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viernes, 2 de octubre de 2020

“Un golpe de Estado se está gestando en Argentina”

 Por Norma Ferreyra: 

Ustedes se preguntarán por qué pienso esto. Es difícil de creer que en medio de una cuarentena estricta, esto está ocurriendo. Y está claro que podría ser impensable. Aunque a decir verdad, no tanto, porque si pensamos en ese levantamiento policial, en la provincia de Bs As) donde los policías y otros que ya no lo son, rodearon la Quinta de Olivos (donde estaba Alberto Fernández) todos ellos con el arma reglamentaria en su cintura y usando los móviles policiales como si les pertenecieran. Y luego visitaron el domicilio de Axel Kicillof, el gobernador de Bs As.

 

Posteriormente, comenzaron a hablar de golpe de Estado, como el ex presidente Duhalde y fue tema de todos los periodistas hegemónicos del grupo Clarín, que se hicieron una fiesta, con las noticias.

Pero en esta semana se dio una evidencia clara, que debe resolverse con urgencia, respecto a los 3 jueces que Macri pasó desde un juzgado a otro, de idéntica categoría, pero sin  acuerdo del Senado.

Esto fue ideado por la astucia del ex presidente y sus secuaces, que conociendo la cantidad de juicios que tenían ellos, decidieron colocar jueces amigos, precisamente, en el lugar donde se realizarían y donde estarían también, los de los cuadernos de Cristina, que ya no se sostenían por sí mismo, ni por las declaraciones de los que fueron apremiados y detenidos para que declararan en contra de ella con la “ley del arrepentido” lo que resulto ser un espectáculo de circo.

 El caso de los cuadernos, ya estaba desnaturalizado y las grabaciones de los arrepentidos que rectificaron por la verdad, no existían porque fueron borradas, como tampoco los cuadernos en donde se fundamentaban, de modo que de ninguna manera servirían para acusar a Cristina. Sin embargo, el proceso de juicio oral, sale  en esta misma semana para Cristina por la obra pública, un juicio oral que ella se había cansado de pedir, pero justo sale ahora, en este momento agitado por el macrismo.

El hecho es que el Senado que ella  preside, le niega la aprobación del traslado de estos jueces, el Consejo de la Magistratura también y el Presidente, que por decreto les ordena que vuelvan al lugar anterior a ser destinados allí.

Posteriormente, Carrió se muestra, salvajemente alegre, cuando la Corte aprueba un Per Saltum, , que pidieron los macristas y otros partidos del conglomerado mafioso de Juntos por el Cambio.

Esto es inconcebible, ´pero ocurrió. Y resultó peor que el intento de sublevación Policial, ya que no tiene ningún peligro Institucional en que pueda fundamentarse. Ya que Macri no pone en peligro al país porque ya está fuera del gobierno y Cristina tiene fueros, es decir, inmunidad parlamentaria.

No veo otra urgencia, que no sea que la Corte Suprema de Justicia, quiera pensar: “El Estado somos nosotros, ya  que dos de los nuestros, también fuimos puestos a dedo por Macri y posteriormente, avalados por el Senado. Vamos a decidir como Monarcas que somos por encima de lo que decidan los representantes, porque somos quienes mandamos aquí.”

Vamos a esperar por supuesto, que la Corte se expida, pero la calaña de sus integrantes, no nos dan esperanzas de que sea, “a derecho”.

No queda más que esperar, ya que según Elisa Carrió cuando pase Diciembre, están listos a gobernar desde 2021. Ya están haciendo carteles “Argentina se vende toda, aproveche la ocasión”

Como dice Quino a través de “Mafalda” que el mundo pare, que me quiero bajar.

normaef10@hotmail.com

sábado, 25 de agosto de 2018

Si la izquierda se forja en la adversidad que la derecha recupere terreno no debe asustarnos


Por Rolando Prudencio Briancon:

Nunca a la izquierda se le ha regalado nada, pues va contra su misma épica esencia, que no es sino -en el sentido puro de ser de un izquierdista auténtico- darse, entregarse a los demás, como lo hizo un verdadero izquierdista y revolucionario como el Che Guevara. Es en ese severo, y hasta religioso sentido que la mística misión de un izquierdista, no sólo es darse a los demás sin esperar recompensa alguna, pues la lucha por el ideal de mayor igualdad dentro la sociedad, no espera recompensa alguna por ello. Pero algo más que caracteriza radicalmente a un auténtico izquierdista, es rehacerse de sus fracasos en la adversidad. Así que si un izquierdista no comprende esta verdad, no se entiende así mismo, no entiende cuál es su esencia, por lo que no se podría asumir como izquierdista.

Eso fue lo que ocurrió en la década de los 90, cuando a partir del triunfalista y altanero anuncio de Fukuyama -y toda la corriente de entusiastas defensores del libre mercado- del “Fin de la Historia”, la derecha pensó que se había arrasado con todo vestigio -excepto Cuba: la indómita- que pudiesen representar los ideales de izquierda, y que al paso triunfal de los gobiernos de derecha, había que tenderle alfombra roja. Sí tan roja como el color de los ideales de izquierdas, que había que pasar y repasar por encima de ellos para que los “izquierdosos” no levanten cabeza nunca.

Pero la izquierda está hecha no sólo para resistir en la adversidad; sino para hacerse del poder, como ocurrió en este nuevo siglo con gobiernos de izquierda -progresistas con prejuicios le dicen- como son los casos de: Chávez,  Evo Morales, Correa, Cristina, Dilma, Lula, Mujica. Es en ese sentido que hoy que en el Continente las corrientes reaccionarias se han hecho del poder, en alguno casos por la vía democrática -Macri en la Argentina- o a través de acciones desleales, como el caso de Lenin Moreno en el Ecuador o Michael Temer en el Brasil, quienes valiéndose de figuras jurídicas forzadas se ha hecho del poder; pero además para implementar políticas reaccionarias al ideario de izquierda, obedeciendo las ordenes de Washington.

Ciertamente que hay una sensación -nada más que eso- de frustración en algunos izquierdistas intimidados por sus propios temores por lo que está pasando en la región por la regresión política que se ha producido a partir de que las fuerzas de derecha han ganado terreno en el campo político -que es un escenario en permanente disputa- que ha cundido un temor de que la derecha vuelva campear; pero no por esos izquierdistas que no forjaron su espíritu en la lucha, debemos ser derrotistas, porque de ser así estaríamos traicionando lo que nos distingue, que no es sino rehacernos en la adversidad.
prudenprusiano@gmail.com

martes, 22 de agosto de 2017

Argentina Análisis pos electoral: larga vida a Unidad Ciudadana

.Por: Jorge Giles: 

"La victoria épica de Cristina en la provincia de Buenos Aires demuestra que el proyecto nacional popular está vivo y tiene una base política territorial inalterable desde donde podrá reconstruir una nueva mayoría política. ¿Alcanza?: No alcanza. Hay que seguir ampliando Unidad Ciudadana federalmente".


1. El macrismo se consolida como partido político nacional.
2. Ganó Cristina.
3. Ganó Agustín Rossi.
4. Implotó la tercera vía de Massa.
5. Implotó Lousteau.
6. Perdieron los gobernadores que serruchaban a CFK
7 Macri engendró su propio monstruo: Carrió.
8. Randazzo fracasó y arrastró a Intendentes y militantes valiosos.
9. Larga vida a Unidad Ciudadana.

Estos primeros apuntes obligan a:
1. No subestimar a la derecha que por primera vez en la democracia moderna suma una representación política electoral propia a los otros factores de poder que tuvo desde siempre: poder económico, poder financiero, poder en la justicia, poder de los medios masivos de comunicación. Décadas estuvieron apelando a las fuerzas armadas como intermediarias de sus intereses por carecer de representación política propia. Hoy la tienen. Y eso es auspicioso para el sistema democrático. Vale repasar la lección que enseña que el neoliberalismo no es un proyecto sólo económico sino profundamente ideológico-cultural que disputa e impone la batalla por el sentido común de los ciudadanos. No los subestimemos.

Ellos no vinieron a despedirnos del trabajo un día para que salgamos al otro día a buscar otro empleo. Ellos vinieron a destruir la categoría trabajo, que es muy distinto. Por eso la cerveza artesanal y los pilotos de drones. Una forma banal de decirnos que vinieron a demoler el país peronista para imponer el país vaciado, endeudado y saqueado que se corresponde con esta etapa neoliberal del planeta tierra. Claro, como en otros órdenes de la vida, uno elige donde pararse para mirar el mundo. O nos paramos en la superficie que cimentaron los poderosos y que sigue siendo mucha. O nos ubicamos en la certeza de saber que 2 de 3 argentinos rechazan las políticas neoliberales. En la primera opción, terminamos depresivos y con un cuadro de anomia severa. En la segunda, construimos poder popular, en las calles, en Unidad Ciudadana, en los sindicatos, en las Unidades Básicas, en los locales, en el barrio, en el patio de tu casa.

2. La victoria épica de Cristina en la provincia de Buenos Aires demuestra que el proyecto nacional popular está vivo y tiene una base política territorial inalterable desde donde podrá reconstruir una nueva mayoría política que reconstruya el campo popular para octubre y para las presidenciales del 2019. ¿Alcanza?: No alcanza. Hay que seguir ampliando Unidad Ciudadana federalmente. Ya existen a favor dos elementos esenciales para cualquier construcción que disputa poder: un liderazgo consolidado, para adentro y para afuera del espacio y un proyecto de país para seguir construyendo. Habrá que tejer, desde allí, todas las alianzas posibles y todas las incorporaciones necesarias para triunfar en las próximas batallas. No hacerlo, será condenarnos a mayor dispersión y en consecuencia, a nuevas derrotas.

3. Inscribiría el triunfo de Rossi en Santa Fe en el marco conceptual anterior. Y agrego: el crecimiento exponencial de Rossi tiene alcances nacionales por el perfil del dirigente santafesino: Es un peronista-kirchnerista leal y consecuente al proyecto recreado por Néstor Kirchner y CFK en lo que va del siglo XXI.

4. Hace dos años dijimos y escribimos: No hay espacio para la ancha avenida del medio que propone Massa porque la Argentina se debate desde hace doscientos años entre dos polos antagónicos: El campo de la oligarquía (en cualquiera de sus expresiones contemporáneas) versus el campo del pueblo. Y ambos campos siempre tienden a unificar personería y representación. Esta vez Macri versus CFK expresan el punto gordiano a desatar para seguir consolidando o degradando la democracia, según cuál sea la resolución de la contradicción.

5. La implosión de Lousteau va por igual andarivel que el de Massa. La lucha de clases, que es la lucha entre pueblo-oligarquía, ha llegado a un escenario de confrontación tan nítida, que los enmascaramientos de uno y otro lado de los polos corren el riesgo de diluirse irremediablemente.

6. Los gobernadores que se planteaban como un factor político de poder para recrear una suerte de renovación que niegue y reemplace el liderazgo de Cristina perdieron abrumadoramente. Por eso es ella la que se impone en el horizonte como la única figura política desde donde reconstruir el campo popular todo, con un claro y conciso programa de oposición al neoliberalismo. Y esto sucede con alguien que, como Cristina, viene de sufrir el mayor asedio, persecución política, mediática y judicial, ofensas, traiciones y difamaciones como nunca o pocas veces se vio en la historia de los argentinos. Quizá este rasgo la haga más fuerte aun en su liderazgo. Barajar y dar de nuevo significará volver a dialogar con todos o casi todos aquellos gobernantes que tengan la voluntad de unir al pueblo con el liderazgo de CFK.

7. Está claro que el triunfo aplastante de Carrio en la CABA le plantea un dilema irresoluble a Macri: lidiar con una figura aliada que no es ni será predecible, encuadrable y disciplinable para ningún partido político. Su terminal es otra. Y atención: Una locura sin poder de fuego es un anécdota más. Pero una locura con volumen y densidad electoral, es como co-habitar con un mono con navaja en el dormitorio de tu casa.

8 El caso Randazzo debería computarse en la lista gris de las des-lealtades del campo popular a lo largo de la historia. ¿Por qué lo hizo? ¿No sabía que un liderazgo como el de Cristina es una construcción colectiva popular que lleva décadas consolidar? ¿Por qué arrastró en su capricho internista y egoísta a compañeros y compañeras valiosas de la militancia y representaciones comunales que deberían estar ocupados y preocupados por vencer a Macri y no a Cristina? Con muchos de ellos (no con todos seguramente) habrá que dialogar e intentar construir puentes de cara a octubre y de allí en adelante. Vale el intento.

9. La construcción de esta nueva herramienta política que es Unidad Ciudadana debería dimensionarse a nivel social, cultural y político, evitando su encorsetamiento al mero ejercicio electoral. Nace tan fuerte que fue capaz de desprenderse de la vieja piel del viejo pejotismo y sin embargo llenarse de peronismo en convivencia y articulación con otras tradiciones políticas y variadas expresiones de la sociedad. Cuidar a Unidad Ciudadana es ser capaz de juntar más y más masa crítica, más representación, más federalismo, más oposición, más democracia. Sólo así se construirán nuevas mayorías. Sólo así impediremos más ajuste al pueblo por parte del gobierno neoliberal. Sólo así rescataremos con vida a Santiago Maldonado y liberaremos a Milagro Sala. Sólo así seguiremos soñando con un país y un continente que esté a la altura de quienes dejaron jirones de sus vidas por llevar estas banderas a la victoria. Sólo así vamos a volver.

 Redacción Popular | Ideas para la unidad latinoamericana

rioliverr@gmail.com

martes, 20 de junio de 2017

Reestructuración del Plan Cóndor en Latinoamérica

Por Ilka Oliva Corado

No importa quién sea el presidente de turno, el sistema capitalista es el mismo. Con cada cambio de administración se producen reajustes, que vienen de la mano de los egos personales de cada presidente, pero el Plan Cóndor es el mismo, no se mueve de lugar, está instalado de forma permanente. Lo que se producen son reajustes de acuerdo al tablero político del neoliberalismo y del progresismo en la región.



Las actividades de Trump en los últimos días referente a la política de Latinoamérica y Cuba, en específico, ya las hemos vivido antes, lo que sucede es que cada representante del capitalismo quiere marcar su terreno y que su nombre quede impreso en la historia. Es por esa razón que Obama fue a Cuba, a tomarse la foto del recuerdo, mientras firmaba el decreto que dice que Venezuela es peligro para la política interna de Estados Unidos, e intentaba innumerables golpes de Estado a Cristina, Dilma, Evo y Correa, e implementaba el Plan Frontera Sur y el Maya Chortí entre México y Honduras, mismos que militarizaron la región y criminalizan a los  migrantes indocumentados en tránsito. 

Mientras reafirmaba el Plan Colombia y el Plan Mérida, entonces, ¿quién le iba a creer que de verdad quería estrechar relaciones con Cuba? Además, con un bloqueo económico de tal magnitud. Él quería solamente la foto del recuerdo para entrar a la historia mundial y que su nombre permaneciera ahí por los siglos de los siglos, como el negro (de balde) que intentó un acertamiento. Obama llevó a cabo el golpe de Estado en Brasil, Honduras y Paraguay, ¿cuáles ganas de estrechar lazos con Cuba?

Las palabras de Trump no nos amedrentan, la fuerza de Cuba radica en su pueblo, y cuando un pueblo tiene conciencia y dignidad, no hay capitalismo que logre ponerlo de rodillas. Vendrán docenas de Trumps y pasarán de largo, como ya han pasado otros, y Cuba permanecerá, porque Cuba es Fidel, Fidel se hizo pueblo. Eso aún no lo entienden quienes no tienen idea de lo que significa la dignidad, el agradecimiento y la libertad.

La aplicación del Plan Colombia en el Triángulo Norte de Centroamérica como lo anunció la administración Trump, no es novedad, eso viene desde que se firmó La Paz. Si se llegara a firmar La Paz en Colombia, sería el mismo paisaje, salvo que el pueblo colombiano dispusiera otra cosa y luchar a brazo partido por liberarse, de ahí La Paz quedaría solamente en el papel.

Cada tanto al Plan Cóndor le dan su aceitada y una su buena sacudida para desempolvarlo y para pretender intimidar a los pueblos en desarrollo y para seguir oprimiendo a los que se dejaron doblegar. El enemigo principal de Latinoamérica no es Estados Unidos, son sus hijos traidores, las oligarquías vendidas que toman como patria al dinero y al poder, porque entonces, ¿quién se explica por qué con tanto intento no ha podido vencer a Cuba? ¿Por qué no logró desaparecer a la Revolución Ciudadana en Ecuador? ¿Por qué no ha logrado darle golpe de Estado a Evo? ¿Por qué a pesar de tanto dinero invertido en manipulación mediática y pago de guarimberos, no ha podido derrocar a Maduro? ¿Por qué no ha podido sacar a Cristina, Lugo, Lula y Dilma de la lucha política en sus países?

En cambio vemos presidentes de México, Guatemala, Honduras y El Salvador, extendiendo las manos para recibir la limosna (del Plan para la Prosperidad, copia del Plan Colombia y el Plan Mérida) por tener la apocamiento de oprimir a su pueblo. Descaro del presidente de El Salvador, hablar grandezas de Cuba y de Venezuela, y a la vez ponerse de rodillas ante Estados Unidos; indigno, nunca mereció ir a rendirle tributo a Fidel, no merece la dignidad de los campesinos ni de los arrabales salvadoreños. Y no merece la grandeza de hacerse llamar rojo y revolucionario.

No es Estados Unidos, son los pueblos y los líderes mediocres, sino miremos a Randazzo en Argentina y a los peronistas que le voltearon la espalda a Cristina y no votaron en elecciones, y tienen enorme responsabilidad en que ahora gobierne Macri y se lleve entre las patas a los Derechos Humanos.

Aquí no tenemos que voltear hacia fuera, aquí tenemos que solucionar la política interna de Latinoamérica, si Latinoamérica logra la unidad tan soñada, ni Estados Unidos ni ningún otro logrará siquiera acercarse para observar la grandeza de un continente que ha logrado liberarse de sus propias cadenas.

Para eso se necesita arrojo, es por eso que no cualquiera se puede hacer llamar a sí mismo, rojo ni revolucionario, porque son palabras mayores, y las palabras se las lleva el viento, la Patria Grande necesita acciones.

contacto@cronicasdeunainquilina.com


martes, 20 de septiembre de 2016

El Después de Dilma….

Por Jorge Aniceto Molinari
Hace un tiempo cuando la Presidente de Brasil nombró al frente del Ministerio de Economía a un economista considerado neoliberal, hubo desde la izquierda una especie de llamado de atención a que el gobierno estaba cediendo a la presión de las fuerzas empresariales.

Nosotros señalamos, entonces, desde la humildad de nuestros conocimientos que Brasil, nunca había salido y no podía salir solo como país de esa presión.-

El problema es saber en qué marco y de qué manera se ejerce esa presión.
El mundo empresarial no cambia sus prácticas porque haya un gobierno u otro, si las cambia en función de cómo conquistar mercados, espacio, para su actividad.-

El problema, en nuestro conocimiento, es que no tenemos un dominio claro de cuál es la dimensión y vinculación de ese sistema empresarial, con el gobierno que en dura pugna ejercen del mundo los complejos empresariales multinacionales, pero nos consta que ese sistema en menor o mayor grado en cada país tiene una vinculación predominante, a todas las otras incluida la política.

Aquí una primera precisión: el sistema político brasileño, tal vez y sin tal vez, de los más corruptos de los aparatos políticos de nuestra América, no tuvo la iniciativa política de la destitución de Dilma, sino que este respondió directamente a la presión de los agentes económicos que se sienten cada vez más ahogados por la crisis mundial. Eso explica porque antes ese sistema le respondió Lula y a Dilma y ahora no. No cambió el sistema político, era corrupto antes y es corrupto ahora, es el resultado de lo que el sistema capitalista real ha ido creando en el mundo.

¿Pudieron haberlo cambiado Dilma, Lula, pero también Mujica, Astori, ahora Vázquez, como antes Cristina, Muduro…..etc…..? Nuestra respuesta es no y no porque no se puedan hacer cosas importantes para la gente como ha ocurrido con los llamados gobiernos progresistas.

Mujica lo dijo en la ONU –¿se habrá olvidado de sus propias palabras de setiembre del 2013?- salvo que ahora en lugar de la respuesta a la crisis mundial abordando un programa universal, nos maneja un mundo de buenos y malos y de la capacidad para maniobrar, cuando los sistemas políticos de derecha, de izquierda, de centro siguen a la espera de que la crisis irreversible que vive la predominancia del modo de producción capitalista pase.

En el caso de Argentina y Venezuela, se ve con mayor claridad cómo le manejan el valor de la moneda para crear condiciones para imponer gobiernos que respondan más directamente  a las necesidades del sistema. En estos países se ve más claramente la contradicción entre el manejo de la moneda y su vinculación con los sectores empresariales ligados más directamente a estos gobiernos.

En el Uruguay por ejemplo, actores políticos, politólogos, empresarios vieron en el cambio de gobierno en la Argentina como un respiro para que se retomara el crecimiento económico, ahora esto mismo lo toman con mucha más precaución en el caso de Brasil, porque los datos de la realidad en la persistencia de la crisis mundial son cada vez más alarmantes, empiezan a sentir que los datos de la  realidad no se pueden revertir atacando el nivel de vida de la gente, que fue en su momento el motor del triunfo de todas estas corrientes calificadas despectivamente por nuestros burguesitos como “populistas”, aunque lo van a seguir intentando, como ocurre hoy con Macri.-

En otra etapa de la historia, la intervención de la corrientes militares adoctrinadas en la Escuela de las Américas, completaba el circuito con la represión, ahora esto por lo que vemos a simple vista ya no es posible (*). Con lo que se pueden hacer acciones como la que lleva adelante el aparato político en Brasil, pero a la larga no tienen porvenir democrático, solo puede ser la mayoría necesaria en el senado actual, algo parecido ocurriría en Argentina ante un proceso electoral que ocurriera hoy.
La derecha empresarial puede como en el caso de Venezuela, manejar la moneda y los grandes errores y horrores en la conducción económica para desestabilizar gobiernos, pero su incapacidad para gobernar deviene de la propia crisis como está ocurriendo ahora en la Argentina.

El problema es que para salir de la  crisis se necesitan acciones políticas; la derecha solo atina a extender la guerra, con el riesgo que ello significa para la humanidad; la izquierda se reseca en los estatismos –siempre necesarios coyunturalmente- o en la espera de su turno para administrar la crisis sin atinar a medidas que realmente la afronten.

Hay una izquierda que nos propone resistir –y está bien-, pero no alcanza, es necesario unir a lo mejor de la humanidad en un programa que hoy pasa por dos herramientas centrales: la moneda única universal y un sistema impositivo basado en la circulación del dinero, dando muerte a los paraísos fiscales y a los sistema impositivos basados en los impuestos al trabajo y a las pensiones.

 (*) EE.UU. tiene bases militares por todos lados y es utilizado como el gendarme universal del modo de producción capitalista, pero tiene en su estructura estadual un terrible endeudamiento que hace que ya no sea un Estado soberano, esto confunde a una izquierda que sigue hablando de Imperialismo si entender lo que Lenin analizaba en su momento.

sipagola@adinet.com.uy



El Después de Dilma….

Por Jorge Aniceto Molinari
Hace un tiempo cuando la Presidente de Brasil nombró al frente del Ministerio de Economía a un economista considerado neoliberal, hubo desde la izquierda una especie de llamado de atención a que el gobierno estaba cediendo a la presión de las fuerzas empresariales.

Nosotros señalamos, entonces, desde la humildad de nuestros conocimientos que Brasil, nunca había salido y no podía salir solo como país de esa presión.-

El problema es saber en qué marco y de qué manera se ejerce esa presión.
El mundo empresarial no cambia sus prácticas porque haya un gobierno u otro, si las cambia en función de cómo conquistar mercados, espacio, para su actividad.-

El problema, en nuestro conocimiento, es que no tenemos un dominio claro de cuál es la dimensión y vinculación de ese sistema empresarial, con el gobierno que en dura pugna ejercen del mundo los complejos empresariales multinacionales, pero nos consta que ese sistema en menor o mayor grado en cada país tiene una vinculación predominante, a todas las otras incluida la política.

Aquí una primera precisión: el sistema político brasileño, tal vez y sin tal vez, de los más corruptos de los aparatos políticos de nuestra América, no tuvo la iniciativa política de la destitución de Dilma, sino que este respondió directamente a la presión de los agentes económicos que se sienten cada vez más ahogados por la crisis mundial. Eso explica porque antes ese sistema le respondió Lula y a Dilma y ahora no. No cambió el sistema político, era corrupto antes y es corrupto ahora, es el resultado de lo que el sistema capitalista real ha ido creando en el mundo.

¿Pudieron haberlo cambiado Dilma, Lula, pero también Mujica, Astori, ahora Vázquez, como antes Cristina, Muduro…..etc…..? Nuestra respuesta es no y no porque no se puedan hacer cosas importantes para la gente como ha ocurrido con los llamados gobiernos progresistas.

Mujica lo dijo en la ONU –¿se habrá olvidado de sus propias palabras de setiembre del 2013?- salvo que ahora en lugar de la respuesta a la crisis mundial abordando un programa universal, nos maneja un mundo de buenos y malos y de la capacidad para maniobrar, cuando los sistemas políticos de derecha, de izquierda, de centro siguen a la espera de que la crisis irreversible que vive la predominancia del modo de producción capitalista pase.

En el caso de Argentina y Venezuela, se ve con mayor claridad cómo le manejan el valor de la moneda para crear condiciones para imponer gobiernos que respondan más directamente  a las necesidades del sistema. En estos países se ve más claramente la contradicción entre el manejo de la moneda y su vinculación con los sectores empresariales ligados más directamente a estos gobiernos.

En el Uruguay por ejemplo, actores políticos, politólogos, empresarios vieron en el cambio de gobierno en la Argentina como un respiro para que se retomara el crecimiento económico, ahora esto mismo lo toman con mucha más precaución en el caso de Brasil, porque los datos de la realidad en la persistencia de la crisis mundial son cada vez más alarmantes, empiezan a sentir que los datos de la  realidad no se pueden revertir atacando el nivel de vida de la gente, que fue en su momento el motor del triunfo de todas estas corrientes calificadas despectivamente por nuestros burguesitos como “populistas”, aunque lo van a seguir intentando, como ocurre hoy con Macri.-

En otra etapa de la historia, la intervención de la corrientes militares adoctrinadas en la Escuela de las Américas, completaba el circuito con la represión, ahora esto por lo que vemos a simple vista ya no es posible (*). Con lo que se pueden hacer acciones como la que lleva adelante el aparato político en Brasil, pero a la larga no tienen porvenir democrático, solo puede ser la mayoría necesaria en el senado actual, algo parecido ocurriría en Argentina ante un proceso electoral que ocurriera hoy.
La derecha empresarial puede como en el caso de Venezuela, manejar la moneda y los grandes errores y horrores en la conducción económica para desestabilizar gobiernos, pero su incapacidad para gobernar deviene de la propia crisis como está ocurriendo ahora en la Argentina.

El problema es que para salir de la  crisis se necesitan acciones políticas; la derecha solo atina a extender la guerra, con el riesgo que ello significa para la humanidad; la izquierda se reseca en los estatismos –siempre necesarios coyunturalmente- o en la espera de su turno para administrar la crisis sin atinar a medidas que realmente la afronten.

Hay una izquierda que nos propone resistir –y está bien-, pero no alcanza, es necesario unir a lo mejor de la humanidad en un programa que hoy pasa por dos herramientas centrales: la moneda única universal y un sistema impositivo basado en la circulación del dinero, dando muerte a los paraísos fiscales y a los sistema impositivos basados en los impuestos al trabajo y a las pensiones.

 (*) EE.UU. tiene bases militares por todos lados y es utilizado como el gendarme universal del modo de producción capitalista, pero tiene en su estructura estadual un terrible endeudamiento que hace que ya no sea un Estado soberano, esto confunde a una izquierda que sigue hablando de Imperialismo si entender lo que Lenin analizaba en su momento.

sipagola@adinet.com.uy