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jueves, 19 de abril de 2018

¿Cumbre o Derrumbe de Las Américas?


Por Oscar Bravo:

La llamada y muy publicitada por el cartel de Lima, VIII cumbre realizada en el Perú, dejó en el ambiente político un sabor agridulce y la sensación de haberse convertido en un foro inútil y fracasado…ya que las expectativas generadas previa a la cumbre y los resultados obtenidos más allá de la foto y un documento genérico de frases bien elaboradas, pero sin un contenido real para poder tener alguna incidencia en la calidad de vida de los pueblos de éste continente…


Es probable que estemos presenciando la decadencia de éste tipo de cumbres que hasta ahora se realizaba entre las y los jefes de Estados, sin embargo, en ésta oportunidad solo asistieron 14 presidentes de los 35 países invitados, y además fue muy significativa la ausencia de Castro, Maduro y Trump y que muchas delegaciones solo enviaron a representantes de las cancillerías…

Algunas lecturas que podemos extraer son las siguientes.
1.- El escándalo político en el país anfitrión con la renuncia del presidente Pedro Pablo Kuczynski, quien se había convertido en la voz del cartel de Lima, siendo sustituido, por el vicepresidente Martín Vizcarra, a quien también le ha salpicado algunas acusaciones de manejos no transparentes de recursos públicos.
2.- La invitación y luego el retiro de la misma que le hicieron al presidente Nicolás Maduro, alegando la ausencia de democracia en Venezuela, fue una clara muestra del intento de la derecha de querer contribuir a desalojar al chavismo del poder, idenficandolo como su enemigo ideológico en región Latinoamericana y que el autollamado grupo de Lima, son unos simples seguidores de instrucciones emanadas desde el imperio…
3.- La ausencia del presidente Donald Trump, de la cumbre, manifestando que tenìa problemas globales que atender, entre ellos, el caso siria, que al final bombardeó el viernes 13 de abril…pero que también se interpreta como un claro desprecio y subestimación de lo que ellos llaman “su patio trasero”…
4.- Intentaron pero no lograron colocar el caso venezolano en el documento final que debe ser aprobado por consenso, a pesar del evidente interés demostrado por Temer, Macri y Santos, para aislar a Venezuela, cuando acusan a Maduro y al chavismo, de no querer realizar unas elecciones presidenciales transparentes y creíbles…
5.- Las agresivas y belicistas declaraciones del Vicepresidente de los EEUU, al referirse a Venezuela, cuando afirma que no van a descansar hasta que se restablezca la democracia en la patria de Bolívar o quizás lo que quiso decir, es que no se van a quedar tranquilos “hasta salir de la “dictadura de Maduro”…
6.- El tema principal de la agenda era el referido a la corrupción y la gobernabilidad, la cual fue abordado sin mucha profundización, para que no se sintieran incómodos algunos presidentes que están salpicados por las sospechas de mal manejo de los recursos públicos…
7.- El descaro de ésta derecha latinoamericana en su morbo antichavista, es que le eliminan la invitación al presidente constitucional de la República Bolivariana de Venezuela…pero si invitaron a la cumbre a varios viajeros opositores que supuestamente son venezolanos, en la que algunos de estos personajes son hasta prófugos de la justicia venezolana y la gente se sigue haciendo la más estúpida de las preguntas: ¿Quién o quienes financian los pasajes y estadía a estos mensajeros anti-patriotas?
8.- Queda una pregunta reflexiva en el ambiente: ¿Valdrá la pena realizar una novena Cumbre de las Américas?
Politólogo
bravisimo929@gmail.com

martes, 27 de marzo de 2018

Coimas de Odebrecht provocan sismo con epicentro en Lima


Por Emilio Marín
Le aceptaron la renuncia a Pedro Pablo Kuczynski

La segunda fue la vencida para el peruano PPK. Se había salvado de la destitución en diciembre, pero esta semana presentó la renuncia antes que el Congreso lo destituyera. Las coimas de Odebrecht siguen provocando terremotos políticos.

Pedro Pablo Kuczynski estuvo poco tiempo como presidente peruano, pues ganó en balotaje las elecciones el 5 de junio de 2016 y asumió el 28 de julio de ese año, supuestamente para completar un mandato de cinco años hasta 2021. Sin embargo su carrera política se truncó el 23 de marzo, cuando el Congreso le aprobó la renuncia, presentada por él dos días antes como recurso de último momento para no ser destituido por ese legislativo bajo cargos de “inhabilidad moral” (léase corrupción).


El Congreso unicameral de 130 miembros contaba con amplia mayoría para echarlo sin más trámite en una votación donde de las seis bancadas solamente la oficialista, reducida, podía no bajarle el pulgar.

Ya en diciembre pasado, bajo el peso de estas acusaciones de haber recibido coimas millonarias de la brasileña Odebrecht cuando era ministro de Economía de Alejandro Toledo (2001-2006), PPK se había salvado en el Congreso por unos pocos votos, ocho para ser exactos. La opositora Fuerza Popular de Keiko Fujimori lo tenía prácticamente liquidado, pero una fracción menor del fujimorismo, encabezada por Kenji Fujimori, acordó salvar al presidente a cambio de algo que se supo cuatro días más tarde, cuando el presidente firmó el indulto para Alberto Fujimori. Este purgaba una condena a 25 años por los crímenes cometidos en su gobierno y salió en libertad como fruto de ese arreglo espurio.

En esa oportunidad los votos fueron 78 por la destitución de Kuczynski y no alcanzaron a los 87 para tal fin. Ahora eran muchos más, por dos razones principales. La fiscalía de la Nación siguió acumulando pruebas de que esas coimas, relatadas por Marcelo Odebrecht, habían sido pagadas a Westfield Capital, una consultora del presidente cuando era ministro de Economía de Toledo, y a First Capital, una firma de la que aquél era socio junto a un empresario chileno.

La justicia peruana evaluó que los pagos recibidos por esas dos vías alcanzaban a 3,4 millones de dólares, en proyectos de caminos y riego. Con más pruebas concretas que en diciembre pasado, la fiscalía pidió al Congreso que acuse otra vez.
Y la otra razón, nueva, fue que aparecieron videos -seguramente filmados por el fujimorismo– donde Fujimori junior y otros diputados trataban de convencer a colegas dudosos para que votaran a favor del presidente, a cambio de obras en sus distritos, designaciones, cargos y otros favores de la política contaminada por la corrupción.
Esos videos fueron la gota que rebalsó el vaso, ya colmado de denuncias, y llevó al presidente a anunciar su renuncia, el miércoles 21.

Corrupto y sin autocrítica
En esa ocasión y sin hacer la menor autocrítica, explicó que veía un país muy dividido y que le parecía lo mejor renunciar. No lo hizo admitiendo culpas de su parte sino más bien echándolas sobre quienes, desde la oposición, habrían impulsado una especie de golpe de Estado que no existió.

Sus explicaciones sobre el dinero ingresado a sus cuentas, documentado por la información financiera peruana, fue increíble pues admitió lo relativo a Westfield, que era suya, pero no lo de First, donde estaba asociado, y explicó que no lo recordaba bien porque es muy desordenado.
Al cronista esas explicaciones le parecieron tener puntos de coincidencia con las que dio Mauricio Macri tras su aparición en los Panamá Papers, diciendo que no eran inversiones suyas sino de su padre y resto de la familia, que no se acordaba.

No vaya a creerse que PPK fue el único peruano untado por la constructora brasileña. Odebrecht admitió que había financiado las campañas de todos los candidatos presidenciales más importantes, incluyendo a Kuczynski en su intento anterior de 2011. Así se confirmó que Toledo y sus sucesores Alan García y Ollanta Humala, recibieron coimas del monopolio; Humala está en prisión y Toledo está prófugo de la justicia.
La renuncia de PPK tuvo polémicas hasta el final, porque una declaración del Congreso, preparada para la aceptación de la misma, lo caracterizaba como un “traidor a la patria”, lo que indignó al renunciante y a su pequeño grupo de legisladores. El afectado dijo que en ese caso retiraría la renuncia y provocaría el inicio de otro trámite, de vacancia. Ante las dificultades y demoras que eso causaría, ese párrafo fue suprimido.
Y así fue como el viernes 23 asumió como presidente del Perú quien hasta ahora tenía el cargo, más bien formal, de vicepresidente primero, Martín Vizcarra, quien vivía en Otawa y era embajador ante Canadá.
Crisis política

El nuevo presidente asume en condiciones de una fragilidad notable, porque ni siquiera puede contar como propia la fuerza que sostenía a PPK, de sólo 18 congresistas y que en ocasión del deleznable indulto a Fujimori perdió varios, además de ministros y dirigentes que renunciaron a “Peruanos Por el Kambio”.

Vizcarra fue gobernador regional de Moquegua y allí tuvo una buena gestión porque sus colegios fueron los primeros según la Evaluación Censal de Estudiantes del Ministerio de Educación. Así llegó al gobierno, como extrapartidario. Asumió el Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC) pero fue acusado de favorecer a un consorcio encargado de la construcción de un aeropuerto en Cusco, conglomerado donde sobresalía Eduardo Eurnekian, de Aeropuertos Argentina 2000. Las denuncias sobre sobreprecios hicieron que ese proyecto fuera anulado y Viscarra salió rumbo a Canadá, como para pasar desapercibido.
Este político que no conoce casi el 80 por ciento de la población peruana, ahora tuvo que asumir como jefe de Estado.

En estos días de incertidumbre hubo movilizaciones en Lima reclamando elecciones anticipadas y un grito con reminiscencias argentinas de “que se vayan todos”. Esas protestas fueron adjudicadas al Frente Amplio, de centroizquierda, liderado por la joven diputada Verónika Mendoza que en las elecciones de 2016 cosechó el 20 por ciento de los votos.

Por ahora no habrá nuevos comicios, pero nadie puede asegurar que Vizcarra consiga consolidarse y continuar en el Palacio Pizarro hasta 2021.

Papelón de PPK
Cuando el ahora expresidente anunciaba su renuncia, el 21 de marzo, detrás suyo estaban todos los ministros, para la foto, dando acompañamiento con unas caras desangeladas. Entre ellas, Cayetana Aljovín, canciller y titular del palacio Torre Tagle.

Aljovín y PPK hicieron un papelón mayúsculo en las semanas previas, porque habiendo invitado con anterioridad al venezolano Nicolás Maduro, como a los mandatarios de 35 países a la VIII Cumbre de las Américas, luego lo “desinvitaron” y lo declararon persona no grata, que no podía acudir a esa cita de presidentes a realizarse en Lima el 13 y 14 de abril próximo.

Tal afrenta al mandatario y al pueblo venezolano fue resultado de la presión norteamericana, hecha por Rex Tillerson, que por esos días visitó Perú y otros cuatro países latinoamericanos durante una gira centrada en la agresión contra Venezuela.
Ahora Tillerson fue despedido por Donald Trump y reemplazado en la cancillería por el hasta ahora jefe del espionaje, la CIA, Mike Pompeo.

Y Kuczynski, como quedó dicho, cayó tras la acumulación de pruebas de corrupción en su contra. ¿Y éstos eran los que vetaron la presencia del venezolano en la VIII Cumbre de las Américas argumentando supuestos déficit de la democracia bolivariana?

¿Qué tema central se abordará en esa Cumbre? Cuando se ingresa a la web oficial del encuentro está la increíble respuesta: “Los Jefes de Estado y de Gobierno de las Américas abordarán el tema central de la Cumbre, “Gobernabilidad democrática frente a la corrupción”. Y se aclara que fue el Estado peruano el que elaboró el proyecto titulado “Compromiso de Lima: Gobernabilidad Democrática frente a la Corrupción”.
Una vez más “dime de lo que presumes y te diré de lo que careces”.

Cuba es otra cosa
Con razón Maduro festejó la caída de PPK y deseó: “así van a caer Santos, Macri y Temer”.
Odebrecht hizo obras en Argentina, Colombia, Cuba, Ecuador, Estados Unidos, Guatemala, México, Panamá, Perú, República Dominicana y Venezuela, y pagó coimas en casi todos ellos. Toda regla tiene su excepción, que nuevamente es Cuba.

En julio de 2017 se conocieron nuevas declaraciones judiciales de Marcelo Odebrecht, reproducidas por medios brasileños, donde el magnate exculpaba a la isla y recalcaba la honestidad de sus funcionarios. Dijo que “no compró favores en la isla”, que allí sus transacciones fueron limpias y que “la corrupción en Cuba es 'borde cero' lo que sería comprobado por el hecho de que los ministros llevan una vida sencilla”.
Hay que tener en cuenta que Odebrecht tuvo a cargo el Proyecto del Puerto de Mariel, incluido en la Zona Especial de Desarrollo del Mariel (ZEDM), un emprendimiento de 900 millones de dólares, financiado por el Bndes brasileño en tiempos de Dilma Rousseff.

En medio de escándalos de corrupción del “Lava Jato”, que provocan caídas de presidentes en la región, el modelo socialista demuestra que es muchísimo más honesto que sus detractores.
ortizserg@gmail.com

domingo, 11 de marzo de 2018

El Grupo de Lima y Venezuela


Por Oscar Ugarteche:
La paja en ojo ajeno

Análisis

El actual gobierno del presidente peruano Pedro Pablo Kuczynski es conocido internacionalmente por sinvergüenza, farsante y cómplice, pero no por hacerse el tonto, mientras su primera ministra, aunque carece de escrúpulos y ética, tampoco tiene un pelo de tonta. El Perú acusa a Venezuela de causar una crisis humanitaria y en virtud de eso está dispuesto a que Venezuela se convierta en Siria. Indultó a Fujimori por razones también humanitarias.



Quizás el presidente del Perú, no sepa de las crisis humanitarias que tuvo el Perú entre 1988 y 1993. ¿Sabe de la epidemia del cólera de 1991? La república empresarial es amnésica. Es poco probable que su primera ministra y los jóvenes asesores no se acuerden que entre 1988 y 1993 los niveles de escasez en el Perú fueron la razón para que migrasen centenares de miles de peruanos, gran parte de los cuales nunca volvieron.

Es un dato rebuscado que el Perú tuvo una crisis de hiperinflación con gran escasez de alimentos entre 1988 y 1990, años en el que el PIB per cápita se contrajo en total 32.6% encima de la contracción del PIB de 15.1%, entre 1983 y 1984.

La hiperinflación en el gobierno de Alan García se elevó a 4.37417602E+16 entre 1988 y 1992 que lo hace comparable con Hungría, Alemania y otras grandes hiperinflaciones de la historia. Un cheque de 300 dólares en intis, millón de junio de 1990, no cubría el costo de un taxi de Miraflores al Centro para cobrarlo, 3 dólares aproximadamente. (- Conversión: 1,000 soles= 1 inti en 1987. 1 millón de intis= 1 inti millón en 1989. 1 millón de intis millón = 1 nuevo sol en 1991).

El resultado de las contracciones del PIB y el alza brutal de precios significó una caída de 2/3 de las remuneraciones medias utilizando como base 2005=100.  Cayó desde 277.6 en 1980 hasta 89.8 en 1990. La razón por la que no hubo, como en otros países, un retorno de los migrantes fue porque después de 1990 no había empleo y los salarios permanecieron abajo y siguieron yéndose. Al año 2015 en el pico del auge económico, el salario alcanzó el índice de 120, menos de la mitad de lo que fue el salario medio en 1980. México y el Perú son los dos países donde el salario real no ha subido sino bajado en los últimos años. Hay más consumo y más crédito de consumo pero no mejores salarios ni mayor peso de los salarios en el PIB. En cambio regresan de Venezuela al Perú, entre otros, los hijos de los peruanos que se fueron allá en la década del 80.

Algo más que tuvo el Perú en la década del 80 fue una guerra interna, con más de 70,000 muertos y que trajo consigo desasosiego, escasez de agua y luz, y gran inseguridad porque las bombas colocadas en las ciudades podían tocarle a cualquiera y de hecho afectaron a muchos directa o indirectamente. Recuerdo una bala de mortero en el aeropuerto y la cancelación de todos los vuelos una madrugada de enero de 1993. Por los efectos de esas razones humanitarias, se fueron del Perú ya después, entre 1990 y 2014, 2 millones 724 mil 869 personas, según el Instituto Nacional de Estadísticas e Informática. Antes, entre 1980 y 1990 se habían ido otros 800,000 peruanos llegando a sumar más del 10% de la población peruana total migrada por razones políticas y económicas,  entre la década del 80 y la fecha. A Venezuela sola migraron 92,896 peruanos que son más o menos el mismo número de venezolanos que han llegado al Perú.

Con esa historia, ¿cómo es que el gobierno del Perú llama a la caída de un gobierno hermano por razones humanitarias? El APRA y los asesores tendrían que tener amnesia para no recordar ese gobierno. Todos se deben acordar cuando se rumoreaba que si Sendero no era puesto bajo control, habría una invasión de ejércitos vecinos. Que Alan García y lo que queda del APRA quieran que se caiga Maduro y Chávez antes, es lógico. Se sabe que desde al menos 1962 el APRA trabaja con la embajada americana. En los papeles desclasificados del Departamento de Estado (bajo Foreign Relations of the United States, 1961–1963, Volume XII, American Republics en la entrada Peru, ítem 416) se dice, en relación a las elecciones de marzo de 1962: “También debemos tener en cuenta la gran posibilidad de la victoria de Belaunde y la conveniencia que éste borre su impresión de que favorecemos al APRA y nos oponemos a él como pro-comunista". Existe una vieja relación política. Se consigna también ya en 1962, antes de las elecciones de dicho año, una relación estrecha entre la CTP y la CIA.

De otro lado, si bien su fortuna, su familia y su pasaporte son americanos y están en Estados Unidos, el Presidente del Perú no es un funcionario estadounidense, y le debe al menos lealtad al pasaporte peruano, por respeto a todos los peruanos, y a la tradición diplomática peruana de no intervención que viene desde Corpancho en México. Los que hemos vivido guerras queremos la paz.  Los que deben decidir el futuro de Venezuela son los venezolanos y nadie más. Nadie más.

- Oscar Ugarteche, economista peruano, es investigador titular del Instituto de Investigaciones Económicas UNAM (México), SNI/CONACYT, Coordinador del proyecto Obela www.obela.org.

sábado, 26 de agosto de 2017

Colombia: Estados Unidos, la OEA, la Declaración de Lima y Venezuela.

Por Tony López R.:

Los gobiernos estadounidenses siempre han considerado que América Latina es su patio trasero y que está sometida a sus designios e  intereses, no es menos cierto, que muchos de los gobernantes latinoamericanos que han sido elegido por su pueblo, salvo honrosas excepciones,  se han puesto al servicio  y obedecido a las políticas de Washington  como lo hacen hoy, ante el pedido de aislar, sancionar e incluso no descartar la idea del presidente Donald Trump de intervenir militarmente en Venezuela.


Luego de fracasadas numerosas maniobras políticas y diplomáticas con el propósito de derrocar el gobierno de Venezuela y su Revolución Bolivariana, llevadas a cabo por  el Secretario General de la OEA, Luis Almagro, el Departamento de Estado de los Estados Unidos, apeló a utilizar una vía  alternativa y comisionó al gobierno de Perú y a su presidente Pedro Pablo Kuczynski, para que convoque a una reunión de cancilleres latinoamericanos y caribeños.

El pasado 9 de agosto tuvo lugar la reunión convocada por el presidente de Perú,  Kuczynsky a la que solo asistieron 17 países de los 35 que conforman nuestra región.  

De estas 17  naciones,  solo 12 firmaron la llamada “Declaración de Lima” presentada por el canciller peruano Ricardo Luna  y son: Argentina, Brasil, Canadá, Colombia, Costa Rica, Chile, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Paraguay y Perú.  
 
No firmaron dicha declaración los representantes de Jamaica, Guyana, Granada, Santa Lucia y Uruguay.
La llamada “Declaración de Lima”  expresa que Venezuela “Ya no es una democracia” y “son ilegitimo los actos emanados de la Asamblea Nacional Constituyente”. Condena además “la violación sistemática de los derechos humanos y las libertades fundamentales, la violencia, la represión y la persecución política, la existencia de presos políticos y la falta de elecciones libres bajo observación internacional independiente". "Enérgico rechazo a la violencia y cualquier opción que involucre el uso de la fuerza".  Así mismo celebró la acusación de parlamentarios colombianos y chilenos ante la Corte Penal  Internacional contra el presidente Nicolás Maduro,  mientras que declararon su apoyo a las acciones de la hoy ex -fiscal  Luisa Ortega Díaz.
La intervención militar de Estados Unidos contra Venezuela está en marcha y decidida, pero faltan algunos pasos previos para legitimarla y a eso se ha prestado  el presidente peruano Pedro Pablo Kuczynsky, al convocar a la reunión de cancilleres en Lima, Perú.

El gobierno peruano violando todo lo establecido en la Carta de las Naciones Unidas y de la OEA, que plantea y exige el pleno  respeto a  la soberanía e integridad de las naciones, se ha prestado al trabajo sucio y como simple empleado de Washington, se ha coaligado con las oligarquías y sectores de la derecha latinoamericana con el objetivo de provocar el aislamiento político, diplomático y económico, contra Venezuela,  paso previo y necesario para afianzar el argumento del presidente Donald Trump de intervenir militarmente en la tierra del Libertador Simón Bolívar.

Las acusaciones contra Venezuela carecen de todo fundamento y están montadas sobre grandes mentiras divulgadas por la campaña mediática, que desde Estados Unidos y otros países latinoamericanos, se han unido  para ocultar la realidad venezolana y crear un estado de opinión desfavorable hacia la Revolución Bolivariana y justificar todas las acciones contra ella, incluyendo una intervención militar.

La Constitución Nacional de la República Bolivariana de Venezuela aprobada en 1999, sí establece que el Presidente de la Republica puede convocar a una Asamblea Nacional Constituyente, sin la necesidad de realizar un plebiscito. La asistencia de más de 8 millones 100 mil votantes que asistieron a las urnas y eligieron a los constituyentes, fue un acto democrático y legitimo del pueblo venezolano. El reconocimiento de la legitimidad de la Asamblea Nacional Constituyente y del Centro Nacional Electoral, lo constituye el hecho de que para las elecciones regionales, se han inscrito numerosos candidatos que militan en la opositora Mesa de Unidad Democrática,(MUD)  lo cual desmiente totalmente lo que recoge la “Declaración de Lima” y estos mismos opositores venezolanos ponen en ridículo a ese grupo de cancilleres y revela el verdadero objetivo intervencionista de sus acciones.

De los países firmantes de la “Declaración de Lima” que vociferan sobre la violación de los derechos humanos, de salvar la democracia, de acusar y sancionar a dirigentes venezolano,  como el caso del presidente Maduro ante la Corte Penal Internacional, permítanme recordarle algunos sucesos aún por esclarecer: Ningún parlamentario colombiano ha acudido a la Corte Penal Internacional, para que se investigue a los culpables de la masacre del Palacio de Justicia en 1985; tampoco de los más de 5 mil asesinatos cometidos por la Fuerza Pública y sicarios contra líderes políticos de izquierda y dirigentes populares y comunales de la Unión Patriótica.

Más reciente aún, la masacre de Angostura, Ecuador  cometida el 1 de marzo del 2008 por un bombardeo aéreo ordenado por el presidente colombiano Álvaro Uribe Velez, en territorio ecuatoriano  contra un campamento de las insurgentes FARC-EP, asentado en ese país,  donde murieron no solo guerrilleros, también dirigentes estudiantiles mejicanos y civiles  ecuatorianos. La artera muerte del Comandante en Jefe de las FARC-EP, Alfonso Cano, quien fue capturado vivo, y ordenado su asesinato,  según denunció monseñor Monsalve,  obispo de Cali, en su momento. Ese es un crimen de guerra  que debe ser investigado y sancionado.

Qué derecho le asiste a los legisladores chilenos de acusar a otros, cuando no son capaces de exigir justicia por los crímenes de Pinochet y cuyo país es aún gobernado por una constitución pinochetista. Y con que moral se va a hablar de democracia, violación de los derechos humanos, persecución política en países, como Honduras cuyos gobiernos han sido elegido al calor o bajo la protección  de un golpe de Estado y tiene pendiente el asesinato de Bertha Cáceres,  o el caso de Méjico, donde estudiantes como los 43 de Ayozinapa, aún siguen desaparecidos, periodistas asesinados y  32 mil desaparecidos, según las organizaciones de Derechos Humanos de Méjico.

Democracia en Brasil, cuando Temer y su gobierno es producto de un Golpe de Estado parlamentario y  no tiene más del 6 por ciento de aprobación a su gobierno. En la Argentina  de Macri que debe responder por la desaparición  del joven activista defensor de derechos humanos Santiago Maldonado. 

Y el presidente peruano, convertido en el Caín de América, debe solucionar el tema de los maestros en huelgas desde hace varios meses y dejar de usar la represión policial contra mujeres y hombres que solo piden un salario justo, lo que  él dice condenar en Venezuela lo práctica en su país.

La reunión de este grupo de países latinoamericanos y caribeños en Lima, Perú, es la prueba más fehaciente de la crisis política, ética y de valores que aqueja a nuestra región, también  la inutilidad de la OEA, la división y la pérdida de influencia y poder del gobierno de los Estados Unidos en nuestro Continente.

(+)  Periodista, politólogo y Analista Internacional.
 jorgarcia726@gmail.com