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sábado, 11 de julio de 2020

Crisis y asesinatos de los pueblos en América Latina



Por Diego Olivera Evia:
La inmoralidad del neoliberalismo en el marco de la Pandemia

Los pueblos del cono sur son parte de una historia de muerte y segregación, las culturas de los pueblos originarios, de Ecuador, Chile, Bolivia, Brasil, Perú, Colombia, entre otros, han aplicado la segregación y el despojo de los terrenos, de los campesinos, de los dirigentes sociales, de la discriminación de la mujer, han creado femicidios, el machismo en estas naciones ha creado dolor y muerte, seria irracional desconocer la barbarie, de los cuerpos policiales y militares, son el brazo armado de la muerte.


El abuso como en Chile, de las violaciones a mujeres y hombres son parte, de una sociedad de muerte, al estilo de Pinochet y ahora Piñera, reproduce un golpe de estados ha sangre y muerte, siendo Piñera el mejor postor de la muerte, de la miseria, de las privatizaciones de la educación, de los servicios de agua, luz, entre el abuso a la industria y el desprecio a los trabajadores, una historia de siglos desde el cobre, el oro y la salitreras, que cercenaron la vida de miles de obreros.  

El 2020 un año de convulsión social en América Latina, se ha expandido con la pandemia, en el surgimiento del “El mundo ya no volverá a ser el mismo”, dicen los que le hacen el coro a la narrativa imperial; aunque lo que debieran subrayar es que: nunca el mundo había sido literalmente clausurado para el ser humano, y de modo indefinido. La “globalización” ya fue la culminación de una expansión irrestricta del capital y del mercado, y un arrinconamiento coercitivo de la humanidad, vendida al mundo entero como la apoteosis de la libertad y la riqueza para todos.

No hay un “mundo post-covid”, porque después de la cuarentena (que no es sino un Estado de sitio no declarado), lo que se puede vislumbrar es un Estado de excepción global, donde quedarían conculcadas, de facto, todas las libertades y derechos, civiles y políticos en todo el mundo. Esto significa acabar, definitivamente, con la idea de “mundo”. Porque si el mundo es un algo común, un orbe válido y accesible para todos; después de la cuarentena, quedará confirmado que el mundo se deshizo ante nosotros y lo único que nos queda, es un orden impuesto, ajeno a todo lo que podía significar un “mundo”.
Una nueva realidad en el planeta

Protestas sociales en Ecuador, Perú, Haití, Nicaragua y Chile; incendios en Brasil; crisis política en Venezuela; triunfos electorales de la izquierda en Bolivia, Argentina y Uruguay; asesinatos contra activistas en Colombia; un histórico aumento de la violencia en México y flujos migratorios sin precedentes desde Centroamérica.

A partir de este clima de agitación social, algunos analistas consideran que las manifestaciones de descontento social están ligadas a una crisis estructural del neoliberalismo en América Latina, lo cual permitiría entender parte del complejo escenario político de la región.
Sin embargo, la coyuntura en los países latinoamericanos no se limita únicamente al modelo económico, ya que factores como la corrupción y las tensiones geopolíticas globales forman parte de la ecuación para tratar de desenredar la madeja.
Las recomendaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) tuvieron una repercusión directa en el estallido social registrado en Ecuador y las elecciones presidenciales de Argentina.


Brasil y Perú una crisis global
En el caso de Brasil y Perú, más que un tema de índole estrictamente económica, lo que más ha causado enojo e indignación son casos de corrupción que han afectado la estabilidad política de ambos países.
En Brasil, la turbulencia comenzó con la destitución de la presidenta Dilma Rousseff a manos del Congreso, en agosto de 2016, por un caso de maquillaje de las cuentas fiscales, cuyo trasfondo era la disputa por el poder entre las distintas fuerzas del sistema político brasileño. El lugar de la mandataria fue ocupado por su vicepresidente Michel Temer, quien reconoció que ese 'impeachment' se trató en realidad de un "golpe" de Estado.

Casi inmediatamente después, el Gobierno de Temer aplicó una serie de recortes a los servicios de salud, educación y seguridad social, lo que ocasionó descontento entre la población brasileña y masivas manifestaciones.

La inmoralidad del neoliberalismo en el marco del fascismo
Un informe de la CELAC advertía los posibles efectos del modelo gringo desde las promesas de campaña y a partir de la (inesperada) asunción al Gobierno de Donald Trump suenan las alarmas sobre un “retorno al proteccionismo” en Estados Unidos (EE. UU.) como amenaza al orden global neoliberal. Se ha renovado la discusión liberalismo-proteccionismo desde una postura hegemónica que plantea ambas alternativas como contradictorias y en la que el proteccionismo sería un lastre del “populismo de derecha” de Trump que atenta contra los logros del neoliberalismo a nivel internacional. Así, desde la prensa hegemónica -que se hace eco de las voces expertas más calificadas- se viene advirtiendo sobre los perjuicios de los lineamientos proteccionistas impulsados por el Gobierno, en particular, los efectos en la economía y geopolítica internacional y, también, para América Latina y el Caribe (ALC).

Sin embargo, hay poca información concreta sobre cuál es el impacto en inversiones y relaciones comerciales con la región, donde las políticas de Trump, paradójicamente, parecen haber profundizado el neoliberalismo por la vía de la expansión de las transnacionales estadounidenses. Además, más allá de si el proteccionismo es “bueno o malo”, los resultados de los lineamientos implementados parecen haber abierto un nuevo ciclo de crisis en la economía de EE. UU., a la vez que están causando un impacto significativo en la geopolítica internacional. Lo que no está tan claro es que se trate de medidas que amenacen la supervivencia del neoliberalismo.

La realidad de Trump en EE. UU. auguraba, para la mayoría de analistas, un menor ritmo de comercio y de inversiones con la región. En efecto, varios factores parecían conjugarse en este sentido: la suspensión de acuerdos, como el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP), que contemplaban la reducción de barreras no arancelarias, la armonización regulatoria y la creación de nuevos estándares para regular el comercio digital; la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN); la idea de renegociar, también, acuerdos bilaterales con otros países como Chile, Colombia, Panamá y Perú, entre otros; las críticas a la OMC por favorecer el libre comercio; y la apuesta por la relocalización de la producción de las empresas estadounidenses hacia EE. UU. Sin embargo, hasta el momento, no se ha verificado esta tendencia.

(*) Periodista, Historiador y Analista Internacional
diegojolivera@gmail.com

martes, 16 de junio de 2020

Justicia o Barbarie



Por Prof.PSAlvatb:
Brutalidad policial. Racismo, discriminación desigualdades, corrupción, exclusión social, crisis medioambiental. Es lo que estamos viendo en los USA, y también aquí pues, modelo ejemplar de neoliberalismo y capitalismo más o menos salvaje, impuesto por la violencia policial y estatal.  Pero para ver estas situaciones, más allá de sus efectos y sombras; de la manipulación constante que hacen los medios y las elites de poder, habría quizá que tener otro tipo de educación. Bien nos señala el pensador alemán T.A. Adorno que “hacer hablar al sufrimiento es la condición de toda verdad”.


¿Lo ha pensado así usted, estimado lector y lectora? Es la capacidad o talante de ponerse en el lugar del otro que se expresó en nuestro estallido social, y ahora, se deja ver en el último imperio, arriba, al norte. Estas situaciones, que se repiten a lo largo de nuestras historias, nos permiten concluir que el punto de partida en la reflexión y debate sobre el estado de nuestras sociedades, no puede ser el presumir de que en ellas prima la justicia en general. Lo que se muestra históricamente, tanto en el Norte desarrollado, como aquí, es que la modernización neoliberal globalizada no ha sido capaz de contrarrestar – después de tener el camino despejado con el derrumbe de los socialismos históricos-, el dato central de las relaciones sociales: su radical injusticia.   Al contrario, lo que hace es promoverla y ahondarla, por cierto, disfrazada de tiempos mejores, cambio crecimiento, libertades o nuevos ricos, etc. Es una injusticia estructural y bifronte. 

Hace referencia tanto a la distribución de condiciones materiales y posibilidades de llevar una vida digna (recursos, bienes, derechos, libertades, salud, educación, vivienda, etc), como al espacio y acciones orientadas hacia la consideración, el respeto y el aprecio por cada sujeto-ciudadano. Lo que se llama también, una justicia del reconocimiento. Las situaciones anteriores, históricas por lo demás, están a la base de los estallidos sociales, tanto acá, como en los EEUU, no son meras expresiones de rechazo a situaciones puntuales. Veamos un momento algunas cifras de los EEUU.

Es importante, porque no podemos olvidar la influencia y poder condicionante (país-modélico) que ejerce ese país en nuestras elites económicas, políticas y culturales. Es cosa de ver no más las parrillas de Entel o VTR. Por el momento van 11 muertos en las protestas por el vil asesinato de G. Floyd (entre ellos, un policía). Unos 10 mil detenidos, y una represión muy similar con balas de goma (algunas directo a los ojos, como acá); con otro tipo de balas novedosas que son como corchetes eléctricos que se clavan en el cuerpo y producen el efecto de un shock eléctrico (increíble no, lo que da la creatividad técnica al servicio de la represión y el miedo). 

Bueno, además de los consabidos apaleos a mansalva. Y no estoy hablando de los saqueos, sino del trato a manifestantes pacíficos en su gran mayoría. Pero qué más hay detrás de todo esto. Fíjese usted lo que es la lógica del capital: los más ricos en USA, saltan de controlar el 60% de la riqueza en 1983, al 79% en el 2016, La clase media, controlaba el 32% del patrimonio en 1983; y baja al 17% en 2016. La clase baja controlaba el 7% de la torta en 1983, y baja al 4% en 2016 (Kesiser Report- mayo-junio 2019). 

No hay que olvidar que ahora mismo, es decir, en los dos meses y algo de esta epidemia del Covid-19, el capitalismo ha generado nuevas oportunidades para que, los que ya eran ricos, pues lo sean aún más (entre ellos, los señores Bezos y Zuckerberg ), y  además, algunos otros pocos se suban también al carro. Si a comienzos de abril existían 614 milmillonarios en USA, a comienzos de junio, ascendieron a 630.   Tiene ese país unos 40 millones de pobres, de los cuales cinco millones en pobreza extrema.   Ya puede imaginar quiénes son esos excluidos sociales.

Por no hablar de las consecuencias que tiene allí el masivo consumo de drogas. Hay algunos que comentan: si gobernase B. Obama la cosa sería distinta.  Lamentablemente, el bipartidismo en los USA ha rato que no se diferencia entre sí, salvo en aspectos puntuales y que no tocan el dominio que ejerce la élite de poder y el llamado Complejo Militar-tecnológico-financiero.   La influencia del dinero en la política, y de las elites de esos partidos, es enorme con las consecuencias previsibles.  Cuando Obama llegó a la Casa Blanca habló que ella se iluminaba como con un arco iris; y al día siguiente bombardeaba 3000 civiles en Oriente Medio de forma extrajudicial; o deportaba 3.2 millones de personas (cualquier semejanza con Derecha/ Concertación es pura coincidencia).  

Y, sin embargo, premunidos de una falsa ideología del “excepcionalísimo estadounidense” (y por cierto, la defensa de los DDHH) se creen autorizados (apoyados entre otros por sus “empleados” y seguidores del Grupo de Lima) a ponerle la rodilla al cuello a cualquier país en función de sus intereses (Irak, Libia, Siria, Afganistán, Venezuela, Cuba, entre otros). Para eso tienen repartidas   unas 800 Bases Militares por todo el mundo, de las cuales hay unas 76 operando en Latinoamérica y el Caribe. Colombia es la “privilegiada” con unas 10 bases.

¡Pero también existe una en Argentina y otra en Chile (Fuerte Aguayo)!  El universalismo eurocéntrico con todo está siendo cada vez más cuestionado.  Y por si todo eso fuera poco, hay unos 150.000 muertos y unos 2 millones de contagiados por Covid-19. En fin, interesa subrayar que con esta pandemia del Covid-19, todos estos ingredientes y sus consecuencias (dentro y fuera de los USA) es lo que habilita a muchos para sostener que estaríamos frente a una crisis de la civilización del capitalismo liberal occidental. Otros, en esa estela, nos hablan de que vamos hacia un colapso generalizado del sistema, con el peligro de una salida “eco fascista” (Carlos Taibo). 

Y, aún hay quienes, como José Luis Sampedro, nos advierten que ya “Vivimos en una época de barbarie (...) “se desintegra la civilización occidental tal como venía del siglo XV.  Tenía razón Fukuyama –continúa-   pero al revés: estamos al final de la historia, pero no por haber llegado al colmo, sino por haber llegado al desmoronamiento”.  Volvemos al principio: justicia o barbarie. ¿Pero, será posible la Justicia con mayúscula bajo este sistema?  Para su logro más allá de este sistema habría que ir saliendo de la servidumbre voluntaria en que nos encontramos. Y de nuevo, no olvidar que: “hacer hablar al sufrimiento es la condición de toda verdad”. 

pablosalvatb@gmail.com

miércoles, 10 de junio de 2020

EE UU una de las capitales mundiales del racismo


Por Sergio Ortiz:
Reiterados asesinatos, discriminación y racismo contra negros

A partir del asesinato de un afroamericano por parte de un policía blanco de Minneapolis, en EE UU y otras partes del mundo se generó una gran oleada de protestas.

El asesinato de tintes racistas fue consumado el 25 de mayo. La víctima y el victimario comparten rasgos de otros casos en EE UU: la primera, George Floyd, un afroamericano, y el segundo, Derek Chauvin, un policía blanco.


Como en otros crímenes cometidos por las fuerzas policiales animadas de racismo, Chauvin no actuó solo. Fue secundado por tres uniformados: Thomas Lane, J.A. Kueng y Tou Thoa. Una escena típica de la cobardía de los agresores, pues la persona que va a morir está sola y no se resistía a la detención, y quien mata está armado, con tres efectivos que lo ayudan a matar.

La vida de Floyd valió 20 dólares. Con un billete igual había adquirido algún comestible en un supermercado; según el cajero era falso y llamó a la policía. En vez de interrogarlo, comprobar la denuncia y eventualmente llevarlo detenido para que la justicia aclarara si ese pequeño delito era real o no, los policías ultimaron al cliente.

Otras características son peculiares. No se había visto a un agente matar a una persona obligada a tenderse en la calle, asfixiándolo con la presión de su rodilla sobre el cuello impidiéndole respirar durante 9 minutos. Alguien filmó un video y se difundió, escuchándose decir al moribundo “no puedo respirar”.
El crimen fue brutal y conmovió no sólo a los ciudadanos de Minneapolis, sino al resto de Minnesota. Se fue difundiendo al país y en estos tiempos de conectividad y de análisis globales por la pandemia de COVID-19, al resto del mundo en forma casi instantánea.

La historia se parecía a otras pues la institución policial, la justicia y el poder político estadounidense reaccionaron en forma benévola con el criminal. No fue detenido inmediatamente ni dado de baja. La justicia no lo acusaba de asesinato. El gobernador del Estado, el demócrata Tim Walz, ante el inicio de las manifestaciones, respaldó a los uniformados, declaró el Estado de Sitio y envió la Guardia Nacional.

Como “Ardió Troya”, perdón Minneapolis, entonces las cosas fueron cambiando para mejor. Al día siguiente del crimen los policías fueron dados de baja. El alcalde Jacob Frey, demócrata, instó a presentar cargos penales. Y el fiscal general de Minnesota, Keith Ellison, acusó a Chauvin de homicidio en segundo grado (la familia de Floyd quiere de primer grado) e imputó a los otros tres cómplices.
Para entonces ya el asesinato estaba en la primera línea de la política estadounidense y entre los más importantes sucesos internacionales, preparándose manifestaciones populares en Londres y otras ciudades europeas.

Capitalismo tan desigual
El presidente neofascista ya venía arrojando nafta al incendio de su país, con una política criminal en tiempos de pandemia. Cero cuidados, casi cero ayudas estatales a los más vulnerables (1.200 dólares a una parte de los más necesitados), cero fortalecimientos del sector público de la salud, propaganda de remedios que no eran tales, cero coordinaciones con la Organización Mundial de la Salud, campaña anti china en vez de intercambio de experiencias con el país que mejor luchó contra el COVID-19 y un largo etcétera.

Si bien no fueron exclusivamente culpa del neonazi titular de la Casa Blanca, los más de 100.000 muertos por el coronavirus subrayaron su grave responsabilidad.

Y los más sufridos, como siempre, los negros. “Los investigadores de Boston University hallaron que el 11% de los adultos negros y el 18% de los indoamericanos tenían múltiples factores de riesgo que los colocaba en mayor peligro de sufrir un caso severo de COVID-19, mientras que esto sólo sucedía con el 8% de los blancos. Entre las personas de 65 años o más en el mismo estudio, que evaluó datos del Sistema de vigilancia de factores de riesgo conductuales del 2018, se encontró que el 69% de los indoamericanos y el 61% de los afroamericanos tenían uno o más factores de riesgo, además de la edad, en comparación con el 54% de los adultos blancos” informaba Rachel Nania, en sitio AARP, el 8 de mayo pasado.

Los graves problemas económicos actuales en el imperio serán aún más impiadosos con los afroamericanos y latinos, cuyos ingresos están por debajo del promedio de los blancos. El ingreso medio de éstos es de 70.642 dólares, el de afroamericanos 41.361 y el de los hispanos algo mejor, 51.450.

Unos 40 millones de nuevos desocupados han pedido cobrar el seguro por desempleo y la desigualdad de la sociedad capitalista también se reflejará allí, con negros y latinos encabezando las listas de desempleados.
Trump el incendiario

Hacía muchos años que las protestas sociales no eran tan masivas, violentas y persistentes. Son masivas, porque han participado miles y miles de personas en numerosas ciudades; en cuarenta de éstas quisieron desalojarlas y vaciar las calles con toque de queda. Son violentas porque - no en todos los casos - hubo confrontaciones con la policía, incendios de patrulleros, piedras y botellas incendiarias contra los efectivos, ataques y robos a locales comerciales, etc. Han muerto 3 manifestantes y centenares fueron detenidos. Y son persistentes porque han pasado casi diez días y las manifestaciones no cesaron en Washington, Nueva York, Houston, Los Ángeles, etc., aunque hayan disminuido las concurrencias.

Toda una enseñanza para quienes, desde América Latina, Asia y África suelen pensar que en el “Primer Mundo” no hay lucha de clases y sus gobiernos gozan de paz y buena salud. Al contrario, cómo estará de alborotada la decadente superpotencia que Trump hizo suya la consigna de “la ley y el orden”, con reminiscencias nixonianas.

Los gobernadores de uno y otro color político bipartidista han apelado al toque de queda, la concentración de policías, de la Guardia Nacional y otras agencias de seguridad. Trump fue más allá, al amenazar con que “empiezan los saqueos y empiezan los tiroteos”. Y luego amagó con usar las Fuerzas Armadas en estos asuntos de seguridad interior, algo que ni siquiera aceptó su Secretario de Defensa, Mark Esper.

Si no fuera trágico, sería gracioso que la administración Trump, además de acusar de terrorista a la agrupación ANTIFA (Antifascistas), denunciara a los gobiernos de Cuba y Venezuela. “El FBI detuvo a un grupo de venezolanos y cubanos que pagaban para causar caos en las protestas en EEUU. Las autoridades norteamericanas se encuentran investigando para determinar si los capturados tienen lazos con las dictaduras de Venezuela y Cuba”, mentía Infobae, la web anticomunista argentina.

Dentro de 5 meses hay presidenciales en USA, pero primero tendrán que apagar el incendio de negros, latinos, asiáticos y blancos; la fogata social de Minneapolis es multicolor y allí arde la imagen del dizque “mejor democracia del mundo”.

ortizserg@gmail.com

miércoles, 6 de mayo de 2020

Las intenciones de la clase política y del gran empresariado



Por Juan Pablo Cárdenas S.:
Sebastián Piñera y sus amigos ven al coronavirus como su gran aliado. Gracias a la pandemia todos ellos saben que pudieron retener el gobierno después de varios meses de alzamiento popular, en que las policías y la represión fueron desbordadas por el descontento social y hasta en sus escasos partidarios surgieron las voces de quienes pensaban que el Jefe de Estado debía alejarse del poder antes que la convulsión fuera completamente irrefrenable y los arrastrara a todos. Por lo mismo es que hoy, después de postergar el Plebiscito Constitucional, las elecciones de gobernadores, de alcaldes y concejales, Piñera manifiesta la posibilidad de que estos eventos vuelvan a diferirse si la pandemia no cesa. Él y sus adláteres creen que lo “prudente” sería olvidarse de estos comicios y extender el mandato de todas las autoridades con el pretexto de salvar las vidas de los infectados y de quienes contraigan el mal próximamente.


Con la misma intención hay políticos de la autodenominada oposición que desean lo mismo, a sabiendas que la explosión social también tiene explicación en la corrupción general y en el mal desempeño de quienes se han turnado amistosamente en el poder desde hace treinta años. Mal que mal, con Pinochet gobernaron diecisiete años muchos de los que hoy están en La Moneda, el Parlamento y las instituciones públicas, por lo que extender la actual administración hasta su término no sería para ellos tan abusivo o arriesgado. Porque en una feble visión republicana se ha establecido la idea que los mandatarios elegidos por sufragio popular tienen derecho a seguir gobernando, aunque hayan perdido abruptamente la adhesión ciudadana en las calles se exija su salida.

Es más, y como lo hemos comentado antes, no pocos creen que una vez en el poder los gobiernos tienen el derecho a hacer lo que les plazca, así sea contradiciendo totalmente lo prometido. Por supuesto que esta voluntad solo rige en aquellos países que son gratos a los Estados Unidos, a los inversionistas extranjeros y a las oligarquías nacionales. Pero no en Venezuela y otras naciones, por ejemplo, cuyos regímenes se han desmarcado de la ideología hegemónica y desde el imperio se fomenta su desestabilización.

Con tal mediocre desempeño comparado a otros países de la Región es posible que la famosa curva de la pandemia no logre aplanarse muy próximamente, luego que Piñera cediera a las presiones empresariales preocupadas por el abrupto decrecimiento económico y esté propiciando franca o solapadamente que los trabajadores retornen a sus tareas, los estudiantes a sus afanes y el comercio vuelva a florecer en el consumismo. Las acciones de mitigación de la pandemia han resultado exitosas en los barrios donde viven los más ricos y que importaron el mal a nuestro país. Al mismo tiempo que se han aflojado los controles en las poblaciones en que habitan los pobres y la mano de obra barata y cuyo riesgo de contraer el mal es mayor, a causa de las precarias condiciones de vida de más de la mitad de la población y cuya cifra de pobres crece con la cesantía que ya se empina al 15 por ciento, además de los sueldos y pensiones miserables que se evidenciaron para todos desde el último 18 de octubre. A la fecha se reconoce que ya hay más de un millón y medio de personas que han perdido sus empleos en estos últimos meses.

 La clase patronal y la derecha parlamentaria ahora le dan un voto de confianza a las bancadas de la ex Concertación y Nueva Mayoría en cuanto a que llegarán a convenir conjuntamente las postergaciones electorales, así como con la presión del pueblo alzado lograron ponerse de acuerdo todos en la convocatoria a un plebiscito que ya debió haberse realizado. El más ansioso por diferir estos compromisos democráticos es el propio Piñera quien en su melomanía cree seguro que los chilenos van a reconocerle, en algún momento, sus esfuerzos para combatir la Pandemia. Felizmente, hay que reconocer que existen algunas voces oficialistas que aseguran se va a cumplir el itinerario electoral definido.

La recuperación de la postrada imagen de Piñera y su gobierno es algo bien improbable que suceda, en realidad. Salvo que los chilenos se empiecen a conformar con la presencia del mal, así como en el pasado lo hicieron con los más diversos y letales virus de la pobreza, la discriminación y los abusos del poder. Confiamos, sin embargo, que la gran lección que nos dejará el Covid 19 será el convencimiento de que en Chile había dinero más que suficiente para mejorar los sueldos, levantar viviendas dignas y fomentar nuevos empleos. Así como ya le quedan nítidos a los chilenos los escandalosos ingresos y prebendas de quienes ejercen la política, los multimillonarios dividendos que continúan repartiéndose los grandes accionistas y banqueros. Además de experimentar en carne propia los escuálidos recursos destinados a nuestros sistemas de salud y educación, versus los ingentes e inútiles gastos de las FF.AA. A quienes la crisis todavía no les toca un pelo, como que continuamos recibiendo barcos, aviones y toda suerte de pertrechos para una guerra imaginaria con nuestros vecinos.

Somos de los que creemos que, si bien la pandemia logró paralizar la protesta social, la realidad que se ha desnudado en estos meses va a ganar más adeptos para las causas de justicia, equidad y respeto a los DDHH. Confiados en que el pueblo se opondrá duramente a cualquier postergación o cancelación de sus derechos ciudadanos, convencido que debe imponerse una nueva Carta Magna y demoler el sistema económico que le ha causado muchos más estragos a la población que todos los terremotos, las epidemias y ese sinfín de pesares que ha asolado nuestra existencia. Será el momento de ganar una conciencia más generalizada, en favor de retomar la desobediencia civil.

Acompañados esta vez, además, por los pueblos que también ahora han descubierto los horrores de la infección capitalista y ultraliberal. Después de un tiempo en que hasta los militares y policías llegarán a convencerse de que ellos también son parte del pueblo humillado por las clases pudientes y los uniformados que se desempeñan como edecanes y celadores del sistema.

#QuedateEnCasa
juanpablo.cardenas.s@gmail.com

viernes, 10 de abril de 2020

La xenofobia anti venezolana y los derechos humanos



Por Oscar Bravo:
Después de las mal llamadas guerras mundiales que se escenificaron en la primera mitad del siglo XX, permitió que la dirigencia política de la época, organizara instituciones que sirvieran como muros de contención que ayudaran a evitar que se produjese una temible e indeseable tercera guerra mundial, que sería de pronósticos reservado para la supervivencia de la humanidad, y de esa reflexión existencial (o miedo a un futuro incierto) nació la Organización de Las Naciones Unidas en 1945 y la declaración de los derechos humanos en 1948…con el desarrollo de un derecho internacional fundamentado en el respeto entre los Estados soberanos y la defensa a la libre autodeterminación de los pueblos y todo para preservar la paz y la resolución de los conflictos por vías pacíficas y diplomáticas…



Por lo tanto, podemos acercarnos a unas aproximaciones teóricas sobre los avances logrados por parte de los derechos humanos en los últimos 70 años, que buscan “proteger y garantizar”, a que cada día, las personas por la sola condición de nacer humana, puedan vivir a plenitud, con calidad de vida, sin ningún tipo de discriminación que afecte al más preciado capital intangible de la ciudadanía: “la dignidad humana” …

Hay una tarea pendiente que tiene la humanidad, y es luchar contra algunos aspectos culturales de algunas despreciables formas de discriminación, y entre ellas tenemos la xenofobia, conocida de manera básica, como el odio y el desprecio a las personas extranjeras, y que puede tener entre los factores que lo originan, al desarrollo de un mal entendido nacionalismo, y la creación de pensamientos excluyentes y sectarios de posturas ultranacionalistas…

Pero la historia tiene sus terribles paradojas y curiosidades, cuando observamos con mucha “rabia y dolor”, el maltrato que están sufriendo las venezolanas y los venezolanos, en países como Colombia, Ecuador y Perú, con toda una dual carga irónica: 1.- esos países lograron su independencia por el Libertador Simón Bolívar, el más universal venezolano y 2.- Venezuela, desde la segunda mitad del siglo XX, ha recibido con las puertas abiertas a millones de personas de esos países, sin ningún tipo de discriminación…
Debemos preguntarnos: ¿por qué ese visceral odio anti venezolano?…

Politólogo.
bravisimo929@gmail.com

sábado, 30 de noviembre de 2019

El derecho a la libertad



Por Carolina Vásquez Araya:

La necesidad constante de reconquistar derechos es el mayor desafío para las mujeres.

Nada está dicho. Incluso la participación política, uno de los derechos elementales en cualquier sociedad, representa un obstáculo para la mitad de la población del mundo, desde estructuras diseñadas con visión patriarcal y profundamente antidemocrática. Avanzado el siglo de la tecnología, la marginación de las mujeres sigue latente, fuera de toda lógica y en abierta contradicción con los supuestos avances de la Humanidad. Esta realidad queda plasmada en leyes restrictivas sobre uno de los aspectos más íntimos de un ser humano como es la salud sexual, pero sobre todo en una creciente influencia de doctrinas cuyos preceptos colocan a la mujer en una posición dependiente, subordinada y abiertamente inferior.


Quienes experimentan con mayor violencia el choque con la realidad impuesta a partir de este sistema son las niñas y adolescentes, enfrentadas desde su nacimiento a la discriminación y la violación de su integridad física, sexual y social. Privadas de la capacidad de defenderse contra la agresión en los diferentes escenarios de su entorno, desde muy pronto deben aceptar la desigualdad como norma de vida, aun cuando pertenezcan a un círculo privilegiado dentro de su comunidad. La misoginia y el machismo atraviesan de manera transversal a todos los estratos, en todas las culturas e incluso en países de gran desarrollo social, en donde se destacan los logros en equidad –algo que debería ser la norma- como conquistas excepcionales.

En esta fecha especial, cuando se hace énfasis en la absoluta urgencia de establecer parámetros desde los estamentos políticos y sociales para eliminar la violencia contra la mujer, nos encontramos con un escenario cada vez más restrictivo en temas como la educación en igualdad, el derecho a la interrupción de embarazos provocados por violación, el derecho a la equidad en salario, participación política, acceso al crédito, eliminación de toda forma de discriminación institucional y de cualquier otra índole y, de manera muy puntual, la protección de niñas, adolescentes y mujeres adultas contra esas limitaciones que hacen de la marginación una forma de vida.

Una de las campañas más arteras contra la libertad de las mujeres ha sido la descalificación del feminismo como un intento de transformar el concepto mismo en una afrenta contra los valores de la sociedad, como si la búsqueda de la igualdad entre mujeres y hombres constituyera una desviación moral. La férrea oposición de grupos conservadores contra los derechos de las mujeres a una vida libre de violencia se ha acentuado mientras se consolidan los gobiernos dictatoriales marcados por la influencia de las doctrinas pentecostales alrededor del mundo. La intención es clara: obstaculizar la participación de la mujer en instancias de poder y decisión, ya que desde su posición podría alterar de manera significativa el fiel de la balanza y con ello redistribuir las cuotas de influencia en asuntos de impacto político y social.

Las innumerables formas de violencia en contra de la mujer, un grueso y antiguo catálogo de agresiones e injusticia, tienen como finalidad mantener un statu quo de privilegios para un sector determinado de la sociedad. Es el mismo cuadro definido por el sistema económico, impuesto por las potencias occidentales en contra de sociedades aplastadas por las desigualdades. Por lo tanto, derribar esas estructuras no provocaría necesariamente un desequilibrio en la dirección contraria, sino un cambio capaz de beneficiar a la sociedad en su conjunto, eliminando los mecanismos que actualmente le impiden alcanzar la tan ansiada paz.

El mundo necesita otro código de conducta; uno inclusivo y justo.

elquintopatio@gmail.com


domingo, 3 de noviembre de 2019

Crisis y asesinatos de los pueblos en América Latina



Por Diego Olivera Evia:
La inmoralidad del neoliberalismo en el marco del fascismo

Los pueblos del cono sur son parte de una historia de muerte y segregación, las culturas de los pueblos originarios, de Ecuador, Chile, Bolivia, Brasil, Perú, Colombia, entre otros, han aplicado la segregación y el despojo de los terrenos, de los campesinos, de los dirigentes sociales, de la discriminación de la mujer, han creado femicidios, el machismo en estas naciones ha creado dolor y muerte, seria irracional desconocer la barbarie, de los cuerpos policiales y militares, son el brazo armado de la muerte, del abuso como en Chile, de las violaciones a mujeres y hombres son parte, de una sociedad de muerte, al estilo de Pinochet y ahora Piñera, reproduce un golpe de estados ha sangre y muerte, siendo Piñera el mejor postor de la muerte, de la miseria, de las privatizaciones de la educación, de los servicios de agua, luz, entre el abuso a la industria y el desprecio a los trabajadores, una historia de siglos desde el cobre, el oro y la salitreras, que cercenaron la vida de miles de obreros.  


El 2019 ha sido un año de convulsión social en América Latina. Protestas sociales en Ecuador, Perú, Haití, Nicaragua y Chile; incendios en Brasil; crisis política en Venezuela; triunfos electorales de la izquierda en Bolivia, Argentina y Uruguay; asesinatos contra activistas en Colombia; un histórico aumento de la violencia en México y flujos migratorios sin precedentes desde Centroamérica.

A partir de este clima de agitación social, algunos analistas consideran que las manifestaciones de descontento social están ligadas a una crisis estructural del neoliberalismo en América Latina, lo cual permitiría entender parte del complejo escenario político de la región.
Sin embargo, la coyuntura en los países latinoamericanos no se limita únicamente al modelo económico, ya que factores como la corrupción y las tensiones geopolíticas globales forman parte de la ecuación para tratar de desenredar la madeja.

Ecuador, Argentina y Haití: las recetas del FMI
Las recomendaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) tuvieron una repercusión directa en el estallido social registrado en Ecuador y las elecciones presidenciales de Argentina.
El drástico incremento en el precio de los combustibles, derivado de la adopción del llamado "paquetazo" impulsado por el presidente Lenin Moreno en Ecuador, detonó una serie de protestas populares que fueron reprimidas por la policía y obligaron a que el mandatario trasladara la sede de Gobierno de Quito, a la ciudad de Guayaquil.

Brasil y Perú una crisis global
En el caso de Brasil y Perú, más que un tema de índole estrictamente económica, lo que más ha causado enojo e indignación son casos de corrupción que han afectado la estabilidad política de ambos países.
En Brasil, la turbulencia comenzó con la destitución de la presidenta Dilma Rousseff a manos del Congreso, en agosto de 2016, por un caso de maquillaje de las cuentas fiscales, cuyo trasfondo era la disputa por el poder entre las distintas fuerzas del sistema político brasileño. El lugar de la mandataria fue ocupado por su vicepresidente Michel Temer, quien reconoció que ese 'impeachment' se trató en realidad de un "golpe" de Estado.

Casi inmediatamente después, el Gobierno de Temer aplicó una serie de recortes a los servicios de salud, educación y seguridad social, lo que ocasionó descontento entre la población brasileña y masivas manifestaciones.

La inmoralidad del neoliberalismo en el marco del fascismo
Un informe de la CELAC advertía los posibles efectos del modelo gringo desde las promesas de campaña y a partir de la (inesperada) asunción al Gobierno de Donald Trump suenan las alarmas sobre un “retorno al proteccionismo” en Estados Unidos (EE. UU.) como amenaza al orden global neoliberal. Se ha renovado la discusión liberalismo-proteccionismo desde una postura hegemónica que plantea ambas alternativas como contradictorias y en la que el proteccionismo sería un lastre del “populismo de derecha” de Trump que atenta contra los logros del neoliberalismo a nivel internacional. Así, desde la prensa hegemónica -que se hace eco de las voces expertas más calificadas- se viene advirtiendo sobre los perjuicios de los lineamientos proteccionistas impulsados por el Gobierno, en particular, los efectos en la economía y geopolítica internacional y, también, para América Latina y el Caribe (ALC).

Sin embargo, hay poca información concreta sobre cuál es el impacto en inversiones y relaciones comerciales con la región, donde las políticas de Trump, paradójicamente, parecen haber profundizado el neoliberalismo por la vía de la expansión de las transnacionales estadounidenses. Además, más allá de si el proteccionismo es “bueno o malo”, los resultados de los lineamientos implementados parecen haber abierto un nuevo ciclo de crisis en la economía de EE. UU., a la vez que están causando un impacto significativo en la geopolítica internacional. Lo que no está tan claro es que se trate de medidas que amenacen la supervivencia del neoliberalismo.

A continuación, expondremos qué es el “proteccionismo à la Trump” (una cosa es lo que se dice, otra es lo que se decide y otra diferente, lo que se logra), dimensionando, en primer lugar, sus efectos en EE. UU. para, en un segundo momento, abordar su impacto en las relaciones con ALCA.

La llegada de Trump a la presidencia de EE. UU. auguraba, para la mayoría de analistas, un menor ritmo de comercio y de inversiones con la región. En efecto, varios factores parecían conjugarse en este sentido: la suspensión de acuerdos, como el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP), que contemplaban la reducción de barreras no arancelarias, la armonización regulatoria y la creación de nuevos estándares para regular el comercio digital; la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN); la idea de renegociar, también, acuerdos bilaterales con otros países como Chile, Colombia, Panamá y Perú, entre otros; las críticas a la OMC por favorecer el libre comercio; y la apuesta por la relocalización de la producción de las empresas estadounidenses hacia EE. UU. Sin embargo, hasta el momento, no se ha verificado esta tendencia.

El “América First”, que prometía generar empleo e impulsar la industria nacional, volver al “made in América” vs. el “made in China”, ha mostrado escasos resultados. No parece haberse conseguido un aumento en la competitividad de las industrias locales, pues la mayoría está atada a una cadena de producción invariablemente internacional. A esto se suma la disminución de las ganancias en las industrias manufactureras de EE. UU., como la de producción de alimentos, bebidas y tabaco, las productoras de petróleo, carbón, químicos y otros productos durables que se fabrican en territorio estadounidense. En un análisis reciente se menciona que esa caída de las ganancias podría explicar la política proteccionista al interior y la política de libre mercado al exterior.

(*) Periodista, politólogo y analista internacional
diegojolivera@gmail.com

martes, 3 de septiembre de 2019

Afro descendiente entre el neoliberalismo y la izquierda



Por Jesús Chucho García:
La semana próxima se cumplirán diez y ocho años de la III Conferencia Mundial contra el racismo, la discriminación, la xenofobia y sus formas conexas, realizadas en Durban, Sudáfrica del 30 de agosto al 7 de septiembre. De los movimientos sociales en Venezuela, solo asistió la Red de Organizaciones Afrovenezolanas (Nirva Camacho, Jorge Guerra y Jesús Chucho jarcia). Fue una conferencia histórica donde se puso énfasis en dos aspectos transcendentales: 1-el tema de las Reparaciones ante los países que ejercieron la Trata negrega, crimen e lesa humanidad, y someter a millones de africanos subsaharianos al perverso sistema esclavista. La trata negrera traslado en casi 500 años millones a más de 20 millones de africanos y africanas a toda nuestra América, siendo los mayores receptores, Brasil, el espacio Caribe, Estados Unidos, Colombia, Venezuela, en mayor proporción, pero ningún país de este continente escapo a ese fenómeno y a la esclavización que género en discriminación, exterminio racial y sus consecuencias hasta nuestros días siendo Estados Unidos, Colombia, Honduras y Brasil con la mayor alta tasa de exterminio racial.


El segundo tema fue el concepto AFRODESCENDIENTES, definido claramente como los descendientes de africanos como resultado de la trata negrera y el sistema esclavista en las Américas. Fueron nuestros ancestras y ancestros que en condiciones de esclavizados levantaron las economías y la acumulación capitalista durante casi 400 años. Mas de cuatrocientas organizaciones afro de nuestra América logramos imponer ese concepto, previo acuerdo en la conferencia de las Américas realizada en diciembre del año 2000 en Santiago de Chile.

CAPITALISMO, NEOLIBERALISMO Y EXCLUSION AFRO
El capitalismo acumuló salvajemente su capital sobre el trabajo forzado y las inteligencias de las y los africanos y sus descendientes en dos modelos económicos: 1-el modelo minero extractivo (Minerales y posteriormente con el surgimiento del Petróleo y el gas se agudizo esa explotación. Segundo la explotación de monocultivos como el Cacao y café (caso Venezuela).

Hoy después a medio milenio lamentablemente en la mayoría de nuestros países sigue imperando el modelo minero extractivo y la mono producción con un agravante en esta última, y es el uso de fertilizantes, semillas transgénicas que ha ido modificando nuestros sistemas agrícolas tradicionales y produciendo cáncer de suelos y graves consecuencias en el área de la salud. La prosecución del capitalismo tomo mayor agresión en el neoliberamos contemporáneo ya que esos dos modelos están agudizando la amenaza del cambio climático donde ya existe una alerta roja que si no se disminuye la producción de gas y petróleo, la extracción de minerales, así como el uso intensivo de los agroquímicos ya tenemos fecha de defunción para las próximas cinco décadas, pero a la supremacía neoliberal eso lo que menos les importa.

LA IZQUIERDA ORTODOXA AUN NO ENTIENDE EL TEMA AFRO
Si algo lleno de luz el inicio del siglo XXI, fueron los cambios progresistas que se comenzaron a generar en nuestra América. La izquierda como propuesta ideológica más humana hizo un intento por la inclusión de las y los afrodescendientes en las políticas públicas y en el marco jurídico al legar a tomar el poder. Electoralmente somos una fuerza decisiva para que el proyecto e izquierda llegara el poder, pues somos cerca de doscientos millones en América Latina. Los diferentes gobierno progresista ante un neoliberalismo salvaje hicieron el esfuerzo por incluir el tema afro en sus políticas públicas como mandato del plan de acción de Durban, sin embargo a la hora profundizar esa inclusión en la construcción del modelo social a construir, se quedó corta, excluyo y sigue excluyendo a las y los afrodescendientes como un factor decisivo  en muchos aspecto y lo poco ha sido en lo que hemos denominado el “etnopulismo¨y es más lamentablemente han reproducido el modelo minero extractivo y la mono producción agrícola y se están recurriendo a agroquímicos y semillas transigencias desde hace más de una década. Ese no es el modelo como sobrevivían nuestros ancestros y ancestral africana. Ese no fue el modelo que aspirábamos a construir. Intentamos en el pasado Foro de izquierda de Sao Pablo, realizado en Caracas, en Re alfabetizar esa izquierda ortodoxa, pero no lo entendieron y tuvimos que hacer una rebelión para exigir comprensión e inclusión con dignidad y decisión. ¿Es la primera vez que esto ocurría en más de veinte ediciones del Foro de Sao Pablo, lo cual paso a la historia y ojalá la izquierda repiense en estos momentos e incertidumbre…que es la izquierda y hacía que modelo societario vamos?

CHU CHERIAS
EL antiguo Cumbe de Ocoyta, Municipio Acevedo, Estado Miranda, nos dice que lo más importante en este momento es el agua potable, pues presuntamente han aparecido algunas empresas en esa historia comunidad ha hacer proyectos que pocos les importa, coño hasta cuando hacen vainas sin consultar a nuestras comunidades afro.

El proceso de Comunidades Negras de Colombia (PCN) emitió un comunicado expresando su solidaridad con Venezuela exigiendo al gobierno de Donald Trump paralizar su agresión y embargo criminal a nuestro país. Gracias hermanos afrocolombianos.
sgeral@mst.org.br


miércoles, 21 de agosto de 2019

El fracaso de la Izquierda



Por Juan Pablo Cárdenas S
La historia de la evolución de la humanidad se vincula inexorablemente a la existencia de líderes extraordinarios que impulsan las transformaciones. Estos conductores han sido reconocidos de diversas maneras, pero se trata de los libertadores, revolucionarios, progresistas y, desde luego, de los izquierdistas. En los últimos cien o doscientos años es la Izquierda, precisamente, la que ha impulsado la independencia de las naciones, la justicia social, el reconocimiento de la igualdad y los DDHH, de la misma forma en que se asume que las derechas son retardatarias, amigas de que la historia no se mueva y persistan lacras tan horribles como las de la esclavitud, la discriminación racial y la concentración económica en muy pocas manos.


Gobernantes y activistas de izquierda han pagado muchos costos por promover la dignidad humana y de los pueblos. De ello habla el heroísmo de nuestros padres fundadores, de un Nelson Mandela, Fidel Castro, Martin Luther King, Salvador Allende, Ghandi y tantos otros. También los que se alzaron contra las monarquías, el apartheid y tantos otros héroes y mártires. Desde el mismo fundador del cristianismo, hasta un Martín Lutero y Carlos Marx, como tantos otros reformadores religiosos, filósofos y sindicalistas. Y hasta santos como nuestro Clotario Blest y Alberto Hurtado.

En la lucha contra la opresión de las dictaduras militares, nuestro país reconoce a centenares y mites de combatientes de izquierda que desgraciadamente compartirán su buen nombre y sacrificio con la mala fama de sus verdugos; es decir de Pinochet y los más espeluznantes criminales que lo secundaron. Hasta un Donald Trump y otros gobernantes desquiciados todavía vivos.

Que la izquierda ha fracasado muchas veces es indudable, pero en la mayoría de los casos h sido  acribillada por las armas de la conspiración y represión conservadora de lo cual tan certeramente habla el bombardeo de nuestro Palacio Presidencial en 1973. Proyectos que seguramente quedaron truncos, pero que en todo caso fueron capaces de sembrar semillas y esperanzas como aquel Sueño de Bolívar vigente hasta nuestros días, así como los innegables avances plasmados en la Carta de los DDHH de las Naciones Unidas, la legislación Internacional y hasta los mismos avances en materia laboral forjados en Chile por los gobiernos derechistas. Como ayer la propia nacionalización del cobre y la Reforma Agraria que forzaron hasta a las propias bancadas reaccionarias a votarla a favor para no quedarse en la vereda de nuestra historia.

La Izquierda no necesita necesariamente estar en el gobierno o el poder para forjar los cambios. Muchas veces su contribución ha sido más determinante en la calle y en las movilizaciones sociales e, incluso, en las guerras y guerrillas de liberación. No hay duda que el pensamiento que prospera es el que encanta a los jóvenes y los pueblos, el de los grandes transformadores y no el de los burócratas y administradores que pululan en la política competitiva, los parlamentos y las entidades financieras internacionales.

Al capitalismo tuvieron que bautizarlo de neoliberalismo para embaucar a nuestras naciones. Pero hoy, asumirse como tal constituye un completo desprestigio después de que éste vino a profundizar las desigualdades, burlar los derechos del pueblo y rematar a precio vil nuestros recursos naturales y medio ambiente a las empresas transnacionales. Porque este es sin duda su legado, además de sus conocidos los crímenes contra los disidentes y ahora contra los cientos de miles de chilenos que mueren, por ejemplo, en las listas de espera de los hospitales o a la espera de un salario o jubilación digna.

Las ideas de izquierda no fracasan, sino siembran nuevas esperanzas. Son las de la derecha las que son arreciadas por los torbellinos sociales. Es cosa de mirar a Chile, a nuestro continente y al mundo en general; incluso a los Estados Unidos y a las ricas naciones europeas que ya no haya qué hacer para mantener su hegemonía mundial y continuar desbaratándose en la política. Allí es donde se puede comprobar ahora el fracaso del libre comercio que tanto proclamaron las potencias mundiales y que hoy traicionan para impedir el avance de las naciones emergentes. Así como el auge del narcotráfico y otras lacras estimuladas por el consumismo desbocado que también propiciaron a expensa de la salud de un planeta ciertamente en peligro severo de extinción.

Lo que pasa es que la derecha también tiene sus “cómplices pasivos”, como las Fuerzas Armadas, las clases patronales y, desde hace un tiempo, la defección de muchos izquierdistas que llegaron a La Moneda, por ejemplo, gracias al régimen institucional vigente, el sistema binominal electoral y los vicios propios de una política que se alimenta en la falta de diversidad informativa, el cohecho y el fraude. Un fenómeno que llevara a los gobiernos de la Concertación y de la Nueva Mayoría a oficiar como los grandes cancerberos de la herencia pinochetista. Seducidos por las lisonjas empresariales, los medios de comunicación más retardatarios y toda esa suerte de tentaciones para corromperse en el poder, enriquecerse personalmente y, consecuentemente, renegar de su propio pasado. Revolucionarios de antaño devenidos en sociales demócratas que ni siquiera han tenido compasión con los centenares de combatientes que por ellos murieron en la ilusión democrática. Incluso, jóvenes promesas de la lucha estudiantil que ahora se muestran más interesados en develar y deslindarse de las derrotas de la izquierda, que evidenciar las de la derecha. Afán que les permite ganar tribuna en los medios de comunicación más abominables, como espacio en la farándula televisiva para hacerse eco de las injurias contra Venezuela, Cuba y otros países sin mención a los horrores sostenidos en Colombia, Brasil y otras naciones en manos de los ultraderechistas.

En varios casos fue más fácil regalarles cargos y dietas a los rebeldes dentro del sistema que fustigarlos ideológicamente o reprimirlos en las anchas avenidas. Pero, felizmente, las verdades empiezan a develarse: no hay para qué convencer a los chilenos del fracaso de la derecha y de la traición de quienes se convirtieron en aliados del mismo sistema que tratan de perpetuar, aunque por razones electorales simulen diferencia con el gobierno de Piñera y los partidos oficialistas. Es cosa de apreciar las asimetrías de nuestro ingreso nacional o percibir el portazo cotidiano de las instituciones previsionales, de la salud y la educación a los más pobres e indigentes. Observar el fracaso, también, de los esfuerzos oficiales y policiales en la lucha contra la delincuencia, la que ciertamente crece como verdaderos hongos en el desencanto de las poblaciones afligidas. Mirar, recién, el resultado de las elecciones primarias argentinas para comprobar el desmoronamiento ideológico de la derecha.

juanpablo.cardenas.s@gmail.com

miércoles, 7 de agosto de 2019

Como en el chile de Allende



Por Eduardo Contreras:
Más de un centenar de representantes de partidos políticos y movimientos revolucionarios de diversos países que constituyen el Foro de Sao Paulo concluyeron hace días su encuentro en Caracas, Venezuela. Es la instancia unitaria que agrupa a partidos y organizaciones que buscan establecer en sus países un Estado que ponga fin a la dominación imperialista y capitalista y construya sociedades humanas en cuyo centro esté el bienestar de las grandes mayorías, que garantice a todos la salud, la educación, el trabajo, la previsión social, que ponga fin a toda discriminación. Un Estado que sea dueño de los principales medios de producción económica.

El Foro se realizó cuando el país anfitrión vive momentos de tensión política producto de la injerencia imperialista, lo que explica que entre los temas principales estuviera la situación en la propia Venezuela. Al respecto se planteó la necesidad de impulsar el diálogo entre los actores nacionales y se denunció la brutal agresión económica, financiera y política y la amenaza de agresión militar que en América Latina lleva adelante el imperialismo norteamericano contra Venezuela, sin descartarla también contra Cuba y Nicaragua.
En nuestra opinión, si se quiere ser serio y riguroso en estas materias, cuando se analiza la situación en la Venezuela de hoy, resulta indispensable traer a la vista, entre otras acciones sediciosas de la Casa Blanca y el Pentágono, el proceso desestabilizador en contra del gobierno del presidente Salvador Allende y la Unidad Popular en el Chile de 1973. Guardadas las obvias diferencias del tiempo, condiciones y correlaciones internas de fuerza en cada país, en lo esencial las situaciones son extraordinariamente similares.
En ambos casos se trata de procesos políticos con gran apoyo de masas y que llevaron adelante procesos de cambios profundos en beneficio de las mayorías nacionales. Cada cual, en su propio y específico escenario, con los órganos del Estado y las entidades políticas señaladas en sus respetivas Constituciones. Su finalidad ha sido igual: poner fin a la explotación capitalista y establecer un régimen de nuevo tipo, lo que, para el imperio norteamericano, que se pretende dueño del continente y del mundo, es inaceptable. En Chile, bajo la dirección de Washington el gran empresariado nacional, los medios de prensa del sistema, los transportistas, los partidos de derecha y de centro derecha, los grupos terroristas y los mandos golpistas de nuestras Fuerzas Armadas articularon el plan desestabilizador.
Más allá de las naturales diferencias, la historia en Venezuela se está escribiendo de modo similar, salvo, claro está, la actitud de las Fuerzas Armadas.

Pero, vayamos recordando y aclarando. Desde luego la grave escasez de alimentos, de remedios, de artículos esenciales, de recursos financieros, etc. no fueron precisamente “errores del gobierno de Allende”.  Fue el boicot económico y el bloqueo financiero impuesto desde Washington, como lo es hoy en Venezuela. Son muchos miles de millones de dólares los perdidos para los pueblos de Chile y de Venezuela por la acción injerencista del imperio norteamericano. El bloqueo a los legítimos ingresos venezolanos le costó de partida al gobierno del presidente Nicolás Maduro nada menos que 40 mil millones de dólares. Sin que debamos olvidar además las agresiones y amenazas del gobierno norteamericano a Cuba y Nicaragua.

Por lo cual nos ha parecido pertinente para refrescar la memoria de “olvidadizos” y para informar a los más jóvenes, citar algunos párrafos de una nota recordatoria de lo ocurrido durante el gobierno del presidente Allende y que pertenece al compañero Leonardo Fonseca, quien se desempeñaba en esos años como Vicepresidente Ejecutivo de la Empresa de Comercio Agrícola durante el gobierno de la Unidad Popular. Fue por tanto un actor directo de lo que sucedía. Esta es parte de su evocación rigurosa de aquellos años: “La agresión que enfrenta hoy Venezuela es calcada al sabotaje que debió enfrentar el gobierno del presidente Allende. Hasta entonces solo Cuba había sufrido en Latinoamérica el bloqueo impuesto en 1960 por EEUU, la OEA y las derechas del continente. Pasaron 11 años hasta 1970, cuando el presidente Nixon, Kissinger y el dueño de El Mercurio decidieron hacer gritar la economía chilena al inicio del Gobierno de la Unidad Popular. Fue una agresión económica, mediática, con asesinatos y también política en que participaron los partidos en derecha, los grandes empresarios y sectores de la directiva de la DC, que formaban entonces la oposición.

“La ofensiva se centró en la economía y dentro de ello en los alimentos y las materias primas para su producción.  Chile era un país que debía importar gran parte de los alimentos pues el latifundio conservador no era capaz de suministrar la demanda nacional. Por lo tanto, el comercio exterior de alimentos fue donde apuntaron el sabotaje.

“Ello se agudizaba porque los sectores populares comenzaron a alimentarse mejor al disminuir la cesantía y mejorar las remuneraciones. Hubo mayor demanda, pero el sabotaje generó serias dificultades para satisfacer plenamente su crecimiento. Entonces se enfrentó alguna carencia de artículos alimenticios e industriales de importación. El latifundio se incorporó de lleno con su órgano dirigente la Sociedad Nacional  de Agricultura.

“Los primeros meses del Gobierno de la Unidad Popular los latifundistas mandaron al matadero a cientos de miles de hembras de reproducción y terneras; trabajaban con visión de largo plazo. La demanda era creciente pues en Chile el consumo per cápita de carne de vacuno era de apenas 12 kilos por habitante al año pero una parte de ellos consumían como país desarrollado y gran parte de la población se conformaba con huesos de vez en cuando. Creció el consumo de Nescafé, en lugar del té que disminuyó su demanda, pero la fábrica no trabajó a plena capacidad. La gente consumió más pastas estancándose el consumo de pan. Se comenzó a demandar más productos industriales como jabón y pasta de dientes para lo cual había que importar las materias primas.
“El medio litro de lecha sufrió desde sus inicios los esfuerzos para impedir el cumplimiento del plan estrella del presidente.”

“Los barcos con leche se demoraban en exceso o se perdían. Lo mismo sucedió con la leche en polvo destinada a elaborar leche fresca por las plantas en invierno. Cuba nos ayudó en ese momento.
“Se perdían los barcos que traían carne desde Argentina, ningún armador daba razones. Se atrasaban sin explicación los embarques de carne por ferrocarril.  EEUU logró el cierre del crédito internacional de los bancos destinado a operar las importaciones. En muchas oportunidades hubo naves cargadas de trigo y maíz en puertos de EEUU y Argentina los cuales no zarpaban por no haberse abierto la Carta de Crédito, documento de pago de la mercadería. Empresas norteamericanas a las que se nacionalizó embargaron cobre en los puertos europeos restringiendo la disponibilidad de divisas para operar el comercio exterior.

“Comandos de la Marina dinamitaron el oleoducto que traía bencina, parafina y Diesel desde Concón a Santiago generándose escases de combustible para el transporte. Los dueños de camiones impidieron el transporte de carga desde los puertos a los centros de consumo. Comandos de la derecha dinamitaron las vías férreas para impedir que el trigo llegara a los molinos desde el puerto de San Antonio. Otros grupos sabotearon las grúas portuarias destinadas a descargar alimentos.

“Venezuela enfrenta hoy una situación aún más grave de agresión y sabotaje afectando seriamente a sus habitantes, muchos de los cuales han debido emigrar. Hoy la ofensiva mediática desenfrenada confunde incluso a algunos compañeros. Nunca el imperio y la gran burguesía van a entregar una parte de su poder sin luchar empleando todos los medios que disponen para preservarlo. El control de las riquezas de Venezuela es lo que está en el centro de la disputa.”
.
Este autorizado testimonio respecto del escenario económico de aquellos años en Chile disipa dudas, aclara realidades y reafirma la identidad de situaciones generales y concretas de ambos procesos. La acción del gobierno de los EEUU en contra de todo proyecto de cambios en nuestro continente ha sido y será la misma. Eso es lo esencial más allá de errores o malas decisiones o acciones propias.

Los golpistas chilenos acusaron a Salvador Allende de instaurar una “dictadura comunista” Tan ridículo como hoy los fascistas chilenos, más los abundantes renegados del progresismo, declaran que Venezuela es una dictadura. Lo afirman Piñera, su vocera, los miembros de partidos como la UDI, RN y otros grupos integrados por quienes fueron precisamente los que dieron el golpe del 73 y establecieron la sangrienta dictadura de Pinochet. Son los desvergonzados que hoy tienen la felonía de afirmar que quienes defendemos el proceso venezolano “ no conocen el valor fundamental de la democracia”.

Le hacen coro los ex izquierdistas que pactaron con la dictadura. Los que abrieron esta transición interminable. Los que dieron vida a esa “Concertación” que tranzó con Pinochet.
Tanto así que la vida de nuestro país se rige hasta hoy por una Constitución Política hecha a puertas cerradas por un pequeño grupo de pinochetistas y ratificada más tarde por traidores y renegados del pasado democrático del país.

¿Dictadura en Venezuela? No puede hablarse de dictadura en un país donde la oposición golpista se mueve tranquilamente, negocia con el gobierno constitucional y legítimo y hasta tiene un “presidente encargado”, figura que al tenor del artículo 233 de la Constitución bolivariana y la realidad concreta es absolutamente ilegal e ilegítima. Porque en efecto Nicolás Maduro está vivo, no ha renunciado, ni hay sentencia de destitución en su contra ni se ha declarado su abandono del cargo. Entonces, ¿de dónde sale ese personaje de caricatura que es Guaidó? ¿Cómo es que se le permite auto llamarse presidente encargado? Y si lo hubiera sido – que nunca lo fué – ya se le pasaron los 30 días desde su auto nominación para convocar a nuevas elecciones como ordena la Constitución de su país.

A propósito de esta situación y para los que hablan de dictadura en Venezuela, sugiero que imaginemos por un instante qué hubiera sucedido si durante la dictadura de Pinochet, algún militante del PS, o de la DC o del PR se hubiera autoproclamado “presidente encargado” de Chile y cuánto habría durado vivo. .¿No les parece suficiente este solo ejemplo a los que en Chile le hacen coro a Trump por estos días ?

¿O se olvidaron también de la existencia durante la Unidad Popular de los grupos terroristas de derecha, entre ellos Patria y Libertad que dirigía Pablo Rodríguez, y de cómo había que perseguirlos y sancionarlos? ¿O también dirán que aquello era violar sus derechos humanos? Y entonces, ¿por qué llaman así el hecho de que hoy se deba perseguir y sancionar a los sectores de la oposición venezolana que realizan actos terroristas, incluida la muerte de compatriotas nuestros?

Hasta han llegado a decir que Nicolás Maduro fue electo en comicios sin opositores a los cuales se les prohibió participar. Cualesquiera que lea los antecedentes, o revise la prensa de ese tiempo, se encontrará con que no sólo compitieron opositores, sino que más de uno harto más importantes que Guaidó. 

Lo objetivo es que tal como ocurrió durante nuestra Unidad Popular, hoy se construye el relato de un mundo de mentiras sobre Venezuela. Lo decimos con la autoridad que los comunistas chilenos tenemos en materia de derechos humanos. Desde luego, como es sabido, en Chile fuimos quienes iniciamos el procesamiento judicial real de los criminales de la dictadura, los que hasta hoy son protegidos por la derecha chilena. Reitero: si en Chile hay un Partido que tiene autoridad moral y respaldo histórico para hablar de derechos humanos es el PC de Chile que, contra las presiones de la derecha y los concertacionistas logramos los avances que hoy se conoce en materia de condena a los autores de muchos miles de crímenes en contra de mujeres, hombres y niños en tiempos de Pinochet.

Hablamos, como todo mundo sabe, de miles de detenidos desaparecidos, ejecutados, lanzados al mar, torturados…Los derechistas y renegados chilenos no deberían ni atreverse a hablar por su desvergüenza en esta materia, como fue por ejemplo haber salvado al dictador de su procesamiento en Inglaterra y España y traerlo a salvo al país. Entonces se unieron los esfuerzos de la derecha, Piñera incluido, con muchos de los que fueron parte de la Unidad Popular y que hoy siguen en organizaciones que alguna vez fueron de izquierda.

Lo objetivo es que hoy la situación en Venezuela es, en su esencia, la que ayer fué en Chile. La gran diferencia por cierto es la lealtad de las FFAA de Venezuela al legítimo gobierno. No fue el caso de nuestras instituciones armadas, anti populares, antidemocráticas y formadas en la Escuela de las América del imperialismo. Instituciones además que hoy avergüenzan al país cuando se conoce de los fraudes y estafas multimillonarias de sus altos mandos.

Allende y Maduro no son idénticos. Ambos son políticos revolucionarios, de izquierda, pero cada uno en relación a su época, conforme sus personalidades, las circunstancias específicas y las condiciones concretas, nacionales e internacionales. Pero ambos han encabezado procesos profundos de cambios. Allende inauguró ese ciclo en Chile, que está todavía pendiente. En Venezuela Maduro continúa lo iniciado por el comandante Hugo Chávez.

Reiteramos: lo fundamental es que se asuma que, más allá de los errores que se haya podido cometer en el curso de esos respectivos procesos, lo determinante de la crisis en el Chile de Allende y en la Venezuela Bolivariana y Chavista, es la acción del gobierno norteamericano. Quien no denuncie eso y ataque a la Venezuela de hoy como al Chile de ayer, se hace cómplice de la evidente y siniestra maniobra en curso.
Es preciso y urgente recoger las lecciones de un pasado doloroso y no dejarse confundir ni manipular por quienes están al servicio del imperio.

eduardocontreras2@gmail.com

sábado, 27 de julio de 2019

Los colores del incordio


Por Carolina Vásquez Araya

Las violaciones a la ley suelen tolerarse como algo normal. Un arcoíris, no.

La bandera multicolor del desfile del orgullo LGTBI en Guatemala -con el escudo patrio en el centro- ha levantado una tan esperada como sonora ola de protestas de los sectores conservadores. Esa reacción no deja de ser natural, ya que se trata de un símbolo de gran significado para cualquier pueblo del mundo. Sin embargo, entre quienes levantan su indignada voz se encuentran algunos conspicuos miembros de grupos sociales de gran poder económico, quienes en su momento enarbolaron la mismísima bandera con el rostro de su líder político-empresarial. La doble moral por donde se vea.


Algo importante de subrayar es el papel de los símbolos en la identidad de una nación. Porque no se trata de banderas, escudos, aves, árboles, flores o sables cruzados. Se trata del mensaje de unidad de un pueblo; su identidad cultural y su respeto por todo lo que significa pertenecer a una comunidad humana dentro de un territorio limitado por fronteras y capaz de erigirse como país independiente y soberano. Quienes pisotean la bandera son, en realidad, quienes atentan contra esos valores –más sagrados aún que el símbolo que los representa- y traicionan a su pueblo.

Por eso resulta indispensable repensar en el significado de la patria y sus símbolos. Porque patria, esa palabra tan rimbombante como irrespetada, no reside en símbolos ni ceremonias cuyo origen se ha perdido en la memoria, transformados con el tiempo en rituales vacíos de contenido. Patria es la comprensión profunda de la responsabilidad de cada quien, en la construcción de una sociedad incluyente, unida por los mismos ideales, solidaria y vigilante del cumplimiento estricto y justo de sus leyes y postulados.

La patria reside en el hogar y el aula escolar, desde donde se transmite el conocimiento y los valores cívicos de cada generación de ciudadanos. Es en esos ámbitos primordiales en donde se cultiva la identidad de una nación, nutriendo el cuerpo y la mente de la niñez y la juventud con una visión impregnada de esa mística propia del apego a la tierra en donde se nació, pero partiendo de un sentido de pertenencia responsable y activo. No puede, por tanto, hablar de patria con autoridad quien ampara de modo activo o pasivo la violación de los derechos de la infancia y la condena al hambre y a una vida cargada de carencias.

Tampoco tiene derecho a elevar su voz contra la expresión de un sector de la ciudadanía quienes propician una cultura de odio y discriminación y, para eludir la acción de la ley, recurren a mañosos amparos y sobornos con el objetivo de obtener impunidad sobre sus crímenes. O quienes desde posiciones de privilegio social y económico se consideran moralmente superiores al resto de la ciudadanía, aun cuando esos privilegios los haya obtenido por medio de “delitos blancos”, aquellos cometidos al amparo de leyes dictadas por su propio círculo de poder. Patria –para ampliar el concepto- es la tierra natal o adoptiva a la cual una persona se siente ligada por vínculos históricos, culturales y jurídicos. En conclusión, la patria también tiene derecho a vestirse con los colores símbolo del respeto por la diversidad para todos sus integrantes.

Los mensajes de odio e intolerancia hacia quienes eligen una distinta expresión para su vida personal, solo generan división y violan el derecho humano en uno de los aspectos más sensibles para cualquier ser humano. La integración plena de la sociedad –algo esencial para vivir en paz- depende del respeto mutuo y la voluntad de ver, antes de la paja en el ojo ajeno, la viga en el propio.

elquintopatio@gmail.com