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martes, 18 de julio de 2017

Tráfico y abuso a migrantes indocumentados en tránsito

Por Ilka Oliva Corado

Ya de por sí la pesadilla de migrar sin documentos es terrible como para agregarle el ser víctima de trata para explotación sexual, laboral y tráfico de órganos; de hombres, mujeres y niños, siendo las mujeres y los niños los más vulnerables. Sin dejar de mencionar a la comunidad LGBTI que aparte de ser discriminada sufre un abuso mayor debido a la homofobia y patriarcado.



La indocumentada es una población expuesta constantemente a todo tipo de abuso, tanto de mafias como de autoridades gubernamentales de los países de origen, tránsito, destino y retorno. Un migrante en tránsito  vive en situación delicada debido al estatus social que lo expone ante los peligros y abusos por su condición de indocumentado.

México aparte de ser país emisor también es país de tránsito y destino para miles de indocumentados que se ven obligados a dejar sus países de origen para buscar oportunidades de desarrollo en Estados Unidos. También es el país núcleo para las grandes mafias internacionales que se dedican a explotar personas indocumentadas.

La invisibilidad debido a la situación de clandestino que vive un migrante indocumentado lo convierte en presa fácil para todo tipo de abuso. Migrantes son explotados en el país de tránsito, destino y retorno en trabajos forzados en fábricas, campos de cultivo, servicio doméstico, manufactura, economía informal, mendicidad, sin ningún respeto por sus derechos humanos y laborarles. Son esclavizados y muchas veces con el conocimiento de las autoridades correspondientes.

Porque, ¿qué importa la vida de un migrante indocumentado?

Y aquí entra la explotación sexual y el tráfico de órganos, ¿quién denuncia la desaparición de un migrante? Y es así como niñas, niños, adolescentes y mujeres van a dar a centros nocturnos, bares y casas de citas donde son explotadas sexualmente y muchas veces hasta la muerte a golpes o porque cansadas de tanto abuso terminan suicidándose. Cuando las trafican como objetos para el disfrute de cualquier abusador que esté dispuesto a pagar por violarlas   golpearlas o matarlas.

Las áreas fronterizas son lugares adecuados para este tipo de abuso, las atrapan en el sur de México y las envían para el norte, las atrapan en el norte y las envían hacia el sur, las distribuyen por todo el país y luego las envían a otros países. Debido a que su desplazamiento debe hacerse de forma clandestina para no quedar a vista de las autoridades migratorias, estas personas se ven expuestas a sufrir la barbarie de la explotación.

Niñas, adolescentes y mujeres hondureñas al transitar por México, son secuestradas y utilizadas para la explotación sexual, dependiendo la edad, fisonomía y estado físico son clasificadas para el tipo de bar al que serán enviadas. Niños y niñas son enviados a las áreas turísticas y a la frontera con Estados Unidos, porque es área visitada por clientes estadounidenses y canadienses.

Las salvadoreñas son utilizadas para el tráfico de órganos y las guatemaltecas que en su mayoría pertenecen a los Pueblos Originarios son utilizadas para el servicio doméstico.

Niños, adolescentes y hombres jóvenes son utilizados por el crimen organizado para asaltar a otros migrantes indocumentados, también para el cobro del pago de la extorción a comerciantes. Son utilizados para realizar secuestros de otros migrantes. También para la producción y venta de drogas. Los convierten en sicarios y asesinos cuando las mafias quieren desaparecer personas.

¿Qué hacen las autoridades al respecto? No mucho. La corrupción entre funcionarios públicos los asocia al crimen organizado y es en centros de detención o atención al migrante donde se llevan a cabo los secuestros y los abusos. Son los centros de distribución. Es ahí donde se clasifica por sexo, edad, etnia, nacionalidad, apariencia y estado físico para qué utilizarán a los migrantes indocumentados.

México está lleno de fosas clandestinas y no solo de ciudadanos mexicanos, un porcentaje mayor de migrantes indocumentados nunca logran llegar a Estados Unidos porque los desaparecen en su paso por México. Cuando ya no son útiles al crimen organizado los desechan pero no los pueden dejar vivos, entonces extraen sus órganos y sus cuerpos o los deshacen con químicos, los queman dentro de toneles con gasolina o los desaparecen en las fosas clandestinas.

Es incierto el destino de los migrantes centroamericanos y suramericanos en su paso por México, pocos logran llegar a Estados Unidos.

A raíz del Plan Frontera Sur implementado en el 2014 por Estados Unidos en México, que militariza desde la frontera del río Bravo hasta la frontera con el río Usumacinta en Guatemala, los abusos hacia migrantes en tránsito se han incrementado, dado a la libertad que tienen las autoridades correspondientes para evitar a toda costa que lleguen migrantes indocumentados a Estados Unidos.

Lo mismo está sucediendo en Guatemala y Honduras, como seguimiento del Plan Frontera Sur se implementa el Plan Maya Chortí que viene a fortalecerse con el Plan Mérida en México y Plan Alianza para la Prosperidad en Guatemala, El Salvador y Honduras, son “donativos” millonarios que envía Estados Unidos para “erradicar” el crimen organizado en el sector. Esto solo ha servido para el recrudecimiento de la violencia hacia migrantes en tránsito por parte de las autoridades gubernamentales de los países involucrados.

El tema de la trata de personas con fines de explotación sexual, laboral, mendicidad y tráfico de órganos es delicado, pero lo es mucho más cuando se trata de migrantes indocumentados en tránsito a quienes ni en el país de origen, traslado, destino y retorno les respetan los derechos humanos. Es por esa razón que se han creado en todo el territorio mexicano  Casas del Migrante, por medio de organizaciones humanitarias que buscan protegerlos y brindarles ayuda médica, emocional y legal, ya sea para un retorno a su país de origen, para quedarse en México o continuar hacia Estados Unidos. Sin embargo nunca es suficiente, el tráfico de personas es un negocio millonario para las mafias mundiales.

 contacto@cronicasdeunainquilina.com 

martes, 11 de julio de 2017

Ser periodista en tiempos de gobiernos neoliberales

Por Ilka Oliva Corado

Enorme represión se vive en la Latinoamérica de gobiernos neoliberales, un sistema de mando cimentado en la post dictadura en la región. Amenazas, tortura, desapariciones forzadas y asesinatos que quedan en la impunidad. El único fin es silenciar las voces de quienes se atreven a hacer pública su opinión y con esto despertar las mentes dormidas de las masas. Ése es el temor de los estados fallidos y corruptos; el despertar de las masas y en esto el papel del periodismo con conciencia social es vital. Porque si las masas despiertan, cambia el sistema.


El periodismo presenta a las masas las pruebas irrefutables de un sistema podrido en la impunidad y de gobiernos orquestados por clicas criminales. Ser periodista en la América Latina del neoliberalismo, es arriesgar la propia vida y la de los suyos. Se necesita estar completamente loco o llegar a un  nivel de cordura al que pocos.

Enorme sentido de la responsabilidad ciudadana y profesional tienen los periodistas que denuncian en sus espacios de opinión, y nuestro deber como sociedad es respaldarlos, apoyarlos y denunciar todo intento de abuso y de silenciar sus voces, porque ellos representan  la pequeña luz en medio del túnel de la impunidad. Son en mucho la guía, el descubrimiento y la evidencia sólida; el catalizador que nos invita a exigir derechos, a denunciar abusos y asaltos, a exigir justicia y a cambiar el modelo de sociedad patriarcal, clasista, racista y de privilegios para unos cuantos.  

Levantar la voz en tiempos en los que nos gobiernan clicas criminales, es sinónimo de entereza, integridad, convicción y responsabilidad absoluta; porque fácil es no arriesgarse, pero ser portador de  la luz que alumbra el sendero exige además de la cabalidad, la consecuencia política y humana de quien se atreve a hacer la diferencia en  el tiempo en el que le ha tocado vivir.

Una sociedad consciente del papel que juega el periodismo ético,  incisivo y  responsable, debe  protegerlo, agradecerle y hacer eco de su denuncia, hacerla suya. Solamente por el camino de la solidaridad y del apoyo mutuo lograremos romper con la mediatización  y la impunidad.

Es nuestra obligación como sociedad, cuidar a toda persona que se atreve a levantar la voz en soledad, desde una columna de opinión, una columna radial, desde un canal de televisión. Demostrar que no están solas, que como sociedad agradeceremos su esfuerzo, su ética, el riesgo que toman y la contundencia de sus opiniones y  denuncias, porque también son las nuestras. 

Debemos tomar acción y denunciar cada intento de abuso a cualquier periodista que se atreva a evidenciar a las clicas criminales que han tomado por asalto los altos mandos de los gobiernos en la Patria Grande. Si nos atrevemos y nos llenamos de valor y vamos  más allá, veremos que no es imposible encarcelarlas y recobrar lo que nos han robado: la dignidad.


contacto@cronicasdeunainquilina.com

lunes, 15 de agosto de 2016

La falacia de la hambruna en Venezuela


Por Ilka Oliva Corado.

Me pregunto a dónde se está yendo el sentido común de las personas, ¿qué está sucediendo con la inteligencia natural y la capacidad de raciocinio? Nos estamos dejando llevar por lo que nos imponen las grandes corporaciones de la mediatización mundial. ¿En dónde está nuestro poder de resistencia, de cuestionamiento, el derecho a dudar? ¿Es que acaso hasta el instinto nos dejamos arrebatar?
A quién se le ocurre que puede haber hambruna en Venezuela, a causa del actual gobierno; cuando salen aquellas tomas expuestas en cadenas internacionales, afines al capital, de docenas de mujeres galanas, bien nutridas, y con cierto sobrepeso, vestidas de blanco como las Damas de Blanco en Cuba, o cuando la oligarquía latinoamericana sale a protestar buscando dar golpes de Estado a presidentes progresistas- cruzando la frontera hacia Colombia para comprar productos venezolanos que fueron robados en Venezuela y revendidos en Colombia, por las parvadas que buscan desestabilizar al actual gobierno como parte del plan estratégico de la guerra económica contra Venezuela.
Hay necesidad, claro que sí, hay pobreza, también. Males de siglos no se pueden curar en meses ni en un lustro. Contra eso está trabajando el gobierno de Maduro, en erradicarla, a pesar de los innumerables ataques en convoy de quienes buscan imponer un sistema neoliberal en el país, arremetiendo contra su propio pueblo y sacrificándolo con tal de lograr el beneficio para las corporaciones de unos cuántos.
Arremeten contra el sistema de salud, el de educación, contra la infraestructura, la agricultura, desde distintos frentes, al unísono, constantemente para hacer caer el sistema progresista implementado por Chávez. ¿Para qué? Para que se rebalsen las cuentas bancarias de quienes pretenden ponerlo a los pies del capital estadounidense y mundial: quienes odian Venezuela. Es una regla de tres sin mayor complicación. Se puede comprender en un parpadear, saltando cuerda o jugando avioncito (rayuela). ¿Por qué nos cuesta tanto comprender lo simple?
Una persona que sufre hambruna presenta un cuadro clínico visible, ninguna de las personas que salen devanándose sobre su propia saliva, en entrevistas para medios internacionales de carácter capitalista la sufren. ¿Por qué los medios de comunicación que hablan de hambruna, no entrevistan a personas que pueden evidenciar con pruebas que ésta no existe a consecuencia del actual gobierno?
Ahora bien, hablando propiamente de hambruna, ahí está Guatemala, El Salvador, Honduras, México, Haití, Colombia, como ejemplos claros de lo que hacen los gobiernos con su propio pueblo. La cantidad de personas que están muriendo por no tener qué comer, por no tener un sistema de salud que las atienda a tiempo. Por no tener un gobierno con un sistema de carácter preventivo que invierta en lo más urgente. ¿Por qué esas que sí son verdaderas crisis humanitarias no las ven los medios de comunicación mundial? Aquí mismo en Estados Unidos hay hambruna, mueren miles de personas que no tienen acceso al sistema de salud, que viven en la miseria. Que mueren de frío en invierno porque no tienen para pagar la calefacción. ¿Qué dicen de eso las grandes corporaciones mediáticas de carácter empresarial? Lo callan.
No es tan difícil entender la razón de por qué las masas entorpecidas creen lo que dicen los noticieros, si tienen como referente a medios como Univisión, Telemundo, CNN en Español y El País que infestan Latinoamérica. Y la cuadrilla de medios nacionales creados por esa pandilla de empresarios oligarcas y las embajadas de Estados Unidos, con la única finalidad de convertir como en la educación superior-las mentes y el raciocinio en una masa amorfa, maniobrable a las órdenes de unos cuántos truhanes que la manipulan.
“Fácil es hablar desde Estados Unidos, véngase a vivir a Venezuela” es lo común de quienes apoyan este tipo de intervención exterior, quienes no tienen identidad y claman por el fin de la dictadura de Maduro. Lo que no dicen es que son personas que viven en la comodidad de la clase media alta, de la burguesía y la oligarquía, que durante años se sirvieron del sistema y que ahora están viendo cómo el pueblo que humillaron y marginaron tiene la oportunidad de vivir en dignidad. Acceso a la educación que les fue negada durante ciclos, un plato de comida en la mesa, techo, acceso a la salud. Una vida integral.
Personas con cuentas bancarias en el exterior, con lujos, vacaciones al exterior varias veces por año, que llegan a Estados Unidos a celebrar el 4 de julio como fiesta propia. Que tienen hasta tres empleadas domésticas y dos niñeras, y las visten de uniforme y las mandan a comer las sobras al patio, en platos que no deben revolver con los de la familia. A las que no les pagan un salario justo y obligan a trabajar a deshoras. Este tipo de gente es la que está pidiendo la intervención estadounidense en el país. Que si vive en Estados Unidos dará su voto a Hillary Clinton para que lo haga.
Que si vive en Venezuela o en otro país del mundo, tienen empleados a los que explotan y discriminan. Y se ponen de alfombra y a las órdenes de cualquier extranjero que quiera destrozar Venezuela.
Este tipo de gente que no denuncia que en La Guajira, Colombia los niños mueren de hambre. O que en Haití los Cascos Azules de la ONU violan niñas, niños y mujeres a cambio de una galleta. Que no denuncian que la Patrulla Fronteriza en Estados Unidos realiza cacerías con los indocumentados. Que no denuncia que el gobierno de Peña Nieto está masacrando a su propia gente en un genocidio que desangra al país.
Que no denuncia que Macri está regresando a Argentina a la miseria de donde la sacaron Néstor y Cristina. Que Temer está implementando el sistema neoliberal en Brasil y está recortando políticas sociales de beneficio para las favelas, que tanto lucharon Lula y Dilma. Que en Guatemala continúan gobernando los militares que tienen al país temblando en una ola de violencia gubernamental que disfrazan de común.
Gente que no denuncia que el paramilitarismo en Colombia destroza a los más necesitados. Que en Guatemala salen embarazadas por violación más de 200 niñas al día. Que el triángulo norte de Centroamérica sufre una crisis humanitaria perenne, lo mismo que México: causa de un sistema neoliberal.  Que en México desaparecen docenas de personas al día, que los feminicidios tal como en Guatemala, El Salvador y Honduras son el pan nuestro de cada día.  Cabe preguntar, cuántos feminicidios al día vive Venezuela.
Ese sistema neoliberal que ellos quieren volver a implementar en Venezuela porque los beneficia  expresamente, porque excluye a las mayorías. Porque con esa mente colonizada, porque por su carácter racista y clasista, por su insensibilidad no tienen capacidad de ver las necesidades de los demás. Es éste el tipo de gente que pide el fin del gobierno de Maduro y lo llama dictadura porque éste significa una oportunidad para los parias, mismos que ellos utilizan como sirvientes. Piden que regrese Venezuela a los tiempos de las injerencias y los ecocidios, de la opresión policiaca, de la violencia militar. Quieren que Venezuela vuelva a ser tierra de saqueos y torturas, tierra de vasallos.
La próxima vez que nos digan que  Venezuela vive bajo una dictadura, que es urgente liberarla, pensemos en cómo vivimos en nuestros países y qué tipo de gobierno es que el escogimos. Y muy importante, pensar en la fuente de información, ¿qué tan confiables pueden ser ciertos  periodistas, artistas y  medios de comunicación afines al capital? ¿Qué hay en juego y por qué les importa tanto convencernos? ¿Por qué nos bombardean constantemente con  la crisis humanitaria en Venezuela y por qué no le dan la misma importancia a las verdaderas crisis humanitarias que se viven en otros países del continente? Al genocidio que se vive en México que es urgente.
Solo necesitamos un poquito de sentido común para no permitir que jueguen con nuestra inteligencia y dejar que la insulten. Necesitamos tan solo ser humanos. La próxima vez que pensemos en Venezuela, hagamos un ejercicio de raciocinio y permitámonos pensar por nosotros mismos, es nuestro absoluto derecho y es nuestra obligación defenderlo. Y cuando nos digan “Maduro es un dictador” pensemos en lo que tenemos como presidentes en nuestros países, y ya verán que muchos querrán tener un dictador como Maduro como presidente. No es cuento.



Publicación Barómetro 11-08-16
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