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miércoles, 23 de septiembre de 2020

El terrorismo global. Estados Unidos e Israel a la cabeza

Por Rubén Alexis Hernández:

Tras los acontecimientos del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos, la élite de esta nación, liderada políticamente por George Bush hijo, declaró el inicio oficial de la guerra mundial contra el terrorismo, que conceptualizado de acuerdo a los intereses estadounidenses y de sus aliados, representaba un gran peligro permanente para la seguridad, la democracia y la libertad en Estados Unidos y el resto del orbe “libre”; consideraron los halcones de la guerra que desatar una respuesta militar amplia contra los “responsables” de los “atentados” era más que necesario, y que  sería una acción plenamente respaldada por la opinión pública.

Pero en realidad el conflicto originado no fue más que una justificación y una estrategia para intentar mantener la hegemonía internacional de la nación norteamericana, en un mundo aparentemente unipolar, pero en el que países como Rusia y China ya amenazaban con una importante proyección de cara a disputarle a Estados Unidos el dominio en el planeta, como de hecho ya está pasando (2020).

Entonces el peligro que en teoría representaba el terrorismo, específicamente el islámico para Estados Unidos y el resto del mundo “libre”, no fue más que otra de tantas excusas que a lo largo de más de 200 años ha tenido la élite estadounidense para iniciar conflictos militares o participar en ellos durante su transcurrir. En el caso de la “guerra contra el terrorismo”, significó claramente la justificación “perfecta” para intervenir de forma contundente, en primer lugar, en varias partes del Cercano y Medio Oriente hasta nuestros días, y defender así sus intereses económicos y geoestratégicos, y mantener su influencia geopolítica y dominio militar en esa región tan importante en varios ámbitos, con obvio apoyo de Israel y de algunas naciones europeas, integrantes de la OTAN.

Y cómo no podía ser de otra manera, pronto esta guerra abarcó prácticamente a cada rincón del planeta donde tienen sus narices metidas el Imperio norteamericano y sus “amigos”, y en plena crisis sanitaria por la pandemia de COVID-19 y consecuente recesión, esta guerra parece intensificarse, quizá tratando de aprovechar la complicada situación socioeconómica que afecta especialmente a los pobres. Ahora bien, si abordamos la palabra terrorismo como debe ser, en un sentido amplio, no limitado conceptualmente de acuerdo a los intereses de Estados Unidos y sus aliados “democrático-libres”, está claro que terroristas son Estados Unidos, Israel y otras naciones que durante muchos años han estado al lado del imperio norteamericano derramando la sangre de numerosos seres humanos, en el marco del dominio global estadounidense.

En este contexto el terrorismo ejercido por Israel no conoce límites, considerando, por ejemplo, lo que su ejército ha hecho contra los palestinos, reprimiendo con brutalidad y asesinando en su mayor parte a mujeres, niños y discapacitados, con el objetivo de arrinconar cada día más a todo un pueblo en una porción territorial cada vez menor.

De manera que en la famosa “guerra contra el terrorismo” Estados Unidos, su principal aliado Israel y el resto de socios, sí que desataron un terrorismo a gran escala, y no sólo en el Cercano y Medio Oriente, donde se suponía estaban localizados sus enemigos, un puñado de fundamentalistas islámicos. Es una verdadera agresión global, el terrorismo mundial ejercido por una banda de delincuentes de élite liderada por el binomio Estados Unidos-Israel mediante el sionismo, supuestamente para derrotar a Al Qaeda y otros grupos terroristas islámicos, pero que en realidad sólo ha buscado la continuidad del dominio estadounidense en el orbe.

Es tal el nivel criminal de esos delincuentes, que formaron un grupo bien oscuro, conocido como ISIS o “Estado Islámico”, que han sembrado el terror en Siria y otras naciones del Cercano y Medio Oriente en nombre de Estados Unidos, Israel y sus aliados mundiales. Y dentro de dicha continuidad hegemónica, la “guerra contra el terrorismo” en países como Irak y  Afganistán también ha sido una suerte de lucha indirecta contra Irán, Turquía, Rusia y China, potencias con intereses en toda Asia, además de funcionar, o así lo cree la élite sionista-estadounidense, como especie de muro de contención regional del creciente poder y progresiva influencia de Rusia y China en toda la Tierra, lo que por supuesto es un problema para el Imperio norteamericano y sus socios.

ruhergeohist@yahoo.com

miércoles, 29 de julio de 2020

Estados Unidos quiere un conflicto militar con China



Por Rubén Alexis Hernández:
Todo imperio o potencia en la historia de la humanidad ha tenido su fin, y el caso de Estados Unidos no será la excepción. Y esto parece estar cada vez más cerca, considerando la complicada situación interna de la nación norteamericana y su indudable pérdida de dominio global, en particular en el ámbito económico.
Está claro, sobre todo en el contexto de la pandemia por COVID-19 y los estragos derivados de ésta en todo el orbe, que la realidad ha demostrado que Estados Unidos se encuentra en franca decadencia; no obstante, los líderes del aún imperio estadounidense intentan seguir mostrando músculo ante potencias como China y Rusia, lo que para algunos analistas parece más bien ser una muestra de miedo y debilidad.


Y en efecto, la debilidad y el temor de las élites estadounidenses y los lobbies externos que las apoyan, pudieran verse reflejados, por ejemplo, en la insistencia de formar alianzas para detener la “amenaza” china para sus intereses y para la seguridad, la paz, los derechos humanos, la democracia y la libertad en el mundo. Hasta ahora se ha dado una guerra en aspectos como el comercial, diplomático, tecnológico y comunicacional, pero todo apunta a una confrontación militar directa.

Claro que no sorprende la postura de Estados Unidos frente a China, considerando que el gigante asiático es uno de sus mayores contendientes por la hegemonía mundial, con intereses en todo el orbe, situación que evidentemente no le ha caído en gracia a la élite económica estadounidense y a su administración política. Incluso China parece ser una de las pocas naciones con crecimiento económico en medio de la pandemia por el coronavirus, mientras que la economía de Estados Unidos ha tenido un evidente decrecimiento, aún antes de la crisis sanitaria mencionada. La influencia de China es tal en el mundo, que, en el caso de América Latina, otrora patio trasero exclusivo del águila norteña, sus inversiones han tenido un repunte extraordinario.
 De manera que China y otras potencias globales sí representan una amenaza para los intereses estadounidenses, pero más por su presencia económica cada vez más fuerte en cada rincón de la Tierra, que, por las amenazas para la paz, la seguridad, la libertad y los derechos humanos en el globo.

Considerando entonces el oscuro panorama de Estados Unidos en el ámbito interno y en el ámbito externo, es evidente que ya es insostenible para esta nación mantener esa clara hegemonía de otros tiempos, y en este sentido apela a amenazas y sanciones de todo tipo incluso contra algunos de sus propios aliados históricos, quienes por beneficios económicos han comerciado en un nivel significativo con potencias como China y Rusia.

Por cierto, que estas naciones están tratando, como respuesta a la prepotencia y arrogancia del país norteamericano, de deslindarse poco a poco del dólar, desplazando progresivamente al mismo en su comercio y finanzas globales y acumulando oro en grandes cantidades.

Más aún, China logró irónicamente que diversas corporaciones estadounidenses invirtieran en grande en su territorio, debido entre otras cosas a la presencia de mano de obra barata. He aquí el porqué del insistente llamado de la élite política estadounidense y sus lobbies externos a parte de la comunidad internacional, en cuanto a que haya una alianza-unión para combatir la amenaza china. Y la cereza del pastel para intentar originar un conflicto militar ha sido la de culpar a China por la pandemia de COVID-19, (el Gobierno de Trump ha hecho referencia en varias ocasiones al virus chino).

Y si bien dicha insistencia pudiera obedecer, según algunos, a una simple propaganda para ayudar a Donald Trump a ganar puntos en plena campaña electoral para las elecciones presidenciales de este 2020, haciendo creer mediáticamente a buena parte del pueblo estadounidense que China es un peligroso enemigo para la libertad y la democracia en Estados Unidos, aunque sólo de la boca para afuera, también es cierto que hay una clara determinación de enfrentar al gigante asiático por todas las vías, incluso por la militar.

Y no es nada descabellado que suceda esto último, pues al fin y al cabo la casi totalidad de las guerras a lo largo de la historia, no fueron más que conflictos de entidades político-territoriales en defensa de sus intereses o de los intereses de la élite económica. De manera que hay una confrontación a la vista, que está siendo azuzada con intensidad y desespero por Estados Unidos, cuyos enemigos parecen ser claramente China, Rusia, Irán, Corea del Norte, Turquía y Venezuela a la cabeza, mientras que los estadounidenses contarían con Brasil, Colombia, Israel, Corea del Sur, India e Inglaterra como principales potencias. Ahora bien, de una u otra manera todo el mundo se vería involucrado en este derramamiento de sangre internacional.

En resumen, Estados Unidos quiere a como dé lugar generar una guerra mundial convencional de alto impacto, con graves consecuencias para la humanidad, pero es la última carta que le quedaría creyendo que así defendería sus intereses, golpearía a sus enemigos con fuerza y mantendría su liderazgo planetario, aunque la verdad es que las posibilidades de una victoria son mínimas, con todo y el apoyo de sus aliados, que también perderían mucho con la derrota, en especial el Estado terrorista de Israel, cuya influencia en el país norteamericano es notable.

Y cuyo reinado de terror en el Cercano Oriente se ha mantenido gracias al apoyo estadounidense. Como todo imperio en decadencia con graves problemas internos y externos, y queriendo evitar el inminente derrumbamiento del dólar como referente financiero en el orbe, y por tanto el colapso de su economía en general, Estados Unidos desesperadamente llama a parte de la comunidad internacional a una especie de cruzada contra los “comunistas” chinos y su banda de “terroristas”, incluyendo a Venezuela, nación suramericana que por tener una importante alianza con China, Rusia e Irán, sería sin duda alguna uno de los epicentros de este conflicto global, y tristemente sufriría peores consecuencias que otras entidades, debido a la dura crisis socioeconómica que viene padeciendo desde hace varios años.

A continuación, la advertencia de un congresista estadounidense acerca del inminente conflicto militar entre Estados Unidos, China y sus respectivos aliados:

 “Un congresista estadounidense advierte de un conflicto militar entre Estados Unidos y China en los próximos tres a seis meses, con una cifra muy alta de muertos. ‘Yo auguraría que habrá un enfrentamiento en los próximos tres a seis meses’, dijo al diario Washington Examiner el director del Subcomité Republicano en la Cámara de Asuntos Exteriores para Asia, Ted Yoho, en una entrevista publicada el sábado.

Los comentarios de Yoho confirman los derroteros por donde han ido las relaciones entre EE.UU. y China en los últimos años, en torno a las cuales funcionarios de inteligencia del país norteamericano evalúan que el mayor poder asiático está librando una guerra fría contra Washington.

Durante la entrevista, mientras Yoho discutía los ejercicios navales estadounidenses en el mar de la China Meridional, afirmó que ‘el Gobierno chino busca reforzar el control de las rutas marítimas alrededor de sus fronteras y creo que lo que harían es embestir uno de nuestros barcos y decir que fue un error’.

‘Creo en todas esas posibilidades’, dijo Yoho. “Atacar cualquiera de nuestros barcos sería un gran error, pero creo que están dispuestos a arriesgarse para probar las aguas” y “desafortunadamente, morirá gente”.
Al citar el potencial armamentístico estadounidense, Yoho aseveró que ‘EE.UU. está dispuesto a hacerles frente y eso puede forzar la mano de China’, para luego alertar que, si no se hace nada al respecto, ello impulsará más a China a seguir haciendo lo que está haciendo.

Desde China han advertido, a su vez, de la posibilidad de una confrontación militar con EE.UU. si no se resuelven las disputas entre ambas potencias. Ante tal coyuntura, el presidente chino, Xi Jinping, ha ordenado a su Ejército estar listo para el peor de los escenarios” https://www.hispantv.com/noticias/ee-uu-/471173/guerra-china-eeuu-tension
ruhergeohist@yahoo.com