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sábado, 30 de noviembre de 2019

La lección del día después



Por Carlos Flanagan: 

En mi último artículo (“Antes que salga el sol” del 23 de noviembre  ) intenté antes de que tuviera lugar el ballotage del día domingo 24 en Uruguay, mencionar algunos de los principales errores en los que – a mi juicio - los gobiernos progresistas hemos caído. Detallé cuatro. En la premura de redactar el artículo y enviarlo en la misma noche del día 23, omití mencionar un quinto, y para nada menor, que también ha sido común a todos nuestros procesos.



Se trata ni más ni menos de nuestra absoluta incapacidad para utilizar los medios oficiales disponibles (emisoras de TV y radio, así como transmisiones en cadenas nacionales) en la labor de difundir en forma masiva, rigurosa y sistemática las informaciones en detalle de lo actuado como gobiernos; tanto en el plano legislativo como en el ejecutivo (a nivel nacional e internacional).

En consecuencia, no sólo se pasó por alto el deber y la posibilidad de rendir cuentas a la ciudadanía, sino que se la dejó en manos de la burguesía, propietaria de los grandes complejos oligopólicos de comunicación masiva, para que obraran a su antojo y conveniencia política, elaborando una estrategia de trabajo de zapa, acorde a las circunstancias en cada país.

En Uruguay

La votación obtenida por la fórmula presidencial del Frente Amplio (Martínez – Villar) hizo añicos los pronósticos de TODAS las empresas de encuestas, amplificadas una y otra vez por los complejos mediáticos antes mencionados hasta el comienzo de la veda electoral del día viernes, que daban una amplia ventaja y cómoda victoria al binomio del Partido Nacional (Lacalle Pou – Argimón) apoyada por  los principales partidos de oposición nucleados en la llamada “coalición multicolor” (51% a 44%, 48,4% a 43,5%, 51,5% a 44,5% y 50% a 44%).

Finalmente, en un cierre muy reñido (48,7% a 47,5%) la diferencia a favor de la dupla opositora fue de 28.666 votos y los sufragios observados sumaron 35.229; por lo que la Corte Electoral no proclamó ganadores hasta que finalice el escrutinio total, el próximo día viernes 29.

Algunas conclusiones

Surgen diferencias a analizar entre la primera y segunda vueltas de estas elecciones.
La instancia de octubre estuvo signada por una tibia campaña del FA - que oportunamente criticáramos (12.11.2018) comparándola con la de F. Haddad del PT  - anunciando que si no se daba un golpe de timón denunciando fuerte y claro el modelo de país que implantaría Lacalle Pou, y las nefastas consecuencias que acarrearía para la enorme mayoría de la población, se perderían las mayorías parlamentarias; cosa que finalmente sucedió.

En las 4 semanas que mediaron hacia la segunda vuelta, se cambió levemente el discurso en cuanto a que comenzó a mencionarse que estaban en disputa dos modelos de país (la continuidad del progresista o la vuelta al neoliberal). Pero a mi juicio lo que más incidió en la remontada electoral fue el despliegue de la militancia frenteamplista, casa por casa, peleando cada voto, retroalimentada por el mensaje por vídeo dirigido a los militares enviado por el Gral. Guido Manini Ríos, candidato presidencial por “Cabildo Abierto”; el nuevo partido militar que hiciera irrupción a la vida política nacional para las elecciones de octubre.

Con seis meses de existencia, logró una votación superior a la que podía esperarse: un 10.88%, obteniendo así tres bancas en el Senado y 11 en Diputados.

Se ha convertido de esta manera en el fiel de la balanza, imprescindible para que las futuras decisiones que tome el próximo gobierno de la llamada “coalición multicolor” de “todos contra el FA” - que Cabildo Abierto por supuesto integra - logren mayorías parlamentarias.

Sólo esto explica el vergonzante tartamudeo o estruendoso silencio según el caso, de los otros socios esta “coalición” ante las amenazas a la democracia que implican ese mensaje de Manini, sumado al editorial de corte fascista de la publicación “Nación” difundida por el Centro Militar, y al mensaje nazi del grupo militar clandestino auto denominado “Comando Barneix” (en “honor” a un General que se suicidó cuando iba a ser juzgado y encarcelado por torturador durante la pasada dictadura) ordenando al personal de tropa votar por Lacalle Pou y amenazándolo con represalias en caso contrario.

Probables perspectivas

Luego de la habitual “luna de miel” de los primeros meses de todo nuevo gobierno, cuando avance la instrumentación de la estrategia neoliberal, Uruguay se sumará al cuadro continental de las movilizaciones sociales en aras de no dejar arrebatarse los derechos conquistados.

Tiene a su favor un fuerte entramado social en el cual la organización única de todos los trabajadores, el PIT – CNT jugará un papel fundamental, junto al Frente Amplio que sigue siendo la fuerza política con mayor respaldo popular (40,66% de los votos) y la minoría mayor en el Parlamento (42 Diputados en 99 y 13 Senadores en 31).

Ahora bien: para que el Frente Amplio juegue el papel de masas unitario y organizativo necesario, deberá procesar sin más demora - con fraternidad, pero sin ambages ni falsos “consensos semánticos” - una discusión política orgánica que tiene un hondo trasfondo ideológico.

Implicará - a la luz de los tiempos que corren en el siglo XXI - ni más ni menos que reflexionar para actuar luego en consecuencia, acerca de nuestra definición fundacional y vigente de 1971: ser una fuerza de acción política permanente con carácter nacional, popular, democrática, anti oligárquica y antimperialista.

Y afirmo a modo de conclusión general que estoy convencido que al igual que hay en cada país dos modelos antagónicos, el neoliberal y el progresista, hoy coexisten en el campo de la izquierda dos maneras de hacer política sobre los que habrá que laudar:

1)            La de cuño socialdemócrata que más allá del discurso apuesta fundamentalmente al Parlamento y al Poder Ejecutivo - cuando se es gobierno – (creyendo erróneamente que una mejor distribución de la riqueza y las políticas sociales de por sí generan conciencia) y
2)          La de matriz revolucionaria que apuesta a la movilización organizada de masas y a su elevación teórica y práctica conjugadas e interactuando (lo que Marx llamaba la "praxis"), sin desdeñar por supuesto lo otro; en el entendido que son todas herramientas útiles para conseguir el mismo fin. –

carlos.flanagan@gmail.com

domingo, 10 de noviembre de 2019

Cuba vencerá políticamente a EE.UU. por el bloqueo

Por Sergio Ortiz:


Desde el 24 de septiembre delibera en Nueva York la 74º Asamblea General de la ONU. Y como viene ocurriendo desde 1992, Cuba vencerá al imperio por el tema bloqueo.

El canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla publicó el informe sobre las afectaciones del bloqueo norteamericano entre abril de 2018 y marzo de 2019. Así se fundamenta la moción cubana que se votará hoy en la Asamblea General, como en forma ininterrumpida desde 1992. Será una nueva victoria cubana, ahora sobre Donald Trump, una de las doce administraciones republicanas y demócratas que se han alternado en la Casa Blanca desde el triunfo de la revolución en 1959.


Será un triunfo amplio por el número de países que condenan el bloqueo. El año pasado hubo 189 votos por la moción cubana y sólo 2 en contra (EE.UU. e Israel).
 La única duda de este año es si el neonazi Jair Bolsonaro se alinea o no con los otros dos neonazis: Donald Trump y Benjamín Netanyahu.

Estos tres monstruos permiten concluir que la política contra Cuba es monstruosa. Trump ratificó que saca a EE.UU. de los Acuerdos Climáticos de París y en lo interno le han comenzado el procedimiento de impeachment o juicio político. Netanyahu no pudo formar gobierno tras las elecciones de abril pasado y en octubre tuvo que renunciar a intentarlo por tercera vez. Es incierto quién gobierna hoy Israel, si su Likud o el Azul y Blanco de exgeneral Benny Gantz, que en 2014 cometió delitos de lesa humanidad contra Gaza.

Bolsonaro no deja semana sin incurrir en alguna brutalidad, después de las barbaridades que dijo de los incendios del Amazonas. Su última «nota de color» fue anunciar que tres multinacionales se retirarían de Argentina recelosas del triunfo de Alberto Fernández. Luego, desmentido por esos empresarios, tuvo que borrar su tuit. Hay alguna duda sobre su voto en la ONU, porque, oportunista, también podría abstenerse.
Razones de Cuba.

Esa victoria política se basa en los argumentos de uno y otro. Bah, en los argumentos de la isla porque el imperio no los tiene, apenas la horrible «disculpa» de que no es un bloqueo sino un módico «embargo» bilateral.

Conviene partir de la realidad de los daños económicos directos que sufre el país caribeño. Rodríguez Parrilla hizo los números, prolijos como cada año y que nunca pudieron ser cuestionados por el bloqueador. «A precios corrientes, los daños acumulados durante casi seis décadas de aplicación de esta política alcanzan la cifra de 138.843,4 millones de dólares. Tomando en cuenta la depreciación del dólar frente al valor del oro en el mercado internacional, el bloqueo ha provocado perjuicios cuantificables por más de 922 mil 630 millones de dólares», denunció su informe.

Esa información es gravísima, lo que explica que la aplastante mayoría de países (son 193 con representación en la ONU) haya tomado partido por La Habana. Y no lo hace por afinidad política porque desde la caída del Muro de Berlín, hace exactamente treinta años, no hay un fuerte bloque socialista sino pocos sobrevivientes como Cuba, China, Vietnam y Corea del Norte.

Una avalancha de sufragios apoyando a la isla socialista no se produce porque sean socialistas, sino que 190 miembros evalúan como justas sus denuncias. Se ponen de parte del más débil no tanto por simpatía con quien ocupa ese lugar, sino porque entienden que tiene razón.

Juegan razones no sólo morales y políticas, que pesan sobre todo en los 120 o más miembros del Movimiento de Países No Alineados reunidos recientemente en Azerbaiyán, sino también factores económicos y comerciales.
Y esos últimos desmontan el «argumento» yanqui de que se trata de un «embargo» de un país a otro. Falso. Es un bloqueo con políticas extraterritoriales, afectando soberanías y negocios de prácticamente todo el mundo.

La ley Helms-Burton de 1996 y las anteriores herramientas del bloqueo, como las Enmiendas Mack y Torricelli, multan a bancos de otros países que tramiten pagos hacia o desde Cuba. Impiden vender productos a Cuba que contengan más del 10 por ciento de material estadounidense, no permiten que barcos ingresen durante seis meses a EE.UU. si antes tocaron puertos cubanos, autorizan a ciudadanos cubano-americanos y americanos a demandar a empresas de cualquier nacionalidad que «trafiquen» con empresas que hubieran sido expropiadas por la revolución cubana, etc.

Esa política es criminal porque impone sacrificios tremendos a la población cubana, buscando que su hambre y desesperación la insurreccione contra la revolución. Esto es la clave, incluidas las vidas que se arruinan en Cuba porque hay enfermos que no pueden acceder a determinados medicamentos o prótesis «made in USA». La población sufre porque en varios días de septiembre pasado no tuvo transporte ni otros servicios que dependían de los combustibles, ante el faltante derivado del bloqueo estadounidense.
El imperio es tan genocida que se dispara un tiro al pie: de normalizarse el comercio con su vecino vería aumentar las exportaciones de Estados norteamericanos hacia la isla, con las consiguientes ganancias.

Mientras dure el gobierno de Trump esa política de bloqueo no va a cambiar. Por eso es importante lo que ocurra hoy en la ONU, porque debe servir para que una parte del electorado no vote su reelección y busque un gobierno mejor, para ellos mismos y también para que dejen de ser el pésimo vecino que han sido en seis décadas, con pequeño descuento en el final de Barack Obama.

En la Asamblea General no tendría importancia el cambio de voto de Bolsonazi. Eso no da cuenta de los nuevos vientos que empiezan a soplar en América Latina, con la derrota contundente de Mauricio Macri y la victoria de Evo Morales.

En el apoyo a la revolución se destaca el Encuentro Antiimperialista realizado en La Habana del 1 al 3 de noviembre, cuando 1.350 delegados de izquierda y movimientos populares de 86 países acordaron defender a Cuba, Venezuela, Bolivia y Nicaragua, y apoyaron las rebeliones populares de Haití, Ecuador y Chile. El presidente cubano Miguel Díaz Canel expresó: «son ya más de 400.000 los profesionales de la salud de Cuba que han brindado servicios en 164 países. En este minuto más de 29.000 atienden a las poblaciones vulnerables de 65 naciones».

Esta es otra poderosa razón por la que la pequeña Cuba hoy volverá a vencer al gigante con dientes atómicos, pero tripas con cáncer y pies de barro.

ortizserg@gmail.com

viernes, 25 de octubre de 2019

Macri agoniza bajo una montaña de 33 % de votos

Por Sergio Ortiz:

En las PASO del agosto, Mauricio Macri y su ladero peronista Miguel Pichetto sacaron el 33 por ciento de los votos. Casi 8 millones de votos. Hoy agonizan bajo esa montaña de votos, que será parecida el 27 de octubre.

Agonizan por una cuestión de números, ya que Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner tuvieron casi 4 millones de votos más, diferencia que las encuestas auguran será mayor en una semana. Esos caudales de sufragios están midiendo, sin exactitud milimétrica, las distintas evaluaciones que la sociedad tiene de esas dos fórmulas. Es una cuestión política, reflejada en porcentajes.


Macri ya tiene la lápida encargada, por más que ayer hablara «a un millón» de seguidores que ni de lejos llegaban a esa cantidad, cerca del Obelisco, asegurándoles que el 27 daría vuelta el resultado. Es otra promesa falsa a un auditorio que hace todo lo posible por creerle, diciendo «mentí me que me gusta». Un psicólogo ahí, a la derecha…

Esta noche, en el segundo debate presidencial en la facultad de Derecho de la UBA quien agoniza bajo el 33 por ciento de votos se aferrará al discurso anticorrupción, tratando de identificar a los Fernández con ese fenómeno. El gobierno anterior tuvo casos comprobados de corrupción, y otros que fueron mera invención de Clarín, el macrismo y su dependencia en Comodoro Py, pero las causas que más interesan al PRO-Cambiemos, o sea las abiertas contra la expresidenta, no han llegado a juicio o no han tenido sentencia. Y, mal que le pese al ingeniero que viola tantas leyes, la acusada se presume inocente.

Habrá que ver si esa misma presunción de inocencia la puede sostener quien hoy levanta el dedito acusador cuando una justicia depurada trate con seriedad las causas en su contra, por caso la de Vialidad o el Correo-gate. En la primera se está avanzando en su contra, de Guillermo Dietrich y Javier Iguacel, por haber pagado 500 millones de dólares a la concesionaria de autopistas, cuando el dictamen aconsejaba no abonarle nada y dar por caída la concesión.

Si Macri agita el tópico de corrupción en el debate de hoy estará mentando la soga en casa del ahorcado. Además de esas dos causas, su gobierno que fenece estuvo plagado de negociados para familiares y amigos, sobre todo si se trataba de banqueros, dueños de energéticas y exportadores, con Leliq, blanqueos, dolarización y devaluaciones.

Encima, el Indec informó que la inflación de septiembre fue del 5,9 por ciento. Otra dependencia amiga del presidente, el FMI, dio su proyección de inflación para 2019 en el orden del 57 por ciento. Con amigos así, ¿quién necesita enemigos?

Las encuestas suelen pifiar sus pronósticos. Esta vez pueden andar cerca del acierto, como la de CEOP de Roberto Bacman; su sondeo arrojó un 53 por ciento para los Fernández contra 32 de la dupla de derecha-derecha.

La reconstrucción.
Cuando el gobierno de Macri-Michetti sea ya un mal recuerdo, y el de Macri-Pichetto arranque una sonrisa porque fue abortado tras 4 semanas de campaña, nadie podrá dormirse en los laureles porque la tarea de reconstrucción será mucho más ardua que si hubiera pasado un tsunami. El macrismo fue más que eso porque no duró una tempestad sino cuatro años.

Estudios serios demuestran que los salarios perdieron como mínimo 26 por ciento de su capacidad adquisitiva y las jubilaciones 17 por ciento. Como toda estadística, hay que ponerla en contexto porque los promedios dejan afuera muchos casos. Hay gremios que lograron cláusulas gatillo y otros que no; hay salarios más altos y otros más bajos que el promedio. Además, de acá al 10 de diciembre nuevos saltos del dólar y la inflación pueden dejar chiquitos ese 26 y ese 17 por ciento.

De todos modos, hoy son una referencia de lo que resta hacer para encaminar los ingresos de los argentinos, que Alberto Fernández llama «prender la economía».
Por otra parte, sólo un tonto de aquellos o un ingenuo de estos, puede ignorar que el mundillo empresarial, de palabra a favor de un «Pacto Social», hará todo lo posible para aumentar sus precios y porciones del mercado antes de sellar los compromisos con el nuevo gobierno. Remarcaciones, que le llaman.

Algunos trascendidos dejan entrever que el Frente de Todos tiene conciencia del terreno incendiado que le dejan. Luego del 27 de octubre y antes del 10 de diciembre, los Fernández quieren que el Congreso apruebe una ley de góndolas que impida las formas más groseras de monopolio en los supermercados y abra esos lugares a productos de la economía social y familiar. También insistirá en aprobar alguna de las versiones cajoneadas de una ley de alquileres que morigere las condiciones siempre adversas para el inquilino, extendiendo los plazos del alquiler, reduciendo las comisiones y los meses de depósito.

No serán soluciones revolucionarias ni muchísimo menos. En rigor no hay nada revolucionario en el Frente de Todos, pero en comparación con el macrismo casi que lo parece en algunos temas. Tiene una sensibilidad social, que sus enemigos adjudican solamente a un oportunismo electoral. Puede haber de ambas cosas, pero los Fernández en estos temas y en luchar contra el hambre, le ganan por más de 21 puntos a los amarillos.

La diferencia entre ambas formaciones también se aprecia en la política internacional. Quien está culminando su gira de despedida urdió nuevas medidas para ayudar a míster Trump a agredir a Venezuela. Los que están con un pie en la Rosada, en cambio, no se juegan mucho en este tema, pero van por la avenida del centro, con el Grupo de Puebla, de México y Uruguay. Los macristas quieren los marines en Caracas y los Fernández quieren más diálogo entre el presidente Maduro y la impresentable oposición. Mejor la opción 2.
¿Cuarta piedra?
En su incursión pampeana para festejar el 17 de octubre, la expresidenta tuvo una mención elogiosa hacia este diario y un excelente editorial titulado «Nunca más el neoliberalismo».

Este texto comenzaba preguntando: «¿Será alguna vez la Argentina territorio libre de neoliberalismo? ¿Será esa alguna vez un objetivo común y prioritario de las fuerzas políticas populares? Ganarle una elección a un gobierno neoliberal no significa derrotar al poderoso entramado de intereses que lo sostienen. Se equivoca mucho quien pretende ver en el neoliberalismo un recetario económico. Es también un modelo político, social, cultural, una forma de ver la sociedad, de gestionar las relaciones humanas».

El cronista comparte el sentido y la letra de esa interrogación. La elección parece ganada contra el gobierno macrista decrépito de Macri, pero otra cosa es ganarle la partida al entramado de intereses económicos, políticos, judiciales y mediáticos, culturales, en suma, que lo encumbraron al poder y lo mantuvieron estos años.

Una parte de ese poder fáctico pone cara de bueno, por medio de la UIA, y guarda el facón afilado de la reforma laboral e impositiva para mejor coyuntura, sin tirarlo a la laguna. Los popes de AGD, Techint, Arcor, Ledesma, Fiat, Nidera, Molinos, etcétera, dicen que firmarán el «Pacto Social», buscando mejorar sus negocios con el nuevo gobierno.

Otra parte del establishment, el de banqueros, presiona desde posiciones de fuerza. En el 55 Coloquio de IDEA reclamaron un rápido arreglo con el FMI y acreedores privados, la continuidad de Guido Sandleris y otros funcionarios. Sobre todo pidieron que sigan las Leliq, que explican buena parte de sus ganancias extraordinarias. Como tropa fondomonetarista, al tope pusieron la bandera de la lucha contra el déficit fiscal.
Varios de esos banqueros, como el titular del HSBC, Gabriel Martino, estuvieron procesados antes de 2015 por delitos financieros y salida de capitales a cuentas en el exterior. Ahora se presentan como fiscales de la democracia y la legalidad.

Esa Asociación de Bancos de la Argentina habla en nombre del bloque del poder dominante que incluye a la Suciedad Rural, la UIA, el Foro de Convergencia Empresarial, el Coloquio de IDEA y varios más que hacen momentáneos mutis por el foro o simulan panquequera.

Esos monopolios y el Fondo son los grandes responsables de la catástrofe que vivimos. Lo dijo bien el editorial de LA ARENA: «en Argentina menos de cuatro años de neoliberalismo alcanzaron para barrer con los principales avances logrados en doce años de kirchnerismo: desendeudamiento, caída de la pobreza y del desempleo, crecimiento industrial, desarrollo científico y tecnológico, mayor presupuesto educativo».

Ya tropezamos tres veces con la piedra del neoliberalismo: en la dictadura y Martínez de Hoz, con Menem-Cavallo-De la Rúa, y con Macri. Una importante aclaración: en todas esas catástrofes tuvo mucho que ver el FMI, con quien ahora los Fernández abren otra etapa de acercamiento y negociación.

Si se mira a esa parte trágica de la historia argentina, y de reojo a la situación de Ecuador y Chile de estos días, no habría que toparse una cuarta vez con la misma piedra, muy grande y visible aún para ojos con cataratas. Hubo tres catástrofes. Sin embargo, el oportunismo de los conductores políticos y el miedo al antiimperialismo, que creen un abismo, los lleva, como atracción fatal, a embestirla. Ojalá en lugar de una cuarta vez haya un volantazo a la izquierda, imitando a Evo y Bolivia, para escarnio de xenófobos como Pichetto.
ortizserg@gmail.com

lunes, 10 de diciembre de 2018

La ideología del miedo


Por Juan Pablo Cárdenas S.:
En el fracaso de las políticas neoliberales que vienen pronunciando las brechas de la inequidad tanto en Chile como en otros países, la derecha se ha ido quedando sin su tradicional discurso y debe recurrir a todo tipo de estratagemas electorales para conservar su vigencia y acceso al poder político. Pero ya se ve que hasta en naciones como Francia la protesta social se eleva y radicaliza, mientras que en México asume un presidente de izquierda respaldado por un inmenso caudal de votos, en la promesa de cambiar el sistema institucional y económico de esta nación.


En nuestro país, la hecatombe vivida por la Concertación y la Nueva Mayoría (la autodenominada centro izquierda) se explica fundamentalmente en la renuencia de sus gobiernos a alterar el modelo político económico y social heredado por la Dictadura, en su encantamiento por la democracia protegida  y una estrategia de crecimiento que hace a los ricos más ricos y a los pobres los obliga a esperar o a renunciar definitivamente a sus justas demandas.

Por cierto, que el nuevo gobierno de Sebastián Piñera se explica en la pobre gestión de Michelle Bachelet, en el desencanto ciudadano y en el millonario gasto electoral que siempre resulta muy efectivo cuando se trata de reunir los sufragios de la población más inculta, menos reflexiva y más abrumada por el discurso del miedo,  bien propagado por los grandes medios de comunicación y la demagogia política.

Es cuestión de ver la televisión y analizar la orientación ideológica de nuestra prensa para comprobar cómo se asusta a diario a los chilenos con la posibilidad de que la delincuencia común y el “caos” de inconformismo social puedan amenazar sus modestos bienes, su inestable fuente laboral y precarias remuneraciones. Aunque la inmensa mayoría del país sabe, por ejemplo, que nuestro sistema previsional es injusto y que las AFPs se roban sus ahorros, hasta hay quienes creen que la situación podría ser todavía peor si el Estado le pusiera freno a la especulación de las cuatro o cinco empresas hacen con los fondos aportados por los trabajadores para alcanzar una digna pensión de retiro.

De esta forma, cuando se advierte que los que jubilen en los próximos años no recibirán una pensión promedio que supere los doscientos o trescientos mil pesos mensuales, todavía se teme que los multimillonarios fondos administrados por estas entidades pudieran serles arrebatados y las pensiones que reciban sean peores que las actuales. Aunque casi todos concuerden y hasta salen a las calles convocados por No+AFP, se sigue dudando de que el sistema de reparto y la regulación del Estado pudiera ponerle fin a escandaloso fraude previsional. Sin observar las onerosas pensiones que reciben los jubilados de las Fuerzas Armadas y policiales que continuaron con el sistema antiguo y solidario,  previendo certeramente que la Reforma Previsional impulsada por la Dictadura y mantenida por sus sucesores en La Moneda solo le acarrearía beneficios a las actuales administradoras de sus cotizaciones.

Por otro lado, la realidad de los cotidianos asaltos que sufren los transeúntes, automovilistas y los millones de habitantes en sus propias viviendas lleva a muchos a preferir un gobierno que promete acrecentar más la represión policial, cuando ya resulta innegable que buena parte de las bandas delictuales están integradas por los propios policías o protegidas por éstos. Cuando, incluso, los trágicos sucesos de la Araucanía tienen como hechores intelectuales y materiales a los propios carabineros instruidos para defender los privilegios de los poderosos empresarios de la zona y no los derechos de los comuneros mapuches. Aleccionados por sus superiores, como ahora se sabe, para entregar versiones falsas y eliminar evidencias ante el Ministerio Público y los jueces,  a propósito del homicidio de un nuevo joven de esta etnia de manos de un comando altamente militarizado dispuesto por las autoridades para acosar y acribillar a quienes luchan por sus derechos ancestrales.
Desde hace mucho tiempo existe la presunción fundada, también, que desde las” fuerzas del orden” se organizan y amparan las acciones de los encapuchados que irrumpen en las protestas callejeras con la misión de desacreditar las justas demandas sociales, sembrando el caos vial, destruyendo locales comerciales y causando toda suerte de desmanes. Pero lamentablemente, hay muchos chilenos que no quieren asumir esta realidad y terminan avalando que el presupuesto fiscal le otorgue más recursos a los represores. Los mismos que le dotan a la prensa abyecta del sistema aquellas impactantes imágenes y caprichosas versiones sobre lo que pasa en estas movilizaciones que, por lo general, se proponen ser pacíficas y bien acogidas por la población.

Desde antiguo la derecha siempre ha sido muy diestra en administrar el miedo de la población, en propiciar los gobiernos “duros” y las legislaciones más estrictas para combatir a los que quieren en justicia subvertir el orden vigente, clamando justicia social. Por lo mismo es que los militares y policías son siempre instrumentos tan propicios en su desempeño político y carrera política de los grandes delincuentes de cuello y corbata que vienen ahora imponiéndose varios de nuestros países, protegidos por las propias leyes que se dictan a fin de coludirse, estafar a los consumidores y resultar finalmente impunes en los Tribunales. Es el común denominador de los Piñera, de los Macri y de los Bolsonaro con su enriquecimiento ilícito, sus discursos populistas y destinados a obtener el apoyo de los más ignorantes e irreflexivos que abundan en países como los nuestros en que la educación no es democrática. Por esto, la existencia de la delincuencia común y del narcotráfico que asolan a nuestras poblaciones son las grandes aliadas electorales de la derecha y su cínica promesa de combatirlas.

Por cierto que es contrario al ideario derechista la equidad social, el respeto de los Derechos Humanos y el acceso colectivo a la salud o a un salario justo. El régimen capitalista solo aspira a la obtención de mano de obra barata y recursos naturales para dotar de utilidades lucrativas al capital nacional y foráneo. Así sea, también, estresando a nuestro medio ambiente y agotando nuestras reservas; con un desprecio absoluto por fenómenos como el del calentamiento global. Qué duda cabe que nuestro actual gobierno cuando propicia el desarrollo de recursos energéticos limpios, ciertamente no está motivado por garantizarle a los chilenos un medio ambiente sano, sino por la posibilidad de desarrollar buenos negocios a propósito de las favorables condiciones que ofrecen, en este sentido,  nuestro territorio y diversidad climática.

Por esto es que la principal corrupción de quienes se decían demócratas o izquierdistas es haberse “reciclado” ideológicamente para adoptar los disvalores de la derecha, de la sociedad de consumo y la programada desigualdad social. Una descomposición moral que los ha llevado a perpetuar la constitución de Pinochet por cerca de tres décadas, mantener las graves asimetrías en los sistemas de salud y a rendirse a las presiones del mundo castrense, insaciables en su carrera armamentista como, ahora, en sus operaciones fraudulentas.

Es obvio que en esta degradación han influido mucho los sobornos y el cohecho propiciados por el alto mundo empresarial a la hora de legislar y financiar el oneroso gasto electoral. Cuando hoy es la propaganda y no la idea la que manda y marca los escrutinios .O son los temores y no las justas vindicaciones las que modelan las actitudes de quienes todavía concurren a sufragar, en un continente que crecientemente pierde la esperanza en la política. Cuando los partidos se han hecho meramente “instrumentales”, como se ha dicho y se repite, escupiendo la memoria de los grandes referentes libertarios que incluso dieron la vida por un objetivo hoy casi impronunciable como el de la “justicia social”. Cuando la “democracia” es un término universalmente vacío y en boca de los más tenebrosos gobernantes de todo el mundo. Así como la palabra el socialismo enrojece la cara de quienes nos cogobiernan con la derecha. En Chile y en otros países.
juanpablo.cardenas.s@gmail.com