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miércoles, 18 de marzo de 2020

El Programa


Por Jorge Aniceto Molinari:
El desafío: esto es lo que entre otras cosas dice Oscar Botinelli analizando la derrota del Frente Amplio de Uruguay en las últimas elecciones:

 "Entonces ¿Cómo perdió? La derrota de Mauricio Macri (Argentina) se explica en 30 segundos, sin embargo ¿cómo explica el FA su derrota? Esta derrota obliga a reflexionar y a muchos estudios, porque son muchos años los que hay que explorar.


 No hemos visto al FA analizar esto, contestarse a sí mismo esta pregunta ¿Cómo es que se perdió? La explicación de “no supimos comunicar los logros” es considerar que la población es “idiota”, recibe beneficios y no los ve. Si recibe beneficios, los ve y no vota, por algo es. Hay que respetar a la gente y considerar que la gente sabe lo que hace.

Hay cuestiones que explican que gente que recibió beneficios, que vive mejor, sin embargo, no votó al FA. Lo más preocupante en el FA, es que deje sin análisis la derrota y espere que la recuperación se produzca solo por errores del que está enfrente. En países donde hay partidos de derecha o de izquierda, donde esto sucedió, les va bien, vuelven a ganar, pero ganan sin saber para qué y esto lleva a la desilusión de la sociedad. Si se gana y no se sabe para qué, no se le responde a la sociedad. Lo primero es un análisis de lo que se hizo y por qué pasó lo que pasó, y no reducirlo a quién puede ganar una Intendencia".

Mi comentario:

Uds. saben lo que pienso lo he desarrollado ya en cientos de notas y columnas. El programa del Frente se agotó, es necesario entender el mundo de hoy y hacia dónde va, y para ello se necesita avanzar en un programa, que tiene dos herramientas centrales: la moneda y los impuestos, y ante la pregunta:

¿Con qué medidas se avanzaría?
Creo que esta es la pregunta. Si volvemos a escuchar el discurso de Mujica en la ONU (setiembre 2013), habla de la moneda y de los impuestos, pero a la vez no avanza sobre el camino para aplicarlos, lo de él es una exhortación. He escuchado la crítica: “Mujica dice una cosa en la ONU y hace otra en el país”. Cada punto de programa tiene que definirse como aplicarlo.

Lo que ha hecho el Frente en materia programática es lo que podía hacer; podía haber sido más prolijo y no cometer errores y horrores en la gestión sí. Los que critican lo realizado no definen como hacer para lo que proponen y las mayorías son planteos estatistas, que hoy no se pueden aplicar. Se pudo abrir la investigación sobre los negocios con Venezuela que poco o nada beneficiaron al Frente y si a algunos que no tienen nada de frentistas. Se pudo abrir la negociación con UPM, pero es un tema complejo y el país necesitaba la inversión, como muchas de las que se han hecho en el campo, muchas de las cuales contaminan más que la papelera.

Vencer el secretismo empresarial en el capitalismo no es un objetivo lograble en el marco nacional, es parte de la transformación en la dirección de los organismos financieros internacionales que la humanidad necesita, si la transparencia y el control sobre la gestión gubernamental, que en el Uruguay han existido, con altibajos, pero han existido y existen.
El mundo necesita que se encare el problema monetario y el impositivo. Hay dos responsables principales: el FMI y el Banco Mundial.

El programa que hoy se necesita tiene un escenario global. El Frente con lo que aplicado sobre la moneda y los impuestos, no hizo menos ricos a los ricos y ni redistribuyó riquezas, fue más justo en lo tremendamente injusto que es el sistema impositivo que se aplicó en el país y no digo que se pueda aplicar otro sin atacar con aliados a los centros que son el FMI y el BM., quedaríamos fuera del circuito financiero internacional y eso en economía es una pena casi que de muerte, por ahora y hasta que los pueblos tengan fuerzas para cambiarlo.

Porque Mujica se calló, ¿lo amedrentaron con que el país iba a quedar aislado como hicieron por ejemplo con Venezuela? No lo sé, pero ese es el camino que deben transitar las organizaciones políticas del Frente Amplio y las organizaciones sindicales con sus hermanas en el mundo.
Mujica talenteó bien en la ONU, pero no tiene cultura de Partido como la tenía Rodney Arismendi, por ejemplo, y luego se llamó a silencio.

La crisis de la predominancia del modo de producción capitalista es irreversible y necesita de una respuesta programática que tiene dos herramientas centrales: la moneda y los impuestos.

Son las herramientas que no menciona en sus análisis la izquierda hoy mayoritaria en el mundo de formación stalinista que aboga por las estatizaciones, que siempre fueron una solución coyuntural para aliviar la explotación social y donde mejor se aplicaron y se aplican es en la enseñanza y en la salud. La necesaria socialización de la economía no pasa por las estatizaciones.

Es por lo tanto lógico que surja la pregunta: ¿y entonces como hacer?
En nuestro país un ejemplo ha sido la obra política, económica y social de José Batlle y Ordoñez, que correspondió a la etapa de pleno desarrollo del capitalismo en el Uruguay y en el mundo, hoy es ya otra la situación y son imperiosas las medidas a nivel ecuménico.
Como por ejemplo la toma del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, que reorganice y democratice la economía mundial.

Insistimos esto no es el fin del capitalismo si el fin de su predominancia como ha ocurrido por ejemplo con el modo de producción anterior en la historia.
La idea de la confrontación de modos de producción por la predominancia es ajena a lo que desarrollaron Marx, Engels, Lenin, los más destacados y con aportes en una infinidad de textos, que hoy es necesario leer y estudiar, no como una expresión de fe sino para entender en qué mundo vivimos y cuáles son las herramientas para transformarlo.

Se me podría decir: estás proponiendo una utopía. No, si se conjuntan las voluntades como ayer -8 de marzo- por ejemplo, se conjuntaron en las expresiones masivas por el día internacional de la mujer, que expresan avances en la consciencia colectiva y abren el camino para avances programáticos.

La dificultad radica en que la izquierda en el mundo piensa en la propiedad productiva como centro de la explotación capitalista y su sustitución por el Estado, sin comprender que la gobernanza de la economía mundial ya no radica en los Estados. Y se plantea, esto si un imposible: que vuelva a los Estados.

Es partir de la democratización de la gobernanza global hoy existente, dando muerte a los paraísos fiscales, que se podrá organizar la producción de tal manera en beneficio de la humanidad que unidades más pequeñas de producción y las propias cooperativas podrán formar parte de un plan global incentivando la rentabilidad y la eficiencia.

Sin embargo, la propiedad de los medios de producción y cambio, merecerá notas posteriores, particularmente por la complejidad actual en que se mueven el mundo de la tecnología y de los accesoramientos, que ya comienza a llamarse con reglas propias: “accesocracia”.

(*) Mientras redactábamos esta columna han comenzado a llegar noticias del desplome de monedas nacionales y de las más importantes bolsas de valores. Se habla como detonante el coronavirus, pero acá más que detonante convendría escribir sobre cómo está armada la bomba, y en esto nadie puede quitar responsabilidad a los organismos rectores de la economía mundial y a su errática política.

sipagola@adinet.com.uy

domingo, 3 de noviembre de 2019

Elecciones en Uruguay: crónica de un traspié anunciado



Por Carlos Flanagan:

Pocas veces he deseado tanto haberme equivocado en mis análisis, como en los formulados sobre este asunto. Sin embargo, lamentablemente, los resultados de las elecciones nacionales del pasado domingo 27 los confirmaron.
De acuerdo a los datos oficiales de la Corte Electoral – con el 99,96% de los circuitos escrutados – se emitieron 2.431.472 votos; de los cuales restando los votos anulados (45.748), en blanco (42.248) y los observados (33.364), quedan 2.310.112 votos emitidos a todos los lemas (11 en total), discriminados de la siguiente forma entre los lemas mayoritarios:
1)            Frente Amplio      – 939.363 = 40.66%
2)            Partido Nacional – 685.595 = 29:68%
3)            Partido Colorado – 295.500 = 12.79%
4)            Cabildo Abierto   – 260.959 = 11.30%
Podemos comparar estas cifras con las de las elecciones de 2014 sobre las mismas bases:

Total, de votos emitidos a los lemas – 2.293.788
1)            Frente Amplio         - 1.134.187 = 49.45%
2)            Partido Nacional     -     732.601= 31.94%
3)            Partido Colorado     -     305.699 =13.33%
4)            Partido Independiente -   73.379 =  3.20%


Algunas conclusiones preliminares

La primera conclusión que podemos sacar de estas cifras es que si bien el Frente Amplio vuelve a ser la primera fuerza, perdió casi 195,000 votos y con ello y por vez primera pierde las mayorías parlamentarias propias, luego de haberlas tenido en sus tres períodos consecutivos de gobierno desde 2005 a la fecha.

En la Cámara de Representantes (Diputados) de 99 miembros baja de 50 a 42 miembros y en la de Senadores de 30 miembros más el vicepresidente, 31 en total, baja de 16 (15 + 1) a 13. Por lo que aún ganando la segunda vuelta, llegaría con el Vicepresidente a 14 bancas en 31.
La segunda es la abultada votación de Cabildo Abierto, un partido de ultra derecha creado hace pocos meses y que llevó en sus listas a personajes ligados a la dictadura y la candidatura a presidente del ex-Comandante en Jefe del Ejército (cesado por el presidente Vázquez) Guido Manini Ríos, que logra 3 bancas en el Senado y 11 en Diputados.

Con un discurso que hizo centro en el combate a la inseguridad y contra la corrupción, captó los votos más de derecha de la ciudadanía. Tanto de votantes de los partidos fundacionales (Nacional o Blanco y el Colorado) como de otros partidos como el Independiente, que aspiraba a jugar como “bisagra” en un escenario sin mayorías absolutas y tuvo una muy mala votación, apenas 23.316 votos, pasando de tener un Senador y dos Diputados a mantener apenas una banca de Diputado.

Sin embargo, la reforma constitucional que se plebiscitaba en estos comicios, por la cual se pretendía entre otras cosas, crear una guardia nacional con miembros del ejército para patrullar las calles, obtuvo un 46% de los votos y al no llegar al 50% +1 voto, no fue aprobada.

Los errores del Frente Amplio

En noviembre del año pasado, en un artículo analizaba la derrota del PT en Brasil, los errores cometidos en el discurso de su candidato Fernando Haddad, que evocaba los “buenos tiempos” de los gobiernos de Lula, sin denunciar a Temer y la derecha como responsables de las miserias de la gran mayoría del pueblo brasileño y a la vez sin hacer autocrítica de los errores cometidos por el gobierno de Dilma y su Ministro de Economía (ver https://www.alainet.org/es/articulo/196480).

A su vez alertábamos sobre la contraofensiva del imperialismo en el continente con todos sus instrumentos (entre ellos los grandes medios de comunicación) y la necesidad de hacer una fuerte campaña política, un verdadero “operativo memoria” sobre quiénes fueron los responsables de las políticas neoliberales que dejaron un país en ruina en el año 2002 y todo lo que se avanzó en 3 períodos de gobiernos de la izquierda.

En definitiva, se trataba de dejar claramente establecido que más allá de sus distintos lemas partidarios, la derecha iría por la restauración neoliberal y nosotros por mantener las conquistas logradas y avanzar en el proceso de cambios sociales.

A principios de julio, luego de las elecciones internas, volvimos a insistir en otro artículo “Uruguay: el dilema del Frente Amplio” (ver https://www.alainet.org/es/articulo/200831) en donde señalábamos:

“En definitiva estamos en una cruz de los caminos: o en la campaña de estos tres meses hacia octubre el FA reacciona, reverdece sus definiciones fundacionales y hace énfasis en que se contraponen dos proyectos antagónicos de país; el neoliberal privatizador que ya conocimos en los años 90 y nos llevó al abismo de la crisis del año 2002 y el de la izquierda, que sin dudas deberá profundizarlo en sus alcances para seguir avanzando hacia una realidad de mayor justicia social; y para ello insistir en la imperiosa necesidad de lograr una votación que asegure mayorías parlamentarias propias, o en caso contrario, de no hacerlo y perderlas, probablemente se iniciará un proceso de tránsito hacia una futura derrota.”

Hoy los dados están echados. Vamos a la segunda vuelta habiendo perdido las mayorías propias en la primera.

Habrá que salir a pelear voto a voto y decirle a la gente que la disyuntiva para esta segunda vuelta es muy simple: es decidir si quiere volver al pasado neoliberal de los años 90 de un proyecto de país que enriquezca a unos pocos privilegiados y excluya a la gran mayoría (incluyendo a las capas medias actuales que parecen tener tan mala memoria) o continuar apoyando a un proyecto progresista que en 15 años rescató al país del marasmo económico y social en que nos sumió la derecha y redujo la pobreza de 39,9% en 2004 a 8,1% en 2018 y la indigencia del 4,7% al 0,1% en el mismo período.

Que transformó a Uruguay en el país de mayor ingreso, en donde desde hace 15 años los salarios y pensiones crecen más que la inflación y el salario real creció un 55%; siendo declarado por la CEPAL el país más igualitario de A. Latina y por la OIT el de mayor cobertura de seguridad social de A. Latina.

Quedan cuatro semanas para salir a hablar claro a la ciudadanía, entusiasmar a la militancia y pelear casa a casa y voto a voto por un triunfo que no se avizora como fácil.

Luego de esta segunda vuelta, sí o sí y sin excusa alguna, habrá que discutir a fondo y sin concesiones acerca de las carencias políticas que nos aquejaron en estos años de gobierno.

Entre otras: la insuficiente relación entre el FA como fuerza política y el equipo de gobierno, la ausencia de un plan de información sistemática a la población de los logros del gobierno, la ausencia de formación política orgánica del FA a sus militantes (en particular a las generaciones que no vivieron el proceso fundacional de 1971), el vaciamiento de contenidos políticos en la vida cotidiana de los Comités de Base, y un largo etcétera que dará para múltiples reflexiones.

Pero por sobre todo discutir y planificar cómo se respaldará con masas movilizadas en la calle a un gobierno que sufrirá el permanente acoso y bloqueo parlamentario a sus proyectos de ley por parte de la derecha opositora coaligada. -

carlos.flanagan@gmail.com