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sábado, 25 de julio de 2020

Triste aniversario, feas conclusiones y muchas contradicciones

Por Sergio Ortiz:

Ayer se cumplieron 26 años del atentado contra la AMIA. Directivos de la entidad sacaron pésimas conclusiones de ese hecho. Y el coronavirus no dio tregua, pese a lo cual, contradictoriamente, el AMBA fue flexibilizado.

Con puntualidad, ayer desde las 9 y 53 horas, - en rigor desde días antes – los directivos de la AMIA recordaron el hecho luctuoso de veintiséis años atrás.
En Pasteur 633 murieron 85 personas y fueron heridas otras 151. El amplio espectro de las víctimas denota que ese atentado, si bien fue enfilado políticamente contra la mutual judía, tuvo de blanco al pueblo argentino, al margen de sus creencias religiosas o no.


Los actos terroristas son repudiables, pero hay algunos más repudiables que otros. Cuando los dos aviones conducidos por extremistas que enlodaron la religión musulmana se estrellaron contra las Torres Gemelas, en el mundo hubo muchos que se alegraron de la caída de un símbolo del imperio. Otros, sin alegrarse, íntimamente lo vieron con simpatía.

En cambio, no se conoce ninguna postura favorable al atentado en el Once. Execrable por donde se lo mire: por atentar contra una mutual, por hacerlo en la calle, por la hora que aumentó las víctimas, etc.
A diferencia de los delitos de lesa humanidad cometidos por la dictadura militar-cívica, los muertos de la AMIA no tuvieron justicia. En el otro caso, bien que con demora y superando intentos políticos y jurídicos de brindar impunidad, se logró juicio y castigo para muchos de sus responsables y autores mediatos (más para los que vistieron uniformes y muchísimo menos entre quienes calzaban trajes o sotanas).

Esa diferencia entre una justicia que no llegó y otra que acudió, aunque demorada, radica en que en el bombazo en la AMIA se falló en identificar a los autores. Se falseó deliberadamente la cuestión para inculpar injustamente a Irán y Hezbollah.

Eso no fue casual ni inocente. Pareció copiado de las malas artes del almirante Emilio Massera cuando en la ESMA hizo fotografiar bajo una bandera de Montoneros a las dos monjas francesas secuestradas en 1977 en la Iglesia de la Santa Cruz. Entre los escombros de la AMIA sembraron piezas de una Traffic para ocultar otra similar, empleada para llevar los explosivos y acusar a un funcionario de la embajada de Irán. Fue como plantar la bandera de la República Islámica: vinieron los agentes del Mossad y la CIA a descubrirla junto al motor y otras pruebas puestas para acusar a inocentes.

No hubo justicia por el encubrimiento por parte del gobierno del hoy senador momia a punto de volver a casarse a los 90 años, de su SIDE, de jueces como Galeano y fiscales como Mullen, Barbaccia y Nisman. Este último andaba de putas con los fondos de la UFI AMIA en vez de investigar. El nulo resultado no es fruto de la falta de colaboración de Irán sino de la pésima justicia y aún peor agencia de inteligencia locales que obedecieron al falso libreto de Israel y Estados Unidos. No querían saber la verdad de lo ocurrido, simplemente demonizar a Irán. Así fueron los nulos resultados.

¿Cuál reforma?
No conformes con acusar sin pruebas a Teherán, esos círculos sionistas redoblaron sus falsas acusaciones cuando el gobierno K firmó en enero de 2013 un Memorando de Entendimiento con Irán. En el período macrista de lawfare y con jueces como Claudio Bonadío y fiscales como Germán Moldes, se reabrieron causas cerradas por la justicia para volver a acusar a CFK, a su excanciller Héctor Timerman y otros políticos. Aseguraron que al firmar aquel acuerdo con Irán su intención fue encubrir el atentado a la AMIA. Y peor aún, se incurrió en el delito de “traición a la patria”.

Muchos de esos acusados fueron a la cárcel, Timerman murió de cáncer y de angustia y Cristina se salvó raspando, por sus fueros. Estos sufrimientos deben sumarse a la sangre derramada en Pasteur 633, pero las cúpulas de AMIA y DAIA no lloraron ni una lágrima de cocodrilo por Timerman y esas víctimas.
En este 26 aniversario el titular de la primera entidad, Ariel Eichbaum, volvió a acusar a Irán e Hezbollah como autores del atentado, sin ninguna prueba. También se quejó de que no hay avances en la causa de la muerte de Nisman, que calificó de “asesinato”, sin elementos para desmentir un evidente suicidio.

Los mismos que embarraron la cancha, admitieron la injerencia de potencias extranjeras en el encubrimiento del atentado, hicieron falsas denuncias, aceptaron que se pagara con fondos reservados a detenidos para acusar falsamente a otros de ser la “conexión local”, reabrieron causas para perseguir a rivales políticos, etc., ¡ahora se quejan de la falta de justicia en la causa AMIA! Cosecharás lo que siembras…

Quizás lo más grave de este aniversario es lo que directivos y abogados de la AMIA han planteado como reclamos legales. Por caso, exigieron una nueva ley antiterrorista mucho más amplia que la votada bajo gobierno kirchnerista. Esto podría ampliar la esfera de las agencias de inteligencia que hoy distan mucho de estar democratizadas, con tantos agentes que actuaron bajo el mando de Gustavo Arribas y Silvia Majdalani.
También pidieron se reforme el Código Penal para crear el “juicio en ausencia”, un despropósito para entendidos en Derecho y no sólo garantistas.

Apoyaron al erróneo criterio de Alberto Fernández de mantener a Hezbollah en el registro de organizaciones terroristas donde la introdujeron las administraciones Macri-Trump. Y reclamaron acciones enérgicas contra este partido legal libanés. Ya lo hicieron Macri y Patricia Bullrich, cuando – tras una denuncia de la DAIA - detuvieron en marzo de 2019 a los hermanos musulmanes Abraham Salomón acusados de terrorismo porque uno había viajado al Líbano…

AMIA y la DAIA son pésimas consejeras para el gobierno de los Fernández en materia política y judicial. Esas entidades se atribuyen el mérito de reformas como la figura del arrepentido, el agente encubierto por causas de terrorismo y el testigo de identidad reservada. Las causas que hoy investigan el espionaje de la AFI macrista demuestran que esas reformas fueron una porquería. Una inundación del sótano podrido de la democracia y las cloacas de Inodoro Py.

Finalmente, un dato duro, sin consideraciones políticas. Se dice que el atentado a la AMIA fue el más grave de la historia argentina. Error. El más grave fue el bombardeo gorila a Plaza de Mayo, en junio de 1955: 308 muertos.

Contradicciones
El miércoles 15 fue hasta ahora la peor jornada de la pandemia porque hubo un récord de 82 muertes. El viernes se batió la marca de nuevos contagios, 4.518 casos, con 26 nuevas muertes.
Así las cosas, hasta ayer el país registraba 119.301 contagios y 2.204 muertos, la mayoría de los cuales en el AMBA. Allí las camas de terapia intensiva ocupadas está en el 64 por ciento.
El daño que viene haciendo la pandemia está en aumento y se está entrando en el famoso “pico” de contagios.

Por eso luce como contradictorio que el viernes el presidente AF, con la compañía de Horacio Rodríguez Larreta, su amigo, y Axel Kicillof, hubiera comunicado una flexibilización de las condiciones vigentes en ese sector. Por caso, las industrias de 35 municipios bonaerenses que no estaban funcionando fueron habilitadas para abrir. ¡Hasta los runners podrán correr en CABA, incluso sin barbijos!

La consigna larretista de que hay que aprender a convivir con el virus, pero con responsabilidad, parece una mala copia del gobierno sueco, que fracasó alevosamente.

Especialistas recordaron que, además de otros factores preocupantes, el frío invernal será un condimento extra a favor del virus.

En ese marco, el cronista discrepa respetuosamente con las decisiones del trío de Olivos. Y tiene dudas sobre las razones que motivaron esa flexibilización. ¿Fue para atender la situación de sectores populares necesitados de salir a la calle para conseguir una changa porque con la cuota del IFE no alcanza?

¿O más bien fue una respuesta amigable a la presión de las cámaras monopolistas del G-6, invitados especiales y contradictorios en Olivos el 9 de Julio?

No sólo la lucha contra el coronavirus está entrando en una fase decisiva. También sucede eso con la negociación de la deuda externa, que por diferencias entre lo mucho ofrecido por el gobierno y lo muchísimo que pretenden BlackRock y Monarch, va a seguir después del 4 de agosto.

En esa negociación AF busca una ayuda de Trump, el Tesoro yanqui y el FMI, donde Washington talla como el socio mayor. Eso pesó en el cálculo oportunista que impregnó las posiciones de Argentina en la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, el miércoles 15 en Ginebra. Allí el delegado argentino compartió el injusto informe de la Alta Comisionada Michelle Bachelet contra el gobierno de Nicolás Maduro, acusándolo de violar los DD HH.

Ante las protestas que esa postura pro-estadounidense generó en sectores progresistas, el presidente forzó un reportaje con Víctor Hugo. Allí se puso otra vez al medio, cuestionando a Maduro, pero reconociéndolo como el mandatario legítimo.

“Fue una vergüenza la postura contra Venezuela”, dijo el relator de los goles con el “ta ta ta”. Prescindiendo del VAR, fue un planeado gol en contra del arco venezolano y latinoamericano. Massa y Solá, las dos líneas, corrieron felices hacia la mitad de la cancha, dándolo por bueno.

ortizserg@gmail.com

sábado, 20 de julio de 2019

Macri cada vez más obediente al dúo Trump-Netanyahu



Por Sergio Ortiz:
Visita de Pompeo y declaraciones de Hezbollah terrorista 

Este 18 de julio se cumplen 25 años del atentado terrorista a la mutual judía, AMIA, donde murieron 85 argentinos y fueron heridos 151. EE UU, la CIA norteamericana y el Mossad, más la derecha macrista y los servicios en Argentina se lo atribuyeron sin pruebas a Irán, supuestamente ejecutado por Hezbollah, organización político-militar libanesa.

Eso ocurrió bajo gobierno menemista, que por medio de la SIDE y sus fondos secretos y el juez Juan J. Galeano, etc. armó un juicio escandaloso contra “la conexión local” anulado en 2004 por el TOF 3 por la manipulación de pruebas y testimonios. Ese magistrado perdió su cargo; muchos policías bonaerenses estuvieron presos injustamente para desviar culpabilidades.




En el juicio por el encubrimiento fueron condenados en febrero de 2019 Galeano y varios responsables, pero absueltos otros que tuvieron que ver con la maniobra, como Carlos Menem, el titular de la DAIA y banquero, Rubén Beraja; el comisario “Fino” Palacios (designado por Macri a sugerencia de la embajada de Israel como primer jefe de la Policía Metropolitana). Los fiscales, Eamon Mullen y José Barbaccia tuvieron leves condenas porque los ayudó el ministro Germán Garavano siguiendo órdenes presidenciales, como denunció en marzo de 2018 el extitular de la Unidad Especial AMIA del ministerio de Justicia, Mario Cimadevilla.

Quien estuvo detrás de las acusaciones falsas contra Irán y Hezbollah, -que son cosas distintas, política y organizativamente - fue el fiscal Alberto Nisman. En las vísperas de su suicidio en enero de 2015, acusó de encubrimiento a Cristina Fernández de Kirchner y otros funcionarios de su gobierno, por haber firmado el Memorando de Entendimiento con Irán en 2013. Denunció eso, pese a que dicho tratado no era materia judiciable, había sido aprobado por ambas cámaras y nunca entró en vigencia. La falta total de pruebas para esas gravísimas imputaciones, sumadas al descubrimiento de ilegalidades (como sus cuentas bancarias no declaradas en el Merril Lynch de Nueva York), precipitaron el suicidio.

Del atentado a la AMIA fueron imputados Irán e Hezbollah. Y de la muerte de Nisman, inventado como asesinato, fue acusada políticamente Cristina. El Memorando fue visto como el encubrimiento de 85 crímenes y hasta como “traición a la Patria” por el juez Claudio Bonadío.

Mauricio Macri fue parte activa y beneficiario de estas operaciones de servicios de inteligencia, embajadas extranjeras, emporios mediáticos y jueces y fiscales de vendas caídas para analizar todo según las cuentas bancarias y el color de las divisas en juego. El suicidio del fiscal, y la marcha del 18-F, de “Justicia por Nisman”, fue el lanzamiento de su campaña de 2015
Ahora Macri está nuevamente en campaña. Y quiere explotar otra vez el atentado a la AMIA, simulando defender a esas 85 víctimas. Todo falso. Como casi todo lo suyo.

Para eso ha preparado Segunda Conferencia Ministerial Hemisférica de Lucha Contra el Terrorismo en Buenos Aires, el 18 y 19 de julio. Vendrá como figura central el secretario de Estado, Mike Pompeo, exjefe de la CIA, el mismo que en una charla en la universidad de Texas admitió: “yo fui director de la CIA, mentíamos, engañábamos, robábamos. Todo eso hacíamos”.

En esa reunión también habrá una nutrida delegación de Israel y sus especialistas en lucha contra el terrorismo, especializados en bombardear Gaza, El Líbano, Siria e Irán, además de vender armas y software para espiar a todo el mundo, junto a las tecnológicas y agencias de su socio mayor estadounidense.

El saliente embajador de Israel, Ilan Sztulman, recibió del canciller, Jorge Faurie, la orden de mayo en su grado más alto, Gran Cruz. Sztulman dijo a Infobae que se iba con una asignatura pendiente porque no se había declarado a Hezbollah “organización terrorista” como había pedido. Y que eso abría las puertas a un “tercer atentado”.

Macri tomó nota de esos reclamos y dictó un decreto creando el Registro Público de Personas y Entidades vinculadas a actos de terrorismo y su financiamiento (RePET). Funcionará en el Ministerio de Justicia para “prevenir, combatir y erradicar el terrorismo y su financiamiento”.  Todo, para incluir a Hezbollah en esa lista, rechazado por la Confederación de Entidades Argentino-Árabes (Fearab) y sus 300 entidades.

Que lo solicite Israel, se entiende, porque esa organización resistió muy bien su ocupación del sur libanés en el 2000 y le propinó una derrota humillante en 2006, cuando Israel los invadió por segunda vez. ¿Pero Argentina qué tiene que ver? Nada, pero el presidente es obediente del sionismo y el imperialismo. Por medio de Patricia Bullrich y con una denuncia trucha de la DAIA, metió presos a dos hermanos Salomón, jóvenes de religión musulmana, en noviembre de 2018, acusándolos de tener un arsenal y pertenecer a esa organización.

Hezbollah es legal en El Líbano y en las elecciones de mayo de 2018, junto a aliados, ganó la mitad de las 128 bancas del parlamento. El canciller libanés, Gebran Bassil, se lo dijo a Mike Pompeo, de visita a Beirut en marzo pasado: “Hezbollah es un partido libanés y no es terrorista, además goza de gran apoyo popular y tiene diputados en el parlamento”. 13 para ser exactos

El Departamento del Tesoro de EE UU incluyó en su lista negra a Amin Sherri y Muhamad Hasan Raad, dos de esos parlamentarios, y un tercer dirigente, Wafiq Safa.

Pompeo y Donald Trump están furiosos con Hezbollah, por las mismas razones que Benjamin Netanyahu: la organización político-militar de Hasan Nasralá los venció dos veces en Líbano. Y fue clave, junto con Irán y Rusia, en ayudar al presidente sirio Bashar Al Assar. La agresión militar de EE UU-Israel y su aliado Arabia Saudita contra Siria comenzó en 2011, pero no logró sus objetivos.

Por eso el imperio e Israel han incluido a Hezbollah como organización terrorista. Ahora era el turno de genuflexión del socio menor de ambos. Ahí no se terminan sus deberes. El embajador israelí antes de irse también le exigió “el juicio en ausencia”, algo inconstitucional, para condenar sin pruebas a los cinco acusados iraníes de la AMIA.

Macri y Pichetto están viendo cómo satisfacer esa exigencia que viene de tan arriba. Los decretos del PEN no pueden versar sobre leyes penales, pero alguna vuelta le quieren encontrar. Pertenecer tiene sus privilegios, pero también sus obligaciones. 

ortizserg@gmail.com