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sábado, 22 de febrero de 2020

La crisis de la sociedad latinoamericana y la OEA


Por Diego Olivera Evia:
La realidad de un cambio ideológico en el Cono Sur de América

Nos parece importante reconsiderar la crisis de los modelos progresistas, que intentaron en una década, una propuesta de integración en varios países del Cono Sur, ampliaron la idea de crear una unidad entre Argentina, Brasil, Uruguay, Ecuador, Venezuela, Cuba, Nicaragua, creando un modelo de integración, como la CELAC,  pero la realidad demostró las diferencias y los procesos alternativos, la mismos errores y los efectos de la corrupción, desgastaron una década de sueños y una falta de participación de los modelos populares y la falta de un crecimiento social y humano.


En el primer quinquenio del 2000 se produjo en América Latina una oleada de derrotas electorales de los antes “invencibles” partidarios del neoliberalismo y la correspondiente apertura de uno de los más grandes procesos de recambio relativo de los grupos dirigentes que ha visto la historia de la región. Así, en la primera década del siglo XXI, se contaron tantos gobiernos de tinte progresista como no se veían desde los años treinta y cuarenta del siglo anterior.

Estos gobiernos lograron instalar cierto grado de hegemonía que les permitió sostenerse por un ciclo temporal sorprendentemente largo -que varía entre 10 y casi 20 años de gobierno. Sin embargo, en los últimos años, por múltiples razones, este proceso entró en una etapa de agotamiento – el llamado “fin de ciclo”. Tratando de dar cuenta de forma integral del ascenso, consolidación y crisis de estas experiencias políticas, en este libro se pretenden ofrecer claves de lectura para atender los desafíos analíticos relacionados con dos elementos trascendentes, que le otorgan un valor que inclusive rebasa la dimensión latinoamericana: su historicidad y su apoliticidad.

En el caso de los países donde el progresismo retrocedió en las urnas, como Brasil, Argentina y Chile –exceptuamos Ecuador ante la falta del cambio de partido- la expresión de una oposición antagónica fue clave. La confrontación no fue sólo de proyectos políticos, sino de valores y, extremadamente, la diferencia se tradujo en rechazo: xenofobia, aporofobia (odio a los pobres), racismo y el odio a las mujeres.
Situarse en un extremo de la polarización ha sido negativo en el caso de los países que participaron en el ciclo progresista, dado que asumieron un carácter personalista y no lograron generar sucesores continuadores del proyecto. En el caso de los países que no participaron del ciclo iniciado a fines del siglo XXI la asociación al mismo resultó clave para su crítica. A excepción de México, la polarización de proyectos fue finalmente capitalizada por el establishment.

La realidad de un cambio ideológico en el Cono Sur de América
Nos parece importante es señalar como el fascismo es una ideología política y no cultural fundamentada en un proyecto de unidad monolítica denominado corporativismo, por ello exalta la idea de nación frente a la de individuo o clase; suprime la discrepancia política en beneficio de un partido único y los localismos en beneficio del centralismo; y propone como ideal la construcción de una utópica sociedad perfecta, denominada cuerpo social, formado por cuerpos intermedios y sus representantes unificados por el gobierno central, y que este designaba para representar a la sociedad.

Para ello el fascismo inculcaba la obediencia de las masas (idealizadas como protagonistas del régimen) para formar una sola entidad u órgano socio espiritual indivisible.  El fascismo utiliza hábilmente los nuevos medios de comunicación y el carisma de un líder dictatorial en el que se concentra todo el poder con el propósito de conducir en unidad al denominado cuerpo social de la nación.

El fascismo se caracteriza por su método de análisis o estrategia de difusión de juzgar sistemáticamente a la gente no por su responsabilidad personal sino por la pertenencia a un grupo. Aprovecha demagógicamente los sentimientos de miedo y frustración colectiva para exacerbarlos mediante la violencia, la represión y la propaganda,19 y los desplaza contra un enemigo común (real o imaginario, interior o exterior), que actúa de chivo expiatorio frente al que volcar toda la agresividad de manera irreflexiva, logrando la unidad y adhesión (voluntaria o por la fuerza) de la población.

La desinformación, la manipulación del sistema educativo y un gran número de mecanismos de encuadramiento social, vician y desvirtúan la voluntad general hasta desarrollar materialmente una oclocracia que se constituye en una fuente esencial del carisma de liderazgo y en consecuencia, en una fuente principal de la legitimidad del caudillo.

El fascismo es expansionista y militarista, utilizando los mecanismos movilizadores del irredentismo territorial y el imperialismo que ya habían sido experimentados por el nacionalismo del siglo XIX. De hecho, el fascismo es ante todo un nacionalismo exacerbado que identifica tierra, pueblo y estado con el partido y su líder.

Esta realidad ha crecido en nuestra América Latina, impulsada por la crisis del progresismo, y permitió los fascismos. del neofascismo y el fascismo criollo impulsado por el militarismo en Brasil, con la presidencia de Bolsonaro, un racista, anti indígenas, ahora apoyado por Donald Trump y el sionismo israelí, creando una unidad anti social y humano. En ese mismo sentido surgen los movimientos sociales en Chile, una nación de anti patria, como es la presidencia de Piñera, un empresario Pinochetista, que intento nuevas restricciones a los chilenos, que han creado una lucha por los derechos humano y por el cambio de la constitución fascista impuesta por lo militares con Pinochet, creando asesinatos, violaciones, daño a los ojos de los luchadores sociales y el respeto a los ciudadanos.

De la misma manera el golpe de Estado en Bolivia, muestra la anuencia de un modelo fascista y racista, persiguiendo al presidente Evo Morales y obligarlo a salir de Bolivia, para crear una crisis humanitaria con los pueblos indígenas, y la misma Jeanine Añez  y los militares llamaron a los policías y militares a la violencia y a los asesinatos de los pueblos indígenas, y de manera ridícula o inmoral la terrorista Añez, dueña de prostíbulos, ahora reniega de su origen indígena, y de manera ridícula decir que es blanca y nórdica, esta es parte de  la realidad
Periodista, Historiador y Analista Internacional
diegojolivera@gmail.com


domingo, 1 de diciembre de 2019

El modelo neoliberal retorna al Cono Sur



Por Diego Olivera Evia:
La nueva realidad de América Latina bajo el mando de EEUU

La modelo neoliberal amplia un modelo fascista, sustentado en Brasil por Bolsonaro, un ex capitán del ejercito brasileño, que fue dado de baja por torturador y asesino de luchadores sociales, el uso de la esvástica en las escuelas, el ataque permanente a las izquierdas y el odio al marxismo es parte de un terrorismo, el odio de este personaje contra los indígenas, acusándolos de no ser brasileños y no hablar portugués, no merecen ser ciudadanos y son acosados por los terratenientes, los hacendados y las trasnacionales  no escatiman en deforestar el amazonas, despojando a los pueblos de su habitad. De la misma manera el fascismo de Bolsonaro y los militares llevan una bandera de ataque a los pueblos vecinos, el abuso contra Paraguay, acaparando sus tierras y contralar la represa de Itaipu para los fascistas, y también amenazando a Argentina y al elegido Presidente Fernández, para intentar frenar el desarrollo de los argentinos, esta realidad marca el peligro de las naciones del Cono Sur.


En el marco de este modelo fascistas se agrupa el terrorismo del gobierno de Chile, con la campaña terroristas de Piñera, asesinado a chilenos y usando armamentos criminales, como fusiles especializados con mira, para disparar a los ojos de los luchadores sociales, la violación a mujeres, jóvenes y mayores, decenas de desaparecidos, como jóvenes detenidos solo por ser estudiantes, van a sus casas a buscarlos, de la misma manera el fascista presidente de Chile, manda a miles de carabineros a la calle, pero no puede parar a los miles de chilenos, que diariamente toman las calles de Santiago y  la ciudades de esta nación, en la búsqueda de una nueva constituyente, para sacar a la constitución del fascista y asesino Pinochet, que debido a la inmoralidad de los políticos chilenos, del PDC, de los falsos socialistas, como la Bachelet  amiga y apoyando a Piñera, como ahora en la ONU apañando el terrorismo del presidente, esta es la realidad de una nación en manos del terrorismo de estado.

De la misma manera el golpe en Bolivia, amplia esta brecha de crear un modelo fascista y terrorista, bajo las políticas interina de Bolivia, Jeanine Añez, una senadora de la derecha, barragana y prostituta apareciendo en burdeles desnuda y ahora se cree una diosa al llevar una biblia y usarla para asesinar a los con nacionales bolivianos, el uso de barbarie para decir que hay que matar a los pueblos indígenas, y siendo ella una indígena boliviana, bajo una farsa de que es de origen nórdico mostrado imágenes, esta mujer de mala vida ahora con los militares y los empresarios.

Han llevado a un modelo fascista asesinado a decenas de bolivianos, solo por ser indígenas y hasta los militares rasos fueron destituidos, por no atacar a sus familias, estamos ante un genocidio y hasta el partido de Evo Morales le dio la espalda al llegar acuerdo en nuevas elecciones y a ahora Evo es acusado de terrorista, por crear en 3 gobiernos de desarrollo, de los derechos de los pueblos autóctonos, para ser desplazado por un militar golpista, que le dieron un millón de dólares, y ante la muerte de Evo y su expresidente, nunca conspiraron o se enriquecieron,  y ahora la falsa de la interpol lo buscan, esta es la realidad de esta nación en manos de barbarie y el derecho libre para matar a su propios connacionales.

La nueva realidad de América Latina bajo el mando de EEUU
L a sociedad humana avanza hacia una crisis global, en el marco del capitalismo, el resurgimiento del fascismo en Europa y América Latina, impulsado por el modelo imperial de EEUU, con la presidencia del magnate Donald Trump, que ha impuesto sus reglas del juego, logrando controlar a la Unión Europea (UE), como a la OTAN el brazo militar de la UE, en ese mismo sentido aplica mecanismos, para intentar controlar a la Organización de Estados Americanos (OEA). Creando mecanismos coercitivos, de los miembros, pero en una guerra sin cuartel contra Venezuela, pero no han podido lograr mayoría, para agredir a Venezuela y apoderar un gobierno de facto en esta nación sudamericana, la imposición de un títere de la Asamblea Nacional (AN), en desacato, ha generado una grave crisis, donde el petróleo, el Oro, el Coltan, las refinerías de CITGO, de propiedad venezolana, son la base de una guerra imperial y sin escrúpulos.

Un informe de la CELAC advertía los posibles efectos del modelo gringo desde las promesas de campaña y a partir de la (inesperada) asunción al Gobierno de Donald Trump suenan las alarmas sobre un “retorno al proteccionismo” en Estados Unidos (EE. UU.) como amenaza al orden global neoliberal. Se ha renovado la discusión liberalismo-proteccionismo desde una postura hegemónica que plantea ambas alternativas como contradictorias y en la que el proteccionismo sería un lastre del “populismo de derecha” de Trump que atenta contra los logros del neoliberalismo a nivel internacional. Así, desde la prensa hegemónica -que se hace eco de las voces expertas más calificadas- se viene advirtiendo sobre los perjuicios de los lineamientos proteccionistas impulsados por el Gobierno, en particular, los efectos en la economía y geopolítica internacional y, también, para América Latina y el Caribe (ALC).

Sin embargo, hay poca información concreta sobre cuál es el impacto en inversiones y relaciones comerciales con la región, donde las políticas de Trump, paradójicamente, parecen haber profundizado el neoliberalismo por la vía de la expansión de las transnacionales estadounidenses. Además, más allá de si el proteccionismo es “bueno o malo”, los resultados de los lineamientos implementados parecen haber abierto un nuevo ciclo de crisis en la economía de EE. UU. a la vez que están causando un impacto significativo en la geopolítica internacional. Lo que no está tan claro es que se trate de medidas que amenacen la supervivencia del neoliberalismo.

A continuación, expondremos qué es el “proteccionismo à la Trump” (una cosa es lo que se dice, otra es lo que se decide y otra diferente, lo que se logra), dimensionando, en primer lugar, sus efectos en EE. UU. para, en un segundo momento, abordar su impacto en las relaciones con ALC

Proteccionismo à la Trump en EE. UU.
La llegada de Trump a la presidencia de EE. UU. auguraba, para la mayoría de analistas, un menor ritmo de comercio y de inversiones con la región. En efecto, varios factores parecían conjugarse en este sentido: la suspensión de acuerdos, como el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP), que contemplaban la reducción de barreras no arancelarias, la armonización regulatoria y la creación de nuevos estándares para regular el comercio digital; la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN); la idea de renegociar, también, acuerdos bilaterales con otros países como Chile, Colombia, Panamá y Perú, entre otros; las críticas a la OMC por favorecer el libre comercio; y la apuesta por la relocalización de la producción de las empresas estadounidenses hacia EE. UU.

Periodista, Historiador y Analista Internacional
diegojolivera@gmail.com

sábado, 16 de noviembre de 2019

Ser anti capitalista en nuestra América



Por Humberto Trompiz Valles:

El incendio social que hoy afecta al Cono Sur, donde los países tenidos como modelos triunfantes de los dos paradigmas capitalistas que se disputan los favores de los habitantes de esta parte del mundo se han venido abajo, Bolivia (progresismo nacionalista) y Chile (neoliberalismo salvaje), retan al pensamiento crítico latinoamericano, a buscarle salidas políticas a la menguada situación socioeconómica de las clases trabajadoras.



Los desposeídos del continente han visto en el progresismo nacionalista desde su época fundacional con la Revolución Mexicana de 1910, una llamita de esperanzas para redimir sus carencias sociales; sin embargo, las diferentes versione de este progresismo siempre terminan siendo repudiados por sus pueblos en las urnas electorales. “La maldición de la clase media” siempre dicta solución de continuidad a los gobiernos progresistas de la región (Guillermo Oglietti. ¿La clase media muerde la mano que le dio de comer? ¿O la mano no entiende? https://www.alainet.org/es/articulo/178249)

La deficiencia estructural del progresismo nacionalista creemos encontrarla, entre otras determinantes, en la ausencia de una economía política que aclarare tanto el origen como el destino del excedente económico de las economías periféricas del sistema, en otras palabras, epistemológicamente les ha faltado una teoría de la renta del suelo internacional que dilucide el desarrollo del subdesarrollo en esta parte del mundo. La Teoría de la Dependencia fue un serio intento por aclarar esta cuestión, pero su vertiente marxista se olvidó del IV tomo de El Capital: Teorías de la Plusvalía, donde Marx dedica gran parte al análisis de la categoría renta del suelo, clave para descifrar la cuestión económica de los países periféricos primario-exportadores.

El obstáculo epistémico en comento, más las inexorables tijeras del sistema-mundo capitalista, determinaron que el modo producción en las economías latinoamericanas contemporáneas, fuese tipificado como capitalismo dependiente y/o capitalismo rentístico.

El colapso de este tipo de capitalismo en la región se ha intentado corregir a través de dos paradigmas: el progresismo nacionalista, de fundamentación keynesiana y el neoliberalismo salvaje impuesto por el dúo Hayek-Friedman; ambos de recia estirpe económica neoclásica.  Estos recetarios económicos son los que hoy están en jaque por las masas desposeídas en Latinoamérica.

En atención a lo expuesto, podemos decir que el subcontinente pasara de la oscilación entre el progresismo nacionalista y   neoliberalismo salvaje, a la emergencia de un neoliberalismo con ropaje izquierdista-progresista, sin desdeñar una oleada neofascista continental, determinado por la crisis estructural del capital mundial y por la falta de condiciones objetivas para la implantación de formaciones sociales socialistas. Tal circunstancia no debe llamar a la desmoralización de los explotados de estas tierras, pues, imperceptiblemente, nos movemos hacia la superación de la época del capital. El comandante Chávez nos alertó que esta transición duraría aproximadamente un siglo; de modo que no hay que desesperarse. La pregunta científica que surge de estas posibles eventualidades es la siguiente: ¿Cómo combatir al capitalismo decadente desde las entrañas nuestro americano?

Ser anticapitalista hoy situado dentro de los linderos de América Latina exige impulsar movimientos políticos que enarbolen los siguientes postulados:

1.-Defender a ultranza de la soberanía y de la independencia nacional.
La hegemonía estadounidense afincada en su poder atómico y en la entronización del dólar en la economía mundial, exigen hoy más que nunca el apoderamiento de los bienes naturales de los países periféricos. El dólar sin el petróleo se derrumbaría como un castillo de naipes. A fin de evitar que la burbuja de petrodólares estalle, enterrando a occidente capitalista y propiciando la transición hacia el mundo euroasiático, el capital va a tratar de imponer la recolonización del Tercer Mundo. Sin soberano e independencia seriamos pueblos políticamente castrados.

2.-Defender la Democracia participativa/protagónica y el estado de derecho. 
La crisis estructural del capital demanda a nivel planetario, la implantación de la teología neoliberal, con la finalidad de recolonizar el planeta, buscando la desvalorización de las riquezas naturales y de la mano de obra, para de esta manera contrarrestar la caída tendencial de la tasa de ganancia a nivel céntrico. La globalización del capital y la agenda económica neoliberal, más el predominio del capital financiero, resultan así, antagónicas con la democracia tanto representativa como participativa. La cadena de golpes de estado propiciados por USA en Latinoamérica para derribar a los gobiernos progresistas de la región, son prueba indiscutible de esta aseveración. La implantación del credo   neoliberal reclama dictaduras militares neofascistas como la de Pinochet en Chile. El capitalismo y la democracia están hoy en acelerado proceso de divorcio.  (Marc Vandepitte. El neofascismo va de la mano del neoliberalismo: Golpe de Estado en Bolivia y noticias falsas- -12-11-2019-Rebelión- http://www.rebelion.org/noticia.php?id=262361)

Defender la democracia en sus formas más radicales es una manera de enfrenar al capital tanto en el centro como en la periferia del sistema, pues es con la democracia y el estado de derecho que se logran concretar todos los postulados del anticapitalismo que aquí proponemos.

3.-Defender el empleo y la revalorización salarial de la fuerza de trabajo.
Uno de los grandes aportes de la Teoría de la Dependencia para el entendimiento del subdesarrollo latinoamericano, ha sido su tesis sobre la super-explotación del trabajo, donde los trabajadores de este subcontinente reciben entre diez y quince veces menos salarios que los de sus pares en los países desarrollados. (Marini Ruy Mauro. Dialéctica de la Dependencia. México. ERA. 1973)

Los países que viven de una copiosa renta internacional del suelo como Venezuela, vieron malograr su futuro industrialista que se había iniciado con la sustitución de importaciones en los años cincuenta del pasado siglo, por no tener claro el papel de los salarios en economías dependientes de ese emolumento internacional (Baptista Asdrúbal. Teoría del capitalismo rentista. Caracas. Caracas. BCV. 2010)

La redención salarial de los trabajadores tercermundistas es la clave para provocar la agudización de las contradicciones en la acumulación del capital mundial, mejorando el nivel de vida de los asalariados y propiciando la solidaridad de clase entre el mundo de trabajo del Centro y el de la Periferia. Este sería el terreno abonado para el surgimiento de la V Internacional del Trabajo propuesta por el comandante Chávez. Sin esta mejora salarial en Latinoamérica, la transición al socialismo será un sueño de virgen loca en estos linderos.

4.-Promover la fundación de implantes socialistas en las entrañas del capitalismo periférico. 
Uno de los aprendizajes que no debemos desdeñar para empujar nuestros países hacia el socialismo es el aportado por el llamado constitucionalismo revolucionario que tuvo su origen en las primeras constituciones haitianas del siglo XIX y llega hasta la Constitución Bolivariana de 1999. Mediante este expediente, se le pueden abrir troneras al estado liberal que permitan la erección de implantes socialistas en formaciones sociales dominadas por el modo de producción capitalista. Se pueden crear empresas de propiedad colectiva pertenecientes a los trabajadores y demostrar con ellas que las nuevas relaciones sociales allí concretada, son más beneficiosas para el trabajo que las dominadas por el capital.  Un implante socialista nos ahorraría millones de horas dedicadas a la teoría de la transición al socialismo.

5.-Impulsar la implantación de un Programa de Investigación que genere la episteme de la transición al socialismo
El derrumbe del Socialismo Real y la mengua del Progresismo Nacionalista latinoamericano, nos están indicando que la teoría alimentadora de tales procesos históricos, presenta baches profundos que deben ser superados, si queremos abrirle paso a la economía política del trabajo y enterrar la economía política del capital. La entronización del capitalismo en Rusia y en China es prueba fehaciente de que la concepción materialista de la historia reclama varios ajustes. La tardía llegada de la categoría Renta Internacional del Suelo para el análisis de las economías primario-exportadoras, también nos alerta que el legado teórico del dúo Marx-Engels, no ha sido digerido en su totalidad por el pensamiento crítico que enfrenta al capitalismo.
Por consiguiente, se trata entonces de darle la vuelta a la Tesis Once de Feuerbach propuesta por Marx en los siguientes términos: Los filósofos se han dedicados hasta ahora a la interpretación del mundo, de lo que se trata es de transformarlo. Creemos que el mismo Marx le dio la vuelta a su tesis cuando en su intento por sepultar al capitalismo, consumió su vida en la interpretación del mismo y nos legó El Capital. En otras palabras, urge un proceso de interpretación de la realidad nuestra americana, para poder llegar a un proceso de transformación radical de la misma. Hoy los términos anti-imperialismo, izquierdismo, anti-neoliberalismo, socialismo del siglo XXI y revolución entre otros, deben ser deslastrados de su raigambre burguesa, para evitar confusiones teóricas que lleven a trágicos errores de praxis política.

La tarea política que nos conduzca por la expedita transición al socialismo, necesita nuevos conocimientos sobre el origen y destino del excedente de las economías del subcontinente; así como también, se necesita teoría sobre el Estado periférico, los movimientos políticos, la estructura de clases, el poder obediencial y tantas otras parcelas de la ontología social de estas tierras.

Este programa de investigación, inspirado en el formulado por Marx, debe ser desarrollado tanto por las universidades como por las organizaciones del poder local/comunal. De lo que se trata es de parir la episteme, los cuadros, la organización y el mensaje que necesita la clase trabajadora nuestroamericans para tomar el cielo por asalto. 

En conclusión, ser anticapitalista nustro americano del presente significa matrimoniarse con el pensamiento marxiano, con la teología de la liberación, con los saberes ancestrales de los pueblos originarios, la epistemología del Sur, más los movimientos identitarios que el capitalismo intenta domesticar. Este maridaje debe conducir a la erradicación de la división social del trabajo, como determinación fundacional de la alienación y del régimen del capital; desmarcándonos de las versiones edulcoradas del reformismo, tales como el capitalismo popular, el capitalismo con rostro humano y el capitalismo amazónico.

¡Alienígenas del mundo unios ¡

htrompizvalles@gmail.com

domingo, 3 de noviembre de 2019

Crisis y asesinatos de los pueblos en América Latina



Por Diego Olivera Evia:
La inmoralidad del neoliberalismo en el marco del fascismo

Los pueblos del cono sur son parte de una historia de muerte y segregación, las culturas de los pueblos originarios, de Ecuador, Chile, Bolivia, Brasil, Perú, Colombia, entre otros, han aplicado la segregación y el despojo de los terrenos, de los campesinos, de los dirigentes sociales, de la discriminación de la mujer, han creado femicidios, el machismo en estas naciones ha creado dolor y muerte, seria irracional desconocer la barbarie, de los cuerpos policiales y militares, son el brazo armado de la muerte, del abuso como en Chile, de las violaciones a mujeres y hombres son parte, de una sociedad de muerte, al estilo de Pinochet y ahora Piñera, reproduce un golpe de estados ha sangre y muerte, siendo Piñera el mejor postor de la muerte, de la miseria, de las privatizaciones de la educación, de los servicios de agua, luz, entre el abuso a la industria y el desprecio a los trabajadores, una historia de siglos desde el cobre, el oro y la salitreras, que cercenaron la vida de miles de obreros.  


El 2019 ha sido un año de convulsión social en América Latina. Protestas sociales en Ecuador, Perú, Haití, Nicaragua y Chile; incendios en Brasil; crisis política en Venezuela; triunfos electorales de la izquierda en Bolivia, Argentina y Uruguay; asesinatos contra activistas en Colombia; un histórico aumento de la violencia en México y flujos migratorios sin precedentes desde Centroamérica.

A partir de este clima de agitación social, algunos analistas consideran que las manifestaciones de descontento social están ligadas a una crisis estructural del neoliberalismo en América Latina, lo cual permitiría entender parte del complejo escenario político de la región.
Sin embargo, la coyuntura en los países latinoamericanos no se limita únicamente al modelo económico, ya que factores como la corrupción y las tensiones geopolíticas globales forman parte de la ecuación para tratar de desenredar la madeja.

Ecuador, Argentina y Haití: las recetas del FMI
Las recomendaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) tuvieron una repercusión directa en el estallido social registrado en Ecuador y las elecciones presidenciales de Argentina.
El drástico incremento en el precio de los combustibles, derivado de la adopción del llamado "paquetazo" impulsado por el presidente Lenin Moreno en Ecuador, detonó una serie de protestas populares que fueron reprimidas por la policía y obligaron a que el mandatario trasladara la sede de Gobierno de Quito, a la ciudad de Guayaquil.

Brasil y Perú una crisis global
En el caso de Brasil y Perú, más que un tema de índole estrictamente económica, lo que más ha causado enojo e indignación son casos de corrupción que han afectado la estabilidad política de ambos países.
En Brasil, la turbulencia comenzó con la destitución de la presidenta Dilma Rousseff a manos del Congreso, en agosto de 2016, por un caso de maquillaje de las cuentas fiscales, cuyo trasfondo era la disputa por el poder entre las distintas fuerzas del sistema político brasileño. El lugar de la mandataria fue ocupado por su vicepresidente Michel Temer, quien reconoció que ese 'impeachment' se trató en realidad de un "golpe" de Estado.

Casi inmediatamente después, el Gobierno de Temer aplicó una serie de recortes a los servicios de salud, educación y seguridad social, lo que ocasionó descontento entre la población brasileña y masivas manifestaciones.

La inmoralidad del neoliberalismo en el marco del fascismo
Un informe de la CELAC advertía los posibles efectos del modelo gringo desde las promesas de campaña y a partir de la (inesperada) asunción al Gobierno de Donald Trump suenan las alarmas sobre un “retorno al proteccionismo” en Estados Unidos (EE. UU.) como amenaza al orden global neoliberal. Se ha renovado la discusión liberalismo-proteccionismo desde una postura hegemónica que plantea ambas alternativas como contradictorias y en la que el proteccionismo sería un lastre del “populismo de derecha” de Trump que atenta contra los logros del neoliberalismo a nivel internacional. Así, desde la prensa hegemónica -que se hace eco de las voces expertas más calificadas- se viene advirtiendo sobre los perjuicios de los lineamientos proteccionistas impulsados por el Gobierno, en particular, los efectos en la economía y geopolítica internacional y, también, para América Latina y el Caribe (ALC).

Sin embargo, hay poca información concreta sobre cuál es el impacto en inversiones y relaciones comerciales con la región, donde las políticas de Trump, paradójicamente, parecen haber profundizado el neoliberalismo por la vía de la expansión de las transnacionales estadounidenses. Además, más allá de si el proteccionismo es “bueno o malo”, los resultados de los lineamientos implementados parecen haber abierto un nuevo ciclo de crisis en la economía de EE. UU., a la vez que están causando un impacto significativo en la geopolítica internacional. Lo que no está tan claro es que se trate de medidas que amenacen la supervivencia del neoliberalismo.

A continuación, expondremos qué es el “proteccionismo à la Trump” (una cosa es lo que se dice, otra es lo que se decide y otra diferente, lo que se logra), dimensionando, en primer lugar, sus efectos en EE. UU. para, en un segundo momento, abordar su impacto en las relaciones con ALCA.

La llegada de Trump a la presidencia de EE. UU. auguraba, para la mayoría de analistas, un menor ritmo de comercio y de inversiones con la región. En efecto, varios factores parecían conjugarse en este sentido: la suspensión de acuerdos, como el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP), que contemplaban la reducción de barreras no arancelarias, la armonización regulatoria y la creación de nuevos estándares para regular el comercio digital; la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN); la idea de renegociar, también, acuerdos bilaterales con otros países como Chile, Colombia, Panamá y Perú, entre otros; las críticas a la OMC por favorecer el libre comercio; y la apuesta por la relocalización de la producción de las empresas estadounidenses hacia EE. UU. Sin embargo, hasta el momento, no se ha verificado esta tendencia.

El “América First”, que prometía generar empleo e impulsar la industria nacional, volver al “made in América” vs. el “made in China”, ha mostrado escasos resultados. No parece haberse conseguido un aumento en la competitividad de las industrias locales, pues la mayoría está atada a una cadena de producción invariablemente internacional. A esto se suma la disminución de las ganancias en las industrias manufactureras de EE. UU., como la de producción de alimentos, bebidas y tabaco, las productoras de petróleo, carbón, químicos y otros productos durables que se fabrican en territorio estadounidense. En un análisis reciente se menciona que esa caída de las ganancias podría explicar la política proteccionista al interior y la política de libre mercado al exterior.

(*) Periodista, politólogo y analista internacional
diegojolivera@gmail.com

viernes, 1 de noviembre de 2019

Emerge el neoliberalismo izquierdista/progresista



Por Humberto Tompiz Valles:
El fin del ciclo del neoliberalismo salvaje, impulsado por el Consenso de Washington, abre una serie de interrogantes a los movimientos y partidos identificados con la economía política del trabajo de América Latina. Tal circunstancia abre muchas interrogantes y sobre todo, un mundo de ilusiones para los desposeídos de este continente En los nuevos gobiernos que están emergiendo de la debacle ne0olibertal salvaje, pareciera dibujarse un ciclo de esperanzas humanitarias.


El progresismo encabezado por figuras señeras como Hugo Chávez Frías se caracterizó por concretar la valorización de los recursos naturales y de la fuerza de trabajo periféricos, más una política exterior antiimperialista; variables geoeconómicas que el neoliberalismo salvaje se propuso desvalorizar y aniquilar hasta límites inimaginables.  El proceso de valorización citado más la puesta en agenda de la utopía socialista, fueron un trago demasiado amargo paro el capital imperialista que se propuso destruir por todos los medios esta osadía progresista de la periferia latinoamericana.

El progresismo nacionalista liderado por el comandante Chávez, se afinco en una serie de determinantes geológicas favorables, tales como; el auge de las llamadas comodities, la caída tendencial de la tasa de ganancia del capitalismo central y la emergencia económica del Grupo Shanghái-BRICS. Sin embargo, este primer progresismo, al no proponerse ir más allá de los límites del capitalismo, profundizando la primarizacion de sus economías, fue alcanzado por las draconianas leyes de la acumulación del capital. Cuando las clases trabajadores exigieron mayores niveles de consumo, el progresismo nacionalista se agrietó, al no poder satisfacer las desmandas del consuno popular. Los cantos de sirena del neoliberalismo salvaje volvieron a ser oídos por las masas pobres del continente, y así, electoralmente o por golpes blandos, el primer progresismo nacionalista fue perdiendo el poder político en varios países de la región.
Indudablemente, el neoliberalismo salvaje ha sido exitoso en Latinoamérica a juzgar por su largo periodo de permanencia en el poder, desde la entronización de la dictadura de Pinochet en Chile en 1973, hasta los recientes acontecíamos en el Cono Sur que han decretado su muerte en las calles de Ecuador y Chile. Pidiéramos afirmar que actualmente asistimos dos procesos de liquidación política: al del primer progresismo nacionalista y al del neoliberalismo salvaje pinochetista.

Frente a estos dos cadáveres insepultos, es necesario preguntarse hacia donde se dirigirán los gobiernos paridos por la debacle neoliberal salvaje y del progresismo nacionalista. Los indicadores socioeconómicos salidos de los estertores del progresismo nacionalista, así como las recientes declaraciones de los gobernantes recién electos como la formula Fernandez-Fernandez de Argentina, hacen presuponer que la ilusión de salir de los linderos del capitalismo neoliberal en esta parte del mundo es “sueños de virgen loca”, es decir, la redención social de la clase trabajadora va a tener que seguir esperando por tiempos mejores. Tal aseveración la hacemos por cuanto el progresismo nacionalista como sus nuevos exponentes, tienen como sustento geopolítico el Grupo Shanghái-BRICS, y de esta manera, la suerte del progresismo latinoamericano quedará sujeta al proceso de acumulación de capital del eje euroasiático.

La crisis estructural de la capital reflejada objetivamente en la caída de la tasa de ganancia del capitalismo occidental, desde la octava década de la pasada centuria, ha encontrado en los países liderados por China, un refugio para revertir la tendencia decadente de la tasa de ganancia, aprovechándose de la baratura de la mano de obra china y de los demás países emergentes. Hoy el capital productivo generador de plusvalor está localizado en el Sur, lo que impone una transición hegemónica del Atlántico Norte al Pacífico y la región euroasiática.

Sin embargo, las leyes de la acumulación del capital que obligaron al capital noratlántico a emigrar hacia China y hacia otros mercados emergentes, comenzaron a operar también en el proceso de acumulación de capital sino –ruso, decretando en éste la llamada "enfermedad japonesa". En otras palabras, la gran inversión en capital constante buscando el incremento de la productividad de la mano de obra, lo que significa un aumento bestial de la composición orgánica del capital, comienza a surtir efecto en la economía china, con su consabida caída de la tasa de ganancia. En consecuencia, la voracidad de este capitalismo por los recursos naturales, más el interés de hacerse de estos recursos de la manera menos costosa posible, empujan al capital chino a disputarle al capital occidental anglo-yanqui-sionista, las riquezas naturales en todo el escenario planetario. La transición hegemónica hacia el Pacífico es la concreción de dos capitalismos que se enfrentan por su propia supervivencia.

En atención a lo expuesto, podemos afirmar que el Consenso Shanghái-BRICS, apostará fuertemente por los recursos naturales de Latinoamérica, ofertando una agenda política para instaurar gobiernos en la región defensores de un neoliberalismo izquierdista/progresista, cuyos perfiles principales serán los siguientes:

1.-Defensa a ultranza del capitalismo como sistema económico final de la humanidad.
2.-Poltica exterior antiimperialista dirigida a desbancar a USA y al dólar como hegemones del capitalismo mundial.
3.-Profundizacion de la división clásica internacional del trabajo con la reprimerizacion económica de América Latina.
4.-Desvalorizacion de los recursos naturales de la región, mediante la aniquilación de la renta del suelo internacional defendida por el progresismo nacionalista.
5.-Se decretan condiciones fiscales, ambientales y laborales totalmente a favor de los capitales venidos del eje euroasiático.
6.-Endeudamiento a profundidad con el capital sino-ruso
7.-Alianza militar con el eje sino-ruso
8.-Abrir los países al mundo de las cripto monedas.
9.-Establecimietno de tasa de cambios diferenciales como medio de atrapar la renta internacional generada por la exportación de naturaleza.
10.-Mantenimifetno de la desvalorización del salario hasta límites desconocidos en la acumulación mundial del capital,
11.-Permisibilidad frente a procesos hiperinflacionarios como medio de expropiación de las clases trabajaderas.
12.-Poltica asistencialista esporádicas o paños calientes a la infra valorización salarial.

En conclusión, la debacle del progresismo nacionalista y del neoliberalismo salvaje, convoca a las clases trabajadores latinoamericanas a nuevos procesos de lucha social, afincados en la conciencia obtenida por la historia reciente y por los afanes libertarios paridos por nuestros pueblos originales, por la teología de la liberación, por los movientes feminista y género-diversos y por el pensamiento crítico legado por el dúo Marx-Engels. Poco a poco la magia seductora del capital se va diluyendo en el imaginario colectivo de nuestros pueblos.

¡Alienígenas del mundo: uníos ¡

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miércoles, 10 de octubre de 2018

El fascismo se enquista en la OEA y Brasil


Por Diego Olivera Evia:
Una nueva crisis de valores en América Latina

Nuevamente la historia de Latinoamérica sufre las consecuencias del Fascismo, del Siglo XX  fue parte del Plan Cóndor, aplicado a través de las dictaduras militares, siendo Argentina, Brasil, Uruguay, Chile, Bolivia, la base de la torturas en el Cono Sur, miles de asesinados, muerte y violación a luchadoras sociales, desapariciones forzosas, secuestro de hijos e hijas de guerrilleros y luchadores sociales, mostraron la cara un plan macabro, implantado por EEUU y la CIA, que de manera impune mostraron la guerra sucia.
Parte de esa historia fue armada por Henry Kissinger, secretario de Estado de Estados Unidos durante la presidencia de Richard Nixon, ha sido señalado como el autor e ideólogo del Plan Cóndor.

Un antecedente directo de estas operaciones fue el Decreto Noche y Niebla de Adolf Hitler. Un historiador estadounidense atribuye a un operativo de la CIA como parte defensiva de la Guerra Fría, para impedir la propagación del comunismo en América Latina, la organización de las primeras reuniones entre funcionarios de seguridad uruguayos y argentinos para discutir la vigilancia de los exiliados políticos y también su actuación como intermediaria en las reuniones entre los dirigentes de los escuadrones de la muerte brasileños, "la triple A" de argentinos y uruguayos.

Pero Estados Unidos hizo más que organizar los encuentros. La división de servicios técnicos de la CIA suministró equipos de tortura a brasileños y argentinos (entre otros) y ofreció asesoramiento sobre el grado de shock que el cuerpo humano puede resistir, señala también el mismo autor.

En 2007, la profesora estadounidense Patrice McSherry, de la Long Island University, mediante un documento secreto de la CIA, fechado en junio de 1976, confirma el secuestro y tortura de refugiados chilenos y uruguayos en Buenos Aires. Según ella, dichos planes emanaron en la década de 1960 en la Escuela de las Américas y las Conferencias de Ejércitos Americanos, mediante las cuales Estados Unidos enseñó a los oficiales instruidos en ellas acciones "preventivas" (torturas) en la región. 
Un documento desclasificado de la CIA con fecha 23 de junio de 1976, explica que ya "a principios de 1974, oficiales de seguridad de Argentina, Chile, Uruguay, Paraguay y Bolivia se reunieron en Buenos Aires para preparar acciones coordinadas en contra de blancos subversivos".

La Operación Cóndor fue un pacto criminal que se puso en marcha cuando se contó con una verdadera red de dictaduras en el Cono Sur y en América Latina. El general Alfredo Stroessner llevaba ya una década en el poder en Paraguay, desde 1954. Así como cuando los militares brasileños derrocaron al gobierno democrático y popular de João Goulart, en 1964. Después de una serie de golpes de Estado en Bolivia llegó al poder el general Hugo Bánzer en 1971.

El 11 de septiembre de 1973, el general Augusto Pinochet bombardea el palacio presidencial de La Moneda, derrocando al presidente socialista Salvador Allende. Coincidiendo con el plan general de “ajustar” el Cono Sur, donde crecían movimientos populares de envergadura, también en 1973, se instaló la dictadura cívico-militar en Uruguay. Así mismo, sólo tres años después, el 24 de marzo de 1976, una junta militar, presidida por el general Jorge Rafael Videla, tomó el poder en Argentina, país en el cual había comenzado a actuar la Alianza Anticomunista Argentina (Triple A) desde el 21 de noviembre de 1973, cuando Juan Domingo Perón todavía era presidente.

La Triple A actuó en una coordinación criminal, con la dictadura de Pinochet en Chile. Esto surgirá en las investigaciones sobre la Operación Colombo, un modelo de guerra sucia que se ejecutó en 1975.
El Plan Cóndor fue una operación similar a la estrategia de la tensión utilizada en Italia en los setenta, la cual estaba dirigida por la llamada Operación Gladio, de la que Licio Gelli fue un miembro.

El fascismo se enquista en  la OEA y Brasil
En la segunda década del Siglo XXI surge una nueva realidad política, que muestra el resurgimiento del fascismo en el Cono Sur, a través de grupos de la burguesía y militares retirados, apoyado por la acciones de EEUU, en el segundo gobierno de Obama y las presiones del presidente Donald Trump, para controlar los recursos económicos de América Latina. Las derrotas en las urnas de la propuestas progresistas, fueron marcando el ascenso de las derechas en Chile, bajo la constitución pinochetistas, siendo el actual presidente Sebastián Piñera, quien era parte del pinochetismo, y ahora acusado en EEUU por Malversación.

El triunfo en las elecciones de Argentina por Mauricio Macri, marca la derrota del populismo y se instala un fascismo con apéndice italiano, ya que la Familia Macri viene de las mafias Calabresa  italiana, aplicando la camorra y de la inmoralidad en juicios corruptos, que han sido parte de sus vínculos con la dictadura Argentina, como los muestran la imágenes con los generales de la muertes. El Brasil de Temer fue la maniobra contra el progresismo de Dilma y Lula, una maniobra institucional por el Congreso de Brasil, con el apoyo de la iglesia Evangélica, con una mayoría de corruptos lograron darle la presidencia al corrupto Temer.

Ahora lo más peligroso es el candidato Jair Bolsonaro que los votos le dieron el 46,21 por ciento, ante un Haddad con el 29.01%, esta diferencia marca un margen peligrosa, para la democracia y la naciones del Continente. El tipo es un ex capitán del Ejército que llegó a la política con un discurso de alabanza a la dictadura militar y diciendo claramente que no cree en la democracia.
Asume que es machista, racista, homofóbico y xenofóbico, haciendo broma de aquello y siempre agregando que “pueden acusarme de lo que sea, pero no pueden negar que soy el único político honesto”. La historia de cómo ese personaje pasó de ser un mero vocero parlamentario, de lo que sobró de la dictadura militar para ser uno de los favoritos de las próximas presidenciales se confunde con la historia de cómo Brasil ha cambiado política e ideológicamente en los últimos años.

Una nueva crisis de valores en América Latina
Estos hechos en Brasil como en la acciones de la OEA, contra Venezuela, Bolivia y Cuba, marcan una peligrosa crisis a nivel de Sudamérica, los anuncios de Bolsonaro de querer derrocar, al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, podría marcar una alianza con Colombia, en una suerte de alianzas criminales, son parte de los planes del mandatario Trump, de poder de instalar una base militar en Brasil, el cual será aprobado si gana el fascista Bonasaro.

La inmoralidad de los países derechistas y la burguesía, no repara en entregar sus riquezas a EEUU y su satélite principal el sionista Israel en el control ahora del Sur de Argentina y sus patrullajes en Argentina, de la misma manera 7 bases militares en Colombia, de la misma manera el Chileno Piñera, arrastrándose quiere que Chile sea una nueva estrella de la bandera de EEUU, en su sumisión a Trump, sin embargo la justicia gringa, lo quiere procesar sobre malversación. También en  el Ecuador  el presidente Lenin Moreno, traiciona a Alianza País y trata de procesar al ex presidente Rafael Correa, sin tener ninguna prueba, Moreno ahora ha vendido el petróleo a las trasnacionales y se ha determinado sus vínculos con la CIA.  
  
 Esta nueva realidad ha demostrado que muchos de los movimientos sociales, como Argentina y Chile ha apoyado a presidentes de  derecha, de la misma manera ahora en Brasil, los movimientos sociales de las favelas, de los trabajadores, han dado la espalda al PT de Lula, marcando una peligrosa grieta social, de un monstruo criminal que no acepta la democracia, que es racista, que desprecia a la mujeres y que cree en el Fascismo de Trump. Esto demuestra lo grave para América Latina, que abrirá las puertas para EEUU, para una nueva conquista de nuestro continente.
diegojolivera@gmail.com