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domingo, 5 de septiembre de 2021

Un general ecologista dice cómo debe ser la conducta de la humanidad

 Por Rómulo Pardo Silva: 

La especie humana puede vivir 200 mil o un millón de años… pero el planeta cada día empobrece.

El general ruso Serguéi Shougú, el militar más importante del planeta, piensa más allá de la guerra en un futuro largo del humano en la Tierra.

Shougú afirma que el colapso futuro se debe al modelo. 

La humanidad se dirige rápidamente hacia un horizonte de catástrofe, debido a su tendencia a consumir bienes y recursos de forma irracional, opina el ministro de Defensa ruso, Serguéi Shoigú, que también preside la Sociedad Geográfica de Rusia. "Expresaré una idea que creo que no va a gustar a muchos. Me parece que la humanidad está avanzando a pasos agigantados hacia su propia perdición. Y la causa es su desenfrenado deseo de consumir", declaró Shoigú. RT 

Cuando el discurso dominante se centra en la energía verde el ministro denuncia el consumo. 

Pero el ministro advierte que esa forma sostenible de vivir tiene oposición… “no va a gustar a muchos”. Remarca: “Sueño con que algún día todos se den cuenta de que llegó la hora de detener esta loca carrera de consumismo". 

El problema entonces para el cambio no es solo la minoría conservadora de oligarcas sino la mayoría de ”muchos”.

Millones defenderán el productivismo, extractivismo, consumismo que dan sustento. 

La solución para la especie que debería ser un acuerdo pacífico tendrá un componente de violencia. Magnates, militares, políticos… pueblos se opondrán a la civilización necesariamente siguiente.

Hasta ahora la guerra han sido un medio para consumir más. 

Para realizar el nuevo orden sostenible de todos en el planeta tendrá que haber fuerza ideológica y material.

La lucha inevitable ojalá sea breve y nazca pronto el acuerdo. 

Surge una nueva historia humana terrestre encaminada a un colapso.

Informe de la ONU: Desastres climáticos se multiplicaron por cinco en los últimos 50 años. Emol 

Por una civilización sostenible solidaria

Mientras no haya partidos y movimientos civilizatorios todos ellos como sus masas son conservadores. 

romulo.pardo@gmail.com

Fuente: http://malpublicados.blogspot.com/ 

miércoles, 21 de agosto de 2019

La economía su dimensión social, humana y solidaria



Por Mariano Sierra:

Disertación social de la economía para una filosofía del desarrollo y de unidad comunitaria. La violencia perturba las necesidades.  Marx decía que la doctrina predominante ha sido que la producción determina las necesidades. La calidad de vida depende de las posibilidades que tengan las personas de satisfacer adecuadamente sus necesidades humanas fundamentales al decir del pensador del desarrollo….



La Economía es   una parte vital en la vida del hombre que como tal será su huella permanente independiente de los modelos económicos que se presenten que de otra parte asume ciertas posiciones pues la economía se debe mover dentro de escala de valores, dentro de la escala humana y los sistemas de capital social haciendo presencia en el ordenamiento de una comunidad.


Como ciencia la economía, sin ser exacta se nutre a través de leyes y principios muy propios. La economía responde a la génesis humana como elemento base para atender la necesidad del hombre de transformar, desarrollar y mantener los bienes que nos han sido proporcionados. Humana y acorde a los principios sociales la economía no debe monopolizar o concentrar la propiedad de tal manera que cree un desplazamiento o desestimulo sobre los bienes y servicios Entonces una sociedad con sentido humano se caracteriza por la unión de fuerzas sociales para el bien común pero muy distintas a la perversidad de las fuerzas de la globalización cuyo común denominador es el crecimiento de la pobreza del lado débil y de la riqueza del lado fuerte.

Se ha criticado que las crisis económicas se deben a los sistemas imperantes del momento, hecho que es motivo de revisión pues no son las teorías o los sistemas los causantes de las barbaries sino la falta de ética de los gobernantes de esos sistemas y del sentido humano de los capitales. Los distintos rasgos económicos por los que ha atravesado la humanidad no han dejado huellas saludables. Unos y otros han desestabilizado el orden social generando procesos individualistas concentradores de riquezas. Ninguna posición económica ha sido capaz de responder ante las necesidades sociales y los derechos del hombre.

 La doctrina económica solidaria reconoce derechos de propiedad siempre y cuando esos derechos no desemboquen en abusos, en inadecuados usos de los recursos y la búsqueda de alternativas con orientación responsable. El derecho de propiedad para generar compromiso social debe convertirse en un deber de solidaridad, de responsabilidad social que de valor a la dignidad y al trabajo humano. El mundo en su totalidad esta dado por el equilibrio tanto de la naturaleza como de su composición social, pero el hombre ha roto ese equilibrio generando un descontrol con sus conductas agresivas

Hoy se habla de una globalización más centrada en lo económico, pero no tiene sentido tal magnitud pues sus bases no se hallan circunscritas a un pacto social para el bien común. Una globalización si busca que todos los pueblos sean parte de procesos solidarios no puede aceptar que se releguen unos para favorecer otros. La globalización debe buscar fuentes globales de trabajo que combata cualquier economía de mercado que amenace la libertad al trabajo, a la propiedad, a los recursos a los valores humanos, a toda desigualdad.

La economía ve una expresión social en el hombre, una gestión de relación, de confianza, del compartir necesario para hacer frente a las necesidades sociales y espirituales. Así mismo la economía está en la búsqueda del valor del trabajo humano pues sin éste ella no sería nada. La economía propende por la ganancia justa que en términos sociales es humanista considerando de otra parte la existencia empresarial como comunidad de producción y trabajo al servicio del hombre y la economía solidaria se enmarca en ese espíritu de fuerzas sociales, uniendo capital agrícola e industrial en una sólida entidad cooperativa que democratice la economía, como propuesta sostenible y transformadora donde el eje es la persona humana.

La participación de la economía en el desarrollo social se considerará en la medida de `políticas responsables integradas donde la participación ciudadana esté involucrada abriéndose espacios culturales, sociales, políticos, religiosos para una convivencia sana y digna. El consumo aliado de la perversa economía de hoy es un modelo del vivir contemporáneo que se ha venido desarrollando excesiva y peligrosamente con  grandes desfases acompañado de enormes desigualdades erigiéndose como un dios de los economistas que despersonifica, que descalifica la escala de valores, pues el consumo señala que eres persona si estas al día en determinadas modas, o vives en ciertos lugares, o posees cierta clase de vehículos y bienes o en general si estas a tono de lo que ofrece el mercado.

 El consumo crea entonces necesidades donde no las hay, pero si quieres ser superficial debes unirte a esa línea comercial dentro de una cultura disque de la libertad del amor por lo que tienes o usas y no por lo que eres como persona. La sociedad ha olvidado la ley natural que es precepto por el cual el hombre no debe hacer aquello   que le sea destructivo o elimine los medios para conservarla. Si tiene en cuenta la ley natural el hombre en su proceso de transformación hará más alto el objetivo económico del cooperativismo.

Una economía humanista, solidaria hace eco a un sistema financiero de principios éticos donde la usura y el desgreño del mercado financiero no debe tener espacios, donde ningún método de producción y comercialización desigual se alce triunfante y por el contrario sea combatido. Una economía humana y solidaria se conduce por el respeto al trabajo y éste se sublime como un medio para progresar y dignificar al hombre, y se respete el derecho de asociación.

 Una economía humana y solidaria protege el derecho al trabajo de la mujer y a las tareas del hogar y a toda reivindicación de sus derechos. Una economía humana y solidaria abandera la abolición del desempleo y la lucha para que se mantengan condiciones dignas, seguras, salubres para el trabajo donde la seguridad social no se lesione y se deponga toda acción corrupta imperante hoy.

Las riquezas económicas no obstante la posesión en pocas manos y con protección legal está para realizar una función social al servicio del hombre.  Hoy en día vivimos una economía del consumo de una parte, de la crisis de otra parte dada por el afán egoísta del hombre. La economía del consumo está haciendo estragos en nuestra sociedad y en el mundo entero generando más riquezas para unos y más miseria para otros.

  El consumismo es una forma como se distorsiona la realidad pues hace que las necesidades vitales se cambien por necesidades efímeras. El universo esta dado por un equilibrio integral de naturaleza, clima y orden social pero el hombre se ha encargado de desequilibrar ese orden violando leyes naturales y sociales estableciendo procesos y políticas  destructoras que se ven en las contiendas electorales-

La empresa es una sociedad de capital humano y material donde ambos conjugan responsabilidades para el bien común, para generar trabajo y en su proceso considera un abanico de vínculos o vasos comunicantes como la tecnología, las finanzas, la cultura, el medio ambiente, el comercio, las comunicaciones, y otros conexos.  La doctrina social nos enseña que.... Acrecentar el sentido transformador del universo constituye la base de todo desarrollo humano y se afirma además que “El hombre está dado para comprender cada vez más su vocación solidaria. Vocación que como otros aspectos de su vida se circunscribe a la moralidad de su conciencia “.

Pero la vocación solidaria se pierde en la oleada de la economía salvaje que aniquila la sociedad en un torbellino de desigualdades. En la lucha global contra la economía predominante que invade sin clemencia surgen aliados o factores desmoralizantes en lo político, lo social. Lo religioso, lo laboral. Lo familiar. la Solidaridad social se hace inminente para contrarrestar el desafío del pensar monopolista. La unidad económica está ligada al orden espiritual, orden que no puede ser desconocido y dejar al hombre aislado donde él es actor principal.

 La espiritualidad hace trascender para lograr su   carácter. La espiritualidad en sus dos dimensiones afianza la conciencia para que ella transite por sendas de transformación al servicio del hombre atajando las desviaciones sociales generadas por el egoísmo y los afanes de riqueza.
El mundo necesita socializar la economía. El sistema económico perversamente imperante debe cambiar, debe ceder para que la humanidad pueda convivir armónica y saludablemente relegando la economía de la riqueza y la explotación cambiándola por un sistema solidario ya que el hombre se realiza en lo colectivo y no en el capitalismo salvaje que es sistema individualista tal como hoy se concibe.

 No cabe duda que el capitalismo exige una revisión a fondo en todos sus contextos individualistas, neoliberalismo, expansionismo fomentador de poderes minoritarios y de la globalización   concentradora   y exportadora de riquezas, de ideas, de pensamientos, de sistemas que impiden la colectivización. La economía como ciencia social integra al hombre por su contexto de llevar a cabo actividades productivas donde el hombre se enfrenta a sí mismo, y con el otro en un diálogo integrador para obtener un mismo fin. Desafortunadamente, la economía compite de manera egoísta, pues los sectores productivos como integrantes de un sistema desigual agrede el bien común frente a sus propios intereses.

La economía junto con el poder gubernamental y político deben ser instrumentos para fundamentar un equilibrio y un orden social, pero estas dos fuerzas en la actual y compleja civilización conjuntamente con otros instrumentos sociales son agresivos al bienestar social y repudian toda acción humanista que propicie procesos colectivos de unidad y convivencia. Un freno a estos despotismos lo será un derecho social en un estado social que libere y controle las inversiones y los mecanismos arbitrarios basados en la solidaridad.

Urge acelerar ese compromiso social que viene diciéndonos propiciar acciones conjuntas para solucionar los problemas que el hombre mismo ha creado como la violencia, la corrupción, el desgreño de los gobiernos y de otros organismos sociales, el inadecuado uso de los recursos la falta de control y el ejercicio de una justicia acordes con los principios, los valores y los derechos fundamentales.

Lo colectivo es la suma de esfuerzos humanos y de recursos naturales para el bien común. Todos los seres estamos sometidos a procesos de socialización.  Desde la familia se aprende el ejercicio solidario haciendo posible la realización de las condiciones dinámicas de la vida social. Esta característica hace posible construir instituciones sociales donde se hace efectivo el trabajo para la transformación.

 Es un deber moral y civil luchar contra métodos económicos y políticos que vayan a consolidar dominios o abusos y monopolios de los medios productivos. Es necesario impedir los procesos anclados en la explotación del hombre por el hombre. Esta práctica hay que combatirla con una ética social y una cultura política que integre equilibrio social. Equilibrio que se expresa en sistemas de desarrollo sostenible, gestión y control de la economía llamada por algunos como el capitalismo social con conciencia social que rompa toda esquema incoherente entre lo que se dice, se hace y lo que debe ser. Hay necesidad de cambiar los paradigmas con base en una gestión económica y política presionando nuevos procesos globales transparentes con leyes sociales que promulguen orden y respeto y un amplio sentido de enriquecimiento   humano estableciendo relaciones armónicas.

Frente a los hechos despóticos que sacuden al mundo, a nuestro país (caos, crisis, corrupción) siempre estamos observando su generalidad con tal forma que nos conformamos siendo indiferentes sin hacer nada por rebelarnos o denunciar.  Porque ¿Porque no nos adentramos a conocer las causas en profundidad generadoras de esos hechos porque esas causas son ocultadas mediante sofismas de distracción   por quienes ejercen el poder político, económico y social?

Acompañemos este discurso con un planteamiento agudo del asunto que nos dice…Vivimos una época trascendental, lo cual significa que los cambios de paradigma no solo son necesarios, sino imprescindibles.... y agrega... y no hay que olvidar que América latina ha aprendido a costa de mucho dolor, que, si en el país de los ciegos el tuerto es rey, en las sociedades enfermas son los necrófilos los que detectan el poder....

 Conque visión social vislumbró Bolívar lo que nos sucede   hoy señalando que” un verdadero sistema político es el que genera mayor felicidad, mayor seguridad social y mayor suma de estabilidad política “. El pensamiento Bolivariano no era otro que encausar el cambio social en beneficio del país y la formación de nuevos procesos colectivos para crear una sociedad comunitaria.

marsblawyer@gmail.com

domingo, 16 de junio de 2019

Con simple amenaza de aranceles, Trump arregló construir gratis el muro militar al sur de México



Por Pedro Echeverría V.:

1. Dirían pueblos centroamericanos y africanos: “¡Qué a toda madre es tener de vecino, con una frontera de más de tres mil kilómetros, al país más poderoso de la tierra porque se goza de todos los privilegios!” Por el contrario, en México nosotros respondemos: “Es una joda vivir junto un país siempre gobernado por asesinos y racistas que tratan como inferiores y esclavos a sus vecinos”.  México es vecino de los EEUU y nadie lo puede cambiar; pero entre 30 años es probable que el total dominio yanqui se haya debilitado, a punto de desaparecer, porque la economía, la política, la cultura occidental esté siendo superada por China, India, Rusia…


2. Me pregunto: ¿Qué hubiera sido México sin sus sedicentes protectores yanquis? En primer lugar, sería una nación de 4 millones de kilómetros cuadrados dado que nunca olvidaremos que los “gringos” nos robaron en 1847, con toda su fuerza, más de la mitad de nuestro territorio. Y México no solo tendría el territorio completo, sino que Centroamérica (como en 1822-23) quizá hubiese continuado junto a México conformando un poderoso subcontinente. El yanqui sería un país pequeñito –sin “Destino Manifiesto” y sin “Doctrina Monroe”- y sin fuerza de trabajo suficiente para desarrollarse. Lo mexicanos seriamos más guapachosos, buscadores de vida y menos serios.

3. A pesar de mi apoyo permanente a la política de López Obrador, debo reconocer que con una simple amenaza de aranceles (lo que puede repetirse muchas veces como chantaje), Trump arregló construir gratis el muro policíaco-militar al sur de México. Hoy Trump presume: “construí el muro sin un dólar y sin lanzar un tiro”. ¿Qué hubiese sucedido si como Corea del Norte –país de apenas 25 millones de habitantes- le hubiese respondido “diente por diente”, es decir, con daño equivalente al que hace? Obviamente no íbamos a pelearnos con el vulgar asesino, pero sí aprovecharíamos el problema para concientizar al mundo acerca de EEUU/provocador.

4. México es un país capitalista de 130 millones de habitantes y su gobierno pretende transformar la política, la economía, la cultura. ¿Se imaginan que en México podamos superar eso que llaman neoliberalismo, consumismo, conservadurismo, individualismo? Ello está en el espíritu del discurso lopezobradorista, pero sólo sería de adorno si no se rompen todas las políticas que llevan a ello. Allí está la dificultad. Pienso que ello nos puede llevar 50 años, pero será mucho más si no se frenan a los enemigos. Parece que, tras el modelo chino de capitalismo a lo Mao y Deng, puede ayudar al mundo a liberarse del capitalismo clásico, salvaje. Puede ser nuestro inicio libertador.

 5. Los yanquis están consternados, más que desesperados ante la pérdida de mercados –en todo el mundo- frente a los chinos. La misma política nacionalista de gran nación que practica Trump para recuperar los negocios perdidos por EEUU, le está provocando a los EEUU un gran aislamiento. Sus permanentes “arranques de locura” son de desesperación: siente que EEUU se le va de las manos ante chinos, rusos, europeos, dispuestos a romper la dependencia de décadas. Siente Trump que México se le puede escapar por su cercanía ideológica con la izquierda de China, Cuba, Venezuela o Rusia. Por ello acude a chantaje para saber hasta dónde se puede estirar la liga.

6. López Obrador es un político pragmático que con toda la paciencia del mundo avanza con su programa de transformaciones. Los sectores derechistas y conservadores, que se agrupan tras los expresidentes del PRI y PAN (Salinas, Zadillo, Fox, Calderón y Peña), además de estarse cuidando de denuncias y acusaciones, no han dejado de sabotear el trabajo político de AMLO. ¿Qué pasará después del multitudinario mitin que se celebró ayer en la ciudad de Tijuana, Baja California, ¿en el que López Obrador reunió a muchos miles de ciudadanos y de funcionarios de todos los partidos con la consigna de “Unidad Nacional” contra la política de aranceles de Trump? (9/VI/19)

 alterar26@gmail.com

miércoles, 6 de febrero de 2019

La sociedad vacía tras el humanismo perdido


Por Mariano Sierra:

Se pregunta el hombre como recuperar lo humano. Una sociedad se mueve bajo estamentos sociales muy diversos y en cada uno se destaca la actividad diaria con sus deberes y obligaciones donde hace eco un gran acontecimiento.... El vacío al que le salpica un pensamiento crítico en pos de un compromiso: recuperar la pérdida del sentido de la convivencia común en medio del caos que se vive. El ser humano requiere un entender, un unirse a los demás con sus luchas, con sus retos, con la unidad del amor, amor entendido como el respeto, la convivencia, el compartir en comunidad y de esta manera desalojar el caos y la soledad que vive la sociedad en su interior.


Así como la sociedad vive un estado riesgoso, así podemos decir que se puede rescatar. En la medida que la democracia esta fracturada, la libertad rota, surgen cual ave fénix formas humanas que estructuren oportunidades igualitarias y convivencias sanas. Recuperar la sociedad perdida, recuperar la dignidad pisoteada, recuperar la economía donde no se explote y el capital se socialice entender que la política esta para gobernar no   para corromper ni politizar, entender que la religión esta para orientar no para generar confusión, entender que la naturaleza es vida y no un ser viviente para destruir, entender que la familia es el principio celular de amor, no de odio.

Hoy el hombre convive en la sociedad del vacío que lo ha llevado a la destrucción por el mismo hombre, por la ambición, el poder, la egolatría y la industrialización. El caos destruye el sentido de la vida humana impidiéndole vivir en libertad responsable.  La sociedad del vacío habita dentro de una gran burbuja para no comprometerse pues se ve enfrentada a los mesías falsos, a los mercaderes de la violencia, a los escribas del desprecio, del rechazo, de la exclusión, de la indiferencia, sintiéndose débiles, faltándoles capacidad de lucha, de cambio. La sociedad del vacío vive crucificada por la codicia, por vender su imagen o como se dice vive al frente del espejo para perfeccionar su yo, su personalidad. Pero todo eso es el vacío de la mediocridad que no la puede ocultar ninguna careta.
La dignidad humana es esa categoría que abre caminos para el cambio. El orden social es un vínculo humano que en la sociedad vacía esta ´por superar- Ese vínculo ha perdido toda proporción dando paso al mundo de la nada.  Las mediciones de nuestras vidas vienen experimentadas nefastos cambios ante la tecnología acelerada y el consumismo galopante.

Estos cambios rompen principios y valores que perturban el orden familiar, social, político, el trabajo, la estabilidad, crece el individualismo y las incertidumbres haciendo vulnerable las conductas sociales donde los de menos recursos llevan la peor parte, donde los más frágiles son dominados en sus propósitos vitales.
El capitalismo es destructor, pero el problema no es el capital, sino el hombre que lo dispone como poder para su beneficio. La sociedad vacía está invadida por fuerzas dominantes e indiferentes dejando esos agujeros negros para que perforen la pérdida de valores, la violencia y el miedo, pero sobre todo para que penetre el poder de la economía canalla, el poder de la guerra concentrando todo su dominio sin tener en cuenta al hombre en su individualidad.

El evangelio del cambio debe estar al servicio de la libertad de conciencia, de la educación liberadora, no de la educación manipulada y protagónica, debe estar al servicio de las practicas cotidianas, de las relaciones que a diario entramos en contacto, del pensamiento libre, de la rebeldía justa.
La sociedad vacía esta esclavizada por el opio de las instituciones dominantes que alienan la conciencia humana. Estamos en la sociedad del vacío porque hemos perdido el sentido común, el
 sentido de comunidad, el sin sentido que se compenetra desde la derecha, desde la izquierda, desde toda posición partidista que no brinda ninguna garantía.  Einstein nos dijo... qué Triste época. . Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio´´ Perder el sentido común es estar integrado en una sociedad vacía, de la nada, del sin sentido donde se da más valor al hedonismo y al consumismo, donde el acompañamiento de la indiferencia evoca a que otros piensen por nosotros.

En la sociedad vacía los hombres viven aislados de cualquier relación intensa. En esta sociedad se vive la dificultad de sentir la vida, pues estamos programados en una guerra de todos contra todos. Puede decirse que quien se rebela a ese apocalipsis puede doblegar las ataduras impuestas.  El que se rebela ejerce el derecho a denunciar los atropellos dantescos que amenazan la dignidad humana cuyo ejecutor es el globalismo como un devastador del pensamiento, de las capacidades, extremando las desigualdades.

La sociedad vacía que navega en la nada tiene el compromiso sine qua non de comprometerse con los hechos sociales, de ahondar en ellos para liberarnos del divide y reinaras. Urge la necesidad de poseer el arte de la resistencia y de replantear la noción de los movimientos sociales aun en situaciones de relativa calma.
Tenemos que ser, siendo, pero siendo como seres de cambio viendo el mundo como es, sin miedo alguno, asociándonos en una sola fuerza.  Lo que esta sucediendo no es una realidad permanente. Es efímera y en cada uno está que sea así para romper las marañas sociales que nos enfrentan unos con otros. Todo caos destruye el sentido de la vida humana, impide vivir en libertad responsable, impide humanizarnos. El estado en esta sociedad carece de principios y voluntad política para llevar a cabos procesos sociales y de desigualdad.  Llamar a la conciencia social es un deber, si queremos corregir los desenfrenos inmersos en el tejido social, los vicios y todo desatino de los poderes.

En una sociedad vacía, correr el velo lleva a conocer los pecados capitales que deforestan los principios humanos. Cada cambio generado en  la sociedad de la nada, es  una desintoxicación de la conciencia para que surja la sociedad  humanista imperio de una  doctrina  social, ética y moral. Es que lo que se vive no es ni siquiera un limbo, es un dantesco infierno donde no tiene asiento ningún valor. Parece que estamos conviviendo en el inframundo social sin persistir una salida.

 A la vida no le podemos poner muros que aíslen la relación social, que separen las personas en comportamientos estancos, pues el ser humano se creó para convivir armónicamente. En la sociedad vacía es frecuente ver a muchos creer en discursos ideológicos, retóricos y en dogmas sin cuestionar, sin buscar respuestas. Nace así la sociedad sin identidad, sin espíritu crítico donde el instinto irracional lleva al hombre con el apoyo de las fuerzas moldeadoras a irrigar formas de vivir.
En una sociedad vacía se hace difícil entender el sentido humano. Ante el poder económico se doblan todos los poderes. El poder económico corrompe todo el tejido social de manera incontrolable, se descubren las pasiones como afrenta a la dignidad. Este acontecer es propio para provocar crisis, que sin embargo permite buscar alternativas de transformación haciendo juicios y denuncias.

 Reflexionar los juicios es un compromiso, es una acción social que libera para crear procesos dentro de un combate de pensamientos libres y de gestión espiritual contra hechos que a diario se desplazan contra el común necesitado. El mundo de la sociedad vacía no es invisible, es real que implica la presencia humana para que esa presencia sea la voz de los que claman justicia.

Cambiar la sociedad vacía es mirar la vida con responsabilidad, con identidad social, con dimensión cósmica. La sociedad vacía que se presenta, es un mensaje para unir compromisos con la mediación espiritual y política, con la palabra que representa la verdad. La sociedad vacía no es solo un componente material, es la suma de personas con historia, con realidad donde no se puede claudicar ante los injustos sociales- El compromiso ante la sociedad vacía es eliminar todas las restas que quieren borrar las sumas de la vida suprema.

Por ello no podemos ser simples observadores de unos hechos sociales, políticos, espirituales, culturales y económicos que coartan libertades, que coartan esperanzas que cuestionan la prepotencia de una diversidad de poderes que hunden sus raíces en gobernanzas sin sentir social. A la sociedad del vacío nos ha llevado la indiferencia, la filosofía de la globalización, el cuestionamiento religioso y el a doctrinante sistema capitalista.

En la sociedad del vacío, de la nada, todo lo ilegal parece correcto o mejor no existen normas para los actos por fuera de la ley o estas normas se controlan según a quienes se quieren favorecer. En esta sociedad, decíamos que no hay moral o es decadente y lo ético es un sinsentido, como decir también que la fe carece de obras, por lo tanto, el nuevo testamento es simbólico, perdiendo su esencia. Ese evangelio de la vida es un apocalipsis, es una esperanza liberadora.

En la sociedad del vacío, el hombre vaga en soledad perpetua sujeto a los amos del poder, no hay libertad, sino servidumbre. No obstante, hay que entender que solo la sociedad es la única llamada a controlar y resolver la problemática social generada por el imperio que gobierna. Los actos humanos reflejan lo que hay en el interior del hombre, lo que emana de los sentimientos y de la conciencia.
 Se busca la perfección de los demás, mas no miramos nuestros yerros. Esto nos lleva a decir que nuestra sociedad esta enferma, le falta humanismo, haciéndonos evasivos para pensar, para reflexionar, para opinar. Somos expertos críticos en voz baja, sin adquirir compromisos, esquivando responsabilidades. No es pesimismo, es fuerza que llama para desencadenar la desesperanza con el coraje que proporciona la desesperanza.

La sociedad vacía contradice el sentir de lo que debe ser, una sociedad para el bien social. La sociedad es acción, es transformación, es liberación, es esperanza generadora de justicia y solidaridad, nunca de enfrentamientos, aunque si de confrontaciones respetuosas con quienes no piensen distinto. En una sociedad vacía hay miseria, hay injusticia, no hay democracia así proliferen muchas leyes, procesos constitucionales, disposiciones institucionales. Una sociedad implica orden y gobierno comunitario, no un gazapo. Se requiere crear un humanismo lejos de las estructuras caducas y las conductas cínicas que impiden dinamizar el mundo social.

La sociedad vacía por donde la miremos es una confusión. Muchas cosas o todas vagan sin rumbo. Es aquí donde ese caos social y político necesita disentir para que toda directriz tome nuevos caminos donde manipulación, democracia, corrupción política social, creencias y pensamientos sociales no se confundan. La sociedad vacía es producto del abandono de todos, es el clímax de lo que acontece, donde la corrupción es el imperio que realza el poder de la impunidad. para que todo acto de violencia se disuelva en medio de la actuación compleja y viciada fundiendo la imposibilidad de desarrollo que la vieja sociedad ha negado. 
Ante la magnitud de las relaciones de poder, urge una catarsis socio política que ponga freno a todo proceso que sobrevive con base a las relaciones personales, con base a todo tipo de dadivas como modus operandi de un capitalismo mas que salvaje, destructor pues no avizora ninguna esencia social, pues lo que toca, el sistema lo corroe llegando hasta lo más profundo del alma humana.

El mundo se torna ajeno para la mayoría y propio para quienes sin escrúpulos quieren dominar. Al decir de la filosofía, el mundo somos nosotros, pero lo vemos reducido para habitarlo e inmenso para transformarlo. Cada día es más esencial el humanismo para comprender sin egoísmos, con la dulzura que marca el camino de la convivencia. Cada día llega a nosotros el hombre rebelde que nos invita a ser nosotros para desalojar del vacío los vicios que otros nos han proveído. Esos otros no pueden ganar la guerra. Ese yo que se rebela a todo lo inútil   tiene la resistencia para rechazar la individualidad y toda ideología que pregone sumisión que quiera instaurar desequilibrio.

El hombre rebelde es un principio vitalista del ser que lucha con espiritualidad firme contra lo que le impide pensar, contra la globalización perversa integral, contra la religión dogmática, contra los sistemas sociales que adoctrinan con saña. Hoy el mundo es cual el cristo roto que clama potente para indicarnos una vez mas el camino esperanzador del amor social.  El cristo roto es el mensaje rebelde, mensaje de protesta en un mundo vacío carente de valor humano, de espíritu, de movilidad, de voz de amor comunitario sin ninguna exclusión.

El cristo roto producto de la comercialización vacía, en una compraventa globalizada desbordante de consumismo. El cristo roto lo está, como nuestra sociedad , vacía, que requiere una restauración profunda del interior humano.

marsblawyer@gmail.com

miércoles, 10 de octubre de 2018

¿Y si la izquierda volviera a pensar?


 Por Juan Pablo Cárdenas S.:

La propia comunidad científica mundial está perpleja respecto de las consecuencias que podrían tener para toda la vida de la humanidad las innovaciones producidas por la llamada inteligencia artificial. Con la inminente consolidación de la sociedad tecnológica regida por aquellos algorismos capaces de superar en miles o millones de veces la capacidad y celeridad de la inteligencia humana. De esta forma es que la ciencia avizora con  mucha preocupación que  todas nuestras estructuras sociales, políticas y económicas puedan verse supeditadas a lo que “reflexionen” y ordenen los robots y otras  inventos que ya no serán necesariamente instrumentos al servicio de la persona humanas sino, por el contrario, terminen suplantando nuestra voluntad y libre albedrío.

Cuando uno lee lo que connotados  especialistas están advirtiendo en sus escritos, como el profesor Yubal Noah Harari, descubre con horror cómo nuestros gobiernos, parlamentos y universidades se mantienen sumidos en los conocimientos del siglo que ya se fue y se muestran completamente incapaces de imaginar, siquiera, lo que viene, a fin de reaccionar a tiempo frente a los riesgos del desarrollo tecnológico. Si en el pasado a los ideólogos, filósofos y cientistas sociales los apreciábamos sensibles a los acontecimientos como la revolución industrial y otros, hoy  los vemos muy rezagados  al respecto. Pero, lo más grave, inmersos en querellas tribales, superfluas e inconducentes.

Si lo ideales del liberalismo y la democracia   parecieron ponerle fin  a los regímenes autocráticos y a las dictaduras, justamente la inteligencia artificial pudiera acabar ahora con las prácticas del libre mercado y el derecho de los ciudadanos a escoger soberanamente a sus representantes. Así como ya tenemos algorismos que vigilan todas nuestras decisiones económicas y nos predisponen para el consumo de determinados productos, sin siquiera necesitarlos efectivamente, estaría próximo el día en que desde los computadores de un grupo de los más poderosos del mundo se pueda decidir la suerte política de nuestros países.. De esta forma no sería raro que los Trump y otros personajes pudieran ser impuestos por los mecanismos  reguladores de la inteligencia emocional  que es, en definitiva, la que explica muchas de las más grandes y extrañas decisiones actuales como el Brexit, las guerras que asolan constantemente a la humanidad o la insensatez del consumismo depredador. 

Si las derechas fueron tradicionalmente las que asumían el conservadurismo, la necesidad de oponerse a los cambios y conjurar la justicia social, las izquierdas eran las que se preocupaban de cuestionar los sistemas imperantes, promover los cambios y avanzar hacia la equidad social. Sin embargo, en la actualidad lo que más se descubre en los sectores “progresistas” es su entreguismo, su conversión a las ideas neoliberales y la práctica de la democracia acotada o “representativa”. Incluso las convicciones de Marx del siglo XIX parecen ahora muy extremas para no pocas expresiones socialistas  de nuestro país y del mundo.

Aunque todavía se le rinden homenajes a Salvador Allende, a la revolución cubana y a los caudillos del África que llevaron  a la emancipación de tantas naciones, la verdad es que éstos han devenido en la más completa hipocresía. Cuando en realidad  muchos de los más rebeldes jóvenes de antaño hoy se solazan en parlamentos de un régimen político como el nuestro, regido por la Constitución de Pinochet, el ultra neoliberalismo y la impasibilidad frente a la corrupción de nuestros gobernantes e instituciones llamadas republicanas. Y, para colmo,  habiendo logrado buenas correlaciones de fuerza en el poder legislativo, finalmente se rinden a las dietas parlamentarias y al ejercicio de la política mediática, a las ambiciones personales y querellas internas digitadas por los publicistas del sistema que les conviene para que nada cambie realmente.

Poderes que ni siquiera le temen, como antes, a la explosión del descontento social, en la idea que éste puede ser neutralizado fácilmente por las policías y las fuerzas armadas que hoy hasta hacen uso de drones para identificar los rostros de los rebeldes y pueden atentar contra los líderes políticos y sociales que les resulten incómodos. Sumando a ello el control de las redes sociales, donde la calumnia, la delación y otras lacras pueden manipular con cierta facilidad la conciencia de los ciudadanos. Reconvertidos, por desgracia,  en meros consumidores y cada vez más lejos de la sociedad del conocimiento y  la posibilidad de influir en su destino. La ciencia también vaticina que la caída del capitalismo podría ser posible con el colapso de nuestro medio ambiente, más que por la crítica lúcida y la acción decidida de los dirigentes o políticos conscientes.

Vaya que resultaría importante, entonces, que los partidos políticos y otras entidades pudieran sacudirse rápidamente de sus inercias  y, en este sentido, se propusieran marcar rumbos, como advertir los riesgos que, además de sus innegables logros, entraña esa inteligencia artificial  que ya convive inmersa e infiltrada en  nuestro devenir histórico. Cuando todavía los pueblos están a tiempo de comprender los riesgos del calentamiento global, el uso del plástico y el consumo chatarra hasta en los recetarios de la medicina. Cuando la salud, por ejemplo, que nos parecía un derecho fundamental,  es completamente manipulada por los laboratorios inescrupulosos y los médicos abyectos rendidos a sus millonarias lisonjas. Una inaudita realidad que nos habla del inmenso avance experimentado para prevenir y sanar enfermedades, pero también para convertirnos a todos en enfermos y conejillos de indias dependientes de las drogas y medicamentos. En la idea de que valemos más para el negocio farmacéutico alargarnos artificialmente la vida. Sin importarle nuestra dignidad.

En muy probable que la desafección progresiva de nuestros pueblos por la democracia, tenga que ver con un desincentivo programado  por los medios de comunicación y los grandes grupos fácticos mundiales y nacionales. Que están dando con los algorismos que lleven a la humanidad a ser digitada en sus conductas y una forma de vida de la que se beneficien todavía menos habitantes del planeta. En que todos podamos “convertirnos en minúsculos chips dentro de un gigantesco sistema de procesamiento de datos”, como lo advierten los más visionarios científicos. Si confiamos más en que la inteligencia artificial tome decisiones por nosotros respecto de qué productos adquirir, qué películas ver, por ejemplo. Entregados a empresas como Google, erigida en el Vaticano del mundo actual. A la cual se rinden unidas las izquierdas y derechas del mundo para ser todas definitivamente vencidas,  si es que no toman conciencia de lo que viene y de la posibilidad de que nuestra inteligencia y libertad se sometan a un poder
juanpablo.cardenas.s@gmail.com

jueves, 13 de abril de 2017

No hay condiciones para el socialismo pero las habrá

Por Rómulo Pardo Silva

Es evidente que los socialistas forman grupos minoritarios y divididos. Sin apoyo social ni político. “El periodo del debate de ideas y elección de representantes del pueblo que precede a la instalación de la Asamblea Constituyente, permitiría levantar una alternativa social, política y cultural de la Izquierda anticapitalista, hoy prácticamente invisible.” “Para la Izquierda sonámbula y atomizada de hoy, se presenta así una coyuntura favorable para reagruparse y recuperar su brújula.” Punto Final.



Isabel Rauber escribe sobre  la necesidad de “Apoyar procesos de renovación o renacimiento o construcción de una nueva izquierda política, social y cultural. Capaz de abrir cauces a procesos raizales de empoderamiento popular desde abajo y construir las convergencias colectivas hacia un horizonte común.”

El problema básico que enfrenta es la adhesión inmensamente mayoritaria de la población mundial a la civilización en que vive, al capitalismo y su consumismo individualista.

Eso aunque es cardinal parece ser muy difícil de aceptar por los socialistas.
Como vía de solución y crecimiento levantan demandas reivindicativas propias del sistema. Sin lograr resultados porque la gente oscila entre la derecha y la izquierda socialdemócrata.

Lo históricamente necesario es abandonar la idea de ganar elecciones y cargos, hoy no es posible como socialistas.
La forma que deberá tener la siguiente civilización sostenible no será consumista, y se basará en la vida colectiva, la economía planificada. La riqueza cultural. Lo opuesto al deseo colectivo hoy.

El momento urgente es de difusión del socialismo, desde abajo. De preparación, construcción y crecimiento local y mundial.

El futuro no será capitalista. Será una lucha entre socialismo y fascismo. Esa es la tarea a ganar.

Por un Movimiento para una nueva civilización solidaria de socialismo sustentable.
No progresismo de izquierda.

“La izquierda debe perder el miedo a rescatar un discurso revolucionario y anti-sistema…”. Manuel Casal Lodeiro

romulo.pardo@gmail.com