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miércoles, 5 de agosto de 2020

¿Hacía una nueva guerra fría? (Parte I)



Por Sergio Rodríguez Gelfenstein:
En días pasados prometí reflexionar sobre el tema del inicio de una nueva guerra fría. Cada vez mayor cantidad de analistas comentan acerca de su renacimiento esta vez entre Estados Unidos y China. Las mayores divergencias están asociadas a si dicha fase de las relaciones internacionales ya comenzó o está en proceso de gestación.

Tomando en consideración que el anterior conflicto de estas características desarrollado en prácticamente toda la segunda mitad del siglo pasado forjó una estructura bipolar de las relaciones internacionales, que a su vez signó el comportamiento de los actores en el escenario global, cabe analizar si estamos o no en una etapa similar, también, vale preguntarse si es esta una nueva versión de guerra fría o copiará las características de la anterior.


Al definir el momento en términos estratégicos es de perogrullo afirmar que vivimos una etapa de declive de Estados Unidos y ascenso de China en su calidad de potencias mundiales. Este proceso que se venía desarrollando -al menos- desde comienzos de este siglo, sufrió una aceleración a causa de la pandemia de Covid19.

Estados Unidos salió exitoso de la guerra fría del siglo XX, para lo cual se alió con China en contra de la Unión Soviética. Ahora, pretende repetir el proceso en dirección contraria, es decir aliarse con Rusia contra China. En este sentido, de las veladas insinuaciones pasó abiertamente a las propuestas que han sido rechazadas frontalmente por la dirigencia rusa.

El pasado 3 de agosto en un artículo del portal Sputnik titulado “Por qué Estados Unidos habla ahora de una ´amistad` con Rusia” se afirma que: “El […] 23 de julio, el secretario de Estado de EEUU, Mike Pompeo, admitió la posibilidad de que Moscú se involucre en una confrontación contra Pekín. El diario Financial Times informó que ciertos círculos en EEUU promueven la idea de unirse con Rusia para hacer frente a China y esperan encontrar grietas en las relaciones entre los dos países”.

La respuesta rusa vino en voz de la vocera de su ministerio de relaciones exteriores María Zajárova quien afirmó que  “…era ´ingenuo` el intento de EEUU de involucrar a Rusia en la campaña antichina” y agregó que Rusia "tiene la intención de fortalecer aún más la cooperación con China, que consideramos como el factor más importante para estabilizar la situación en el mundo".

Dando continuidad a la perseverante visión de Pompeo en este ámbito, el 21 de julio durante su estancia en Londres de manera desvergonzada exhortó a todos los países del mundo a rechazar al Partido Comunista de China y crear una coalición en su contra. De forma simbólica, tres días más tarde al dar un discurso en California en la biblioteca y museo presidencial Richard Nixon (primer mandatario estadounidense en visitar China en 1972, dando paso a la apertura de relaciones diplomáticas entre los dos países), el ex director de la CIA y ahora canciller estadounidense arremetió con un violento discurso de fuerte carga ideológica en la que llamó a aislar a China, desmintiendo a aquellos que pensaban que el diferendo entre los dos países estaba basado en exclusivas contradicciones de carácter comercial y/o tecnológico.

Esta nueva etapa de la confrontación de Estados Unidos contra China fue inaugurada en su faceta económica, financiera, comercial y tecnológica en marzo de 2018 tras la aplicación por parte del Presidente Trump de sanciones y aumento de aranceles a productos chinos importados. Posteriormente, durante el año 2019 además de elevarse las afectaciones al comercio de uno y otro lado, Estados Unidos dio explícito apoyo y financiamiento a las violentas manifestaciones de grupos radicales en Hong Kong, cuyas demandas fueron escalando desde peticiones de orden reivindicativo hasta declaraciones de rechazo al sistema político de China. Así mismo, la potencia norteamericana incrementó su cooperación militar con Taiwán y acrecentó la presencia de sus fuerzas armadas en los mares adyacentes a China en clara provocación que tensó aún más la situación en el entorno y en los vínculos bilaterales.

La llegada del año 2020 trajo consigo la pandemia del coronavirus y con ella las recriminaciones de parte de Estados Unidos contra China acusándola de haber sido la causante del surgimiento del virus y su expansión global. Trump llegó a llamar al microorganismo como “virus chino” contradiciendo la opinión de los científicos y la OMS que aún no han logrado determinar el origen del mismo. La aspereza y mordacidad de la retórica anti china de las principales autoridades de Estados Unidos y las medidas que se han tomado en todo ámbito, han llevado al escalamiento del conflicto y obligado a China a responder con reciprocidad e inaugurar un discurso agresivo ajeno a las tradiciones y costumbres de su diplomacia.

Durante este año, también se ha visto un involucramiento mayor de Estados Unidos en asuntos internos de China como la situación de las regiones autónomas de Xinjiang y Tíbet, manteniendo la acometividad en relación a Hong Kong y su apoyo a Taiwán, lo que le ha ido dando al conflicto un carácter multifacético que se manifiesta en diferentes talantes.

En el área de la tecnología, la abrumadora distancia que hasta hace solo unos años mantenía Estados Unidos sobre China se ha ido acortando a pasos acelerados. Aunque hay variadas expresiones del avance de China en esta materia, en los dos últimos años se podrían citar cinco hechos que marcan un progreso sustancial de la nación asiática. Ellos son:
1.            El envío exitoso en enero de 2019 de una nave espacial que se posó en la cara oculta de la luna, hecho ocurrido por primera vez en la historia.
2.            El lanzamiento con ocho meses de adelanto a Occidente de la tecnología de 5ta. Generación (5G). Vale decir que Estados unidos había obtenido las cuatro anteriores con sobrada distancia respecto de sus competidores.
3.            La capacidad científica para enfrentar exitosamente la pandemia de Covid19 cuando era desconocida en el mundo y atacaba prácticamente con exclusividad a ese país durante los meses de enero y febrero.
4.            El lanzamiento de la primera misión espacial a Marte.
5.            El lanzamiento del tercer satélite para completar la red de 35 aparatos de la tercera generación de su sistema de geolocalización Beidou (BDS), como alternativa al estadounidense GPS. 
En el plano militar, la confrontación ha estado signada –como se dijo antes- por la presencia creciente y en actitud provocadora de la Armada de Estados Unidos que ha llegado a reunir dos portaviones junto a sus fuerzas de tarea en los mares adyacentes a China, incentivando sus diferendos limítrofes con países de la región que se están discutiendo en el marco de negociaciones diplomáticas.

De la misma manera, Estados Unidos ha creado una nueva dinámica bélica enlazando sus bases militares en Japón, Corea, las islas Guam y otras posesiones en el Pacífico, Filipinas, incorporando ahora en este dispositivo a Australia que se ha transformado en un firme ariete tras su subordinación absoluta a la lógica imperial estadounidense. En este marco, también han hecho grandes esfuerzos para incorporar las bases militares que tuvieron en Vietnam hasta 1975, para incluirlas en el gran arco naval que están construyendo en torno a China. De la misma manera, Estados Unidos está intentando agregar a India en su mecanismo de pivote asiático creado por el presidente Barack Obama. En esa lógica estimulan los diferendos fronterizos entre las dos potencias asiáticas en el Himalaya.

Pero, tras todo este contexto de pugna y contienda, en realidad se esconde una lógica de confrontación antagónica en términos políticos e ideológicos como lo ha hecho saber el presidente Trump durante sus comparecencias en las asambleas generales de la ONU de 2017, 2018 y 2019 en las que derrochó tiempo y verborrea llamando a combatir el socialismo, un sistema que Estados Unidos había declarado como desaparecido de la faz del planeta. Incluso se llegó a hablar del “fin de la historia” tras la desaparición de la Unión Soviética.

Vale decir que en este último discurso en la máxima asamblea planetaria el 24 de septiembre de 2019, ante representantes de todas las naciones del mundo, Trump se encargó de recordar que: “Tengo el inmenso privilegio de dirigirme a ustedes hoy como el líder elegido de una nación que valora la libertad, la independencia y el autogobierno sobre todas las cosas. Estados Unidos, después de haber gastado más de 2.500 billones de dólares desde mi elección para reconstruir completamente nuestro gran ejército, es también, por mucho, la nación más poderosa del mundo”.
CONTINUARÁ


miércoles, 8 de julio de 2020

El mañana es hoy




Por Víctor Manuel Barceló R.:

Señalábamos que los coletazos de la Pandemia del Covid 19, tocarían en sus entrañas a los sistemas de vida vigentes, como expresión primera de su embate sobre la humanidad. Por razones de análisis requerimos centrarnos en la revisión de los tres pilares fundamentales que consideramos podrían sostener una nueva manera de gestionar la existencia en el planeta Tierra, respetando el hábitat de todos los seres vivos, mediante la construcción de un Sistema General que asuma tales compromisos, a través de una auténtica sustentabilidad y sostenibilidad.



Los tres pilares propuestos estructurarían el Sistema General (SG) -respondiendo a la idiosincrasia de cada pueblo o comunidad- constituyéndose por: un subsistema educativo que forme integralmente para una vida sostenible, que partiendo de lo local planee y actúe planetariamente; un subsistema económico y social cuyas normas de actuación permitan gobernar obedeciendo a los designios de la población organizada y consciente y, un subsistema de relaciones internacionales que se soporte en aquellos acuerdos que llevaron a crear organismos multilaterales con todos los países existentes, globales o regionales, cuyos compromisos plantean perspectivas de atención a las afectaciones al hábitat y a la construcción de formas de vida que desechen las confrontaciones entre naciones y dentro de ellas, rigiéndose  por normas de libertad, soberanía, respeto a las determinaciones de los pueblos y solución pacífica de las controversias.

Por razones de espacio veremos cada uno de los subsistemas, en principio. El primero señalado -todos son igual de importantes- es el educativo, al que la pandemia trae dislocado y obligará a trabajos muy acentuados, si queremos ponerlo en sintonía con el tipo de vida que podemos construir, aprovechando las condicionantes vistas y por apreciarse en el inmediato futuro.

Este tema es el que rige la conformación de los Sistemas de vida. Su visión y misión permean todas las etapas de la existencia del ser humano sobre el Planeta. Mucho se caminó en este terreno, desde que la humanidad se conformó en tribus, comunidades, pueblos y naciones. En cada caso lo sustantivo de las conformaciones educativas tocaban la definición de nación -cuando esta se convino- considerando los intereses específicos para sostenerse como conglomerado.

A partir de entonces, la sociedad planetaria experimenta innovaciones provenientes de la ciencia y la tecnología de punta, que llevan a cambios en la economía, política y sistemas de vida. Tales cambios, crecientes a un ritmo incontrolable, requieren atención especial para lograr una educación de excelencia, que responda a las necesidades reales de pueblos y comunidades, estructuras básicas de la sociedad de cualquier nación, que requieren una formación para la vida sustentada en los valores ancestrales que les aglutinaron e impulsaron a integrarse y formar naciones.

En cada momento histórico existieron seres humanos que visualizaron a la educación como la puerta a la solución de muchos males que acongojan a la sociedad, Sobresalen –por genio, persistencia y resultados– quienes aportan conocimiento, producto de profunda observación de la realidad y con tal investigación, influencian en alto grado las formas de la educación, trascendiendo hasta el presente en las tesis fundamentales y la didáctica.

Así ocurre en claustros de la Edad Media –que no reseñaremos– pero, sobre todo, desde los albores del Renacimiento Euroasiático (S. xvi y xvii), con Juan Amos Comenio –escuela paidocéntrica– y posteriormente (S. xviii y xix) con el suizo J. Heinrich Pestalozzi -madre trascendente en formación del niño-. En el mismo tiempo histórico, el filósofo y pedagogo alemán Johann F. Herbart define como fin supremo de la educación, alcanzar moralidad y virtud.

Dicha coyuntura trota por encima de reductos oscurantistas y se zambulle en pueblos y ciudades –en medio de guerras y desconcierto–. Kant y Rousseau dan bases a la pedagogía. De sus porfías surge la comprensión de la ciencia como base de la educación, en relación con la moral y la naturaleza. La educación transita con John Dewey –la escolaridad es un método para la transmisión de la cultura– en especial con María Montessori, durante la 2ª Gran Conflagración Mundial, del 2º tercio del S. xx, enfrentando al fascismo.

Su método otorga libertad al educando, acotado por límites que respetan su capacidad de aprender, anticipándose a métodos actuales de enseñanza-aprendizaje.

Lazos de unión entre S. xix y xx: el francés C. Freinet –la imprenta en la escuela y la cooperativa– y Paulo Freire, brasileño del siglo xx –pedagogía de la esperanza–, todo proceso educativo debe partir de la realidad que rodea a cada
individuo.

El Constructivismo puede entenderse como aglutinador de la historia de la educación universal y procesador de tesis y propuestas didácticas, construidas bajo principios e investigaciones de otras ciencias (Biología, Psicología, Neuroeducación, Neurosicología, Sociología, Antropología, Filosofía, Historia y Medicina). En esta corriente confluyen varios criterios. Los más significativos son aportados por: Jean Piaget, con su enfoque psicogenético; la orientación Sociocultural de Vygotsky con su zona de desarrollo próximo; el Cognitivo de Ausubel con sus aprendizajes significativos y aportaciones de Humberto Maturana desde Chile, en la comprensión de lo humano, desde su dinámica biológica. Ver: Víctor Manuel Barceló Rodríguez. “El trípode de la Educación” Serie Educare. El Colegio de Puebla, 2013. isbn: 978-607-7676-33-1 www.colpue.edu.mx

Acerca del constructivismo -señalo en mi libro- Mario Carretero sostiene que “el individuo no es producto exclusivo del ambiente ni simple resultado de sus vocaciones internas”.
Es hazaña propia, día con día acondicionada. Es resultado de la interacción entre los dos factores mencionados. Según la visión constructivista, el conocimiento no es copia de la realidad, es construcción del ser humano que se realiza –ya lo manifestamos- todos los días, dependiendo de la presentación inicial que exponemos de nueva información y de la actividad externa, interna o ambas, que desarrollemos al respecto.

Los mentores o profesores van construyendo bases y consolidando metodologías, para que la interacción padres, docentes, educandos, lleven al proceso de la educación para la vida, a través de modelos escolarizados, que integren en la tarea a la sociedad. La escuela es más que el centro de reunión para la actividad educativa. Docente, maestro o guía, junto a padres de familia o tutores, realizan la mágica y hermosa función de formar niños, adolescentes y jóvenes, capacitándoles para enfrentar las vicisitudes de su presente e ir construyendo su futuro con éxito.  Ver: https://www.exe.org.mx/

v_barcelo@hotmail.com

sábado, 20 de julio de 2019

A 40 años, un sentimiento renovado de amor por Nicaragua



Por Sergio Rodríguez Gelfenstein:
“Con cenizas, con desgarros
con nuestra altiva impaciencia,
con una honesta conciencia,
con enfado, con sospecha,
con activa certidumbre
pongo el pie en mi país,
(pongo el pie en mi país)
y en lugar de sollozar,
de moler mi pena al viento,
abro el ojo y su mirar
y contengo el descontento”.

Vuelvo a Managua, hoy 19 de julio de 2019, 40 años después he vuelto una vez más, lo he hecho muchas veces, pero ésta es muy significativa. Hay que decir que, en realidad, la entrada victoriosa del Frente Sur “Benjamín Zeledón” a la capital se produjo el 20 después de salir de la frontera meridional del país el día anterior y pasar la noche en Granada donde el jubilo popular se desbordó en una ciudad que solo semanas antes estaba controlada por la Guardia Nacional somocista que a fuego y sangre sometía la rebeldía popular que habría de conducir al fin de la dictadura.


De ahí, el recorrido a través de Masaya, el recorrido por la ciudad y la estrecha carretera (hoy amplia avenida) que unía esta ciudad con la capital en la que mujeres, hombres y niños que desbordaban alegría y entusiasmo, nos apabullaban con el cariño y la admiración que sentían por el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) que había logrado por fin, abatir a la dictadura.

Nuestra primera parada fue  en un espacio eriazo después de transitar las polvorientas calles del Reparto Schick ( en ese momento no sabía que se llamaba así) rodeados de niños que se subían a los camiones para acribillarnos a besos, mujeres y hombres que nos colmaban de amor y nos regalaban café y frutas, hasta que recibimos la orden de trasladarnos al Chipote (en la loma de Tiscapa) donde hasta hace dos días atrás se ubicaban las oficinas de la seguridad nacional de Somoza, lugar en que debíamos dislocar las unidades de artillería hasta recibir nueva orden. Así lo hicimos y una vez cumplida la misión y establecida la guardia, nos dirigimos a la Plaza de la Catedral cuyos restos sobresalían del abandono de la ciudad, 7 años después del devastador terremoto de diciembre de 1972.

Hoy, volví a hacer una parte del recorrido por la carretera de Masaya, los barrios orientales, la Loma de Tiscapa y la Plaza en la que reposan los restos inmortales de los comandantes Carlos Fonseca Amador y Tomás Borge, fundadores del FSLN y el coronel Santos López, enlace histórico  entre el ejército del general Sandino y esta nuevo milicia que se habría de transformar para crear el nuevo escudo de defensa que ahora sí, para siempre, garantizaría la defensa de la soberanía y la dignidad de Nicaragua.

Como dice la canción del Inti Illimani, he vuelto a poner el pie en mi país, cuya sangre comenzó a fluir por mis venas desde el mismo momento que entronicé mi vida con la de su pueblo, con sus luchas y sus emociones, con sus angustias y dolores, con sus alegrías y celebraciones. El más grande los americanos, Simón Bolívar dijo: “Para nosotros, la patria es la América”, con esa convicción  es que puedo decir que he vuelto a mi país a renovar mi compromiso de servirle en todo lo que esté a mi alcance, porque hace cuarenta años, el ímpetu de mis años juveniles, el convencimiento de que no hay nada mas hermoso en la vida que luchar por la libertad y la visión estratégica del comandante Fidel Castro, me dio la oportunidad de atar indisolublemente y para siempre a este país, el transcurrir de mi existencia. 

“Vuelvo hermoso, vuelvo tierno,
vuelvo con mi espera dura.
Vuelvo con mis armaduras,
con mi espada, mi desvelo,
mi tajante desconsuelo,
mi presagio, mi dulzura.
Vuelvo con mi amor espeso,
vuelvo en alma y vuelvo en hueso
a encontrar la patria pura
al fin del último beso”.

En este país, paradójicamente viví lo mejor y lo peor de mi vida, el triunfo, la victoria, el fracaso, el camino hacia estadios superiores de lucha, así como el ignominioso fin de mi misión como embajador, inexplicable e inexplicada, o más bien explicada por los entresijos insondables de la política. Aquí me formé, aquí crecí, aquí comencé mi transitar por el mundo de las relaciones internacionales, aquí fui constructor y lo más importante, aquí pude ser hacedor de la voluntad del pueblo. ¿Qué más se puede esperar? A Nicaragua solo le debo agradecimiento, “…vuelvo con mi amor espeso, vuelvo en alma y vuelvo en hueso, a encontrar la patria pura, el fin del último beso”.

Ni siquiera el infortunio que produjo la intempestiva salida de mi responsabilidad diplomática muchos años después, pudo alterar mi relación de amor con Nicaragua, con su pueblo, con su ejército y con tantas personas que me prodigan con su amistad fraternal, sincera, profunda y desinteresada,  amistad pura, amor incondicional, de ese que se acera con la vida y con la lucha, que se pone a prueba todos los días en la gloria y en las celebraciones pero sobre todo en la derrota y los retrocesos, porque cuando se tiene la convicción de que se ha elegido el camino de enfrentar a los poderosos, se debe saber que la vida no solo será de laureles y de miel, sino también de espinas y tumbas.

Y recordando a Martí, puedo decir que a Nicaragua he venido a cultivar rosas blancas para el amigo sincero que me ha dado su mano franca a través de estos últimos años, pero también para el cruel que pretendió arrancarme el corazón con que vivo. Rosas blancas para todos.

Vuelvo a Nicaragua una vez más agredida, cuarenta años después el enemigo es el mismo, hoy agazapado detrás de los medios de comunicación, no bombardean con los Push and Pull y los obuses de 105 ms., lo hacen desde los cómodos estudios de televisión imperiales, desde la irracionalidad de la administración que pulula por la Casa Blanca de Washington, desde el afán desmesurado de lucro de los grandes propietarios de la riqueza  y desde ese engendro que se llama redes sociales, que es el nuevo escenario donde al parecer se desarrolla el combate y donde las clases medias deliberan acerca de cuál es el mejor lugar para ubicarse en su  eterno afán de ser y parecerse a sus explotadores para colmar sus aspiraciones de dos carros y tres televisores. Visionario Sandino, el General de Hombres Libres dijo. “Sólo los obreros y campesinos llegarán hasta el final”.

El año pasado, la solidez de la revolución sandinista se puso a prueba, las instituciones y el pueblo fueron sometidos a una brutal embestida insurreccional de una variopinta combinación de fuerzas en la que confluyeron -bajo coordinación de la Embajada de Estados Unidos y la jerarquía de la iglesia católica- sandinistas resentidos que se fueron a cobijar bajo la bandera de las 50 estrellas, lumpen y delincuentes, empresarios a los que las pingües ganancias obtenidas en los últimos años gracias a la estabilidad y el éxito del proyecto sandinista le parecían ínfimas para sus deseos de fortuna infinita, sin importar el costo y al que en un primer momento, se sumaron sectores sandinistas descontentos por errores cometidos. Fueron tres meses entre abril y julio en que la realidad conjeturaba el fin del gobierno presidido por el comandante Daniel Ortega.

Sin embargo, el pueblo tuvo capacidad para reorganizarse, resistir la embestida y bajo conducción del FSLN recuperar el control y comenzar a estabilizar el país, no obstante, el daño hecho a la economía ha sido letal, pasarán muchos años hasta que el país pueda volver a los índices previos al conflicto. Todos fueron afectados y la armonía en que se vivía y que permitía dar gobernabilidad, estabilidad, crecimiento económico y mejora en las condiciones de vida de los más humildes se ha paralizado transitoriamente.

Hoy es duro constatar que hay amigos en el gobierno y amigos en la oposición. Esto también puso a prueba a la izquierda, el movimiento popular y los sectores progresistas y democráticos de América Latina que se dividieron en su mirada sobre Nicaragua. La propaganda imperial hizo lo suyo, haciendo que, para algunos, los errores cometidos en la gestión del gobierno y el FSLN fueran el epicentro del conflicto. Como si hubiera obra realizada y revolución ganada que no cometa errores. Solo quien ha participado de ellas sabe lo que es enfrentarse todos los días a la presión y a la coacción imperial en sociedades donde nadie, ni siquiera los dirigentes están exentos de los cantos de sirena que vienen del norte a ofrecernos un futuro mejor bajo su cobijo. Ilusos que llevan años diciendo que son de izquierda, muchos sin haber ganado nada nunca en su existencia, cuyas vidas militantes han estado plagadas de errores y no entienden que, como dije antes que 40 años después el enemigo es el mismo.

Si los errores fueran el problema central del conflicto, ¿por qué Estados Unidos no hace nada por derrocar a presidentes ladrones como Macri y Piñera, o a asesinos como Duque o represores genocidas como el sátrapa de Honduras, Juan Orlando Hernández?, ¿por qué si el problema central son los errores cometidos en el gobierno no hicieron nada contra los últimos cinco presidentes peruanos, presos o condenados por corrupción? ¿por qué Estados Unidos es gran amigo y apoya irrestrictamente a Bolsonaro, racista, xenófobo y misógino confeso?

Si Daniel Ortega hubiera sido como Lenin Moreno, traidor, mentiroso y cobarde, Estados Unidos le hubiera perdonado todo y estaría sentado en el olimpo de los dioses junto a Trump. En esto me sigo apegando a las enseñanzas de Fidel que Tomás Borge me recordaba cada vez que nos veíamos: “Cuando estés confundido y no sepas donde estar, fíjate en qué lado se encuentra Estados Unidos y ponte en la trinchera de enfrente”. Con Nicaragua, ahí estoy y ahí estaré siempre.
Cierro con la canción “Vuelvo” de Inti Illimani que me ha servido para recrear este sentimiento de amor por Nicaragua:
“Vuelvo al fin sin humillarme,
sin pedir perdón ni olvido.
Nunca el hombre está vencido:
su derrota es siempre breve,
un estímulo que mueve
la vocación de su guerra,
pues la raza que destierra
y la raza que recibe
le dirán al fin que él vive
dolores de toda tierra”.
sergioro07@hotmail.com