Mostrando entradas con la etiqueta Azerbaiyán. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Azerbaiyán. Mostrar todas las entradas

miércoles, 7 de octubre de 2020

Turquía: mercenarios for export

 Por Leandro Albani:

Los conatos de guerra que suenan desde el fin de semana pasado entre Armenia y Azerbaiyán, desatados por el control de la región autónoma de Nagorno Karabaj, se convirtieron en una nueva excusa para el gobierno turco del presidente Recep Tayyip Erdogan para demostrar su capacidad militarista y, al mismo tiempo, dar un paso más en sus políticas de expansión y ocupación territorial.

El mandatario, que busca a toda costa “revivir” el esplendor del Imperio Otomano, es un estrecho aliado del presidente azerí Ilham Alíev. Sabe que esa relación es un puente perfecto para atacar a Armenia, uno de sus principales enemigos en la región. Erdogan, quien mantiene una postura férrea de negación del genocidio armenio, en los últimos meses dejó en claro que Turquía y Azerbaiyán se encuentran fundidos, con variaciones terminológicas, en el histórico lema del nacionalismo turco: del viejo “una nación, un Estado, una patria”, en estos días Erdogan utiliza el moderno “dos estados, una nación”, para justificar que turcos y azeríes son una “raza superior” que busca conquistar la región.

El presidente de Nagorno Karabaj, Arayik Harutyunyan, resumió la actual situación: “No es Azerbaiyán sino Turquía quien está luchando en Nagorno-Karabaj”. Sobre esta nueva guerra, el periodista colombiano y especialista en Medio Oriente, Víctor de Currea-Lugo, escribió recientemente: “El conflicto refleja el viejo problema de querer imponer estados-naciones, homogéneamente culturales, negando la realidad del terreno, como sucede en el caso kurdo. Los nacionalismos y las discriminaciones étnicas y culturales aumentan la tensión, como sucedió en la antigua Yugoslavia. Un cese al fuego no es garantía de paz”.

De forma concreta, Currea-Lugo sintetizó: “Mientras Rusia y Turquía se alían para controlar a los kurdos en el norte de Siria, aquí son enemigos. Por su parte, Rusia vende armas a los dos. Azerbaiyán suministra hidrocarburos a Europa, lo que sería la principal preocupación europea en este conflicto. Hoy día, ningún Estado reconoce a Alto Karabaj como Estado independiente. Así, como en otras guerras, la agenda local termina absorbida por intereses internacionales, los derechos de los civiles no cuentan y el ajedrez internacional vuelve a los pueblos del Cáucaso simplemente peones”.

Alerta mercenarios

En medio de este conflicto bélico en puertas, el Estado turco echó mano a una de sus principales armas: el traslado de miles de mercenarios desde Siria hacia Azerbaiyán, para que respalden al ejército de ese país contra Armenia. 

Esta política no es nueva: ya la viene aplicando en el Kurdistán sirio (Rojava, norte de Siria) y en Libia. Mientras el gobierno utiliza los “enjambres de drones” para bombardear de forma masiva en esos territorios, los mercenarios –muchos de ellos ex combatientes de Al Qaeda y el Estado Islámico (ISIS)- conforman la fuerza de choque en la regiones asediadas u ocupadas ilegalmente.

A los pocos días de iniciados los enfrentamientos militares entre los ejércitos de Ereván y Bakú, el embajador armenio en Rusia, Vardán Toganián, aseveró que al menos 4 mil mercenarios estacionados en el norte de Siria fueron enviados hacia Azerbaiyán. En declaraciones a la agencia de noticias Sputnik, el diplomático aseguró que los mercenarios “ya están combatiendo del otro lado (de Azerbaiyán). Los preparan en campamentos de militantes y los trasladan allí”. Por su parte, la cancillería armenia denunció que “según la información de las fuentes fiables, Turquía recluta a combatientes terroristas extranjeros y los envía a Azerbaiyán. Al mismo tiempo, las autoridades más altas de Turquía brindan apoyo político y propagandístico a Azerbaiyán”.

El 28 de septiembre, la agencia Reuters publicó los testimonios de dos mercenarios trasladados a Azerbaiyán. Ambas personas contaron que su traslado fue coordinado por Ankara. Uno de ellos, que según Reuters integra el grupo terrorista Ahrar Al Sham, afirmó: “No quería ir, pero no tengo dinero. La vida es muy dura y pobre”. Los dos mercenarios coincidieron en que sus comandantes, integrantes del Ejército Nacional Sirio (ENS, respaldado por Turquía) les prometieron un salario mensual de 1.500 dólares. El otro de los mercenarios, que forma parte de la milicia Jaish Al Nukhba, afiliada al ENS, dijo a la agencia que al menos mil combatientes serían enviados a Azerbaiyán.

Otras confirmaciones

El mismo día que Reuters difundía estos testimonios, el diario británico The Guardian publicó un extenso artículo firmado por su corresponsal en Estambul Bethan McKernan, en el que denunció el traslado de mercenarios por parte de Turquía. “El potencial despliegue es una señal del creciente apetito de Turquía por proyectar poder en el exterior y abre un tercer escenario en su rivalidad regional con Moscú”, estimó el periodista.

The Guardian habló con tres hombres que se encuentran en Siria que se sumaron a grupos y milicias irregulares, “que prometieron trabajar con una empresa de seguridad privada turca en el extranjero”. Dos de estas personas fueron convocadas por un comandante de la división Sultán Murat a un campamento militar en Afrin, una de las regiones kurdas de Rojava, ocupada ilegalmente por Turquía. Según sus testimonios, el comandante les explicó que su “trabajo” consistiría en “proteger los puestos de observación y las instalaciones de petróleo y gas en Azerbaiyán, con contratos de tres o seis meses a 7.000 o 10.000 liras turcas por mes (entre 800 y 1.200 dólares)”. 

Tres días antes de que se desataran los ataques cruzados entre Armenia y Azerbaiyán, la agencia de noticia ANHA denunció que “los mercenarios del Estado Islámico (ISIS), Al Qaeda y otros grupos terroristas, utilizados por el Estado turco contra los kurdos en Siria, y responsables de graves crímenes de guerra y de lesa humanidad, primero fueron enviados a Libia y ahora a Azerbaiyán, en medio del tenso conflicto que tiene el gobierno de ese país con Armenia”.

En ese momento, el medio de comunicación kurdo reveló que al menos 50 miembros de la división Sultán Murat, que opera en Afrin, fueron enviados a Azerbaiyán. Además, publicó el nombre de 41 de los mercenarios. A su vez, se indicó que el plan contemplaba enviar 150 combatientes a sueldo a Azerbaiyán y que, en agosto pasado, Turquía ya había trasladado 275 mercenarios de diferentes organizaciones terrorista. En julio, ANHA había denunciado que el gobierno se encontraba organizando el envío de mercenarios que operaban en la provincia siria de Idlib, donde Turquía tiene una presencia importante con decenas de puestos militares y relaciones fluidas con buena parte de los grupos terrorista que controlan la zona.

El 30 de septiembre, quien confirmó la presencia de mercenarios fue el gobierno ruso. En un comunicado, el Kremlin señaló: “Según informaciones recibidas, a la zona del conflicto de Nagorno Karabaj están llegando integrantes de grupos armados ilegales procedentes, en particular, de Siria y Libia, con el objetivo de participar directamente en los combates”. La cancillería de Rusia manifestó su preocupación por este hecho, ya que “conducirá no solo a una escalada mayor de las tensiones en la zona del conflicto, sino que creará amenazas de largo plazo para todos los países de la región”. Moscú llamó “a los dirigentes de todos los países interesados a tomar medidas efectivas para evitar el uso de terroristas extranjeros y mercenarios en este conflicto y garantizar su retirada inmediatamente de la región”.

Cuando se traza una línea de la política turca entre Rojava, Libia y ahora Azerbaiyán, se observa con claridad cuáles son las intenciones del gobierno de Erdogan. Sin respetar las leyes y convenciones internacionales, generando el desplazamiento forzado de miles de personas, aplicando un sistema de cambio demográfico para partir territorios, tanto en lo material como en lo humano, y cometiendo o avalando un sinfín de crímenes de guerra, como lo denunció en varias oportunidades Naciones Unidas, Turquía avanza como una mancha oscura en Medio Oriente y el Cáucaso. Un avance peligrosamente similar al que hace apenas unos años atrás soñaba los yihadistas del Estado Islámico.

leandroalbani@gmail.com

domingo, 10 de noviembre de 2019

Cuba vencerá políticamente a EE.UU. por el bloqueo

Por Sergio Ortiz:


Desde el 24 de septiembre delibera en Nueva York la 74º Asamblea General de la ONU. Y como viene ocurriendo desde 1992, Cuba vencerá al imperio por el tema bloqueo.

El canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla publicó el informe sobre las afectaciones del bloqueo norteamericano entre abril de 2018 y marzo de 2019. Así se fundamenta la moción cubana que se votará hoy en la Asamblea General, como en forma ininterrumpida desde 1992. Será una nueva victoria cubana, ahora sobre Donald Trump, una de las doce administraciones republicanas y demócratas que se han alternado en la Casa Blanca desde el triunfo de la revolución en 1959.


Será un triunfo amplio por el número de países que condenan el bloqueo. El año pasado hubo 189 votos por la moción cubana y sólo 2 en contra (EE.UU. e Israel).
 La única duda de este año es si el neonazi Jair Bolsonaro se alinea o no con los otros dos neonazis: Donald Trump y Benjamín Netanyahu.

Estos tres monstruos permiten concluir que la política contra Cuba es monstruosa. Trump ratificó que saca a EE.UU. de los Acuerdos Climáticos de París y en lo interno le han comenzado el procedimiento de impeachment o juicio político. Netanyahu no pudo formar gobierno tras las elecciones de abril pasado y en octubre tuvo que renunciar a intentarlo por tercera vez. Es incierto quién gobierna hoy Israel, si su Likud o el Azul y Blanco de exgeneral Benny Gantz, que en 2014 cometió delitos de lesa humanidad contra Gaza.

Bolsonaro no deja semana sin incurrir en alguna brutalidad, después de las barbaridades que dijo de los incendios del Amazonas. Su última «nota de color» fue anunciar que tres multinacionales se retirarían de Argentina recelosas del triunfo de Alberto Fernández. Luego, desmentido por esos empresarios, tuvo que borrar su tuit. Hay alguna duda sobre su voto en la ONU, porque, oportunista, también podría abstenerse.
Razones de Cuba.

Esa victoria política se basa en los argumentos de uno y otro. Bah, en los argumentos de la isla porque el imperio no los tiene, apenas la horrible «disculpa» de que no es un bloqueo sino un módico «embargo» bilateral.

Conviene partir de la realidad de los daños económicos directos que sufre el país caribeño. Rodríguez Parrilla hizo los números, prolijos como cada año y que nunca pudieron ser cuestionados por el bloqueador. «A precios corrientes, los daños acumulados durante casi seis décadas de aplicación de esta política alcanzan la cifra de 138.843,4 millones de dólares. Tomando en cuenta la depreciación del dólar frente al valor del oro en el mercado internacional, el bloqueo ha provocado perjuicios cuantificables por más de 922 mil 630 millones de dólares», denunció su informe.

Esa información es gravísima, lo que explica que la aplastante mayoría de países (son 193 con representación en la ONU) haya tomado partido por La Habana. Y no lo hace por afinidad política porque desde la caída del Muro de Berlín, hace exactamente treinta años, no hay un fuerte bloque socialista sino pocos sobrevivientes como Cuba, China, Vietnam y Corea del Norte.

Una avalancha de sufragios apoyando a la isla socialista no se produce porque sean socialistas, sino que 190 miembros evalúan como justas sus denuncias. Se ponen de parte del más débil no tanto por simpatía con quien ocupa ese lugar, sino porque entienden que tiene razón.

Juegan razones no sólo morales y políticas, que pesan sobre todo en los 120 o más miembros del Movimiento de Países No Alineados reunidos recientemente en Azerbaiyán, sino también factores económicos y comerciales.
Y esos últimos desmontan el «argumento» yanqui de que se trata de un «embargo» de un país a otro. Falso. Es un bloqueo con políticas extraterritoriales, afectando soberanías y negocios de prácticamente todo el mundo.

La ley Helms-Burton de 1996 y las anteriores herramientas del bloqueo, como las Enmiendas Mack y Torricelli, multan a bancos de otros países que tramiten pagos hacia o desde Cuba. Impiden vender productos a Cuba que contengan más del 10 por ciento de material estadounidense, no permiten que barcos ingresen durante seis meses a EE.UU. si antes tocaron puertos cubanos, autorizan a ciudadanos cubano-americanos y americanos a demandar a empresas de cualquier nacionalidad que «trafiquen» con empresas que hubieran sido expropiadas por la revolución cubana, etc.

Esa política es criminal porque impone sacrificios tremendos a la población cubana, buscando que su hambre y desesperación la insurreccione contra la revolución. Esto es la clave, incluidas las vidas que se arruinan en Cuba porque hay enfermos que no pueden acceder a determinados medicamentos o prótesis «made in USA». La población sufre porque en varios días de septiembre pasado no tuvo transporte ni otros servicios que dependían de los combustibles, ante el faltante derivado del bloqueo estadounidense.
El imperio es tan genocida que se dispara un tiro al pie: de normalizarse el comercio con su vecino vería aumentar las exportaciones de Estados norteamericanos hacia la isla, con las consiguientes ganancias.

Mientras dure el gobierno de Trump esa política de bloqueo no va a cambiar. Por eso es importante lo que ocurra hoy en la ONU, porque debe servir para que una parte del electorado no vote su reelección y busque un gobierno mejor, para ellos mismos y también para que dejen de ser el pésimo vecino que han sido en seis décadas, con pequeño descuento en el final de Barack Obama.

En la Asamblea General no tendría importancia el cambio de voto de Bolsonazi. Eso no da cuenta de los nuevos vientos que empiezan a soplar en América Latina, con la derrota contundente de Mauricio Macri y la victoria de Evo Morales.

En el apoyo a la revolución se destaca el Encuentro Antiimperialista realizado en La Habana del 1 al 3 de noviembre, cuando 1.350 delegados de izquierda y movimientos populares de 86 países acordaron defender a Cuba, Venezuela, Bolivia y Nicaragua, y apoyaron las rebeliones populares de Haití, Ecuador y Chile. El presidente cubano Miguel Díaz Canel expresó: «son ya más de 400.000 los profesionales de la salud de Cuba que han brindado servicios en 164 países. En este minuto más de 29.000 atienden a las poblaciones vulnerables de 65 naciones».

Esta es otra poderosa razón por la que la pequeña Cuba hoy volverá a vencer al gigante con dientes atómicos, pero tripas con cáncer y pies de barro.

ortizserg@gmail.com