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sábado, 9 de marzo de 2019

Ahora Argentina



Por Jorge Aniceto Molinari:

Van a coincidir la campaña electoral en el Uruguay con la de Argentina. Y siempre es importante saber que está pasando ahí para saber cómo va a influir acá. Un amigo me manda una nota de ´pagina 12 que reproduzco y su comentario. Me permito analizar las dos cosas:

Por José Pablo Feinmann     
Si lo que pasa en Venezuela es el espejo de lo que pasará en América Latina en los tiempos venideros es prioritario averiguarlo. Porque es grave. Todo lo que se está haciendo contra el gobierno de Nicolás Maduro tiene la perfecta, acabada figura del golpe de Estado. Con aires de matón, de gendarme mundial, Donald Trump ha intervenido del modo más descarado posible. Lo hizo por medio de su vicepresidente Mike Pence, un rudo republicano hecho para esos menesteres desestabilizadores. Ahora se encuentra a punto de viajar a la frontera con Colombia para estar cerca del lugar de los acontecimientos. Nunca se vio algo tan abiertamente golpista. Un vice de EE.UU. al frente de una conspiración en América Latina. Tampoco se vio a un presidente reconocer a una embajadora falsa, ilegal, como la que Juan Guaidó puso en Argentina. Eso hizo Macri. Que se desvive por hacer buena letra ante el amo del Norte.


Un periodista de La Nación se preguntó si yo tenía la facultad de adivinar el futuro. No creo que la tenga. Sólo puedo descifrar el presente y decir qué líneas se establecen para trazar el futuro. Aquí, en nuestro país, el establishment tiene miedo de un regreso que es el más temido desde el de Perón. No saben ya qué hacer para frenar a CFK. Si llega a ganar (y esto es lo que veo en el futuro) se complotarán para impedirle gobernar. Y ahí intervendrá el amo Trump y el FMI que tiene atrapado a este país gracias a las gestiones calamitosas del gobierno Macri. Es un mal antecedente que Cristina no le haya entregado al recién asumido presidente la banda presidencial. Esto lo autoriza a obrar de igual manera e iniciar con malos modales la relación con el nuevo gobierno.

Si Trump y Guaidó y la Asamblea Nacional triunfan en Venezuela quedará instalado el precedente. Cualquier advenedizo se puede proclamar en una plaza pública primer mandatario de una nación. El neoliberalismo –que cunde como una peste– lo apoyará desde todos los países que ha hecho suyos. La globalización es nefasta para la autonomía de las naciones. Esto se ve en Venezuela. El apoyo de Bolsonaro y Macri a Guaidó, el apoyo de la unión europea son muestras del imperialismo globalizado. Ahora se puede hacer cualquier cosa. El mundo es de todos. O sea, de todos los poderosos y los fascistas que lo ocupan. Hay ayuda de Rusia y China a Venezuela. Pero están lejos. Putin ha dicho que apunta sus misiles contra EE.UU. Una frase que habría sido imprudente aun en medio de la Guerra Fría.

Argentina tiene un panorama complicado. Vive una situación de miseria, de exasperante escasez. Nada de esto pareciera perjudicar como sería justo a los corruptos de guante blanco que gobiernan. Siguen embistiendo a sus opositores por medio de una maquinaria judicial belicosa y cruel, por ella murió Héctor Timerman. Boudou está preso otra vez. D’Elía también. Se preparan nuevas agresiones. Sobre todo contra Cristina Kirchner, a quien temen. Ella aún no decidió su candidatura. Pero lo hará. Entre tanto, mantiene decisivas reuniones con las cabezas del peronismo. Sigue midiendo generosamente en las encuestas. Y cada vez medirá más. No es la vuelta al pasado, como con tanta interesada insistencia se dice. Nada ni nadie vuelve al pasado. Si llega a la presidencia, el país con que se encontrará CFK no es el del pasado.

Tendrá que gobernar para ese presente distinto. Y distinto será lo que tendrá que hacer. No podrá atacar al capitalismo, como proponen los representantes de la izquierda. Sería suicidarse en la primera semana de gobierno. Tendrá que buscar las caras humanistas del capitalismo, que habrá que arrancárselas porque no las quiere mostrar. El populismo es la cara del capital que actúa erosionándolo. Un capitalismo humanista es subversivo porque el capital no se lleva bien con lo humano. Este gobierno del ajuste y del hambre es la cara inhumana del capital. La que mejor le va. Pero el populismo es la cara distribucioncita e igualitaria. Más a la izquierda, hoy, está la pared.

Respondo:

No sé que pensas de esta nota.  La verdad es que no la entiendo y poco aporta. Argentina, como Brasil, Venezuela, Uruguay necesitan un programa que aborde la crisis irreversible de la predominancia del modo de producción capitalista. Que en unos se manifiesta de una forma en otros de otra pero en todas, la gente sufre el problema de la falta de trabajo y la amenaza constante del deterioro de la moneda con la cual se pagan los salarios y las pensiones. Esta es el arma de la derecha para sus ajustes.

Cristina puede ganar, pero no tiene programa, si lo tuviera su vuelta sería imparable y en lo personal no me disgusta pues a pesar de los gruesos errores de su gobierno, creo que está en condiciones de corregirse. Por ejemplo en el tema de la moneda. Este es un punto esencial para los exportadores que ven con miedo que se adopte, ellos con Macri cuanto más aumenta el dólar menos impuestos pagan. Y eso asusta a los fascistas, que saben que su apoyo es cada vez menor en un escenario democrático.

La respuesta de mi amigo:

JORGE, creo que el futuro inmediato es el más peligroso. La crisis económica mundial que tu has abordado en varias oportunidades hace que las potencias económicas-militares (EE.UU. Rusia, China) cuiden y sometan sus "patios".  "Los rubios del Norte", como acostumbraba a llamarlo el líder blanco L.A. Herrera ya lo han comenzado, sin dificultades en Centro América, y al someter a Venezuela más temprano que tarde, nuestra América india y negra sufrirá otra vez las recetas del Imperio. De nada valdrá presentar un proyecto progresista, de llegar al gobierno difícil será obtener el poder. Los medios de difusión (la comunicación es otra cosa) en manos del gran capital, harán imposible el avance de las mayorías cada día más castigadas. Aquí ya la derecha tiene como eslogan que, si gana Cristina, la Argentina se vuelve Venezuela. Tu bandera de imponer la Tasa sobre el movimiento monetario sin una aceptación mayoritaria de naciones, pasa a ser una solución virtual.
Mi respuesta:
Valoro tu respuesta. Macri llegó al gobierno fundamentalmente por el descontento de un sector de la población por el manejo de la moneda, el llamado dólar blue. En eso los sectores que especularon no se diferencian en sus preferencias, eran de Cristina y a la vez de Macri. Y Cristina a la vez que apoyaba a Kiciloff, dejaba hacer a estos.

Ya en el gobierno, Macri se aseguró su capital y el capital de los buitres con la esperanza de una corriente de inversiones que diera respiro a la economía cosa que no ocurrió y alarmó inmediatamente al FMI, por la estabilidad económica de Argentina que de ponerse en riesgo era una alarma grave para la economía mundial.

Macri no llamó al Fondo, este intervino y Macri no tuvo más remedio que darle la cobertura de su “llamado”. Tanto es así que hoy el Fondo está moviendo a Roberto Lavagna que fue su artífice en la salida del 2002 como ministro de economía de Kirchner luego. Su salida posterior estuvo directamente relacionada con el mayor peso en la interna kirchnerista de los sectores que hicieron la alianza con Chávez y su desarrollo político en toda América.

Hoy el Fondo está preocupado fundamentalmente por la interna de EE.UU. pues si bien Trump con su política de amurallamiento le dio un crecimiento a su economía, las reacciones en todos los terrenos no se han hecho esperar y no pueden fijar metas ni siquiera a mediano plazo.

En ese camino las acciones contra Venezuela que tenderían a favorecer a un grupo de multinacionales del petróleo cuentan con cada vez menos apoyo, lo que no quiere decir que esto disminuya el peligro de una acción militar. Trump lo sabe porque recuerda como murió Kennedy; en un giro dice en su discurso, EE.UU. nunca va a ser socialista, se dirige a la interna.

Por eso es muy importante comprender que un programa en la campaña electoral de Argentina también debe dirigirse a la sociedad norteamericana.
Las campañas que radicalizan el mensaje creyendo que ganan votos con el llamado antiimperialismo alejan el apoyo que deben tener en la interna de cada uno de los países del mundo.

Si hoy naciera en el mapa político argentino alguien capaz de levantar un programa que como el discurso de Mujica en la ONU (que hoy tiene olvidado, pero del que no ha renegado a pesar de su actual retroceso) levantara el tema de la moneda única, de los impuestos a las transacciones financieras y la muerte de los paraísos fiscales, concitaría un apoyo que hoy no tiene nadie de la izquierda argentina en el mundo donde pesa su desprestigio.

Esa es la razón de mi planteo, que no es virtual, sino que va directo al centro del problema, que por ahora no se entienda es otra cosa. Recordemos que luego del discurso de Mujica en la ONU nadie habló del tema y si lo repasas veras que no es virtual y siempre es útil releerlo.

sipagola@adinet.com.uy

viernes, 27 de abril de 2018

Un reflejo más del retroceso político Regional

Por Emilio Marín:

Macri y cinco gobiernos más dieron el portazo en Unasur

Unasur tuvo un origen progresista, en tiempos de Lula, Chávez, Kirchner y Correa. Hoy con Macri y aliados de derecha, la región retrocede.
La Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) tuvo su nacimiento en Brasilia, en mayo de 2008, con Lula da Silva como anfitrión, y los presidentes de Venezuela, Hugo Chávez, y Argentina, Néstor Kirchner, etc. Su oficialización debió esperar hasta marzo de 2011, cuando Uruguay produjo la novena adhesión de una legislatura, un requisito de su conformación. Y a partir de allí comenzó a andar, por la senda del progresismo que le imprimían aquellos gobernantes, más Rafael Correa de Ecuador, Evo Morales de Bolivia y Pepe Mujica de Uruguay.



Desde el punto de vista político, la unidad sudamericana venía tomando más fuerza desde 2005, con Chávez como impulsor principal. En noviembre de ese año, el venezolano junto con Lula y Kirchner tiraron abajo el proyecto hegemonista del ALCA, en la IV Cumbre de las Américas de Mar del Plata.
La secuencia de destrucción-construcción necesitaba que a la sepultura del proyecto de George W. Bush le siguiera una entidad regional que, por la positiva, mostrara en la práctica qué quería hacer políticamente el Sur.
Y la oportunidad para poner los cimientos la dio en 2008 la derecha racista de Bolivia, con sus intentos separatistas y golpistas contra el naciente gobierno de Morales. Y en 2009, las tensiones generadas por Álvaro Uribe, de Colombia, que habilitó 7 bases militares norteamericanas, con amenazas de guerra contra Venezuela y Ecuador.

Frente a ambos hechos actuó bien la flamante Unasur. Evo siguió siendo el mandatario en La Paz. Y Colombia, con Juan M. Santos reemplazando a Uribe, emprendió en 2012 un proceso de negociación de paz con los insurgentes de las FARC.

Otro poroto se anotó Unasur en 2010, al defender a Correa de un golpe de Estado policial que casi le cuesta la vida. En mayo de ese año Kirchner fue nombrado por unanimidad el secretario general de Unasur, en una cumbre realizada en Campana, Buenos Aires.
Con esa impronta progresista, la entidad completó su membresía: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Guyana, Paraguay, Perú, Surinam, Uruguay y Venezuela.

El 20 de abril pasado se conoció una carta de seis cancilleres de países miembros de esa organización, dirigida al canciller boliviano Fernando Huanacuni -cuyo país ejerce la presidencia protémpore- informándole que habían decidido dejar de participar. Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Paraguay y Perú son los gobiernos que dan el portazo, con argumentos formales y escondiendo parcialmente el motivo político de su decisión.

La formalidad es que la Unasur no tiene un secretario general desde enero de 2017, cuando cesó en sus funciones el expresidente colombiano Ernesto Samper. En los años anteriores, luego de la muerte de Kirchner, se fueron sucediendo la colombiana María Emma Mejías, el venezolano Alí Rodríguez y finalmente Samper.

El macrismo había impulsado como sucesor a José O. Bordón, ex Frepaso y embajador de Cambiemos en Chile, pero su nominación no prosperó. En el ínterin, la titularidad pro-témpore pasó a Bolivia, un gobierno antiimperialista, no sólo progresista, aliado de Venezuela.

Cambio en correlación de fuerzas
Y ese es el motivo de fondo de la actual división promovida por Macri, Santos, Michel Temer, Martín Vizcarra, Sebastián Piñera y Horacio Cartes: no quieren saber nada con una entidad sudamericana presidida por un firme aliado del presidente Nicolás Maduro.
Mucho menos cuando Venezuela ha comenzado oficialmente la campaña electoral con cinco candidatos, pese a la abstención y boicot de la derecha agrupada en la Mesa de Unidad Democrática (MUD).
Estos seis representantes de la derecha en Unasur son parte del Grupo de Lima, inicialmente doce, capitaneados por Luis Almagro, secretario de la OEA y dependiente del Departamento de Estado norteamericano de Mike Pompeo, exjefe de la CIA.

El problema real no es entonces “la acefalía” de Unasur sino todo lo contrario, que ésta tiene por un año la presidencia de Bolivia, compañero de causa de Venezuela, Cuba y demás socios de la Alianza Bolivariana de Nuestra América (ALBA).

No hubo ni hay “fin de la historia” ni victoria estratégica del capitalismo dependiente. Sí hay una derrota política parcial e importante de las fuerzas democráticas, populares, progresistas y antiimperialistas en Sudamérica (y más al norte también).

Si en vez de Kirchner y CFK hoy gobierna Mauricio Macri; si en lugar de Lula y Dilma Rousseff hoy el presidente es Temer, si en Chile está otra vez Piñera, si Santos volvió a ser el mismo belicista del “Plan Colombia” y exministro de Defensa de Uribe, si el delfín de Correa, Lenin Moreno, lo traicionó, etc, entonces que la derecha tome ínfulas y dé un portazo en Unasur no es sorprendente. Tiene que ver con el cambio de correlación de fuerzas en la región.

Esa derecha está concentrada en atentar contra Venezuela, pero conviene también tomar nota de las asignaturas pendientes del progresismo, que incidieron en su derrota.
¿Por qué no se avanzó en el Banco del Sur y en la moneda regional, el Sucre? ¿Por qué se paralizó una Petrolera del Sur, con eje en PDVSA? ¿Por qué no se formó una agencia antinarcóticos propia, ajena a la DEA? ¿Por qué ni siquiera salió el pasaporte sudamericano para 400 millones de personas de los doce países, para poder viajar, estudiar y atenderse la salud?

Hasta 2013 la Unasur tenía posibilidades reales de abordar estos y otros proyectos. A partir de allí el crecimiento de la derecha lo fue haciendo inviable. No se trata de sentarse a esperar otro turno de la historia. Habrá que bregar para conseguirlo, pero estar dispuestos a levantar esos plazos.
ortizserg@gmail.com

martes, 22 de agosto de 2017

Argentina Análisis pos electoral: larga vida a Unidad Ciudadana

.Por: Jorge Giles: 

"La victoria épica de Cristina en la provincia de Buenos Aires demuestra que el proyecto nacional popular está vivo y tiene una base política territorial inalterable desde donde podrá reconstruir una nueva mayoría política. ¿Alcanza?: No alcanza. Hay que seguir ampliando Unidad Ciudadana federalmente".


1. El macrismo se consolida como partido político nacional.
2. Ganó Cristina.
3. Ganó Agustín Rossi.
4. Implotó la tercera vía de Massa.
5. Implotó Lousteau.
6. Perdieron los gobernadores que serruchaban a CFK
7 Macri engendró su propio monstruo: Carrió.
8. Randazzo fracasó y arrastró a Intendentes y militantes valiosos.
9. Larga vida a Unidad Ciudadana.

Estos primeros apuntes obligan a:
1. No subestimar a la derecha que por primera vez en la democracia moderna suma una representación política electoral propia a los otros factores de poder que tuvo desde siempre: poder económico, poder financiero, poder en la justicia, poder de los medios masivos de comunicación. Décadas estuvieron apelando a las fuerzas armadas como intermediarias de sus intereses por carecer de representación política propia. Hoy la tienen. Y eso es auspicioso para el sistema democrático. Vale repasar la lección que enseña que el neoliberalismo no es un proyecto sólo económico sino profundamente ideológico-cultural que disputa e impone la batalla por el sentido común de los ciudadanos. No los subestimemos.

Ellos no vinieron a despedirnos del trabajo un día para que salgamos al otro día a buscar otro empleo. Ellos vinieron a destruir la categoría trabajo, que es muy distinto. Por eso la cerveza artesanal y los pilotos de drones. Una forma banal de decirnos que vinieron a demoler el país peronista para imponer el país vaciado, endeudado y saqueado que se corresponde con esta etapa neoliberal del planeta tierra. Claro, como en otros órdenes de la vida, uno elige donde pararse para mirar el mundo. O nos paramos en la superficie que cimentaron los poderosos y que sigue siendo mucha. O nos ubicamos en la certeza de saber que 2 de 3 argentinos rechazan las políticas neoliberales. En la primera opción, terminamos depresivos y con un cuadro de anomia severa. En la segunda, construimos poder popular, en las calles, en Unidad Ciudadana, en los sindicatos, en las Unidades Básicas, en los locales, en el barrio, en el patio de tu casa.

2. La victoria épica de Cristina en la provincia de Buenos Aires demuestra que el proyecto nacional popular está vivo y tiene una base política territorial inalterable desde donde podrá reconstruir una nueva mayoría política que reconstruya el campo popular para octubre y para las presidenciales del 2019. ¿Alcanza?: No alcanza. Hay que seguir ampliando Unidad Ciudadana federalmente. Ya existen a favor dos elementos esenciales para cualquier construcción que disputa poder: un liderazgo consolidado, para adentro y para afuera del espacio y un proyecto de país para seguir construyendo. Habrá que tejer, desde allí, todas las alianzas posibles y todas las incorporaciones necesarias para triunfar en las próximas batallas. No hacerlo, será condenarnos a mayor dispersión y en consecuencia, a nuevas derrotas.

3. Inscribiría el triunfo de Rossi en Santa Fe en el marco conceptual anterior. Y agrego: el crecimiento exponencial de Rossi tiene alcances nacionales por el perfil del dirigente santafesino: Es un peronista-kirchnerista leal y consecuente al proyecto recreado por Néstor Kirchner y CFK en lo que va del siglo XXI.

4. Hace dos años dijimos y escribimos: No hay espacio para la ancha avenida del medio que propone Massa porque la Argentina se debate desde hace doscientos años entre dos polos antagónicos: El campo de la oligarquía (en cualquiera de sus expresiones contemporáneas) versus el campo del pueblo. Y ambos campos siempre tienden a unificar personería y representación. Esta vez Macri versus CFK expresan el punto gordiano a desatar para seguir consolidando o degradando la democracia, según cuál sea la resolución de la contradicción.

5. La implosión de Lousteau va por igual andarivel que el de Massa. La lucha de clases, que es la lucha entre pueblo-oligarquía, ha llegado a un escenario de confrontación tan nítida, que los enmascaramientos de uno y otro lado de los polos corren el riesgo de diluirse irremediablemente.

6. Los gobernadores que se planteaban como un factor político de poder para recrear una suerte de renovación que niegue y reemplace el liderazgo de Cristina perdieron abrumadoramente. Por eso es ella la que se impone en el horizonte como la única figura política desde donde reconstruir el campo popular todo, con un claro y conciso programa de oposición al neoliberalismo. Y esto sucede con alguien que, como Cristina, viene de sufrir el mayor asedio, persecución política, mediática y judicial, ofensas, traiciones y difamaciones como nunca o pocas veces se vio en la historia de los argentinos. Quizá este rasgo la haga más fuerte aun en su liderazgo. Barajar y dar de nuevo significará volver a dialogar con todos o casi todos aquellos gobernantes que tengan la voluntad de unir al pueblo con el liderazgo de CFK.

7. Está claro que el triunfo aplastante de Carrio en la CABA le plantea un dilema irresoluble a Macri: lidiar con una figura aliada que no es ni será predecible, encuadrable y disciplinable para ningún partido político. Su terminal es otra. Y atención: Una locura sin poder de fuego es un anécdota más. Pero una locura con volumen y densidad electoral, es como co-habitar con un mono con navaja en el dormitorio de tu casa.

8 El caso Randazzo debería computarse en la lista gris de las des-lealtades del campo popular a lo largo de la historia. ¿Por qué lo hizo? ¿No sabía que un liderazgo como el de Cristina es una construcción colectiva popular que lleva décadas consolidar? ¿Por qué arrastró en su capricho internista y egoísta a compañeros y compañeras valiosas de la militancia y representaciones comunales que deberían estar ocupados y preocupados por vencer a Macri y no a Cristina? Con muchos de ellos (no con todos seguramente) habrá que dialogar e intentar construir puentes de cara a octubre y de allí en adelante. Vale el intento.

9. La construcción de esta nueva herramienta política que es Unidad Ciudadana debería dimensionarse a nivel social, cultural y político, evitando su encorsetamiento al mero ejercicio electoral. Nace tan fuerte que fue capaz de desprenderse de la vieja piel del viejo pejotismo y sin embargo llenarse de peronismo en convivencia y articulación con otras tradiciones políticas y variadas expresiones de la sociedad. Cuidar a Unidad Ciudadana es ser capaz de juntar más y más masa crítica, más representación, más federalismo, más oposición, más democracia. Sólo así se construirán nuevas mayorías. Sólo así impediremos más ajuste al pueblo por parte del gobierno neoliberal. Sólo así rescataremos con vida a Santiago Maldonado y liberaremos a Milagro Sala. Sólo así seguiremos soñando con un país y un continente que esté a la altura de quienes dejaron jirones de sus vidas por llevar estas banderas a la victoria. Sólo así vamos a volver.

 Redacción Popular | Ideas para la unidad latinoamericana

rioliverr@gmail.com