Mostrando entradas con la etiqueta energética. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta energética. Mostrar todas las entradas

miércoles, 27 de marzo de 2019

Venezuela - Un combate entre núcleos de poder y una oportunidad para dar el paso a la siguiente fase



Por: Carlos Ellis:
Dos cuartillas son suficientes para logra una aproximación a la realidad de este episodio que coloca en juego el equilibrio del mundo: Es un espacio que sitúa en el máximo nivel a los intereses geopolíticos y geoeconómicos para poder configurar proyectos globales; en este sentido Venezuela es el cuadrilátero, el teatro de operaciones para el combate entre grupos de poder representados en actores, países y corporaciones; los de mayor capacidad para fabricar medios de producción; los de mayor desarrollo científico, industrial, económico y con capacidades armamentísticas para disputar un orden mundial; me refiero a China, Rusia, India, Turquía e Irán,  Vs.  Reino Unido, Israel, Estados Unidos de Norteamérica y países aliados a sus intereses.


Estos grupos se disputan y colocan en juego la permanencia de los países “no alineados” (NOAM, 93), los de África y de mayor importancia los de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), entre otros. Una relación de fuerzas que se expresa 55 con las mayores capacidades industriales, frente a 138 poseedores de los recursos y riquezas materiales más importantes del planeta, entre ellos, la mayor reserva de petróleo existente (314.350.000.000 de barriles) un recurso sobre el cual descansa toda la estructura política, económica y de desarrollo civilizatorio. Indispensable para todo proyecto global.

Venezuela, se hace notar ante el mundo por ser un factor de primer orden en esta batalla de quinta generación: Poseer ese reservorio, que dé no ser administrada su extracción, distribución y consumo bajo lineamientos de una organización soberana y sólida como lo es la Organización de Países Exportadores de Petróleo, OPEP; coloca en riesgo las relaciones de fuerzas antes mencionadas quebrantando el carácter y fundamento del Sistema Internacional, su equilibrio. Venezuela representa en esta contienda la continuidad, sostenimiento y desarrollo de países que albergan más de las tres cuartas partes de la población mundial y requieren acceder a la energía (petróleo) de forma continua, segura y oportuna como se cumple actualmente para su progreso; Venezuela representa la contención para el sostenimiento de la organización de países OPEP y esto se argumenta de la siguiente forma:
Del presidente de los Estados Unidos de Norteamérica (un empresario) cristalizar su objetivo de apropiarse del manejo y control de la “Faja Petrolífera del Orinoco”, sumergiría en dos décadas aproximadamente (20 años), al 78% de los países del mundo a la esclavizaste dependencia de petróleo.

El multimillonario empresario Donald Trump, quien invirtió  todo su poder económico para obtener uno de los máximos renglones políticos del mundo como lo es la presidencia de los Estados Unidos de Norteamérica, busca su consagración como el máximo poder político-económico obtenido por algún hombre en el mundo, Síndrome de Ubris: “Patología medica que se expresa en un exagerado deseo de poder”; articularia  con la corporatocracia energética mundial  Chevron, Royal Dutch Shell, ExxonMobil, ConocoPhillips, Lukoil, y Valero entre otras para controlar el mercado de los hidrocarburos y negarle el acceso a  quienes no se alinean a sus intereses.

Con la gran capacidad de extracción y procesamiento de crudos que tienen estas empresas y el control sobre la mayor reserva del mundo; EE.UU. consumiría este recurso a una velocidad proporcional a su mismo desarrollo científico, tecnológico, industrial y militar, generando una brecha abismal entre su desarrollo y aquellos deseosos de desarrollarse. Una verdadera hecatombe.

 Con el control del mercado por parte de estas corporaciones, el precio del  barril de petróleo fluctuaría entre los 7 y 10 dólares nuevamente,  y con esto, una minusvalía inducida a todos los países miembros de la OPEP, y en especial a los productores del Golfo Pérsico; arrodillaría a la monarquía saudí, como a Emiratos Árabes Unidos; mermaría el avance de los mayores productores de gas como lo son Rusia, Qatar, Irán, Azerbaiyán, Kazajistán y  Bolivia entre otros. Se detendrían el proyecto económico global conocido como la “Rusta de la Seda” planteada por China que supera a Estados Unidos en Producto Interno Bruto (PIB) según el Banco mundial  y caería India por ser el tercer consumidor de petróleo del mundo; afectaría de forma directa a todas las economías del Sur Oeste Asiático: Malasia, Filipinas, Tailandia, Indonesia, Vietnam y Singapur porque les negaría el petróleo; se detendría el proceso de desdolarización del  mercado petrolero donde Venezuela incorporo su moneda “El petro”,  y finalmente, Donald Trump, el empresario, se consagraría como el máximo fabricante de medios de producción y bienes de capital para satisfacer las necesidades humanas en gran parte del mundo, obteniendo la supremacía mundial y asegurando la esclavitud global, porque para esto se requiere es energía “petróleo”

Lo expresado en este análisis desafía al mundo y obliga madurez de todos los actores dentro del Sistema Internacional; los países del mundo se pronuncian en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, se expresó la máxima autoridad de la Iglesia Católica y la Cruz Roja Internacional. Esto debe ser interpretado como una sabia y justa expresión del mundo, y respecto a Venezuela, está obligada a absolver del núcleo de poder que la acompaña, el conocimiento y su tecnología, para que junto al emprendimiento transforme los recursos e ir a la fabricación de medios de producción, es el elemento que da mayor fortaleza en la interacción entre los países por la dependencia que genera.

Solo así podremos ser un actor con verdadera fortaleza ante el mundo; de lo contrario estamos condenados al subdesarrollo y a la eterna dependencia de estos núcleos de poder. Como diría el gigante “Estaríamos apagando las luces del amanecer venezolano”, la Venezuela de hoy está inmersa en un combate entre núcleos de poder y se le abre una oportunidad para avanzar a la siguiente fase histórica e indispensable, fabricar medios de producción.


carlosellis1@gmail.com

martes, 28 de agosto de 2018

Fenómenos que amenazan al Planeta


Por Germán Saltrón Negretti:
Existen riesgos naturales que amenazan al planeta  unos producidos por el hombre y otros por la naturaleza que generalmente preferimos ignorar. Ejemplo el cambio climático a veces ocasionado por la madre naturaleza y otra por el hombre que aumenta paulatinamente las temperaturas ocasionando los riesgos de catástrofes naturales, contaminando el aire y las aguas, ocasionan inundaciones y  extinción de algunas especies animales entre otros. El calentamiento global esta afectando negativamente a la vida de la población del planeta, ya que el aumento paulatino de las temperaturas incrementa los riesgos de catástrofes naturales y perjudican la salud humana.

Residuos urbanos como la basura que producimos cada día que contamina los ríos y los mares y acaban con los ecosistemas terrestres y marinos. Se agota los yacimientos de petróleo y de agua en el planeta, podemos vivir sin petróleo pero no sin el recurso agua, a ello se suma el cambio climático, que influye en la escasez de lluvia y en el aumento de la erosión y desertización de las tierras fértiles. Esto produce otro grave problema, la escasez de los alimentos.

Escasez de alimentos. El crecimiento y desarrollo económico en los países desarrollados y en los emergentes provoca paralelamente una mayor demanda de alimentos. Todo hace indicar que dentro de varias décadas se producirá una grave escasez global a menos que se encuentren métodos alternativos de alimentación o se aumente notablemente su producción.

La desigualdad económica y energética. El desarrollo económico de una nación depende en gran medida de su desarrollo energético. Es el caso de varios países que no tienen acceso ni posibilidades para desarrollar su industria energética, sin la cual no serán capaces de lograr el desarrollo económico y social adecuado para su población.

Seguridad social. Cuanto más se desarrolla un país, más aumenta la calidad de vida de sus habitantes. Sin embargo, aún existen estados que no consiguen desarrollarse debido a sus pésimas infraestructuras sanitarias, lo que facilita la posibilidad de contraer enfermedades infecciosas. En consecuencia, estas naciones ven frenado su progreso e incrementada la mortalidad de su población.

Envejecimiento de la población. Aunque bien conocido por todos, se desconoce una solución eficaz para resolver este problema ligado a la baja natalidad y especialmente vinculado a los países más desarrollados, donde el nivel y esperanza de vida es elevado. Se estima que para 2050 la población de varios de los países más desarrollados se haya reducido de forma acusada, llegando incluso a ser tres veces menor que la actual. El Calentamiento global y el grave peligro de una guerra nuclear. Todos estos males son producto del capitalismo salvaje el cual debe desaparecer para dar paso al Socialismo que significa Justicia Social para los pueblos y amor a la naturaleza.

germansaltronpersonal@gmail.com
wwwtodoobrederechoshumanosblogspot.com

martes, 15 de agosto de 2017

Sobre las posibles sanciones económicas de Trump

Por Damián Alifa

El pasado 17 de julio el presidente Donald Trump anunció la aplicación de “fuertes sanciones” económicas contra Venezuela si ésta lleva a cabo las elecciones a la Asamblea Nacional Constituyente. Las declaraciones de Trump resultan similares a las emitidas por Colin Powell y de Condoleezza Rice, ambos Secretarios de Estado en la primera y segunda Administración Bush respectivamente. Asimismo, nos recuerda al infame decreto presidencial del 2016, en donde el ex presidente Barack Obama declara a nuestro país como “una amenaza inusual y extraordinaria” para los Estados Unidos. Sin lugar a dudas, las declaraciones de Trump se suman a la política injerencista del establishment norteamericano contra el gobierno venezolano.


A solo días de los comicios electorales en Venezuela el Departamento del Tesoro ha sancionado a trece altos funcionarios del gobierno bolivariano. Este tipo de sanciones ya fueron aplicadas durante la gestión de Obama. Sin embargo, la amenaza de emprender nuevas sanciones, esta vez económicas contra el país, amerita que valoremos a profundidad la situación actual de las relaciones comerciales entre ambos países y cómo afectarían a Venezuela de cumplirse las amenazas injerencistas de Trump.

Para nadie es un secreto que las exportaciones petroleras representan nuestro ingreso más importante. En este sentido, muchos analistas consideran que las sanciones económicas contra Venezuela estarán orientadas en esta área. Es importante tomar en cuenta que según el informe de junio 2017 de la Monthly Energy Review Venezuela le suministra a los Estados Unidos un promedio de 764.000 barriles diarios. Esto convierte a Venezuela en la tercera fuente de importaciones petroleras para los EEUU. Asimismo, es necesario indicar que alrededor del 60% de las exportaciones venezolanas están destinadas al vigoroso mercado del continente asiático, particularmente para China e India.

No obstante, es bien sabido que una parte importante del petróleo enviado a China está destinado a cubrir las cuotas del servicio de deuda contraída con esta nación. En consecuencia, el mercado norteamericano al cual se le vende alrededor del 20% de nuestras exportaciones juega un papel neurálgico para la economía venezolana. En otras palabras, el flujo de caja de la industria petrolera sostiene una relativa dependencia con respecto a las ventas en el mercado del norte. Si las sanciones de los EEUU se hiciesen efectivas de inmediato las consecuencias serían catastróficas para la ya crítica situación económica nacional. 

Por su parte, para la Administración Trump tampoco parece ser sencillo sustituir de buenas a primeras las importaciones petroleras del país. De los 8.794.000 b/d que importaron los Estados Unidos en julio el 9,74% fue crudo venezolano. Aunado a esto, se debe indicar que en este mes hubo un aumento del 10,86% de las exportaciones de crudo venezolano a los EEUU.  A pesar de las fuertes declaraciones del Senador ultraconservador Marco Rubio, en donde señala que los Estados Unidos pueden sustituir fácilmente las importaciones petroleras de Venezuela “aumentando las importaciones de México y Canadá”, otros analistas son más moderados al respecto. Por ejemplo, en una entrevista al director de Caracas Capital Markets, Russ Dallen, es notorio que a pesar de que el entrevistado recomienda a los EEUU disponer de la venta de sus Reservas Estratégicas de Petróleo para imponer las sanciones contra Venezuela, cuando es interpelado por la periodista sobre las causas de la tardanza en la aplicación de las sanciones, el asesor de la Casa Blanca responde “porque nadie quiere ser el político que suba el precio de la gasolina”.  Resulta previsible que una suspensión abrupta de las importaciones petroleras provenientes de Venezuela tendría consecuencias negativas en el corto plazo para los EEUU.

Se debe destacar que aun cuando las relaciones entre Venezuela y Estados Unidos se han deteriorado notablemente en estos últimos diecisiete años, las relaciones comerciales se han mantenido relativamente estables, con cambios graduales y para nada sorpresivos. Debido al crecimiento de las tensiones diplomáticas EEUU-Venezuela estos países han buscado reorientar su política en cuanto a la sensible área para ambos: el petróleo. Venezuela en su condición de exportador petrolero ha buscado penetrar nuevos mercados y los Estados Unidos en su condición de importador han encontrado nuevas fuentes de suministro.  Los siguientes datos son ilustrativos al respecto:
Cifras exportaciones de petroleo y derivados venezolanos a EEUU.

Un análisis concienzudo de la política energética de las últimas dos Administraciones de la Casa Blanca podrá comprender las tendencias que llevaron a estos cambios que encuentran su punto de inflexión en el 2008. El presidente G. W. Bush llega al poder en medio de una crisis energética que ponía en peligro la seguridad de los EEUU (declinación de su producción doméstica, alta dependencia al petróleo de la zona en conflicto del Medio Oriente y crisis de la industria petrolera mexicana) ello permite comprender la campaña militar emprendida en función de controlar el Medio Oriente, política expresada por uno de los asesores de Bush como “ponerle la mano al grifo”. Para la gestión Bush era una necesidad inminente garantizar fuentes seguras de suministro a los EEUU, para poder garantizar la supremacía del país frente a sus emergentes competidores China y Rusia.

En este contexto, a pesar de la clara participación del gobierno norteamericano en el Golpe de Estado del 2002 y del paro petrolero del 2003 las relaciones comerciales entre ambos países se mantuvieron estables. Sin embargo, la Crisis Financiera Internacional en el año 2008 afectó intensamente la economía norteamericana, la cual tuvo que enfrentar una drástica reducción de la demanda de hidrocarburos debido a sus altos precios.

El 20 de enero del 2009 Barack Obama asume la presidencia de los EEUU sumido en la más poderosa crisis económica que ha vivido el país desde la Gran Depresión y bajo la preocupación de que nuevos competidores le arrebataran la supremacía económica a su país. Esto llevó a Obama a reformular ampliamente su política energética de cara a los siguientes años. Amparados en la idea del Trilema Energético, la Administración Obama se enfoca en una cambio de la matriz energética sustituyendo el petróleo por otras fuentes de energía allí donde fuera posible. En este sentido, Obama se esforzó por disminuir el consumo petrolero de los Estados Unidos a la par que aumentaba su producción doméstica  no convencional, por medio del método de fracturación hidráulica. La meta era hacer de Estados Unidos un país autoabastecido energéticamente para el año 2017. Aun cuando los cambios en la matriz energética norteamericana dieron resultados positivos en sectores económicos residenciales y comerciales, el sector industrial y el transporte siguen siendo ampliamente dependientes de la energía petrolera. Aunado a esto, la producción doméstica, si bien ha crecido en inmensas proporciones, no ha logrado abastecer la ingente  demanda nacional.

En el An American First Energy Plan (propuesta petrolera del actual presidente de Donald Trump, en su campaña electoral) la meta de un país autoabastecido se replantea para el año 2025. Es importante destacar que la política energética de la Administración Trump se diferencia de la implementada por la Administración Bush, ya que no se trata de un esquema de crisis energética y declinación de la producción doméstica, sino de un “reconocimiento del inmenso potencial de reservas de energía doméstica (…) en los Estados Unidos”. Asimismo, la Administración Trump marca distancia con la política energética de Obama en tanto que no se trata de un cambio de matriz energética que favorezca y estimule la aplicación de energías limpias y renovables en la economía norteamericana, sino que el Republicano Trump plantea  “eliminar políticas perjudiciales e innecesarias, de tales como el Plan de Acción Climática y las regulaciones sobre el Uso de las Aguas en Estados Unidos” e impulsar el consumo nacional de la contaminante industria del carbón. La gestión de Trump se basa principalmente en las esperanzas de un gran crecimiento de la producción interna de petróleo y carbón.

Sacamos a colación todos estos elementos por la necesidad de comprender que los EEUU llevan tiempo tras la meta de prescindir del petróleo extranjero, no solamente del venezolano. El reciente anuncio de las sanciones económicas sobre el país  debe  servirnos como excusa para analizar a mediano plazo las condiciones de la industria petrolera venezolana en el mercado norteamericano.

Ahora bien, si los Estados Unidos disponen de aplicar sanciones inmediatas contra Venezuela debido a la próxima instalación de la Asamblea Nacional Constituyente, el gobierno nacional y la industria petrolera necesitará buscar con la mayor celeridad posible nuevos mercados o extensiones de cuotas en los mercados donde ya suministra, para intentar hacer un pronto control de daños para evitar agravar la delicada situación económica nacional.

Por otro lado, mucho se ha hablado de un posible embargo a la empresa venezolana CITGO en los Estados Unidos, que cuenta con más miles de trabajadores y un capital estimado por la Torino Capital en más de mil millones de dólares. En consecuencia, el poderoso y ultraconservador Lobby petrolero de los Estados Unidos, financista principal de la campaña de Donald Trump, ha visto con preocupación el ingreso de Rusia en el mercado petrolero nacional. Las modestas importaciones de petróleo ruso que surte el mercado estadounidense con 300.000 b/d y la compra de acciones de CITGO de la petrolera Rosneft, tiene bastante inquieto a los empresarios del fracking, los cuales pudieran estar presionando a Trump para aprovechar la oportunidad y embargar a Citgo.

En otros aspectos de la economía, es importante recordar que las importaciones  petroleras de Venezuela ascendieron en el año 2015 a 5.816.000 millones de dólares. Estas importaciones son sumamente importantes para mantener activa nuestra industria petrolera. Según cifras del BCV el 80,1% de las importaciones no petroleras fueron de bienes de consumo intermedio y un 20% de formación bruta de capital fijo. Parte importante de estas importaciones se hace a los EEUU. Una suspensión de la venta de estos insumos por parte de los EEUU podría entorpecer el buen funcionamiento de la industria petrolera nacional. Aunado a esto, Venezuela, en el mismo año importó aproximadamente 22.162.000 millones de dólares en rubros no petroleros. Aunque no se encuentran publicados los datos oficiales sobre las importaciones no petroleras provenientes de los EEUU, durante el 2015, sabemos que en el 2013 Venezuela importó, según cifras del Instituto Nacional de Estadística, 10.539.764.433 US$ FOB, lo que significó un  23,34% de las importaciones totales.

Según la página de la Office of the United States Representative los Estados Unidos exportaron a Venezuela en el 2016 productos agrícolas por el monto de 651 millones de dólares, distribuidos en rubros como maíz, trigo, harina de soja y aceite de soja. Asimismo, los Estados Unidos surtieron a Venezuela en productos químicos y maquinarias. Por su parte, Venezuela no solo le vendió petróleo a los Estados Unidos, también les suministro Aluminio por 113 millones de dólares, productos químicos en 114 millones de dólares y algunos productos agrícolas por 4 millones de dólares, entre otros negocios.

En nuestra opinión, no es conveniente para ninguno de los dos países la suspensión de relaciones comerciales. Para Venezuela los efectos pudieran ser devastadores, debido a que el país enfrenta una grave crisis económica y sus Reservas Internacionales van en picada, descendiendo por debajo de los 10.000 millones de dólares.  Por su parte, para los Estados Unidos las sanciones económicas a Venezuela conllevaría odioso aumento de la gasolina, que afectaría a los trabajadores norteamericanos y contribuiría al ya iniciado desplome de popularidad del presidente Donald Trump, quien en apenas seis meses de gestión ha tenido que enfrentar fuertes protestas populares y que está teniendo un breve lapso de estabilidad política.

Si existe un ápice de sindéresis en la Casa Blanca y el Departamento de Estado, los anuncios sobre sanciones económicas a Venezuela no pasaran de haber sido unas declaraciones airadas del excéntrico y desmesurado presidente. Sin embargo, la sindéresis no ha sido una de las características de la Administración Trump. En consecuencia, si priva la prudencia entre los decisores de Miraflores, emprenderán de inmediato planes contingentes y de mediano plazo para buscar otros destinos para la producción petrolera que se le destina a los EEUU y otros productores que puedan surtirnos de los bienes y servicios que le importamos al gigante del norte. La decisión de ser soberanos amerita comprender la seguridad nacional de manera integral.
daalifa@gmail.com