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sábado, 8 de agosto de 2020

Los monopolios y los grupos terroristas 2020



Por Diego Olivera Evia:
La Pandemia sigue desarrollando su ataque criminal. 

Donald Trump anunció a través de sus redes sociales que quiere incluir en la lista de organizaciones terroristas al movimiento antifascista Antifa.
El presidente estadounidense acusa a este grupo de liderar las protestas por la muerte de George Floyd. A nivel legal, la amenaza parece complicada de aplicar. Sin embargo, el secretario de Justicia, William Barr, asegura que el FBI ya está identificando a sus miembros. “La violencia de los Antifa es terrorismo interno y será tratado como tal”, dijo.


Ya el verano pasado, el presidente Donald Trump amenazó con designar a Antifa como grupo terrorista, pero las amenazas no se concretaron. Ahora, cuando enfrenta la mayor ola de protestas por todo el país desde que comenzó su mandato, vuelve a la carga contra este movimiento de extrema izquierda al que responsabiliza de las manifestaciones y disturbios que se han desencadenado en todo el territorio tras el asesinato a manos de la policía de Minneapolis del afroamericano George Floyd.

Ante la multiplicación de las protestas, el presidente estadounidense no ha dudado en apuntar a Antifa como los instigadores llamando a los gobernadores a mostrase firmes con los “anarquistas que campan en las calles”.

“Estados Unidos va a inscribir a Antifa en la categoría de organizaciones terroristas", tuiteó Trump. Sin embargo, a pesar de las amenazas, organizaciones como ACLU (Unión estadounidense para las libertades civiles) consideran que el presidente no tiene la autoridad legal para designar a un grupo nacional como terrorista. “Cualquier designación de este tipo implicaría problemas importantes de procedimiento”, dijo en un comunicado la directora del proyecto de seguridad nacional de ACLU, Hina Shamsi.

El secretario de Justicia, William Barr, secundó al presidente y anunció que el FBI ya está identificando a los miembros del movimiento antifascistas. La violencia de los “Antifa es terrorismo interno y será tratado como tal”, declaró Barr.

Antifa, contra el racismo y la violencia policial. Este grupo nace en Estados Unidos en los años 80, vinculado a ARA (Anti-Racist Action Network), una red que se organizó como oposición a los supremacistas y neonazis estadounidenses. Se inspiran de los movimientos antifascistas europeos del siglo XX, sobre todo en Italia y usan la misma bandera con los colores rojo y negro.

No se trata de una organización estructurada y jerarquizada, no hay líderes ni tampoco tienen oficinas, aunque en algunos estados estadounidenses celebran reuniones periódicas. Se trataba más bien de un movimiento compuesto por varios grupos y muy heterogéneo. En general se trata de jóvenes que se organizan a través de las redes sociales y que a menudo se visten de negro y nunca muestran su rostro en las manifestaciones.

Desde la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca en 2016, estos grupos se han reactivado en respuesta a movimientos supremacistas y neoconservadores como el Tea Party o la extrema derecha que apoya a Trump. Es difícil concentrar sus posiciones, pero en general luchan contra el racismo y la violencia policial, la opresión de minorías o contra las elites y las grandes empresas.
En agosto de 2020, en Charlottesville hubo enfrentamientos entre supremacistas blancos y antifascistas que causaron un muerto y decenas de heridos.



La Pandemia sigue desarrollando su ataque criminal
La pandemia de la enfermedad por coronavirus (COVID-19) ha puesto de relieve, de forma inédita, la importancia de los cuidados para la sostenibilidad de la vida y la poca visibilidad que tiene este sector en las economías de la región, en las que se sigue considerando una externalidad y no un componente fundamental para el desarrollo. La crisis sanitara en curso pone en evidencia la injusta organización social de los cuidados en América Latina y el Caribe.

Urge pensar las respuestas a las necesidades de cuidados desde un enfoque de género, ya que, como ha demostrado la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) en reiteradas ocasiones, son las mujeres quienes, de forma remunerada o no remunerada, realizan la mayor cantidad de tareas de cuidados.

Trump es el presidente más criminal que jamás haya habitado el planeta Tierra ... no es seguro, pero si el curso de las cosas sigue como hasta ahora, ... Es una brutal guerra de clases que se está desarrollando frente a nuestros ojos. ... los países más capitalistas lo están pasando peor en esta pandemia.

El militarismo americano, sin embargo, está lejos de ser todopoderoso. Esto quedó claro en los acontecimientos a bordo del USS Theodore Roosevelt, un portaaviones de propulsión nuclear que se supone que es un símbolo del poderío estadounidense. El coronavirus se extendió como un incendio forestal por sus cubiertas abarrotadas, con al menos 900 de sus tripulantes infectados con la enfermedad.
El comandante del barco suplicó a sus superiores que trajeran el portaaviones a puerto y desembarcara y pusiera en cuarentena a su tripulación, insistiendo: “No estamos en guerra. Los marineros no necesitan morir”.

El turismo de masas no será nunca más como antes, con todo lo que ello implica en pérdida de ingresos para países como el nuestro, donde todos los sectores asociados (transporte aéreo, restaurantes, hotelería) están en vías de ruina por falta de clientes. A corto plazo, esta situación conduce a una reestructuración total de la vida económica, social y política en el mundo entero.

El modelo capitalista ultra liberal que ha dominado hasta ahora está en crisis. Ya no volveremos a la “normalidad” del dinero fácil, del ultra individualismo, de la desforestación masiva (para saciar el apetito de carne, que también deberá desaparecer), y de la caza ilegal de animales salvajes que pueden transmitirnos sus virus. Otro mundo más humano y ecológico y otra manera de vivir en él se está forjando y debemos prepararnos a cultivar la solidaridad y la cooperación que son la única forma de protegernos y de proteger a nuestro planeta.

(*) Periodista, Historiador y Analista Internacional
diegojolivera@gmail.com


sábado, 30 de mayo de 2020

Fuego en Minneapolis por el asesinato de George Floyd

Por Leandro Albani:


La policía de Estados Unidos, otra vez, asesinó a un ciudadano afroamericano. Durante toda la semana, miles de personas salieron a las calles a reclamar justicia.

“Ser afroamericano en Estados Unidos no debería ser una condena a muerte”, reconoció, esta semana, el alcalde de Minneapolis, Jacob Frey. Cuando el funcionario dijo estas palabras, en la ciudad que administra -ubicada en el estado de Minnesota, en el norte de Estado Unidos-, las calles ya comenzaban a llenarse de gente. Desde ese momento al incendio de edificios, la destrucción de locales comerciales y la posterior represión policial, pasaron apenas unas horas.


El lunes, George Floyd, un afroamericano de 46 años, fue asesinado por la policía. En un video que circula por todo el mundo, se observa al oficial Derek Chauvin arrodillado sobre el cuello de Floyd. Aunque en la escena hay gente que le grita al policía que lo puede matar, Chauvin sigue en su juego. Un juego que se quiere esconder en la historia de Estados Unidos, pero que se repite de forma sistemática: el racismo visceral de las fuerzas de seguridad hacia la comunidad afroamericana del país.

En Estados Unidos, ya no existe la Confederación, pero el fantasma del general Robert Lee sobrevuela de norte a sur y de este a oeste de la Unión. Y los afroamericanos siguen formando -pese a una “democracia” que permitió que un presidente negro parafraseara a Martin Luther King- la comunidad más castigada por las reglas del American Way of Life. George Floyd es una muestra más en la larga lista de muertes en manos del poder blanco.

La policía argumentó que Floyd había querido cambiar un billete falso de veinte dólares, que, por eso, lo esposaron, que trató de resistirse (aunque los videos confirman lo contrario), que estaba bajo los efectos de la droga y que tenía problemas de salud.

Las palabras entre Floyd, el agente de la policía y los testigos, que se escuchan en el video, son estremecedoras. La cadena informativa Democracy Now! las transcribió completas:
Testigo 1: Tiene la rodilla en su cuello.
Testigo 2: Tiene la rodilla justo en su cuello, oficial.
Testigo 1: Ni siquiera se está resistiendo al arresto.
George Floyd: No puedo respirar.
Testigo 3: ¿Lo está disfrutando?
George Floyd: No puedo respirar.
Testigo 1: Se cree muy macho. Se cree muy macho, ¿eh?
Oficial (Chauvin): ¿Qué dijo?
Testigo 1: Dije que él se cree muy macho. Ni siquiera se está resistiendo al arresto, hermano.
Oficial: ¿Filmó toda la parte en la que luchamos con él?
Testigo 1: Pero, hermano, ¿por qué está sentado allí? No está haciendo nada ahora. Llévelo al auto.
George Floyd: “No me mate. No me mate”.
Cuando los paramédicos llegaron al lugar, era demasiado tarde. George Floyd ya no tenía pulso. Aunque fue trasladado al hospital, su vida había dejado de latir.

Chauvin estaba acompañado por los agentes Tou Thao, Thomas Lane y J Alexander Kueng, que fueron separados de la fuerza y, ahora, son investigados por el FBI. Según el diario Star Tribune, basado en los registros de la propia policía, Chauvin estuvo implicado en varios hechos violentos durante su carrera. El periódico informó que, en 2006, fue uno de los seis oficiales que dispararon sus armas en la muerte de Wayne Reyes, quien, siempre en la versión policial, apuntó con una escopeta recortada a los oficiales después de apuñalar a dos personas. Chauvin también hirió a un hombre dos años después, en 2008, en una pelea tras una denuncia de un asalto doméstico.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, pidió, el miércoles, que el FBI se encargue de la investigación. El mandatario declaró que lo ocurrido fue una “muerte muy triste y trágica”. Los dichos de Trump, un líder que siempre coquetea con las huestes de Ku Klux Klan, suenan, por lo menos, oportunistas. El mandatario, un misógino consecuente, nunca se calló la boca para maldecir a las minorías de su país y despotricar contra “el peligro” que llevan a cuesta los inmigrantes. Tal vez ahora, con un país quebrado económicamente, con millones de personas desocupadas y negando la realidad de la pandemia del coronavirus, Trump busque cierto “consenso” frente a lo ocurrido.

El asesinato de Floyd revivió lo ocurrido en 2014, cuando el afroamericano Eric Garner murió asfixiado por una maniobra prohibida de ahogo que le aplicó un agente de policía blanco en Staten Island, Nueva York. Detrás de los apellidos Floyd y Garner, la lista de afroamericanos asesinados, reprimidos o torturados por la policía podría llenar cientos de páginas. Pero, en Estados Unidos, y más allá de las declaraciones oficiales rechazando estos hechos repetidos, a pocos parece importarles.

En declaraciones a la cadena NBC, Bridgett Floyd, la hermana de la víctima, demandó que los cuatro agentes “fueran acusados de asesinato, porque eso es exactamente lo que hicieron”. “No necesito que sean suspendidos y puedan trabajar en otro estado o en otro condado. Les deberían quitar sus licencias, sus trabajos y deberían ser encarcelados por asesinato”, remarcó la hermana de George.

Actores y actrices, deportistas, intelectuales, defensores de los derechos humanos y hasta legisladores, y el propio candidato presidencial del Partido Demócrata, Joe Biden, se manifestaron en repudio al asesinato de Floyd. Aunque el asesinato hizo levantar las voces como en pocas otras oportunidades, la solución a este tipo de problemas –sistémico, profundo, clasista y racial- está lejos de solucionarse. En Estados Unidos, “el reino de las oportunidades” –según sostiene la propaganda mediática-, los pobres y las minorías no valen ni siquiera la bala que los mata, como alguna vez escribió Eduardo Galeano. No es casualidad que, en medio de la pandemia, las comunidades afroamericana y latina sean las más afectadas por las muertes por coronavirus.

Mientras la familia de George Floyd lo llora, en Minneapolis, las protestas se multiplican y también se llevan adelante en otras ciudades, como Los Ángeles. No es extraño que, con el paso de los días, los grandes medios diluyan el caso, pero, al mismo tiempo, acusen con dureza a quienes hoy saquean comisarías, enfrentan a la policía e incendian edificios. Para ellos, desde sus despachos y usinas mediáticas, la rabia que moviliza a cientos de personas en Minnesota es más peligrosa que cualquier virus mundial. Quienes sienten en la piel la indignación por el asesinato de George Floyd y, hoy, salen a las calles en demanda de justicia, muestran, una vez más, que, en Estados Unidos –y se podría decir que en casi todos los países del mundo-, la policía se comporta como una fuerza racista y opresora, que tiene la venia del poder político para cometer hechos salvajemente conscientes.

En 1974, George Jackson –miembro del partido Panteras Negras, encarcelado durante diez años y asesinado en agosto de 1971 en la prisión de San Quintín- le escribió a su abogada Fay Stender: “No creo que podamos permitirnos ser amables por más tiempo; lo único que nos protegía se está erosionando sin que nos demos cuenta. Ya no será posible saber cuándo ha desaparecido nuestro último derecho. Sólo lo sabremos cuando comiencen a disparar sobre nosotros. Sería preciso denunciar ese deterioro antes que se concrete; si no, estaremos luchando, desde una posición débil, con la espalda contra la pared”.

La reflexión de George Jackson, por estos días, estremece las calles de Minneapolis. Y se refleja, de forma desafiante, sobre el cuerpo sin vida de George Floyd.
leandroalbani@gmail.com


miércoles, 26 de febrero de 2020

Algunas reflexiones de cara a las elecciones en Bolivia.



Por Sergio Rodríguez Gelfenstein:
Las elecciones presidenciales y parlamentarias que se efectuarán en Bolivia el próximo mes de mayo estarán signadas por la interrogante que emerge del hecho de que las mismas fueron convocadas por la obligación que tuvo que asumir la dictadura de Jeanine Áñez de realizar comicios después del golpe de Estado de noviembre del año pasado, el cual vino a ser posible por el aval del gobierno de Estados Unidos a través de su instrumento de intervención: la Organización de Estados Americanos (OEA).


De manera tal que el hecho electoral no se inscribe en un marco de democracia, sino bajo una dictadura que controla la mayor parte del Estado, teniendo como principales estandartes a la embajada de Estados Unidos, las fuerzas armadas, la policía, los medios de comunicación, y las iglesias católica y protestante que se han convertido en verdadero tándem reaccionario, anti democrático (con tintes fascistas en algunos casos) en buena parte de América Latina. De ahí que sean las instituciones más repudiadas en cualquiera de nuestras naciones 

El cuadro general de la situación del país muestra un franco deterioro de las condiciones de vida de la población. Desde la entronización de la dictadura, la economía ha vivido un constante retroceso, sobre todo en los niveles de consumo de la población, lo cual ha sido muy evidente. Por su parte, en términos de represión, ésta ha pasado de ser masiva (1.500 detenidos en los días posteriores al golpe de Estado) a ser selectiva, dirigida básicamente contra cuadros y dirigentes del MAS y del anterior gobierno (alrededor de 160 detenidos en la actualidad).

Esta semana, el proceso electoral entra en sus 40 días finales matizados por los intermedios de carnaval y semana santa que paralizarán en gran medida la actividad política, coadyuvando a la desmovilización de las acciones que se realicen en el marco de la campaña. No obstante, como va a siendo habitual, la iglesia católica aprovechará los días de culto para hacer su habitual propaganda demonizando a los luchadores democráticos y populares y exaltando las acciones de la dictadura. Esto también forma parte de la tradición retrógrada de esta institución putrefacta desde hace alrededor de 50 años

El “Movimiento al Socialismo.Instrumento Político por la Soberanía de los Pueblos” (MAS) ha logrado superar exitosamente los problemas que se generaron inicialmente en torno a la definición de sus candidatos, pasando a una situación actual de unidad en torno al binomio decidido. Todas las organizaciones sociales cercanas al MAS han aceptado a Luis Arce y David Choquehuanca como candidatos a presidente y vicepresidente y se encuentran enfrascadas en la campaña.

En el momento de escribir este artículo, todas las encuestas dan como ganador al MAS que según algunos informes no publicados ya ronda el 40% del apoyo popular lo cual es muy positivo considerando que las encuestas no se realizan en zonas rurales donde su votación es muy alta. Así mismo, debe considerarse que este proceso se está llevando en irregulares condiciones de represión y persecución a dirigentes del MAS
Si en Bolivia imperara un gobierno democrático y un sistema políticos de iguales características, el triunfo del Mas (al igual que el que obtuvo Evo Morales) no podría ser puesto en duda La gran incógnita es saber si la dictadura va a aceptar una victoria del MAS en las elecciones o, como muchos analistas esperan, recurrirá a un fraude para mantenerse en el poder.

En gran medida ello va a depender de la magnitud de la victoria, la contundencia del voto y sobre todo de su capacidad para controlar y cuidar el voto en las urnas. También tendrá influencia el resultado de las elecciones parlamentarias que se realizarán simultáneamente. Así mismo, tendrá gran importancia el papel que juegue la OEA como instrumento electoral de Estados Unidos para falsificar elecciones como hizo en Honduras y en la propia Bolivia y como no ha podido hacer en Venezuela.

A partir de la experiencia anterior, el MAS ha entendido que el énfasis de su trabajo electoral debe ser puesto en la exigencia de respeto del voto popular, en regiones remotas que por estar alejadas de las zonas urbanas, demoran en el conteo y transmisión. En el proceso anterior, esa circunstancia fue usada por la OEA para falsificar el resultado.

La derecha se encuentra dividida en siete candidaturas y aspira a que el MAS no obtenga 40% o más votos y que no saque una diferencia de 10 puntos respecto del candidato que llegue en segundo lugar para buscar un aspirante de consenso en una hipotética segunda vuelta. En este momento, según las encuestas, ese objetivo no se ha logrado por lo que el esfuerzo mayor del gobierno debe estar concentrándose en la organización del fraude que niegue el triunfo del MAS en las urnas

La agenda electoral está poniendo el énfasis en tres temas:
1.            Estabilidad económica. En torno a la capacidad de administrar la economía y mantener los ritmos de crecimiento que logró el gobierno de Evo. Este es el principal argumento electoral del MAS toda vez que su candidato Luis Arce como ministro de economía y finanzas públicas durante 11 años fue el artífice de los indudables éxitos del gobierno en esa materia, mientras que la dictadura no ha sido capaz de sostener esos ritmos de crecimiento, estabilidad y redistribución equitativa de los ingresos.

2.            Pacificación del país. Para optar entre la propuesta de la dictadura que alude a la necesidad de la represión como instrumento para lograr la paz y la del MAS   que dice que es posible lograr la tranquilidad del país a partir de la reconciliación y la reconstrucción del tejido social devastado por la dictadura.
3.            Calidad de la democracia. Está siendo importante debatir acerca del papel de las instituciones de la democracia que han sido vulneradas por la dictadura, entre ellas, el poder legislativo, el judicial y el electoral.

Un tema soslayado en el debate actual por lo complejo de sus definiciones, es el relativo al papel de las fuerzas armadas y policiales en el futuro del país. Su protagonismo en el golpe de Estado de noviembre –cuando se creía que esa opción estaba superada en la historia- deja establecido de forma prístina que finalmente las fuerzas armadas siguen siendo el “gran elector” en la democracia representativa.
El lado del pueblo en que se pongan servirá de orientación del tipo de democracia que se instale. Por lo pronto, los próximos presidentes bolivianos gobernarán bajo una “espada de Damocles”, sabiendo que la democracia alcanza hasta que la oligarquía en connivencia con el gobierno de Estados Unidos decidan que no va más.

La experiencia de Bolivia señala que poco importa la estabilidad económica, política y social si ella no sirve a los grandes capitales. Poco vale un crecimiento equitativo puesto al servicio de las mayorías, si esto va en detrimento de los altos niveles de lucro de las oligarquías. De nada sirve, defender la soberanía y los intereses nacionales mientras haya un sector vende patria poderosa que pueda comprar a las fuerzas armadas y a las instituciones para hacer el trabajo sucio para después cobrar las ganancias.
sergioro07@hotmail.com

miércoles, 29 de mayo de 2019

Responsabilidad social y la construcción de ciudanía


 Por Rafael Natos Féliz:
A propósito del desarrollo

Siguiendo el tema iniciado anteriormente, ahora pasamos a evidenciar algunas acciones que son el resultado de los aprendizajes dirigidos y planificados en los centros de control ciudadano, para lograr ciudadanos apáticos, desencantados y clientelistas. Esos centros de control son, el Estado todo (Gobierno, ministerios, congreso, justicia, policía, guardia, marina, direcciones provinciales, alcaldías, etc., etc.), así como la mayoría de los empresarios que en coalición con el estado definen sus intereses económicos como las principales prioridades de la nación.

Tomemos como ejemplo la educación. Este tema es extremadamente importante para el desarrollo de un pueblo. Sin embargo, a la población se le ofrece una educación de muy mala calidad, pero dijimos en una ocasión anterior, se le da “comida” y ya eso “basta y es suficiente”. Además, hay “salidas” para sus precariedades y desesperanzas. Se le motiva a la búsqueda de refugio en las creencias y eso le conforta. A otros los motivan para refugiarse en las drogas (legales e ilegales), haciéndoles creer que eso es, el último grito de la moda.

Mientras eso ocurre, a los familiares y relacionados de los funcionarios se les ofrece una educación de calidad, e incluso a sus hijos les dan becas a todos los rincones del mundo con los recursos de los contribuyentes. Mientras en numerosos lugares de nuestra geografía nacional, hay escuelas de patios, en enramadas y muchas de las que se construyen tienen tan baja calidad, que se agrietan, se les caen paredes, se desploman techos, etc., y todo…sin consecuencias.

Otro ejemplo es la salud pública. Para la población existen hospitales con todo tipo de precariedades, y a los 9 hospitales regionales del país les han puesto el encargo de atender a más de 300 mil pacientes cada uno, recibiendo un pírrico presupuesto mensual (de 2 a 8 millones de pesos); gastándose la mitad en facturas del Programa de Medicamentos Esenciales (PROMESE) y en otros insumos y necesidades. Mientras que hospitales como Plaza de la Salud y Cedimat, que solo atienden a pacientes privados y extranjeros; les asignan mayor presupuesto que a los 9 regionales juntos.
El presidente del Colegio Médico, Wilson Roa, asegura que se trata de un postulado muy claro del neoliberalismo, (asumido por el gobierno), que apuesta a desintegrar las instituciones estatales (públicas) para fortalecer las privadas con financiamiento público.

Otro aspecto se refiere a la seguridad ciudadana. Esta es la burla más descarada en relación a la ciudadanía. Desde el estado se han hecho grandes esfuerzos para lograr los actuales índices de inseguridad, pues tanto la Justicia, como los cuerpos represivos (policía y organismos castrenses) gozan de la peor desconfianza entre los ciudadanos, ya que son los mejores aliados de la delincuencia, de las violaciones a las leyes y para ello se cubren con la impunidad.

Lo señalado precedentemente tiene su lógica en la idea que tienen los grupos de poder, de que la inseguridad ciudadana causa que la sociedad se cohíba y se prive de sus derechos fundamentales; por lo tanto se quiere un ciudadano temeroso, apático, desencantado y clientelista, que se ponga debajo de un funcionario en búsqueda de protección y de prebendas; lo que se traduce como “dame algo, dame lo mío”.

Otra temática de la construcción ciudadana está referida a la empleomanía, la gente ocupada en una labor productiva o de otra índole. Se pregona hasta la saciedad, la “cantidad de empleos creados”. Pero resulta que las nóminas del estado están cargadas con relacionados de los funcionarios (“botellas”) que no trabajan, pero cobran. Las estadísticas oficiales señalan que más del 55% de los jóvenes se encuentran desocupados y que el resto que ocupa un empleo, tiene 60% de informalidad. Igual ocurre con los adultos que están ocupados.

Esa informalidad, niega seguro médico, derecho de asociarse, etc., pero les garantiza ser cesanteados en cualquier momento. De esta manera, estas personas se convierten en esclavos laborales para tener cierta “seguridad en su empleo”; de ahí vienen los acosos y todas las violaciones. Como ocurre y se ve ahora con la campaña política a destiempo, se les amenaza a los empleados del estado para que vayan a los mítines.
¿Y de los servicios públicos? Agua potable, electricidad, etc.…Hablar de eso da rabia….
Así se construye ciudadanía actualmente.
Por el Desarrollo Sostenible

rafaelmatosfeliz@yahoo.com


miércoles, 8 de mayo de 2019

Chile en estado de violencia y miedo



Por Juan Pablo Cárdenas S.:
Las imágenes televisivas del último Primero de Mayo nos revelaron disturbios que superaron los de otras jornadas callejeras en Santiago y que nos hablan de grupos organizados desbordando las disposiciones y la represión de Carabineros como también el liderazgo de las organizaciones sindicales y políticas. Lo que se apreció nuevamente en esta oportunidad es que los que optan por los desmanes y el enfrentamiento con la policía crecen respecto de aquellas movilizaciones y protestas que hacen gala de su pacifismo. Aunque unos y otros coincidan en las mismas críticas hacia el ordenamiento económico y social sostenido por los últimos gobernantes.


Lo dicen las pancartas y proclamas de todos contra el sistema previsional, las ISAPRES y la renuencia de la política a emprender nuevos rumbos que signifiquen un real mejoramiento de las condiciones de vida de la amplia mayoría de la población. De allí que la tendencia ampliamente mayoritaria sea el repudio a los partidos políticos cmo el creciente desinterés ciudadano por participar de las elecciones presidenciales, parlamentarias y comunales, manifestando cifras de abstención que señalan la falta de representatividad y legitimidad de quienes gobiernan el país. Incluso en las rutinas eleccionarias de los estudiantes universitarios se ha podido comprobar un ausentismo que supera el 60 o setenta por ciento.

Todo un desencanto que se funda en la injusticia e inequidad. Por algo los estudios de la prestigiosa Fundación Sol nos señalan que seis de cada diez trabajadores chilenos de jornada completa no podrían sacar a una familia promedio de la pobreza en razón de que más del 54 por ciento recibe menos de 350 mil pesos mensuales y todavía menos cuando se trata de las mujeres.

La violencia callejera ha ido escalando en radicalidad desde que hasta una iglesia fuera asaltada por los manifestantes y arrancaran de ella un gran crucifijo de madera finalmente destrozado en plena avenida Bernardo O’Higgins ante el estupor de los transeúntes.  Ya se ve que hasta las convocatorias ecologistas derivan en actos que afectan a la propiedad pública y privada y encabritan a los respectivos ediles comunales que tienen que encarar los costos de tales tropelías, aunque los canales oficialistas se hagan un festín de rating con estas imágenes.

Ya no hay un solo día en la Araucanía sin que se manifiesten atentados contra las empresas forestales y  los comuneros mapuches reaccionen con mayor violencia frente a las abusivas discriminaciones y brutal represión que sufren sus hogares. Ya sabemos que desde la Moneda se organizan siniestros montajes para desacreditar las justas reivindicaciones mapuches y cómo varios jóvenes combatientes son asesinados por la espalda y no por causa de los enfrentamientos con la policía, como siempre tratan de probar los gobernantes de turno. Los cuales, en realidad, no cambian mucho sus prácticas desde un gobierno a otro; o entre el centro derecha o la centro izquierda como respectivamente se autodefinen. Con certeza que lo que ocurrido en el sur de Chile se asemeja a una verdadera guerra civil, como lo han señalado algunos observadores internacionales.

Es evidente, asimismo, que el malestar estudiantil ha remontado a graves agresiones en contra de maestros y establecimientos escolares, causando conatos de violencia que ni siquiera se apreciaron en los combates a la Dictadura hace tres o cuatro décadas. Al mismo tiempo, el país se entera de las iracundas reacciones populares que provocan la mala administración de justicia o la pésima atención de muchos establecimientos de salud de norte a sur del país. No está demás señalar la irritabilidad que le provoca asimismo a los ciudadanos la pretensión de quienes nos presumen en el umbral del Primer Mundo, cuando se reconoce que tan solo ocho de las más de 350 comunas del país tienen más del 65 por ciento del pavimento en buen estado y que los altos índices de obesidad de la población se explican en su inadecuada nutrición, especialmente en el consumo “chatarra” y la falta de buenos hábitos alimenticios.

En materia de seguridad pública ya varios países del mundo alertan a sus habitantes de los crecientes peligros que entraña viajar a Chile y visitar sus zonas de atractivo turístico. Es evidente que el crimen común cada día se hace más extremo e irracional, cuando se suele matar por unos pocos pesos y hasta los moradores de las viviendas más modestas se ven forzados a parapetarse con rejas de seguridad y prevenciones bien inducidas por las empresas que lucran en tal sentido. Hasta los bancos de quejan ahora de los asaltos que sufren cotidianamente en sus establecimientos y cajeros automáticos, aunque, en todo caso, no han disminuido sus multimillonarias utilidades o su interés de permanecer en nuestro territorio. 

Cada vez son más habituales en el acontecer noticioso los portonazos, los femicidios, el tráfico de estupefacientes y el choque entre las bandas criminales, en un país que también llegó a presumir de que estábamos libres de la producción y consumo de drogas. Por algo es que para hacerle frente a los accidentes del tránsito ahora las autoridades controlan, además del alcoholismo, el consumo de cocaína, marihuana y otros alucinógenos. Al mismo tiempo que con más frecuencia que en el pasado se descubren armas hechizas o sustraídas de los cuarteles militares en manos de los malhechores y entre las bandas de asaltantes a policías y otros agentes de seguridad.

No escapa tampoco al estupor de la población que jueces y fiscales sean descubiertos como cómplices y encubridores de los delitos de corrupción, asociación ilícita y otros. Todo lo cual redunda en el sentimiento de impunidad de los chilenos respecto de los delitos de cuello y corbata. Esto es de los grandes empresarios, políticos y hasta sacerdotes. En los últimos días, hasta se han descubierto galerías carcelarias y celdas carcelarias en que se prodigan las comodidades de los narcotraficantes recluidos. Tal como los de los grandes violadores de los Derechos Humanos.

A no dudarlo, Chile se desbarata en el crimen y siempre la solución ofrecida por quienes nos gobiernan es la de ofrecer más policías y recursos disuasivos. Lo cual sin duda puede ser necesario pero junto con administrar políticas para corregir las profundas y agraviantes desigualdades sociales, avanzar hacia el pleno empleo y el salario digno; la rehabilitación de los que han delinquido y el drástico mejoramiento de nuestros niveles educacionales.

Después de dos guerras mundiales, en que el pillaje también se hizo presente en Europa, sabemos que fue el estado de bienestar que se le proporcionó lo más rápidamente posible a toda la población, la buena calidad de sus centros de instrucción pública y la más justa y ecuánime administración de la Justicia lo que consolidó la paz e, incluso, la democracia en el viejo continente. Lo que no ocurre aquí en nuestro continente y en Estados Unidos, donde los beneficios del desarrollo se reparten selectivamente, los pobres se multiplican y el miedo y la criminalidad se hacen cada vez más espeluznantes.

Chile, como varias naciones emancipadas de España, fue primero un estado antes que una nación. Sin embargo, en más de 200 años todavía los habitantes de su territorio no reconocen una “madre patria” que los cobije a todos y no sea tan solo un territorio de oportunidades para los inversionistas extranjeros y la alta burguesía enseñoreada en la política. En ello radica la violencia que se expresa con el descontento social, el irrespeto a nuestros símbolos y patrimonio natural y cultural, como muchos lo lamentan. A falta de una sólida identidad nacional, por supuesto.

juanpablo.cardenas.s@gmail.com

martes, 30 de octubre de 2018

El estado Bolívar: ¿Otro Esequibo?


Por Juan Martorano:
Inicialmente, había pensado realizar un análisis sobre los resultados de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales y regionales en Brasil, pero ya varios compañeros y compañeras me antecedieron en los análisis y apreciaciones sobre el tema (incluso mucho mejores que las opiniones que podía haber dado). Y es por ello, que pudiera tocar tangencialmente el tema, pero con un tema que, a mi juicio, insisto, debe ser tratado como de seguridad de Estado.

Me refiero una vez más al estado Bolívar, y más específicamente a los municipios del sur de dicha entidad federal, que son 7 en total (Angostura, Cedeño, Piar, Roscio, El Callao, Sifontes y Gran Sabana) de los cuales, dos comparten fronteras con países como Guyana y Brasil, cuyos gobiernos hoy en día son hostiles al venezolano, y prestos a los planes que la administración Trump tiene para con Venezuela.

Hemos podido observar, como en menos de dos semanas, se han registrado hechos de particular violencia en el municipio Sifontes, y particularmente en la localidad que sirve de capital a tan estratégico e importante municipio: Tumeremo. Se ha comprobado como los denominados “sindicatos” han tenido fuertes disputas con fuerzas irregulares, bandas criminales, efectivos del Ejército, Guardia Nacional Bolivariana, policía estatal y municipal corruptos con fuerzas de seguridad y orden, por el control territorial de minas y de importantes yacimientos en la zona, que se ha traducido en acciones que en la mayoría de las ocasiones los habitantes de esos sitios prefieren mantener en silencio, son pena de pagar con su vida si cometen declación de lo que allí viene ocurriendo.

Vaya que los dossiers escritos en su momento por este servidor, entregados en las propias manos del Comandante Inolvidable sobre varias alertas que hicimos, sobre uno de los epicentros de la conspiración contra la Revolución Bolivariana se encontraba (y se encuentra) en el estado Bolívar es una triste realidad, la cual estamos obligados a cambiarla.

Como una pequeña digresión, ya pudimos enterarnos que en el municipio Caroní de la referida entidad federal (Puerto Ordaz y San Félix) el que electoralmente tiene la mayor cantidad de votantes, y por ende tiene una importancia político- electoral considerable, la tarifa del pasaje de transporte urbano amaneció en 5 bolívares soberanos. Imagino que situaciones como estas se replican en el resto de la geografía nacional, pero esto será objeto de un artículo aparte para referirnos a tan espinoso tema.

Los sucesos que se vienen registrando en el sur del estado Bolívar son sumamente peligrosos, y evidencian la ausencia tan siquiera del más mínimo estado de Derecho. Debemos entender que ESTA EN RIESGO LA SOBERANÍA del sur de Bolívar, y, por ende, del país. La indiferencia, o la posible COMPLICIDAD en el tráfico del oro por los responsables de hacer justicia, amenazan esa zona y de que pueda convertirse en otro Esequibo (que de hecho lo tienen bien cerca).

Desde que en su momento ciertos actores políticos supuestamente revolucionarios, y que en vida del Comandante Chávez lo traicionaron, entregaron a sus mafias y a sus criminales intereses, en Bolívar se encuentran sumidos en la malsana y hasta mortal falta de derechos, de ahí para adelante, todo ha ido cuesta abajo. Nada ayuda.

La amenaza en el sur del estado Bolívar crece ante la CERO autoridad y la AUSENCIA DE ESTADO. Ahora, con la llegada de la extrema derecha en Brasil, quien se expresa contra Venezuela, prometiendo tomar acciones con insinuaciones CLARAMENTE BÉLICAS.

De ahí que la evaluación que debe hacer el Presidente Nicolás Maduro, como Jefe de Estado y conocedor de la realidad guayanesa (ya que, como Canciller y Vicepresidente Sectorial de Política, varias veces visitó la zona por instrucciones del Comandante Chávez y por su ascendencia sobre varios de los dirigentes obreros y sindicales de la zona)  y del magistrado- presidente del Tribunal Supremo de Justicia, Maikel Moreno, y entender que nada de lo que hagan se resolverá contra las bandas y el crimen organizado que allí operan, si como una de las primeras medidas que se adopten sea el allanamiento e intervención de tribunales, sacudón en las estructuras jurídicas de la zona, y PONGAN PRESOS A MÁS DE UN JUEZ CORRUPTO, CÓMPLICE Y ALCAHUETE.

Insisto en lo que en otras oportunidades he señalado. En buena hora llegó el M/G Justo Noguera Pietri y está realizando un trabajo encomiable en la región. Pero Justo Noguera sólo no puede, y digo más de lo que ya he señalado aún. No solo debe contar con un buen equipo técnico político que lo respalde en su gestión como gobernador y ahora como vicepresidente del PSUV en la región sur; sino contar con un apoyo más fuerte y decidido de la Vicepresidencia Sectorial de Política, Soberanía y Paz, dirigida y de la mano del G/J y actual ministro del Poder Popular para la Defensa, Vladimir Padrino López, del Comandante del Comando Estratégico Operacional (CEO), A/J Remigio Ceballos Ichazo, y del M/G y Ministro del Poder Popular para las Relaciones Interiores, Justicia y Paz, Néstor Luis Reverol Torres, para hacer un trabajo similar al que realiza el protector del Tàchira, Freddy Bernal, de golpear duramente a las mafias de dicha zona, que al igual que Bolívar, es estado fronterizo, y cuyo gobierno es hostil al nuestro.
¡Bolívar y Chávez viven! ¡Y sus luchas y la Patria que nos legaron siguen!
¡Hasta la Victoria Siempre!
¡Independencia y Patria Socialista!
¡Viviremos y Venceremos!
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