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sábado, 23 de febrero de 2019

Escenarios de guerra para Venezuela



Por Sergio Rodríguez Gelfenstein:
 La invasión a Venezuela ya tiene fecha: 23 de febrero de 2019. Si no se llama así, ¿de qué manera se puede denominar la entrada por la fuerza a un país en contra de la voluntad de su gobierno, de sus fuerzas armadas y de la aplastante mayoría del pueblo?, sobre todo cuando las operaciones en terreno las dirige el Almirante Craig Faller Jefe del Comando Sur de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos y cuando quien funge como comandante en jefe es el presidente del país militarmente más poderoso del mundo, teniendo como lugartenientes a dos personajes con dudosos pasados democráticos: el primero, Sebastián Piñera, presidente de un país cuyo gobierno tiene su principal base de apoyo en un partido pinochetista  e Iván Duque, elegido con el apoyo del partido del paramilitarismo, los falsos positivos, la represión y la muerte en los últimos años en Colombia.


Si el plan de Estados Unidos se concreta (escribo este artículo hoy viernes 22 de febrero), mañana se iniciará una guerra en la región que como todos los conflictos bélicos se sabe cuando comienzan, pero no cuando terminan, pero de lo que si se tiene seguridad es de que al final dejan un reguero de cadáveres que poco importan a Estados Unidos, porque en tiempos recientes no son sus hijos los que van a al combate.

Así, también, los promotores de la guerra contra Venezuela, deben saber que una intervención armada en el país, estaría legitimando la lucha armada en todo el continente si los latinoamericanos se hacen eco del pensamiento bolivariano que sentenció que “La patria es la América”. La región se transformaría en un gigantesco campo de batalla en la que las bases y el personal militar de Estados Unidos se convertirían en objetivo bélico para las fuerzas libertarias. Imagino que eso lo saben Piñera y Duque.

En lo que a Venezuela respecta, en virtud del artículo 337 de la Constitución, el presidente de la República podrá decretar un estado de excepción, restringiendo temporalmente las garantías consagradas en la Constitución “salvo las referidas a los derechos a la vida, prohibición de incomunicación o tortura, el derecho al debido proceso, el derecho a la información y los demás derechos humanos intangibles”. Esto lo deben saber los señores de la oposición, que ya no podrán solicitar una intervención militar extranjera con la libertad que hasta ahora lo han hecho. Debe quedar claro que Venezuela no es Colombia y que la Constitución se respetará incluso en caso de guerra.

Además, en virtud de lo que establece la Carta Magna en su artículo 326: “La seguridad de la Nación se fundamenta en la corresponsabilidad entre el Estado y la sociedad civil”, lo cual significa que el pueblo organizado y armado en milicias asumirá responsabilidades en el mantenimiento del orden interno y en la defensa de la Patria. Todos esperamos que el pueblo y sus organizaciones actúen en el marco de la ley con paciencia y prudencia, sin embargo, los enemigos internos y externos del país, deberán también asumir sus obligaciones si actúan al margen del decreto de estado de excepción, entendiendo que algunas de las libertades democráticas estarán suspendidas.

Este es un escenario probable, también lo es que toda la parafernalia anti venezolana no pueda concretar la invasión ya preparada. Es sabido (lo hemos dicho en artículos anteriores) que el objetivo más estratégico del gobierno de Estados Unidos es avasallar el derecho internacional y el sistema multilateral encargado de mantener la paz en el mundo, lo cual le permitiría cometer todos sus desmanes sin mayor contrapeso en cualquier lugar del planeta

Han tenido que salir los propios movimientos de la Cruz Roja Internacional y la Media Luna Roja a explicar los fundamentos y principios que regulan la imparcialidad, neutralidad e independencia de su accionar y las características de la ayuda humanitaria, para hacer entender que la operación militar organizada por Estados Unidos no constituye una misión de esas características.

Ante la evidente manipulación mediática, el jefe del Comité Internacional de la Cruz Roja en Colombia, Christoph Harnisch se sintió obligado incluso a salir en defensa del término cuya manipulación podría tener incalculables repercusiones en el futuro. Harnisch expuso que para ellos era “importante que realmente haya un respeto para el término humanitario y un respeto para los principios, eso es fundamental” explicando que por esta razón, no iban a participar en lo que para ellos no es ayuda humanitaria, al considerar que “hablamos de una ayuda que un gobierno decide”.

Por otro lado, en términos cuantitativos el monto de dicha “ayuda” es tan menguado que se puede comparar con el que concede el gobierno de Venezuela en un solo día a través de sus habituales programas de subsidios para la población más necesitada y acosada por el bloqueo económico. En el caso de Chile, se ha llegado a un ridículo mayor, la “ayuda” del pinochetismo asciende a alrededor de 150 mil dólares, un poco más que lo que costó la cancha de tenis que el presidente Piñera se construyó en terrenos públicos usurpados al Estado chileno. Tal vez hubiera sido mejor usar ese dinero para reparar el avión presidencial que dos veces tuvo desperfectos en su trayecto hasta Colombia, poniendo en riesgo la valiosa vida de personal militar y civil arrastrado a esa aventura que Piñera emprende de la misma manera que hizo al rescatar los 33 mineros, cuando no importaba la vida de ellos sino el armado de un gran show publicitario, que permita ocultar los desmanes cotidianos del pupilo de Pinochet. Vale decir que ese generoso monto que el gobierno de Chile está concediendo a Venezuela significa 0,0046 dólares para cada venezolano.

Sin embargo, hasta ahora no todo ha salido como Estados Unidos lo había deseado. En primer lugar, las fuerzas armadas brasileñas enfrentadas a Bolsonaro, se negaron a cumplir la orden de introducir la mercancía a la fuerza en Venezuela por lo que el gobierno de ese país se vio obligado a suspender la operación desde el estado de Roraima, fronterizo con Venezuela. Otro tanto ocurrió con Curazao cuyo gobierno se negó a enviar la “ayuda humanitaria” hasta que “las autoridades de Caracas” (entiéndase el gobierno de Nicolás Maduro) conceda el permiso. Esto crea un escenario distinto que dejaría a Colombia como plataforma única de la invasión y colocaría a ese país como territorio incorporado al conflicto con todas las consecuencias que ello tiene.

Estos presidentes irresponsables que no saben nada de la guerra, la mayoría de los cuales incluso han evadido el cumplimiento de su servicio militar y que en casi todos los casos son cobardes, quieren involucrar a las fuerzas armadas y a sus pueblos en una aventura militar contra Venezuela creando una situación bélica en toda la región, sin importarles cuántos muertos, desaparecidos y mutilados puedan generar. Deben saber que tan pronto suene el primer disparo contra Venezuela, deberán ser tratados y perseguidos como criminales de guerra y enjuiciados en esa condición por los organismos internacionales. Habrá mucho trabajo para los abogados.

Lo mejor sería que prevaleciera la sensatez, se evitara la vía armada como supuesto mecanismos de “solución” de la situación de Venezuela y el diálogo y la negociación se impusieran por sobre cualquier método violento. Deben saber los opositores que no existen bombas tan inteligentes que sean capaces de impactar solamente los apartamentos de los chavistas en un edificio.

 sergioro07@hotmail.com

sábado, 3 de noviembre de 2018

Adiós ex chavistas, bienvenidos a la derecha


Por Oscar Bravo:
Los reacomodos, marchas y contramarchas en el mundo político, tienen cierta multicausalidad,  ya que son modificaciones en las posturas políticas que presentan una triada estratégica, por un lado, es la inconsistencia ideológica o falta de claridad en la posición y manera de ver las relaciones de poder…por otro lado, cuando no se cumplen con las  expectativas burocráticas, las personas comienzan a desencantarse de lo que aparentemente defienden y otro factor derivado de los dos anteriores, es el uso de una radical cosmovisión, sustentada en un calculado e interesado pragmatismo…

Es interesante haberle hecho cierto seguimiento a un pequeño grupo personas que en alguna oportunidad estuvieron en las filas del chavismo, pero que sean ido alejando por diversas razones…que en una situación de gradualidad y tonalidades políticas, han utilizado un sin número de apellidos a la palabra chavismo, le han ido colocando “etiquetas identificatorias”, tales como: chavismo insurgente, chavismo crítico, chavismo originario, chavismo bolivariano…hasta llegar al día de hoy, con la denominación de ex chavistas…

Parte de este de grupo, a través de un escrito titulado “ex chavista”, hacen como especie de retirada y demarcación, para dejar claro que ya no tienen nada que ver con “un pasado chavista” y diciéndole a la derecha política venezolana, “aquí estamos nosotros”…que ya podemos comer en el mismo plato, sin ningún tipo de inconveniente, pero que la verdadera confianza que la derecha puede tener en esos “ex chavistas”, es que se declaren de manera definitiva como “antichavistas”…

Esta declaración política, es colocarse en la acera de enfrente en la batalla ideológica- política, considero que otros grupos que andan girando alrededor de un feroz discurso anti-gubernamental, tales como Marea Socialista, Redes y la plataforma chavismo originario y bolivariano, entre otras organizaciones que no están en el gran polo patriótico, deberían de decantarse y asumir que ya no son chavistas y que en la derecha los están esperando con los brazos abiertos para que formen parte de ese frente amplio de  antichavistas…

Para toda acción estratégica en su vinculación con las relaciones de poder, es preferible en política, tener un adversario frontal, claro y preciso, que un supuesto amigo político, pero que es impreciso,  difuso y de dudosa lealtad…

La ventaja y claridad política, que tiene de ver correr a aquel que se tiene que ir para las filas del enemigo, es que ya no te va a traicionar dos veces…

Politólogo.
bravisimo929@gmail.com

miércoles, 31 de octubre de 2018

Colombia: ¿Ha fracasado, sí o no el Acuerdo de Paz en Colombia?


Por Tony López R.:
Esta es la interrogante que muchos estudiosos, analistas, académicos y el propio pueblo colombiano se plantea a diario. Claro que existe una gran confusión sembrada por los medios hegemónicos de comunicación con toda intencionalidad y creado en el imaginario de la opinión pública que: “desarmada y desmovilizada la guerrilla  se ponía fin al conflicto”,  lo cual es absolutamente falso. La realidad objetiva para alcanzar la paz  tiene que partir de un principio fundamental, estratégico y real  es y será la voluntad política que tenga la oligarquía colombiana de emprender cambios estructurales que permitan lograr justicia social, equidad y una distribución de la riqueza equilibrada.


Desde hace muchos años se ha sembrado la idea de que desarmada y desmovilizada las FARC-EP el conflicto armado terminaba, los hechos actuales  han demostrado todo lo contrario,  los grupos de poder político, económico y militar en Colombia, han considerado que  vencidas las FARC-EP,  las otras fuerzas guerrilleras existentes en el país se exterminaban, por considerarlas  fuerzas  militarmente débiles y por tanto en cuestión de muy poco tiempo los sentaban en una mesa de conversaciones y estas aceptaban  las condiciones que  impone el Gobierno.

Es precisamente lo que ha planteado el presidente Iván Duque al Ejército de Liberación Nacional (ELN) de que dejen de “delinquir, entreguen las armas y se sometan a las condiciones que el gobierno proponga” y bajo ese principio  la Casa de Nariño aceptaría sentarse en la mesa a dialogar, ordenando a las Fuerzas Militares que en los cien primeros días de su Gobierno estas debían de aniquilar militarmente a la guerrilla del ELN.
Craso error, en primer lugar es no conocer al ELN, organización cuya fundación data del 4 de julio de 1964 y cuya formación, militancia y composición siempre ha partido de abrazar un pensamiento político e ideológico nacional liberador, bolivariano y guevarista y si en más de 50 años no han podido derrotar al ELN, dudo de que en cien días, las Fuerzas Militares puedan lograrlo, esa es una guerrilla fogueada en el combate y armada política e ideológicamente. Lo que sí puede lograr Duque es enlutar más a su pueblo bombardeando y ametrallando indiscriminadamente los territorios que consideran ocupa la guerrilla.

Desde la fecha en que fue creado el ELN este se caracterizó, no solo por desarrollarse en el campo militar,  también lo hizo en lo político, social, de masas, juvenil, estudiantil, académico y cristiano, y ese principio se ha mantenido como una organización político-militar. Los colombianos no deben  olvidar que cuando las Fuerzas Militares comandadas por el coronel Hernán Hurtado Vallejo  en 1973 le propinaron un severo golpe  al ELN en Anorí, muchos, incluido el entonces Jefe del Ejército, el general Álvaro Valencia Tovar, declaraban que los “elenos” estaban exterminados, solo había quedado un pequeño destacamento de no más de 80 guerrillero, bajo el mando del comandante Fabio Vázquez Castaño,  fundador del ELN. La realidad fue otra, como ave fénix el ELN renació, se recompuso, creció y se fortaleció política, social y militarmente.

Esta es una fuerza política-militar importante, que desde hace muchos años ha levantado las banderas de la paz, siempre bajo el principio de un diálogo que logre el consenso de las partes y con  la participación del pueblo representado por el movimiento social y comunitario. Han sido los gobiernos los que con diversos e injustificables argumentos nunca han aceptado sentarse seriamente a dialogar y buscar una paz justa, duradera y definitiva, el ejemplo más palpable es el incumplimiento de los Acuerdos de Paz firmados con las FARC-EP y que con deshonesta conducta con su pueblo, la comunidad internacional,   los países garantes, las Naciones Unidas y con los pueblos de la región, han enterrado lo que fue el sueño de todos los amantes de la paz.

A la oligarquía le es más rentable mantener el conflicto armado  porque se benefician del enorme presupuesto que el Estado invierte en la guerra y reciben pingues ganancias.  Resulta realmente vergonzoso e impúdico que se despilfarre el dinero del Estado en bombas, balas y  medios de guerra, en detrimento de la salud, educación, cultura y vivienda del pueblo, guerra que solo ha servido para enlutar al país, sépase que el conflicto armado en Colombia según el Centro de la Memoria Histórica (CNMH)  de 1958 al 2012 deja una cifra de 262,197 muertos,  de los cuales el 80 por ciento eran civiles.

Para entender la actual conducta del gobierno de Iván Duque debe tenerse presente que este representa   al  Centro Democrático, partido político de extrema derecha,   cuyo máximo jefe  es Álvaro Uribe Vélez,  quien históricamente se  ha  opuesto a la paz en Colombia y furibundo enemigo de la Mesa de diálogo de La Habana,  apoyado en  su campaña guerrerista y mentirosa por los medios de prensa  oligárquicos y hegemónicos que fueron  sembrando  la idea, de que el Gobierno de Santos entregaría a la guerrilla el sillón presidencial en la Casa de Nariño, así lo repetían una y otra vez, o que el castro-chavismo se impondría en Colombia, esa era la matriz de opinión que esparcían diariamente y repetían hasta el cansancio los alabarderos del uribismo, del cual era fiel exponente el hoy presidente Iván Duque.

Uribe Vélez, mentor del actual Presidente, cuando ejerció la presidencia,  basó su discurso político bajo el slogan  de “mano dura y corazón ardiente”  y aplicó  la política que llamó  “Seguridad Democrática”  traducido a la realidad no era más que  desarrollar una feroz política contrainsurgente y antidemocrática, enemiga de todos los sectores democráticos, progresistas y de izquierda en Colombia,  con el apoyo político y  militar ilimitado de los gobiernos republicanos y demócratas de los Estados Unidos. El servilismo de Uribe  llegó  a tal desatino que autorizó, con el apoyo de un corrupto Congreso, el establecimiento de varias bases militares de los Estados Unidos en su territorio. y permitió   que  la Jefatura del  Comando Sur, participara activamente en  operaciones  castrense  en el sur del país contra las FARC-EP entre ellas,  la conocida Operación Tanatos.

La obsesión del presidente Uribe Vélez (2002-2010) por exterminar a la guerrilla lo condujo a ofrecerle a los mandos militares y soldados recompensas monetarias por cada guerrillero muerto, ese ofrecimiento condujo a los llamados “falsos-positivo”,  un eufemismo condenado internacionalmente para referirse a las ejecuciones extrajudiciales de civiles inocentes, cuyas cifras se ubican en más de 3000  asesinatos cometidos por las Fuerzas Militares entre el 2002 y el 2008 y que tiene pendiente que la Fiscalía de la República entregue la información que posee a la Corte Penal Internacional.

Puede afirmarse que los Acuerdo de Paz  firmado entre el Gobierno de Santos y las FARC-EP no han sido cumplido  y  en general desconocidos por el régimen del presidente Duque, pues  solo se han interesado en modificar el acuerdo sobre la Jurisdicción Especial de Paz (JEP), tal como declarara el ex comandante de las FARC  Andrés Paris a la agencia de noticia API,   “para beneficiar a los agentes del Estado vinculados a graves delitos y a terceros elementos que se conocen están vinculados al latifundismo, a los paramilitares y al narcotráfico, al ex presidente y actual senador Álvaro Uribe a quien no le conviene que altos mandos militares declaren todo lo que conocen de los “falsos-positivos” y de otras acciones que le vinculan a los paramilitares y a los capos del narcotráfico” concluyo Paris.

Los 3 millones de hectáreas de tierras  acordados para la entrega a los campesinos pobres no se ha cumplido, ni los acuerdos  relacionados a  los cultivos ilícitos,  la amnistía aprobada por el Congreso y la Corte Constitucional  se cumplió a media y hoy aproximadamente  unos 600 miembros de las FARC se encuentran aún en prisión. No se han tomado en cuenta los acuerdos relacionados con  la reforma política, electoral, judicial y militar y de  ellos ni se hablan. Las ansias de reincorporarse a la vida normal de los cerca de 7000 desmovilizados de la organización guerrillera no se han logrado y se sienten traicionados por el Gobierno de Santos y de Duque, teniendo en cuenta, que ellos sí cumplieron lo acordado como lo fue la entrega de las armas,  su desmovilización  y concentración en las zonas veredales y para colmo dicen, tienen la prohibición de salir del país a visitar a sus familiares, considerándose prisioneros.  El paramilitarismo no ha sido combatido y los territorios que antes ocupaban las FARC-EP han pasado a ser ocupados por estas bandas criminales, quienes imponen a la comunidades campesinas su “ley y su  orden”  de terror.

Un hecho incomprensible para la mayoría de los estudiosos de los procesos  de paz en la región y en otros continentes y para la opinión pública nacional e internacional, ha sido  la entrega de las armas, y concentración de las tropas guerrilleras,  sin que antes no se hubiera correspondido con la implementación de los Acuerdos, lo que ha quedado marcado  para la historia de Colombia como una  gran traición al pueblo amante de la paz. Ese será el estigma que llevará por siempre  el hoy  expresidente Juan Manuel Santos, al no cumplir  lo firmado el 24 de noviembre  del 2016 y manchará al actual Gobierno por no asumir una conducta política firme y honesta al servicio de la paz.  La credibilidad del Estado colombiano ha quedado en entredicho,  maltrecho y desprestigiado ante su pueblo y  la comunidad internacional, los organismos multilaterales y las organizaciones sociales y de derechos humanos, pues se trata del incumplimiento de un tema tan sensible como el de la paz. 

En definitiva, además de la entrega de las armas,  la gran falencia  de las FARC-EP fue  no acordar  la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente Corporativa, para someter los Acuerdos de la Mesa de Dialogo a la votación del soberano y así convertir los Acuerdos  en una política de Estado y no llegar a un  acuerdo final solo con el supuesto respaldo del Gobierno y más  teniendo como precedente un plebiscito por el Si o el No,  y por el cual ni el Gobierno hizo campaña para que el SI ganara,  pues en definitiva no era vinculante, pero al ganar el No, el Centro Democrático y  el senador Uribe Vélez exigieron revisar, modificar y eliminar algunos temas ya acordados  en La Habana, lo cual fue aceptado y así se hizo. 

Al final como esto fue un acuerdo del Gobierno de Juan Manuel Santos y las FARC-EP y cuyos acuerdos para hacerlos efectivos tenían que pasar por la aprobación del Congreso y de la Corte Constitucional, la gran mayoría no han sido aprobados y otros modificados a la imagen de semejanza de los interese del sistema y a pesar de ello no se han implementado. Con estos no pocos elementos le dejo a los amigos lectores que se respondan  la pregunta con la que títule este artículo:  ¿Ha fracasado, sí o no  el Acuerdo de Paz en Colombia?.

(*)  Periodista, politólogo y analista internacional

jorgarcia726@gmail.com

viernes, 27 de julio de 2018

Unas primeras aproximaciones


Por Juan Martorano:
¿Cuál será el papel del Estado en la economía venezolana?  ¿Cuál es la percepción del pueblo sobre el chavismo?

Desde hace un poco más de dos semanas estaba pautado el anuncio de los precios de los 50 rubros esenciales para nuestra población. No se ha dado nada aún, y la espiral inflacionaria continúa incrementándose, agotando la paciencia del pueblo y planteando un verdadero punto de bifurcación a la actual gestión del Ejecutivo Nacional. Uno de los argumentos de la postergación de estos anuncios fue la visita dispensada por el presidente Nicolás Maduro a la toma de posesión del mandatario turco, Recep Tayip Erdogan. De acuerdo a analistas, las mesas de dialogo entre el Gobierno con sectores empresariales estaban siendo dirigidas en una primera fase, por el ministro del Poder Popular de Empresas Básicas y Vicepresidente sectorial del área económica, Tareck El Aissami, pero al final, éste terminó relegando su responsabilidad en el ministro del Poder Popular para la Alimentación, Luis Medina Ramírez. Uno de los precios que se habrían “acordado” sería de 2.800.000 bolívares el cartón de huevos, lo que ubicaría a cada unidad en un monto de 90 mil bolívares. En otra de las mesas de concertación, se habría “acordado” en 1.200.000 bolívares: ¿Será esto cierto? ¿Será cierto o falso que el cálculo de la estructura de costos (materia prima, procesamiento y comercialización) se ubicaría por el orden de los 500.000 bolívares? ¿Por qué la ausencia en estas mesas de trabajo y de discusiones de importantes sectores productivos del país?

En esto es obligatorio tomar en cuenta que el salario mínimo integral de acuerdo al anuncio formulado por el propio Presidente de la República Nicolás Maduro, durante el Congreso Ideológico de la Central Bolivariana Socialista de Trabajadores y Trabajadoras se ubicaría en 5.196.000 bolívares (sin contar el hipotético incremento de más de un 300% para las próximas semanas) haría inviable e inalcanzables esos precios para un modesto trabajador y su familia por la que debe velar por su derecho a la alimentación y garantizar lo mínimo para su subsistencia. Esta diatriba habría logrado una desavenencia importante entre el presidente Maduro e integrantes de su Gabinete Económico, que pudiera devenir en consecuencias en un futuro no tan lejano.

También sería muy importante conocer el nombre de las empresas privadas y del Estado Venezolano participantes en las mesas de trabajo de precios acordados en el marco del Plan 50. De acuerdo a trabajos publicados en el semanario “Las Verdades de Miguel”, serían las siguientes: en el rubro arroz: Agrosilca, Arrocera 4 de mayo S.A, Arrocera Chispa, Arroz Cristal, Cereales Calabozo, Inversiones Cogoyal, Coriza, Iancarina, La Máxima, La Lucha y Monaca. En el rubro Harina de Maíz Precocida: Asoportuguesa, La Lucha, Monaca, Proarepa, Pronutricos, Silmaca, Alimentos Polar y Alivensa. Rubro Aceite: Oleica, Grasaca, Grasas San Carlos, Industrias Diana, Caica, Cargill de Venezuela e Indugram La Fina. Rubro Azúcar Refinada: Central Azucarero El Palmar, Molipasa, Central Azucarero Portuguesa, Azucarera Río Turbio, Central La Pastora y CVA Azúcar. Rubro Pasta: Fábrica de Pasta La Especial, Pastas Capri, Cargill de Venezuela, Pastas Sindoni, Pastas Allegri, Inalsa, Faparca y Pastas La Sirena. Rubro Trigo Panadero: Cargill de Venezuela, Faparca, Mocasa, Molinos Hildalgo, Monaca, Molvenca y Siseca. Rubro Huevos: El Tunal, La Caridad, Agroinsumos Lara, JHS y Alconca. Rubro Pollo: Alibal Servicios y Porcesos, Avícola la Guasima, Industrias Pollos Premium, Seravian, Avícola Ebenezer y Grupo Souto.

Pero es muy importante acotar que, de acuerdo a la Ley Constitucional de Precios Acordados, propuesta por el propio Presidente de la República ante la Asamblea Nacional Constituyente el año pasado, su artículo 4 establece textualmente el fomento del diálogo y de la corresponsabilidad social entre el sector público, privado, comunero y los trabajadores y trabajadoras. Por las informaciones que se manejan, comuneros y trabajadores y trabajadoras, extrañamente, quedaron marginados y marginadas de estos debates. ¿Cuántas comunas y Consejos Productivos de Trabajadores y Trabajadoras participaron de estas mesas de trabajo? ¿Será realmente una política del gobierno bolivariano la inclusión de estos sectores en la conducción política del Estado y de la gestión de las empresas, o solo un mero ejercicio de retórica? Interrogantes e inquietudes para la necesaria reflexión.

No obstante, y luego de dos meses y una semana casi del triunfo electoral, me permití realizar una encuesta sobre las simpatías políticas que profesa el pueblo de a pie, cuya muestra es de 1.300 entrevistas realizada por el período del 18 al 24 de julio de 2018, en 12 capitales de estado, y con un margen de error de 1,5%. A la pregunta de ¿Con cuál sector político se identifica usted? Estas fueron los porcentajes arrojados de este estudio.

50,94% de los encuestados se definió como Chavista”.
27,40% de los encuestados se definió como “Opositor” al Gobierno del presidente Nicolás Maduro.
21,66% de los encuestados se definió como “Independiente” (Ni Chavista ni Opositor).
Es decir, aún y pese a los duros embates que sufrimos en nuestro país, nuestro pueblo manifiesta confianza en el chavismo. No obstante, nos lanza el mensaje de que no nos ha entregado un “cheque en blanco” y exige respuestas a sus problemáticas y necesidades.
Por ello, sigo aún esperanzado (aunque esto parezca ingenuo y raye en la utopía) que algunos condenan, y sobre todo de algunos “opinadores” que creen saber más que los demás, y en el fondo no entienden a este pueblo. De ahí lo enfocado en artículos anteriores sobre las advertencias de posibles desviaciones, para poder enderezar el rumbo de nuestra Revolución.

¡Bolívar y Chávez viven, y sus luchas y la Patria que nos legaron siguen!
¡Independencia y Patria Socialista!
¡Viviremos y Venceremos!
¡Hasta la Victoria Siempre!
jmartoranoster@gmail.com  ,j_martorano@hotmail.com

jueves, 6 de julio de 2017

De espaldas a la razón con el rostro oculto

Por Yury Weky y Silva

El 23 de enero de 1958 fue derrocado Marcos Evangelista Pérez Jiménez  y desde entonces se desbordó la desesperación por el poder de la burguesía. Adecos  y copeyanos detectaron el poder desde entonces  hasta la llegada de Chávez. Usurpado en fraudulentas  elecciones, se adjudicaron el ejercicio de gobernar por la ignorancia política de la mayoría. Se apropiaron de la voluntad del  pueblo a través del engaño con "las tarjetas de colores" que negociaban con campesinos y los no avisados.


Luego en las urnas manipulaban los números de votos y se turnaron el Estado que construyeron a su acomodo. En ese  tiempo  se reprimía al pueblo no sólo con el desempleo y los sueldos bajos  sino que se criminalizó la protesta, y se asesinaron a miles de personas y  otras tantas "desaparecieron". El pueblo, la mayoría, la clase trabajadora (como queramos categorizar) se  excluyó de verdaderas políticas de Estado (educación, salud, justicia) y pasó a una vergonzosa pobreza.

Los gobiernos punto fijistas  (Acción Democrática y Copei) se adueñaron del poder y se privilegió a una burguesía que se posesionó  -con negocios fraudulentos  -de grandes fortunas, mientras  que mucho pueblo se arrinconó en los cerros. Los extranjeros que llegaban de España y Portugal también se enriquecieron porque fueron testaferros de los adecos y copeyanos y tuvieron licencia para saquear a Venezuela y expatriar capitales. Con la auto denominada Revolución Bolivariana perdió privilegio la burguesía Eso no tiene perdón. Se inició una campaña de satanización del pueblo y sus gobernantes. Se vilipendió al nuevo proyecto de país, que reivindicaba a los desposeídos y que intentaba avanzar hacia el Socialismo.

En la actualidad Venezuela vive  una situación especial: la burguesía opositora liderada por la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) ha vestido de sangre a la Patria, de violencia desmedida, de saqueos, muertes, ataques a Instituciones militares, a Entes gubernamentales, aunado a la guerra del dólar today y la desaparición de los alimentos y el aumento de precios que hace inalcanzable la adquisición de los productos de  la cesta básica, higiene, repuestos, medicinas  y otros. El pueblo bolivariano y patriota resiste. La violencia se acrecienta y empiezan a aparecer los traidores del Proyecto Bolivariano. A la extrema derecha neofascista  aún No le  parecen suficientes  los destrozos, la violencia, los asesinatos. 

La oposición MUD era  quiere volver a adueñarse de las riquezas  de la Patria venezolana y por eso han movilizado la OEA -brazo ejecutor de las políticas hegemónicas  del imperialismo- han incentivado el odio, el racismo y lo han trasladado fuera de las fronteras para que la Derecha Internacional se ocupe de hacer el trabajo en el extranjero. Tienen un mismo discurso  tanto en lo personal, como el utilizado por las corporaciones informativas. Han fabricado de  Venezuela  un "monstruo " mediático y añoran la del pasado, la  Venezuela que pudieron expoliar.

De espaldas a la razón y con el rostro oculto han violentado la paz del pueblo venezolano. Hay que repetirlo: han asesinado a   efectivos militares, destruido bienes de la Nación, han secuestrado la tranquilidad y la paz de las calles venezolana; han mentido y falseado la realidad para justificar sus acciones irracionales, antipatrióticas.  Lo más grave de este maléfico plan para derrocar a Maduro es el juego diabólico con la juventud. Niños y adolescentes a los cuales se les ha inoculado no solamente odio sino drogas  para incentivar la violencia.  Le han envenenado el alma y el cuerpo. Los arman, drogan, pagan, dotan de material bélico y los usan  para llevarlos a la muerte. Los financistas de la droga han aportado su cuota. Siento  lástima y vergüenza  por ellos. Están intoxicados de rabia, de odio  y de desesperación por el poder. ¿Cómo pudieron podrirse la consciencia? ¿Cómo podrán sanearse del virus de la maldad?.

Españoles, italianos y portugueses maldicen a Venezuela y a los venezolanos, que otrora los recibieron, le dieron cobijo, trabajo y amistad. El venezolano les tendió la mano cuando huyeron de Franco, de la Segunda Guerra mundial, de la persecución fascista de sus países y ahora se convirtieron en en victimarios de los venezolanos y financian a la derecha neo nazi que se encuentra desesperada por volver a ejercer el poder. No era  Chávez, no es Maduro es haber perdido los privilegios, la licencia para expoliar la Patria de  Bolívar, por eso atentan contra los derechos humanos y pretender aislar a  Venezuela  de Latinoamérica y claman por una intervención de  EEUU.

De espaldas a la razón y con el rostro oculto han ensangrentado las calles, han enlutado  a la   familia  venezolana  y todo por la  despreciable desesperación  por el poder.

wekyyury@hotmail.com

miércoles, 5 de julio de 2017

Chile ayer, Venezuela Hoy

Por Eduardo Contreras

Puede entenderse que aquellas chilenas o chilenos que no habían nacido todavía en 1973  o era muy pequeños a esa fecha, no relacionen con exactitud la situación que se vivía en nuestro país con la que ahora en el 2017 se vive en Venezuela. Pero las similitudes son más que evidentes y tienen lógica pues los actores en ambos casos, desde el punto de vista político y de clases, son los mismos y por tanto sus conductas son demasiado parecidas.


De consiguiente quienes conocieron y vivieron ese tiempo en Chile y hoy se sitúen en contra del legítimo gobierno venezolano y no rechacen la evidente maniobra golpista en su contra son esencialmente ultra reaccionario, partidario del golpismo o simplemente pobre de espíritu y de cerebro, sin remedio.

Porque la estrategia y táctica de la CIA y demás aparatos del gobierno norteamericano son los mismos que ayer en Chile y hoy en Venezuela. De consiguiente la conducta de los grandes empresarios, de los políticos de derecha y de los medios de comunicación al servicio de Washington, son también idénticos. Y así como en 1973 los golpistas chilenos asesinaron a extranjeros, los golpistas venezolanos asesinan también a extranjeros y entre ellos chilenas y chilenos como los casos de Guisella Rubilar Figueroa el 2014 en la ciudad de Mérida mientras participaba en una actividad contra los golpistas   y el  de José Rodrigo Muñoz Alcoholado, también conocido por su posición de apoyo al gobierno de Maduro cuando este año cenaba tranquilamente en el restaurante Rugantino de Caracas.

Al igual que la derecha chilena en su tiempo, la derecha venezolana hoy y sus apoyos del poder trasnacional despliegan las más variadas estrategias. Como en Chile durante el gobierno de la Unidad Popular del presidente Salvador Allende, hoy en Venezuela su plan de sabotaje económico ha provocado una altísima inflación y un grave desabastecimiento, ambos procesos inducidos y  que – sumado al desplome de los precios del petróleo– viene golpeando con fuerza al pueblo venezolano.

Los golpistas tienen claro que deben copar aquellos centros de poder gubernamental que les sea posible lograr, tal como lo hicieran los golpistas en Chile. En nuestro país fue por una parte la Corte Suprema la que de  modo antijurídico, ilegal, emitió un pronunciamiento declarando ilegítimo al gobierno constitucional del presidente Salvador Allende. Lo fue también por otra parte la mayoría reaccionaria de la Cámara de Diputados cuando aprobó la declaración de agosto del 73 declarando igualmente ilegal al gobierno de Allende careciendo esa Cámara de facultades jurídicas para hacerlo. En Venezuela ese es el papel que juega el poder legislativo, el Parlamento.

Al igual que en Chile en 1973 al esfuerzo  actual en Venezuela por desestabilizar al gobierno democrático de Maduro le falta a los golpistas conseguir el apoyo real y efectivo de las masas que más bien y pese a las dificultades económicas creadas por el boicot, siguen apoyando al gobierno bolivariano.

Cabe recordar a propósito que en Chile el 4 de septiembre de 1973 cerca de un millón de personas desfiló durante horas y horas frente al Palacio Presidencial de La Moneda en respaldo al gobierno popular ; pocos días despues la Fuerza Aérea bombardeaba y destruía La Moneda. Pero no era precisamente apoyo de masas lo que faltaba a la Unidad Popular.

La singular semejanza entre lo ocurrido en nuestro país con lo que hoy sucede en Venezuela se expresa en los más diversos planos. Recordemos desde luego que ambas naciones fundan su economía en la extracción y comercialización de sus recursos naturales, básicamente mineros lo que les hace dependientes del precio internacional de tales productos. El manejo de la economía mundial por parte del imperialismo precipitó la baja del precio del Cobre chileno en la época de Allende y del Petróleo venezolano bajo el gobierno de Maduro con las consecuencias conocidas.

Otra semejanza es que los proyectos políticos tanto de Allende como el de Chávez ayer y Maduro hoy,  se han encaminado abiertamente en dirección a un cambio radical y por vía pacífica de las estructuras socio económicas y  en la perspectiva del Socialismo. Un desafío enorme al que hasta hoy no ha sido posible dar término pero que deja su huella en cada reforma tanto las realizadas por la Unidad Popular como por las que ha llevado a cabo el proceso bolivariano.

La desclasificación de los documentos secretos de la CIA comprueban todo lo dicho : cada golpe contra los proyectos populares fue gestado en la Casa Blanca e implementado por los serviles políticos conservadores y los grandes empresarios y grandes medios de comunicación de los países del continente. En nuestro país uno de los casos extremos es el  del recientemente fallecido Agustin Edwards que corrió en 1970 a los brazos de Nixon, así como a los de Kissinger y Richard Helms. Estos antecedentes constan incluso judicialmente en la causa 12 – 2013.

Lo que ocurre en Venezuela en nuestro tiempo es conocido por todos. Son las mismas manos que mueven los mismos hilos y a las que desespera que tanto en el Chile de ayer como en la Venezuela de hoy los gobiernos populares lograran relacionar crecimiento económico  con más capacidad de consumo y protección de los derechos humanos fundamentales del pueblo. Son los mismos que provocaron en Chile y provocan hoy en Venezuela desabastecimiento, acaparamiento, mercado negro, colas eternas para comprar algo. En Chile, por ejemplo, tras el golpe al día siguiente los acaparadores abrieron sus puertas y se acabaron las colas. Todo como por arte de magia.
Nadie de esa generación tiene pues derecho a ignorar lo ocurrido o mirar hacia otro lado. Son demasiado parecidas ambas experiencias así como el papel de los partidos de derecha y de esos que llaman de “centro derecha” (que igual podrían ser de “centro izquierda”) y que históricamente han variado posiciones a condición de no poner en jaque lo esencial del modelo capitalista.

Si no lo sabremos nosotros cuando uno de los detonantes fue la diferencia que produjo el tema de las 3 áreas de la Economía chilena entre los sectores políticos de ideología popular que respaldábamos al gobierno de Allende y aquellos abiertamente burgueses que clamaban al cielo para que no se tocara el poder de los grandes intereses económicos nacionales y extranjeros ni con el pétalo de una rosa.

Las maniobras de grupos terroristas, los paros de los camioneros, los asesinatos, los atentados, fueron parte importante de las maniobras golpistas en Chile. Grupos como “Patria y Libertad” cuyo líder de entonces, es hoy ¡¡Decano de Derecho!! De una universidad privada, cometieron diversos crímenes; otro tanto el grupo “Rolando Matus”.

Contrataban también mercenarios. Tal cual sucede hoy en Caracas con esos enmascarados “voluntarios” que disparan y lanzan bombas en las calles tratando de hacer aparecer a “un pueblo alzado”. Con lo que además ganan apoyo en las sedicentes clases medias.

¿Y qué decir del robo del helicóptero recién estos días desde el que se atacó a los ministerios de Justicia e Interior y al Tribunal Supremo de Venezuela? Evidentemente, como lo hacían en el Chile del 73 los golpistas venezolanos pretender crear una imagen de  ingobernabilidad  para justificar la intervención internacional o el quiebre interno. Eso se llama simplemente terrorismo fascista.

Si todo es así, como lo es, entonces ¿cómo entender a muchos que han condenado el golpe en Chile y que sin embargo hoy apoyan a la oposición en Venezuela? No hablo de los que, desde uno u otro partido chileno impulsaron el golpe o de aquellos cuyos parlamentarios aprobaron la declaración golpista de agosto del 73 o de aquellos partidos que tuvieron ministros cuando gobernaba el dictador Pinochet. Esos ya son conocidos. Ni hablo de aquellos cuyos máximos dirigentes salieron por el mundo a defender a los golpistas, acusando a Allende de los peores desastres, o que escribieron cartas públicas a políticos destacados de otras naciones.
Hablo de los que condenan el golpe en Chile y en cambio hoy apoyan a los golpistas en Venezuela.

Párrafo aparte es lo que sucede desde el punto de vista internacional. Desde luego la contradicción flagrante entre las consideraciones de Naciones Unidas y varias de sus instancias, en general todas favorables al gobierno venezolano y destacando sus índices sociales, y por otra parte los empeños abiertamente golpistas de  instituciones y gobiernos al impulso de un personaje tan deplorable y servil como es el actual secretario de la OEA y ex canciller uruguayo Luis Almagro.

Hasta los representantes nacionales del MERCOSUR intentaron discutir el tema venezolano hace pocos días. Llamó la atención que en esa posición estuviera incluso el gobierno uruguayo… 
Son las mismas instancias  o gobiernos de la región que en cambio nada dicen de los sucesos terribles que acontecen en otros países de la zona, ni de sus crisis políticas ni de hechos y crímenes terribles.

En ese sentido no nos puede resultar indiferente la posición de la Cancillería chilena que de modo cada vez más abierto se ha plegado a la ofensiva contra el gobierno de Caracas. No les vaya a suceder como cuando en un anterior gobierno chileno la Canciller de la época se sumó a los golpistas que duraron menos de 24 horas en el poder.

Hace pocos días en una reunión de la OEA en México el ministro Heraldo Muñoz hizo de portavoz de aquellos países que pretendían de nuevo inmiscuirse en los asuntos internos de Venezuela y en donde, refiriéndose a los golpistas procesados legalmente, hablaban de “presos políticos” y en que además se llamaba a no proseguir por el camino legal de la Asamblea Constituyente.

La respuesta del canciller venezolana, Delcy Rodríguez, fue justa e inmediata y llamó al funcionario chileno a preocuparse más bien de impulsar en nuestro país la iniciativa de Asamblea Constituyente para no seguir sometidos a la actual Constitución de Pinochet.

Digamos finalmente que la diferencia esencial entre Chile y Venezuela es la actitud de las Fuerzas Armadas de los respectivos  países: en el caso de los mandos golpistas de las Fuerzas Armadas chilenas en 1973 fueron serviles al imperialismo y a la gran burguesía y en cambio  las Fuerzas Armadas venezolanas han sido leales a su pueblo y al proyecto progresista que impulsa ese gobierno.

En aras del respeto a la historia de los pueblos de América Latina lo digno hoy es cerrar filas contra los sediciosos de siempre y defender intransigentemente  al gobierno legítimo de Venezuela. Lo contrario es una vergüenza mayúscula.
eduardocontreras2@gmail.com