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sábado, 28 de marzo de 2020

Entre el ser y el hacer



Por Oscar Bravo:
Las especificidades humanas, pasan por reflexionar sobre las distintas dimensiones que se materializan en la realidad social y la construcción cultural de las acciones individuales y colectivas en los procesos civilizatorios que giran alrededor de una triada, sin un orden lineal: involución, evolución y revolución…en la que el ente identificatorio de las personas y su sentido, pasan por una serie de interrogantes, para intentar “conocer al ser” desde una mirada de angustia existencial: ¿quién soy?...¿quiénes somos?...¿que nos caracteriza cómo ser?...¿somos lo que creemos que somos?...¿cómo queremos que se identifique al ser?...¿seres sociales, gregarios o culturales?...¿cuál es el impacto de la consciencia de clases en el ser?...¿el pensamiento alimenta y dibuja al ser?...


Cuando “el ser” entra en contacto con su entorno y aparece en una constante retroalimentación con una realidad concreta que se modifica, surge “el hacer”, como los caminos de expresión material de un ser, que se ajusta a una dinámica social que se entrecruza entre múltiples niveles epistemológicos, que van desde las fundamentaciones teóricas, pasando  por el arte, la ciencia y la tecnología, hasta las más complejas reflexiones filosóficas sobre los encuentros y desencuentros entre el ser y hacer…

Al intentar visualizar esos intrincados y difusos espacios que parten desde el ser y retornan a su endogeneidad cultural que transforma o solidifica lo que se es o lo que se quiere ser…aparece el sentido de propiedad, como interpretación y percepción entre el ser y el hacer, con el surgimiento del uso, la disposición y el disfrute, con la utilización de una dupla estratégica: el tener y el poseer desde el entorno interno, (pensamientos, sueños, ideas) hasta el ámbito más externo del ser, (vínculos, poder y relaciones)…

Existe una importantísima área disciplinar que juega un papel protagónico en la construcción de todo ese piso epistemológico, que identifica a esa luz y sombra que oscila entre el ser y hacer: la dimensión educativa…que perfila a la formación como una situación social crucial para acercar al conocimiento a un ser que materializa su hacer, desde una praxis del saber, que esclaviza o libera, según los objetivos culturales ideológicos del hacer…

Politólogo.
bravisimo929@gmail.com


martes, 5 de junio de 2018

Prepara Putin una sorpresa a EEUU en el Caribe


 Por German Gorraiz López:
El cese del bloqueo de Estados Unidos contra Cuba, exigido por vigésimo sexto año consecutivo en la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas y aprobado de forma abrumadora por 191 votos a favor y 2 votos en contra (EEUU e Israel), reafirma la libertad de comercio y navegación ante un bloqueo anacrónico instaurado por Kennedy en 1.962 y que habría supuesto para la Isla unas pérdidas directas e indirectas estimadas en 110.000 millones $ según el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y más de un Billón $ según el Gobierno cubano. Así, según Prensa Latina, entre mayo de 2012 y abril de 2013, las pérdidas causadas por el bloqueo a la salud pública cubana serían de 39 millones $ debido a la imperiosa necesidad de adquirir medicamentos e instrumental en mercados lejanos.
Las medidas cosméticas tomadas por la Administración Obama en su Primer Mandato Presidencial siguiendo la estela de la Administración Clinton (relajación de las comunicaciones y el aumento del envío de remesas a la isla así como el inicio de una ronda de conversaciones sobre temas de inmigración), dejaban intacto al bloqueo y no cambian sustancialmente la política de Washington, aunque reflejaban el consenso de amplios sectores del pueblo norteamericano a favor de un cambio de política hacia la Isla auspiciado por la decisión del régimen cubano de terminar con el paternalismo estatal y permitir la libre iniciativa y el trabajo por cuenta propia.

Sin embargo, la renovación automática por parte de EEUU por un año más del embargo comercial a la isla atentarían contra el vigente sistema financiero y político internacional y podrían suponer para Cuba pérdidas estimadas en cerca de 50.000 millones de $, abocando *al régimen de Raúl Castro a la asfixia económica.

Así, Bergoglio habría participado discretamente en la secreta negociación llevada a cabo entre Cuba y EEUU para romper el deshielo entre ambos países mediante el intercambio de Alan Gross y un oficial estadounidense por tres miembros de “Los 5”, seguido de la desaparición de Cuba de la lista estadounidense de Países Terroristas y de la apertura de Embajadas con el objetivo último de instaurar las bases de una nueva doctrina “interpares” en las relaciones bilaterales EEUU-Cuba, siendo “perentorio” el finiquito de un bloqueo que dura ya 53 años y que corre el riesgo de convertirse en endémico, con las perniciosos efectos colaterales que ello podría conllevar.
De otro lado, Petrocaribe fue creado en 2005 por iniciativa de Venezuela con el objetivo de suministrar combustibles a los países miembros en condiciones ventajosas de pago, como créditos blandos y bajas tasas de interés y estaría integrado por 18 países (incluidos Honduras, Guatemala, Cuba, Nicaragua, República Dominicana, Haití, Belice y una decena de islas del Caribe). La nueva estrategia de EEUU sería estrechar lazos comerciales y militares con los países de Petrocaribe ante el peligro de contagio mimético de los ideales revolucionarios chavistas al depender en exclusiva de la venezolana Petrocaribe para su abastecimiento energético, empezando por el presidente dominicano Danilo Medina, no siendo descartable el finiquito del Petrocaribe y la subsiguiente asfixia energética de Cuba.
La miopía geopolítica de Donald Trump

Donald Trump habría adoptado como leit motiv de su Presidencia eliminar todo vestigio del legado obamaniano. Así, tras el intento de finiquitar el Obamacare, el anuncio de revisión del Tratado NAFTA y la retirada de EEUU del Acuerdo de París contra el Cambio Climático, (medidas cosméticas fruto de la paranoia personal de Trump que no verán su plasmación en la legislación estadounidense por la rotunda oposición de amplios sectores de la sociedad civil y de la división de la clase política republicana), el siguiente paso será intentar deshacer los avances diplomáticos y comerciales alcanzados con Cuba bajo el mandato de Barack Obama. Los cambios propuestos por la administración Trump tienen como intención aumentar las regulaciones y la supervisión para dificultar a las empresas estadounidenses rubricar acuerdos con Cuba así como para que los estadounidenses continúen viajando al país y serían fruto de la extenuante presión de los destacados representantes cubano-americanos Marco Rubio y Mario Díaz-Balart, ambos republicanos. Según un estudio realizado por Engage Cuba, la nueva política “le costaría 6.600 millones de dólares a la economía estadounidense y afectaría a 12.295 empleos durante el primer mandato de Trump, que concluirá en enero de 2021 y los estados que serían más golpeados por un cambio de política hacia Cuba serían los más cercanos al país caribeño como Florida, Louisiana, Texas, Alabama, Georgia y Mississippi”.

La base de Lourdes y la jugada geoestratégica de Putin
La Cámara baja del Parlamento ruso instó a la Asamblea General de la ONU a reclamar a Estados Unidos que ponga fin al bloqueo económico de más de medio siglo contra Cuba.

Moscú es actualmente el noveno socio comercial de la Habana con intercambios valorados en 224 millones de dólares en 2011 y como prólogo a su visita, la Duma rusa habría ratificado la condonación de la deuda de Cuba con la URSS estimada en 35.200 millones $ y el resto (3.520 millones $ será abonado por Cuba en diez años y reinvertido por Rusia en la economía cubana. Además, tras el retorno al endemismo recurrente de la Guerra Fría con EEUU, Putin ha empezado a mover las piezas para situarlas estratégicamente en el llamado “patio trasero” de EEUU.

Así, Rusia estaría negociando instalar sus bases militares con Cuba, Venezuela y Nicaragua con el objetivo inequívoco de ampliar el radio militar ruso según lo expuesto a la agencia de noticias rusa Sputnik por el Jefe del Comité de Defensa de la Cámara Alta del Parlamento Ruso, Victor Bóndarev “el establecimiento de una base militar rusa en Cuba en un contexto de aumento de las agresiones de EEUU, respondería a los intereses de seguridad Nacional”.

En consecuencia, dado que Donald Trump mantendrá intacto el anacrónico embargo sobre la Isla, es inevitable que surja en la Habana el desapego afectivo respecto a EEUU, vacío que será aprovechado por el hábil estratega geopolítico Putin para firmar un nuevo tratado de colaboración militar ruso-cubana (rememorando el Pacto Secreto firmado en 1.960 en Moscú entre Raúl Castro y Jruschov) que incluiría la instalación de una base de Radares en la abandonada base militar de Lourdes para escuchar cómodamente los susurros de Washington y la instalación de bases dotadas con misiles Iskander, pudiendo revivirse la Crisis de los Misiles Kennedy-Jruschev (octubre, 1.962) y la posterior firma con Jrushchov del Acuerdo de Suspensión de Pruebas Nucleares (1962).
 alemur47@yahoo.com.ar

martes, 24 de abril de 2018

Díaz Canel la renovación revolucionaria que supera la superficial sucesión


Por Rolando Prudencio Briancon: 

Para quienes tienen el fosilizado formato de las formas de sucesión democráticas liberales; desde luego que consideran y consideraran que con el alejamiento de la presidencia del último de los líderes históricos de la revolución cubana, como es Raúl Castro, y la partida de Fidel; el “fin” de la revolución cubana está cada vez más cerca. 
Este entusiasta y especulador espejismo de los estadounidenses -como de la gusanera de Miami- nunca ha estado ausente; especialmente el momento en el que se dio la ausencia del comandante Fidel Castro hace ya casi dos años atrás, y que hoy ante el alejamiento de Raúl, se tratará no sólo de una superficial sucesión de quien es el flamante presidente de Consejo de Estado de la Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba; sino que será cuestión de tiempo para que quien nació después del triunfo de la revolución cubana, pudiese no sólo no darle el valor a la gesta más ejemplar de entereza y dignidad que ha conocido la humanidad, sino que como una lógica consecuencia podría ser el caballo de Troya para un reformismo contrarrevolucionario.



Este anhelo ahtistórico pudiese tener alguna proyección en países que no tiene la mística revolucionaria recreada y regenerada, generación tras generación en Cuba. Vale decir, si quienes han estado a cargo de la conducción de la revolución cubana; cualitativamente no hubiesen, no sólo cultivado sino trasmitido los valores en los que se asienta la revolución cubana, como es el no haber transigido con los mismos, como pudo haber sido que ante el bloqueo económico que hasta hoy soporta para someterse a los designios de todas las administraciones norteamericanas que no lograron doblegar el espíritu revolucionario de los cubanos.

Dijeron que ante la Normalización de la Relaciones entre Cuba y los EE.UU., el 17 de diciembre del 2014, la revolución tenía sus días contados. Lo mismo sostuvieron después de la partida del comandante Fidel Castro; y hoy ante el retiro de Raúl, y la elección de Díaz Canel, quien forma parte de otra generación, la revolución cubana podría ser susceptible de subvertir su esencia revolucionaria.

Pero se equivocan -como lo hicieron siempre- quienes entienden que el simple dato etario es suficiente para que se produzca el colapso de la revolución, cuando quien mañana cumplirá 58 años se ha formado políticamente dentro las dificultades y limitaciones de la revolución, y nunca lo quebraron.

Así que la  elección de Díaz Canel  supera la superficial sucesión presidencial, y se convierte en la renovación revolucionaria de lo que ha sido, es y seguirá siendo un ejemplo para la humanidad, como es la Revolución cubana.
prudenprusiano@gmail.com

sábado, 9 de septiembre de 2017

El sistema y la puja democratizadora del Pueblo

Por Homar Garcés:

La categorización del sociólogo alemán Max Weber, según la cual “el político por vocación está al servicio de ideales mientras que el político profesional hace de esta noble actividad una carrera para mejorar su status social mediante el dinero y el poder”, tiene -de una u otra manera- raíces en el modelo de Estado burgués liberal heredado de Europa y las relaciones jerarquizadas de poder derivadas de éste, limitando enormemente la existencia de una democracia ejercitada efectivamente y en tiempo real por el pueblo.



Con muy reducidas excepciones, cabe aseverar que esta es una situación común en todas nuestras naciones a través de las diversas etapas de su historia, convirtiéndola en una fatalidad aparentemente inexorable. Sin embargo, han surgido métodos y líneas teóricas que tienen por objetivo la construcción de un género de democracia que responda verdaderamente a los intereses y las necesidades de las mayorías y no únicamente sirva de instrumento para satisfacer las ambiciones egoístas de una minoría.

Si bien es cierto que las crisis económicas producidas cíclicamente por el capitalismo afectan considerablemente a millones de personas en todo el planeta, obligándolas a sobrevivir de cualquier forma, en algunos casos, en condiciones extremas de explotación y de semi esclavitud, éstas han facilitado la elaboración de diversas propuestas que tienden, en un primer plano, a deslegitimar todo lo existente y, en un plano más profundo, a la sustitución absoluta del sistema múltiple de dominación engendrado por el capitalismo y su par, el Estado burgués liberal.

Algunas de ellas, echando mano a las tesis del socialismo revolucionario mientras otras pretenden resultar más originales respecto a sus fuentes de inspiración (como el nacionalismo y la socialdemocracia); lo que dificulta -de alguna manera- la convergencia de voluntades y de esfuerzos contra dicho sistema, cayendo en sectarismo y dogmatismos que, en vez de dirigirse a su destrucción y reemplazo, conspiran contra sus propios objetivos; desenmascarándose, incluso, contradictoriamente, su carácter antidemocrático.

En cuanto a este punto, vale citar a Oscar Enrique León, quien en su libro “Democracia burguesa, fascismo y revolución”, expone que “el papel de la revolución no es salvar a la democracia burguesa, mucho menos haciendo causa común a tales efectos con una derecha moderada. El papel histórico de la revolución es destruir la democracia burguesa, única forma real y realista de acceder a la democracia participativa y el poder popular que ella postula como forma política. En la medida que lo logre, y sólo en tal medida, habrá derrumbado el orden burgués”.  

Aun cuando ésta no sea la aspiración de los políticos profesionales (llámense de derecha o de izquierda), los sectores populares tendrán que entender que ya no es suficiente el voto ni el logro de ciertas reformas (económicas, políticas y sociales) mientras se mantengan inalterables las estructuras y subestructuras que sostienen y legitiman al Estado burgués liberal.

Ellos tienen que vencer el condicionamiento ideológico que les hace desconfiar de sí mismos y depender de esta clase de políticos, proponiéndose actuar un modo autónomo en la concepción del poder popular soberano, así como de nuevos paradigmas que marquen el comienzo de un modelo civilizatorio diferente al existente. Ello representa una necesidad histórica impostergable. En especial, cuando el gobierno de Estados Unidos amenaza con arremeter contra los pueblos y los gobiernos que se muestren reacios a someterse a su estrategia de dominación imperial.

Para aquellos que lo dudan, o sencillamente no comparten tal punto de vista, les bastará tener presente (y comprender, si se empeñan un poco) que el mayor cuestionamiento a este sistema múltiple de dominación lo realizan, justamente, los sectores populares por la vía de los hechos.

Por consiguiente, la confrontación que estos llevan a cabo -en su triple condición de oprimidos, explotados y excluidos- sin ser teórica (o teorizada), deja al descubierto la escasez de argumentos sólidos por parte de los defensores del sistema actual, ya que niega (en muchas situaciones, por medio de la fuerza) la posibilidad de hacer realidad los postulados democráticos, igualitarios y emancipatorios que suelen esgrimirse para perpetuarlo y presentarlo como la mejor opción.

En el otro extremo, quienes se oponen obcecadamente a la transformación estructural, implícita en las demandas populares, se hallan al margen de una correcta interpretación de la realidad que tomara forma bajo el capitalismo globalizado en los últimos treinta años. Por ello, ante la inutilidad de su discurso político y de sus acciones violentas para contener la puja democratizadora de los sectores populares, optan por plegarse a los proyectos neoimperialistas estadounidenses, esperanzados en su eficacia para preservar el poder usufructuado.

No obstante, la presente etapa de luchas por objetivos comunes constituye un fundamento sólido para impulsar y concretar, como debiera ser, el poder popular soberano y tender a la edificación dinámica de un nuevo modelo civilizatorio, en simbiosis armónica con la naturaleza y el resto de las personas.-   

mandingarebelde@gmail.com