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sábado, 20 de abril de 2019

Ante la nueva ronda de medidas coercitivas unilaterales contra Venezuela

Por Juan Martorano:


Esto es lo que se debería hacer.

Hemos observado, como en el día de ayer, el asesor de seguridad de la Casa Blanca, John Bolton, anunció “nuevas sanciones” contra el régimen de Nicolás Maduro, donde aparece involucrado el Banco Central de Venezuela (BCV). El objetivo central de estas medidas es impedir que el organismo obtenga las divisas (dólares) restringiendo sus transacciones en territorio norteamericano.

“El BCV ha sido crucial para mantener a Maduro en el poder, incluyendo el control de la transferencia de oro como moneda. EEUU seguirá utilizando sus herramientas económicas para que Maduro no siga robando lo que es del pueblo venezolano”, afirmó.


Importante es de destacar que desde hace rato, el Jefe de Estado venezolano planteo al BCV que las transacciones internacionales de la República se realizaran a través de una cesta de divisas. Creo que esto comenzó a implementarse a partir del año 2015, cuando a partir del 09 de marzo, con la famosa Orden Ejecutiva o Decreto de Obama donde Venezuela fue declarada “amenaza inusual y extraordinaria” a la seguridad nacional de EEUU, que abrieron las puertas para estas rondas de medidas coercitivas unilaterales contra la Patria de Bolívar y de Hugo Chávez.

Sin duda alguna, a mi juicio, esta ha sido una Semana Santa un tanto atípica. No solo porque en varios de los días de asueto, hemos podido observar una inusual actividad de los actores políticos (en este caso, del Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro, y del adlátere imperial, Guaidog, como ustedes lo saben). Y estas circunstancias son las que me han motivado a escribir mis apreciaciones durante estos días de asueto.

Pero, retomando la idea central de este artículo, lo que cabe destacar de los anuncios de Bolton el día de ayer, es la siguiente idea central que me quiero permitir transcribir. Lo haré en inglés y posteriormente en castellano:

“Today, we proudly proclaim for all to hear: The Monroe Doctrine is alive and well”
“Hoy, orgullosamente proclamamos para que todos lo escuchen: la doctrina Monroe está viva y bien”
Esta frase fue acuñada por este halcón imperial, ya que es bueno destacar que en el paquete de esta ronda de “sanciones” no solo le correspondió a Venezuela llevar lo suyo, sino a Cuba y Nicaragua.
Uno de los elementos que a mi juicio nos ha faltado en esta coyuntura, es la solidaridad de los pueblos latinoamericanos y caribeños. Nos hemos quedado y contando además, con el mero apoyo geopolítico, militar y financiero de potencias nada despreciables como China y Rusia, pero ¿Y el apoyo de los vecinos más cercanos dónde queda?

El propio Chávez parafraseo una frase de Juan Domingo Perón, que resume la actual paradoja que vive nuestra Patria, y la América Latinocaribeña como un todo: “El siglo 21 nos encontrará o unidos o dominados”. Ya sabemos de acuerdo a lo observado en estos tiempos recientes, como nos encontramos en estos momentos.

Es por ello, que debería escenificarse toda una jornada y campaña de protestas y manifestaciones a nivel continental en todas las sedes de embajadas y consulados de EEUU en nuestros países con el siguiente lema:

¡No somos patio trasero! ¡No somos propiedad de nadie!
En estos momentos, tiene que haber una clara y contundente respuesta en toda la “América Morena” por parte de todos los movimientos revolucionarios y populares, y de todo aquel que se considere antiimperialista, a estas pretensiones insultantes, prepotentes y jactanciosas de estos voceros de la administración Trump.

Acá no queda de otra sino luchar.
¡Leales Siempre! ¡Traidores Nunca!
¡Bolívar y Chávez viven, y sus luchas y la Patria que nos legaron siguen!
¡Hasta la Victoria Siempre!
¡Independencia y Patria Socialista!
¡Viviremos y Venceremos!

jmartoranoster@gmail.com

miércoles, 6 de junio de 2018

La tierra de paz que Erdogan convirtió en una cueva de terroristas

Por Leandro Albani:

Ante el silencio mundial, la región kurda de Afrin está siendo devastada por la invasión militar de Turquía y diversos grupos terroristas.
Los valles, ríos y campos de Afrin, que durante siete años resguardaron a su población de la guerra en Siria, hace casi seis meses que se transformaron en una tierra de muerte, secuestros, violaciones y disputas geopolíticas. Los responsables de esta situación: el presidente turco Recep Tayyip Erdogan y su ejército, pero también los grupos terroristas -como Al Qaeda, el Estado Islámico (ISIS) y el Ejército Libre Sirio (ELS)-, que avanzan junto a los uniformados turco en la ocupación de esa región kurda del norte de Siria.
Cuando el 20 de enero pasado Erdogan ordenó los bombardeos masivos sobre Afrin, con la denominada Operación Rama de Olivo, sucedió algo que pocas veces se había visto en Siria: Rusia y Estados Unidos llegaron a un acuerdo en medio de las tensiones diplomáticas, el pragmatismo reinante en Medio Oriente y un territorio devastado por bombardeos y los combates múltiples. Moscú y Washington aprobaron los ataques turcos con justificaciones varias o con profundos silencios ante las muertes de los civiles.

Afrin es una de las regiones kurdas que forma parte de la Federación Democrática del Norte de Siria (FDNS). Es una zona constituida por casi 400 pueblos y aldeas, y con 500 mil habitantes distribuidos en los siete distritos en que se divide un territorio de 2.033 kilómetros cuadrados. Sobre esa tierra de olivares y agricultura, que en los últimos años recibió al menos a 500 mil desplazados internos de Siria, el Estado turco descargó toda su furia. Por un lado, con el objetivo de desbaratar la experiencia política y social encabezada por los kurdos y otros pueblos de la zona, como los árabes, asirios, turcomanos y armenios; por el otro, juega su carta militar para agitar y capitalizar al nacionalismo turco frente a las próximas elecciones del 24 de junio, que el gobierno adelantó 18 meses. Con una economía inestable y frágil en Turquía, la administración de Erdogan también ocupó Afrin para tapar con una mano un sol de problemas internos.

La denuncia más recurrente de las autoridades de la FDNS, como también de las instituciones de autogobierno de Afrin, es que Turquía intenta implementar un radical cambio demográfico en la región. Como en otras ocasiones le sucedió al pueblo kurdo, el objetivo del Estado turco es desplazar a los habitantes y en sus casas instalar pobladores de otros lugares. Con 200 mil personas desplazadas de Afrin hacia la región de Shebha (norte de Alepo), el ejército turco ahora recibe a los terroristas y a sus familiares que escapan de otras zonas de Siria, luego de negociar con el gobierno de Damasco.

El viernes se conoció que el ejército turco trasladó cuarenta familias desde Guta Oriental y las estableció en casas abandonadas por sus propietarios en la aldea de Kaxure, en el distrito de Mabeta. El miércoles las fuerzas turcas instalaron a 15 familias de yihadistas en la aldea de Kurzêlê. Las autoridades de Afrin afirman que desde el inicio de la invasión, Turquía ya envió a la región un total 1.139 familias de integrantes de grupos terroristas.

Como si fuera poco, el ejército turco y sus aliados en el terreno usurpan las propiedades para transformarlas en centros de detención. La agencia de noticias ANF informó que la semana pasada el ejército turco y los yihadistas secuestraron a ocho civiles en el distrito de Rajo y los trasladaron a la aldea de Chiqla, en Jindires, donde funciona una prisión. Según ANF, los uniformados demandaron siete mil dólares a los familiares de los detenidos para que sean liberados.
 “centros de investigación y tortura”, y que hasta ahora cincuenta civiles fueron secuestrados en las localidades de Cheqmaqa, Xilalka, Jenjliya y Elemdar.
A su vez, medios de comunicación kurdos informaron que el ejército turco usurpó tierras en la aldea de Eltaniya, en Rajo, y luego de talar quinientos olivares inició la construcción de una base militar.
Frente a este panorama, el Movimiento por una Sociedad Democrática (TEV-DEM), uno de los principales órganos de autogobierno del norte de Siria, denunció que el Estado turco y sus aliados “torturan y secuestran, saquean y ejercen una violencia inusitada” en Afrin. El TEV-DEM advirtió que Turquía ordenó “que los colegios solo puedan usar la lengua turca en clase y han cambiado los nombres kurdos de las tiendas e instituciones públicas, las cuales ahora usan el turco. Como si todo esto no fuera suficiente, están presionando al pueblo a cambiar sus nombres de pila en kurdo al turco. Lo que estamos viendo en Afrin es un grado de violencia inhumano”.

Además de aplicar estos métodos, la administración turca estableció, bajo la coordinación de sus servicios de inteligencia (MIT), un consejo de gobierno para Afrin en una reunión realizada en Gaziantep, en territorio kurdo de Turquía, integrado por yihadistas, kurdos de derecha y en el cual quedaron excluidas las mujeres.

Desde la invasión militar a finales de enero, el ejército turco y los mercenarios que lo acompañan son responsables del asesinato de más de 300 civiles, incluidas 56 mujeres y 46 menores de edad.
Quien se pronunció sobre la situación crítica que viven los pobladores de Afrin, fue Lina Berekat, coordinadora general de la Asamblea de Mujeres Sirias (AMS). Berekat afirmó que “Turquía está cometiendo crímenes de guerra en Afrin” y denunció que “la guerra en Siria se está recrudeciendo gracias al entrenamiento y apoyo que Turquía está otorgando a los terroristas”.

La dirigente alertó que el ejército turco en Afrin comete prácticas como el secuestro, la violación, el asesinato y el cambio demográfico. Al referirse a la situación de las mujeres, Berekat advirtió que fueron “desprovistas de su derecho a la educación, la sanidad y han sido forzadas a emigrar. Las mujeres han sufrido y todavía sufren acoso, violaciones, asesinatos y son vendidas como esclavas”. Desde la AMS revelaron que durante la ocupación a Afrin, un total de 119 mujeres fueron secuestradas por los soldados y los terroristas.

Cualquier semejanza entre las prácticas de ISIS y el ejército turco no es pura casualidad.
leandroalbani@gmail.com

sábado, 7 de abril de 2018

Palestinos, un genocidio cometido por Israel que no cesa


Por Emilio Marín:
La cancillería Argentina no dijo ni mu

Invariablemente las bajas, muertos y heridos los pone el sufrido pueblo palestino. El agresor es Israel, sus autoridades políticas y militares sintetizadas en un nombre, Netanyahu. Esta vez, como en todo 2017, con el auspicio de Donald Trump.
Los hechos hablan por sí solos. El 29 de marzo el ejército de Israel puso cien francotiradores en la frontera con Gaza, territorio palestino bloqueado hace diez años y varias veces invadido y bombardeado. Esos militares provocaron 18 muertos y 1.400 heridos, la mitad por balas y la otra intoxicada con gases arrojados por drones.



Del lado israelí no se reportó ningún muerto ni herido. Clarito quién fue el agresor y quién el agredido.
Con un agravante político y legal. Los manifestantes estaban en su territorio, a varios metros de la frontera. Los israelitas asesinaron a gente que estaba en la bloqueada Franja de Gaza. Si disparar de ese modo era un crimen de lesa humanidad, hacerlo contra un país vecino se convierte en agresión y violación de soberanía.
Si además esa represión fue desde suelo ocupado por Israel pero históricamente perteneciente a los palestinos, en concreto hasta 1948, cuando fueron expulsados de allí para establecer el Estado de Israel, entonces se conforma un paquete detestable de violencia, genocidio y conquista por la fuerza.

Que no se diga que esta calificación es sesgada ideológicamente. Los hechos, sangrientos, hablan por sí solos. La entidad de derechos humanos de Israel, B’Tselem, también condenó la represión del 29 de marzo.
¿Cuál era el delito palestino? Conmemorar el Día de la Tierra, el mismo día de 1976 cuando seis palestinos fueron asesinados por clamar por esos derechos. El 42 aniversario de aquella patriada, con “La Gran Marcha del Retorno”, fue más sangriento que el original. No sólo por el calibre de las armas sino también por el carácter aún más genocida de las autoridades de Tel Aviv. Estas son más criminales que aquellas…

Mentiras sionistas
La barbarie no tiene justificación pero los dirigentes israelitas tienen de maestro a Goebbels en su axioma de “miente, miente, que algo queda”.
Su explicación para la matanza fue que los palestinos habían concebido una “acción terrorista” disfrazada de marcha pacífica. Supuestamente los abatidos eran todos militantes de Hamas y Jihad (la primera ejerce el gobierno en Gaza tras haber ganado las elecciones de 2007). Y como prueba de esas falsificaciones, los agresores mencionaron una bolsa con molotov que habrían incautado a los manifestantes.
Aún si este último dato fuera cierto no modificaría ni un ápice los sucesos: abrumadora superioridad militar de un bando, que usa armas de fuego, fusiles, tanques y drones, frente a quienes tenían para defenderse piedras, neumáticos y molotov.

La historia de las molotov evocan la presentación de Patricia Bullrich sobre las armas de exterminio encontradas a los mapuches de Pu Lof en Resistencia Cushamen, en agosto pasado: martillos, serruchos, hondas, lazos y cuchillos.

El operativo represivo fue fríamente preparado. Declararon el lado palestino “zona militar cerrada”, como si ese territorio fuera israelita. Y dispusieron disparar a quien se acercara a la línea. Nunca los activistas estuvieron cara a cara, ni menos la traspasaron, pero los balearon sin asco. Los francotiradores no son para tirar al bulto ni de cerca, sino desde lejos, lo que demuestra que las víctimas no estaban poniendo en peligro sus vidas.

Mientras el mundo se horrorizaba por lo sucedido, Netanyahu declaraba “muy bien por nuestros soldados”. Cualquier semejanza, en pequeña escala, con Mauricio Macri recibiendo a Luis Chocobar, y Bullrich ascendiendo a Echazú y 5 gendarmes que reprimieron cuando desapareció Santiago Maldonado, no es mera coincidencia. Tampoco es casual que la cancillería macrista no dijera de mu de la última represión de Israel.

Trump lo hizo
Los responsables de la matanza son Netanyahu, el jefe del Estado Mayor teniente general Gadi Eizenkot y el ministro de Defensa, Avigdor Lieberman. Son neonazis. El último era canciller años atrás y declaró, ante protestas palestinas en Gaza, que era partidario de arrojarles una bomba atómica.
Sin disminuir ni un cachito la responsabilidad de ese terceto, la culpa mayor de lo ocurrido es del neonazi mayor, el presidente norteamericano. El 6 de diciembre pasado Trump violó los acuerdos internacionales de mucho tiempo atrás al anunciar que Estados Unidos trasladaría su embajada a Jerusalén. Hasta ahora las 86 embajadas de países que mantienen relaciones con Israel están en Tel Aviv. Ninguna está en la “Ciudad Santa”, preservada como zona especial y sobre la cual los palestinos tienen la aspiración y el derecho a que la capital de su futuro estado esté en la zona oriental de la misma.
Esa provocación yanqui-sionista se demoraría en su implementación hasta 2019, pero se adelantó para el año en curso, con el despido de Rex Tillerson del Departamento de Estado y su reemplazo por el jefe de la CIA, Mike Pompeo.

En consecuencia los palestinos de Gaza, el sector más combativo de ese pueblo, decidieron hacer la manifestación pacífica del 29 de marzo y permanecer en campamentos hasta el 15 de mayo próximo, cuando conmemorarán el día de la Nakba, o Catástrofe, cuando 700 mil fueron expulsados de sus aldeas tras la creación de Israel, el día antes, de 1948.

Si Netanyahu y su socio mayor creen que con muchas muertes van a poder festejar el 70 aniversario de ese Estado con los palestinos vencidos, de rodillas y resignados, están muy equivocados. Podrán bloquear una condena en el Consejo de Seguridad de la ONU, como lo hicieron el 31 de marzo, pero a nivel mundial la bandera palestina flamea con fuerza y dignidad. En cambio a la estrella de seis puntas de David sólo le queda una y no fue Goliat quien apedreó las otras cinco.

ortizserg@gmail.com

martes, 18 de julio de 2017

Tráfico y abuso a migrantes indocumentados en tránsito

Por Ilka Oliva Corado

Ya de por sí la pesadilla de migrar sin documentos es terrible como para agregarle el ser víctima de trata para explotación sexual, laboral y tráfico de órganos; de hombres, mujeres y niños, siendo las mujeres y los niños los más vulnerables. Sin dejar de mencionar a la comunidad LGBTI que aparte de ser discriminada sufre un abuso mayor debido a la homofobia y patriarcado.



La indocumentada es una población expuesta constantemente a todo tipo de abuso, tanto de mafias como de autoridades gubernamentales de los países de origen, tránsito, destino y retorno. Un migrante en tránsito  vive en situación delicada debido al estatus social que lo expone ante los peligros y abusos por su condición de indocumentado.

México aparte de ser país emisor también es país de tránsito y destino para miles de indocumentados que se ven obligados a dejar sus países de origen para buscar oportunidades de desarrollo en Estados Unidos. También es el país núcleo para las grandes mafias internacionales que se dedican a explotar personas indocumentadas.

La invisibilidad debido a la situación de clandestino que vive un migrante indocumentado lo convierte en presa fácil para todo tipo de abuso. Migrantes son explotados en el país de tránsito, destino y retorno en trabajos forzados en fábricas, campos de cultivo, servicio doméstico, manufactura, economía informal, mendicidad, sin ningún respeto por sus derechos humanos y laborarles. Son esclavizados y muchas veces con el conocimiento de las autoridades correspondientes.

Porque, ¿qué importa la vida de un migrante indocumentado?

Y aquí entra la explotación sexual y el tráfico de órganos, ¿quién denuncia la desaparición de un migrante? Y es así como niñas, niños, adolescentes y mujeres van a dar a centros nocturnos, bares y casas de citas donde son explotadas sexualmente y muchas veces hasta la muerte a golpes o porque cansadas de tanto abuso terminan suicidándose. Cuando las trafican como objetos para el disfrute de cualquier abusador que esté dispuesto a pagar por violarlas   golpearlas o matarlas.

Las áreas fronterizas son lugares adecuados para este tipo de abuso, las atrapan en el sur de México y las envían para el norte, las atrapan en el norte y las envían hacia el sur, las distribuyen por todo el país y luego las envían a otros países. Debido a que su desplazamiento debe hacerse de forma clandestina para no quedar a vista de las autoridades migratorias, estas personas se ven expuestas a sufrir la barbarie de la explotación.

Niñas, adolescentes y mujeres hondureñas al transitar por México, son secuestradas y utilizadas para la explotación sexual, dependiendo la edad, fisonomía y estado físico son clasificadas para el tipo de bar al que serán enviadas. Niños y niñas son enviados a las áreas turísticas y a la frontera con Estados Unidos, porque es área visitada por clientes estadounidenses y canadienses.

Las salvadoreñas son utilizadas para el tráfico de órganos y las guatemaltecas que en su mayoría pertenecen a los Pueblos Originarios son utilizadas para el servicio doméstico.

Niños, adolescentes y hombres jóvenes son utilizados por el crimen organizado para asaltar a otros migrantes indocumentados, también para el cobro del pago de la extorción a comerciantes. Son utilizados para realizar secuestros de otros migrantes. También para la producción y venta de drogas. Los convierten en sicarios y asesinos cuando las mafias quieren desaparecer personas.

¿Qué hacen las autoridades al respecto? No mucho. La corrupción entre funcionarios públicos los asocia al crimen organizado y es en centros de detención o atención al migrante donde se llevan a cabo los secuestros y los abusos. Son los centros de distribución. Es ahí donde se clasifica por sexo, edad, etnia, nacionalidad, apariencia y estado físico para qué utilizarán a los migrantes indocumentados.

México está lleno de fosas clandestinas y no solo de ciudadanos mexicanos, un porcentaje mayor de migrantes indocumentados nunca logran llegar a Estados Unidos porque los desaparecen en su paso por México. Cuando ya no son útiles al crimen organizado los desechan pero no los pueden dejar vivos, entonces extraen sus órganos y sus cuerpos o los deshacen con químicos, los queman dentro de toneles con gasolina o los desaparecen en las fosas clandestinas.

Es incierto el destino de los migrantes centroamericanos y suramericanos en su paso por México, pocos logran llegar a Estados Unidos.

A raíz del Plan Frontera Sur implementado en el 2014 por Estados Unidos en México, que militariza desde la frontera del río Bravo hasta la frontera con el río Usumacinta en Guatemala, los abusos hacia migrantes en tránsito se han incrementado, dado a la libertad que tienen las autoridades correspondientes para evitar a toda costa que lleguen migrantes indocumentados a Estados Unidos.

Lo mismo está sucediendo en Guatemala y Honduras, como seguimiento del Plan Frontera Sur se implementa el Plan Maya Chortí que viene a fortalecerse con el Plan Mérida en México y Plan Alianza para la Prosperidad en Guatemala, El Salvador y Honduras, son “donativos” millonarios que envía Estados Unidos para “erradicar” el crimen organizado en el sector. Esto solo ha servido para el recrudecimiento de la violencia hacia migrantes en tránsito por parte de las autoridades gubernamentales de los países involucrados.

El tema de la trata de personas con fines de explotación sexual, laboral, mendicidad y tráfico de órganos es delicado, pero lo es mucho más cuando se trata de migrantes indocumentados en tránsito a quienes ni en el país de origen, traslado, destino y retorno les respetan los derechos humanos. Es por esa razón que se han creado en todo el territorio mexicano  Casas del Migrante, por medio de organizaciones humanitarias que buscan protegerlos y brindarles ayuda médica, emocional y legal, ya sea para un retorno a su país de origen, para quedarse en México o continuar hacia Estados Unidos. Sin embargo nunca es suficiente, el tráfico de personas es un negocio millonario para las mafias mundiales.

 contacto@cronicasdeunainquilina.com 

jueves, 6 de julio de 2017

EEUU Aquel país del 4 de Julio

Por Néstor García Iturbe

Había una vez un grupo de 13 colonias inglesas que ocupaban un territorio relativamente pequeño en el continente de América del Norte. Los habitantes de aquellas colonias diariamente sufrían la explotación e imposiciones de todo tipo por parte de la metrópoli. Mediante un documento que denominaron Declaración de Independencia, establecieron el derecho y el deber de la población de luchar por derrocar aquel poder colonial de ultramar que había realizado una larga lista de abusos, asesinado a algunos de sus conciudadanos y violado la ética y moral establecida en dichas colonias.


 La metrópoli, que se consideraba omnipotente en relación con las colonias, disolvió los parlamentos locales porque estos defendían los intereses de los que habitaban en las mismas. Sin haber declarado la guerra a las colonias, enviaron a estos ejércitos de ocupación para sojuzgar a sus habitantes. Establecieron leyes que obligaban a los habitantes de las colonias a dar albergue y comida a los soldados invasores.

Fortalecieron el sistema de explotación de la metrópoli aplicando impuestos excesivos, explotando en su beneficio los recursos minerales de las colonias y aplicando a las mismas un bloqueo económico y comercial con el objetivo de aislarlas del mundo exterior y rendirlas por hambre.

Muchos de los que demostraban su inconformidad con la metrópoli eran llevados a prisión por el solo hecho de protestar contra la misma. Con frecuencia se les aplicaba el cepo, golpizas y otros tipos de torturas. Regularmente, a los negros esclavos que se rebelaban, se les propinaban latigazos o se ahorcaban, según lo que dispusiera el amo.

También contra los habitantes de las colonias se aplicaban represalias masivas cuando se generaba una protesta ciudadana de envergadura, llegando en ocasiones esas represalias a convertirse en verdaderas masacres, en las que los soldados disparaban contra los que protestaban.

Aquellos hombres se organizaron para luchar contra la metrópoli, con las armas en la mano, bajo la consigna de que todos los hombres habían sido creados iguales, e inclusive uno de sus líderes pronunció la famosa frase "Denme la libertad o denme la muerte" que mucho se asemeja a la de Patria o Muerte.
¡Qué clase de cambio en 241 años!

Si a este mismo escrito usted le cambia los sujetos y metrópoli es sustituida por Estados Unidos, al igual que colonia por el nombre de cualquier país contra el que Estados Unidos se mantiene en guerra, estoy seguro de que no tendrá que hacer muchos más cambios.


sarahnes@cubarte.cult.cu

sábado, 24 de junio de 2017

Petróleo, geopolítica, intelectuales y ética

Por Julio A. Louis

El conflicto que vive Venezuela tiene dos fundamentos básicos: petróleo y geopolítica. La humanidad depende del recurso petrolero, aún para desarrollar energías alternativas que en un futuro preponderen. Y ¡oh casualidad!, Venezuela es una de las naciones que posee más recursos petroleros, si no, la que posee más. Por eso está sufriendo lo que Ucrania o Brasil, esto es, el intencionado agravamiento de sus condiciones de vida, la promoción de la guerra civil, con el propósito deliberado de destruir al Estado-Nación (población, territorio, tradiciones, poder). Además, la contrarrevolución en marcha es vital a Estados Unidos -amenazado por el nacionalismo emancipador- para separar a América del Sur de la influencia rusa y china, y recuperar el “patio trasero”, después del viraje a su órbita de Brasil y Argentina. 



Desde la prensa, hay quienes entrecomillan “la revolución bolivariana”. Sin embargo, el simple hecho de haber nacionalizado gran parte de los recursos petroleros, de que PDVSA sea una poderosa empresa mundial, gracias a la política de Chávez continuada por Maduro; y que las Fuerzas Armadas Bolivarianas estén consustanciadas con su pueblo y no sean brazos ejecutores de planes imperiales, como sucedió en el Cono Sur sudamericano, alcanza y sobra para hablar de la Revolución Bolivariana, sin considerar otros aspectos. En síntesis, está en juego la soberanía nacional de Venezuela, y detrás, la soberanía de los restantes Estados nuestro-americanos, agredidos por el imperialismo norteamericano.  

El rol de los intelectuales. ¿Cuáles? 

Mientras en “Voces” del 8 de abril, he escrito “La izquierda, ¿con quién se identifica?”,  José Manuel Quijano ha escrito “Los intelectuales y la masacre como arma revolucionaria”, dos posiciones antagónicas. Considero necesario explicar que los intelectuales se distinguen entre sí, en tanto expresan aspiraciones de clase o categorías sociales diferentes, o directamente opuestas. Contribuyen a elaborar conciencia de clase -de la nobleza, de la burguesía, del proletariado, etc.- y a persuadir de sus virtudes a otras clases o categorías (etnias, naciones, religiones, etc.). Por ejemplo, parte de la intelectualidad fundamenta la estabilidad del orden burgués -hoy trasnacional, neoliberal- y rechaza lo que lo altere, en nombre de principios tales como la libertad o la propiedad. Su presencia es bien considerada en la academia o en los medios masivos de comunicación por su rol conservador o reaccionario, aunque ninguno reconocerá que es un servidor funcional del sistema capitalista.

 Distinto es el rol de la intelectualidad al servicio de las clases populares  puesto que su elaboración ideológica y política trabaja por la contra hegemonía de esas clases, combatiendo la del gran capital. Es “peligrosa” para el sistema, e incluso, a veces, molesta a los dirigentes de su clase.

El perfil de este intelectual (orgánico, le llama Gramsci) es el de inmiscuirse activamente en la vida de su clase o bloque de clases, construyendo, organizando, persuadiendo, porque expresado con las palabras y poesía de José Martí, “con los pobres de la tierra quiero yo mi suerte echar”. Y, además de poseer la amplitud mental para el estudio y la investigación, por sobre todas las cosas no se desentiende de la realidad, y sabe jugarse la vida o la libertad, como ha sucedido, por ejemplo, en las dictaduras de la Seguridad Nacional, o sucede ahora  con la ofensiva imperial en Brasil, en Venezuela, en varios  países de la región.

Son filósofos, docentes, artistas, periodistas, profesionales, científicos, técnicos, etc. capaces de ligar la teoría a la práctica (praxis). Se convierten en trabajadores ejemplares en sus funciones específicas y pueden ser cuadros sindicales, sociales, políticos. Y están obligados a distinguir las contradicciones con el enemigo y las habidas en el seno del pueblo, a apreciar cuál es la contradicción principal en cada realidad concreta. Para ejemplificar: era totalmente legítima la oposición a Stalin, pero cuando la Alemania nazi agrede a la Unión Soviética, no cabía otra actitud que defender a ésta. Y eso mismo, vale para los críticos de Maduro con intenciones revolucionarias, en las condiciones de agresión presentes.  

 Acerca de la ética y de la moral    

Hay una relación entre estos conceptos semejantes, pero no iguales. La ética, surge en el interior de una persona, como resultado de su reflexión, y es notorio, su carácter teórico, nítido en las grandes concepciones de la naturaleza y la sociedad (el cristianismo, el liberalismo, el marxismo, etc.). La moral guía las conductas en un contexto determinado, se aplica a situaciones concretas y está determinada por las culturas diversas de los pueblos.  En tal sentido, cuando las clases dominadas se sublevan, abandonan las virtudes que les enseñaron (tal como la obediencia) y asumen las propias (la rebeldía). No hay una moral neutra, sino, siempre, moral de clase, o en algunas situaciones, de etnia. Así, el ideal moral de libertad, la burguesía lo asocia a su derecho de explotar. Será “libre” la sociedad en que pueda explotar; será “tiránica” aquella en que no pueda. El objetivo siempre del burgués es la defensa de la propiedad privada sobre los medios de producción y de cambio para lograr la ganancia, con lo que impone el sufrimiento para los desposeídos y desata la corrupción.

Si toda moral es de  clase, para los intelectuales orgánicos también lo es pues “está enteramente subordinada a los intereses de la lucha de clases del proletariado. Nuestra ética tiene por punto de partida los intereses del proletariado en la lucha de clases” (Lenin, “Tareas de las Juventudes Comunistas”, 1920)  Y agregamos que, cuando el capital trasnacional intenta destruir los Estados Nacionales opuestos a sus designios, su ética también asume como irrenunciable, la defensa de la soberanía nacional. 

Coincido con J.M. Quijano cuando afirma que la masacre como arma revolucionaria solo puede germinar en tierra de odios. En mi artículo del 8 del corriente, también digo que la masacre germina con el odio. Ahora bien, Nuestra América toda, con altibajos pronunciados según las regiones y países, ha sido y es tierra de odios. Corresponderá a los intelectuales orgánicos evitar en lo posible la venganza, la de Espartaco, la de Toussaint-Louverture, la de la Revolución Francesa o la de nuestros gauchos frenados por Artigas con su “clemencia para los vencidos”. Pero a la vez, comprender que toda revolución, que en sí es violenta, traerá inevitablemente excesos.

En tal sentido, un ejemplo virtuoso fue el de Fidel Castro, cuando fusiló en el paredón a los asesinos al servicio de Batista, evitando con ello, matanzas peores. O la política de Mandela una vez que se hizo del poder en Sud África, evitando la venganza de los negros sobre los racistas blancos, que hubiera provocado un baño de sangre de los responsables del apartheid como de quienes no lo fueron. Lo hizo con determinados criterios. Propagó por todos los medios disponibles que se procedería a amnistiar a quienes dijeran la verdad y justificaran que su  conducta obedecía a órdenes recibidas. Cada caso se estudiaba en particular y la amnistía se concedía o no. Por la Comisión de Verdad y Reconciliación pasaron 212.800 personas y fueron amnistiados 1121 implicados. Así se logró la eliminación del rencor y la catarsis colectiva. Sobre estos ejemplos debemos elaborar nuestras propuestas.  

jlui@adinet.com.uy