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miércoles, 29 de abril de 2020

Beijing no se quedará de brazos cruzados.



Por Sergio Rodríguez Gelfenstein:
Casi al finalizar el año pasado escribí un artículo que titulé: “2019: primer año de la confrontación estratégica entre Estados Unidos y China”. Algunos lo catalogaron de alarmista y me escribieron (incluso un colega chino), para decirme que era exagerado. Eso fue el 19 de diciembre, solo unos días después, el último del año, China notificó a la OMS y al mundo el surgimiento del brote de un virus desconocido hasta ese momento.


El alba del año 2020 no presagiaba el alcance que habría de tener este hecho para la humanidad, su posterior irradiación a todo el planeta llevó a que el 11 de marzo, la OMS decretara al ya conocido como coronavirus COVID-19 como pandemia. Las implicaciones subsecuentes aún están en curso. Variadas conjeturas –desde las más apocalípticas hasta las más optimistas- están emergiendo como visiones de futuro del mundo que habrá de sobrevenir.

Por mi parte, por muchos esfuerzos que hago, todavía no alcanzo a visualizar el curso de los acontecimientos en toda su dimensión. Cuando arribo a ciertas conclusiones, nuevas variables se cruzan en el razonamiento, haciendo interminable el análisis de la perspectiva y las consecuencias que se podrían avizorar.
Por supuesto, el contexto de las relaciones internacionales no está ajeno a este raciocinio. En el ámbito estratégico de la disciplina quedará por ver cómo evolucionan las relaciones entre China y Estados Unidos, que a mi juicio es el factor determinante para concluir alguna hipótesis respecto del mundo del futuro.

En el artículo antes mencionado –repito- sin que apareciera aún el COVID-19 en el horizonte, aseveraba que el conflicto entre las dos mayores potencias mundiales era mucho más que una “guerra comercial” como profusamente se aseguraba en espacios académicos, mediáticos, políticos y diplomáticos. Afirmaba también, que este trance “…se enfoca en discrepancias de tipo político e ideológico de carácter antagónico y estructural que no tienen solución…”. Así mismo, alertaba en el sentido de que había que tener cuidado porque “…en política la no comprensión y la confusión entre las dimensiones estratégica y táctica suelen conducir a errores de extrema gravedad, y consecuencias que dejan improbables secuelas” y que los acuerdos alcanzados en la disputa comercial entre los dos países eran “…solo una pausa que [debía] ser entendida en esa dimensión…”

Ya en octubre del año pasado, el presidente Trump creó la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional de Estados Unidos con un presupuesto de 60.000 millones de dólares (tres veces mayor que en de la agencia antecesora) a fin de conceder préstamos, garantías de préstamos y seguros a empresas dispuestas a hacer negocios en naciones en vías de desarrollo Con el claro objetivo de contrarrestar la influencia geopolítica de China, el presidente estadounidense se propuso confrontar la iniciativa de “Un cinturón y una ruta”, incluso contraviniendo su propuesta de campaña que apuntaba a reducir y eliminar en algunos casos, la ayuda internacional.

Este vuelco de política exterior -contrario a lo que se pudiera suponer- no obedece a un repentino cambio de opinión del atribulado Trump, sino a su desesperada necesidad de intentar bloquear los efectos de la expansión de la cooperación internacional de China que se expresa en el financiamiento de grandes proyectos en Asia, Europa del Este, América Latina y el Caribe y África.

Lamentablemente, la pausa acordada en enero fue rota antes de tiempo, el COVID-19 fue su causante. Cuando el ambiente negociador y de distensión que llevó a tal tregua a mediados del primer mes del año, podría haber sido un buen preludio para desarrollar la cooperación en medio de la pandemia, pudo más la confrontación estratégica de carácter ideológico que el interés de atreverse a actuar de forma articulada para dar respuesta al peor peligro que ha desafiado a la humanidad durante este siglo y desde el fin de la segunda guerra mundial.

En el orden táctico, ningún análisis puede obviar que los dos partidos del sistema político de Estados Unidos están incapacitados para desprenderse de la campaña electoral de cara a los comicios de noviembre, lo cual los motivó a usar la pandemia como instrumento de propaganda. En este sentido, la hasta febrero, segura victoria de Trump ha comenzado a ponerse en entredicho tras su deplorable manejo de la pandemia durante los últimos dos meses.

En el lado demócrata, como era de esperarse Bernie Sanders se rindió temprano ante la avalancha de recursos financieros de sus oponentes con los que no pudo competir por lo que tristemente llamó a apoyar a Joe Biden firmando de esa manera su acta de defunción política. Aunque Biden no se diferencia mucho de Trump, el mayor problema es que está entrando en una natural etapa de demencia senil como informa ABC Internacional, lo que hace que no se acuerde de sus dichos, llegando incluso a olvidar lo que tiene que exponer en sus discursos, muchas veces desvariando sobre hechos, cifras y nombres. Así, en noviembre, Estados Unidos se debatirá entre un sicópata y un demente, complicando aún más el porvenir de la humanidad.

En este sentido, la cancillería china expresó el pasado 27 de abril “su enérgica oposición a ser involucrada en la política electoral de Estados Unidos”, en respuesta a un memorándum de 57 páginas exhibido por el medio periodístico Político  en el que se exhorta a los candidatos republicanos a resolver la crisis de la COVID-19 atacando agresivamente a China a través de tres enfoques principales que deben ser acometidos: 1. “China causó el virus al ´ocultarlo, 2. Los demócratas son ´suaves con China, y 3. Los republicanos ´impulsarán sanciones contra China por su papel en la propagación de esta pandemia`.

En este contexto, Trump ha optado por el ataque contra China para desatar un nacionalismo populista que en el corto plazo lo lleve a ganar las elecciones y más tarde, continuar el esfuerzo iniciado hace dos años para apartar a China de su línea de desarrollo que –si bien limitada por la pandemia- ha cobrado nuevos ímpetus tras enfrentarla exitosamente para, con posterioridad, colaborar con la OMS y más de 80 países del mundo con el mismo objetivo.

La opción de Estados Unidos por la confrontación ha tenido un repunte sobre todo en este último mes cuando pareciera que el COVID-19 se ha salido de las manos de Trump y su gobierno. Ya el primer día de abril, funcionarios estadounidenses y de otros países occidentales trataron de de culpar a China por la pandemia, acusándola de encubrir la cifra real de infectados y desinformar sobre el COVID-19. También afirmaron que le reclamarán a China después que la pandemia pase.

En particular, en la campaña anti china ha destacado Peter Navarro, asesor comercial del presidente, quien se ha transformado en uno de los más insaciables enemigos de China en la Casa Blanca, acusando al país asiático de “un encubrimiento que retrasó seis semanas la respuesta mundial”. En una entrevista, Navarro llegó a decir que “China sabía desde mediados de diciembre, que tenía casos de transmisión de coronavirus de persona a persona”.

La respuesta de Beijing fue contundente, Hua Chunying vocera de la cancillería expresó que: “Las mentiras contadas por este político estadounidense no valen la pena refutarlas. Me di cuenta de que durante esa entrevista, incluso el periodista lo interrumpió varias veces y señaló que estaba [haciendo perder] el tiempo de todos”, calificando además sus comentarios como “desvergonzados” al culpar sin pruebas a China por el coronavirus, asegurando de la misma manera que Estados Unidos “debería dejar de politizar un problema de salud y centrarse en la seguridad de su pueblo”.

Por su parte, en otra entrevista, el día 16 el Secretario de Defensa de Estados Unidos, Mark Esper, continuó la línea de ataque al afirmar que China fue “engañosa” y “no transparente” al informar sobre la epidemia. China respondió diciendo que esta falacia es exactamente la misma que la de algunos otros políticos de Estados Unidos y que esta excusa de culpar a otro no era nada nuevo.

En este marco, un grupo de abogados estadounidenses lanzó una acción legal histórica para demandar a China por billones de dólares, acusando a sus líderes de negligencia por permitir que estallara el brote de coronavirus, y luego encubrirlo. La demanda colectiva que involucra a miles de demandantes de 40 países, se presentó en Florida el mes pasado. El estratega jefe de la acusación, Jeremy Alters, aseguró que "los líderes de China deben rendir cuentas por sus acciones".

Todo esto fue echado por la borda por el propio doctor Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de Estados Unidos quien en rueda de prensa el 17 de abril desde la propia Casa Blanca rechazó la teoría conspirativa de que el nuevo coronavirus fue creado y escapó de un laboratorio chino, según informó Business Insider.

En la continuación de la ofensiva anti china el 22 de abril, un grupo de 16 senadores republicanos pidió al presidente Donald Trump que obligue a los países solicitantes de reestructuración de deuda o ayuda económica a dar cuenta a Washington de sus compromisos con Beijing. Asimismo, Mac Thornberry, jefe del Comité de Servicios Armados de la Cámara de Representantes presentó un proyecto de ley en el Congreso con el apoyo de republicanos y demócratas con miras a crear un fondo de 6.000 millones de dólares para reforzar el potencial disuasorio contra China.

Ante similares acusaciones por parte del secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, China se vio obligada a dar una respuesta al margen de su tradicional práctica diplomática. En un artículo publicado en el Diario del Pueblo, órgano del partido comunista de China, escrito por Zhu Feng, decano del prestigioso Instituto de Relaciones Internacionales de la Universidad de Nanjing se esboza una muy dura réplica a Estados Unidos en la figura de Pompeo que es expresión de un nuevo lenguaje para las relaciones internacionales de China.

Después de catalogar al ex jefe de la CIA y actual secretario de Estado como “el oficial más arrogante de la administración de Donald Trump a la hora de atacar a China”, Zhu expone que: “La identidad política de la derecha republicana, la arrogancia de la élite estadounidense y las ambiciones políticas personales constituyen el ´gen político` anti-chino del secretario de Estado” .

Agregó que “…el ataque de Pompeo contra China es típico de la postura hegemónica de los políticos de derecha estadounidenses que se caracteriza porque primero, “Estados Unidos siempre tiene la razón y es el ´dueño de la verdad`, lo que permite la distorsión y la manipulación de los hechos. Segundo, Estados Unidos es el poder más grande del mundo y puede obligar a las organizaciones y al derecho internacional a someterse a las cogniciones e interpretaciones estadounidenses. […] tiene derecho a abandonar las convenciones, pero otros países ´tienen` que respetar el derecho internacional y permitir que Estados Unidos anule las organizaciones internacionales y otros países soberanos”.

 La caracterización que se hace de Pompeo y de otros políticos por su condición política de “derecha”, hace referencia a un aspecto ideológico no habitual en las relaciones internacionales de China, ni siquiera en el ámbito académico, que toma nota de contradicciones que van mucho más allá de lo estrictamente comercial o incluso -en este caso- de la contradictoria visión en el manejo de la pandemia. Así, se incursiona en un plano que ha sido conscientemente obviado desde Beijing incluso ante el ostensible involucramiento de Estados Unidos en el apoyo a la desestabilización de Hong Kong y en su intervención como soporte de la administración de Taiwán en clara violación de los propios acuerdos bilaterales en materia de relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y China.

No se sabe aún cuál será el devenir del mundo tras el fin de la pandemia, tampoco se puede prever con certeza el rumbo que tomará una inminente restructuración de las relaciones internacionales, pero lo que sí parece seguro es que, en su desesperación por la pérdida de la hegemonía global, Estados Unidos escalará sus ataques contra China. A diferencia del pasado, pareciera que esta vez, Beijing no se quedará de brazos cruzados.

sergioro07@hotmail.com

miércoles, 4 de marzo de 2020

Los desesperados ex concertacionistas



Por Juan Pablo Cárdenas S.
Más de trescientos ex integrantes o partidarios de los gobiernos de la ex Concertación han convenido un texto público en que hacen un desesperado llamado a un acuerdo nacional en “pro del bien superior del país, a fin de evitar un lacerante enfrentamiento entre los chilenos”.  Se trata de una nómina de quienes fueron ministros de estado, subsecretarios y otros altos funcionarios públicos, además de embajadores y parlamentarios, algunos incluso en ejercicio todavía.


Conscientes, como indican, de que su propuesta será repudiada por quienes están “movidos por la estrategia de la confrontación y de la polarización”, a lo que aspiran en realidad estos firmantes es a lograr la atención de la derecha y del oficialismo, lo que rápidamente han logrado con la rápida acogida que les brindara el ministro del Interior, Gonzalo Blumel, apenas unas horas después.  El secretario de Estado valoró el texto y aseguró que éste recoge el reciente llamado del presidente Piñera para construir un acuerdo por la democracia, en su esfuerzo por tratar de salvar un régimen ya colapsado en su adhesión popular y credibilidad.

Más allá de la presencia entre los firmantes de algunas figuras bien reputadas, lo que predomina en esta propuesta son los nombres de quienes por largo tiempo ocuparon cargos en La Moneda y en el Parlamento sin satisfacer mínimamente las más importantes demandas sociales, legitimando con sus actos la Constitución heredada de la Dictadura, junto con demostrar una pavorosa conformidad con el modelo económico que ha llevado a Chile a ser considerado en el mundo como uno de los países de mayor inequidad.

En la lista destacan también los nombres de varios miembros de la cúpula política enriquecidos a la zaga del poder y altamente cuestionados por su flagrante renuncia a los valores social cristianos y socialistas que antaño profesaron y que los llevara a militar en las colectividades de más radical izquierdismo. Para muestra de ello, baste el nombre del lobista Enrique Correa, uno de los operadores de las bochornosas colusiones político- empresariales para financiar la política y llenarse los bolsillos de dinero. Sin que hayan trepidado para ello en cederle soberanía sobre nuestros recursos naturales a las transnacionales u otorgarles impunidad a los ejecutivos de Soquimich, Penta, de las cadenas de farmacias y otras poderosas empresas concertadas para para comprar leyes o estafar al fisco y a los consumidores.

Parece ser que todas “figuras” (así los tilda El Mercurio) saben que será imposible que su llamado reciba acogida del mundo social, laboral, sindical, como de las organizaciones de Derechos Humanos. Como tampoco tuvo demasiado eco el engañoso acuerdo parlamentario cupular logrado entre éstos mismos actores y el oficialismo para convenir el plebiscito de abril próximo y la posibilidad de convocar a una entidad constituyente, en que se le asegura a la derecha un poder de veto a cualquier norma de la nueva Constitución que no obtenga un quorum de dos tercios.

Además, llama la atención en esta iniciativa la presencia de varios políticos que rompieron con los partidos de la Concertación y abandonaron sus cargos gubernamentales por sus desacuerdos dentro de la alianza que más largamente ha gobernado durante los últimos treinta años sin emprender los cambios insistentemente prometidos y que explican el estallido social que hoy lamentan y los tiene tan acongojados. Perece ser que a todos los une su común embriaguez de poder, riqueza y figuración pública, por lo que su llamado ha recibido una bajísima acogida desde los mismos partidos en que todavía militan la mayoría de ellos. Especialmente de la Democracia Cristiana y el Partido Socialista.

No es extraño, entonces, que, en su arrinconamiento político, Piñera y los partidos de derecha reciban con beneplácito la propuesta de los llamados ex concertacionistas y pudieran resolverse otorgarles algunos cargos públicos para, con ello, amarrarlos y buscar morigerar las movilizaciones sociales y la posibilidad de que, de una asamblea constituyente, contra quorum y mareas, pueda darnos una nueva Carta Fundamental. Que, por primera vez en nuestra historia republicana, sería aprobada por genuinos representantes del pueblo y refrendada por la ciudadanía.

Era obvio que, ante una insurrección social, la clase política va a tratar de hacer todo lo posible para impedir un conflicto como el de 1891. Una guerra civil que pueda ocasionar miles de muertos como los que cayeron en los enfrentamientos de Concón y Placilla a propósito de los desacuerdos de la casta gobernante que oficiaba en La Moneda y el Congreso Nacional. Un conflicto en que se involucraron, por supuesto, las Fuerzas Armadas, los inversionistas extranjeros, a pesar de que el pueblo se mantuvo prácticamente al margen y bastante conteste con las obras que emprendía el presidente Balmaceda. A quien la historia terminó reconociendo como uno de los mandatarios más fructíferos y consecuentes de nuestra trayectoria republicana.

Ya sabemos que las diferencias entre quienes hoy ocupan el Palacio de Gobierno y quienes han elaborado una propuesta como la que comentamos son realmente nimias si se considera lo que unos y otros hicieron mientras se rotaban en el poder después de Pinochet. De allí que la rebelión social no concentre sus dardos solo en Piñera y sus colaboradores, sino en el conjunto de la casta política, lo que augura que en el Plebiscito también los ciudadanos van a preferir abrumadoramente que todos los integrantes de una entidad constituyente sean todos elegidos por el pueblo, sin otorgarle espacio alguno a los legisladores actuales.

No parece extraño que, entre estos firmantes, que piden “un acuerdo para frenar la violencia y avanzar en reformas y crecimiento”, haya varios que ya reconocen o confidencian en privado su deseo de alentar la presencia de los actuales parlamentarios en la redacción de un nuevo texto constitucional. Se trata de salvar de la insurrección popular a los que se sienten ungidos para gobernar y definir los destinos de Chile. Para lo cual de nuevo desatan una campaña del terror y manifiestan su histeria respecto de las acciones de violencia, cuando en realidad el caos y el terrorismo han sido siempre ejecutados por los que detentan el poder político y económico. Para oponerse a toda posibilidad de profundizar la democracia y consolidar una justa distribución de nuestra riqueza.

Tampoco nos sorprendería que próximamente el Gobierno y la derecha se valgan de ésta y otras destempladas declaraciones públicas para justificar a una nueva asonada cívica, empresarial y militar que aborte otra vez en nuestra historia una victoria popular. Esto es de los millones de chilenos abusados por las oligarquías y de sus consabidos operadores o verdaderos “achichincles”. Al decir de una conocida expresión mexicana, país en que varios de estos firmantes vivieron su exilio y aprendieron las trampas de la dictadura del PRI, un régimen que los acogiera tan generosamente. Cuando en 1973 arrancaron de las fauces de Pinochet retornando con los años a Chile para ser definitivamente encantados y engullidos por la derecha.
juanpablo.cardenas.s@gmail.com

sábado, 13 de abril de 2019

Seminario del PT de México: Para la izquierda no hay ni rendición ni derrota



Por Sergio Rodríguez Gelfenstein:

El mundo está tan convulsionado y la dinámica global se mueve tan vertiginosamente que resulta complicado decidir cuál debe ser el tema al que dedicar estas reflexiones semanales. Es imposible abstraerse de la agresión cotidiana de la derecha internacional y Estados Unidos contra Venezuela, pero de manera simultánea se están produciendo hechos que apuntan a hacer evidente que el mundo se mueve hacia transformaciones estructurales que -todo indica- no se harán sin antes pasar por tan profundas turbulencias y conflictos que incluso amenazan la existencia de la vida en el planeta.


Sin embargo, me resisto al derrotismo, no se trata de ser optimista a ultranza, sino de vivir la realidad en su esencia más profunda y de forma dialéctica entender que todo lo que ocurre es porque la vida avanza indefectiblemente y que las fuerzas que pretenden retrotraer el sentido de la historia serán derrotadas, aunque en el camino dejen un reguero de esa destrucción y muerte que ha sido propia de las sociedades de clases desde su origen. Sigo pensando que el espíritu de derrota que permea en la actualidad a algunos sectores de luchadores progresistas y democráticos en América Latina y el Caribe es generado por los medios transnacionales de noticias con el fin de crear el caldo de cultivo para la penetración de su idea de “fin de la historia” teniendo como objetivo más estratégico,  crear las condiciones de aceptación de que la lucha anti imperialista no tiene sentido y que el momento que se vive ha sentado las bases para la consolidación de Estados Unidos como amo continental. No obstante, lo que veo es que la región avanza en otra dirección, aunque los instrumentos de la democracia representativa mediática lo quieran ocultar.

Hace unos días, asistí como invitado al XXIII Seminario Internacional “Los partidos y una nueva sociedad” organizado por el Partido del Trabajo (PT) de México. Al finalizar el evento, se realizó la convocatoria para el próximo cónclave a realizarse en Ciudad de México el próximo año 2020. Así mismo, se acordó conmemorar el cincuenta aniversario del triunfo de la Unidad Popular que llevó a Salvador Allende a la presidencia de la república.

En el mismo momento en que se desarrollaba el gobierno de la Unidad Popular en Chile, la región veía, con mayor o menor extensión temporal, el despliegue de otras experiencias progresistas como las del peronismo en Argentina y los gobiernos cívico militares dirigidos por los generales Juan Velasco Alvarado en Perú, Omar Torrijos en Panamá y Juan José Torres en Bolivia. En esa época la social democracia era portadora de algunas ideas democráticas y progresistas que hacía posibles construir alianzas con los sectores revolucionarios y de izquierda. También en aquellos años, México – al igual que ahora, desde diciembre del año pasado- ejecutaba con mucha firmeza, políticas de defensa de la no intervención, no injerencia en los asuntos internos de otros Estados y defensa de la soberanía.

Como se sabe, la experiencia chilena de avanzar por vía pacífica al socialismo, fue abortada a sangre y fuego por la derecha fascista en connivencia con Estados Unidos, la noche negra de las dictaduras se entronizó en la región, Cuba volvía a quedar sola en defensa de la dignidad y el honor de los pueblos latinoamericanos y caribeños. Los avances democráticos y progresistas de América Latina sufrían un nuevo revés.

Al revisar la historia se podrá descubrir que de forma similar a esta ola de derechización que vivimos, en otras ocasiones la regresión conservadora ha ensuciado el acontecer de los pueblos de la región. La memoria del pasado nos da las pautas que permiten afirmar que desde la independencia la lucha popular y en defensa de la democracia no se han detenido. Aunque nuestra historia de 200 años han estado marcadas por la penetración del capital extranjero, británico primero y estadounidense después, así como las intervenciones militares francesas, españolas y norteamericanas, además de las guerras intestinas generadas por la herencia colonial que no permitió establecer claros límites entre los países emanados de la independencia y que al entrar al siglo XX, ya en su fase imperialista Estados Unidos intervino en Cuba, Puerto Rico y Panamá y aplicaron la política del gran garrote y la diplomacia del dólar, también es cierto que siempre hubo resistencia de nuestros pueblos a la imposición imperial.

Muestra de ello son el gobierno nacionalista y de defensa de los intereses nacionales de Balmaceda en Chile (1886-1891),  de la misma manera que se produjeron tendencias similares en fechas cercanas en Argentina, Uruguay y Brasil, hasta que la revolución mexicana vino a cimbrar las estructuras del poder oligárquico, transmitiendo profundas influencias de cambio a la región.
Habría que agregar, ya a mediados del siglo pasado, el surgimiento de fuertes movimientos nacionalistas, democratizadores y populares en el marco de la política estadounidense del Buen Vecino, que obligó a la potencia del norte a “aflojar” su cepo sobre la región en el contexto de la segunda guerra mundial. La revolución boliviana de 1952, el triunfo de Jacobo Arbenz en las elecciones presidenciales de Guatemala en 1954, así como los gobiernos de Getulio Vargas en Brasil y Juan Domingo Perón en Argentina fueron expresión del nuevo empuje que vivían los pueblos de la región hasta que la revolución cubana vino a establecerse hasta hoy como faro irredento del sentimiento independentista y libertario de los pueblos de América Latina y el Caribe

Así, a través de la historia siempre vamos a encontrar que la lucha de nuestros pueblos nunca se ha estancado por lo que ante la imposición del terror de la derecha a través de las dictaduras cívico-militares de seguridad nacional de los años 70 del siglo pasado, se manifestó un primer esfuerzo de reversión de tal situación en 1979, cuando primero en Granada en marzo de ese año,  el Movimiento de la Nueva Joya con Maurice Bishop a la cabeza se propuso iniciar un proceso de transformaciones estructurales en su país como nunca antes había ocurrido en el Caribe de habla inglesa. Solo unos meses después, en Nicaragua, el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) se hacía del poder tras 18 años de lucha contra la sangrienta dictadura de Anastasio Somoza. Uno y otro proceso fueron frustrados por las brutales intervenciones militares de Estados Unidos en Granada en 1983 a través de una invasión militar directa y en 1989 en Nicaragua, después de una cruenta guerra que produjo casi 100 mil muertos entre civiles y militares y que dejó al país destruido y devastado.

Otra vez, Cuba quedó sola, esta vez en el marco del fin de la guerra fría y la desaparición de la Unión Soviética, que hizo que Estados Unidos recrudeciera el bloqueo e incrementara la presión, pensando que se habían creado condiciones para exterminar por hambre a la revolución, el período especial significó una situación de extrema tensión en la que el pueblo cubano expuso los más altos valores de la humanidad: honor, dignidad, amor a la patria y un irredento sentimiento independentista para resistir y vencer el intento genocida imperial, hasta que el Comandante Hugo Chávez llegó al gobierno en Venezuela, iniciando una nueva etapa de transformaciones que fueron seguidas en otras latitudes y longitudes de la región.

Hoy nuevamente, sobre América Latina y el Caribe pende la amenaza que pretende retrotraer la historia. Estados Unidos se ha volcado como un huracán para impedir todo atisbo de democracia, de independencia y de avance de las luchas populares, pero una vez más los pueblos resisten a pesar de las múltiples dificultades. El Seminario organizado por el PT de México en el que además de ese partido presidido por el profesor Alberto Anaya, estuvo participando casi a tiempo completo Yeidckol Polevnsky, Secretaria General del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) del presidente Andrés Manuel López Obrador fue expresión de ese espíritu de lucha inclaudicable de la izquierda latinoamericana para revertir esta situación.

Este evento, que por derecho propio se ha transformado en el más importante de la región y uno de los más trascendentes de todo el mundo hizo un claro diagnóstico del momento actual, aunque en muchos casos prevaleciera un análisis sombrío como expresión de la situación actual del continente, pero no hubo una sola intervención que llamara a la rendición, al retroceso o a la negación del camino a seguir.

Aunque también –de manera tibia en la mayoría de los casos- se manifestó la autocrítica respecto de los errores cometidos en la gestión de gobierno y hubo un exceso de diagnóstico mientras se adolecía de propuestas concretas de lucha conjunta contra el imperialismo y el neoliberalismo, no hubo dudas para ubicar al enemigo principal hacia el que hay que enfilar todos los dardos. A diferencia del Foro de Sao Paulo, que es expresión de una amplitud mayor en la que algunas organizaciones dudan, se acomodan y hasta se rinden ante el capital, aquí primó un invariable sentimiento de combatir hasta vencer. En esa medida, creo que los diagnósticos excesivos sobran, mientras se observan insuficiencias en los planes de acción para la realización de tareas concretas.

Si compramos la actualidad con 1989, año en que la humanidad dio un giro superlativo en su devenir, se puede observar que ya Cuba no está sola, otros países han iniciado la senda de la defensa de los intereses populares desde el gobierno, y hoy, además de Cuba, Nicaragua, Venezuela, Bolivia, Uruguay, San Vicente y las Granadinas, Dominica y ahora México tienen gobiernos democráticos y progresistas. Es evidente que hoy Cuba no está sola. Así mismo, el entorno global es diferente, en aquel entonces Rusia se introducía en un marasmo del que solo pudo salir ya entrado el siglo XXI y China aún no había construido el potencial económico y tecnológico que la ha llevado a ser la segunda potencia mundial. Ambos países han decidido jugar un papel transcendente en la dinámica mundial, que en lo básico difiere y se diferencia de los intentos hegemónicos estadounidenses, secundados por una Europa muy disminuida, sin criterios propios, y absolutamente plegada al mandato de Estados Unidos. Esta situación favorece la resistencia de los pueblos y anima la defensa de sus intereses y de su soberanía 

El seminario del PT, realizado en Ciudad de México estuvo iluminado por la victoria presidencial de Andrés Manuel López Obrador y la llegada de éste a la más alta magistratura de su país en diciembre del año pasado. Es la primera vez en 23 años que este seminario se realiza siendo el PT partido de gobierno. Alberto Anaya hizo una pormenorizada exposición del programa de gobierno, los métodos y los caminos para producir la cuarta transformación de México, que como siempre ha sido a través de la historia, ejercerá un influjo indudable en el transcurso de la marcha de los países de América Latina y el Caribe, que jamás han detenido el paso y nunca se han rendido.

sergioro07@hotmail.com  

sábado, 1 de diciembre de 2018

La “arrechera permanente” de la que nos escribe Sant Roz


Por Iván Oliver Rugeles:

Total, razón tiene el camarada Sant Roz de estar arrecho y eso nos lo explica ampliamente en su artículo bajo el título: “Camaradas, el cuadro que se nos presenta es para que vivamos en ARRECHERA PERMANENTE…” (https://www.ensartaos.com.ve/camaradas-el-cuadro-que-se-nos-presenta-es-para-que-vivamos-en-arrechera-permanente/)

Las razones que él expone para estar así las compartimos plenamente y creemos que más allá de que nos hace un excelente recuento de las mismas, creemos que le faltó una muy importante que tiene que ver con la excesiva tolerancia que observamos de nuestro Gobierno Bolivariano, no solamente para con los terroristas de la derecha golpista y fascista, a los que termina perdonándoles sus actividades criminales, para luego enviarlos al “duro exilio” porque, -alega- que dejarlos encanados para que cumplan las penas que les impuso la justicia, pudiera llevarlos a atentar en contra de sus propias vidas (???) y a otros, otorgándoles el beneficio de casa por cárcel, dizque por razones de salud y resulta que esos sujetos terminan fugándose (?) de la atroz y represiva policía de la dictadura de Maduro, sin que les pase un carajo, ni a ellos, ni a sus custodios…!!!


Pero es que además de esa lenidad intolerable y muy peligrosa, vemos que la misma también se practica y lo grave es que se lo hace reiteradamente en el tema de los llamados precios concertados sobre alimentos básicos, bienes esenciales y medicamentos, pues la contraparte, el llamado sector privado productor y distribuidor, jamás cumple los respectivos acuerdos, se burla descaradamente del gobierno desapareciendo de inmediato de los anaqueles de los supermercados y farmacias todos los rubros que aparecen en esas listas y los mismos solamente se empiezan a ver en manos de los bachaqueros de la calle o de aquellos que utilizan las redes (páginas digitales de mercado libre, Facebook, etc.…) para ofrecerlos a precios escandalosos, cinco y hasta diez veces mayores que los acordados y no ocurre absolutamente nada…

Y lo peor del cuento es que nos volvemos a reunir con esa gente y pareciera que no terminamos de entender que son parte activa de los que andan detrás no solamente de la caída del gobierno, sino del exterminio de todo lo que huela a chavismo…!!!

Con esa gente no vamos a conjurar la guerra que nos declaró el imperio yanqui y sus cipayos del mundo occidental y cristiano, es preciso revisar las estrategias que a la fecha hemos seguido y que no han dado resultado alguno para contrarrestar de una vez y para siempre los efectos terribles que le causa a nuestro pueblo cada día y que lo mantienen en una tensión angustiosa y, por supuesto, sumamente arrecho…!!!  Pero también hay que indagar qué hay detrás de la tal “burguesía revolucionaria” o de ese otro discurso que nos exige que abandonemos la “excusa” de la guerra económica”, como si esa guerra ya la hubiésemos ganado o peor aún, que jamás ha existido, ¡¡¡que sólo fue una patraña del gobierno para engañar…!!!   

¡¡¡Ya basta…!!! Dejemos de ser ingenuos.!!! El enemigo no da tregua, se nos ha infiltrado por todos los costados; entendamos que esa es una realidad objetiva y por seguro estamos que una vez que la internalicemos, lograremos salir airosos del laberinto en el que nos encontramos…

rumbos200@gmail.com

martes, 28 de agosto de 2018

¡La lucha continua!


Por Omar Aguilar M:

A pesar de que el país ha ido volviendo a la normalidad, todavía hay grupos de derecha que insisten en su lucha desestabilizadora, en aras de crear un clima de zozobra y hacer aparecer a Nicaragua como un estado enfrascado en una especie de guerra civil o con un clima social inestable. El frustrado golpe de estado, es sin duda una derrota para el imperialismo, la ultraderecha norteamericana y la derecha apátrida nacional. Se niegan a aceptar que al igual que en Cuba y Venezuela, en Nicaragua existe un gobierno que cuenta con el respaldo de una amplia mayoría, que está presta a defender todas las conquistas alcanzadas en estos últimos 11 años de gobierno.


Desde la OEA se han creado mecanismos e instrumentos inquisidores, parcializados, unilaterales y desprovistos de toda vergüenza, que inventan informes de una supuesta represión del gobierno sandinista y las autoridades de orden público; llegando a la desfachatez no solo de inflar el número de muertes, sino achacándole al sandinismo los asesinatos de sus propios partidarios, los que han sido perpetrados con saña y atrocidad por los grupos terroristas del golpismo. Todo en aras de justificar el intervencionismo en Nicaragua y tratar de imponer por la fuerza un gobierno de derecha pro imperialista y vende patria, en clara violación a la soberanía nacional y al derecho internacional; como lo hicieron en Brasil, Argentina, Honduras y Chile.

Las minúsculas marchas que cada semana organiza el golpismo, se van diluyendo en sí mismas y se han convertido en marchas por la vergüenza, y para no dejar de gastar y justificar los dólares manchados de sangre recibidos de los amos del norte. La llamada lucha de calles es ya solo una mueca grotesca y un reducto de “niños malcriados” que se niegan a aceptar la derrota infringida por un pueblo heroico, indoblegable, sandinista hasta los tuétanos y que respira paz hasta por los poros. Las  mentiras de los medios de comunicación, de los autodenominados defensores de los derechos humanos, de las ONG, la cúpula eclesiástica y la derecha pro imperialista han venido cayendo una a una y han perdido su eficacia a nivel interno y externo.

Durante el frustrado de golpe de estado, se han suscitado graves violaciones a los derechos humanos  y en la que han habido múltiples culpables y no solo los que están en las cárceles. Hay una cuádruple culpabilidad: la culpabilidad de los que organizaron la lucha criminal y financiaron a los criminales; la culpabilidad de los que ejecutaron los crímenes sin piedad y con inexplicable saña; la culpabilidad de los que mintieron, apañaron los crímenes y los justificaron en sus medios de comunicación y desde sus púlpitos; y la culpabilidad de los que se prestan a la mentira, defienden a los criminales y los hacen aparecer como víctimas.

Por todos estos crímenes, ninguno de los actualmente encarcelados y sus cómplices merecen estar libre, se hayan  arrepentido o no, sino por la saña y la crueldad con que actuaron en contra de su propio pueblo; aunque los mal llamados “organismos defensores de derechos humanos”, los líderes del golpismo, algunos líderes religiosos y la derecha contra-revolucionaria pidan clemencia, cuando no solo se hicieron de la vista gorda ante los crímenes y vejaciones de los que hoy defienden; sino que actuaron en abierta complicidad.

En esta lucha contra el terrorismo, el sandinismo se ha fortalecido, a partir de entender que solo juntos lograremos vencer definitivamente al golpismo y sus defensores. De la adversidad surge la verdad, se forja el carácter y se fortalece el liderazgo. Por muy amarga, cruel y dura que sea la adversidad, por muy fuertes que sean los golpes que nos da; siempre da momentos para el aprendizaje, para extraer lecciones de vida y para encontrarnos los unos a los otros. En estos meses, el sandinismo ha salido a las calles como una gran familia, bajo una misma consigna, con los mismos intereses y con una mística jamás vista. Hoy por hoy, el sandinismo es unos de los movimientos más fuertes y la mayor reserva moral de la izquierda latinoamericana y mundial, un ejemplo de dignidad, de lucha y convicciones inquebrantables; a prueba de fuego, de balas y de golpes sean estos suaves o duros.

Pero es temprano aún para entonar cantos de sirena, la batalla contra el “golpe suave” no ha terminado y hoy más que nunca el pueblo sandinista tiene que mantenerse unido y cohesionado,  en este nuevo escenario de  luchas de clases en el que la burguesía y el imperialismo pretenden arrebatarnos el poder. Debemos continuar nuestra lucha en las calles, denunciando los atropellos del golpismo y exigiendo justicia para las víctimas de las violaciones a los derechos humanos, de los torturados, de los muertos.

A nivel internacional, es imperante que la izquierda mundial y sobre todo la izquierda latinoamericana se cohesione, fortalezca la solidaridad y la lucha conjunta ante las amenazas que se ciernen sobre los gobiernos de izquierda.  En tal sentido, es clave que todo el liderazgo de los partidos de izquierda, los comités de solidaridad, dirigentes políticos de movimientos obreros, campesinos y estudiantiles; asuman la lucha de los pueblos de Venezuela, Nicaragua, Cuba y otros pueblos revolucionarios como propia, elevando las voces de solidaridad, condenando las acciones golpistas desestabilizadoras, la agresión del imperialismo y sus instrumentos injerencistas como la OEA, CIDH, Medios de comunicación, entre otros. La lucha es de todos, la izquierda debe funcionar como un solo movimiento, amplio, fuerte y cohesionado alrededor de cada uno de los pueblos que hoy sufren las agresión del imperialismo.

Para preservar nuestras conquistas y consolidar el gobierno revolucionario, debemos continuar abrazando el pensamiento de Sandino como base de nuestra ideología, el socialismo como filosofía y los principios cristianos y solidarios como parte de nuestra actitud ante la vida. El trabajo de hormiga en nuestras familias, en nuestros barrios y comunidades, en nuestras instituciones; debe partir de mejores estrategias de formación y educación política, del rescate de la autocrítica como práctica para el crecimiento, de la renovación del liderazgo como un principio evolutivo y de la humildad revolucionaria como una actitud y forma de actuación.

#NiUnPasoAtrás
#JusticiaParaLasVíctimas
#CarcelParaLosTerroristas
#NicaraguaQuierePaz.

oaguimar28@yahoo.com

viernes, 6 de octubre de 2017

TRABAJO, QUIERO TRABAJO….

Por Jorge Aniceto Molinari:

Hacia donde uno mire en el mundo, hay mucho trabajo para hacer, pero para hacerlo en la predominancia del actual modo de producción capitalista necesita que sea “rentable”. Si además el trabajo hoy existente dentro de los marcos predominantes, va conociendo que un formidable desarrollo tecnológico lo va eliminando, nos podría generar una sensación de problema universal insoluble, con todo lo que ello implica en el Presupuesto General de la naciones y en los sistemas de la salud, enseñanza, seguridad y previsión social e inda mais.



La derecha, fascista, cada vez piensa más en la guerra, más allá de lo que presupuestalmente supone la industria de guerra como instrumento de reactivación de la economía, como si en última instancia el suicidio fuera una solución a los intensos dolores que padece la sociedad.

Esto es lo que puso de manifiesto en la ONU el entonces Presidente Mujica, en setiembre del 2013 insinuando posible salidas en dos herramientas que consideramos fundamentales para un cambio de progreso en la humanidad: la moneda y los impuestos.

Era además lo que expresábamos al entonces Presidente electo Obama en carta de fecha 11 de diciembre del 2008, a través del Instituto Uruguay-EE.UU. y para la que nunca tuvimos respuesta y en la que nos reafirmamos en su contenido.

El tema no ha sido retomado a ese nivel, y sigue pendiente y agravándose.
La humanidad hasta ahora conoce muy poco de organizar el trabajo de otra forma, pues organizado desde el Estado, no deja de primar la relación laboral a través del salario, con las implicancias burocráticas que ello supone, salvo y son excepciones muy importantes, en las campañas impulsadas por la revoluciones socialistas en materia de salud y enseñanza, pero a la larga y con el transcurso del tiempo también estas relaciones sienten la presión de la organización económica del modo de producción capitalista, que la economía estatizada no logra cambiar, aún con la militancia política que con inmenso esfuerzo se asigna a los objetivos de mantener y desarrollar su finalidad humana y Cuba es un ejemplo formidable para el mundo.
No cabe duda de que el trabajo asalariado y el modo de producción capitalista no van a desaparecer por decreto, como también así ha ocurrido con los modos de producción anteriores, ellos están incorporados a lo que es el funcionamiento del aparato económico de la humanidad y existirán aún por muchos años como una necesidad de la propia sociedad, hasta su superación.

Lo que estamos analizando es que todos los indicadores muestran claramente que el agostamiento de la tasa general de ganancia conduce inexorablemente a una parálisis de la economía mundial (hecho gradual y discontinuo) por la existencia de una enormidad de capitales que en las actuales circunstancias deben pelear duramente para obtener rentabilidad, y en esa pelea aflora lo peor que el ser humano ha desarrollado en su curso civilizatorio. No es lo mismo Trump que el referéndum catalán, pero en uno de sus motores está este problema.

Ahora sí, afirmamos que las estatizaciones (no las descartamos cuando resultan coyunturalmente necesarias) y el desarrollo burocrático de la actividad económica conducen a un callejón sin salidas (aunque haya durado 75 años como en el caso de la Unión Soviética y haya ayudado a otros procesos similares en el mundo), estamos aseverando que es necesario disponer universalmente de recursos para planificar un desarrollo económico que parta no de la rentabilidad capitalista sino de las necesidades humanas. Parta no de la asignación burocrática de recursos, sino de una asignación superior de los mismos. ¿Ello es posible?: nosotros pensamos que sí.

Días pasados escribíamos de que ya es posible con los adelantos tecnológicos actuales tener a entera disposición la historia clínica digital de todos los seres humanos que poblamos el planeta, con el agregado de que ya existen exámenes sencillos que permiten determinar en cada ser humano la propensión de su relación con prácticamente todas las posibles enfermedades, lo que permite ahorrar en medicamentos y prácticas muy costosas que hoy hacen a esa industria. Lo que no quiere decir que haya voluntad política para hacerlo.
¿Qué podría pasar entonces en esta materia con los organismos que hoy existen a nivel mundial y que prácticamente tienen las manos atadas cuando de tocar intereses privados se trata? Podrían planificar el cuidado de la salud de toda de la humanidad: los medios ya existen.

Por eso no es menor que se disponga de una unidad monetaria universal, y que los impuestos con los que se atienden las necesidades presupuestales importantes de los Estados ya no provengan de los impuestos al consumo, a los salarios y a las pensiones, sino sobre el movimiento de dinero, haciendo que este movimiento para ser legal y reconocido deba ser registrado por un procedimiento que la sociedad determine. Estaríamos en inmejorable situación para dar muerte a los paraísos fiscales y todas las lacras que ellos conllevan.

Imaginemos (siempre es muy bueno imaginar) por un instante, que planificamos la desaparición de un determinado desierto, y en el construimos una sociedad sustentable con los adelantos hoy existentes, en la que puedan convivir seres humanos provenientes de los más diversos orígenes, a los cuales se le ha provisto de todos los elementos para su desarrollo educacional, incluido fundamentalmente el que le permita aportar su trabajo.

En esta tarea y bajo el control de los organismos que la sociedad determine podrían desarrollar su actividad empresas “privadas” u organizadas socialmente, que teniendo en cuenta la necesidad de su tamaño económico pudiera aportar en forma conveniente “rentabilidad y eficiencia”. ¿Por qué hacemos hincapié en mencionar a las empresas privadas?: porque entendemos que no debemos dejar de lado nada de lo que hoy está organizado y permite la conservación y desarrollo del aparato productivo que la sociedad se ha venido dando.

A 100 años del triunfo de la revolución rusa, creemos que este es el camino con el cual soñaban los revolucionarios y particularmente Lenin, la sociedad organizada en cooperativas y en una planificación que permitiera que su esfuerzo no quedara aprisionado en la estrechez de sus objetivos, de la que hablaban Marx y Engels. Entonces los grandes emprendimientos empresariales multinacionales, a lo que el espacio económico obliga, construidos con ese fin.

¿Qué necesitamos?: voluntad política y comprender que es necesario asegurar la paz, e imponer herramientas que permitan que esto sea posible. La actual situación es insostenible, y además insoportable cuando cada uno de los actores busca salidas para su situación en particular, ignorando que no hay salvación si no es con todos.

¿Se pueden dar señales a nivel de los Estados?: si, sin duda. En el Uruguay el plan Ceibal que puso una computadora a cada niño es un ejemplo. Estamos proponiendo además que hoy se incorpore en forma digital la historia médica de cada uno de los habitantes del país, y a ello la posibilidad de instrumentar en breve plazo exámenes que ahorren miles y miles de pesos en el presupuesto médico y en los equipamientos desmesurados y a la vez insuficientes en el instrumental con el que se asisten las distintas dolencias. La meta de la medicina preventiva y educativa es una meta plenamente alcanzable y sería un crimen con los recursos actuales no aspirar a ella.

En las revoluciones que ha vivido la humanidad, la salud y la enseñanza han sido fundamentales para mostrar una conducta humana en el proceder de los revolucionarios, más aún cuando la presión de la organización de la economía en manos del modo de producción capitalista, pasadas las crisis, han vuelto a hacer de la rentabilidad el índice más notorio para un desarrollo de la sociedad, pero ello está llegando a sus límites, y tenemos que prepararnos para dar el salto que la continuidad de la humanidad exige.

Es cierto también que en nuestra educación el trabajo ha sido considerado como una obligación a asumir, -ganarás el pan con el sudor de tu frente-, tal vez porque las cosas ya nos venían dadas, la sociedad en nuestros primeros años de vida tenía pautas que parecían inconmovibles, cosa que hoy no sucede, la crisis actual se extiende y abarca todo.

Entonces son tiempos de replanteos, o mejor aún, de retomar enseñanzas que muestran como el trabajo y las características del mismo son el más potente formador de las características de la sociedad, por eso retomamos el aporte de Federico Engels, cuando analiza el papel del trabajo en el desarrollo de la sociedad.

Ninguno de los problemas sociales hoy existentes tienen solución verdadera sin asumir el tema de la organización del trabajo. Y ese gran tema ya no lo puede resolver en su predominancia el modo de producción capitalista, por eso la necesidad de abordar las tareas de transición que tienen como objetivo entre otros el de organizar la educación para el trabajo de todos y en planificar para que ello suceda.


sábado, 26 de agosto de 2017

La estrategia del terror criminal de la oposición venezolana

Por: Iván Oliver Rugeles: 
Para derrocar a Maduro.
La Conferencia Episcopal y el proyecto de Ley contra el odio y la violencia política.

Pastores de la Santa Iglesia Católica, Apostólica y Romana en sus más altas jerarquías y uno que otro de menor rango, llegaron a los extremos inauditos de bendecir a los integrantes encapuchados de esas agrupaciones de violentos criminales, para que no cejaran en su lucha “bravía por la libertad de Venezuela”, agregándoles que siguieran adelante "que Dios y todas las vírgenes (palabras más, palabras menos) estarán siempre con ustedes para acompañarlos y protegerlos…!!!".


De esos actos religiosos, les traemos a nuestros lectores para que refresquen la memoria, estos dos enlaces; el primero, es sólo una fotografía que captó el momento en que, en una de las avenidas de la ciudad de Barquisimeto, exactamente el día 16 de junio de este año, el obispo de la tercera ciudad más grande del país, Monseñor Antonio López Castillo, cumplía tan “sagrado momento” (Monseñor Antonio López Castillo bendice guarimberos terroristas) y, el otro, responde a un video bien explícito grabado en esta ciudad de Caracas, en las inmediaciones de la Autopista Francisco Fajardo, a la altura de la urbanización Altamira Sur, en donde vemos allí a un sacerdote, cuyo nombre no hemos podido averiguarlo, haciendo lo propio con un grupo de terroristas guarimberos, bautizados por la derecha fascista criolla, como “valerosos cruzados”, tenidos y lo repetimos como los “libertadores” del siglo XXI que darán al traste con la atroz “dictadura castro comunista” de Nicolás Maduro Moros, así como lo voceaba y lo aseguraba la dirigencia opositora, no lo olvidemos, de manera persistente (Padre bendiciendo a jóvenes de la Resistencia 24-06 - YouTube).

Esta información gráfica que fue pública y notoria, pues en su momento se difundió como pólvora a través de los llamados “grandes medios” y más aún por las redes sociales, se constituye, desde nuestra particular visión, en una prueba documental demasiado importante que la Asamblea Nacional Constituyente deberá evaluar y precisar, dentro del proceso de discusión y aprobación de dicho proyecto, hasta dónde se llegó a involucrar la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV) en esa violencia que duró más de tres meses (entre abril y primeros días de julio), la cual dejó el pavoroso saldo sangriento de más de 120 personas asesinadas y cerca de un millar de heridas, varias quemadas vivas luego de ser rociadas con gasolina, así como cuantiosos daños materiales por un valor incuantificable.

Efectivamente, la ANC tiene la obligación ineludible de revisar el papel que jugaron algunos pastores de la Iglesia Católica en esa reciente tragedia que enlutó y llenó a nuestro pueblo del mayor  terror que haya vivido en estos últimos tiempos, sin dejar de agregar los igualmente atroces crímenes y violencia que esta misma gente provocó durante, los recordamos, la “arrechera” de Capriles en abril de 2013 y los eventos de La Salida de 2014, cuyos directos responsables fueron Leopoldo López, Antonio Ledezma y María Corina Machado..

Es necesario recordarle a la ANC que a los efectos de que esa Ley finalmente termine siendo un instrumento que haga historia y sirva como ejemplo real y efectivo para que los crímenes de odio jamás se vuelvan a producir en ningún lugar del planeta, que no se le escape revisar de forma exhaustiva la jurisprudencia penal internacional que haya sido sentada sobre el tema, la que, como sabemos, es abundante y además de mucha utilidad para nuestro caso particular, como veremos seguidamente con algunos pocos ejemplos.

La sentencias dictadas en Núremberg al término de la Segunda Guerra Mundial, en particular la que recayó sobre el ciudadano alemán Julius Streicher, dueño del semanario “Der Stürmer”, medio éste que desempeñó uno de los más  atroces papeles para la persecución y posterior asesinato masivo de los enemigos del régimen hitleriano, de quien el propio fiscal que lo imputó como cómplice necesario de esos crímenes y que por ello el mismo tribunal de Núremberg lo condenó a morir en la ahorca, dijo: "…hizo posible todas esas cosas -hizo posibles esos crímenes- que nunca podrían haber ocurrido si no hubiera sido él y por los que son como él. Dirigió de ese modo la propaganda y la educación del pueblo alemán. Sin él, los Kaltenbrunners, los Himmlers o los generales Stroop no hubieran contado con nadie que ejecutara sus órdenes. Y, como hemos visto, se centró en la juventud y en la infancia de Alemania. El alcance de su crimen probablemente sea mayor y más penetrante que el de cualquiera de los demás acusados. El sufrimiento que éstos causaron acabó con su detención. Los efectos del crimen de este hombre, del veneno que había inyectado en las mentes de millones y millones de muchachos y muchachas, de hombres y mujeres jóvenes, aún perviven. Deja tras de sí el legado de casi un pueblo entero envenenado por el odio, el sadismo y el asesinato, y pervertido por él…"

Es bien interesante observar, que Streicher nunca desempeñó función pública alguna en el gobierno de Hitler, siempre actuó como un ciudadano del común, es decir que fue empresario privado que se dedicó a la edición de su semanario y que, muy seguramente, lo mantuvo con algunas que otras complementarias pautas oficiales...  

Igualmente, allí están las sentencias del Tribunal Penal Internacional para Ruanda (TPIR), país éste que fue escenario en 1994, es decir, hace algo menos de 24 años,  de uno de los mayores y espeluznantes genocidios de la historia de la humanidad, donde miembros de la etnia Hutus en el poder asesinaron mediante el linchamiento y el descuartizamiento con machetes y todo tipo de arma blanca, a un poco más de 800 mil de sus hermanos de la etnia Tutsis, en apenas cien días, entre las cuales resaltamos las que condenaron a cadena perpetua a los dueños y presentadores de la Radio Televisión Las Mil Colinas de la capital ruandesa de Kigali, quienes el Alto Tribunal encontró responsables de ese genocidio por las campañas de odio y llamados a la violencia incesantes que ellos promovieron e hicieron por varios meses a través de sus transmisiones diarias para que se produjera esa terrible matanza.

Es necesario recordar que en esas masacres actuaron como directos autores materiales hasta curas y monjas del Iglesia Católica, por cierto que muy pocos de ellos fueron llevados a la justicia y la mayor y más contundente prueba de que esa Iglesia Nacional de Ruanda jugó un papel demasiado relevante en ese genocidio, es porque no sólo ha sido su alta jerarquía la que ha pedido perdón a la humanidad por ello, hace pocos años, sino que hasta el propio Papa Francisco, hizo lo propio hace escasas semanas (Papa pide perdón por papel de la Iglesia en el genocidio en Ruanda).

El odio que allí se expresó tuvo su origen en la preeminencia política de vieja data impuesta por Bélgica a una de esas etnias sobre la otra y que mantuvo a Ruanda bajo el régimen colonial por varios años, luego de concluida la Primera Guerra Mundial hasta que la ONU, una vez concluida la Segunda Guerra en 1945, decidió que el país pasara a su control, bajo la administración belga, la cual resuelve concederles muy claros y groseros privilegios de todo tipo a los integrantes de la etnia Tutsis, que le granjearon el mayor odio de los Hutus…

Otros temas:
Y concluimos, primero, haciéndonos eco de lo que le entendimos a Mario Silva en su programa de este último sábado por VTV, que fue su molestia e inquietud porque frente a la nariz de los cuerpos policiales y de inteligencia del país, huyeron hacia Colombia la señora Ortega Díaz y su esposo, el diputado Ferrer, no obstante que a la primera se le había señala de haber incurrido en graves irregularidades en el desempeño de sus funciones como Fiscal General de la República y que por ello tenía prohibición de salida del país y, el segundo, a quien ya el jueves por la mañana, el TSJ le había levantado la inmunidad para su juzgamiento por las también graves irregulares que demostró el diputado Cabello al mostrarle al país pruebas originales de “bauches” de depósitos por sumas millonarias en dólares en sociedad con Fiscales del Ministerio Público en ejercicio, en paraísos fiscales del Caribe y, segundo, queremos dentro del mayor respeto que nos merece la ANC, solicitarle a su honorables Directiva que debido a los graves problemas que gravitan sobre el país y que tienen al pueblo haciendo de tripas corazón por la terrible especulación, la que no es posible dudar de que es inducida, así como el absoluto desabastecimiento de fórmulas médicas vitales e igualmente los altos precios que tienen las muy pocas que de tanto en tanto llegan a los farmacias, que se declare a ese Foro Originario del Pueblo en Sesión Permanente, de manera de que ello permita acortar así los tiempos de espera a las soluciones que a esa grave problemática, las reclama el país en general…
rioliverr@gmauil.com