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sábado, 27 de abril de 2019

Piñera genuflexo ante la Casa Blanca



Por Juan Pablo Cárdenas S.:

Afortunadamente para el mundo, quienes gobiernan ahora en la Casa Blanca no son personas inteligentes, moralmente sólidas o cultas. De allí que se sucedan en contradicciones, querellas internas y adopten torpes decisiones. A esta altura de la intensa y cobarde acción imperialista para desestabilizar a Venezuela lo que apreciamos es un enorme ridículo, que de todas maneras resulta trágico para la población bolivariana, así como amenazante para toda el área latinoamericana y del Caribe. Lo único que ha podido materializar Donald Trump hasta aquí es el robo de las petroleras y fondos venezolanos en su territorio, así como el bloqueo comercial impuesto a este país, lo que de todas maneras ha logrado es estimular el espíritu soberano de esta nación, cohesionar a sus Fuerzas Armadas y poner el pie de lucha a un pueblo indómito, que podría llegar a cobrarle un suculento precio a cualquier intento de invasión militar de parte de Estados Unidos. Como en el pasado sucediera con los vietnamitas.


Ya se ve que lo que menos le importa al gobierno de Trump es la democracia en Venezuela, en nuestra región o en cualquier lugar del orbe. Por algo son las principales aliadas de la potencia imperial las más temibles tiranías mundiales, como la de Arabia Saudita o aquellas naciones en que se violan sistemáticamente los derechos humanos, sociales y políticos. El propio país de Washington compite en la actualidad con las naciones más desiguales del mundo, con una pavorosa y creciente cifra de pobres y bajo un estado de violencia y criminalidad verdaderamente terroríficos, como cualquiera puede comprobarlo en la prensa mundial.

Después de su fracasada acción en Cúcuta, viaja a los países que le son más dóciles el Secretario de Estado Norteamericano Mike Pompeo. Esto es a Chile, Paraguay, Ecuador y Colombia, donde lo reciben mandatarios abyectos convencidos de que el Emisario les señalaría nuevas tareas para continuar acosando al régimen de Nicolás Maduro. Craso error, cuando en su gira lo que más preocupó a Pompeo fue trazarle línea a Piñera y los otros jefes de estado respecto de lo que deben hacer para oponerse a los propósitos chinos de invertir y comerciar con América Latina.  Preocupado por esa “peligrosa penetración” comercial china que, en realidad, se explica en las “ventajas comparativas que la industria y los capitales de la gran potencia asiática le ofrecen a la región y a todo el mundo. Incluso a los Estados Unidos.

En la inminencia de un viaje a China del cual ya Piñera no le sería fácil desbaratarse, Pompeo le hizo indicaciones respecto de qué hacer y hasta donde desplegar su agenda original en Beiging. Particularmente, Pompeo busca que el presidente chileno frene las inversiones de la empresa Huawey en nuestro país, las que ya están muy consolidadas en el mercado chileno. Una presión insólita como ilícita respecto de la cual el Mandatario chileno ya le prometió suspender la visita a las instalaciones de esta empresa en el Asia, aunque ahora último dice estar dispuesto a reunirse con algunos de sus ejecutivos. Episodio que, por supuesto, molestó a los chinos e indujo al embajador de ese país a publicar una airada carta en la prensa chilena para fustigar las expresiones del emisario norteamericano en cuanto a que, detrás de este gigante empresarial chino, estaría la presencia el régimen comunista y su afán de penetrar ideológicamente nuestro continente.

Sabedores de que Estados Unidos, más que amigos, tiene intereses en el mundo, es que sus emisarios se relacionan con nuestros jefes de estado como si fueran simples peones de su política injerencista. Ejerciendo una grosera e indisimulada presión, más encima, ante aquellos gobernantes latinoamericanos que han ido antes a golpear las puertas de la Casa Blanca y el Departamento de Estado cuando necesitaron ayuda para derribar a Allende y a otros presidentes efectivamente democráticamente, para después sostener por largos años a los militares en el poder. A los que, por fin, los abandonaron cuando ya se aseguraron de que los eventuales sucesores de los regímenes autoritarios no se propondrían otra cosa que conservar el modelo económico social que conviene a los Estados Unidos, proteger a sus inversionistas, continuar la extranjerización de sus recursos básicos y, a lo sumo, velar por una “democracia protegida” como la que Pinochet nos legara hasta hoy.

Sebastián Piñera tampoco tiene muchas luces más que Trump, Pompeo y otros hazmerreíres de la política norteamericana y regional. Sin embargo, en materia de negocios se le suponía un defensor del libre mercado que ahora Estados Unidos quiere borrar de un manotazo en las relaciones económicas internacionales. Como los políticos de su generación, sufrió también la deslealtad que Pinochet y sus secuaces sintieron, por ejemplo, respecto de Estados Unidos, cuando este país decidió que ya era hora que se fueran de La Moneda. De allí que nos extrañe tanto su actual docilidad hacia el Imperio y que, para satisfacer las demandas de Trump, haya echado por la borda nuestra soberanía, independencia y dignidad nacional para comprometer a Chile con un golpe de estado fratricida orquestado por los Estados Unidos. Que se haya fotografiado con Trump, incluso, arrimando nuestra bandera a la de los Estados Unidos y se haya refocilado con la visita de Pompeo, allanándose a cumplir cabalmente sus instrucciones.

Es claro que los dueños de la economía chilena, de sus yacimientos, aguas, instituciones financieras y previsionales son las empresas transnacionales, protegidas por Estados Unidos y la institucionalidad internacional que les sirven. A ratos se nos señala que solamente nos hace falta hablar en inglés y reemplazar a nuestra moneda por el dólar, como ya está materializado, por lo demás, en el lenguaje de las cifras de Hacienda y nuestro presupuesto nacional. Sin embargo, podíamos jactarnos de tener todavía cierta autonomía para negociar con China y otras naciones, así como abrirnos a inversionistas de distintas proveniencias. Pero tal parece que ahora el gobierno norteamericano dijo basta y ni siquiera quiere permitirnos una rendija abierta al mundo en tal sentido. Y, si Piñera está conteste con esto, podría explicarse que haya propuesto a nuestro país (con ese montaje que hizo ante Trump de ambas banderas) para que Chile se constituya en un socio más de los que integran el pabellón norteamericano.

¿Terminarán también las fuerzas armadas chilenas desfilando e integrando operaciones internacionales conjuntas con Estados Unidos? ¿Podríamos seguir vendiéndoles nuestro cobre a China y otras naciones si nos cerráramos a sus inversiones y productos?

juanpablo.cardenas.s@gmail.com

miércoles, 27 de febrero de 2019

Almagro un ex progresista devenido en peón de Trump


Por Sergio Ortiz:

Desde la OEA fogonera la intervención contra Venezuela

La foja de servicios de Luis Almagro como político tiene un punto de ruptura en 2015. Viniendo del progresismo uruguayo, desde entonces opera para EE UU contra Venezuela.
El sábado 23 de febrero el nacido en Paysandú, Uruguay, estará presente en Cúcuta, el punto de máxima provocación norteamericana contra Venezuela. El presidente de Colombia, Iván Duque, con el acompañamiento de su colega de Chile, Sebastián Piñera y algún otro que aún no ha confirmado su presencia, serán parte de la provocación contra el bolivariano Nicolás Maduro.


Los trumpistas intentarán colar en Venezuela una “ayuda humanitaria” que ese país no ha pedido. Lo que Caracas pide es que saquen sus manos de Venezuela (“Hands off”), que acaben las sanciones financieras y políticas tomadas por Washington por 30.000 millones de dólares según denunció ante la OEA el vicecanciller Samuel Moncada.

Es muy grande el riesgo de violencia el sábado 23 en la frontera venezolana-colombiana. También, con menor voltaje, en otros lugares donde se acumularon materiales “humanitarios”, como Curazao.
La idea de los intervencionistas guiados por el Departamento de Estado es que, ante el anuncio de muchas toneladas de alimentos y medicinas del lado colombiano, del lado de Venezuela haya una marea humana que corra a recibir ese material y agradecer al gobernante colombiano y la OEA, entre ellos su secretario general Almagro.

Ese movimiento humano, estiman los agresores, chocará con la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, que ha blindado la línea demarcatoria de su soberanía y ha dicho claramente que “no pasarán” los intervencionistas, en un todo de acuerdo con su presidente legítimo.

Si hay choques y muertos venezolanos se gestaría la excusa perfecta de la “intervención militar humanitaria” para las tropas estadounidenses y sus aliados. Ese guion, de la “intervención humanitaria”, ya lo emplearon en Yugoslavia, Libia y Siria, entre otros países que a la postre resultaron destruidos casi en su totalidad, aunque en Damasco no pudieron derrocar a Bashar Al Assad.

El libreto pentagonista primero difama al gobierno del país que se quiere invadir. Milosevic en Serbia era criminal y xenófobo contra Kosovo; Muamar Khadafy en Libia era criminal y corrupto; Al Assad era un dictador hereditario y genocida, etc.

Casi los mismos descalificativos son empleados contra Maduro: dictador, corrupto y narcotraficante. No les importa que en 2013 y luego en mayo de 2018 ganara limpiamente las elecciones. Tuvo el 67 por ciento de los votos y derrotó por 47 puntos al segundo de los competidores; otras dos listas opositoras participaban del comicio.

Almagro, el renegado
De esos operativos contra Venezuela participa activamente Almagro, que llegó a la secretaría general de la OEA para el período 2015-2020 y ha anticipado que irá por la reelección y otros cinco años. Cree estar ganándose con creces ese lugar gracias al apoyo de Duque, Piñera, Mauricio Macri, Jair Bolsonaro y otros gobiernos integrantes del Cartel de Lima, pero sobre todo por el aval de Donald Trump y Canadá.

El uruguayo viene de un pasado progresista. Fue el primer secretario de la embajada de su país en Irán, entre 1991 y 1996; y embajador ante la República Popular China entre 2007 y 2010. Luego José Mujica lo designó canciller de la República, entre 2010 y 2015. Provenía del Partido Nacional, pero por su progresismo se había integrado al gobierno del extupamaro.

Almagro personifica al personaje de Groucho Marx: “estos son mis principios, pero si no te gustan, tengo estos otros principios”. Es que ya en la OEA, alias “ministerio de Colonias”, le tocó acompañar al declinante gobierno de Barack Obama que, como al posterior de Trump, en relación a Venezuela y sus apetecidas reservas petroleras más importantes del mundo no tenían mayores diferencias. Desde 2014 comenzaron las sanciones votadas por el Senado y ratificadas por la Casa Blanca en 2015 y 2016, buscando penalizar la comercialización del petróleo de PDVSA y sancionando a autoridades venezolanas.
En 2017 Trump planteó una posible intervención militar contra el país sudamericano. Su antecesor no había llegado a tanto. El secretario de la OEA repitió el libreto intervencionista ese año y hasta el Cartel de Lima lo desautorizó, pidiendo negociaciones como las que se realizaban en Punta Cana, abandonadas por la oposición venezolana.

Trump volvió a la carga el año pasado. Y Almagro lo siguió al pie: en septiembre de 2018 planteó la opción militar contra Caracas. Eso le granjeó el repudio de su propia organización, el Frente Amplio, que el 15 de diciembre lo expulsó por decisión unánime de 168 integrantes del Tribunal de Conducta Partidaria. Mujica lo había repudiado en noviembre de 2015, apenas desembarcado en la OEA: “lamento el rumbo por el que enfilaste y lo sé irreversible, por eso ahora formalmente te digo adiós y me despido"

En un reportaje (Natasha Niebieskikwiat, Clarín, 17/02), Almagro dice de Maduro: “son delincuentes atrincherados. Violadores de derechos humanos y ejecutantes de crímenes de lesa humanidad atrincherados. Narcotraficantes atrincherados. Y a eso se agregan 22.000 cubanos por delante realizando tareas de inteligencia y represión”. Ese ataque a Cuba, con idéntica mentira sobre militares cubanos del editorial de “La Nación” (12/02), confirma que Almagro cumple órdenes norteamericanas.

Más calumnias suyas contra la isla: “Díaz Canel es un eslabón más de un régimen dictatorial-hereditario. Es hoy la personificación de segunda línea de la dictadura jinetera seudo revolucionaria”. ¿Dictadura jinetera-prostituta? Uno duda unos segundos. No sabe si está hablando Ronald Reagan o el prostituido charrúa, el renegado.

ortizserg@gmail.com

miércoles, 3 de octubre de 2018

Venezuela: Octubre, crónica de una intervención militar anunciada

Por Tony López R :
En mi artículo titulado Colombia: ¿Santos Operador político contra Venezuela o Jefe del Estado colombiano?. Publicado en marzo del 2018,  expresé: “Es evidente que el presidente Santos Calderón y su estrategia es la de acallar sus graves problemas internos y atizar la confrontación interna en su vecino país, en función de crear las condiciones que permitan la intervención “humanitaria“, de una coalición militar   apoyada por la OEA, derrocar al gobierno legítimamente constituido de Nicolás Maduro y establecer el gobierno “democrático” al servicio de los Estados Unidos”.

Con el gobierno de Iván Duque nada ha cambiado respecto a Venezuela y podría decirse que, aún peor, es el nivel de subordinación a Estado Unidos con respecto a su política exterior,  especialmente contra Venezuela,  es sin dudarlo  una política errada, injerencista y desenfrenada.

El presidente Duque se declara contrario a una acción militar contra Venezuela, sin embargo su embajador en Washington Francisco Santos Calderón y su canciller Carlos Holmes Trujillo, han declarado abiertamente que están a favor de una intervención militar humanitaria. De lo que se deduce que  hay un doble discurso o que  hay contradicciones en el seno del gobierno colombiano y el  oficialista partido Centro Democrático, en la política a seguir contra Venezuela. Sobre las contradicciones entre el presidente Duque y Álvaro Uribe Vélez  se comentan en círculos políticos cercanos al Centro Democrático, Duque quiere tener toda la libertad y apoyo en determinadas políticas y al parecer no son del agrado de Uribe y también Duque  quiere, aparentemente, tomar distancia de la sórdida y del horroroso pasado de la familia Uribe.

No es a Colombia a quien le conviene una guerra contra Venezuela, la situación política, económica y social  del actual Gobierno es débil y el descontento es generalizado, lo que se ha agudizado con las medidas y leyes propuestas por el actual ministro de Hacienda Alberto Carrasquilla, que afectan muy  seriamente a la población más pobre, a  la clase media y favorece a los sectores más ricos del país y sobre todo a las grandes transnacionales. 

El conflicto  armado interno,  a pesar de la desmovilización de las FARC-EP,  se mantiene y fortalece, entre otras razones, porque según publicó la semana pasada el diario New York Time, el 40 por ciento de los desmovilizados, unos 2600  ex guerrilleros de las FARC, sintiéndose traicionados por el gobierno de Juan Manuel  Santos y por el actual gobierno de Duque,  han tomado otras vez las armas y se  han incorporado a las insurrectas guerrillas de las FARC-EP que no aceptaron los Acuerdos de Paz, por considerarlos contrarios a las históricas posiciones revolucionarias de Manuel Marulanda y Jacobo Arena.  Mientras que el Ejército de Liberación Nacional  (ELN) se mantiene intacto y sus estructuras  se han fortalecido,  no solo en el campo militar, también en el movimiento político y  social.  

Hay un hecho importante que no se puede dejar de mencionar, el llamado Grupo de Lima conformado por Luis Almagro, Secretario General de la OEA, con el avieso fin de promover y apoyar  una resolución contra Venezuela en la Cumbre de las Américas, que tenía como fin respaldar una intervención militar humanitaria  tuvo un rotundo fracaso, de nada bastó las presiones del vicepresidente Mike Pence a algunos de los Presidentes y Jefes de Gobierno asistente a dicha Cumbre, que no formaban parte del Grupo de Lima, estos se negaron a plegarse a dicha propuesta.

El Grupo de Lima  ha continuado desarrollando una fuerte  campaña mediática y mentirosa contra el gobierno bolivariano, pero oponiéndose a la opción militar, tal es así, que respondiendo a las declaraciones intervencionistas de Luis Almagro en Cúcuta, Colombia, la pasada semana hicieron pública una fuerte declaración contraria a una acción militar contra el gobierno de Nicolás Maduro. De los 14 países miembros del Grupo de Lima, solo 11 suscribieron  dicha declaración, sospechosamente Colombia se opuso y no la  firmó.

Obviamente es  una conducta muy sospechosa, porque con los más de  2000 kilómetros que comparte de frontera con Venezuela, el Gobierno neogranadino debía ser el más interesado en oponerse a una acción  armada en el vecino país y más si se plantea el uso de su territorio para tales e ilegales propósitos.

La intervención militar “humanitaria” contra el Gobierno Bolivariano está presente en la agenda del actual  presidente de los Estados Unidos, eso no debe dudarlo nadie, de lo contrario, Estados Unidos no hubiera invertido y continúa  invirtiendo  millones de dólares en financiar a la oposición interna y a sus aliados  colombianos, que desarrollaron acciones militares y paramilitares en territorio venezolano, ofrecieron entrenamiento, apoyo logístico y participación en las guarimbas,  acciones de las cuales no son ajenos   los gobiernos de los  presidentes Álvaro Uribe Vélez y Juan Manuel Santos Calderón.

En ocasión de iniciarse el pasado martes 25 de septiembre  la 73 Asamblea General de la Naciones Unidas en New York, la inmensa mayoría de Jefes de Estados y  Gobiernos, hablaron la mayor  parte de su discurso a favor de la paz, en la lucha por erradicar el hambre y el tema climático. El presidente estadounidense Donald Trump  se tomó varios minutos no solo para acusar a Cuba de ser la patrocinadora de Venezuela y de un socialismo fracasado, sino para señalar que el Socialismo ha llevado a Venezuela a la bancarrota, al sufrimiento y corrupción.  No mencionó que los problemas de Venezuela son provocados por la brutal guerra silenciosa y económica que Estado Unidos le ha declarado al Gobierno Bolivariano,  al  aplicar sanciones unilaterales que violan el derecho internacional y el de la Organización Mundial  del Comercio,  política que dijo que continuará aplicando.

Hay que decir que  a esa política  se ha sumado la Unión Europea y unos cuantos países de América Latina, entre ellos  México, Brasil, Argentina, Chile, Perú entre otros.  Los Presidentes de estos tres últimos países hablaron más ante la Asamblea General de la ONU del tema Venezolano que de los asuntos globales y de los graves problemas que enfrenta la región y que ellos enfrentan en sus respectivos países. Mauricio Macri se atrevió a decir que Argentina acusará a Nicolás Maduro en la Corte Penal Internacional  por la crisis humanitaria, como sí él en su país tuviera  a su pueblo viviendo en la abundancia.  Macri  ha creado una grave crisis humanitaria al entregar el país al FMI;  existen  serias violaciones de los derechos humanos al no poder aclarar el asesinato de Santiago Maldonado por agentes del estado; mantener en prisión  a la luchadora indigenista Milagros Salas, igual que al joven dirigente de la organización Quebracho, Fernando Esteche, quien lleva más de 8 meses preso sin ninguna prueba de lo que se le acusa, al parecer ser de izquierda en Argentina es un delito.

Mientras que de igual modo, con absoluto descaro, se pronunciaron apoyando a Trump  los presidentes de Chile y Perú, el primero Sebastián Piñera, vinculado al pinochetismo y a promover  y apoyar la impunidad  de los criminales de la guerra sucia de la dictadura y enemigo del pueblo Mapuche y el peruano Víctor  Viscarra,  presidente de facto en medio del caos, sin cumplir el llamado a elecciones como se comprometió y en medio de un mar de lodo e impudicia corrupta.

Todos ellos usaron esta tribuna internacional con fines de sembrar la misma matriz mediática de desprestigiar e ilegitimar al gobierno bolivariano en ese escenario, pero el discurso del presidente Nicolás Maduro y la contundencia de su exposición desarmó  los reclamos injerencistas de los judas que tenemos en América del Sur.

Luego del también injerencista discurso del presidente Iván Duque sobre Venezuela, se  conoció que el Comando General de las Fuerzas Militares de Colombia, ordenó acuartelar a todas sus unidades, pero también se supo, por RCN y el portal Las2orillas,  que fueron llamados a servicio a 2600 reservistas; mientras Rusia Tudey publicó que el gobierno de Duque invirtió 1000 millones en armamento de los cuales 667 millones  para modernizar la Fuerza Aérea y defensa Antiaérea, inversión denunciada por la presidenta de la Unión Patriótica Aida Avella y el senador Iván Cepeda, señalando que mientras no hay dinero para darle tierra y apoyo a los campesinos se invierte en la maquinaria militar, contradictorio con el sentir del pueblo colombiano que clama por la paz y el cumplimiento de los Acuerdos con las FARC-EP.

Por otra parte el vicepresidente de Estados Unidos Mike Pence, quien ha estado monitoreando el cumplimiento del Plan Maestro, diseñado y dirigido por el Comando Sur,  para intervenir en Venezuela, declaró el pasado 27 de septiembre que por órdenes del presidente Maduro las Fuerzas Militares Venezolanas se habían desplegado en la frontera con Colombia. Es obvio que Pence tiene toda la intencionalidad de tensar las fuerzas de ambas naciones y es en ese escenario donde puede producirse alguna provocación de elementos paramilitares colombianos que operan en la frontera, cuyo papel en este plan es servir  de carnada y provocar el enfrentamiento de ambas FF.MM.

Es cierto y público que se produjo, desde hace algún tiempo, el despliegue de la llamada Operación Estratégica Defensiva,  acción militar absolutamente  defensiva en la lucha contra los delitos fronterizos e impedir cualquier acción provocadora, la mención de Pence sobre esta legitima decisión del Gobierno bolivariano es una forma más de colocar a Venezuela como un país provocador, cuando es a la inversa, las provocaciones contra los gobiernos de Chávez y Maduro desde Colombia han sido conocidos y públicos por la opinión nacional e internacional desde hace muchos años.

Por otra parte resulta sorprendente que en medio de esta situación, el Consejo de los Derechos Humanos de la Organización de Naciones Unidas,  apruebe  una resolución en la cual insta a Venezuela  a  “pemitir la entrada de ayuda humanitaria”, esa fórmula diplomática para encubrir la intervención militar y provocar el derrocamiento del Gobierno legítimamente constituido de Nicolás Maduro. ¿Será que la ONU se prestara a promover y apoyar  una intervención militar “humanitaria” en Venezuela?

Octubre crónica de una intervención militar anunciada no es porque  recibí el mensaje de una pitonisa, es que el escenario arriba descrito está al parecer,  en una fase decisiva  para las fuerzas intervencionistas, lideradas por Estados Unidos y sus aliados que pueden provocar un grave conflicto armado, no solo en Venezuela, también Colombia recibirá severos golpes militares como lo anunció el diputado bolivariano Pedro Carreño, un ataque a Venezuela le deja el camino libre para responder militarmente al territorio desde donde se le ataca.  ¿Estarán Colombia,  Argentina, Brasil, Paraguay, Chile  y Ecuador en condiciones de enfrentar a sus pueblos frente a un hecho tan sumamente grave?.

Las fuerzas progresistas, democráticas, revolucionarias de la región  deben  denunciar públicamente al mundo la demencial política intervencionista del presidente de Estados Unidos y de sus aliados y  llamarle la atención de que una acción como esa tendría un alto costo político, económico y militar para el que se sume a esa aventura, mas cuando esta política se realiza sobre la base de una gran farsa que han venido construyendo desde el Comando Sur a través del llamado Plan Maestro y cuyo fin es apoderarse de las grandes riquezas minero-energéticas venezolanas.

Periodista, Politólogo y Analista Internacional.
jorgarcia726@gmail.com

miércoles, 19 de septiembre de 2018

Venezuela Las amenazas del Secretario General de la OEA contra el Gobierno de Nicolás Maduro


Por: Tony López R.:
Desde la ciudad de Cúcuta, departamento de Santander del Norte,  Colombia,  en el puente fronterizo con Venezuela,  el Secretario General de la OEA, el uruguayo Luis Almagro, en un improvisado discurso dirigido a unas decenas de transeúntes  de origen venezolanos y colombianos,  se dedicó a “acusar  al presidente Nicolás Maduro  de  violar los derechos humanos,  provocar una crisis humanitaria y de presidir una dictadura.  Y ante la imposibilidad  por la vía diplomática  de solucionar la crisis venezolana, considera que la opción de una intervención militar humanitaria en Venezuela no está descartada”. 

Estas  provocadoras y graves amenazas, las hacen más complicadas porque Almagro estuvo acompañado por el canciller colombiano, no sé si Almagro hizo estos planteamientos deliberadamente para comprometer  al gobierno colombiano, o sí las máximas instancias gubernamentales colombianas apoyan una intervención militar en Venezuela, de no ser así, lo esperado es que  haga público un comunicado   tomando distancia de los planteamientos intervencionistas  del Secretario General de la OEA.  No hay que olvidar que: El que  calla,  otorga.

Recordemos pasadas historias  de la criminal política intervencionista de Estados Unidos en América Latina utilizando a la OEA,  política que debe  tenerse en cuenta, porque un pronunciamiento como el que hizo Almagro  está sustentado en una importante información  que él posee sobre los planes guerreristas y  que deben ser denunciados por todas las fuerzas democráticas, progresistas y revolucionarias de América Latina,  porque una intervención militar  en Venezuela, no solo ocasionará miles de muertos en  ese país andino, sino que las acciones bélicas pueden trasladarse a los países vecinos que se  presten a esta demencial aventura de Estados Unidos y del Secretario General de la OEA y de los gobiernos que lo secunden.

Los ejemplos  de invasiones militares yanquis más conocidos de estos últimos 60 años; Cuba, abril de 1961, derrota militar de Estados Unidos y sus mercenarios en Playa Girón; Intervención militar en República Dominicana 1965 derrocamiento del presidente Juan Bosch; Septiembre de 1973 derrocamiento del gobierno democrático de Salvador Allende, dirigido desde Washington y usando a los generales traidores del ejército chileno, encabezado por el asesino general Augusto Pinochet; 1981 a 1985 la intervención militar desde Honduras contra el Gobierno Sandinista, con el financiamiento de Estados Unidos y apoyo logístico conocido como Iran-Contra; intervención en 1982 en Granada bajo el pretexto de que era un amenaza para la paz; Apoyo de EE.UU, Chile y Colombia a Inglaterra contra  Argentina en  su guerra por recuperar las Malvinas; La criminal  intervención en Panamá en 1989 con el objetivo de detener al general Manuel Antonio Noriega y llevarlo a Estados Unidos, que ocasionó miles de muertos. En 2009 golpe de Estado en Honduras contra el gobierno, legítimamente elegido, del líder liberal Manuel Zelaya, también organizado y dirigido desde Washington y  su embajada en Tegucigalpa, causando decenas de muertos. Ahora los criminales y siniestros planes se dirigen a Venezuela y Nicaragua en lo inmediato.

Respecto a Venezuela debe tomarse en cuenta la temeraria y deliberada decisión del presidente Barak Obama al considerar a ese país como una amenaza a la Seguridad Nacional de los Estados Unidos y decretar una Acción Ejecutiva en su contra, decisión que permite actuar militarmente y  a discreción del Presidente  sin necesidad de consultar al Congreso. 

Esa inexplicable Acción Ejecutiva,  heredada de Obama,  es utilizada  hoy por el presidente Donald Trump, quien  ha sido directo al declarar públicamente que Estados Unidos está evaluando intervenir  militarmente en Venezuela. Por lo pronto  la Comisión de Inteligencia del senado estadounidense conoció y aprobó el pasado 15 de febrero del año en curso el llamado Plan Maestro,  presentado por el Almirante Kurd W Tidd, Jefe del Comando Sur,  cuyo objetivo es preparar las condiciones para ejecutar dicho plan, que por demás venia ejecutándose desde años anteriores.
La campaña de los medios sembrando la matriz de opinión  a través de la  CNN, CBS y los más importantes medios en Estados Unidos  y la prensa de derecha en nuestra zona,  comentando que  en Venezuela reinaba y reina el  caos,  que se había establecido una dictadura, en ese escenario aplican  sanciones económicas y financieras  por parte de Estados Unidos y la Unión Europea, inician  acusaciones contra dirigentes del gobierno y militares señalándolos con vínculos con el  narcotráfico, lavado de activo y retiro de las visas.  A través de la oposición ultraderechista venezolana con logística  gringa se  organizan  hechos criminales y vandálicos como las guarimbas del pasado año 2017, entre otras acciones. Ahora mediante la OEA y el llamado Grupo de Lima, organizan,  pagan y estimulan la inmigración de manera desordenada para sentar la imagen de la crisis humanitaria, la última reunión de este grupo conspirativo se desarrolló el pasado 4 de septiembre en Ecuador,  este es el último paso del Plan Maestro.

Desde  el 2016 vienen trabajando  para ejecutar dicha “intervención humanitaria” y uno de los principales operadores políticos o agente del gobierno de los Estados Unidos Luis Almagro,  desde su cargo como Secretario General de la OEA, ha venido utilizando a esta cipaya organización, para aplicar a Venezuela la Carta Democrática, pero todos sus intentos han sido fallidos  y han fracasado, porque no hay consenso en el Consejo Permanente de la OEA  algunos países miembros  no consideran  que en Venezuela se esté presentando un  escenario tan crítico como plantea el señor Almagro  y sus gobiernos  aliados, algunos de los cuales tienen  cuenta que rendir en derechos humanos, violaciones al  derecho internacional humanitario, desapariciones, torturas y miles de  crímenes que se cometen impunemente.

Es curioso que mientras Almagro amenaza a Venezuela desde territorio colombiano por violar los derechos humanos y provocar una crisis humanitaria, no condena ni tan siquiera menciona la grave crisis humanitaria y la permanente  violación  de los derechos humanos en Colombia, o acaso no conoce que hoy en Colombia han sido asesinados por bandas paramilitares más de 500 líderes sociales, comunitarios, afrodecendientes, indígenas, y más de 70 ex guerrilleros que se acogieron a los acuerdos de paz, firmados por el Gobierno y la guerrilla, todo  bajo el amparo y auspicio de sectores políticos y agentes del Estado.

Y que en los 30 días que lleva instalado el gobierno del presidente Iván Duque se han producido 34 asesinatos de líderes comunitarios y sociales, sobre eso Almagro tampoco ha dicho  una palabra.
Desconoce el Secretario General de la OEA que en el “Departamento de la Guajira, murieron por desnutrición y hambre más de 4000 mil niños y cerca de un millón de niños son explotados laboralmente y 48 son torturados y agredidos sexualmente cada día. En el 2017 fueron asesinados 687 niños y 200 mujeres.  Hay 3 asesinatos cada dos horas y  la impunidad de las élites de poder es notoria.”

La Corte Penal Internacional está pendiente que la Fiscalía de la República entregue la información a la cual se ha negado  el Fiscal General  Néstor Humberto Martínez, y  que compromete a altos jefes militares en  los crímenes cometidos contra más de 3000 jóvenes a quienes detenían en  zonas rurales y barrios periféricos de Bogotá, como el caso de Soacha, los vestían con uniformes y brazaletes de guerrilleros y los asesinaban a sangre fría y los presentaban como bajas en combates con la guerrilla que nunca existieron. Estos asesinatos eran causas y efectos por la política del presidente Álvaro Uribe Vélez que  premiaba monetariamente a los oficiales y clases  por cada guerrillero dado de baja.  Cuando se destapó el escándalo por esos  crímenes en  los comunicados militares se  les bautizó  con el apelativo de “falsos-positivos”, obviamente  una fórmula gramatical más benigna que aceptar que fueron víctimas inocentes de los crímenes que   en nombre de la política de Seguridad Democrática  ejecutaban los militares.

En ningún momento el Secretario General de la OEA Luis Almagro ha condenado, o desarrollado una acción política, frente a estas graves violaciones a los Derechos Humanos y a la crisis Humanitaria en Colombia, y mucho menos ha pedido aplicar la Carta Democrática contra Colombia si tomamos en cuenta los siguientes datos: “El desplazamiento forzado persiste y presenta una tendencia al aumento. Colombia sigue siendo el país con más víctimas de desplazamiento forzado en el mundo, el 63% en la pobreza y el 33 % en la extrema pobreza, solamente entre el 2002 y el  2010, durante el gobierno de Uribe Vélez, casi 4 millones de colombianos emigraron del país, de ellos cerca de 3 millones 500 mil a Venezuela. Y unos 2 millones en los gobiernos de Pastrana y Juan Manuel Santos, también migraron al país vecino, en total unos 5 millones”

“Entre 2013 y 2016 al menos 2.820 personas murieron fuera de combate a causa de la violencia sociopolítica. En los 1.128 casos en que se conoce el presunto autor, el 69,93% se atribuye al Estado y a las guerrillas el 29,87%.”  “Las ejecuciones extrajudiciales continúan. En 2015 se documentaron 65 casos cometidos por miembros de las FF.AA”. (1)

Y qué decir  de la violación de los derechos humanos  y la crisis humanitaria en Honduras, el asesinato de Berta Cáceres aún sin esclarecer y la complicidad de Almagro en el fraude electoral, que le dio la presidencia a Orlando Hernández, a pesar que  los testigos  de la OEA en dichas elecciones declararon  que existieron serias irregularidades y la sospecha de fraude. Tampoco Almagro ha denunciado las serias violaciones a los derechos humanos en México y la crisis humanitaria, donde miles de inocentes mexicanos han sido víctima del crimen organizado, agentes del Estado, la corrupción y el quiebre de la seguridad ciudadana.

Luis Almagro no puede estar actuando como Secretario General de la OEA, porque se supone que  esta desprestigiada organización,  no debe promover la guerra, sino la paz y la convivencia entre las naciones de la región. Pero como esta organización está subordinada al gobierno de  Estados Unidos, se aprecia que el señor Almagro, que debía cumplir con el deber de evitar la guerra en este hemisferio,  lo que hace es promoverlas y comportarse como un verdadero agente o  mercenario al servicio del imperialismo yanqui, que no le importa  quien gobierna o que sucede en Venezuela, si se viola o no los derechos humanos, porque nunca a Estados Unidos le ha importado nuestros  pueblos, en este caso le interesa  apropiarse de los ricos yacimientos petroleros y los enormes recursos mineros, como sucedió en Irak, Libia, Afganistán,  al costo de  más de un millón y medio de vidas inocentes.
No le asiste ninguna moral al señor Luis Almagro para seguir al frente de la OEA, debía renunciar por su infeliz papel, la historia dará cuenta de su desacreditada actuación, porque una intervención militar en Venezuela  encenderiá la región, porque traspasará las fronteras y los pueblos se alzarán contra gobiernos tan débiles como el de Brasil, Argentina, Chile, Perú, entre otros.

El escenario político suramericano no está para juegos de guerra. Es por ese motivo que el Grupo de Lima, que a instancia de Luis Almagro, se creó en Perú, antes de la celebración de la Cumbre de las América,  con el objetivo de promover una condena a Venezuela y facilitar el respaldo político y diplomático para una intervención militar “humanitaria”   tampoco fue posible. Hoy 16 de septiembre este Grupo de Lima ha sacado una declaración  donde manifiesta que los países que lo integran,  están en desacuerdo con las declaraciones del Secretario General de la OEA y en contra de cualquier intervención militar y humanitaria en Venezuela.

Igualmente los países que forman el ALBA-TCP hicieron una contundente condena a las declaraciones del Secretario General de la OEA, a su llamado a intervenir militarmente en Venezuela. Este absoluto rechazo, incluso de algunos de sus aliados, deja muy mal parado a Luis Almagro que se ha convertido en un defensor de la guerra y la violencia, una política incompatible con las funciones que realiza. Almagro, él ha fracasado en todas sus actividades y acciones desde la Secretaria General de la OEA, si tuviera dignidad renunciaría, él, ya es conocido por el pueblo venezolano,  como el Señor de la Guerra.
Información recibida de www.500organizacioneshablan.org 
jorgarcia726@gmail.com

sábado, 21 de julio de 2018

El presidente Duque en EEUU rompe con las normas diplomáticas.


Por Tony López R. :
Colombia

De visita en Estados Unidos y en soberbias y desusadas declaraciones a la prensa, luego de sostener un encuentro con el Vice-presidente Mike Pence; la oposición venezolana y legisladores de origen cubano, Duque declaró que se retirara de UNASUR, porque este según él,  fue creado para beneficio de Venezuela;  no reconocerá al gobierno de Nicolás Maduro, legítimamente elegido por su pueblo, y por supuesto no lo invitará a su acto de investidura presidencial;  tampoco invitará al Gobierno cubano.


Nada sorprendente porque, a pesar de ser los dos países que más aportes han hecho para lograr la paz en Colombia, y para el bienestar de su pueblo,  para el Presidente y su patrón Álvaro Uribe, ambos países son considerados enemigos de Colombia, solo porque obviamente existen  diferencias políticas, pero sobre todo, porque el nuevo gobierno colombiano, sigue a pie juntilla las ordenes de Washington.

Las declaraciones efectuadas por el elegido Presidente, demuestra su absoluto desconocimiento en política exterior, en primer lugar UNASUR no fue creado para favorecer a Venezuela. El 8 de diciembre de 2004, en la Reunión de Presidentes de América del Sur, que se realizó en Cuzco, Perú, se creó la Comunidad Suramericana de Naciones (CSN), que posteriormente daría paso a la conformación de la Unión de Naciones Suramericanas, UNASUR. Fue el 23 de mayo de 2008, cuando se aprobó el Tratado Constitutivo de la Unión de Naciones Suramericanas, en el cual se designó como sede permanente de la Secretaría General a Quito, capital del Ecuador, y del Parlamento a Cochabamba, Bolivia.  Al parecer Duque no recordó que su patrón, Álvaro Uribe Vélez en su condición de Presidente firmó este tratado suramericano.

UNASUR  nació para integrar procesos regionales desarrollados por el Mercosur y la Comunidad Andina, integración que Estados Unidos rechazaba, porque afectaba sus intereses económicos y geopolíticos y esa es la razón por la cual Colombia hoy es una de las naciones  que se han brindado a eliminar a UNASUR, como buen santandereano se pone al servicio del imperio, como lo hizo Francisco de Paula Santander, cuando conspiró con el gobierno de Estados Unidos para hacer fracasar el Congreso Anfictiónico convocado por Bolívar.

Que el señor Iván  Duque haya efectuado tales declaraciones y en términos inamistoso haya comentado que desconocerá al Gobierno del presidente Nicolás Maduro, es una clara señal del compromiso adquirido con Estados Unidos,  en la ejecución intervencionista del llamado Plan Maestro contra Venezuela. Que explicación tiene que en la frontera de Santander del Norte (Cúcuta) se haya desplegado una brigada de carros blindados (Tanques de guerra) y 500 soldados argentinos en la misma zona,  bajo el eufemístico carácter de que son Cascos Blancos. ¿Acaso están allí, bajo la bandera de la ONU?  No, que se conozca.

Es evidente que de ahora y hasta la toma de posesión de Duque como presidente, pueden suceder acciones provocadoras dentro de territorio venezolano, a cargo de las bandas  de narco-paramilitares colombianas y venezolanas y que durante mucho tiempo han sido entrenadas,  organizadas, y han venido operando en la frontera y dentro de territorio venezolano, desde la época del gobierno de Uribe Vélez y del actual gobierno.
Mientras todo esto sucede, los Acuerdos de Paz, están en terapia intensiva, a pesar de las eufórica declaraciones del presidente Santos Calderón, la realidad contradice el discurso,  de enero a junio del presente año 137 líderes comunales han  asesinados  el paramilitarismo,  es una gravísima noticia.

Que la senadora uribista Paloma Valencia haya declarado autoritaria y de manera prepotente:  ¡este es el gobierno de Duque!,  cuando con el apoyo de conservadores, el oficialista partido de la U y la derecha liberal   se propusieron cambios en la Justicia Especial de Paz.  La  solicitud va dirigida a desincentivar la revelación de la verdad en los casos en que ha habido víctimas de agentes del estado en el marco del conflicto. En fin más importante que reparar y resarcir a las víctimas es proteger a los victimarios.

La Silla Vacía, en un resumen del periodista Héctor Rivero, sobre el debate en el Congreso, señalaba: “la Constitución obliga a los agentes del estado que hayan cometido delitos en el marco del conflicto a acudir a la JEP propusieron e hicieron aprobar una fórmula insólita: suspender durante 18 meses ese acápite constitucional mientras lo reforman”. ¡Eso dice lo que aprobaron!

“Los propios militares le decían a la senadora Valencia que el sistema aprobado daba mayor seguridad jurídica a la Fuerza Pública que el que ellos proponían a lo que el senador José Obdulio Gaviria reaccionó, según lo relataron dos generales al periodista Néstor Morales, recordándoles que pronto habría un nuevo Presidente que ordenaría su retiro por oponerse a la propuesta del ex Presidente Álvaro Uribe, que pasaba callado mientras se desarrollaba el episodio”.

O sea los legisladores del Centro Democrático, no solo  imponen sus posiciones a la JEP, lo cual de cumplirse, deja en la impunidad los crímenes cometidos por la Fuerza Pública,  sino que además amenazan a Generales, que por estar en desacuerdo con la propuesta del ex presidente  Uribe Vélez,  serán llevado a retiro, es una vieja práctica y tomen en cuenta que el senador que amenazó a los Generales,  es el primo hermano de Pablo Escobar Gaviria. Y ese es,  como afirmó la ultraderechista  Paloma Valencia,  ¡El gobierno de Duque!.

Por otra parte el nuevo mandatario al parecer no tiene mayor interés en dar continuidad a los diálogos con el ELN, sus ofensivas  declaraciones contra este Movimiento Guerrillero así lo demuestran cuando señaló: “En Colombia deben parar las muertes violentas, las amenazas y el terrorismo. Rechazamos los actos intimidantes del ELN en la vía Buenaventura.”

Por las declaraciones públicas  Iván Duque, pareciera que no tiene interés en darle continuidad a un proceso con el ELN, partiendo de la agenda negociada con el Presidente Santos, lo cual coloca al Presidente Duque y al ELN, muy lejos, para el ELN, la agenda concertada y el diseño de la mesa es “Un acuerdo de Estado” y su argumentación, la del ELN va en dirección de darle continuidad a un proceso de diálogos y negociaciones con esta mesa y esta agenda.

Y lleva razón el ELN,  si no es un “acuerdo de Estado”  no hay garantías de que se cumplan los acuerdos, como ha sucedido con los Acuerdos de Paz  firmados por el Gobierno y las FARC-EP, que quedaron a  merced del  Congreso y la Corte Constitucional, ambos poderes  se han dedicado a modificar, eliminar e incumplir lo firmado por el Gobierno y las FARC-EP.
jorgarcia726@gmail.com

miércoles, 4 de julio de 2018

¿Qué han venido a hacer los “Cascos Blancos” de Argentina a nuestra frontera con Colombia?


Por Carlos E. Lippo: 
"¿Qué cosa esperamos que Estados Unidos haga contra Venezuela, si ya lo han intentado todo?
A Estados Unidos solo le resta la intervención militar". Stella Calloni  
Desde mucho antes de marzo del año 2015 cuando en una audiencia celebrada en el senado estadounidense (1)el anterior jefe del Comando Sur, John Kelly, profiriese una serie de profecías auto cumplidas sobre que Venezuela estaba “cerca del colapso y de implosiones”, debido a su “triste” situación económica, así como aquella de que si llegara a presentarse una “crisis humanitaria (...) podríamos reaccionar ante eso…” se entiende que interviniendo con las tropas bajo su mando, el imperio no ha dejado de accionar para generar un desabastecimiento inducido, fundamentalmente de alimentos, medicinas y artículos de higiene y aseo personal, con el propósito de precipitar una situación de crisis humanitaria que pudiese servirle de base para justificar la intervención militar. Siendo el caso de que en el desarrollo de este funesto accionar el imperio no sólo ha actuado de manera directa, imponiéndonos sanciones económicas y financieras que han terminado por generar un auténtico bloqueo financiero del país, sino que también ha hecho uso de sus marionetas de la oposición local, así como de sus gobiernos cipayos a todo lo largo y ancho del planeta.


En efecto, ya desde finales del 2012 y comienzos de 2013 hicieron desaparecer de los anaqueles dos productos como el café y el papel higiénico que si bien no pueden ser catalogados como de primera necesidad, es un hecho objetivo que su carencia siempre genera una gran irritación en el seno de la población, más aun cuando ésta cuenta con el poder adquisitivo necesario para adquirirlos.

Sin embargo este desabastecimiento inducido y selectivo de bienes de consumo masivo comenzó a verse exponencialmente incrementado a partir del año 2013,  a causa del contrabando de extracción hacia Colombia, fenómeno ampliamente descrito por nosotros en artículos anteriores (2), (3), (4) y (5), y que según un señalamiento del Presidente Maduro se elevase en el 2014 hasta totalizar un 40% de los productos básicos con precios subsidiados que se entregaban a nuestras cadenas de distribución, hecho impúdicamente reconocido en su momento por la Canciller María Ángela Holguín cuando señalaba sin rubor alguno que: "efectivamente el desabastecimiento en Venezuela tiene mucho que ver con el contrabando que está pasando a Colombia"(6).

Que a pesar de todo su esfuerzo y empeño el imperio y sus aliados no han podido generar esta pretendida crisis humanitaria es algo que queda plenamente demostrado por el reiterado testimonio de funcionarios de diferentes instituciones multilaterales que han estado de visita en el país con el propósito de evaluar su situación, tales como Alicia Bárcenas, secretaria ejecutiva de la  Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), quien a finales de 2016 señalaba: “Venezuela no atraviesa una crisis humanitaria, sino que trabaja para superar las dificultades políticas y económicas por la que atraviesa” (7), y más recientemente por los de: el experto independiente de la ONU sobre la “Promoción de Un Orden Internacional Democrático y Equitativo”, Alfred de Zayas, quien concluyó y declaró tras su visita a Venezuela, que tuvo lugar a finales de 2017, que nuestro país no sufre una crisis humanitaria (8); y la directora de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), Carissa Etienne, quien aseguró durante su visita realizada a mitad del mes en curso, que el gobierno “está trabajando en el sentido correcto en materia de salud”, al mismo tiempo que suscribió acuerdos con el gobierno revolucionario para garantizar a nuestro país el suministro oportuno y confiable de medicamentos (9).

Sería un completo absurdo desconocer que después de más de cinco años de guerra económica, bloqueo financiero y un incontrolable contrabando de extracción, no estuviésemos padeciendo un importante nivel de desabastecimiento y escasez, causante de un natural ambiente de zozobra; ocurre sin embargo que considero, al igual que los expertos internacionales antes citados, que afortunadamente no estamos confrontando la situación de “crisis humanitaria” que tanto han anunciado el imperio y sus corifeos, en medio de una gran frustración y desespero.

Uno de los más patéticos de estos corifeos ha venido siendo el moribundo gobierno de Juan Manuel Santos, quien para intentar promover el cumplimiento de la profecía auto cumplida que viene a ser para él una suerte de “sueño húmedo”, ha sido capaz de ordenar dos bárbaras acciones en nuestra contra, al mismo tiempo que hipócritamente dice dolerse de “nuestra situación”; estas acciones son: la retención por varios meses de más de 400 toneladas de alimentos con destino a nuestros Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), en el puerto de Cartagena, con la absurda excusa de que no eran aptos para el consumo humano (10); y el bloqueo de la venta al estado venezolano de medicamentos contra la malaria y el paludismo, en momentos en los cuales se trataba de enfrentar un brote de estas enfermedades en la región sur del país (11).

Entrando ya en materia sobre el tema central de estas notas es necesario señalar que la más reciente de las acciones de descrédito perpetradas por este digno heredero del traidor Santander ha sido el solicitar la presencia de los “Cascos Blancos” de Argentina en las ciudades fronterizas de Cúcuta (departamento Norte de Santander) y Maicao (departamento de La Guajira), con el propósito declarado de atender las necesidades de salud de una supuesta “avalancha” de venezolanos que ha cruzado la frontera huyendo de nuestra “crisis humanitaria” (12).

El argumento esgrimido por el gobierno colombiano para justificar la solicitud de este órgano del Ministerio de Relaciones Exteriores de Argentina encargado de diseñar y ejecutar su asistencia humanitaria internacional, con importante experiencia en misiones humanitarias en diferentes regiones del planeta, ha sido que en los últimos 15 meses unos 819.000 venezolanos han ingresado a ese país y que de ellos algo más de 442.000 estarían en situación migratoria irregular.

Aunque la cifra en cuestión me parece un tanto elevada, confieso no tener base alguna para aceptarla o negarla, lo que es a mi juicio harto lamentable es que a este tipo de “asistencia de guerra” se pueda reducir la debida reciprocidad del narco paramilitar gobierno colombiano para con un gobierno que le atiende desde hace ya bastante tiempo a no menos de 6 millones de nacionales desplazados por sus precarias condiciones de vida, haciéndolo al mismo nivel y en las mismas condiciones con las que atiende nuestros nacionales. A quien pueda parecerle exagerada esta cifra de colombianos residentes en el país le recomendaría tomar debida nota del extracto de unas recientes declaraciones de este terrible y gratuito enemigo de la revolución bolivariana que es el expresidente colombiano Andrés Pastrana, que paso a presentar a continuación: “En Venezuela hay de 4 a 5 millones de colombianos. Si solamente se desplazan esos colombianos de nuevo a nuestro país, ya tenemos una tragedia como la que estamos viviendo” (13).

La misión médica argentina que llegó a sus sitios de trabajo el pasado sábado 23 y permanecerá en ellos hasta diciembre próximo ya ha comenzado a desarrollar su agenda visible, que al parecer incluye además de las tareas de asistencia médica el ofrecer declaraciones a los medios de divulgación de noticias que contribuyan a seguir posicionando la matriz de la supuesta “crisis humanitaria” en Venezuela, según puede apreciarse de las siguientes declaraciones ofrecidas a Reuters por un cardiólogo bonaerense que dijo estar en su primera misión internacional: “Es angustiante, los chicos llegan con muy bajo peso y las mujeres sin cobertura adecuada para sus embarazos, nos preocupa la hidratación y aportes nutricionales para los niños”(14), que es algo que evidentemente también podría decir, sin que fuera noticia digna de ser replicada internacionalmente, tras la visita a cualquiera de los barrios marginales de la que suponemos sea su amada Argentina o de cualquiera de los países del “Cartel de Lima” y de los mismísimos Estados Unidos. Lo realmente preocupante del despliegue de esta misión médica es el contenido de su agenda oculta y a tratar de desvelarla dedicaremos los párrafos siguientes.

Debo comenzar diciendo que genera mucha suspicacia el hecho de que una misión médica altamente especializada, capacitada para atender las lesiones físicas y emocionales de naturaleza traumática, asociadas a intensos desastres naturales, tales como los terremotos de la India (2001), Irán (2003), Haití (2010) y Japón (2011), así como el huracán Katrina en EE UU, sea solicitada para atender este tipo de hipotética situación, caracterizada por la ausencia de lesiones traumáticas y por la presencia de muchas patologías asociadas a la marginalidad, algo que harían por primera vez según lo declararon a Reuters en la misma ocasión descrita en el párrafo anterior.

Pero esta suspicacia tiene por fuerza que aumentar si se toma en consideración que la Argentina de Macri, sometida cada vez más al tutelaje militar del imperio y experimentando en los actuales momentos una importante escalada armamentista, se está mostrando cada vez más dispuesta a ser protagonista de primer orden en la intervención militar conjunta de Venezuela que lleva tiempo tratando de articular el vicepresidente gringo Mike Pence, con sus reiteradas visitas a los países cipayos de la región, la última de ellas en pleno desarrollo cuando planifico escribir estas líneas.

Que la Argentina de Macri está inmersa en una intensa carrera armamentista, absurdamente justificada por sus más altas autoridades en materia de defensa por la necesidad de combatir las actividades de narcotráfico y de terrorismo en un país que no ha sido ni es un gran productor de narcóticos ilícitos, ni territorio de trasiego de drogas y en el cual tampoco funcionan organizaciones calificadas como terroristas, es algo que queda demostrado por los siguientes hechos:

             La anunciada creación por parte del ministro de defensa, Oscar Aguad, de una fuerza militar de despliegue rápido (15), la cual estaría formada por elementos de las tres ramas de las fuerzas armadas (tierra, mar y aire), conformándose como un aparato muy bien pertrechado, que será dotado con helicópteros, transportes terrestres, aviones y barcos y habrá de tener una organización similar a la del Comando Sur del ejército estadounidense.
             La circunstancia de que desde que Mauricio Macri asumió la investidura presidencial, la compra de armas a Estados Unidos y a otros miembros de la OTAN y aliados como Israel, se ha transformado en moneda corriente, siendo una muestra de ello el que en marzo del año pasado se filtrara un listado de armamento solicitado por la embajada argentina en EE.UU., que contemplaba,  la compra de más de 60 helicópteros y 182 tanquetas tipo Stryker, utilizadas por el ejército norteamericano y el israelí; 12 aviones de caza F-16 Fighting Falcon; y 24 aviones de caza Texan T6, empleados para el entrenamiento de pilotos (16).
             La creciente compra de material bélico  que no sólo es que se ha mantenido al mismo ritmo a lo largo del primer semestre de este año, sino que se prevé que habrá de incrementarse a partir del hecho de que el presupuesto para gasto militar en 2018 subió un 14 %, un aumento bastante considerable que supera ampliamente el porcentaje promedio de la región (16).

Es en el marco de estas consideraciones y dado que su permanencia en las zonas fronterizas habrá de prolongarse por seis meses, que no resulta utópico pensar que el equipo médico argentino esté asociado a la intervención militar multiestatal de Venezuela, en la cual según opinión de las insignes compañeras de origen argentino Stella Calloni, periodista y analista geopolítica, y Adriana Rossi, directora del “Observatorio Geopolítico de los Conflictos”, la Argentina de Macri ha decidido colocarse en la primera línea de ataque junto a las fuerzas armadas del imperio, así como las de Colombia, Perú, Panamá y Brasil, países cuyos gobiernos parecen haber olvidado, de forma muy conveniente a sus intereses crematísticos, que después de nosotros vendrán ellos puesto que el imperio está decidido a consolidar su “patio trasero”.

A juicio mío, resulta evidente que el momento más auspicioso para la ejecución de esta intervención es el venidero mes de septiembre, durante la celebración en Cartagena, Colombia, de las maniobras aeronavales conjuntas UNITAS LIX, a partir de las cuales podría conformarse un dispositivo invasor de la misma naturaleza que el proyectado para invadir a Venezuela en 1963, aprovechando la celebración en Colombia de las “Maniobras Navales UNITAS IV” (17).
¡Alerta máxima, que guerra avisada también mata soldados!
¡Hasta la Victoria Siempre!
¡Patria o Muerte!
¡Venceremos!

(1)    https://www.telesurtv.net/news/EE.UU.-continua-politica-injerencista-contra-Venezuela-20151029-0050.html
(2)    https://umbvrei.blogspot.com/2014/09/el-contrabando-de-extraccion-arma-letal.html
(3)    http://alertarojaboletin.blogspot.com/2015/07/contra-el-contrabando-de-extraccion.html
(4)    http://angiolillo4.rssing.com/chan-51265917/all_p3.html
(5)    http://celippor.blogspot.com/2017/10/800x600-normal-0-21-false-false-false_31.html
(6)    http://www.elpais.com.co/elpais/economia/noticias/colombia-descarta-cierre-frontera-con-venezuela-frene-contrabando
(7)    http://www.radiomundial.com.ve/article/cepal-venezuela-no-vive-una-crisis-humanitaria
(8)    https://www.telesurtv.net/news/Experto-ONU-Alfred-de-Zayas-Venezuela--20180220-0053.html
(9)    http://efectococuyo.com/salud/ops-pide-al-gobierno-venezolano-eliminar-epidemias-y-mejorar-acceso-a-medicamentos-de-alto-costo/
(10)  http://www.lechuguinos.com/gobierno-colombiano-retuvo-alimentos/
(11)  https://www.telesurtv.net/news/Colombia-bloquea-venta-de-medicinas-a-Venezuela-20171103-0024.html
(12)  https://www.clarin.com/mundo/mision-medica-argentina-atiende-venezolanos-colombia_0_rkOi6JgMQ.html
(13)  http://reporteconfidencial.info/noticia/3312650/ex-presidente-andres-pastrana-la-paz-de-colombia-pasa-por-la-democracia-en-venezuela/
(14)  https://www.asuntoslegales.com.co/actualidad/cascos-blancos-argentinos-preocupados-por-desnutricion-de-ninos-venezolanos-en-colombia-2743969
(15)  http://www.radiohc.cu/especiales/comentarios/154844-para-que-usara-argentina-su-fuerza-de-despliegue-rapido
(16)  https://actualidad.rt.com/actualidad/278730-para-que-esta-armando-argentina
(17)  https://www.alainet.org/es/articulo/192128

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