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domingo, 16 de febrero de 2020

La niña bonita



Por Carolina Vásquez Araya: 
Es tiempo de revisar conceptos y abandonar la vieja consigna del silencio

Hace algunos días llegó a mis manos el libro Finalmente Libre, de Amanda Midence. En él, la autora hace un viaje hacia el pasado y reconstruye la ruta que marcó su vida, quizá con el propósito de arrojar luz sobre los rincones oscuros de su infancia y derrotar así el estigma social impuesto por una sociedad conservadora. En esas páginas relata los episodios de abuso sexual infligidos por un pariente cercano –un tío político- y las consecuencias físicas y psicológicas derivadas de ese episodio de su vida. Amanda pertenece a una familia acomodada; no nació en una barriada marginal ni tuvo que soportar las agresiones de la pobreza. Sin embargo, como tantas niñas y niños vulnerables en sociedades patriarcales y machistas, no escapó al miedo, el dolor y la vergüenza.


Menciono este libro porque constituye una denuncia poco usual en un círculo privilegiado. Además, porque deja ver cómo el abuso sexual contra la niñez es una práctica que cruza a toda la sociedad, sin distingos de ningún tipo y no solo afecta a niñas, también a niños víctimas de prácticas perversas cometidas por padres, parientes cercanos, sacerdotes, maestros, pastores o personas con influencia vinculados a su círculo, cuyos efectos psicológicos los persiguen por el resto de su existencia. Si Amanda Midence pudo romper el silencio después de haber luchado contra sus fantasmas de infancia, hay millones de otras niñas y niños condenados a soportar callados y sumisos el dolor y la vergüenza.

Como suele suceder, aún cuando las víctimas de abuso decidan enfrentar a ese mundo de prejuicios y estereotipos sexistas que las rodean, chocan contra un muro de negación y su testimonio es esculcado con tremenda malicia en busca de la mentira o propósitos ocultos. La re victimización comienza desde el primer momento y no abandona a quien tenga la osadía de denunciar. El abuso sexual –es preciso decirlo- es una costumbre aceptada en nuestras sociedades y, por tal motivo, niñas, niños y mujeres deben luchar solas y demostrar con pruebas algo que con el pasar del tiempo solo va dejando profundas huellas psicológicas. El sistema no solo es increíblemente absurdo, sino de una perversidad extrema por castigar así a los más indefensos.

Los países menos desarrollados de nuestro continente -especialmente Guatemala- sufren, además de usos y costumbres misóginas e irrespetuosas con los derechos de la infancia y de las mujeres, del ataque constante de organizaciones criminales y redes de trata que operan al abrigo de sus influencias y complicidad con instituciones del Estado. Es decir, la infancia y las mujeres son víctima constante de toda clase de agresiones y violencia sexual, laboral y social. En estos días también he recibido información sobre el acoso sexual contra más de 15 jóvenes indígenas involucradas en movimientos sociales, agresión cometida por un abogado de gran influencia en su entorno. Esto ha impedido a las víctimas hacer la denuncia pública por temor a las posibles represalias, pero también porque ningún medio se las recibe, quizá por no provenir de un entorno influyente.
En estas sociedades ser mujer –o una “niña bonita”- es enfrentar un mundo al revés. En lugar de gozar de la protección y el respeto son objeto de toda clase de violencia, empezando desde el día de su nacimiento con la usual decepción de un padre que prefería un hijo varón y de una madre convencida de que falló en ese intento. Para salir del círculo es preciso transformar a toda una cultura de privilegios para un sexo y de sumisión para el otro.

Es preciso repensar en las consecuencias de nuestro marco valórico.

elquintopatio@gmail.com

sábado, 31 de agosto de 2019

El derecho a Criticar



Por Jorge Aniceto Molinari:
El haber sido por muy poco tiempo universitario en mi juventud tal vez me restrinja el derecho a ser crítico con los universitarios de hoy. No me ocurre lo mismo con la militancia política que la he asumido en sus distintos niveles prácticamente desde que tengo uso de razón.
¿A qué quiero llegar? A que siento la necesidad de hacer una fuerte crítica a los sectores universitarios que tienen que ver con la ciencia política –no conozco que el fenómeno se extienda a otras disciplinas- por su falta de iniciativa para promover en la sociedad nuestra y en su vinculación con el mundo, el debate de los problemas graves que hoy se viven.
No escapa a mi conocimiento que en el mundo actual los motores generadores de ideas deberían ser los partidos políticos (en especial los llamados de ideas, aunque en definitiva todos deberían serlo) y que ello no está ocurriendo


Tomemos el ejemplo de nuestro Partido Comunista, fundador del Frente Amplio, de la Central Sindical, participe activo bajo el liderazgo de Rodney Arismendi de la vida política de toda nuestra América. De activa incidencia además en la propia vida universitaria. Hoy es un partido nacional, sin opinión sobre cómo transcurre el desarrollo capitalista en el mundo. Tienen declaraciones donde ubican siempre el bando al que apoyan, pero todos sabemos que en política esa no es la enseñanza de los maestros y que no alcanza.
Nuestro Partido Comunista aún no reconoce que Lenin fue derrotado en 1924 y que la vida confirmó el juicio de José Batlle y Ordoñez a la muerte de Lenin. En que además Batlle valoró lo que significó para el pueblo ruso y para la humanidad el triunfo de esa revolución.

El no hacerlo le trae consecuencias como el de tener que explicar permanentemente por ejemplo la dictadura del proletariado, que para los maestros era la necesidad de los trabajadores de arrancar conquistas elementales para el desarrollo de su vida a la dictadura de la burguesía. En cosas tan elementales como por ejemplo acá, en el Uruguay reciente, la responsabilidad empresarial frente a los accidentes en el trabajo. Es cierto esa conquista se plasmó a través de la ley, ¿pero hubiera sido posible sin los trabajadores movilizados?

Los sectores conservadores de la sociedad admiten la organización de los trabajadores como una imposición de la que siempre buscan liberarse o de buscar sectorialmente de asociarlo a sus fines, cosa que muchas veces han logrado, a través de la burocratización del aparato sindical.
Confundir el trabajo de Lenin en el desarrollo de las libertades democráticas en el propio Estado soviético, e incluso en todo ese periodo de lucha ideológica en que combatió con las ideas de Trotsky sobre el comunismo de guerra (Trotsky reconoció luego su error) y de Bujarin sobre el socialismo a paso de tortuga, cuyo desarrollo teórico fuera tomado como propio por Stalin en el texto “Cuestiones del leninismo” –Stalin era incapaz de desarrollar un planteo teórico de esa entidad- que culminaron también con el asesinato del propio Bujarin, y el desarrollo a ultranza del capitalismo de estado.  Recordemos que Lenin en sus análisis le daba al capitalismo de estado un valor coyuntural, necesario para salvar el aparato productivo de la destrucción de la burguesía.

Trotsky uno de los grandes líderes de esa revolución y uno de los perseguidos hasta el asesinato, por Stalin, siempre supo diferenciar la dirección enfermiza de ese Estado de lo que significaba la Unión Soviética como conquista para la humanidad, como sustento para otras revoluciones, y para llegar a lo que es hoy, en que el desarrollo capitalista, con su predominancia en una crisis irreversible, a tener a China gobernada por un Partido Comunista como el nuevo centro de su actividad actual. Liderando además el libre comercio mundial que fue lo que en sus inicios (el comercio) dio origen a la etapa capitalista de la humanidad y a la superación del feudalismo.

Hoy no hay una explicación a esto, y ello se siente también en el ambiente universitario y no solo ahí, en las investigaciones, en la actividad de las distintas cátedras. No es lo mismo reunir datos e investigar que tener la iniciativa de caminos a recorrer. A esto están referidos en gran parte los aportes de Antonio Gramsci. No es otra cosa la hegemonía de la que él habla.
Es muy común escuchar y leer opiniones en las que se dice, por ejemplo: hay que juntarse y estudiar un camino para la crisis de la seguridad social.

Y está bien. Ahora eso no es lo más importante, lo más importante es tener una posición y jugarse documentada por ella, sin la cual las reuniones, los congresos, las conferencias transcurren sin consecuencia.
Es cierto para ello se necesita estudio, certezas, intercambios, pero el problema es pegar el salto y jugarse por una posición, eso hacían los maestros, eso hacía Batlle, Quijano, Seregni, Arismendi.
Eso es lo que explica la necesidad de la lucha de tendencias en cualquier organización que tenga vida activa. Trotsky explicaba que esto es necesario como el aire que respiramos, donde también absorbemos toxinas pero si dejamos de respirar morimos.
El capitalismo en sus inicios también fue pujante, y continuó, conquistando todo el planeta, en su predominancia la humanidad ha conocido avances increíbles, la rentabilidad lo explicaba todo y el mercado regulaba esa rentabilidad que era la madre de todas las realizaciones.

El llegar a los límites posibles trae como consecuencia que esa rentabilidad, comienza a agostarse, y con ello el crecimiento de todas las lacras de la decadencia, uno de cuyos ejemplos más dramáticos es el permanente crecimiento de los paraísos fiscales, el endeudamiento frenético de los Estados, la industria de la guerra, los juegos, la droga. La corrupción comienza a ser una necesidad para la subsistencia del sistema, una especie de opio. En eso cayó Lula, Correa, la propia Cristina, y podríamos seguir. Muchos de los juicios contra ellos son inventados por la propia corrupción capitalista, como está saltando hoy en cada uno de estos Estados. También ha pasado y pasa en nuestro Uruguay con otra intensidad y tal vez con otro traqueteo.
Una de las críticas más comunes es de que la izquierda gobernando también es corrupta, o de que no ha podido gobernar sin corrupción y es correcta la crítica, salvo que la humanidad no ha salido del capitalismo y de él no se puede salir por Estados. Con el agravante de que el gobierno de la economía del mundo ya no radica en los Estados.

Es aquí donde llegamos al meollo del asunto.
Chávez nos dijo en una oportunidad: la campaña electoral que me llevó a la Presidencia de la república de Venezuela la financió el Zar de las comunicaciones Cisneros. Ganadas las elecciones se presentó Cisneros ante Chávez y le dijo: “los ministros van a ser tal y cual”, a lo que Chávez respondió: “el presidente soy yo y a los ministros los designo yo”, y ahí comenzó otra historia que Uds. Conocen.
Se está dando un fenómeno democrático formidable en México con Andrés Manuel López Obrador, ahora la económica está estancada o tiende a estancarse. La derecha espera su momento porque las contradicciones de esta sociedad son enormes.

Entonces no hay nada más importante –no importa el lugar desde donde desarrolle la actividad- para quién siente la causa de la humanidad, que ayudar a preservar lo conquistado, sabiendo a la vez que ello no va a ser posible si no se avanza en un programa de transición que permita a la humanidad ayudar a la predominancia del modo de producción capitalista a morir en paz.
sipagola@adinet.com.uy

domingo, 19 de mayo de 2019

Homenaje a Maestros y Maestras de Colombia



 Por Manuel Humberto Restrepo Domínguez:

El 15 de mayo de 1867, en Querétaro los republicanos derrotaron al imperio francés que se había concentrado allí sus tropas. En homenaje a esta conquista en 1917 se declaró el día del maestro y en 1918 comenzó a celebrarse. En 1950, sobre esa misma fecha del 15 de mayo se estableció con el mismo significado del día original del maestro, pero con otro contenido, la fiesta de San Juan Bautista de la Salle, -francés, Teólogo y Pedagogo dedicado a la educación de la infancia especialmente de los sectores más empobrecidos-, como patrono de los educadores,



Unesco posteriormente propuso conmemorar de manera homogénea la celebración el día el 5 de octubre, y en la misma dirección la conferencia de ministros y directores de educación de las américas en panamá en 1943 propuso hacerlo el 11 de septiembre. Finalmente, ante los desacuerdos, cada país seleccionó su propia fecha. Colombia lo hace siguiendo el mandato de Pio XII, que proclamó a San Juan Bautista de la Salle. Bolivia celebra en junio 6, Brasil en octubre 16, Chile en octubre 16, Cuba en diciembre 22, Nicaragua en junio 29, Venezuela en enero 15, entre otros.

En cualquier caso, la pregunta central de la conmemoración, sigue siendo la de qué significa ser maestro o maestra, y cuáles son sus retos en la sociedad de hoy, máxime si esta está atravesada por conflictos de larga duración como los nuestros. Maestros y Maestras, en todo caso anuncian siempre un sentido de construcción, de creación colectiva, histórica y social, son términos para vivirlos en plural y en colectivo, no son un asunto meramente individual del que se ocupa una persona en solitario. Maestro o Maestra, evocan al saber, a ser los amigos de la sabiduría y a ejercer con humildad esa sabiduría, pero también del saber hacer de cada saber especifico un instrumento de teoría y praxis útil a la transformación de las condiciones materiales y de formación del ser humano y de luchas, que como las de hoy son para devolverle el sentido mismo a la vida ante el despojo del capital que todo lo convierte en mercancía.

Maestro o Maestra, son una función de los contextos, no son los que solo exponen, disertan o repiten con sus palabras lo que otros han dicho. La Maestría del Maestro y la Maestra pasan por la conciencia, son quienes han colocado como columna vertebral de su andar al saber, al continuo rumiar del saber, del ir despacio por los caminos complejos de las ciencias, las artes y las humanidades, sin fragmentar, parcelar ni convertir en mero indicador al conocimiento, ni venderlo a pedacitos.

Maestros y Maestras no son dioses, tampoco diablos, ni mendigos, son humanos aferrados a la lógica de aprender a obrar de manera correcta, ética, sin pretender hacer fortuna ni recibir medallas al honor, de modo que cada acto encierre en sí el efecto apetecido, y que tratan de determinar con máxima precisión cuales partes componen un todo y en que partes se puede descomponer. 

Ser Maestros y Maestras invita a construir contextos para vivir con dignidad, sin opresiones, ni sometimientos, el ser del Maestro y la Maestra tienen origen en la libertad y de ella se desprenden sus luchas, sus compromisos para no solo exponer, si no exponerse, ahí quizá esta la diferencia entre el que sabe y expone y el que enseñando y circulando saberes se expone, habla lo que las sociedades homogéneas se niegan a escuchar. Bonita tarea, ahí está su grandeza, la humilde y sencilla grandeza humana de ser maestros y maestras, francos, con la frente en alto para mirar el horizonte y devolverle los colores que la guerra se llevado con su paso.

El Feliz Día de Maestros y Maestras de Colombia, evoca la aventura de quien llena crea circunstancias para vivir con dignidad y que cuando llega a un lugar, pone en movimiento todo lo que existe, promueve, transforma, agita, anima, lucha….     
           
mrestrepo33@hotmail.com

sábado, 11 de mayo de 2019

Torrentes de cambio para remover la conciencia social y política


Por Mario Sierra:
Vicisitudes humanas sociales y políticas

En los umbrales de un nuevo siglo, después de un pasado de indiferencias y de tantas otras vicisitudes humanas resuenan en el eco de un mundo incierto la sapiencia de abuelos, padres y de aquellos maestros del talante humano, la teoría, la práctica y el ejemplo de la civilidad preñadas con el apoyo de la cultura griega y del viejo mundo que dieron honor al comportar del hombre.


Las enseñanzas de un Carreño y de otros ilustres maestros del civismo, del contrato social  y del arte de gobernar que no volverán, fueron la base para edificar una sociedad llena de valores que hoy han quedado en el olvido de las bibliotecas y en los andenes de las librerías de nuestras ciudades porque el don de leer se circunscribe a páginas de violencia, de pornografía, de maquillaje de la información y la basura que producen mentes que la mediocridad les hizo perder la razón, para realzar la irracionalidad.

. Aprender  los modales en el hogar, la escuela, la iglesia y tantos  otros lugares del compartir diario, aprender a respetar a la mujer, al niño, al anciano, al diferente, al hombre por su dignidad, edad y gobierno, a la naturaleza, a  cumplir  al orden personal, a cumplir los  compromisos adquiridos, al  comportarnos según los lugares, a respetar los signos patrios, al saber dar gracias, al compartir, al saber conducirnos públicamente cuando se reclama un derecho, a amar a Dios y al prójimo….En fin  tantas normas de civilidad, fundamentos de paz y respeto que hoy reclamamos con ahínco  pues se salieron también de los pensul académicos que hoy luchamos por recuperar que un estado no tiene la capacidad de establecer pues allá la contaminación  y la pérdida de valores  y ética reboza. Hay que acabar el divorcio estado y comunidad.

No podemos olvidar que el hombre vive en relación al mundo en comunidad y colaboración con los demás hombres y la naturaleza. La vida humana es de con-vivencia y la tarea del hombre es de transformación. Es el trabajo y la interrelación de los hombres la fuerza que convoque a la convivencia como dimensión plegada a la relación con el mundo. La convivencia, la civilidad no es un mero accidente, es la apertura para que los hombres lleven a cabo la cultura del civismo, la cultura ciudadana. Lenguaje, comunicación y símbolos se entrelazan para que los hombres unan sus identidades personales en mutuo entendimiento para que todo valor permanezca en la existencia humana y no en los laberintos de la inconciencia sin límites.

 Y que queda de la perdida de la civilidad, de la cultura ciudadana, ¿de la convivencia armónica’? intolerancia, violencia, incultura, irrespeto, inseguridad, desunión, pérdida de valores. La cultura del hogar, de la ciudad, del campo, la cultura social y política, de pensamiento, de ideología, del querer comunitario crea justicia social fundando lazos de solidaridad hacia ideales comunes representando la identidad de los hombres circunscrita en la constitución.

En la convivencia cada ser encuentra razones para el bien común en medio de toda diferencia humana. Estamos en épocas donde se han provocado nuevas corrientes sociales, estamos viviendo cambios de valores, pero no obstante no se pueden relevar aquellas normativas sociales que han dado preponderancia a las relaciones entre los hombres, a la preservación del medio y todo lo que tiene que ver con el hombre como ser social.

Estamos viviendo la nueva era de la comunicación donde lo digital aflora en medio de redes sociales distorsionantes de la verdad con sus confusas expresiones que desencadenan en transgresiones humanas y a esta era se suma el estado con la distorsión de la verdad y se basa en la forma como no se socializan muchas gestiones públicas, muchos planes de desarrollo y muchos actos que debe ser del conocimiento de la sociedad, que se vienen a conocer gota a gota.

La civilidad conecta al hombre consigo mismo, con su ambiente, con sus formas de vida, con su cultura propia para ejercitar convivencia que le permita una vida agradable, sana integralmente y llena de sentimientos de paz. La civilidad es una forma social y política para que entre toda la comunidad se integren soluciones a los problemas propios de una ciudad que un estado no cumple con el mandato de hacer respetar la vida, honra y bienes de sus ciudadanos, Eso es una violación al estado de derecho que implica el ejercicio de sanciones penales y administrativas.

En esta época globalizante importadora de culturas urge que la civilidad sea   una esencia viva para resistir la importación de lo que no se adecue a nuestra sociedad. Quien lo creyera, pero la civilidad es un componente de la paz pues hace que las relaciones estén alimentadas por el respeto que une en medio de las diferencias humanas, en medio del neoliberalismo toxico y otras formas desobligantes que atacan la comunidad en especial la más débil.

La civilidad como principio, como formación cultural y conquista debe ser una obligación para un obrar orientado a hacer un mundo mejor, de mayor entendimiento entre los hombres. La convivencia social no tiene nada que ver con la actitud primaria que ejercen personas que reaccionan con violencia, que reaccionan con aires de imponencia por sus dotes económicos, por sus posiciones sociales o profesionales, o por sus rangos, o porque unas viven un sentir de menosprecio o inferioridad.  En todos estos estilos humanos se descuida el alma de la convivencia social, el alma del trato humano, el alma de la hidalguía de ser persona, el alma de interrelacionar socialmente el alma de la igualdad que nos da la creación y se extiende ante los hombres por aquello de la democracia y las leyes-

La civilidad es un remover la conciencia para que se revivan los principios de integración consolidando comportamientos de urbanidad social que va desde tener una ciudad limpia. Calles aseadas, uso respetuoso y ordenado de los ser vicios públicos, atención en las normas de tránsito, respeto por las filas para hacer diligencias, mantenimiento del medio ambiente natural, conservación de los parques comunales, conservación de avisos públicos, no obstaculizar andenes y vías, conservar los frentes de las residencias y jardines comunales, no botar basuras en ningún espacio público salvo los destinados para ello. Una frase del precursor Antonio Nariño dice que “Hay que entender saber la atención y la urbanidad inclusive a los enemigos” esto no es otra cosa que decir que la civilidad no tiene límites ni preferencias, es universal, libera de toda limitación, donde haya espacios de orientación del mundo que vivimos

No puede existir civilidad si se pierde las riendas del valor humano, del valor patrio, del valor religioso, del valor cultural, del valor de las costumbres.  La paz empieza cuando el hombre se respeta a sí mismo, a los demás   y sus culturas, esa paz empieza en el interior de cada ser. Cualquier mal proceder desarticula cualquier proceso social a lo cual le sobreviene un total malestar social.  No habrá civilidad cuando exista un estado al frente de un poder irracional. Hoy la civilidad se mueve entre pobreza absoluta, entre desempleo, entre desigualdades, entre el engaño y la mentira como ocurre con las funciones del estado.

Es en estos casos donde la comunidad debe alzar sus voces, de imponer su rebeldía para rechazar el oprobio democrático- A la sociedad la enferma la actitud hostil de una política pública, donde existen los excesos de gobierno y la escases de justicia social. No es la represión el sentir estatal, que lo refleja cuando viola la libertad de expresión, cuando reprime la protesta legal, cuando reprime los derechos con los cuales una sociedad exige se respete sus derechos.
 Nuestras comunidades viven diversas guerras sociales y todo por la falta de unidad comunitaria, de civismo social en barrios. Veredas, municipios., donde los jóvenes carecen de ese principio comunitario siendo esta comunidad de jóvenes poseedoras de grandes capacidades cuyo aporte será invaluable, pero en esencia falta voluntad política, falta identidad, falta sentir la vida.

Cuando uno observa esta desintegración social surge la acción de la naturaleza que con sus leyes nos enseñan cuanto podemos hacer si nos apropiamos de ese interés colectivo convirtiéndolo en esa masa crítica que todo lo puede con querer y voluntad.  La incivilidad se ha generalizado en el ambiente humano lo que nos lleva a buscar herramientas para combatirla siendo un arma la ética social, la política social propia de las comunidades y las instituciones

Convivir en comunidad es sentir ese espacio de ciudad, de campo.  acogerlo, amarlo, sentirlo, ver su riqueza arquitectónica, ambiental magnificada en sus espacios sencillos, idílicos, culturales, es realzar la calidez humana que transita por sus calles y veredas convirtiéndonos en guías para emblema tizar los entornos para que sean conocidos en toda su magnificencia y calor humano, con sus costumbres de un pasado que añoramos y sus recuerdos llenos de esperanza.

En los inicios del siglo 21 en medio de desaciertos en todos los ámbitos resuena el eco de un mundo con nuevas perspectivas que nos dice que no podemos seguir siendo contaminados por la indiferencia y los conflictos, que los medios cívicos, la cultura y el conocimiento nos conducen a aprender a convivir, a crear estilos de vida comunitarios propios de la existencia humana., establecidos en agrupaciones solidarias, llenas de espíritu que se sientan responsables unas de otras. Así es que crece la sociedad, así es que se fortalecen los sentimientos sociales, políticos o religiosos para un mundo nuevo con unas normas de creación social como es la civilidad o cultura ciudadana para que sean un imperativo social que cumplir como base para fortalecer la paz espiritual, material, la paz social, la paz política.

El deterioro social es de tal magnitud que todos estamos llamados a realizar cambios so pena de sucumbir pues la escalada humana por la depredación no se detiene. La ambición del hombre no tiene otra meta que elevarse como un dios arroyando a su paso todo lo que encuentra. Este viacrucis se vive en medio del síndrome depresivo, la angustia ante tanta decepción. La política y la religión que se suponen están para realzar los valores, crear bien común y unidad social provocan desconfianza que hacen que el miedo se apodere del hombre y la desconfianza prime.

Hoy el hombre es un torrente de deseos y exigencias de sus derechos que a cada minuto ha ido perdiendo. Existe un sometimiento social al cual ha sido difícil zafarse. Los poderes sociales y políticos imperan aun en medio de los contrastes, las bifurcaciones, las brechas, los poderes que tienen en la invasión de la tecnología de consumo un aliado y un distorsionador del pensamiento libre. Un dialogo político dice que el hombre es un juguete de los dioses y de todo poder terrenal.

La convivencia social exige llevar a cabo procesos generadores de cambio político y social que revolucione el ambiente negativo del orden que atenta contra el bien de la comunidad. Con tino de alcance a voces de distintos pensamientos sociales digamos que la libertad no existe como tal mientras las crisis ahondan. La vida para el hombre se ha convertido en supervivencia, donde deambulan en el ambiente tantos muertos de hambre y miseria a merced de unas leyes y unos dogmas confusos, llenos de incomprensión, en un entorno que se asemeja a una gran dictadura teniendo el aval político y religioso y el económico, donde la religión y su culto son un mercado, y lo político es el engaño y la mentira como forma de gobernar.

Las instituciones sociales que deben estar para el beneficio social, son profanadas por la corrupción, el saqueo y el uso para violar derechos. El capitalismo lo somete todo. La persona humana queda sometida a una mercancía al valor del mercado despojándolo de su dignidad.

 Hombre y sociedad viven al asombro del marginamiento, conduciéndose a perder capacidad de pensar, de decidir, de relacionarse, de actuar, aunque el sentir del asombro se ha perdido debido a la existencia de un poder sin límites con rasgos dictatoriales quien omite que sea respetada la vida de sus ciudadanos y que hoy se ve con muerte de tantos líderes sociales.

El diario vivir tiene grandes enemigos... Las guerras comerciales, las guerras institucionales, ambientales, las guerras políticas., guerras del narcotráfico. En estas   guerras hay apéndices cuyos efectos recaen sobre la comunidad como el caso de la salud, la educación donde tantos vividores se están enriqueciendo a costa de la vida de una nación. Hoy vivimos la irracionalidad para vivir -

Dostoievski quien retrato el alma humana señalo que…Cada uno de nosotros es culpable de todo, ante todos, y yo más que nada.... Como seres de masa no podemos excluirnos ni social ni políticamente y menos tratarnos como medios pues perdemos identidad de persona. Civilidad implica contacto con el otro, nuestro prójimo, visible. La vida comunitaria es de lucha por todo lo que hace posible la existencia- Toda sociedad es posible, siendo crítica de la realidad con un llamado ético para defender los derechos con el espíritu de la revolución humanista de la esperanza. 

marsblawyer@gmail.com

miércoles, 27 de febrero de 2019

Ningún título garantiza conocimientos y menos honestidad prefiero a honestos sin título



Por Pedro Echeverría V.:
1. Aunque es común en el sistema capitalista o “moderno” el “triunfo” de los títulos, de los privilegios académicos, sobre la población sin estudios escolares, el ejemplo de ayer de cómo la joven Edith Arrieta, usada en un cargo en Conacyt, fue expulsada del trabajo por no tener un título universitario y sólo poseer un título de “diseñadora de modas”, me causó mucha indignación. La colaboración de Arrieta “se dio en el contexto de la elaboración de un diagnóstico preliminar sobre el estado de la agricultura campesina y su agrobiodiversidad en el área de conservación agrícola de Ciudad de México”. Subrayo que nunca nadie podrá asegurar que los títulos académicos sean garantía de conocimientos y mucho menos de honestidad.

2. Ya mis maestros Iván Ilich, Paolo Freire, A.S.Neill,  Everett Reimer y muchos más, me han enseñado en los últimos 60 años el papel de la escuela en la sociedad capitalista. Luego de los grandes movimientos estudiantiles de 1968 la educación escolarizada comenzó a desplomarse al convertirse en simple requisito para lograr un empleo o para ascender en la pirámide política y económica. Pienso que si no leemos a los autores antes señalados jamás nos daremos cuenta que la escuela es una de las formas más efectivas de manipulación de la conciencia. Y no es culpa de los profesores, sino de un sistema social capitalista que crea y fortalece las escuelas para inducir a los estudiantes a asimilar lo que el mercado manda.

3. En el sistema capitalista los trabajadores (sean obreros, campesinos, maestros) siempre luchan por un salario y condiciones menos jodidas de empleo; jamás luchan contra el sistema capitalista que los explota y oprime con el fin de derrotarlo o desaparecerlo. En el caso de los maestros el asunto es más grave porque educan la mente, el pensamiento de sus alumnos. Si sólo lucharan por mejores salarios y prestaciones estarían pidiendo mejores condiciones por ayudar al sistema capitalista para seguir manipulando con las mismas ideas. Por ello los maestros, sino luchan por una escuela liberadora, crítica, participante, continuarían siendo los trabajadores que sólo están en busca de más dinero para seguir haciendo lo que les ordenan.

4. Para comprender que ser funcionario para servir al pueblo no es una cuestión de títulos escolares y que lo más valioso es la honestidad y los deseos de servir, en “Un mundo sin escuelas” señala Illich que “en todo el mundo las escuelas son empresas organizadas y concebidas de modo que copian el orden establecido, ya sea revolucionario, conservador o evolucionista”. Ni los profesores ni los estudiantes deciden nada, todos los planes, programas, asignaturas los dicta el poder en función de la necesidad de la empresa. Freire en su “Pedagogía del Oprimido”, Reimer en “La escuela ha muerto”, Neill en “Sumerhill” y los jóvenes del 68 francés, alemán y de EEUU, en “La rebelión estudiantil y la sociedad contemporánea”, caminan justos en su crítica demoledora.

5. Cuando he escuchado críticas a funcionarios ladrones y asesinos, recuerdo que todos tienen títulos académicos que lucen en la sala de su casa. Recuerdo que en México más del 80 por ciento de la población no posee título alguno buscando adornarse con la honestidad y la solidaridad. El pueblo que votó por López Obrador no tiene títulos académicos, aunque las “modistas”, “diseñadoras” y “costureras” son trabajos artesanales muy comunes en las amas de casa proletaria. Espero que en el nuevo mundo dejemos de rendirle pleitesía a la “ciencia” y la “tecnología” como nuevos dioses que producen muchos privilegios. La gente sencilla es mejor porque no posee privilegios que defender y es gente de servicio. (14/II/19)

alterar26@gmail.com