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miércoles, 7 de octubre de 2020

Colombia se queda sin reservas de petróleo y gas

Por Ángel Ramón Núñez H.

La nación vecina Colombia, está agotando rápidamente y a un ritmo acelerado sus reservas probadas de petróleo y gas e impulsando unas estrategias para incrementarlas en base a la exploración y producción de reservas en crudos no convencionales de hidrocarburos líquidos y gaseosos en formaciones apretadas, que mediante la aplicación de tecnologías; como por ejemplo el fractura miento hidráulico o fracking, se extraen hidrocarburos líquidos o gaseosos ( Shale Oil y Shale Gas ).

Esta es una de las razones de peso del gobierno colombiano en su postura contra nuestra patria siguiendo las políticas de los gobernantes de turno en la Casa Blanca. Durante los últimos cinco años, la producción de petróleo de Colombia ha mostrado un descenso de 18,87% al pasar de 1 millón 91.000 barriles de petróleo por día en el año 2015 a unos 886 mil barriles de petróleo por día para el 2019.

Este descenso en los niveles de producción de crudo, continua para el año 2020; ya que, durante los seis meses de este año, se registró una baja en su producción de 16,8%, pasando la producción para enero de 883 mil 879 barriles de petróleo por día a unos 734 mil 987 barriles de petróleo por día. Este descenso en su producción está asociado a la muy baja incorporación de reservas probadas de petróleo.

En estos últimos cinco años sólo han incrementado el volumen de estas reservas en 1,7% pasando de 2,002 billones de barriles de petróleo para el 2015 a unos 2,036 billones de barriles de petróleo para el 2019. En cuanto a las reservas probadas de gas, no escapan a este comportamiento.

Para el año 2015 se reportaron unas reservas probadas de 4,361 TCF (trillón de pies cúbicos de gas) y para el año 2019, unos 3,149 TCF. Ahora bien, para determinar la vida media útil de las reservas probadas, se calcula la Relación Producción Reservas (RPR, en Colombia se conoce como factor R/S).

Esta RPR se determina dividiendo las reservas probadas de petróleo o gas entre la producción acumulada de petróleo o gas, para el año a ser analizado. De acuerdo al informe de la Agencia Nacional de Hidrocarburos de Colombia (ANH), para el año 2019 las reservas probadas de petróleo llegaron a 2,036 billones de barriles en comparación a los 1,958 millones de barriles reportados el año 2018, lo cual representa un aumento de apenas 4%.

Durante 2019 la producción acumulada de petróleo contabilizó 323 millones de barriles, un 2,2% más que en el 2018, cuando esta cifra alcanzó los 316 millones acumulados de petróleo. 

En consecuencia, la vida media útil de dichas reservas aumentó tan solo de 6,2 años a 6,3 años; es decir a Colombia le quedan reservas probadas de petróleo para 6,2 años. En el caso del gas, las reservas probadas de Colombia cayeron en un 16,7%, al pasar de 3,782 TCF en 2018 a 3,149 TCF para el año 2019. Para el año 2019 la producción acumulada de gas reportó 0,391 TCF, un 1,3% más que en el 2018, cuando esta cifra alcanzó los 0,386 TCF.

De tal manera, la vida media útil se redujo de 9,8 años a 8 años. De mantenerse el ritmo de producción actual, Colombia solo tiene reservas probadas de gas para 8 años. El Ministerio de Energía y Minas de Colombia, tiene como metas para el año 2020, alcanzar una producción promedio entre 750.000 a 850.000 barriles de petróleo por día y perforar de 20 a 33 pozos exploratorios; sin embargo, al mes de junio reporta una producción de 734 mil 987 barriles de petróleo por día y hasta el mes de julio se habían perforado 8 pozos exploratorios.

Finalmente, para el año 2018, las reservas probadas y certificadas de petróleo en la República Bolivariana de Venezuela ascendieron a 303,805 billones de barriles de petróleo ¿Será que Colombia estará interesada en nuestro petróleo? ¡Saquen ustedes sus propias conclusiones! 1 TCF de gas = 1.000.000.000.000 de pies cúbicos de gas (1 billón de pies cúbicos de gas) RPR = Reservas probadas de petróleo o gas / Volumen acumulado de petróleo o gas.

En Colombia se conoce como Factor R/S. Se expresa en años.

Correo electrónico: nunezarg1507@gmail.com

Jubilado PDVSA

sábado, 31 de marzo de 2018

La pérfida Albión se prepara para atacar de nuevo


Por Sergio Rodríguez Gelfenstein:

El pasado lunes 12 de marzo, la burda caricatura de Margaret Thatcher y actual primera ministra de Reino Unido Theresa May afirmó en el Parlamento británico que es "altamente probable" que Rusia esté detrás del ataque contra el ex espía Sergei Skripal y su hija Julia. No presentó ninguna prueba al respecto, sin embargo su discurso, desató una histeria anti rusa por parte de Estados Unidos y sus adláteres, en primer lugar, de los países subordinados de la OTAN, con honrosas excepciones y otros Estados que hacen méritos para ser vistos con buenos ojos por la Casa Blanca.



Si la “alta probabilidad” sin pruebas hubiera sido esgrimida como instrumento para la toma de decisiones, el sistema internacional actual habría dejado de existir porque hubiera vivido en una continuada e ininterrumpida guerra de varias décadas de duración. Esta nueva doctrina de la “alta probabilidad sin pruebas”, debe ser considerada como una amenaza a la convivencia pacífica de las naciones, un peligro para el funcionamiento armonioso del sistema internacional y el peor atentado jamás sufrido por el sistema multilateral que emergió tras la segunda guerra mundial, afectando en primera instancia la necesidad de existencia y la credibilidad de la ONU. Si esta doctrina se impone, bastará que cualquier país afirme que existe “alta probabilidad “de que haya ocurrido una u otra cosa para que se desaten los demonios de la guerra y el conflicto, cumpliendo así los deseos y objetivos de la política exterior de Estados Unidos.

También hay que analizar el origen de esta nueva doctrina. La tradición del llamado Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, se remonta a una historia con “altas probabilidades” de mentiras, falsas verdades y elementos que han permitido la dudosa construcción de un país dominado por trogloditas que arrasaron el mundo a través de su práctica colonialista e imperial.

Comenzando con la alta probabilidad del falso patriotismo de una familia monárquica inglesa que en realidad es alemana, nacionalidad de la cual pretendió diferenciarse solo porque en el momento de adoptar el apellido Windsor en 1919, Inglaterra se encontraba en guerra con Alemania. Es altamente probable que hayan adoptado ese nombre por oportunismo e interés de hacerse del poder.
Antes, cuando la monarquía inglesa estaba en manos de la familia Tudor, fue altamente probable que necesitado de un poder divino que justificara sus satrapías, Enrique VIII, fundara su propia iglesia: la anglicana, la cual a partir de ese momento ha justificado con creces su creación, amparando todas las tropelías de su país por el mundo.

Así mismo, es altamente probable que el poderío y la riqueza de este país se hayan logrado no a través del trabajo y el esfuerzo, sino del apoyo a los piratas y corsarios que alentados y financiados por la monarquía se dedicaron durante 200 años al robo, el saqueo, el chantaje, el asesinato y la devastación.  Incluso, algunos de ellos como Drake, Raleigh y Morgan obtuvieron títulos nobiliarios dando así los pasos iniciales para que la práctica del robo y el estupro fueran aceptadas como una actividad económica que podría ser considerada la madre de la especulación financiera actual.

Es altamente probable que las llamadas Guerra del Opio que Gran Bretaña desatara contra China en (1839-1842) y (1856-1860) tuvieran como objetivo el interés británico de introducir la droga en el país asiático para intentar equilibrar su deficitaria balanza de pagos y compensarla de las colosales cantidades de te chino que compraba. Es altamente probable que la derrota de la decadente monarquía china, le significara la imposición del libre comercio con Gran Bretaña (incluyendo del opio) y la cesión de Hong Kong por 150 años. Es altamente probable que estas guerras hayan inaugurado la utilización del comercio de las drogas (conocido en la actualidad como narcotráfico) como sustento fundamental de la economía capitalista, cuyos recursos fluyen articulada y ordenadamente por el sistema financiero occidental, bajo la protección de sus gobiernos, incluyendo por cierto, el británico.

Es altamente probable que la determinante influencia británica (dada su condición de primera potencia mundial) en el Congreso de Berlín, realizado entre 1884 y 1885 y que significó la repartición de África entre los poderes europeos, dieran origen al mayor genocidio de la historia en el territorio de ese continente.

Es altamente probable que la injerencia británica en el Medio Oriente que significó la creación de países, la secesión de otros y el dominio de todos por el imperio colonial británico sea causa fundamental de los graves conflictos que se viven en esa región del mundo. A un escocés: Arthur Balfour, se le ocurrió darle alas al sionismo para que comenzar su apartheid contra los palestinos. A un galés: Thomas Lawrence, (conocido como Lawrence de Arabia), le cupo la brillante idea de inventar Arabia Saudita, un país salido de la nada, pero que se transformaría en principal ariete de la política británica para la región, para cumplir el acuerdo que un inglés: Mark Sykes, había firmado con un francés: François Georges-Picot, para repartirse la región ante la inminente derrota del imperio otomano.

Es altamente probable que posteriormente y en la lógica de hacerse de las grandes reservas petrolíferas y gasíferas de Irán, las agencias de inteligencia de Gran Bretaña en alianza con la CIA estadounidense diseñaran y ejecutaran la Operación Ajax para dar un golpe de Estado y derrocar al gobierno democráticamente electo del primer ministro Mohammed Mosaddeq que había nacionalizado el petróleo. Así, reinstalaron la monarquía e inauguraron el régimen más sanguinario de la historia de Irán, el del Sha Mohammed Reza Pahlevi.

La impronta británica en América Latina no ha sido menor, es altamente probable que el gobierno de Su Majestad haya estado tras las guerras de la Triple Alianza (1864-1870) que enfrentó a Argentina, Brasil y Uruguay con Paraguay. No contentos con haber inventado a Uruguay para controlar la desembocadura del Río de la Plata, los británicos pretendían penetrar hasta las profundidades del continente, para lo cual el gobierno nacionalista de Francisco Solano López era un impedimento, por lo que Gran Bretaña conspiró con la monarquía brasileña, el gobierno del general Venancio Flores, instalado en el poder en Montevideo, por el ejército brasileño y con el presidente argentino Bartolomé Mitre para declarar la guerra, derrotar a Paraguay y destruir su exitoso modelo económico que era un ejemplo para toda la región.

Otro tanto ocurrió en la Guerra del Pacífico (1879-1883) que enfrentó a Chile contra Perú y Bolivia y la Guerra del Chaco (1932-1935) entre Paraguay y Bolivia, en las que fue altamente probable que los intereses salitreros y petroleros británicos respectivamente condujeran a las acciones bélicas entre pueblos hermanos, causando centenares de miles de muertos, heridos y desaparecidos entre los latinoamericanos, mientras que el gran ganador fue el capitalismo inglés que se hizo de la única reserva de salitre natural del mundo en los territorios usurpados por Chile y la empresa anglo-holandesa Royal Dutch Shell que a través del conflicto en el Chaco, logró posicionarse en la región contra los intereses de la también trasnacional Standard Oil (Esso).

Es altamente probable que actuando de manera artera y traidora, Gran Bretaña (que no por casualidad es conocida como la “pérfida Albión”) ocupó por la fuerza las Islas Malvinas, a pesar de no tener ningún conflicto con Argentina en ese momento. Desde esa fecha, las ocupa ilegalmente, desoyendo a la comunidad internacional que ha llamado a un arreglo pacífico de esa controversia. Al contrario, ha llevado armamento, incluso de tipo nuclear a este archipiélago perteneciente a un continente que ha sido declarado Zona de Paz por sus gobiernos. Es altamente probable que tras esta agresión a América Latina, la ambición de apoderarse de las gigantescas riquezas energéticas, minerales y pesqueras de las islas y su estratégica ubicación geográfica.

Es altamente probable que cuando Gran Bretaña se vio obligada a dar la independencia a Pakistán e India a mediados del siglo pasado, decidiera dejar la provincia de mayoría musulmana de Cachemira bajo soberanía india, para instalar de manera perpetua un trance entre dos grandes países de religiones diferentes, sembrando con ello la semilla de la discordia y el conflicto.

Es altamente probable que Gran Bretaña como parte de la OTAN y país subordinado a Estados Unidos, haya aportado las pruebas falsas que permitieron las invasiones de esa alianza guerrerista a Irak y Libia. En todo caso, en estos dos asuntos dejó de ser altamente probable para ser cierto, tras el propio reconocimiento del ex primer ministro Tony Blair de que había actuado bajo premisas falsas: el único detalle es que ese “pequeño errorcito” ha significado más de un millón de muertos y la inestabilidad de Irak. En Libia, el montaje del falso escenario de una represión que no existía, justificó la intervención militar de la OTAN, el desmembramiento y el conflicto que parece no terminar nunca. Vale recordar que, casualmente ambos países son grandes productores de petróleo.

Ante estos hechos de la historia, uno podría asegurar que es altamente probable que la primera ministra Theresa May sea una mentirosa, no tenga ninguna prueba de lo que afirma con respecto del doble agente ruso y todo sea una cortina de humo para salvarse de su descrédito e incapacidad de resolver el gran problema que ha significado para su país el Brexit y el posicionamiento positivo de Rusia en cada vez más regiones del planeta, en particular en Siria, Ucrania y la península coreana.

Como en la segunda guerra mundial, Gran Bretaña necesita nuevamente ahora mostrar que están siendo atacados, para que Estados Unidos acuda en su ayuda a salvarlos, al igual que en aquella ocasión cuando nunca fueron el objetivo primordial de los nazis, pero lograron con subterfugios demostrar esa situación para recabar recursos y preservarse bajo falsas premisas. Aunque toda vida humana tiene el mismo valor, la cifra de 430 mil británicos muertos y desaparecidos palidece ante los 32,5 millones de soviéticos, 16.6 millones de chinos, 7 millones de alemanes, 3,6 millones de polacos, 2 millones de japoneses y 1,6 millones de yugoeslavos. 

Sin embargo, esta “pérfida Albión” con toda probabilidad está apostando nuevamente por la mentira, la tensión, el conflicto y la guerra. Tal actuación es inherente a su ADN, así surgió y así se ha comportado a través de la historia.

sergioro07@hotmail.com

viernes, 6 de octubre de 2017

Por qué la ExxonMobil está empeñada en destruir la revolución bolivariana

Por Carlos E. Lippo:
Venezuela

Haciendo uso de las más deleznables prácticas del capitalismo salvaje de finales del siglo XIX y bajo el influjo de un cínico y mafioso lema comercial que decía sin pudor alguno: “La competencia es un pecado, por eso procedemos a eliminarla”, el empresario estadounidense John D. Rockefeller funda en 1870 la Standard Oil Co. Inc, con sede en Ohio (USA), que poco tiempo después llegó a ser la mayor empresa refinadora de petróleo en el mundo y una de las primeras y más grandes corporaciones multinacionales del planeta.



Tanto llegó a abusar dicha empresa de su posición de dominio que en 1911, a pesar de todas sus influencias en el seno del gobierno, la Corte Suprema de los Estados Unidos confirmó que su estructura y su desempeño se ajustaban al término de “monopolio” según la Ley Sherman, exigiendo en consecuencia su desmembración. El mafioso consorcio hubo de ser dividido entonces en 34 empresas independientes; dos de estas empresas fueron la Standard Oil Company of New Jersey, que finalmente se convirtió en la Exxon y la Standard Oil Company of New York, que años después se transformaría en la empresa Mobil. De manera que las dos empresas que se fusionan en 1999 para dar origen a la actual ExxonMobil, la mayor petrolera privada del mundo, con una producción diaria de 4,1 millones de barriles y un valor de capitalización bursátil o precio de mercado de un poco más de 400 mil millones de dólares estadounidenses (1), no son más que astillas de un mismo palo putrefacto.

La Standard Oil Company of New Jersey llegó a Venezuela a finales de 1919, después de una fehaciente comprobación de la cuantía mínima de las reservas petroleras venezolanas hecha por empresas ligadas al Grupo Shell, operando inicialmente por medio de una filial, la Standard Oil Company of Venezuela (SOV), que para 1928 había realizado 42 perforaciones en el lago de Maracaibo y el oriente venezolano, sin haber logrado éxito comercial alguno (2).

Aprovechando las profundas deficiencias de nuestros primeros instrumentos legales en materia de hidrocarburos; bajo el manto protector generado por la alcahuetería de nuestros gobiernos entreguistas de las primeras décadas del siglo XX; utilizando tácticas comerciales mafiosas heredadas de su empresa madre, la Standard Oil Co. Inc de Ohio; y por intermedio de algunas empresas relacionadas, adquiere varias empresas concesionarias inactivas así como todas las acciones de la British Equatorial Oil Co., empresa que poseía bloques productivos en las riberas del lago, que resultaron ser los más prolíficos del Campo Costanero Bolívar, uno de los yacimientos más grandes del mundo. Finalmente fue creada la Creole Petroleum Corporation, como filial venezolana de la Standard Oil Company of New Jersey, empresa que pasó controlar todo el patrimonio y los derechos de esta última en Venezuela.

La Creole llegó a ser la empresa petrolera más importante del país, alcanzando en 1950 una producción de 1.500.000 barriles diarios (3), que representaba en ese entonces el 40 % de la producción mundial de su empresa matriz, la Standard Oil Company of New Jersey, ya conocida como Exxon, contribuyendo de manera determinante a hacerla la empresa petrolera más grande del planeta. No obstante, al mismo tiempo, al igual que la mayoría de las transnacionales extranjeras que operaban en el país, estuvo detrás del secuestro del presidente de la Junta Militar de Gobierno, coronel Carlos Delgado Chalbaud, que devino en magnicidio el 13 de noviembre de ese mismo año, por haber éste ordenado traducir al idioma farsi (persa) nuestra Ley Orgánica de Hidrocarburos, que siendo asumida por el gobierno revolucionario iraní de Mohammad Mosaddeq le llevó a nacionalizar las reservas petroleras de ese país amigo en 1951, provocando luego su derrocamiento en 1953, con la participación de la British Petroleum Co. (4).

La Creole al igual que el resto de las operadoras extranjeras siempre se las ingenió para declarar al gobierno sólo una pequeña fracción del petróleo que extraían para así escatimar, a la vista de todos, los reducidos impuestos que en justicia y por ley correspondían a la nación. Persisten aún en la mente de muchos zulianos las imágenes de sus tanqueros navegando de salida en La Barra de Maracaibo, por debajo de sus líneas de flotación, a escasos centímetros del fondo, rumbo a la refinería de su casa matriz en la vecina isla holandesa de Aruba, privando así al país de los ingresos asociados a la exportación de derivados del petróleo en lugar de crudos, así como de una cantidad importante de puestos de trabajo para nuestra población.

En el mismo año de 1950, en tardío acatamiento de lo previsto por la Reforma Petrolera de 1943, comienza a procesar en una refinería que construyó en Amuay (estado Falcón), una ínfima porción del crudo que extraían en el país, 60.000 barriles diarios, que representaba menos de la mitad de la cantidad mínima establecida por dicho instrumento legal como obligación de las concesionarias, lo cual no obstante fue considerado por la historiografía entreguista de la época como un importantísimo logro. Hemos dicho en tardío acatamiento de la ley porque desde más de un año antes, su principal competidora, la Royal Dutch Shell, a través de su subsidiaria la Caribean Oil Company, que refinaba en la vecina isla de Curazao, había comenzado a refinar 50.000 barriles diarios de crudo en su refinería de Punta Cardón (estado Falcón), a partir de una producción apreciablemente menor.

La acción depredadora de la Creole no llegó a su fin el 1° de enero de 1976, con la entrada en vigencia de la Ley que reservaba al estado la industria y el comercio de los hidrocarburos (Ley de Nacionalización), promulgada en agosto de 1975, puesto que ella al igual que el resto de las operadoras extranjeras, recibió una indemnización de miles de millones de dólares por la entrega de unas instalaciones que desde hacía más de una década, a raíz de la promulgación de la Ley de Reversión, mantenían de manera más que deficiente; no se le penalizó por haber dejado de inyectar gas a los pozos; se le pagó sumas millonarias por la entrega de unos planos y unos manuales de operación que como pudo comprobarse posteriormente estaban totalmente desactualizados; se le otorgó una cantidad importante de innecesarios contratos de servicio con diferentes alcances; y se le permitió retener para sí el mercadeo internacional de crudos y productos, que es justamente la actividad más lucrativa del negocio petrolero.

Ocurre entonces que esta “nacionalización” acordada en 1975 con el gobierno cipayo de Carlos Andrés Pérez fue un negocio redondo para las operadoras transnacionales y muy especialmente para la Creole, que siendo la mayor de ellas le tocó entregar el control de todos sus activos, patrimonio y operaciones a la recién creada empresa LAGOVEN S. A., que por ello se convirtió entonces en la mayor de las filiales de Petróleos de Venezuela S. A. (PDVSA) y en una auténtica “quinta columna”, más dispuesta a atender los intereses de su antecesora que los intereses del país. Y es que por mucho tiempo, todos los datos de las operaciones de LAGOVEN, desde los correspondientes a los proyectos más complejos hasta el simple cálculo de las nóminas de personal, siguieron siendo procesados en el computador central (main frame) de la Satandard Oil of New Jersey.

Insistimos en que no exageramos un ápice al decir que esta caricatura de nacionalización fue un negocio redondo para las transnacionales, porque con arreglo a la Ley de Reversión, promulgada en 1971 durante el primer período de gobierno de Rafael Caldera, todas las instalaciones de las operadoras petroleras transnacionales deberían pasar a ser propiedad del estado venezolano a partir de 1983, sin pago alguno por parte de la nación y también porque la Ley de Nacionalización promulgada con la anuencia de ellas, les dejó abiertas las puertas para regresar en condiciones aún más leoninas para el país, como en efecto ocurrió desde comienzos de los años noventa con aquella política entreguista del segundo gobierno de Rafael Caldera que se llamó la “Apertura Petrolera”.

La Exxon (antigua Standard Oil of New Jersey) regresa a operar en el país como socia de una empresa mixta llamada “Sucre Gas”, constituida en 1991, junto con Shell, Mitsubishi Oil y PDVSA, a través de LAGOVEN, que tenía apenas el 33 % del capital accionario, en lo que era una clara privatización parcial de la industria petrolera nacional. Dicha empresa explotaría una acumulación gigantesca de gas libre (no asociado al petróleo) y de condensados, descubierta por LAGOVEN, mediante un proyecto que se llamó Cristóbal Colón, destinado originalmente a exportar toda la producción. Esta empresa fue cancelada en el año 2004 por no ser compatible con el marco legal consagrado por la Reforma Petrolera de 2001 y por haber sido redefinido totalmente el antiguo “Proyecto Cristóbal Colón”, que pasó entonces a llamarse “Proyecto Mariscal Sucre”, orientado entonces hacia el consumo interno de gas en el marco de una nueva matriz de consumo energético nacional que nos permitiría exportar mayores cantidades de crudos y derivados líquidos.
Su empresa hermana, la Mobil (antigua Standard Oil of New York), regresa al país en 1995 con actividades en el área de lubricantes. Luego en 1997 constituye el “Acuerdo de Asociación Estratégica Cerro Negro” (Mobil: 42 %; PDVSA: 42 %; y British Petroleum: 16 %), para explotar uno de los bloques de la entonces “Faja Bituminosa del Orinoco”, así llamada porque las transnacionales aliadas a la meritocracia petrolera vendepatria, negaban la existencia de petróleo, así fuera pesado o extra pesado, en el mayor reservorio petrolero del planeta, creando además una mezcla de petróleo con agua que llamaban “Orimulsión”, que vendían internacionalmente a precios de carbón, en claro perjuicio del país. A partir de la fusión en 1999, ExxonMobil sustituye a Mobil en la Petrolera Cerro Negro S. A., manteniendo las operaciones hasta el año 2007, cuando se negó a aceptar la migración de esta última empresa a otra en la cual PDVSA debía detentar el 60 %, como mínimo, del capital social, con arreglo al Decreto Ley No. 5.200, que ponía fin a la privatización parcial de la Faja del Orinoco, entonces si reconocida como faja petrolífera, contentiva de las mayores reservas de petróleo del planeta.

A estas alturas es necesario puntualizar que de las 33 empresas sujetas a constituir empresas mixtas con PDVSA bajo las mismas condiciones que la ExxonMobil, entre las cuales se encontraban, a título de ejemplo, Chevron (USA), BP (Reino Unido), Total (Francia) y Statoil (Noruega), 31 estuvieron de acuerdo con hacerlo mientras que dos de ellas, Exxon Mobil y Conoco Phillips se negaron, a la vez que decidieron iniciar acciones legales contra PDVSA.

En ese mismo año (2007) Exxon Mobil solicitó un arbitraje ante el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI), exigiendo el pago de la astronómica y absurda cifra de 20 mil millones de dólares de indemnización, pero no contentos con eso introdujeron ante sendos tribunales de Londres y New York una solicitud de congelamiento de bienes por 12.500 millones de dólares y otro arbitraje ante la Cámara de Comercio Internacional, con sede en Estados Unidos.
A comienzos de 2008 y después de un mes de tener estos activos congelados, un juez londinense no sólo revocó la medida sino que ordenó a la Exxon que pagara a PDVSA 380 mil libras esterlinas como anticipo por los costos judiciales en los que incurrió la estatal para defenderse ante los tribunales londinenses (5).
En el año 2014 el tribunal arbitral del CIADI emitió su veredicto: el estado venezolano debería pagar a Exxon por los antiguos Proyectos Cerro Negro y La Ceiba, 1.591 millones de dólares; pero el CIADI también reconoció el veredicto emitido en el año 2012 por la Cámara de Comercio Internacional, a través del cual Venezuela pagó 908 millones de dólares a la Exxon Mobil. Por lo tanto, PDVSA solo debería cancelar 683 millones de dólares en un plazo de aproximadamente siete años (6).

En resumen, tal como señaló en su oportunidad el entonces canciller Rafael Ramírez Carreño, ExxonMobil sufrió una triple derrota: recibirá un monto muy por debajo del esperado (menos del 5 % de lo que estaba exigiendo), siete años después y habiendo perdido definitivamente la oportunidad de hacer negocios con Venezuela, el país que posee las mayores reservas petroleras del planeta.

Finalmente, un nuevo dictamen de CIADI, emitido el 09 de marzo del año en curso en respuesta a una apelación interpuesta por PDVSA en el 2015, anula varias porciones del laudo de octubre de 2014 que “versan directamente sobre la valuación de la compensación y las razones subyacentes” (7); es decir, que es altísimamente probable que Venezuela no tenga que pagar un centavo de dólar más de los 908 millones que PDVSA considerase como el justo valor de los activos de Exxon en Venezuela y que ya pagase en el 2007. ¡Se trata entonces de una clamorosa victoria legal sobre quienes están acostumbrados a sentirse por encima de la Ley!

El haber puesto fin a la larga cadena delictiva de esta escoria empresarial que es la ExxonMobil, en momentos en los que se ve agigantado su poder por la presencia de Rex Tillerson en la secretaría de estado del imperio, aun bajo el marco de la mismísima “legalidad” capitalista, explica suficientemente el por qué dicha mafia está empeñada en destruir la Revolución Bolivariana.

celippor@gmail.com

miércoles, 5 de julio de 2017

La Derecha torpemente se aplica a la estrategia de Diferir

Por Marcel Alejandro Doubront Guerrero
Para nadie es un secreto que  desde más de década y media estamos  sometidos a  una guerra de IV generación como  talante no solo de derrocar la revolución Bolivariana sino de frenar cualquier iniciativa del pueblo en crear las bases para su independencia, bien sea mediante el socialismo, la social democracia  o cualquier otro mecanismo que se resista al tutelaje imperial, en ese sentido el comandante Chávez lo definió muy claramente  en sus líneas publicadas en (2009) “Y estamos en una guerra de todo orden, amigo mío: política, ideológica, económica, militar…


Y es una guerra que apenas comienza y cuyo desarrollo nos exigirá en adelante muchos sacrificios. Y mucha unidad.”  Por lo cual entendía que el imperialismo a través de sus lacayos de la derecha atacaría por diversos frentes, por ello en el 2012 claramente le dijo al país "No faltarán los que traten de aprovechar coyunturas difíciles para mantener ese empeño de la restauración del capitalismo, del neoliberalismo, para acabar con la Patria. No, no podrán; ante esta circunstancia de nuevas dificultades -del tamaño que fueren- la respuesta de todas y de todos los patriotas, los revolucionarios, los que sentimos a la Patria hasta en las vísceras como diría Augusto Mijares, es ¡unidad, lucha, batalla y victoria!"

Hago referencia a estas 2 citas porque el comandante Chávez predijo algo que todavía aun viviéndola nos cuesta entender que estamos en una guerra, que esta patria no solo tienen la mayor reserva de petróleo del mundo y cantidades envidiables de minerales, biodiversidad, agua, sino una posición estratégica que le permite una excelente relación en el contexto mundial desde el punto de vista geopolítico y comercial,  aunque suene repetitivo no es suficiente escuchar sino entender que el traslado de una refinería  del medio oriente a los Estados Unidos  país que no solo es el mayor consumidor de petróleo sino que importa más de la mitad de lo que consume, se tarda entre 40 a 45 días, mientras que de nuestras refinerías entre 4 a 5 días, de igual manera es importante sumar que los estados unidos viene disminuyendo significativamente sus reservas petroleras, lo que convierte a Venezuela como la joya de la corona.

Es por ello que ante las investigaciones  de medios informativos del área económica sobre menos de una década de reservas de petróleos del país norteamericano, evidencia la desesperación del imperialismo yanqui en foros internacionales cuando refiere el tema de la República Bolivariana de Venezuela, haciendo una  retrospectiva los ataque de los Estados Unidos desde inicios de la revolución Bolivariana fueron constantes, sin embargo ante no recoger el impacto esperados en los diversos ataque contra los Venezolanos  apelan a la fusión del terrorismo económico con el terrorismo bélico, el cual sin duda alguna juega no solo con la necesidad del pueblo sino con el miedo como factores de la neutralización.

En ese sentido se observa como en la aplicación de los planes redoblan los ataques  a la ciudadanía para hacer más presión en las salidas propuestas,  es por ello que se alimenta un grupo radical que propicie  la desesperanza en las fuerzas revolucionarias ante la no  actuación inmediata por parte de los órganos de seguridad del estado, no obstante a estar  estos actos  dirigidos por niños burgueses y no por soldados cooperantes (seguramente para que ante un derrocamiento del gobierno no tener el Gobierno de los Estados Unidos repartir el botín con los grupos políticos de la derecha, similarmente como en Iraq, Libia, etc.) hace que dichas estrategias y acciones rayen más en la torpeza que en la certeza,  como las realidades lamentables de quema de seres humanos, asedios a centros de salud, linchamiento moral y físico de personas, obstrucción del libre tránsito, en fin acciones que más que incentivar la auto culpabilidad de los revolucionarios y revolucionarias, hace viva.

Pero de manera inversa la estrategia de diferir el cual fue catalogada por Sylvain Timsit como “hacer aceptar una decisión impopular es la de presentarla como “dolorosa y necesaria”, obteniendo la aceptación pública” o lo que es lo mismo los hoy reclamos de la sociedad ante la complicidad de los alcaldes opositores en la destrucción del patrimonio público, el impedimento de transitar libremente, el pagar vacuna a grupos terrorista para no ser atacados,  la desolación de los comerciantes  (muchos de ellos financistas de la oposición) saqueados por sus mismos arengados, hoy demandantes de que el gobierno ponga mano dura a quien ellos mismos una vez aplaudieron. 

Si hay algo que es cierto es que en 18 años nunca la derecha ha reconocido nada, mucho menos su responsabilidad en las ya mencionadas acciones violentas  que asedian la paz de los Venezolanos, por lo que sería una pérdida de tiempo esperar que la MUD no solo asuma su responsabilidad sino que se aboque en un gesto de humildad en sumarse a un sincero dialogo nacional, por lo que a pocas horas de inicio de la campaña a la constituyente amigos candidatos entiendan que la búsqueda de la paz es mediante una constituyente comunal y no en un hemiciclo de sesiones en la ciudad capital, es una tarea solamente de los revolucionarios de que los pobres no atenten contra los pobres y mediante ese cuerpo a cuerpo entenderemos no solo que unidos somos más sino que  la alternativa petrolera está el desarrollo sostenible desde el barrio, el campo,  en los saberes populares y no en la vanidad  burocrática,  los mecanismos de seguridad.

Y defensa están primordialmente en la organización popular, son mediante el entendimiento de que el pueblo salva al pueblo y que las revoluciones se hacen desde los cimientos y no desde las alturas podemos hablar de un verdadero proceso de liberación nacional, de allí nuestra juventud entenderá que no es el futuro sino el presente para concretar la patria que queremos y soñamos.


marceldoubront@gmail.com