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martes, 16 de junio de 2020

¡¡¡Más tropas gringas llegarán a Colombia dizque para luchar contra el narcotráfico…!!!



 Por   Iván Oliver Rugeles:
 Mayor descaro es imposible siquiera imaginarlo, el ministro de la Defensa de Colombia, Carlos Holmes Trujillo, ha informado que en las próximas semanas llegará a Colombia un grupo del Comando Sur de los Estados Unidos, dizque para fortalecer los planes de lucha contra el crimen organizado y acabar así con el negocio del narcotráfico. Agrega este personaje, quien, -por los muchos rumores que corren en el vecino país- mantuvo relaciones con Pablo Escobar Gaviria, que ese crimen organizado es “una de las fuentes principales donde se genera la violencia hacia líderes sociales y campesinos”, mostrándolo como si se tratara de una entelequia o entidad integrada por “sujetos” desconocidos, cuando el pueblo todo sabe, -perfectamente- quiénes están detrás de esas organizaciones criminales y que, por el inmenso poder que tienen, muy cuesta arriba ha sido posible desenmascararlas…*      


De otro lado, la Embajada yanqui en Bogotá anunció que una brigada norteamericana de Asistencia de las Fuerzas de Seguridad de su país (SFAB por sus siglas en inglés), se unirá a la lucha contra el narcotráfico en el país sudamericano. Por otra parte, el Almirante Craig Faller, Jefe del Comando Sur, (Southcom, por sus siglas en inglés), agregó que con dicha fuerza especial, se presenta la “oportunidad de mostrar nuestro compromiso mutuo contra el narcotráfico y el apoyo a la paz regional, el respeto de la soberanía y a la promesa duradera de defender los ideales y valores compartidos.”

No tiene nombre tanta desfachatez, pues hasta el mayor de los indiferentes de nuestros hermanos colombianos, le sería muy difícil olvidar que hace más de 20 años, exactamente en el año 1999, durante el gobierno de Andrés Pastrana, se instalaron en el país, no una Unidad Militar Especial, como la que anuncia Holmes Trujillo que llegará próximamente al país, sino la “pequeñita cosa” de SIETE BASES MILITARES, precisamente para exterminar las mafias del narcotráfico y erradicar así la producción de la cocaína, como uno de los tres objetivos acordados en el llamado “Plan Colombia” (**), teniéndose como resultado que de 160 mil hectáreas dedicadas a la siembra de la coca que habían para ese año 1999 y una producción de 450 toneladas de cocaína, se ha pasado, dos décadas después, al cierre del pasado año de 2019, según datos de la ONU, a 212 mil hectáreas de siembra y la bicoca de la producción de casi 1000 toneladas de clorhidrato de cocaína (951, exactamente).
¿A quiénes pretende engañar el gobierno de Iván Duque con tales argumentos para permitir, sin la anuencia del Congreso de la República, el ingreso al país de fuerzas militares extranjeras?

Queda muy en claro que si con el Plan Colombia y los mil millonarios ayuda que recibe anualmente por ello, la tercera ayuda más grande después de la que Washington le entrega a Egipto, siendo la mayor la que recibe el Estado Sionista de Israel, ninguno de los objetivos de dicho Plan, hoy conocido como “Plan para la Paz y el Fortalecimiento del Estado”, fue logrado. Por el contrario y para hablar sólo de la erradicación de los cultivos de coca y la producción de la cocaína, ambos se han incrementado hasta más allá del 45/50% en el caso de los cultivos y del 100%, en la producción del clorhidrato de cocaína, desde que se suscribió tal acuerdo, por lo que es realmente imposible que, -esta vez- nos dejemos engañar con el cuento de que con esta Unidad Especial de Seguridad de los yanquis, que se anuncia para los próximos días, si será posible acabar con tan maldita droga y con ella, aniquilado todo rastro del crimen organizado...!!!
A otro perro con ese hueso, ¡¡¡les decimos a los señores engañadores de oficio…!!!, los únicos responsables históricos de las calamidades de nuestros pueblos.   

La autorización del gobierno de Duque para el ingreso de esa fulana Unidad de Seguridad Especial militar gringa a Colombia, es una decisión que apunta a enmascarar un vasto plan de injerencias del Imperialismo Yanqui en Latinoamérica, empezando por la Venezuela Bolivariana, con la que no ha podido, a pesar de las mil agresiones y sanciones de todo tipo y calibre (golpes de Estado, intentos de magnicidio, asesinatos de varios de sus líderes, bloqueos, robo de sus bienes en el exterior, etcétera, etcétera), acabar con su gobierno Revolucionario y Chavista y de otra parte, las muy ardientes y entusiastas manifestaciones de pueblo que el mundo vio a fines del pasado año de 2019, en el Ecuador y, sobre todo en Chile, “un ejemplo de país”, tal y como se le pintó al mundo, como la expresión más acabada del “total éxito” del modelo neoliberal, cuya “falsa verdad”  se desenmascaró por sí sola, así como la derrota de su monigote y bien fascista, Mauricio Macri en la Argentina y la ascensión a la Casa  Rosada de un gobierno de corte popular, en la figura del dirigente kirchnerista, Alberto Fernández, sin dejar de mencionar, -obviamente- su desastroso fracaso por controlar y domeñar el Oriente Medio, de donde ya no tiene otra opción sino de la de sonar las trompetas de la retirada, antes de que reciba una  pela equivalente a la que le dieron los vietnamitas en 1975.

¡¡¡Qué vaina con estos gringos que no terminan de aprender la lección de los pueblos…!!! Con la Venezuela Bolivariana y Chavista también se estrellarán, como les ha sucedido en estos últimos veinte años…
Que lo tengan muy presente los señores mandantes en el Imperio Yanqui, que no se les olvide para que no sigan perdiendo su tiempo, ¡¡¡intentando destruirla…!!!

¡¡¡No pasarán, se los aseguramos…!!!     
 (*) Vean en este vídeo quien es, sin duda alguna, la figura preeminente y de mayor peso en los mandos de ese crimen organizado y que, como hemos visto, no ha habido la forma ni manera para que quienes han estado por más de dos décadas al frente de los órganos de investigación y de la justicia en ese país, hayan podido sentar en el banquillo de los acusados, como un terrible delincuente, a esa figura. Nos referimos a Álvaro Uribe Vélez, a quien su amigo Pablo Escobar Gaviria le llamaba, por cariño, “Dr. Varito”. Como será el inmenso poder que logró crear él y los suyos, que hemos visto que varios de los testigos dispuesto a declarar en su contra por el caso de las chuzadas durante su última presidencia, ¡¡¡han muerto misteriosamente ocho de ellos…!!!        

https://www.youtube.com/watch?v=yCVkEKx29D0
(**) Los tres objetivos del Plan Colombia: 1) Promover la paz en el país;2) Coadyuvar al desarrollo económico y social de Colombia y, 3) Erradicar los cultivos de coca, para impedir así la producción de cocaína, con lo cual se pondría fin al flujo de drogas ilegales hacia los Estados Unidos y con ello a la aparición y fortalecimiento del crimen organizado.

Material relacionado:
Publicado por el New York Times en su edición del 25 de mayo de 2018, bajo el título, “Cables diplomáticos de Estados Unidos sugieren nexos de Álvaro Uribe con narcotraficantes”
https://www.nytimes.com/es/2018/05/25/espanol/cables-uribe-narcotrafico-colombia.html
rioliverr@gmail.com



sábado, 3 de agosto de 2019

Por designio de Donald Trump, la OEA y especialmente el Cartel de Lima apuntan sus denuncias contra Venezuela. De los centenares de crímenes políticos en Colombia no hablan


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Por Sergio Ortiz:
El 26 de julio pasado hubo marchas en Colombia contra los asesinatos de líderes sociales y exguerrilleros desmovilizados tras el Acuerdo de Paz de 2016. El presidente Iván Duque quiere lavarse las manos, achacando el fenómeno al período de Juan Manuel Santos.
Falso. Con Santos también había esa clase de crímenes políticos, en el tramo final de las negociaciones de paz con la guerrilla de las FARC en La Habana. A la luz de tantos crímenes esos acuerdos tienen hoy serios cuestionamientos sobre su utilidad y conveniencia.


Los organismos de derechos humanos del país sudamericano y organismos internacionales dejan en claro que la ola de crímenes es casi toda propia de Duque, el candidato impuesto e impulsado por el presidente más criminal de los últimos tiempos, Álvaro Uribe.

El Instituto Colombiano de Medicina Legal reportó a mediados de mayo de 2019 que 317 líderes sociales fueron asesinados desde el 1 de enero de 2018 hasta el 30 de abril de 2019 en 28 de los 32 departamentos. Esto significa que más de 257 asesinatos ocurrieron durante el gobierno Duque en el 90% del territorio nacional.
Por su parte la Defensoría del Pueblo reportó que entre el 1 de enero de 2016 y el 31 de enero de 2019 fueron asesinados 462 líderes sociales.

La Agencia para la Reincorporación y la Normalización (ARN) del país informó en abril de este año que desde la firma del Acuerdos de Paz en noviembre de 2016, 128 excombatientes de las FARC fueron asesinados. El Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz), advirtió contra el recrudecimiento de los asesinatos selectivos a líderes sociales y denunció que fueron asesinados 135 exguerrilleros en proceso de reincorporación.

Resumen Latinoamericano, dando cuenta de un reporte de Contagio Radio de Colombia, publicó que el 22 de junio pasado fue asesinado el excombatiente Servio Delio Cuasaluzán Guanga, en la vereda Chambú, Nariño. El último comunicado del Partido FARC informó que se han registrado 133 muertes violentas de reincorporados y 11 desapariciones forzadas desde la firma del Acuerdo de Paz.

Sintetizando: que noviembre de 2016 hasta principios de 2019 fueron asesinados 462 líderes sociales y 135 exguerrilleros, en parte durante el gobierno de Santos, finalizado en agosto de 2018, y todo el resto con Duque. Estos son crímenes horrendos del Estado colombiano tripartitita (centro-democráticos, conservadores y liberales), las Fuerzas Armadas, los paramilitares y, moviendo los hilos, la oligarquía y banqueros y sus socios de multinacionales, todos en la órbita norteamericana y el Comando Sur.

Esto muestra la enorme responsabilidad del gobierno actual, cofundador del Cartel de Lima que bajo la batuta de míster Trump y con el primer violín de Luis Almagro, de la OEA, llama a acabar con el gobierno bolivariano de Nicolás Maduro. El 10/06/19 se reunieron Mauricio Macri e Iván Duque en Buenos Aires e hicieron un llamado a «hacer lo imposible para acabar con la dictadura en Venezuela». De Venezuela sí hablan muchas mentiras, pero no de las muertes en Colombia.

Flores marchitas.
Estos hechos no han merecido mayores comentarios en la prensa internacional, aún cuando la ONU ha validado las denuncias y las estadísticas.

Incluso son crímenes aún más terribles que otros similares en otras latitudes por una circunstancia especial: en noviembre de 2016 se había firmado el Acuerdo de Paz entre el gobierno de Santos y la guerrilla de las FARC. Una de las partes beligerantes, la revolucionaria, había firmado su desarme y entregado las armas a los veedores de la ONU, que las decomisaron y fundieron para hacer tres monumentos a la paz. Hoy, visto el reguero de sangre de un solo bando, queda claro que no hubo tal paz sino un fraude.

Si la guerra interna hubiera continuado, aunque sin justificación se podría explicar en parte que siguiera muriendo gente. Pero se había firmado la paz. Era el momento de parar con esos crímenes, pero el Estado y sus aliados ya mencionados siguieron matando a líderes campesinos, de pueblos originarios, de colectivos de mujeres, de movimientos ecologistas, defensores de derechos humanos, etc. Y destinando una dosis especial de plomo y torturas, a exguerrilleros como para que nunca más se les ocurra a los campesinos luchar por la tierra como lo hicieron con los primeros grupos formados por Manuel Marulanda Vélez en 1964.

Las FARC, reconvertidas en un partido legal con la misma sigla, como Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común, viene sufriendo esas pérdidas: 133 asesinatos y 11 desapariciones forzadas. Esa es la parte más dolorosa e irreparable. También siguen presos muchos de sus militantes. Dirigentes que habían sido parte de la negociación de paz, como Jesús Santrich, terminaron encarcelados en abril de 2018. Lo liberaron en mayo de este año, pero afrontaba un doble juicio: por secuestro y un delito inventado de querer exportar 10 toneladas de cocaína a Estados Unidos. La típica y falsa acusación contra la esfuerza guerrillera de Marulanda Vélez: «terrorismo y narcotráfico». Son mentiras habituales de gobiernos colombianos y su jefe estadounidense, al que cedieron 7 bases militares en el «Plan Colombia».

Santrich ocupaba uno de los 5 curules de diputados en la Cámara y desde junio pasado no se presentó a las citaciones judiciales, por lo que la Corte Suprema ordenó su detención con tarjeta roja de Interpol. Otro tanto va a ocurrir con Iván Márquez, ex número 2 de la guerrilla, que abandonó su curul de senador.
Si los Acuerdos de Paz mueren como flores secas no es por culpa de la guerrilla desmovilizada sino de la Casa de Nariño y la Casa Blanca.

ortizserg@gmail.com

sábado, 2 de junio de 2018

ALIANZA SUICIDA I Parte


Por Franklin Ledezma Cndanedo:

"Los Estados Unidos parecen destinados por la Providencia a plagar la América de miserias en nombre de la libertad" (Carta de Bolívar al Coronel Patricio Campbell (5 de agosto de 1829). 
ANTECEDENTES:-

Iniciamos, a partir de la fecha, una serie de aportes periodísticos, sobre lo que significa aceptar en forma voluntaria o impuesta, suscribir acuerdos con el imperio hegemónico, que no son más que alianzas suicidas, padecida por el Corinto Bolivariano: Panamá, por casi dos siglos 1846-2018.  


EE.UU. tiene más de 800 bases militares a lo largo del mundo, cuyo mantenimiento cuesta unos 100.000 millones de dólares al año a los contribuyentes del país. La cantidad de esas bases podría resultar mucho más alta si se toman en cuenta las instalaciones aún abiertas en Irak y Afganistán (RT SEPA MÁS EN VIVO (31 mayo, 2015).

Solo en América Latina y el Caribe EUA posee 36 bases militares, pero con exactitud no se conoce la cantidad de bases que posee, aunque según un inventario oficial elaborado por el Pentágono, en el 2008, Estados Unidos tenía 865 bases en 46 países, en los cuales desplegaba unos 200 mil soldados. Sin embargo, algunos de los que han estudiado con detalle el asunto sostienen que el número total de bases es de unas 1.250, distribuidas en más de 100 países del mundo (Información publicada en CONTRAINSURGENCIA-12/31/13).

Los países de la región que cuentan con bases militares estadounidenses instaladas son Cuba (Guantánamo), Honduras, El Salvador, Colombia y Perú. Sin embargo, en el informe también se menciona algún tipo de participación militar en Costa Rica.

EL PLAN COLOMBIA: A finales de la década de 1990, cuando el presidente colombiano Andrés Pastrana buscó ayuda para una estrategia de combate a las FARC, y su relación con la producción de cocaína, la administración de Bill Clinton aprovechó la iniciativa para impulsar una estrategia militarizada: El Plan Colombia, que ha sido un rotundo fracaso.

Y es que el problema no está en la producción de la droga, sino en los MERCADOS (Consumidores), con el mayor número en EUA, Europa y en otros continentes. El Plan Colombia tampoco sirvió para erradicar la violencia armada en ese país, porque permanecen los problemas sociales que causaron el nacimiento de la insurgencia, hace más de 60 años.

Temas que analizaremos como docencia, a los gobiernos de la Patria Grande Bolivariana y Universal, que permitieron instalar  o que están a punto de hacerlo, bases militares en sus territorios y sus funestas consecuencias:

1.            Destino Manifiesto y Tratado Mallarino-Bidlack.
2.            Intervenciones militares en Panamá solicitadas o impuestas.
3.            Sitios de Defensa y Bases Militares.
4.            Mortal contaminación.
5.            La invasión silenciosa de EE.UU. a Panamá
6.            Tratado de Neutralidad, y
7.            Paso de sustancias radioactivas por el Canal de Panamá.

PRIMERA PARTE

1.            DESTINO MANIFIESTO Y TRATADO MALLARINO-BIDLACK.

Desde la época precolombina la privilegiada posición geográfica del Istmo de Panamá, marcó su función histórica como ruta de tránsito y de intercambio de los diversos grupos aborígenes, algunos de los cuales dejaron sus huellas en nuestro territorio principalmente a través de la  cerámica y la orfebrería.

Conviene recordar que en las postrimerías del siglo XIX y comienzos de la siguiente centuria, Estados Unidos necesitaba abrir mercados para su creciente industria e impulsar su carrera imperialista, particularmente a raíz de la guerra hispano-cubana-norteamericana, a cuyo término estableció protectorados en Cuba, Puerto Rico, Guam y Filipinas.

Así, por razones comerciales y estratégico-militares, a la Nación del Norte le urgía la construcción y el dominio de una vía acuática interoceánica, máxime cuando el 18 de noviembre de 1901, mediante el Tratado Hay-Pauncefote, Gran Bretaña convino en que Estados Unidos podría construirlo por su sola iniciativa y administrarlo exclusivamente, adoptando como base para la neutralización de dicha ruta las estipulaciones de la Convención de Constantinopla de 1888, que regían para la libre navegación del Canal de Suez.

La doctrina del Destino manifiesto (en inglés, Manifest Destiny), es una frase e idea que expresa la falsa creencia que Estados Unidos de Norte América es una nación destinada a expandirse desde las costas del Atlántico hasta el Pacífico.

El concepto de Destino manifiesto aparece por primera vez en el artículo «Anexión» del periodista John L. O'Sullivan, publicado en la revista Democratic Review de Nueva York, en el número de julio-agosto de 1845. En él se decía:

“El cumplimiento de nuestro destino manifiesto es extendernos por todo el continente que nos ha sido asignado por la Providencia, para el desarrollo del gran experimento de libertad y autogobierno. Es un derecho como el que tiene un árbol de obtener el aire y la tierra necesarios para el desarrollo pleno de sus capacidades y el crecimiento que tiene como destino”.

Con base en esa errada creencia se firmó, por imposición del naciente imperio el 12 de diciembre de 1846, el Tratado Mallarino-Bidlack; entre la Nueva Granada y los Estados Unidos de Norte América,  cuyo artículo 35 expresaba textualmente:

“El gobierno de Nueva Granada garantiza al gobierno de los Estados Unidos el derecho de vía o tránsito a través del istmo de Panamá, por cualquier medio de comunicación que ahora exista, o en el futuro pueda abrirse, estará franco y expedito para los ciudadanos, el gobierno de los Estados Unidos, productos manufacturados o mercancías”.

“Estados Unidos garantiza a la Nueva Granada, la perfecta neutralidad del istmo de Panamá, con la mira de que en ningún tiempo, existiendo este tratado, sea interrumpido el libre tránsito de uno a otro mar. Estados Unidos garantiza de la misma manera, los derechos de soberanía y propiedad que la Nueva Granada tiene y posee sobre dicho territorio.

Con sustento en ese tratado, a través de la historia, se produjeron una serie de intervenciones estadounidenses en Panamá con diferentes objetivos y las mismas fueron representadas con intervenciones diplomáticas e intervenciones armadas durante los siglos XIX y el XX.

Intervenciones diplomáticas:

Uno de los casos de intervención diplomática fue el Tratado Manuel-Cass, que puso fin al conflicto suscitado entre Nueva Granada y Estados Unidos debido al incidente de la tajada de sandía y donde la Nueva Granada accedió a pagar a los Estados Unidos la suma de 412.304 dólares estadounidenses por indemnización.

Este tratado fue negociado por representantes diplomáticos de los  dos gobiernos, aunque en él se atentó contra la soberanía neogranadina, lo cual fue catalogado como intervencionista.

Intervenciones armadas

Todas las intervenciones desde 1856 hasta 1903, fueran de hecho o solicitadas por gobernantes títeres del imperio, se sustentaron en ese artículo del Tratado Mallarino-Bidlack.

Intervenciones armadas solicitadas:

7 de septiembre de 1860.

Debido a una trifulca donde murieron seis estadounidenses y tres fueron heridos, un destacamento de tropas ocuparon puntos estratégicos de la ciudad de Panamá hasta el 7 de octubre, cuando la situación volvió a la normalidad y las fuerzas militares se retiraron.

9 de marzo de 1865.

Surge una revuelta política en la ciudad de Panamá, motivada por la destitución del gobernador José Leonardo Calancha. Con el supuesto de proteger las propiedades y vidas de los ciudadanos estadounidenses, la marina de los Estados Unidos desembarca sus tropas en Panamá.

1902.

A petición del gobierno de Colombia, los Estados Unidos interviene para poner fin a la Guerra de los Mil Días con la firma de la Paz del Wisconsin y el asesinato del líder y patriota indígena panameño, Victoriano Lorenzo.

1906.

El presidente Manuel Amador Guerrero y el Consejo Municipal capitalino, solicitaron a los Estados Unidos la intervención de su autoridad en las elecciones populares de ese año.

Mayo de 1912.

Las elecciones generales fueron efectuadas en presencia de tropas de infantería del ejército estadounidense,  a solicitud del gobierno de turno.

1925.

El presidente Rodolfo Chiari solicitó la intervención del ejército estadounidense para sofocar las protestas populares que luchaban contra el aumento del alquiler de las viviendas. Esa funesta alianza permitió el sacrificio de vidas prometedoras, “Mártires de la Lucha Inquilinaría: Mariano Mirones, Ferdín Jaén, Emilio Olivardía y Lorenzo Brown.
  
1990.

A pesar que algunos sectores del gobierno panameño, no consideran como intervención, los hechos ocurridos en ese año demuestran que fue una intervención armada temporal solicitada para resolver el intento de golpe de Estado contra el presidente Guillermo Endara.

Intervenciones armadas de hecho:

19 de septiembre de 1856.

160 marinos ocuparon por espacio de tres días, la estación del ferrocarril. El motivo de la intervención fue el incidente de la tajada de sandía, ocurrido cinco meses atrás. La intervención fue innecesaria, pero los estadounidenses deseaban demostrar el derecho que le daba el artículo 35 del Tratado Mallarino-Bidlack, según su interpretación. Esta fue la primera intervención estadounidense en Panamá.

1885.

En marzo, las ciudades de Panamá y Colón fueron lugar al igual que el resto de Colombia, de constantes disturbios provocados por sectores que adversaban al recién elegido presidente de la Nueva Granada, Rafael Núñez. El 1 de abril, los disturbios provocaron un gran incendio en la ciudad de Colón, lo que motivó que tropas estadounidenses desembarcaran para reestablecer el orden, luchar contra el fuego y proteger los intereses de los ciudadanos estadounidenses.

Como resultado de esa intervención fue detenido y ahorcado Pedro Prestan García, mulato de finos modales y abogado liberal autodidacta,  acusado, sin pruebas, de ese incendio.

1915.

Con motivo de los carnavales en la ciudad de Panamá y un Viernes Santo en Colón, días en que se produjeron choques entre panameños y soldados estadounidenses, el gobierno de los Estados Unidos dirigió un ultimátum al gobierno panameño, exigiendo el desarme de la Policía Nacional, bajo amenaza de ocupar militarmente las ciudades de Panamá y Colón, orden que cumplió el gobierno panameño, no sin antes protestar por este abuso y violación de su soberanía.

Julio de 1918.

El ejército estadounidense ocupó arbitrariamente las provincias de Chiriquí y Veraguas con el pretexto de ayudar a las autoridades locales panameñas a mantener el orden y dar protección a ciudadanos estadounidenses de aquellas provincias. La ocupación militar de Chiriquí duró dos años y la de Veraguas una semana, a pesar de la protesta panameña.

Marzo de 1921.

Los estadounidenses hicieron gala de su poderío, cuando bajo amenaza de intervención militar, obligan a Panamá a acoger el Fallo White sobre límites fronterizos, que favorecía a Costa Rica en la frontera de ambos países, durante la Guerra de Coto.

Enero de 1964.

El pueblo panameño se enfrentó desarmado, los días 9, 10 y 11 de enero a las tropas y civiles armados estadounidenses, con un saldo de 21 muertos y más de 500 heridos por la lucha de la soberanía panameña en la antigua Zona del Canal.

20 de diciembre de 1989:

Tropas estadounidenses invaden Panamá so pretexto de capturar al General de las Fuerzas de Defensa Manuel Antonio Noriega. Más de 20000 soldados invadieron la ciudad, en compañía de una serie de bombarderos de guerra F-117 Nighthawk, lo último en aviones de guerra usados luego en Irak. Aún no se sabe el número de asesinados por las tropas intervencionistas. Continuará…

indoame08@gmail.com
(Periodista y Escritor)

sábado, 12 de mayo de 2018

Venezuela: un buen botín para Santos y su gobierno


Por Sergio Rodríguez Gelfenstein:
El desarrollo de los hechos va develando la trama, lo más relevante es que se está sabiendo a través de las declaraciones de los propios actores, los que por impericia, estupidez o arrogancia van dando a conocer piezas del rompecabezas que es necesario ir armando.
El Plan Colombia por un lado, así como las gigantescas ganancias producidas por el narcotráfico por otro, han mostrado una economía colombiana ficticia, que solo tenía cierto respiro por estos dos factores, que no podían ser contabilizados formalmente como parte del “esfuerzo nacional a favor del desarrollo y el progreso”. Hay que recordar que la década de los 80 del siglo pasado, considerada como “perdida” para América Latina por los economistas y las organizaciones internacionales, tuvo crecimiento negativo para todos los países de la región, menos para Panamá, que tuvo crecimiento cero, Cuba: un 3%, todavía integrando el Consejo de Ayuda Mutua económica (CAME) conformado por los países socialistas y…Colombia, que creció 9%, algo solo explicable, -según los economistas- por la gigantesca reinversión en el país de los recursos de la industria del narcotráfico.


La última década del siglo pasado introdujo el Plan Colombia en la realidad del país, como instrumento ilegal que violaba el artículo 341 de la Constitución Nacional, al crear un documento paralelo al Plan Nacional de Desarrollo, el cual según establece la Carta Magna debe ser elaborado por diferentes instancias gubernamentales para ser sometido a la aprobación del Consejo Nacional de Planeación. Así, al margen de la ley, y cediendo soberanía, (toda vez que como contraprestación, Colombia debió aceptar la presencia de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos en su territorio sin autorización del Congreso) la oligarquía colombiana se entregó al festín que significaba recibir miles de millones de dólares de Estados Unidos, la “ayuda” más alta de este país a otro del hemisferio occidental y una de las de mayor cuantía en el mundo. La realidad era que si Estados Unidos hubiera querido “apoyar” a Colombia, hubiera suprimido su política proteccionista que impedía o dificultaba la exportación de productos colombianos en un monto muy superior a los recursos aportados por el Plan Colombia. Todo esto se producía durante los primeros años del gobierno del presidente Chávez en Venezuela, cuando Andrés Pastrana lo era en Colombia. Había comenzado la época del parasitismo estructural de la economía colombiana que inició con la gigantesca inyección de recursos del narcotráfico.

El Plan Colombia transformó al país y en especial a las fuerzas armadas en devotos de los recursos, pero estos debían mostrar eficacia en su uso para que el Congreso de Estados Unidos continuara avalando el alud de capitales que comenzó a llegar y a modular el comportamiento de los receptores. Así, bajo inspiración de Álvaro Uribe presidente y Juan Manuel Santos, ministro de defensa, se diseñó la política de los “falsos positivos” que significaba ponerle precio a la eficiencia bélica de las fuerzas armadas, cuantificada con los muertos que se anunciaba como “guerrilleros dados de baja”, sólo que se descubrió que tales combatientes insurgentes no lo eran, y que el parasitismo financiero crónico condujo al asesinato de decenas de personas, solo por el afán de obtener más recursos, poniendo en evidencia un acto de violación masiva y continuada de derechos humanos solo permitida porque contaba con el aval de Washington.

La reducción de los caudales internacionales para una guerra contra el narcotráfico que acorde a la decisión de Estados Unidos no se libra ni por un minuto en su territorio sino en los campos de los países productores, que además de ser criminalmente regados con el glifosato asesino de plantas, animales y el envenenamiento de las aguas que alteran la vida de campesinos que solo obtienen el 0,4% del valor final del producto transformado en droga, significó una alteración profunda en los mecanismos criminales del Estado productor. Las negociaciones de paz entre las Farc y el gobierno colombiano significaron una caída en el ingreso de las fuerzas armadas que recibieron otro golpe cuando el tribunal de La Haya falló a favor de Nicaragua en la delimitación de áreas marinas, y con ello, la ruta más importante de transporte de la droga disminuyó ostensiblemente su funcionamiento, siendo esta vez la marina colombiana, la que recibió el golpe. La economía se estremecía, la caída en el gasto social fue brutal: pagaron los maestros, los miles de niños wayúu de la Guajira muertos por inanición, los campesinos que vieron disminuidos sus ingresos, los pobres de la ciudad y el campo que han visto extenderse la pobreza extrema en las zonas urbanas y rurales hasta superar el 20%, las clases medias y populares que se han hecho más pobres, todo lo cual ha sido falsamente burlado con demagogia y con el apoyo de las noticias falsas emanadas de los medios de comunicación como Caracol, RCN, el Tiempo y el Espectador, máximos exponentes de la desinformación planificada desde el poder.

Cuando parecía que no había argumentos para explicar la crisis y el incremento de la pobreza a partir de 2008 en momentos de una plena expansión económica que no significó mayor equidad, el tema de Venezuela vino en auxilio de la atribulada oligarquía colombiana, que imitando a su amo del norte comenzó a tratar de superar por vía externa, la profunda inmundicia que había creado al interior del país. Primero fue Uribe, quien en los estertores de su mandato, se inventó unos inexistentes campamentos guerrilleros en territorio venezolano, amenazando con una invasión para venir a combatirlos. Sólo la firmeza del Comandante Chávez y la fortaleza de la unidad cívico-militar en Venezuela impidieron esta locura. Las relaciones fueron interrumpidas y el comercio bilateral seriamente afectado, creando gigantescas pérdidas al sector productivo y exportador de Colombia con un consiguiente desempleo y caída en los ingresos que la oligarquía no podía sostener. Por eso desestimaron un posible nuevo período de Uribe y rechazaron a Arias quien era el sucesor designado. Eligieron a Santos con la misión de recuperar las relaciones con Venezuela y con Ecuador país que también había roto sus relaciones tras ser invadido por las fuerzas armadas colombianas.

La guerra comenzó a dejar de ser un buen negocio, por eso se le dio el mandato a Santos para que negociara la paz, había que aprovechar las condiciones que emanaban de los TLC firmados con Estados Unidos y otros países para incrementar ganancias, pero antes se debía modernizar el aparato productivo y la infraestructura, sobre todo la de transporte que impedían ampliar el comercio y las exportaciones. Desde el primer momento, Venezuela apoyó las negociaciones de paz, no sólo eso: las incitó, las promovió, las estimuló, sin embargo, a cambio solo recibió el desprecio de las élites neogranadinas, todavía sedientas de poder, ganancia y sangre.

Por ello su ensañamiento con Venezuela, sobre todo el de Santos que al igual que Obama han dedicado su Premio Nobel de la Paz a desarrollar la guerra, como si ese fuera el sino de ese premio innoble. Y en esa lógica, el actual gobierno colombiano encontró una nueva forma de auto financiamiento: recurrir al Fondo Monetario Internacional (FMI), pero no para pedir un crédito para su país como lo acaba de hacer Mauricio Macri, sino para “rescatar a Venezuela”. Sin que nadie se lo pidiera, el ministro de Hacienda de Colombia, Mauricio Cárdenas aseveró que este “plan de rescate” está pensado “para los venezolanos (ya que) el día que Venezuela adopte las medidas económicas correctas va a requerir una financiación adicional para poner la casa en orden, y que la economía vuelva a funcionar”, porque “Nadie sabe cuándo va a darse un cambio de gobierno en Venezuela pero tenemos que estar preparados para eso”.

Si nadie sabe cuándo va a haber un cambio de gobierno en Venezuela, uno podría preguntarse entonces ¿para qué está pidiendo esa enorme cantidad de recursos?, sobre todo cuando estamos hablando de un gobierno que se va en menos de tres meses, ¿será que necesitan dinero para la campaña electoral? O ¿para pagarles a los maestros y campesinos burlados en negociaciones en las que el gobierno nunca cumple? O simplemente ¿para retirarse con un dinerillo en el bolsillo? El talante parasitario y corrupto de la elite colombiano da para pensar cualquier cosa, sobre todo cuando sus representantes se han dedicado a vociferar respecto de los 4 millones de venezolanos que han huido del país, la mitad de los cuales se habrían establecido en Colombia, para lo cual también han visitado Estados Unidos y los organismos internacionales pidiendo recursos desesperadamente, dando lástima y transmitiendo dolor, Cárdenas afirmó que “Hasta ahora Colombia lo ha hecho con sus propios recursos y presupuestos, pero ya empieza a haber problemas fiscales, porque estamos hablando de números muy grandes, que requieren servicios de salud, educación, asistencia para su alimentación”. Es válido entonces, preguntarse qué haría el gobierno colombiano si tuviera que preocuparse y atender a los 5 millones y medio de conciudadanos que viven en Venezuela y que contrario a lo que se dice siguen llegando desplazados por las persecuciones, las masacres y el despojo de tierras a los que son sometidos por los paramilitares bajo abrigo y protección de los organismos de seguridad y las fuerzas armadas, mientras el gobierno de ese país se hace de la vista gorda ante tales desmanes.

En todo caso, el FMI que –como se sabe- es una institución conducida en los últimos años por directores gerentes corruptos (Rodrigo Rato, Dominique Stauss-Kahn y Christine Lagarde), todos investigados por la justicia y, manejado por Estados Unidos que tiene acciones suficientes para vetar cualquier decisión, vive de hacer negocios a la segura con países en dificultades severas, aplicando sus recetas de hambre y miseria, pero no corre riesgos para satisfacer intereses privados, así sea de grupos poderosos de la oligarquía de algún país. Por eso, El director del Hemisferio Occidental del Fondo Monetario Internacional (FMI), Alejandro Werner  se apresuró a responderle al ministro de Hacienda de Colombia, diciendo que era muy prematuro “hablar de cifras y planes” para Venezuela.

Por otra parte, la falsedad de los números manejados por el gobierno colombiano para justificar su demanda de recursos fueron  puestos en evidencia y desmentidos por funcionarios del propio Estado: Felipe Muñoz gerente para la frontera con Venezuela y Carlos Iván Márquez, director de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres de Colombia evidenciaron que el Registro Administrativo de Migrantes Venezolanos en Colombia arrojó que en el país hay 203.989 venezolanos, no dos, ni tres, ni cuatro millones como estos delincuentes han dicho en su afán de esquilmar a las organizaciones financieras internacionales.

Como siempre, el objetivo real que se busca se termina sabiendo, en Hungría, el presidente colombiano donde al parecer viajó a “vender” a Venezuela a empresarios europeos, afirmó que "Con el cambio de régimen —que se va a dar y que se va a dar muy pronto—, la economía venezolana con un poco de buen Gobierno va a dispararse rápidamente y la oportunidad para Colombia es enorme". En pocas palabras, se trata de ayudar a Estados Unidos a reventar la economía venezolana, para instalar un gobierno que le dé mejores oportunidades a la oligarquía colombiana de hacerse cargo del país a fin de exprimir al pueblo de Venezuela como lo hace con el propio. El mismo Santos explicó que Venezuela es “el país más rico en América Latina”. Visto desde su perspectiva aviesa y corrupta debe estar pensando que “Venezuela es un buen botín” por eso, dijo -el artífice de la invasión a Sucumbíos en Ecuador- que si él tuviera que apostar, “le apostaría a Venezuela a futuro”. Sólo un hampón mafioso puede ser tan descarado.

sergioro07@hotmail.com

viernes, 9 de marzo de 2018

EEUU La doctrina Monroe siempre ha estado vigente


Por Dr. Néstor García Iturbe:

Desde que en 1823, hace cerca de 200 años, Estados Unidos proclamó por primera vez la Doctrina Monroe, esta no  ha dejado de estar vigente en la política exterior del Imperio, es por eso que considero un enfoque equivocado el considerar que la administración Trump está retornando a  la Doctrina Monroe, como han planteado, con toda buena intención, algunos politólogos  y periodistas.



La repudiada doctrina establece bien claro el principio de “América para los americanos”.  En este caso cuando se habla de América se está refiriendo a todo el continente, norte, centro y sur, pero cuando se menciona a los “americanos” se modifica la etimología de la palabra para referirse solamente a los que viven en Estados Unidos, pues ellos mismos se denominan “americans” y eso fue lo que se plasmó en la Doctrina Monroe.

Esta doctrina fue la que ideológicamente se utilizó para arrebatar vastos territorios a México en un período comprendid0 entre 1836 y 1848.

En 1855 Estados Unidos invade Nicaragua y posteriormente ocupa El Salvador y Honduras.

También se puso de manifiesto en 1898 con la intervención de Estados Unidos en la Guerra de Independencia de Cuba contra España, la ocupación militar de la Isla, la imposición de un tratado que le proporcionaba entre otras ventajas bases militares y la posibilidad legal de intervenir con sus tropas cundo lo consideraran necesario, lo cual hicieron en tres oportunidades.

En 1903 crean la república de Panamá, robándole territorio a Colombia para posteriormente adueñarse del Canal de Panamá.

Desembarcan los Marines estadounidenses en República Dominicana para sofocar una rebelión originada en 1904.

A partir de esa fecha y hasta el año 2000, prácticamente un siglo, en más de cuarenta oportunidades la presencia estadounidense se ha puesto de manifiesto en América Latina utilizando distintas variantes, pudiera decirse que fueron los Marines las fuerzas más utilizadas, sin dejar de tomar en consideración otros cuerpos militares, además de la CIA, que también operó en la región. Las acciones realizadas  van desde ocupación de países, golpes de estado, represión  a las fuerzas de izquierda y otras donde en todo momento se han defendido los intereses económicos de los grandes consorcios estadounidenses. El listado de acciones es extenso y tétrico. La ayuda a los “contra” en Nicaragua, la muerte de Torrijos y la invasión de Granada son algunos ejemplos de las distintas formas adoptadas.

A partir del año 2000, las acciones vinculadas a la Doctrina Monroe han continuado poniéndose de manifiesto. En algunos casos el Imperio ha tratado de encubrir su actividad utilizando métodos más sofisticados, pero cuando ha sido necesario se han quitado la careta y se han apoyado en la presencia militar para conseguir sus objetivos.

Un buen ejemplo de esto es el Plan Colombia, utilizado para formar una potente fuerza militar que responda a sus intereses, el fallido golpe de estado en Venezuela en el año 2002 es otra variante. El derrocamiento del gobierno constitucional de Honduras, los golpes de estado “constitucionales “ en Paraguay y Brasil. La constante guerra contra Cuba, donde además del bloqueo se utilizan métodos de subversión política ideológica para tratar de derrocar la Revolución, las campañas contra Evo Morales y el tratar de crearle una oposición “fabricada”. Las acciones contra el gobierno constitucional de Nicaragua y El Salvador nos dicen que siguen utilizando el engendro de Monroe.

Pero si todo eso no dejara totalmente clara la acción intervencionista de Estados Unidos en la región, no considero que las declaraciones recientes del señor Rex Tillerson sean las que deban despertarnos y promover el cuestionamiento de si el Imperio está regresando a la aplicación de la Doctrina Monroe.

Venezuela es el mejor ejemplo de un país que lleva años sufriendo las acciones que se derivan de la aplicación de dicha doctrina. Han tratado de doblegar al pueblo venezolano con todas las formas posibles de hacerlo, estrangulando su economía, creando y financiando grupos internos de la llamada “oposición”, organizando disturbios callejeros que han costado la vida de decenas de venezolanos, creando una carestía artificial de productos para tratar de reducir al pueblo por hambre, promoviendo la inflación, organizando campañas de descredito utilizando los medios que aún poseen, tratando de dividir la unidad existente entre gobierno, pueblo y fuerzas armadas. Todo eso es más que una declaración más, sobre algo que ya sabíamos.

La inteligencia y resistencia del pueblo venezolano, su determinación de lucha y patriotismo, demostrarán una vez más la ineficacia de las aspiraciones Imperiales.

 sarahnes@cubarte.cult.cu

sábado, 21 de octubre de 2017

Con el gobierno de Cambiemos, en Argentina se terminó la independencia y la soberanía.

Por Norma Estela Ferreyra:
                                  
Una delegación del Ministerio de Defensa viajó EEUU, a principios de Mayo, luego de la visita de Obama a nuestro país, para entrevistarse con personal  del Pentágono y del Departamento de Defensa.  El Gobierno Nacional les ofreció  parte de nuestra soberanía para la instalación de dos bases militares, una en Misiones y otra, en Tierra del Fuego y también ingresar a la Alianza del Pacífico.

La instalación de bases militares norteamericanas en suelo Argentino es un deseo del Departamento de Estado aún no cumplido pero con miras a lograr. Ni siquiera lo pudieron hacer durante los gobiernos de Menem y De La Rúa, menos aún durante los doce años de kirchnerismo. Esta decisión del gobierno de cambiemos no puede separarse del acercamiento a la Alianza del Pacífico. Si en territorio nacional ningún ajuste puede llevarse adelante sin la represión policial, a nivel continental ningún Tratado de Libre Comercio (TLC) puede celebrarse sin la custodia de marines norteamericano. Por caso México, Colombia, Perú y Chile (los cuatro países forman parte de la nombrada alianza) tienen en su territorio bases militares norteamericanas, o bien, planes que justifican la intromisión militar, como el Plan Colombia o Plan México.


Los encuentros de “cooperación” entre las delegaciones del Ministerio de Defensa de Argentina y el Pentágono y el Departamento de Estado, se enmarcan en la búsqueda del territorio propicio para la instalación de las bases militares norteamericanas. No es casualidad que una sería en Puerto Iguazú, Misiones, cercana a la Triple Frontera. Desde el 2001 Estados Unidos instaló la idea de que allí se concentran células terroristas de Al Qaeda. Otro de los argumentos favorables a los intereses imperiales es que la Triple Frontera es una zona propicia al narcotráfico. Terrorismo y narcotráfico, los mismos argumentos de siempre. Pero no nos olvidemos que aparte de la gran circulación de personas y bienes entre tres países que integran el Mercosur,  debajo del suelo, está  la cuarta reserva de agua dulce más importante del planeta: el acuífero Guaraní.

En el caso de Tierra del Fuego, más precisamente Ushuaia, el argumento sería que dicha base es para la “ayuda” científica. Pero lo real, es que Tierra del Fuego es el límite continental al tiempo que funciona como unión entre el Océano Atlántico y el Pacífico y, fundamentalmente, es tierra firme muy cercana al continente antártico.

Si a ello le sumamos que en las islas Malvinas funciona una base militar británica y de la OTAN, entonces se entienden las razones concretas: la zona es geopolíticamente estratégica para cualquier movimiento militar mundial al tiempo que una de las mayores reservas de recursos naturales océanicos.

Para aclarar varios puntos sobre el tema,  El Frente de Comunicadores por la Expresión convocó a una conferencia de prensa. El colectivo, fundado por Stella Calloni y el mexicano Fernando Buen Abad, dijo “basta” y decidió sacar a la luz toda la información al respecto. Para ello participaron como expositores Elsa Bruzzone, especialista en temas de Defensa Nacional, Estrategia y Geopolítica, e integrante del CEMIDA (Centro de Militantes Para La Democracia Argentina); Jorge Rachid, Escritor, catedrático y analista político y el Diputado Nacional del FPV por Misiones Daniel Distéfano. La apertura estuvo a cargo de Elsa, quien puntualizó enérgicamente que “En el caso de la instalación de la base militar en Misiones y con el pretexto de la lucha contra el narcotráfico y del terrorismo, el gobierno argentino ofrece a Estados Unidos ese espacio para la instalación de la base militar”

En cuanto a la base a instalar en Ushuaia “sabemos que toda la zona contiene una gran riqueza en cuanto a minerales y pesca y que la Antártida, es la mayor reserva de agua dulce congelada del planeta y con minerales altamente estratégicos y reservas hidrocarburíferas. Con ambas bases, sumadas a las de Centroamérica, las de Colombia,  Perú y la de Concón en Chile, se cierra el cerco, sobre todos los recursos naturales que tenemos, sino también sobre el control político y económico, sobre nuestros pueblos. Tenemos que estar  preparados para enfrentarlos, porque una vez que las bases se instalan es muy difícil de sacarlas”.
Por su parte, Daniel Distefano, informó que el 16 de Junio, presentó en el Congreso de la Nación un proyecto de resolución solicitando al Poder Ejecutivo nacional detalles sobre la instalación de las dos bases militares en el territorio argentino y puntualizó que “Desde el momento en que se instala una base militar, esa parcela, esa porción de tierra, es una pérdida de soberanía de nuestro país. Nadie puede ingresar allí, ni la Policía Federal ni ninguna fuerza nacional. Es como si fuese una embajada. Las personas que allí trabajan tienen inmunidad diplomática”.

El diputado del FPV también resaltó la preocupación de todos los vecinos de Puerto Iguazú ante la posibilidad de la instalación de la base militar. “Estas bases estarán disfrazadas por la lucha contra el narcotráfico o terrorismo, y en el caso de Tierra del fuego el disfraz es la ciencia. Pero si tanto les preocupa la ciencia y los científicos es importante que este gobierno termine de nombrar a los 700 investigadores del CONICET que están esperando ser nombrados desde Diciembre del año pasado. Debemos luchar por defender nuestra soberanía nacional, la cual hemos recuperado luego de tantos años de lucha.” La rueda de prensa finalizó con Jorge Rachid, quien aseguró que “Este gobierno está poniendo en riesgo a la Argentina.  Esto se inscribe en un plan continental que empezó a perpetrarse al día siguiente del No al ALCA para poder volver a garantizar la presencia hegemónica de Estados Unidos en nuestra patria grande.

“Hay una tercera base que, en estos momentos, se está proyectando, que sería en la provincia de Jujuy (donde se encuentra una de las mayores reservas de litio del mundo). Es por eso, que Milagro Sala es la primer presa política de este gobierno. La tupac, frente de resistencia, está siendo totalmente desarmada por Gerardo Morales quien es funcional a este proyecto. El día de mañana, cuando terminemos de dar la lucha contra los tarifazos, por los salarios y contra los despidos, tenemos que dar a lucha por la soberanía nacional”

 Mientras Ernesto Samper, actual Secretario General de Unasur, a fines de Marzo se pronunciara a favor de retirar las bases militares norteamericana de nuestra Patria Grande, el actual gobierno Argentino no solo no dio marcha atrás con la instalación de las bases, sino que ha regalado nuestra soberanía como país y continente, ya que de realizarse dicho plan, el control norteamericano sobre América del Sur y el Caribe sería total. Políticamente los pueblos ya perdimos. Por un lado, las bases militares norteamericanas y por otro, el ingreso libre de mercaderías que destruyen la industria local, no nos deja más alternativas,  que salir a  pelear por nuestra soberanía e independencia…
Fuente:  Juan Esteban Kirchner  ( 8-7-2016)

normaef10@hotmail.com


sábado, 9 de septiembre de 2017

Colombia el mayor productor de cocaína del mundo

Por Iván Oliver Rugeles:

Y el mejor aliado de quién nos amenaza...

En absoluto tratamos  de sorprender a los lectores con esta noticia, pues no es un secreto  para nadie que históricamente el país vecino ha mostrado tener una muy alta vocación por la producción de narcóticos, especialmente la cocaína y que además, no ha dejado de estar en el primer lugar entre los mayores productores del mundo en ese rubro y que, por otra parte, los Estados Unidos es y lo ha sido siempre, el país que más la demanda, así como que las cifras de la ONU nos indican que a este último igual le ocurre, con el añadido de que con otras drogas también, como la heroína, el opio y las sintéticas, entre las cuales sobresalen las anfetaminas.



Lo que sí nos ha impulsado a divulgarla, es para llamar la atención que a finales de 1998 los Estados Unidos le impuso a Colombia un plan que se le conoce como Plan Colombia, el cual tenía como objetivo prioritario acabar en ese país con el cultivo de la coca y la fabricación de la cocaína y para ello se estableció en el mismo Plan que los Estados Unidos instalaría en territorio colombiano una batería de bases militares, que terminaron siendo siete, una vez que Álvaro Uribe Vélez asumió la presidencia en el 2002.

Es decir que ha transcurrido ya casi 20 años de la firma de ese convenio y lo único real que hoy vemos de sus resultados es que en vez de haber acabado con esa maldita droga, lo que hizo fue potenciar tanto el cultivo de la planta, como las capacidades para su procesamiento, al punto de que Colombia a esta fecha, según cifras de la ONU informadas el mes de julio último a través de su Sistema de Monitoreo de Cultivos Ilícitos (SIMCI), es el mayor productor de cocaína del mundo (Colombia bate récords y produce más cocaína que nunca - El Mundo) y en los EE. UU., su consumo ha tenido un incremento exponencial (Consumo y venta de cocaína aumenta en los Estados Unidos ...)

Estas cifras nos imponen responder a esta interrogante: ¿El Plan Colombia se estableció para lograr, entre sus principales objetivos, erradicar en ese país para siempre el cultivo de la coca y la producción de cocaína?

Está muy clara la respuesta; jamás ese fue su finalidad y desde nuestra óptica, la respuesta tiene dos vertientes, la primera es que estamos hablando de un fabuloso negocio que le supone ingresos a Colombia, según algunas cifras que hemos visto en la red que sobre pasa los veinte a treinta mil millones de dólares anuales y, la otra, es la creación del escenario ideal para poner a caminar la estrategia a mediano plazo, de ver si con esas bases militares en suelo colombiano y, paralelamente, un esfuerzo combinado, de mucha astucia y persistencia que apunte hacia el objetivo de atizar la relaciones bilaterales entre Colombia y Venezuela, le pudiera facilitar a los Estados Unidos un muy viejo proyecto de ponerle la mano a este último país por la fuerza y recobrar así el manejo que de su riqueza petrolera lo tuvo por décadas, hasta que perdió su control con el arribo de Hugo Chávez Frías en 1998.

Acerca de la segunda hipótesis, que como se ve es fácil advertirlo, en absoluto interfiere la primera y más bien ambas se complementa perfectamente, tiene como base de sustento esto que copiamos seguidamente y que se corresponde con declaraciones de quien propuso el Plan Colombia para su aprobación en  el Senado estadounidense, el Senador Paúl Coverdale, tanto durante en la discusión y aprobación previa del respectivo proyecto, como luego de ponerlo en vigencia:

Noviembre de 1998: “Para controlar a Venezuela es necesario ocupar militarmente a Colombia” y,
Abril de 2000: “Aunque muchos ciudadanos teman otro Vietnam, resulta necesario, porque Venezuela tiene petróleo. Venezuela tiene animadversión por Estados Unidos, éste debe intervenir en Colombia para dominar a Venezuela. Y puesto, que Ecuador también resulta vital, y los indios de allí son peligrosos, los Estados Unidos, también tienen que intervenir ese país. (…) Si mi país está librando una guerra civilizadora en el remoto Irak, seguro estoy que también puede hacerlo en Colombia, y dominarla a ella y a sus vecinos: Venezuela y Ecuador”.

Más claro es imposible para entender la infame agresión internacional contra nuestro país que hoy pretende llegar hasta la intervención militar directa, a través de mercenarios, tal y como le sucedió a Cuba en 1962 en Bahía de Cochinos y todo esto requerido y aupado por quienes hoy dirigen en el país los partidos de la oposición, de manera general…

Nuestro pueblo y fuerza armada están alertas, de manera que auguramos que  de intentar el imperialismo estadounidense una acción militar directa o través de mercenarios contra nuestra Patria, saldrá corriendo con el "culo" entre las piernas, como le ocurrió en Vietnam en 1975...
rioliverr@gmail.com 

sábado, 17 de junio de 2017

El Pathos Trágico de Venezuela en su Laberinto II

 Por Fernando Esteche

¿Qué pasó (pasa) en Venezuela? 

Lo cierto es que en su momento el Comandante Chávez al ver el accionar que a través de la NED se operaba en el Magreb, hizo la primera advertencia que se volvió grito desesperado ante el mundo frente a los acontecimientos de Libia y el asesinato de Gaddafi y sus hijos. En soledad, denunció el magnicidio y advirtió sobre la operación destituyente y disolvente que se había realizado. No le costaba imaginarse en el lugar de Gaddafi. Esta operación se llevó adelante siguiendo puntualmente el protocolo propuesto por Sharp.


Primero en Libia, sin considerar cada una de las revoluciones de colores del Magreb, luego en Siria. Operaciones de falsa bandera, montajes de enfrentamientos de tropas gubernamentales contra manifestaciones desarmadas, aislamiento internacional, gran campaña mediática, disputa de sentidos y luego guerra abierta.

Esta situación llega al extremo cuando vemos que el alcalde David Smolansky, integrante del partido Voluntad Popular, escribió en su cuenta personal de la red social Twitter que el gobierno de Maduro estaba utilizando armas químicas contra la población “como está ocurriendo en Siria”.
También en Honduras, Paraguay y Brasil se desarrollaron y desarrollan procesos de guerra híbrida y se trabaja con el protocolo destituyente. Pero Venezuela es sin dudas, el escenario privilegiado de dicha maniobra.

Quien esto escribe ha podido ver personalmente en Caracas el accionar de grupos juveniles, generaciones que crecieron en el chavismo, de sectores medios y medios altos, perfectamente organizados, coordinados, pertrechados con máscaras anti-gas, cascos y armamento casero; con nociones bien claras de movimiento insurgente y urbano; con jefes de grupos, orden cerrado y orden consecutivo de mando. Esto en medio de masivas concentraciones de sectores del mismo rango social pero absolutamente desentendidos de estas operaciones, aunque les dan contexto.

Ataques a escuelas públicas, a un hospital materno infantil; invasión de bibliotecas estatales con quema de mobiliario; destrozos de señalizaciones urbanas y luminarias; obstrucción de vías de transporte y derribe de árboles sobre calles; saqueos a comercios y ataques a locales partidarios u oficinas gubernamentales; emboscadas a personal de las fuerzas de seguridad, incendios de transportes que no acatan el paro. Guarimbas que empiezan a controlar zonas de acceso a urbanizaciones y cobrar peajes. Quema masiva de vehículos. El paroxismo fue la toma de la sede del TSJ, hecho que expone un grave y delicado ataque a uno de los poderes constitucionales y que ningún medio internacional cuestionó, sino que festejaron.

De eso se tratan las movilizaciones “no violentas” de la oposición anti-republicana de Venezuela. Uno no sabe si ya han pasado a otra etapa de guerra abierta en las calles o a la no violencia del protocolo Sharp, que en este caso se viste de vandalismo y sabotaje.
Una profusa campaña mediática presenta la situación con mayor gravedad y masividad de la que realmente tiene. No hay que dejar de contemplar que estos movimientos de insurgencia callejera atacan al corazón del funcionamiento urbano normal, perjudicando al comercio, al trabajo, la educación, principalmente. Incluso impacta sobre la cotidianidad de la propia base social en que se sustenta.

Un parágrafo singular merecen las trágicas muertes de cuarenta y dos venezolanos en lo que va desde el 3 de abril al 16 de mayo. Sobre esto que se presenta idéntico al caso sirio (como un gobierno asesinando a sus ciudadanos) vale la pena señalar que 25 personas de esas fueron asesinadas por opositores, por ser chavistas o policías. Es decir, más del 60%. Dos motorizados fallecieron por accidentes provocados por trampas y barricadas colocados en rutas por los opositores. Nueve enrolados en la oposición murieron electrocutados al querer saquear un freezer de una panadería.

Hasta la fecha se cuentan tres muertes por acción policial, razón por la cual una docena de funcionarios involucrados han sido detenidos y procesados. Otros tres casos se están investigando, pero son elocuentes las imágenes que los muestran con vida cuando son rodeados por otros opositores y caen exánimes con el resultado trágico de su muerte producida por armas caseras a muy corta distancia. Se investiga si se trata de asesinatos de falsa bandera para acusar al gobierno de los mismos tal como también se probó que ocurrió en Siria.

5) La guerra económica
Hiperinflación, internacionalización de precios, desabastecimiento.Largas colas para conseguir algún producto de la canasta básica. Asignación por libreta de identidad del día para poder hacer compras con precios controlados. Bancarización.

La guerra económica es el plafón en el cual se desarrolla el golpe de Estado continuado y busca generar descontento, desabastecimiento programado e hiperinflación provocada. Claro que hay responsabilidades de impericia gubernamental, de corrupción enquistada en sectores claves del Estado, pero no puede dejar de verse el sabotaje y boicot deliberado por parte de las clases dominantes que controlan el 92% de la producción y el abastecimiento de productos básicos. Fedecamaras-Venamcham es uno de los principales integrantes de lo que llaman “la oposición” y como tal, actúa de manera criminal contra su pueblo.

Por eso hay que señalar que si bien la crisis de precios del petróleo en una economía que el chavismo no supo o no pudo reconvertir y superar impactó de lleno en la vida cotidiana de los venezolanos, hoy que los precios internacionales del petróleo tienden a estabilizarse arrecia la carestía de la vida hacia el interior de Venezuela. Esto se explica principalmente por la guerra económica.

Desarrollan esta guerra las clases empresariales privadas de la derecha anti-republicana, en combinación con la gran banca internacional. Por eso Venezuela ha sido sometida al bloqueo financiero con muy malas calificaciones de las agencias de riesgo (Standar & Poor’s, JP Morgan) siendo este país uno de los más puntuales pagadores de deuda. Se ha montado un cerco, un bloqueo y un boicot de la banca internacional para el acceso a créditos y divisas.

Esto se expresa en acciones pérfidas denunciadas por Maduro, como el abandono de los compromisos contraídos por el City Bank, a través del cual el estado venezolano pagaba todas las cuentas del país para las transacciones en Estados Unidos y en el mundo, lo que demoró la posibilidad de que el gobierno pudiera resolver la importación de alimentos y medicamentos.

El descalabro del mercado cambiario para agudizar la inflación, acciones que sólo pueden realizar grupos poderosos financieros, y la manipulación del mercado cambiario empujando la inflación, ataca de lleno a las políticas de readecuación salarial que define el gobierno.
Así se produce una suerte de vasallaje en el monopolio de esta divisa extranjera a los comerciantes, productores e importadores quienes trasladan el precio al consumidor y al usuario.

6) La posibilidad de la Paz
Según pudimos observar y conversar con distintos analistas políticos en tierra de Chávez, la República Bolivariana de Venezuela enfrenta el desafío de superar esta guerra híbrida planteada desde las necesidades del redespliegue imperialista en la región en combinación con las clases dominantes venezolanas.
El gran desafío es construir la tregua, conseguir la pacificación, en la que no merece hacerse ilusión alguna nadie de que será total, en tanto exista el imperialismo como sistema de producción histórica social.
Hay por lo menos cuatro caminos o planes de construcción de una paz medianamente estable que permitan desarrollar medidas de normalización de la vida cotidiana de los venezolanos.

Uno es el Plan Destituyente, es decir, la culminación del golpe de Estado continuado mediante la renuncia de Nicolás Maduro a la presidencia pero que no resolvería el problema del chavismo en el poder porque debería sucederlo el vicepresidente. Además, los poderes constitucionales CNE y TSJ son definidos por el anti-republicanismo como parte del sistema chavista bolivariano. Es decir, lo que haría falta es la renuncia en masa de los funcionarios del Estado, los cuales esperan poder someterlos a una Justicia readecuada y aggiornada al tiempo de revancha que añora la derecha escuálida. Este Plan no contempla a los sectores populares, no considera a los dignatarios directos de la Revolución Bolivariana que hasta aquí, por prudencia, no han ganado masivamente las calles para defender la República Bolivariana.

Porque si bien es cierto que en comunas populosas como el 23 de enero se han perdido elecciones, no es menos cierto que los cerros y los barrios víctimas directas de la guerra económica tienen muy clara la naturaleza política de la propuesta de la oposición con la que nunca podrían conculcar más allá del descontento que pueda sucederse producto de la carestía de la vida.

Sectores que se reivindican chavistas pero critican a Maduro por su impericia en resolver la crisis y su incapacidad en combatir la corrupción de las propias filas, o eventualmente por haber acertado en combatirla, están pensando en que una posible pacificación venga de la mano del Plan Zamora.
El “Plan Estratégico operacional Zamora” fue presentado en abril por el propio presidente Maduro quien sostuvo que "El Departamento de Estado (EEUU) ha dado la luz verde y el visto bueno para un proceso golpista descarado para la intervención de Venezuela, así lo digo y así lo enfrentaré (…) Frente a este escenario he decidido activar el plan estratégico especial cívico militar para garantizar el funcionamiento de nuestro país, su seguridad, el orden interno, y la integración social, Plan Zamora que me ha sido presentado por el comando estratégico operacional de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB)”.

El presidente anunció activación de la Fase Verde de dicho Plan. Hay quienes piensan en una conmoción interna y una amenaza externa muy grave y sueñan con superar las fases subsiguientes hasta alcanzar el control por parte del Jefe Operacional del Plan, el General Vladimir Padrino López, actual Ministro de Defensa, que desplazaría al presidente Maduro. Cuartelero con terreno, no es un general de escritorio; querido por las tropas y alineado a Diosdado Cabello, quien parecería encarnar mejor que el propio Maduro la herencia de Chávez y que expresa al ala militar de la Revolución Bolivariana.
El General Padrino López se ha mostrado como uno de los más leales al presidente, por lo cual la idea de ser vector de su desplazamiento aparece medio reñida con la realidad, pero en la conmocionada tierra de Bolívar todo es posible desde Páez en adelante.

La implementación radicalizada de dicho plan podría plantearse como una posibilidad transicional con el reaseguro de las Fuerzas Armadas Bolivarianas. Claro que semejante situación es imposible de concebir sin un acuerdo de algún tipo con los Estados Unidos; de lo contrario sería profundizar la inestabilidad y excepcionalidad institucional para ofrecer una excusa al intervencionismo.

La aplicación de dicho plan con o sin Maduro y sin acuerdo con los Estados Unidos redunda en la profundización de la guerra que pasaría ya a un estadio de defensa nacional del tipo sirio.
La otra posibilidad, plantada por quienes piensan en salidas y transiciones, se articula en torno de la Fiscal General y la posibilidad de que encabece una transición que contenga al chavismo y ordene la hidra opositora en una solo lógica institucional.

La propuesta del presidente Maduro ha sido la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente.
Ante la ficción del reclamo opositor por democracia, el presidente pergeñó la maniobra ofreciendo más democracia. Así se le arrebató de un saque una de sus principales banderas, que se la ve en figurillas para explicar por qué no acuden al llamado a Asamblea Constituyente.

Algunas críticas que plantearon tienen que ver con que una asamblea no resolverá los problemas estructurales de Venezuela, lo cual es indudablemente cierto. No puede resolver ni la guerra económica, ni el redespliegue imperial ni el sabotaje institucional interno; pero ofrece un escenario democrático de construcción de marcos generales legitimados para intentar resolver estas cuestiones. Como sea, aparece como la propuesta más sensata en el intento de pacificación parcial del país.

7) La imposibiidad de la Paz
“La Paz en Colombia es la Guerra en Venezuela” nos decía una fuente altamente calificada para el análisis de este proceso de doble impacto.
Siempre se entendió como verdad de perogrullo que la insurgencia colombiana operaba como una suerte de retaguardia estratégica de la Revolución Bolivariana y como contención del injerencismo norteamericano.
Paul Coverdell, relator legislativo ante el Congreso Norteamericano, cuando se presentaba el Plan Colombia definía explícitamente que el objetivo del mismo tenía que ver directamente con el control de Ecuador y Venezuela, dos de las principales (sino las principales) cuencas petrolíferas del planeta.

Cuando los más destacados articuladores de la geopolítica norteamericana definen la etapa de “guerra infinita”, lo que nos están anunciando es justamente que la principal forma de producción política es la guerra, y que eventualmente la política, contrariando en 180º a Clausewitz, aparecerá como continuación de la misma, como momento extraordinario.

Por esto, y porque entendemos que lo que sucede en Venezuela es un plan sistemático de desestabilización en el marco de una guerra de cuarta generación y eventualmente de guerra híbrida, pensar la paz es pensar sólo un momento posible de la política. Se trata de una guerra no declarada por parte de los Estados Unidos, cuya posibilidad de retracción en su redespliegue, es el fracaso continuado que viene sucediéndose de su proyecto de fin de ciclo y de construcción de alternativas de dominación con las (nuevas) derechas.
Hay que entender la victoria de Lenin Moreno en Ecuador a partir de los estragos de la restauración neoliberal que el macrismo operó en Argentina. Del mismo modo, la victoria de Lenin Moreno provoca la agudización de la ofensiva contra Venezuela en la desesperación por contener la reversión del cambio de correlación de fuerzas internacional que habían conquistado. El inminente fracaso de la operación en Brasil, con los escándalos de Temer y la acometida de Lula, son también elementos de contextualización para el aceleramiento del estrangulamiento sobre el proceso bolivariano.
Es una bomba de tiempo y el tiempo corre a favor de los Pueblos. Sólo así se explica la desesperación y urgencias por definir los procesos abiertos.
La posibilidad de intervención extranjera parecería imposible si seguimos pensando en la primavera postneoliberal y fácilmente olvidamos la larga y trágica historia de intervencionismo norteamericano en Nuestra América.

Las nueve bases norteamericanas desplazadas en Colombia configurando un cinturón contrarevolucionario, sumadas a las bases de OTAN en el Caribe -puntualmente las bases de F15 y F16 de Curazao y Aruba a 40 Km de la Península de Paraguaná donde se concentran las mayores refinerías venezolanas-. Son sugestivas las disposiciones, lo que no puede entenderse sino fuera a través de un plan injerencista invasor y apropiador de dicha península en atención a la doctrina de defensa de los intereses vitales ante posibles situaciones de alta inestabilidad política.

Insistimos en que se están subestimando las reservas de subjetividad revolucionaria del Pueblo Bolivariano y de los pueblos todos de Nuestra América. Las demostraciones de las Fuerzas Armadas Bolivarianas comprometidas en el antiimperialismo -milicias de defensa bolivarianas donde se enrolan centenas de miles de venezolanos-, son solo muestras parciales de la enorme capacidad de resistencia que nuestro continente posee para enfrentar una agresión injerencista.

Sostenemos, sin temor al error histórico, que Caracas puede convertirse en la Madrid americana. No nos caben dudas que contingentes de revolucionarios nuestros americanos están dispuestos a auxiliar al bravo pueblo bolivariano ante un ataque invasor norteamericano.

La gran diferencia es que aquella heroica Madrid luchaba desesperada contra una tendencia histórica que la enterraba. En este caso, la heroica Caracas se mantiene firme a favor del tiempo histórico, que ya está sepultando la era del imperialismo. ¡El mundo ha cambiado, por eso nos vestimos con el optimismo histórico que nos advierte que Venezuela vencerá!

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