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miércoles, 2 de septiembre de 2020

¿Qué pasará con Venezuela después de las elecciones en EE UU?



Por Carlos Luna Arvelo:
Hay quienes en la revolución esperan que después de las elecciones presidenciales de noviembre en Estados Unidos, con la salida de Donald Trump de la Casa Blanca, la política de sanciones contra Venezuela dé un giro y con ello la Revolución Bolivariana tenga un respiro.

Jesús Farías economista, constituyente y férreo defensor del gobierno venezolano es uno de estos. Semanas atrás decía “…yo creo que el tema del bloqueo va a cambiar el año que viene con las elecciones en los Estados Unidos…con Venezuela se van a cerciorar que no es posible acabar con la Revolución Bolivariana a través del bloqueo y se van a ver obligados a utilizar otros métodos…”


Analizando el comportamiento de los EE UU hacia Venezuela desde 1998, cuando Hugo Chávez asumió la Presidencia del país y puso en marcha transformaciones radicales, y viendo la evolución de las sanciones económicas y financieras, hasta el día de hoy, no parece previsible que este giro ocurra.

Quedó fehacientemente demostrada la injerencia de la Embajada de los EE UU en las actividades de desestabilización contra el gobierno de Hugo Chávez y su participación en el golpe de estado 2.002, así como el financiamiento a ONG, que llevaban a cabo actividades desestabilizadoras, bajo la fachada de la defensa de la democracia y las libertades ciudadanas.       
 
Desde 2014 ha venido arreciando el ataque imperial a Venezuela iniciando la estrategia intervencionista de las sanciones económicas y financiera al país.

En diciembre (2014) el Senado estadounidense aprobó la Ley Pública 113-278, llamada Ley de Defensa de los Derechos Humanos y la Sociedad Civil de Venezuela, que supuestamente estaba destinada a “imponer sanciones específicas a determinados individuos en Venezuela, que fueron responsables, según el gobierno de EE UU, de violaciones de DD HH., durante las protestas opositoras”.

Dicha Ley establece expresamente sanciones al Banco Central de Venezuela (BCV) y a la empresa estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA). Contempla además la posibilidad de aplicar medidas unilaterales de bloqueo y congelamiento a activos, fondos, bienes y propiedades venezolanas; la suspensión de ingreso, revocación de la visa a funcionarios que desempeñen cargos públicos, oficiales militares y representantes diplomáticos

Tres meses después (marzo 2015) el presidente Barack Obama, en el marco de la Ley antes reseñada, firma La Orden Ejecutiva 13692. Mediante este instrumento legal se declara a Venezuela amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad nacional de EE UU. En marzo de 2016, Obama extendió por un año la declaratoria de emergencia nacional sobre Venezuela, alegando que el gobierno de este país “erosiona los derechos humanos y persigue a los dirigentes políticos”

En agosto de 2017 Donald Trump, emite la Orden Ejecutiva 13808, mediante la cual se imponen las primeras medidas financieras contra el gobierno de Venezuela. El argumento es que el gobierno “ha incurrido en graves violaciones de los derechos humanos, acciones antidemocráticas y es responsable de una profunda crisis humanitaria”

En marzo de 2018 Trump emite la Orden Ejecutiva 13827, en ella prohíbe todo tipo de transacciones relacionadas con el uso de cualquier moneda digital o cripto activo emitido por el gobierno venezolano. Se prohíbe la adquisición de la criptomoneda estatal: Petro, por parte de personas estadounidenses o de extranjeros que mantengan negocios con EEUU.

En mayo Trump emite la nueva Orden Ejecutiva 13835 en la cual se amplían las sanciones económicas a Venezuela. El Decreto prohíbe la compra de deuda y de cuentas por pagar de empresa del gobierno de Venezuela.

En noviembre de 2018 Trump emite la Orden Ejecutiva 13850 la cual prohíbe, bloquea cualquier tipo de operaciones relativas a transacciones de oro o cualquier activo que el gobierno venezolano ejerza con empresas estadounidenses.

En enero del 2019, en el marco de la OE 13850, la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro (OFAC) incluyó en su lista de sancionados a PDVSA, por lo que todas las propiedades de la compañía petrolera bajo jurisdicción estadounidense son bloqueadas. Los pagos realizados a las empresas CITGO y PDVSA Holdings en EE UU se congelarán en cuentas estadounidenses.
Además de las sanciones de EEUU, las de mayor impacto en la economía, es importante considerar también sanciones económicas impuestas por la Unión Europea (EU) a funcionarios del gobierno venezolano, enmarcadas en la misma política injerencista de EE.UU.   

Suponer que un cambio de gobierno en los Estados Unidos, producirá por sí mismo, un importante cambio en la política exterior que en los últimos 6 años han ejecutado contra el país, es desconocer las razones de fondo de la injerencia gringa en Venezuela.

Antes dijeron que el problema era Chávez y su autoritarismo, después del 2013 dicen que es Maduro y que desde 2018 se convirtió en “usurpador” y gobernante de un régimen corrupto y autoritario.  
Diseñaron y pusieron en marcha una campaña propagandística enmarcada en la vieja tesis de la lucha contra el narcotráfico, señalando a miembros activos de la FANB de tráfico de drogas, así como a destacados dirigentes de la Revolución Bolivariana de integrar el “cartel de los soles” sin mostrar ningún tipo de evidencias creíbles. Una “ficción” creada por la DEA y por cuerpos de inteligencia gringos que sí están involucrados con el narcotráfico desde Colombia a EE UU y conocen en profundidad estas millonarias operaciones.

Pero el tema ha sido, es y seguirá siendo en el futuro uno y el mismo siempre, el petróleo y las inmensas reservas que reposan bajo nuestro subsuelo.

Así que debemos seguir asumiendo que la Revolución Bolivariana en el mediano plazo seguirá siendo acosada y hostigada por el imperio del norte, independientemente de quien dirija los destinos de la Casa Blanca. Sea republicano o demócrata, quien ejerza desde Washington la Presidencia de los Estados Unidos, seguirá imponiendo los intereses imperiales de los gringos, del aparato militar industrial, que desde que apareció Chávez en el escenario chocan con los intereses de las mayorías de un pueblo que está decidido a continuar la senda de la independencia definitiva.
carloslunarvelo72@gmail.com

miércoles, 12 de junio de 2019

Preparémonos pues para la relegitimación de la AN


Por Juan Martorano:

Recientemente, portavoces del gobierno ruso han señalado una nueva ronda de diálogo entre representantes del Gobierno de Nicolás Maduro y representantes de Juan Guaidó, en Oslo, capital de Noruega, en el marco de los diálogos para la firma de un acuerdo de paz política y gobernabilidad.

El diputado Juan Guaidó ha expresado, cual muchacho malcriado, que no habrá ningún diálogo con la representación del gobierno, salvo que se trate de definir “el cese de la usurpación”. Realmente, es decepcionante el supuesto liderazgo que este sujeto dice tener por parte de los sectores de la oposición.


Si algo hay que reconocer, son las palabras del ex senador adeco y militante opositor Carlos Raúl Hernández, un hombre del que discrepó política e ideológicamente, pero que en algún programa le oí decir, y a mi parecer tiene razón: “Que el éxito de la política está no en la cantidad de muertos que puedas generar, sino en la cantidad de acuerdos que puedas alcanzar”. En esto estoy completamente de acuerdo.

Obviamente, los acuerdos que comparto no tendrán jamás que ver con los que históricamente las élites y cúpulas gobernantes de este país llegaron en su momento en detrimento de las clases populares, de los eternamente excluidos. El acuerdo al que me refiero, y que debe llegarse, es el que garantice, además de la convivencia entre venezolanos, independientemente del signo político- ideológico, el que garantice el funcionamiento normal, el acceso a medicamentos, bienes, servicios e insumos, y que permita una sana confrontación de las ideas, de la política, sin que ello implique llegar agredirnos y a matarnos.

Recuerdo cuando estando en las calles de Caracas y de mi querida Puerto Ordaz, en el marco de la convocatoria al proceso popular constituyente por parte del Presidente de la República, Nicolás Maduro, en el año 2017, que parafraseando lo ocurrido en 1999 con Chávez, luego de aprobada mediante referendo la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, fuimos a un proceso de relegitimación total de la institucionalidad venezolana: desde la Presidencia de la República hasta las Cámaras Municipales de aquel entonces, fueron objeto de ese proceso, durante todo ese año 2000, que es importante recordar.

Obviamente, las circunstancias de 1999 comparadas con las de 2019 no son las mismas, y si bien he expresado que estamos en el mismo proceso constituyente de hace 20 años, las circunstancias de tiempo y lugar son las que nos permitirán la ocurrencia de ciertos eventos y circunstancias.

Y en ese sentido, no pondremos en juego ni nos plantearemos un escenario de elecciones generales como lo ocurrido en el año 2000, porque simplemente la vanguardia opositora, la cual en estos momentos representa la extrema derecha fascista supuestamente liderada por Juan Guaidó no se merece que le hagamos el mandado, así de simple. En el año 2000 había aún una oposición democrática (en lo que se refiere a su dirigencia por lo menos) con el que había ciertos niveles de respeto y diálogo, y de ahí la decisión de ir a ese proceso de elecciones generales, o mega elecciones, como se conoció en aquel entonces, y fuimos a ese escenario así planteado. La actual degeneración e intransigencia política de la derecha no permite que se dé y sobre todo acepté tal propuesta, ya que incluso ellos la plantean, con la adicional condición de que el chavismo como fuerza política no participe en dicha contienda. ¿Y entonces? ¿Cuál es el miedo?

A mi juicio, y pese al complejo y difícil escenario que vive nuestro Estado- Nación, sé que lo que expresaré acá desatará las furias del averno de la más extrema derecha fascista, pero no me importa lo que ellos señalen. Si en este momento fuésemos a un escenario electoral general, poniendo en juego incluso la Presidencia de la República, no me cabe la menor duda que el chavismo ganaría dichos comicios, pero no tanto por el tema de gestión, la cual sin duda ha tenido errores incontrovertibles que nadie niega, pero pese a ello, se trata del modelo de inclusión y del legado y enseñanzas de Hugo Chávez, las cuales además de vigentes, se ha demostrado que funcionan, y es el ejemplo que el imperialismo quiere exterminar.

Además de ello, la dirigencia opositora no se ha cansado de cometer errores políticos y de hacer malos cálculos, además de no interpretar correctamente el verdadero sentir del pueblo. Piensan que decir que si están dialogando con el gobierno, implicaría una cesión a sus principios y el fin de la actual confrontación, y nada más lejos de la verdad.

Y lamentablemente, y es ahí donde se equivocan, producto de su engreimiento y soberbia, se levantarán de la mesa, y dejarán nuevamente sus sillas vacías, a la espera de un acuerdo político, que incluso contribuya a la restitución del necesario Estado de bienestar, el cual también beneficia a la propia base social opositora, que también ha sido golpeada por el accionar de la extrema derecha. Este pequeño dato se los doy y no cobro por ello.

Es entonces, donde el llamado formulado por el Jefe de Estado, que además es en estos momentos el máximo líder de la Revolución Bolivariana, que advirtió al PSUV, pero creo que esto hay que hacerlo extensivo al resto de organizaciones políticas aliadas y movimientos sociales que respaldan a la Revolución Bolivariana, prepararnos para el escenario electoral, que una vez que la extrema derecha pretenda frustrar el acuerdo político para garantizar la paz, motive a que la Asamblea Nacional Constituyente ordene al CNE a la convocatoria a las elecciones parlamentarias, a los fines de restituir la gobernabilidad que el oposicionismo pretende continuar confiscándonos.

Así que, sin descuidar las tareas de gestión que sin duda tenemos, del impulso de los necesarios diálogos y rectificaciones, pero si es bueno ir avizorando los posibles candidatos y candidatas de las fuerzas revolucionarias, a los fines de recuperar la mayoría del parlamento nacional, y recuperar la gobernabilidad pérdida. Ese será un nuevo escenario de batalla, que nos permitirá conquistar la paz.

Además de ello, un triunfo de las fuerzas revolucionarias y chavistas podría convertirse, en el necesario desencadenante histórico para reapertura la nueva oleada revolucionaria en este lado de la Patria Grande, a los fines de recuperar los avances, logros y conquistas logrados durante la década pasada.

El imperialismo no se quedará de brazos cruzados, y hará todo lo posible por incluso participar en dicha contienda, y mantener el control del parlamento para tratar de destruir nuestro Estado- Nación. No los sobreestimemos, pero tampoco los subestimemos.

La apuesta es muy alta, no exenta de riesgos y amenazas, pero creo que Chávez se la hubiese jugado igual. Y creo que eso es lo que hay que hacer.

Ciertamente, inicialmente había expresado que había que esperar el año que viene, que sería cuando ordinariamente el parlamento debía ser renovado, pero ante la amenaza latente y real promovida por una institución que ha decidido plegarse a los intereses hegemónicos, y por vivir un momento no convencional, y además constituyente, pues entonces que se aceleren los tiempos y se proceda a esa convocatoria a elecciones parlamentarias, como parte del nuevo ciclo electoral que está a punto de aperturas.

Espero en próximos artículos ahondar en otras consideraciones a este respecto.

¡Leales Siempre! ¡Traidores Nunca!

¡Independencia y Patria Socialista!

¡Viviremos y Venceremos!

jmartoranoster@gmail.com