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miércoles, 18 de noviembre de 2020

¿Qué ha pasado con la guerra comercial de Estados Unidos contra China?

 Por Sergio Rodríguez Gelfenstein:

En marzo del próximo año se cumplirán tres años desde que el presidente Donald Trump desatará la llamada “guerra económica” contra China. Los resultados están a la vista y no son halagadores para Estados Unidos. El fracaso del gobierno es ostensible.

Esta “guerra” que ha sobrepasado lo estrictamente comercial para adentrarse en un espectro más totalizante que incluye las áreas de desarrollo científico, militar y tecnológico, oculta en realidad el trasfondo político e ideológico que conlleva y que es expresión de un choque de modelos de sociedad de carácter antagónico.

Por otro lado, el análisis de los énfasis y las prioridades presupuestarias en Estados unidos y China son expresión de la orientación más general que le quiere dar cada país a su economía y en último término, de su proyección al futuro. En este sentido, mientras el gasto militar anual de China en 2019 fue de $178 mil millones, el de los Estados Unidos fue de $658 mil millones.

A comienzos de este año, se verificó una fuerte disputa en el Congreso de Estados Unidos para dirimir el proyecto de ley para el gasto del Departamento de Defensa en 2021 que pretendía ser reducido por un sector demócrata mientras que una alianza de otro grupo de demócratas con republicanos y liderada por estos últimos se proponía incrementar el gasto para “mantenerse competitivos” ante las aparentes amenazas de Rusia y China.

Al final, el 21 de julio, la Cámara de Representantes con mayoría demócrata aprobó su versión de la Ley de Autorización de la Defensa Nacional (NDAA por sus siglas en inglés) del año fiscal 2021, con un incremento en el gasto en defensa que pasó de $738 mil millones en 2020 a $740 mil millones para 2021. El Senado bajo control republicano apoyó la medida el 23 de julio. Como referencia, en 2019 Estados Unidos gastó más dinero en su ejército que los nueve países combinados que le siguen. Mientras eso ocurre, en el presupuesto general del país se produjo un drástico recorte del gasto social.

Por otro lado, mientras Estados Unidos se enfrenta a un rebrote de la pandemia de Covid-19 que se manifiesta en cifras récords de contagio, China camina en sentido inverso tras haber controlado al virus, lo cual le ha permitido tomar rápidas medidas para el restablecimiento del funcionamiento económico del país. En su informe “Perspectivas de la Economía Mundial” de octubre, el Fondo Monetario Internacional (FMI) proyectó que la economía mundial se contraerá drásticamente en un 4,4% este año. Al mismo tiempo, estableció que la economía de China crecerá 1,9%, 0,9% por encima de su pronóstico de junio. A este respecto, el influyente periódico londinense The Times opinó que: “Después de relajar sus confinamientos durante el verano, los rivales occidentales están luchando para proteger sus economías de una segunda ola del virus. Sin embargo, China implementó un confinamiento severo y un sólido régimen de pruebas para contener el virus la primera vez”, agregando que no obstante que “su economía se contrajo a un ritmo récord a principios de año, la recuperación posterior aún no se ha visto amenazada”.

La centenaria publicación británica informó que los proyectos de infraestructura y las exportaciones contribuyeron al crecimiento económico del país. En este sentido, resalta el impulso otorgado por el Estado a la realización de nuevos proyectos de infraestructura como “carreteras y líneas de trenes de alta velocidad que han conducido a un fuerte repunte de la producción industrial”. Por otra parte, señala que las exportaciones han ampliado su espacio en el mercado mundial aprovechando que las restricciones globales por la pandemia han obstaculizado la producción y el transporte.

Sin embargo, en este contexto, China ha adoptado una serie de medidas para estimular aún más la economía y enfrentar los efectos de la guerra comercial y la pandemia. En primer lugar, además de haber aprobado una nueva normativa que comenzó a tener efecto  el 1° de enero de este año, a fin de regular de forma integrada las inversiones extranjeras, China está considerando un plan piloto de reforma para su programa de Sociedad Limitada Extranjera Cualificada (QFLP) para relajar aún más las reglas para la inversión extranjera, según lo afirmó el pasado 23 de octubre  el  subjefe de la Administración Estatal de Divisas (SAFE).

En fecha más reciente, se ha aprobado la política de "doble circulación” como nueva estrategia económica que marca un giro casi total de la economía china y que tendrá importantes efectos en la economía mundial.

A través de esta política, el país –sin cerrarse a las inversiones occidentales o renunciar a las exportaciones- ha decidido poner el énfasis de manera integral (producción, distribución y consumo) en su mercado interno con el objetivo de reducir su dependencia de la tecnología y de los mercados financieros exteriores.

Al mismo tiempo, China incrementará las importaciones y dejará de buscar un superávit alto, para balancear el comercio exterior mientras aplica esta nueva estrategia de desarrollo, en la que –como se dijo antes- tendrá más peso el consumo doméstico, según afirmó Huang Qifan, vicepresidente del Comité de Asuntos Económicos y Financieros de la Asamblea Popular Nacional de China. De esta manera, China se propone acelerar las negociaciones y promover el uso del yuan en transacciones globales. A juicio de este funcionario: “…la meta de convertirse en un Estado autosuficiente en materia tecnológica será beneficiosa para estimular la innovación nacional y fortalecer al mismo tiempo la cooperación en ese terreno con otras naciones del mundo”. Según estimados oficiales, el país asiático podría importar al menos 22 billones de dólares en la próxima década, porque necesita satisfacer las crecientes demandas de una clase media compuesta por al menos 400 millones de individuos, que además está creciendo.

Por otra parte, el anuncio estadounidense de desacoplamiento de China no parece viable porque los beneficios mutuos de economías interconectadas son mucho mayores que las diferencias. En este sentido, se podría argumentar que Estados Unidos necesitará a China más que nunca en la era posterior al COVID-19 toda vez que su economía en crisis, que se espera que se contraiga en más del 5% en 2020, requerirá un reinicio en la relación entre China y Estados Unidos si éste espera lograr un crecimiento positivo en 2021 y más allá. Así mismo, China tendrá una mayor incidencia en la economía estadounidense toda vez que si se cumplen las predicciones del FMI, el gigante asiático crecerá 8,2% en 2021.

En un marco más amplio, la semana pasada se hizo público el lanzamiento de La Asociación Económica Integral Regional (RCEP, por sus siglas en inglés) que agrupa a los 10 miembros de la Asociación de Naciones del Sudeste de Asia (ASEAN) así como a Australia China, Corea del Sur, Japón y Nueva Zelanda. India se retiró de las conversaciones en noviembre del año pasado, pero los firmantes han dejado la puerta abierta en caso de que decida unirse.  La RCEP significa el 30 % de la economía mundial y el 30 % de la población llegando a alrededor de 2.200 millones de consumidores, convirtiéndose en  el mayor tratado de libre comercio del mundo, un bloque con China a la cabeza, que deja fuera a Estados Unidos aunque incorpora a algunos de sus principales aliados de Asia y Oceanía

Este acuerdo entre países asiáticos y oceánicos podría poner en una posición de desventaja a las empresas estadounidenses que se encuentran fuera de esta zona de libre comercio, en especial tras la salida del país norteamericano del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP) decidida  por el presidente Trump en 2017. De la misma manera, hay que resaltar la trascendencia resultante del hecho de que potencias rivales de estas dos regiones, además de otros países de la ASEAN que tienen conflictos políticos y de delimitación fronteriza con China participen en un mismo acuerdo de libre comercio. Hay que valorar que es la primera vez que China y Japón alcanzan un acuerdo bilateral de reducción arancelaria.

En el plano político interno, China ha avanzado hacia la institucionalización de estas medidas tras la realización entre los días 26 y 29 de octubre del el 5to. Pleno del XIX Comité Central del Partido Comunista de China (PCCh).

El pleno realizó una evaluación del quinquenio que concluye (2015-2020) destacando entre las principales metas logradas que el próximo año -tal como se lo propusieron- el pueblo chino podrá considerar que ha conseguido construir una “sociedad modestamente acomodada”. En el período, 55.75 millones de ciudadanos salieron de la pobreza, eliminando ese flagelo del país. Este año, el PIB del país alcanzó aproximadamente 16 billones de dólares. Así mismo, fueron creados 60 millones de nuevos puestos de trabajo y la producción anual de cereales va a cerrar en 650 millones de toneladas. De la misma manera es de resaltar que hoy, 1.3 mil millones de ciudadanos tienen acceso al seguro médico básico y mil millones al seguro básico de pensiones.

El nuevo Plan Quinquenal (2021-2025) se plantea el objetivo de reducir la dependencia del comercio exterior y aumentar el consumo interno para lograr una mayor autonomía de la coyuntura externa previéndose una tasa de crecimiento inferior al actual período. Hay que mirar estas cifras en perspectiva estratégica, el PIB per cápita de China era de 128 dólares en 1978, este año cerrará en alrededor de 10.400, dólares y se proponen llegar a un poco más de 20.000 dólares en 2035.

Finalmente, si intentamos comparar las dos mayores economías del mundo deberíamos considerar que -como afirman los analistas económicos Max Keiser y Stacy Herbert- estamos asistiendo al inevitable “hundimiento geopolítico" de Estados Unidos en favor de China ya que "todos los imperios acaban así", por sus "propias decisiones erróneas".

 Al citar medios especializados Herbert señala que a raíz de los estímulos económicos que el gobierno estadounidense ha entregado a sus ciudadanos por la pandemia del coronavirus, "se han disparado" los envíos de productos de China a Estados Unidos con lo cual el gigante asiático "va a salir beneficiado" de esta crisis ya que el volumen de mercancías que envía al país norteamericano "se sitúa en niveles récord, lo cual hará que la balanza comercial se desequilibre aún más”, generando un efecto contrario al que se proponía el presidente Trump al imponer las sanciones y elevar los aranceles.

Herbert recuerda que: "Antes de la pandemia, China y Estados Unidos mantenían una relación de simbiosis en la que la primera aportaba los puestos de trabajo y la capacidad productiva, mientras que el segundo los consumidores y el crédito, lo cual hacía que ambos salieran beneficiados. Pero ahora, Pekín ha decidido romper con Washington, al que no cree ya necesitar para hacerse con el dominio económico del planeta".

miércoles, 21 de octubre de 2020

Porque se produce la hiperinflación de Venezuela en bolívares y en dólares

 Por Gregorio Chávez Romero:

En la Venezuela del año 2020, en plena Pandemia del COVID 19, se viene produciendo un proceso de Hiperinflación, caracterizada por el aumento del Índice de Precios al Consumidor (IPC), entre cifras de 2 y hasta de 3 cifras mensuales.

La excusa para tratar de explicar por qué se produce la Hiperinflación es que los precios de los bienes y servicios viene determinados por el valor, del Dólar con respecto al Bolívar, ya que la mayoría de los productos, bienes y servicios, consumidos en Venezuela, son importados, y los que se fabrican aquí, todos tienen más del 30% de componentes importado, lo determina que sus precios tengan al dólar como referencia.

La explica que da la burguesía comercial es que como el dólar en Venezuela, aumenta, ellos debe aumentar el precio de los productos, de los bienes y servicios, por ello, pero no lo bajan cuando el valor disminuye, se ha dado el caso que casi por 2 meses, el precio del dólar, no sólo se mantuvo sino que disminuyo, pero los precios no bajaron, indicaron, que ellos lo había comprado al precio anterior, pero para todos el mundo es conocido, que al mayor los precios son en Dólares, y este en el mundo no aumenta, sino menos del 2% anual, mantenían el precio.

Para explicar el aumento del dólares, los economista burguesías, y los que se autocalifican de marxista de izquierda, (que en la práctica defienden los intereses de la burguesía, con la verborrea de las ciencias económica, burguesas), porque existe una demanda alta de dólares en Venezuela, que la oferta no puede cubrir satisfactoriamente, ya que la producción de divisas extranjeras, (léase Dólares) se redujo sustancialmente, quedando reducida a menos de $ 300 millones anuales por producción petrolera y a las remesa que envían los emigrantes Venezolanos a su familiares, ya que PDVSA se encuentra paralizada, producto del Bloque económico, financiero, comercial, tecnológico y de transporte impuesto por la burguesía financiera fascista de Wall Street y la City de Londres, apoyado por las República Bananera de la Unión Europea[1] y de América Latina[2], que redujo la producción de dólares en más de 98,3%.

PDVSA, se paralizo porque fue diseñada por la Banda Fascista Gente del Petróleo (Shell-Maraven) y INIPETROL (EXXON-Creole-Lagoven), como una empresa dependiente de las tecnologías y servicios de mantenimiento e ingeniería, de las empresas transnacionales gringas, en los famosos contratos de servicios, que se encontraban amparados en el artículo N° 5, de la ley de Nacionalización del Petróleo de 1976.

La Pandilla Facción de Rafael Ramírez, Eulogio Del Pino y Nelson Martínez, contribuyeron a fortalecer la dependencia tecnológica, comercial y técnica con el imperialismo yanqui, a través de sus empresas transnacionales, que al profundizar se el bloque económico, financiero, tecnológico, comercial, técnico, a partir de 2016, se paralizo no solo PDVSA, sino toda la economía, al no poder comprar las materias primas e insumos necesarios para la producir petróleo y sus derivados.

Desde 2018, se viene hablando de la dolarización de la economía de Venezuela, debido a que se viene tasando los precios de bienes y servicios en dólares, además se cobra y se vende en dólares.

La dolarización de la economía Venezolana, no se produce en el siglo XXI (2016-2020), sino con la firma del Tratado de Reciprocidad Comercial entre Estado Unidos de América y Venezuela, el 6 de noviembre de 1939, durante el gobierno gomesistas de Eleazar López Contreras, que mantuvo vigente legalmente hasta el 31 de diciembre de 1971, cuando fue denunciado por el gobierno de Rafael Caldera, pero que en la práctica se mantuvo hasta 2016, cuando se inicio el bloque económico, financiero, tecnológico, comercial, técnico,

El modelo Económico Venezolano fue diseñado por las empresas transnacionales del petróleo, en especial la SHELL y la EXXON. Creole, dirigidos por Nelson Rockefeller, creando una economía dependiente de la economía del imperialismo yanqui. Con el pasar el tiempo, desde 1939, se fue desmontando poco a poco la producción nacional, con las estrategias de Sustitución de importaciones, que a partir de 1945 elimino el parque industrial endógeno y autónomo del país, así como la Reforma Agraria, que elimino la producción agrícola, a partir de 1960.

La mayoría de producto se importaba, los que se producían en el país, tenía un fuerte componente de materia prima e insumos importados, con lo cual los hacía dependiente de las empresas transnacionales gringas, o europeas o japonesas, con licencia gringas. En Venezuela las industria que se montaron a partir de 1945, fueron maquilas, como la Ford, General Motor, que ensamblaban automóviles, todos los componentes los traían de Detroit, Michigan-USA. Por ello los precios de los productos tenía que estar referenciados al Dólar.

Hasta la Década de los años 70 del siglo XX, los precios de los productos, de los bienes y servicios se mantenían casi constantes, ya tanto el Bolívar como el Dólar, se mantenían constante, ya que cumplían los acuerdos de Bretton Wood, de que las monedas serían respaldas con ORO, que se conocía como Patrón ORO. 

Al eliminarse de forma oficial el 18 de agosto de 1971, por la administración de Richard Nixon, el cual se venía siendo sustituido poco a poco, por el Patrón Dólar, conforme a los acuerdos de Bretton Wood, la labor que realizaban la ONU, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI).

El Patrón Dólar es respaldado por Producción Interna de la economía gringa, las decisiones que toma la Burguesía Financiera Fascista de Wall Street y la City de Londres, y por la expoliación y saqueo que hace de los diferentes países del mundo, de los pequeños y débiles, con el saqueo directo de sus recurso y la deuda externas, a las que se creen potencia económica, políticas y militares, los realizan vendiéndoles su deuda[3], con lo cual USA extrae dinero y capital de eso país, para apuntalar su economía.

La dolarización de la economía Venezolana desde 1939 con el Tratado de Reciprocidad Comercial con USA, con la eliminación patrón Oro en 1971, la implementación de las políticas y estrategias Neoliberales del Consenso de Washington, en la década de los años 80 del siglo XX, por Ronald Reagan en USA, Margaret Thatcher en gran Bretaña, Augusto Pinochet en Chile, Carlos Andrés Pérez y Rafael Caldera en Venezuela, se crearon las condiciones para general la espiral inflacionarias, que se inició en Venezuela, en el gobierno de Luis Herrera Campis, el 18 de de febrero de 983, cuando se eliminó la convertibilidad fija del dólar/Bolívar a 4,30.

Con el Bloqueo económico, financiero, tecnológico, comercial, técnico, desde febrero de 1999, abierto de 2016, que genero una hiperinflación en el país, tanto en bolívares, como en dólares.

Las personas en Venezuela, entendemos, que se produzcan la inflación e hiperinflación, porque al aumentar el dólar, aumentan los precios de los productos, bienes y servicios, pero no se entienden, que también aumente los precios en dólares, cuando en USA, no aumentan, pero en Venezuela en dólares si.

Entonces ¿Por qué en Venezuela, los precios de productos, los bienes y servicios aumentan en dólares, mientras que en USA no aumenta?

En Venezuela, los precios de los productos, bienes y servicios, aumentan en dólares, entre otras razones, por las ansias especulativas de la burguesía comercial, que en su gran mayoría son de origen social Lumpen, que se enriquecieron con actividades delincuenciales, unas hamponiles[4], o mediante la corrupción, que los induce a robar a el Proletariado y al Pueblo en su conjunto.

Para entender la lógica de la Lumpen Burguesía Comercial Venezolana, realicemos un pequeño ejercicio:

ESCENARIO 1 (Fijación del escenario)

Para iniciar el ejercicio se toma los siguiente datos

Precio del Dólar: 250.000,00 Bs/$

Precio del producto en Bolívares: 2.500.000,00

Precios en Dólares del producto: $ 10,00

 

ESCENARIO 2 (Baja del precio del Dólar)

En este escenario el precio del dólar con respecto al bolívar baja

Precio del Dólar: 200.000,00 Bs/$, una depreciación de un 20%

En vez de que baje los precios de los productos, bienes y servicios, en bolívares se mantienen iguales, con la justificación que fueron los compraron a ese precio.es decir, se mantienen a constantes

Precio del producto en Bolívares: 2.500.000,00

Si un cliente pregunta cuánto cuesta los productos, bienes y servicios, en dólares, el precio en bolívares sería menor, por ello debe ajustar el precio en dólares, para mantener el precio en bolívares.

El precio en bolívares de 2.500.000,00, lo dividen entre el precio del dólar de 200.000,00 Bs/$,, lo cual da que el nuevo precio del Producto será de 12, 5 dólares.

Precios en Dólares del producto: $ 12,50

Con lo cual se produce una inflación inducida en dólares del 25%, mientras que se había producido una depreciación bolívares, con relación al dólar del 20%, es decir, que la inflación o hiperinflación en dólares es mayor que la depreciación del dólar.

ESCENARIO 3 (Aumento del Dólar)

En este escenario el precio del dólar con respecto al bolívar aumenta:

Precio del Dólar: 400.000,00 Bs/$

Por lo tanto, la burguesía comercial automáticamente aumenta el producto, al multiplicar el precio del producto en dólares, que ahora es de 12,5 en veces de 10, lo cual nos da

400.000,00 Bs/$ X $ 12,50 = Bs. 5.000.000,00

Precio del producto en Bolívares: Bs. 5.000.000,00

Precios en Dólares del producto: $ 12,5

Como se observa se produce un aumento del 100% en bolívares del escenario 1 al escenario 3.

En Dólares se produce un aumento del 25%, en 3 meses, mientras que en Europa y USA, la inflación cuando mucho llega al 2,5% anual, y aquí en Venezuela, en sólo 3 meses, es decir, que la inflación en dólares anualizada es superior al 100%.

A modo de Conclusión

La economía venezolana, aun es dependiente de sus relaciones con los Estados Unidos de América, por lo tanto, del Dólar, lo cual llevo a que la economía estuviera dolarizada desde del 6 de noviembre de 1939, con la firma del acuerdo o tratado de reciprocidad Comercial, especie de TLC (Tratado de Libre Comercio), que en la práctica siguió vigente hasta el inicio del bloqueo, comercial, financiero, tecnológico y de transporte, en 1999, que profundizaron abiertamente de 2016.

La visualización de la dolarización de la economía venezolana, por la población en general, se empieza a observar, cuando en los comercios al detal se empiezan a fijar los precios en dólares, ya no se mantenían como referencia para fijar los preciosos en bolívares, sino que se fijan en dólares, y se usa el bolívar como referencia para cuando se va a cancelar con ello.

Venezuela es el único país en el mundo donde existe una hiperinflación en Dólares, de más del 25% trimestral y más del 100% anual.

la fijación de precios, que conlleva a la inflación en dólares y en bolívares, es producto de las ansias especulativas hamponiles de la burguesía comercial, cuyos orígenes de clases, son lumpen, que se enriquecieron, con actividades ilícitas, tanto hamponiles, como por hechos de corrupción.

¡¡¡El Socialismo Se Conquista Peleando!!!

gregorio.chavezromero.bcwg@gmail.com

miércoles, 29 de julio de 2020

Estados Unidos quiere un conflicto militar con China



Por Rubén Alexis Hernández:
Todo imperio o potencia en la historia de la humanidad ha tenido su fin, y el caso de Estados Unidos no será la excepción. Y esto parece estar cada vez más cerca, considerando la complicada situación interna de la nación norteamericana y su indudable pérdida de dominio global, en particular en el ámbito económico.
Está claro, sobre todo en el contexto de la pandemia por COVID-19 y los estragos derivados de ésta en todo el orbe, que la realidad ha demostrado que Estados Unidos se encuentra en franca decadencia; no obstante, los líderes del aún imperio estadounidense intentan seguir mostrando músculo ante potencias como China y Rusia, lo que para algunos analistas parece más bien ser una muestra de miedo y debilidad.


Y en efecto, la debilidad y el temor de las élites estadounidenses y los lobbies externos que las apoyan, pudieran verse reflejados, por ejemplo, en la insistencia de formar alianzas para detener la “amenaza” china para sus intereses y para la seguridad, la paz, los derechos humanos, la democracia y la libertad en el mundo. Hasta ahora se ha dado una guerra en aspectos como el comercial, diplomático, tecnológico y comunicacional, pero todo apunta a una confrontación militar directa.

Claro que no sorprende la postura de Estados Unidos frente a China, considerando que el gigante asiático es uno de sus mayores contendientes por la hegemonía mundial, con intereses en todo el orbe, situación que evidentemente no le ha caído en gracia a la élite económica estadounidense y a su administración política. Incluso China parece ser una de las pocas naciones con crecimiento económico en medio de la pandemia por el coronavirus, mientras que la economía de Estados Unidos ha tenido un evidente decrecimiento, aún antes de la crisis sanitaria mencionada. La influencia de China es tal en el mundo, que, en el caso de América Latina, otrora patio trasero exclusivo del águila norteña, sus inversiones han tenido un repunte extraordinario.
 De manera que China y otras potencias globales sí representan una amenaza para los intereses estadounidenses, pero más por su presencia económica cada vez más fuerte en cada rincón de la Tierra, que, por las amenazas para la paz, la seguridad, la libertad y los derechos humanos en el globo.

Considerando entonces el oscuro panorama de Estados Unidos en el ámbito interno y en el ámbito externo, es evidente que ya es insostenible para esta nación mantener esa clara hegemonía de otros tiempos, y en este sentido apela a amenazas y sanciones de todo tipo incluso contra algunos de sus propios aliados históricos, quienes por beneficios económicos han comerciado en un nivel significativo con potencias como China y Rusia.

Por cierto, que estas naciones están tratando, como respuesta a la prepotencia y arrogancia del país norteamericano, de deslindarse poco a poco del dólar, desplazando progresivamente al mismo en su comercio y finanzas globales y acumulando oro en grandes cantidades.

Más aún, China logró irónicamente que diversas corporaciones estadounidenses invirtieran en grande en su territorio, debido entre otras cosas a la presencia de mano de obra barata. He aquí el porqué del insistente llamado de la élite política estadounidense y sus lobbies externos a parte de la comunidad internacional, en cuanto a que haya una alianza-unión para combatir la amenaza china. Y la cereza del pastel para intentar originar un conflicto militar ha sido la de culpar a China por la pandemia de COVID-19, (el Gobierno de Trump ha hecho referencia en varias ocasiones al virus chino).

Y si bien dicha insistencia pudiera obedecer, según algunos, a una simple propaganda para ayudar a Donald Trump a ganar puntos en plena campaña electoral para las elecciones presidenciales de este 2020, haciendo creer mediáticamente a buena parte del pueblo estadounidense que China es un peligroso enemigo para la libertad y la democracia en Estados Unidos, aunque sólo de la boca para afuera, también es cierto que hay una clara determinación de enfrentar al gigante asiático por todas las vías, incluso por la militar.

Y no es nada descabellado que suceda esto último, pues al fin y al cabo la casi totalidad de las guerras a lo largo de la historia, no fueron más que conflictos de entidades político-territoriales en defensa de sus intereses o de los intereses de la élite económica. De manera que hay una confrontación a la vista, que está siendo azuzada con intensidad y desespero por Estados Unidos, cuyos enemigos parecen ser claramente China, Rusia, Irán, Corea del Norte, Turquía y Venezuela a la cabeza, mientras que los estadounidenses contarían con Brasil, Colombia, Israel, Corea del Sur, India e Inglaterra como principales potencias. Ahora bien, de una u otra manera todo el mundo se vería involucrado en este derramamiento de sangre internacional.

En resumen, Estados Unidos quiere a como dé lugar generar una guerra mundial convencional de alto impacto, con graves consecuencias para la humanidad, pero es la última carta que le quedaría creyendo que así defendería sus intereses, golpearía a sus enemigos con fuerza y mantendría su liderazgo planetario, aunque la verdad es que las posibilidades de una victoria son mínimas, con todo y el apoyo de sus aliados, que también perderían mucho con la derrota, en especial el Estado terrorista de Israel, cuya influencia en el país norteamericano es notable.

Y cuyo reinado de terror en el Cercano Oriente se ha mantenido gracias al apoyo estadounidense. Como todo imperio en decadencia con graves problemas internos y externos, y queriendo evitar el inminente derrumbamiento del dólar como referente financiero en el orbe, y por tanto el colapso de su economía en general, Estados Unidos desesperadamente llama a parte de la comunidad internacional a una especie de cruzada contra los “comunistas” chinos y su banda de “terroristas”, incluyendo a Venezuela, nación suramericana que por tener una importante alianza con China, Rusia e Irán, sería sin duda alguna uno de los epicentros de este conflicto global, y tristemente sufriría peores consecuencias que otras entidades, debido a la dura crisis socioeconómica que viene padeciendo desde hace varios años.

A continuación, la advertencia de un congresista estadounidense acerca del inminente conflicto militar entre Estados Unidos, China y sus respectivos aliados:

 “Un congresista estadounidense advierte de un conflicto militar entre Estados Unidos y China en los próximos tres a seis meses, con una cifra muy alta de muertos. ‘Yo auguraría que habrá un enfrentamiento en los próximos tres a seis meses’, dijo al diario Washington Examiner el director del Subcomité Republicano en la Cámara de Asuntos Exteriores para Asia, Ted Yoho, en una entrevista publicada el sábado.

Los comentarios de Yoho confirman los derroteros por donde han ido las relaciones entre EE.UU. y China en los últimos años, en torno a las cuales funcionarios de inteligencia del país norteamericano evalúan que el mayor poder asiático está librando una guerra fría contra Washington.

Durante la entrevista, mientras Yoho discutía los ejercicios navales estadounidenses en el mar de la China Meridional, afirmó que ‘el Gobierno chino busca reforzar el control de las rutas marítimas alrededor de sus fronteras y creo que lo que harían es embestir uno de nuestros barcos y decir que fue un error’.

‘Creo en todas esas posibilidades’, dijo Yoho. “Atacar cualquiera de nuestros barcos sería un gran error, pero creo que están dispuestos a arriesgarse para probar las aguas” y “desafortunadamente, morirá gente”.
Al citar el potencial armamentístico estadounidense, Yoho aseveró que ‘EE.UU. está dispuesto a hacerles frente y eso puede forzar la mano de China’, para luego alertar que, si no se hace nada al respecto, ello impulsará más a China a seguir haciendo lo que está haciendo.

Desde China han advertido, a su vez, de la posibilidad de una confrontación militar con EE.UU. si no se resuelven las disputas entre ambas potencias. Ante tal coyuntura, el presidente chino, Xi Jinping, ha ordenado a su Ejército estar listo para el peor de los escenarios” https://www.hispantv.com/noticias/ee-uu-/471173/guerra-china-eeuu-tension
ruhergeohist@yahoo.com

domingo, 19 de mayo de 2019

Imperialismo


Por Jorge Aniceto Molinari:

El mundo cambió, el avance tecnológico parece transformarlo todo, sin embargo, hay compañeros y organizaciones políticas a las que pertenecen esos compañeros que cuando tienen que definir una situación cualquiera, comienzan definiendo a un enemigo: el imperialismo y quién no lo haga corre el riesgo de considerársele, que pasa a revistar filas en ese enemigo.

No se puede negar las relaciones asimétricas que existe entre las naciones y tampoco que mucho del desarrollo industrial de alguna de ellas tiene mucho que ver con su accionar fuera de fronteras, y con recursos naturales de ese origen, eso no tiene otra definición que la de imperialismo, pero lo que cambió es el gobierno del mundo. Lo cual entorpece la búsqueda del enemigo sino comprendemos el cambio y seguimos aplicando anteriores esquemas.


Ejemplos como el del imperialismo inglés y toda su red de influencia, económica, cultural, etc. etc., es innegable.

Ahora la vida es un poco más compleja, y así como es por lo menos irracional no comprobar la intervención criminal de los servicios de EE.UU. en Venezuela, también lo es resumir la realidad en solo la denuncia del hecho y no ver lo que objetivamente está pasando y las dificultades de esa sociedad no solo para repeler la injerencia yanqui sino para organizarse socialmente.
Es cierto Cuba pudo hacerlo y con mil sacrificios, que aún perduran, hoy es vanguardia en el mundo en muchos aspectos de la vida humana, pero existía la Unión Soviética y el capitalismo de Estado aún no conocía el derrumbe que luego sobrevendría.

Existía todo un desarrollo que explicaba a contrapelo de lo que su momento habían analizado Marx, Engels, Lenin, los más destacados, y que hablaban de esa experiencia como la del socialismo realmente existente. Si existían análisis profundamente críticos que advertían que eso no era socialismo sino una construcción que pretendía ser alternativa y competir con el capitalismo “realmente” existente.

Ahora pretender ignorar lo que ello significaba y que muchos avances sociales se dieron en el marco de esa confrontación, no es correcto. Es ignorar las alternativas de la propia lucha de clases que no se desplazan en línea recta sino sinuosa.

Otra cosa hubiera sido teorizar que ese sistema estatista podía superar al propio sistema capitalista expandido a todo el planeta, con esta realidad actual de EE.UU. y China.
Lo nuevo que hay que comprender y es una lección para los venezolanos, es que los cambios en el mundo son de tal magnitud que hoy el centro del capitalismo mundial está pasando a ser China gobernada por un Partido Comunista, liderando además el libre comercio en el mundo, mientras EE.UU. amuralla su economía.

Sin embargo, el cambio no es fácilmente asimilable. ¿Cuántos partidos Comunistas en el mundo, y cuantos partidos que se reclaman de izquierda, siguen elaborando propuestas donde el centro es el aparato productivo estatizado o la idea de líneas de producción propios o de agregados de valor libremente determinados? Y que cuando tienen dificultades sin resolver acuden a la imagen de que el obstáculo viene por el lado de la existencia del Imperialismo. Pero una cosa es una cosa, y otra cosa es otra cosa. La diferencia en el potencial económico de los países existe, no se puede ignorar. EE.UU. hoy puede amurallar su economía y crecer un 3,5% en su PBI, incluso Trump puede pensar en su reelección. Y a la vez dar alce a la industria de guerra, para el respiro de esa economía, comandando agresiones de todo tipo en el mundo. Pero no lo puede hacer Uruguay, no lo puede hacer Venezuela, pero tampoco España, y ni siquiera ya Inglaterra.

Tampoco lo puede hacer Argentina, aunque la Dra. Cristina Fernández hable en la presentación de su libro de que el gobierno argentino debería tomar como ejemplo la política proteccionista de EE.UU.
Trump puede pensar hoy lo importante que es que a los demás países no se les ocurra utilizar al dólar como su moneda porque ello haría imposible a EE.UU. cerrar sus fronteras. Y hoy especula con una producción propia sin la competencia del mercado mundial, pero cuánto puede durar esto.

Este es además un debate a dar fundamental, el de la moneda, -es una materia pendiente en los cursos de economía- pues incluso se habla de la vuelta al patrón oro, como si fuera posible retrotraerse en el tiempo y volver a convertir el oro en una mercancía privilegiada para el intercambio de las otras mercancías. Es claro que lo que en última instancia marca el valor monetario es el valor real de la producción que es el que pueden determinar los que están en el centro de su realización y que hoy especulan con los paraísos fiscales y la acumulación trágica de millones y millones de valores en distintas monedas, aún las digitales, que no pueden ser aplicadas con rendimiento y rentabilidad en la organización de la producción actual. ¿Es que alguien ha podido descubrir otro árbitro para determinar los valores de la moneda?

Hemos oído hablar en distintas ocasiones en que se reivindica la producción en un determinado país del valor de una matriz productiva nacional, de agregar valor a las distintas líneas de la producción. Todo ello es loable pero debe tener en cuenta el desarrollo productivo a nivel mundial que barre con todas las barreras nacionales que lo puedan obstaculizar.

Una realidad económica a observar para comprobar esto que estamos exponiendo es la actual de EE.UU. y las presiones que comienzan a señalarse en el plano interno.
El problema es que no barra con las necesidades de la gente y precisamente para eso que debemos darnos un programa que transforme esta realidad donde las inversiones productivas son tales solo sin son rentables y redituables dentro de la predominancia del marco capitalista.

A eso es que debe apuntar el programa que reivindique medir los hechos económicos de igual manera en todo el planeta: una sola medida monetaria universal. Que los recursos que la sociedad en su conjunto necesita para la salud, la enseñanza, la vivienda, también para organizar el trabajo –nadie debería no aportar su esfuerzo a las necesidades propias y de la sociedad- deben provenir de un sistema impositivo basado en la circulación del dinero dando muerte a los paraísos fiscales, y a los impuestos al consumo, al trabajo y a las jubilaciones y pensiones. Ninguna operación con dinero puede ser legal sin estar debidamente registrada donde la sociedad lo determine.

Establecer entonces los organismos universales que puedan planificar en el marco de la mayor expresión democrática los planes para que todo el mundo tenga trabajo y aporte su esfuerzo a la sociedad en el marco de planes de construcción de ciudades autosustentables y extendidas en jardines terrenales. ¿Es solo un sueño? No, hoy ya es posible, hay que construir la voluntad política para hacerlo.

O es que hoy por ejemplo se deja contaminar a la naturaleza porque es un problema de dejadez de los seres humanos: ¡¡¡no!!!, se deja contaminar porque las inversiones en ese plano no le son rentables al capitalismo. No es un problema del ser humano en sí, es un problema por la existencia de la predominancia de un modo de producción que necesita morir en paz e iniciar el tránsito a uno superior.

sipagola@adinet.com.uy

miércoles, 27 de marzo de 2019

Venezuela - Un combate entre núcleos de poder y una oportunidad para dar el paso a la siguiente fase



Por: Carlos Ellis:
Dos cuartillas son suficientes para logra una aproximación a la realidad de este episodio que coloca en juego el equilibrio del mundo: Es un espacio que sitúa en el máximo nivel a los intereses geopolíticos y geoeconómicos para poder configurar proyectos globales; en este sentido Venezuela es el cuadrilátero, el teatro de operaciones para el combate entre grupos de poder representados en actores, países y corporaciones; los de mayor capacidad para fabricar medios de producción; los de mayor desarrollo científico, industrial, económico y con capacidades armamentísticas para disputar un orden mundial; me refiero a China, Rusia, India, Turquía e Irán,  Vs.  Reino Unido, Israel, Estados Unidos de Norteamérica y países aliados a sus intereses.


Estos grupos se disputan y colocan en juego la permanencia de los países “no alineados” (NOAM, 93), los de África y de mayor importancia los de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), entre otros. Una relación de fuerzas que se expresa 55 con las mayores capacidades industriales, frente a 138 poseedores de los recursos y riquezas materiales más importantes del planeta, entre ellos, la mayor reserva de petróleo existente (314.350.000.000 de barriles) un recurso sobre el cual descansa toda la estructura política, económica y de desarrollo civilizatorio. Indispensable para todo proyecto global.

Venezuela, se hace notar ante el mundo por ser un factor de primer orden en esta batalla de quinta generación: Poseer ese reservorio, que dé no ser administrada su extracción, distribución y consumo bajo lineamientos de una organización soberana y sólida como lo es la Organización de Países Exportadores de Petróleo, OPEP; coloca en riesgo las relaciones de fuerzas antes mencionadas quebrantando el carácter y fundamento del Sistema Internacional, su equilibrio. Venezuela representa en esta contienda la continuidad, sostenimiento y desarrollo de países que albergan más de las tres cuartas partes de la población mundial y requieren acceder a la energía (petróleo) de forma continua, segura y oportuna como se cumple actualmente para su progreso; Venezuela representa la contención para el sostenimiento de la organización de países OPEP y esto se argumenta de la siguiente forma:
Del presidente de los Estados Unidos de Norteamérica (un empresario) cristalizar su objetivo de apropiarse del manejo y control de la “Faja Petrolífera del Orinoco”, sumergiría en dos décadas aproximadamente (20 años), al 78% de los países del mundo a la esclavizaste dependencia de petróleo.

El multimillonario empresario Donald Trump, quien invirtió  todo su poder económico para obtener uno de los máximos renglones políticos del mundo como lo es la presidencia de los Estados Unidos de Norteamérica, busca su consagración como el máximo poder político-económico obtenido por algún hombre en el mundo, Síndrome de Ubris: “Patología medica que se expresa en un exagerado deseo de poder”; articularia  con la corporatocracia energética mundial  Chevron, Royal Dutch Shell, ExxonMobil, ConocoPhillips, Lukoil, y Valero entre otras para controlar el mercado de los hidrocarburos y negarle el acceso a  quienes no se alinean a sus intereses.

Con la gran capacidad de extracción y procesamiento de crudos que tienen estas empresas y el control sobre la mayor reserva del mundo; EE.UU. consumiría este recurso a una velocidad proporcional a su mismo desarrollo científico, tecnológico, industrial y militar, generando una brecha abismal entre su desarrollo y aquellos deseosos de desarrollarse. Una verdadera hecatombe.

 Con el control del mercado por parte de estas corporaciones, el precio del  barril de petróleo fluctuaría entre los 7 y 10 dólares nuevamente,  y con esto, una minusvalía inducida a todos los países miembros de la OPEP, y en especial a los productores del Golfo Pérsico; arrodillaría a la monarquía saudí, como a Emiratos Árabes Unidos; mermaría el avance de los mayores productores de gas como lo son Rusia, Qatar, Irán, Azerbaiyán, Kazajistán y  Bolivia entre otros. Se detendrían el proyecto económico global conocido como la “Rusta de la Seda” planteada por China que supera a Estados Unidos en Producto Interno Bruto (PIB) según el Banco mundial  y caería India por ser el tercer consumidor de petróleo del mundo; afectaría de forma directa a todas las economías del Sur Oeste Asiático: Malasia, Filipinas, Tailandia, Indonesia, Vietnam y Singapur porque les negaría el petróleo; se detendría el proceso de desdolarización del  mercado petrolero donde Venezuela incorporo su moneda “El petro”,  y finalmente, Donald Trump, el empresario, se consagraría como el máximo fabricante de medios de producción y bienes de capital para satisfacer las necesidades humanas en gran parte del mundo, obteniendo la supremacía mundial y asegurando la esclavitud global, porque para esto se requiere es energía “petróleo”

Lo expresado en este análisis desafía al mundo y obliga madurez de todos los actores dentro del Sistema Internacional; los países del mundo se pronuncian en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, se expresó la máxima autoridad de la Iglesia Católica y la Cruz Roja Internacional. Esto debe ser interpretado como una sabia y justa expresión del mundo, y respecto a Venezuela, está obligada a absolver del núcleo de poder que la acompaña, el conocimiento y su tecnología, para que junto al emprendimiento transforme los recursos e ir a la fabricación de medios de producción, es el elemento que da mayor fortaleza en la interacción entre los países por la dependencia que genera.

Solo así podremos ser un actor con verdadera fortaleza ante el mundo; de lo contrario estamos condenados al subdesarrollo y a la eterna dependencia de estos núcleos de poder. Como diría el gigante “Estaríamos apagando las luces del amanecer venezolano”, la Venezuela de hoy está inmersa en un combate entre núcleos de poder y se le abre una oportunidad para avanzar a la siguiente fase histórica e indispensable, fabricar medios de producción.


carlosellis1@gmail.com