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miércoles, 28 de octubre de 2020

El apremio de una Democracia y de una nueva civilización

Por Homar Garcés:

Cuando se trata de analizar lo que ocurre en muchos países frente a la vigencia (para algunos, moribunda) del sistema capitalista se debe tener presente que este genera a lo interno de cada país una multiplicidad de resistencias populares que no encajan (ni debieran encajar, como generalmente se acostumbra) en una clasificación única o universal. Esta heterogeneidad de resistencias, vale afirmar, se ajusta a la realidad creada bajo el influjo del capitalismo neoliberal durante las últimas tres décadas, una realidad que, por otra parte, ha influido notablemente en el desplazamiento masivo de migrantes hacia las naciones más desarrolladas en búsqueda de oportunidades de una vida mejor, sin obviar el agotamiento acelerado de recursos naturales y el estallido de frecuentes protestas callejeras en muchos países frente a la sumisión y la complicidad mostrada por sus gobiernos respecto a los grupos hegemónicos capitalistas.

Esto ha desembocado en la generación y debate de diversas propuestas con que se pudieran resolver los problemas que agobian a un grueso porcentaje de la población mundial. Así, en la perspectiva de Noam Chomsky, «la única esperanza del ser humano de escapar de su extinción es a través de la construcción de una democracia real, en la que una ciudadanía bien informada participe plenamente en el debate del rumbo que han de mantener las políticas que se apliquen, y la acción directa». Este apremio comienza a ser entendido por los sectores populares, algunas veces sin disponer de una base teórica única y detallada con qué crear un nuevo modelo de lo que debiera ser la sociedad. No obstante, sus reclamos y sus iniciativas organizativas, tanto en lo económico como en lo social, definen su objetivo de cambiar de una manera radical el orden vigente, asumiendo al mismo tiempo una posición de mayor beligerancia en el ámbito político tradicional, como ocurre en varias partes de nuestra América desde algún tiempo atrás.

Por eso visto el neoliberalismo económico como modo de poder, de dominación y desposesión se hace necesario oponer la conformación de redes económicas informales que, de algún modo, siendo gestadas desde abajo por los productores y consumidores, sean ajenas a la lógica y a las relaciones de producción capitalistas. Éstas suponen dar un paso importante en la dirección de acabar con la depredación de la naturaleza (vista equivocadamente como una fuente inagotable de recursos) y la explotación de quienes solo cuentan con su fuerza de trabajo para vivir, habitualmente sumidos en condiciones de sobrevivencia, sin los elementos materiales básicos que requieren; además de permitir crear espacios organizativos populares en los cuales prevalezca la práctica de una democracia participativa, protagónica y directa.

Con esto último se impone la transformación estructural del Estado, orientada a lograr una mayor soberanía del pueblo en lugar de privilegiar los intereses de una minoría dominante, cuestión que sólo se plantea, superficialmente, para garantizar las inversiones e intereses de las grandes corporaciones transnacionales y de sus asociados locales. 

Aunque no se crea posible, la humanidad estará obligada a construir alternativas que profundicen la práctica democrática. Junto con esta, es imperativo transformar de raíz las relaciones de producción, manteniendo el cuidado de no repetir la historia de explotación que hasta ahora ha caracterizado al sistema capitalista. La meta principal de todas estas alternativas no podría ser otro que la emancipación integral de todos. -

mandingarebelde@gmail.com

viernes, 11 de octubre de 2019

Bienvenida la rebelión



Por Juan Pablo Cárdenas S. :
Varios países de nuestro continente están en plena efervescencia social. Las protestas callejeras de Ecuador, Argentina, el propio Brasil, Perú y otras naciones tienen en común el rechazo a las políticas económicas neoliberales, el repudio a la corrupción de las dirigencias políticas y los consabidos abusos empresariales. A varias décadas de la restauración más salvaje del capitalismo, el balance que hacen nuestros pueblos es desolador en cuanto a la alta concentración de la riqueza, la profundización de la inequidad social y, consecuentemente, la consolidación de lacras como el narcotráfico y la delincuencia común. El gran detonante de estas convulsiones son el crecimiento de la pobreza, los procesos migratorios y la desvergüenza de los gobiernos y parlamentos, los que se supone representan a sus ciudadanos.


A lo anterior, hay que sumar la pérdida de nuestras soberanías nacionales, la apropiación de los inversionistas extranjeros de nuestros yacimientos, bosques y fuentes acuíferas, además de la administración de los principales recursos financieros y la forma en que las más poderosas empresas manejan las decisiones políticas, sobornando transnacionalmente a nuestros gobernantes, parapetándose detrás de los abusivos tratados de libre comercio consentidos por nuestros propios gobiernos. Además de controlar los grandes medios de comunicación.

Chile no escapa al malestar que, por ahora, se aprecia más nítido y radical en algunos países vecinos. El sistema previsional, el colapso de la educación pública, los abusos de las cadenas y laboratorios farmacéuticos y, ahora, el encarecimiento brutal que experimentan los bienes y servicios más fundamentales han volcado a las calles a cientos de miles de estudiantes, jubilados, como a múltiples organizaciones medioambientales preocupadas por la forma en que se sigue carbonizando nuestra energía y depredando nuestro medio ambiente de manos de la usura y la impunidad judicial. Aunque, paradojalmente, se premia internacionalmente a un mandatario que permite la depredación de la naturaleza y desprecia la regulación fiscal en los negocios.

No hay duda que las principales caras y apellidos de nuestro gran empresariado, en otros países habrían sido conducidos al cadalso o al presidio perpetuo, por los millones de hectáreas de bosques nativos que han talado y quemado a favor de plantaciones más lucrativas; o por los relaves tóxicos que sus minas depositan en el desierto de Atacama en un porcentaje de tres a uno del cobre que producen. Sin importarles siquiera la proximidad de sus faenas con algunos pueblos y ciudades, que ya no tienen agua para la agricultura y sus poblaciones han adquirido irreversibles enfermedades a consecuencia del plomo y otros nocivos productos que incluso “importan” desde Suecia para ser depositados en el norte chileno. Cuestión que se ha denunciado insistentemente, sin que nuestros últimos gobiernos hagan algo para frenar estas nuevas y nefastas injerencias del colonialismo.

Cómo dudar de que mediante estas criminales y escocidas acciones la política, sus candidatos y partidos reciben suculentos sobornos que van a abultar las billeteras de alcaldes, concejales y otros administradores públicos. En una falta de probidad que cruza transversalmente a la derecha, el centro y la izquierda en sus comunes y abyectos propósitos.

Lo que nos diferencia de otras naciones hermanas es que hasta hoy en nuestro país el movimiento social sigue traumado por lo que fue la dictadura pinochetista. Por el todavía fresco recuerdo de lo que fue la represión militar, pero también por la hábil propaganda de los gobiernos que sucedieron al del Tirano, propuestos a inhibir la acción del descontento ente la posibilidad de que los uniformados puedan volver a derribar el orden establecido. En una campaña del terror que ha sido muy efectiva para contener la rabia social pero que, más tarde o más temprano, promete romper las barreras del miedo. Aunque a ello debemos sumarle como explicación el estado de languidez de nuestros referentes sindicales, la desactivación programada desde el Estado de ese conjunto de organizaciones que surgieron para combatir al régimen militar y desde luego también, la falta de raigambre de los partidos políticos respecto de los anhelos populares, desde que se convencieron del proclamado “fin de las ideologías” y redujeron la política a la pura farándula electoral. Desde que el pragmatismo, además, reemplazó la consistencia moral de los “servidores públicos”.

Contrario a los temores que todavía se expresan en nuestra sociedad, la movilización de los chilenos debe tener en cuenta los logros que en otros países tiene la protesta. La forma en que en Perú ha podido encarcelar a los ex presidentes corruptos, el drástico cambio de los electores argentinos o la presión que la prensa democrática, algunos jueves y fiscales han ejercido para obligar a ciertos empresarios brasileños a reconocer sus coimas y fechorías. Así como los ecuatorianos en pocas horas son capaces de poner en jaque a su gobierno por la atrevida alza de los combustibles, en un país que tiene enormes reservas de petróleo.

En Chile, sin embargo, el malestar se expresa a través de los medios de comunicación éticos y por aquellos que recién se convencen de que no pueden seguir eternamente manipulando la conciencia ciudadana, mintiendo u ocultando los hechos. Pero debemos lamentar esa suerte de conformismo que todavía se constata en las propias víctimas del encarecimiento de la de la locomoción pública, los precios de los medicamentos y la renuencia flagrante de los moradores de La Moneda y el Parlamento a aprobar aquellas reformas que mejoren salarios y pensiones, además de reducir la jornada de trabajo y avanzar a una institucionalidad democrática, que le ponga límite a las facultades del tribunal Constitucional, junto con prohibir la perpetuación de los mismos parlamentarios en el Congreso Nacional, donde la tarea de legislar se ha convertido en la mejor remunerada del mundo. Con lo que, varios de los más promisorios diputados de izquierda han terminado “pensando como realmente viven”, gracias a su alto poder adquisitivo”.

Como siempre, el camino para superar las injusticias debe ser el de la movilización del pueblo. Esto es, ejerciendo disidencia, resistencia popular, como aquel poderoso y legítimo recurso de la desobediencia civil para impedir los abusos. En un país en que ya los oficialistas y los opositores no marcan diferencias sustantivas. Por lo mismo que tampoco sirven tanto las marchas programadas y otras liturgias sociales desde hace tiempo infiltradas, por lo demás, por el oportunismo político.  Por los que incluso se filtran entre los manifestantes en vísperas de elecciones, para terminar, reclamándole a los ciudadanos su apoyo y sufragio a los rostros de siempre, aunque mucho más añosos, ahora.

Un camino de resistencia popular en contra de la violencia institucionalizada consagrada por una Constitución ilegítima en su origen y contenido, pero que al momento de sentarse en los escaños del Parlamento nuestros pretendidos representantes curiosamente juran respetar y hacer obedecer. Resistencia activa en los consumidores como escarmentar a quienes delinquen desde los bancos, la industria y el comercio. Desde luego, ímpetu juvenil y estudiantil para acompañar a los trabajadores que son discriminados y abusados por el poder desde que salen de sus hogares hasta que retornan a ellos.
juanpablo.cardenas.s@gmail.com

sábado, 3 de febrero de 2018

El plan oligárquico para destruir la Argentina

Por Norma Estela Ferreyra:

Winston Churchill en Yalta en el año 1945, expresó:  "No dejemos que la Argentina sea una potencia, arrastrará tras de sí a toda América Latina. La estrategia es debilitar y corromper por dentro a la Argentina. Destruir sus industrias, sus fuerzas armadas, fomentar divisiones internas apoyando a bandos de derecha e izquierda, atacar su cultura en todos los medios, imponer dirigentes políticos que respondan a nuestro Imperio. Esto se logrará, gracias a la apatía del pueblo y a una democracia controlable donde sus representantes levantarán sus manos en masa en servir su misión. Hay que humillar a la Argentina".


Testigos mapuches que vieron llevarse a Santiago Maldonado por la Gendarmería y hoy el gobierno los procesa  por falso testimonio

Y cómo se logra destruir a Argentina? Con el apoyo de los “representantes controlables” del pueblo argentino. De allí la máxima ”QUE SA VAYAN TODOS...”, que fue cantada en todas las calles del país en Diciembre de 2001 y que surgió, espontáneamente, de un pueblo cansado de gobiernos entregadores de la patria.

En Latinoamérica, la intervención de procesos democráticos por medio de “golpes militares”, fueron moldeando el consciente general, para desistir de renovar fuerzas de acción, para establecer democracias fuertes, dentro del continente

Ya en el siglo XX, Argentina marcó el camino, con muchos principios y derechos democráticos que fueron reveladores para el resto de la región, que en algunos países hermanos no pudieron implementar todavía, en las puertas del siglo XXI. Hablamos de logros de nuestra democracia, también en lo técnico, como ser pioneros en la fusión nuclear, la aviación a propulsión por turbinas, etc. Esto debía ser detenido, había que frenar el desarrollo de Argentina y consecuentemente, de la región, como el caso de Honduras, Paraguay, Brasil, etc. tal como se frenó en 1864 el pujante desarrollo de Paraguay, con la Guerra de la Triple Alianza, donde nuestro presidente  Mitre participó, bajo influencias inglesas. 

Fue así, como los poderosos países ganadores de la Segunda Guerra Mundial, en cierta manera se aliaron, para que por medio del sistema de representantes políticos que deberían generar la legislación y ejecución de Plan de desarrollo estratégico como país, son los que, contrariamente, apoyaron nuestra división y estancamiento en el proceso de avance en nuestras condiciones sociales, cívicas y de desarrollo tecnológico. Podemos observar, que cada vez que podemos iniciar un plan estratégico, al tiempo es desmembrado, en los mismos pasillos de los edificios en los que nacieron. Lo vimos en 1955 con el derrocamiento de Perón y luego, en el de Illia, en el golpe de Estado, que derrocó a Isabel Perón, en la caída de Alfonsín, por estrategias creadas artificialmente de hiperinflación.

 Actualmente, vemos el impagable endeudamiento creado por nuestro actual presidente, que produjo  la destrucción del empleo, de la industria, de la educación, de la salud, de la ciencia, etc. También lo podemos ver con el complejo de soberanía satelital “ARSAT” (2017), que luego de generar un desarrollo propio de un sistema de satélites argentinos, hasta el punto de que todo el proceso de ponerlos en órbita, lo podíamos lograr en nuestro suelo, también sabemos que en el proyecto Arsat 3, ya hay indicios que el gobierno, venderá el 51% de las acciones del mismo. Un gobierno que se entrega a los Poderes de siempre, que siguen los consejos de Churchill, que cité al inicio.

Pues bien, todo esto debería cambiar… debemos modificar nuestras malas costumbres y  ver qué es lo que discutimos, si proyectos de ley y desarrollo o  candidatos. Uno de los puntos a modificar es, precisamente, que debemos dejar de discutir por los candidatos, que nos proponen los partidos políticos, porque sabemos que son manipulados desde adentro y afuera, según los propósitos que tengan estos poderes mafiosos internacionales, que con diversas estrategias, derrocan a los gobiernos latinoamericanos, que favorecen a los intereses de la patria. Ahora lo hacen a través de los mismos poderes que forman parte del gobierno, especialmente, el Poder Judicial, que se ha convertido en una amenaza para todos los ciudadanos, inclusive, para presionar a legisladores y otros jueces de la oposición y sembrar el miedo, hasta destruir las Instituciones de la república, que hoy están en manos de Sectas, que hace costosos retiros espirituales en mansiones, para ese fin.

Un gobierno que se burla de los legisladores, con decretos de necesidad y urgencia, donde decide modificar leyes, algo  que corresponde al Congreso. O que sale a reprimir, como en las épocas del proceso, que él ignora, como asimismo, lo que sucede con Milagro Sala, una inconcebible presa política y que además, niega lo sucedido con  la muerte de Santiago Maldonado, Rafael Nahuel y compra armas a Israel para reprimir las protestas callejeras pacíficas. Un gobierno que quiere exterminar a los Mapuches, que enjuicia por falso testimonio a los testigos de Santiago Maldonado para amedrentarlos y por si fuera poco, se apodera de territorios en el Norte, ocupadas desde hace muchos años por ciudadanos a quienes les pertenecen, todo lo cual fue denunciado en el programa ADN de Tomas Méndez en C5N. Un presidente indiferente, ante el hundimiento del submarino Ara San Juan, que no va a aparecer, porque se encuentra en zona de Islas Malvinas, ocupada  por los Ingleses y con la  firme presunción de haber sido atacado por ellos.

Hay que empezar a discutir sobre procesos de desarrollo de nuestras leyes y proyectos generales como país, esos logros con el tiempo nos vuelven más fuertes, soberanos y esas son las cosas que nos unirán, como nación. También debemos modificar los procesos de legislación y ejecución de nuestros derechos y deberes. Las herramientas para esto son las siguientes, la POLITICA en ASAMBLEAS y los PLEBISCITOS CIUDADANOS, sin trabas. El traspaso de la legislación de manos del Congreso a manos de una ASAMBLEA CIUDADANA, haciendo que el proceso de legislación sea transparente, rápido y espejo de toda la sociedad. La Asamblea nacional, debe estar compuesta por ciudadanos que deberán preparar propuestas para ser puestas en consideración por el pueblo argentino en un Plebiscito nacional, cuatrimestral. Estos asambleístas no se postulan, son elegidos por el azar, por sorteo, utilizando los números de documento de identidad, por un año y sin posibilidades de volver a sortearse. El proceso es sencillo, se sortean 4 números que forman un numero de cuatro dígitos según el orden con el que salieron, de este número, se deduce la cantidad de postulantes a la asamblea nacional en la actualidad entre unos 120 000 a 200 000 argentinos

normaef10@hotmail.com