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domingo, 23 de junio de 2019

¿Hacia dónde va China? (Parte 1)



 Por Sergio Rodríguez Gelfenstein:
Hace aproximadamente un mes publiqué en este mismo espacio dos artículos titulados “Mucho más que una guerra comercial. El conflicto de Estados Unidos contra China” en los que daba datos para argumentar las razones por las que considero que existe un trasfondo mucho más profundo y de carácter estructural en este conflicto. Creo que darle denominación de “guerra comercial” da sustento a una parte de la contienda: su condición de guerra, pero no la otra, la de ser estrictamente comercial.


En ese sentido apuntaba a entregar información que permitía razonar sobre este ámbito, afirmaba que había una base política y filosófica en esta contienda que, si bien no retrotrae a la guerra fría, coloca otra vez sobre el tapete del debate internacional elementos de carácter ideológico que parecían haber desaparecido de las discusiones sobre la estructura y el contenido del sistema internacional.

A este respecto, algunos lectores de estas líneas me escribieron para preguntarme que quería decir al hacer tal afirmación. Este trabajo pretende, sino dar respuesta total a la pregunta, al menos entregar algunos elementos de análisis para que cada quien se forme su propia idea al respecto.
Aunque es imposible agotar este tema en uno o dos artículos, daremos algunos elementos, que asocian la discusión a la diatriba que emana de la controversia respecto de si China volvió al capitalismo o si se encuentra en la primera fase del socialismo y lo que es aún más importante, si su devenir apunta a un definitivo retorno al capitalismo o si el desarrollo de la sociedad y los planes gubernamentales orientan al país hacia el socialismo.

En una larga carta -inédita hasta ahora en su totalidad- que el comandante Ernesto Che Guevara le escribiera a Fidel Castro el 26 de marzo de 1965, poco antes de su partida al Congo y que fue publicada en La Habana el pasado 14 de junio en conmemoración del 91 aniversario de su natalicio, como parte del libro “Epistolario de un tiempo. Cartas 1947-1967”, el Che hace un extenso análisis en el que profundiza en 4 temas específicos: errores en la política económica, sistema de financiamiento presupuestario, función del partido y recomendaciones generales.

En el primero de ellos, rememorando a Marx, se refiere a los períodos necesarios para la construcción de la nueva sociedad. Después de hacer una profunda critica a la Unión Soviética y a los países socialistas de Europa con los que Cuba sostenía especiales relaciones y “hacer una crítica constructiva, por si puede servir para mejorar algunos problemas que continúan siendo graves”, afirma que: “China tardará centenares de años en tener el ingreso per cápita de los Estados Unidos. Aún si consideramos que el ingreso per cápita es una abstracción, midiendo el salario medio de los obreros norteamericanos, cargándole los desocupados, cargándole los negros, todavía ese nivel de vida es tan alto que a la mayoría de nuestros países le costará mucho llegar a él. Sin embargo, vamos caminando hacia el comunismo”.

Aunque China, no había comenzado a desarrollar la política de reforma y apertura y se encontraba en medio de la debacle por la “revolución cultural”, el Che fue capaz de proyectar sus ideas sobre el futuro. En ese contexto, estableció que un aspecto básico es el de la “técnica” la cual, según él, junto a la toma de conciencia conducen al comunismo en una fase ulterior.

Para explicarlo se hace unas preguntas y las responde de la siguiente forma: “…qué es la producción si no el aprovechamiento cada vez mayor de la técnica; y qué es el aprovechamiento cada vez mayor de la técnica si no el producto de una concentración cada vez más fabulosa de capitales, es decir, una concentración cada vez más grande de capital fijo o trabajo congelado con relación al capital variable o trabajo vivo. Este fenómeno se está produciendo en el capitalismo desarrollado, en el imperialismo. El imperialismo no ha sucumbido gracias a su capacidad de extraer ganancias, recursos, de los países dependientes y exportarles conflictos, contradicciones, gracias a la alianza con la clase obrera de sus propios países desarrollados contra el conjunto de los países dependientes. En ese capitalismo desarrollado están los gérmenes técnicos del socialismo mucho más que en el viejo sistema del llamado Cálculo Económico que es, a su vez, heredero de un capitalismo que ya está superado en sí mismo y que, sin embargo, ha sido tomado como modelo del desarrollo socialista”.

La velada crítica al modelo soviético, no esconde sin embargo su aceptación de la necesidad del desarrollo de la tecnología y la obtención de capitales, que en ese momento eran cotos exclusivos del capitalismo incluso en su fase imperialista, pero intuye que en él se encuentran “los gérmenes técnicos del socialismo”.
No ha inventado nada nuevo, solo ha encontrado en la teoría marxista los instrumentos económicos para construir el socialismo. Es coincidente con una frase emitida por Deng Xiaoping en 1962: “No importa si el gato es blanco o es negro, lo que importa es que cace ratones”, exponiendo de esa manera la contradicción principal de la época. Pero, sobre todo, entendiendo una elemental aseveración de Lenin: “El problema fundamental de la revolución, es el problema del poder”. La posibilidad de avanzar hacia la construcción del socialismo y la aceptación táctica de expresiones económicas capitalistas durante la primera fase son posibles en la medida de no existencia de dudas respecto de la orientación estratégica socialista del proceso. Eso se garantiza cuando el poder real emana de los trabajadores y se manifiesta con la posesión de las armas necesarias para la defensa de la revolución.

Al respecto, en 1994, Deng expuso que: “En lo teórico debemos llegar a comprender que la diferencia entre capitalismo y socialismo no reside en problemas como la disyuntiva planificación o mercado. En el socialismo también hay economía de mercado, igual que existe control planificado en el capitalismo. ¿Acaso en las condiciones del capitalismo ya no hay control alguno y uno puede portarse a su libre voluntad? ¡El trato de nación más favorecida no es otra cosa que control! No se crea que practicar cierta economía de mercado es seguir el camino capitalista. ¡Nada de eso! Tanto la planificación como el mercado son necesarios. Sin desarrollar el mercado, uno no tiene acceso ni siquiera a la información mundial, lo que significa resignarse a quedarse a la zaga”.

Al referirse al mismo tema, el Che, intentando descubrir las causas que ocasionaban algunos frenos visibles en la estructura de la economía cubana enunció en la carta antes mencionada que: “Se nos puede decir que todas esas pretensiones nuestras [se refiere a eliminar categorías capitalistas como mercancía entre empresas, interés bancario y otras y tomar los últimos adelantos administrativos y tecnológicos del capitalismo] equivaldrían también a pretender tener aquí, porque los Estados Unidos lo tienen, un Empire State y es lógico que nosotros no podemos tener un Empire State, sin embargo, sí podemos tener muchos de los adelantos que tienen los rascacielos norteamericanos y técnicas de fabricación de esos rascacielos aunque los hagamos más chiquitos. No podemos tener una General Motors que tiene más empleados que todos los trabajadores del ministerio de Industrias en su conjunto, pero sí podemos tener una organización, y, de hecho, la tenemos, similar a la General Motors. En este problema de la técnica de administración va jugando la tecnología; tecnología y técnica de administración han ido variando constantemente, unidas íntimamente a lo largo del proceso del desarrollo del capitalismo, sin embargo, en el socialismo se han dividido como dos aspectos diferentes del problema y uno de ellos se ha quedado totalmente estático. Cuando se han dado cuenta de las groseras fallas técnicas en la administración, buscan en las cercanías y descubren el capitalismo”.

En China, la política de reforma y apertura iniciada en 1978, encaró estos dos aspectos como uno solo, dando respuesta -de alguna manera- para China a las inquietudes que el Che esbozaba para Cuba.

Deng Xiaoping fue reiterativo en asegurar que el camino de China era el camino del socialismo. En mayo de 1985 durante una reunión con un académico taiwanés insistió en que en China iban a persistir en el socialismo “…y de ningún modo emprenderemos el decadente camino capitalista” estableciendo que la distinción entre socialismo y capitalismo es que el primero persigue “la prosperidad común de todo el mundo, en lugar de desembocar en la polarización entre ricos y pobres”, reiterando que se debe tratar con severidad a los que pugnan por la liberalización burguesa e infringen la ley. El problema del poder nunca ha estado al margen del pensamiento chino, sobre todo cuando se le relaciona con la idea confuciana de que lo más importante es garantizar la estabilidad del país.

En diciembre de 1986, en una reunión con dirigentes del Comité Central del Partido Comunista, fue enfático en decir que: “Al aplicar la política de apertura al exterior, captar la tecnología extranjera y utilizar fondos del exterior, lo hacemos tan solo como algo suplementario de la construcción socialista, sin permitir que esto nos aparte del camino socialista”.

En abril de 1987, durante una reunión con Lubomir Strougal, primer ministro de Checoslovaquia, reiteró que: “El primer punto que hemos deducido de nuestra reflexión [respecto al desarrollo de la economía] es la necesidad de persistir en el socialismo y, para tal efecto, librarse de la pobreza y el atraso, desarrollar en sumo grado las fuerzas productivas y, de este modo, hacer valer las características del socialismo como sistema superior al capitalismo”.

Al mes siguiente, Deng recibió a Alfonso Guerra, alto dirigente del Partido Socialista Obrero Español. Le explicó que el PNB per cápita de China en 1980 era de 250 dólares anuales y que se habían propuesto duplicarlo para 1990 y llevarlo a 1.000 dólares para fines del siglo XX. Expuso que, aunque seguiría siendo bajo por habitante, el poderío del Estado habrá crecido considerablemente. En ese momento, Deng le dijo a Guerra que esperaban llevarlo a 4.000 dólares en los primeros 30 años del siglo actual. Vale decir que 2018 cerró con un PIB per cápita de 16.000 dólares. Proyectando esa cifra, Oscar Ugarteche, Investigador titular del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM de México aseguró que, en 2045, el PIB per cápita de China superará al de Estados Unidos.

Después de la larga explicación que le hizo a Guerra en la que amplió la información con muchos detalles probablemente desconocidos por el dirigente español, Deng aseguró que eso era sólo el primer paso, pero admitió que el segundo no sería fácil y el tercero mucho más difícil que los anteriores, pero precisó con absoluta convicción que “…al construir el socialismo, China se propone demostrar con hechos la superioridad de este sistema”.

sergioro07@hotmail.com

sábado, 11 de agosto de 2018

Argentina es colonia de ceos argentinos que venden su patria


Por Norma Estela Ferreyra: 
Los CEOs que vinieron en el 2015

Shell, General Motors, Lan, Wall Mart, Eki, Freddo, Farmacity, Telecom, JP Morgan, Citibank, Correo Argentino, Grupo Macri o Corporación Puerto Madero son algunas de las empresas locales o extranjeras, sólo las más conocidas, entre las cuales los gobiernos de Mauricio Macri, María Eugenia Vidal y Horacio Rodríguez Larreta, reclutaron a sus ministros y a sus máximas autoridades. Pocas veces, un gobierno argentino (en este caso el nacional y el de los dos principales distritos poblacionales)  tuvo tanto CEO, gerentes o  propietarios de empresas en el gabinete.

Gerard Dumenil y Dominique  Levy,  en su libro “La gran bifurcación”, sostienen que en el siglo XIX no existía separación entre la propiedad y la gestión de las empresas; cuyos dueños de las primeras fábricas o bancos en los países donde el capitalismo había avanzado, eran al mismo tiempo, los administradores. Pero eso cambió a fines del siglo siguiente, al punto que, en opinión de los autores, hoy los “cuadros” gerenciales o directores de las empresas “son algo más que una simple categoría social: son una ‘clase social’ en el sentido más amplio del término”.  Un lugar creciente, ya que  para Estados Unidos: los ingresos que recibe el 5 por ciento de los hogares más ricos se divide en 71 % que va hacia los bolsillos de los CEO, gerentes y directores de grandes empresas a través de salarios y bonos, y apenas 29 % que reciben los verdaderos dueños del capital, con sus activos patrimoniales, dividendos y rentas. Nunca se había llegado a una distribución semejante, ya que antes los patrones se llevaban la mejor tajada. Porcentajes similares estaría ocurriendo en el resto de los países capitalistas.

 Ana Castellani y Gastón Beltrán, han opinado sobre este fenómeno, en base a la caracterización de las élites argentinas, que se distinguen un poco de otros casos, por el hecho de que en general, a muchos dueños de empresas o referentes de las clases altas, les gustaban  jugar sin ser vistos o sin exposición pública. También esa característica ha cambiado en esta nueva etapa.

Volviendo a Duménil y Lévy, ambos plantean que los cambios en la relación propietarios/gestión en el neoliberalismo, operó bajo el efecto de la acción de instituciones financieras muy concentradas en sus capitales accionarios, primero con fondos mutuales, de pensión y compañías de seguros y luego, con los fondos super especulativos, como los buitres. El nivel de concentración de riqueza (y por tanto, poder económico) que se expresa en ese sector dominante del capital actual, es realmente, pavoroso. Hay apenas 147 firmas, con lazos cruzados, que controlan 40 por ciento del valor total de las sociedades transnacionales del mundo, con predominio de las que tienen origen en Estados Unidos y se vinculan al mercado financiero.

El fenómeno de los gobiernos macristas, se enlazaría con una perspectiva global, en esa transición que Duménil y Lévy caracterizan el neoliberalismo al neogerencialismo y en donde el predominio de grupos ultraconcentrados y millonarios con eje en la especulación financiera, las redes en posesión de acciones, que enlazan a propietarios, cuadros y un formato de clases tripolar ,constituirían el escenario de la lucha en curso.  Los cuadros gerenciales de las empresas realmente grandes forman parte y se reclutan, en el sector más globalizado de nuestra sociedad. Por supuesto, todos estamos  en la globalización cultural; Internet, los smartphones, que son pasos recientes en ese camino. La diferencia fundamental es que, para alguien que aspira a llegar a los cargos bien remunerados en una gran empresa, es necesario haber estudiado en el extranjero, en alguna escuela de negocios prestigiosa de los EEUU. Si bien, la globalización empezó hace muchísimos años, con Enrique el Navegante, y en estos  tiempos, se ha acelerado. Necesitamos  manejarnos globalmente. Pero es fatal para una nación entregar su gobierno a aquellos cuyos intereses, emociones y destino personal, no están ligados al de su país. Mauricio Macri figura en la actualidad como “autoridad del directorio” de una empresa del grupo Socma: ‘Minera Metales S.A’. Al presidente se suman otros 268 funcionarios que ocupan 890 cargos en compañías privadas. Son miembros del Gobierno nacional que se desempeñan como autoridades, socios o representantes en los directorios de distintas empresas locales y extranjeras.

Entre los funcionarios involucrados con cargos vigentes en directorios de empresas privadas sobresalen diez  de ellos,  por la cantidad de participaciones que registran. En ese listado figuran el Secretario de Legal y Técnica, Pablo Clusellas, con 33 participaciones en firmas privadas y el vicejefe de Gabinete, Mario Quintana, con 13 puestos de autoridad en directorios empresarios. Otros se desempeñan en puestos poco visibles, como el caso de Mariano Grondona Lynch: vocal en el Directorio de la Administración de Parques Nacionales del Ministerio de Ambiente registraba, a junio último, 219 participaciones en directorios de empresas privadas del país y del exterior. Se aclara que “los conflictos de intereses no necesariamente constituyen un delito, sin embargo, el relevamiento permite identificar además potenciales conflictos de interés como en el caso del subsecretario de Sustentabilidad Minera, Juan Manuel Biset, que figura como representante de la minera brasilera ‘Vale’. Y los casos del subsecretario de Pesca y Acuicultura, Juan Manuel Bosch, que aparece como representante de la empresa pesquera extranjera ‘Sea and Fish Management BV’, y el subprocurador del Tesoro de la Nación, Ernesto Luchelli, que participa como autoridad en el ‘Deutsche Bank Suisse’. En tanto, las 890 participaciones se distribuyen en dos tipos de empresas: 50 % son cargos en sociedades anónimas locales, y 33 % de los cargos son en empresas radicadas en el exterior. En la investigación se remarca que en el ministerio de Desarrollo Social, a cargo de Carolina Stanley, desembarcaron 26 altos funcionarios que figuran como autoridades de directorios o socios de empresas privadas. Una especie de ‘Ministerio SA’”, sostiene el informe. Y ahí aparecen, entre los casos llamativos, el Secretario de Coordinación, Tomás Felix Elizalde, que “registra 20 cargos de autoridad en empresas locales y 4 como representante de empresas constituidas en el exterior; también hay 3 funcionarios relacionados con la gestión territorial, que son socios de una misma empresa, ‘LCDTH SRL’, dedicada al servicio de expendio de comidas y bebidas”. Incluido Macri, 269 funcionarios mantienen cargos en empresas privadas.

Desconocen los derechos del pueblo, la división de poderes, la Constitución y la ley. Usan los cargos de gobierno, en su beneficio, hambreando al pueblo, restándole salud, educación y trabajo. Y estableciendo 3 Bases Militares en el territorio y vendiendo territorios nacionales, a extranjeros, que cercan los lagos, hacen pistas para aviones y perforan pozos de petróleo. La idea de Israel es ocupar la Patagonia como su segundo estado y repetir lo de Palestina. Todo esto se le oculta al pueblo. Se usa a la Justicia eligiendo al juez que le parezca bien, destituyendo a otro si eso lo beneficia, debido a muchísimas denuncias, con que cuentan, Macri más de 200 y sin miras a ser resueltas. Acots de corrupción y fraude, de represión y muerte, circunda a este oprobioso gobierno, que llegó al poder por fraude y con más de 1000 aportantes  falsos, para ambas campañas electorales en que participó Cambiemos. Necesitamos reformar la constitución y empoderar al pueblo en Asambleas Populares, para romper con el círculo rojo de tantas ratas insensibles, que forman esta dictadura, dirigida por países anglosajones e Israel, que carece de sentimientos patrióticos y es indiferente e insensible con el pueblo argentino.

normaef10@hotmail.com
 Fuente: Néstor Restivo publicado en Página 12, el 13-12-15 /   info135.com..ar 1-.8.-18