Mostrando entradas con la etiqueta Vázquez. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Vázquez. Mostrar todas las entradas

domingo, 11 de marzo de 2018

Perder o no la dignidad


Por Julio A. Louis:

Finalmente, el gobierno uruguayo abdicó de su digna postura formulada por el vice canciller Ariel Bergamino, al señalar que el problema de los venezolanos debía ser resuelto por ellos, respetándose el principio de autodeterminación de los pueblos. Y acabó plegándose al coro de cipayos que le reclaman a Venezuela suspender las elecciones, pero nada han reclamado frente al fraude de Honduras o al de Brasil.  Porque, claro está, las dictaduras al servicio del bloque dominante que han hecho de América Latina el continente más desigual, son consideradas “democracias” por los defensores del sistema capitalista, de explotación y de opresión. Mientras, los partidos que acusan  al régimen de Maduro y que impiden el voto de los uruguayos residentes en el exterior, silencian que los 100.000 venezolanos residentes en el exterior podrán votar. 


El voto en la O.E.A. -ordenado por el gobierno de Trump- ignora el acuerdo inicial entre el gobierno y la MUD merced a la mediación de diversos ex presidentes, entre otros, del español Rodríguez Zapatero, acuerdo que también posteriormente fue rechazado por la mayoría de la MUD. De todos modos, Venezuela aplazó las elecciones acordando el oficialismo con los sectores democráticos-liberales de la MUD, y a ellas asistirán observadores internacionales. Serán elecciones sin partidos proscriptos, y con algunos dirigentes políticos presos -como Leopoldo López- por dirigir acciones reiteradas de violencia. Con ese voto de Uruguay cabe la pregunta: “¿hasta cuándo vamos a seguir considerándolo ‘nuestro gobierno’?” (1)  

No sorprende el giro del gobierno. “En Uruguay, con Vázquez, el imperialismo no precisa golpes de Estado, si siquiera ‘blandos’. Le ha bastado con cooptar dirigentes, y ablandar a otros”. (2)     

2. La imposibilidad del socialismo en un solo país                           

La construcción del socialismo no puede realizarse en escala nacional, porque tal nación será acosada desde el exterior, y los enemigos del socialismo, terminan limitando y desfigurando el proceso. Ya ocurrió en otros lugares, en particular, en la Unión Soviética. Con visión, Hugo Chávez intentó sin éxito, la tarea imprescindible de construir una Quinta Internacional. Ahora bien, Maduro, en condiciones endiabladamente difíciles, posee el mérito de mantener la independencia de Venezuela, lo que no equivale a mantener un proceso revolucionario sin errores ni  limitaciones. Por de pronto, hereda el error de Chávez de haber sido demasiado condescendiente con los enemigos del pueblo. La entereza de ese pueblo -sin una clase obrera poderosa-, la dignidad de sus fuerzas armadas, la solidaridad principalmente de China y de Rusia, han sido los factores que han impedido hasta el momento la agresión abierta, como en Irak, o en Libia. “Tal como lo fuera el de Salvador Allende en Chile el gobierno venezolano actual representa la opción de cambio y los ataques del imperialismo y los reaccionarios solo obedecen al deseo de controlar el continente, en particular la riqueza petrolera y del subsuelo de Venezuela. Y, por sobre todo, para impedir al igual que hicieron con Allende y la Unidad Popular, que el ejemplo liberador, popular, independiente, se extiendan por el continente.” (3)  

Su futuro dependerá también, en alto grado, de sus países vecinos, que en América del Sur, con excepción de la Bolivia de Evo, han capitulado frente al agresor imperialista. Difícil panorama para la hermana República Bolivariana.  Difícil porque vivimos en un mundo constituido por un sistema de Estados, que vuelve absurdo pensar en el destino individual de cada uno sin las conexiones con los restantes; un sistema de Estados dirigido desde un centro no confesado, el poder de los grandes conglomerados multinacionales reunidos en el Club de Bilderberg, que digita con éxito el destino de las grandes potencias (Estados Unidos y la Unión Europea) presionando al resto de las naciones, a través de las directivas que instrumentan las instituciones financieras de créditos (FMI, Banco Mundial, BID), la OTAN, la ONU. Lo explica con claridad Immanuel Wallerstein (4): quienes están en el poder al frente de los Estados están bastante limitados por todas esas instituciones y por el sistema inter-estatal.  Mucho más en naciones como Grecia, Ecuador o Uruguay.      

3. La regresión de Ecuador

Ecuador sufre una ofensiva reaccionaria. Desde filas de los simpatizantes de Rafael Correa se acusa de traición a Lenin Moreno. Para Correa “ya no quedan más que tres gobiernos progresistas en América del Sur: en Venezuela, en Bolivia, en Uruguay.” (5)
  
Dejemos su juicio de Uruguay. Correa expone: “La estrategia reaccionaria descansa en dos argumentos: el modelo económico de la izquierda habría fracasado; los gobiernos progresistas habrían demostrado su ausencia de moralidad.”. (6) Tras explicar las adversas condiciones económicas que la región padece desde 2014, expone que la corrupción ha sido erradicada en Ecuador. Luego, se refiere a “los tropiezos de la izquierda”.  Aporta el dato de la CEPAL (Comisión Económica de las Naciones Unidas para América Latina y el Caribe) señalando que en el último decenio salieron de la pobreza 94 millones de personas para alcanzar la situación de una clase media. Sin embargo, se puede alcanzar una prosperidad objetiva al tiempo que mantener “un estado de pobreza subjetiva”, o dicho en otros términos, de ausencia de conciencia de clase, de creer que del Estado se debe recibir siempre sin comprender la dinámica de la lucha de clases. Todo su razonamiento parece válido.         

Sin embargo, desde filas de la izquierda socialista pro Correa, hay una crítica suplementaria grave. Si bien hay un giro en la política del  presidente Moreno, su conducta no es impredecible, sino que está antecedida por actitudes de Correa, propensas a favorecer a una tendencia estatal-burguesa en el gobierno de la Revolución Ciudadana, y no a la corriente de izquierda que también lo apoyaba. Correa habría tratado de tener el menor número de socialistas en el gobierno y en el Estado. Para peor, cuando se desbarata un intento de golpe de estado fallido, en vez de radicalizar el proceso, se inclina hacia la mayor conciliación con la burguesía. Así, por ejemplo, la reforma o revolución agraria, jamás se impulsó.  Y  Moreno -escogido por Correa- sigue el camino de la conciliación, con lo que el gobierno dejó de estar en disputa, para expresar a las fuerzas de la derecha

Más allá de exponer diferentes enfoques sobre esa situación del país hermano, no nos corresponde dictar las pautas de lo que los ecuatorianos deben hacer. Sin embargo, las críticas por izquierda a la gestión de Correa, se asemejan a las que hacemos al proceso del Frente Amplio en Uruguay.  

4. En Uruguay, la derecha aplaude a Vázquez, la izquierda lo critica   

  
El cambio de voto de Uruguay en la O.E.A. es paradigmático. La oposición de derechas lo aplaude. Diferentes grupos y personas del Frente lo critican (Casa Grande, Partido Comunista, Partido por la Victoria del Pueblo, etc.).

Ya en una anterior votación contra Venezuela el propio Vázquez dijo que hubo presiones de los vecinos para que Uruguay se plegara a ellos. Pero los fundamentos de fondo de Nin y de Vázquez, vienen desde antes de las elecciones. Ya el primer paso de Vázquez presidente fue dar por hecho que “el cordón umbilical” estaba más  que cortado entre el gobierno y el FA. Y que gobernaría con tres figuras claves: Astori, ariete del “regionalismo abierto”, opuesto al ingreso de Venezuela al Mercosur y la suspensión de Paraguay tras el golpe “parlamentario”; Nin Novoa  que “ en lo personal’  (¡declara como electo Canciller!), está de acuerdo con trabajar un TLC con EUA, y reclama mucha atención hacia la Alianza del Pacífico”; y Fernández Huidobro, víctima del síndrome de Estocolmo, complaciente con los círculos reaccionarios militares...” (7)   

Hace años que no gobierna el Frente Amplio, sino el vasquismo. Y hace tiempo, que el Frente Amplio lo tolera. Uruguay, presionado de todos lados, abrazado territorialmente por Argentina y Brasil, como Ecuador por Colombia y Perú, ve diluirse el progresismo desde dentro de filas. Por eso, ya es hora de repensar el proyecto político, de gestar otro nuevo, con nítida conciencia anticapitalista, antiimperialista, nuestro-americana e internacionalista. Sin gestar esa otra fuerza, veremos morir la rica y limitada experiencia frenteamplista sin dignidad. 

NOTAS
(1) Comité de Base Frenteamplista por la Izquierda de México.
(2) “Integración para la servidumbre o para la liberación? El imperialismo y los gobiernos del Frente Amplio”. (2015) del autor.  Página 152.
3) Eduardo Contreras. “Venezuela, las cosas por su nombre”. “Barómetro Internacional”. 2 de marzo de 2018.
(4) Immanuel Wallerstein: “La decadencia del poder estadounidense. Estados Unidos en un mundo caótico”.
(5) Rafael Correa. “Desafíos de la izquierda en América Latina.” “Le Monde Diplomatique”. Febrero de 2018.
(6) Ibidem.
(7) “¿El retorno del Estado ‘tapón’ y disuasor?” “Brecha”. 12 de diciembre de de 2014. del autor. 

jlui@vera.com.uy

martes, 20 de septiembre de 2016

El Después de Dilma….

Por Jorge Aniceto Molinari
Hace un tiempo cuando la Presidente de Brasil nombró al frente del Ministerio de Economía a un economista considerado neoliberal, hubo desde la izquierda una especie de llamado de atención a que el gobierno estaba cediendo a la presión de las fuerzas empresariales.

Nosotros señalamos, entonces, desde la humildad de nuestros conocimientos que Brasil, nunca había salido y no podía salir solo como país de esa presión.-

El problema es saber en qué marco y de qué manera se ejerce esa presión.
El mundo empresarial no cambia sus prácticas porque haya un gobierno u otro, si las cambia en función de cómo conquistar mercados, espacio, para su actividad.-

El problema, en nuestro conocimiento, es que no tenemos un dominio claro de cuál es la dimensión y vinculación de ese sistema empresarial, con el gobierno que en dura pugna ejercen del mundo los complejos empresariales multinacionales, pero nos consta que ese sistema en menor o mayor grado en cada país tiene una vinculación predominante, a todas las otras incluida la política.

Aquí una primera precisión: el sistema político brasileño, tal vez y sin tal vez, de los más corruptos de los aparatos políticos de nuestra América, no tuvo la iniciativa política de la destitución de Dilma, sino que este respondió directamente a la presión de los agentes económicos que se sienten cada vez más ahogados por la crisis mundial. Eso explica porque antes ese sistema le respondió Lula y a Dilma y ahora no. No cambió el sistema político, era corrupto antes y es corrupto ahora, es el resultado de lo que el sistema capitalista real ha ido creando en el mundo.

¿Pudieron haberlo cambiado Dilma, Lula, pero también Mujica, Astori, ahora Vázquez, como antes Cristina, Muduro…..etc…..? Nuestra respuesta es no y no porque no se puedan hacer cosas importantes para la gente como ha ocurrido con los llamados gobiernos progresistas.

Mujica lo dijo en la ONU –¿se habrá olvidado de sus propias palabras de setiembre del 2013?- salvo que ahora en lugar de la respuesta a la crisis mundial abordando un programa universal, nos maneja un mundo de buenos y malos y de la capacidad para maniobrar, cuando los sistemas políticos de derecha, de izquierda, de centro siguen a la espera de que la crisis irreversible que vive la predominancia del modo de producción capitalista pase.

En el caso de Argentina y Venezuela, se ve con mayor claridad cómo le manejan el valor de la moneda para crear condiciones para imponer gobiernos que respondan más directamente  a las necesidades del sistema. En estos países se ve más claramente la contradicción entre el manejo de la moneda y su vinculación con los sectores empresariales ligados más directamente a estos gobiernos.

En el Uruguay por ejemplo, actores políticos, politólogos, empresarios vieron en el cambio de gobierno en la Argentina como un respiro para que se retomara el crecimiento económico, ahora esto mismo lo toman con mucha más precaución en el caso de Brasil, porque los datos de la realidad en la persistencia de la crisis mundial son cada vez más alarmantes, empiezan a sentir que los datos de la  realidad no se pueden revertir atacando el nivel de vida de la gente, que fue en su momento el motor del triunfo de todas estas corrientes calificadas despectivamente por nuestros burguesitos como “populistas”, aunque lo van a seguir intentando, como ocurre hoy con Macri.-

En otra etapa de la historia, la intervención de la corrientes militares adoctrinadas en la Escuela de las Américas, completaba el circuito con la represión, ahora esto por lo que vemos a simple vista ya no es posible (*). Con lo que se pueden hacer acciones como la que lleva adelante el aparato político en Brasil, pero a la larga no tienen porvenir democrático, solo puede ser la mayoría necesaria en el senado actual, algo parecido ocurriría en Argentina ante un proceso electoral que ocurriera hoy.
La derecha empresarial puede como en el caso de Venezuela, manejar la moneda y los grandes errores y horrores en la conducción económica para desestabilizar gobiernos, pero su incapacidad para gobernar deviene de la propia crisis como está ocurriendo ahora en la Argentina.

El problema es que para salir de la  crisis se necesitan acciones políticas; la derecha solo atina a extender la guerra, con el riesgo que ello significa para la humanidad; la izquierda se reseca en los estatismos –siempre necesarios coyunturalmente- o en la espera de su turno para administrar la crisis sin atinar a medidas que realmente la afronten.

Hay una izquierda que nos propone resistir –y está bien-, pero no alcanza, es necesario unir a lo mejor de la humanidad en un programa que hoy pasa por dos herramientas centrales: la moneda única universal y un sistema impositivo basado en la circulación del dinero, dando muerte a los paraísos fiscales y a los sistema impositivos basados en los impuestos al trabajo y a las pensiones.

 (*) EE.UU. tiene bases militares por todos lados y es utilizado como el gendarme universal del modo de producción capitalista, pero tiene en su estructura estadual un terrible endeudamiento que hace que ya no sea un Estado soberano, esto confunde a una izquierda que sigue hablando de Imperialismo si entender lo que Lenin analizaba en su momento.

sipagola@adinet.com.uy



El Después de Dilma….

Por Jorge Aniceto Molinari
Hace un tiempo cuando la Presidente de Brasil nombró al frente del Ministerio de Economía a un economista considerado neoliberal, hubo desde la izquierda una especie de llamado de atención a que el gobierno estaba cediendo a la presión de las fuerzas empresariales.

Nosotros señalamos, entonces, desde la humildad de nuestros conocimientos que Brasil, nunca había salido y no podía salir solo como país de esa presión.-

El problema es saber en qué marco y de qué manera se ejerce esa presión.
El mundo empresarial no cambia sus prácticas porque haya un gobierno u otro, si las cambia en función de cómo conquistar mercados, espacio, para su actividad.-

El problema, en nuestro conocimiento, es que no tenemos un dominio claro de cuál es la dimensión y vinculación de ese sistema empresarial, con el gobierno que en dura pugna ejercen del mundo los complejos empresariales multinacionales, pero nos consta que ese sistema en menor o mayor grado en cada país tiene una vinculación predominante, a todas las otras incluida la política.

Aquí una primera precisión: el sistema político brasileño, tal vez y sin tal vez, de los más corruptos de los aparatos políticos de nuestra América, no tuvo la iniciativa política de la destitución de Dilma, sino que este respondió directamente a la presión de los agentes económicos que se sienten cada vez más ahogados por la crisis mundial. Eso explica porque antes ese sistema le respondió Lula y a Dilma y ahora no. No cambió el sistema político, era corrupto antes y es corrupto ahora, es el resultado de lo que el sistema capitalista real ha ido creando en el mundo.

¿Pudieron haberlo cambiado Dilma, Lula, pero también Mujica, Astori, ahora Vázquez, como antes Cristina, Muduro…..etc…..? Nuestra respuesta es no y no porque no se puedan hacer cosas importantes para la gente como ha ocurrido con los llamados gobiernos progresistas.

Mujica lo dijo en la ONU –¿se habrá olvidado de sus propias palabras de setiembre del 2013?- salvo que ahora en lugar de la respuesta a la crisis mundial abordando un programa universal, nos maneja un mundo de buenos y malos y de la capacidad para maniobrar, cuando los sistemas políticos de derecha, de izquierda, de centro siguen a la espera de que la crisis irreversible que vive la predominancia del modo de producción capitalista pase.

En el caso de Argentina y Venezuela, se ve con mayor claridad cómo le manejan el valor de la moneda para crear condiciones para imponer gobiernos que respondan más directamente  a las necesidades del sistema. En estos países se ve más claramente la contradicción entre el manejo de la moneda y su vinculación con los sectores empresariales ligados más directamente a estos gobiernos.

En el Uruguay por ejemplo, actores políticos, politólogos, empresarios vieron en el cambio de gobierno en la Argentina como un respiro para que se retomara el crecimiento económico, ahora esto mismo lo toman con mucha más precaución en el caso de Brasil, porque los datos de la realidad en la persistencia de la crisis mundial son cada vez más alarmantes, empiezan a sentir que los datos de la  realidad no se pueden revertir atacando el nivel de vida de la gente, que fue en su momento el motor del triunfo de todas estas corrientes calificadas despectivamente por nuestros burguesitos como “populistas”, aunque lo van a seguir intentando, como ocurre hoy con Macri.-

En otra etapa de la historia, la intervención de la corrientes militares adoctrinadas en la Escuela de las Américas, completaba el circuito con la represión, ahora esto por lo que vemos a simple vista ya no es posible (*). Con lo que se pueden hacer acciones como la que lleva adelante el aparato político en Brasil, pero a la larga no tienen porvenir democrático, solo puede ser la mayoría necesaria en el senado actual, algo parecido ocurriría en Argentina ante un proceso electoral que ocurriera hoy.
La derecha empresarial puede como en el caso de Venezuela, manejar la moneda y los grandes errores y horrores en la conducción económica para desestabilizar gobiernos, pero su incapacidad para gobernar deviene de la propia crisis como está ocurriendo ahora en la Argentina.

El problema es que para salir de la  crisis se necesitan acciones políticas; la derecha solo atina a extender la guerra, con el riesgo que ello significa para la humanidad; la izquierda se reseca en los estatismos –siempre necesarios coyunturalmente- o en la espera de su turno para administrar la crisis sin atinar a medidas que realmente la afronten.

Hay una izquierda que nos propone resistir –y está bien-, pero no alcanza, es necesario unir a lo mejor de la humanidad en un programa que hoy pasa por dos herramientas centrales: la moneda única universal y un sistema impositivo basado en la circulación del dinero, dando muerte a los paraísos fiscales y a los sistema impositivos basados en los impuestos al trabajo y a las pensiones.

 (*) EE.UU. tiene bases militares por todos lados y es utilizado como el gendarme universal del modo de producción capitalista, pero tiene en su estructura estadual un terrible endeudamiento que hace que ya no sea un Estado soberano, esto confunde a una izquierda que sigue hablando de Imperialismo si entender lo que Lenin analizaba en su momento.

sipagola@adinet.com.uy