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jueves, 16 de mayo de 2019

Que se esconde para objetar la Justicia Especial de Paz



Por Tony López R.:
En Colombia se ha creado un serio y grave enfrentamiento político y jurídico entre el gobierno,  la institucionalidad jurídica y  parlamentaria, cuando el presidente Iván Duque Márquez, objetó seis artículos de la Justicia Especial de Paz, (JEP) por razones “de inconveniencia”. E insto al Congreso a debatir estos puntos a pesar de que la Ley ya había sido aprobada por la legislatura en el 2017 y luego, revisada y aprobada por la Corte Constitucional el año pasado.


Está posición del Presidente coloca a los congresistas en un serio dilema, porque  una vez aprobado por el legislativo y la Corte Constitucional, si los legisladores vuelven a debatir dichos  puntos, pueden caer en prevaricato, o como señala el actual Procurador General de la República, “Duque ha creado un choque de trenes entre los poderes legislativos y judicial con el ejecutivo y quiebra la institucionalidad”.

¿Se equivocó  Iván Duque o la oligarquía enemiga de la paz con gran poder en el gobierno,  están poniendo en práctica el plan para liquidar los  Acuerdos  de Paz?  El Presidente no se equivocó, está actuando de acuerdo al plan que desde que se iniciaron en noviembre de 2012 los diálogos de paz en La Habana, se está poniendo en práctica una operación política hasta liquidar el último vestigio de lo que fuera las FARC-EP.

La propuesta de buscar una negociación con el movimiento guerrillero está concebida en el plan  para eliminarlos, resultaba muy difícil acabar  con la insurgencia por la vía de la guerra, especialmente a las FARC-EP y el ELN. Se pusieron en práctica varios planes entre ellos el conocido Plan  Colombia durante el gobierno de Andrés Pastrana. Se autorizó por el Presidente Uribe el establecimiento de siete  y más bases militares y se usaron todos medios, armamentos más modernos  y asesoramiento militares,  pero no lograban sus objetivos, aún siguen ahí los insurrectos.

Hay que decir que tanto el Plan Colombia,  como la presencia de las bases militares estado unidenses en territorio colombiano, no solo estaban y están dirigidas a la guerrilla, sino forma parte de este Plan contra Venezuela y en su momento a quien más amenazaban eran a Brasil y Argentina, durante los gobiernos de Luis Ignacio Lula da  Silva y  de Néstor y Cristina  Kirchner.

Era preciso buscar el diálogo y sacar el mejor partido en esas conversaciones, las que al fin logran con las FARC-EP que era la prioridad,  la oligarquía  siempre ha creído que eliminadas las FARC el  ELN sucumbiría porque  lo han considerado derrotados, craso error, ahí los tienen y firmes en sus principios.

Siempre fue un objetivo de los gobiernos colombianos eliminar a la insurgencia, también  de los Estados Unidos, sobre todo después del triunfo de la Revolución Bolivariana en Venezuela, la fuerte presencia de la insurgencia en la frontera colombo venezolana era una  impedimenta para una intervención militar en Venezuela y había que eliminar ese obstáculo.

Los diversos acontecimientos y hechos  que se produjeron en la Mesa de Diálogo  de La Habana sienta  la pauta de cómo se iba  ejecutando este proyecto. Voy a citar los elementos fundamentales para llegar a la conclusión que el gobierno de Juan Manuel Santos  Calderón, utilizó todos lo subterfugios posibles y fue haciendo caer en la trampa a las FARC-EP al ceder o aceptar temas  estratégicos y no oponersele de manera rotunda.  Veamos cuales son estos temas.
-              Desarrollar fuera de Colombia los diálogos, fue uno de los primeros y graves errores, la experiencia de Caracas y Tlascala fue muy negativa y reeditaron ese error. La visión de los negociadores no es la misma dentro del país que fuera de ese medio y la comunicación con su Secretariado y el Estado Mayor Central fuera del país era en la práctica inexistente.
-              No cumplieron con el principio de que Nada está acordado hasta que todo esté acordado. Quedaron 56  temas en el “Congelador” algunos de ellos estratégicos.
-              No podían ceder en que al terminar y llegar a los Acuerdos de Paz, que estos no fueran sometido a la aprobación de una Asamblea Nacional Constituyente Corporativa, lo cual convertían los acuerdos en una política de Estado y por tanto la aprobación de los tres poderes del Estado. El Gobierno no aceptó la propuesta y las FARC cometió el estratégico error de aceptar la posición del ejecutivo.  Como si lo hizo el gobierno de César Gaviria en el año 1991 cuando acepto la Constituyente propuesta por  AD-M19  al firmar  los Acuerdos de Paz. Esa es la  Constitución que rige hoy, aunque durante el gobierno de Álvaro Uribe sufrió modificaciones perjudiciales a la sociedad.
-              Al no convocarse a una Asamblea Constituyente, los acuerdos quedaban entre las FARC-EP  y el Poder Ejecutivo y por tanto el Congreso y el Poder Judicial tenían las manos limpias para actuar y así lo hicieron, obviamente a favor de los intereses del sistema y del gobierno de Santos Calderón.
-              El gobierno para dar la  imagen de democrático convocó unilateralmente  a un plebiscito por el SI o por el NO a los Diálogos de Paz.  Con la oposición de la delegación de las FARC-EP.  Dicho evento  se convocó para el 2 de octubre del 2016. El gobierno para dar confianza a la insurgencia dijo que este no sería  vinculante, pero no cumplió, los enemigos del proceso de paz que ganaron con el NO, exigieron revisar y objetar lo acordado y dio paso a esa revisión por parte de integrantes de los sectores  uribistas. Al presidente Santos, le era más favorable que ganara el NO, aunque recibiera una derrota, pero táctica  no estratégica por lo que vendría después, por eso no movió un dedo por el SI. De ganar el SI las FARC-EP se fortalecía y tendría el aval popular para presionar al gobierno y al congreso a su favor.
-              En  realidad  los  partidos y organizaciones partidarias del gobierno no hicieron campaña a favor del SI,  a diferencia del Centro Democrático y la derecha encabeza de Uribe y los medios enemigos de la paz, desarrollaron una fuerte  campaña falsa,  según ellos,  si ganaba el SI en Colombia se impondría un gobierno castro-chavista, o castro-comunista, nada más fuera de la razón, pero la campaña surtió el efecto esperado y por primera vez en la historia universal un pueblo víctima de las mentiras vota en contra de la paz y a favor de la guerra. Aquí está clara la trampa.
-              La entrega de armas de la insurgencia antes de que se hubieran cumplido los Acuerdos de Paz fue un error, considerar que las Naciones Unidas, podían ser los garantes del cumplimiento de ellos, es solo un sueño, la ONU no tiene  ni puede imponerle a un Estado miembro que cumpla con un acuerdo ya firmado entre las partes. Puede exhortar, sugerir, pero no imponer. De igual modo el abandono de los territorios que ocupaban, donde estaban sus bases de apoyo y aceptar una concentración de sus fuerzas desarmadas.
-              Ese error  conllevó a que las fuerzas paramilitares y  las bandas de narcotraficantes hayan ocupado esos territorios y en algunos casos asesinados a líderes y dirigentes comunales a los que consideran auxiliadores de la guerrilla.
-              Concluido estos acuerdos a favor del gobierno y de los enemigos de la paz, el Congreso mayoritariamente compuestos por sectores enemigos de lo acordado, comenzaron a revisarlos y han ido desmontando uno a uno los que consideran  que lesionan el sistema y favorecen a la sociedad.
-           Uno de los últimos acuerdos, por cierto aprobados por el Congreso y la Corte Constitucional,  está en litigio, es aquí donde entra el gobierno de Iván Duque a jugar fuerte sobre la competencia o no de la JEP, en los puntos que a la derecha no le conviene. Solo que ahora sí el pueblo se ha unido y la marcha ayer 13 de marzo en distintas capitales departamentales se ha manifestado en  contra del Presidente y sus propuestas, quien por cierto tiene un 30 por ciento de aprobación a sus gestiones.
-              La clara decisión del gobierno colombiano de apoyar una intervención militar en Venezuela, no hubiera sido posible si las FARC-EP  no hubieran abandonado su territorio y desarmada. El show de Cúcuta contra Venezuela no se hubiera podido dar.

Solo hay que apreciar lo que es hoy la ex guerrilla, desarmada, concentrada en zonas veredales, desprotegidos, víctimas del paramilitarismo, tiene 87 ex-guerrilleros y 450 líderes sociales asesinados,  la mayoría miembros de Marcha Patriótica organización cercana a las FARC.

Incumplimientos de la amnistía, hay 600 o más presos beneficiados de dicha ley y siguen en la cárcel con falsos cargos   y un ejemplo, sin una sola prueba lo es el  comandante Jesús Santrich, al que mantienen encarcelado desde hace 11 meses a petición de Estados Unidos y  acaba de denunciar que tiene información que se planea  su asesinato dentro o fuera de la cárcel. Santrich ha sido blanco de está patraña, porque denunció toda las trampas del gobierno para incumplir con los Acuerdos de Paz.
A dos años de firmado los acuerdos de paz, solo se ha cumplido y a medias  un 18 por ciento de ellos.  El acuerdo sobre la tierra incumplido,  tampoco la eliminación de los cultivos ilícitos, mientras  que Duque propone volver a la fumigación con glifosato, reprimir a los campesinos cocaleros,  política que por años llevó  a sembrar de muerte y luto el país. La fumigación llevara  como  sucedió en el gobierno de Pastrana y Uribe Vélez acabar con la fauna y la flora, provocar que miles de mujeres, niños y hombres campesinos  contraigan enfermedades  de la piel  y el  cáncer. Una política fracasada que  lejos de erradicarla, aumentó  la siembra de coca, hoy   los niveles están  más altos que años anteriores,   datos oficiales la ubican en 180 mil hectárea.

Al parecer no se quiere cumplir con las víctimas de los agentes del estado y los civiles vinculados a las bandas paramilitares cuyo auge se hizo visible durante el gobierno de Uribe Vélez en ese gobierno la impunidad impero pues la mayoría de los jefes-narco paramilitares ya están libres y solo los más cuestionados fueron extraditados como Salvatore Mancuso, Diego Fernando Murillo, (a) Don Berna, Rodrigo Pupo Tovar (a) Jorge Cuarenta  y otros asesinados como Carlos y Vicente Castaño Gil. Los extraditados, según la prensa estadounidense, entre ellas el Miami Herald, acusan  al ex presidente Uribe Vélez de traidor.

Este es  el escenario en el cual se encuentra actuando el presidente  Duque, él no hace más que cumplir con un plan trazado y con suma habilidad e inteligencia se ha venido desarrollando  en plena alianza de  la oligarquía y los gobiernos de Uribe y Santos desde hace años  en Colombia. Le tocará al pueblo colombiano revertir esta situación y saber que su enemigo no es  ni Venezuela ni Cuba como lo ha pregonado el gobierno de Duque Márquez.  Los enemigos son los que mantiene y apoyan el paramilitarismo, a las bandas de narcotraficantes y la corrupción de los mayores magnates del país y a los que como abogados y hoy Fiscales han sido cómplices de recibir sobornos de Oderbrech y de la llamada “ruta del sol”.

Periodista, politólogo y analista internacional.
jorgarcia726@gmail.com

viernes, 26 de octubre de 2018

El patrañero de Pastrana acusa a Maduro de ser el nuevo Pablo Escobar


Por Rolando Prudencio Briancon:

El patético estúpido de Pastrana ha reaparecido afirmado que: “el presidente Nicolás Maduro es el nuevo Pablo Escobar", y significa "una amenaza regional". Así se ha pronunciado en el foro denominado: "
¿Están las democracias latinoamericanas secuestradas por el crimen organizado?", patrocinado por la Iniciativa Democrática de España y las Américas, mejor conocida por sus siglas IDEA, que está  encabezado por el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, y que se celebra en el Miami Dade College (MDC). Pero además a juicio del ex gobernante colombiano: Venezuela, junto con los carteles mexicanos de la droga y las guerrillas colombianas FARC y ELN, "quiere convertir a Colombia en un Estado narco".

La verdad es que lo de “querer convertir en un narco estado”, es una infantil insinuación del imbécil de Pastrana por cuanto no es que se “quiera convertir” a Colombia en un narco Estado, cuando Colombia es un ¡narco Estado consolidado! Pero además que Colombia no sólo es un narco Estado, sino que es parte del gran cártel que los norteamericanos manejan el negocio del narcotráfico, a través de la DEA, su mayor cártel. Ése es el verdadero crimen organizado: Made in USA.

Y es que, ¿cómo es posible que Colombia teniendo la mayor cantidad de bases militares estadounidenses en su territorio, no puedan controlar a los narcotraficantes? Colombia además es el país con mayor producción de plantaciones de coca; más de: ¡180.000 hectáreas!, y aplicando todo tipo de técnicas de erradicación de cocales, las plantaciones siguen creciendo, ¿cómo se explica eso?

Sin aportar elemento probatorio, más que la estúpida especulación que: “Pablo Escobar soñaba con lavandería de los fondos que obtenía con el tráfico de drogas, y ahora la mayor lavandería se llama PDVSA”, acusa a Maduro de ser el nuevo Pablo Escobar. Pero, ¿se imaginan que ese razonamiento sea la base de la acusación con la que le endilga al presidente Nicolás Maduro de ser el nuevo Pablo Escobar? Vale decir que Pastrana se basa en el “sueño” de Pablo Escobar para asegurar que el presidente Maduro es el “nuevo” Pablo Escobar, sin aportar prueba alguna a esa antojadiza afirmación.

Claro que lo que no es una exageración como la es del patrañero de Pastrana, es que es este malnacido mafioso estuvo reunido -junto con Jorge Quiroga, Laura Chinchilla y Miguel Ángel Rodríguez- con los golpistas guarimberos el 2017, cuando quemaban chavistas vivos, con quien se fotografió con los encapuchados, y por lo que fueron declarados “personas non gratas” por el gobierno venezolano.
El cretinismo está creciendo como una epidemia de estupideces en los EE.UU., y al que le hacen coro los malnacidos como el patrañero de Pastrana.

prudenprusiano@gmail.com

miércoles, 13 de junio de 2018

Porque la derecha apoyara a la Colombia Humana


Por Manuel Humberto Restrepo Domínguez:
Uribe no logró derrotar a la izquierda, ni exterminar a la insurgencia, ni obtuvo éxitos con el modelo económico, ni recupero la imagen del país ante el mundo, pero en cambio derrotó a la derecha y la puso a su disposición. La metió en los líos más grandes que haya tenido que afrontar. Las elites acostumbradas a las libertades y el disfrute del capital sin impedimentos, saben que están a merced del programa de ultraderecha del régimen Uribe y que si le entregan otra vez el poder quedaran sepultadas para siempre, sus hijos podrán crecer pero sus opciones de poder no. Cuando repasan sus balances encuentran que no les jugo limpio en su anterior gobierno, comprometió a muchos hombres de derecha en asuntos ilegales y luego por virtud de sus faltas los llevó a prisión, como al empresario Sabas Pretelt, magistrados y numerosos políticos regionales. 

La derecha era experta para solucionar problemas y mantenerse altiva, sabia salir de las crisis y negociar los asuntos difíciles del estado. Su última gran crisis de estabilidad y legitimidad la supo superar con la Asamblea Nacional Constituyente, donde se unieron todos los sectores de derecha para formular conjuntamente con otros sectores sociales y políticos la constitución de 1991, que para las dos últimas generaciones de jóvenes son su único referente de nación, de estado y de política. Los gobiernos de la constitución (Barco, Belisario, Samper, Pastrana), hicieron lo que las elites necesitaban para concentrar su riqueza y afianzar su poder. Cuando todo estaba bien, había opciones de terminar la guerra, pactar la rendición de grupos ilegales asociados al narcotráfico e inclusive adelantar el desmonte del sector paramilitar que dudaba en meterse en el narcotráfico, irrumpió en la escena nacional como un temible destructor Uribe, con un discurso emocional, belicoso y agitador del odio y la creación de enemigos, que convenció, no a la derecha si no a la franja electoral que en medio de múltiples necesidades, es modelada fácilmente.

 Uribe derrotó a la derecha, le cambio las reglas de juego del poder por turnos y delicada selección de clase, se reeligió con trampa y escandalizó al mundo con crímenes de responsabilidad suya, debilitó a las elites de derecha y las puso a su servicio. Pero ya no están cómodas, sus jefes políticos como Gaviria o Pastrana, no son siquiera respetados y las adhesiones que le ofrecen a Duque, parecen fruto de su propio interés personal. Para la derecha, Duque no representa nada, es el simple candidato de turno, inconexo, desconectado de la verdad, no es un jefe político como si lo es Uribe a quien por ahora le deben una obediencia que no están dispuestos a ratificar. Cesar Gaviria, es la imagen del hombre pusilánime, que traicionó al hombre decente, al gentilhombre De la Calle que se jugó su vida y prestigio en el proceso de paz, con el que la derecha estaba conforme, Gaviria es solo uno más entre tantos, repudiado por los jóvenes liberales y mirado con desprecio por los viejos liberales que sostuvieron en el poder a Samper y aplaudieron  a López, el tío abuelo de Clara López formula del hombre traicionado. Con Gaviria no hay votos, hay prensa oficial, risas, entrevistas y manipulaciones.

Tampoco hay grandes electorados que sigan al derrotado cambio radical, del que no entienden como su líder vicepresidente no logro vincular el poder de las maquinarias con el electorado de base liberal de las regiones, aquí las elites prefiere mirar a otro lado antes que entregar sus banderas a Uribe quien le propicio su derrota, le rapó los votos. Tampoco las bases conservadoras tienen ya respeto por sus dirigentes, aficionados a los cargos para ellos y a las grandes sumas del chantaje al poder que nunca llegan a satisfacer las necesidades de sus electores.

Si Uribe ha hecho algo bien, ha sido derrotar a la derecha. Y si esta ha hecho algo mal es caer arrodillada a sus pies, en espera de órdenes para actuar. Sin embrago a la derecha le queda defender su supervivencia negociando elementos para un gobierno de centro real, que no encontraría con la ultraderecha que la tiene derrotada. La derecha sabe en su pragmatismo que sin negociar su proyecto histórico de modernidad liberal, puede negociar espacios de control institucional, leyes de estabilidad económica, de propiedad, de recursos regionales por proyectos y de reformas democráticas y sobre todo sabe que necesita mantenerse viva como clase independiente, libre y sin las restricciones y acecho del régimen Uribe, para quien ella es su real enemigo.

Nadie más que la derecha sabe que Duque es un aprendiz, pero en cambio Ordoñez, Londoño, Plazas Vega, Rito Alejo, Lafourie, son expertos que no están dispuestos a aceptar principios liberales y ni siquiera reconocerles su existencia política. La derecha tiene en sus manos, discursos y votos y la necesidad vital de seguir existiendo y recomponerse o morir para siempre como proyecto hegemónico si se entrega a la ultraderecha que hará lo imposible para negarla, invalidarla y empezar a exterminarla. La Colombia humana le da poca confianza a la derecha, pero sabe quiénes están allí, sabe de las capacidades y modos de liderazgo y tiene claro que hablar de derechos, justicia social o defender la humanidad y el planeta no son banderas de izquierda, si no que históricamente es lo que han promulgado todos los liberales del mundo. La derecha sabe que estará más cómoda, tranquila y sin prevenciones, si opta por direccionar su discurso y su potencia electoral hacia la búsqueda de consolidar el estado de derecho y la democracia del país, no poniéndose en manos de quien la tiene derrotada, si no trabajando en armonía con la gente de la Colombia humana. La derecha sabe bien que ni ella ni nadie más cabe en un proyecto de ultraderecha salvo ellos, solo ellos y nadie más que ellos con todos sus vicios y desequilibrios mentales y virales.
mrestrepo33@hotmail.com

viernes, 25 de mayo de 2018

Esta Vez al Pueblo le Toca


Manuel Humberto Restrepo Domínguez:

Esta vez el pueblo tiene un horizonte con sentido de cambio, promovido por el cansancio que no divide y aísla, si no que suma y multiplica en contra de las elites, empeñadas en sostener el linaje,  concentrar las riquezas, engañar con un estado partido en dos cabezas, la del rey mago y la del jurista, e imponer la estratégica disposición a mentir y hacer creer que son invencibles. No es un cansancio a solas, es un cansancio que rejuvenece, dinamiza, que rompe la indiferencia y se manifiesta con optimismo en las las calles y lo hará en las urnas. Las cifras dirían que el 100% de la gente común, que trabaja para satisfacer sus más elementales derechos, que sufrió en carne propia el dolor de la guerra, que debe a los prestamistas por  su “apoyo a la guerra” 3000 dólares por persona, que dedica la mitad de su precario salario a pagar servicios que debían ser públicos, que se rebusca para apenas sobrevivir o conseguir un empleo. Esa gente, es el pueblo, cansado de las elites y esperanzada en que la vida y el afecto vuelvan a ser más importantes que las mercancías, el odio y la humillación.



Cansancio por el linaje que impone una manera de vivir y de morir
 En los últimos cincuenta años la presidencia ha sido ocupada por 10 familias y el 71% de los últimos 14 periodos lo han ejercido solo 5 familias. Son linajes en el poder, los Lleras ejercieron 3 presidencias; Santos 2; Pastrana 2; Uribe, 2; López, 1. Los restantes 5 presidentes fueron ministros de estas mismas 5 familias. El círculo del linaje del poder es cerrado. Alberto Lleras entregó la presidencia a su sobrino Carlos Lleras, que con fraude la entregó a Pastrana que fue su ministro de gobierno, y este la entregó a López, también ministro de relaciones exteriores de Carlos Lleras e hijo de otro presidente (López Pumarejo). Uribe la recibió de Pastrana hijo (siendo registrador el padre de su candidato Iván Duque) y se la entregó a su ministro de Defensa J.M Santos, sobrino de Eduardo Santos que había respaldado a Guillermo Valencia que antecedió a Alberto Lleras.

La concentración del poder político es hermético y está mezclado con el poder económico y el control militar a través de linajes (línea de antepasados ilustres) que se turnan en un riguroso pacto, para conservar su pureza política (se casan entre ellos, intercambian cargos y contratos, conciertan alianzas y también delitos). Las elites deciden por los derechos ajenos, imponen valores, conductas y maneras de ser, pensar y estar en el mundo. Comer tres o más veces al día sin contratiempo, disponer de agua potable y energía sin interrupciones, tener alta tecnología en su casa, ir a las universidades y colegios de alta calidad sin dificultad, acceder a salud y citas inmediatas con los mejores médicos o recibir una justicia correcta con debido proceso y garantías sin demora, es totalmente normal y nunca han pensado en que en estas cinco décadas han acumulado responsabilidades que pasan tanto por el fracaso del país como nación soberana, como por la imparable desigualdad y la tragedia de barbarie ya vivida con mas de 225.000 asesinados y 50.000 desaparecidos, pero también desempleo, hambre, miseria, violencias y trastornos mentales, originados en esa desigualdad.

El  linaje más destacado es el de la familia Lleras, que ha ocupado tres veces la presidencia de Colombia. Dos veces Alberto Lleras, que instauró las acciones cívico–militares (Decreto 1381 de 1963, que sirvió de base a las cooperativas de seguridad convivir de Uribe y al proyecto paramilitar), fortaleció las garantías del despojo intensivo de la riqueza petrolera y minera del país y sus ministros Barco (Agricultura) y Betancourt, (Trabajo) después fueron presidentes. En 2009 Álvaro Uribe y su Ministra María del Rosario Guerra emitieron una estampilla en su honor. Después de Alberto Lleras fue presidente su sobrino Carlos Lleras, que mediante un proceso electoral fraudulento le arrebató la presidencia a Rojas Pinilla y la entregó a Misael Pastrana (su ministro) que 25 años después convirtió a su hijo Andrés en Presidente. En 1978 Carlos Lleras recibió el apoyo de los grandes productores agrícolas, la banca y los medios escritos el tiempo y el espectador, para ser otra vez presidente, pero perdió con Julio Cesar Turbay, apoyado por la televisión, la clase media emergente y los cafeteros. El linaje Lleras está plasmado en el billete de máxima denominación (100.000 pesos) con la efigie de Carlos Lleras y otros destacados familiares de este linaje dicen hacer política y periodismo “objetivo”: Consuelo Lleras, congresista, política; Felipe Zuleta Lleras, embajador, periodista de Blu Radio y el espectador; Marcela Lleras, periodista; Carlos Lleras de la fuente, congresista, embajador, periodista.

 Cansancio con expropiadores y despojadores
 Las cifras del despojo de la riqueza del país a manos de las elites, son contundentes. La mitad de la tierra (52%) le pertenece a menos de 100.000 personas (menos del 1%: 0.002 %, portafolio.com.co) y se sigue concentrando. Es el país más saqueado del continente. Una tercera parte es de las elites políticas, la otra de inversionistas y multinacionales y lo que queda de narcotraficantes. Acabada la segunda guerra mundial, proclamados los derechos humanos universales y asesinado Gaitán las elites reinventaron la guerra y sobre los cadáveres de 300.000 asesinados legalizaron impunidad, tierras, aguas y riquezas, en un proceso que completó Uribe entre 2001 y 2010, con la última gran feria de la concentración de la tierra que produjo un país de expropiados (en cambio del de propietarios que había prometido) que favoreció el crecimiento de la desigualdad, elevándose el índice Gini en la propiedad de la tierra que pasó del 0,80 al 0,86 (1 es el máximo nivel de desigualdad, eltiempo.com, 8/04/2011); dio lugar a una incomprensible maraña de confusión sobre la posesión de más de 20 millones de hectáreas usurpadas por paramilitares y; permitió  que se posicionaran como hombres supe poderosos del campo Luis Carlos Sarmiento (asesorado por el actual fiscal general) que se hizo también al control de la banca que sostiene las inversiones allí y otros como Azucareros (Caicedo, Eder, Ardila Lulle); Palmicultores; Álvaro Uribe; Lafourie; Víctor Carranza (lasillavacía.com, 09/09/2013). En cifras concluyentes el 1% de la población concentra el 40% de toda la riqueza del país (portafolio.co), y hace de Colombia el segundo país más desigual de la región en la distribución del ingreso (eltiempo.com, 27/01/2018).

Cansancio del Estado con dos cabezas para engañar y distraer
Para garantizar su hegemonía las elites tienen dividido al estado en dos cabezas, la del rey mago y la del jurista (Georges Dumezil). El rey mago para controlar la política y el jurista el derecho, como partes sustanciales del estado de derecho. Cuando advierten riesgo a su cómoda posición, las juntan en una sola cabeza capaz de atacar y agredir sin compasión. La cabeza del rey mago está orientada por el presidente Santos, que prisionero del pacto de linaje, es portador de un nobel de paz huérfano de legitimidad por su incapacidad para condenar el genocidio sobre palestina, la memoria borrada de las víctimas, el asesinato de líderes sociales o emprender la defensa del acuerdo de paz firmado y a cambio ofrece a inversionistas globales un país libre de guerrillas para que vengan tranquilos a hacer negocios, profundizar el  despojo y expropiar la poca riqueza colectiva que queda (Amazonas, Choco, Minería, Agua). El rey mago cercano del linaje Lleras protege a su candidato que  desconfía de la paz y pone en campaña los resultados obtenidos durante 3 años usando una chequera del estado que deja obras publicas inconclusas unas (túneles), cuestionadas por sobornos y corrupción otras (vía al mar vínculos a odebrecht), que se caen (puente chirajara) y vivienda con subsidio (Torres en Tunja).

La cabeza del jurista está orientada por Uribe el hombre de la guerra, que en su gobierno fue el rey mago. Astuto en la estratagema de combinar miedo y ley. Desacredita a la misma justicia (JEP) pero la aprovecha para sacar a los suyos de la cárcel (Rito alejo del Rio, otros). Su candidato, es hijo de Iván Duque, que fue Gobernador de Antioquia, Ministro de Minas y Energía recordado por su desprecio ante la eminente tragedia de Armero, cuando señaló de “dramatismo extremo” el temor de la gente y también reconocido porque fue el Registrador Nacional que en el gobierno de Pastrana, dirigió el proceso electoral que convirtió a Álvaro Uribe en presidente, en medio de denuncias de fraude, ingreso de recursos ilegales (100 millones de Enilce López, “La Gata”, actualmente encarcelada) y apoyo directo de los paramilitares. El record propio del candidato resalta consejerías bancarias internacionales, irrelevancia en su paso por el senado y completa con investigaciones en su contra por reuniones con el empresario Duda Mendoza de Odebrecht junto a Iván Zuluaga.

 Los candidatos de las dos cabezas del estado de élites, responden a defender el linaje y el control del estado como su despensa, empresa y fortín. Los dos candidatos coinciden en la defensa de la guerra como recurso para mantener la desigualdad y sus fórmulas a vicepresidencia fueron ministros de defensa (Ramírez y Pinzón) expertos en victorias reales o imaginadas para ganar o ganar como sea.

 Cansancio por la mentira de creerse invencibles
A boca de plaza pública, universidad, fábrica, campo de cultivo, sede sindical o congreso indígena, las encuestas dicen que las elites no son invencibles. El 100% ratifican con sus voces de excluidos, marginados, inconformes, victimas, jóvenes y viejos, esperanzados en la vida con dignidad y, con  sentimientos de cansancio y con conciencia y compromiso social, que están dispuestas a cambiar la lógica del poder y tomarlo por su cuenta. En la calle, la gente ha demostrado que no es posible que las elites ganen el proceso electoral, salvo que ocurriera un fraude, que tampoco habrá de ocurrir esta vez, porque hay más gente despierta y vigilante, que observa y no es corruptible ni sobornable. Las elites, por fuera de los medios y las encuestas que controlan son débiles, no logran posicionar en la realidad material sus promesas de campaña y tampoco logran ocultar su desprecio por los otros.  

Las encuestas son herramientas de cálculo y credito político, pero no de análisis científico, ni producen resultados que se puedan convertir a leyes. Las encuestadoras son empresas de interés privado, contratadas en el mercado de servicios de la información por particulares que buscan medir la tendencia de un fenómeno, no la realidad del fenómeno, mediante enfoques descriptivos basados en la máxima de que el cliente tiene la razón. Encuestadoras y medios de (des)información tienen dueños e intereses propios y les resulta mas seguro y rentable trabajar para los patrones de siempre.

Las elites no son invencibles, aunque para hacerlo creer hagan lo que sea, nieguen las grandes movilizaciones o caigan en el crimen o el fraude, como ocurrió en dos ocasiones anteriores para impedir la voluntad del pueblo. Mataron a Gaitán para impedir otra realidad e hicieron fraude para derrotar al general Rojas. Pero la realidad tiene memoria y no se repite. Menos ahora que el pueblo ha recuperado su facultad y capacidad para irrumpir y romper el mito y crear otra manera de ejercer el poder y reafirmar su destino. No habrá tercera vez, ni cábalas de muerte ni fraude que cumplan su propósito, porque la gente, -la otra gente-, la que ha sido históricamente negada, sabe resistir, decidir y comprender su despojo por la violencia de elites que seduce o reprime y ataca sin piedad.

En presente hay una lucha política entre la libertad de las elites por mantenerse en el poder, como siguiendo la palabra del Furher que prometía un Tercer Reich para mil años, contra la dignidad de un pueblo que quiere cambios para que la vida vuelva tener más valor que las mercancías. Al pueblo esta vez le toca porque entendió que si el país tiene por dentro las partes que producen su enfermedad, de ese mismo cuerpo ha de salir su medicina y esta vez aparece decidido a preferir que antes que seguir siendo la victima de la violencia suave del exterminio, que operan las cabezas del estado por contagio o reacción en cadena con llamados a “cerrarle la puerta” a los otros, sean  despojados, izquierdistas, inconformes, jóvenes o creadores de derechos y esperanzas, coincide en que es la hora justa para ser invencibles y contundentes en las elecciones del 27 de mayo y generosos en la victoria que lleve a derrotar a las elites, a la desigualdad, la violencia, el temor y la miseria.

50.000 personas son el 100% manifestando su compromiso e intención de voto por el cambio y contra las elites en la plaza de Bolívar, anunciando esperanzas de poder de un pueblo en urnas, aunque los datos de 1500 en encuestas manipuladas y manipulables sin contexto ni realidad digan otra cosa. La gente en las calles, plazas y grandes movilizaciones es la realidad, hace cosas que nunca cabrán en la lente y las páginas de los medios oficiales y las empresas encuestadoras. ¡¡A la carga¡¡

mrestrepo33@hotmail.com

sábado, 2 de septiembre de 2017

Es tiempo propicio para retar a la burguesía

Por Manuel Humberto Restrepo Domínguez:

 La sentencia del manifiesto de 1848 respecto de que “el gobierno del estado moderno, no es más que una junta que administra los negocios comunes de toda la burguesía”, no deja lugar a equivoco. Efectivamente es así la cruda realidad que tiene sometido al país a la más aguda degradación política. La guerra solo había dejado al descubierto las cifras de la tragedia, pero había ocultado los móviles, los modus operandi y los centros de decisión y responsables de las prácticas de poder tan descompuestas como criminales, que se concretaban en la venta de fallos judiciales, compra venta de resultados electorales, financiación de campañas electorales con recursos ilícitos, asesinato sistemático de opositores, desaparición forzada por odio político y racial, legalización del despojo de tierras y bienes ante jueces y notarios, entre muchas actuaciones que han puesto al descubierto que la iniciativa histórica de la burguesía no era la búsqueda del progreso y felicidad del colectivo humano llamado Colombia, si no su propia felicidad completada sin escrúpulos con saqueo e ingenio para detener los repetidos avances armados y desarmados por la emancipación.


De repente ante los vientos de cambio las partes en descomposición de la burguesía son de tal magnitud, que anuncian que es la totalidad del sistema político y del control del estado el que está mal y que la concepción, métodos y medios que utiliza son incompatibles con el propósito de construcción de paz estable y duradera, a la que no quieren dar crédito y tienden a enredar en su propio entramado. El momento oportuno del pueblo bien puede ser ahora, de inmediato, sin alargues, ni demoras por tratar de completar un programa político único o rediseñar la ruta social más adecuada. 

Las elecciones de 2018 serán la última oportunidad política de encuentro entre la generación naciente de milenios y jóvenes que crecen en una sociedad de cansancio en la que se creen en libertad aunque aparezcan encadenados como prometo y de otra la generación que esta de salida, que trae las experiencias de sus luchas civiles y armadas, las batallas callejeras de los años 70, la capacidad de sobrevivencia ante el asedio paramilitar de los años 80 y 90 y las desesperanzas del fin del siglo. La organización política y social popular sabe bien que sus grandes activos son su capacidad de resistencia por la dignidad y su convicción ética y de respeto por la vida y tienen claro que habrá que ejercitar el poder de otra manera, que esta vez no podrá buscar su independencia con la misma brújula que le ofrecen los ladrones y que habrá que confluir y promover el ascenso al control del aparato de estado y sus instituciones, salir de la pura agitación y entrar al trasfondo de tomar el poder como objetivo de inmediato plazo, sin distraer la atención ni dispersar el foco entre incontables tareas.

La burguesía herida de muerte trata de encontrar un referente para completar el ideal democrático, pero sus modos de acción coherentes con un solido sistema de corrupción y clientelismo, le resultan incompatibles con el estado de derecho y la sociedad de derechos. La burguesía, encarnada en las élites en el poder, políticamente está asociada a los dos partidos tradicionales: liberal y conservador, y una lógica de centro derecha orientada por no más de 200 familias que actúan juntas o por partes para eternizar su existencia, mantener vigente su electorado regional y nacional, mantener el control de las fuentes de riqueza en bienes y poderes y, sostener vivos los contenidos patriarcales, la interdependencia con la iglesia y la fuerza militar. Su poder le permite decidir totalmente desde los mínimos detalles para la construcción de una vivienda hasta la destrucción planificada de un pueblo entero, con todas sus consecuencias de terror y sufrimientos porque “ha hecho de la dignidad un simple valor de cambio” y sigue a la letra los mandatos del capital trasnacional, recitando sin pudor el consenso de Washington, los mandatos de la OCDE, la OEA y la OTAN, y aplaudiendo los TLC y el éxito de los mafiosos que legalizan capitales porque “sustituyo las numerosas libertades conquistadas por la única y desalmada libertad de comercio”, sin importarle que donde la gente clamaba por comida quemó el arroz y contaminó las aguas y donde escaseaba la salud cerró hospitales para refinanciar bancos y donde había miseria instaló batallones que convirtieron a los hambrientos en bajas en combate. “En una palabra, en lugar de la explotación velada por ilusiones religiosas y políticas, ha establecido una explotación descarada, directa y brutal”.

La burguesía define entre los suyos a los que habrán de gobernar, desde niños identifica quienes serán presidentes, cancilleres, ministros, candidatos, empresarios o destacados militares.  Padres, hijos y parientes se turnaron los cargos de poder del ejecutivo, el legislativo y judicial, durante el medio siglo de guerra, se casaron entre sí, formaron empresas familiares, contrataron o se independizaron, para en todo caso, reproducir poder y capital, repartido entre sonoros apellidos como Pastrana, Gaviria, Galán, López, Lleras, Santos, Holguín, Uribe, Samper, Valencia, que hace tiempo dejaron claro que no tienen contradicción insalvable para asegurar en la paz lo que la guerra les dio.

La burguesía también “ha despojado de su aureola a todas las profesiones que hasta entonces se tenían por venerables y dignas de piadoso respeto. Al médico, al jurisconsulto, al sacerdote, al poeta, al hombre de ciencia, los ha convertido en sus servidores asalariados”. La ciencia ya es otra mercancía y los científicos simples adjetivos al servicio de la nueva colonización, alejados del ímpetu por una epistemología del sur y exaltados por su capacidad para abrir nuevos mercados. De las vacunas importa que sean rentables, de los agroquímicos aunque maten humanos, suelos o aguas que se vendan. De la riqueza minera que se extraiga lo que no pudo el genocidio de hace 500 años y que sus migajas en regalías financien más investigación aunque esta produzca humillación. Del derecho no importa la justicia, importa el temor a la ley que revalorice el tráfico de decisiones judiciales.

A la burguesía le interesa inmovilizar las resistencias, las indignaciones, las rabias contenidas y las emancipaciones que vienen desde abajo, pero también destituir intelectuales y posicionar académicos que no hurguen en las estructuras del poder, y reproduzcan el sistema aniquilando toda posibilidad de acción y degradando al ser humano a su condición de animales trabajadores. Es momento político para entender en colectivo que “ser libre no es otra cosa que realizarse mutuamente y que mientras se compite, cada uno en lo suyo, el capital crece, gana, disuelve la multitud” y elimina la posibilidad de distinguir entre los que tienen el poder gracias a la guerra y los que dejan la guerra para hacerse al poder y sobre todo tiempo para comprender y sumar fuerzas en unidad para que el país empobrecido no sega teniendo a sus hijos como única posesión ni que su existencia política se reduzca a seguir perpetuando con su indiferencia o interés propio el poder de quienes apenas históricamente se encargan de garantizar su reproducción biológica negando la posibilidad de vivir libres de carencias y humillaciones.

 Notas: Textos en comillas del manifiesto, K. Marx, 1848.
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