Mostrando entradas con la etiqueta Socialismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Socialismo. Mostrar todas las entradas

viernes, 28 de agosto de 2020

Chile: Telarañas en la Izquierda



Por Manuel Cabieses Donoso *:
Santiago de Chile (Prensa Latina) La Izquierda chilena necesita poner al día su programa, métodos de acción y referentes ideológicos para convertirse en alternativa de poder. El plumero revolucionario debería ser implacable con las telarañas del dogmatismo y con el polvo del oportunismo.

La lucha revolucionaria de nuestros días tiene un sesgo marcadamente cultural. Debe derribar la contracultura del capitalismo, que es hegemónica, y su ariete, el consumismo. Los golpes recibidos en ese terreno han sido muy duros. Son los caminos que nunca más se deben recorrer.
Un traspiés mayúsculo fue asimilar conceptos antagónicos: socialismo con estatismo. Socialismo es sinónimo de poder popular, de libertad y democracia; estatismo, en cambio, es la concentración del poder y la dictadura de una oligarquía burocrática.


Socialismo es libertad y estímulo de capacidades e iniciativas que concurran al bien común. El estatismo, en su forma extrema, levanta muros de contención a las aptitudes individuales e ignora -cuando no persigue- las diferencias filosóficas, religiosas y de género.

El propósito socialista de nuestra época es crear condiciones sociales, económicas y políticas que permitan a las masas conquistar posiciones más sólidas para avanzar hacia objetivos superiores.
Vivimos la época de la inteligencia artificial, no la del ferrocarril y el telégrafo de los precursores ni de las cúpulas dirigentes del pasado más reciente. Se necesitan nuevas ideas para reactivar las turbinas revolucionarias.

El mundo asiste a la agonía del capitalismo, pero no necesariamente a su desaparición. El capitalismo -lo ha demostrado- puede tener muchas muertes y otras tantas resurrecciones.
Los proyectos socialistas deben incluir líneas de construcción que no se tuvieron en cuenta o subvaloraron en el pasado. El de hoy debe ser un proyecto de amplia mayoría y no solo de vanguardias.
En Chile aprendimos al costo de miles de vidas que no basta una victoria electoral del 37 por ciento, que obliga aceptar tutorías políticas para acceder al gobierno. Hoy la absoluta mayoría es determinante. En 1970 éramos un país de nueve millones, hoy somos casi 19 millones.

En el plebiscito de octubre por una nueva Constitución tendrán derecho a voto casi 15 millones. En la dimensión de esa realidad -y del mundo que cambió de época- hay que trabajar el proyecto socialista.
Lo fundamental siempre será la acumulación de conciencia y organización. Pero los reveses sufridos indican que de manera simultánea hay que construir las defensas de la sociedad socialista que nace. La soberanía alimentaria y el aseguramiento de insumos médicos, por ejemplo, son vitales. Como también lo es un ejército identificado con el proceso de cambios.

Postergar la actualización ideológica y orgánica del socialismo, es regalar tiempo al capitalismo para que -todavía más salvaje- supere su crisis. Lo demuestra el resurgimiento del racismo, característica endémica de la ‘cultura’ nacional, que no sólo afecta al pueblo mapuche sino también a los inmigrantes y a las capas sociales más pobres y explotadas del país.

El racismo, la militarización, las bandas de matones de la derecha en La Araucanía y las amenazas de los camioneros reeditan episodios de los años 70 y son señales de lo que ocurriría si la Izquierda continúa ausente o relegando sus debates al aire viciado del Parlamento.

Vivimos una profunda deslegitimación de las instituciones del capitalismo. El ‘peso de la noche’, sin embargo, tiende a imponer salidas de consenso cupular. El precario andamiaje de la institucionalidad permite sostener la recomposición transitoria del modelo. Por eso el desfile de prematuras candidaturas presidenciales y la radicación de la política en la más desprestigiada de las instituciones.
Eso hace aún más urgente el bosquejo de una alternativa socialista. El plebiscito de octubre es una coyuntura favorable.

Hay que intentar un amplio movimiento de participación cívica. Rebasar las limitaciones y trampas del plebiscito y convertirlo en una verdadera Asamblea Constituyente, como es voluntad del pueblo. Esto significaría un salto de calidad en la lucha anti oligárquica y una expectativa mejor para la Izquierda.

Desempolvar el proyecto socialista es tarea de todos. La vía es reagruparse para construir futuro. Una propuesta en tal sentido es el ‘movimiento de los girasoles’ que hace unos años planteó Raúl Pelegrín Arias, un arquitecto de larga militancia comunista, padre del comandante José Miguel del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR).
mobatorr@gmail.com

miércoles, 8 de julio de 2020

Sin mirar el espejo de los EE. UU el estúpido de Trump dice que siempre su gobierno estará en contra del Socialismo



Por Rolando Prudencio Briancon:
Sólo un estúpido que se mira al ombligo creyendo que el mundo gira alrededor de él, como es el caso del majadero magnate de la Casa Blanca Donald Trump podría llenarse la boca diciendo que: "su gobierno siempre estará en contra del Socialismo"; cuando entre la juventud estadounidense: 7 de cada 10 millones simpatiza con el Socialismo.


Este resultado no responde a un informe interesado por corrientes izquierdistas de los EE.UU., sino que ha sido difundido por la Fundación en Memoria de Víctimas del Comunismo -¡ojo!, muy crítica a las corrientes socialistas o comunistas- que publicó en octubre del año pasado, un informe en el que señala: "Este último año se duplicó la cantidad de jóvenes que votarían por un candidato socialista".

Las cifras se refieren a la que un 50% de los milenios (los nacidos entre 1981 y 2006), votarían por un candidato socialista, y el 20% afirma que es muy probable que lo haría.

Cabe aclarar que el contexto cognitivo de la percepción que se tiene del Socialismo ha variado a la idea que los abuelos de las dilleniales conocieron y/o vivieron en regímenes socialistas después de la Segunda Guerra Mundial; muy influenciados por la de la profusa propaganda que las multinacionales de los Medios pro capitalistas que vendieron la versión demonizada del Comunismo.

Pero más allá de la idea que los milenios puedan tener del socialismo; son las evidencias fácticas que arroja la realidad sobre las obscenas diferencias por las que justifica el estudio la inclinación de los jóvenes por el Socialismo, como es el hecho de que el 1% más rico de los estadounidenses ha incrementado 242 veces más sus ingresos de la clase media estadounidense, la que lleva a establecer esa preferencia.

Pero además que los referentes para la juventud norteamericana se proyectan en la figura de gente joven, como es el caso de la senadora demócrata Alexandria Ocasio Cortez, que recoge en su proyecto estrella: "Green New Deal", las ideas de corte más socialista, como es la: Mejor redistribución de la riqueza, o el acceso libre, universal y gratuito a la sanidad o la educación gratuita; como hasta una mayor atención por atender el deterioro medioambiental.

Es toda esta agenda que ha sido recogida esta visión por los millennials, lo que ha llevado a Trump a no desperdiciar la obsesiva oportunidad de criticar al Socialismo, atacando a Venezuela, que no hace más que testimoniar el temor y sentimiento de inseguridad que tiene, hacia Venezuela cuando hipócritamente ha indicado en ocasión de la celebración del 209 aniversario de la declaración de la independencia de la patria del libertador que: "El Socialismo es dar el poder a la clase dominante"; cuando Trump en todo él es parte de ese 1% que ha incrementado en 242 veces sus ingresos, formando parte de la plutocracia planetaria que; obviamente nunca estará a favor del Socialismo.

Claro que esta óptica de Trump es aquella que hoy está experimentando los estertores de la vieja visión de mirarse egocéntricamente en el espejo de: "volver hacer grande América", que esa grandeza de los EE.UU., sigue anacrónicamente viendo como enemigo al Socialismo, cuando las generaciones jóvenes han comenzado a sentir simpatía por él.
prudenprusiano@gmail.com

martes, 14 de abril de 2020

Duque #VenezuelaSeRespeta




*Conaicop* rechaza enérgicamente la decisión intervencionista de Iván Duque, presidente de Colombia, de participar en las maniobras navales de los Estados Unidos contra la República Bolivariana de Venezuela. En lugar de cuidar a sus propios ciudadanos, afectados por el coronavirus. En lugar de usar dinero público para comprar instrumentos médicos y mascarillas. En lugar de asignar un poco de los fondos millonarios que recibió de los Estados Unidos para hacer supuestamente frente a la llamada "crisis humanitaria en Venezuela" a la marea venezolana que está tratando de regresar a su país, Duque se dedica a desestabilizar el país de Bolívar, junto con la pandilla del autoproclamado Juan Guaidó.


Un gobierno de narcotraficantes y asesinos que, 72 años después del asesinato de Eliécer Gaitán, continúa cerrando todos los espacios de la democracia en seguridad para la oposición política, pierde todos los enfrentamientos con el camarada Nicolás Maduro. Un presidente-pueblo que, sin estar bajo la protección de la embajada de los Estados Unidos o chantajeado por grandes multinacionales o el complejo militar-industrial, colocó de inmediato la vida de los venezolanos ante los intereses del mercado. Un presidente-pueblo que también tendió la mano también a sus compatriotas utilizados como megáfonos de una campaña vergonzosa contra el socialismo, y que todavía están siendo incitados para ocultar los fracasos de las políticas neoliberales de la derecha latinoamericana.

Pero el fracaso del sistema capitalista y de quienes, como Duque, son responsables en Colombia, es más evidente que nunca en este momento de pandemia. Los pueblos de todo el planeta están viendo esto a sus expensas, y no tienen la intención de soportarlo más. Por esta razón, desde todos los rincones del mundo, alzan sus voces para agradecer la inmensa solidaridad de Cuba y el heroísmo de la Venezuela bolivariana que, a pesar de haber sido objeto de un bloqueo económico-financiero criminal por parte de Estados Unidos, la Unión Europea y todos los títeres del imperialismo, está demostrando efectivamente que el socialismo es la única verdadera alternativa contra el virus del capitalismo.


No a las medidas coercitivas unilaterales contra Cuba y Venezuela. No más agresiones imperialistas. Fuera los gringos de América Latina. Que viva la revolución mundial

Por Conaicop
Geraldina Colotti secretaria Europa
Rubén Suarez Secretaria Internacional
Alcides Martínez Secretaria General

miércoles, 4 de marzo de 2020

¿Socialismo en Estados Unidos?



Por Rubén Alexis Hernández:
Este año hay elecciones presidenciales en Estados Unidos, y se perfila como posible candidato por el Partido Demócrata el senador Bernard (mejor conocido como Berni) Sanders. Para algunos en Estados Unidos, incluidos otros aspirantes demócratas y el mismo Donald Trump, sería prácticamente una locura si Sanders llega a ser presidente, considerando aquellos que el hasta ahora senador es abiertamente partidario del socialismo, contrario a los intereses de Estados Unidos y a su espíritu liberal, e incluso estaría siendo influenciado por los rusos mientras éstos intervienen en los asuntos del país norteamericano.


Evidentemente las críticas de Trump y de otros personajes del panorama político estadounidense, apuntan más a tratar de desprestigiar a Sanders, pues éste no es socialista como tal, de acuerdo a lo que se comenta en el siguiente párrafo; además no hay evidencias claras de que Rusia esté interviniendo en los asuntos internos de Estados Unidos (aun cuando es lógico pensar que cada una de estas naciones, por ser potencias globales, lo haga con la otra y se vigilen mutuamente), y mucho menos de que haya influenciado el pensamiento de Sanders. En todo caso el país europeo no podría tratar de imponer el socialismo en Estados Unidos, pues no es socialista, comunista ni nada parecido.

¿Y por qué Sanders no es socialista como tal? Simple y sencillamente porque el mismo ‘Bernie’ ha admitido que es partidario del mal llamado socialismo democrático, mejor conocido como socialdemocracia, que en realidad es solo un eufemismo con el que se conoce a un capitalismo supuestamente más humano. Pero nada de humano tiene el capitalismo llámese como se llame, como bien sabemos, más allá de las migajas sociales y laborales que otorga a las masas, en especial algunos subsidios.

Que no se engañe nadie, y es que Sanders jamás ha atacado al capitalismo, y claramente para este personaje los ricos tienen derecho a existir y seguir acumulando inmensas riquezas, solo que deberían ser socialmente responsables y solidarios, planteamiento que en realidad no es más que demagogia y populismo de Sanders. “Socialismo democrático”, socialdemocracia y capitalismo son 3 categorías diferentes para definir a una misma cosmovisión económica, y la socialdemocracia identificada así ha sido protagonista en la política interna de numerosas naciones precapitalistas al 100%, tales como Colombia, México, Chile, España, Alemania e Inglaterra.

Y por cierto no es casualidad que, en la Venezuela anterior a la llegada de Hugo Chávez al poder nacional, gobernó en varias oportunidades un partido socialdemócrata conocido como Acción Democrática, con consecuencias lamentables para buena parte del pueblo, en especial durante el segundo mandato del tristemente célebre Carlos Andrés Pérez, cuando estalló “El Caracazo” como respuesta a la implementación de medidas económicas impopulares, de tipo neoliberal.

Además de que en realidad Sanders no es ningún socialista, hay que reiterar que en Estados Unidos los presidentes, a pesar del notable poder que puedan tener, jamás están por encima de los intereses de las élites económica y militar, quienes en realidad mueven los hilos del poder en lo relativo a la política interior y exterior de la nación norteamericana. Sanders podrá manejar un discurso “incendiario”, criticar la política exterior guerrerista del Imperio, plantear cambios favorables para la sociedad estadounidense y defender al medio ambiente, pero a la hora de la verdad debe seguir las órdenes del poder por encima del poder. En el supuesto que llegue a ser presidente, ‘Bernie’  dará continuidad en términos generales a la política interna y externa estadounidense de sus predecesores republicanos y demócratas, que en lo económico ha sido y será capitalista.


www.rubenhernandezinternacional.blogspot.com


sábado, 29 de febrero de 2020

Zonas económicas especiales y desarrollo de Venezuela (I)



Por Ernesto Wong Maestre: 
Las denominadas zonas económicas especiales (ZEE) son espacios concebidos por los Estados para incrementar el potencial de la Nación mediante la generación de resultados económicos, financieros y comerciales que satisfagan –ante todo- los intereses de la clase social que detenta el poder estatal ejercido a través del grupo político que controla las riendas gubernamentales. Por ello, los resultados sociales alcanzados con el desarrollo de una ZEE se diferencian sustancialmente entre un gobierno donde se priorizan los intereses del capital, llámese Chile, Paraguay o Colombia, y un gobierno enfocado al socialismo, como el de Cuba, Venezuela y Nicaragua, donde lo social es prioritario debido a su proyección filosófica emancipatoria y porque en estos últimos tres países la tendencia es a “mandar obedeciendo al pueblo”.



En uno y otro caso los resultados alcanzados en las ZEE tienden a incrementar el potencial de la Nación (Maldonado,247), y ese potencial se puede convertir en poder para desarrollar el país o para elevar las riquezas de quienes conforman el bloque histórico dominante. Es decir, en dependencia del tipo de gobierno que explota las zonas económicas especiales de una determinada Nación estarán los frutos sociales y/o corporativos de las mismas.

En el caso de Venezuela, la arquitectura normativa de objetivos socioeconómicos y políticos con sus estrategias, donde están incluidas las ZEE, puede identificarse en el Plan de la Patria 2025 (Maduro,1) donde esas zonas se describen, fundamentalmente, a través de los Objetivos Históricos (OH) 1 y 2, es decir, los dirigidos, tanto a la construcción del socialismo, como a convertir a Venezuela en una potencia. La descripción de las ZEE (también denominadas zonas económicas de desarrollo, zonas especiales de desarrollo o zonas de desarrollo estratégico nacional) se debe realizar identificándolas en las diferentes estrategias con que se pretenden alcanzar los OH que están conformadas, en esencia, por los objetivos subordinados a los OH, como son los objetivos nacionales (dos dígitos), los estratégicos (tres dígitos), los generales (cuatro dígitos) y los específicos (cinco o seis dígitos). Es decir, en el arco estratégico del Plan de la Patria 2025 es donde por primera vez aparecen las ZEE, articuladas normativamente con el desarrollo integral y sostenible de la Nación venezolana como proyecto del Estado social de derecho y de justicia, y de “una sociedad incluyente, multicultural, eficiente, popular y solidaria” (PP 5518) que se proponen construir el socialismo como requisito para consolidar la independencia y para lo cual se debe elevar al máximo el potencial de la Nación.

Para comprender el significado cabal de las ZEE, antes mencionado, y las condiciones/requisitos que ellas deben poseer para cumplir su misión, se debe interpretar que las ZEE son, ante todo, espacios sociales, y comprender a estos “como localización”, “como producto social” y como espacios “de construcción social” (De la Garza, 27).  Ello quiere decir que las ZEE tienen un significado geopolítico, eco ambiental y profundamente social que junto a los significados económicos, financieros, comerciales, tecnológicos y jurídicos producen el sentido histórico de estas ZEE para el tránsito del capitalismo al socialismo en las condiciones de un sistema mundo, donde aún el imperialismo ocupa y controla muchos territorios con diversos instrumentos y ejerce diversos poderes, pero donde también hay potencias emergentes y  grandes potencias con intereses contrapuestos a los del imperialismo norteamericano (Chomsky), lo que debe ser considerado y estudiado casuísticamente para la elaboración del diseño, la planeación, la organización, el desarrollo y las perspectivas de cada ZEE localizada en el territorio nacional.

El éxito de estos tipos de zonas de desarrollo dependerá de las condiciones/requisitos mínimos de esos espacios sociales denominados zonas económicas especiales, para lo cual, como política gubernamental, se requiere “un esfuerzo integral de Estado que contemple variables culturales, de infraestructura, servicios, económicas, sociales, educacionales, científicas y no como política aislada” (PP21442) donde con el trabajo (como proceso social), se contribuirá al proceso nacional de reproducción social y a proporcionar a la Nación más estabilidad política, y al pueblo mejor seguridad social y una felicidad más virtuosa.

Referencias
Chomski, Noam (2018). Entrevista por Rafael Correa al intelectual norteamericano acerca del imperialismo. Leida en https://youtu.be/YFKKxWQz7R0

De la Garza, Enrique y Leyva, Gustavo (2010).- Tratado de Metodología de las Ciencias Sociales: Perspectivas actuales. Editorial FCE, México, 2012.

Maduro, Nicolás (2019). Plan de la Patria (PP) 2019-2025.- El número que sigue a las siglas en las citas corresponde al articulado del Plan en la edición digital consultada el 21/12/19 en http://www.mppp.gob.ve/wp-content/uploads/2019/04/Plan-Patria-2019-2025.pdf

Maldonado Michelena, Víctor (1998). Seguridad del Estado. Desarrollo-Defensa, 2da edición, editorial Funda Iaeden, 1998.
wongmaestre@gmail.com
 

sábado, 7 de diciembre de 2019

La revuelta juvenil no para y avanza sin pausa



Por Manuel Humberto Restrepo Domínguez:

Que la muerte de Dylan Cruz no quede en el olvido, que pare el asesinato de líderes, defensores, excombatientes y gentes comunes que movilizadas reclaman garantías a sus derechos pactados entre sociedad y el estado. Que el horror no caiga en el reino de la impunidad y los partidos cesen su afán de controlar la vida del mismo pueblo ultrajado y que el planeta no sea destruido. Que la riqueza no sirva de excusa para vivir en la miseria. Es lo que anuncian otros actores, que ya no son los mismos de la sociedad industrial, ni encarnan las disputas liberal-conservadora, ni capitalismo-socialismo. Son en esencia una generación de jóvenes, de la que la anterior que bordea y supera el medio siglo, espera entre las nostalgias de la revolución que no fue y las marcas de la guerra vivida, que los cambios se aceleren.



La esperanza, que el papa Francisco pidió no dejarse robar, parece estar en manos de esa generación de jóvenes, internautas, milenios, estudiantes y espectadores de un futuro incierto, muchos de ellos hijos de viudas del conflicto, huérfanos de padres asesinados y familias en destierro, que difícilmente van a ser convencidos de irse de las calles con leyes que prohíben o tanquetas que disparan. Hay una apuesta de cambio en la generación nacida en el siglo XXI o después del muro de Berlín, que desde hace una década está escribiendo la historia de este tiempo, de otra manera. En pocos minutos convoca una asamblea, un mitin, un plantón, como lo hacen las mujeres del “si el estado no me cuida, que me cuiden mis amigas”, porque se mueve en un mundo conectado en línea.

Les afecta el planeta, la crueldad contra humanos y no humanos, mezclan feminismos y ecologismos con agendas sociales, económicas, obreras, afro y campesinas. Se movilizan con canticos, abrazos y besos y buscan garantías a derechos en retroceso, que seguramente no podrán disfrutar como la jubilación. En el fondo se apela a defensa de derechos universales y marcan una ruptura con la idea del poder hegemónico y los caducos valores de la sociedad tradicional aferrados a la disciplina, los jefes, la obediencia, la resignación y otras formas de relación humana.  Fomentan la salida de males políticos como la corrupción, el clientelismo y la arrogancia de poder de las elites.

Desde las grandes movilizaciones de los años 60, los jóvenes no aparecían con tanta contundencia, como ahora, para cuestionar la acumulación desmedida de capital que está en el centro de todas las desgracias, mientras para pocos es la fuente de todos sus placeres. Dueños y banqueros desde hace doscientos años, que siempre salen abantes de todas las crisis, empiezan a preocuparse porque los análisis conducen a cuestionar el modelo, el sistema, cuya fortaleza empezó cuando para garantizarle empréstitos al gobierno le pidieron una constitución y el gobierno cedió y luego pidieron garantías jurídicas para “saquear legalmente” las riquezas y las obtuvieron y después el control de las rentas y de la democracia repitiendo elecciones, pero hoy están preocupados.

Las masas que hace doscientos años se propusieron cambiar el rumbo de sus sociedades y se hicieron responsables de su destino, son parte de la memoria de los nuevos movimientos en las calles, que entienden que la tarea inmensa que tienen “no puede cumplirse esta vez mediante una revolución, ya que todas las revoluciones destruyen las reivindicaciones sociales a favor de una lógica implacable, inscrita en las cosas, en el funcionamiento del capitalismo o en el poder de las armas” (Touraine). Los jóvenes, se movilizan sin acudir a los esquemas de organización vertical propio de sindicatos y partidos, sus fórmulas son más horizontales, también para impedir que se construya un nuevo poder tan autoritario como el vigente.  Reclaman el apoyo generalizado para seguir haciendo movilizados y esperan sentarse en los espacios de construcción democrática y de conversaciones y concertación, en calidad de líderes y protagonistas de este capítulo de la historia, que combina saberes y experiencias y llama a que las cabezas pensantes del país se liguen al cuerpo del pueblo para no dejar escapar el momento de transformación acelerada de lo que hace tiempo no cambia.
    
P.D. El gobierno está tratando equívocamente a los actores sociales como a actores morales que vienen a disputarle privilegios y en ese trance comete errores tan graves como pretender hacer creer que el estado puede matar si cumple protocolos. No existe norma, ni regla, ni en el DIH, ni la legislación nacional, que le conceda derechos al estado y menos aún el derecho a matar, sea con armas y balas convencionales o aplicando protocolos. Matar con armas del estado no es una simple falta personal, contravención o violación de una ley. Matar es un crimen y el que mata es un asesino. En el caso de Dylan se nota que hubo intención de destruir con un método ilegítimo, se produjo pánico, miedo y terror en el cuerpo social movilizado, y se empujó a las masas hacia un comportamiento colectivo violento. El estado ha usado un discurso justificante, en clara muestra de que detrás del autor, que adelantó un proceso de aprendizaje para salir a controlar las calles, hay instigadores, cómplices y encubridores.

mrestrepo33@hotmail.com

miércoles, 6 de noviembre de 2019

Empresarios prósperos y mediocres gobernantes



Por Oscar Bravo:
La derecha internacional, en su afán de construir mediáticamente toda una narrativa que les permita identificarse y diferenciarse, como una corriente de “pensamiento de avanzada” que se destaca por ser presuntamente “los propietarios de una serie de constructos teóricos”, entre los cuales podemos mencionar: la libertad, el progreso, el desarrollo, la meritocracia…y otras definiciones políticas, que le han hecho creer  la gente, de que esos conceptos son “propios y exclusivos del capitalismo”…y que todo lo que sea contrario y negativo, forma parte del socialismo y de los gobiernos de izquierda…


Hay una perversa matriz de opinión que sobre todo la derecha latinoamericana, ha querido vender como una gran verdad: “los mejores gobernantes son aquellas personas que son empresarios y que tienen mucho dinero…por lo tanto, no vienen a robar y solo quieren ser unos buenos gerentes para el  país”…y si evaluamos  lo que ha pasado desde el punto de vista de la historia política universal, ¿Qué ha ocurrido?... que estos llamados “exitosos empresarios”, han sido muy malos gobernantes, demostrando hasta al cansancio, de que no es lo mismo manejar a una empresa, que ser un eficaz jefe de Estado…

En el continente americano, hay muchísimos ejemplos de estos supuestos “buenos gerentes privados”, que terminan siendo unos “malos gerentes públicos”…podemos empezar con el emblemático supermillonario y empresario, Donald Trump, presidente de los EEUU, y que los cuestionamientos han sido tan fuertes por su forma autoritaria de gobernar, que ya hasta la cámara de representantes, le comenzaron un juicio político, para evitar la posible reelección de “un gerente” que se ha dedicado a sancionar y bloquear, a todo lo que se le oponga o no sean serviles a los caprichos imperiales, o realizar guerras comerciales aumentando los aranceles de productos que quieran ingresar a su país, y que son más económicos adquirirlos afuera, o el caso de seguir aupando guerras y descarados intervencionismo e irrespetando la soberanía de los Estados…

En Latinoamérica, tenemos algunos casos de “empresarios prestados para la política”: Vicente Fox en México,  Ricardo Martinelli en Panamá,  Pedro Kuczynski en Perú, Sebastián Piñera en Chile y Mauricio Macri en Argentina…en Venezuela, tuvimos un pintoresco ejemplo, de Pedro Carmona, un empresario que le dio una zarpazo a todos los poderes públicos y a la constitución, pero que no pudo “gerenciar al país” por más de 47 horas…demostrando que un honesto y buen gobernante, es más complejo de lo que parece y  va más allá de ser un presidente –empresario…
Politólogo.
bravisimo929@gmail.com

sábado, 26 de octubre de 2019

Tú eliges: ¿La dictadura del capitalismo o “la dictadura del Proletariado”?


Por Norma Ferreyra:
Francia, Ecuador, Cataluña, Chile..etc. .Y muchas personas se preguntan ¿Qué está pasando en el mundo? Fuente: El Espejo, es un canal que intenta contribuir a destapar toda la falsedad y las mentiras con que los falsos medios de comunicación, tienen alienados a una gran parte de las poblaciones https://www.youtube.com/watch?v=7QGf1On9muA

Marxismo, Socialismo, Comunismo o Populismo, es lo que los dictadores capitalistas suelen llamar como “la dictadura del Proletariado”. Aunque no pueden hacernos desistir del análisis que cada individuo debe hacer como ser libre, con derecho a pensamiento propio y hasta puede reordenar y conocer la verdad que nos rodea, porque sólo ella nos hará libres.  Las mentiras del sistema, son muros invisibles, para que no podamos adquirir una conciencia de clase, que nos abriría los ojos para ver más allá y al fin nos  preguntemos ¿Por qué hay clases dominantes? ¿Por qué las defiendo? Y esta sería una síntesis, muy explicativa del director de este nuevo canal, cuyo nombre nos muestra las dos caras de una moneda, de allí su nombre “El Espejo”.


Él agradece lo manifestado por el presidente Piñera, en Chile, al ver la rebelión popular que estalló recientemente, ante la miseria económica a que el neoliberalismo somete a los estudiantes y a su clase trabajadora, cuando expresó estas palabras : “Estamos en guerra, contra un enemigo poderoso, implacable, que no respeta a nada ni a nadie, que está dispuesto a la violencia y a la delincuencia sin ningún límite, aún cuando resulten pérdidas humanas” Y algo que yo agregó y que le escuché decir en la prensa, sobre que los manifestantes son una “manada de criminales”. Y me pregunto: ¿La señora Bachelet, analizará los derechos humanos de su país, como lo hizo en Venezuela o guarda silencio, como hacen los medios de la corruptocracia?

Esto deja a las claras, que para el Capitalismo o como quieran Uds llamar a la derecha chilena, el enemigo peligroso es “el pueblo unido, que jamás será vencido”. Porque sólo hay dos formas de gobernar un Estado, por la clase oligárquica de derecha o por el proletariado de izquierda, aunque cambien de nombres, con el paso del tiempo. El Feudalismo del siglo XXI es el actual capitalismo, que favorece a la burguesía. Sólo que los títulos de nobleza fueron reemplazados por los banqueros. Se gobierna a favor o en contra del pueblo. O sea, ese es el enemigo del que habla Piñera. Son dos clases sociales: La rica oligarquía y los pobres o  trabajadores.. Una con el 99 % de la población y otra con el 1 %, que gobierna el mundo, acumulando toda la riqueza. La Fórmula es: “Divide y reinarás”. Y allí están los partidos políticos, interpuestos entre el Estado y los “proletarios”, que hasta pueden llegar a defenderlos, en su confusión mental. Y por ello  vemos en los chat chilenos, gente que clama por que vuelvan los milicos o que le prende fuego a los pobres, como ocurrió varias veces en Argentina, por odio entre los mismos proletarios.Pero todo tiene un límite y la rebelión de la clase sufriente estalla, a pesar de su paciencia.  Es cuando el ser humano, comienza a pensar por sí mismo y a preguntarse sobre sus derechos, la igualdad y todo lo que está escrito en la Constitución de su país, que nadie quiere modificar, porque también consagra los derechos de la propiedad privada sin límites y otras yerbas, ya que la libertad de tener y seguir teniendo propiedades y cosas, por más que ya haya acumulado para varias generaciones de descendientes, que no tendrán que trabajar, lo que desvirtúa la igualdad de oportunidades. Y entonces, comienzan a luchar por el dominio del Estado o la Nación, donde siempre pierde la clase que tiene el 99% a manos del 1% de la elite capitalista. ¿Pero quién le pone el cascabel al gato oligárquico? Nadie se atreve, porque lo domesticaron desde siempre.

Sin embargo, un pueblo unido puede vencerla porque la oligarquía es ociosa  y necesita de los trabajadores, pues nunca trabajó. Y el exceso de dinero, no enseña habilidades laborales. De modo que con un paro general por tiempo indeterminado, con ayuda mutua entre todos los que pertenecen a esa clase social mayoritaria, fácilmente acabarán rindiéndolos sin darles lugar a que saquen el ejército, ni a los carabineros a reprimirlos. En una guerra armada, el pueblo  perderá, porque ellos están muy bien armados.

Pero el trabajo…los mata. Y sus Empresas se funden, sus bancos, en fin…pongan a funcionar su imaginación. A la dictadura del capitalismo se le debe oponer la dictadura del proletariado, que va a favorecer al 99 %, o sea, a todos. Con la libertad plena, ellos ganan por eso la fomentan tanto. Soy libre de tener muchas casas, mientras los trabajadores, no tienen ni una. Entonces, nada de libertades que no se ajusten a las leyes que dicte una asamblea popular y nada de partidos políticos que desvirtúan la política, dividiendo a  la masa proletaria, que es la que genera la riqueza, la producción y la cultura del trabajo organizado y que le darán a los trabajadores: la salud y  educación pública, universal y gratuita, una banca pública, el servicio de agua y energía,  trabajo para todos con salarios justos, o en su defecto una renta básica para quienes no pueden trabajar o se jubilan, derecho a una vivienda digna, etc. El Estado controlaría los medios de producción, por medio de cooperativas, no por particulares que corrompen los estamentos de la sociedad y que garantice una vida digna a los ciudadanos. Sin dictadura del proletariado, se instala la dictadura del capitalismo, mediante guerras sangrientas, pobreza , miseria y hambre. La pobreza se erradica erradicando la fortuna de los ricos. Las libertades las controlará el Estado, tendrán límites adonde comienzan los derechos de igualdad  para elegir una vida que haga felices a todos, o sea, al 99%. Eso es lo que logra la unión  de cualquier  pueblo del mundo. Si tenemos que elegir una dictadura, pues que favorezca a la mayoría. Eso es más justo. El proletariado no va a coartar su libertad de culto, de sexo, ni su propia libertad, habrá justicia y  todos tendrán los mismos derechos y obligaciones.

 Otra fuente interesante, para meditar: https://www.youtube.com/watch?v=TMmTT0m9eNI
El canal Argentino “Encuentro” señaló, en una clase de filosofía sobre Hegel, sobre “El sujeto y su desarrollo dialéctico en la historia, el cual se realiza cuando el hombre se diferencia del animal en cuanto a sus deseos. El animal busca una cosa que le sirva, mientras el hombre desea ser reconocido por otro. En ese deseo, ambos sujetos se enfrentan y uno se rinde en esa lucha, porque teme morir y se convierte en esclavo frente a aquel que no teme y que, finalmente, lo domina convirtiéndose en  su amo, o sea, el esclavo trabajará para que el amo se enriquezca a costa de su trabajo. Pero éste, que es el fuerte, se hará ocioso y no adquirirá habilidades para transformar la materia y será el esclavo quien va a adquirir la cultura mediante el trabajo, sin darse cuenta de que de esa forma, será más poderoso que su inútil amo que, con el tiempo, no podrá prescindir de él, porque no puede hacer, ni fabricar o transformar cualquier cosa material. Allí surge el dominio de la materia o el “Materialismo” de Marx. Luego surgirán las críticas posmodernistas al pensamiento totalizador hegeliano: en cuanto al sujeto, la sustancia y la historia. Y como filósofo de la Revolución Francesa; la burguesía y el control de la totalidad del poder político. ¿Será el fin de la historia?

Yo no creo… porque todo depende de que el 99% se dé cuenta de que en la unión está su poder, porque si bien “un grano de trigo no hace granero, ayuda al compañero y entre todos, pueden convertirse en un gran silo”. Creo que en este siglo, los pueblos cambiarán su rol, y los amos del mundo ya comienzan a temblar….porque está llegando “la hora de los pueblos”.
normaef10@hotmail.com

lunes, 12 de agosto de 2019

El socialismo y el reto apremiante de la sobrevivencia humana



Por Homar Garcés:
Con la finalidad de explicar y comprender a cabalidad la necesidad histórica del socialismo revolucionario bastará observar las graves y abismales desigualdades económicas, las injusticias sociales, las guerras y los ecocidios derivados del individualismo posesivo promovido, en todo momento y de forma extensiva, por el sistema capitalista. La debacle económica que se cierne desde hace tiempo inminente y catastrófica sobre una gran parte de las naciones del mundo (incluidas las grandes potencias) y los devastadores fenómenos climáticos que amenazan con borrar por completo la vida tal como la conocemos, plantean la búsqueda y puesta en práctica de alternativas urgentes que minimicen el impacto causado por dicho sistema; las cuales podrían sintetizarse en la construcción de un modelo de sociedad socialista. Hasta ahí, todo parecería bastante simple.


Sin embargo, es necesario afirmar que -con todo lo ocurrido a lo largo de más de un siglo en la historia común de la humanidad- esto no obedece a un capricho.

Una cuestión común entre muchos de los propagadores del socialismo revolucionario es que olvidan que «el socialismo -citando al Che Guevara- se hace solamente con el trabajo humano, no es una creación milagrosa ni es un producto exclusivo de la conciencia, es producto del trabajo humano»; por lo tanto, es imprescindible comprender que el proceso de construcción socialista requiere de una praxis que, en un sentido general permanente, debe y tiene que sustentarse en la participación y el protagonismo de los sectores populares.

Posiblemente esto resulte demasiado ilusorio para algunos, sobre todo cuando se piensa que pueda concretarse exitosamente en un corto plazo, implementando la reforma de algunas leyes o manteniendo una hegemonía partidista que, a los ojos de sus principales representantes, se impone preservar a todo trance, por encima de cualquiera otra consideración.

En este marco de referencia, la reconquista y la preservación de la propiedad colectiva de la tierra marca un hito bastante importante en la larga e incesante lucha de los pueblos campesinos y originarios, dada la crisis ecológica que se extiende de modo dramático y fatídico por todo nuestro planeta. Además, pone al descubierto la contradicción básica existente entre lo que representa el sistema capitalista neoliberal y lo que es la defensa de la vida en un sentido general. Esto porque el capitalismo (aunque se trate de maquillarse con un aparente rostro humanitario) ha propiciado en su propio beneficio la destrucción, la conquista y la sobreexplotación de los pueblos del mundo.

Sólo así puede asegurar su propia sobrevivencia; desatando adicionalmente una guerra social mediante la cual se imponen realidades políticas y económicas que anteponen una intolerancia y un egoísmo completamente deshumanizados, en la que prevalecen sus intereses materialistas frente a los más primordiales derechos humanos. Esto es más que suficiente para considerar la alternativa del socialismo revolucionario como la tabla de salvación de la cual podría asirse la humanidad, alcanzando su emancipación integral y, algo igualmente importante, su misma sobrevivencia y la de las demás especies que pueblan la Tierra.

La misantropía intrínseca del capitalismo únicamente podrá ser frenada si esta misma humanidad llega a calibrar, en su exacta dimensión depredadora, los perniciosos efectos que ésta tiene respecto al agravamiento del ya popular cambio climático. Se ha de entender que las diversas conferencias y acuerdos en materia ecológica celebrados por los gobiernos de los diversos continentes no resultan suficientes para contener tales efectos. En su lugar, como último foco de esperanza, habría que plantearse la construcción de un nuevo modelo de civilización, inspirado en el socialismo revolucionario, sin entender que éste sea calco y copia de las experiencias históricas fallidas de otras latitudes sino uno que esté enraizado en la idiosincrasia, los intereses comunes y las luchas legítimas de nuestros pueblos; algo que obliga a ver al socialismo bajo nuevas perspectivas y al capitalismo como el máximo enemigo de la existencia y de la liberación humanas.-
mandingarebelde@gmail.com

miércoles, 10 de julio de 2019

El ser humano en el Siglo XXI sufre el neo fascismo


Por Diego Olivera Evia:

Algunas reflexiones sobre el socialismo 

La idea de una sociedad de igualdad y solidaridad, surgió en el marco de muchos pensadores revolucionarios, desde las primeras nociones humanistas de Jacobo Rousseau, sobre el tema de la desigual y su propuesta de contrato social, tratando de dar una explicación a las diferencias entre los hombres, como condenar el poder de las clases económicas. De esa misma manera la Revolución Francesa, en sus primeras declaraciones, clamaba una vía humanista, al acuñar su filosofía de “igualdad, fraternidad y solidaridad” en la sociedad francesa de la época., posteriormente fue ahogada por el incipiente desarrollo de la clase burguesa.



La revolución industrial en Inglaterra, generó nuevas formas de industrialización, con maquinarias de vapor, con energía eléctrica, para organizar talleres y fábricas, dando origen a una clase social económica la burguesía, que sustituía en el poder a los nobles y los señores feudales (terratenientes). También en ese contexto surgía, un nuevo sujeto laboral, el obrero asalariado, denominado en su época siglo IXX proletario (de prole, referido a la participación de familias en estas industrias o talleres), de la misma manera, la explotación de las minas, genero el sector de los mineros, los cuales extraían los minerales para la industrialización.

Las nuevas formas de producción industriales condenaban a la explotación y al hambre a los trabajadores.

En ese marco de una nueva forma de explotación, donde los obreros trabajaban por salarios miserables, en extenuadas jornadas de trabajo, que costaban la vida, por la ausencia de normas de seguridad, como de salubridad, como la falta de una alimentación adecuada. Surgen pensadores, conocidos hoy como socialistas utópicos, Robert Owen fue la figura más notable de los pensadores ingleses, se preocupaba por mejorar las condiciones de los obreros,  trató de llevar a la práctica sus ideas sobre la organización del trabajo y la distribución de la riqueza, estableciendo el seguro social, bibliotecas, escuelas para niños y adultos, y otras prestaciones para los obreros, en una comunidad que llamó New Harmony.

El pensador francés Charles Fourier creo El "phalanstère" o "falansterio" (pequeñas comunidades de hombres y mujeres en los que cada uno elegía su trabajo, en algunos países llegaron a funcionar, pero muchos fracasaron), otros como Saint Simón, abundaron en ideas de comunidades humanas, pero las mismas sucumbían ante el arrollador crecimiento, de una burguesía industrializada, que conquisto el poder en toda Europa y EEUU.

El legado del pensamiento humanista, sucumbía ante una poderosa nueva ideología el capitalismo, donde el ser humano se transformaba en un engranaje más de la industria o los servicios, la explotación y la falta de una conciencia de los obreros, por comprender el nuevo fenómeno de la explotación.

Surge en la mitad del siglo IXX el concepto del socialismo como forma de sociedad.

En esa realidad económica y política que surge, el pensamiento y la filosofía de Karl Marx, como otros pensadores socialistas, sus definiciones económicas y la investigación de las leyes de la dialéctica en el proceso social e histórico, revolucionan la mitad del siglo IXX. Su llamamiento a los trabajadores a organizarse, para defender sus derechos, lo transforman en el eje revolucionario, de la Comuna de Paris, sus constantes trabajos en revistas, que el mismo dirigía, fueron censurados en Francia y Alemania.

Marx nunca acepto el apodo del padre del marxismo, desestimo en vida una apología a su persona, no se consideraba de ningún modo el fundador del socialismo ni despreciaba a los pensadores anteriores, como puede comprobarse en la siguiente cita: “En cuanto a mí, no me cabe el mérito de haber descubierto ni la existencia de las clases en la sociedad moderna ni en su lucha entre sí”.

El gran aporte económico fue definir en el concepto de plusvalía, la explotación de los trabajadores, al demostrar que la ganancia del capitalista, no estaba en la venta de la mercancía, sino, en la apropiación del valor real del trabajo, que encerraba cada una de ellas, al pagar menos la fuerza laboral, le quedaba su ganancia, la cual encubría como costo de producción.

Marx en sus estudios, profundizo sobre la historia, trato de sintetizar los mejores aportes del pensamiento humano, desde la antigua Grecia con sus importantes filósofos, como las corrientes humanistas y los pensadores del socialismo utópico. Sobre sus trabajos manifestó “que eran una síntesis de la filosofía y del pensamiento de la humanidad en la historia”

El breve esbozo de algunas ideas humanistas y socialistas dan el marco a algunas reflexiones.

La principal es la vigencia del socialismo, como única alternativa al capitalismo, pero esta definición nos hace reflexionar, sobre como es el socialismo que queremos, las experiencias del siglo XX, no han demostrado, que un modelo vertical de sociedad, donde la concentración de las decisiones, está en pocas manos, nos aleja al sentido de una verdadera participación social, en las decisiones de nuestra sociedad. 

Esto no implica que no haya una organización del estado socialista, ni un partido socialista, los cuales, son instrumentos imprescindibles en la construcción de la nueva sociedad, pero debemos dotar a todas estas instancias, de un verdadero sentido democrático socialista, de una verdadera integración de los sectores sociales, en las decisiones políticas, económicas, como en los servicios.

El fracaso del socialismo verdadero, se generó en la sustitución del pueblo, por aparatos burocráticos del estado y los partidos comunistas, se hablaba en nombre del pueblo, pero las decisiones no pasaban por las organizaciones populares. Hoy el nuevo modelo de socialismo, debe crear mecanismo de control social, para garantizar el avance de la nueva sociedad, pero estos controles deben tener acceso a las estructuras de la organización del gobierno y el partido, debe ser escuchados sus propuestas, reclamos o denuncias, solo en una interrelación pueblo e instituciones, se podrá alcanzar un nuevo modelo eficiente, para no caer en burócratas acomodados, que gozan de privilegios, por encima del resto de la sociedad socialista.

Debemos dotar al socialismo de una visión humanista.

Cuando reflexiono sobre el tema del humanismo, recuerdo una conversación con un destacado intelectual, la misma giraba sobre el comandante “Che” Guevara, yo le manifestaba su carácter humanista, su convicción del humanismo en la revolución. Su respuesta académica a mi punto de vista, fue lacónica “yo te voy a demostrar, que el humanismo es idealismo, no es marxismo”.

Ante esa abrupta respuesta, mi posición fue bien clara, si es más importante son las estructuras, el poder político, que están por encima de las necesidades del ser humano,  entonces nos alejamos  de la esencia de un modelo revolucionario y socialista, Porque creemos en el socialismo, luchamos por una sociedad humanizada, donde todos los ciudadanos puedan disfrutar de igualdad de condiciones, ser humanista no contradice al socialismo, por el contrario lo nutre a la nueva sociedad, de valores éticos y morales, de una visión sensible a las injusticias, como son la  necesidades de todos los seres humanos.

El “Che” siempre decía que “cada acción de nosotros los revolucionarios, tiene una gran dosis de humanismo”, si valoramos que construimos una nueva sociedad, el sujeto principal es el ser humano, son sus necesidades y sus sueños, no podemos pensar por ellos, debemos crearles lo canales, para poder lograr cada día elevar su calidad de vida, como de la sociedad que queremos construir”.

Estos conceptos desarrollados en una visión social y humanistas, dan una concepción ética, moral, ahora violentadas estas ideas por lo conceptos fascistas en Europa, EEUU y países de América Latina, como el Brasil de Bolsonaro, con sus esvásticas  en las escuelas, el modelo reaccionario de Macri en Argentina, el fascismo en Chile con la constitución de Pinochet, el modelo criminal fascista de Colombia, con decenas de luchadores sociales, como ex FARC asesinados, como los narcotraficantes y los paramilitares, esta  realidad imprime una crisis social y humana, apostillado por las sanciones de Trump contra Venezuela, Cuba, Nicaragua y presiones en Bolivia, la crisis en Haití de lesa humanidad, marcan un mundo en crisis, con guerras y amenazas. 

Periodista y Analista Geopolítico
diegojolivera@gmail.com

sábado, 29 de junio de 2019

¿Hacia donde va China? (Parte II y final)



Por Sergio Rodríguez Gelfenstein:
En 1991 durante una visita a China, la primera ministra británica Margaret Thatcher  le dijo al presidente Jiang Zemin que era imposible establecer un sistema con las características que se proponía China, es decir que combinara la sociedad socialista con algunas reglas del mercado. Según Thatcher, el socialismo era incompatible con la economía de mercado. Los dirigentes chinos, por el contrario, preconizaban que tal propósito si era posible en los marcos de la teoría marxista del materialismo histórico y dialéctico y la idea de “buscar la verdad en los hechos” que propugnaba Mao Zedong.


En este sentido, Deng Xiaoping expuso que un país como China que había vivido tantas adversidades a través de su historia, solo había podido levantarse tras hacer suyo el marxismo como instrumento de liberación, que le permitió construir un nuevo país de orientación socialista, lo cual habría sido imposible si hubiera elegido el camino capitalista, según él, la prueba fueron los más de treinta años de gobierno del Kuomintang tras proclamar la república.

Deng pensaba que la integración del marxismo con la realidad china para crear un camino propio, permitió la liberación del país en 1949, esto no sólo proporcionó la independencia, también la unidad del país que es el bien más preciado tras milenios de separación, conflicto y guerras intestinas. El marxismo contribuyó no sólo como teoría necesaria para vencer en la guerra de liberación, también después de la victoria aportó elementos valiosos para terminar con el caos, controlar la inflación, comenzar a combatir la miseria y el atraso secular y empezar la transformación de la industria y la base material necesaria para la evolución del país, todo esto obligaba a persistir en el marxismo y el socialismo de forma creadora.

Para ello, se hacía imprescindible desarrollar las fuerzas productivas a fin de forjar una abundancia de bienes materiales, lo que hizo deducir que ésta sería la tarea fundamental que debía emprender el sistema político socialista a fin de lograr una superioridad sin la cual era imposible construir la nueva sociedad. El no haber entendido esto desde el principio fue el mayor error de la dirección del país tras el año 1949. Sin el desarrollo superior de las fuerzas productivas, no hay mejoramiento de las condiciones materiales y culturales de vida del pueblo, y sin esto, no hay socialismo. ¿Cómo hacerlo?, fue la pregunta más importante que tuvieron que formularse los dirigentes chinos tras superar la Revolución Cultural y las desviaciones propugnadas por la “Banda de los Cuatro”. Nuevamente, la respuesta estaba en permanecer en la ruta del socialismo, como única manera de resolver el problema del desarrollo en un país tan extenso, tan poblado y tan complejo culturalmente como China. La aplicación del principio socialista de distribución “a cada cual según su trabajo”, permitiría superar las diferencias en un período de entre 20 y 30 años. Tales aseveraciones obligaban a un gran debate contra aquellos que defendían ideas liberalizadoras, por un lado, y la copia del modelo soviético, cuando éste comenzaba a “hacer aguas”, por el otro.

La liberalización que proponía tomar un camino capitalista después de la derrota de la “Banda de los Cuatro” en 1980, llevó a la dirección del Partido Comunista de China (PCCh) a luchar contra tal corriente, incluso en el seno de la Asamblea Nacional a fin de combatir tal propuesta considerada una idea burguesa. A ello, el PCCh opuso las “cuatro modernizaciones socialistas” en la agricultura, la industria, la defensa y la ciencia y teconología.. Así mismo, los dirigentes chinos dejabron claro que a pesar que la estructura política del país después de 1949, se había edificado a partir del modelo soviético, éste no pudo ajustarse a las condiciones de China porque su realidad era distinta, además en ese momento estaba en una crisis, que posteriormente la llevó a su colpaso 

En estas condiciones, en el XIII Congreso Nacional del PCCh,  celebrado en octubre de 1987, se propuso que la economía china sería planificada y establecida como pública para los productos básicos, mientras se definía que el Estado debería guiar al mercado y el mercado a las empresas, combinando de esa manera las funciones de planificación y de mercado en la sociedad. Ante las crecientes críticas internas e internacionales sobre tal supuesto, Deng volvió a insisitir en la necesidad de “buscar la verdad en los hechos” como forma de comprobar la factibilidad de llevar adelante la política de reforma y apertura, y a  ello se abocaron.

Los procesos de reforma en la Unión Soviética y en China se produjeron casi al mismo tiempo, con menos de diez años de distancia, pero la diferencia fundamental para el fracaso de uno y el éxito del otro, es que mientras los soviéticos desarrollaron simultáneamente los aspectos económicos y políticos del proceso, en China comenzaron con la transformación de la  economía, desatando una fase de mejoramiento de la situación social, mientras que la agenda política se desarrollaba paulatinamente pero a un ritmo mucho más pausado a fin de ir midiendo los impactos que iban causando las medidas tomadas y prestando especial atención a que se mantuviera una dialéctica adecuada entre reforma, desarrollo y estabilidad. El PCCh y el gobierno la llamaron una estrategia de “avance paso a paso de manera ordenada”.  Es decir, la estabilidad política interna era condición sine qua non y una granatía para la reforma y la apertura, por ello, los dirigentes chinos plantearon que los dos puntos más importantes eran, desarrollar la democracia en lo político y la reforma en lo económico.

La historia china y la experiencia del último siglo mostraban con creces cuán dolorosa era la pérdida de la estabilidad política y la unidad, las cuales son las dos condiciones de mayor interés para el desarrollo de los procesos vividos en el país en los últimos 2200 años. En esas condiciones, la aplicación de la política de reforma y apertura, no tuvo el correlato en la situación política que mostró en la Unión Soviética como Occidente esperaba. Las consideraciones acerca de la necesidad de la estabilidad política como soporte de la metamorfosis de la sociedad y el Estado en China, pronto tuvieron su prueba de fuego cuando en 1989 estallaron disturbios políticos que tuvieron su epicentro en la Plaza Tiananmen en Beijing y otras ciudades, buscando una inserción en el país de reformas de corte occidental, las que pusieron en juego la posibilidad de desarrollo y avance de las medidas tomadas a partir de 1978.

La respuesta contundente del gobierno chino hizo alusión a la necesidad de mantener la estabilidad interna so riesgo de quiebre de la unidad política del país. Así lo hizo saber Deng Xiaoping en dos ocasiones, tanto al presidente de Estados Unidos George H.W. Bush en febrero de 1989 y en octubre del mismo año, cuando conversó con el ex presidente Richard Nixon, a ambos le dijo lo mismo “La estabilidad es más importante que cualquier otra cosa”. De esta manera, se desestimaba de forma definitiva la posibilidad de mutaciones políticas similares a las que estaban ocurriendo en la Unión Soviética y Europa Oriental que fueron consideradas el preludio del fin de la guerra fría.

Este contexto fue el que permitió el avance económico de China. Al llegar al XVIII Congreso del PCCh en 2012, las mayores aspiraciones eran conservar los fundamentos que dieron origen a ese partido y no olvidar su misión principal que era la construcción del socialismo con peculiaridades chinas, luchando “incansablemente por materializar el sueño chino de la gran revitalización de la nación”, que culminaría con la creación integral de una sociedad modestamente acomodada.

Desde que el marxismo fue introducido en China, los primeros militantes y fundadores del PCCh se propusieron utilizar su teoría científica para buscar soluciones a los problemas del país. A partir de entonces y a través de los casi 100 últimos años, han hecho denodados esfuerzos para encontrar respuestas a cada reto que se ha planteado.

Hoy, el PCCh entiende que la construcción socialista pasa por lo que han denominado el “gran sueño chino”. En esa medida, todo el Partido se ha volcado a fortalecer más conscientemente su convicción en el camino, la teoría, el sistema y la cultura lo que han llamado las cuatro convicciones y no seguir ni el viejo camino del enclaustramiento y el anquilosamiento, ni el mal camino de cambiar su bandera por otra, sino mantener su firmeza en lo político, perseverar en un trabajo sólido para vigorizar el país, persistir y desarrollar el socialismo con peculiaridades chinas.

En torno a este importante tema, empeñándose en la guía del marxismo-leninismo, el pensamiento de Mao Zedong, la teoría de Deng Xiaoping, el importante pensamiento de la triple representatividad y la concepción científica del desarrollo, manteniendo la idea de buscar la verdad en los hechos, adoptando una actitud realista y práctica, y perseverando en el materialismo dialéctico y el materialismo histórico, el PCCh con una visión completamente nueva en estrecha combinación con las condiciones del tiempo actual y las nuevas exigencias de la práctica, ha profundizado en la comprensión de la ley del ejercicio del gobierno por parte de los partidos comunistas, la ley de la construcción socialista y la ley del desarrollo de la sociedad humana, y ha llevado adelante una ardua exploración teórica al respecto, obteniendo importantes logros en la innovación teórica, creando así el pensamiento sobre el socialismo con peculiaridades chinas de la nueva época que es la forma como entienden su sociedad y la manera de transformarla a corto, mediano y largo plazo.

El pensamiento sobre el socialismo con peculiaridades chinas da continuidad y hace un aporte en el desarrolla del marxismo-leninismo a través de las contribuciones que se han ido haciendo a lo largo de la historia, no sin cometer errores, algunos de ellos, generadores de graves consecuencias.

En la actualidad, ese proceso ha cobrado renovada fuerza y se expresa como la “chinización” del marxismo, que es expresión de la cristalización de las experiencias prácticas y de la sabiduría colectiva del pueblo, constituyéndose en un importante componente del sistema teórico del socialismo con peculiaridades chinas, por lo que no hay dudas que mantendrán este pensamiento durante largo tiempo y lo seguirán desarrollando sin cesar, no obstante las incomprensiones y el menosprecio de Occidente.

La práctica no tiene límites, como tampoco los tiene la innovación teórica. El mundo está cambiando a cada instante, como también lo hace China. En este marco, el PCCh se ha propuesto seguir los pasos de este tiempo en lo referente a las teorías, dominar progresivamente las leyes objetivas e impulsar constantemente la innovación teórica, práctica, institucional y cultural.

En este marco, el presidente Xi Jinping ha insistido en la necesidad de lograr el firme desarrollo de la labor ideológica entendiendo que ésta determina el rumbo de avance y el camino de desarrollo de la cultura, en esto le da prioritaria importancia a continuar haciendo una adaptación coherente y creativa del marxismo a las condiciones de China, construyendo una ideología socialista dotada de una poderosa fuerza conductora para incorporar y cohesionar estrechamente al pueblo en torno  a los ideales y las convicciones, a su propia concepción de valores y conceptos morales.

En la etapa que ha seguido al XIX Congreso del PCCh realizado en octubre de 2017, Xi ha insistido en la necesidad del apertrechamiento teórico para hacer que el pensamiento sobre el socialismo con peculiaridades chinas eche hondas raíces en el pueblo, para lo cual se han planteado profundizar en la investigación y la construcción teórica del marxismo, acelerando la creación de unas ciencias sociales y una filosofía con peculiaridades chinas y fortaleciendo la construcción de laboratorios de ideas que deben ser dotados de dichos conocimientos.

En su informe a este Congreso, Xi hizo un llamado  a:  “Que todo el Partido y el pueblo de todas las etnias del país se unan estrechamente en torno al Comité Central del Partido, enarbolen la gran bandera del socialismo con peculiaridades chinas, avancen con un espíritu pujante y se entreguen completamente a su cometido, continúen luchando por cumplir las tres tareas históricas: el impulso de la modernización, la culminación de la reunificación de la patria y la salvaguardia de la paz mundial y la promoción del desarrollo conjunto, hasta lograr el triunfo definitivo en la culminación de la construcción integral de una sociedad modestamente acomodada, conquistar la gran victoria del socialismo con peculiaridades chinas de la nueva época, materializar el sueño chino de la gran revitalización de la nación china y hacer realidad la aspiración del pueblo a una vida mejor”.

He ahí el proyecto chino para la construcción del socialismo, que como se observa ha tenido continuidad en el tiempo, lo cual hace prever que China perseverará en la lucha por su consecución. Nuestro problema es entender esta tarea estratégica en términos de la temporalidad del mismo. Sus tiempos no son los nuestros, he ahí -desde mi perspectiva- la principal dificultad para comprenderlo. La finitud del tiempo occidental –hablando en términos filosóficos- no tiene correspondencia en China donde el carácter infinito del tiempo permite pensar en la realización de obras materiales y sociales en muy largos plazos. He ahí la explicación de la construcción de todos los tramos de la gran muralla china durante 22 siglos de labor continua.

Si la perspectiva socialista en China no fuera realidad, sería difícil comprender que Donald Trump dedicara parte de sus últimos dos discursos en las más recientes asambleas generales de la ONU a desprestigiar su ejecutoria. El 20 de septiembre de 2017 expuso que: “…el socialismo ha sido implementado fielmente. Desde la Unión Soviética hasta Cuba y Venezuela, donde quiera que se haya adoptado el verdadero socialismo o comunismo, se ha generado angustia, devastación y fracaso. Aquellos que predican los principios de estas ideologías desacreditadas solo contribuyen al sufrimiento continuo de las personas que viven bajo estos crueles sistemas”.

Y el 25 de septiembre de 2018: “Prácticamente en todas partes donde se ha intentado el socialismo o el comunismo, ha producido sufrimiento, corrupción y decadencia. La sed de poder del socialismo conduce a la expansión, la incursión y la opresión. Todas las naciones del mundo deberían resistir el socialismo y la miseria que trae a todos”.

¿Por qué preocuparse tanto por una ideología “desacreditada” y “fracasada”?. ¿Sigue creyendo usted amigo lector o lectora que la confrontación que desató Estados Unidos contra China es solo comercial? Saque sus propias conclusiones.

sergioro07@hotmail.com

domingo, 23 de junio de 2019

¿Hacia dónde va China? (Parte 1)



 Por Sergio Rodríguez Gelfenstein:
Hace aproximadamente un mes publiqué en este mismo espacio dos artículos titulados “Mucho más que una guerra comercial. El conflicto de Estados Unidos contra China” en los que daba datos para argumentar las razones por las que considero que existe un trasfondo mucho más profundo y de carácter estructural en este conflicto. Creo que darle denominación de “guerra comercial” da sustento a una parte de la contienda: su condición de guerra, pero no la otra, la de ser estrictamente comercial.


En ese sentido apuntaba a entregar información que permitía razonar sobre este ámbito, afirmaba que había una base política y filosófica en esta contienda que, si bien no retrotrae a la guerra fría, coloca otra vez sobre el tapete del debate internacional elementos de carácter ideológico que parecían haber desaparecido de las discusiones sobre la estructura y el contenido del sistema internacional.

A este respecto, algunos lectores de estas líneas me escribieron para preguntarme que quería decir al hacer tal afirmación. Este trabajo pretende, sino dar respuesta total a la pregunta, al menos entregar algunos elementos de análisis para que cada quien se forme su propia idea al respecto.
Aunque es imposible agotar este tema en uno o dos artículos, daremos algunos elementos, que asocian la discusión a la diatriba que emana de la controversia respecto de si China volvió al capitalismo o si se encuentra en la primera fase del socialismo y lo que es aún más importante, si su devenir apunta a un definitivo retorno al capitalismo o si el desarrollo de la sociedad y los planes gubernamentales orientan al país hacia el socialismo.

En una larga carta -inédita hasta ahora en su totalidad- que el comandante Ernesto Che Guevara le escribiera a Fidel Castro el 26 de marzo de 1965, poco antes de su partida al Congo y que fue publicada en La Habana el pasado 14 de junio en conmemoración del 91 aniversario de su natalicio, como parte del libro “Epistolario de un tiempo. Cartas 1947-1967”, el Che hace un extenso análisis en el que profundiza en 4 temas específicos: errores en la política económica, sistema de financiamiento presupuestario, función del partido y recomendaciones generales.

En el primero de ellos, rememorando a Marx, se refiere a los períodos necesarios para la construcción de la nueva sociedad. Después de hacer una profunda critica a la Unión Soviética y a los países socialistas de Europa con los que Cuba sostenía especiales relaciones y “hacer una crítica constructiva, por si puede servir para mejorar algunos problemas que continúan siendo graves”, afirma que: “China tardará centenares de años en tener el ingreso per cápita de los Estados Unidos. Aún si consideramos que el ingreso per cápita es una abstracción, midiendo el salario medio de los obreros norteamericanos, cargándole los desocupados, cargándole los negros, todavía ese nivel de vida es tan alto que a la mayoría de nuestros países le costará mucho llegar a él. Sin embargo, vamos caminando hacia el comunismo”.

Aunque China, no había comenzado a desarrollar la política de reforma y apertura y se encontraba en medio de la debacle por la “revolución cultural”, el Che fue capaz de proyectar sus ideas sobre el futuro. En ese contexto, estableció que un aspecto básico es el de la “técnica” la cual, según él, junto a la toma de conciencia conducen al comunismo en una fase ulterior.

Para explicarlo se hace unas preguntas y las responde de la siguiente forma: “…qué es la producción si no el aprovechamiento cada vez mayor de la técnica; y qué es el aprovechamiento cada vez mayor de la técnica si no el producto de una concentración cada vez más fabulosa de capitales, es decir, una concentración cada vez más grande de capital fijo o trabajo congelado con relación al capital variable o trabajo vivo. Este fenómeno se está produciendo en el capitalismo desarrollado, en el imperialismo. El imperialismo no ha sucumbido gracias a su capacidad de extraer ganancias, recursos, de los países dependientes y exportarles conflictos, contradicciones, gracias a la alianza con la clase obrera de sus propios países desarrollados contra el conjunto de los países dependientes. En ese capitalismo desarrollado están los gérmenes técnicos del socialismo mucho más que en el viejo sistema del llamado Cálculo Económico que es, a su vez, heredero de un capitalismo que ya está superado en sí mismo y que, sin embargo, ha sido tomado como modelo del desarrollo socialista”.

La velada crítica al modelo soviético, no esconde sin embargo su aceptación de la necesidad del desarrollo de la tecnología y la obtención de capitales, que en ese momento eran cotos exclusivos del capitalismo incluso en su fase imperialista, pero intuye que en él se encuentran “los gérmenes técnicos del socialismo”.
No ha inventado nada nuevo, solo ha encontrado en la teoría marxista los instrumentos económicos para construir el socialismo. Es coincidente con una frase emitida por Deng Xiaoping en 1962: “No importa si el gato es blanco o es negro, lo que importa es que cace ratones”, exponiendo de esa manera la contradicción principal de la época. Pero, sobre todo, entendiendo una elemental aseveración de Lenin: “El problema fundamental de la revolución, es el problema del poder”. La posibilidad de avanzar hacia la construcción del socialismo y la aceptación táctica de expresiones económicas capitalistas durante la primera fase son posibles en la medida de no existencia de dudas respecto de la orientación estratégica socialista del proceso. Eso se garantiza cuando el poder real emana de los trabajadores y se manifiesta con la posesión de las armas necesarias para la defensa de la revolución.

Al respecto, en 1994, Deng expuso que: “En lo teórico debemos llegar a comprender que la diferencia entre capitalismo y socialismo no reside en problemas como la disyuntiva planificación o mercado. En el socialismo también hay economía de mercado, igual que existe control planificado en el capitalismo. ¿Acaso en las condiciones del capitalismo ya no hay control alguno y uno puede portarse a su libre voluntad? ¡El trato de nación más favorecida no es otra cosa que control! No se crea que practicar cierta economía de mercado es seguir el camino capitalista. ¡Nada de eso! Tanto la planificación como el mercado son necesarios. Sin desarrollar el mercado, uno no tiene acceso ni siquiera a la información mundial, lo que significa resignarse a quedarse a la zaga”.

Al referirse al mismo tema, el Che, intentando descubrir las causas que ocasionaban algunos frenos visibles en la estructura de la economía cubana enunció en la carta antes mencionada que: “Se nos puede decir que todas esas pretensiones nuestras [se refiere a eliminar categorías capitalistas como mercancía entre empresas, interés bancario y otras y tomar los últimos adelantos administrativos y tecnológicos del capitalismo] equivaldrían también a pretender tener aquí, porque los Estados Unidos lo tienen, un Empire State y es lógico que nosotros no podemos tener un Empire State, sin embargo, sí podemos tener muchos de los adelantos que tienen los rascacielos norteamericanos y técnicas de fabricación de esos rascacielos aunque los hagamos más chiquitos. No podemos tener una General Motors que tiene más empleados que todos los trabajadores del ministerio de Industrias en su conjunto, pero sí podemos tener una organización, y, de hecho, la tenemos, similar a la General Motors. En este problema de la técnica de administración va jugando la tecnología; tecnología y técnica de administración han ido variando constantemente, unidas íntimamente a lo largo del proceso del desarrollo del capitalismo, sin embargo, en el socialismo se han dividido como dos aspectos diferentes del problema y uno de ellos se ha quedado totalmente estático. Cuando se han dado cuenta de las groseras fallas técnicas en la administración, buscan en las cercanías y descubren el capitalismo”.

En China, la política de reforma y apertura iniciada en 1978, encaró estos dos aspectos como uno solo, dando respuesta -de alguna manera- para China a las inquietudes que el Che esbozaba para Cuba.

Deng Xiaoping fue reiterativo en asegurar que el camino de China era el camino del socialismo. En mayo de 1985 durante una reunión con un académico taiwanés insistió en que en China iban a persistir en el socialismo “…y de ningún modo emprenderemos el decadente camino capitalista” estableciendo que la distinción entre socialismo y capitalismo es que el primero persigue “la prosperidad común de todo el mundo, en lugar de desembocar en la polarización entre ricos y pobres”, reiterando que se debe tratar con severidad a los que pugnan por la liberalización burguesa e infringen la ley. El problema del poder nunca ha estado al margen del pensamiento chino, sobre todo cuando se le relaciona con la idea confuciana de que lo más importante es garantizar la estabilidad del país.

En diciembre de 1986, en una reunión con dirigentes del Comité Central del Partido Comunista, fue enfático en decir que: “Al aplicar la política de apertura al exterior, captar la tecnología extranjera y utilizar fondos del exterior, lo hacemos tan solo como algo suplementario de la construcción socialista, sin permitir que esto nos aparte del camino socialista”.

En abril de 1987, durante una reunión con Lubomir Strougal, primer ministro de Checoslovaquia, reiteró que: “El primer punto que hemos deducido de nuestra reflexión [respecto al desarrollo de la economía] es la necesidad de persistir en el socialismo y, para tal efecto, librarse de la pobreza y el atraso, desarrollar en sumo grado las fuerzas productivas y, de este modo, hacer valer las características del socialismo como sistema superior al capitalismo”.

Al mes siguiente, Deng recibió a Alfonso Guerra, alto dirigente del Partido Socialista Obrero Español. Le explicó que el PNB per cápita de China en 1980 era de 250 dólares anuales y que se habían propuesto duplicarlo para 1990 y llevarlo a 1.000 dólares para fines del siglo XX. Expuso que, aunque seguiría siendo bajo por habitante, el poderío del Estado habrá crecido considerablemente. En ese momento, Deng le dijo a Guerra que esperaban llevarlo a 4.000 dólares en los primeros 30 años del siglo actual. Vale decir que 2018 cerró con un PIB per cápita de 16.000 dólares. Proyectando esa cifra, Oscar Ugarteche, Investigador titular del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM de México aseguró que, en 2045, el PIB per cápita de China superará al de Estados Unidos.

Después de la larga explicación que le hizo a Guerra en la que amplió la información con muchos detalles probablemente desconocidos por el dirigente español, Deng aseguró que eso era sólo el primer paso, pero admitió que el segundo no sería fácil y el tercero mucho más difícil que los anteriores, pero precisó con absoluta convicción que “…al construir el socialismo, China se propone demostrar con hechos la superioridad de este sistema”.

sergioro07@hotmail.com