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miércoles, 27 de noviembre de 2019

Petición de renuncia al gobernante y retorno del 14S de 1977 al 21N



Por Manuel Humberto Restrepo Domínguez:

El 21N de iniciativa sindical se convirtió en el día D de la movilización popular más significativa del siglo XXI, en que la gente en las calles comienza a inclinarse por querer terminarlo con la caída del régimen en el poder. Con características similares ocurrió el 14 de septiembre de 1977 (14S), convocado como “paro cívico nacional” por las cuatro centrales obreras de la época. Para la memoria colectiva fue la mejor lección de unidad y movilización del fin del siglo XX. El 14S reclamaba por salarios justos, congelación de la canasta familiar, reapertura y desmilitarización de las universidades públicas y suspensión del estado de sitio. Las elites vieron amenazado su statu quo, privilegios y rentas y activaron los mecanismos de violencia brutal, descomunal, indolente y criminal sobre la movilización. En horas previas el gobierno limitó el derecho a protestar y reunirse, amenazó con cárcel a los activistas y emitió prohibiciones de todo tipo. La gente desobedeció. Retó al gobierno que controló la información, silenció, desinformó, incitó al pánico. Al final se contaron 33 muertos, 3000 heridos, por encima de 4000 detenidos y el estreno del abominable crimen de la desaparición forzada de opositores y adversarios. El capítulo de la verdad sobre el 14S todavía está incompleto.



Un año después (1978) las jugadas del poder hegemónico se juntaron en el Estatuto de Seguridad, que permitió inclusive el juzgamiento de civiles por militares y se volvió cotidiana la tortura y la persecución, hasta cerrar ese capítulo con la constituyente de 1992. La Revista Alternativa de la época escribió que “los vivas enardecidos y espontáneos del pueblo pauperizado expresaron su rechazo a la explotación del capital; las mujeres, los niños y los adolescentes sentaron su protesta especialmente energúmena contra la miseria creciente; los choferes y taxistas se sumaron a la paralización del transporte. Los comités de barrios organizaron barricadas y brigadas que bloquearon efectivamente el tránsito de buses y de automóviles, garantizando el éxito del paro”, lo que había empezado como un paro de la clase obrera terminó en un motín nacional que dejó profundas huellas de cambio, aunque el presidente obstinado repetía que “el paro laboral había sido un rotundo fracaso”.

El 21N de 2019, llega en el contexto de una américa convulsa, en el que el gobierno colombiano ha jugado el papel de pésimo amigo, desconfiable socio y mal vecino. Su obsesión por desestabilizar gobiernos, aplaudir golpes de estado, apoyar bloqueos y respaldar afuera lo que condena adentro, lo tiene desgastado, débil. Ha creado incertidumbres que la movilización sabrá aprovechar con el acumulado de experiencias próximas de las movilizaciones estudiantiles de 2011 continuadas en 2018 en defensa de la universidad pública; los levantamientos indígenas de la Minga en defensa de territorio, autonomía y cultura; el paro campesino que cambió el horizonte de luchas por la tierra y; el reclamo global por las equivocadas decisiones del gobierno que prefirió el retorno a la barbarie, antes que promover e impulsar los acuerdos de paz firmados, que literalmente todo el mundo reconoce, menos el partido de gobierno y su socio principal, el capital.

La tragedia real del país, sin eco y más bien desprecio del poder, sirve de base al 21N, que con multitudinarias y crecientes manifestaciones solidifica su permanencia en las calles y hace confluir la inconformidad en la idea de hacer caer el régimen y sacar del gobierno al partido liderado por el expresidente Uribe, señalado de promover la violencia como herramienta de saboteo y distorsión de la movilización, atacada con arremetidas brutales sobre los manifestantes y la generación de pánico y caos en las ciudades, que podrán ser útiles para entorpecer la continuidad del juicio penal en su contra y de su hermano Santiago.

El gobierno y en particular el presidente parece quedarse solo en esta coyuntura, aprobando medidas ineficaces y autoritarias como el toque de queda y la amenaza de estado de sitio, quizá porque por confusión o desesperación busca abrigo en las fuerzas militares (que tampoco son sus mejores aliadas, porque lo son de Uribe, no del gobernante) que lo empujan a negarse a entender que el 21N ni es un asunto de menor importancia, ni ha terminado, ni es una suma simple de minorías, sino una identidad colectiva, difícil de destruir atacándola con la fuerza o reduciéndola a conversar por sectores aislados o pretender acuerdos cuando está rota la confianza y credibilidad.

La respuesta de una “Conversación Nacional”, aunque pueda tener similitudes al Dialogo Nacional propuesto por Jaime Bateman en 1984 o la Convención Nacional del ELN de 1998, no corresponde a las demandas del 21N y más bien refleja afán por dilatar y apaciguar la efervescencia popular, cuya potencia ya representa una amenaza real, tanto para la gobernabilidad del partido uribista en el poder, como para la continuidad de las políticas neoliberales basadas en especulación, consumismo y destrucción de garantías a derechos.

El 21N espera que el gobierno desista de su pretensión de fragmentar la movilización por vía de mesas y temas sectoriales con presencia o conducción de la misma clase política representada en los partidos tradicionales de origen liberal-conservador, para los que hay hastió y que serían beneficiarios de la “conversación nacional” cobijada con la premisa dilatoria y de distorsión de que “vengan todos para que nadie quepa”. Las demandas del 21N son de origen económico y social y no se resuelven con meros acuerdos políticos y el gobierno está frente al más grande reto de cambiar para quedarse con legitimidad o irse del poder.

La gente del 21N pide reformas estructurales y hace presentir que no se irá de las calles con la promesa de ajustes a los programas del gobierno. La nueva demanda que coge vuelo es el pedido de renuncia del presidente y la salida del poder del partido uribista de gobierno, por su concepción antipopular del poder y sus técnicas señaladas de corruptas y contrarias a la paz, a los derechos y a la vida digna. El mensaje del 21N es a prepararse para corregir y reconstruir el ejercicio del poder y las políticas públicas, incorporando las demandas sociales y económicas de las mayorías nacionales, que son las cuatro quintas partes de la población, ajenas al poder y que reclaman vivir con dignidad.

mrestrepo33@hotmail.com

miércoles, 17 de octubre de 2018

Universidades agonizando no porque falte presupuesto si no porque sobran ladrones


Por Manuel Humberto Restrepo Domínguez:

La conciencia, juzga, escoge, mueve, permite comprender el sentido de las luchas, las resistencias, los compromisos con los derechos, con el respeto a los otros y con el cumplimiento responsable ante la sociedad por cada actitud tomada o acción ejecutada. Conciencia es el calificativo de la apoteósica movilización universitaria del 10 de octubre de 2018, que luego de haber llenado las plazas principales de las ciudades capitales e intermedias en todo el país tendrá que cobrar cara su victoria.


La toma de Bogotá en defensa de la universidad pública, -desfinanciada y puesta en riesgo por la inequitativa distribución de los recursos del estado y la intromisión de la clase política en la toma de decisiones- señaló el rumbo de la lucha universitaria renovada y dispuesta a impedir que las universidades públicas dejen de existir. La movilización redescubrió que no se necesita ser estudiante, profesor o trabajador de la universidad para entender que mientras el pueblo sea mantenido en la ignorancia las elites tendrán asegurado su presente y su futuro y los sectores populares su desgracia.

 Los datos indican que el 60% de los estudiantes de las universidades publicas pertenecen a los sectores populares, que reciben ingresos familiares menores a dos salarios mínimos al mes (aprox 500 dólares) y el 70% del profesorado tiene contratos precarios inferiores a 10 meses y sometidos a rigurosos controles a sus actividades y sus actuaciones para ser contratados otra vez. La nación colombiana permanece atada a los compromisos del pacto social vigente, paga impuestos onerosos cumplidamente, acata las leyes, responde a las convocatorias a elecciones, pero el estado distribuye mal, privilegia asuntos como la guerra y el pago de intereses de la deuda contraída con organismos y banca multilateral que se quedan con cerca de la mitad del presupuesto nacional en detrimento de derechos como salud, trabajo, agua, alimento y educación y esas mismas elites que mal distribuyen despojan en corrupción de 40 billones y exoneran empresas trasnacionales por más de 10 billones. Montos que si no fueran saqueados y se diera una mejor distribución estatal no tendrían en problemas y carencias a nadie y Colombia seria el país rico y en paz que todos sus habitantes  anhelan

Está en riesgo el sistema universitario público compuesto hasta hoy por 32 universidades públicas, 28 instituciones técnicas y tecnológicas y el servicio nacional de aprendizaje (Sena), cuyo sostenimiento depende de los recursos de la nación y de su autonomía y libertades de investigación y catedra. La causa inmediata del riesgo es la desfinanciación con origen en los incumplimientos del estado para asignar los presupuestos adecuados para el funcionamiento e inversión acordes al crecimiento desbordado pero necesario sin garantías. Por tratarse de una situación de riesgo que pesa sobre un derecho conquistado en luchas anteriores, corresponde al estado poner las soluciones inmediatas, como lo ha hecho en otras ocasiones, incluso por fuera de sus obligaciones, salvando de las crisis a bancos o exportadores. Al partido de gobierno (C.D) que controla la presidencia y el congreso le corresponde atender el momento de crisis aunque su talante “retrogrado, sectario, divisionista y destructivo” (Cecilia Orozco Tascon, el espectador.com 10/10/2018), provoque desesperanza, sobretodo porque con arrogancia dictatorial, el presidente del senado muy molesto en su primer acercamiento con los manifestantes mando a callar a la representante estudiantil que explicaba la crisis en el senado y con desprecio concedió “30 segundos para que acabe niña”, y el presidente del gobierno con indiferencia adujo que “tenemos el presupuesto más alto que se haya visto”.

La señal es que a los dos, no les importan los estudiantes, ni la crisis de las universidades públicas que solo reciben el 10% del total de los recursos asignados a la educación (de los que habla el presidente), y estos incluyen una alta suma transferida al sector privado con programas como “ser pilo paga” que además se beneficia de la capacidad de los mejores estudiantes provenientes de los sectores populares, que en en la universidad pública se formarían con recursos públicos 5 o más veces por debajo de lo que le cuesta al país formarlos en la universidad privada, que los reclama suyos.

Las plazas llenas, sin el menor asomo de violencia, con una forma organizativa renovada, creativa y convencida de la necesidad de que la universidad es un bien público innegociable y la educación un derecho irrenunciable, le notificaron al poder hegemónico, que hay inconformidad y total disposición a mantener de manera indefinida, hasta cobrar cara su victoria en las calles, para materializar mediante la justa lucha el derecho que tienen los hijos de los sectores populares a asistir a la universidad pública y contribuir con conocimiento, ciencia y cultura a forjar la riqueza y el bienestar de la nación que aspira a vivir en paz, alejada de la guerra y las humillaciones a las que son sometidos los pueblos que sobreviven en la ignorancia y el olvido.

Las movilizaciones de hace 100 años en Córdoba y hace 50 en Paris Y México, le sirven de referencia a los jóvenes entrados en rebeldía y a la sociedad que comprende la magnitud y significado de este momento de protesta, para interconectar luchas transversales contra las técnicas del poder hegemónico, al que no le interesa nada distinto a lo que resulte benéfico para los suyos y sus negocios particulares a costa del sacrificio de la nación entera. Queda claro en la conciencia que la educación produce riqueza y la ignorancia destrucción, razón por la que las elites aparezcan ajenas, indolentes.

La movilización tiene a los estudiantes en la vanguardia. Ellos tienen la palabra y control de la hoja de ruta y también la posibilidad en sus propios caumpus de hacer demostraciones de su capacidad para autogobernarse allí donde sus autoridades, por incapacidad o indiferencia producen desgobierno. El profesorado, trabajadores, organizaciones sociales, indígenas, campesinos e incluso buena parte de directivos acompañan esta lucha acompañan la justa lucha con la claridad de que es ahora o nuca que las universidades se salvan o empiezan su agónica muerte, como lo demostraron con estudios, informes y solicitudes en la Cámara de Representantes el día 10, que coincidiendo en ratificar que “sí hay dinero disponible” para superar el riesgo. Los 500.000 millones ofrecidos por el gobierno, no solucionan nada y la manera de distribución envía un mensaje de indiferencia al indicar que 55.000 millones irán a la base presupuestal (promedio cercano a 1000 millones para universidad de entre 20 y 30.000 estudiantes) y 223.000 millones para inversión cuando la deuda histórica supera 15 billones. La suma ofrecida no responde a las demandas y se puede interpretar más bien como una pieza táctica del engranaje de falsedades y engaños para debilitar, dividir y crear fisuras en la unidad de lucha.

 Quedó al descubierto que sí existen recursos ordinarios disponibles y no apropiarlos viola la ley. Se dijo por ejemplo que la reforma tributaria ya contempló estos recursos, pero además que hay otras fuentes posibles como los recaudos adicionales por aumento en los precios del petróleo que por cada dólar dejan 350.000 millones. En síntesis como muchos dijeron no se necesita ser estudiante, docente o trabajador de la universidad para entender que la educación produce más riqueza y bienestar que la ignorancia.  Y que no falta presupuesto si no que sobran ladrones incrustados en el poder hegemónico.
mrestrepo33@hotmail.com

miércoles, 3 de octubre de 2018

¿Acaso existen contradicciones reales en el seno del imperio en relación con Venezuela?


Por Carlos E. Lippo:
“No dejaré que Estados Unidos se convierta en la próxima Venezuela”
Donald Trump, 21 septiembre de 2018

Habiendo leído algunas de las más recientes declaraciones públicas de Donald Trump sobre Venezuela, no se requiere haber logrado un título académico en Psiquiatría para poder formular el acertado diagnóstico de que el actual inquilino de la Casa Blanca, tal como hemos dicho en trabajos anteriores (1), ha convertido su obsesión por Venezuela en una auténtica y muy peligros neurosis.


A continuación y a título de ejemplo, mencionaré algunas declaraciones recientes de Trump, suficientemente demostrativas de la validez del planteamiento anterior:

             Centro de Convenciones de Las Vegas, 21 de septiembre de 2018
En un acto de campaña celebrado en el marco de las elecciones legislativas de noviembre, al atacar a los demócratas tildándolos de “socialistas radicales”  que estaban a punto de hacer quebrar la red de seguridad social de los Estados Unidos por querer brindar servicios sociales y sanidad a los extranjeros ilegales a costa de los contribuyentes estadounidenses, se atrevió a formular como una de sus promesas centrales el que él no dejará que Estados Unidos se convierta en la próxima Venezuela (2).

             Nueva York, 25 de septiembre de 2018
En una rueda de prensa conjunta ofrecida con el presidente de Colombia, Iván Duque, el inefable Trump señaló que un golpe militar en Venezuela podría triunfar “rápidamente” si las Fuerzas Armadas del país se decidieran a organizarlo; sus palabras textuales fueron: “Es un régimen que, francamente, podría ser derrotado muy rápidamente si los militares se deciden a hacerlo”; siendo oportuno señalar que en la misma ocasión anunció la aprobación de nuevas sanciones individuales sobre cuatro altos funcionarios del gobierno revolucionario (3).
En otro momento de la misma rueda de prensa hizo blanco de sus burlas a los miembros de nuestra FANB, al señalar tendenciosa y falazmente: "Ya vieron cómo los militares se dispersaron en cuanto escucharon que estallaba una bomba muy por encima de sus cabezas. Esos militares se estaban resguardando. Eso no es bueno" (4); siendo obvio que se estaba refiriendo a los miembros de la agrupación de parada del acto conmemorativo que estaba teniendo lugar el día del frustrado magnicidio del 04 de agosto, ignorando estúpidamente que tal como pudo observarse en videos, se trataba simplemente de una dispersión de dichos efectivos siguiendo la orden de romper filas impartida por su comandante al estallar sobre sus cabezas el dron que debió haber estallado sobre la tribuna principal de no haber sido interceptado exitosamente de forma electrónica por miembros de la misma FANB que tan aviesamente estaba criticando.

             73a Asamblea General de la ONU, 25 de septiembre de 2018
En el mismo discurso que lo convirtió de inicio en el hazmerreír de la Asamblea, al decir muy seriamente y como el mentiroso compulsivo que es: "Estoy aquí para compartir los progresos extraordinarios que hemos logrado. En menos de dos años, mi Administración ha logrado más que casi cualquier Administración en la historia de nuestro país…" (5) y al mismo tiempo que reclamaba la no injerencia en los asuntos internos de su país, arremetía contra el nuestro al pronunciar frases de tan alto contenido injerencista como estas: “Hace no mucho Venezuela era uno de los países más ricos del planeta. Hoy el socialismo ha llevado este país a la bancarrota. El socialismo y comunismo han producido sufrimiento y corrupción”, así como también: “Pedimos a todos los países que se unan a pedir el restablecimiento de la democracia en Venezuela” (6).

             Sede de la ONU, 26 de septiembre 2018
A su llegada a la sede, haciendo aflorar toda su neurosis, Trump señaló a un grupo de reporteros que lo abordaron: "que todas las opciones están sobre la mesa con respecto a Venezuela"; que había medidas “fuertes y menos fuertes”; al mismo tiempo que agregó con su habitual tono de burla y prepotencia, ustedes  "Ya saben lo que quiero decir con fuerte" (7).

Declaraciones como éstas no hacen más que confirmar que Trump tomó la decisión de invadirnos al menos desde aquella reunión con los más altos funcionarios de su gabinete, celebrada en la Oficina Oval de la Casa Blanca el 10 de agosto de 2017, tal como lo señalásemos en nuestro artículo anterior (8).

Si no dio la orden de invadir en esa oportunidad es porque fue temporalmente disuadido por funcionarios como el entonces canciller, Rex Tillerson y el entonces secretario de seguridad nacional, el general H.R. Mc Master, quienes argumentaron que tal intervención le costaría a Washington el apoyo de los gobiernos latinoamericanos, ganado con gran esfuerzo, sólo para sancionar al presidente Nicolás Maduro; y también porque su alto mando militar lo persuadió de la inconveniencia de asumir en solitario una intervención militar que guardaría muy poco parecido con las invasiones a Granada (1983) y Panamá (1980), como él lo estimaba, pero que sería comparable con la invasión a Irak en 2003, de la cual aún no han podido desligarse.

Si no ha podido dar la orden de hacerlo hasta ahora es porque aún no ha podido lograr el apoyo de los gobiernos latinoamericanos que le son afectos para conformar la fuerza multiestatal necesaria; y es que a pesar de todos los halagos y amenazas  proferidas por los diferentes enviados de su administración sobre estos complacientes gobiernos, sólo los de Colombia y Guyana han mostrado su disposición a hacerlo, y el primero de ellos en medio de visibles marchas y contramarchas.

También ha constituido un obstáculo para ejecutar la invasión el hecho de que formalmente debe contar con la aprobación del congreso de los Estados Unidos y la del Consejo de Seguridad de la ONU, donde habrá de enfrentar el veto de Rusia y China; aunque los casos de la invasión a Libia en 2011 y los severos bombardeos sobre Siria a lo largo de los últimos siete años, son demostración palpable de que los gobiernos del imperio a la hora de imponer sus aberrantes decisiones, sean demócratas o republicanos, sienten un profundo desprecio por la legalidad nacional e internacional.

En días recientes, algunos de los miembros más conspicuos de la canalla mediática estadounidense como el New York Time, han insertado artículos como aquel que habla de la existencia de un grupo a lo interno de la administración Trump que se ha encargado de boicotear algunas de sus órdenes para evitar “inminentes daños” a su país, uno de cuyos miembros habría llegado incluso a plantear la posibilidad de invocar la enmienda 25a de la constitución, que abre las puertas a la destitución del presidente por razones de salud mental (9).

Resulta evidente que no se trata ni mucho menos de una administración monolítica, sin embargo como a pesar de ello no he visto que en ese diario, ni en ningún otro medio, se hayan exteriorizado diferencias en torno a la posición sobre la que llaman “la crisis venezolana” y sus eventuales “soluciones”, me atrevo  a considerar que no existen contradicciones importantes ni en el seno de la administración Trump, ni en el seno del partido republicano sobre el trato ilegal y despiadado que dicha administración está dispensando a Venezuela, por el único “delito” de que aquí hemos decidido ser libres, por una abrumadora mayoría.

Ya para finalizar esta parte del análisis debo decir que considero que en el mejor de los casos la opinión mayoritaria de los republicanos estadounidenses en relación con la decisión de Trump de invadirnos, pudiera ser coincidente con la de Fernando Cutz, ex asesor de seguridad suyo para asuntos de la América Latina, quien hace pocos días en una conferencia dictada en el centro de estudios “Wilson Center”, señalase que aunque no es ideal una intervención militar en Venezuela, no ve otra salida a la crisis que actualmente vive el país (10); para rematar diciendo esta lapidaria frase: "Con la anterior Administración había una cierta cautela. Trump dejó claro desde el primer día que Venezuela era una de sus prioridades. Se asumió que la calamidad en Venezuela era tal que había que actuar", que viene a ser extremamente coincidente con buena parte de lo que hemos dicho hasta ahora.

Antes de comenzar a analizar las posibles contradicciones existentes en el seno del otro pilar del bipartidismo estadounidense, que no es otro que el partido demócrata, considero oportuno tomar en consideración los siguientes hechos:

                Fue Barack Hussein Obama II, miembro del partido demócrata, 44° presidente de los Estados Unidos (2009-2017), quien suscribió en marzo del año 2015, la infamante Orden Ejecutiva que nos declara como una amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad interior de los Estados Unidos, cuyo más nefasto efecto ha sido el permitir que el gobierno gringo haya podido sancionarnos varias veces a su entera discreción, sin requerir la aprobación de su congreso. Siendo oportuno y necesario recordar además que no contento con haberla suscrito la renovó en marzo de 2016, a pesar de haberle reconocido personalmente al presidente Maduro y al plenario de la “VII Cumbre de las Américas”, celebrada en Panamá en abril de 2015, que había sido un error suscribirla, y finalmente le adelantó parte del trabajo a Trump al volverla a renovar en enero de 2017, poco antes de entregarle la presidencia de la nación.
                Fue Hillary Clinton, candidata demócrata derrotada por Trump en el 2016, quien siendo secretaria de estado de la administración Obama, viajase a Libia en octubre de 2011 para ordenar en sitio el extremadamente vesánico y cruel asesinato del Coronel Gadafi, para luego ufanarse a su regreso diciendo que ella “fue, vio y él (Gadafi) murió” (“We came, we saw, he died”), parafraseando estúpida y petulantemente al entonces general romano Julio César, quien a su regreso de una importante victoria militar dijese ante el Senado romano: "Vine, vi y vencí", hace ya 21 siglos.

Entrando ya en el tema debo comenzar diciendo que si bien ciertos miembros destacados de la canalla mediática estadounidense de reconocida tendencia demócrata, como lo son la agencia de noticias Bloomberg y el diario The New York Time, han filtrado a lo largo de este año varias informaciones relativas a la promoción de golpes de estado en Venezuela y hasta de la inminencia de una intervención  militar en nuestro país, en ningún momento han emitido juicios de valor sobre lo que son abiertas violaciones de la legalidad internacional ejecutadas por su gobierno, limitándose a lo sumo a decir que tales acciones pudieran causar inconvenientes a su país o pudiesen ser utilizadas por el presidente Maduro para apuntalar la revolución. Quien se tome el tiempo necesario para leer artículos tales como: “Bloomberg revela un supuesto golpe de Estado contra Maduro”  (12) y “Quédese fuera de Venezuela, Sr. Trump” (13), podrá comprobar la veracidad del planteamiento anterior. 

En la misma línea de estos artículos se produjeron a mitad de la semana pasada unas más que inquietantes declaraciones de Ralph Emanuel, exjefe de gabinete de la Casa Blanca de Barack Obama y actual alcalde de Chicago, contenidas en una entrevista concedida al periodista John Harwood de la cadena CNBC (14), multinacional mediática con 19 canales de televisión asociados en Estados Unidos y el resto del mundo, que ya refiriésemos en nuestro artículo anterior.

En la citada entrevista Emanuel fue enfático en advertir que el presidente Donald Trump podría intervenir en Venezuela durante el próximo mes de octubre para desviar la atención de importantes problemas de su administración y obtener beneficios políticos que le garanticen la victoria en las elecciones del congreso que se celebrarán el 6 de noviembre de este año. “Nosotros tenemos una frase en este país: la sorpresa de octubre (…) creo que en estos momentos él (Trump) está buscando hacer cualquier cosa y hará cualquier cosa”, fue una de las frases pronunciadas por Emanuel para denunciar la inminencia de la intervención imperial en Venezuela. Como podrá observarse, este connotado vocero demócrata tampoco emite ningún juicio de valor sobre la ilegalidad de una acción como la que está denunciando, a la luz del derecho internacional.

Siendo evidente que lo que este vocero y los medios antes señalados lo único que buscan es llevar votos demócratas a las legislativas de noviembre, con el propósito de obtener una mayoría en ambas cámaras que les permita iniciar y ejecutar el pretendido juicio político que conduzca a la defenestración de Trump, es que me permito concluir que tampoco en el partido demócrata estadounidense existen contradicciones importantes sobre el tema de las relaciones con Venezuela. Consideración que no debe resultar nada sorprendente a partir del hecho de que se trata de una organización política que ha demostrado ser igual de “excepcionalista” y de “monroista” que el partido republicano.

La conclusión final debería ser que no podemos confiar “ni un tantico así”, como decía El Che, en ninguno de los exponentes del actual estatus estadounidense, por más florituras ideológicas que puedan desplegar al abordar cualquier eventual diálogo que pueda proponerse. Sólo me inspirarían confianza aquellos sectores avanzados del pueblo oprimido que, habiendo alcanzado una clara conciencia de clase, al parecer comienzan a hacer pininos para lograr su total redención. ¡Qué viva la muy incipiente revolución estadounidense!

¡Hasta la Victoria Siempre!
¡Patria o Muerte!
¡Venceremos!

(1)    http://celippor.blogspot.com/2018/07/lamuy-peligrosa-neurosis-de-trump-con.html
(2)    https://www.elespectador.com/noticias/el-mundo/no-permitire-que-estados-unidos-se-convierta-en-la-proxima-venezuela-trump-articulo-813583
(3)    https://www.hispantv.com/noticias/ee-uu-/389163/trump-venezuela-maduro-golpe-militar
(4)    https://venepress.com/article/Un-golpe-militar-contra-Maduro-podria-triunfar-rapidamente1537897325670
(5)    https://www.aporrea.org/internacionales/n331963.html
(6)    https://www.voanoticias.com/a/donald-trump-onu-anuncia-discurso-medidas-contra-venezuela-economia/4586196.html
(7)    https://actualidad.rt.com/actualidad/289871-
trump-venezuela-todas-opciones-estan- mesa?utm_source=browser&utm_medium=push_notifications&utm_campaign=push_notifications
(8)    https://prensabolivariana.com/2018/09/28/colombia-y-guyana-habran-de-ser-las-puntas-de-lanza-de-la-intervencion-militar-del-imperio-en-venezuela/
(9)    https://elpais.com/internacional/2018/09/05/estados_unidos/1536182585_836279.html
(10)  https://venepress.com/article/Intervencion-militar-no-es-ideal-pero-no-veo-otra-salida1537827269196
(11)  https://www.youtube.com/watch?v=Fgcd1ghag5Y
(12)  https://expansion.mx/mundo/2018/09/13/quedese-fuera-de-venezuela-sr-trump-the-new-york-times
(13)  https://expansion.mx/mundo/2018/09/13/quedese-fuera-de-venezuela-sr-trump-the-new-york-times
(14)  https://es.panampost.com/orlando-avendano/2018/09/19/sorpresa-de-octubre-trump-venezuela/

celippor@gmail.com

sábado, 23 de junio de 2018

Zona de desastre


Por Carolina Vásquez Araya: 
En Guatemala la vida se ha vuelto una prueba de resistencia contra adversidades.

Al clausurar la zona devastada por las recientes erupciones del volcán de Fuego por ser de alto riesgo, las autoridades guatemaltecas ponen un sello a la búsqueda de víctimas y con ello impiden a los deudos cerrar su duelo. La tragedia, por lo tanto, continuará para cientos de familias sumidas en la incertidumbre y el dolor de haber perdido no solo sus hogares sino también a familiares, vecinos y amigos. Para quienes no hemos experimentado una pérdida semejante resulta imposible comprender la dimensión del drama de estas personas quienes, además de quedar a la deriva, se enfrentan a la dura realidad de depender de un Estado incapaz de ofrecer el apoyo mínimo que corresponde en estos casos.

Guatemala se ha convertido en zona de desastre y no alrededor de un volcán, sino alrededor de un congreso y un palacio de gobierno. Los extremos de ineptitud, indolencia y rapacidad (literal: adicto al robo y la rapiña) de sus autoridades han socavado las bases mismas de la institucionalidad y transformado al Estado en un monumento a la perfidia política. Hoy es imposible remontar hacia una ejecución transparente del presupuesto nacional o a la hipotética implementación de políticas públicas favorables al desarrollo de los sectores más necesitados. Quienes claman por un giro de timón de un presidente ausente e incapaz saben de antemano que no hay salida digna para esta administración, más que una renuncia en masa.

Para hacer el cuadro más ilustrativo del estado de la Nación hay que echar un vistazo al sector justicia, un pilar fundamental para la sostenibilidad del estado de Derecho en cualquier país del mundo. Las presiones descaradas contra los pocos jueces probos e incorruptibles dan testimonio del pánico presente entre los empresarios y políticos cuyas acciones han llevado al país al extremo de inestabilidad en el cual se encuentra. El avance de los procesos contra ex gobernantes, militares y miembros prominentes del sector empresarial ha sido torpedeado con recursos legales pero ilegítimos gracias a las trampas pergeñadas por los congresistas desde ya hace muchas décadas.

El acoso descarado de los magistrados de la Sala Tercera contra la jueza Erika Aifán, quien tiene a su cargo casos paradigmáticos contra la impunidad y la corrupción, demuestra sin lugar a dudas el nivel de pánico de quienes se ven afectados por el desempeño ético y probo de una representante del poder judicial y es una prueba contundente de los extremos a los cuales es capaz de llegar un pacto de corruptos cuyo único propósito es apoderarse de todos los estamentos del Estado y eliminar cualquier posibilidad de recuperación de la integridad institucional.

En Guatemala se habla de colapso del Estado, pero la realidad es una ausencia de Estado en toda su extensión. Es como si este hubiera sido reemplazado por una estructura paralela con intereses totalmente ajenos y opuestos al bienestar de la población, enseñando claramente cuáles son sus planes para la apropiación total de cualquier espacio de poder político y económico. La catástrofe no se avecina, ya está presente en el país y cualquier posibilidad de reversión de las malas decisiones ha sido bloqueada nada menos que desde las más altas instancias del gobierno. Se podría formular una ecuación matemática con los componentes actuales del poder (gobierno militar con careta civil) y desde ahí calcular las perspectivas de salir de la crisis actual sin perder del todo las oportunidades de consolidar un sistema democrático ya medio ausente del escenario. La crisis no viene, ya está instalada y solo queda buscarle la salida.

Las fumarolas anuncian desastre desde las instituciones mismas del Estado.

elquintopatio@gmail.com

domingo, 18 de febrero de 2018

Grupo de Lima y sus mentiras pretenciosas contra Venezuela


Por Ernesto Wong Maestre: 

Qui si convien lasciare ogni sospetto;
Ogni vilta convien che qui sia morta (**).

 Un grupo de gobiernos de esta región, convocados por el gobierno estadounidense de Donald Trump a través del ejecutivo de Perú, se reunieron el mes de agosto pasado en Lima y solo doce de ellos firmaron una declaración contra el pueblo de Venezuela quien lleva casi veinte años construyendo, en la Patria de Simón Bolívar, un proceso de transformaciones sociales muy referenciado por otros pueblos porque está orientado al socialismo. A partir de esa declaración que está sirviendo de base y de “compromiso”, esos doce gobiernos continúan actuando en la esfera mediática con impacto en la geopolítica según se lo exija EEUU e inmiscuyéndose en los asuntos internos de Venezuela, los que solo incumben a su pueblo por no atentar contra la paz ni la seguridad de la región y mucho menos del mundo sino al contrario, las fortalece con los proyectos venezolanos de solidaridad internacional.



Por tal razón y actuando en apego a la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela que establece en su artículo 326 el principio de corresponsabilidad como fundamento de la seguridad de la Nación, se dedica este articulo a someter a critica tal declaración y en posteriores artículos continuar con las siguientes comunicaciones públicas de ese grupo de gobiernos (doce) pues con la crítica se alerta de las consecuencias de esas acciones que pueden provocar sumir a la región en un caos semejante al que ocurre en el Medio Oriente, iniciado por ese complejo militar-financiero-comunicacional dominante de las estructuras de poder de EEUU.

Referente a la declaración emitida por algunos gobiernos de la región el 8 de agosto de 2017 desde Lima, Perú, en contra del gobierno constitucional de Nicolás Maduro, es necesario observar que se lanza luego de varios meses de violación flagrante de las leyes venezolanas por parte de las organizaciones políticas opositoras que con sus acciones violentas e ilegales provocaron la muerte de más de cien personas indefensas, algunas de ellas quemadas vivas en medio de orgías públicas y símbolos fascistas. Es significativo que estos hechos nunca hayan sido censurados por ninguno de los gobiernos firmantes de la declaración de Lima, deleznable a todas luces, y mucho menos por la OEA, lo que hace sospechar de que ese grupo de gobiernos se identifica con el uso de los medios violentos para alcanzar sus fines, de forma muy parecida al comportamiento de los gobiernos de EEUU.

En las líneas siguientes se evaluará el por qué resulta una declaración vil e indigna de gobiernos supuestamente honestos y democráticos al utilizar sofismas y falsedades como base de sus juicios, construidos con matrices mediáticas imperiales con las que tratan de desprestigiar a la Revolución Venezolana, la más pacífica de las que se hayan conocido en este lado del mundo, surgida de un proceso eleccionario en 1998 y legitimada por otros veinte procesos electorales en los cuales participaron las fuerzas políticas opositoras. Es obvio que también con esas mentiras tratan de crear condiciones para derrocar a Maduro y la Revolución enfocada al socialismo, entroncando esa declaración pública con el interés manifiesto del gobierno estadounidense de lograr ilegalmente “el cambio de régimen” en Venezuela como antesala política para volver a apropiarse de las riquezas minerales y recursos energéticos del país andino caribeño, con lo cual EEUU reforzaría su ofensiva de dominación en Suramérica por lo que sus pueblos retrocederían cien años en lo que concierne a la libertad, independencia y autodeterminación.

La primera afirmación falsa de toda falsedad

Entre las premisas falsas de la declaración de Lima se encuentra la afirmación de que el “orden democrático” en Venezuela está roto. Ese juicio no tiene sustento en la realidad y sí en campañas de desinformación lanzadas desde la Casa Blanca. ¿Cómo puede haberse roto el orden constitucional si todo lo que hace el gobierno de Maduro está soportado en los preceptos y normas constitucionales aprobadas por el pueblo y las leyes venezolanas legisladas en función de los intereses del pueblo?¿estarán pensando esos gobiernos en sus leyes draconianas o en su tipo de democracia burguesa que les permite mantener el poder en función de los grupos de poder económico y de las élites políticas de sus países? Nunca como ahora el orden democrático (poder del pueblo) está más fortalecido en Venezuela. Ahora es que ese poder popular garantiza, como lo viene haciendo por casi dos décadas, salud, seguridad social y educación gratuita para todos y todas, y que las riquezas petroleras se distribuyen más justamente entre todos los sectores sociales. Si ahora hay dificultades en algunos servicios y con los altos precios de los productos y servicios privados es porque varios de los gobiernos del Grupo de Lima (GdL), como los de Colombia, Argentina, Paraguay, Brasil, Chile, Costa Rica, México o Perú se han confabulado y conspirado con el gobierno de Donald Trump para dañar la economía de Venezuela, lo cual ha sido del agrado de ese imperio porque va a tono con sus objetivos expansionistas explotadores, tal y como lo confesó recientemente el propio secretario de Estado yanqui, Rex Tillerson, en su macabra gira por la región.

La segunda mentira de naturaleza neófita o cruel

Otra premisa falsa es considerar ilegítima una decisión refrendada nacionalmente por el pueblo en presencia de decenas de prestigiosos Acompañantes internacionales del proceso electoral venezolano. Si el carácter legítimo de la Asamblea Nacional Constituyente no es reconocido por los gobiernos del Grupo de Lima es porque sus integrantes no creen ni están de acuerdo con que los pueblos se expresen libremente como lo ha hecho durante veintiuna ocasiones el pueblo de Venezuela en los veinte años de República Bolivariana. La prepotencia de no reconocer un acto legítimo y legal ocurrido en Venezuela es un rasgo de esos gobiernos del GdL que periódicamente mandan a sus policías y tropas especiales a reprimir las manifestaciones pacíficas, ninguna de ellas como las que ha realizado la oposición violenta y terrorista de Venezuela enfocada a propiciar un golpe de Estado.  Ninguno de esos gobiernos del Grupo de Lima tiene la moral ni el más mínimo derecho para legitimar o no un acto político propio del pueblo venezolano y mucho menos para inmiscuirse en los asuntos internos de Venezuela como lo están haciendo.

Hay que reconocer cómo los pueblos del continente sí condenan a diario a cada gobierno de ese Grupo por ser como esclavos o siervos sometidos a la constante amenaza de las embajadas de Estados Unidos acreditas en esos países. Esos gobernantes lo saben y en cualquier momento comenzarán a aparecer evidencias de los sobornos y los chantajes de EEUU para lograr que ellos articulen acciones contra Venezuela.  Así como el chantaje, el soborno, las operaciones de bandera falsa, los “fake news” y los falsos positivos son tácticas e instrumentos que usa el gobierno de EEUU en sus relaciones “diplomáticas” junto a los gobiernos del GdL y otros de Europa para lograr su confabulación  contra Venezuela, estos también han sido usados frecuentemente por la oposición venezolana y de ello hay innumerables evidencias. Recuérdense esas usadas en la campaña electoral de la oposición en 2015 para lograr captar una mayoría circunstancial que les diera el triunfo y conformar una mayoría en la Asamblea Nacional.

Esa es la verdad y ahí están las evidencias, aparecen hasta en sus propios medios de comunicación, pues creyeron prepotentemente que en pocos días derrocarían a Maduro con un nuevo Maydan (1).  El asesinato de líderes populares de base, las acciones económicas especulativas y acaparadoras de productos de primera necesidad, las constantes mentiras sin opción a verificarlas durante la campaña, y las presiones y agresiones provenientes de EEUU contra el gobierno bolivariano, fueron las condiciones ilegales para el triunfo opositor. De manera que los gobiernos del GdL en la realidad están dando respaldo y solidaridad a las fuerzas terroristas y manipuladoras al servicio de EEUU y que cobran un salario de sus Agencias.

El carácter legítimo de la Asamblea Nacional Constituyente radica en la propia naturaleza popular y masiva del acto constitutivo mediante referendo nacional, y no en las decisiones de otros gobiernos. En Venezuela sí se respeta la voluntad popular, no como en donde desgobiernan varios de los presidentes del GdL en que matan diariamente a periodistas, educadores y líderes sociales, o hacen caso omiso a las demandas sociales de sus pueblos. La Asamblea Nacional Constituyente de Venezuela es un ejemplo democráticamente valioso para las luchas emancipadoras de los pueblos latinoamericanos y por tal razón los gobiernos del GdL y el gobierno racista de Trump arremeten contra ella.

El tercer gran sofisma y sus consecuencias

Una falsedad vinculada a la anterior es que la Asamblea Nacional controlada por la oposición es legal. Ningún acto jurídico “autorizado” por esa Asamblea que está en total desacato (ampliamente demostrado por el Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela) tiene valor alguno como para ser “reconocido” por otro gobierno. En todo caso, el gobierno que reconozca cualquiera de esos actos estaría incurriendo en actos ilegales reconocidos así por el derecho internacional público y podría ser sujeto de que otros gobiernos usen esas artimañas en su contra o sean condenados en los tribunales internacionales, así como fue condenado en su momento el dictador chileno Augusto Pinochet o Videla de Argentina. Tarde o temprano los gobernantes farsantes serán puestos en la picota pública y sometidos a las nuevas legalidades que deben surgir en Nuestra América.

La cuarta falsedad contrastante con sus prácticas

El GdL realiza otra afirmación no veraz cuando declara su “enérgico rechazo a la violencia” contrastándose con ella la practica violenta que sus gobiernos ejecutan contra sus estudiantes o sus trabajadores, o como es el caso del gobierno de Colombia que con su venia o por su inacción las fuerzas paramilitares han asesinado a más de doscientos líderes sociales o como es el caso del gobierno de Argentina donde se esquilma masivamente a los ciudadanos jubilados y pensionados frente a los ojos de los gobiernos del GdL y no ha generado en ellos ninguna condena y mucho menos enérgica contra esa violencia cotidiana y uso de la fuerza contra sus pueblos en protesta. ¿Qué condena han hecho esos gobiernos del GdL a la desaparición de los 43 de Ayotzinapa o a la destrucción de ciudades completas con miles de muertos por los bombardeos de EEUU en Irak, Libia, Siria o Afganistán?¿Es veraz lo que afirman los gobiernos de ese grupo? En absoluto. Reclaman algo que ellos mismos no cumplen. 

Una quinta mentira auto flageladora

Avalar y apoyar a una ex fiscal incursa en actos de corrupción evidentes y negligencia administrativa continuada es, de parte del GdL, la muestra más fehaciente del carácter delictivo e inmoral  de esos gobiernos pues al respaldar la impunidad criminal generada por la inacción fiscalizadora que fue imponiendo desde 2013 la ex fiscal ante asesinatos, corrupción y sabotajes desestabilizadores del sistema político venezolano liderado por Maduro, están dando luz verde a la impunidad y el crimen en sus propios países. En Venezuela, gracias a la designación de un nuevo Fiscal se han venido descubriendo grandes fechorías y desfalcos a los fondos públicos que había permitido la ex fiscal Luis Ortega Díaz durante su mandato, de los cuales se aprovechó personalmente de forma evidente pues así lo han declarado apresados incursos en esos hechos. Así es como el GdL se deslegitima frente a sus pueblos y el mundo que está al tanto, no solo de los medios transnacionales de noticias, sino sobre todo de las redes sociales donde también circulan las noticias veraces que emiten los pueblos y los gobiernos verdaderamente democráticos como el de Venezuela. Ya se verán entre esos gobernantes pro imperialistas los nuevos Videlas, los Pinochet, o los nuevo Martinelli sentados en el banquillo de los acusados ¿Kuczynski?¿Temer?¿Macri?¿Cartes?¿Peña Nieto?¿Hernández?.

Sexta y séptimas mentiras con que se enfrenta al mundo

Una sexta falsedad de las premisas de la susodicha declaración de Lima es que en Venezuela “se violan los derechos humanos” y “las libertades fundamentales”, lo cual se contradice ampliamente con la realidad y con lo afirmado por varios organismos internacionales que han reconocido los avances logrados por Venezuela en materia de derechos humanos y sobre todo en derechos a la vida de las personas residentes en el país. ¿No resulta evidente que más de 5 millones de colombianos y colombianas han recibido solidaridad, resguardo y apoyo en Venezuela debido al crítico nivel de vida sufrido en Colombia? ¿No basta para evidenciar el total respeto a los derechos humanos en Venezuela las veces que ella se ha sometido al examen internacional de los DDHH con reconocimientos internacionales por su labor en esa materia?

¿A qué libertades fundamentales se refiere el GdL en un país donde cualquier persona en cualesquiera de los cientos de radios o decenas de televisoras privadas puede decir mentiras y las repiten a diario contra los proyectos sociales del gobierno o contra el propio gobierno y su Presidente? ¿De qué persecución política hablan los gobiernos del GdL si todos los opositores, incluso los que han alentado la violencia y las guarimbas (2)  cercenadoras de las libertades de tránsito de la población, andan sueltos declarando por los medios o viajando por el mundo pidiendo a potencias extranjeras la invasión a su propio país? ¿Estaría el gobierno de México o de Colombia o de Brasil de acuerdo con que algún ciudadano o ciudadana convoque o pida la invasión de Rusia a Chihuahua, a Cartagena o la de China a Porto Alegre en Brasil?.

Octava maravilla de las mentiras

Las falsedades del Grupo de Lima se complementan con la demagogia más indigna que pueda haber hoy en día en el mundo. Sus embajadores acreditados en Venezuela deben estar horrorizados con las mentiras emitidas por sus presidentes en el GdL pues ellos saben que los únicos presos existentes en Venezuela son los que han delinquido y violado las regulaciones de seguridad de la Nación, ya que dichos diplomáticos conversan a diario con los políticos de oposición, en desayunos, almuerzos o cenas en costosos restaurants de Caracas. Pero la inmoralidad es de tal magnitud que esos gobiernos irrespetan hasta a sus propios embajadores cuando emiten semejantes falsedades contra Venezuela y después esos embajadores tienen que bajar la frente en las recepciones diplomáticas ante la mirada preocupante de sus colegas de la región o de otras partes del mundo que no aceptan las imposiciones de EEUU. Algo así debe haberle ocurrido al entonces canciller de Perú hasta enero de este año, Ricardo Luna Mendoza, diplomático peruano de carrera que actuó en su lúcida madurez ante el relevante Grupo de Contadora y Grupo de Rio. 

Más libres que las elecciones de Venezuela no hay ningún gobierno que las realice, en Suramérica o Centroamérica. Esa es una verdad de perogrullo que el Grupo de Lima trata de enmascarar para esconder sus propias maniobras electorales ilegales, y eso también lo conocen los cientos de Acompañantes Internacionales con que han contado los procesos de elecciones venezolanos. ¿Por qué el GdL, si actuara de buena fe como lo establece el derecho internacional público, no ha convocado o invitado a declarar  a esos acompañantes internacionales?¿Por qué no se han dignado en consultarles?¿Por qué ahora quiere el Grupo de Lima callar al Presidente Nicolás Maduro negándole su asistencia a la Cumbre de las Américas?¿Tienen temor a que Maduro cuente a los pueblos la verdad de lo que ocurre en Venezuela y revele con valentía y talento que lo caracterizan las atrocidades que esos gobiernos cometen contra sus propios pueblos?.

Un noveno sofisma contra la comunidad internacional

Esta novena afirmación falaz de la primera declaración del GdL, no de las mentiras con que a diario gobiernan sus países, sino de las expresadas en el bodrio construido en Washington o en los laboratorios de la CIA, es que Venezuela “no cumple” con los requisitos ni obligaciones de los miembros del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. Con semejante falsedad el GdL irrespeta evidentemente a las decenas de justos gobiernos que decidieron respaldar al gobierno venezolano para integrar ese Consejo, el Movimiento de Países (122) No Alineados  porque resultó para ellos convincente la paciente y sostenida labor de Venezuela en protección social, en seguridad social, en previsión social, en garantías de vida para personas con discapacidad, en proporcionar servicios médicos y universitarios gratuitos y masivos a la población, en darle gratuitamente computadoras escolares llamadas “Canaimitas” a la niñez venezolana, colombiana y latinoamericana que estudia en Venezuela, en elevar constantemente la tasa de empleo y propiciar proyectos  de emprendimiento a la juventud venezolana.

¿Cómo pueden falazmente afirmar que Venezuela no cumple las obligaciones en derechos humanos?¿Es que los gobiernos del Grupo de Lima creen que los derechos humanos son los derechos de las burguesías a hacer cuanto les plazca para enriquecerse en sus países?¿por qué quienes integran los poderes en esos Estados son en su mayoría provenientes de los sectores adinerados y admiradores de la cultura del american way of life?¿a dónde van sus familias en las vacaciones sino es a Dysnelandia o a las islas paradisiacas ligadas a paraísos fiscales donde guardan sus “ahorros”?.

Indáguese y revélese las verdades de como los gobernantes del Grupo de Lima y sus testaferros se dan la buena vida a costa de los sufrimientos de sus pueblos y se contrastará reveladoramente con eso que afirman en la declaración contra Venezuela. Ese tipo de vida ansiada de la Florida o de Orlando es la que ahora le permite a EEUU chantajearlos con retirarles las visas o confiscarles sus mansiones, o incluso sobornarlos con prebendas inversionistas o exenciones fiscales para que agredan a los dignos gobernantes venezolanos que resisten los embates del imperio estadounidense para vencer como lo hicieron contra el imperio español los padres fundadores en Junin, Carabobo o Ayacucho. Los gobernantes del GdL se enfrentan, con esa falacia sobre Venezuela y el Consejo de Derechos Humanos, a los ciento veintitrés países que conforman el Movimiento de los No Alineados y del cual Nicolás Maduro es su Presidente pro-tempore.

¿Será seguir boicoteando al MNOAL otro de los intereses de Trump al involucrar al GdL en tan indigna operación contra Venezuela?¿destruir la Comunidad de Estados de Latinoamérica y el Caribe (CELAC) es otro de los objetivos?¿se dan cuenta esos gobernantes de la responsabilidad histórica que están asumiendo al confabularse con el desacreditado e impopular gobierno estadounidense que llama “países de mierda” a civilizaciones del sur que merecen respeto, consideración y estima por los siglos que han resistido al colonialismo y neocolonialismo y sus pueblos trabajan laboriosamente para salir adelante, e incluso muchos de sus hijos hacen grandes aportes a la Nación norteamericana?.

Décima mentiras al hilo en ese bodrio

La decima estupidez, más que falacia, de la denominada “Declaración de Lima” que en su esencia desprestigia el digno nombre indígena de la capital peruana, es que en Venezuela hay “una crisis humanitaria” y que por ello condena al gobierno por “no permitir” el ingreso de alimentos y medicinas en apoyo al pueblo venezolano. En esas afirmaciones hay varias mentiras. La primera es que la llamada “crisis humanitaria” solo es verdad como discurso imperial y como término utilizado en todas las campañas de publicidad que diseña y ejecuta EEUU antes de invadir militarmente o de intervenir abiertamente en los asuntos internos de los Estados en los cuales quiere “cambiar al régimen”, pero no guarda ninguna relación real con lo que ocurre en Venezuela.

¿Quién en el mundo va a creer que hay una crisis humanitaria en Venezuela, tal y como la define la ONU, existiendo un pueblo tan sabiamente protegido social y militarmente por su gobierno que ante las convocatorias del Presidente se moviliza por millares para marchar o concentrarse de forma alegre y comprometida?. La previsión y protección social garantizada por el gobierno venezolano a su población, que resultan ser verdaderos antídoto para prevenir los desajustes, son más que ello los catalizadores del auge humanitario en Venezuela.

La protección social impulsada por Maduro, no solo se expresa en todo lo que hasta aquí se ha afirmado sobre la seguridad social, la salud y la educación sino también en la aplicación de las políticas laborales y salariales de continuo incremento, la organización comunitaria del pueblo para solucionar problemas, los amplios créditos bancarios y las facilidades comerciales dadas para adquirir celulares inteligentes o nuevos hogares como son esos dos millones construidos por la Gran Misión Vivienda Venezuela que ha puesto a vivir dignamente a más de 6 millones de personas, o carros del año como fueron esos miles vendidos a precios solidarios en los últimos diez años. ¿A qué crisis humanitaria se refieren esos gobernantes del GdL? Si algunos de los cuales usurpan el poder que debe estar bajo el control del pueblo y no de grupitos de ricachones o corruptos como son los que firman la indigna declaración anti venezolana. Una segunda mentira es que el gobierno venezolano “no permite” cuando en realidad lo que ocurre es que EEUU bloquea financiera y comercialmente a Venezuela para dañar las compras de medicina y alimentos del gobierno y tratar de crear situaciones críticas en la población, al mismo tiempo que presiona con chantajes y sobornos a los laboratorios farmacéuticos privados y transnacionales instalados en Venezuela para que encarezcan o reduzcan sus producciones y estas  desaparezcan del mercado, y así tratar de crear esa “crisis humanitaria” ansiada por el Pentágono, la cual sería utilizada como pretexto por la 4ta flota del Ejército estadounidense para “asistir humanitariamente” a la población, cuando lo cierto es que esas tropas buscarán regar de sangre y miseria a Venezuela.

La realidad es que nunca ha habido una real oferta solidaria externa de ayuda en medicamentos ni alimentos por lo que el gobierno nunca ha tenido la opción de “permitir” o “negar” y por esa razón Maduro se abocó a negociar más medicinas con la India y otros gobiernos receptivos, al mismo tiempo que el bloqueo yanqui lo enfrenta con entregas gratuitas de medicamentos de alto costo mediante mecanismos masivos de llamadas telefónicas al centro distribuidor bien abastecido y con alcance nacional. Por otro lado está el millar de Centros de Diagnóstico Integral (CDI) y Salas de Rehabilitación Integral (SRI) que asisten gratuita y diariamente a más de cien mil pacientes.

Una oncena falsedad para contrastar con sus verdaderas intenciones

Otra mentira en este aspecto de la declaración de Lima es el presunto “ingreso de alimentos y medicinas” pues eso queda siendo solo un término más de la campaña de publicidad para dañar internacionalmente la imagen del gobierno venezolano y para crear elementos mediáticos para los guiones de programas radiales y televisivos opositores dirigidos a crear condiciones para un golpe de Estado, una intervención extranjera en Venezuela o una invasión armada por sus fronteras y propiciar la creación de un gran caos en Suramérica que por un lado corte las crecientes relaciones sino-latinoamericanas o ruso-latinoamericanas, y por otro coloque a los pueblos en situaciones críticas de dependencia total de sus burguesías como las que hoy sufren los iraquíes, sirios o libios, y de las cuales hoy se aprovechan las megacorporaciones dedicadas a ofrecer “ayuda” a los pueblos que ellas mismas, a través de sus gobiernos imperiales, llevaron a la destrucción bombardeándolas y luego logrando enfrentar a sus ciudadanos en incruentas guerras civiles hasta quedar devastadas sus ciudades y poblados.

¡Que esos gobiernos del Grupo de Lima -si tienen una gota de sensatez- digan con precisión qué carga de alimentos y medicinas donadas por ellos o por otra organización han sido impedidas entrar al país por el gobierno venezolano!  No podrán porque todo es una gran mentira para hacerle el juego al gobierno de Trump y cumplir como “perritos falderos” con el dictado yanqui. ¿Cuántas medicinas o alimentos han enviado a Venezuela los gobiernos de ese grupo por las grandes compañías transnacionales de transporte de mercancías que están en plena actividad desde todos los países del mundo y que el gobierno las haya impedido o bloqueado o algo similar?. Si en verdad quisieran ayudar al pueblo de Venezuela, el GdL debió comenzar por exigir a EEUU levantar el bloqueo financiero y eliminar las amenazas a las empresas extranjeras que quieren comerciar con Venezuela. Ambas medidas son las que inducen las situaciones críticas en Venezuela pero nunca llegarán a crisis humanitarias mientras haya un gobierno previsor, protector y garantizador de la seguridad social en su máxima expresión  para sus ciudadanos y ciudadanas, sean trabajadores activos, pensionados o jubilados. Por todo ello, otra de las mentiras asociadas radica en que si no ha habido oferta solidaria real de medicinas y alimentos y sí bloqueo y amenazas, el susodicho “apoyo al pueblo venezolano” queda además de innegable falsedad como una frase demagógica al estilo de las que utilizan esos gobernantes para ganar las elecciones y después incumplen de la forma más inmoral del mundo compitiendo en esa inmoralidad con Mariano Rajoy quien en España no alcanza, al igual que Santos o Temer, ni el 25% de apoyo popular, muy contrastante con el 53 o superior por ciento logrado por Nicolás Maduro en los últimas tres procesos electorales realizados en 2017 con amplia participación y con un ejemplar comportamiento electoral del pueblo. 

La doceava afirmación mentirosa y de naturaleza imperialista

Una mentira histórica,  pero arropada en toda una verdad injerencista, es que la susodicha Carta Interamericana es “democrática” cuando la realidad es que es un mero papel inaplicable y antidemocrático por sus procedimientos y poderes implícitos, ya que fue un engendro imperial de George W. Bush surgido de las mismas mentes que convirtieron a Irak en un país devastado que para reconstruirlo necesitan más de 100 mil millones de dólares y restituir las mismas condiciones humanas a su pueblo es imposible por tener más de un millón de víctimas mortales que ocasionan infinitas secuelas familiares para varias generaciones como mismo ocurre hoy en Japón con los familiares de las víctimas de las bombas atómicas lanzadas por EEUU en Hiroshima y Nagasaki, o las miles de familias de la otrora Yugoslavia desintegrada por los inclementes bombardeos de EEUU y la OTAN, y que hoy forman parte de los conflictos en Bosnia, Herzegovina, Serbia, Kosovo, Croacia, Eslovenia o Macedonia que componían el país que logró reunir y unir el partisano convertido en mariscal, Joseph Broz Tito, y que a su muerte comenzó a ser resquebrajado por las campañas mediáticas dirigidas desde el cuartel central de la OTAN en Bruselas.

Tratar de aplicar la Carta a Venezuela que ya manifestó su decisión de dejar la OEA e inició ese proceso es atentar contra la propia Carta y contra la más amplia Carta de las Naciones Unidas que reconoce los principios superiores del derecho internacional público como es el respeto al derecho a la autodeterminación de los pueblos, la no injerencia en los asuntos internos de los Estados, la proscripción al uso de la fuerza para resolver los conflictos internacionales y el respeto a la soberanía de los Estados, entre otros. Al tratar de aplicar esa Carta el GdL se coloca al margen del Derecho Internacional Público, lo cual sería otro cargo en el futuro juicio contra sus gobernantes que realizarán los pueblos. La comunidad internacional que conforman el Movimiento de Países No Alineados, por la misma naturaleza de sus principios fundacionales de Bandung y Belgrado, respaldan a su actual Presidencia pro tempore, Venezuela, ante una acción injerencista e intervencionista de los gobiernos deslegitimados o no de ese Grupo de Lima totalmente alineado y al servicio del gobierno de Trump.

Treceava falsedad, ésta en torno al secuestro de un organismo intergubernamental

Respecto a los apoyos que ese Grupo de gobernantes pretenden dar a su secuestrado Mercosur para seguir violando el derecho internacional público en sus principios y normas, contra un gobierno latinoamericano, como el venezolano, con el que mantienen relaciones diplomáticas y contra el que como potencia energética ayuda con petróleo en condiciones comerciales muy ventajosas para gobiernos solicitantes, también con servicios médicos, como ningún otro lo ha hecho, a muchos pueblos de las áreas caribeña, suramericana, centroamericana y de África, y con miles de becas de estudio a lo largo de dos décadas, servicios oftalmológicos, odontológicos o estomatológicos, operaciones cardiacas y de otra índole, es previsible que esa acción del GdL se convierta en otro bumerang porque sus propios pueblos le saldarán esa cuenta de ingratitud hacia Venezuela que como ninguno de esos gobiernos ha hecho honor y dignificado realmente el compromiso democrático establecido en el Protocolo de Ushuaia.

Catorceava falacia que además presupone violación del DIP

Al acordar, como grupo, fuera de los Grulac (3), “no apoyar ninguna candidatura venezolana en mecanismos y organizaciones regionales e internacionales”, los gobiernos del GdL están poniéndose al margen de las prácticas internacionales y de los principios del derecho internacional que establecen actuar de buena fe y en beneficio mutuo en las relaciones internacionales pero también actúan contra la filosofía de los Grulac que conlleva a la pérdida de poder de acción conjunta para favorecer a EEUU. ¿Qué daño ha hecho el gobierno bolivariano a estos países para que sus gobiernos actúen con tanta saña y odio contra Venezuela y pretendan una actuación legítima y reconocida por la comunidad internacional?¿En qué radica el interés de estos gobernantes al servicio del gobierno pentagonista de Trump sino es en tratar de debilitar el potencial renovador y emancipador con que Venezuela está transformando la vida nacional?¿contraviene a los intereses de explotación de sus pueblos el ejemplo que ofrecen las transformaciones sociales en Venezuela?

Con Venezuela no podrán porque el pueblo digno y agradecido es protegido por Maduro

Si el Grupo de Lima-EEUU creen que conforman el ombligo del mundo o el eje de la política internacional para buscar el derrocamiento de un gobierno ampliamente democrático, como es el que preside Nicolás Maduro, están bien alejados de la realidad del mundo de hoy. Tratar de disminuir las capacidades defensivas de Venezuela siguiendo órdenes del Pentágono y del Departamento de Estado de EEUU e intentar detener el ingreso a Venezuela de armas, vehículos, insumos logísticos o municiones y misiles con que el gobierno bolivariano debe garantizar la defensa de la integridad territorial de Venezuela, su soberanía e independencia, son meras quimeras violadoras de la soberanía venezolana que solo pueden anidar en las mentes prepotentes de gobernantes sumisos al imperio y seguir alentando lo imposible, pues ni el gobierno de Rusia ni el de China o Irán o Bielorrusia serán receptivos, ni víctimas de tales amenazas, y mucho menos el de Cuba que continuará, como siempre lo ha hecho, ayudando a desarrollar las potencialidades humanas de todas y todos los defensores de la Patria refundada por Chávez y protegida por Nicolás Maduro, hoy más democráticamente socialista que cuando el gobierno estadounidense la consideró “una amenaza inusual y extraordinaria” en 2015 y reveló, una vez más pero esa vez por escrito y públicamente, las verdaderas intenciones imperiales,  a partir de lo cual el gobierno venezolano multiplicó la recepción de solidaridad internacional recibida de pueblos de los cinco continentes porque ellos saben y están ya convencidos de que la Revolución Bolivariana nunca negociará su independencia ni nunca entregará su soberanía sino que la defenderá al precio que sea necesario.

NOTAS

(*) Politólogo, Internacionalista, Editor y Analista internacional entrevistado en medios nacionales e internacionales. Profesor de la Maestría en Relaciones Internacionales del Instituto de Altos Estudios en Seguridad de la Nación UMBV, profesor de la Maestría en Derecho Internacional Público de la UBV y profesor de la Escuela de Estudios Internacionales de Faces-UCV. Blog http://profewong.blogspot.com Twitter: @ProfeWong. 

(**) “Déjese aquí cuanto sea recelo, mátese aquí cuanto sea vileza”, expresión hecha mundialmente famosa por Carlos Marx al concluir el prólogo a su obra Contribución a la Crítica de la Economía Política escrita en Londres, 1859.

 (1) Ese nombre Maydan alude a la principal plaza de Kiev, capital de Ucrania, donde se desarrollaron en 2013-2014 los procesos violentos y golpe de Estado contra el Presidente Constitucional ucraniano, Víctor Yanukovich y el terrorismo imperial aprovechó para derrocarlo.

(2) Las guarimbas son acciones violentas e ilegales organizadas en puntos específicos de las grandes ciudades, apoyadas en medios comunicativos y tecnológicos. Son del  tipo de “enjambres sociales” que tratan de provocar escaladas de violencia dirigidas finalmente a derrocar gobiernos, según han sido definidos por manuales y estudios del Pentágono.

(3) Los Grulac son los Grupos Latinoamericanos que se forma en cada órgano intergubernamental de ONU o de cualquier otra organización multilateral de carácter mundial mediante los cuales los países de la región establecen acuerdos y concertan acciones conjuntas ante otros grupos de otras latitudes.

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