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sábado, 20 de junio de 2020

¿Está el mundo en manos de un psicópata?




Por Manuel Montañez:

Desde hace tiempo venimos diciendo que ya a nadie le debe sorprender que haya presidentes con antecedentes delictivos, asesinos, genocidas, violadores de derechos humanos, narcotraficantes, paramilitares, homofóbicos, racistas, o xenófobos. No creo que cualquiera de esas condiciones -algunas o todas- sea fundamento de asombro. Al revés, ello es consustancial con el sistema capitalista que arrastra todas esas lacras, por lo que poner a uno de los suyos en el más alto lugar de la administración es lo natural.



La democracia representativa como expresión política del sistema capitalista no es democrática ni es representativa.

En los hechos, es una dictadura de los poderosos. Aquella idea de que la democracia es el gobierno de las mayorías dejó de ser una realidad, si es que en algún momento lo fue. Hoy, la mayor parte de los gobiernos del mundo son de minoría, habida cuenta que el sistema ha alejado a los votantes de las urnas con las consiguientes altas abstenciones que en muchos casos llega a 50% y más. En esa medida, los “líderes” son favorecidos con el apoyo de entre 20 y 30% de los electores, con lo cual se legaliza una democracia ilegitima, que se expresa cotidianamente en cualquier encuesta de opinión.

Pero a esta desgracia se ha venido a sumar una mucho peor y más peligrosa. Desde hace casi un siglo el mundo no se veía inmerso en el peligro de un liderazgo irracional, fuera de control que responde a situaciones de orden subjetivo que la política no puede manejar. Nos enfrentamos a la actuación sicopática de algunos dirigentes, en especial de Donald Trump. Así, tengo la impresión que los instrumentos de la política, la economía y el derecho no son suficientes para dar respuestas a variables que entran en el terreno de lo absurdo, lo insensato y lo disparatado. Se hace necesario recurrir a la siquiatría y la sicología para ajustar los comportamientos políticos frente a liderazgos como los de Trump y en menor medida Bolsonaro, Piñera y Uribe que violentan las normas elementales de conducta política transformando el arte de la conducción del Estado en una suma de voluntades fanáticas que se sustentan en el desprecio y el odio a la humanidad. Duque no, Duque es teledirigido por el otro, por eso en Colombia le dicen su presidente.

El sicólogo catalán Oscar Castillero Mimenza se propuso en un artículo descubrir las características psicológicas de Adolfo Hitler. Para ello se basó en los perfiles diseñados por el destacado sicólogo estadounidense Henry Murray quien realizará en 1943 el primer perfil sicológico de Hitler por encargo de la Oficina de Servicios Estratégicos de Estados Unidos (OSS por sus siglas en inglés). El informe titulado: “Análisis de la personalidad de Adolf Hitler: con predicciones para tratar con él antes y después de la rendición de Alemania” es un referente obligado para este tema, aunque sólo fue dado a conocer en 2004.
Castillero advierte -de la misma manera que lo hicieron todos los especialistas consultados para este artículo- que sin haber podido tener un tratamiento directo con el paciente, “la única manera de tratar de establecer algo semejante a un perfil psicológico es el análisis de sus discursos, sus actos y las ideas que transmitió a través de la escritura”.

A partir del estudio de Murray, Castillero hace nueve consideraciones que emergen del estudio de personalidad del líder nazi:
1.            Egolatría y complejo de Mesías.
2.            Dificultades para la intimidad.
3.            Sentimientos de inferioridad y auto desprecio.
4.            Desprecio hacia la debilidad.
5.            Perseverancia.
6.            Carisma y capacidad de manipulación.
7.            Teatralidad.
8.            Obsesión por el poder.
9.            Poca capacidad de empatía.
Consultada al respecto, Una profesora jubilada de la Escuela de Sicología de la Universidad Central de Venezuela que pidió no ser identificada, opinó que las consideraciones de Castillero, pueden ser perfectamente aplicadas para confirmar que la personalidad de Trump es análoga a la de Hitler.

Según la ex docente: “su discurso, comportamiento y sus acciones denotan características similares”. Afirmó que el individuo sicópata no es curable ni puede superar la enfermedad.  En un caso como este, que refiere a un individuo inteligente y de alto nivel, con carisma y capacidad para engañar y manipular, con abiertas manifestaciones egocéntricas y de baja empatía, generalmente se refiere a personas con serias dificultades para configurar una personalidad estable, necesitan ser reconocidos, porque en la mayoría de las veces no lo han sido en su infancia o juventud y que han padecido carencias afectivas.

El “Manual de diagnóstico y estadística de los trastornos mentales” quinta edición, publicado por la Asociación Americana de Psiquiatría establece que: “La psicopatía es un trastorno de la personalidad complejo caracterizado por dificultades emocionales, conductuales y de relación. Su repercusión es clínica, social y judicial. […] se traduce en la aparición simultánea de problemas en tres vertientes: en su relación con los demás, en su afectividad y en su conducta.

Esta “biblia” para los diagnósticos de trastornos mentales en Estados Unidos establece que: “Los psicópatas se caracterizan por tener sentimientos de grandeza, ser arrogantes y egoístas. Presumen de una gran importancia hacia ellos mismos y tienden a culpabilizar a los demás de sus fracasos y deficiencias. Fácilmente se aprovechan de los demás utilizando el encanto, la manipulación y el engaño. Sus emociones son superficiales y poco sinceras, y tienen pocos remordimientos cuando causan daño a alguien. Presentan una falta de empatía y son fríos y superficiales”.

Alicia Pérsico, sicóloga clínica, profesora de la escuela se Sicología de la Universidad Centroamericana (UCA) de Managua, Nicaragua, después de coincidir con Castillero en que para tener un diagnóstico definitivo se debe tratar al paciente para saber qué elementos influyen en un determinado comportamiento, cree sin embargo que sí se pueden detectar comportamientos inadaptados a la sociedad tras la manifestación de exacerbados patrones de desprecio y violación de los derechos  de los demás  en ciertos individuos, que se relacionan con criterios de trastorno  sociópata (antisocial o psicopático ) de la personalidad.

Estos individuos poseen una distorsión en su observación del contexto, creen que lo que ellos piensan es la realidad al margen de lo que puedan opinar otros. Pero, para justificar sus consideraciones necesitan un colectivo que le de coherencia a su punto de vista.

La profesora Pérsico aprecia que cuando una persona de estas características tiene poder, se produce una transformación a través de la cual se siente estar sobre los demás, lo cual es un trastorno grave que influye en las percepciones y en las conductas.

Continúa la académica expresando que en el caso de Trump podría decirse que en Estados Unidos hay un fuerte factor cultural que configura la personalidad de sus ciudadanos resaltando valores de supremacía, que se manifiesta poderosamente en todos los presidentes de Estados Unidos que han sido exponentes  de un pensamiento y una conducta distorsionadas, que los ha llevado a creer que tienen un destino en la historia y que son enviados de Dios, lo cual es condición sine qua non para ser presidente.

Al respecto, el historiador y crítico social estadounidense Morris Berman, que se ha especializado en investigar acerca de la historia cultural e intelectual de Occidente, en un folleto titulado “Localizar al enemigo: Mito versus realidad en la política exterior de Estados Unidos” opina que la religión en ese país impone la noción de que su misión es “democratizar al resto del mundo (mediante la fuerza si es necesario)”.

Berman juzga que ya en los primeros puritanos que llegaron a lo que después sería Estados Unidos existía esa idea de grupo de gente elegida por Dios. En el barco Arabella mientras cruzaban el Atlántico, John Winthrop en 1629 dijo: “Encontraremos que el dios de Israel está entre nosotros…él nos salvará y glorificara puesto que debemos considerar que seremos una ciudad sobre la colina, los ojos de todo el mundo están puestos sobre nosotros”.

Dos siglos después el escritor estadounidense Henry David Thoreau siguió fortaleciendo la idea al afirmar que “…si Estados Unidos no fuera el Gran pionero occidental al que siguieran otras naciones, entonces el mundo – déjenme repetir esto: el mundo- no tendría un verdadero propósito”.

Así, todos los presidentes de Estados Unidos han incorporado en su discurso esta idea de ser el “pueblo elegido”. Miles de religiosos desde sus púlpitos repetían junto a la también escritora estadounidense Harriet Beecher Stowe -famosa por su novela “La cabaña del tío Tom”- que “Dios creó a Estados Unidos para iluminar a toda la humanidad”.

Berman expresa que todo este pensamiento ha tenido una gran influencia en la política exterior de su país porque si se considera que “eres bueno y que el Otro es malo, por definición, después tienes que transpolar esa mitología simplista al mundo, y al demonio con la realidad”.

Este factor cultural al que se refería la profesora Pérsico, tiene -en el caso de Trump- una fuerte influencia dadas sus características faranduleras que le permiten proyectarse y sobrevivir en medio de la adversidad.
A los presidentes de Estados Unidos no le importan las personas en el logro de sus objetivos, no son considerados seres humanos que están muriendo, sino “bajas”. Su discurso solo puede cambiar cuando estas bajas llegan al país (o se producen en el mismo, como ocurrió el 11 de septiembre u hoy, en tiempos de coronavirus) en cajas de madera que son entregadas a sus familiares. Cuando el interés superior es la ganancia y el lucro, “no importa que muera gente inferior que no sirve”. Es el clásico discurso supremacista presente en Trump, de manera sumergida, pero corriente.

Entonces, opera otro factor: el de la culpa, alguien tiene que tener la culpa.

Hoy es China, la OMS, los gobernadores, los medios de comunicación o cualquiera que se le ocurra, pero el presidente nunca. Su narcisismo lo lleva a pensar que no importa cuántos mueran, lo que importa es “America first”. Tiene un objetivo y nadie lo mueve de la búsqueda del mismo.

Son típicos atributos del enfermo, en Trump se manifiesta claramente también un rasgo narcisista distorsionador de la realidad que se revela en su idea de grandeza, en su capacidad de manipulación que lleva a mantener a todos preocupados en las cosas pequeñas. Ese delirio lo lleva siempre a anteponer la palabra “gran” en todo lo que dice: “el gran estado de New York”, “la gran industria de Estados Unidos”, “los grandes trabajadores del petróleo” y otros sin necesidad de ser usado en términos del lenguaje.

Su ego gigantesco, la suposición de que es merecedor de todos los elogios, además de sus apreciables manifestaciones de autoritarismo, prepotencia y arrogancia, su menosprecio por la gente, su necesidad de ser admirado y lisonjeado, su falta de empatía con personas incluso cercanas, su agresividad en el discurso y en su gesticulación van configurando un perfil que calza perfectamente con el de un paciente con rasgos sicopáticos. Así mismo, su ideología y comportamiento racista vienen desde la juventud considerando que su padre fue miembro activo del Ku Klux Klan.

Su discurso no coherente y los continuos cambios en sus convicciones, dan cuenta de una personalidad inestable lo cual es sumamente peligroso cuando se manejan capacidades y posibilidades que influyen en la vida de millones de personas, en este caso cuando se está hablando del hombre que preside el país más poderoso del planeta.

En un mensaje del escritor inglés Nate White que ha sido ampliamente reproducido en las redes sociales, al caracterizar a Trump dice que éste:  “Golpea bajo, lo que un caballero no debe, nunca podría hacer, y cada golpe que apunta está por debajo del cinturón. Le gusta particularmente patear a los vulnerables o los sin voz”.  Agrega: “Se convierte en una forma de arte; es un Picasso de mezquindades; un Shakespeare de mierda”, y continúa: “Sus defectos tienen defectos… Dios sabe que siempre ha habido gente estúpida en el mundo, y mucha gente desagradable también. Pero raramente la estupidez ha sido tan desagradable, o la maldad tan estúpida. Él hace que Nixon parezca digno de confianza y George W. [Bush] parezca inteligente”.

Para finalizar su descripción escribe que “si Frankenstein decidiera hacer un monstruo montado enteramente de defectos humanos, haría un Trump. Y si ser un idiota fuera un programa de televisión, Trump sería una serie”.
Ahora veamos algunas acciones de Trump: Manifestó pública felicidad por el incremento de los pacientes contagiados por coronavirus en Irán.

Aprobó la realización de maniobras militares en Europa, Bahréin, Colombia y el Caribe en el momento más álgido del coronavirus en Europa y Estados Unidos. No le interesó saber que la gripe española reportada por primera vez en Fort Riley (Kansas, Estados Unidos) en 1918 fue potenciada por la primera guerra mundial y llevada de América a Europa por un soldado estadounidense.

Se transformó en el primer presidente que le declara la guerra bacteriológica a sus propias fuerzas armadas si se considera que esta decisión ha significado que además del “Theodore Roosevelt”, los portaaviones “Ronald Reagan”, “Carl Vinson” y “Nimitz” también tienen casos confirmados de coronavirus.
Celebró la destitución del jefe del portaviones “Theodore Roosevelt” que había solicitado que sus marineros pudieran cumplir correctamente la cuarentena.

Incitó a realizar manifestaciones en contra de los gobernadores demócratas que decretaron cuarentena y distanciamiento social, llamando a “liberar a Minnesota. Michigan y Virginia”.
Determinó arbitrariamente la apertura del comercio y las actividades deportivas cuando todavía el coronavirus se encuentra en su mayor apogeo.

Amenazó con cerrar el Congreso de su país, si los parlamentarios no aprobaban las propuestas que él había hecho para designar nuevos cargos en la administración.

Ordenó aprobar en el congreso una ley de apoyo a Taiwán que violenta los acuerdos sobre los que se sustentan las relaciones entre Estados Unidos y China, el mismo día que tuvo una conversación telefónica amistosa con el presidente Xi Jinping.
Insistió sin pruebas en culpar a China de ser causante de la pandemia y a la OMS de ser cómplice de su propagación.

Recomendó el uso de la hidroxicloroquina para el tratamiento del virus, contra la opinión informada de la OMS y de las propias autoridades de salud de su país, sólo porque es accionista del laboratorio francés que produce el fármaco. En Brasil le hicieron caso y se produjeron 11 muertes.

Ordenó retirar el aporte monetario de Estados Unidos a la OMS, en pleno desarrollo de la pandemia.
Estimuló las compras de armas de los ciudadanos como instrumento de defensa previendo que la pandemia y la crisis que pueda producir generará masas disconformes que asalten los comercios y las viviendas.
monlan2001@yahoo.com

miércoles, 22 de abril de 2020

¿Está el mundo en manos de un sicópata?



Por Sergio Rodríguez Gelfenstein:
En el 150 aniversario del natalicio de V.I. Lenin.
A Luis Sepúlveda, hermano, amigo y compañero,
 quien nos dejó antes de tiempo
 para seguirnos acompañando
 con la grandeza de su corazón gigante,
con su generosidad sin límites
 y con su consecuencia irreductible.
 
Desde hace un tiempo vengo diciendo que ya a nadie le debe sorprender que haya presidentes con antecedentes delictivos, asesinos, genocidas, violadores de derechos humanos, narcotraficantes, paramilitares, homofóbicos, racistas, o xenófobos. No creo que cualquiera de esas condiciones -algunas o todas- sea fundamento de asombro. Al revés, ello es consustancial con el sistema capitalista que arrastra todas esas lacras, por lo que poner a uno de los suyos en el más alto lugar de la administración es lo natural.
La democracia representativa como expresión política del sistema capitalista no es democrática ni es representativa. En los hechos, es una dictadura de los poderosos. Aquella idea de que la democracia es el gobierno de las mayorías dejó de ser una realidad, si es que en algún momento lo fue. Hoy, la mayor parte de los gobiernos del mundo son de minoría, habida cuenta que el sistema ha alejado a los votantes de las urnas con las consiguientes altas abstenciones que en muchos casos llega a 50% y más. En esa medida, los “líderes” son favorecidos con el apoyo de entre 20 y 30% de los electores, con lo cual se legaliza una democracia ilegitima, que se expresa cotidianamente en cualquier encuesta de opinión.


Pero a esta desgracia se ha venido a sumar una mucho peor y más peligrosa. Desde hace casi un siglo el mundo no se veía inmerso en el peligro de un liderazgo irracional, fuera de control que responde a situaciones de orden subjetivo que la política no puede manejar. Nos enfrentamos a la actuación sicopática de algunos dirigentes, en especial de Donald Trump. Así, tengo la impresión que los instrumentos de la política, la economía y el derecho no son suficientes para dar respuestas a variables que entran en el terreno de lo absurdo, lo insensato y lo disparatado. Se hace necesario recurrir a la siquiatría y la sicología para ajustar los comportamientos políticos frente a liderazgos como los de Trump y en menor medida Bolsonaro, Piñera y Uribe que violentan las normas elementales de conducta política transformando el arte de la conducción del Estado en una suma de voluntades fanáticas que se sustentan en el desprecio y el odio a la humanidad. Duque no, Duque es teledirigido por el otro, por eso en Colombia le dicen subpresidente.

El sicólogo catalán Oscar Castillero Mimenza se propuso en un artículo descubrir las características psicológicas de Adolfo Hitler. Para ello se basó en los perfiles diseñados por el destacado sicólogo estadounidense Henry Murray quien realizara en 1943 el primer perfil sicológico de Hitler por encargo de la Oficina de Servicios Estratégicos de Estados Unidos (OSS por sus siglas en inglés). El informe titulado: “Análisis de la personalidad de Adolf Hitler: con predicciones para tratar con él antes y después de la rendición de Alemania” es un referente obligado para este tema aunque sólo fue dado a conocer en 2004.
Castillero advierte -de la misma manera que lo hicieron todos los especialistas consultados para este artículo- que sin haber podido tener un tratamiento directo con el paciente, “la única manera de tratar de establecer algo semejante a un perfil psicológico es el análisis de sus discursos, sus actos y las ideas que transmitió a través de la escritura”.

A partir del estudio de Murray, Castillero hace nueve consideraciones que emergen del estudio de personalidad del líder nazi:
1.            Egolatría y complejo de Mesías.
2.            Dificultades para la intimidad.
3.            Sentimientos de inferioridad y auto desprecio.
4.            Desprecio hacia la debilidad.
5.            Perseverancia.
6.            Carisma y capacidad de manipulación.
7.            Teatralidad.
8.            Obsesión por el poder.
9.            Poca capacidad de empatía.
Consultada al respecto, Una profesora jubilada de la Escuela de Sicología de la Universidad Central de Venezuela que pidió no ser identificada, opinó que las consideraciones de Castillero, pueden ser perfectamente aplicadas para confirmar que la personalidad de Trump es análoga a la de Hitler. Según la ex docente: “su discurso, comportamiento y sus acciones denotan características similares”. Afirmó que el individuo sicópata no es curable ni puede superar la enfermedad.  En un caso como este, que refiere a un individuo inteligente y de alto nivel, con carisma y capacidad para engañar y manipular, con abiertas manifestaciones egocéntricas y de baja empatía, generalmente se refiere a personas con serias dificultades para configurar una personalidad estable, necesitan ser reconocidos, porque en la mayoría de las veces no lo han sido en su infancia o juventud y que han padecido carencias afectivas.

El “Manual de diagnóstico y estadística de los trastornos mentales” quinta edición, publicado por la Asociación Americana de Psiquiatría establece que: “La psicopatía es un trastorno de la personalidad complejo caracterizado por dificultades emocionales, conductuales y de relación. Su repercusión es clínica, social y judicial. […] se traduce en la aparición simultánea de problemas en tres vertientes: en su relación con los demás, en su afectividad y en su conducta.

Esta “biblia” para los diagnósticos de trastornos mentales en Estados Unidos establece que: “Los psicópatas se caracterizan por tener sentimientos de grandeza, ser arrogantes y egoístas. Presumen de una gran importancia hacia ellos mismos y tienden a culpabilizar a los demás de sus fracasos y deficiencias. Fácilmente se aprovechan de los demás utilizando el encanto, la manipulación y el engaño. Sus emociones son superficiales y poco sinceras, y tienen pocos remordimientos cuando causan daño a alguien. Presentan una falta de empatía y son fríos y superficiales”.

Alicia Pérsico, sicóloga clínica, profesora de la escuela se Sicología de la Universidad Centroamericana (UCA) de Managua, Nicaragua, después de coincidir con Castillero en que para tener un diagnóstico definitivo se debe tratar al paciente para saber qué elementos influyen en un determinado comportamiento, cree sin embargo que sí se pueden detectar comportamientos inadaptados a la sociedad tras la manifestación de exacerbados patrones de desprecio y violación de los derechos  de los demás  en ciertos individuos, que se relacionan con criterios de trastorno  sociópata (antisocial o psicopático ) de la personalidad.

Estos individuos poseen una distorsión en su observación del contexto, creen que lo que ellos piensan es la realidad al margen de lo que puedan opinar otros. Pero, para justificar sus consideraciones necesitan un colectivo que le de coherencia a su punto de vista.

La profesora Pérsico aprecia que cuando una persona de estas características tiene poder, se produce una transformación a través de la cual se siente estar sobre los demás, lo cual es un trastorno grave que influye en las percepciones y en las conductas.

Continúa la académica expresando que en el caso de Trump podría decirse que en Estados Unidos hay un fuerte factor cultural que configura la personalidad de sus ciudadanos resaltando valores de supremacía, que se manifiesta poderosamente en todos los presidentes de Estados Unidos que han sido exponentes  de un pensamiento y una conducta distorsionadas, que los ha llevado a creer que tienen un destino en la historia y que son enviados de Dios, lo cual es condición sine qua non para ser presidente.

Al respecto, el historiador y crítico social estadounidense Morris Berman, que se ha especializado en investigar acerca de la historia cultural e intelectual de Occidente, en un folleto titulado “Localizar al enemigo: Mito versus realidad en la política exterior de Estados Unidos” opina que la religión en ese país impone la noción de que su misión es “democratizar al resto del mundo (mediante la fuerza si es necesario)”.

Berman juzga que ya en los primeros puritanos que llegaron a lo que después sería Estados Unidos existía esa idea de grupo de gente elegida por Dios. En el barco Arabella mientras cruzaban el Atlántico, John Winthrop en 1629 dijo: “Encontraremos que el dios de Israel está entre nosotros…él nos salvará y glorificara puesto que debemos considerar que seremos una ciudad sobre la colina, los ojos de todo el mundo están puestos sobre nosotros”.

Dos siglos después el escritor estadounidense Henry David Thoreau siguió fortaleciendo la idea al afirmar que “…si Estados Unidos no fuera el Gran pionero occidental al que siguieran otras naciones, entonces el mundo – déjenme repetir esto: el mundo- no tendría un verdadero propósito”.

Así, todos los presidentes de Estados Unidos han incorporado en su discurso esta idea de ser el “pueblo elegido”. Miles de religiosos desde sus púlpitos repetían junto a la también escritora estadounidense Harriet Beecher Stowe -famosa por su novela “La cabaña del tío Tom”- que “Dios creó a Estados Unidos para iluminar a toda la humanidad”.

Berman expresa que todo este pensamiento ha tenido una gran influencia en la política exterior de su país porque si se considera que “eres bueno y que el Otro es malo, por definición, después tienes que transpolar esa mitología simplista al mundo, y al demonio con la realidad”.

Este factor cultural al que se refería la profesora Pérsico, tiene -en el caso de Trump- una fuerte influencia dadas sus características faranduleras que le permiten proyectarse y sobrevivir en medio de la adversidad.
A los presidentes de Estados Unidos no le importan las personas en el logro de sus objetivos, no son considerados seres humanos que están muriendo, sino “bajas”. Su discurso solo puede cambiar cuando estas bajas llegan al país (o se producen en el mismo, como ocurrió el 11 de septiembre u hoy, en tiempos de coronavirus) en cajas de madera que son entregadas a sus familiares. Cuando el interés superior es la ganancia y el lucro, “no importa que muera gente inferior que no sirve”. Es el clásico discurso supremacista presente en Trump, de manera sumergida, pero corriente.

Entonces, opera otro factor: el de la culpa, alguien tiene que tener la culpa. Hoy es China, la OMS, los gobernadores, los medios de comunicación o cualquiera que se le ocurra pero el presidente nunca. Su narcisismo lo lleva a pensar que no importa cuántos mueran, lo que importa es “America first”. Tiene un objetivo y nadie lo mueve de la búsqueda del mismo.

Son típicos atributos del enfermo, en Trump se manifiesta claramente también un rasgo narcisista distorsionador de la realidad que se revela en su idea de grandeza, en su capacidad de manipulación que lleva a mantener a todos preocupados en las cosas pequeñas. Ese delirio lo lleva siempre a anteponer la palabra “gran” en todo lo que dice: “el gran estado de New York”, “la gran industria de Estados Unidos”, “los grandes trabajadores del petróleo” y otros sin necesidad de ser usado en términos del lenguaje.

Su ego gigantesco, la suposición de que es merecedor de todos los elogios, además de sus apreciables manifestaciones de autoritarismo, prepotencia y arrogancia, su menosprecio por la gente, su necesidad de ser admirado y lisonjeado, su falta de empatía con personas incluso cercanas, su agresividad en el discurso y en su gesticulación van configurando un perfil que calza perfectamente con el de un paciente con rasgos sicopáticos. Así mismo, su ideología y comportamiento racista vienen desde la juventud considerando que su padre fue miembro activo del Ku Klux Klan.

Su discurso no coherente y los continuos cambios en sus convicciones, dan cuenta de una personalidad inestable lo cual es sumamente peligroso cuando se manejan capacidades y posibilidades que influyen en la vida de millones de personas, en este caso cuando se está hablando del hombre que preside el país más poderoso del planeta.

En un mensaje del escritor inglés Nate White que ha sido ampliamente reproducido en las redes sociales, al caracterizar a Trump dice que éste:  “Golpea bajo, lo que un caballero no debe, nunca podría hacer, y cada golpe que apunta está por debajo del cinturón. Le gusta particularmente patear a los vulnerables o los sin voz”.  Agrega: “Se convierte en una forma de arte; es un Picasso de mezquindades; un Shakespeare de mierda”, y continúa: “Sus defectos tienen defectos… Dios sabe que siempre ha habido gente estúpida en el mundo, y mucha gente desagradable también. Pero raramente la estupidez ha sido tan desagradable, o la maldad tan estúpida. Él hace que Nixon parezca digno de confianza y George W. [Bush] parezca inteligente”.

Para finalizar su descripción escribe que “si Frankenstein decidiera hacer un monstruo montado enteramente de defectos humanos, haría un Trump. Y si ser un idiota fuera un programa de televisión, Trump sería una serie”.
Ahora veamos algunas acciones de Trump:
  1. Manifestó pública felicidad por el incremento de los pacientes contagiados por coronavirus en Irán.
  2. Aprobó la realización de maniobras militares en Europa, Bahréin, Colombia y el Caribe en el momento más álgido del coronavirus en Europa y Estados Unidos. No le interesó saber que la gripe española reportada por primera vez en Fort Riley (Kansas, Estados Unidos) en 1918 fue potenciada por la primera guerra mundial y llevada de América a Europa por un soldado estadounidense.
  3. Se transformó en el primer presidente que le declara la guerra bacteriológica a sus propias fuerzas armadas si se considera que esta decisión ha significado que además del “Theodore Roosevelt”, los portaaviones “Ronald Reagan”, “Carl Vinson” y “Nimitz” también tienen casos confirmados de coronavirus.
  4. Celebró la destitución del jefe del portaviones “Theodore Roosevelt” que había solicitado que sus marineros pudieran cumplir correctamente la cuarentena.
  5. Incitó a realizar manifestaciones en contra de los gobernadores demócratas que decretaron cuarentena y distanciamiento social, llamando a “liberar a Minnesota. Michigan y Virginia”.
  6. Determinó arbitrariamente la apertura del comercio y las actividades deportivas cuando todavía el coronavirus se encuentra en su mayor apogeo.
  7. Amenazó con cerrar el Congreso de su país, si los parlamentarios no aprobaban las propuestas que él había hecho para designar nuevos cargos en la administración.
  8.   Ordenó aprobar en el congreso una ley de apoyo a Taiwán que violenta los acuerdos sobre los que se sustentan las relaciones entre Estados Unidos y China, el mismo día que tuvo una conversación telefónica amistosa con el presidente Xi Jinping.
  9. Insistió sin pruebas en culpar a China de ser causante de la pandemia y a la OMS de ser cómplice de su propagación.
  10. Recomendó el uso de la hidroxicloroquina para el tratamiento del virus, contra la opinión informada de la OMS y de las propias autoridades de salud de su país, sólo porque es accionista del laboratorio francés que produce el fármaco. En Brasil le hicieron caso y se produjeron 11 muertes.
  11. Ordenó retirar el aporte monetario de Estados Unidos a la OMS, en pleno desarrollo de la pandemia
  12. Estimuló las compras de armas de los ciudadanos como instrumento de defensa previendo que la pandemia y la crisis que pueda producir generará masas disconformes que asalten los comercios y las viviendas.

Saque Usted sus propias conclusiones.  
sergioro07@gmail.com

sábado, 30 de noviembre de 2019

El rostro político de la represión



Por Oscar Bravo:
“Todo es según el color del cristal en que se mira”

La dinámica política en Suramérica ha tenido en los últimos meses toda una serie de contradictorias interpretaciones sobre el sentido y significado de una radical agitación social que se ha dado en diferentes países que tienen gobiernos derechistas y pro imperialistas, que se han caracterizado por formar parte de toda una campaña internacional, para “acusar” de represores y violadores de los derechos humanos, a los gobiernos latinoamericanos y caribeños, que son progresistas, simpatizantes de la izquierda y decididamente antiimperialistas…


Ésta perversa campaña para satanizar a los gobiernos de corte socialistas, ha contado con una significativa ayuda financiera del imperio del norte y con una firme disposición de la gran maquinaria mediática de la derecha internacional, que se han encargado de manipular las realidades, para construir matrices de opinión, que haga ver a “la represión” como una modalidad exclusiva de gobiernos indecentes y antidemocráticos…y que la derecha, son “la luz de la libertad”…”los más respetuosos del Estado de derecho”…”la derecha es la perfección de la tolerancia política”…

Sin embargo, la agitada realidad social suramericana, dice otra cosa: grandes y multitudinarias manifestaciones antigubernamentales, paros y huelgas generales, golpes de estado, revueltas populares…pero la derecha intenta invisibilizar todo lo que está ocurriendo en sus respectivos países, cuando lo primero que hicieron fue “culpar a Maduro” de las actividades de calle, sin jamás referirse a las verdaderas causas de la manifestaciones, porque también la despachan con un simplismo sospechoso, cuando dicen que esos que están en la calle, son una serie de desadaptados sociales….

También observamos, el tratamiento silencioso que hacen organismos tales como La ONU, La OEA y la particular actitud de La Alta Comisionada para la defensa de los derechos humanos de Las Naciones Unidas, que intentan minimizar ante el mundo, la bestial y descarada represión en contra de las personas que se han manifestado en contra de “los perfectos gobiernos de la derecha”, con muertos, heridos, personas que han quedado ciegas, desaparecidos, torturados, violaciones, detenciones ilegales…

Es muy lamentable, que para evitar que afecte políticamente a los gobiernos de la derecha suramericana, no exista una condena formal por parte de los organismos competentes en materia de los derechos humanos, en contra de los desproporcionados usos de la violencia por parte de los cuerpos represivos, tanto policiales, como militares…
Es decir, los gobiernos de la derecha, no reprimen, solo se defienden…
Politólogo.
bravisimo929@gmail.com


miércoles, 30 de octubre de 2019

Reflexiones electorales en Uruguay



Por Rubén Suarez:

El conocer los resultados electorales, nos lleva a pensar que está en todos nosotros hoy más que nunca unirnos, saber responder como es debido al 40 % del pueblo uruguayo y los pueblos del mundo que ven al Frente Amplio con orgullo y modelo de unidad de izquierda, es el Uruguay de la utopía, el u topos en este escenario político donde la coherente derecha se une al influjo de EEUU y sus míseros intereses de clase.



Vemos como la oligarquía festeja con lacalle , el empresario explotador con novik , los golpistas de todas las dictaduras en Uruguay con Talvi, los represores y violadores de DDHH con Manini, el zizageante oportunista con Mieres, o sea toda la derecha retrógrada y explotadora contra el Frente Amplio, para volver al país del oscurantismo, la explotación la falta de derechos y la represión.

Hoy más que nunca "Nada debemos esperar si no es de nosotros mismos"

Ya recomenzamos la lucha por el ballotage, los Frenteamplistas conocemos de luchas, conocemos como luchar contra el fascismo, lo hicimos en la dictadura cívico Militar del partido colorado (bordaberry) y el partido nacional (mendez), contra los gobiernos entreguistas de quienes vinieron después, y ganamos (sanguinetti, lacalle,batlle).

A redoblar la militancia a convencer cara a cara, a cada vecino, amigo, familiar, etc.

Venceremos y luego festejaremos porque los  sueños justos y solidarios no pueden, no deben parar.

A todos: ¡ya a militar!  no quedarse en la casa, con alegría salir a buscar los votos y ahora sí a redoblar la militancia, a no quedarse en casa.

Gracias a los que participaron en esta primera fase y a los que no lo hicieron que lo hagan ahora; con un apretado abrazo, felicitar a la militancia por el esfuerzo que hicieron y a los que se quedaron cómodos en su casa un llamado de atención, pues la derecha viene para restaurar el viejo sistema de las oligarquías entreguistas.

A redoblar el ideal, la lucha, la solidaridad a llenar Uruguay de banderas Frenteamplistas, unidad, ¡solidaridad!  que solo se puede darse con un cuarto gobierno frenteamplista.

Luchemos por la esperanza de construir un mundo mejor que solo es posible con el Frente Amplio.

Director Internacional
conaicop.uy@gmail.com
Consejo Nacional e Internacional de Comunicación Popular


miércoles, 7 de agosto de 2019

No hay lugar para el odio en nuestro país, pero sí hay países de mierda



Por Rolando Prudencio Briancon:
La reciente matanza de casi una treintena de personas en los EE.UU., debe dejar ser mirado por el mundo como otra de las tantas que se viene dando en los EE.UU., y que se están naturalizando por aquella idea, que si bien puede ser una de las causas, como es la legal tenencia de armas que les está permitida a los estadounidenses, pero que en el fondo tapa, solapa, otras razones que en su raíz es al rampante racismo que está en ascenso en los EE.UU., desde la llegada de Trump a la Casa “Blanca”.


Y no es que se trate de una obsesiva ojeriza contra Trump, sino que son los hechos los que a lo largo de lo que va su administración han mostrado una declarada intolerancia hacia los extranjeros; y sobre todo a los migrantes, y que además instrumentalizó esta intolerancia a través de decisiones que como presidente dictó, una de ellas ha sido la resolución 6061, dictada en 2016.

Pero además ha sido su verbalizada beligerancia contra los migrantes que lanzó inicialmente contra los mexicanos para justificar la construcción del Muro, a quienes trató de “criminales, violadores, traficantes de droga”, y de ser la pero gente. O el trato que Trump dio a los niños migrantes
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Pero no sólo que esa su agresiva adjetivación la lanzó contra los mexicanos, sino que se abrió otro frente de ataque con los países africanos, quienes, cuestionándose inquirió: “¿Por qué recibimos a gente de países de mierda?” Es por ese mojigato motivo por el que Trump las palabras que Trump dijo sobre que: “No hay lugar para el odio en nuestro país”, luego las matanzas en El Paso y Dayton, no hacen más que mostrar una doble moral de su congoja, tal como el gobernador de New York Andrew Cuomo, ha manifestado que: "Mientras el presidente cobardemente se doblega a la Asociación Nacional del Rifle, la epidemia de la violencia de las armas está desgarrando a nuestra nación y la gente se está muriendo”.

Es esa soberbia con la que Trump ha decidido gobernar su país, como su descomunal desdén hacia los demás lo que está extraviando su relación con la realidad; tal como es otra su otra onírica obsesión de: “Hacer Grande América”. O en vano hace poco insinuó inquiriendo la posibilidad de ir a la guerra: ¿Cuándo fue la última vez que ganamos una guerra?”.

 Son este tipo de declaraciones, y hasta de políticas que patéticamente muestran que cada vez más la decadencia del imperio yanqui es innegable, pues su verdadera decadencia es la moral, la de su integridad que la ha hecho más patente Trump, que mientras advierte que no hay lugar para el odio, es quien más ha fomentado ese sentimiento hacia sus semejantes.

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martes, 3 de julio de 2018

EEUU el No 1 en la lista de países con sicópatas disparadores


Por Rolando Prudencio Briancon:
Los distintos gobiernos de EE.UU., han sido, y son ¡número 1!, en elaborar listas para señalar qué países son o: narcotraficantes, o violadores de derechos humanos, o terroristas, o que no respetan la propiedad intelectual, etc.; o cómo ahora que el gobierno de Trump ha elaborado una lista “negra” -persiste su subconsciente supremacista- en la que incluye a Bolivia y Venezuela -junto a Rusia Belice Irán Corea del Norte- como países que no hacen nada contra el delito de trata y tráfico de personas; pidiendo además que se les impongan sanciones.

Desde luego que no hay país perfecto en el planeta, y todos tienen sus propios problemas sociales, económicos, etc., que es en lo que debería enfocarse para superarlos, antes de constituirse en el paradigmático censor de señalar a unos y otros sobre distintas problemáticas que atraviesan.

En el caso de los EE.UU., quien aparte de ser el censor No 1 para criticar a los demás; está en la punta de los países en el que cualquier psicópata coge un arma, y arma una escabechina -españolismo para referiste a un masacre- disparando a todo lo que se mueva.

Ayer mismo en las narcisistas narices de los norteamericanos de ver al resto del mundo por encima del hombro, creyéndose superior  a los demás; Jarrod W. Ramos en la ciudad de Annapolis -a una hora de Washington- ha abierto fuego contra varios civiles, y ha dejado 5 muertos y otro tanto de heridos. Y esta no es una matanza aislada, hace poco ocurrió lo propio, y en lo que va la administración Trump, los casos han sido intermitentes y ya incontables, en los que sus psicópatas hacen de las suyas disparando a discreción.

¿Cuál el motivo de tanta matanza en el país que además mata por todo el mundo? Tal vez la respuesta está implícita en la pregunta; pero también por el hecho de que la tenencia de armas es legal en los EE.UU., y la mala noticia para los norteamericanos, es que la RNA (Asociación Nacional del Rifle), ha sido uno de los mayores aportantes de fondos para la campaña de Trump, y ha sido esa la razón por la que cualquier iniciativa congresal para prohibir, o siquiera limitar la tenencia de armas, se ha diluido en el desactivo discurso de Trump de: “hacer Grande América”. Vale decir que en las mismísimas palabras del informe sobre la trata de personas: “EE.UU., no hace los esfuerzos mínimos para la eliminación del delito de Masacres Sangrientas”.

Así que el trofeo en cuanto a mayor cantidad de sicópatas disparadores que dispara a discreción, es para… -con redoble de tambor incluido- ¡los EE.UU!
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viernes, 22 de junio de 2018

EEUU e Israel formalizan su fobia contra los derechos humanos de los niños


Por Rolando Prudencio Briancon:
La cobardía se ha convertido en el sentido común de los poderosos;  quienes además quieren contagiar a la opinión pública de esa cobardía, convalidándolo como un comportamiento válido. Vale decir que los poderosos quieren convertir como algo natural y lógico para el sentido común, el que la cobardía y el abuso de autoridad sean asumidos por la opinión pública como algo paradigmático de parte de los paladines de la “democracia y la libertad” que intentan enseñarle al mundo entero lo que es válido.



En la práctica el mundo acaba de ser testigo de las más cobardes agresiones que se pueda cometer contra los seres humanos más indefensos que hay, como son los niños, ya que a través del decreto migratorio de “Tolerancia Cero” dictado por Trump, se ha ordenado la deportación de los padres migrantes, aislando así a los niños de sus progenitores; pero además encerrándolos deshonrosamente en jaulas.

Decía que los poderosos están naturalizando en el sentido común, que es válido agredir a los más débiles, como en éste caso: los niños; tal como lo hacen los israelitas contra los niños palestinos, cuando bombardean escuelas en Gaza, matando niños palestinos inocentes, de quienes la hoy ministra de justicia de Israel Ayelet Shaked dijo no hace mucho que había que: “matarlos como a ratas en sus madrigueras”. Y es que para ambos países sólo cuentan los derechos humanos de ellos, y que cuando se afecta el de terceros -para precautelar los suyos- le dicen con un diestro y siniestro cinismo que son: daños colaterales.

Así es como la embajadora estadounidense ante la ONU Niki Halley ha justificado el abandono de la Comisión de Derechos Humanos de ése organismo, señalando: “Durante demasiado tiempo, el Consejo de Derechos Humanos ha sido un protector de los violadores de los derechos humanos y un agujero negro de prejuicios políticos”.

Claro que en los hechos quienes han sido y son los verdaderos “protectores de violadores de Derechos Humanos”; son los mismo EE.UU., quienes provocadoramente protegen por ejemplo a terroristas como Posada Carriles, o a genocidas como Sánchez de Lozada y Sánchez Berzaín; y cuántos otros, quienes incluso hoy se han convertido en analista del Instituto Internacional de la Democracia, como es el caso de Sánchez Berzaín. O Netanyahu, quien durante la Operación “Plomo Fundido” y todos sus ataques genocidas contra Gaza, han dejado cientos y miles de huérfanos.

Pero la mala noticia para los EE.UU. e Israel es que el unipolarismo ha pasado a ser ya historia en un mundo multipolar como el de hoy. No en vano la vocera  de la Cancillería rusa, María Zajárova ha señalado a una periodista éste miércoles que: “EE.UU., al retirarse del Consejo de Derechos Humanos ha demostrado su desprecio no solo por el propio Consejo, sino por la ONU en general”.

Así que hoy; en la soledad de su soberbia, acompañado únicamente por el Estado genocida y terrorista de Israel, es que acaban de formalizar su fobia contra el mundo entero, retirándose del Consejo de Derechos Humanos de la ONU.

Estamos entonces en un nuevo ciclo histórico en el que la lucha de clases, que es el motor de la historia se va a dar entre: el Imperio y los Derechos Humanos del mundo
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