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miércoles, 14 de agosto de 2019

La UE y el Bloqueo


Por Arlenin Aguillon:

El bloqueo absoluto decretado por EEUU contra Venezuela, ha desatado una serie de hechos en el complejo tablero geopolítico mundial. La Unión Europea recordó que sus Estados miembros se oponen a medidas unilaterales. “Nuestra posición es conocida, nos oponemos a la aplicación extraterritorial de medidas unilaterales”, expresó la Unión Europea a través de un portavoz. El Bloque europeo está "analizando en detalle el alcance e implicaciones". Y es lógico que lo hagan. En Venezuela se mantienen multinacionales como Air France, Unilever, Total o Repsol, que operan con un capital que sobrepasa los 14 mil millones de euros.


La Unión Europea es el tercer socio comercial de Venezuela luego de EEUU y China, exportando fundamentalmente maquinarias y equipos, productos químicos, y productos manufacturados, de acuerdo con datos oficiales expuestos por la Delegación Oficial de la UE acreditada en Caracas. En 2015 la relación comercial bilateral entre Venezuela y la UE sobrepasó los 5 mil 200 millones de euros, según el mismo documento.

Actualmente, solo para poner el ejemplo de uno de sus Estados miembros, 94 empresas y 17 franquicias españolas funcionan en ese país, según la Cámara Venezolano Española de Industria y Comercio. Además, empresas petroleras y gasíferas de Francia, Italia, Portugal y España poseen inversiones multimillonarias en la Faja Petrolífera del Orinoco, que cuenta con las reservas de crudo más elevadas del Mundo.

La UE detalla en sus informes comerciales que más de 2 mil empresas europeas “han hecho inversiones en Venezuela con visión de largo plazo”, negociaciones que representan un tercio del total de las inversiones extranjeras en ese país. Además de negociaciones petroleras y gasíferas, estas 2 mil empresas desarrollan inversiones en el sector de las telecomunicaciones, eléctrico, farmacéutico, maquinarias y equipos agrícolas.

El impacto del bloqueo en esas empresas aún no se puede determinar, pero la alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, advirtió este jueves que efectivamente se pudiese detener toda transacción relacionada con el Gobierno de Venezuela, por miedo a ser penalizadas por Estados Unidos.

 “Estas sanciones son extremadamente amplias y no contienen las medidas suficientes para mitigar el impacto en los sectores de la población más vulnerables”, dijo Bachelet. El impacto de las sanciones en el pueblo venezolano no le importa a la Unión Europea, pero todo cambia cuando se agrede el capital de las multinacionales que mantienen su inversión en ese país. Balón al aire.


sábado, 28 de octubre de 2017

El imperio está intentando la secesión de la “media luna” venezolana

Por Carlos E. Lippo:

La promoción de secesiones, esto es, de acciones mediante las cuales se separa de una nación una parte de su pueblo y de su territorio, ha sido desde siempre una eficaz herramienta del imperio utilizada para saciar su desmedido afán de expansionismo territorial o con el propósito de incrementar sus áreas de influencia a nivel planetario.



Un ejemplo típico del primero de estos propósitos lo constituye la separación de Méjico del estado de Tejas, que primero se declaró una nación independiente para luego solicitar su incorporación a los Estados Unidos en 1848, hecho que motivó una guerra entre ambos países al final de la cual los gringos se anexaron no sólo el territorio de Tejas, sino también los de Nuevo Méjico, Arizona, California, Nevada, Utah y parte de Colorado. En total, por esta vía pasaron a ser territorios estadounidenses alrededor de dos millones de kilómetros cuadrados, lo que representa un poco más de la cuarta parte de su territorio continental actual y más de dos veces la superficie de Venezuela.

Son también ejemplos claros de promoción del secesionismo con fines expansionistas del imperio norteamericano los casos de: las islas Hawái que originalmente eran un reino independiente en el que después de promover y apoyar con sus infantes de marina un golpe de estado para decretar una supuesta república en 1898, comenzaron a “negociar” unas condiciones de anexión a EEUU que desembocaron 61 años más tarde en la constitución del estado 50° de la Unión; así como el de Puerto Rico, que a su separación de España, también en 1898, se lo anexaron primero como “territorio” y luego como “estado libre asociado”, hasta el momento presente.

Así mismo, como ejemplos de secesiones promovidas por el imperio en Nuestra América con el propósito fundamental de incrementar sus áreas de influencia podríamos citar las siguientes: la separación de la provincia de Cundinamarca de la Gran Colombia, conformada por los departamentos de Cundinamarca, Venezuela y Quito en 1831, para constituir la actual república de Colombia, dando al traste con el proyecto integracionista del Libertador iniciado en 1819; y la separación del departamento de Panamá de Colombia en 1903, con el propósito inicial de desplazar a los franceses como constructores del canal interoceánico, para después de construirlo, como efectivamente lo hicieron, imponer su administración a perpetuidad.

Hasta ahora hemos estado hablando de intentos cesionistas exitosos promovidos por el imperio en Nuestra América, pero también es necesario mencionar algunos intentos fallidos, ocurridos también durante el siglo XIX, tales como: el intento de anexión de Nicaragua a través de cuyo territorio hubiera podido construirse un canal interoceánico más ventajoso para el comercio entre ambas costas de los Estados Unidos que el canal actual, a partir de la invasión de un aventurero de nombre William Walker quien después de invadir el país en 1855, lo tuvo bajo su control hasta 1857; el intento de anexión de Cuba, a su separación de España en 1898, ante cuyo fracaso debieron conformarse con “negociar” la propiedad a perpetuidad de los terrenos sobre los cuales construyeron posteriormente la ignominiosa base naval de bahía de Guantánamo.

Como para no perder la costumbre, durante el siglo XX Estados Unidos promovió y apoyó, sin lograr el éxito, movimientos secesionistas en diversos países de la América Latina, algunos de los cuales persisten en el presente, tales como: el intento de formar la república de Airrecú (amistad en idioma Maleku), en la zona fronteriza entre Nicaragua y Costa Rica, zona ideal para la construcción de un segundo canal interoceánico; intentos independentistas en la región del Soconusco, al sur del estado mejicano de Chiapas con Guatemala; e intentos independentistas en la Amazonía y en las islas Malvinas, en estrategia conjunta con la Gran Bretaña (1). Así mismo, especial mención nos merecen varios intentos separatistas auspiciados por las empresas petroleras norteamericanas en Venezuela, con el propósito de desmembrarle el estado Zulia; de ellos revistió gran importancia uno realizado en 1927, que sólo pudo ser neutralizado por el gobierno central, en el marco de un acuerdo entre británicos y norteamericanos para repartirse los yacimientos y mercados a nivel mundial, con el otorgamiento de concesiones a compañías norteamericanas en el lago de Maracaibo (2).

En este siglo XXI, ante el surgimiento en la América Latina de gobiernos progresistas no dispuestos a aceptar de manera sumisa sus designios, el imperio, cuando no ha podido derrocarlos, ha optado por aupar movimientos separatistas en países como: Ecuador (Manabí y Guayaquil), Bolivia (Santa Cruz de la Sierra) y Venezuela, donde no se trataría ya de separar solamente al estado Zulia, sino a un conjunto de estados fronterizos o cercanos a la frontera con Colombia (Zulia, Táchira, Mérida, Barinas y Apure), que conformarían la llamada “media luna venezolana”, según un proyecto secesionista denunciado por Chávez en mayo del año 2008 (3), que ha sido reivindicado, con algunas variantes, por algunos grupúsculos de la ultra derecha venezolana, como el denominado “Movimiento Autonomista de Derecha Liberal”, que en febrero de 2014 convocó a un proceso secesionista de los estados Táchira, Mérida, Lara, Carabobo, Nueva Esparta y Zulia (4), apoyándose en aquella oleada de acciones terroristas promovida por Leopoldo López, que denominaron “La Salida” y más recientemente, en mayo de 2016, en medio de la larga euforia por haber ganado las elecciones legislativas de 2015, llamó a la secesión de los estados Anzoátegui, Táchira, Nueva Esparta, Zulia, Falcón, Barinas y Trujillo (5), bajo esta absurda consigna: “El secesionismo es la salida para recuperar a Venezuela”.

Entrando ya en materia debo decir que cualquier intento secesionista en Venezuela tiene que tener como fundamento el estado Zulia, no sólo por sus antecedentes separatistas que arrancan incluso desde el propio momento de la declaración de nuestra independencia de España, sino por el hecho de que cuenta con unas reservas de petróleo certificadas de unos 26.000 millones de barriles, una cantidad superior a la suma de las reservas probadas de Méjico, Colombia, Ecuador y Argentina, a las cuales habría que añadir los 543.000 millones de barriles existentes en el Golfo de Venezuela, aún por certificar, más unos 18.000 trillones de pies cúbicos de gas (6); sin desestimar que además cuenta con reservas de carbón de 1.100 TM en la Guajira, las mayores de Suramérica, suficientes para 150 años de explotación, así como con importantes reservas por determinar de otros minerales tales como oro, níquel y uranio.

La adición al Zulia de los otros estados fronterizos con Colombia para conformar la “media luna venezolana “descrita por Chávez en el 2008 obedece a un vetusto plan de la oligarquía colombiana para el cual han logrado ganarse a los intereses del imperio debido a la cuantía de las riquezas naturales que están en juego. El objetivo de dicho plan que para Colombia siempre ha sido más que una obsesión, una verdadera necesidad geopolítica, es poder disponer de una salida al mar Caribe a través del lago de Maracaibo y por ende poder establecer una conexión comercial directa con Europa y la costa oriental de los Estados Unidos, para llevarles con facilidad sus principales productos de exportación, entre ellos las llamadas drogas heroicas de las cuales sigue siendo el mayor exportador mundial y principal suplidor del imperio.

Las continuadas acciones terroristas adelantadas por la contrarrevolución venezolana durante los meses de abril, mayo, junio y julio del presente año, habiendo sido extremadamente cruentas en los estados Zulia, Táchira y Mérida, por haber sido ejecutadas con paramilitares de origen colombiano y nacionales con formación en Colombia, junto a un grupo del lumpen delincuencial nativo, formado en las vesánicas técnicas del paramilitarismo colombiano, han debido encender una intensa alarma naranja en el tablero de control de nuestra integridad territorial. Así mismo, el triunfo obtenido por los candidatos de la contrarrevolución en las recientes elecciones de gobernadores, en los estados Táchira, Mérida y Zulia, tiene por fuerza que haber tornado a rojo esas mismas alarmas, como de alguna forma lo refleja el hecho de que el Presidente Maduro, tan pronto como reconoció los resultados electorales, lanzó la siguiente advertencia a los gobernadores electos con los votos opositores: "Aquel que se pase de la raya (cometiendo actos ilegales) le caerá todo el peso de la justicia. No aceptaré gobernadores “guarimberos" (6).

Si el caso es que los secesionistas intentarán formar una república independiente con el estado Zulia y otros estados fronterizos con Colombia, obviamente bajo el protectorado del imperio; si pretenderán colocarla bajo el protectorado de Colombia, que para estos efectos es casi como si fuera el imperio; o si sumarán a esta pretendida república algunos departamentos del oriente colombiano limítrofes con Venezuela, son todos escenarios probables de esta secesión inducida. La decisión de cuál de ellos se intentará aplicar es obviamente del gobierno imperial, que desde hace muchísimo tiempo tutela a los gobiernos oligárquicos colombianos y dirige y financia a la contrarrevolución en Venezuela.

Que el actual gobierno colombiano estaría dispuesto a promover decididamente cualquiera de estos escenarios secesionistas, tan pronto se lo ordenase el amo imperial, es algo que no necesita demostración si se toma en consideración la actitud abiertamente injerencista y de apoyo a las acciones terroristas y políticas de la contrarrevolución venezolana que ha venido exhibiendo Juan Manuel Santos, sin haber mostrado la menor pudicia ni mucho menos la necesaria prudencia diplomática que aconsejaría su alta investidura.

Es por ello que, a juicio mío, el gobierno revolucionario debe comenzar a tomar medidas extraordinarias urgentes tendientes a preservar la integridad de nuestro territorio; no hacerlo desde ya, sería avalar por omisión aquella nefasta sentencia del ultraconservador político colombiano Laureano Gómez quien fuese presidente de la república entre los años 1950-51, que al igual que en artículos anteriores paso a citar a continuación:  "Si un país se presenta en todo momento dispuesto a ceder, listo a entregarse; si no tiene más tesis que la conciliación a todo trance; si no tiene más palabras que la fraternidad, aun cuando haya recibido los mayores agravios, ese país está destinado a desaparecer a espaldas del derecho internacional” (7). Sentencia que considero, como he dicho en ocasiones anteriores, constituye una verdadera doctrina en materia de relaciones exteriores, que nos ha sido aplicada por los sucesivos gobiernos burgueses de Colombia, con independencia de la mayor o menor simpatía que hipócrita y ladinamente hayan podido manifestarnos.

Estimo igualmente que una primera medida a implantar debería ser la de un cierre progresivo de los pasos fronterizos terrestres con Colombia con el rápido despliegue de las operaciones militares asociadas, similar al implantado exitosamente en agosto de 2015, sólo que comenzando en esta oportunidad por el estado Zulia en el cual la negativa del gobernador electo a aceptar la autoridad de la plenipotenciaria Asamblea Nacional Constituyente, actitud que ha impedido su juramentación ante el Consejo Legislativo Estadal y en consecuencia la toma efectiva de su cargo hasta el momento de escribir estas notas, no puede augurar otra cosa que el intento de las dirigencias de los partidos de ultraderecha que le apoyan, de comenzar a promover nuevas acciones desestabilizadoras en esa región. Siendo oportuno y necesario recordar que este tipo de medida es la única que ha demostrado ser eficaz para controlar el contrabando de extracción de bienes de todo tipo y hasta de papel moneda que se sigue practicando en esa extensa frontera con el apoyo descarado del gobierno colombiano, en detrimento de la economía de nuestro país.

Debo terminar diciendo que esta nueva intentona secesionista en marcha bajo los auspicios del imperio está condenada desde ya al más absoluto fracaso en virtud de que al igual que las anteriores, no ha sido producto de un sentimiento popular sino de una bastarda aspiración de las oligarquías vende patria y genocidas de la región, por lo que habría de ser fácil presa de las fuerzas cívico-militares que sustentan esta revolución.

¡Hasta la Victoria Siempre!
¡Patria o muerte!
¡Venceremos!

(1)    http://www.centrocultural.coop/revista/2/secesionismo-herramienta-de-la-dominacion
(2)    http://celippor.blogspot.com/2017/10/800x600-normal-0-21-false-false-false_21.htm
(3)    http://sunoticiero.com/posible-movimiento-separatista-merida-tachira-zulia-atemorizaba-chavez-ahora-maduro-fotos/
(4)    http://www.democrataliberales.org/comunicados/20140223a.htm
(5)    http://www.diarioeltiempo.com.ve/sitio/el-secesionismo-es-la-salida-para-recuperar-venezuela
(6)    http://www.lechuguinos.com/hugo-chavez-profecia-cumplirse/
(7)    https://www.scribd.com/document/39864176/Los-Agravios-de-Colombia-a-Venezuela-Marco-Antonio-Angeli

celippor@gmail.com


viernes, 6 de octubre de 2017

Por qué la ExxonMobil está empeñada en destruir la revolución bolivariana

Por Carlos E. Lippo:
Venezuela

Haciendo uso de las más deleznables prácticas del capitalismo salvaje de finales del siglo XIX y bajo el influjo de un cínico y mafioso lema comercial que decía sin pudor alguno: “La competencia es un pecado, por eso procedemos a eliminarla”, el empresario estadounidense John D. Rockefeller funda en 1870 la Standard Oil Co. Inc, con sede en Ohio (USA), que poco tiempo después llegó a ser la mayor empresa refinadora de petróleo en el mundo y una de las primeras y más grandes corporaciones multinacionales del planeta.



Tanto llegó a abusar dicha empresa de su posición de dominio que en 1911, a pesar de todas sus influencias en el seno del gobierno, la Corte Suprema de los Estados Unidos confirmó que su estructura y su desempeño se ajustaban al término de “monopolio” según la Ley Sherman, exigiendo en consecuencia su desmembración. El mafioso consorcio hubo de ser dividido entonces en 34 empresas independientes; dos de estas empresas fueron la Standard Oil Company of New Jersey, que finalmente se convirtió en la Exxon y la Standard Oil Company of New York, que años después se transformaría en la empresa Mobil. De manera que las dos empresas que se fusionan en 1999 para dar origen a la actual ExxonMobil, la mayor petrolera privada del mundo, con una producción diaria de 4,1 millones de barriles y un valor de capitalización bursátil o precio de mercado de un poco más de 400 mil millones de dólares estadounidenses (1), no son más que astillas de un mismo palo putrefacto.

La Standard Oil Company of New Jersey llegó a Venezuela a finales de 1919, después de una fehaciente comprobación de la cuantía mínima de las reservas petroleras venezolanas hecha por empresas ligadas al Grupo Shell, operando inicialmente por medio de una filial, la Standard Oil Company of Venezuela (SOV), que para 1928 había realizado 42 perforaciones en el lago de Maracaibo y el oriente venezolano, sin haber logrado éxito comercial alguno (2).

Aprovechando las profundas deficiencias de nuestros primeros instrumentos legales en materia de hidrocarburos; bajo el manto protector generado por la alcahuetería de nuestros gobiernos entreguistas de las primeras décadas del siglo XX; utilizando tácticas comerciales mafiosas heredadas de su empresa madre, la Standard Oil Co. Inc de Ohio; y por intermedio de algunas empresas relacionadas, adquiere varias empresas concesionarias inactivas así como todas las acciones de la British Equatorial Oil Co., empresa que poseía bloques productivos en las riberas del lago, que resultaron ser los más prolíficos del Campo Costanero Bolívar, uno de los yacimientos más grandes del mundo. Finalmente fue creada la Creole Petroleum Corporation, como filial venezolana de la Standard Oil Company of New Jersey, empresa que pasó controlar todo el patrimonio y los derechos de esta última en Venezuela.

La Creole llegó a ser la empresa petrolera más importante del país, alcanzando en 1950 una producción de 1.500.000 barriles diarios (3), que representaba en ese entonces el 40 % de la producción mundial de su empresa matriz, la Standard Oil Company of New Jersey, ya conocida como Exxon, contribuyendo de manera determinante a hacerla la empresa petrolera más grande del planeta. No obstante, al mismo tiempo, al igual que la mayoría de las transnacionales extranjeras que operaban en el país, estuvo detrás del secuestro del presidente de la Junta Militar de Gobierno, coronel Carlos Delgado Chalbaud, que devino en magnicidio el 13 de noviembre de ese mismo año, por haber éste ordenado traducir al idioma farsi (persa) nuestra Ley Orgánica de Hidrocarburos, que siendo asumida por el gobierno revolucionario iraní de Mohammad Mosaddeq le llevó a nacionalizar las reservas petroleras de ese país amigo en 1951, provocando luego su derrocamiento en 1953, con la participación de la British Petroleum Co. (4).

La Creole al igual que el resto de las operadoras extranjeras siempre se las ingenió para declarar al gobierno sólo una pequeña fracción del petróleo que extraían para así escatimar, a la vista de todos, los reducidos impuestos que en justicia y por ley correspondían a la nación. Persisten aún en la mente de muchos zulianos las imágenes de sus tanqueros navegando de salida en La Barra de Maracaibo, por debajo de sus líneas de flotación, a escasos centímetros del fondo, rumbo a la refinería de su casa matriz en la vecina isla holandesa de Aruba, privando así al país de los ingresos asociados a la exportación de derivados del petróleo en lugar de crudos, así como de una cantidad importante de puestos de trabajo para nuestra población.

En el mismo año de 1950, en tardío acatamiento de lo previsto por la Reforma Petrolera de 1943, comienza a procesar en una refinería que construyó en Amuay (estado Falcón), una ínfima porción del crudo que extraían en el país, 60.000 barriles diarios, que representaba menos de la mitad de la cantidad mínima establecida por dicho instrumento legal como obligación de las concesionarias, lo cual no obstante fue considerado por la historiografía entreguista de la época como un importantísimo logro. Hemos dicho en tardío acatamiento de la ley porque desde más de un año antes, su principal competidora, la Royal Dutch Shell, a través de su subsidiaria la Caribean Oil Company, que refinaba en la vecina isla de Curazao, había comenzado a refinar 50.000 barriles diarios de crudo en su refinería de Punta Cardón (estado Falcón), a partir de una producción apreciablemente menor.

La acción depredadora de la Creole no llegó a su fin el 1° de enero de 1976, con la entrada en vigencia de la Ley que reservaba al estado la industria y el comercio de los hidrocarburos (Ley de Nacionalización), promulgada en agosto de 1975, puesto que ella al igual que el resto de las operadoras extranjeras, recibió una indemnización de miles de millones de dólares por la entrega de unas instalaciones que desde hacía más de una década, a raíz de la promulgación de la Ley de Reversión, mantenían de manera más que deficiente; no se le penalizó por haber dejado de inyectar gas a los pozos; se le pagó sumas millonarias por la entrega de unos planos y unos manuales de operación que como pudo comprobarse posteriormente estaban totalmente desactualizados; se le otorgó una cantidad importante de innecesarios contratos de servicio con diferentes alcances; y se le permitió retener para sí el mercadeo internacional de crudos y productos, que es justamente la actividad más lucrativa del negocio petrolero.

Ocurre entonces que esta “nacionalización” acordada en 1975 con el gobierno cipayo de Carlos Andrés Pérez fue un negocio redondo para las operadoras transnacionales y muy especialmente para la Creole, que siendo la mayor de ellas le tocó entregar el control de todos sus activos, patrimonio y operaciones a la recién creada empresa LAGOVEN S. A., que por ello se convirtió entonces en la mayor de las filiales de Petróleos de Venezuela S. A. (PDVSA) y en una auténtica “quinta columna”, más dispuesta a atender los intereses de su antecesora que los intereses del país. Y es que por mucho tiempo, todos los datos de las operaciones de LAGOVEN, desde los correspondientes a los proyectos más complejos hasta el simple cálculo de las nóminas de personal, siguieron siendo procesados en el computador central (main frame) de la Satandard Oil of New Jersey.

Insistimos en que no exageramos un ápice al decir que esta caricatura de nacionalización fue un negocio redondo para las transnacionales, porque con arreglo a la Ley de Reversión, promulgada en 1971 durante el primer período de gobierno de Rafael Caldera, todas las instalaciones de las operadoras petroleras transnacionales deberían pasar a ser propiedad del estado venezolano a partir de 1983, sin pago alguno por parte de la nación y también porque la Ley de Nacionalización promulgada con la anuencia de ellas, les dejó abiertas las puertas para regresar en condiciones aún más leoninas para el país, como en efecto ocurrió desde comienzos de los años noventa con aquella política entreguista del segundo gobierno de Rafael Caldera que se llamó la “Apertura Petrolera”.

La Exxon (antigua Standard Oil of New Jersey) regresa a operar en el país como socia de una empresa mixta llamada “Sucre Gas”, constituida en 1991, junto con Shell, Mitsubishi Oil y PDVSA, a través de LAGOVEN, que tenía apenas el 33 % del capital accionario, en lo que era una clara privatización parcial de la industria petrolera nacional. Dicha empresa explotaría una acumulación gigantesca de gas libre (no asociado al petróleo) y de condensados, descubierta por LAGOVEN, mediante un proyecto que se llamó Cristóbal Colón, destinado originalmente a exportar toda la producción. Esta empresa fue cancelada en el año 2004 por no ser compatible con el marco legal consagrado por la Reforma Petrolera de 2001 y por haber sido redefinido totalmente el antiguo “Proyecto Cristóbal Colón”, que pasó entonces a llamarse “Proyecto Mariscal Sucre”, orientado entonces hacia el consumo interno de gas en el marco de una nueva matriz de consumo energético nacional que nos permitiría exportar mayores cantidades de crudos y derivados líquidos.
Su empresa hermana, la Mobil (antigua Standard Oil of New York), regresa al país en 1995 con actividades en el área de lubricantes. Luego en 1997 constituye el “Acuerdo de Asociación Estratégica Cerro Negro” (Mobil: 42 %; PDVSA: 42 %; y British Petroleum: 16 %), para explotar uno de los bloques de la entonces “Faja Bituminosa del Orinoco”, así llamada porque las transnacionales aliadas a la meritocracia petrolera vendepatria, negaban la existencia de petróleo, así fuera pesado o extra pesado, en el mayor reservorio petrolero del planeta, creando además una mezcla de petróleo con agua que llamaban “Orimulsión”, que vendían internacionalmente a precios de carbón, en claro perjuicio del país. A partir de la fusión en 1999, ExxonMobil sustituye a Mobil en la Petrolera Cerro Negro S. A., manteniendo las operaciones hasta el año 2007, cuando se negó a aceptar la migración de esta última empresa a otra en la cual PDVSA debía detentar el 60 %, como mínimo, del capital social, con arreglo al Decreto Ley No. 5.200, que ponía fin a la privatización parcial de la Faja del Orinoco, entonces si reconocida como faja petrolífera, contentiva de las mayores reservas de petróleo del planeta.

A estas alturas es necesario puntualizar que de las 33 empresas sujetas a constituir empresas mixtas con PDVSA bajo las mismas condiciones que la ExxonMobil, entre las cuales se encontraban, a título de ejemplo, Chevron (USA), BP (Reino Unido), Total (Francia) y Statoil (Noruega), 31 estuvieron de acuerdo con hacerlo mientras que dos de ellas, Exxon Mobil y Conoco Phillips se negaron, a la vez que decidieron iniciar acciones legales contra PDVSA.

En ese mismo año (2007) Exxon Mobil solicitó un arbitraje ante el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI), exigiendo el pago de la astronómica y absurda cifra de 20 mil millones de dólares de indemnización, pero no contentos con eso introdujeron ante sendos tribunales de Londres y New York una solicitud de congelamiento de bienes por 12.500 millones de dólares y otro arbitraje ante la Cámara de Comercio Internacional, con sede en Estados Unidos.
A comienzos de 2008 y después de un mes de tener estos activos congelados, un juez londinense no sólo revocó la medida sino que ordenó a la Exxon que pagara a PDVSA 380 mil libras esterlinas como anticipo por los costos judiciales en los que incurrió la estatal para defenderse ante los tribunales londinenses (5).
En el año 2014 el tribunal arbitral del CIADI emitió su veredicto: el estado venezolano debería pagar a Exxon por los antiguos Proyectos Cerro Negro y La Ceiba, 1.591 millones de dólares; pero el CIADI también reconoció el veredicto emitido en el año 2012 por la Cámara de Comercio Internacional, a través del cual Venezuela pagó 908 millones de dólares a la Exxon Mobil. Por lo tanto, PDVSA solo debería cancelar 683 millones de dólares en un plazo de aproximadamente siete años (6).

En resumen, tal como señaló en su oportunidad el entonces canciller Rafael Ramírez Carreño, ExxonMobil sufrió una triple derrota: recibirá un monto muy por debajo del esperado (menos del 5 % de lo que estaba exigiendo), siete años después y habiendo perdido definitivamente la oportunidad de hacer negocios con Venezuela, el país que posee las mayores reservas petroleras del planeta.

Finalmente, un nuevo dictamen de CIADI, emitido el 09 de marzo del año en curso en respuesta a una apelación interpuesta por PDVSA en el 2015, anula varias porciones del laudo de octubre de 2014 que “versan directamente sobre la valuación de la compensación y las razones subyacentes” (7); es decir, que es altísimamente probable que Venezuela no tenga que pagar un centavo de dólar más de los 908 millones que PDVSA considerase como el justo valor de los activos de Exxon en Venezuela y que ya pagase en el 2007. ¡Se trata entonces de una clamorosa victoria legal sobre quienes están acostumbrados a sentirse por encima de la Ley!

El haber puesto fin a la larga cadena delictiva de esta escoria empresarial que es la ExxonMobil, en momentos en los que se ve agigantado su poder por la presencia de Rex Tillerson en la secretaría de estado del imperio, aun bajo el marco de la mismísima “legalidad” capitalista, explica suficientemente el por qué dicha mafia está empeñada en destruir la Revolución Bolivariana.

celippor@gmail.com

miércoles, 5 de julio de 2017

La Derecha torpemente se aplica a la estrategia de Diferir

Por Marcel Alejandro Doubront Guerrero
Para nadie es un secreto que  desde más de década y media estamos  sometidos a  una guerra de IV generación como  talante no solo de derrocar la revolución Bolivariana sino de frenar cualquier iniciativa del pueblo en crear las bases para su independencia, bien sea mediante el socialismo, la social democracia  o cualquier otro mecanismo que se resista al tutelaje imperial, en ese sentido el comandante Chávez lo definió muy claramente  en sus líneas publicadas en (2009) “Y estamos en una guerra de todo orden, amigo mío: política, ideológica, económica, militar…


Y es una guerra que apenas comienza y cuyo desarrollo nos exigirá en adelante muchos sacrificios. Y mucha unidad.”  Por lo cual entendía que el imperialismo a través de sus lacayos de la derecha atacaría por diversos frentes, por ello en el 2012 claramente le dijo al país "No faltarán los que traten de aprovechar coyunturas difíciles para mantener ese empeño de la restauración del capitalismo, del neoliberalismo, para acabar con la Patria. No, no podrán; ante esta circunstancia de nuevas dificultades -del tamaño que fueren- la respuesta de todas y de todos los patriotas, los revolucionarios, los que sentimos a la Patria hasta en las vísceras como diría Augusto Mijares, es ¡unidad, lucha, batalla y victoria!"

Hago referencia a estas 2 citas porque el comandante Chávez predijo algo que todavía aun viviéndola nos cuesta entender que estamos en una guerra, que esta patria no solo tienen la mayor reserva de petróleo del mundo y cantidades envidiables de minerales, biodiversidad, agua, sino una posición estratégica que le permite una excelente relación en el contexto mundial desde el punto de vista geopolítico y comercial,  aunque suene repetitivo no es suficiente escuchar sino entender que el traslado de una refinería  del medio oriente a los Estados Unidos  país que no solo es el mayor consumidor de petróleo sino que importa más de la mitad de lo que consume, se tarda entre 40 a 45 días, mientras que de nuestras refinerías entre 4 a 5 días, de igual manera es importante sumar que los estados unidos viene disminuyendo significativamente sus reservas petroleras, lo que convierte a Venezuela como la joya de la corona.

Es por ello que ante las investigaciones  de medios informativos del área económica sobre menos de una década de reservas de petróleos del país norteamericano, evidencia la desesperación del imperialismo yanqui en foros internacionales cuando refiere el tema de la República Bolivariana de Venezuela, haciendo una  retrospectiva los ataque de los Estados Unidos desde inicios de la revolución Bolivariana fueron constantes, sin embargo ante no recoger el impacto esperados en los diversos ataque contra los Venezolanos  apelan a la fusión del terrorismo económico con el terrorismo bélico, el cual sin duda alguna juega no solo con la necesidad del pueblo sino con el miedo como factores de la neutralización.

En ese sentido se observa como en la aplicación de los planes redoblan los ataques  a la ciudadanía para hacer más presión en las salidas propuestas,  es por ello que se alimenta un grupo radical que propicie  la desesperanza en las fuerzas revolucionarias ante la no  actuación inmediata por parte de los órganos de seguridad del estado, no obstante a estar  estos actos  dirigidos por niños burgueses y no por soldados cooperantes (seguramente para que ante un derrocamiento del gobierno no tener el Gobierno de los Estados Unidos repartir el botín con los grupos políticos de la derecha, similarmente como en Iraq, Libia, etc.) hace que dichas estrategias y acciones rayen más en la torpeza que en la certeza,  como las realidades lamentables de quema de seres humanos, asedios a centros de salud, linchamiento moral y físico de personas, obstrucción del libre tránsito, en fin acciones que más que incentivar la auto culpabilidad de los revolucionarios y revolucionarias, hace viva.

Pero de manera inversa la estrategia de diferir el cual fue catalogada por Sylvain Timsit como “hacer aceptar una decisión impopular es la de presentarla como “dolorosa y necesaria”, obteniendo la aceptación pública” o lo que es lo mismo los hoy reclamos de la sociedad ante la complicidad de los alcaldes opositores en la destrucción del patrimonio público, el impedimento de transitar libremente, el pagar vacuna a grupos terrorista para no ser atacados,  la desolación de los comerciantes  (muchos de ellos financistas de la oposición) saqueados por sus mismos arengados, hoy demandantes de que el gobierno ponga mano dura a quien ellos mismos una vez aplaudieron. 

Si hay algo que es cierto es que en 18 años nunca la derecha ha reconocido nada, mucho menos su responsabilidad en las ya mencionadas acciones violentas  que asedian la paz de los Venezolanos, por lo que sería una pérdida de tiempo esperar que la MUD no solo asuma su responsabilidad sino que se aboque en un gesto de humildad en sumarse a un sincero dialogo nacional, por lo que a pocas horas de inicio de la campaña a la constituyente amigos candidatos entiendan que la búsqueda de la paz es mediante una constituyente comunal y no en un hemiciclo de sesiones en la ciudad capital, es una tarea solamente de los revolucionarios de que los pobres no atenten contra los pobres y mediante ese cuerpo a cuerpo entenderemos no solo que unidos somos más sino que  la alternativa petrolera está el desarrollo sostenible desde el barrio, el campo,  en los saberes populares y no en la vanidad  burocrática,  los mecanismos de seguridad.

Y defensa están primordialmente en la organización popular, son mediante el entendimiento de que el pueblo salva al pueblo y que las revoluciones se hacen desde los cimientos y no desde las alturas podemos hablar de un verdadero proceso de liberación nacional, de allí nuestra juventud entenderá que no es el futuro sino el presente para concretar la patria que queremos y soñamos.


marceldoubront@gmail.com