el problema más complejo desde fines de la guerra fría, hace alrededor de 30 años.

Sin embargo, vale decir que la situación de esta región del mundo está fuertemente interrelacionada con la política exterior de Estados Unidos. En este sentido, la potencia norteamericana debe moverse desde hace 70 años a partir de la necesidad de mantener el equilibrio complejo entre intereses  de diversas índole, los que a pesar de actuar en una perspectiva única de sostenimiento del modelo, generan tirantez y producen contradicciones que impiden un desarrollo lineal a su favor.

Estos intereses son, en primer lugar los de las compañías transnacionales especialmente las de armamento y energía, así como el sector financiero. En segunda instancia se mueve el lobby sionista que no necesariamente coindice con los objetivos de los primeros y en último lugar los intereses reales de los ciudadanos que son los que “ponen los muertos” en todas las guerras libradas por Estados Unidos y pagan con sus impuestos la permanencia de grandes ejércitos en la región, lo cual no siempre es comprendido, sobre todo por los jóvenes.

En la coyuntura, el gobierno de Trump está trabajando en primer lugar a favor de los intereses sionistas habida cuenta que su política hacia el Asia Occidental es manejada por su yerno Jared Kushner, un conocido militante sionista, cuya esposa, la hija del presidente estadounidense se convirtió al judaísmo cuando contrajo matrimonio.

Kushner ha llevado a Trump a tres sonados fracasos de la política exterior de Estados Unidos: el “Acuerdo del siglo”, supuesto plan de paz para el Asia occidental; el reconocimiento de Jerusalén como capital del Estado sionista trasladando su embajada a esa ciudad, y el apoyo a la apropiación israelí ilegal de las mesetas del Golán sirias. Salvo muy contadas excepciones, ni la ONU, ni la aplastante mayoría de países secundaron tales decisiones lo que representó contundentes derrotas para la diplomacia imperial.

El fiasco de estas decisiones apuntaban a darle apoyo a su cuestionado socio Benjamín Netanyahu en su afán de mantenerse en el poder, toda vez que el aún primer ministro israelí sostiene a su gobierno, apenas con alfileres. La Lista Conjunta, alianza de partidos árabes anunció su decisión de construir una coalición con el principal opositor a Netanyahu, el ex general Benny Gantz, con lo cual éste cosecharía 59 votos en la Knéset (parlamento israelí), superiores a los 58 del primer ministro, quedando 3 diputados por definir su posición.

La no aceptación de esta decisión por parte de la extrema derecha política y religiosa ha conducido a que incluso algunos analistas israelíes comiencen a manifestar su preocupación por el incremento de las amenazas a Gantz estableciendo un paralelo con lo ocurrido al asesinado ex primer ministro Isaac Rabin, promotor junto a Yasser Arafat de los Acuerdos de Oslo entre israelíes y palestinos.

La ultra derecha religiosa en nombre de los rabinos Chaim Druckman, Shmuel Eliyahu, Yehoshua Shapira y David Fendel han culpado a Gantz de intentar formar un gobierno apoyado por “terroristas”. La situación se complica por las fuertes acusaciones de corrupción que pesan sobre Netanyahu, quien se aferra al poder a fin de eludir su presencia ante la justicia.

En otro ámbito, en fechas más recientes, Estados Unidos ha querido mostrar como un éxito (que toda la humanidad decente aplaudiría) el acuerdo firmado con el talibán en Afganistán. Lo cierto es que después de una larga guerra de 18 años (la más prolongada de su historia) y tras anunciar innumerables victorias que no impidieron la ampliación de la influencia del talibán en ese país, la potencia norteamericana se  ha visto obligado a sentarse en la mesa de negociaciones con una organización que aún hoy es catalogada como terrorista.

Sin embargo, el acuerdo logrado que es expuesto como si Estados Unidos fuera la autoridad del país y no una potencia invasora, fue firmado además a espaldas del gobierno de Afganistán y sólo fue respetado durante dos días. Las hostilidades se rompieron antes de comenzar las negociaciones entre el gobierno y los insurgentes que ahora no atacan a las tropas de Estados Unidos ni de la OTAN, reconociendo como enemigo único a la administración política del país en cabeza del presidente Ashraf Ghani.

Estados Unidos rechazó la juramentación de Ghani y de Abdulá Abdulá como primer ministro caracterizándolos como líderes de un “gobierno paralelo” y conminándolos a que construyan “un gobierno inclusivo” en clara alusión al talibán. Así, Estados Unidos expone una política en la que designan como terrorista a quien estiman necesario de acuerdo a sus intereses y negocian con ellos cuando lo desean,  mientras tanto, apoyan y financian organizaciones terroristas y rechazan cualquier camino de paz que no sea de su agrado.

La única decisión que Estados Unidos puede tomar en Afganistán es la de retirarse, poniendo fin a la invasión iniciada en octubre de 2001 y que ha significado un desastre militar y un despilfarro superlativo del dinero de los contribuyentes.

En un espacio distinto, tampoco le ha ido bien a Estados Unidos en Siria: las contradicciones con Turquía, su socio de la OTAN y las diferencias entre el gobierno del presidente Erdogan con la Unión Europea por el manejo de la crisis en Siria, generan una madeja de discordancias e incompatibilidades que auguran un futuro incierto.

El Acuerdo de Sochi, firmado por Rusia y Turquía instauró una zona de cese al fuego al noroeste de Siria, estableciendo puntos de vigilancia de ambos países en esa área. Simultáneamente el formato de Astaná, en la que a los dos anteriores se suma Irán, señala rutas para el restablecimiento pleno de la institucionalidad siria con la participación de las fuerzas políticas en conflicto.

Esto no incluía a las organizaciones terroristas vinculadas al Estado Islámico, Al Qaeda y otras que reciben el apoyo de Turquía, país que pretende aprovechar el conflicto sirio para legitimar su presencia en el noroeste de ese país pretendiendo incorporar a su soberanía una franja del territorio sirio, el cual tiene carácter estratégico por ser una de las zonas más fértiles del país árabe. El argumento turco para justificar su invasión a Siria es su confrontación con las fuerzas políticas kurdas, principal minoría del país, con presencia también en Irán, Irak y Siria. Turquía estima que el Kurdistán sirio sirve de refugio para organizaciones kurdas que considera terroristas.

Así, esta región se ha venido a transformar en un territorio en el que se confrontan proyectos internacionales diversos, no solo los de Turquía y Estados Unidos, se suman además los de Arabia Saudí y Pakistán entre otros, a fin de colocarlos indistintamente contra Rusia, Irán, Siria o incluso China donde existe una minoría musulmana en la provincia de Xinjiang que ha dado acogida a la organización terrorista Movimiento Islámico del Turquestán Oriental (MITO).

El terrorismo pretendió aprovechar el cese de fuego para desatar acciones ofensivas contra el ejército sirio, lo que obligó a éste a contraatacar. En el noreste del país. Estados Unidos y Turquía tienen profundas contradicciones por el afán estadounidense de aliarse con los kurdos a fin de tenerlos como carne de cañón para proteger sus intereses, de manera destacada se señala la apropiación ilegal de pozos petroleros que ha usurpado en la región.  Mientras que en el noroeste existe una zona de mayoría kurda ocupada por Turquía desde hace dos años y en la que las organizaciones terroristas tiene su principal bastión en la actualidad

A pesar que el gobierno de Bashar el Asad ha intentado un acercamiento con los kurdos que habitan Siria y son ciudadanos de ese país, Estados Unidos se ha encargado de abortar e impedir un probable encuentro.
La ofensiva del ejército sirio en la provincia de Idlib -donde permanecen los últimos remanentes del terrorismo en ese país- se desarrolló de manera acelerada liberando 3.500 km², esquivando los puntos de vigilancia turcos (que quedaron rodeados) y avanzando en profundidad. En este momento se comenzó a manifestar desesperación y una retórica de guerra por parte del presidente Erdogan y las autoridades turcas, informado de falsas victorias y supuestas bajas del ejército sirio que solo existen en su imaginación como se han encargado de afirmar los voceros de las fuerzas armadas rusas y sirias en el área.

Agazapados en medio de los terroristas, los militares turcos han sufrido grandes bajas, ante lo cual Erdogan clamó por la intervención rusa para detener el avance sirio. El presidente Putin demoró en recibir a Erdogan y cuando lo hizo ya el ejército sirio había consolidado el territorio reconquistado, a partir de lo cual Turquía se vio obligada a acordar con Rusia un cese al fuego, teniendo que aceptar una situación de hecho para evitar una derrota mayor, que se saldó con amenazas de Erdogan que no pueden ser ejecutadas en la zona de operaciones.

En otro escenario, el de Yemen, se ha producido un cambio estratégico en la correlación de fuerzas a favor del movimiento Ansarolá después que las provincias de Ma´rib y Al Jawf fueran tomadas en su totalidad por los insurgentes. Las tribus que habitan estas provincias le habían dado su apoyo a Arabia Saudí, pero decidieron romper el acuerdo y establecer una alianza con Ansarolá lo cual permite crear un gran colchón de defensa para Saná, la capital yemení. De esta manera, se impidió además la intención anexionista saudí que ambicionaba Ma´rib por ser el comienzo del oleoducto que une a esta provincia con Ra Isa con una longitud de 438 Km. y una capacidad de paso de 200.000 barriles por día que el reino wahabí pensaba utilizar para transportar crudo hasta el mar Arábigo evitando el paso por el estrecho de Ormuz bajo control iraní.

Por su parte, en Irak se ha consolidado la unidad de las fuerzas políticas en torno al nuevo primer ministro Mohamed Allawi. De forma unánime sectores políticos que estuvieron en pugna en el pasado están exigiendo la salida de las fuerzas de ocupación estadounidenses. El mando de este país se resiste a tal decisión, pero la permanente acometida por parte de las fuerzas de la resistencia contra las bases militares extranjeras, ha obligado a un repliegue continuo de estas desde el 8 de enero cuando se produjo el ataque con misiles de Irán como represalia por el asesinato del general Qassim Soleimani. La última acción de este tipo se realizó hoy 11 de marzo dando seguimiento al objetivo estratégico de expulsar a Estados Unidos que se ha visto obligado a concentrar sus tropas en la base de Al Asad, abandonando sus otras instalaciones.

Así, contrario a lo que se trata de mostrar, en medio de la extrema complejidad de los hechos, las fuerzas de la resistencia “sin prisa pero sin pausas” prosiguen en su objetivo de expulsar a las fuerzas estadounidenses y de la OTAN de la región mientras los principales aliados de Estados Unidos transitan momentos difíciles. Tanto Israel como Arabia Saudí atraviesan profundas crisis internas, sosteniéndose en el poder a través de la guerra, la represión y la fuerza. Las sanciones estadounidenses no han mellado la voluntad de los patriotas árabes y musulmanes, lo cual mantiene a Occidente empantanado, al mismo tiempo que China y Rusia siguen ampliando su espacio de influencia a favor de la paz y el desarrollo.     
 sergioro07@hotmail.com

miércoles, 10 de julio de 2019

El ejército israelí tiene vía libre para asesinar a niñas y niños palestinos por la espalda

Por Leandro Albani:

Las fuerzas armadas israelíes refuerzan sus políticas represivas con el objetivo de detener las crecientes protestas de los pobladores palestinos.

Apuntar, no vacilar y disparar. Esa es la principal premisa que tienen los soldados israelíes a la hora de reprimir a los palestinos y las palestinas. Los casos al respecto, que se producen casi a diario, confirman esta orden que rige a las fuerzas armadas del Estado de Israel. Pero como si los niveles represivos nunca fueran suficientes, ahora los uniformados israelíes tienen vía libre para dispararles a los niños y las niñas palestinas por la espalda.

Esta revelación fue hecha por el organismo de derechos humanos Adalah, con sede en la ciudad de Haifa, luego de obtener una serie de documentos oficiales sobre los reglamentos de combate del ejército hebreo, que incluyen que los soldados tienen derecho a disparar a los palestinos, incluido los menores de edad, por la espalda.

A partir de las Marchas por el Retorno, iniciadas en marzo del año pasado por los pobladores de la Franja de Gaza, las fuerzas de ocupación asesinaron a más de 200 palestinos, entre los que se encuentran 44 niños y niñas. La represión a las movilizaciones que se realizan todos los viernes también dejó 16.000 heridos, incluidos 4.000 menores de edad.

Desde Adalah, afirmaron que “los francotiradores israelíes pueden disparar con fuego real, incluso cuando (los palestinos) ya no participan en la protesta o están descansando”. En un artículo publicado recientemente en el portal Middle East Monitor, el abogado de Adalah, Suhad Bishara, advirtió que los documentos del ejército intentan “explicar el tiroteo indiscriminado contra manifestantes desarmados, lo que resulta de un desprecio total por la vida humana”. Bushara alertó que las normativas justifican “los disparos a personas que no representaban un peligro real e inmediato para los soldados o civiles israelíes”.

Adalah remarcó que los francotiradores israelíes pueden abrir fuego con municiones reales contra “figuras ficticias” creadas y que son denominadas como “instigadores clave” o “alborotadores clave”. El organismo de derechos humanos denunció que las “figuras” con las que se justifican el accionar militar israelí no están “ancladas en el derecho internacional”.
Los documentos oficiales obtenidos por Adalah fueron presentados durante las audiencias en el Tribunal Superior de Justicia de Israel. La corte adoptó, según el organismo de derechos humanos, “totalmente la posición militar israelí”.

Uno de los ejes fundamentales de la ocupación y militarización de Israel de los territorios históricos palestinos es el castigo y el asesinato de los niños y las niñas. En el transcurso de los últimos años, funcionarios de Tel Aviv declararon públicamente que el ataque y exterminio de los menores de edad es parte fundamental de la política represiva israelí.

El 24 de junio pasado, un comité de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), integrado por expertos independientes, manifestó su preocupación por la creciente expansión de las construcciones ilegales israelíes y la violencia de los colonos extremistas judíos contra los niños y las niñas de Cisjordania y la Franja de Gaza.

El comité denunció a los soldados israelíes que realizan redadas nocturnas, con las cuales provocan graves consecuencias para el bienestar y el goce de los derechos de los menores de edad. En el informe de la ONU, se recordó que, en la actualidad, Israel mantiene detenidos a más de 300 niños, niñas y adolescentes, la mayoría de ellos acusados de tirar piedras y difundir publicaciones a favor de la causa palestina en las redes sociales.

Al mismo tiempo, los expertos de Naciones Unidas explicaron que los uniformados hebreos transportan a los menores a lugares desconocidos, donde son amenazados y abusados. Además, muchos niños detenidos son obligados a firmar confesiones en hebreo, un idioma que no comprenden.

En abril de este año, el Comité de Prisioneros y Libertades de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) reveló que las fuerzas de ocupación israelíes detuvieron a más de 50.000 niños y niñas palestinas desde 1967, luego de la Guerra de los Seis Días. Según la institución, casi 17.000 menores de edad fueron arrestados en los años transcurridos desde el inicio de la Segunda Intifada en el 2000.

El jefe del Departamento de Estudios y Documentación del comité, Abdul Nasser Ferwaneh, presentó un informe en el que se asegura que la detención de niños y niñas palestinas es una práctica “sistemática” de Tel Aviv. Ferwaneh detalló que la tasa anual de detención de menores de edad tuvo un promedio de 700 entre 2000 y 2010, pero aumentó a 1.250 entre 2011 y 2018.

La persecución, el destierro, el encarcelamiento, el asesinato y la guerra económica son solo algunas de las herramientas punitivas que utiliza Israel contra el pueblo palestino. El perfeccionamiento de estos métodos y medidas son una política constante y profunda respetada por todos los gobiernos hebreos desde la imposición del Estado israelí en tierras palestinas.

leandroalbani@gmail.com

sábado, 6 de julio de 2019

Del latrocinio de territorios palestinos al asesinato por la espalda de niños



Por Rolando Prudencio Briancon:
Realmente la cobarde barbarie sionista contra los palestinos ha roto cualquier margen mínimo de tolerancia ética; y no sólo por todo el genocidio cometido indiscriminadamente contra el pueblo palestino; sean hombres, mujeres, ancianos, niños o madres gestantes, que las más de las veces ha sido a través del uso bombas de racimo, como ocurrió durante la Operación Plomo Fundido en 2012; y cuántas otras arremetidas que en las que han asesinado a los palestinos, como ahora durante la Marcha del Retorno.


Sino que lo más indignante y cobarde, es la reciente aprobación del Reglamento de Combate del Ejército de Israel de la “Ley Estatal de la Nación Judía”, que según ADALAH, una organización de defensa de los derechos humanos con sede en Haifa, los documentos del reglamento muestran: cómo los soldados israelíes tienen derecho a disparar a los palestinos, incluso si van desarmados y por la espalda, principalmente en la Franja de Gaza.

Estos reglamentos han sido aprobados después de la Operación: Marcha del Retorno iniciadas en marzo del año pasado, momento desde que el Ejército israelí ha asesinado a 207 palestinos, de los que 44 eran niños. Se han registrado en ese periodo más de 16.000 heridos, casi 4.000 niños, según el abogado de Adalah: Suhad Bishara, quien explicó que se creó la categoría ficticia “instigadores claves”, y que fue creada retroactivamente para justificar los disparos a personas que no representaban un peligro real e inmediato para los soldados o civiles israelíes, pero que sí podían serlo posteriormente.

Pero además si habido un instigador ingrediente más para que se agudice ésta cobarde alevosía del gobierno israelí, ha sido el reconocimiento hecho por la administración Trump de Jerusalén como capital de Israel hace poco menos de un año, que ha sido como echar gasolina al fuego contra la causa palestina, pues eso le ha servido el sionismo para el sistemático genocidio de la población Palestina.

Y la verdad es que existen las evidencias que es una política de Estado el exterminio del pueblo palestino, y que a decir de la infanticida ministra de justicia israelí Ayelet Zaked, se justifica -por esa razón es ministra de justicia, justamente para justificar la barbarie- la eliminación y exterminio de la población. Recordarán que fue ella quien instó a matar a las madres palestinas, junto a sus crías como si fueran ratas.

La causa Palestina debe ser irrenunciablemente convertida en una causa global, por cuanto las iniquidades cometidas por el cobarde sionismo no pueden ser convalidada por una ética global, la cual no tolere que vilmente; no sólo se legalice el latrocinio de los territorios palestinos, sino que alevosamente además se asesine por la espalda a los niños.

prudenprusiano@gmail.com

viernes, 15 de junio de 2018

Cada vez más judíos estadounidenses protestan contra la violencia del Gobierno de Israel


Por Tom McCarthy:
La masacre de esta semana de docenas de palestinos a manos de soldados israelíes en Gaza ha provocado nuevas protestas de grupos de judíos estadounidenses progresistas que rechazan la ubicación de la embajada estadounidense en Jerusalén y que consideran que los gobiernos de Donald Trump y Benjamin Netanyahu son enemigos de la paz en la región.



Grupos como IfNotNow, Jewish Voice for Peace (Voz Judía por la Paz), J Street, Jews for Racial and Economic Justice (Judíos por la Justicia Racial y Económica) y otros comenzaron a intensificar las protestas –manifestaciones, vigilias y reuniones comunitarias– a fines de marzo, cuando las fuerzas israelíes mataron a 17 palestinos e hirieron a al menos 1.400 personas más en Gaza.

A las protestas se les sumó la voz de personalidades judías influyentes como la actriz Natalie Portman, que el mes pasado canceló su viaje a Israel para recibir el premio Genesis, afirmando a través de su portavoz que "los acontecimientos recientes en Israel la han angustiado muchísimo".

El comediante Sarah Silverman tuiteó: "Yo sé que da miedo porque no cuesta nada que el mundo odie a los judíos, pero lo que está mal está mal. Y los judíos  deberíamos ser los primeros en decirlo. ¿VERDAD?"
El Ministerio de Asuntos Exteriores israelí aseguró que lo que se hizo fue "proteger a los ciudadanos de miles de violentos alborotadores en Gaza, que intentaban romper el alambrado y cruzar a territorio israelí con el objetivo de asesinar o secuestrar israelíes".
Esa explicación fue repetida y amplificada el martes por la embajadora de EE UU en la ONU, Nikki Haley, por las organizaciones judías AIPAC y ADL (Liga Anti-Difamación) y otras instituciones influyentes en Estados Unidos.

Pero estas organizaciones son cada vez más cuestionadas por grupos con miembros más jóvenes y nociones diferentes de lo que significa apoyar al Estado judío. "La violencia que se está cometiendo en nuestro nombre, la masacre de más de 50 palestinos que protestaron el lunes en Gaza, no podemos sentarnos y mirar sin hacer nada mientras se cometen estos actos, señaló Ethan Miller, portavoz de IfNotNow.
"Lo que vamos a hacer será actuar y construir un movimiento dentro de nuestras comunidades para asegurarnos de no apoyar la ocupación, y nuestra comunidad está trabajando activamente contra la ocupación".

Rebecca Vilkomerson, directora ejecutiva de Jewish Voice for Peace, se manifestó contra la yuxtaposición del acto de inauguración de la embajada estadounidense, con la presencia de Ivanka Trump y Jared Kushner, y por otro la muerte de palestinos.

El lunes de la vergüenza
"Creo que el lunes fue uno de los días más vergonzosos de la historia de la relación de Israel con los palestinos, con la celebración de la anexión mientras se estaba disparando contra palestinos, que son en su mayoría refugiados, solo por protestar por sus derechos básicos de vivir con libertad y dignidad", dijo Vilkomerson. "Es absolutamente inaceptable la idea de que esto se esté haciendo en nuestro nombre o que se justifique en nuestro nombre".

El lunes, unos 100 protestantes de IfNotNow cortaron la Avenida Pennsylvania en la ciudad de Washington durante dos horas gritando "No más violencia" y otras consignas.
Jewish Voice for Peace ha ayudado a organizar 45 acciones en todo Estados Unidos desde fines de marzo, explicó Vilkomerson, y el lunes el grupo lideró eventos en New Haven, Connecticut; Montclair, Nueva Jersey; Filadelfia, Boston, Ohio Central, ciudad de Washington y Nueva York.
En la última década ha aumentado la preocupación por un posible "divorcio entre los judíos israelíes y los judíos estadounidenses".

Un estudio de Pew de 2013 concluyó que los judíos estadounidenses no religiosos se sienten cada vez menos vinculados a Israel. Solo el 38% de los encuestados judíos estadounidenses afirmó que el gobierno israelí está haciendo un esfuerzo por lograr la paz con los palestinos.

"Durante varias décadas, el establishment judío ha pedido a los judíos estadounidenses que dejen su progresismo a las puertas del sionismo, y ahora, para su espanto, están comprobando que muchos jóvenes judíos han preferido  abandonar el sionismo en lugar del progresismo", advirtió el editor y escritor Peter
Beinart en un importante ensayo de 2010 titulado El fracaso del establishment judío estadounidense.
Los grupos de judíos estadounidenses progresistas han asegurado que han tenido conflictos con otros grupos tradicionales.

"A menudo, organizaciones como Jewish Voice for Peace sufren presiones de otras instituciones judías porque reclamamos por los derechos de los palestinos", dice Vilkomerson. "Sin embargo, hay mucha gente que se siente alienada del judaísmo por la forma en que las instituciones judías apoyan a Israel sin ningún cuestionamiento. La gente se acerca a nosotros y se reencuentra con su parte judía gracias a comunidades como la nuestra".

Miller describió la campaña "Nunca me lo habías dicho" de IfNotNow, que busca que los centros de educación judíos como campamentos de verano y escuelas enseñen la historia de la ocupación.
"Lo que hemos notado es que por un lado la comunidad judía estadounidense enseña a los niños valores de justicia social, como ayudar al prójimo, y por otro están estas grandes instituciones que trabajan apoyando y sosteniendo la  ocupación.

"Y nosotros ya no estamos dispuestos a aceptar esta hipocresía. Sabemos que debemos poner los valores por delante".
palestinaymexico@lists.mayfirst.org
pedrogellert@yahoo.com