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miércoles, 8 de abril de 2020

Los mercenarios presidenciales

Por Jesús Sotillo Bolívar:

      Los presidentes mercenarios compiten entre sí para ver quién es más servil, aunque esto vaya contra la voluntad de sus pueblos y la unidad regional para enfrentar la voracidad imperial

El que piense que la nueva camada de presidente de nuestra región, uno más fascista que otro, ha llegado por mera casualidad o error de nuestros pueblos en la escogencia presidencial, está muy equivocado. Obedece a un plan meticulosamente preparado por autoridades imperiales, particularmente del norte, para mantener nuestros países como patio trasero y continuar en lo que han hecho históricamente explotar sus recursos y mantener la sumisión política.


Piñera, en Chile, Macri, en Argentina, “Lenin”, en Ecuador, Jeanine Áñez en Bolivia, Bolsonaro en Brasil, Duque en Colombia, Nayib Bukelele, El Salvador, por mencionar los más connotados, prepotentes y compitiendo por la categoría de más servil, no son obras de la casualidad, obedece a un plan, en el cual se han invertido billones de dólares para ejecutarlo.

Recuerden Uds. Por ejemplo, que Mauricio Macri, no había tomado todavía las riendas presidenciales en Argentina, cuando declaró a los medios internacionales, de una manera prepotente y amenazadora que él había llegado para “enterrar a la izquierda en toda la región”. Allí se develó el plan imperial, y comenzaron puntualmente las maniobras, las componendas, tendentes a desprestigiar los nuevos gobiernos progresistas y buscar las marionetas que los sustituirían para ponerlos a su servicio.

Todos están cortados por la misma medida, reaccionarios cual ninguno, prepotentes como ellos solos, serviles hasta el cansancio, entreguistas per se, corruptos hasta más no poder y dispuesto a darlo todo por mantenernos separados, de acuerdo al dicho “Divide y Vencerás” muy desarrollado históricamente por las fuerzas coloniales e imperialistas.

El propósito más urgente de estos mercenarios presidencial, por encargo imperial era dividir nuestra región, profundizar las diferencias políticas, impedir que nuestros gobiernos pudieran hacer un frente común para defender sus economías de tú a tú con otros bloques regionales, impedir el avance de las fuerzas progresistas y revolucionarias en continente; mantener la preponderancia del Imperio en la región, que históricamente, en contra de la voluntad de nuestros pueblos, ellos la han considerado su patio trasero y su bodega de abastecimiento barato. Vean como han actuado al unísono contra MERCOSUR, TAMBIEN UNASUR Y ACTUALMENTE TRATAN DE BOICOTEAR A LA COMUNIDAD DE ESTADOS LATINOAMERICANOS Y CARIBEÑOS (CELAC).

Estas joyas mercenarias del imperio, se disputan la categoría de reaccionarios, se disputan quien es más servil, se disputan la toma de medidas más letales contra sus propios pueblos y su verborrea llega al colmo de la ridiculez.

Ya señalamos como Macri, verbi gracia, se autocalificó, como el exterminador de la izquierda y salió trasquilado, pero inmensamente rico por los negocios que hizo durante su mandato. De Bolsonaro, esta especie de Torquemada tropical, se puede hacer un compendio de varios tomos con su fanatismo religioso y dichos estrafalarios como, por ejemplo: “No es cuestión de colocar cupo de mujeres. Si ponen mujeres porque sí, van a tener que contratar negros” …Es una desgracia ser patrón en este país, con todos los derechos que poseen los trabajadores”.

La dictadora de Bolivia, Jeanine, de dudosa moralidad, con el consentimiento de la OEA y EEUU, porque para ellos hay dictadores buenos y malos. Los buenos son los que apoyan sus políticos y se prestan como testaferros. Con una Biblia en la Mano, lanza improperios contra el sector que más odia, los indígenas bolivianos y masacra a los manifestantes que protestan y reclaman la vuelta de la democracia a su país.

De Duque, ni se diga, Uds. Han leído y escuchado sus falacias. En muchas oportunidades acusa a Venezuela de país narcotraficante. Escupe para arriba cada vez que lo afirma, porque Colombia y lo dicen sus propios socios norteamericanos es el mayor país productor de Cocaína y otras drogas, pero no lo califican como Estado narcotraficante, claro la compensación es rentable, siete bases norteamericana en Colombia a costa de su Soberanía... “Lenin” Moreno, del Ecuador todavía no abandonaba su silla de ruedas para montarse en la silla presidencial cuando, ya había traicionado al propio partido que lo había llevado al poder, arremetía contra Correa, Presidente anterior y se entregaba a los brazos de los Estados Unidos. Hoy su incapacidad lo lleva a enfrentar la Pandemia cavando fosas comunes para enterrar a un pueblo desasistido.

Piñera, por su parte, declaraba, todo ufanado que si había un paraíso en la tierra ese era Chile. Lo único que paró transitoriamente las movilizaciones en su contra por el mal gobierno que representa es el Coronavirus. Su popularidad ha llegado al diez por ciento entre la población y continua en picada. Bukelele, del Salvador, todavía no se había encargado de la Presidencia cuando intento invadir a Venezuela. Penetrando con datos falsos en un avión dizque para visitar al Presidente Guiado. Lo programaron para provocar un incidente diplomático con Venezuela, pero los mismos funcionarios del Aeropuerto Internacional de Maiquetía, lo despidieron diciéndole Ud. Aquí no tiene nada que hacer, el presidente en Venezuela se llama Nicolás Maduro.

¿Acaso estos comportamientos son mera casualidad? Actitudes caprichosas, NO; Por supuesto que NO, todo está programado.  Ellos llegaron financiados desde el Norte, para dividirnos, para enfrentar a países que tienen historia común, para ponernos a pelear unos contra otros y mantener el continente dividido, porque así Estados Unidos y sus socios pescan en rio revuelto y rio revuelta ganancia de pescadores.

LA DIVISION QUE PRETENDEN IMPIDE UN FRENTE COMUN PARA DISCUTIR EN LAS MISMA MESA CON IGUALES DERECHOS CON LOS OTROS BLOQUES DE PODER INTERNACIONALES. ESE ES EL VERDADERO PROPOSITO DE SUS MANDANTES Y LOS MERCENARIOS PRESIDENCIALES LA CUMPLEN AL PIE DE LA LETRA.
 Profesor de la UCV
esussotillo45@gmail.com

miércoles, 11 de marzo de 2020

La política exterior de Uruguay (Quo Vadis)


 
Por Roberto Chiazzaro:
La caída del Muro de Berlín implicó el fin de la Guerra Fría, y del bipolarismo, en el esquema geopolítico mundial. Serán los EUA los que emerjan como la única potencia hegemónica a nivel del sistema mundo, fueron aquellos los tiempos del” Fin de la Historia”.

El acelerado desarrollo de la globalización, las políticas de deslocalización de la producción, las intervenciones bélicas en Afganistán, Irak; Libia y Siria, etc., la crisis económica mundial del 2008, aún no superada, que asoló al sistema capitalista, fueron factores que propiciaron la emergencia de un colosal rival, a todo nivel, como lo es China, secundada por Rusia. Estas han erosionado, sensiblemente, el poder de la potencia hegemónica, al grado tal, que podemos afirmar, que hoy, es el multipolar ismo el que rige el esquema geopolítico mundial.


El acceso de Donald Trump a la Presidencia de los EUA, no fue casual, fue el candidato electo para cumplir un claro objetivo, recuperar el sitial de privilegio de los EUA y de sus Transnacionales, o al menos (a esta altura de las circunstancias) contener el empuje de la nueva potencia mundial, la cual inexorablemente, en un futuro cercano, desplazará en casi todos los campos (el militar podría ser la excepción) a esa Nación.

En el marco de la estrategia desarrollada por Trump para dar cumplimiento al objetivo precedentemente señalado, América Latina cumple un papel destacado, ya que, los recursos naturales existentes en esta Región del mundo, resultan vitales para el desarrollo de la economía norteamericana.

 Muchos países Latinoamericanos  a lo largo de los primeros quince años de este milenio, llevaron adelante una política impulsada por Gobiernos Progresistas, caracterizada por una mayor independencia con respecto a la potencia hegemónica, asociada a la implantación del regionalismo post hegemónico, que implicaron la creación de organismos como: UNASUR y la CELAC e instrumentos que potenciaron la integración como lo fueron el ALBA y el MERCOSUR AMPLIADO, propiciando la cooperación entre sus miembros.

Asimismo, durante este período, la presencia económica de China se torna relevante, se operó un verdadero desembarco de la potencia emergente en Latinoamérica, transformándose, en un breve lapso, en una de las principales inversionistas de la Región y constituyéndose en el principal destino de las exportaciones de varios países, incluyendo al nuestro. Por la vía de los hechos, China está desplazando, aceleradamente, a los EUA de Latinoamérica.      
        
En el marco de este contexto regional, EUA presiona para imponer, por distintos medios, un realineamiento a los países latinoamericanos, haciendo que la Doctrina Monroe, una vez más, cobre vigencia.

 Uruguay no ha sido ajeno a todos los movimientos descriptos, el primero de marzo asumió la Presidencia de la República, el Dr. Luis Lacalle Pou, en representación de la llamada Alianza Multicolor, que agrupa a un conjunto de Partidos de orientación política conservadora y alineada en materia económica con los postulados del neoliberalismo. Esta Coalición Conservadora desplaza al Frente Amplio, que desde el año 2004 detentaba el Gobierno de la República. -

Las directrices de la futura Política Exterior de la Alianza Conservadora se subordinarán, sin dudas, a las aspiraciones de los EUA, de recuperar su posición hegemónica en el seno de Latinoamérica.
La presencia del Sub Secretario de los EUA, David Hale, en el Uruguay, entrevistándose con el futuro Presidente resulta significativa, al manifestar que Uruguay resulta ser, un socio vital para su país,  tratando en el encuentro temas relativos al fortalecimiento de las relaciones bilaterales, temas vinculados a la seguridad global, tema este último que se refiere al empleo, por parte de ANTEL, de la tecnología 5G desarrollada por Empresa Huawei, hecho este, que generó una fuerte Declaración por parte de la Embajada China con sede en Uruguay.

Este realineamiento con los EUA, inevitablemente generará cambios sustanciales en materia de Política Exterior, uno de ellos es que el futuro Gobierno apoyará la reelección de Luis Almagro como Secretario General de la OEA, contribuyendo aún más a que este Organismo, siga estando al servicio de la potencia hegemónica en la Región.

Dado que resulta necesario a los intereses de los EUA que caiga el Gobierno de Maduro en Venezuela, Uruguay reforzará las acciones que se están instrumentando al tal efecto y seguramente pasaremos a integrar la Alianza de Lima y el PROSUR, abandonando así la UNASUR.

Por supuesto, descontamos que Uruguay también abandonará todas las gestiones, llevadas a cabo, conjuntamente, con México y el CARICOM, buscando una salida pacífica para solucionar la crisis por la cual está atravesando el Pueblo de Venezuela. 

Probablemente integremos, el coro de naciones que impulsan una solución militar para culminar con este conflicto. No nos caben dudas de que reconoceremos como presidente de Venezuela a Guaidó, y lamentamos que no hayan sido invitados a participar de la ceremonia del Cambio de Gobierno, las autoridades de Venezuela, Nicaragua y Cuba.
Esperemos que cuando la Asamblea General de las Naciones Unidades trate la condena al bloqueo que ejercen los EUA sobre el pueblo de Cuba, se mantenga la coherencia sostenida hasta la fecha, reafirmando esa condena.

Es probable que este en la agenda del futuro gobierno conservador, el estudio del Plan de Paz propuesto por Donald Trump, para solucionar el histórico conflicto que se dirime entre palestinos e israelíes, donde, no solo se contempla, que Jerusalén sea la capital del estado de Israel, sino también que se validen las anexiones territoriales llevadas a cabo por el Estado de Israel en Cisjordania.

Aspiramos, a que el futuro Gobierno del Uruguay, no apoye dicho plan, que no sea de recibo la recomendación del Sr Pedro Bordaberry de trasladar nuestra embajada de Tel Aviv a Jerusalén, y que por ningún motivo se validen las usurpaciones territoriales de Cisjordania por Israel.
Creemos que resulta vital para la Política Exterior del Uruguay, el respeto del derecho internacional público, que ha encuadrado el relacionamiento de nuestro país con el resto de la comunidad internacional.

En materia de Inserción Económica Internacional, las declaraciones llevadas a cabo por el presidente electo Luis Lacalle Pou, en la apertura del American Busines Fórum en Punta del Este, resultan reveladoras. “Vamos a ponernos en la vía que hablaron Jair Bolsonaro y Mauricio Macri de flexibilizar el Mercosur… Mercosur y Tratados de Libre Comercio de Uruguay con otros países…Uruguay necesita que le suelten el corsé, para moverse más libremente y convertirse en una isla de prosperidad de paz y muy cosmopolita” 

A buen entendedor, pocas palabras bastan, dice el refrán. Sin lugar a dudas la propuesta del futuro presidente apunta a profundizar la apertura comercial del país, basado en el convencimiento de la existencia del Libre Comercio y en la convicción de que tales medidas dinamizarán nuestra economía. Por la vía de los hechos, en el seno del MERCOSUR, se procederá a la eliminación de la Res 32/00 del CMC, eliminación esta, que implica la disolución de la Unión Aduanera creada por el Protocolo de Ouro Preto, y la eliminación del Arancel Externo Común, lo que significa retroceder hacia una Zona de Libre Comercio.

La experiencia internacional demuestra que tales medidas aperturistas no resultan convenientes para el desarrollo económico del país, determinando que la única exportación viable sean fundamentalmente comodities con escaso agregado de valor. Esta es una realidad que padece la mayor parte de los países de nuestra América Latina, en nuestro caso, más del 75% del valor exportado se trata de materias primas de origen agropecuario.

La desarticulación del Mercosur propuesta por el futuro Presidente de la República, mediante el mecanismo de la flexibilización del mismo, resulta nociva para el futuro desarrollo del país, ya que profundiza el proceso de privatización de la economía .Mas allá de todos los defectos que han sido señalados en lo que respeta al funcionamiento del Mercosur, este, continúa siendo el  segundo destino de nuestra producción exportable, y prácticamente el único al cual se exportan productos con agregado de valor.
La transformación del MERCOSUR en una Zona de Libre Comercio, al ser eliminado el Arancel Externo Común, le quita a nuestra débil y frágil producción industrial uno de los factores que les permite la exportación a los demás integrantes del Mercosur.
La apertura comercial y la flexibilización del Mercosur, implican que cada uno de sus miembros pueda firmar 
Acuerdos Comerciales en forma individua.
 En el caso del Acuerdo con la Unión Europea, ello, puede generar serios inconveniente de los socios con Argentina. Según lo manifestado por el Sr Presidente, de la República hermana, Alberto Fernández, su país, fundamentando la necesidad de mantener el desarrollo industrial y la generar empleo, (ante la devastación operada por el Gobierno de Macri), ha manifestado que Argentina, no está en condiciones de firmar ese Acuerdo, ya que implicaría, una apertura de la economía que no le resulta posible sostener.

Finalmente, corresponde señalar que la aspiración de flexibilizar el Mercosur se adecua a la postura del presidente Donald Trump, el cual ha dejado de lado la firma de Mega Acuerdos Internacionales, privilegiando la firma de Acuerdos de Libre Comercio bilaterales, en los cuales, los EUA pueden ejercer presión a efectos de lograr ventajas derivadas de su potencial económico. No es de extrañar pues, que haya habido contactos a efectos de que nuestro país y los EUA firmen un Tratado de Libre Comercio.

La Política Exterior delineada por el Gobierno entrante, se corresponde con el realineamiento que los EUA están imponiendo a los países de Latinoamérica. La misma, implica un retroceso o interrupción del proceso de Integración del Mercosur, en la medida que este generó, mecanismos de cooperación, económica, social, cultural y política, que permitió a nuestras sociedades oportunidades de promoción y desarrollo, que en forma unilateral no se hubiesen podido lograr.        
Secretario de RR.II del Partido Socialista del Uruguay.
chiazzaroberto@gmail.com

sábado, 29 de febrero de 2020

Derrotando al neoliberalismo por un Chile digno



 Por Iván Muñoz R.:
“El Caracazo” del 27 de febrero de 1989 fue una gigantesca explosión social contra las políticas más extrema y antipopulares del neo liberalismo rechazando paquetazo económico del l Fondo Monetario Internacional   aplicado por gobierno de Carlos Andrés Pérez, fue la semilla del advenimiento de la Revolución Bolivariana bajo el liderazgo del comandante Rafael Chávez Frías, cambio el rumbo a la historia del continente incidiendo en la geopolítica mundial.  El detonante fue el accionar de las masas insurgentes contra la imposición del neo liberalismo cuyo objetivo supremo es obtener la máxima ganancia, convertir los derechos sociales, salud, educación, previsión, y sistema de vida en general, en una mercancía, reducir el rol del Estado a garante y custodio del abuso y la explotación.

 El 27 de febrero del 1989, abrió camino a  otro mundo  posible en donde  la integración y la soberanía de nuestros pueblos es viable y  se demostró con la creación de UNASUR, PETROCARIBE, TELESUR, ALBA-TPC,CELAC, , reforzando MERCOSUR, como señalara el Comodante Chávez   tras el propósito  de fortalecer la integración regional para construir la Patria Grande que nos liberara del yugo imperial desarrollando nuestra potencialidades :” Estamos en nuestra exacta perspectiva histórica, nuestro norte es el sur, estamos donde debimos estar siempre, estamos donde Bolívar nos dejó pendiente para ser y estar”.

 La historia que no se detiene agita al continente cual erupciones volcánicas   , toca nuestro suelo y el modelo dorado del neo liberalismo exhibido como ejemplo a seguir, ,el “oasis “ proclamando por un presidente que arrastra un miserable 6 % de aprobación y que solo tiene capacidad para la especulación financiera, reduce a un tema de “orden público” las movilizaciones  de  millones de chilenos que han llenado las calles,  ,las demandas  por  reivindicaciones sociales y el más sentido de los objetivos, terminar con la constitución de Pinochet  para desterrar el modelo neo liberal ,reventó un 18 de noviembre con causas similares a las del 27 de febrero.

 La derecha y centro derecha de “oposición” trepada en el poder y que si saben de unidad cuando se amagan sus intereses, forja un contubernio gatopardiano a espaldas del pueblo movilizado firmando un Acuerdo por la Paz Social y la Nueva Constitución, sin la mínima participación de los millones que exigen los cambios, pero el pueblo continúa en la calle y vamos sorteando las trabas que se imponen para atajar el propósito de lograr un Chile Digno.

 Nuestro mejor homenaje a la gesta del 27 de febrero es intensificar nuestra propia lucha, los objetivos trazados  por liberarnos del sistema neo liberal, cambiar el modelo impuesto a sangre y fuego por Pinochet y que la casta dominante, y los cooptados por el neoliberalismo  que ya salvaron a Pinochet en Londres  hoy confabulados cogobiernan y salvan a Piñera,  amparando con maniobras tras las bambalinas del cretinismos parlamentario. 

Hoy en Chile  se multiplican los actos de rebeldía en calles y plazas, centenares de cabildos  abiertos, intercambio , manifestaciones de mujeres, jóvenes ,niños ,y adultos, irrupción en los espacios como el Festival de Viña desnudando la banalidad mediática, , en fin hay un pueblo movilizado y cada una de esas manifestaciones  que se iniciaron el 18 de noviembre están íntimamente ligados  en objetivos y causas  con el 27 de febrero y la solidaridad con la Revolución Bolivariana, con Cuba,, Nicaragua, con las luchas del pueblo de Colombia y Ecuador , hermanados con los pueblos del Medio Oriente, Europa y Asia.

 Es nuestra obligación y un mínimo grado de inteligencia política  desterrar las diferencias subalternas y el sectarismo  que resultan funcionales a la política de la derecha y con la claridad meridiana que el enemigo es Trump, ,el Pentágono, y los lacayos del  esmirriado Cartel de Lima, cohesionarnos, construir una conducción unitaria que haga viable los cambios políticos que Chile necesita y que incidirán en el cuadro geopolítico del continente reforzando los procesos en curso como la Revolución Bolivariana, la de Cuba, Nicaragua, la recuperación de la democracia en Bolivia y todos los avances que requieren nuestros pueblos.  

Cabalgando con el ejemplo de Fidel, Chávez. Allende y los luchadores que en estos días entregan sus vidas por la emancipación y la soberanía, cantamos con fuerza ¡Venceremos!!!
 Coordinador COMBOL/CHILE
 imuroj@gmail.com

sábado, 28 de septiembre de 2019

Fin del neoliberalismo en América Latina



Dr. Carlos Pérez Morales:

El neoliberalismo en América Latina fue impuesto por Estados Unidos mediante el llamado Consenso de Washington. Esta ideología económica se rige por un conjunto de media económicas que tuviera que tomar el país donde se instalaría la ideología neoliberal. Aunque el Consenso de Washington recomendaba 10 medidas económicas que tomar, las más importantes eran: la desregulación del mercado, la no intervenciónón del estado en los mercados y en la economía en general. Es por esa razón que el neoliberalismo requiere de los gobiernos la venta de las empresas públicas. También recomienda redirigir el gasto público hacia una mayor inversión en asuntos productivos. Propone además una reforma tributaria ampliando las bases de los que se cobra impuestos y la desregulación de las barreras arancelarias.


El sistema neoliberal desregula el mercado del trabajo y hasta donde pueda, va a eliminar los sindicatos o ponerlos bajo su control político.  En el sistema neoliberal, lo más importante es el capital, especialmente el capital financiero. En todos los países donde esta ideología económica se instauró hoy, abunda la pobreza y se ha ampliado la brecha de clases. Los trabajadores se han hecho más pobre y los ricos más ricos

Importantes instituciones financieras de Estados Unidos como el Banco de la Reserva Federal, y otras de índole internacional, como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial cobraron una excesiva influencia con la dispersión de esta ideología en América Latina.  Estos países contrajeron una enorme deuda con estas instituciones que creó una grave crisis económica debido a su endeudamiento. Esta crisis fue creada por el alza en los precios del petróleo impulsada por la OPEC. Para continuar el proceso de desarrollo estos países tomaron dinero prestado a los bancos multinacionales. muchas cantidades de este dinero tomado prestado, se utilizó para comprar otros productos a países desarrollados.

La deuda latinoamericana se duplico en sólo 20 años. Como era imposible pagar esa enorme deuda, tanto el Banco Mundial, como el Fondo Monetario Internacional exigieron que hubiese una reforma estructural antes de renegociar la deuda.

Como reacción a esta realidad alcanzaron el gobierno-poder, movimientos de izquierda en algunos países latinoamericanos. Tales como Argentina, Brasil, Venezuela, Ecuador, Uruguay, Paraguay y Nicaragua.  La mayoría de estos países donde la izquierda triunfó, no pudieron resolver los grandes problemas económicos causados por el neoliberalismo. Hoy día sólo quedan en el poder los gobiernos de Cuba, Bolivia, Venezuela y Nicaragua.

Aunque muchos de los países latinoamericanos no repudian el capitalismo, si lo hacen contra el neoliberalismo.
Hoy día vemos como la República Popular de China ha establecido relaciones diplomáticas con muchos países latinoamericanos.  En algunos de ellos las inversiones chinas y la colaboración han alcanzado el nivel de primer socio comercial, como es el caso de Chile.  Este evento es una señal de la pérdida de hegemonía de Estados Unidos en la región.  También, estos países han concertado Tratados de Libre Comercio, como lo es con China y otros países a nivel mundial.

El aumento en la creación de Organizaciones latinoamericanas (Sin la participación de Estados Unidos) como el MERCOSUR, el ALBA, Banco del Sur, el oleoducto que cruza varios países y los tratados de integración nacional, contribuyen al fin del neoliberalismo en América Latina.
Aunque el fin del neoliberalismo en América Latina será un proceso lento, la mayoría de los países latinoamericanos están tomando medidas para superarlo.

Analista Geopolítico
carlosperezmorales@hotmail.com

martes, 3 de septiembre de 2019

Se profundiza el proceso de desintegración regional en el Mercosur



Por Lic. Roberto Chiazzaro:

Desde el momento en que se hicieron públicos los resultados de las PASO (elecciones Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias), en la República Argentina, Jair Bolsonaro y dos ministros de su Gabinete, los de Hacienda y RR. II, manifestaron públicamente, que, de resultar electo, en la República Argentina, el candidato Alberto Fernández, la República Federativa del Brasil, abandonaría el Mercosur.
El argumento esgrimido para lanzar tamaño exabrupto, que sorprendentemente no fue cuestionado por la Cancillería argentina, fue que las políticas aplicadas, oportunamente, por los gobiernos kirchneristas, entorpecieron la celebración del Acuerdo con la UE, el cual recientemente ha sido negociado. Por otra parte, durante la campaña electoral, Alberto Fernández, en más de una oportunidad, manifestó, que si resultaba electo presidente de la República Argentina, revisaría los contenidos del mismo.


El Acuerdo aún no está firmado, falta que se proceda a la revisión legal del texto y que se efectúen las traducciones correspondientes, para que los Cancilleres estén en condiciones de firmar los textos del Acuerdo y remitirlos a sus respectivos Parlamentos, para su aprobación. Resulta evidente que estos eventos se llevarán a cabo cuando asuma el próximo Gobierno argentino, el cual será, de neto perfil kirchnerista.

El Acuerdo Mercosur UE consta de tres pilares, el económico, el político y el de cooperación; los pilares políticos y de cooperación, por sus características y contenidos, son de naturaleza intergubernamental, por lo cual, requieren que cada uno de los miembros de la UE deban aprobarlos en forma individual, lo cual implica un proceso sumamente lento y engorroso.  Por el contrario, el pilar económico – comercial es supranacional, por lo cual entra en vigor luego de la revisión jurídica y la aprobación por parte de la Comisión Europea y del Parlamento Europeo (ambos organismos supranacionales de la UE). Este pilar es el más relevante para los integrantes del Acuerdo, y su aprobación implica un trámite más simplificado. 
De acuerdo a información proporcionada, se entiende que si un país decide no firmar el Acuerdo, que ya está negociado, los demás pueden decidir seguir adelante, o sea se podría obviar la supuesta oposición de la Argentina

 La única limitación que existiría es la Res 32/00 del Consejo Mercado Común , la cual  en su Art 1 dice que los miembros del Mercosur reafirman el compromiso de” negociar en forma conjunta los Acuerdos de Naturaleza Comercial con terceros países o agrupaciones de países extrazona en los cuales se otorguen preferencias arancelarias” Dado que, si bien es cierto que el Acuerdo no ha sido firmado, pero si negociado, cada uno de los miembros del Mercosur puede firmar y ratificar, individualmente el mismo.

Lo relevante de esta interpretación de la Res 32/00 del CMC es que, seguramente, las Cancillerías de Uruguay, Paraguay y Brasil, estén de acuerdo con la misma, lo que implica apostar a la flexibilización del Mercosur.  Esta apuesta genera la posibilidad, para los miembros del Acuerdo, de negociar a diferentes velocidades, lo cual, como ya lo hemos dicho, elimina la posibilidad que una Argentina kirchnerista se oponga a la puesta en práctica del Acuerdo Mercosur UE.
    
 El exabrupto de Jair Bolsonaro, al proferir la amenaza de abandono del Mercosur, apunta a concretar un giro de 180° en lo que respecta a las definiciones estratégicas asumidas en la Declaración de Foz de Iguazú firmada el 30 de noviembre de 1985 por los presidentes de Argentina, Raúl Alfonsín y por el presidente de Brasil, José Sarney.  Acuerdo estratégico este, que nacía al unísono del restablecimiento de la Democracia en ambas Naciones, el cual, dejando de lado la hipó tesis bélica, sentó  las bases de un proceso de Integración Regional, que tendrá  su momento culmine cuando se produjo el nacimiento del Mercosur. La Argentina y el Brasil sellaban así una Alianza estratégica que hasta el día de hoy no se ha visto erosionada.

Dos son los motivos que impulsan a Bolsonaro a dar este paso, el primero de ellos es otorgar un respaldo a Macri en su disputa electoral con Alberto Fernández, una victoria de éste, unida a la de AMLO y a las muy probables del Frente Amplio de Uruguay y de Evo Morales en Bolivia, podrían llegar a interpretarse como la continuidad y la vigencia de los Gobiernos Progresistas en América del Sur y una temprana y estrepitosa derrota del macrismo neoliberal.

El segundo motivo amerita llevar a cabo un análisis previo del proceso que llevó a que se generase a nivel mundial un nuevo sistema de producción global, que tiene su origen en la crisis del petróleo acaecida a medidos de los años 70 y que impactó fuertemente en la estructura económica mundial. Las grandes Empresas Transnacionales buscaron los medios para recuperar la rentabilidad perdida, lo cual trajo aparejado el desarrollo de un nuevo sistema de producción global y la paulatina pérdida del “Estado de Bienestar” que se había desarrollado a lo largo de los Años Dorados, en el seno de los países desarrollados, en aquel entonces, como suele suceder, el peso de la crisis lo pagaron los trabajadores.  

 Es así que vamos a asistir al proceso de deslocalización de la producción de los países centrales hacia la periferia, fundamentalmente hacia los países asiáticos en donde hay abundancia de materias primas y mano de obra barata.

En esta llamada Nueva División Internacional del Trabajo, las potencias centrales mantuvieron esencialmente las tareas de innovación, diseño y comercialización, mientras deslocalizaban las tareas más simples de la manufactura. Con el tiempo se comenzaron a deslocalizar tareas cada vez más complejas, no obstante, la lógica central de esta nueva división del trabajo seguía siendo la misma.

Este proceso permitió la acumulación de grandes ganancias a las Transnacionales de los países centrales, pero generó en los mismos la fragmentación de la clase trabajadora. Se dio un proceso por el cual los trabajadores más calificados se especializaron en tareas de innovación y diseño, ganando, por lo tanto, elevados salarios. Los que no tenían estas capacidades, como consecuencia del proceso de deslocalización, perdieron sus puestos de trabajo y tuvieron que emigrar hacia el sector de servicios, percibiendo bajas remuneraciones.

El sector financiero fue otro de los ganadores en este proceso de la deslocalización de la producción, grandes flujos de dinero ingresaban a los EUA producto de la remisión de utilidades e inversiones los cuales proveían crédito para los consumidores, capitales para la inversión directa en corporaciones estadounidenses o alimentaban la adquisición de deuda pública de los EUA.
La caída del Muro de Berlín y la implosión de la Unión Soviética produjo una transformación del mundo bipolar al unipolar, la hegemonía de los EUA, en todos los aspectos, resultaba, en aquel entonces, incuestionable.

“Sin embargo los hechos parecen demostrar que esa hegemonía estaba, muy lejos de ser eterna, más allá de la capacidad de los medios de comunicación para elaborar una “pos verdad”, en la actualidad, nociones como el éxito del capitalismo, la invencibilidad de los EUA, su superioridad científica y tecnológica, las óptimas condiciones de vida de su sociedad, su hegemonía militar, etc. resultan ser absolutamente cuestionables. Es que, el orden mundial, una vez más, ha sufrido una mutación, el mundo unipolar se ha transformado en un mundo multipolar, manifestándose en una cierta superioridad, económica, científica, tecnológica y militar de China y Rusia, en múltiples aspectos, siendo este el eje principal de la conflictividad global actual.”

El declive de la potencia hegemónica, lleva a esta a modificar su estrategia en materia de política exterior, extremando su agresividad, y provocando una alteración en la estabilidad del sistema internacional. Se generan multiples tensiones, fundamentalmente con China y Rusia, pero también con sus aliados de la UE, con Canadá, México, Turquía, Irán, Siria, Cuba y muy especialmente con Venezuela.

Esta estrategia desarrollada por los EUA, explica la llegada de un Donald Trump, a la presidencia, debido a la necesidad de enfrentar los nuevos desafíos a la que se encuentra sometida la hegemonía estadounidense.
Desata una Guerra Comercial con China, bloquea económicamente a Rusia e Irán, y desembarca una vez más en su “Patio Trasero”, nuestra América Latina, desempolvando la vieja doctrina Monroe, “América para los americanos” del norte agrego yo, intentando desplazar a China y Rusia de la misma.

Esta tarea se ha visto favorecida por el acceso de las derechas sudamericanas a los gobiernos y que apuntan a dejar de lado el tipo de integración regional que avanza más allá de lo meramente comercial, estando en un todo de acuerdo con la estrategia esbozada por Donald Trump, quien ha señalado expresamente, que los EUA privilegian la negociación bilateral y asimétrica.

Desplazar la presencia de China y Rusia de la Región no será por cierto una tarea fácil, China es el primer cliente comercial de prácticamente todos los países de la región y es la mayor consumidora de las commodities que producen en la misma. Es también, actualmente, el mayor proveedor de Inversión Extranjera Directa, de insumos de bienes de capital y de consumo, desplazando en la Región la presencia norteamericana en casi todos estos escenarios.

 Como bien lo señala Diego Hernández Nilson surge en la Región un Nuevo Panamericanismo que no solo reacciona contra el “giro a la izquierda” y al “regionalismo pos hegemónico latinoamericano” liderados por Brasil, la Argentina de Macri, Chile y Colombia, buscando un realineamiento continental tras los EUA, cuyas expresiones más ostensibles han sido la propuesta de Prosur o el aval interamericano a los atropellos al Estado de derecho en Paraguay, Honduras y Guatemala.

Regenera además, este nuevo Panamericanismo, el antiguo bloque continental hegemónico en el que convergía la oligarquía terrateniente, los intermediarios financieros, las elites políticas y los ejércitos de la doctrina de la seguridad nacional; en su nueva versión donde se agrega un nuevo sector financiero ligado al lavado de activos y las iglesias evangélicas.

Este realineamiento panamericano adquiere un significado mayor a la luz de las transformaciones recientes del sistema internacional: se abandona el multipolarismo esbozado en la última década (un mundo de regiones), para pasar a una nueva estructura bipolar que divide al mundo entre los renovados bloques occidentales y euroasiáticos (guerra comercial incluida).La tensión mundial hace que para Estados Unidos sea fundamental contar con el alineamiento continental, como sucedió en otras coyunturas similares.
En la actual disputa hegemónica mundial, el bloque occidental abandona el liberalismo político, asumiendo un discurso occidentalista, asociado a la aparición de la nueva derecha conservadora y autoritaria (Trump, Brexit, Vox, Orbán y el propio Bolsonaro), que no solo rechaza al socialismo y a la social democracia, sino también al liberalismo y el institucionalismo. De esta forma, además del alineamiento geopolítico de países, los aspectos ideológicos asumen una renovada importancia. Hay una derecha conservadora que tensa la posición de occidente en la disputa.

Brasil y su oligarquía conservadora son un jugador activo e importante en la actual disputa. Como bien decía Henry Kissinger: Hacia donde vaya Brasil, irá América Latina” y en tal sentido resulta sumamente significativa la declaración llevada a cabo por el Ministro de Economía de Brasil, Paulo Guedes:” Oficialmente estamos en negociaciones con Estados Unidos para un Acuerdo de Libre Comercio”, y queda claro entonces cual fue el segundo motivo para anunciar el posible abandono del Mercosur. Si la Argentina kirchnerista pone trabas a la celebración de un TLC con los EUA, Brasil abandona el Mercosur y lo negocia, como Trump prefiere, bilateralmente.

Los EUA priorizan un TLC bilateral con Brasil, el país con mayor territorio y población de América del Sur, con un importante mercado interno y una enorme reserva de recursos energéticos y naturales.
Sin dudas Trump desea recuperar Brasil de la influencia china, no fue casual la visita del Secretario de Comercio de los EUA Wilbur Ross, proponiendo, ante la implosión de Oderbrecht, cuantiosas inversiones en infraestructura, y ante la liberalización de las reservas de hidrocarburos del Pre-Sal, debido a la desarticulación de Petrobras, manifestó el interés de las grandes petroleras norteamericanos de participar en la explotación de las mismas.

La competencia que están llevando a cabo los EUA en Brasil, buscando desplazar la presencia de China implica reforzar los vínculos militares entre ambas naciones,
En ese sentido han sido múltiples los ejercicios militares llevados a cabo entre los ejércitos de ambas naciones y finalmente Brasil ha accedido a la firma de un acuerdo por el que liberará el uso de la Base de Alcántara por los EUA. De eta forma la Nación del Norte obtiene una base de lanzamiento de satélites que permite un acceso privilegiado a la órbita geoestacionaria.

Los EUA han logrado la sumisión de Brasil, el Gobierno de Bolsonaro le ha permitido lograr el mayor éxito geoestratégico de las últimas décadas. Lejos están aquellas iniciativas de Brasil para crear un bloque sólido en América del Sur con tendencias hacia un progresismo de izquierda. En lugar de ello todo indica que vamos camino a la celebración de múltiples Acuerdos Bilaterales con la potencia hegemónica, van quedando sepultados los sueños de una integración regional profunda y las aspiraciones de construcción de una Patria Grande, libre y soberana.

Documentos de consulta:
Política Exterior del Uruguay en el actual contexto Regional e Internacional
Roberto Chiazzaro
El Brasil de Jair Bolsonaro
Diego Hernández Nilson
América Latina en la Reconfiguración de la Economía Mundial
Sergio Martin Carrillo y Pablo Quiñonez Riofrio.
chiazzaroberto@gmail.com


sábado, 31 de agosto de 2019

G7: Un Grupo obsoleto e inútil



Por Finian Cunningham:
Las naciones desarrolladas auto declaradas como el Grupo de los Siete (G7) se reúnen este fin de semana en Francia para su 45ª cumbre anual. El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, causó revuelo antes de la reunión en Biarritz cuando comentó que Rusia debería incluirse en el formato, convirtiéndose así en una cumbre del G8.

“Rusia debería estar en la mesa de negociaciones “, dijo Trump, en un raro momento de lucidez.
Su punto de vista sobre la inclusión de Moscú parece ser compartido por el presidente de Francia, Emmanuel Macron, quien recibió a su homólogo ruso Vladimir Putin en el sur de Francia a principios de esta semana, solo unos días antes de la cumbre del G7.
Por supuesto, Rusia debería estar en la mesa para discutir la resolución de los problemas económicos mundiales. No sólo Rusia, sino también China, India y algunos otros.


Desde que se creó el club G7 en 1975 durante la administración de Gerald Ford, el mundo ha experimentado cambios transformadores desde los días en que los Estados Unidos, (el oeste) de Alemania, Gran Bretaña, Francia, Italia, Canadá y Japón eran considerados las economías nacionales más poderosas.
Hoy, China es el segundo de los Estados Unidos en términos de su tamaño económico. Las 10 principales economías nacionales tienen varias iteraciones de clasificación, según el criterio utilizado para comparar.
En la medición nominal del Producto Interno Bruto (PIB), las 10 principales naciones, según el Fondo Monetario Internacional, son: EE. UU., China, Japón, Alemania, India, Francia, Gran Bretaña, Italia, Brasil, Canadá. En este ranking, Rusia ocupa el puesto 12 después de Corea del Sur.

Pero si las economías nacionales son clasificadas por la paridad del poder adquisitivo (PPA), que tiene en cuenta los factores de cambio de divisas, entonces las 10 principales economías nacionales son: China, EE. UU., India, Japón, Alemania, Rusia, Indonesia, Brasil, Gran Bretaña, Francia.

En otras palabras, la línea actual de G7 es una lista arbitraria. De hecho, su exclusividad es una especie de anacronismo en el mundo de hoy. Es un retroceso a una época pasada cuando las naciones occidentales eran más dominantes (salvo por la inclusión de Japón en el club original). Los contornos del mundo se han vuelto más multilaterales y multipolares. La exclusión de China del G7 es quizás la anomalía más evidente.

En una admisión tácita de la realidad global cambiada, es por eso que existe un formato más grande del G20 (formado en 1999) que además del G7 incluye a China, India, Rusia, Brasil, Sudáfrica, Corea del Sur, Turquía, Arabia Saudita, y otros.
Los llamados BRICS (Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica) son otro signo de tiempos cambiados, al igual que muchos otros foros económicos como la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), la Cooperación Económica de Asia y el Pacífico (APEC), la Unión Económica Euroasiática (EEE) y el bloque latinoamericano Mercosur.

Dado que se supone que el G7 es un foro para coordinar políticas macroeconómicas para mejorar el crecimiento económico global, uno pensaría que el requisito lógico sería, por lo tanto, la inclusión de más naciones para abordar de manera más efectiva el propósito aparente.

Tal como está, el club G7 limitado es un vehículo dañado. Es un poco como un auto averiado con llantas pinchadas, una junta rota y falta el cigüeñal. ¿Alguien piensa seriamente que Italia en su actual colapso político está en condiciones de impulsar la economía mundial?

También es incongruente que el miembro más importante del club, Estados Unidos, no tenga interés en coordinar la política con nadie más. La guerra comercial del presidente Trump con China, los europeos y el resto del mundo es más parecida a la práctica de los años treinta del mercantilismo autónomo y el capitalismo depredador. Sabemos lo desastroso que resultó con la depresión global y la guerra mundial.

La imprudente política de Trump de “Estados Unidos primero” (y al diablo con todos los demás) está arrojando una nube oscura sobre la economía mundial debido a la caída de la producción de China y la caída de las exportaciones de Alemania. Irónicamente, el “genio de los negocios” Trump parece estar dándose cuenta de que las repercusiones inevitables se están recuperando como un boomerang con un impacto nocivo en la economía de los Estados Unidos. Sin embargo, dice que no está dejando de lado su viaje de América Primero al abismo.
Entonces, claro, si existiera un compromiso genuino para mejorar la perspectiva económica global y elevar el bienestar de la gente común en todo el mundo, entonces las naciones líderes deberían estar trabajando juntas de manera colegiada y con el mayor alcance posible a los demás.

Por lo tanto, sin duda, los líderes de China, Rusia, India y otros deberían asistir a la cumbre en Francia este fin de semana. Entonces, supuestamente, se convertiría en un foro similar al G20. Lo que hace el punto: ¿por qué el G7 sigue existiendo?
Existe una analogía con la alianza militar de la OTAN liderada por Estados Unidos. Esa organización se formó en un mundo geopolítico muy diferente en comparación con el presente. ¿Por qué la OTAN sigue existiendo? Su supuesta función de seguridad es redundante.

También se podría argumentar que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas es redundante con sus cinco miembros permanentes de Estados Unidos, Rusia, China, Francia y Gran Bretaña. Seguramente ese foro debería ser revisado también para reflejar un mundo multipolar contemporáneo. En resumen, el mundo, como la historia, cambia, y también deberían hacerlo los mecanismos de gobernanza.

Podría decirse, sin embargo, que el G7 no es un foro económico, a pesar de su imagen pública. Es una camarilla política arbitraria destinada a reforzar un supuesto dominio occidental. Una señal de este capricho fue cuando la Federación Rusa fue admitida en el G7 en 1997, que luego pasó a llamarse G8. La admisión del ex presidente Boris Yeltsin fue permitida porque era imprudente ante las demandas estratégicas occidentales. Rusia siguió siendo miembro del G8 durante 17 años hasta que estalló el conflicto de Ucrania y el presidente Vladimir Putin fue acusado de “invadir” ese país y “anexar” Crimea. Esas acusaciones occidentales se contrarrestan fácilmente con evidencia de la subversión de la OTAN del gobierno electo en Kiev para alejar a la ex república soviética de la órbita de Moscú.

La exclusión de Rusia del G8, que luego volvió al G7, ha sido un castigo político para impulsar una narrativa de propaganda por socavar y aislar a Rusia internacionalmente. Esta es la razón por la cual el G7 ya no es un foro viable para su propósito declarado de avanzar en la economía global. Es una tienda de conversación inútil en un mundo completamente cambiado.

licpereyramele@gmail.com

miércoles, 31 de julio de 2019

Grupo de Lima y Mercosur preparan un escalamiento en las agresiones a Venezuela para este mes de agosto


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Por Juan Martorano:
Cuando en estos momentos, cuando escribo estas líneas, estamos en la mañana del domingo 28 de julio, recordamos los 65 años del nacimiento del comandante Hugo Chávez. Y esta conmemoración la realizamos en medio de una de las grandes batallas geopolíticas donde se está definiendo el futuro de la humanidad, y cuyo principal asiento de esa disputa es nada más y nada menos que la República Bolivariana de Venezuela.
Cierra este mes de julio, como lo he venido señalando en anteriores notas, con la culminación de la 25 edición del Foro de Sao Paulo, el cual se realizó por segunda vez en la ciudad de Caracas; y en el marco del despliegue de los ejercicios militares “Campaña Libertadora Simón Bolívar 2019”. Como algunos analistas lo han expresado, esto pudiera implicar un punto de inflexión (y de definición diría yo) a la actual coyuntura que afrontamos en el país.

En este sentido, la izquierda latinoamericana y mundial ha venido aplicando la misma estrategia que aplico la derecha en sus peores momentos, cuando el propio comandante Chávez vivía y estábamos en la década dorada en el hemisferio, en el que logramos innumerables avances políticos, económicos, sociales debido a la favorable correlación de fuerzas con la que contábamos al inicio de este siglo 21.

En ese entonces, las derechas del continente y a escala planetaria, realizaron gran cantidad de reuniones, asambleas, donde fueron a un proceso de reorganización, redefinición de acciones y planes, pero, sobre todo, un proceso de acumulación y rearticulación de sus fuerzas. La constancia que tuvieron en ese sentido, más las circunstancias objetivas y subjetivas que se suscitaron a raíz del fallecimiento del comandante Chávez, las derrotas electorales de la izquierda en Argentina, Venezuela y Bolivia; el impeachment a Dilma y toda la serie de acontecimientos suscitados en el continente fue lo que les ha dado resultado, hay que reconocerlo.

Es por ello, como están suficientemente claros en este tipo de tácticas para lograr sus objetivos estratégicos, es que han atacado con su inusitada furia al Foro de Sao Paulo. Ya que temen ese proceso de rearticulación de la izquierda que permita la retoma de la nueva oleada revolucionaria que se avista desde el horizonte.
Y es de ahí, que algunos que nos hemos autoimpuesto estas labores de análisis, hemos dedicado importantes energías para formular alertas tempranas sobre las amenazas que se ciernen sobre el país, a fin de que a quienes corresponda, tomen las medidas correspondientes.

Indudablemente que la derecha continental y mundial preparan nuevas escaladas en contra de la República Bolivariana de Venezuela. Hemos tenido el conocimiento, de cómo otro avión espía de EEUU ha realizado un nuevo ejercicio a 50 millas del espacio aéreo venezolano. Evidentemente es un acto de provocación, además del despliegue de las denominadas “operaciones de vulnerabilidad”, ya explicadas en el artículo anterior

No podemos obviar, y antes bien debemos recordar, que el propio jefe del USS Commander (o Comando Sur en perfecto castellano) Almirante Craig Faller, a comienzos de este año, señaló que de alguna manera, la eventual invasión militar a Venezuela podría concretarse antes de la finalización del año 2019. De ahí que me plantee la hipótesis de que este incremento de las violaciones del espacio aéreo venezolano apunte hacia los señalamientos de este jefe militar estadounidense.
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Para este segundo semestre de este año, se espera un incremento en los ataques electromagnéticos al Sistema Eléctrico Nacional (SEN), incluso satelitales, asimismo, no se descarta la posibilidad de ocurrencia de ataques bacteriológicos, inclusive el incremento de incursiones y acciones paramilitares. De ahí mis más recientes alertas con respecto al tema Guyana y los eventos ocurridos en el estado Bolívar, tema el cual volveré oportunamente en próximos artículos.
Pero tampoco podemos desdeñar el intento de algunos actores políticos en su labor de aumentar las presiones internacionales y el lobby contra Venezuela, a fin de concretar un quiebre institucional y el tutelaje del país.

En ese sentido, Perú invitó a un centenar de países a participar, el próximo 6 de agosto en Lima, en una conferencia internacional a nivel de ministros de Exteriores para debatir las perspectivas de solución de la crisis venezolana.

El ministro de Exteriores peruano, Néstor Popolizio, confirmó la iniciativa, precisando que entre los invitados a la conferencia, que también abordará las cuestiones humanitarias, estarán Cuba, China, Rusia y Turquía, naciones que apoyan el gobierno del presidente Nicolás Maduro.

Popolizio indicó que será una reunión "bastante amplia" para examinar "el mejor modo de examinar la democracia en Venezuela" y el masivo impacto de la emigración desde ese país hacia otros de la región.
No están invitados a la reunión ni los representantes de Maduro ni los del dirigente opositor Juan Guaidó, mientras el 6 de agosto se buscará acordar que haya en Venezuela elecciones "justas y libres", según ellos.

Esto no es más que una fachada para la estrategia de estrechar aún más el cerco y asfixia diplomática, política, económica, comercial y financiera dentro del marco de las operaciones destituyen tés y de cambio de régimen en el país en el contexto del escenario de pre invasión en el que actualmente nos encontramos.
No conforme con ello, la plenaria del Mercosur ha invitado a la Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, a acudir a dicha instancia, para dar lectura al pretendido informe sobre la situación de supuestas violaciones de Derechos Humanos en Venezuela, leída por ella el pasado 5 de julio de 2019.

Aun no estaría confirmada la participación de la Bachelet en la referida reunión, pero evidentemente ya han comenzado el despliegue de operaciones psicológicas por parte de conglomerados mediáticos nacionales e internacionales y de actores políticos, en el marco de la campaña de desprestigio y descrédito en contra de la República Bolivariana de Venezuela.

Esto no es más que parte de los ataques que se preparan contra la República Bolivariana de Venezuela de cara al mes de agosto.

Ciertamente el Jefe de Estado destacó la lectura realizada por el magistrado y presidente de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia, Juan José Mendoza, de la sentencia Nº 248 de fecha 26 de julio de 2019, donde se declaró la nulidad del acuerdo parlamentario de la Asamblea Nacional donde se ordenaba la reincorporación de Venezuela al Tratado de Río o de Asistencia Recíproca Interamericana (conocido por sus siglas de TIAR). Cabe destacar, que dicha sentencia aún no ha sido colgada en la web del máximo tribunal, por lo que debe acelerarse este proceso para cumplir la instrucción del Primer Mandatario Nacional referida a la lectura y conocimiento del referido dictamen de nuestro máximo tribunal, por las implicaciones que este tiene en lo que concierne a la soberanía y seguridad de nuestro Estado- Nación.

Pero, modesta y humildemente para mí, el TIAR es lo que coloquialmente diríamos, es un “trapo rojo”, una maniobra de distracción para no enfocarnos en lo que verdaderamente deberíamos. El escenario y las posibles acciones de invasión no vienen por el TIAR, sino por otro lado. Así que mantengámonos alerta, con los ojos bien abiertos y prevenidos.

Y sobre todo, como algunos amigos me lo han señalado, y este también será un tema del que nos referiremos en una próxima oportunidad, debemos tener claro que la inteligencia es el arte de develar la estrategia del adversario sin develar la tuya.  En el marco de la actual guerra no convencional y de amenazas multidimensionales y multiformes, este es un elemento que es desdeñado y no tomando en cuenta.
¡Leales Siempre! ¡Traidores Nunca!
¡Bolívar y Chávez viven! ¡Y sus luchas y la Patria que nos legaron siguen!
¡Independencia y Patria Socialista!
¡Viviremos y Venceremos!
jmartoranoster@gmail.com


martes, 18 de septiembre de 2018

El objetivo es colonizarnos, nuestro deber es evitarlo.


Por William Castillo Pérez (el indio):
En una publicación del Parlamento europeo, por Gisela Grieger y Roderick Harte, (PE 608.793) revisada y actualizada de una publicación de octubre de 2017. Informa acerca de los convenios comerciales de la UE con América Latina y el Caribe. Estos convenios según el informe del Parlamento europeo son:
Plenos acuerdos con dos agrupaciones latinoamericanas (Cariforum y el grupo de América Central), un acuerdo comercial multi partito con tres miembros de la Comunidad Andina (Colombia, Ecuador y Perú); acuerdos bilaterales con Chile y México; Acuerdo bilateral provisional nuevo con Cuba, desde noviembre de 2017. Actualmente, la UE está modernizando sus acuerdos con México (con lo cual ha alcanzado un 'acuerdo de principio') y Chile.

La UE también tiene acuerdos marco con Mercosur y sus miembros individuales (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay).
 El acuerdo con Argentina, será reemplazado una vez que se hayan completado las negociaciones en curso sobre un acuerdo de asociación UE-Mercosur.

Ésta publicación proporciona datos recientes sobre las relaciones comerciales entre la UE y los países y agrupaciones de América Latina y el Caribe, compara los principales acuerdos que rigen las relaciones comerciales ya vigentes y analiza los fundamentos de las negociaciones en curso sobre la UE-Mercosur, UE-México y acuerdos UE-Chile.

En su mayoría, estos países, con la excepción de Cuba, están abiertamente asociados con el imperio gringo, en el ilegal propósito  de derrocar al Gobierno de la República bolivariana de Venezuela.
Ahora, imagínense que, los EEUU decidan torcerle el brazo a la UE, mediante sanciones que afecten sus convenios con América latina y el Caribe. En consecuencia a ello, los Gobiernos de derecha, accederán a cualquier chantaje del Imperio, con tal de afectar a Venezuela y otros países con Gobiernos socialistas, como Cuba y Nicaragua.

Todo esto, nos indica la interdependencia entre América latina y la UE, y asumiendo la dependencia de los países de la UE de los capitales de los EEUU, se puede inferir, que, si los pueblos latinoamericanos, no asumen la defensa de sus países, seremos colonizados nuevamente.

Si sumamos a ello, el  vínculo étnico que cataliza la unión de estos dos  bloques USA y UE, a los cuales debemos agregar el grupo que resulta del reciente  brexit (Reino Unido más sus enormes colonias y satélites, Canadá, Australia, Nueva  Zelandia) y además, Japón y otros aliados de Asia, todos ellos dependientes de la economía gringa, del dólar, y agrupados en la OTAN, ésta ahora enquistada en nuestra  región gracias a la vecina Colombia. Son ciertamente, un gran peligro para cualquier pais de la región Latinoamericana y el Caribe, si cualquiera de nuestros pueblos decidiera soberanamente, no ser colonia de ninguna potencia, ni depender del capitalismo hegemónico.

En consecuencia, como venezolano, sugerimos, que todos los pueblos Latinoamericanos y del Caribe deben unirse para conjurar este peligro. Para lograrlo, deben adquirir conciencia patriótica y una fuerte  identidad con  su gentilicio, que les permita elegir Gobiernos socialistas, para reemplazar los Gobiernos derechistas.
Hasta ahora los Gobiernos de la región, que garantizan, paz, soberanía, independencia y justicia social son el Gobierno bolivariano de Venezuela, el Gobierno, cubano, el Gobierno boliviano, el Gobierno nicaragüense y los Gobiernos y pueblos de algunos países caribeños entre los cuales destacan, Granada, Dominica, Haití,  San Cristóbal y las Nieves, San Vicente y las Granadinas, Santa Lucía, El Salvador y otros.

Aunque en nuestra región, existe la posibilidad que la izquierda retorne al poder para impulsar los cambios que nos den definitivamente la anhelada Justicia Social, es imperante, consolidar la unión en toda la región latinoamericana y el Caribe. Por ello los pueblos deben actuar con firmeza para lograr la independencia definitiva.
Recordemos: "Solo el pueblo, salva al pueblo".

¡Independencia y patria socialista y Soberana!
¡Chávez vive!!
¡La patria sigue!!!
¡Viviremos y venceremos!!!!
pereznarw@gmail.com

miércoles, 5 de julio de 2017

Chile ayer, Venezuela Hoy

Por Eduardo Contreras

Puede entenderse que aquellas chilenas o chilenos que no habían nacido todavía en 1973  o era muy pequeños a esa fecha, no relacionen con exactitud la situación que se vivía en nuestro país con la que ahora en el 2017 se vive en Venezuela. Pero las similitudes son más que evidentes y tienen lógica pues los actores en ambos casos, desde el punto de vista político y de clases, son los mismos y por tanto sus conductas son demasiado parecidas.


De consiguiente quienes conocieron y vivieron ese tiempo en Chile y hoy se sitúen en contra del legítimo gobierno venezolano y no rechacen la evidente maniobra golpista en su contra son esencialmente ultra reaccionario, partidario del golpismo o simplemente pobre de espíritu y de cerebro, sin remedio.

Porque la estrategia y táctica de la CIA y demás aparatos del gobierno norteamericano son los mismos que ayer en Chile y hoy en Venezuela. De consiguiente la conducta de los grandes empresarios, de los políticos de derecha y de los medios de comunicación al servicio de Washington, son también idénticos. Y así como en 1973 los golpistas chilenos asesinaron a extranjeros, los golpistas venezolanos asesinan también a extranjeros y entre ellos chilenas y chilenos como los casos de Guisella Rubilar Figueroa el 2014 en la ciudad de Mérida mientras participaba en una actividad contra los golpistas   y el  de José Rodrigo Muñoz Alcoholado, también conocido por su posición de apoyo al gobierno de Maduro cuando este año cenaba tranquilamente en el restaurante Rugantino de Caracas.

Al igual que la derecha chilena en su tiempo, la derecha venezolana hoy y sus apoyos del poder trasnacional despliegan las más variadas estrategias. Como en Chile durante el gobierno de la Unidad Popular del presidente Salvador Allende, hoy en Venezuela su plan de sabotaje económico ha provocado una altísima inflación y un grave desabastecimiento, ambos procesos inducidos y  que – sumado al desplome de los precios del petróleo– viene golpeando con fuerza al pueblo venezolano.

Los golpistas tienen claro que deben copar aquellos centros de poder gubernamental que les sea posible lograr, tal como lo hicieran los golpistas en Chile. En nuestro país fue por una parte la Corte Suprema la que de  modo antijurídico, ilegal, emitió un pronunciamiento declarando ilegítimo al gobierno constitucional del presidente Salvador Allende. Lo fue también por otra parte la mayoría reaccionaria de la Cámara de Diputados cuando aprobó la declaración de agosto del 73 declarando igualmente ilegal al gobierno de Allende careciendo esa Cámara de facultades jurídicas para hacerlo. En Venezuela ese es el papel que juega el poder legislativo, el Parlamento.

Al igual que en Chile en 1973 al esfuerzo  actual en Venezuela por desestabilizar al gobierno democrático de Maduro le falta a los golpistas conseguir el apoyo real y efectivo de las masas que más bien y pese a las dificultades económicas creadas por el boicot, siguen apoyando al gobierno bolivariano.

Cabe recordar a propósito que en Chile el 4 de septiembre de 1973 cerca de un millón de personas desfiló durante horas y horas frente al Palacio Presidencial de La Moneda en respaldo al gobierno popular ; pocos días despues la Fuerza Aérea bombardeaba y destruía La Moneda. Pero no era precisamente apoyo de masas lo que faltaba a la Unidad Popular.

La singular semejanza entre lo ocurrido en nuestro país con lo que hoy sucede en Venezuela se expresa en los más diversos planos. Recordemos desde luego que ambas naciones fundan su economía en la extracción y comercialización de sus recursos naturales, básicamente mineros lo que les hace dependientes del precio internacional de tales productos. El manejo de la economía mundial por parte del imperialismo precipitó la baja del precio del Cobre chileno en la época de Allende y del Petróleo venezolano bajo el gobierno de Maduro con las consecuencias conocidas.

Otra semejanza es que los proyectos políticos tanto de Allende como el de Chávez ayer y Maduro hoy,  se han encaminado abiertamente en dirección a un cambio radical y por vía pacífica de las estructuras socio económicas y  en la perspectiva del Socialismo. Un desafío enorme al que hasta hoy no ha sido posible dar término pero que deja su huella en cada reforma tanto las realizadas por la Unidad Popular como por las que ha llevado a cabo el proceso bolivariano.

La desclasificación de los documentos secretos de la CIA comprueban todo lo dicho : cada golpe contra los proyectos populares fue gestado en la Casa Blanca e implementado por los serviles políticos conservadores y los grandes empresarios y grandes medios de comunicación de los países del continente. En nuestro país uno de los casos extremos es el  del recientemente fallecido Agustin Edwards que corrió en 1970 a los brazos de Nixon, así como a los de Kissinger y Richard Helms. Estos antecedentes constan incluso judicialmente en la causa 12 – 2013.

Lo que ocurre en Venezuela en nuestro tiempo es conocido por todos. Son las mismas manos que mueven los mismos hilos y a las que desespera que tanto en el Chile de ayer como en la Venezuela de hoy los gobiernos populares lograran relacionar crecimiento económico  con más capacidad de consumo y protección de los derechos humanos fundamentales del pueblo. Son los mismos que provocaron en Chile y provocan hoy en Venezuela desabastecimiento, acaparamiento, mercado negro, colas eternas para comprar algo. En Chile, por ejemplo, tras el golpe al día siguiente los acaparadores abrieron sus puertas y se acabaron las colas. Todo como por arte de magia.
Nadie de esa generación tiene pues derecho a ignorar lo ocurrido o mirar hacia otro lado. Son demasiado parecidas ambas experiencias así como el papel de los partidos de derecha y de esos que llaman de “centro derecha” (que igual podrían ser de “centro izquierda”) y que históricamente han variado posiciones a condición de no poner en jaque lo esencial del modelo capitalista.

Si no lo sabremos nosotros cuando uno de los detonantes fue la diferencia que produjo el tema de las 3 áreas de la Economía chilena entre los sectores políticos de ideología popular que respaldábamos al gobierno de Allende y aquellos abiertamente burgueses que clamaban al cielo para que no se tocara el poder de los grandes intereses económicos nacionales y extranjeros ni con el pétalo de una rosa.

Las maniobras de grupos terroristas, los paros de los camioneros, los asesinatos, los atentados, fueron parte importante de las maniobras golpistas en Chile. Grupos como “Patria y Libertad” cuyo líder de entonces, es hoy ¡¡Decano de Derecho!! De una universidad privada, cometieron diversos crímenes; otro tanto el grupo “Rolando Matus”.

Contrataban también mercenarios. Tal cual sucede hoy en Caracas con esos enmascarados “voluntarios” que disparan y lanzan bombas en las calles tratando de hacer aparecer a “un pueblo alzado”. Con lo que además ganan apoyo en las sedicentes clases medias.

¿Y qué decir del robo del helicóptero recién estos días desde el que se atacó a los ministerios de Justicia e Interior y al Tribunal Supremo de Venezuela? Evidentemente, como lo hacían en el Chile del 73 los golpistas venezolanos pretender crear una imagen de  ingobernabilidad  para justificar la intervención internacional o el quiebre interno. Eso se llama simplemente terrorismo fascista.

Si todo es así, como lo es, entonces ¿cómo entender a muchos que han condenado el golpe en Chile y que sin embargo hoy apoyan a la oposición en Venezuela? No hablo de los que, desde uno u otro partido chileno impulsaron el golpe o de aquellos cuyos parlamentarios aprobaron la declaración golpista de agosto del 73 o de aquellos partidos que tuvieron ministros cuando gobernaba el dictador Pinochet. Esos ya son conocidos. Ni hablo de aquellos cuyos máximos dirigentes salieron por el mundo a defender a los golpistas, acusando a Allende de los peores desastres, o que escribieron cartas públicas a políticos destacados de otras naciones.
Hablo de los que condenan el golpe en Chile y en cambio hoy apoyan a los golpistas en Venezuela.

Párrafo aparte es lo que sucede desde el punto de vista internacional. Desde luego la contradicción flagrante entre las consideraciones de Naciones Unidas y varias de sus instancias, en general todas favorables al gobierno venezolano y destacando sus índices sociales, y por otra parte los empeños abiertamente golpistas de  instituciones y gobiernos al impulso de un personaje tan deplorable y servil como es el actual secretario de la OEA y ex canciller uruguayo Luis Almagro.

Hasta los representantes nacionales del MERCOSUR intentaron discutir el tema venezolano hace pocos días. Llamó la atención que en esa posición estuviera incluso el gobierno uruguayo… 
Son las mismas instancias  o gobiernos de la región que en cambio nada dicen de los sucesos terribles que acontecen en otros países de la zona, ni de sus crisis políticas ni de hechos y crímenes terribles.

En ese sentido no nos puede resultar indiferente la posición de la Cancillería chilena que de modo cada vez más abierto se ha plegado a la ofensiva contra el gobierno de Caracas. No les vaya a suceder como cuando en un anterior gobierno chileno la Canciller de la época se sumó a los golpistas que duraron menos de 24 horas en el poder.

Hace pocos días en una reunión de la OEA en México el ministro Heraldo Muñoz hizo de portavoz de aquellos países que pretendían de nuevo inmiscuirse en los asuntos internos de Venezuela y en donde, refiriéndose a los golpistas procesados legalmente, hablaban de “presos políticos” y en que además se llamaba a no proseguir por el camino legal de la Asamblea Constituyente.

La respuesta del canciller venezolana, Delcy Rodríguez, fue justa e inmediata y llamó al funcionario chileno a preocuparse más bien de impulsar en nuestro país la iniciativa de Asamblea Constituyente para no seguir sometidos a la actual Constitución de Pinochet.

Digamos finalmente que la diferencia esencial entre Chile y Venezuela es la actitud de las Fuerzas Armadas de los respectivos  países: en el caso de los mandos golpistas de las Fuerzas Armadas chilenas en 1973 fueron serviles al imperialismo y a la gran burguesía y en cambio  las Fuerzas Armadas venezolanas han sido leales a su pueblo y al proyecto progresista que impulsa ese gobierno.

En aras del respeto a la historia de los pueblos de América Latina lo digno hoy es cerrar filas contra los sediciosos de siempre y defender intransigentemente  al gobierno legítimo de Venezuela. Lo contrario es una vergüenza mayúscula.
eduardocontreras2@gmail.com