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viernes, 14 de agosto de 2020

El detalle que faltaba



Por Carolina Vásquez Araya:

Acabar con todo resto de institucionalidad, el objetivo final de las mafias.

El tema de la cooptación de las Cortes del sistema de justicia en Guatemala no es objeto de gran atención por parte de la ciudadanía de ese país. De hecho, en estos meses, cuando la población se encuentra sumergida en el mundo surrealista de una amenaza viral de dimensiones planetarias con la perspectiva de perder el empleo, ver reducidos sus ingresos y temerosa del contagio, pocos son los temas que alcanzan a penetrar en su pensamiento y adquirir cierta preponderancia.



Por ello, lo que se negocia actualmente en el Congreso de Guatemala con relación a la elección de las Cortes y los intentos de cooptar, neutralizar y finalmente eliminar a la Corte de Constitucionalidad -cuyo desempeño aún se mantiene dentro de los parámetros del orden legal- son hechos que fácilmente escapan a la atención de la ciudadanía, lo cual aun siendo comprensible es altamente peligroso.

Guatemala ha sufrido una violencia extrema –física y psicológica- de larga duración; el conflicto armado marcó con sello indeleble a más de una generación y creó una atmósfera espesa de miedo y desconfianza cuya presencia incide, aún después de tantos años de intentos de democracia, en la actitud apática y poco proclive a la participación política dentro de la sociedad civil. Los abusos de poder y los vínculos entre los cárteles del narcotráfico y las esferas empresariales, políticas y castrenses, han dado como resultado la consolidación de las mafias en las instituciones del Estado, con especial énfasis en el aparato de justicia, del cual dependen las garantías de impunidad para quienes cometen toda clase de delitos bajo la salvaguarda del poder.

Una de las razones por las cuales existe esa apatía en relación con el desempeño de las instituciones del Estado es, precisamente, el absurdamente elevado índice de impunidad en el sistema de administración de justicia, en donde quienes se animan a denunciar delitos en su contra suelen ser objeto de represalias y de pérdidas económicas producto de un desempeño pobre del aparato de justicia. Este ha sido históricamente marcado por el soborno, las presiones desde centros de poder y de las mafias en la elección de jueces y magistrados. Ante este escenario, la población está indefensa y sobre todo impotente frente a un aparato poderoso cuyos entresijos le resultan incomprensibles. Una de las causas de esta falta de comprensión respecto de uno de los pilares del sistema democrático ha sido el bloqueo sistemático de los grupos de poder hacia la educación de calidad –una de las herramientas fundamentales para el empoderamiento ciudadano- y las restricciones al derecho de acceso a la información.

Estas limitaciones a la formación ciudadana y a la información han sido cruciales para mantener a la población ajena a las maniobras de sus legisladores quienes, además, han sido electos de acuerdo con una ley diseñada ad hoc para impedir la participación plena de la ciudadanía y, por lo tanto, aun cuando su presencia en la asamblea sea legal, en el fondo es ilegítima.

Todo esto se traduce en una dinámica de círculos concéntricos por medio de la cual los grupos cuyos nexos y acuerdos han logrado capturar todos los hilos del poder, pretenden consolidar el secuestro total de las más importantes instituciones del Estado y así neutralizar, de modo definitivo, todo intento de reforzar la incipiente democracia actual. Por si faltaba algún detalle en este cuadro escabroso sobre la elección de las Cortes, es importante añadir que algunos de los personajes más influyentes en ese proceso se encuentran actualmente guardando prisión preventiva por gravísimos actos de corrupción.

La cooptación del sistema de justicia es el primer paso hacia la dictadura.

elquintopatio@gmail.com


sábado, 23 de marzo de 2019

Las debilidades del sistema



 Por Carolina Vásquez Araya:

La profunda miseria de los pueblos forma parte de un plan estratégico.

Solemos ver los acontecimientos como reflejos segmentados de un caleidoscopio; un juego de espejos que nos obliga a separar en trozos dispersos algo que -visto en toda su dimensión- podría darnos una perspectiva más precisa del espeso caldo político en el cual están sumergidas nuestras naciones tercermundistas. Por ello, es preciso comprender que la pobreza es parte de un plan y los grandes estrategas saben muy bien que para conservar el control del hemisferio sur hay que aplicarlo sin concesiones ni medias tintas. Para ellos, los grandes conglomerados de seres humanos privados de medios de subsistencia son daños colaterales necesarios en esa cruzada por el enriquecimiento de los más ricos y el control de los recursos valiosos de nuestras naciones.



Para ello, cuentan con la complicidad graciosa de gobiernos hundidos en la más grosera y vil corrupción. Son sus peones –los más insignificantes- y precisamente por su carencia de valores, su desprecio por la ley y su ignorancia respecto de la historia de sus pueblos, estos peones son capaces de hundir a sus países más allá, incluso, de las intenciones de sus amos. En Centroamérica se puede observar con prístina claridad el entreguismo de gobiernos aliados con el mayor de sus enemigos: un remedo de sistema neoliberal extremo, cuyo efecto ha sido colapsar a sus instituciones y a sus economías aplastando toda oportunidad de desarrollo. Guatemala, Honduras y Nicaragua no pueden definirse por el color político de sus gobernantes –porque no hay ideología que justifique tanta miseria moral- sino por los hechos que los colocan entre los más represivos, violentos y corruptos del continente.

El caos institucional, las violaciones de los derechos humanos, el desprecio por el estado de Derecho y un estatus permanente de incertidumbre en el cual se debate una ciudadanía abandonada a su suerte, los han convertido en un ejemplo de lo que no debe ser. Sus estrategias de intimidación contra pueblos ya debilitados por el solo hecho de carecer de medios de subsistencia mínimos, funcionan como un freno a la acción ciudadana, mecanismo esencial de toda democracia. En este contexto viciado, los negocios más prósperos son los monopolios, el tráfico de seres humanos y de drogas, en ese orden.

La indiferencia de autoridades e instituciones por el destino de miles de niñas, niños, adolescentes y mujeres desaparecidos sin dejar huella permite deducir la complicidad de sus instancias encargadas de la seguridad ciudadana. Así de podridas están las estructuras institucionales. A esto se añade un plan maestro de larga data, concertado con los sectores de poder económico para mantener a sus pueblos alejados de toda posibilidad de empoderamiento a través de una educación de calidad, acceso libre e ilimitado a la información y la garantía de un sistema de salud capaz de prevenir y evitar la desnutrición crónica que –solo en Guatemala- afecta a más de la mitad de la población infantil.

El cuadro no responde a un castigo divino ni a un infausto destino marcado por la rotación de los planetas. Es parte de un plan perverso pergeñado por mentes maquiavélicas con el único propósito de apoderarse de las riquezas de los países para acrecentar las arcas de un puñado de seres todopoderosos capaces de definir el destino de las naciones con la complicidad de títeres locales. Es, en otras palabras, el mapa de los deseos dibujado por un sistema económico voraz y carente de humanidad, ante el cual los pueblos empobrecidos son indefensos. A menos, claro, que sean capaces de elevarse por sobre sus diferencias para elegir, de entre toda la basura electoral, a sus mejores cuadros políticos. 

elquintopatio@gmail.com

sábado, 20 de octubre de 2018

Hablemos de soberanía


Por Carolina Vásquez Araya: 
Un continente lleno de recursos, incapaz de gobernarse a sí mismo.

Hay que comenzar por definir los términos, ya que de acuerdo con la Academia de la Lengua Española, soberanía es el “poder político supremo que corresponde a un Estado independiente” y Estado es “el conjunto de los órganos de gobierno de un país soberano”. Uno y otro interconectados en el concepto de independencia política como uno de los pilares fundamentales de cualquier sistema de gobierno. Por lo tanto, para presumir de pertenecer a un Estado soberano existen condiciones específicas que, cuando estas no se cumplen, vacías de contenido cualquier discurso emitido por un político en el poder.


Ningún país latinoamericano posee ese rimbombante título. Condicionados y corrompidos en todos sus estamentos por el poder económico y político de países mucho más poderosos cuyos intereses siempre prevalecerán por sobre los de los pueblos sometidos a sus exigencias, han perdido desde hace mucho el derecho de ser soberanos. Baste retroceder a los archivos históricos para constatar la profunda injerencia extranjera en decisiones de orden estrictamente interno en todos y cada uno de nuestros países. La dependencia diseñada y construida como una herramienta de supuesto desarrollo se ha transformado en un lazo indeseable cuyo único resultado es la pobreza y la incapacidad de los gobiernos del continente para gobernar con independencia y un enfoque social de beneficio para sus pueblos.

América Latina ha sido y continúa siendo el patio trasero de intereses totalmente ajenos a esta región. Las pugnas entre Estados Unidos y Rusia, entre Estados Unidos y los países productores de petróleo, entre Estados Unidos y la maquinaria comercial de China, siguen aplastando los intereses propios de cada Estado de nuestro continente en un perverso juego de presiones de todo tipo, sobornando a políticos puestos a conveniencia de las élites con el fin de impedir el empoderamiento de la ciudadanía y así garantizar la sumisión y el entreguismo.

Así es que cuando un presidente latinoamericano empapa su discurso con palabras rimbombantes como soberanía, independencia y dignidad nacional, solo está vendiendo una pomada vieja y deslucida que ha perdido todo su efecto como motivador de masas, pero sobre todo ha perdido toda legitimidad. Ya nadie puede creer en ese cuento desde el momento que, para equilibrar un presupuesto de Estado asaltado por una burocracia ávida de enriquecerse, se recurre a la carísima limosna internacional disfrazada de cooperación. Toda esa farsa discursiva ha de provocar la burla de los poderosos círculos financieros del mundo toda vez que conocen muy al detalle los mecanismos creados por ellos mismos para apretar redes poderosas alrededor de nuestros países débiles y depredados.

Mencionar la soberanía es, por lo tanto, más que una burla un insulto contra nuestros pueblos privados de mecanismos de defensa, sometidos al hambre y a un injusto e innecesario subdesarrollo. En América Latina no existe esa independencia con la cual se empapan discursos falsamente nacionalistas; no existirá mientras “la Embajada”, el Fondo Monetario Internacional o cualquier de esos foros del poder supremo mundial decida sobre los procesos políticos, sobre las políticas públicas en términos económicos, sobre las decisiones gubernamentales respecto de la salud, la educación y la explotación de recursos naturales.
Las debilidades institucionales han sido producto de una estrategia de larga data y no será con políticos improvisados y mediocres como se logrará –algún día, quizá- construir Estados sólidos capaces de defender los intereses nacionales.

elquintopatio@gmail.com

miércoles, 12 de septiembre de 2018

"El miedo y el terror como vector para infectar la psiquis del venezolano".


Por William Castillo Pérez:

La consigna, "sólo el pueblo salva al pueblo", parece haber sido entendida a plenitud por la contrarrevolución. Igual, no ha sucedido en la revolución. Mientras la contrarrevolución, acciona eficientemente anulando la psiquis del pueblo, disminuyendo su capacidad y valentía para defenderse contra la expoliación y la invasión del imperio hegemónico. Y, para ello, ha implementado una campaña para infundirle miedo al pueblo, de manera tal, que le induzca un cambio en su percepción favorable a la revolución bolivariana. El resultado de esta campaña, se evidencia en la escandalosa emigración de venezolanos, que va gritando por otros países, que sus vidas peligran si se quedan en su patria. Ello descalifica la revolución bolivariana ante la opinión pública, propia y extraña.


Esta campaña la ha practicado, la contrarrevolución, porque interpretó que, un pueblo concientizado de su gentilicio, si es capaz de hacer cumplir la consigna "sólo el pueblo salva al pueblo". Entonces con una simple campaña de cuentos de terror y un ataque contra el poder adquisitivo del pueblo bien aplicado, consiguió desajustar la capacidad de análisis de un amplio sector del pueblo, que aunque es minoría, en su mayoría son quienes fijan opinión, además, que ellos no emigran, han logrado empujar a la migración a miembros del pueblo, quienes son precisamente los beneficiarios de la revolución bolivariana, o sea, son pobres. Son gente confundida a causa del miedo a enfrentarse con "situaciones adversas" inducidas por la mediática canalla, que le hace creer, que Venezuela se perdió, y solo en otro país, podrá alcanzar el buen vivir, craso error.

El éxito de la revolución, en la guerra que nos aplica la derecha, depende mucho de la calidad y cantidad del apoyo del pueblo a las políticas implementadas por el Poder Ejecutivo, o sea una férrea unidad con el Gobierno, pero también el Gobierno y el Psuv deben apoyar al pueblo, para su empoderamiento. Es evidente, el poco interés de funcionarios públicos en seguir los planes para lograr este importante propósito, tales como, el desarrollo eficiente de los Consejos comunales, las Comunas, la participación plena de los trabajadores en la producción necesaria y suficiente, que nos permita alcanzar la soberanía e independencia alimentaria.

 Hasta ahora el pueblo ha resistido, pero la inducida migración de venezolanos a países que viven en niveles más bajos que el de Venezuela, nos está indicando que la penetración y afectación de la psiquis del ciudadano ha sido efectiva. Es por ello, que a la par de las medidas económicas, se debe trabajar en profundidad para masificar la adecuada información al pueblo, comenzando por la enseñanza de la CNRBV, la explicación de las políticas creadas por la revolución de manera sencilla, facilitar la comprensión de los postulados de la revolución y la internalización del funcionamiento del Estado-nación venezolano. Conocer y referenciarse con la historia, la cosmovisión y la cosmogonía originaria. Para conseguir allí elementos de juicio que le permitan discernir plenamente, que solo él,-el pueblo- puede salvarse, adquiriendo y ejerciendo una sabia conciencia. En suma, el pueblo debe ser ideologizado. Es aquí, dentro de tu patria donde debes buscar, procurar y disfrutar la solución de los problemas, no es afuera.

Estamos obligados, sí no queremos regresar al estado de esclavitud, a luchar por cambiar nuestra mentalidad; cultivar una fuerte identidad con la patria, seguir  luchando por la paz, ejerciendo a plenitud el Poder Popular, etc. En ese propósito deben actuar en unión granítica, el Gobierno, el pueblo y los partidos políticos de la revolución. Para orientar al pueblo en la lucha por la Justicia Social, que le ha sido escamoteada desde hace 524 años. Creemos que ha pasado suficiente tiempo. Vamos a armarnos de coraje digamos NO! al chantaje de la derecha hegemónica, autóctona y exógena.

No es difícil entender, que la revolución y el Gobierno pudieron haber rendido sus armas ante el ataque, imperial, oligárquico y burgués.
 Pero no lo ha hecho, por el interés y la fuerte voluntad de lograr los cambios, que nos de la mayor suma de felicidad posible, la mayor suma de seguridad social y la mayor estabilidad política, motivación principalisima del Libertador. En ese propósito, la mayoría del pueblo, ha apoyado a la revolución y su Gobierno. Pero ¡cuidado! La semilla de la autodestrucción está plantada. Se hace necesario evitar su desarrollo.

¡Independencia y patria socialista y Soberana!
¡Chávez vive!!
¡La patria sigue!!!
¡Viviremos y venceremos!!!!

wiliancastillop@gmail.com


sábado, 8 de septiembre de 2018

Una guerra solapada


Por Carolina Vásquez Araya:

En América Latina se vive una crisis política peligrosa para las democracias.

En Guatemala, el presidente amagó un auto golpe al estilo Serrano Elías -frenado quizá por algún “poder superior”- dejando en el ambiente la certeza de que la débil democracia, conseguida después de 36 años de un sangriento conflicto armado interno, no tiene la suficiente fuerza para salir indemne de los constantes embates de gobiernos corruptos vinculados íntimamente a las fuerzas castrenses y grupos empresariales que han dominado durante décadas la vida de esa nación. Con un estilo imitado de otros dictadores, Morales se lanzó de lleno a defender su posición declarando abiertamente la guerra a quienes pretenden consolidar el estado de Derecho, fortalecer al sistema de administración de justicia, terminar con la corrupción y acabar con la impunidad. Su mensaje desde el palacio de gobierno y rodeado de oficiales de las fuerzas armadas afianzó la convicción de que el mandatario no es más que un peón controlado y sostenido por el ejército.


La respuesta de la ciudadanía ante el cuadro desolador de los poderes del Estado, transformados en reductos seguros para garantizar privilegios e inmunidad a quienes delinquen desde las instituciones públicas, no tiene siquiera la fuerza suficiente para provocar inquietud en esos círculos. La sociedad civil ha sido fragmentada a través de insidiosas campañas anónimas desde centros de control informático y desde medios de comunicación favorecidos por los políticos de turno. También ha tenido un efecto devastador el acoso, las amenazas y asesinatos contra líderes comunitarios y periodistas cuyo trabajo ha puesto en descubierto actos flagrantes de corrupción.

Es tan descarada la manera como los funcionarios se blindan contra la acción de la justicia que dejan pocas probabilidades de verse afectados por manifestaciones de protesta, la mayoría de ellas debilitadas por el miedo a las consecuencias y la pasividad de una parte importante de la población, por lo tanto carentes del impacto necesario para causar efecto.

Este cuadro no es exclusivo de Guatemala. Ya sucede algo similar en Honduras, Nicaragua, Brasil, Argentina y otras naciones en donde las democracias conquistadas a fuerza de grandes sacrificios y enormes pérdidas humanas, se debilitan aceleradamente en esta suerte de “neo guerra fría” en donde la influencia de las grandes corporaciones y los intereses geopolíticos de Estados Unidos constituye una marca de identidad largamente conocida en nuestro continente. Las consecuencias del perverso juego de poner y quitar dictaduras, negociar con los grupos económicos, romper acuerdos y crear otros más convenientes a sus intereses ha causado el empoderamiento de grupos criminales cuyos tentáculos en el cuerpo institucional de los Estados les ha convertido en un poder paralelo con trágicas consecuencias para las democracias latinoamericanas.

Lo sucedido en Guatemala durante los días pasados marca un regreso a las épocas más oscuras de las dictaduras de los años 80 en muchos los países del continente. Esta nueva guerra contra los derechos ciudadanos, con el ingrediente adicional de una renovada política represiva hacia grupos de mujeres, diversidad sexual, defensores del ambiente y pobladores opuestos a las explotaciones mineras que no dejan ningún beneficio, aumenta la presión del caldero y expone al país a una explosión social de nefastas consecuencias. Ante esto, la única respuesta posible es un movimiento de unidad ciudadana capaz de anular el efecto de las estrategias divisionistas de sus enemigos más cercanos y más peligrosos: sus propios gobernantes.

elquintopatio@gmail.com

sábado, 14 de abril de 2018

"Gobierno proletario, para vencer"


Por William Castillo Pérez:

El pueblo revolucionario, mayoritariamente consciente. Está sumamente interesado en producir y participar proactivamente en la construcción de un nuevo orden sociopolítico, que nos permita implantar definitivamente la sublime justicia social para los venezolanos. Todos sabemos, que las crisis son definitivamente las mejores motivadoras y propulsoras del desarrollo y bienestar de los pueblos, y ésta crisis  precisamente está motivando al pueblo.



Es aquí donde el trinomio (Gobierno-pueblo-partidos revolucionarios) debe engranar sus elementos y producir una acción conducente a lograr dicho propósito. Que, como hemos venido expresando, se puede englobar en dos tareas fundamentales: Producir y Concientizarse.

Para ello, la revolución bajo la sabia dirección del Supremo Comandantes Hugo Chávez en su momento y ahora bajo la consecuente acción del Presidente Maduro ha creado 15 leyes del Poder Popular para concretar el empoderamiento del pueblo. Amén de muchas misiones, planes, proyectos e instrumentos legales necesarios para concretar el sublime propósito, de concretar el tercer objetivo histórico del Plan  de la Patria 2013-2019. Para que ello ocurra. El pueblo venezolano debe internalizar que estamos en una guerra en la cual somos agredidos. Y como tal, debemos asumir una actitud defensiva firme y fuerte. Ello nos plantea:

Que la victoria de la Revolución bolivariana, debe pasar por la derrota  total del Poder económico y su Buque insignia el neoliberalismo. Debe ser una derrota definitiva, y en ese propósito, la Conciencia del pueblo es fundamental, para crear en él, una actitud antiimperialista como la que siempre esgrimió el Comandante Chávez.

No volverá el imperio a subyugar por la fuerza, la injerencia, la intriga y la inducción al suicidio político de los pueblos. Para imponer su hegemonía.

En este objetivo el pueblo debe cerrar filas con su revolución y hacerse dueño de su destino. Las corrientes socialistas ya vuelven a rugir con fuerza en los cauces de América Latina, "si el río suena, es porque piedras trae". Los pueblos están hablando y en un tono muy alto.

Ya la espada de Bolívar augura el fin del colonialismo del imperio gringo. Ya una vez desterró al imperio español. Ahora sentencia al gringo a la más dura y justiciera derrota.

¡Ni un paso atrás camaradas! No es tiempo de lloriqueos, sentemos las bases de la Patria mundial justa y buena. Por la que luchó El Libertador. Es la hora de la revolución bolivariana mundial.

Varias veces en diferentes oportunidades el Libertador expresó: Venezuela ha derramado en los campos de Batalla la sangre de sus más amados hijos, luchando contra el imperio español, para consagrar la libertad de los pueblos de América hispana. Y dispuesta está la población restante a sufrir la misma suerte, luchando contra el mundo si el mundo entero nos agrede. Extensivo al imperio gringo

Aun cuando el imperio nos amenaza con invasiones militares de todo tipo, nos acosa con sanciones y bloqueos financieros y comerciales para minar nuestra resistencia. Debemos asumir, que, esa guerra económica, es la única guerra que ellos están dispuestos a perpetrar en nuestra contra. Claro que no debemos descartar la invasión militar humanitaria con fuerzas de países latinoamericanos. En consecuencia, insistimos en que el pueblo se defenderá efectivamente, si asume con decisión el desarrollo del Poder Comunal ejerciendo la producción de todas sus necesidades y adquiriendo una conciencia política, revolucionaria, patriótica que le permita blindar su siquis contra toda matriz de opinión para modificarle su percepción favorable de la revolución. Para ello debe sustraerse de cualquier influencia negativa que le haga flaquear ante la bestia imperial, es época de lucha, dura, irreductible, hasta vencer, porque la revolución bolivariana está destinada a triunfar para colocar la especie humana en preeminencia.

Debemos, en este sentido, resolver también algunas contradicciones modernas. Aquí dos de ellas:
Contradicciones modernas: En nuestro planeta la inversión privada mundial y su marco conceptual la economía, dominan, controlan todo el estamento político y por ende todo el devenir de los pueblos.  Y, como ellos, los capitalistas, son quienes verdaderamente Gobiernan colocando bajo secuestró a la política. De allí, que podemos afirmar, que contradictoriamente quien tiene la potestad y capacidad de Gobernar es el pueblo, -Poder originario-. De ello debemos estar conscientes, porque es nuestra principal fortaleza -por ello atacan la ANC-. Precisamente, ese pueblo a quien la propaganda imperial le ha insuflado en la mente la falacia que la política y su ejercicio son  dañinos. Es quién debe ejercer el Poder político. Nada más cierto.
La política debe primar sobre el Poder económico y solo el pueblo está en condiciones de ejercer el Poder Público nacional.

Otra contradicción  a solventar es echar por tierra la reducción de Estado nación a simple ente recaudador de impuestos y protagonista de funciones protocolares. Ello es una predicción y un deseo constante del imperio y asociados. Para imponer la inversión privada cómo mecenas  y ductora de la política y por ende gobernante de facto.

Bien, esta contradicción igualmente la puede resolver el pueblo al desarrollar a plenitud el Poder originario mediante la ANC y con ello establecer constitucionalmente un Estado nación  venezolano Socialista comunal democrático y de derecho. (Modificando el Art2 CNRBV)
Independencia y Patria Socialista y Soberana!!!
Chávez vive!!! La patria sigue!!!
Viviremos y venceremos!!!
pereznarw@gmail.com